PROYECTO PASTORAL DE LA VICARIA PARA COLOMBIA,
DIOCESIS DE QUINCY.
Son muchos los desafíos pastorales que se presentan a la hora de construir un proyecto de
pastoral,
Uno de los desafíos es el de crear identidad, en nuestro caso una identidad Anglicana que deje
huella en el corazón de nuestros feligreses, ser Anglicano en muchas regiones es todo un reto y un
desafío porque se ha denigrado constantemente el ser y el qué hacer de tan maravillosa tradición.
Es hora de mostrar como representantes de la Diócesis de Quincy
La sinodalidad, es mucho más que la celebración de encuentros eclesiales
y asambleas de obispos, o una cuestión de simple administración interna en
la Iglesia; la sinodalidad «indica la específica forma de vivir y obrar (modus
vivendi et operandi) de la Iglesia Pueblo de Dios que manifiesta y realiza en
concreto su ser comunión en el caminar juntos, en el reunirse en asamblea
y en el participar activamente de todos sus miembros en su misión
evangelizadora».
Dios nos ha llamado a cada uno personalmente a formar parte de su
Pueblo, de su Familia. La fe en Jesucristo es en su raíz una fe que se vive
comunitariamente. No obstante, constatamos como muchas personas viven
la fe de una manera individual, privatizada, y, participando de la Eucaristía
dominical, no participan de la vida comunitaria.. Siempre tendremos la
tentación de cerrarnos en nuestros pequeños grupos de referencia, de
querer hacer tiendas donde estar confortables, cuando Jesús nos invita a
seguirle bajando al mundo, caminando hacia la cruz.
Objetivo 1. Retornar las acciones pastorales en la dimensión
comunitaria de la fe.
Los primeros implicados en fortalecer y profundizar en la dimensión
comunitaria de la fe son los propios grupos parroquiales. Este objetivo es
una llamada a ir más allá de nuestros grupos de referencia y crecer en
nuestra pertenencia a unas comunidades parroquiales ricas y plurales.
Objetivo 2. Hacer de cada Misión o Parroquia un espacio para
todos.
Al mirar a la realidad de las personas cuando pensamos en nuestra misión,
solemos plantearnos las acciones por colectivos cronológicos (niños,
jóvenes, adultos, mayores), y tal vez deberíamos plantearnos un enfoque
más enriquecedor, que conjugue otras variables, y estas en clave de
“Iglesia en salida”, de ir a nuestras periferias comunitarias. Nos
preguntamos si cada Parroquia es sentida por los migrantes como suya, si
las personas que se sienten excluidas o alejadas de la Iglesia pudieran
percibir nuestras comunidades parroquiales como abiertas, atractivas, con
una palabra y una propuesta de vida que ofrecer (divorciados vueltos a
casar, personas LGTBI, personas que abandonaron la fe o la tienen casi
apagada).
Objetivo 3. Tomar conciencia de la corresponsabilidad de los fieles
en el sostenimiento pastoral y material de la Parroquia.
El hacer realidad esta vivencia comunitaria de nuestra fe, de modo que
podamos transmitir el mensaje del Reino, requiere de recursos económicos
para el mantenimiento tanto de las acciones pastorales como de los bienes
materiales de los que disponemos o podamos necesitar. Pero estos recursos
no vienen dados por ninguna entidad externa sino que deben ser aportados
por aquellos que participen o se sirvan, en mayor o menor medida, de la
actividad comunitaria, dentro de las posibilidades de cada uno.
LÍNEA 2 - POTENCIAR EL PAPEL DE LOS LAICOS
Sin lugar a dudas, hoy, más que nunca, la Iglesia necesita que los laicos
tengan cauces para vivir su propio carisma y su propia misión, cobrando un
renovado protagonismo en la vida y misión de la Iglesia. En esta línea, es
imprescindible continuar en el desarrollo de un laicado fuerte que pueda
asumir los retos evangelizadores y sociales que nuestro tiempo nos está
exigiendo. No se trata solo de que los laicos tengan su espacio, sino de que
tengan una formación sólida, fuerte y adecuada a los retos que la misión
nos plantea, y que puedan ser protagonistas de la orientación y marcha de
la comunidad. Una comunidad Pueblo de Dios, donde lo sustantivo sea el
ser miembros de Cristo, y donde los ministerios se vivan y ejerzan
sinodalmente.
Objetivo 1. Desplegar plenamente los grupos de coordinación
sectorial.
Concluir el despliegue de los grupos de coordinación sectorial de la
Parroquia, de manera que se conviertan en punto de encuentro donde se
gestione verdaderamente la acción pastoral y caritativa de la Parroquia. No
se trata de crear estructuras administrativas o burocráticas, sino que
tengan un contenido y un papel protagonista en la vida parroquial.
Objetivo 2. Mejorar la formación y capacitación de los agentes
pastorales.
No es posible llevar a cabo una tarea, sin una formación adecuada para
ella. Por eso es necesario que los agentes de pastoral de nuestra
comunidad tengan la capacitación necesaria y se formen de manera
continua para que su misión pueda dar los frutos deseados. Igualmente, a
todos nos viene bien mejorar nuestra formación para un mejor
acercamiento a nuestra fe y la realidad social en la que vivimos..
Objetivo 3. Ministerios laicales.
Incentivar en la Iglesia unos ministerios laicales instituidos, es decir, con un
carácter permanente y con una misión concreta en la vida de la comunidad.
No obstante, estos ministerios están aún por desplegar en la vida de la
Iglesia. Pensamos que una comunidad parroquial que cuente con ministros
laicos instituidos sería una comunidad que realiza, en su misma estructura,
ese coprotagonismo de los laicos con los ministros ordenados (sacerdotes)
en la marcha de la comunidad.
LÍNEA 3 - LA MISIÓN:
CENTRO Y SENTIDO DE LA VIDA DE LA COMUNIDAD
La Iglesia no vive para sí misma, sino para servir a los hombres anunciando
el Evangelio. No queremos ser una comunidad autorreferencial,
acomodada, sino una comunidad en salida, al encuentro de los hombres
para llevarles la Buena Noticia.
El anterior Plan Pastoral ha dado como fruto que en nuestra Vicaría exista
un itinerario de iniciación y acompañamiento, y grupos de fe, para todas las
realidades (infancia, jóvenes, adultos, alejados, etc.). Pero hay que reforzar
estos espacios de acogida y acompañamiento. Y también mirar a nuestras
periferias (inmigrantes, alejados, vecinos, etc).
Objetivo 1. Hacer de la familia un eje fundamental de la
evangelización.
La familia, como iglesia doméstica donde habitualmente nace y da sus
primeros pasos nuestra fe, es un lugar clave a cuidar y al que facilitar
herramientas para su fortalecimiento..
Objetivo 2. Desplegar el potencial de la acción social de la
comunidad cristiana.
El servicio de la caridad es prioritario para nuestras comunidades y, gracias
a Dios, existe un gran potencial humano. Hemos de ponerlo al servicio de
los más necesitados. También debemos preguntarnos: ¿qué lugar tienen los
más desfavorecidos en nuestras comunidades? ¿Encuentran espacios de
participación o son meros sujetos pasivos de nuestra acción? Nuestra
caridad tiene que crear espacios de fraternidad, dignidad y esperanza.
Objetivo 3. Ser una Vicaría misionera.
Sin dejar de apoyar a los misioneros de nuestras parroquias, es importante
tomar conciencia de que tenemos que ser una comunidad misionera, que
no se conforme con atender a los que ya creen, sino salir al encuentro de
todos. Por eso, si este reto de ser Iglesia en salida que se quiere hacer
presente en las periferias es un objetivo importante debería tener un reflejo
en la estructura pastoral de la Parroquia.
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