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Bloque de Constitucionalidad

El bloque de constitucionalidad se refiere al conjunto de normas que sirven como parámetro de constitucionalidad, incluyendo la Constitución y normas internacionales en materia de derechos humanos. En Guatemala, aunque la Constitución no establece explícitamente la jerarquía de los instrumentos internacionales, se reconoce su preeminencia en derechos humanos, permitiendo su inclusión en el bloque. La Corte de Constitucionalidad ha afirmado que la interpretación de las normas debe alinearse con los principios del bloque, asegurando la protección de los derechos humanos en el ordenamiento jurídico.
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Bloque de Constitucionalidad

El bloque de constitucionalidad se refiere al conjunto de normas que sirven como parámetro de constitucionalidad, incluyendo la Constitución y normas internacionales en materia de derechos humanos. En Guatemala, aunque la Constitución no establece explícitamente la jerarquía de los instrumentos internacionales, se reconoce su preeminencia en derechos humanos, permitiendo su inclusión en el bloque. La Corte de Constitucionalidad ha afirmado que la interpretación de las normas debe alinearse con los principios del bloque, asegurando la protección de los derechos humanos en el ordenamiento jurídico.
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Bloque de Constitucionalidad

Al tratar el tema de los orígenes de la noción de bloque de constitucionalidad, surge


imperativamente la necesidad de hacer referencia a la labor efectuada por el
Consejo Constitucional francés, que cuando estudia la constitucionalidad de una
disposición legal frente a la Constitución francesa de 1958 [decisión 71-44 DC, de
1971] hace remisión a la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de
1789 y al preámbulo de la Constitución francesa de 1946.
La doctrina francesa acuña el término bloque de constitucionalidad para explicar la
técnica empleada por el Consejo Constitucional, inspirada en lo que en derecho
administrativo era denominado bloque de legalidad, que evocaba a todas las reglas
de origen variado que se imponen a la administración en virtud del principio de
legalidad. El vocablo es un término acuñado doctrinalmente, pues hasta ese
entonces, el Tribunal francés, al designar el conjunto de disposiciones situadas a
nivel constitucional, cuyo respeto se impone a la ley, prefería expresiones como la
de principios y reglas de valor constitucional (Favoreau, 1990).
A partir de entonces, la utilización de la figura del bloque de constitucionalidad se
ha expandido en numerosos países, tanto en Europa como en América; sin
embargo, perfila un contenido diferente en cada continente, pues en el ámbito
europeo, su empleo se encuentra vinculado a la remisión de normas nacionales que
sirven como parámetro de constitucionalidad; en contraste, la región americana ha
utilizado el bloque en estrecha relación con las cláusulas constitucionales de
apertura al derecho internacional de los derechos humanos.

el bloque de constitucionalidad hace referencia al conjunto de normas que


conforman el parámetro de constitucionalidad, incluyendo a la constitución stricto
sensu y una serie de normas de origen nacional, que no pertenecen al texto
constitucional y que pueden tener formalmente el mismo rango de las normas cuya
constitucionalidad es discutida.
En su versión latinoamericana, el bloque de constitucionalidad ha sido empleado
primordialmente como técnica de apertura al derecho internacional de los derechos
humanos.
El bloque de constitucionalidad en el ámbito guatemalteco
En Guatemala, la constitución no consagra explícitamente la jerarquía constitucional
de instrumentos internacionales en materia de derechos humanos, como sí sucede
en otros países, por ejemplo, en Argentina (Congreso Nacional Constituyente,
1994), donde la norma fundamental, enumera instrumentos claramente definidos a
los que asigna ese rango. Sí incluye la constitución guatemalteca, empero, el
precepto siguiente: “Artículo 46.
Preeminencia del Derecho Internacional. Se establece el principio general de que,
en materia de derechos humanos, los tratados y convenciones aceptados y
ratificados por Guatemala, tienen preeminencia sobre el derecho interno”.
Asimismo, el artículo 44 establece: “Derechos inherentes a la persona humana. Los
derechos y garantías que otorga la Constitución no excluyen otros que, aunque no
figuren expresamente en ella, son inherentes a la persona humana…” (Asamblea
Nacional Constituyente, 1985).
Imprescindible, al momento de tratar el tema del bloque de constitucionalidad,
resulta el fallo emitido dentro del expediente 1822-2011, en que el tribunal
constitucional estima importante hacer un esfuerzo por perfilar con mayor nivel de
precisión la figura objeto de estudio. En esa oportunidad consideró, para dar
respuesta a la problemática acerca de la recepción en el orden interno de los
tratados en materia de derechos humanos, otros ordenamientos han acudido a la
figura del bloque de constitucionalidad, el que ha sido parte de anteriores
pronunciamientos de la Corte de Constitucionalidad, (verbigracia los expedientes
90-90, 159-97, 3004- 2007, 3878-2007, auto de 4 de octubre de 2009, expediente
3690-2009, 1940-2010 y 3086-2010, entre otros), aunque en ninguno de éstos se
ha definido su contenido y alcances.
por vía de los artículos 44 y 46 citados, se incorpora la figura del bloque de
constitucionalidad como un conjunto de normas internacionales referidas a
derechos inherentes a la persona, incluyendo todas aquéllas libertades y facultades
que aunque no figuren en su texto formal, respondan directamente al concepto de
dignidad de la persona, pues el derecho por ser dinámico, tienen reglas y principios
que están evolucionando y cuya integración con esta figura permite su interpretación
como derechos propios del ser humano.
El alcance del bloque de constitucionalidad es de carácter eminentemente
procesal, es decir, que determina que los instrumentos internacionales en materia
de derechos humanos que componen aquél son también parámetro para ejercer el
control constitucional del derecho interno. Así, a juicio de esta Corte, el artículo 46
constitucional denota la inclusión de los tratados en el bloque de constitucionalidad,
cuyo respeto se impone al resto del ordenamiento jurídico, exigiendo la adaptación
de las normas de inferior categoría a los mandatos contenidos en aquellos
instrumentos. El contenido del bloque de constitucionalidad está perfilado por la
Constitución, y esta Corte, como máximo intérprete de la norma suprema, cuyas
decisiones son vinculantes a los poderes públicos, es la competente para
determinar, en cada caso, qué instrumentos se encuentran contenidos en aquél
(Corte de Constitucionalidad, 2012).
El tribunal guatemalteco ha afirmado expresamente, verbigracia, en el expediente
5237-2013, la utilización del bloque de constitucionalidad en el control constitucional
de leyes, señalando que: “La acción de inconstitucionalidad procede contra las
normas jurídicas vigentes que contengan vicio total o parcial de inconstitucionalidad,
en aras de que el ordenamiento jurídico esté integrado solamente por disposiciones
que se enmarquen en los postulados del bloque de constitucionalidad.
Sin embargo, resulta de importante mención el hecho que, desde los primeros fallos
puede advertirse que el empleo del bloque de constitucionalidad perfilado por la CC
no se limita al control de normas jurídicas, sino que, además, de los actos del poder
público. En los siguientes términos se ha manifestado, en cuanto a la posibilidad de
cuestionar violaciones o amenazas de violación de derechos humanos por medio
de la garantía del amparo. El amparo se circunscribe a intervenir ante la amenaza
o lesión a los derechos que la Constitución, el bloque de constitucionalidad o el resto
del orden jurídico reconocen y garantizan.
El citado tribunal nacional también ha señalado que la interpretación de las normas
jurídicas debe efectuarse observando los principios contenidos en la Constitución y
el resto de normas que conforman el bloque de constitucionalidad, con lo cual
vincula no solamente al órgano legislativo –y demás autoridades con potestad
regulatoria– en la producción de las disposiciones normativas, sino a todos los
órganos estatales e, incluso, a los particulares.
Así, esta Corte ha sostenido que la interpretación jurídica en un Estado
Constitucional de derecho debe realizarse de forma sistemática, teniendo presente
la necesaria sujeción del orden jurídico interno a los preceptos de la Constitución,
lo que implica que tanto los órganos del Estado, como los particulares o gobernados,
están obligados a interpretar las normas jurídicas en coherencia con los principios
y postulados que emanan de la Ley Fundamental y del resto de normas que
conforman el bloque de constitucionalidad.

De la misma forma, la Corte ha afirmado que la interpretación del texto de la


Constitución debe realizarse de forma integral, observando los principios y normas
del resto de instrumentos que integran el bloque de constitucionalidad, aseveración
que atañe a todos los órganos que se constituyen como tribunales constitucionales,
incluso a la CC misma, como intérprete última del texto fundamental.
En ese sentido, dentro del expediente 4076-2016, expresó lo siguiente: “…la
interpretación de la Constitución Política de la República de Guatemala debe ser de
forma integral, analizando y ponderando todas las normas y principios del bloque
de constitucionalidad” (Corte de Constitucionalidad, 2016).

Determinación de los instrumentos que conforman el bloque de


constitucionalidad
Previo al fallo proferido dentro del expediente 1822-2011 arriba aludido (17 de julio
de 2012), el tribunal constitucional, dentro del expediente 3878- 2007, empleó como
criterio determinante para considerar a un documento multilateral incluido dentro de
la figura, su ratificación por parte del Estado de Guatemala.
Como puede advertirse, el consentimiento y/o la ratificación de lo dispuesto en los
documentos multilaterales antes enumerados supone para el Estado de Guatemala,
en síntesis, el compromiso internacional de asumir una posición definida acerca del
derecho de consulta de los pueblos indígenas, expresada en varios componentes:
(i) su reconocimiento normativo propiamente dicho y, por ende, su inserción al
bloque de constitucionalidad como derecho fundamental, por virtud de lo
establecido en los artículos 44 y 46 de la Carta Magna.

Esa postura variaría en el pronunciamiento emitido en el expediente 1822-2011, en


el que la CC indicó que sería ese tribunal el que iría estableciendo los instrumentos
que se encontrarían contenidos en el bloque, de lo que puede entenderse que la
sola manifestación de consentimiento del Estado no resultaría suficiente para
considerar a un instrumento como integrante de la figura.
En apoyo de tales pronunciamientos, se puede asumir una u otra postura, dado que
la CC no es expresa en señalar la circunstancia a partir de la cual considera que los
instrumentos internacionales que emplea tienen aptitud para servir como parámetro
del control constitucional, en contraste con otras oportunidades, en la que sí indica
que la observancia de cierto instrumento obedece a su inserción al bloque, por parte
del mismo Tribunal, en fallos precedentes. Además, se registran ocasiones en las
que la Corte, sin hacer alusión explícita a la figura del bloque, sí realiza una labor
de parificación entre normas o actos y fuentes internacionales, razón por la que
estas decisiones se incluyen dentro del grupo de sentencias en el que no es posible
la identificación del criterio empleado.

Sobre la posibilidad de que normas de carácter local puedan integrar el bloque de


constitucionalidad en el ámbito guatemalteco, conviene señalar que la CC ha traído
a colación, en sus pronunciamientos, la opinión doctrinal que refiere que las leyes
de carácter constitucional –Ley de Emisión del Pensamiento, Ley Electoral y de
Partidos Políticos, Ley de Orden Público, y Ley de Amparo, Exhibición Personal y
de Constitucionalidad– forman parte del bloque de constitucionalidad;8 sin
embargo, esta referencia es utilizada por el Tribunal, no con el objeto de establecer
que esas normativas ostentan jerarquía constitucional y puedan fungir como
parámetro de control de constitucionalidad, sino únicamente a fin de realizar
consideraciones sobre la posición preferente que ocupan respecto de la norma
ordinaria y su especial proceso de reforma, así como de la competencia de la Corte
para realizar un control preventivo y vinculante respecto a proyectos de reformas
que sobre ellas se intenten.
Otro punto conveniente de mencionar, lo es la consideración de si los Acuerdos de
Paz signados entre el Gobierno de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca forman parte del bloque. Hasta donde alcanza la información, este
tema no ha sido objeto de tratamiento por parte del tribunal guatemalteco.
el bloque de constitucionalidad no alude, en el ámbito guatemalteco, a un conjunto
de normas previamente identificadas. El mecanismo dispuesto por la CC para ir
delimitando los instrumentos que lo integran, implica que, a partir del conocimiento
de cada caso en concreto, el Tribunal iría determinado cuál material sería
considerado como parte integrante.
Otro aspecto que se estima de importante mención es el evento de que normativa
interna distinta al texto formal de la constitución pueda ser parte del bloque. Valdría
discutir, por ejemplo, la conveniencia de que los Acuerdos de Paz (el último suscrito
en 1996) obtuvieran el reconocimiento de instrumentos de valía constitucional,
atendiendo a la importancia de los compromisos adquiridos como ruta para la
reconciliación nacional y los bajos índices de cumplimiento reportados;12 esa
situación encontraría, de ostentar tales acuerdos un estatus especial, un
mecanismo de exigibilidad reforzado a través de la justicia constitucional.
Finalmente, no se desea pasar por alto que, de la mano del adecuado desarrollo del
bloque, la caracterización multinivel de la protección de derechos humanos
requiere, como ya fue adelantado, de la observancia del principio pro persona –con
una visión no circunscrita al continente de los instrumentos que conforman el
bloque–, como otro mecanismo armonizador de los distintos niveles de
normatividades y autoridades existentes.
Ambos elementos favorecen a la concepción del derecho internacional de los
derechos humanos y lo decidido por los órganos supranacionales, como insumo
para el perfeccionamiento del derecho interno y de las interpretaciones efectuadas
por los órganos locales.
Análisis Personal
El bloque de constitucionalidad es un control constitucional de las leyes que incluye
varias normativas integrados por la constitución u otras fuentes del derecho que
contengan concordancia, relación y estén sujetos a lo que el bloque de
constitucionalidad quiere llegar a ejecutar.
El bloque de constitucionalidad, surge en Francia por su consejo constitucional, los
franceses hacen una remisión sobre todos los derechos del hombre y también
denominan al bloque de constitucionalidad como bloque de legalidad. Uno de sus
objetivos era verificar que se ejercieran todos los derechos del hombre de una forma
legal, con un goce sano sobre sus derechos y objetivando el bienestar de su nación.
El Tribunal francés, al designar el conjunto de disposiciones situadas a nivel
constitucional, cuyo respeto se impone a la ley, prefería expresiones como la de
principios y reglas de valor constitucional.
Una de las funciones del bloque de constitucionalidad es asegurar la protección que
las normas de derecho interno deben brindar a los valores fundamentales de la
humanidad, si están regulados en diferentes escritos, lamentablemente no se gozan
de todos ellos, en tanto valores generales de los pueblos y subsistencia del género
humano.

El bloque de constitucionalidad es una conjugación de cuerpos normativos que


cuentan con criterios regulados y una sistematización jurídica, es una conjugación
porque abarca varias normas, acuerdos y tratados, como identifique algunos
nacionales e internacionales que ocupan algunos otros países.
En Guatemala la supremacía constitucional es la “Constitución” la cual tiene su lugar
en la cima de la jerarquía del ordenamiento jurídico. Pero la constitución al tratarse
de los derechos humanos no consagra esa jerarquía como en otros países que
sucede lo contrario.
Ya que en el Artículo 46 de la CPRG hace mención sobre la preeminencia del
derecho internacional. Se establece el principio general de que en materia de
derechos humanos, los tratados y convenciones aceptados y ratificados por
Guatemala, tienen preeminencia sobre el derecho interno.

Esto da a entender que la CPRG no abarca total autonomía en los derechos


humanos y da la aceptación que otros tratados internacionales regulen y hagan
valer sus normativas sobre la población guatemalteca, pudo Guatemala haber
acudido a esto porque se vio en la necesidad de hacerlo, o los artículos regulados
en la constitución no abarcaban todos los derechos o normativas que eran de suma
importancia para la seguridad humana.
El artículo 44 establece: “Derechos inherentes a la persona humana. Los derechos
y garantías que otorga la Constitución no excluyen otros que, aunque no figuren
expresamente en ella, son inherentes a la persona humana.
Se regula que, aunque Guatemala este sujeta a convenciones y tratados
internacionales a lo que los derechos humanos se refieren, no tienen porque los
ciudadanos omitir los artículos regulados sobre el tema de derechos y obligaciones
que contenga la constitución guatemalteca.

La Corte de constitucionalidad ha sostenido que la interpretación jurídica en un


Estado Constitucional de derecho debe realizarse de forma sistemática, teniendo
presente la necesaria sujeción del orden jurídico interno a los preceptos de la
Constitución, lo que implica que tanto los órganos del Estado, como los particulares
o gobernados, están obligados a interpretar las normas jurídicas en coherencia con
los principios y postulados que emanan de la Ley Fundamental y del resto de
normas que conforman el bloque de constitucionalidad.
La corte de constitucionalidad, tiene un lugar muy importante en el bloque de
constitucionalidad ya que su mayor objetivo es la defensa del orden constitucional,
ya que no admite que haya un desorden, o alguien quiera violar la constitución en
este caso habría un fallo y se le considera inconstitucional.
Sobre la posibilidad de que normas de carácter local puedan integrar el bloque de
constitucionalidad en el ámbito guatemalteco, conviene señalar que la CC ha traído
a colación, en sus pronunciamientos, la opinión doctrinal que refiere que las leyes
de carácter constitucional, Ley de Emisión del Pensamiento, Ley Electoral y de
Partidos Políticos, Ley de Orden Público, y Ley de Amparo, Exhibición Personal y
de Constitucionalidad, forman parte del bloque de constitucionalidad; sin embargo,
esta referencia es utilizada por el Tribunal, no con el objeto de establecer que esas
normativas ostentan jerarquía constitucional y puedan fungir como parámetro de
control de constitucionalidad.
No se le permite establecer una jerarquía ya que de ser así habría subestimación
sobre otras leyes y no irían a la par una con otra si no que irían abajo o encima de
otra.

En conclusión, considero que el bloque de constitucionalidad, ha tenido bastante


desarrollo a lo que se refiere con los derechos humanos y seguridad social,
contribuyendo con un control más claro y preciso, con ordenamientos mejor
redactados, gracias a convenciones y tratados internacionales que especifican los
derechos de las personas, tomando en cuenta la constitución y no dejándola de lado
o como segunda opción y ha incursionado sobre un mejor avance, en el derecho
nacional e internacional.

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