Psicología
social
Psicología social
Unidad 3 Aspectos de la Identidad Social
El concepto de identidad social fue propuesto por Tajfel (1982) quien entiende la
identidad social como aquella parte del autoconcepto de un individuo que deriva
del conocimiento de su pertenencia a un grupo (o grupos) social junto con el
significado valorativo y emocional asociado a dicha pertenencia. El propio autor
reconoce que utiliza una definición limitada de identidad para evitar discutir acerca
de qué “es” la identidad.
La hipótesis de la que parte Tajfel es que, por muy rica y compleja que sea la idea
que los individuos tienen de sí mismos en relación con el mundo físico o social que
les rodea, algunos aspectos de esta idea son aportados por la pertenencia a ciertos
grupos o categorías sociales. En conclusión, la “identidad social” definida por
Tajfel se debe considerar como un término usado para describir aspectos limitados
del concepto de sí mismo que son relevantes para ciertos aspectos limitados de la
conducta social.
Tajfel usa el concepto de categoría social para dar una perspectiva más social a la
teoría al entender las relaciones interpersonales en el contexto más amplio de la
pertenencia a diferentes categorías sociales. Al mismo tiempo, la pertenencia a
diferentes categorías sociales da lugar a diferentes formas de categorización social,
proceso que permite ordenar el ambiente social reduciendo la complejidad de
estímulos del medio social, y orientando al individuo al crear y definir su lugar en
la sociedad. Este proceso de categorización es esencial para explicar las relaciones
intra e intergrupales, pues el proceso de categorización lleva tanto a una
acentuación de las diferencias intergrupales como a una acentuación de las
semejanzas endogrupales. Vista desde esta perspectiva intergrupal de la
identidad social, la categorización social puede, por tanto, considerarse como un
sistema de orientación que ayuda a crear y definir el puesto del individuo en la
sociedad. Como señala Berger:
“Cada sociedad contiene un repertorio de identidades que es parte del
“conocimiento objetivo” de sus miembros… La sociedad no sólo define,
sino que también crea la realidad psicológica. El individuo se da
cuenta de sí mismo en la sociedad, esto es, reconoce su identidad en
términos socialmente definidos y estas definiciones se convierten en
realidad en la medida en que el individuo vive en sociedad”.
Para comprender la teoría de la identidad social es necesario saber cómo define el
autor a los grupos sociales a los que el individuo pertenece y que configuran su
identidad social. Tajfel adopta como concepto de “grupo” la definición de “nación”
desarrollada por Emerson: “La afirmación más simple que puede hacerse acerca
de una nación es que es un conjunto de personas que sienten que son una nación
y puede ser que, después del análisis más meticuloso, ésta sea también la
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afirmación definitiva”. Para Tajfel, la definición de grupo social debe hacer
referencia a criterios externos e internos. Los primeros se refieren al
reconocimiento como grupo por parte de alguna fuente externa. Los internos
hacen referencia a la identificación con el grupo e incluye tres tipos de
componentes.
1. Un componente cognitivo, en el sentido del reconocimiento de la
pertenencia al grupo por parte del individuo.
2. Un componente evaluativo, la noción de grupo y la pertenencia a él tienen
una connotación valorada positiva o negativamente.
3. Un componente emocional, la pertenencia puede ir acompañada por
emociones dirigidas hacia el endogrupo y hacia el exogrupo.
Esta noción de Tajfel es aplicable a grupos sociales amplios. Algunas de sus ideas
ya habían sido expresadas por Merton:
“En primer lugar, se entiende en general que el concepto sociológico de grupo
se refiere a un número de personas que actúan entre sí de acuerdo con
normas establecidas. (…)
El segundo criterio (…) es que las personas que actúan entre sí se definan
como “miembros”, es decir, que tengan expectativas normadas de formas de
interacción que son moralmente obligatorias para ellos y para los demás
miembros, pero no para los que son vistos como extraños al grupo.
El tercer criterio correlativo es que las personas en interacción sean definidas
por otras como “pertenecientes al grupo”, comprendiendo esos otros
compañeros de grupos y no compañeros”.
La definición de Emerson acerca de las naciones es esencialmente psicosocial, dado
que, en último término, los miembros de un grupo nacional son considerados como
tales cuando se autocategorizan con un alto grado de aprobación dentro de un
determinado modo de comportase, y cuando los otros están de acuerdo en
categorizarlos dentro de ese mismo comportamiento. Tajfel reconoce que los
acontecimientos históricos, políticos, sociales y económicos no son considerados
en esta afirmación, aunque hayan sido sin duda cruciales para el establecimiento
del acuerdo social que define quién está “dentro” y quién “fuera”. Además, las
definiciones no explican las condiciones sociales y psicosociales que determinan la
creación del acuerdo sociocognitivo acerca de la pertenencia a un grupo, el
desarrollo de evaluaciones positivas y negativas acerca de un grupo y de la propia
pertenencia a él, y a la correspondiente inversión emocional. Tampoco explican
los efectos de todo esto sobre la conducta social hacia el endogrupo y los exogrupos
relevantes. Pero son un punto de partida útil para preguntarse acerca de estas
condiciones y sus efectos.
Tajfel deriva varias consecuencias para la pertenencia al grupo de este
reconocimiento de la identidad en términos socialmente definidos:
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1. Puede suponerse que un individuo tenderá a permanecer como miembros
de un grupo y a buscar la pertenencia a nuevos grupos si éstos grupos tienen
alguna contribución que hacer a los aspectos positivos de su identidad social,
es decir, a aquellos aspectos de los que obtiene alguna satisfacción.
2. Si un grupo no satisface este requisito, el individuo tenderá a abandonarlo,
a no ser que: 1) el abandono del grupo resulte imposible por razones
“objetivas”, o 2) entre en conflicto con valores importantes que en sí mismos
son una parte de su autoimagen aceptable.
3. Si el abandono del grupo presenta las dificultades mencionadas, son posible
por lo menos dos soluciones: primera, cambiar la interpretación que uno
hace de los atributos del grupo de forma que sus características
desagradables o bien se justifiquen o bien se hagan aceptables a través de
la reinterpretación; segunda, aceptar la situación tal como es y
comprometerse en una acción social que cambiaría la situación en el sentido
deseado.
4. Ningún grupo vive aislado: todos los grupos en la sociedad viven en medio
de otros grupos. En otras palabras, los “aspectos positivos de la identidad
social” y la reinterpretación de los atributos y el comprometerse en la acción
social sólo adquieren…” sentido en lo social.
Aspecto de la identidad social: estableciendo nuestro self y nuestro
género.
En los albores de nuestras vidas, cada uno de nosotros empieza a aprender cómo
somos. Desarrollamos una identidad social, una definición de nuestro self. Las
categorías familiares engloban el género de uno y las relaciones que se puedan
establecer. Estas categorías están vinculadas estrechamente a nuestro mundo
interpersonal y nos indican cómo nos parecemos o distinguimos de los demás
individuos. Tendemos a centrarnos en nuestro self, el self es el centro del universo
social de cada persona.
Tu autoidentidad o autoconcepto, primeramente, es adquirido a través de
interacciones sociales que empiezan con tu familia inmediata y continúa con toda
la gente que conoces a lo largo de tu vida. El concepto del self es un sistema
especial que influye en cómo procesamos la información del mundo social que nos
rodea con la información de nosotros mismos.
El autoconcepto incluye toda la información relevante del self, incluyendo
posesiones. El esquema del autoconcepto incluye toda la información y
sentimientos relevantes de nuestro pasado, presente y futuros self. Incluso
nuestras posesiones se incorporan a la información relevante del self.
¿Quién soy? Los investigadores sometieron resultados a un análisis estadístico para
determinar el contenido de las categorías básicas que constituían los
autoconceptos de los estudiantes. Supusieron que cada persona posee un único
autoconcepto, con un contenido específico, siendo la misma estructura global del
autoconcepto para todos los individuos. Probablemente los autoesquemas son
muchos más complejos de lo que nos sugieren las respuestas a quien soy. Más allá
de la organización global, un esquema como éste también reflejaría todas las
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experiencias relevantes del pasado. Un autoesquema es la suma de todo lo que
sabe una persona y de todo lo que pueda imaginar sobre sí misma. Puesto que el
self es el centro del mundo social de cada persona y que el estudio de los
autoesquemas está es buen estado de desarrollo, nos vemos con la capacidad de
hacer un mejor trabajo en el procesamiento de la información relevante del self
más que en cualquier otro tipo de información. ES más probable que la información
relevante del self capte tu atención, se retenga en tu memoria y que seas capaz
de evocarla fácilmente.
Es más probable que se emplee más tiempo pensando en términos si son
relevantes que si no lo son. Esta actividad mental conecta el nuevo material con
información ya existente, almacenada en la memoria, fenómeno conocido como
proceso de elaboración. En 2º lugar, el material relevante del self es más probable
que esté bien organizado en la memoria y colocado en categorías ya presentes en
la memoria, fenómeno conocido como proceso categórico. Comparando la
evocación del material relevante para el self con la evocación de material que fue
procesado elaborativamente o procesado categóricamente en un primer lugar.
Comparando los distintos listados de palabras u los distintos procesos que se
habían seguido, los investigadores mostraron que la evocación del material
relevante del self es mucho más eficiente ya que está basada en ambos procesos,
el elaborativo y el categórico.
El efecto de autorreferencia se refiere al hecho de que la información relevante del
self se procesa con mucha más eficiencia que la información de otros tópicos. Esto
ocurre porque la información relevante del self está mejor organizada en la
memoria y más plenamente relacionada con otra información almacenada en la
memoria.
Los efectos evaluativos, de comportamiento y afectivos del autoesquema sexual.
El autoesquema de una persona, además de afectar a sus procesos cognitivos
afecta a su comportamiento. Se centraron en el esquema sexual del self: las
representaciones cognitivas de los aspectos sexuales de uno mismo, que se
originaron en el proceso de la información sexual y guían el comportamiento
sexual. Estos y otros descubrimientos indicaron que las mujeres que diferían en el
esquema sexual del self también respondían de forma diferente a las señales
emotivas, actitudinales y comportamentales del sexo.
Normalmente hablamos de nosotros mismos como si el self fuera una entidad
estable e invariable. A pesar de esto, advertimos que podemos y debemos cambiar
a lo largo del tiempo. En efecto, tenemos un autoconcepto, pero también
contemplamos la posibilidad de otros (self). La existencia de posibles self
alternativos nos afecta en varios aspectos. La imagen de un futuro self podría
afectar a la motivación de uno, como sucede cuando tomamos la decisión de
emplear más tiempo en el estudio. Aunque tengas una imagen clara de tu futuro
self, los demás tienden a percibir sólo tu self presente y está discrepancia puede
ser una fuente de incomodidad. Investigaciones llevadas a cabo, indican que la
gente que tiene un número limitado de posibles self futuros son vulnerables
emocionalmente a través de feedback relevante.
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La investigación indica que el ajuste que sigue a varias clases de acontecimientos
traumáticos, es mejor en quienes contemplan diferentes self positivos. Tener una
visión compleja de los posibles self de uno mismo es más beneficioso
emocionalmente que tener una visión simple.
Aumentando el número posible de self: Los investigadores propusieron que este
patrón negativo podía ser potencialmente alterado con una intervención planeada,
diseñada para producir una visión más amplia de las posibilidades futuras. Los
autores propusieron que estas intervenciones, a través de exponer múltiples
modelos de roles, podrían tener un efecto beneficioso para el desarrollo de los
posibles self de los niños. Parece ser que animar a los niños a pensar en sus
posibles self futuros resulta sumamente importante para ellos mismo, así como
establecer conexiones entre sus alternativas de futuro y su situación actual en la
escuela.
Cambios en el autoconcepto: El self va cambiando a lo largo del tiempo a medida
que nos hacemos mayores. Otros factores, pueden cambiar nuestras creencias de
lo que somos en un breve período de tiempo. Un ejemplo, son los afectos negativos
para el autoconcepto de una persona cuando pierde su trabajo y de repente
adquiere una nueva entidad social: desempleado. Los mayores cambios tienen
lugar cuando un individuo se enlista en las fuerzas armadas y entra al combate.
Parece ser que el autoconcepto está lejos de constituir un aspecto fijo de la persona
y que acontecimiento que provienen del exterior pueden provocar cambios en él.
Los resultados sugieren un proceso negociador en el que las autopercepciones
influyen en las percepciones personales de los demás y esas percepciones a su vez
afectan a las autopercepciones. El self actúa como un arquitecto dando forma y
determinando las reacciones de los demás, pero a su vez el self también se altera
según las reacciones de los que nos rodean. Tenemos muchos self sociales
distintos, que expresamos a diferentes personas en diferentes interacciones
sociales.
La autoestima: evaluación de uno mismo. Quizá la actitud más importante puede
adoptar es su actitud respecto a sí misma, una evaluación que nosotros
denominamos autoestima. Una persona con elevada autoestima se percibe a sí
misma como mejor que una persona con baja autoestima. Las autoevaluaciones
estás basadas en parte en las opiniones de los demás. Presumiblemente, esto
ocurre debido a que las visiones negativas del self llevan consigo la organización
de esquemas más inamovibles que las visiones positivas, como el resultado, una
persona con una autoestima elevada puede interpretar su éxito general de diversas
maneras, pero alguien con una baja autoestima tiende a generalizar los fracasos.
Puedes tener actitudes muy positivas respecto a algunos aspectos de tu self y
actitudes muy negativas respecto de otros. Tu autoestima global conceptualiza
como la combinación del número e intensidad relativa de estas evaluaciones
positivas y negativas. Una aproximación ligeramente distinta para evaluar la
autoestima es el de comparar el autoconcepto de una persona con su concepción
de self ideal. Cuanto mayor es la discrepancia, menor es la autoestima, es decir,
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cuanto más percibes que tus características no son lo que deberían ser, más
negativa es la actitud sobre sí mismo.
La autoestima y la comparación social: Dependiendo del grupo de comparación,
los éxitos y los fracasos podrán contribuir a elevar o disminuir las autoevaluaciones
o bien ser completamente irrelevantes. Algunos puntos de la investigación nos
ayudarán a clasificar como operan estas complejas comparaciones sociales.
Cuando te comparas con los otros, tu autoestima va en alzas si percibes algo
inadecuado, en ellos un efecto de contraste.
La comparación que se establece con alguien peor, puede producir efectos positivos
y realzar tu autoestima. Sin embargo, cuando la comparación se establece con
alguien cercano a ti, tu autoestima es mayor cuando percibes algo bueno en ellos,
un efecto de asimilación. En efecto, la comparación más relevante del self es la
comparación social con otros miembros del mismo grupo. Así pues, aunque uno
haga bien las cosas en un grupo que no obtiene demasiados éxitos puede significar
un golpe mucho mayor para la autoestima que hacer las cosas igual de bien en un
grupo mayor que tiene más éxitos. Otro apartado de las investigaciones nos dice
que la autoestima puede aumentarse mediante la identificación con un grupo ya
que la identidad social, puede ayudar a compensar algunos problemas relacionados
con la identidad personal.
¿Por qué nos autoevaluamos? Sedikifes sugieres tres motivos para la evaluación
de uno mismo. Autovaloración (en busca de un autoconocimiento preciso positivo
y negativo) Autosuperación (en busca de un autoconocimiento favorables); y la
autoverificación (en buscar de un autoconocimiento que sea verdadero,
probablemente) Aparte de lo que ya es verdadero, la mayoría de la gente no quiere
saber realmente sobre sí mismo. Más bien, lo que quieren es información positiva
o información que confirme lo que ya saben, Es más probable que las personas con
una baja autoestima se centren más en la autoprotección.
También quieren información positiva y una autosuperación, pero siempre y
cuando no conlleve ningún riesgo. Es decir, buscan comparación social sólo
después de haber recibido feedback que indique que han hecho bien la tarea. La
consecuencia de las autoevaluaciones positivas y negativas, indican que una
autoestima elevada es beneficiosa mientras que la baja autoestima puede tener
efectos muy negativos. Una autoevaluación negativa repercute en la sociabilidad
del individuo. Así como reacciones adversas a la inseguridad laboral. También se
ha sugerido que las autoevaluaciones y el optimismo no realistas se asocian con
una buena salud mental.
Existe evidencia de que la autoestima tiene correlaciones psicológicas específicas.
¿Influye la autoestima en el adecuado rendimiento en tareas no habituales, o
simplemente, en cómo se cree que se realizan? Martin y Murberger investigaron
los efectos, de la autoestima en estudiantes no universitarios con baja y elevada
autoestima, fijándose en la manera en que percibían y actuaban.