ZEUZ, REY DE LOS DIOSES
Zeus (Júpiter es su equivalente romano), es rey de los dioses y gobernante
del monte Olimpo; dios del cielo y el trueno. Hermano y marido de Hera, es
conocido por sus numerosas aventuras y amantes, fruto de las cuales fueron
muchas deidades y héroes,
incluyendo Atenea, Apolo, Artemisa, Hermes, Perséfone, Dioniso, Perseo, Her
acles, Helena, Minos y las Musas. Crono, padre de Zeus, tuvo varios hijos
con Rea: Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón, pero se los tragó tan
pronto como nacieron, ya que Gea y Urano le habían revelado que estaba
destinado a ser derrocado por su propio hijo. Cuando Zeus estaba a punto de
nacer, Rea se escondió en la isla de Creta, donde dio a luz a Zeus. Luego
engañó a Crono, dándole una piedra envuelta en pañales que éste tragó. Tras
hacerse adulto, Zeus obligó a Crono a regurgitar primero la piedra y después
a sus hermanos. Luego Zeus liberó a los hermanos de Crono,
los Hecatónquiros y los Cíclopes. Como muestra de agradecimiento, los
Cíclopes le dieron el trueno y el rayo. En una guerra llamada la Titanomaquia,
Zeus y sus hermanos y hermanas junto con los Hecatónquiros y Cíclopes,
derrocaron a Crono y a los otros Titanes. Tras la batalla con los
Titanes, Zeus se repartió a suertes el mundo con sus hermanos
mayores, Poseidón y Hades, y consiguió el cielo y el aire, Poseidón las
aguas y Hades el inframundo. La antigua tierra, Gea, no podía ser
reclamada y quedó bajo el dominio de los tres según sus capacidades. Zeus
era hermano y marido de Hera, con quien tuvo a Ares, Hebe y Hefesto,
aunque algunas fuentes dicen que Hera tuvo a Hefesto sola. Zeus es famoso
por sus conquistas de muchas mujeres mortales e incluso diosas.
POSEIDON, DIOS DEL MAR Y LOS
OCEANOS
Dios de los mares, creador de los terremotos y los caballos. Hermano de Zeus
y Hades. Casado con la nereida Anfítrite, aunque, como la mayor parte de
dioses masculinos griegos, tuvo muchas amantes. Sus hijos con Anfítrite
fueron Rodos y Tritón, pero al igual que muchos dioses olímpicos, este Dios
tuvo muchísimos otros descendientes con diferentes mujeres.
Poseidón era un hijo de Crono y Rea, tragado por Crono al nacer pero
salvado, junto con sus demás hermanos, por Zeus. Cuando el mundo fue
dividido en tres, Zeus recibió la tierra y
el cielo, Hades el inframundo y Poseidón los mares. Al igual que Zeus, recibió
su tridente de mano de los cíclopes, quienes lo forjaron con el fuego
del tártaro.
Atenea se convirtió en la diosa patrona de la ciudad de Atenas tras competir
con Poseidón. Tras esto, enfurecido por su derrota, Poseidón envió una
inundación, castigando así a los atenienses. Este dios también tiene su
protagonismo en la historia de la ciudad de Troya. Tras ser obligado por Zeus
a ayudar al rey de Troya, Poseidón creó una muralla alrededor de la ciudad
para protegerla, pero al notar el desagradecimiento del rey, Poseidón envió un
monstruo marino a destruir la ciudad que fue derrotado por Heracles.
PROMETEO, EL TITAN
Prometeo. El titán amigo de los mortales, a
quienes entregó el fuego robándolo de los
dioses
Mitología de Prometeo. Prometeo era un hijo de
Jápeto y la oceánide Clímene. Era hermano de
Atlas, Epimeteo y Menecio, a los que superaba
en astucia y engaños. No tenía miedo alguno a
los dioses, y ridiculizó a Zeus y su poca
perspicacia. Sin embargo, Esquilo afirmaba en
su Prometeo encadenado que era hijo de Gea o
Temis. Prometeo fue el creador del hombre.
Cuando él y Epimeteo (‘retrospección’)
empezaron a hacer criaturas para poblar la
tierra por orden de Zeus, Epimeteo prefirió la
cantidad e hizo muchas criaturas, dotándolas
con muchos dones que les había asignado para
tal fin (piel, garras, alas y aletas, entre otros). Mientras su hermano hacía esto,
Prometeo trabajaba cuidadosamente una criatura a semejanza de los dioses: un
humano. Sin embargo, Prometeo tardó tanto en hacer su obra maestra que,
cuando terminó, Epimeteo había usado ya todos los dones que Zeus les diera.
Prometeo sintió pena de su creación, viéndola tiritar en las frías noches de
invierno, y decidió robar el fuego de los dioses después de que Zeus no estuviese
de acuerdo con su idea de ayudar a los humanos. Trepó el monte Olimpo y robó
fuego del carro de Helios (en la mitología posterior, Apolo) o de la forja de Hefesto,
llevándoselo en el tallo de un hinojo, que arde lentamente y resulta muy apropiado
para este fin. De esta forma la humanidad pudo calentarse. En otras versiones
(notablemente, el Protágoras de Platón), Prometeo robaba las artes de Hefesto y
Atenea, llevándose también el fuego porque sin él no servían para nada, y
proporcionando de esta forma al hombre los medios con los que ganarse la vida.
Zeus se enfureció aún más al ver cómo Prometeo se libraba de Pandora, e hizo
que le llevaran al monte Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la
ayuda de Bía y Cratos. Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y
Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su
hígado volvía a crecerle cada día, y el águila volvía a comérselo cada noche. Este
castigo había de durar 30.000 años, pero a los 30 años Heracles pasó por el lugar
de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y le liberó
disparándole una flecha al águila. Este vez no le importó a Zeus que Prometeo
evitase de nuevo su castigo, al proporcionar la liberación más gloria a Heracles,
que era hijo de Zeus. Prometeo fue invitado a volver al Olimpo, aunque debía
llevar con él la roca a la que fue encadenado.
Rea
Griego antiguo Ρεια
Padre Urano
Madre Gea
Tipo Titán
Mitología de Rea
Se casó con Crono, compartiendo con él la soberanía del mundo, de esta unión
nacieron los seis hijos: Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus; pero
informado por un oráculo de Urano y Gea, Crono devoraba a sus hijos a medida
que nacían, sabiendo que uno de ellos debía destronarlo. Por eso Rea, deseosa
de salvar a uno de ellos, ocultó al recién nacido Zeus y en su lugar dio a su
esposo, para que la devorase, una piedra envuelta en pañales.
El culto a Rea
Su lugar original de culto estaba en Creta, donde se celebraban ceremonias en su
honor.
ULISES
Héroe griego, Ulises es una figura de la mitología
griega cuya encarnación más conocida es la que
hizo de él el poeta ciego Homero para protagonizar
la Ilíada y también la Odisea.
Ulises —latinización de su nombre griego Odiseo—,
hijo de Laertes y Anticlea, aunque según otras
versiones se considera a Sísifo como su verdadero
padre, nacido en Ítaca y discípulo en sabiduría y
armas del centauro Quirón.
Nombrado rey por su padre, Ulises es gentil con los
dioses, sobre todo con sus
protectores Zeus y Atenea. Casado con Penélope,
sobrina de Tindáreo, padre de Helena, cuyo rapto
provocó la Guerra de Troya, y padre de Telémaco.
Al secuestrar Paris a Helena y llevarla a Troya se inicia la guerra entre los griegos,
con Ulises del bando de Menelao y Palamedes —pese a que Ulises no quería ir a
la guerra en absoluto—, con la ayuda de Aquiles y Neoptólemo.
Durante la Guerra de Troya, Ulises derrota a gran cantidad de enemigos y juega
un papel importante en controlar el temperamento de Aquiles. Tras la muerte de
este, es Ulises quien se queda sus armas y pasa a organizar la trama del Caballo
de Troya que dará la victoria a su bando sobre los troyanos.
Al finalizar la guerra, Ulises decide volver a casa con el botín conseguido tras diez
años de batallas. Por desgracia, deja ciego al cíclope Polifemo y atrae la ira
de Poseidón quien hace que su viaje sea más tortuoso, durando otros diez años
más. Ulises pasa por innumerables peligros y pierde a todos sus compañeros
antes de llegar a Ítaca, donde un gran número de pretendientes espera casarse
con Penélope al creerle muerto. Ulises los mata a todos y retoma el trono.
A partir de ese momento los poemas y leyendas varían, continuando los viajes
de Ulises o bien cambiando su muerte, bien de viejo, bien desterrado o a manos
de Telégono, hijo que había tenido con Circe.
VESTA
La diosa Vesta era, dentro de la mitología romana, la deidad protectora del hogar,
siendo el equivalente de la griega Hestia en este sentido, aunque en Roma
también se la asociaba con la fidelidad conyugal. Vesta nació de la unión entre
Saturno y Ops, y es hermana de Júpiter, Ceres, Juno, Plutón y Neptuno. Una de
las características del culto a Vesta es que se debía mantener encendida su
«fuego sagrado», un altar que se encontraba en su templo del Foro Romano y que
era custodiado por las célebres vírgenes vestales.
La celebración en honor de Vesta era conocida como la Vestalia, y tenía lugar
entre los dís 7 y 15 de cada mes de Junio, y durante el primer día de las fiestas el
altar del templo se abría al público, cosa que sólo ocurría durante esta fecha. La
Vestalia se celebraba con el objeto de pedir nuevas bendiciones a la diosa para
los hogares, y era una manera muy eficaz de mantener vivo el culto entre los
romanos.
La representación de Vesta, aparte de su delicada forma femenina, no está muy
clara y su imagen se asocia más con el fuego y las llamas de las velas, que se
utilizaban para su invocación, que con una entidad tangible. La forma común de
rendirle homenaje era encendiendo una vela de color anaranjado, y acto seguido
rogarle por protección y prosperidad en el hogar.
Cabe destacar que Vesta es, dentro del panteón romano y al igual que en la
mitología griega, la más benévola de las deidades, motivo que ayudó a prosperar
a su culto, así como el hecho de que el hogar (el fuego de la casa) fuese su lugar
de influencia, ya que esta parte era considerada como la más importante dentro de
las viviendas romanas.
NEMESIS
Némesis es la diosa de la justicia retributiva, la solidaridad, la venganza, el
equilibrio y la fortuna. Castigaba a los que no obedecían a aquellas personas con
derecho a mandarlas y, sobre todo, a los hijos que no obedecían a sus padres.
Recibía los votos y juramentos secretos de su amor y vengaba a los amantes
infelices o desgraciados por el perjurio o la infidelidad de su amante.
Castiga sobre todo la desmesura. Sus sanciones tienen usualmente la intención
de dejar claro a los mortales que, debido a su condición humana, no pueden ser
excesivamente afortunados ni deben trastocar con sus actos, ya sean buenos o
malos, el equilibrio universal.
Pensativa y bella, con aspecto de reina, alada para expresar la prontitud con que
atendía todas sus funciones, y con una diadema con piedras preciosas en la
cabeza y algunas veces sale de ella un asta de ciervo para indicar la prontitud con
que da a cada uno lo que le corresponde, suele llevar una rama de manzano en
una mano y una rueda en la otra, o sino antorchas, espadas y serpientes como
instrumentos de su venganza.
Nació de Nix y Érebo.
Cuando Hefestos intentó violar a Atenea, que buscaba un arma en su taller, el
semen del dios cayó sobre el muslo de la diosa, y al intentar quitárselo cayó
sobre la tierra y la fecundó, naciendo Erictonio.
PLUTON
Plutón, era uno de los dioses romanos más importantes de la mitología romana,
hijo de Saturno el dios de la agricultura y de Ops la deidad de la fertilidad,
hermano de Júpiter y Neptuno, además de gobernar el inframundo y las almas que
llegaban a este, también era el dios de la tierra y de las cosechas y minerales que
brotaban de ella. Esta deidad era de aspecto sombrío, oscuro y rudo, usaba una
barba muy poblada, llevaba un cetro negro y un casco de piel de animal, el cual se
lo dieron los cíclopes para que pudiera hacerse invisible. Vivía en el Tártaro,
ubicado en un lugar conocido como la prisión de los condenados, es decir donde
iban a parar los más terribles criminales a sufrir los peores tormentos. En su trono,
se encontraba acompañado de cuatro caballos oscuros y el temido can Cerbero, el
cual era el perro guardián de tres cabezas, allí esperaba a las almas que
transportaba el barquero por los lagos del inframundo, para ser juzgadas con
severidad.
El dios del inframundo se enamora de Proserpina hija de Ceres, hermana
de Plutón, éste se la lleva hasta su aposento causándole un gran dolor a su
hermana, a pesar de ella, el dios de los muertos termina desposando a
Proserpina.
Ceres se dirigió a su padre Saturno para que intercediera ante el dios de los
muertos para que le devolviera a su hija, tan grande fue el dolor de la deidad de la
fecundidad que se olvidó de bendecir la tierra y las cosechas, causando una gran
hambruna a los mortales. Por tal motivo, Saturno no tuvo más opción que
interceder, Plutón no quería dejar ir a su amor por lo que le dió unas semillas
venenosas, para que no abandonara su recinto, resultando como opción compartir
la compañía de la dama. Por lo que 6 meses estaría acompañando a su madre, en
la época donde todo nace y florece, el verano y la primavera, y los otros 6 meses
con su amor, durante el otoño y el invierno cuando la naturaleza tiende a secarse,
originando las estaciones.
CRONOS
Cronos, en la mitología griega, pertenece a la primera generación de titanes,
siendo este el más joven de los descendientes de Gea y Urano. Miembro de una
familia numerosa, pues contaba con once hermanos más, ayudó a su madre a
liberar a parte de los hermanos que Urano había apresado en un lugar secreto y
remoto, estos eran los tres Hectanoquiros. Gea pidió ayuda al resto de sus hijos,
pero sólo Cronos se ofreció a salvar a sus hermanos venciendo a su padre y
alzándose con el poder durante la mitológica edad dorada. A pesar de esta
derrota, Cronos necesitaría el apoyo y permiso de su hermano Titán, pues éste
era el primogénito de sus padres. Titán decidió cederle el trono a cambio de que
Cronos matase a toda su descendencia, de esta forma, algún día no muy lejano, el
poder volvería a los titanes.
Según otras versiones, sería Gea quien desvelaría a Cronos que sería derrocado
por uno de sus hijos. Sea como fuera, el caso es que de su unión con su esposa
Rea nacieron varios dioses, como Deméter, Hera, Hades, Hestia y Poseidón. Pero
estos dioses eran tragados por Cronos tan pronto como estos nacían. Así, Rea,
desesperada, pidió a Gea ayuda para ocultar al último de sus hijos. El sexto de los
dioses, Zeus. Ambas urdieron un plan escondiendo a Rea en Creta y haciendo
que diera a luz ella sola. Cuando Cronos se enteró, Rea le otorgó una piedra
envuelta en pañales, conocida como Ónfalos. Cronos se la tragó sin mirar si se
trataba de un niño, convencida de que su amante no podría engañarlo. Así fue
como Zeus quedó oculto en la cueva del monte Ida, en Creta. Cuando creció, el
dios usó el veneno que le daría su abuela Gea para obligar a Cronos a regurgitar
el contenido de su saciado estómago en orden inverso.
Finalmente, tras una larga guerra llamada Titanomaquia, Zeus y sus hermanos
terminaron con Cronos, y así se repartieron el mundo y encerraron a los titanes,
junto a Cronos, en el Tártaro. Así, Poseidón se quedó con las aguas, Hades con el
mundo de los muertos y Zeus consiguió, echándolo a suertes, el cielo y el aire.
VENUS
Venus, hija de Urano a quien Saturno le
cortó los genitales y después los lanzó al
mar, al estar la simiente en contacto con la
espuma permite el surgimiento de la diosa
del amor, luego ella sale del mar sobre la
concha de una almeja.
Al salir del mar, ella fue guiada por los
vientos Céfiros hasta Chipre donde la
vistieron las Horas para ser llevada hasta el
mundo de los inmortales. Al llegar donde se
encontraban otros dioses, éstos quedaron
atónitos por su gran belleza y sensualidad,
todos competían por su amor para desposarla, era tal su belleza
que Júpiter quedó maravillado con ella y también la pretendió.
Sin embargo, Venus lo rechazó, por esta razón Júpiter decide castigarla y le pone
como esposo al herrero de los dioses en el Olimpo; Vulcano, creador del rayo de
éste dios, no obstante a Venus no le gustó la decisión de tener que casarse con
un cojo pues ella lo despreciaba.
Por esta razón, esta hermosa deidad incide en la infidelidad, pues tuvo muchos
amantes como Marte el dios de la guerra con el que tuvo varios hijos. Rómulo,
Adonis, Poseidón, Mercurio y Eneas fueron otros de sus amoríos. Esta diosa no
sólo era conocida por su belleza e infidelidades, sino también por sus iras y
maldiciones cuando alguien la ofende o no la la honraba.
En las fiestas de adoración a Venus, se desbordaban los placeres y excesos,
considerándolas obscenas. Por estos motivos a las enfermedades de transmisión
sexual se les otorga el término de enfermedades venéreas.
REA
Rea según la mitología Griega era una titánide hija del dios Urano (cielo) y la
diosa Gea (tierra), ademas de ser esposa de su hermano Crono con el que llego a
tener seis hijos Demetér, Hades, Hera, Hestia, Poseidón y Zeus los cuales eran
asesinados por su padre al apenas nacer ya que la madre de este (Gea) le había
predicho que sería destronado por uno de sus hijos. Sin embargo, Rea logró
salvar al más pequeño de todos Zeus ya que al momento en que Cronos le solicitó
al pequeño ella solo le entregó una piedra envuelta en pañales.
Esta logró salvar a su pequeño escondiéndolo en una cueva del monte Ida en
Creta donde la ninfa Amaltea lo cuidó hasta que llegó a la edad adulta. Para
Homero Rea es la madre de todos los dioses, aunque no la madre universal así
como Cibeles pero si una de gran importancia. Si bien ella no tenía un culto
poderoso o alguna actividad identificable bajo su mando, el lugar originario de
culto en su honor era Creta lugar donde llevó a su hijo para salvarlo de Crono. En
los tiempos de historia era tanto la semejanza que había entre Rea y la Gran
Madre asiática, Cibeles Frigia, que los griegos terminaron resolviendo el asunto
tomando a esta última como su única Rea, aquella que había abandonado su
principal hogar en Creta para huir a tierras inexploradas de Asia Menor y
así escapar de la persecución de Crono. No obstante, hubo otra versión la cual
probablemente es cierta que dice que los contactos culturales con el continente
incluyeran a Creta en el culto de la gran Madre asiática, quien se posteriormente
convertiría en la Rea cretense.
Otro dato importante es que en la mitología griega el símbolo que representa a
esta diosa es la luna, aunque en la mitología romana su símbolo se conocía como
«el lunar».
TEMIS
La diosa Temis era una titánide, hija de Urano, el titán que
personificaba al cielo; y de Gea, la personificación de la Tierra.
Tenía cinco hermanos: Febe, Mnemósine, Rea Tea y Tetis.
Todos ellos aparecen en el origen mismo de la mitología griega.
Dice el mito de Temis que ella era una mujer hermosa,
vestida de túnica blanca y frecuentemente representada
con una venda en los ojos; esto se considera una
simbolización de su ecuanimidad, pero también una
expresión de su capacidad de profecía, que no necesitaba
de los ojos para ver.
Temis lleva en la mano una balanza, que representa la
justicia: sopesa lo bueno y lo malo, el mal y el bien, los
argumentos de todas las partes y esto le permite dar su
veredicto. A veces se representa con una espada en la
mano, símbolo del castigo para quien ignora la ley; otras
veces lleva una curnocopia, señal de prosperidad.
El Oráculo de Delfos
Aunque el Oráculo de Delfos estaba consagrado a Apolo, Temis fue una de las
diosas que estuvo tras este, ejerciendo sus artes adivinatorias. De hecho, esta
deidad recibió el oráculo de manos de su madre, Gea, y después de un tiempo fue
ella quien se lo obsequió a Apolo, aunque otras versiones señalan que el dios tuvo
que vencer a un dragón para apoderarse de este.
El Oráculo de Delfos fue el más famoso de Grecia. Se cuenta que existía una
grieta de donde salían vapores y que un pastor notó que sus cabras se
comportaban de manera extraña cuando se acercaban al lugar. El pastor se
aproximó y cuando estuvo allí comenzó a profetizar. La historia se difundió y
llegaron gentes de todas partes, también a profetizar.
Más adelante se decidió erigir una construcción y nombrar a una mujer, la pitonisa,
para que se hiciera cargo del sitio. La diosa Temis fue una de las pitonisas del
lugar. De otro lado, también se cuenta que fue esta deidad la que le enseñó a
Deucalión y Pirra, los primeros humanos, la forma de volver a repoblar la Tierra
tras la gran inundación del mundo.
YOCASTA
En la mitología griega, Yocasta (Ἰοκάστη)1 era reina de Tebas. Hija de Meneceo,2
hermana de Hipónome y Creonte y esposa de Layo.Siendo aún niña, se casó con
Layo, rey de Tebas, del cual tuvo un hijo. Un oráculo anunció a Layo que su propio
hijo lo mataría, por eso este mandó a un pastor que abandonara al niño en el
monte Citerón. En el monte, el niño fue encontrado por otros pastores que lo
llevaron ante la reina de Corinto, que lo acogió y lo crio como si fuera su propio
hijo. Lo llamó Edipo. Más tarde, Edipo abandonó Corinto para dirigirse a Tebas y
en un incidente en el camino, mató a su verdadero padre, Layo.
Después de que Edipo hubiera derrotado a la Esfinge que asolaba Tebas, la viuda
Yocasta se casó con él, que desconocía su verdadero origen, y tuvo cuatro
hijos: Polinices, Eteocles, Ismene y Antígona. Sin embargo, según algunos autores,
los cuatro hijos de Edipo proceden de un posterior matrimonio de Edipo,
con Euriganía.
Más tarde, Yocasta supo que su marido era en realidad su hijo. Por ello se suicidó.
En otras versiones (Las fenicias, de Eurípides), su suicidio se produjo después de
que sus hijos Eteocles y Polinices se mataran el uno al otro.
Se alude a Yocasta en numerosas fuentes, pero aparece como personaje
especialmente importante de la tragedia de Sófocles Edipo rey. De ella, a su vez, se
tomó el término complejo de Edipo, utilizado por el Psicoanálisis.
MINERVA
En la Mitología Romana, Minerva, es la denominación que se le ha dado a una de
las diosas más populares y destacadas… Diosa Romana que representaba las
artes, la sabiduría, la guerra en Roma, además de ser protectora de la ciudad, y
era patrona de los artesanos
Minerva estaba íntimamente asociada a la sabiduría, las técnicas de guerra y las
artes, por lo cual era la principal deidad de estas cuestiones. De todos modos
debemos aclarar que solamente en la ciudad de Roma se le atribuyó ese costado
bélico.
Y otras de las responsabilidades que le ha tocado asumir a Minerva es la de
ser protectora de la importante ciudad de Roma, capital del Imperio, y asimismo
representaba un valor especialísimo para los artesanos, quienes la habían
adoptado como su patrona.
Orígenes y culto
Respecto de sus orígenes, Minerva era hija de Júpiter, la deidad suprema de los
romanos. Según cuenta la leyenda, Júpiter se tragó a Metis, la diosa de la
Prudencia, e inmediatamente sintió un agudo dolor de cabeza por lo cual fue en
búsqueda de soluciones a Vulcano, dios del fuego y los metales, quien decidió
directamente abrirle la cabeza de un hachazo, e increíblemente apareció Minerva,
quien se presentaba armada y dueña de una edad que le permitió ser el brazo
derecho de su padre en la Gigantomaquía, la guerra contra los gigantes,
AFRODITA
distinguiéndose muy especialmente por su valentía.
Afrodita era la diosa griega del amor, la lujuria, la atracción
física y el sexo. En un mundo como la Antigüedad, en el que las
relaciones sexuales no eran consideradas como algo pecaminoso ni
negativo, el ámbito de influencia de la diosa Afrodita era amplio
y variado, lo que explica la gran atención que recibió esta diosa,
tanto desde el punto de vista del desarrollo de sus mitos como
de la aparición de todo tipo de cultos a lo largo y ancho del
Mediterráneo. En efecto, Afrodita fue una de las divinidades
más veneradas en la Antigüedad, contando con grandes
templos en las principales ciudades y santuarios. Tal fue la
fuerza de esta diosa que acabó por absorber a todas las
divinidades menores con las que compartía algún tipo de
ámbito, en un complejo proceso de sincretismo religioso que dio
lugar a una gran variedad de cultos y advocaciones diferentes
de la misma Afrodita.
NACIMIENTO E INFANCIA
El mito del origen de Afrodita está relacionado con la propia etimología de su
nombre. El término griego aphrós significa espuma, y esto pudo llevar a la
consolidación de la creencia de que esta diosa había nacido del mar. Según el
mito más antiguo que ha llegado hasta nosotros, recogido por el poeta Hesíodo,
tras arrancar Cronos los genitales a su padre Urano arrojó los despojos de esta
acción al mar, en las costas de Pafos, en la isla de Chipre. De la mezcla del
semen y la sangre de Urano con la espuma del océano, nació la diosa del amor,
ya adulta. Esta versión del nacimiento de Afrodita ha sido la más célebre,
inspirando a artistas de todas las épocas. Sin embargo, existen otras tradiciones
que hablan de un origen diferente para esta diosa. Según Homero, Afrodita era
hija de Zeus y Dione, una divinidad que acabó por perder su importancia en el
panteón griego, pero que en su origen pudo haber sido la compañera del padre de
los dioses hasta que Hera la sustituyó en este papel.
Todos los escritores antiguos están de acuerdo en que Afrodita no tuvo infancia,
sino que nació ya siendo que adulta, con sus formas físicas maduras y listas para
ser deseables por todos los mortales y los inmortales.
JUNO
En la mitología romana encontramos a Juno, diosa que se equipara a la diosa
griega Hera. Es hija de Saturno y Cibeles, y por tanto, también es hermana
de Neptuno, Plutón, Ceres y otros tantos dioses. Deidad mayor de la religión
romana, formó parte de la Tríada Capitolina junto a Minerva y Júpiter. Este último,
además de ser su hermano, también fue su marido, con el cual tuvo dos hijos,
Marte y Vulcano, y una hija, Lucina.
Dicen de ella que no era feliz; y es que al parecer, la diosa se convirtió en un ser
divino lleno de celos por los escarceos amorosos de Júpiter. Cuando estos celos
aparecían, la apacible y serena diosa se convertía en un monstruo sin compasión,
capaz de vengar a sus rivales con el mayor de los castigos. Así, entre otras
acciones, se le atribuyen la persecución a Latona, Alcmena y Semele; la
transformación de Io en vaca y de Calisto en oso o incluso la entrega de las Furias
a la familia de Athamas. También prolongó diez años las desgracias de los
troyanos con el único fin de que no pudieran levantar una nueva ciudad.
Odió a Hércules, hijo de Júpiter y Alcmena. Su odio era tan voraz que Júpiter, para
castigarla, la ató con una cadena de oro entre el cielo y la tierra. Su hijo Vulcano la
intentó liberar arrojándola del cielo, pero al caer en la tierra se rompió una pierna.
Ante tal afrenta, Juno creó una auténtica conspiración contra Júpiter, no obstante,
gracias al gigante Briáreo el dios pudo burlar el engaño. Era la diosa de los
matrimonios y partos. Una divinidad muy vinculada con la figura maternal de las
mujeres virtuosas; y es que si la mujer carecía de virtudes y tenía malas
costumbres, no podía entrar en ninguno de sus templos.
En cuanto a las representaciones que se tienen de la diosa, hay veces que
aparece sentada en un gran trono tirado por pavos reales, un animal asociado a la
deidad. Además, va coronada con una diadema en la cabeza y un cetro de oro en
la mano.
ADONIS
La historia de Adonis comienza con
un castigo de Afrodita a Mirra, quien
por orden de la diosa, debió
mantener una relación con Tías, su
propio padre. De esta unión nació
un niño que se llamaría Adonis.
Afrodita se sentía culpable por lo
que había hecho, por lo que recogió
al niño y lo introdujo en una caja que
decidió entregar a Perséfone.
Afrodita no le dijo nada del
contenido de la caja, por lo que
Perséfone se llevó una gran sorpresa al ver que dentro había un bebé y decidió
cuidarlo. Cuando creció, se convirtió en un apuesto y atractivo joven, por lo que
cuando fue un adulto se convirtió en el amante de la propia Perséfone. Afrodita se
había enamorado del joven al verle dormir desnudo, por lo que también deseaba
tenerle a su lado. Decidió acudir a Zeus para pedirle que se lo arrebatase a
Perséfone, pero Zeus se dio cuenta de que el interés de Afrodita era
superficial, por lo que se desentendió y encargó la solución del problema a la
musa Calíope.
El primer tercio debería pasarlo con Afrodita, ya que ella le había salvado la vida;
el segundo lo pasaría junto a Perséfone, ya que le había cuidado desde que era
un bebé; y el resto de año estaría libre para poder estar con quien él quisiera sin
que tuvieran que ser ninguna de las dos diosas. El tiempo fue pasando y cuando
le tocó el turno libre, Afrodita decidió usar sus artes y engatusar al joven e intentar
enamorarle para que pasara más tiempo junto a ella. Perséfone comenzó a
ponerse celosa de la situación, ya que Afrodita estaba incumpliendo el acuerdo al
que habían llegado. Decidió entonces buscar a Ares, quien había sido amante de
Afrodita. El dios, furioso por la situación, decidió convertirse en jabalí y un día que
Adonis se encontraba cazando, le encontró por el bosque y decidió atacarle hasta
matarle en presencia de la mismísima Afrodita. Una vez muerto, pertenecería por
completo al mundo de los muertos, de donde era reina la propia Perséfone.
Gracias a ello Adonis estaría todo el año en compañía de Perséfone. Afrodita
acudió de nuevo a Zeus para que hiciera algo con la situación. Esta vez sí decidió
intervenir y consiguió que durante la mitad del año, la perteneciente al verano,
pasara el tiempo en compañía de Afrodita y el resto del año con Perséfone.
MERCURIO
Mercurio no aparecía entre los numina di indigetes de la primitiva religión romana.
Más bien subsumió a los antiguos Dei Lucrii cuando la religión romana
se sincretizó con la griega durante la época de la república romana, sobre principios
del siglo III a. C. Desde el principio, Mercurio tuvo esencialmente los mismos
aspectos que Hermes, vistiendo las talarias y el pétaso alados y llevando
el caduceo, una vara de heraldo con dos serpientes entrelazadas que Apolo regaló a
Hermes. A menudo iba acompañado de un gallo, el heraldo del nuevo día, una
cabra o cordero que simbolizaba la fertilidad y una tortuga en alusión a la
legendaria invención de Mercurio de la lira a partir de un caparazón.
Como Hermes, era también un mensajero de los dioses y un dios del comercio,
particularmente del comercio de cereal. Mercurio también era considerado un dios
de la abundancia y del éxito comercial, particularmente en la Galia. También fue,
como Hermes, el psicopompo de los romanos, y llevaba las almas de los recién
fallecidos al más allá. Además, Ovidio escribió que Mercurio llevaba los sueños
de Morfeo desde el valle de Somnus a los humanos que dormían.1
El templo de Mercurio en el Circo Máximo, entre el Aventino y el Palatino, se
construyó en 495 a. C. Este era un lugar adecuado para adorarle como un veloz
dios del comercio y el viaje, debido a que era un importante centro de comercio
además de una pista de carreras. Debido a que se erigía entre el
baluarte plebeyo del Aventino y el centro patricio del Palatino, enfatizaba también el
papel de Mercurio como mediador.
Debido a que Mercurio no fue una de las deidades primitivas que sobrevivieron a
la monarquía romana, no tenía asignado un flamen (sacerdote), pero sí tenía una
importante fiesta el 15 de mayo, la Mercuralia. Durante la misma, los mercaderes
rociaban agua de su pozo sagrado cerca de la Porta Capena sobre sus cabezas.
JUPITER
Una vez que Grecia fuera invadida y saqueada por los romanos no solo fue
dominada las ciudades sino que también se apropiaron de la cultura griega,
haciendo una especie una mimesis (o copia) de sus deidades, una de ellas fue la
de Zeus que en Roma se conocería en adelante como el Dios Júpiter.
Definitivamente la cultura romana es desde sus inicios, alrededor de los años 700
a. C., un ejemplo de expansión y de valentía por lo guerrera que fue, sobre todo
alrededor de los años de la venida de Cristo e incluso después cuando las ideas
religiosas de practicar el cristianismo se impusieron, antes de su caída en el 400 d.
C., abarcando con su ideología todo el imperio y en consecuencia gran parte del
mundo.
Los mitos romanos que se fueron construyendo y reconstruyendo con el pasar de
los siglos nos hacen llegar a personajes como el que tomará nuestra atención en
esta oportunidad: el Dios Júpiter, el soberano y supremo de los truenos,
relámpagos y tempestades, a quien además se le atribuye la tarea de guiar a los
hombres.
Sabemos que por intercambio cultural todos los dioses romanos tienen su origen o
son equivalentes a un dios griego; Júpiter es Zeus quien en la mitología griega es
hijo de Cronos, el dios del tiempo, y de Rea, la madre tierra, quienes en el mundo
romano son Saturno y Ops.
FEBO
Es el dios de la luz, la profecía, la música, la poesía y
las artes y las ciencias,
¿ Quién es el Dios Febo ?
Febo era hijo de Zeus y Leto, y nació bajo la sombra
de una palmera que crecía al pie del Monte Cynthus,
en la árida y rocosa isla de Delos.
Los poetas nos dicen que la tierra sonrió cuando el
joven dios vio la luz del día, y que Delos se sintió tan
orgullosa y exultante por el honor que se le otorgó,
que se cubrió con flores doradas; Los cisnes rodearon
la isla y las ninfas delian celebraron su nacimiento con
canciones de alegría. Es, con mucho, la concepción más noble de toda la gama de
la mitología griega y su culto, que no solo se extendió a todos los estados de
Grecia. pero también en Asia Menor y en cada colonia griega en todo el mundo, se
destaca entre los rasgos más antiguos y marcados de la historia griega, y ejerció
una influencia más decidida sobre la nación griega, que la de cualquier otra
deidad, sin excepción de Zeus. él mismo.
¿ Qué Atributos tiene el Dios Febo ?
Febo es representado por los poetas como eternamente jóvenes; Su rostro,
resplandeciente de vida alegre, es la encarnación de la belleza inmortal; sus ojos
son de un azul profundo; Su frente baja, pero ancha e intelectual; su cabello, que
cae sobre sus hombros en largos mechones ondulantes, es de un tono castaño
dorado o cálido. Está coronado con laurel y lleva una túnica púrpura; en su mano
lleva su arco plateado, que se desvía cuando sonríe, pero listo para usar cuando
amenaza a los malhechores.
¿ Cuál es el Poder del Dios Febo ?
Como la divinidad cuyo poder se desarrolla a la luz del día, aporta alegría y placer
a la naturaleza, y salud y prosperidad al hombre. Por la influencia de sus cálidos y
suaves rayos, dispersa los nocivos vapores de la noche, ayuda al grano a madurar
y las flores a florecer. Pero, aunque, como dios del sol, es un poder vivificante y
conservador de la vida, que, por su genial influencia, disipa el frío del invierno, es,
al mismo tiempo, el dios que, por medio de su lanzando rayos con fuerza, podrían
HERMES
propagar enfermedades y enviar muertes repentinas a hombres y animale
Es bien sabido que la mitología clásica,
que está plagada de dioses, diosas,
héroes y villanos es terreno abonado
para increíbles y apasionantes historias
que han sobrevivido miles de años y
aún resuenan, actualmente. La relación
de las deidades con los humanos, sus
aventuras, las historias de amor, los
engaños y las diferentes vertientes
mitológicas — principalmente
helenísticas y romanas — han
permitido la generación de infinitas
leyendas y mitos que lo han pretendido explicar prácticamente todo.
El origen de las ciudades es una de las «excusas» recurrentes para acudir a la
mitología. La fundación de muchas urbes se suele atribuir nada más y nada
menos que a dioses o diosas. Sobre todo para afianzar su imagen de grandeza e
importancia y para «advertir» a los visitantes y a otras ciudades, que eran
«competidoras» en tiempos más difíciles. La historia de Barcelona no está exenta
de este tipo de leyenda fundacional. Es por esto que Hermes está en Barcelona
prácticamente en cada rincón. Es, con diferencia, el dios griego más representado.
¿Sabes por qué?
¿Quién era Hermes en la mitología clásica?
El dios griego Hermes también recibe el nombre de Mercurio, en la mitología
romana. Aunque son nombres diferentes se trata de la misma deidad y se
representan de la misma forma en pinturas, mosaicos, grabados, esculturas, etc.
Hermes era hijo de Zeus — el padre de todos los dioses —y de la ninfa Maya. Los
griegos le atribuían múltiples funciones: era mensajero de Zeus, su padre, guía de
las almas de los muertos en el infierno, símbolo de la prosperidad entre los
humanos y protector de los viajeros, los mercaderes y los ladrones.
Los griegos describen su carácter como ingenioso, diestro y astuto. En definitiva,
resultaría la viva imagen de cualquier joven, atractivo, en la flor de la vida y sin
problemas, muy aficionado a gastar bromas o mentir sin ser descubierto. Su
representación más habitual es la de un joven de buena apariencia, con un
sombrero alado y unas sandalias también aladas que le permitían moverse a una
velocidad increíble. En su mano llevaba una vara que le servía para hacer magia o
para hipnotizar a la gente.
GEA
La Teogonía de Hesíodo cuenta10 cómo, tras
el Caos, surgió Gea «la de amplio pecho», la eterna
fundación de los dioses del Olimpo. De su propio
ser, «sin mediar el grato comercio», trajo a Urano,
el cielo estrellado, su igual, para cubrirla a ella y a
las colinas, y también a Ponto, la infructuosa
profundidad del mar. Pero tras esto, como cuenta
Hesíodo: Acostada con Urano, alumbró
a Océano de profundas corrientes, a Ceo, a Crío,
a Hiperión, a Jápeto, a Tea, a Rea, a Temis,
a Mnemósine, a Febe de áurea corona y a la
amable Tetis. Después de ellos nació el más
joven, Cronos, de mente retorcida, el más terrible
de los hijos y se llenó de un intenso odio hacia su
padre.
Hesíodo menciona que Gea concibió más descendencia con Urano. Primero,
los Cíclopes, gigantes de un solo ojo constructores de murallas, a los que
posteriormente se les dieron nombres: Brontes (‘el que truena’), Estéropes (‘el que
da el rayo’) y Arges (‘el que brilla’): «El vigor, la fuerza y los recursos presidían sus
actos.» Luego añade los tres terribles hijos de cien manos de la Tierra y el Cielo,
los Hecatónquiros, Coto, Briareo y Giges, cada uno con cincuenta cabezas. Urano
escondió a cíclopes y hecatónquiros en el Tártaro para que no vieran la luz,
regocijándose de su maldad. Esto provocaba dolor a Gea (el Tártaro era su
vientre), por lo que creó un pedernal gris (o adamanto) y de este fabricó una
gran hoz, y reuniendo a los titanes les pidió obediencia. Solo Crono, el menor, se
atrevió a tomar la hoz y castró a su padre cuando este se acercó a Gea para yacer
con ella. De las gotas de sangre y Gea concibió aún a más hijos: las
fuertes Erinias, los Gigantes con armadura y las Melias (ninfas de los fresnos). Crono
arrojó al mar los testículos de Urano, donde produjeron una espuma de la que
nació Afrodita. Tras la castración de Urano, Gea parió a Equidna y Tifón,
engendrados por Tártaro. De su hijo Ponto tuvo a las deidades
marinas Nereo, Taumante, Forcis, Ceto y Euribia.
Aristeo14 o Níctimo.15 Gea también hizo inmortal a Aristeo. Gea también participa
en algunos mitos sobre la metamorfosis de una ninfa en una planta. Así recibió
a Dafne como laurel,16 convirtió a Pitis en pino,17 acogió a Ambrosía como viña18
e incluso hizo emerger una higuera para complacer a su hijo Siceo.19 El único
mortal que se ganó su cólera fue Orión, que se jactó de que cazaría todas las
fieras del mundo; Gea produjo el escorpión que acabaría con la vida del héroe.
HERA
Fue la Gran Diosa prehelénica, la antigua Diosa de los
Toros (Potnia Tauroon) mediterránea, cosa que parece
confirmar el epíteto con que la llama Homero “la de los
ojos de novilla”. Su nombre se hace derivar del eolio
“era”, hipóstasis de la tierra o del sánscrito “swar” (El
Cielo). Su hermano Zeus la desposó con la forma de
un cuclillo. Se ve este casamiento como la conquista
de Creta por los griegos y la fusión de los dos cultos.
Sobre su primera edad no hay mitos (salvo el de que
podría haber sido educada por Océano y Tetis). Su
relación con Zeus. Debido a las infidelidades de su
esposo, Hera perseguía a enudo a las amantes y a los
hijos de Zeus, contra el que no tenía poder (Homero,
Ilíada IV, 50 ss). Hera se desquitaba enviando males a
las amantes circunstanciales de Zeus y a sus hijos. La
mayoría de los héroes sufrió sus castigos y especialmente Heracles, a quien
intentó impedir que naciera y al no lograrlo, lo persiguió durante toda su vida. Se le
atribuyen varios hijos al matrimonio (no faltan los que suponen estéril esa unión o
que piensan que los hijos fueron engendrados sin la intervención de Zeus):
Ares, Dios de la Guerra y que podría haber nacido por el contacto de Hera con
una flor
Hebe, Diosa de la Juventud consagrada a las labores domésticas, que nació
por haber comido Hera, una lechugas especiales.
Hefesto, nacido sin intervención de Zeus, por partenogénesis, Dios del Fuego,
feo y deforme que habría sido arrojado desde el Olimpo para no ser objeto de
burlas, quedando cojo.
Enio, «horror», diosa «destructora de ciudades» que se retrataba como
acompañante de Ares, de quien se dice que era su hermana (lo que haría que
sea hija de Zeus y Hera). También se le atribuía la maternidad del monstruo
Tifoeo, al que engendró sola como venganza a su esposo, que había
engendrado a Atenea.
Hera y la Guerra de Troya. Se preciaba de ser muy hermosa, compitiendo
con Atenea y Afrodita por la famosa “Manzana de la Discordia”. Irritada con
el príncipe troyano Paris por haber preferido a Afrodita, diosa del amor, antes que
a ella, Hera ayudó a los griegos en la guerra de Troya y no se apaciguó hasta que
Troya quedó destruida.
EROS
Eros es una divinidad primordial que surge del propio
Caos junto con Gea, siendo definido por Hesíodo en
la Teogonía “el más bello de los Dioses Inmortales,
que quiebra los miembros y que, tanto a Dioses
como a los mortales doma el corazón y la prudente
voluntad”.
Según los órficos, habría nacido del huevo original
generado por Nix (la Noche) y cuyas mitades habrían
formado la Tierra y el Cielo.
Por otro lado, como Dios del Amor estrechamente
asociado a Afrodita, es considerado también hijo de
ésta, variando quién habría sido su padre.
Eros es la atracción que permite crear vida y por sobre todo, la cohesión interna
del Universo, el Cosmos.
Platón, en “El Banquete o del Amor”, presenta algunas posiciones de sus
contemporáneos sobre el Amor, por ejemplo, Para Fedro es un Dios grande,
además de otras razones, ya que no tenía padres, siendo a su vez el que genera
innumerables bienes.
Pausanias por su parte afirma que habría dos Dioses Amor, ya que hay dos
Afroditas, uno vulgar correspondiente a la Afrodita Pandemos (la que sería hija de
Zeus y Dione) y otro a la Afrodita Urania con miras más elevadas.
Erixímaco admite la existencia de dos Dioses Amor, pero lo hace extensivo no
sólo a los humanos sino a todos los seres “ya que el Amor es un poder múltiple y
enorme , o mejor aún, un poder universal el que tiene y reúne en el Amor en
general.
Pero el amor que se manifiesta en el bien unido a la moderación y a la justicia,
tanto en nosotros como en los dioses es el que posee el mayor poder”.
Aristófanes dice que, el Amor, llevado a su término de perfección, sería el que
proporciona a cada uno lo que ama.
Para Agatón es el más bienaventurado entre los dioses bienaventurados ya que
es el más bello y mejor.
AGLAE
En la mitología griega, Aglaya o Aglaia (en griego
antiguo Ἀγλαΐα, «la resplandeciente», «la que
brilla», «la esplendorosa», «la espléndida») —
también Aglaye o Áglae—1 era la más joven y
bella de las tres Cárites. Es la diosa de la
belleza, el esplendor, la gloria y el adorno.
Dependiendo del autor, se le llama también
Charis (La Gracia) o Calé (Belleza).
Era hija de Zeus y de la oceánide Eurínome, o
de Helios y Egle.1234 Junto a sus
hermanas Eufrósine (diosa de la alegría) y Talia (diosa de las festividades y los
banquetes), prestaba su gracia y belleza a todo lo que deleita y enaltece a dioses
y hombres. Esta fue probablemente la causa de que Aglaya fuera llamada la
esposa de Hefesto, el artista divino. Las obras de arte más perfectas se
denominan así obras de las Cárites, y los más grandes artistas son sus favoritos.
El matrimonio de Aglaya con Hefesto es típicamente visto como posterior a su
divorcio de Afrodita. Según la tradición órfica fueron padres de una segunda
generación de cárites:
Euclea (Ευκλεια), diosa de la buena reputación y la gloria.
Eufema (Ευφημη), diosa del correcto discurso.
Eutenea (Ευθηνια), diosa de la prosperidad y la plenitud.
Filofrósine (Φιλοφροσυνη), diosa de la amabilidad y la bienvenida.
Sostrato relata que una vez, Afrodita y las tres Cárites, Pasitea, Calé y Eufrósine,
compitieron entre sí por su belleza, y cuando Tiresias le otorgó el premio a Calé,
Afrodita lo transformó en una anciana, pero Cale lo recompensó con una hermosa
cabellera y lo llevó a Creta.
CUPIDO
Cupido (llamado también Amor en la poesía latina) es, en la mitología romana, el
dios del deseo amoroso.3 Según la versión más difundida, es hijo de Venus, la
diosa del amor, la belleza y la fertilidad, y de Marte, el dios de la guerra. Se le
representa generalmente como un niño desnudo y alado, con los ojos vendados y
armado de arco, flechas y aljaba. Su equivalente en la mitología griega es Eros.
Etimología
«Cupido» es una palabra latina emparentada con otras cuya etimología gira en
torno al «deseo»:
Cupiditas: Deseo vehemente, apetito, ansia, pasión.
Cupidus: Deseoso, ansioso, apasionado, el que ama y desea con pasión.
Como nombre propio, Cupido pasó sin variación del latín al español, tomándolo
del nominativo y no del acusativo, como es costumbre. Fue precisamente el nombre
que el poeta Virgilio, en la Eneida, dio al dios hijo de Venus.
AGAMENON
Agamenón era hijo de Plístenes y Aéropa, pero junto a
su hermano Menelao, fue criado por su tío Atreo quien le
cedió el trono de Micenas a su muerte.
Su tío Tiestes le usurpó el trono, momento en el que
huyó a Esparta donde reinaba Tíndaro, casándose con la
hija de éste, Clitemnestra, con quien tuvo como hijos a
Orestes, Ifigenia, Electra y Crisótemis.
En tanto, su hermano Menelao se casaba con Helena.
Apoyado por su suegro, recuperó el trono de Micenas.
Agamenón y la Guerra de Troya
Cuando Paris raptó a su cuñada Helena, asumió el mando de todos los griegos en
la lucha contra Troya, en el afán de recuperarla.
Homero canta en la Ilíada un episodio de esta guerra en la que, Agamenón, se
enemista con Aquiles por la esclava Briseida.
Al comienzo de la expedición y estando todo preparado, debe sacrificar a su hija
Ifigenia para lograr vientos favorables por haber ofendido a Artemisa (aunque la
Diosa la salva).
Una vez conquistada Troya, Agamenón obtiene como parte del botín a la
adivina Casandra, con quien tiene dos hijos Pélope y Teledamo.
Ella le ruega no volver a Micenas, pero no es oída y al regresar fueron asesinados
por Clitemnestra y su amante Egisto.
APOLO
Apolo es, sin duda, uno de los dioses más complejos
de todo el panteón clásico. Resulta muy difícil resumir
los ámbitos de influencia de esta divinidad, pues sufrió
numerosos cambios y procesos de sincretismo con
otros dioses de menor importancia, acabando por
asumir su iconografía y sus funciones. De este modo,
Apolo se convirtió en el dios de la belleza y todo lo
relacionado con ella: la música, las artes plásticas, la
luz. Junto con estas facetas, Apolo es también el dios
de ámbitos tan dispares como la curación, la profecía,
el tiro con arco… Ejemplo del proceso de sincretismo que experimentó Apolo con
otras divinidades fue su asimilación con Helios, el dios del sol, del mismo modo
que su hermana Artemisa fue identificada con Selene, la diosa de la luna. El
nacimiento de Apolo y su hermana melliza Artemisa fue fruto de la relación entre
Zeus y Leto, una divinidad menor. Al descubrir la nueva infidelidad de su esposo,
Hera amenazó con descargar su ira sobre la tierra que acogiera a Leto para dar a
luz. La joven inició entonces un largo peregrinaje por diversas regiones, pero en
todas ellas, temerosos de despertar la cólera de Hera, rechazaban darle acogida.
De este modo, Leto llegó a la isla errante de Delos, un lugar que cambiaba
constantemente de posición en el mar y que, en consecuencia, podía escapar con
más facilidad de la venganza de la reina de los dioses. En esta isla Leto dio a luz a
dos mellizos, Apolo y Artemisa. Agradecido por haber acogido el nacimiento de
sus hijos, Zeus puso fin al peregrinar eterno de la isla de Delos y la fijó en el
Océano, protegiéndola de las posibles represalias de la diosa Hera.
Posteriormente, la isla de Delos fue consagrada al culto al dios Apolo y llegó a
convertirse en uno de los santuarios más importantes de esta divinidad. Tras el
nacimiento de los dos bebés, Hera no depuso su ira contra Leto. Deseosa de
cobrarse su venganza, la diosa envió contra Leto a la monstruosa serpiente Pitón,
guardiana del santuario profético de Delfos. Sin embargo, el joven Apolo, tras
armarse con el arco y las flechas que Hefesto había forjado para él, se enfrentó a
Pitón y le quitó la vida. De este modo, Apolo se convirtió en la divinidad tutelar del
oráculo de Delfos, asumiendo el carácter de dios profético. Según algunos
mitógrafos, Hera hizo aún un nuevo intento para acabar con la vida de Leto,
encargando al gigante Ticio que la asesinara. Una vez más fue Apolo, en esta
ocasión con ayuda de su hermana Artemisa, el encargado de proteger a su madre.
Los mellizos derrotaron al gigante y lograron que Zeus le castigara encadenándolo
al Tártaro, la región más profunda del infierno.
DEMETER
Deméter era uno de los 12 habitantes del Olimpo
junto a Zeus. Era hija de Cronos y Rea, y hermana de
Zeus, Poseidón, Hades, Hera y Hestia.
Como diosa de la tierra, la agricultura y los cereales,
era una de las diosas griegas más importantes.
Podría también ser considerada una de las múltiples variantes de la diosa
madre que se adoraba desde los primeros pasos de la humanidad. Existen
estatuas prehistóricas de la Edad de Piedra fechadas alrededor de 20000 a.C. en
Europa y Oriente Medio como muestra de adoración de la fertilidad.
Deméter se relaciona también con la diosa egipcia Isis, la fenicia Astarté y la
mesopotámica Ishtar. Hay varias diosas con rasgos primitivos en la mitología
griega, además de Deméter, que son Afrodita y en menor grado Artemisa y
Atenea. La frigia Cibeles, que más tarde fue adorada en Roma como la «Gran
Madre», podría pertenecer a esta lista. Hay aspectos del culto se estas diosas que
han perdurado en la adoración de la virgen María.
El culto de Deméter conllevaba temas como la muerte, el crecimiento y la
resurrección con las características de un misterio.
En Eleusis, a 20 km de Atenas, los Misterios Eleusinianos se representaban cada
año entre septiembre y octubre. Los participantes caminaban en procesión desde
Atenas hasta Eleusis, donde eran iniciados en los ritos secretos que quizá tenían
similitudes con los ritos primitivos de la cosecha con referencias a la muerte y la
resurrección. Durante los Misterios, se representaba la historia de Deméter y su
hija Perséfone, siendo éste el mito más importante de la diosa de la tierra.
ARES
Su fama era terrible, claro que, tratándose del dios de la
guerra, tampoco podía ser de otra manera. Según
Homero, Ares era un asesino sangriento y conquistador
de castillos, y la mitología lo retrata como un ser amoral,
despiadado y cobarde, instigador de la violencia, mal
amigo y peor amante. Un dechado de virtudes, vaya.
Aun así, fue el único hijo de Zeus y Hera que accedió al
Olimpo. Al igual que los mitos de las amazonas, sus
hijas, las fuentes clásicas indican que su lugar de
nacimiento fue Tracia, lo que explicaría que en Grecia
solo se le venerara en Boecia y Ática, regiones donde se
asentaron los tracios. Debido a su propensión a la discusión y la lucha –su
hermana gemela y pregonera no era otra que la Discordia–, no gustaba a casi
nadie, ni en la tierra ni en el Olimpo. De todos los dioses, con quien peor se
llevaba era con Atenea, a la que profesaba una gran hostilidad. Ambos concebían
la guerra de forma radicalmente distinta, él como un fin en sí mismo, ella como
último recurso, y midieron sus fuerzas en más de una ocasión. Ares la
consideraba débil, pero, como dice el refrán, más vale maña que fuerza, y Atenea
le ganó siempre la partida. Sufrió su derrota más humillante en Troya. Hera le rogó
que luchara del lado de los griegos, pero Ares se inclinó por los troyanos, pues
Atenea apoyaba a los rivales. Tras herirle Diomedes, cuya mano guió Atenea, los
dos dioses decidieron resolver personalmente su pulso en la batalla definitiva de la
contienda, y Ares perdió. Igual suerte corrieron tanto él como sus hijos, caso de
Cicno, cuando la tomaron con el protegido de Atenea, el poderoso Heracles.
Que Afrodita, encarnación del amor, fuera amante del beligerante dios solo puede
entenderse por la atracción de los polos opuestos. Fue una atracción fatal que les
dio sinsabores, sobre todo a Ares, presa de constantes ataques de celos. Aunque
también les proporcionó cuatro hijos, dignos representantes de lo que
simbolizaban sus padres y, todos juntos, una metáfora de lo que es la vida. El
Terror y el Pánico heredaron, obviamente, los genes paternos, mientras que Eros
y Armonía salieron a su madre. Los dos primeros siempre iban juntos y
acompañaban a su padre en sus tropelías. Si los espartanos dedicaron un templo
al Pánico, al que invocaban en la guerra, los atenienses recordaron a Ares por
motivos más civiles. Dieron su nombre al consejo y tribunal más importante de la
ciudad, el Areópago, o colina de Ares, donde cuenta el mito que se reunió la corte
olímpica para juzgarle por el asesinato de un hijo de Poseidón. Fue declarado
inocente, pues el muerto, Halirrotio, había violado a Alcipe, otra de sus hijas, pero
tuvo que realizar trabajos forzosos durante un año para expiar el crimen.
DIANA
Diana, cuyo nombre en Roma
es Artemisa, era hija
De Zeus y Leto, y hermana
gemela de Apolo, siendo una de
las 12 Deidades principales del
Olimpo. Representa a la joven
llena de fuerza y salud. Nació en
Delos donde su
madre, perseguida por Hera, halló
refugio y luego asistió a su madre en el parto de su hermano Apolo, pasando a
vivir luego en Arcadia donde se dedicaba a la caza, con un séquito de 60
Oceánidas y 20 Ninfas. Participó en la lucha contra los Gigantes (Gigantomaquia),
matando a uno de ellos con la ayuda de Hércules. Fueron víctimas suyas los hijos
de Níobe, los Aloídas y exigió el sacrificio de Ifigenia a Agamenón (aunque la
salvó en el momento en que iba a ser sacrificada). Luchó del lado de los troyanos
en la guerra de Troya. Se le adoraba en todo el Mediterráneo y su santuario más
importante estaba en Éfeso, siendo representada con múltiples pechos con los
que nutría a los hombres y a la tierra. En el resto de Grecia y en Roma se le
adoraba como casta cazadora. Es una divinidad lunar (completa a la Triple Diosa
con Selene y Hécate), y se destaca por su carácter vengativo sin ser diosa de la
venganza, sino diosa de la Naturaleza y por lo tanto, también diosa de la
ganadería y la agricultura y protectora de la juventud.
Algunos mitos de Diana
Sintió cierta preferencia por Orión al que hirió accidentalmente, pidiendo ayuda
a Asclepio que no pudo hacer nada. Por ello, la Diosa lo ubicó entre las estrellas.
Otra versión cuenta que, ante la insolencia de Orión que intentó seducirla, le envió
un escorpión que le mató, poniendo entre las estrellas a Orión y al Escorpión que
lo persigue.
BACO
No podemos hablar del dios
griego del vino Dionisio sin antes
mencionar a Hathor. Conocida
por ser la madre divina que
renueva todo lo existente, está
considerada la diosa egipcia de la
alegría, la música, el baile y el vino.
Según informaciones
arqueológicas, era su figura la que se tallaba en las ánforas destinadas a contener el
vino. Pero, son muchos los dioses de la mitología egipcia que se han visto
relacionados con el vino. Gracias a las mitológicas instrucciones de Osiris, el
pueblo egipcio ideó cómo cosechar la vid y guardar el vino. Además, gracias a su
esposa la diosa Isis, sentaron las bases en la metodología de crianza del vino en
las bodegas de aquel entonces. Volviendo a la diosa Hathor, cuentan que fue el
vino el que consiguió calmar su rabia la cual amenazaba con acabar con la
humanidad. Hathor vino al mundo al mismo tiempo que el dios del Sol Ra, lo que la
convirtió en su protectora. Durante el reinado del faraón, fue enviada por el mismo
para acabar con aquellos que estaban en su contra. Y fue durante este periodo
cuando su juicio fue nublado por su sed de sangre. Con el fin de detenerla, le
hicieron beber vino con el resultado de sumirla en un profundo sueño durante tres días. Al
despertar, solo quedaban en ella todas aquellas atribuciones positivas de su
divinidad.
Durante sus conquistas territoriales, los romanos agregaban los dioses locales a
su propio cuaderno de divinidades dotándolos con un nuevo nombre y
adaptándolos a las características de su cultura. La figura de Baco se desarrolló a
partir del dios griego del vino Dionisio. Baco, descendiente de Júpiter y la mortal (y
madre también de Dionisio) Sémele, está considerado como el dios del vino, la fiesta y
el jolgorio. Cuenta la leyenda que Baco llegó a convertirse en dios del vino gracias
a que en su niñez fue instruido en la viticultura por Sileno, dios menor romano
conocido por sus excesos con la bebida. Para el pueblo romano Baco, dios del
vino, era un dios liberador el cual les permitía desconectar y liberarse a través de la
música y del vino. Fue tal su fama y veneración por parte del pueblo romano
(principalmente entre mujeres, esclavos y pobres) que se acuñó el término
de bacanal a esas reuniones. ¿Te ha gustado este post sobre el dios griego del
vino? ¿Quieres conocer más curiosidades sobre el apasionante mundo del vino?
Echa un vistazo a nuestro blog y descubre, por ejemplo, qué tiene que ver Dionisio
y Baco con el origen del brindis o con el mito de que la personalidad del vino y de quien
ATENEA
lo bebe es la misma .
Diosa de la sabiduría y la acción, Atenea fue la hija
pródiga de Metis, encarnación de la prudencia, y Zeus,
hacedor universal. Los expertos en mitología griega
consideran que su extraordinario nacimiento es una
metáfora de fenómenos meteorológicos como las
nubes, los rayos y truenos o las tormentas. Urano y Gea
auguraron a Zeus que el segundo hijo de su unión con
Metis le destronaría, así que Zeus se tragó a esta,
embarazada y todo. La historia recuerda a la de su padre, Cronos, devorador de
su prole, solo que Zeus no pagó tan cara semejante medida preventiva.
Aquejado por unos dolores de cabeza insoportables, el dios hacía temblar el
mundo con sus gritos. Hermes llamó a Hefesto y le pidió que abriera de un
hachazo la cabeza de Zeus, de la cual surgió, ya adulta y totalmente armada,
Atenea. En ese preciso momento el cielo se desgarró y un estruendo recorrió toda
la tierra en un cataclismo que solo se detuvo cuando Atenea se quitó la armadura.
Negociadora nata
Así pues, Zeus evitó que la profecía se cumpliera, al tiempo que ganó a una fiel
aliada que le ayudó en su batalla contra los gigantes. Atenea era una maestra en
el arte de la guerra, pero, a diferencia de Ares, detestaba la violencia gratuita y
mediaba en los conflictos con la voluntad de ponerles fin mediante la prudencia y
la estrategia. Por ello se convirtió en la hija predilecta de Zeus y en una de las
diosas más admiradas por los griegos, que la asociaban con la victoria y le
construían templos en el filo de las acrópolis, cual línea de defensa contra posibles
ataques enemigos. Aunque sensata y justa, la diosa, como todos los olímpicos,
tenía su carácter. Era virgen y se enorgullecía de su castidad –se quitó de encima
al feo Hefesto, que intentó violarla–, pero, como demostró con la guerra de Troya,
también celosa. Cuando la cizañera Discordia lanzó la manzana de oro en el
Olimpo con la leyenda “para la más hermosa”, no dudó en aspirar al título junto
con Hera y Afrodita. Paris, juez del concurso e hijo del rey de Troya, concedió la
manzana a Afrodita, y esta le recompensó, tal como había prometido, con el amor
de la mortal más hermosa, la princesa griega Helena. Paris hizo valer su premio
raptándola, lo que desencadenó la guerra de Troya, y Atenea, despechada, apoyó
a los griegos.
DIONISIO
Según la mitología griega, Dionisio fue hijo del gran Zeus y de una mortal, Sémele.
Este detalle, como comentaremos más adelante, no le hizo ninguna gracia a la
diosa Hera, mujer de Zeus. Dionisio, además de ser considerado como el dios
griego del vino, está considerado también como el dios de las festividades, la
danza, el teatro, los excesos y los placeres. Pese a contar con cierto carácter
negativo, ya que representaba el caos y el desorden, también está considerado
como el descubridor de la viticultura. No solo se dedicó a ella, sino que también
enseñó a los mortales tanto el proceso de cultivo de la vid como el proceso de
elaboración del vino. Fue durante su adolescencia cuando Dionisio descubrió la
vid y el vino. Pero Hera, que seguía estando molesta con toda la situación de la
infidelidad, le hizo perder la cordura a través de la embriaguez. A partir de ese
momento, Dionisio se dedicaría a vagar de manera errante con un séquito con el
que difundió sus conocimientos sobre la viticultura.
¿Te suena el término ampelografía? La ampelografía es la ciencia que estudia la
vid y sus características. Según cuentan las leyendas de los dioses del vino,
Dionisio estaba enamorado de un joven llamado Ampelo y con el fin de llamar su
atención le regaló una cepa de vid. El joven, al ver los racimos, trepó sobre la
misma para probar uno de ellos con el fatal destino de la muerte al caerse de ella.
Pese a existir otras variantes de la leyenda, como una en la que murió al ser
atacado por un toro y acabó convertido en vid, todas ellas comparten el mismo
final trágico. Final que hizo que hoy en día conozcamos su nombre y el del dios
griego del vino. No podemos hablar del dios griego del vino Dionisio sin antes
mencionar a Hathor. Conocida por ser la madre divina que renueva todo lo
existente, está considerada la diosa egipcia de la alegría, la música, el baile y el
vino. Según informaciones arqueológicas, era su figura la que se tallaba en las
ánforas destinadas a contener el vino.
Pero, son muchos los dioses de la mitología egipcia que se han visto relacionados
con el vino. Gracias a las mitológicas instrucciones de Osiris, el pueblo egipcio
ideó cómo cosechar la vid y guardar el vino.
ALCMENA
En la mitología griega Alcmena era una mujer mortal, hija del rey Electrión de
Micenas y esposa de Anfitrión.
Fue madre de Heracles con el dios Zeus, quien una noche adoptó la apariencia de
su marido durante la ausencia de este, y posteriormente madre de Ificles con su
marido Anfitrión. Cuando Alcmena estaba embarazada de Heracles, Hera, la
esposa de Zeus, intentó evitar que este naciera ordenando a Ilitía que retrasara el
parto cruzándose de piernas a las puertas de la habitación. Sus planes fueron
frustrados por Galantis, la sierva de Alcmena, quien dijo a Ilitía que ya había traído
al niño al mundo, haciendo que la diosa se levantara. Ilitía transformó a la sirvienta
en una comadreja por el engaño.
Alcmena era considerada una antepasada de los heráclidas, y adorada en Tebas y
Atenas.
Después de la muerte de Anfitrión, Alcmena se casó con el cretense Radamantis
en Beocia. Cuando murió, a edad ya muy avanzada, Zeus quiso que Hermes
llevase su cuerpo hasta los Campos Elíseos, donde viviría una vida eterna de
sosiego y paz junto a Radamantis, que había actuado como uno de los jueces de
las almas de los que morían.
ARGOS
Argos Panoptes (Άργος Πανοπτης, Argos ‘de todos los
ojos’) era un gigante con cien ojos. Era por tanto un
guardián muy efectivo, pues sólo algunos de sus ojos
dormían en cada momento, habiendo siempre varios
otros aún despiertos. Era un fiel sirviente de Hera. Su
gran servicio al panteón olímpico fue matar al
monstruo ctónico con cola de serpiente Equidna
cuando ésta dormía en su cueva (Homero, La Ilíada
ii.783; Hesíodo, Teogonía, 295ff; Apolodoro, ii.i.2). El
último trabajo de Hera para Argos fue guardar de Zeus
una ternera blanca. «Ata esta vaca con cuidado a un
olivo en Nemea», le encargó. Hera sabía que la
ternera era en realidad Ío, una de las muchas ninfas con las que Zeus se estaba
apareando para establecer el nuevo orden. Para liberarla, Zeus mandó a Hermes
que matase a Argos. Hermes lo logró disfrazándose de pastor y haciendo que
todos los ojos de Argos cayesen dormidos con historias aburridas. Para
conmemorar a su fiel guardián, Hera hizo que los cien ojos de la cola de Argos
fuesen preservados para siempre en las colas de los pavos reales (Ovidio I, 625).
Sobre la genealogía de Argos Panoptes hay varias versiones, que lo hacen hijo de
Agenor, de Ínaco, de Arestor y Micene, del rey Argos e Ismene, o de la Tierra,
engendrado por ella misma. Algunos autores le atribuyen la paternidad de Iaso,
rey de Argos, con la ninfa Ismene, la hija de Asopo.
Perro de Odiseo
Argos es también el nombre del perro cuyo dueño era Odiseo en La Odisea.
Cuando Odiseo volvió de sus viajes llevando el disfraz de mendigo que Atenea le
había puesto, sólo su viejo perro Argos le reconoció. Argos, que ya estaba
moribundo, hizo un último esfuerzo y le meneó la cola, muriendo a continuación.
El Constructor de la Nave Argos
Hijo de Jason y Medea
Otros
Argos era el nieto de Argo, rey de Argos.
Argos era también el nombre de uno de los perros de Acteón que acabaron
devorándolo.
transformado en ciervo.
ARTEMISA
rtemisa es probablemente una de las
divinidades más antiguas del panteón griego, y,
precisamente por esto, es al mismo tiempo una
de las más veneradas en todo el Mediterráneo.
Artemisa es una diosa con dos facetas
fundamentales. Es, por un lado, una diosa
femenina que no tolera el contacto con los
hombres, por lo que en muchos lugares su culto
está restringido a las mujeres, estando
severamente castigada la presencia de
hombres durante el desarrollo de los mismos.
Por otro lado, Artemisa es una diosa salvaje y agreste, divinidad protectora de la
caza, las bestias y los espacios no alterados por el hombre. Por este motivo, en
muchas ocasiones su culto se realiza en un marco exterior al de las ciudades,
siendo el mundo urbano totalmente ajeno a las influencias de esta diosa. Sus
representaciones más características responden a esta doble naturaleza. Los
griegos se figuraban a Artemisa como una doncella virgen vestida con ropas
cómodas para deambular por los campos, armada de un arco y flechas y
acompañada por diversos animales.
NACIMIENTO E INFANCIA
Todos los mitógrafos antiguos están de acuerdo en que Artemisa era hija de Zeus
y Leto. Al descubrir la nueva infidelidad de su esposo, la diosa Hera amenazó con
descargar su ira sobre la tierra que acogiera a Leto para dar a luz. La joven inició
entonces un largo peregrinaje por diversas regiones, pero en todas ellas,
temerosos de despertar la cólera de Hera, rechazaban darle acogida. De este
modo, Leto llegó a la isla errante de Delos, un lugar que cambiaba
constantemente de posición en el mar y que, en consecuencia, podía escapar con
más facilidad de la venganza de la reina de los dioses. En esta isla Leto dio a luz a
dos mellizos, Apolo y Artemisa. Agradecido por haber acogido el nacimiento de
sus hijos, Zeus puso fin al peregrinar eterno de la isla de Delos y la fijó en el
Océano, protegiéndola de las posibles represalias de la diosa Hera.
Posteriormente, la isla de Delos fue consagrada al culto al dios Apolo y llegó a
convertirse en uno de los santuarios más importantes de esta divinidad.
VULCANO
Vulcano (Vulcanus en latín) es el dios del fuego y los
volcanes en la mitología romana, hijo de Júpiter y Juno y
esposo de Venus. Era dios del fuego y los volcanes, forjador
del hierro y creador de armas y armaduras para dioses
y héroes. Corresponde con Hefesto en la mitología griega.
Otros nombres que recibe son: Mulciber ('el que ablanda')
en la mitología romana y Sethlas en la mitología etrusca.
Se le representa como un hombre entrado en años, fornido,
aunque cojo y de desagradable aspecto. A pesar de ello se
casó con la diosa del Amor, Venus, quien le fue infiel con el
dios de la guerra, Marte, en un episodio muy difundido.
Diversas escenas de este dios han sido representadas en
el arte, por parte de artistas
como Velázquez, Rubens, Tintoretto o Giovanni Battista
Tiepolo.
La fragua de Vulcano
Según la mitología romana la fragua de Vulcano se encuentra situada bajo el
Monte Etna, en la isla italiana de Sicilia, o bajo la isla eolia de Vulcano, en el mar
Tirreno. Por otra parte, la mitología griega situaba la fundición de Hefesto, Dios del
fuego y los metales, precisamente en la isla eolia de Vulcano señalando que tenía
por ayudantes a los Cíclopes y a los gigantes.
El templo de Vulcano en el Foro romano, llamado el Volcanal, era, según parece,
una pieza importante de los rituales civiles del antiguo Imperio romano. Hoy día,
una estatua de Vulcano colocada en Birmingham, Alabama es la mayor estatua
de hierro forjado en todo el mundo.
La Vulcanalia
Durante la festividad de la Vulcanalia, celebrada el día 23 de agosto (día de Vulcano
en el calendario romano), se sacrificaba pescado y pequeños animales
arrojándolos al fuego. En este día, relata el historiador Apiano que, en el año
153 a. C. tuvo lugar el primer enfrentamiento entre el ejército romano al mando de
Quinto Fulvio Nobilior y el ejército celtibérico de segedenses y numantinos al
mando de Caro de Segeda. El resultado de esta primera batalla fue a favor de los
celtíberos y desde entonces Roma declaró este día como nefasto. Actualmente,
una recreación histórica de la batalla es representada en el municipio aragonés de
Mara (Zaragoza).
EOLO
Hoy hablaremos del dios Eolo hijo de
Helén, dios Eolo hijo de Poseidón y
dios Eolo hijo de Hípotes. En la
mitología griega encontramos muchos
nombres de personajes famosos que
se han encargado de marcar historia y
hoy estaremos conociendo a uno de
ellos como lo fue el dios Eolo.
Ciertamente cuando escuchamos
hablar del nombre Eolo o Éolo, se nos
viene a la mente la representación no
de uno ni de dos sino de tres personas
completamente diferentes.
Eolo no hace alusión a un solo
personaje de la mitología griega, sino
que se refiere a tres personas con
diferentes características. Los datos ofrecidos por los mitógrafos han llevado
incluso a que se confunda uno con el otro. Por un lado encontramos a Eolo, hijo
de Helén, a Eolo, hijo de Poseidón y por último está Eolo, hijo de Hípotes.
Aprendamos más de ellos en el siguiente artículo.
Hablemos en primer lugar acerca del dios Eolo, hijo de Helén. Este personaje
nació de la unión entre Helén y la ninfa Orseís. Fue hermano de Doro y Juto. Está
considerado por muchos como el rey de Eólida, que con el tiempo fue denominada
Tesalia. A Eolo, hijo de Helén, también se le atribuye la fundación de la rama
eólica de la nación helénica.
Eolo, hijo de Helén, fue quién se encargó de desposar a Enárete, hija de Dímaco,
con la que procreó varios hijos, aunque hasta ahora nunca se ha podido descifrar
la cantidad exacta de hijos que tuvo y los nombres de esos hijos suelen cambiar
mucho dependiendo de un autor u otro. Aunque no se confirma con claridad,
muchos autores han llegado a asegurar que Macareo también fue otro de los hijos
que tuvo el dios. Recordemos que Macareo sostuvo en infinidades de ocasiones
relaciones amorosas con su propia hermana Cánace. Furioso por lo sucedido,
Eolo envío a Cánace una espada para que se quitara la vida. Macareo también se
quitó la vida y tiró al hijo incestuoso a los perros.
PENELOPE
Penélope
Penélope era hija del rey Ícaro de Esparta y de la ninfa Periboa. Fue la esposa de
Odiseo, rey de Ítaca y el más sabio de todos los héroes griegos de la Guerra de
Troya (ver Odiseo). El matrimonio tenía un hijo llamado Telémaco. Durante los 20
años de ausencia de su marido, a causa de la guerra y del largo camino de
regreso a casa, Penélope demostró ser una esposa fiel y tan imaginativa como
Odiseo, manteniendo a su marido en la memoria y resistiendo la presión de los
nobles de Itaca que pretendían casarse con ella.
Consiguió engañar durante todos esos largos años a todos sus pretendientes, que
disponían sin estorbo de las viandas de su palacio. Les mantuvo entretenidos,
haciéndoles creer que se casaría con uno de ellos cuando terminase de tejer el
sudario de su suegro Laertes. Pasaba los días haciendo ver cómo tejía sin
descanso y las noches destejiendo, demostrando que su inteligencia solamente
podía compararse a la de su marido, que finalmente llegó a Ítaca para vengarse y
matar a todos los pretendientes. Hasta que Odiseo no le reveló que conocía el
secreto de una de las patas de la cama que él mismo había hecho con una rama
de olivo plantado cerca de su palacio, Penélope no se convenció de que era su
marido el que había regresado. Después de su reunión, Penélope y Odiseo
vivieron felices durante muchos años.
PAN
El dios Pan era conocido por ser hijo de Hermes, el
mensajero de los dioses del Olimpo, sin embargo nadie
excepto su propio padre sabía a ciencia cierta quien fue
su verdadera madre.
Algunas fuentes afirman que su madre fue una ninfa de
los bosques, otros aseguran que fue Penélope la
esposa de Odiseo, y por otro lado algunos especulan
que Pan fue quizás fruto de la cabra Amaltea, una ninfa-
cabra descendiente del Sol que alimentó a Zeus cuando
este era un recién nacido.
Un dios ''menospreciado y maltratado'' por los demás
dioses. El gran -pero poco agraciado- Pan nació siendo desde sus inicios mitad
cabra y mitad hombre, con unos grandes y fuertes cuernos de cabra, una larga y
peluda cola, barba de chivo y patas robustas.
Cuando nació, Hermes lo llevó al Olimpo donde este se convirtió prácticamente en
''el payaso'' y la burla de todos los dioses. Más adelante, Pan contrajo una fuerte
amistad con Atenea y ayudó a los atenienses a ganar la batalla de Maratón
provocando pánico y angustia entre los invasores persas.
El dios Pan siempre ha sido considerado uno de los dioses más terroríficos y
malignos de toda la mitología griega fundamentalmente por dos factores: Uno por
su apariencia física y dos por su siniestra actitud y forma de actuar. Tiempo
después, la imagen medieval del Demonio, el macho cabrío, derivó de su
apariencia.
Siringe era una de las ninfas de los campos de Arcadia y siempre acompañaba
con entusiasmo a Artemisa cuando esta iba a cazar. Al igual que ella, esta había
hecho voto de castidad. Se vestía e iba armada como ella, con la única diferencia
de que la diosa llevaba un arco de oro y Siringe lo llevaba fabricado con un asta
de madera.