documentos
La asociación libre
y la creatividad en
la investigación
Cecilio Zamora Sánchez
Especialista en Medicina Interna, UNAM.
Maestro en Psicología Educativa, Vertiente
Psicoanalítica, IMCED. Maestro en Filosofía de
la Cultura, UMSNH
Introducción
Dónde se encuentra la ocurrencia que dará vida y originalidad al pensamiento,
¿en qué consiste esa chispa de creatividad? Bien sabemos que aunque
poseamos toda una sistematización y protocolización, además de un
considerable cúmulo de conocimiento, tal como lo exige el logocentrismo y el
cientificismo, mientras no se nos dé esa ideación mágica que hará posible el
milagro, y que pareciera que sólo hace acto de presencia por inspiración divina;
sin ello sólo estaremos parafraseando sin lograr nada trascendente.
Tradicionalmente nos hemos referido a los recuerdos como notas que se
archivan en gabinetes, “archivos de memoria”, hasta que alguien pensó que
en realidad no es así. Las experiencias no se almacenan, más bien modifican
la forma de percibir, realizar, pensar y planear; y lo hacen al provocar cambios
físicos y bioquímicos en la estructura de las neuronas.
Por lo tanto el término aprendizaje se refiere al proceso por el cual las
experiencias modifican el sistema nervioso y por ende la conducta. Otro ejemplo
del prejuicio, avalado por la apariencia y la creencia, se refiere a que como
creemos saber: al arribo del alba se preludia la llegada del astro rey, apareciendo
por el oriente, iniciando un recorrido sobre la bóveda celeste brillando en el
cenit en todo su esplendor, para después disminuir gradualmente su intensidad
hasta que finalmente se oculta por el oriente, y le sigue la oscuridad; entonces
decimos que es el día al que sigue la noche. Cosa que fue aceptada durante
cientos o quizá milenios de años, en tanto no se hizo presente la chispa creativa
de alguien que percibió e interpretó más allá de la apariencia. El espíritu creativo
habló: el sol no está fijo, pues gira en la galaxia en un ciclo llamado año cósmico
que dura aproximadamente 25 mil 920 años. La estrella solar no sale ni se
ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003 •69
documentos
oculta por ningún punto cardinal, sino que la tierra en un movimiento de rotación
gira sobre su propio eje produciendo la ilusión de que el sol gira a su alrededor.
No obstante, la creencia continúa para muchos, pues las evidencias crean
costumbres de gran arraigo; el fenómeno ha sido develado al advenimiento de
la chispa creativa.
Cuando alguien se propone realizar un trabajo de investigación, sea que se
trate de quienes se asumen como investigadores, o bien aquellos que desde
una licenciatura, una maestría o un doctorado, así se les exige. Para tal empresa
se proveen del contexto metodológico, técnicas de investigación, diseño de
protocolo, justificación, objetivo, hipótesis, verificación, pruebas estadísticas,
etc. Además de un considerable cúmulo de material bibliográfico. Sin duda
todo ello es muy necesario y les permitirá diseñar un estudio técnicamente
bien planteado que les permita alcanzar el objetivo propuesto. Empero todo
ello no basta, pues sólo es logocentrismo y técnica fría. El problema es que
esa inspiración de ensueño creativo como puede acudir, también puede no
presentarse nunca. Ludwig Borne (1823) afirma: “de cada millón de hombres
sólo mil piensan algo, y de esos mil sólo uno lo hace con originalidad”.1 Lo cual
es ya un problema. En caso de que alguna vez se haga presente el ingenio,
quizá sea en un momento desafortunado y nos tome desprevenidos, quizá no
estemos preparados en cuanto a ciertos recursos tales como: disposición de
tiempo, falta de metodología, indisposición, etc. Después de todo una prioridad
esencial sigue siendo la supervivencia; no se puede dar libre curso al
pensamiento creativo, cuando no se han satisfecho ciertas necesidades básicas,
como el alimentarse, dormir, respirar, poseer medianamente una salud, etcétera.
¿Cómo lograr esa chispa de creatividad, de qué depende el que se haga
presente la inspiración de los dioses? De acuerdo con el principio de
indeterminación e incertidumbre, Werner Heisenberg afirma: “cuanto con
mayor precisión se trate de medir la posición de una partícula, con menor
exactitud se podrá medir su velocidad y viceversa”.2 Por otra parte, la doctrina
del determinismo científico suponía leyes similares gobernando todos los
fenómenos, incluso el comportamiento humano. El mismo Einstein no aceptaba
que el universo estuviera gobernado por el azar, solía decir: “Dios no juega a
los dados”,3 optaba por un universo estático; error que lamentó el científico de
la teoría cuántica. El principio de incertidumbre acabó con el sueño de una
teoría de un modelo del universo determinista; no es posible predecir los
1 Citado por JONES, Ernest. Vida y obra de Sigmund Freud. Salvat. Barcelona, 1986. p.258.
2 HAWKING, Stephen. Historia del tiempo. Planeta. México,1992. p. 81.
3 HAWKING, Stephen. Agujeros negros y pequeños universos. Planeta. México, 1994. p. 86.
70 • ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003
documentos
acontecimientos futuros con exactitud. Por lo tanto hay un aspecto que se nos
va de las manos; siempre existirá un aspecto contingente y azaroso. No
obstante, la propuesta en este trabajo es que al menos existe una parte con la
que es posible propiciar la creatividad. La tesis es que esa chispa de creatividad
emerge en el decurso libre del acontecer psíquico: la asociación libre del
pensamiento en ideación y construcción del discurso.
¿Qué se entiende por creatividad? Hay quienes partiendo de un contexto
racional y positivista, la censuran considerando que se trata de un concepto
ficticio y misticista, como una actividad enigmática en las profundidades oscuras
e inefables del alma. Desde otro punto de vista se concibe a la creatividad
como un acto individual y espiritualista en relación a ciertas nociones muy
personales y subjetivas. Así que dejemos en claro, la actividad creativa no
puede ser ni estrictamente un hecho como cosa físico–sensible ni tampoco
una mera expresión de vivencias personales; no es pura subjetividad como
expresión de emociones, sensaciones, evocaciones del individuo; es decir, la
creatividad no puede ser reducida a un hecho psíquico. La creatividad es una
realidad espiritual que posee objetividad propia. Mario Teodoro Ramírez concibe
la actividad creadora: “como un proceso, material, sensible y, a la vez, como
un proceso histórico, social y cultural, una dinámica real, un movimiento
universal de la praxis y una realización paradigmática de la libertad humana”.4
La actividad creadora se propone como un concepto crítico, reflexivo, integral
en la totalidad de sus elementos, esto es: las condiciones del proceso, los
objetos, el sujeto de la creación y los receptores a quien va dirigida la obra.
Desde otra perspectiva, para Mikel Dufrenne5 la experiencia sensible y por
ende la creatividad se refiere al ser. Tiene que ver con el ser primigenio que
yace en la naturaleza esencial de cada individuo. Lo anterior no nos remite a
ninguna mística ni a una metafísica, sino como un retorno a lo natural, al ser
primigenio y salvaje; al mundo prehumano, precientífico y precultural, con el
que únicamente la percepción sensible nos pone en contacto. Maurice
Merleau–Ponty agrega: “la experiencia sensible no es otra cosa, que nuestra
relación sensible corporal y vital con el mundo”.6 La experiencia sensible se
expresa en una relata con el mundo, y se significa a través del pensamiento y
del lenguaje. Es así que lo originario subsiste y se muestra en la experiencia
sensible, siendo ésta el medio por el cual nuestro pensamiento y nuestra vida
pueden retornar a lo originario, a la naturaleza primigenia.
4 RAMÍREZ, Mario Teodoro et al. Variaciones sobre arte, estética y cultura. UMSNH . Morelia,
2002. p. 290.
5 Ibid. p. 16.
ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003 •71
documentos
En el hombre, a partir de sus inquietudes, de sus pulsiones y en sí de todo
aquello que lo anima; pero también de todo aquello que lo divide, lo escinde y
le hace sentir su incompletud, que le muestra el vacío anidado en su alma, y
que lo hace un ser frágil y accidentado; surge la necesidad de encontrar
significados a esa experiencia sensible. Lo anterior tiene que ver con el deseo,
¿cuál es el deseo del hombre? El deseo de afirmar mi ser, mi individualidad y
mi diferencia. Pensar y decir algo desde mí mismo. Es el deseo de ser y de
vivir bajo todas las significaciones posibles. Desde tu propio pensamiento y tu
experiencia, construir tu propia aportación, no desde la escolástica que sólo
parafrasea el mismo discurso. Por otra parte la experiencia sensible estética
excede el universo cultural y por ella es que podemos desbordar y trascender
lo dado, lo establecido de las representaciones objetivas.
Al arribar el individuo a este mundo, inmediatamente entra en contacto con la
cultura: baño de lenguaje que deja atrás el ser para empezar a existir como
sujeto. Por otra parte surge una paradoja: lo originario sólo es descubierto
mediante la percepción humana, el pensamiento, las significaciones y el discurso
de la cultura. Esto es lo originario: siempre relativo a aquello que se dice el
origen. Pero en el momento de definir el ser, éste queda vedado, pues su
naturaleza se sitúa en lo real, más allá de las palabras, siendo inefable al
lenguaje. La verdad de la experiencia primigenia, es a tal grado inmanente a
ella, que se excluye de lo conceptual, no podemos definirla sino de un modo
aproximado en tanto las palabras sólo la bordean. Cabe agregar que en la
creatividad, ineludiblemente se pone en juego una subjetividad, es decir una
voluntad, un deseo, una estela de convicciones y propósitos. El arte y la
creatividad corresponden con la realidad, pero una realidad que es inseparable
del modo de ser y del vivir humano.
Partimos de que la asociación libre tiene como premisa la constitución del
sujeto, siendo éste producto de la interacción e influencia de su medio, es
decir: como producto de la cultura y el lenguaje. Por lo tanto, el pensamiento
y el discurso del sujeto, necesariamente quedan comprendidos en el discurso
del Otro. ¿Quién es el Otro? Del Otro representado por la cultura, el lenguaje
y la educación. Por otro lado, el pensamiento y discurso del sujeto no sólo es
el discurso del Otro, sino que el mismo sujeto es capaz de agregar algo propio,
creando algo nuevo no dicho por el Otro. De acuerdo con los esteticistas,
dicha creatividad tiene que ver con ese ser primigenio que se vivencia en la
experiencia sensible y se manifiesta en una relata con el mundo a través del
pensamiento y del lenguaje. Cosa que se comprueba en los descubrimientos y
6 Ibid. p. 29
72 • ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003
documentos
nuevas interpretaciones que aluden a los fenómenos naturales y las vivencias
del hombre, así como en la expresión artística humana.
Hechas las consideraciones anteriores, el objetivo del presente trabajo, se
orienta en plantear que la asociación libre utilizada por Freud en la clínica
psicoanalítica, como un modo de acceder a la creatividad del hombre, es factible
de aplicar o extrapolar a la labor investigativa en la construcción del discurso
y por ende en la elaboración de hipótesis y conceptos.
La libre asociación
A partir de la observación reflexiva, ya sea de hechos naturales o de
acontecimientos sociales, transmitimos lo percibido al cerebro donde se lleva
a cabo la interpretación del hecho o acontecimiento. Para la comprensión,
asimilación e interpretación, el sujeto requiere de la elaboración mental de
imágenes, ideas, y su ulterior elaboración de conceptos. Todo ello acorde al
contexto cultural y al logocentrismo en que estamos inmersos. Lo anterior se
pretende en un contexto de entendimiento racional, teniendo como referente
el acervo de conocimientos y experiencias previas. No obstante, el hombre en
su animalidad lejana vivió acrecentando experiencias y una forma de
inteligencia instintiva no consciente, no la inteligencia como la concebimos
ahora, pero que le permitió sobrevivir durante milenios, hasta evolucionar,
llegando a convertirse en el hombre de consciencia pensante de nuestro tiempo.
El sujeto de nuestro tiempo, producto de la cultura y el lenguaje, dotado de
inteligencia racional, que asocia sus pensamientos, elabora conceptos y los
expresa en signos, figuras, símbolos y fórmulas; habitualmente lo hace por
medio del lenguaje y el habla, que corresponden a una dimensión sintáctica de
la semiosis.
¿En realidad el hombre asocia genuinamente sus elucubraciones o sólo se
trata de una copia al carbón de lo aprendido? Existen no pocos intelectuales,
que trabajan constantemente, realizando un meritorio esfuerzo para mantenerse
actualizados y a la vanguardia en sus respectivos campos del saber. Viven
apegados a la monografía bibliográfica, asisten y toman participación en
conferencias y congresos. Se les tiene como hombres de intelecto y cultura,
pero la realidad es que a menudo su discurso tautológico sólo parafrasea lo
aprendido; no dicen nada nuevo.
Allá por 1823, Ludwig Borne, autor favorito de Freud, proponía un método
para convertirse en escritor original, decía: “tome hojas de papel y escriba
ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003 •73
documentos
durante tres días sucesivos, escriba sin falsedad ni hipocresía de ninguna clase,
todo lo que le venga a la cabeza”.7 Podemos deducir: este autor proponía la
libre asociación. Para ser creador hay que aislarse, alejado de la influencia de
la gente, de los libros, y en la medida de lo posible hasta de los recuerdos,
evitando la influencia tanto del conocimiento e ideas preestablecidas como de
las expectativas propias, evitando a toda costa que se inmiscuya nuestra
ideología. Por lo tanto se trata de escribir desde cero, con la mente en blanco
cual tabla rasa.
Por otra parte, José Saramago, cuando en una entrevista le preguntaron, cómo
hacía para escribir, dijo: “a la hora de escribir no tengo presente nada, ni lo
bueno ni lo malo, ni a los que aplauden ni a los que critican, nada, a la hora de
escribir sólo soy yo y lo que tengo conmigo”.8 Max Weber a finales del siglo
XIX escribió: “para producir algo valioso, es necesario que al hombre se le
ocurra algo, pero sólo bajo el terreno de un duro trabajo surge normalmente la
ocurrencia, aunque se den algunas excepciones a esta regla general”.9 Aun
cuando sabemos que la constancia en el trabajo no es garantía para que la
ocurrencia valiosa emerja, no obstante la ocurrencia creativa surge en el trabajo
realizado con una mística de entrega y pasión. La entrega incentivada por una
tendencia que impulsa a la aventura en busca de respuestas que demandan la
curiosidad y el deseo. Estado que conscientemente se manifiesta en una
intencionalidad impregnada de gran fe, es decir, ir en pos de un propósito no
significa tener la seguridad ni la certeza de lograrlo, sino sencillamente creer
en la posibilidad de alcanzarlo, y por lo tanto decidir en cuerpo y alma ir en su
búsqueda, aceptando los riesgos que ello implique. Max Weber agrega: “la
ocurrencia no puede sustituir al trabajo, trabajo y pasión pueden provocarla,
pero ella viene caprichosamente cuando quiere, se puede ser un destacado
trabajador, y no haber tenido jamás una ocurrencia valiosa”.10
A un cierto amigo que se quejaba de su falta de productividad, Freud le
contesta: “la explicación de tu queja, me parece que está en la coacción que
tu entendimiento impone a tu imaginación”.11 Quizá nos han conformado en
ese casillero llamado positivismo y cientificismo, de tal forma que el
entendimiento examinado con demasiada racionalidad y sistematización, anula
la diferencia y la individualidad. Agrega Freud: “vosotros señores críticos,
sentís vergüenza o temor frente a ese delirio momentáneo, que sobreviene a
7 JONES, Ernest. p. 89.
8 SARAMAGO, José. El amor posible. Planeta. Barcelona, 1988. p. 38.
9 WEBER, Max. El político y el científico. Alianza. Madrid, 1998. p. 94.
74 • ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003
documentos
todos los creadores genuinos”.12 Es la apuesta a una idea de aparente sin
sentido que quizás sea el eslabón para una construcción de originalidad.
¿En qué consiste la asociación libre y cómo es factible su realización? Freud
propone, en Consejos al médico sobre tratamiento psicoanalítico13, que la
regla fundamental consiste en pedir al sujeto en análisis, el compromiso de
comunicar todas las ocurrencias en su mente sin omitir nada. Refiere: “deberá
abstenerse de juzgar, dejar a un lado la crítica, y dejarse llevar, sin poner
objeciones, no omitir algo porque lo considere sin importancia. Deberá
comunicar todo, aun cuando le resulte desagradable”.14
Habrá cosas que el sujeto no aceptará comunicar porque le parezcan ridículas
o que no vienen al caso, en otras le será desagradable porque atentan contra
su ego y su pudor. No obstante, de acuerdo a la teoría psicoanalítica, se trata
de una resistencia que impide el paso de tales ocurrencias a la consciencia.
Éstas suelen surgir del sin sentido, como un lapsus delirante, pero una vez que
dichos fragmentos logran entramarse con otros hacen posible la poiesis
discursiva.
Ahora bien, ¿qué es o en qué consiste la ocurrencia creativa? Ésta se podría
considerar, como la capacidad consciente o inconsciente, de imaginación,
reflexión, comprensión, crítica y asociación de ideas, con ulterior elaboración
de hipótesis y conceptos sobre nuestra realidad. Este tipo de asociación sería
factible de extrapolación a los diversos campos del saber, tal como se
demuestra en la creación artística y en la ciencia.
De acuerdo con la propuesta psicoanalítica, se plantea que la elaboración que
realiza el sujeto en análisis, emerge del inconsciente y se expresa en el plano
de la consciencia en un texto lingüístico, cosa que Lacan reafirma cuando
propone: “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”.15 Del fluir
psíquico de lo inconsciente, sólo tenemos noticias en cuanto se hace consciente,
extrapolándose en ideas, pensamientos y palabras. Sobre el origen de tales
pensamientos considero más factible que la elaboración del discurso surge en
10 Op. cit. p. 95.
11 FREUD, Sigmund. Interpretación de los sueños (primera parte). Obras completas. IV.
Amorrortu. Argentina, 1976. p. 124.
12 Idem
13 FREUD, Sigmund. Consejos al médico sobre tratamiento psicoanalítico. Obras completas.
XII. Amorrortu. Argentina, 1976. p. 112.
14 Idem
15 LACAN, Jacques. “Función y campo de la palabra en psicoanálisis”. Escritos 1. Siglo XXI. p.
258.
ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003 •75
documentos
realidad tanto del inconsciente como del preconsciente y de la consciencia, de
acuerdo a la teoría de Freud que propone que un hecho reciente o vivencia
actual se enlaza con una vivencia del pasado que habita reprimida en el
inconsciente, vía memoria retrógrada.16
Podemos adelantar una conclusión, la libre asociación de ideas resulta muy
interesante y fructífera en la construcción creativa del discurso. No obstante
sobre ésta surgen algunas interrogantes. Se ha dicho que la asociación libre
implica asociar desde una mente en blanco, libre de influencias tanto del entorno
natural como del medio social, incluso libre de la influencia de ideas
preestablecidas del sujeto. Sin duda en todo esto existe una contradicción,
pues no existe un sujeto en blanco, cual tabla rasa, al menos no existe desde la
concepción que se tiene de sujeto, pues en la misma constitución del sujeto,
éste es producto de la cultura y del lenguaje, por lo tanto el origen y la forma
como discurre su pensamiento y su misma conducta, guardan estrecha relación
con un Otro, originariamente representado por los progenitores y seguido por
la influencia de familiares, quienes inclusive desde antes del nacimiento del
bebé, ya tienen un discurso referido a él. La influencia es continuada por
educadores y maestros, escuelas e instituciones, y por todos aquellos con los
que el sujeto se identifica y le sirven de guía para constituir su yo.
Para Jacques Lacan, el surgimiento del sujeto sólo es posible en una estructura
de lenguaje, y por lo tanto en relación con el Otro con mayúscula. Otro que
determina y funda al sujeto. Por lo tanto la libre asociación resulta cuestionable.
El mismo Freud en la interpretación de sus casos clínicos, interpretación más
acertadamente llamada construcciones en el análisis, tampoco pudo evadir la
arraigada influencia de las ciencias positivistas en las que forjó su pensamiento
desde sus años mozos. Así que a fin de cuentas la libre asociación resulta ser
una quimera. Lo cierto es que el discurrir del pensamiento trabaja a partir de
premisas, ideas y conceptos, los cuales constituyen modelos de pensamiento,
que influyen y moldean de manera tanto inconsciente como consciente, la
actividad del pensar y la misma conducta. De lo anterior resulta cuestionable
que podamos pensar sin tales modelos.
Hemos dicho que la libre asociación resulta ser una quimera. Por lo tanto a
diferencia de plantear la asociación libre, a partir de la mente en blanco, libre
de influencias, podemos considerar que la asociación de ideas, inmersa en la
diversidad y variabilidad de múltiples referentes, puede ser esencial en la
16 FREUD, Sigmund. Primeras publicaciones psicoanalíticas. Obras completas III. Amorrortu.
Argentina, 1976. p. 196.
76 • ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003
documentos
capacidad creativa; es decir: una idea ocurrente resultante de la capacidad de
combinación e integración, a partir de todo el conocimiento y todas las
experiencias vivenciadas a lo largo la biografía del sujeto. Es sabido que en
ocasiones, ciertas ideas e hipótesis, producto del esfuerzo de múltiples y
diversos pensadores, desde variados campos del saber, ya vibraban en la
atmósfera como piezas sueltas de un rompecabezas, hasta que surge alguien
con una metavisión, que al percibir más allá de las partes aisladas, aprehende
la interrelación que posibilita integrar los fragmentos en una integridad
coherente. Sucedió tanto en las aportaciones de Einstein como en las que
realizó Freud; pensadores como ellos tienen el mérito de haber integrado y
dado coherencia a lo que ya flotaba en el ambiente.
Por otra parte, la libertad de asociar también se puede interpretar como la
capacidad de evadirse de las amarras que aprisionan el alma, encasillándola
en un contexto de positividad, de racionalidad y sistematización, que nos impone
la cultura en forma excesiva, haciendo del individuo un sujeto programado.
Evadirse de ese contexto implica el valor de desvariar e ir contra la corriente.
No obstante, sin duda el desvarío o la locura posee sus razones, que no las
escuchemos ni las entendamos es otra cosa. No comprendemos su lógica del
sinsentido, contrapuesta a la lógica formal aristotélica a la que nos hemos
acostumbrado. Lo que pasa es que no entendemos el discurso delirante, porque
nos han impuesto y moldeado en esquemas convencionales, nos han impuesto
una percepción estrecha, una visión escotomizada. No logramos discernir que
en las llamadas formaciones del inconsciente: “lapsus, sueños, chiste y el
síntoma”17 (delirio), existe un transfondo, un contenido latente, que es chispa
de realidad y genuina creatividad en la poiesis discursiva. Cosa que se
demuestra en las interpretaciones que hiciera tanto S. Freud18 como J. Lacan,
en Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente donde el
delirio es propuesto como un “subterfugio de solución”.19 Otro ejemplo producto
de la cinética, en donde el arte como creación de realidad, de imagen,
movimiento y temporalidad, nos muestra formas inéditas de vivir y de concebir
la realidad: en la película Mente brillante el paciente padece una psicosis, al
interpretarse así mismo, aprende a vivir de esa manera. Después de todo no
podemos negar que las fantasías constituyen parte de las vivencias habituales
de nosotros, los sujetos que nos hacemos llamar “normales” y que se
17 GEREZ, Marta. Imperativos del superyó. Lugar. Buenos Aires, 1999. p. 257.
18 FREUD, Sigmund. La interpretación de los sueños. p.48.
19 FREUD, Sigmund. Sobre un caso de paranoia descrito autobiograficamente (Schreber). Obras
Completas XII. Amorrortu. Argentina, 1976. p. 11.
ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003 •77
documentos
manifiestan tanto en la ensoñación diurna como en la vida onírica. ¿Es que en
esas fantasías plenas de libertad, acaso no podría surgir la chispa creativa?
Conclusiones
A partir de la propuesta de que es factible propiciar la creatividad, se planteó
que dicha creatividad surge en el libre decurso del acontecer psíquico, para
tal objetivo hemos propuesto la asociación libre y su aplicación al campo de la
labor investigativa. Una vez desplegado lo anterior, podemos extraer las
siguientes conclusiones:
1.– Se propone la asociación libre como una opción de la actividad creativa,
es decir, poner en el campo de la palabra, sea ésta hablada o escrita, toda
ocurrencia refiriéndonos a ésta como la capacidad de ideación,
imaginación, reflexión y asociación de ideas, en la construcción creativa
del discurso.
2.– Podemos considerar la creatividad en la experiencia sensible, la cual se
refiere al modo de percibir, imaginar, comprender, sentir e interpretar. En
sí, la experiencia del pensamiento consciente e inconsciente, que es
intención, aventura y posibilidad en el actuar y vivir humanos.
3.– Para hacer posible la creatividad es necesario que el sujeto tenga
ocurrencias valiosas, lo cual implica dedicación al trabajo con tenacidad y
entusiasmo. Con entrega apasionada, aun cuando haya excepciones a
esta regla.
4.– Una vez que se ha tenido felizmente una ocurrencia valiosa, se requiere
de seguimiento y desarrollo de la misma, para lo cual son necesarios:
decisión y valor en enfrentar el riesgo que ello implica, so pena de realizar
un trabajo infructuoso. Además es imprescindible fe en el propósito.
5.– La asociación libre, como fundamento en la construcción del discurso, a
partir de cero, libre de la influencia de conceptos y modelos de pensamiento
previos, resulta ilusorio. Por lo tanto preferimos plantear la asociación
libre como la capacidad de construir, combinar ideas y ocurrencias, a
partir del estímulo o la influencia, como resultante de todo el conocimiento
y las vivencias que el sujeto ha experimentado a lo largo de toda su
biografía.
78 • ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003
documentos
6.– La libertad de asociación también puede interpretarse desde la postura de
libertad de pensamiento, como la capacidad de analizar y cuestionar lo
establecido, el convencionalismo y adoctrinamiento, que nos impone el
sistema y la ortodoxia; aunque para ello se tengan que subvertir los
paradigmas, tal como la racionalidad y coherencia, hoy prevaleciente como
propuesta totalizadora, pues a partir del vuelo de la fantasía, el sinsentido
puede dar pie a la poiesis en la construcción del discurso.S
ETHOS EDUCATIVO 28 • septiembre–diciembre 2003 •79