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CSJN - Siri

La Corte Suprema de Argentina dictó una resolución sobre la clausura del diario 'Mercedes', que había sido impuesta sin justificación clara, afectando la libertad de imprenta del solicitante, Angel Siri. El procurador general opinó que el recurso extraordinario debía ser declarado mal concedido, ya que la clausura había sido levantada, pero la Corte revocó la sentencia apelada, ordenando el cese de la restricción. La disidencia argumentó que el hábeas corpus no era el recurso adecuado para este caso, sugiriendo que se debían utilizar otras acciones legales para proteger los derechos invocados.
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La Corte Suprema de Argentina dictó una resolución sobre la clausura del diario 'Mercedes', que había sido impuesta sin justificación clara, afectando la libertad de imprenta del solicitante, Angel Siri. El procurador general opinó que el recurso extraordinario debía ser declarado mal concedido, ya que la clausura había sido levantada, pero la Corte revocó la sentencia apelada, ordenando el cese de la restricción. La disidencia argumentó que el hábeas corpus no era el recurso adecuado para este caso, sugiriendo que se debían utilizar otras acciones legales para proteger los derechos invocados.
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SIRI, ANGEL S.

Corte Suprema, diciembre 27-957.

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Opinión del procurador general de la Nación.

De lo informado a fs. 37 y vta. así como de las propias manifestaciones formuladas por el interesado en su escrito de fs. 35,
surge que la clausura del periódico "Mercedes", que dió origen a las presentes actuaciones, ha sido dejada sin efecto.

En consecuencia, puesto que cualquier pronunciamiento de V. E. respecto de la cuestión planteada revestiría en la


actualidad el carácter de abstracto, opino que corresponde declarar mal concedido el recurso extraordinario de fs. 46. --
Agosto 13 de 1957. -- Sebastián Soler.

Opinión del procurador general de la Nación.

Atento el informe de fs. 59, y sin perjuicio de observar que su contenido es contradictorio con el de fs. 37 --razón por la que
correspondería aclarar cuál es en definitiva la situación actual del diario "Mercedes"--, paso a dictaminar sobre el fondo del
asunto.

En este aspecto, ya he tenido oportunidad en el caso de Fallos, t. 236, p. 41, de opinar que el recurso de hábeas corpus sólo
protege a las personas privadas de su libertad corporal sin orden de autoridad competente, por lo que, si V. E. decide admitir
la procedencia del recurso intentado, estimo que correspondería confirmar lo resuelto en cuanto ha podido ser materia de
apelación extraordinaria. -- Octubre 14 de 1957. -- Sebastián Soler.

Buenos Aires, diciembre 27 de 1957.

Que en los autos "Siri, Angel, s./interpone recurso de hábeas corpus", en los que a fs. 47 vta. se ha concedido el recurso
extraordinario contra la sentencia de la Cám. de Apel. en lo Penal del departamento de Mercedes (Prov. de Buenos Aires),
de fecha 28 de mayo de 1957.

Considerando:

Que el solicitante compareció ante el Juzgado en lo Penal Nro 3 de la ciudad de Mercedes (prov. de Buenos Aires)
manifestando que el diario "Mercedes", de su propiedad y administración, continuaba clausurado desde comienzos de 1956,
"mediante custodia provincial en el local del mismo", lo que vulneraba la libertad de imprenta y de trabajo que consagran
los arts. 14, 17 y 18 de la Constitución nacional y los arts. 9°, 11, 13, 14 y 23 y demás de la Constitución de la provincia.
Solicitó que, previo informe del comisario de policía del partido de Mercedes sobre los motivos actuales de la custodia del
local del diario, se proveyera lo que correspondía, conforme a derecho y de acuerdo con las cláusulas constitucionales
citadas.

Que requerido dicho informe por el juez actuante, el comisario de policía informó que "con motivo de una orden recibida de
la Dir. de Seguridad de esta policía, con fecha 21 de enero ppdo., al mismo tiempo que se procedió a la detención de Angel
Siri, director-propietario del diario «Mercedes», se cumplió con la clausura del local donde se imprimía el mismo, el que
desde aquella fecha viene siendo custodiado por una consigna policial colocada al efecto".

Que ante la falta de especificación sobre los motivos de la clausura del diario, el juez requirió sucesivamente informe del
Jefe de policía de la Prov. de Buenos Aires y del Ministerio de Gobierno de dicha provincia, todos los cuales manifiestan
ignorar las causas de la clausura y la autoridad que la dispuso. Reiterada por el solicitante la declaración pedida al comienzo
de estas actuaciones, el juez resolvió no hacer lugar a ella en razón de no tratarse en el caso de un recurso de hábeas corpus,
el cual sólo protege la libertad física o corporal de las personas.

Que el solicitante interpuso recurso de revocatoria, y en subsidio el de apelación, en cuya oportunidad el juez dispuso
requerir nuevo informe del comisario de policía sobre si el local del diario "aún continúa con custodia policial", informando
este funcionario que desde el 29 de abril fué dejada sin efecto la consigna y se vigila el local mediante recorridas que
efectúa el personal de servicio de calle". En mérito de este informe, el juez no hizo lugar a la revocatoria pedida, en
consideración a que "carece de actualidad y fundamento el presente recurso de amparo, ya que no existe restricción alguna
que afecte al recurrente"; y concedió el recurso de apelación para ante el superior. La Cám. de Apel. en lo Penal de
Mercedes confirmó, por sus propios fundamentos, la decisión apelada.

Que contra esta sentencia el solicitante ha deducido el presente recurso extraordinario, fundado en la supuesta violación de
las garantías constitucionales que invocó en su escrito originario, el cual le ha sido concedido por la Cám. de Apelación.

Que, radicada la causa ante esta Corte Suprema y con el objeto de actualizar los elementos de hecho, el tribunal requirió del
juez en lo penal de Mercedes informe sobre si subsistía en la actualidad la clausura del diario, respondiendo el comisario de
la localidad, en oficio dirigido al juez comisionado, que sí subsistía esa clausura.

Que según resulta de los antecedentes antes relacionados, no existe constancia cierta de cuál sea la autoridad que ha
dispuesto la clausura del diario ni cuáles son, tampoco, los motivos determinantes de ella. En estas condiciones, es
manifiesto que el derecho que invoca el solicitante de publicar y administrar el diario debe ser mantenido.

Que, por otra parte, en sus diversos escritos el compareciente no ha dicho que interponía el recurso de hábeas corpus --como
lo hace notar, además, en el escrito de fs. 40--, por lo que es erróneo el único fundamento de la sentencia denegatoria de fs.
33, confirmada con el mismo fundamento por la Cám. de Apelación, que da origen a este recurso. El escrito de fs. 1 sólo ha
invocado la garantía de la libertad de imprenta y de trabajo que aseguran los arts. 14, 17 y 18 de la Constitución nacional, la
que, en las condiciones acreditadas en la causa, se halla evidentemente restringida sin orden de autoridad competente y sin
expresión de causa que justifique dicha restricción.
Que basta esta comprobación inmediata para que la garantía constitucional invocada sea restablecida por los jueces en su
integridad, sin que pueda alegarse en contrario la inexistencia de una ley que la reglamente: las garantías individuales
existen y protegen a los individuos por el solo hecho de estar consagradas por la Constitución e independientemente de las
leyes reglamentarias, las cuales sólo son requeridas para establecer "en qué caso y con qué justificativos podrá procederse a
su allanamiento y ocupación", como dice el art. 18 de la Constitución a propósito de una de ellas. Ya a fines del siglo
pasado señalaba Joaquín V. González: "No son, como puede creerse, las «declaraciones, derechos y garantías», simples
fórmulas teóricas: cada uno de los artículos y cláusulas que las contienen poseen fuerza obligatoria para los individuos, para
las autoridades y para toda la Nación. Los jueces deben aplicarla en la plenitud de su sentido, sin alterar o debilitar con
vagas interpretaciones o ambigüedades la expresa significación de su texto. Porque son la defensa personal, el patrimonio
inalterable que hace de cada hombre, ciudadano o no, un ser libre e independiente dentro de la Nación Argentina" ("Manual
de la Constitución argentina", en "Obras completas", vol. 3, Buenos Aires, 1935, núm. 82; confr., además, núms. 89 y 90).

Que en consideración al carácter y jerarquía de los principios de la Carta fundamental relacionados con los derechos
individuales, esta Corte Suprema, en su actual composición y en la primera oportunidad en que debe pronunciarse sobre el
punto, se aparta así de la doctrina tradicionalmente declarada por el tribunal en cuanto relegaba al trámite de los
procedimientos ordinarios, administrativos o judiciales la protección de las garantías no comprendidas estrictamente en el
hábeas corpus (Fallos, t. 168, p. 15; t. 169, p. 103 y los posteriores). Los preceptos constitucionales tanto como la
experiencia institucional del país reclaman de consuno el goce y ejercicio pleno de las garantías individuales para la efectiva
vigencia del Estado de derecho e imponen a los jueces el deber de asegurarlas.

Por tanto, habiendo dictaminado el procurador general, se revoca la sentencia apelada. Vuelvan los autos al tribunal de
origen a fin de que haga saber a la autoridad policial que debe hacer cesar la restricción impuesta al solicitante en su calidad
de director-propietario del diario clausurado. -- Alfredo Orgaz. -- Manuel J. Argañarás. -- Enrique V. Galli. -- Benjamín
Villegas Basavilbaso. -- En disidencia: Carlos Herrera.

Disidencia.

Considerando: Que según resulta de las constancias de autos, la autoridad policial de la Prov. de Buenos Aires mantiene
clausurado el diario "Mercedes", que se publicaba en la ciudad del mismo nombre de dicha provincia; y que Angel Siri,
invocando la calidad de director y administrador del periódico y la libertad de imprenta y de trabajo consagradas por la
Constitución nacional, se presentó a fs. 1 ante el juez del crimen local solicitando se requiriera informe a la policía sobre los
motivos de la clausura y con su resultado se proveyera de acuerdo con - las cláusulas constitucionales que citó; solicitud
reiterada a fs. 32, después de los diversos informes producidos, con los cuales no se pudo aclarar debidamente quién había
ordenado la clausura y por qué razones.

Que el juez resolvió a fs. 33 desestimar la presentación del recurrente en razón de que el recurso de hábeas corpus ha sido
instituído solamente para la protección de la libertad personal; decisión de la que Siri pidió revocatoria a fs. 35
manifestando que no obstante no existir ya consigna policial en el local del diario y haber sido sacados los precintos de la
puertas del mismo, no se atrevía a abrirlas "sin antes obtener el «bill» de indemnidad declarativa" de sus jueces naturales.

Que después de un nuevo informe policial confirmatorio de lo aseverado por Siri, el a quo desestimó a fs. 38 la revocatoria
invocando los fundamentos de su resolución anterior y la inexistencia actual de restricción alguna, pronunciamiento que fué
confirmado por sus fundamentos por el tribunal de apelación. Contra esa resolución se interpuso por el afectado el presente
recurso extraordinario, manifestando que se mantenía la clausura, hecho que resulta confirmado por el informe policial de
fs. 59, expedido a requerimiento de esta Corte.

Que no obstante la imperfección con que la cuestión ha sido planteada por el recurrente, se deduce de sus expresiones que
pretende que el juez del crimen tome alguna medida, que no concreta, para hacer cesar la clausura del diario por ser ella
violatoria de la libertad de imprenta garantizada por el art. 14 de la Constitución nacional. A ello, por lo demás, reduce sus
manifestaciones en el memorial de fs. 51, aclarando que no ha interpuesto un recurso de hábeas corpus sino el remedio legal
de peticionar a las autoridades.

Que el procurador, en su dictamen de fs. 64, sostiene que el recurso extraordinario de hábeas corpus sólo protege a las
personas privadas de su libertad corporal sin orden de autoridad competente y se remite a lo que expusiera en Fallos, t. 236,
p. 41, donde expresó que esa conclusión no implica, por cierto, que no existan medios para hacer efectivo el derecho de
publicar las ideas por la prensa sin censura previa cuando él es afectado por actos de autoridad; y que de igual manera que la
protección del derecho de propiedad se ejerce mediante diversas acciones, civiles y criminales, sin que quepa decir que la
garantía constitucional correspondiente sea anulada porque no constituya materia del recurso de hábeas corpus, el recurrente
puede también perseguir el reconocimiento de los derechos que invoca y el cese de trabas que, según afirma, se oponen a su
ejercicio, mediante las acciones civiles, contenciosoadministrativas y criminales correspondientes.

Que esa es indudablemente la doctrina que surge de la jurisprudencia de esta Corte (Fallos, t. 183, p. 44 ; t. 169, p. 103; t.
168, p. 15), que ha establecido reiteradamente que la vía del hábeas corpus solamente procede cuando se invoca una
restricción ilegal a la libertad corporal de las personas; y que los demás derechos garantizados por la Constitución deben ser
defendidos por otras acciones ajenas al remedio indicado. Es cierto que el recurrente manifiesta que el que ha interpuesto no
es un recurso de hábeas corpus; pero no solamente no concreta de qué acción se trata sino que el trámíte impreso a la causa
a su pedido y con su conformidad ha sido el establecido por las leyes procesales para dicho recurso.

Que no es discutible que en un régimen constitucional como el vigente en la República, la jurisdicción proviene de la ley.
Entendido el término en su acepción más amplia, es decir, como comprensivo de las normas constitucionales, se da así la
necesidad de que la actuación de cualquiera de los agentes de los poderes constituídos, debe ajustarse a ellas, no sólo en
cuanto al contenido de sus resoluciones, sino también en cuanto a la competencia y a la forma de expedirlas. Y estos
requisitos, que diferencian la actuación reglada de los órganos de un Estado constitucional, a la manera americana, de la
actividad discrecional propia de otros regímenes, es particularmente imperiosa respecto de los judiciales. Ellos, en efecto,
por lo mismo que son custodios de la observancia de la Constitución nacional por los demás poderes, están especialmente
obligados al respeto de las propias limitaciones, entre las cuales figura, en primer término, la de no exceder la propia
jurisdicción (Fallos, t. 155, p. 250).

Que evidentemente el argumento no se abate con la invocación de la posible subsistencia de principios constitucionales
conculcados. Está claro, en efecto, que el contralor de constitucionalidad está también sujeto a la reglamentación de los
procesos judiciales, porque de otra manera la división y la igualdad de los poderes se habría roto, en beneficio del Judicial.
Por eso la jurisprudencia de esta Corte no ha reivindicado la supremacía de sus propias resoluciones, sino en cuanto se las
ha expedido en el ejercicio de sus atribuciones constitucionales y legales (Fallos, t. 205, p. 614 y otros).

Que si aún fuera admisible argüir con la posibilidad de que el silencio legislativo o la inoperancia de los procedimientos
legales no pueden impedir la vigencia de los derechos y principios consagrados por la Constitución, debería observarse que
semejante razonamiento, que reviste carácter extremo, indudablemente supone la demostración acabada de aquellos
requisitos. Porque no es so color de que una vía pueda estimarse, por los jueces, preferible a otra, que les sea dado
prescindir de las prescriptas por el órgano legislativo, titular como es de la soberanía popular en esa materia. Y menos
cabría hacerlo sobre la base de la posible aplicación defectuosa de las leyes vigentes para la tutela de los derechos
patrimoniales, o de aquellos otros que se ejercitan con la disposición de lo que es propio, como es la de publicar ideas por
medio de la prensa por el dueño de un periódico. Se trataría, en todo caso, de corruptelas que no son insalvables y que de
cualquier modo no justifican la excedencia señalada de la propia jurisdicción. Porque los derechos que la Constitución
acuerda son tales conforme con las leyes que reglamentan su ejercicio (art. 14, Constitución nacional). Y entre éstas figuran
las de la defensa judicial de aquéllos en la manera prescripta por el ordenamiento jurídico, si ha de ser verdad, como esta
Corte ha dicho, que el orden de nuestra convivencia reposa en la ley (Fallos, t. 234, p. 82 y sus citas). El prudente y
decoroso respeto de las propias limitaciones al par que de las facultades de los demás poderes, hace evidente que la
prescindencia de base normativa para la actuación jurisdiccional, sólo puede ser admisible en condiciones vitalmente
extremas, entre las que las circunstancias relatadas del caso, impiden encuadrar a éste.

Por ello, y de acuerdo con lo dictaminado por el procurador general, se confirma la resolución apelada en cuanto ha podido
ser materia de recurso. -- Carlos Herrera.

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