Titulo:
El amor mata cualquier tipo de impedimento de dos personas para que puedan estar juntas.
La perseverancia hace al hombre quien quiere conquistar a una mujer que cree que lo tiene todo.
El dinero y poder es lo único en este mundo que vale la maldita pena.
Eso es todo lo que nos cuentas los libros de finanzas, los cuentos que te venden el feliz para
siempre y los mensajes motivacionales que te venden las personas cercanas a ti cansándote un
daño peor del que te dan.
Por qué… ¿Quién piensa en otras opciones a las que nos dan?
La obsesión elimina todo tipo de amor en dos personas.
El interés momentáneo siempre enloquece a los hombres, pero luego de tenerte, se olvidan de ti.
Lo más importante en tu puta vida es la inteligencia que cargas, ya que es lo único que te
mantendrá en la cima.
Todos asimilan la noticia y se ve tan magnifica que no nos damos cuenta en las consecuencias que
trae. Ya que todos desgraciadamente somos ese enemigo a la persona que más amamos porque
nos encargamos de decirle lindas mentiras a la cara con tal de verlo bien.
Eso es lo que le paso a la diosa bajada a la tierra: Darcelle Schwarz
Oh, pero no se confundan que ella aquí no es la víctima.
Prologo
Cada vez que ella sale, todas las cámaras le apuntan sus flashes queriendo ser los primeros en
tomar una espléndida foto de ella.
Queriendo que ella cometa un error sacándose los lentes oscuros que impiden que otros vean su
mirada.
Nadie sabe cómo llego ahí, nadie sabe cómo se hizo tan poderosa, nadie sabe que o quien la puso
en la cima sin que se atuviera a las consecuencias del éxito.
Solo saben todos en el mundo que la primera vez que hizo presencia, todos posaron sus ojos en su
figura y belleza, no dejaron de admirarla ya que se veía como una maldita diosa que bajo a la tierra
para eclipsar a todas las mujeres. Ninguna mujer se le comparaba.
De un día para otro su imagen esbelta se publicaba todos los días en anuncios, su rostro con lentes
negros siempre era filmado por los reportajes que le hacía dar a la prensa farandulita y todas las
mujeres querían ser como ella.
Un ser místico obteniendo todo lo que quiere en la vida posicionándola en la tabla de magnates
como la reina del mundo.
Eso es lo que es Darcelle Shwarz, una exitosa mujer que con tan solo 21 años logro hacer más de
diez carreras en el mundo de la política, la fama televisiva y los negocios internacionales.
Sin embargo, el mundo de esta se vería en problemas al aparecer una joven periodista tratando de
desenmascararla pensando que es el vivo retrato de la maldad, Jade Smith tuvo la oportunidad de
hacerle una pregunta, que cambió el rumbo de su investigación sobre ella. ¿Qué mensaje les
darías a todas esas niñas, adolescentes y mujeres que te toman ejemplo a seguir?
Buenas noches Srta. Smith, le daría el consejo que me llevo a la cima. Aprovechen hasta la más
mínima oportunidad que les da la vida, no importa si en su momento piensan que es mala o
buena, traten de modificarlo a su propio beneficio sin importar a quien dañes a futuro. Solo
recuerda que el amor a tu carrera o lo que planeas para tu vida no se convierta en una obsesión,
porque eso mata todo tipo de posibilidades de alcanzar la cima, y no pierdas la perseverancia ni
inteligencia que posees ya que si tu plan a futuro sientes que se está convirtiendo en un interés
momentáneo sabrás con inteligencia permanecerlo en tu cabeza sin que te llegue a dañar. Gracias.
La conferencia de prensa estalló en aplausos, quedando petrificada a la ingenua Jade. Pensando
que se estaba volviendo loca al verla fijamente apareciendo el espejismo de unos lúgubres ojos
color grises a través de los lentes completamente negros.
Pero lo más frustrante de esta mujer es que siempre sonreía, entonces ¿Cómo puede haber todo
lo contrario en su mirada?
Capítulo 1 / El poder no es lo más importante en la vida.
Darcelle
Soy la reina del mundo
Es lo que repetía mi mente una y otra vez al ver la manta de nubes abajo mío. El rascacielos más
alto del mundo ubicado en Estados Unidos era absolutamente mío, construido por mi mandato.
Darcelle’s es el nombre de este hermoso edificio, el brillo de mis ojos es único cuando capto a
todas esas personas abajo siendo mis súbditos. Sin embargo, la frase que se repite día y noche en
mi cabeza también la tomo en cuenta alejándome a pasos largos del barandal de mi suite.
“El amor acaba cuando la obsesión te transforma”
Me lo digo en mi mente acercándome al sofá de tres lugares, me siento a la vez que mi mano se
aproxima a esa copa rellenada hasta menos de la mitad con vino, que asimilo que cuesta mucho
más caro que esta suite.
Pero, por más que quiero preocuparme por el fin de estos lujos, no puedo ya que hay alguien que
cuida mi puesto por si alguien quiere arrebatármelo.
“Si supiera que él es mi mayor enemigo”
Salgo del ensimismamiento cuando tocan la puerta, dejo la copa donde estaba mientras me vuelvo
a levantar del cómodo sofá para caminar hacia mi reflejo del tocador, mi mirada cala mi cuerpo al
pasar mucho tiempo sin mirar mi rostro por completo.
–. Adelante – Digo con la voz más sutil que cuando estoy en el mundo del faranduleo, cuando me
acostumbro a ver mi rostro completo empiezo a sacarme las joyas, empezando por los aretes de
oro.
La puerta se entre abre vislumbrando a través del espejo el cuerpo de una mujer menuda con ropa
de mucama, su mirada es una combinación de gracia y aburrimiento.
“Todos lo hacen cuando me ven”
A simple vista para una persona normal no refleja nada esa chica, pero para mí sí ya que tuvo que
aprender a lo largo de su corta vida muchas cosas para llegar donde estoy y mantenerme ahí por
más de cinco años.
–. ¿Te mordieron la lengua los ratones? –, mi voz sigue siendo igual de sutil, termino de sacarme
los pendientes para comenzar hacerlo con el collar con un zafiro gris incrustado en el medio.
Mientras continuo mi labor aprovecho para ver el temblengue de la pequeña niñata que no pasa
de los previos primeros años de universidad al observarla bien, – O, ¿Naciste así, pequeña
dulzura? –, Volteo mi cuerpo para observar sin mirar el espejo.
Ella me escanea con temor deslumbrándose cuando pasa su mirada por mis ojos, arqueo la ceja
asustándola ya que detiene su ridículo escaneo para ocultar los labios en una línea recta
sonrojándose.
–. Disculpe, Señorita Shwarz. Es… usted muy hermosa–, apenas la escucho cuando habla,
igualmente le sonrío con agradecimiento.
–. ¿Se te perdió algo mientras limpiabas, pequeña dulzura? –, pregunto dándome nuevamente la
vuelta.
Dejo de divertirme con ella cuando comienzo la labor de quitarme el vestido ceñido blanco con
mangas hechas de gasa fina suelta medio transparentes. La puerta se vuelve a oír.
–. La cena está servida. Su familia la está esperando– no siento sus manos queriendo ayudarme,
sabia decisión.
El vestido cae ni bien termino con el cierre, el alivio recorre mi cuerpo cuando no se siente
moldeado a la forma del vestido, la desnudez delante de sirvientas no me preocupa ya que la
seguridad que me he implantado en fusión con el cuerpo que obtuve desde el nacimiento, me
desvanece todo tipo de inseguridad delante de personas de mí mismo sexo. Sin embargo, el
chillido que se oye a cinco metros de mi me hace soslayar una pequeña sonrisa.
Camino hacia el perchero sacando de su lugar mi bata de dormir transparente, la tela fina toca mi
cuerpo delicadamente, la textura y el frio que hay en el ambiente endurece mis pezones que se
hace evidente en la tela no solo por la falta del sujetador. Mis piernas y culo por sus dimensiones
hacen pegar la tela pareciendo que estoy a punto de hacer strapless por la parte de lencería que
traigo.
Todo lo hago delante de la pequeña dulzura que desde que me vió en desnudez se tapó los ojos
nerviosa tratando de disculparse durante el tiempo que yo me ponía la relajante bata.
–. Me encuentro cansada pero no voy desairar a mi querida hermana y sobrina –, susurro tanto
para ella como para mí, los tacones resuenan mientras tanto ahora me dispongo a buscar que
ponerme para esta cena de última hora–, Diles que pueden empezar sin mí, que igualmente voy a
acompañarlos.
–. Claro, señorita –, asiente en un rápido movimiento, no espera mi indicación ya que se va casi
como si la fuera a matar.
“Del sexo opuesto ya estaría muerto”
Extraigo del closet un delicado vestido rojo satín con tiras finas, me dispongo a desnudarme
poniéndome minutos después el vestido que combino perfectamente con unos tacones rojos a
diferencia de los blancos que llevaba puesto hasta estos minutos.
Me salgo de la habitación dirigiéndome al comedor, hombres armados y monitoreados hay en
cada esquina de mi suite cuidando el tesoro más preciado de su líder, a la vez que yo me cuido de
sus garras queriendo desde mucho tiempo huir, sin embargo, para mí eso ya es algo casi
imposible.
Porque huir y no ser atrapada, es igual a mi muerte. Y yo quiero vivir, merezco vivir.
Bajo las escaleras viendo a mi disfuncional familia. Mi mirada no cambia en el proceso de baja las
escaleras y sentarme en el extremo de la mesa rectangular redondeada de un color crema que
combina perfectamente con las sillas y la decoración de mi casa.
Pruebo el primer bocado deleitándome con el sabor y la temperatura del plato. Observo la mesa
sin dirigir palabra, hoy todos comemos lo mismo.
Asimismo, admiro la belleza heredada de mi sobrina, me gustaría decir que salió a mi hermana,
pero lo hizo más de mí. Esa belleza suplicia solo se encuentra en mí, desgraciadamente en mí.
También mis ojos recaen en mi hermana mayor, la que debió sacarme adelante, la que debió
sacrificarse, la que debió intentar darme un futuro prometedor, sin embargo, tarde me di cuenta
que eso le pertenece a su hija, mi sobrina, el ser que yo más amo, a parte de ellos. Sonrío al saber
que están protegidas mientras a mi protegen.
Quizá notaron mi mirada algo resentida ya que voltean a mi persona dejando su silenciosa cena
“familiar”, en una no puedo descifrar su mirar a la misma vez que en otra puedo sentir su felicidad
rebosante.
–. ¿Pasa algo tía? –, pregunta Adelaide, lo único que debe importarme proteger de sus garras, sin
embargo, siempre existirá este maldito instinto que debo proteger a ellos y a ella del monstruo
que están creando. Yo.
–. No cariño, solo tengo la ligera sospecha del porqué de esta cena familiar.
Mastica el trozo que segundos antes llevó a la boca, lo pasa con suavidad volviéndome a ver.
–. Me lo prometiste –, su voz se contiene al sentir el atisbo de súplica.
–. ¿Qué te prometí, cariño? –, suavizo mi voz tratando de calmarla al recordar ese tiempo que me
dediqué a enseñarla cosas de la vida, mismas enseñanzas que su madre me prohibió para ella.
–. El modelaje –, degusto las palabras con una sonrisa complaciente, tiene mi cuerpo, mi mirada,
mi suspicacia al querer obtener todo lo que me propongo.
Dejo de verla, obteniendo de soslayo ese camino de su mirada a mi plato, la furia que mi hermana
hace recaer en los cubiertos que sostiene. Vuelvo a probar un bocado del delicioso pescado de
carne roja, mientras lo mastico, vuelvo a mirarla.
–. ¿Lo deseas tanto, cariño? –, lo piensa, medita y asiente. Haciéndome gracia –, Lo tendrás
entonces, cariño –, dictamino terminando de comer por hoy.
Me levanto de la silla queriendo dirigirme a mi habitación a la misma vez que del tormento que se
me aproxima con fuerza al ya sentir la tensión en el ambiente.
Mis ojos recaen en la ama de llaves encargada de todo el personal de servicio. Mi mirada y el
asentimiento de cabeza es lo suficiente para que todos se larguen antes del caos.
–. ¿No te parece que primero debes consultarnos, Darcelle? –, mi cuñado se hace presenciar al
hablar. Detengo mi andar suspirando.
–. No necesito consultas de nadie, Albert. Fin de acabo el puesto de químico de laboratorio te lo
pago yo, ¿o me equivoco? –, sus ojos cafés reflejan la rabia que apodera su cuerpo, pero se
mantiene callado, sabiendo su verdad.
El estruendo de platos rompiéndose en el piso no se hace esperar por parte de mi hermana,
haciéndome rodar los ojos.
–. ¿Puedes siquiera respetar a tus mayores? El poder y dinero eso no lo puede cambiar– se levanta
de la silla conteniendo también su furia mientras yo me encuentro calmada.
–. Pero si cambia la perspectiva que tienen de la gente. Por ejemplo, tu hermanita.
–. ¿Qué tratas de decir?
–. Yo te respetaré el día que hagas millones como yo lo hago alrededor del mundo. Eres mayor en
edad que yo, eso no te lo niego, pero si me gustaría preguntarte algo, ¿Qué te impidió lograr lo
que yo si pude conseguir? –, inquiero.
Ella se acerca segura de sí misma, no se inmuta al mirarme a los ojos. Y solo se detiene cuando
siente que está lo suficientemente cerca de mí.
–. Mi dignidad.
–. ¿Qué es a lo que te refieres?
–. Yo no tuve que abrirles las piernas a hombres con tal de obtener lo que siempre quise.
La respuesta impacta, no lo voy a negar, sin embargo, mi verdugo y maestro me enseñó que la
forma más rápida de desprenderse de las personas que te humillan es siguiéndoles el juego.
–. Las cosas y personajes cambian cuando la historia está mal contada o el narrador lo entendió
mal. Sin embargo, no me voy a poner a discutir con una persona que no pasó lo que yo pasé, así
que respondiendo a tu anterior pregunta: yo lo hice porque obtendría algo a cambio que cambia
mi posición, pero tú lo hiciste por algo llamado amor que al final de todo, no fue un cuento con
final feliz y todo salió gratis.
–. Por lo menos yo si sentí amor –, se defiende.
Rio sin gracia delicadamente sin excederme.
–. También escuché los mismos comentarios de personas fracasadas queriendo excusarse porque
no triunfaron en la vida. Ellos me dijeron que fue el dinero, los recursos extra limitados, la falta de
inteligencia, pero nadie me habló del amor y ellos no lo dijeron porque de entre todas las opciones
era la más absurda. ¿Sabes por qué? El amor es un sentimiento que sientes en el proceso de
crecer; amas a tu padre, madre, amigos, abuelos entre otros, ellos al igual que un novio siempre
sentirán envidia de ti o te harán caer al mínimo atisbo de superación en ti. La pregunta sin una
puta respuesta es lo que hace ridículo al amor, ¿Por qué no te dejaste caer por amor hacia tus
seres queridos que te conocen de toda la vida y hasta darían lo que fuera por ti, sin embargo, si lo
hiciste cuando un extraño con ínfulas de héroe “te rescató” de tu miserable vida o la hizo más
agradable? Créeme Artemisa, el amor es la excusa más ridícula en este mundo de mierda. Porque
siempre habrá algo más fuerte que el amor.
“La obsesión”.
La última frase la escupo con un resentimiento que hasta ahora no logro sanar, ya no me siento en
mi zona de confort, entonces me alejo subiendo las mismas escaleras donde subí hace unos
minutos.
El dolor de cabeza aumenta mientras camino por el mismo pasillo adentrándome a mi habitación.
Me saco como puedo los tacones carmesí y el vestido desnudándome.
El dolor incrementa convirtiéndolo en jaqueca.
Lo necesito.
Me duele.
Tras el dolor mis ojos no niegan el antibiótico que me mandó no sé cuándo, pero sí sé que cuando
lo necesito.
El dolor incrementa a la par que intento llegar a la medicina que añora sentir mi cabeza para
descansar.
Abro el pequeño frasco de vidrio, vertiendo en mi mano las dos pequeñas pastillas que necesito
para sobrevivir.
Sé que lo ibas a necesitar amore, mis ojos siempre recaerán en ti, no importa cuánto te alejes,
cuanto huyas siempre regresaras a mí. Descansa por hoy, amore. Con cariño, tu ejecutor.
La nota tiembla en mi mano como lo hace mi cuerpo al leer, al saber que estuvo aquí, él no
encomienda, no manda, prefiere hacer las cosas por él. Él me vigiló nuevamente.
Sonrío al sentir a las pastillas hacer su trabajo, él siempre me vigila. Siempre será mi ejecutor que
tanto amo… y no por lo que es, sino por lo que me puede ofrecer.
Tú también descansa por hoy, amore. Tu victimaria, mi verdugo.
Es lo único que repite ahora mi mente hasta caer en una oscuridad profunda liberándome del
dolor.
Capítulo 2 / Las mentiras están disfrazadas de verdades
Jade
La vida me odia
Es la frase que abarca en todo mi cerebro, mientras más vueltas le doy, menos entiendo.
La razón por la cual hago esta investigación especial es para subir de rango en el mundo del
periodismo, tenía tan solo 21 años, pero en el puesto donde estaba de mi trabajo daba mucho de
qué hablar.
Y si comparábamos mis ingresos con los de Darcelle Shwarz cuando empezó sus multifuncionales
carreras… daba una vergüenza terrible.
Reproducía el video de conferencia de prensa del año pasado donde una de sus empresas había
bajado en ingresos un total del 23%, lo repetía muchas veces tratando de encontrar algo con lo
que pueda iniciar mi búsqueda sobre la vida pasada de la mujer más poderosa del mundo y con
más billones en sus cuentas bancarias que el mismo Bill Gates.
La respuesta era sencilla: no había nada.
Quizá el objetivo de la notificación de un mensaje en mi correo electrónico se trataba de un user
con ganas de joder, con ganas de querer destruir toda su carrera de la joven magnate, sin
embargo, me causó desconcierto cuando pedí información cercana de Darcelle Shwarz ya que no
había nada. Absolutamente nada, ninguna foto donde se sale con algún familiar desconocido, país
de nacimiento, padres y ni una maldita foto de niña o adolescente.
Su expediente estaba limpio, como si de alguna forma esta mujer hubiera nacido a los 21 para
despegar su carrera desde abrir los ojos.
Y otra cosa más, la ridiculez de usar lentes negros en todos los puntos de encuentro con el mundo
exterior.
Entrevistas, fotos, videos, redes sociales, en todo lugar llevaba lentes de sol ocultando su mirada.
Como si fuera un pecado, una decepción.
Es por eso que acepté, porque después de todo quería saber si existía alguna fórmula para llegar a
la cima como lo hizo la gran Darcelle Shwarz.
Tan ensimismada me encontraba que no escuché el timbre de mi teléfono, lo agarro sin dejar de
observar los rasgos faciales de la mujer que seguía siendo entrevistada. El celular lo llevo a mi oído
cuando acepto la llamada con número desconocido, sin embargo, no escuché nada. Miré mi
celular, entonces, la sorpresa fue grande cuando leí el mensaje.
El puesto te queda chico.
10:10 pm.
Con el ceño fruncido teclee la respuesta.
¿A qué te refieres?
10:11 pm.
La forma en que buscas la verdad es ridícula.
10:11 pm.
¿De qué hablas? ¿Quién eres?
10:12 pm.
La misma persona que te contactó para saber la verdad detrás de Darcelle Shwarz.
10:12 pm.
No sé por qué, pero la mano me tembló, un escalofrío súbito se apoderó de mi cuerpo cuando
supe que ya no se trata de un juego.
¿Por qué me contactaste?
10:13 pm.
Todo a su tiempo, min lille pige.
10: 14 pm.
Si crees que hago mal mi trabajo dame una pista
10:15 pm.
No sabía si seguía en línea, ya que no volvió a escribirme luego de mi último mensaje. Además,
hacer encargos anónimos para destruir personas mucho más poderosas que esa persona detrás de
ese número y yo traería consecuencias terribles tanto a mi carrera como mi vida.
No estaba dispuesta a sacrificar todo lo poco que tenía para ayudar a una persona cuyos
beneficios no sé, ni me deben interesar, pero bien dicen que por interés baila el mono.
Decidida dejo el teléfono no sin antes eliminar y bloquear el número, me levanto de mi silla
giratoria apagando todo en mi pequeño estudio de investigación. Viendo por ultimo las dos únicas
fotos que son importantes para mí. Mi familia y mi mejor amiga Scarlett.
Dejo escapar un suspiro.
Por seguir esta investigación de mierda no descansé mi único día de la semana donde tengo
tiempo para mí, al mismo tiempo que cancelé la salida al campo con mis padres y hace unas horas
una ida al cine con mi mejor amiga.
Cierro la puerta y camino hacia mi habitación con el celular en la mano. Apago las luces de toda la
casa dejando encendida solo la luz del pasillo del segundo piso. Me encierro en mi habitación
dejando el celular en un mueble cercano a la puerta.
Tengo sueño.
Es lo que me digo en la mente, sintiéndome consternada por un par de minutos, ya que no me
encontraba con sueño, sin embargo, al ingresar a mi lugar seguro fue como un interruptor que…
No importa.
Queriendo echarme en esa suculenta cama que me dice “Ven aquí” deniego mi acción al escuchar
otra vez el timbre.
Camino hasta el pequeño taburete sintiéndome pesada.
Esto no es… esto es normal.
Con los pasos pesados recojo el celular del pequeño taburete llevándomelo a la oreja ni bien
contesto.
–. Escucha bien
El sueño se me inmediatamente al sentir nuevamente ese escalofrío recorrer mi cuerpo, veo el
identificador dándome cuenta del número sin registrar. Su voz, su voz se oía aterradora, ronca y
sin sentimientos, sin embargo, al mismo tiempo siento que ya la había oído de alguna parte, de
algún lugar.
¿Será…
–. ¿Quién eres? – trate de no sonar asustada ni con los nervios queriendo hacerme su presa,
pero… ¡Carajo! No podía, el susto que me daba saber que mi mente está hallando la forma de
saber de dónde la conocía…
–. Eso importa –, su voz: relajante, como en esas películas de terror 5 estrellas, cuando sabes
quién es el asesino y antes de matarte te habla de manera tranquilizadora sabiendo que, en vez de
calmarte, te magulla la mente haciéndote pensar los miles formas de…
–. Voy a cortar–, articulo
–. No sin antes escucharme –, increpa
Despego el móvil de mi oído presionando reiteradamente el botón rojo con la función de cortar,
sin embargo, no cede, la llamada sigue conectada. Vuelvo a llevar el aparato a mi oreja
–. Tranquila, estas segura. Por ahora –, puedo sentir una sonrisa sin siquiera verla.
–. ¿A qué te refieres?
–. Ya te expliqué: todo a su tiempo.
–. Busca a otra persona.
–. Ya tengo a la indicada.
–. Yo…
–. Esto es sencillo, Jade. Digamos que me gusta jugar, pero de una forma diferente. Darcelle
Shwarz era mi jugador favorito ya que nadie la ganaba y no encontraba un buen oponente para
ella. Hasta que llegaste tú.
–. No deseo…
–. No te estoy preguntando eso. Esto es sencillo. Cada año juego con Darcelle este juego, pero
ahora un buen oponente para ella, alguien como tu; simple, desapercibida y sobre todo que la
haga recordar. – está decidido, voy a ir a terapia. No se puede sentir una risa sin verla y no es por
parte mía, – Tranquila, no se verán las caras hasta que yo lo decida mientras tanto ustedes dos van
a pasar niveles hasta llegar al final.
Me quedo en blanco sin saber que decir. Mi mente se congestiona y decide no reaccionar, puedo
sentir su calma mientras la mía es todo lo contrario y se da a relucir por mi rápida respiración.
Decirte que vas a jugar un juego donde todo es de verdad, hasta las muertes de algunos
integrantes te hace achicarte en tu silla y decir un rotundo no, sin embargo, para grandes juegos
son pocas cosas que se ponen en riesgo.
–. ¿Cuál es el premio? –, no puedo creerlo lo que logro decir.
–. La que pierda, perderá lo que más le importa en esta vida –, el teléfono tiembla en mi mano
mientras mi cuerpo se entumece –, El premio varía de acuerdo a quien gane. En tu caso, obtendrás
lo que más quieres y mucho más –, una risotada hace estruendo el lugar insonoro.
Aceptar significa seguir participe en una ruleta donde las posibilidades de ganar son nulas pero las
victorias… únicas. Perder significa arriesgar a mis seres queridos por un sueño ambicioso que es
solo mío.
–. ¿Qué tanto piensas, min lille pige?
Una pregunta se forma en mi cabeza.
–. Dices que Darcelle juega contigo todos los años, podría saber ¿Qué podría perder ella? –,
parezco segura al escucharme, me estoy cagando del miedo.
Siento nuevamente una sonrisa de parte suya.
–. Si tan solo hubieras pasado en carne propia todo lo que hizo para llegar a la cima, verás que
todo lo hizo por un interés ambicioso y que solo beneficia a ella.
–. Ser literalmente la reina del mundo.
–. Exacto, y pasar cosas por las cuales ella pasó significó perder y ganar.
–. ¿Qué…
–. Eso mismo que tu mente maquina. Darcelle Shwarz perdió más de lo que creen algunos,
quedando a su lado solo algunas personas que ella odia, pero mantiene a su lado para no sentirse
sola. Y tal vez no sabrás, pero una persona que perdió lo más importante en su vida y ya no tiene
nada, nunca más le dará miedo perder, porque ella ya perdió.
Casi suelto el aparato, sin embargo, su risa aún más grande me hace recobrar la consciencia.
–. ¿Qué es tan gracioso?
Demora en responder.
–. Que, por primera vez en su puta vida, tú serás el gato y ella el ratón, la perseguirás por medio de
su vida pasada, atando cabos y desenmascarando si es la buena o mala, de la misma forma que
ella ocultará toda la información restante para que no llegues a la batalla final.
–. ¿Quién me asegura que viviré?
–. Lo harás cariño, lo harás. De lo que no estoy muy seguro es si después del juego quieras seguir
viva –, el sonido sordo me tiene en la deriva sin cortar o no –, Ahora sí, que empiece el juego.
La llamada se corta, trayendo como consecuente un nuevo mensaje con numero diferente y sin
identificador.
Tu búsqueda comienza aquí:
Caso de la familia Schwartz
#65727c / Casa kedelig grå. Año 2005
UNEC / código #16794 / código separado: 994
No te preocupes por el dinero, muy pronto me comunicare contigo respecto a eso.
10:59 pm.