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PSICOLOGIA

El documento describe varios tipos de células gliales en el sistema nervioso central y periférico, incluyendo astrocitos, oligodendrocitos y células de Schwann, destacando sus funciones esenciales como soporte, mielinización y respuesta inmunitaria. Los astrocitos regulan el entorno neuronal y mantienen la barrera hematoencefálica, mientras que los oligodendrocitos y células de Schwann se encargan de la mielinización de axones, facilitando la transmisión de impulsos nerviosos. Además, se menciona la microglía, que desempeña un papel crucial en la inmunidad y reparación de tejidos en el sistema nervioso.
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El documento describe varios tipos de células gliales en el sistema nervioso central y periférico, incluyendo astrocitos, oligodendrocitos y células de Schwann, destacando sus funciones esenciales como soporte, mielinización y respuesta inmunitaria. Los astrocitos regulan el entorno neuronal y mantienen la barrera hematoencefálica, mientras que los oligodendrocitos y células de Schwann se encargan de la mielinización de axones, facilitando la transmisión de impulsos nerviosos. Además, se menciona la microglía, que desempeña un papel crucial en la inmunidad y reparación de tejidos en el sistema nervioso.
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 ASTROCITOS

Los astrocitos son un tipo de célula glial que se localiza en el sistema nervioso central, esto es,
en el encéfalo y en la médula espinal. Como el resto de la glía, los astrocitos cumplen roles de
soporte en relación a las neuronas, las principales células del sistema nervioso desde un punto
de vista funcional.

Los astrocitos se forman a partir de células del ectodermo, la capa del disco embrionario de las
que surgen el sistema nervioso y la epidermis, durante el desarrollo temprano del organismo.
Como la mayor parte de la glía, los astrocitos parten de células indiferenciadas similares a las
que dan lugar a las neuronas.

Funciones de los astrocitos

Soporte metabólico y estructural. Proporcionan soporte físico a las neuronas y regulan el


entorno extracelular, manteniendo un ambiente químico adecuado para la actividad neuronal.

Regulación del flujo sanguíneo. Ayudan a regular el flujo sanguíneo cerebral mediante la
liberación de factores que actúan sobre los vasos sanguíneos, ajustando la cantidad de sangre
que llega a ciertas áreas del cerebro según la actividad neuronal.

Mantenimiento de la barrera hematoencefálica. Contribuyen a la formación y


mantenimiento de la barrera hematoencefálica, una estructura que protege al cerebro al
regular la entrada de sustancias desde el torrente sanguíneo.

Captura de neurotransmisores. Eliminan el exceso de neurotransmisores (como el


glutamato) de la sinapsis, ayudando a regular la transmisión sináptica y evitar la
sobreestimulación, que podría ser tóxica para las neuronas.

Respuesta a lesiones. En respuesta a lesiones en el sistema nervioso, los astrocitos se


activan y forman una cicatriz glial, lo que ayuda a aislar la zona lesionada y limitar el daño a las
neuronas cercanas.

Suministro de nutrientes. Suministran nutrientes y energía a las neuronas, convirtiendo la


glucosa en lactato, usado por las neuronas como fuente de energía.

Modulación de la actividad sináptica. Pueden liberar gliotransmisores, modulando la


comunicación entre neuronas y participando en el ajuste de la actividad sináptica.

Inmunidad. Algunas fuentes bibliográficas los destacan como células inmunocompetentes del
sistema nervioso central, pues son capaces de expresar proteínas del complejo mayor de
histocompatibilidad de clase II (MHC, del inglés Major Histocompatibility Complex), que tienen
funciones importantes en la presentación de antígenos.
 OLIGODENTROSITOS
Los oligodendrocitos son un tipo de célula glial que se encuentra exclusivamente en el sistema
nervioso central, es decir, en el encéfalo y en la médula espinal. Estas células crean vainas de
mielina alrededor de los axones de las neuronas, aislándolos y aumentando la velocidad de
transmisión de los impulsos electroquímicos que los recorren.

En algunos axones las vainas de mielina están separadas en secciones; los espacios no
mielinizados se denominan “nódulos de Ranvier”. Estos puntos permiten la conducción
saltatoria de los impulsos neurales: en los nódulos de Ranvier los intercambios iónicos con el
espacio extracelular regeneran los potenciales de acción, acelerando aún más la transmisión.

Funciones de estas células

En este apartado nos centraremos en describir los roles principales de los oligodendrocitos
interfasciculares que, como hemos dicho, son más conocidas que las de los satelitales. Estas
funciones se asocian principalmente a la formación de vainas de mielina.

1. Aceleración de la transmisión neuronal


Los axones mielinizados envían potenciales de acción a una velocidad mucho mayor que los
que no lo están, especialmente si contienen nódulos de Ranvier. Un ritmo adecuado de
conducción neural permite el correcto funcionamiento del sistema muscular y del hormonal,
entre otras funciones organísmicas, y se ha relacionado también con la inteligencia.

2. Aislamiento de membranas celulares


Las vainas de mielina también aíslan los axones neuronales del medio extracelular; esta
función previene la filtración de iones a través de la membrana celular.

3. Estructuración del sistema nervioso


Las células gliales en general cumplen el importante papel de mantener la estructura de las
redes de neuronas. Estas células son poco sólidas por sí mismas, de modo que necesitan el
soporte físico de la glía, incluyendo los oligodendrocitos.

4. Apoyo al desarrollo de las neuronas


Los oligodendrocitos producen diversos factores neurotróficos, proteínas que al interactuar
con neuronas favorecen que se mantengan activas, impidiendo la apoptosis o muerte celular
programada. Además promueven la diferenciación celular requerida para la formación de
neuronas.

5. Homeostasis del fluido extracelular


Se sabe que los oligodendrocitos satelitales no cumplen los mismos papeles que los
interfasciculares porque no forman vainas de mielina. Sin embargo son muy relevantes para
mantener el equilibrio homeostático del medio extracelular de las neuronas junto a las que se
sitúan; al contrario que los interfasciculares, los satelitales no se unen a estas.
 CELULAS DE SCHWANN
as células de Schwann son células que forman parte del sistema nervioso periférico. Aunque
ejercen variedad de funciones para asegurar el buen funcionamiento de los nervios, se
reconoce que su función principal es la mielinización de los axones periféricos. Y de la misma
forma, aseguran la protección y salud de estas estructuras.

Diferencias entre células de Schwann y oligodendrocitos

Es posible confundir ambas células ya que se encargan de producir mielina. Sin embargo, se
reconoce que las células de Schwann se encargan de mielinizar los axones del sistema nervioso
periférico. Mientras que, los oligodendrocitos generan vaina de mielina en axones del sistema
nervioso central.

Además, en el caso de las primeras, basta una sola célula de Schwann para producir una vaina
de mielina en un axón. Por el contrario, los oligodendrocitos pueden mielinizar varios axones
que se encuentran circundantes a estas células.

Tipos de células de Schwann

Se han logrado diferenciar dos tipos de células de Schwann:

Células de Schwann mielinizantes: Son las encargadas de generar la vaina de mielina en los
axones de las neuronas motoras y sensoriales.

Células de Schwann no mielinizantes: Se encargan de proteger y dar soporte a los axones no


mielinizados. Están formados por fibra C que forman haces de Remak. Se agrupan alrededor
evitando que se toquen entre sí.

Ambas juegan un papel importante en el mantenimiento de las neuronas pertenecientes al


sistema nervioso periférico. Y cada una se encuentra recubierta por la lámina basal. Es una
capa cuyo componente principal es el colágeno tipo IV. Y se organiza en varias capas continuas.

Funciones

Las células de Schwann cumplen funciones esenciales dentro del sistema nervioso periférico,
pudiendo reconocer:

Mielinización

Considerada como una de las funciones más importantes de este tipo de células gliales. Están
encargadas de desarrollar la vaina de mielina que envuelve a los axones periféricos. Si bien no
es una sustancia conductora, funciona como aislante eléctrico, lo que permite la rápida
conducción de los impulsos nerviosos
Apoyo y protección

Como se ha mencionado, no todas las células de Schwann se encargan de producir mielina.


Algunas de estas se diferencian para servir como soporte y protección para las fibras nerviosas.
Esto es posible ya que nutren a los axones con nutrientes que aseguran su salud. También
mantienen el equilibrio con el ambiente y eliminan desechos. Incluso están implicados en la
reparación de los nervios.

Regeneración

Cuando se produce una lesión en el axón, y se pierde parte de esta estructura o de la mielina,
las células de Schwann se agrupan para eliminar las células muertas. Al mismo tiempo liberan
factores de crecimiento y otras sustancias para inducir el crecimiento axonal y la regeneración
del tejido, asegurando su supervivencia.

Desarrollo

Estas células intervienen en el proceso de desarrollo de nervios periféricos. Desde el desarrollo


embrionario se encuentran implicadas en el desarrollo de los axones y de las fibras nerviosas.

Mantenimiento y comunicación

Se encuentran encargadas de la salud de los axones, lo cual favorece la conducción


bidireccional de las señales nerviosas. Para esto hacen uso de moléculas de señalización,
sustancias implicadas en la transmisión de señales. Además, ayudan a regular la función
sináptica en las conexiones entre los nervios motores y los músculos.

Funciones de estas células

La microglía es conocida principalmente por sus roles inmunitario e higiénico; no obstante,


también cumple otras funciones variadas, como el mantenimiento del equilibrio del medio
extracelular del sistema nervioso o la reparación de tejidos dañados

1. Fagocitosis (eliminación de desechos)

Estas células fagocitan (“devoran”) distintos tipos de compuestos del sistema nervioso central:
células lesionadas y muertas, residuos, virus, bacterias, ovillos neurofibrilares, placas
neuríticas... Tras la fagocitación tanto la microglía como su objetivo quedan inactivas,
disminuyendo así el riesgo de que se altere el funcionamiento del sistema nervioso.

2. Mantenimiento de la homeostasis

La microglía envía señales a través de las citocinas a otros tipos de célula, como las neuronas,
los astrocitos y los linfocitos T, implicados también en el sistema inmunitario. Entre las
consecuencias de esta función destaca la regulación de la homeostasis del medio extracelular,
así como el favorecimiento de la inflamación.

3. Inflamación y reparación de daños

Cuando un tejido del sistema nervioso central es dañado o infectado, la microglía facilita que
se inflame; de este modo se inicia el proceso de reparación de las células lesionadas, a lo largo
del cual estas células son muy importantes.
Además, si se producen daños en la médula espinal la microglía elimina las ramificaciones
neuronales afectadas, permitiendo que se creen nuevas conexiones nerviosas.

4. Presentación de antígenos

Al inflamarse un tejido, los linfocitos T atraviesan la barrera hematoencefálica y entran en el


sistema nervioso central. Una vez aquí se unen con células de la microglía que han fagocitado
antígenos (partículas a partir de las cuales se producen anticuerpos); esto potencia la
eliminación de amenazas y la recuperación de lesiones.

5. Destrucción de células (citotoxicidad)

La microglía tiene la capacidad de destruir bacterias, virus, neuronas infectadas y otros tipos
de célula mediante la liberación de peróxido de hidrógeno y de óxido nítrico. En ocasiones esta
respuesta resulta excesivamente agresiva y daña cantidades importantes de tejidos sanos,
provocando daños cerebrales aún mayores.

Enfermedades relacionadas con la microglía

Las disfunciones en la microglía se asocian a alteraciones muy diversas. Estas células parecen
estar implicadas de forma relevante en enfermedades neurodegenerativas como la de
Alzheimer, en la que se acumulan placas neuríticas y ovillos neurofibrilares en el cerebro: la
citotoxicidad de la microglía ataca a neuronas sanas contiguas al tejido dañado.

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