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Concepto Toros

La Ley 2385 de 2024 busca transformar culturalmente a Colombia mediante la prohibición de espectáculos taurinos, argumentando la necesidad de proteger la vida animal. Sin embargo, los demandantes argumentan que esta ley es inconstitucional al vulnerar derechos culturales, económicos y de libertad, además de no cumplir con el debido proceso legislativo. La Corte Constitucional debe evaluar la constitucionalidad de esta ley en base a los cargos presentados por los ciudadanos.

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Concepto Toros

La Ley 2385 de 2024 busca transformar culturalmente a Colombia mediante la prohibición de espectáculos taurinos, argumentando la necesidad de proteger la vida animal. Sin embargo, los demandantes argumentan que esta ley es inconstitucional al vulnerar derechos culturales, económicos y de libertad, además de no cumplir con el debido proceso legislativo. La Corte Constitucional debe evaluar la constitucionalidad de esta ley en base a los cargos presentados por los ciudadanos.

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Bogotá, D.C., 6 de mayo de 2025.

Honorables Magistrados
CORTE CONSTITUCIONAL
M.P. MIGUEL POLO ROSERO
Ciudad

Expedientes: D-16101 y D-16112 AC1

Referencia: Acción pública de inconstitucionalidad


interpuesta por Christian Munir Garcés Aljure y
Jerónimo Antía Pimentel contra la Ley 2385 de 2024
“Por medio de la cual se aporta a una transformación
cultural mediante la prohibición de toros, rejoneo,
novilladas, becerradas, y tientas, así como de los
procedimientos utilizados en estos espectáculos, que
socavan la integridad de formas de vida no humana”

Concepto No.: 7447

De acuerdo con lo establecido en los artículos 242, numeral 2, y 278, numeral 5, de


la Constitución Política, procedo a rendir el concepto correspondiente a las
demandas presentadas ante esa Corporación por los ciudadanos Christian Munir
Garcés Aljure y Jerónimo Antía Pimentel, en ejercicio de la acción pública
consagrada en los artículos 40, numeral 6, y 242, numeral 1, de la Constitución,
contra la Ley 2385 de 2024, publicada en el diario oficial 52.825 y cuyas temáticas
se resumen a continuación:

OBJETO. La presente ley tiene por objeto aportar en una transformación cultural que
se fundamente en el reconocimiento y respeto por la vida animal, y que contribuya al
Artículo 1° avance de la cultura de la paz, mediante la prohibición de las corridas de toros,
rejoneo, novilladas, becerradas y tientas, así como de los procedimientos utilizados
en estos espectáculos, que socavan la integridad de formas de vida no humana.

Artículo 2° ÁMBITO DE APLICACIÓN. Las disposiciones contenidas en la presente ley serán


aplicables en todo el territorio nacional.

PROHIBICIÓN. Transcurridos tres años a partir de la entrada en vigencia de la


presente ley, queda prohibido en todo el territorio nacional el desarrollo de corridas
de toros, rejoneo, novilladas, becerradas y tientas.
Artículo 3°
PARÁGRAFO 1o. Para el caso de las actividades que actualmente se encuentren
incluidas en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial (LRPCI),
únicamente quedarán vigentes las declaratorias sobre los elementos artísticos
asociados a estas actividades, que no impliquen el maltrato animal, después de la
entrada en vigencia de la prohibición referida en el presente artículo.

1
Cfr. Acumuladas mediante auto del 8 de agosto de 2024.

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PARÁGRAFO 2o. El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes en articulación
con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible reglamentará en los primeros
dos meses posteriores a la entrada en vigencia de la presente ley, las condiciones
de desarrollo de las· actividades taurinas durante los tres años permitidos, las cuales
se basarán en los más altos estándares de bienestar y protección animal.

PARÁGRAFO 3o. Parágrafo corregido por el artículo 1 del Decreto 1228 de 2024. El
Gobierno Nacional hará pedagogía sobre las condiciones de desarrollo de
actividades taurinas a las entidades territoriales durante los tres años permitidos, las
cuales podrán autorizar dichos espectáculos siempre que se dé estricto cumplimiento
de condiciones de bienestar y protección animal, así como de lo siguiente:

a) Las actividades señaladas en los artículos 1o y 3o de la presente ley solo podrán


realizarse en aquellos lugares en que se trate de una manifestación ininterrumpida
de tradición de la población.
b) La realización de las actividades señaladas en los artículos 1o y 3o de la presente
ley deberá estar limitada a las precisas ocasiones en que usualmente estas se han
llevado a cabo, no pudiendo extenderse a otros momentos del año o Jugares distintos
a aquellos en los que resulta tradicional su realización.
c) Las autoridades municipales y departamentales en ningún caso podrán destinar
dinero público a la construcción de instalaciones o a la financiación de estas
actividades.
d) Las entidades territoriales tendrán la responsabilidad de tomar parte activa en la
prevención y eliminación del maltrato, crueldad y violencia contra los animales.

PARÁGRAFO 4o. La prohibición de la que trata este artículo no es extensiva para el


resto de actividades y prácticas diarias que se realizan en la ganadería nacional ni
para otras actividades y prácticas no descritas en la presente ley. Por tanto, quedarán
excluidas de la prohibición las cabalgatas, las actividades sobre los toros coleados,
las carralejas y las peleas de gallos.

La verificación del cumplimiento de dichas condiciones estará a cargo de las


entidades territoriales. Su incumplimiento dará lugar a la suspensión o cancelación
del evento, en cualquier tiempo

RECONVERSIÓN LABORAL. El Gobierno nacional, en coordinación con las


Entidades Territoriales, tendrá un plazo de tres (3) años contados a partir de la
entrada en vigencia de la presente ley, para garantizar programas efectivos de
reconversión económica y laboral para las personas que se dedican a la actividad
taurina y que demuestren que sus ingresos y sustento económico principal, se
derivan de las actividades de las que tratan los artículos 1o y 3o de la presente ley.

Artículo 4° El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) apoyará


técnicamente a la Comisión Interinstitucional creada en el presente artículo y al
Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes en la elaboración de los
instrumentos para desarrollar un registro administrativo para determinar el número de
personas que dependen directa y exclusivamente de las actividades a las que hace
referencia este artículo. Así mismo, se determinará el número de personas que,
aunque no dependan directamente de estas actividades, se ven beneficiados con su
realización.

Una vez se conozca el resultado del diagnóstico, se adoptarán las medidas


necesarias para facilitar el tránsito de las personas que dependen de estas
actividades hacia otras actividades económicas y/o laborales.

PARÁGRAFO 1o. Para efecto de lo dispuesto en el presente artículo, créase una


Comisión Interinstitucional liderada por el Ministerio del Trabajo y conformada por los
Ministerios del Interior, Agricultura y Desarrollo Rural, así como del Ministerio de las
Culturas, las Artes y los Saberes, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y

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Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), y las
asociaciones de toreros o cualquier gremio u organización del sector, a cargo de
definir los programas requeridos para la reconversión económica y laboral de estas
personas.

PARÁGRAFO 2o. El Gobierno nacional garantizará planes especiales de articulación


en los municipios, dirigido a las personas que hacen parte del comercio indirecto que
rodean los espectáculos taurinos, a fin de que desarrollen sus labores en el marco
de otros eventos de carácter artístico, cultural, deportivo o de cualquier otra índole,
que se encuentren a cargo de la respectiva entidad territorial; así como la adopción
de la política pública establecida en la Ley 1988 de 2019 y sus derechos
reglamentarios, a fin de beneficiar a los vendedores informales o sus organizaciones,
que hacen parte de la actividad taurina, y que están amparados bajo en principio de
confianza legítima.

RECONVERSIÓN CULTURAL. El Gobierno nacional, en coordinación con las


entidades territoriales y respetando el principio de autonomía territorial, tendrá un
plazo de un (1) año contados a partir de la entrada en vigencia de la prohibición
referida en el artículo 3o de la presente ley, para llevar a cabo el proceso de
Artículo 5° reconversión de los escenarios de propiedad pública y con participación mayoritaria
del Estado, usados para el desarrollo de las prácticas taurinas, en espacios
destinados a actividades culturales, lúdicas, deportivas y artísticas, priorizando la
vinculación y participación de las personas señaladas en el artículo 4o de la presente
ley.

PARÁGRAFO. Para alcanzar el objetivo de la reconversión cultural de manera


efectiva y sostenible, se podrán usar figuras jurídicas como las alianzas público-
privadas y público-populares.

EDUCACIÓN EN CUIDADO Y PROTECCIÓN ANIMAL. Los Ministerios de Educación


Nacional y de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en el marco de la Política Nacional
de Educación Ambiental, brindarán las orientaciones para que en las estrategias de
Artículo 6° Proyectos Ambientales Escolares (PRAES), Proyectos Ciudadanos de Educación
Ambiental (PROCEDAS), Comités Interinstitucionales de Educación Ambiental
(CIEDA) se reconozca e integre el tema del cuidado y la protección animal y fauna
silvestre de los diferentes ecosistemas del territorio nacional. Adicionalmente, en el
marco de sus competencias, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes
implementará políticas, programas y acciones orientados a fomentar una cultura
ciudadana alrededor de la vida y la protección animal y que desincentiven las
prácticas prohibidas en la presente ley de forma gradual en la sociedad mostrándoles
los perjuicios y consecuencias de estas prácticas.

Artículo 7° VIGENCIA. La presente ley rige a partir de la fecha de su expedición y deroga todas
las demás disposiciones que le sean contrarias”.

I. ANTECEDENTES

Los ciudadanos demandaron la totalidad de la Ley 2385 de 2024 “Por medio de la


cual se aporta a una transformación cultural mediante la prohibición de toros,
rejoneo, novilladas, becerradas, y tientas así como de los procedimientos utilizados
en estos espectáculos, que socavan la integridad de formas de vida no humana”,
por considerar que la misma resulta contraria a la Constitución, al Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y a la Convención
sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, en tanto:

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i) Vulnera el derecho a la cultura (arts. 7, 8, 26, 70 y 71 C.P.);

ii) Afecta las libertades económicas, el derecho al libre desarrollo de la


personalidad (Art. 16 C.P.), el derecho y garantía de la diversidad de
identidad cultural (Art. 1, 2,7,8, C.P. entre otros), el derecho al trabajo y
garantía de estabilidad en el empleo (Preámbulo, Art. 1,25 y 53 C.P.), la
libertad de elección de oficio. (Art. 26 C.P.), la garantía de un Estado
multicultural y pluralista (Art. Preámbulo Art. 1,2 C.P.), la Protección de su
derecho al mínimo vital y las condiciones de existencia (Preámbulo Art.
2,11 C.P.), el derecho a la libertad de conciencia. (Art. 18 C.P.) el derecho
a la libertad de expresión (Art. 20 C.P.), el derecho a la libertad de
asociación (Art. 38 y 39 C.P.), el derecho a la Igualdad. (Art. 13 C.P.),
protección a la familia (Art. 42 C.P.), a la mujer cabeza de familia (Art. 43
C.P.) y protección de personas de tercera edad (Art. 46 C.P).

iii) Desconoce el debido proceso legislativo, por no seguir el trámite de ley


estatutaria y omitir el análisis de impacto fiscal.

Mediante auto del 27 de agosto de 2024, las demandas fueron inadmitidas por no
reunir los requisitos que conforman el concepto de violación dispuestos en el artículo
2 del Decreto 2067 de 1991, al no superar los presupuestos de claridad,
especificidad, pertinencia y suficiencia, con excepción del cargo segundo de la
demanda D-16112, relacionado con el desconocimiento del artículo 7 de la Ley
Orgánica 819 de 2003, que si fue admitido.

Dentro del término de ejecutoria los accionantes procedieron a la corrección


solicitada y mediante auto del 11 de octubre de 2024, el Magistrado Sustanciador
admitió la demanda por los siguientes cargos: i) ausencia del análisis de impacto
fiscal en el trámite legislativo; vulneración a los derechos a ii) la cultura; iii) al libre
desarrollo de la personalidad y a la libertad de expresión, y iv) desconocimiento de
los derechos adquiridos; consagrados respectivamente en los artículos 7, 8, 16, 20,
58, 70, 71 y 72 de la Constitución Política.

II. COMPETENCIA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL

En virtud de lo dispuesto en el artículo 241, numeral 4° de la Constitución Política,


la Corte Constitucional es competente para conocer de la constitucionalidad de la
Ley 2385 de 2024, en tanto se trata de una demanda de inconstitucionalidad en
contra de una ley de la República.

III. PROBLEMAS JURÍDICOS

Para los demandantes, la Ley 2385 es inconstitucional, en primer lugar, por


desconocer el debido proceso legislativo, dado que en el curso de su trámite no se
efectuó el análisis del impacto fiscal en el que se establecieran los costos fiscales
de la iniciativa y la fuente de ingreso adicional generada para el financiamiento de
los programas de reconversión en ella dispuesto, de conformidad al artículo 7 de la
Ley 819 de 2013, desconociendo el principio de sostenibilidad fiscal.

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Asimismo, en el segundo cargo advierten que el artículo 3 de la Ley 2385 de 2024,
al prohibir el desarrollo de la tauromaquia en Colombia, desconoce los artículos 7,
8, 70 y 71 constitucionales, que consagran el deber del Estado de proteger y
promover la cultura, así como varios tratados internacionales que hacen parte del
bloque de constitucionalidad que se refieren a la necesidad de salvaguardar el
Patrimonio Cultural Inmaterial, como son la Convención sobre la Protección y
Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (Ley 1516 de 2012) y la
Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO
(Ley 1036 de 2006). Debiendo incorporar criterios de razonabilidad y
proporcionalidad en la tensión entre el derecho a la cultura y otros intereses
legítimos, como la protección animal.

En el tercer cargo, señalaron que el legislador fue desproporcional al limitar


injustificadamente el derecho del libre desarrollo de la personalidad y la libertad de
expresión al prohibir una forma significativa de expresión cultural y profesional que
ha sido parte de la identidad de comunidades enteras, puesto que priva al colectivo
taurino de definir su estilo o plan de vida conforme a sus gustos o aspiraciones,
obligándolo a acomodar su cultura, sus prácticas y sus creencias, de acuerdo a lo
que el legislador dispone como “reconvención cultural y laboral”, dando prevalencia
al pensamiento mayoritario hegemónico de proteger a los animales, pudiendo
preservar este derecho a través de medidas menos lesivas.

Por último, en el cuarto cargo enfatizaron que la ley afecta los derechos de
propiedad de los ganaderos que se dedican a la cría del toro de lidia, derecho que
habían adquirido en unas condiciones de legalidad, pues la Ley 916 de 2004 y los
diversos pronunciamientos de la Corte Constitucional amparaban las actividades
taurinas, lo que representaba una confianza legítima derivado del artículo 83
Superior para los propietarios de reses bravas que adquirían y criaban este tipo de
ganado para los espectáculos.

Para finalizar, resaltaron que la ley no contempla una indemnización por la


afectación a los derechos de propiedad que se causará por la prohibición que
contiene, lo que constituye una expropiación indirecta, vulnerando así el artículo 21
de la Convención Americana de Derechos Humanos y los artículos 58 y 83 de la
Constitución de 1991 al desconocerse el principio de confianza legítima.

De lo anterior, para dar solución al caso en concreto el Ministerio público considera


que se debe dar respuesta a los siguientes problemas jurídicos:

a. ¿Según las exigencias del artículo 7 de la Ley 819 de 2013, en el trámite del
proyecto de ley No 309 de 2023 Senado – 219 de 2023 Cámara que dio lugar a
la expedición de la Ley 2385 de 2024, se debía aportar el aval de sostenibilidad
fiscal por parte del ministerio de Hacienda y Crédito Público? ¿Lo dispuesto en
los artículos 4 y 5 se configuran como órdenes de gasto?

b. ¿La limitación al derecho a la cultura que representa la prohibición de las


corridas de toros, el rejoneo, las novilladas, las becerradas y tienta contemplada
en la Ley 2385, es una medida proporcional, en aras de garantizar la protección
animal, conforme al marco constitucional vigente?

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c. ¿La proscripción de prácticas del espectáculo taurino, establecida en la Ley
objeto de análisis, constituye un límite legítimo al derecho al libre desarrollo de la
personalidad, o excede los márgenes permitidos de restricción a los derechos
fundamentales?

d. ¿Se conculca los derechos a la propiedad y los derechos adquiridos de los


ganaderos y hacendados que se dedican a las actividades económicas que
fueron prohibidas en el artículo 1° de la ley demandada?

El abordaje de estos se centrará en primer lugar, en un análisis general de los


principios y derechos constitucionales en pugna, para posteriormente precisar los
alcances de los mismos de conformidad con la jurisprudencia constitucional, y
finalmente concluir sobre si los cargos planteados por los demandantes están o no,
llamados a prosperar.

IV. CONSIDERACIONES DEL MINISTERIO PÚBLICO

Para el Ministerio Público los cargos de la demanda no están llamados a prosperar


por las siguientes razones:

a. Carencia del análisis fiscal.

El artículo 334 Superior establece que la dirección general de la economía está a


cargo del Estado. A su vez estipula que la sostenibilidad fiscal es un criterio de
orientación de la función pública.

Este principio ha sido entendido por la jurisprudencia constitucional como un criterio


orientador, instrumental y adjetivo de la actuación de las ramas del poder, que
disciplina “la administración de las finanzas públicas a fin de que sea posible que la
proyección hacia su desarrollo futuro reduzca el déficit fiscal, a través de la limitación
de la diferencia entre los ingresos nacionales y los gastos públicos”. Así las cosas,
la sostenibilidad fiscal tiene una “naturaleza exclusivamente instrumental que
emplaza a las autoridades públicas a valorar, discutir y tomar las medidas que se
requieran para evitar un desequilibrio entre los gastos e ingresos públicos que
pueda afectar la vigencia de la cláusula de Estado Social.”2

Como materialización del citado principio, la Ley 819 de 2003,3 estipuló:

“Artículo 7. Análisis del impacto fiscal de las normas. En todo momento, el impacto
fiscal de cualquier proyecto de ley, ordenanza o acuerdo, que ordene gasto o que
otorgue beneficios tributarios, deberá hacerse explícito y deberá ser compatible con
el Marco Fiscal de Mediano Plazo.

Para estos propósitos, deberá incluirse expresamente en la exposición de motivos y


en las ponencias de trámite respectivas los costos fiscales de la iniciativa y la fuente
de ingreso adicional generada para el financiamiento de dicho costo.

2
Ver sentencia C-405/20.
3
Cfr. “Por la cual se dictan normas orgánicas en materia de presupuesto, responsabilidad y transparencia fiscal y se dictan
otras disposiciones.

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El Ministerio de Hacienda y Crédito Público, en cualquier tiempo durante el respectivo
trámite en el Congreso de la República, deberá rendir su concepto frente a la
consistencia de lo dispuesto en el inciso anterior. En ningún caso este concepto podrá
ir en contravía del Marco Fiscal de Mediano Plazo. Este informe será publicado en la
Gaceta del Congreso.

Los proyectos de ley de iniciativa gubernamental, que planteen un gasto adicional o


una reducción de ingresos, deberá contener la correspondiente fuente sustitutiva por
disminución de gasto o aumentos de ingresos, lo cual deberá ser analizado y
aprobado por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

En las entidades territoriales, el trámite previsto en el inciso anterior será surtido ante
la respectiva Secretaría de Hacienda o quien haga sus veces”.

De acuerdo con la citada norma, el análisis del impacto fiscal es un requisito para la
adopción de cualquier proyecto de ley, ordenanza o acuerdo que ordene un gasto
o que otorgue beneficios tributarios. Dicho análisis debe comprender: (i) el costo
fiscal de la medida, (ii) la fuente de ingresos sustantiva y (iii) la compatibilidad de la
medida con el MFMP. Sin embargo, el mismo no puede constituir una barrera para
que el legislador ejerza sus funciones4, pues tal estudio no puede convertirse en
una carga exclusiva del Congreso, ni generar un poder de veto del Ministerio de
Hacienda y Crédito Público sobre el legislativo.

Con el fin de determinar si una norma ha desconocido el procedimiento establecido


en el artículo 7 de la Ley 819 de 2003, la Corte Constitucional ha dispuesto que se
debe surtir un análisis que consta de dos etapas:

En la primera, es preciso identificar, si los términos de la ley, al abordar el presunto


gasto, son imperativos o facultativos y además si son generales o concretos, es
decir, se debe verificar “si la ley simplemente autoriza al Gobierno Nacional (o a los
gobiernos locales) para que la inclusión del gasto dentro del presupuesto se haga
cuando sea necesario, pertinente o conveniente y a través de una reglamentación
más concreta según lo demande la ejecución de un determinado proyecto”5, caso
en el cual, no existiría vicio en el procedimiento legislativo si no se siguieron las
previsiones del artículo 7 de la Ley orgánica.

Sobre este punto se precisa lo desarrollado en la sentencia C-423 de 2023, que


expuso que “una norma ordena directamente un gasto público cuando aquella busca
imponerle al Gobierno la inclusión en el presupuesto de dicha erogación”. En ese
sentido, para determinar si una disposición ordena un gasto: “Primero, se debe
evaluar si los términos empleados respecto de la inclusión del gasto en el
presupuesto son imperativos o facultativos”, y “Segundo, es necesario analizar si el
enunciado normativo se expresa en términos generales, de modo que los aspectos
puntuales de su aplicación requieran la intervención del Ejecutivo; o si, por el
contrario, se trata de enunciados concretos que permiten su desarrollo directo”.

4
Cfr. Ver Sentencias C-424/23, C-175/23, C-870/14.
5
Sentencia C- 085 de 2022.

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La segunda etapa procede si se concluye que la norma demandada, en efecto,
ordena gastos, por lo que deberá revisarse si la iniciativa legislativa estuvo en
cabeza del Gobierno Nacional o de miembros del Congreso de la República.

“Si estuvo en cabeza de estos últimos, corresponderá evaluar (i) si en la exposición


de motivos o en los informes de ponencia se estudió el impacto fiscal de la medida,
(ii) si el Ministerio de Hacienda y Crédito Público rindió concepto en relación con el
análisis hecho en el punto anterior por los congresistas, y (iii) si, presentándose el
concepto, el Congreso lo revisó y debatió. Ahora, en caso de que la iniciativa hubiere
sido de origen gubernamental, lo que sigue es indagar si el Gobierno presentó ante
el Congreso la fuente que posibilitará la financiación del gasto adicional o de la
reducción de ingresos que propone”6.

Cuando la iniciativa legislativa es mixta, es decir, es presentada conjuntamente por


el Gobierno y algunos congresistas, el cumplimiento de los requisitos de valoración
del impacto fiscal de la medida en el curso del trámite se evalúa bajo un escrutinio
diferente. Es así que sobre el mismo se realiza un control más flexible que el que
se ejerce sobre las iniciativas de origen gubernamental, sin que dicha flexibilización
implique “que el juez constitucional deba obviar completamente la verificación de
estos requisitos. Esto porque el análisis de la incidencia fiscal recae sobre todo
proyecto de ley, incluso aquellos que tuvieron una iniciativa conjunta del Gobierno
y de los miembros del Congreso”7.

Ahora bien, al revisar los antecedentes del proyecto que dio origen a la ley acusada,
advierte la Procuraduría que contrario a lo sostenido por los demandantes, no se
trata de un proyecto de ley con iniciativa exclusiva del Gobierno, pues tal y como
consta en la Gaceta del Congreso 399 de 2023, el proyecto fue presentado por el
gobierno nacional, en cabeza del Ministerio de Cultura, las artes y los saberes y por
43 congresistas, de allí que el análisis sobre esta materia sea más laxo que aquellos
que se realizan sobre iniciativas legislativas gubernamentales.

Aclarado lo anterior, y siguiendo el orden metodológico desarrollado en la


jurisprudencia, pasa la Procuraduría a determinar si las medidas contempladas en
la norma acusada representan o no, una orden de gasto.

En concreto, los artículos 4 y 5 disponen de medidas relacionadas con la


reconversión laboral y cultural enfocadas en brindar alternativas a las personas cuya
actividad económica dependía o estaba relacionada con las actividades taurinas,
así como de transformar los espacios dedicados a estas actividades en lugares
donde se desarrollen otro tipo de actividades culturales o artísticas.

A pesar del carácter imperativo de las disposiciones, para la Procuraduría General


de la Nación los artículos acusados, y la Ley en general, no implican órdenes de
gasto adicionales, pues la norma legal no resulta suficiente para la aplicación directa
de estas disposiciones, pues, por el contrario, requiere de un desarrollo
reglamentario que las materialice.

6
Ibidem
7
C-425/23.

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8
En efecto, el artículo 4 propone que se deberá crear una Comisión Interinstitucional
liderada por el Ministerio del Trabajo y conformada por los Ministerios del Interior,
Agricultura y Desarrollo Rural, así como del Ministerio de las Culturas, las Artes y
los Saberes, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y Ambiente y Desarrollo
Sostenible, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), y las asociaciones de
toreros o cualquier gremio u organización del sector, que tendrá por finalidad “definir
los programas requeridos para la reconversión económica y laboral de estas
personas”.

De igual forma, el artículo 5 señala los aspectos principales de la reconversión


cultural, sin llegar a precisar de forma concreta, cómo se ha de realizar las mismas.

En ese sentido, como de lo dispuesto en la ley no es posible determinar los


mecanismos que se deberán surtir para cumplir con las reconversiones señaladas,
no se puede concluir que la ley representa un gasto, pues el mismo es imposible de
calcular ante la indeterminación en las formas mediante las cuales se han de llevar
a cabo dichos procesos. Así pues, las òrdenes de gasto se concretarán en el
respectivo acuerdo, decreto o resolución que lo desarrolle, y no en la ley
demandada8.

A lo anterior se suma el carácter de progresividad de las medidas, las cuales no se


implementan con la entrada en vigencia la ley, sino que se otorga plazos de tres y
un año para su desarrollo.

De lo expuesto, el Ministerio Público coincide con lo expresado por el Ministerio de


Hacienda y Crédito Público, frente al texto de ponencia propuesto para tercer debate
durante el trámite del Proyecto de Ley 309/23 Senado- 219/23 Cámara, en el que
indicó que “las reconvenciones laboral y cultural aludidas en los artículos 4 y 5 de la
Ley no se reputan como gastos adicionales” 9, pues para su financiación se debe
surtir el procedimiento general establecido en la Ley orgánica de presupuesto, que
dispone que “cada Ministerio perteneciente a una sección presupuestal deberá
incluir en los respectivos anteproyectos de presupuesto los programas y proyectos
que, de acuerdo con sus competencias y conforme a leyes anteriores, se proponga
realizar durante la respectiva vigencia fiscal”.

Lo anterior se refuerza con la postura constitucional que ha indicado que no


constituyen órdenes de gasto aquellas normas que, entre otras cosas, imponen
deberes generales de financiación, cuya materialización se deberá someter a las
normas orgánicas sobre presupuesto y prevén que, para la inclusión del gasto, se
debe llevar a cabo un proceso de implementación normativa progresivo, no
inmediato cuya ejecución depende del ejecutivo10.

8
En ese sentido similar se pronunció la Corte Constitucional respecto del artículo 17 de la Ley 2044 de 2020, afirmando que
“no puede indicarse que el artículo censurado esté ordenando gasto y mucho menos un gasto concreto, pues la obligación
de iniciar procesos de legalización y regularización debe cumplirse de manera progresiva y no inmediata y no necesariamente
demanda gasto, pero cuando ello sea así, la orden deberá estar consignada en el respetivo acuerdo que así lo disponga y no
en la ley demandada. En consecuencia, la Corte constata que en el proceso legislativo que culminó con la adopción del
artículo 17 de la Ley 2044 de 2020, el Congreso de la República no debía definir los costos y fuentes de financiamiento
contenidos en el artículo 7 de la Ley 819 de 2003 al no ser una norma que ordene gasto”.
9
Cfr. Así lo manifestó dicho Ministerio en oficio dirigido al Congreso de la República, el 9 de noviembre de 2023, con número
radicado 2-2023-059104. Y así ha sido reconocido por la jurisprudencia constitucional, entre otros pronunciamientos, en las
sentencias C-425/23, C-093/24, C-161/24.
10
Ver entre otras, las sentencias C-134/23, C-435/23, C-161 /24

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9
En conclusión, para el Ministerio Público el cargo primero no esta llamado a
prosperar en tanto lo dispuesto en la Ley 2385 de 2024 no se configuran como
órdenes de gasto, y en consecuencia no resultaba aplicable la exigencia del artículo
7 de la Ley 819 de 2013. No obstante, se resalta que, a pesar de no ser necesario,
en el trámite legislativo de la ley demandada si se realizó el análisis de impacto
fiscal, arribándose a la conclusión antes expuesta por parte del Ministerio de
Hacienda y Crédito Público.

b. Violación del derecho a la cultura

La cultura ha sido entendida como “el conjunto de rasgos distintivos espirituales y


materiales, intelectuales y afectivos, que identifican a una sociedad o a un grupo
social y que abarca, además de las artes y letras, los modos de vida, las maneras
de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”11.

Dentro de las diversas manifestaciones culturales se encuentra el espectáculo


taurino, el cual está comprendido por corridas de toros, novilladas -con y sin
picadores-, rejoneo, becerradas, festivales, toreo cómico y espectáculos mixtos12,
el cual se ha reconocido como “una manifestación viva de la tradición espiritual e
histórica de los pueblos iberoamericanos, como lo es Colombia, y por lo mismo,
forma parte del patrimonio intangible de nuestra cultura13.

Como los derechos constitucionales no son absolutos, en tanto la Carta dispone


que deben ser garantizados en la mayor medida posible, el legislador está
autorizado para restringirlos o limitarlos en aras de garantizar otros preceptos
constitucionales de igual o superior jerarquía, debiendo ser estas restricciones
adecuadas, necesarias y proporcionales, con el fin de asegurar su coexistencia
armónica14.

Así las cosas, las expresiones culturales protegidas constitucionalmente deben ser
armonizadas con los demás componentes de la Carta Política, incluido su enfoque
ambientalista15, sobre el cual la jurisprudencia Constitucional ha construido una
robusta línea en la que condena el maltrato animal16, e insiste en la necesidad de
protegerlos de todo daño, al considerarlos que son seres sintientes e individuales.

11
Corte Constitucional. Sentencia C-111/17.
12
Art. 13 Ley 916 de 2004 “Por la cual se establece el reglamento nacional taurino”, esta ley regula el espectáculo taurino,
precisando su concepto, modalidades, escenario, estructura y naturaleza. Así mismo, la Ley 84 de 1989 alude a corridas de
toros, rejoneo, novilladas, corralejas, becerradas y tientas, como actividades objeto de un régimen especial de excepción
frente a los deberes de protección animal.
13
Ver entre otras, las sentencias C- 1192/05, C-889/12, en esta providencia la Corte advirtió: “que el legislador, en virtud de
lo dispuesto en los artículos 70 y 71 C.P. estaba investido de la competencia para reconocer las tradiciones artísticas y
culturales existentes en el país, a fin de promoverlas desde el Estado. A partir de ello, se señaló por el Pleno que a pesar de
la controversia que genera, en especial frente a las personas y grupos dedicadas a la protección de los animales, la
tauromaquia puede considerarse una manifestación cultural identificable en la Nación colombiana. Por ende, el legislador
estaba investido de la facultad de reconocer y otorgar protección legal a dicha actividad, sin que le fueran oponibles
restricciones derivadas del maltrato ocasionado a los animales. Esto último porque no se hallaba incompatibilidad entre las
corridas de toros y la prohibición de torturas y penas crueles, inhumanas o degradantes, pues esta restricción constitucional
respondía exclusivamente a una perspectiva antropocéntrica”.
14
Cfr. Sentencia C-475 de 1997.
15
La Corte Constitucional en sentencia C-126/98 señaló que la protección al medio ambiente, del cual forma parte la fauna,
es “un principio que irradia todo el orden jurídico”.
16
En la T-142/23, se destacó la reiterada jurisprudencia constitucional en la que el Alto Tribunal, proscribe el maltrato animal:
T-411/92, T-760/07, C-666/10, T-608/11, T-436/14, C-283/14, T-095/16, T-146/16, C-467/16, C-045/19, C-133/19, SU-016/20
(sentencia del oso Chucho), C-148/22. La Corte reconoce que: (i) existe un deber de protección animal y, por lo tanto, de
prohibición de maltrato; (ii) este deber no solo involucra actos que tienen la potencialidad de poner en riesgo la diversidad y

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Con fundamento en dicha línea, la Corte ha ido atenuando las circunstancias en que
se permite el desarrollo de actividades en las que se involucran animales, puesto
que si bien, en un principio avaló la práctica de la tauromaquia y actividades
similares en todo el territorio nacional17, a pesar de que causaran sufrimiento animal
en consideración a su valor cultural18, posteriormente la limitó solo a aquellas
regiones donde tiene un raigambre cultural e histórico importante19.

Así las cosas, al reconocer la tensión entre derechos existente en la autorización de


espectáculos taurinos, la Corte concluyó que podría existir un déficit en la protección
de los animales involucrados en las actividades eximidas. Por tal razón, en la
sentencia C-666 de 2010, en la que declaró la constitucionalidad de los
espectáculos taurinos, hizo unas importantes precisiones, con las que dio inicio a la
línea jurisprudencial de protección de los animales como seres sintientes, e introdujo
vía de condicionamiento algunas restricciones a la expansión de dicha práctica. En
esa oportunidad advirtió que:

i) la misma solo está permitida hasta que el legislador adopte una determinación
en contrario, siempre y cuando se otorgue especial protección a los animales
contra el sufrimiento y los actos de crueldad.

ii) Solo se desarrollará en los municipios donde se constituye como una


manifestación regular, periódica e ininterrumpida.

iii) Sólo podrán celebrarse en las ocasiones en las que usualmente se han
realizado (temporadas).

iv) Las autoridades públicas nunca podrán destinar dineros públicos a la


construcción de instalaciones dedicadas a realizar tales actividades.

En relación con el primer punto, la Corte Constitucional indicó que el Legislador, en


ejercicio de su libertad de configuración normativa, podía llegar a prohibir las
manifestaciones culturales que implican maltrato animal, “si considera que debe
primar el deber de protección sobre la excepcionalidad de las expresiones culturales
que implican agravio a seres vivos”, en tanto “la Constitución de 1991 no es estática
y la permisión contenida en un cuerpo normativo preconstitucional no puede limitar
la libertad de configuración del órgano representativo de acuerdo a los cambios que
se produzcan en el seno de la sociedad”.

Así las cosas, en la actualidad, la protección animal y la proscripción de toda forma


de maltrato ocupa un alto valor en la sociedad colombiana, al considerarse que los

el equilibrio del ecosistema, sino que protege a los animales como sujetos individuales y sintientes; (iii) la protección, además,
es diferencial y ponderada en atención al tipo de especie involucrada y (iv) el deber de protección animal tiene un contenido
normativo vinculante indiscutible, cuya aplicación, tanto para el Legislador como para los jueces, exige de ejercicios de
valoración de la razonabilidad y proporcionalidad. Por último, (v) la adopción de normas de contenido permisivo o prohibitivo
en esta materia compete exclusivamente al Congreso de la República, como máximo garante del principio democrático.
17
En sentencia C- 1192 de 2005, la Corte declaró exequible las expresiones “Los espectáculos taurinos son considerados
como una expresión artística del ser humano” y “será de aplicación general en todo el territorio nacional” contenida en los
artículos 1° y 2 de la Ley 916 de 2004.
18
Ver en este sentido la Sentencia T- 293 de 2013.
19
Como lo precisó en la Sentencia C-666 de 2010.

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11
animales no son cosas, por lo que deben recibir especial protección contra el
sufrimiento y el dolor causado directa o indirectamente por los humanos20.

De manera que, contrario a lo afirmado por los demandantes, es el legislador el


llamado a garantizar toda eliminación del maltrato animal, en ejercicio de la amplia
potestad de configuración de la que está investido, pudiendo prohibir determinadas
manifestaciones culturales que impliquen crueldad animal, como son entre otras,
las corridas de toros, rejoneo, novilladas, becerradas, y tientas, así como de los
procedimientos utilizados en estos espectáculos, que socavan la integridad de
formas de vida no humana, sin que ello resulte desproporcionado.

Esta posibilidad también se fundamenta en el principio democrático, que exige que


“los actos destinados a la definición del ordenamiento jurídico provengan del
ejercicio de procedimientos de naturaleza deliberativa, por órganos dotados de altos
niveles de representatividad y sujetos al escrutinio público”, razón por la cual “el
Texto Superior le confiere un amplio espectro de facultades al Congreso de la
República, con el propósito de definir el contenido del derecho legislado (CP art.
150).”

Como la cultura y los valores de la sociedad son cambiantes y se dinamizan en


función del entorno, la naturaleza, la historia, las transformaciones económicas,
sociales y políticas, el legislador colombiano como máximo garante del principio
democrático, y en sintonía con la sociedad y la jurisprudencia constitucional21 que
reiteradamente señaló que, al Congreso le correspondía prohibir prácticas que
conllevaran maltrato y crueldad animal22, expidió la Ley 2385 de 2024, con la que
zanjó la deuda que tenía para eliminar el déficit de protección con los animales
utilizados en el espectáculo taurino, en una clara maximización del principio de
protección de la fauna.

De lo anterior, el legislador no se excedió en su labor legislativa al limitar el derecho


a la cultura, pues de lo contrario y bajo los postulados de la Sentencia C-666 de
2010, decidió democráticamente restringir este tipo de actividades en aras de
garantizar el bienestar de las especies animales involucradas.

Respecto de la proporcionalidad de la medida, esta se analizará en el desarrollo del


tercer cargo, que se adelanta a continuación.

20
Cfr. Art. 1° de la Ley 1774 de 2016. Ver sentencia C-041/17.
21
Cfr. Además de la sentencia C- 666/10, ver las providencias la C-283/14, C-041/17, C-133/19, y recientemente la C-468/24.
22
En la T-121/17, sostuvo la Corte: “A través del estudio de las anteriores legislaciones, esta misma Corte ha señalado la
existencia de una tensión entre la práctica de la tauromaquia -y similares- y el deber constitucional y legal de protección de la
fauna. Por ello, en las sentencias C-1192 de 2005, C-666 de 2010 y C-889 de 2012 ha indicado que: (i) una corrida de toros
es una práctica en la que se causa dolor, sufrimiento y la muerte a uno o varios animales, (ii) la tauromaquia y las corridas de
toros son una actividad “constitucionalmente problemática”; (iii) por ello, el Congreso de la República tiene la competencia
para expedir una Ley que prohíba el toreo en el territorio nacional. (iv) De existir, dicha ley se debería ajustaría a la Constitución
y debería implicar una maximización del principio de protección de la fauna y no la reducción de la misma”.

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12
c. De la proporcionalidad de la Ley 2385 de 2024 en relación con la
limitación a los derechos del libre desarrollo de la personalidad, de
expresión y de acceso a la cultura.

La Constitución Política establece que “todas las personas tienen derecho al libre
desarrollo de su personalidad sin más limitaciones que las que imponen los
derechos de los demás y el orden jurídico”, a expresar y difundir su pensamiento,
opiniones, y su expresión artística de forma libre 23.

El derecho a la libre desarrollo de la personalidad implican que las personas puedan


decidir autónomamente sobre sus opciones de vida, lo que conlleva a la obligación
del Estado y de la sociedad “de permitir y tolerar que cada persona adopte el
proyecto de vida que considere adecuado, correcto y oportuno frente a sus
intereses[53], sin que existan más límites que los estrictamente necesarios para la
conservación de los derechos de los demás y el orden jurídico”24.

Por su parte, el derecho a la libre expresión “comprende la libertad de buscar, recibir


y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya
sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro
procedimiento de su elección”.

La misma carta política impone limitaciones a estos postulados enmarcadas en el


respeto de los derechos de los demás y del orden público, que deben ser ejercidos
bajo un marco de responsabilidad social.

Así las cosas, y siendo la tauromaquia una expresión cultural y artística que se
enmarca en el respeto y ejercicio de estos derechos fundamentales y no
fundamentales como el derecho de acceso a la cultura, procede la Procuraduría a
realizar el test estricto de proporcionalidad con el fin de determinar si lo dispuesto
en la Ley 2385 de 2024, se configura como una restricción constitucional.

El test estricto de proporcionalidad exige verificar si la medida restrictiva (i) persigue


una finalidad constitucionalmente imperiosa, urgente o inaplazable. (ii) se debe
establecer si el medio es efectivamente conducente, (iii) necesario y (iv)
proporcionado en sentido estricto.

En relación con la finalidad de la medida se tiene que es imperiosa, urgente o


inaplazable, pues la misma se enmarca en proscribir todo tipo de trato cruel e
inhumano o sacrificio animal con fines recreativos en los espectáculos
mencionados, garantizando la protección de la vida y la integridad de los animales,
así como la promoción de una transformación cultural hacia el respeto por la vida
no humana, lo cual es acorde con los postulados constitucionales relacionados con
la protección de la riqueza natural, incluidas las especies de fauna salvaje y
doméstica25.

23
Cfr. Artículos 16, 20 y 71 de la Constitución Política
24
Ver sentencia T-160/18.
25
Cfr. Artículos 79, 80, 286 de la Constitución Política

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Ello en línea con la postura de la Corte que ha primado la protección animal sobre
las prácticas deportivas y de recreación, en decisiones como la que declaró la
inexequibilidad de normas que propendían el maltrato animal, como la cacería y la
pesca deportiva, al considerar que estas excepciones eran contrarias a la
Constitución.

En la sentencia C-045 de 2019, advirtió: “la caza deportiva no encuentra fundamento


en ninguna de las excepciones reconocidas jurisprudencialmente a la prohibición
del maltrato animal. La caza deportiva no es expresión de la libertad religiosa, no
tiene como objetivo la alimentación, ni la experimentación médica o científica;
tampoco el control de las especies; ni se trata de una manifestación cultural
arraigada”.

Posteriormente, en la sentencia C-148 de 202226, reiterado en la sentencia C-428


de 2024, indicó que el deber de los particulares y del Estado de proteger a los
animales tanto silvestres como domésticos tienen tres grandes pilares o
fundamentos constitucionales:

“(i) la dignidad humana y lo que este atributo exige en el comportamiento de los seres
humanos hacia y con las especies que comparten su entorno;

(ii) la Constitución ecológica y

(iii) la función ecológica de la propiedad.

Los principios propios del derecho ambiental son entonces aplicables a los asuntos
constitucionales, cuando estos resulten adecuados y pertinentes para la solución del
caso objeto de estudio, análisis que corresponderá hacer al juez constitucional”27.

En cuanto a los medios utilizados para alcanzar esta finalidad se tiene son
conducentes, necesarios y proporcionados en sentido estricto, según pasa a
explicarse:

En primer lugar, son conducentes en tanto que protege de forma efectiva a las
especies bovina y caprinas de ser utilizadas en espectáculos en los que se les
infringe dolor y muerte, sin más fines que el entretenimiento28.

En segundo lugar, son necesarias y adecuadas pues protege a los animales sin
sacrificar la expresión cultural de la tauromaquia en su totalidad por cuanto la Ley
permite que sigan vigentes las declaratorias sobre los elementos artísticos
asociados a estas actividades, que no impliquen el maltrato animal, incluso después
de la entrada en vigencia de la prohibición referida en la norma acusada29, y
26
“(...) Para la Corte Constitucional, una definición de la pesca deportiva que se limita a expresar que esta se caracteriza por
tener como única finalidad la diversión del ser humano resulta incompatible con el mandato de bienestar animal y de protección
de la fauna.
27
En estas sentencias, la Corte Constitucional advirtió que la “excepción a la prohibición del maltrato animal por razones
estéticas no cumple un fin constitucionalmente admisible y sí puede generar profundo sufrimiento en los seres sintientes”.
28
Cfr. La Corte Constitucional en sentencia C-045 de 2019, precisó: “El sacrificio de la vida de un ser vivo por el hombre es
una forma extrema de maltrato en cuanto elimina su existencia misma y es un acto de aniquilamiento. Cuando es injustificada,
la muerte de un animal es un acto de crueldad pues supone entender que el animal es exclusivamente un recurso disponible
para el ser humano. La caza deportiva, en fin, es un acto dañino en cuanto está dirigida a la captura de animales silvestres,
ya sea dándoles muerte, mutilándolos o atrapándolos vivos”.
29
Parágrafo primero del artículo 2.

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14
tampoco resulta extensiva para el resto de actividades y prácticas diarias que se
realizan en la ganadería nacional ni para otras actividades y prácticas no descritas
en la presente ley, por lo que están excluidas de la prohibición las cabalgatas, las
actividades sobre los toros coleados, las corralejas y las peleas de gallos30.

Por último, son proporcionales en sentido estricto pues si bien en aras de garantizar
la vida e integridad de la vida no humana se ven afectados derechos fundamentales
y económicos de las personas dedicadas a estas actividades, la norma contempla
en primer lugar una transición hacia la prohibición, brindando un espacio de 3 años
para que el gobierno en conjunto con los grupos afectados, formulen proyectos de
reconversión económica y laboral que mitiguen los efectos negativos en quienes
derivan su sustento principal de estas prácticas culturales.

Asimismo, dispone de una reconversión cultural que se deberá desarrollar en un


plazo no mayor a un año, que en todo caso debe vincular a las personas que en
principio se dedicaban a las actividades proscritas.

Por lo anterior, el Ministerio Público considera que no son inconstitucionales las


limitaciones realizadas a los derechos mencionados por cuanto se justifican en los
postulados superiores relacionados con la dignidad humana, la constitución verde y
la función ecológica de la propiedad, que irradian todo el ordenamiento jurídico
colombiano.

d. Vulneración de los derechos a la propiedad y los derechos adquiridos


de los ganaderos del toro de lidia.

Para finalizar, se considera que la Ley 2385, tampoco vulnera el derecho a la


propiedad31 ni los demás derechos adquiridos de hacendados y ganaderos de toros
de lidia.

La Corte Constitucional ha precisado que el derecho a la propiedad privada tiene


las siguientes características:

- Es un derecho pleno, porque “le confiere a su titular un conjunto amplio de


atribuciones que puede ejercer autónomamente dentro de los límites
impuestos por el ordenamiento jurídico y los derechos ajenos”.

- Es un derecho exclusivo, puesto que el propietario puede “oponerse a la


intromisión de un tercero en su ejercicio”.

- Es un derecho perpetuo, dado que dura “mientras persista el bien sobre el


cual se incorpora el dominio y, además, no se extingue -en principio- por su
falta.

30
Parágrafo cuarto del artículo 3.
31
La Constitución Política establece en el Artículo 58: “Se garantizan la propiedad privada y los demás derechos adquiridos
con arreglo a las leyes civiles, los cuales no pueden ser desconocidos ni vulnerados por leyes posteriores. Cuando de la
aplicación de una ley expedida por motivos de utilidad pública o interés social, resultaren en conflicto los derechos de los
particulares con la necesidad por ella reconocida, el interés privado deberá ceder al interés público o social.
La propiedad es una función social que implica obligaciones. Como tal, le es inherente una función ecológica.
(…)”

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15
- Es un derecho autónomo, pues su existencia no depende de otro derecho
principal.

- Es un derecho prima facie irrevocable, habida cuenta de que su “extinción o


transmisión depende por lo general de la propia voluntad de su propietario y
no de la realización de una causa extraña o del solo querer de un tercero”.

- Es un derecho real, pues es “un poder jurídico que se otorga sobre una
cosa”32

Precisado lo anterior, considera el Ministerio Púbico que la ley demandada no prevé


la privación del derecho de propiedad en la prohibición de crianza, reproducción o
comercialización de toros de lidia como lo señalan los actores. Lo que la norma
acusada prohíbe es seguir con espectáculos en los que se usen toros de lidia y
becerros como elemento principal de dichas actividades, en los que se le causan
dolor, maltrato y muerte.

Igualmente, se debe tener en cuenta que de acuerdo con el artículo 58 Superior, el


derecho fundamental a la propiedad no es un derecho absoluto33, pues también
cumple una función social y ecológica que le impone límites. Por ello, la Corte
Constitucional ha resaltado que la propiedad privada no es sólo un derecho
subjetivo al servicio exclusivo de su titular, sino también un instrumento para
satisfacción de intereses comunitarios,34 por tal razón, el Constituyente habilitó al
legislador para establecer restricciones a dicho derecho cuando medien razones
que razonablemente las justifiquen, como ocurre con la Ley 2385 de 2024.

En virtud de esta última dimensión, tanto las leyes como la jurisprudencia citada en
el curso de esta intervención, que han otorgado a los animales un nuevo enfoque,
en el que, si bien no se les reconoce como sujeto de derechos, si son seres
sintientes35 objeto de una mayor protección tanto por el Estado como por los
particulares, quienes deben de abstenerse de infligirles tratos crueles e
injustificados.

En cuanto al desconocimiento de los derechos adquiridos alegado, es importante


distinguir entre estos y las expectativas legítimas. La Corte Constitucional en
Sentencia C-147 de 1997, precisó que los derechos adquiridos son situaciones
jurídicas individuales que han quedado definidas y consolidadas bajo el imperio de
una ley. Estos derechos deben ser protegidos, y no pueden ser afectados por
nuevas regulaciones legales, lo que implica el principio de irretroactividad de la ley.

32
Ver sentencias C-189 de 2006, C-133 de 2009, T-575 de 2011, T-837 de 2012, C-278 de 2014, C-410 de 2015, C-750 de
2015 y C-035 de 2016.
33
Así lo ha sostenido la jurisprudencia constitucional, entre otras, en las sentencias C-258/13, y C-669/15.
34
Ver Sentencias T-245 de 1997, C-750 de 2005.
35
Cfr. En la sentencia T-146 de 2016, advirtió la Corte Constitucional: “Esta condición torna aún más tangible la relación del
ambiente con la dignidad humana, pues la identificación de los animales como seres sintientes, necesaria-mente conduce a
que el comportamiento que se tenga hacia ellos debe excluir la crueldad y cuando sea del caso reducir su sufrimiento o dolor,
ya que “no hay interés más primario para un ser sintiente que el de no sufrir daño o maltrato”[39], alejado de un criterio que
se justifique en la recta razón, ya que ese es “uno de los valores primordiales dentro de una comunidad moral que actúa y
construye sus relaciones dentro de los parámetros del Estado”

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Esto significa que sólo las situaciones completamente consolidadas gozan de
protección frente a cambios legislativos.

Mientras que las expectativas legítimas se entienden como la simple posibilidad de


alcanzar un derecho, es decir, una intención o esperanza de obtener un resultado
jurídico concreto que aún no se ha consolidado. De manera que una nueva ley
puede regular situaciones o hechos jurídicos ocurridos bajo la vigencia de una
norma anterior, siempre y cuando no hayan adquirido la condición de derechos
consolidados bajo la normativa previa. No obstante, se reconoce que las
expectativas pueden ser objeto de protección legislativa, en aras de evitar
inequidades derivadas de los cambios normativos.

En ese sentido, los derechos adquiridos, son situaciones consolidadas que no


pueden ser desmejoradas por nuevas leyes, mientras que las expectativas legítimas
son más vulnerables a cambios, sin violar principios constitucionales, siempre que
se persiga un fin legítimo, como, por ejemplo, el interés general. Lo que implica que
el legislador tiene cierta flexibilidad para ajustar normativas en función de
necesidades sociales o políticas, sin que ello constituya una violación de derechos
fundamentales36.

Así las cosas, la medida resulta razonable y proporcionada, porque su objetivo como
insistentemente se ha sostenido en la presente intervención, es la protección de la
vida animal y la promoción de una cultura de paz, el cual constituye un fin
constitucionalmente legítimo, respaldado en el derecho fundamental a un ambiente
sano, al tenor del artículo 79 superior, así como la promoción de una transformación
cultural hacia el respeto por la vida no humana.

Igualmente, la medida resulta proporcional, en tanto que la ley permite una


transición gradual, buscando mitigar los impactos negativos sobre las personas que
viven del ganado de lidia y los espectáculos directos y conexos relacionados con
las corridas de toros, el rejoneo, becerradas, novilladas y tientas. La Ley 2385 les
otorga una transición de 3 años para que adopten las medidas necesarias para
proteger sus intereses financieros, dirigiendo sus actividades a otras que no causen
dolor y sufrimiento a los animales, sin que ello implique una afrenta a su derecho a
la propiedad, ni muchos menos vulnere el principio de confianza legítima37 en las
actuaciones del Estado, pues desde el año 2010, con la sentencia C-666, estaban
advertidos que el legislador podía establecer la prohibición que se materializó con
la ley aquí demandada.

Conclusión

Lo anterior, lleva al Ministerio Público a solicitar a la Corte Constitucional que


declare la exequibilidad de la Ley 2385 de 2005, en tanto que constituye una clara

36
Sentencia C-177 de 2005
37
La jurisprudencia de la Corte Constitucional ha establecido que el principio de la confianza legítima consiste “en una
proyección de la buena fe que debe gobernar la relación entre las autoridades y los particulares, partiendo de la necesidad
que tienen los administrados de ser protegidos frente a actos arbitrarios. Sobre este punto, revisar las sentencias C-836/01,
C-131/04, T-453/18, C-211/17.

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expresión de la libertad de configuración del legislador, en consonancia con los
movimientos sociales, culturales y la jurisprudencia constitucional que proscribe el
maltrato animal en todas sus dimensiones, armonizando los derechos individuales
con el interés general, así como los mandatos de protección al medio ambiente, el
deber de protección y bienestar animal derivado de la dignidad humana, y la función
social de los derechos a la propiedad y los derechos adquiridos.

De igual forma, en tanto la proporcionalidad de las medidas adoptadas dependen


en cierta forma de los procesos de reconvención, es importante que se cumplan los
términos establecidos en los artículos 4 y 5, con el fin de que la prohibición entre a
regir, cuando las reconvenciones mencionadas estén consolidadas, con el fin de
que se respeten los derechos de los afectados en la mayor medida posible, mientras
se salvaguarda la integridad de los animales, como seres sintientes.

V. SOLICITUD

Por las razones expuestas, la Procuraduría General de la Nación le solicita a la


Corte Constitucional que declare la EXEQUIBILIDAD de la Ley 2385 de 2024 “Por
medio de la cual se aporta a una transformación cultural mediante la prohibición de
toros, rejoneo, novilladas, becerradas, y tientas, así como de los procedimientos
utilizados en estos espectáculos, que socavan la integridad de formas de vida no
humana”

Atentamente.

GREGORIO ELJACH PACHECO


Procurador General de la Nación

TMDM/DPP/CRM

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