Tema 3
PLATÓN
1. BIOGRAFÍA
Nació en Atenas, hacia el 427 a.C. De familia aristocrática. A los
20 años conoce a Sócrates, del que será discípulo durante toda su vida.
Pronto se sintió inclinado hacia la acción política (entre los Treinta
Tiranos de Atenas hubo dos parientes suyos y varios conocidos), pero se
desilusionó cuando condenaron a muerte a Sócrates. Se dio cuenta de
que la legislación y la moralidad estaban corrompidas, y llegó a la
conclusión de que sólo la filosofía puede mostrar dónde está la justicia:
"No acabarán los males hasta que llegue la raza de los filósofos
auténticos y limpios al poder, o hasta que los políticos no se pongan a
filosofar en serio". Su filosofía tiene una finalidad claramente práctica,
política. Y en su Academia pretende educar a los futuros gobernantes-filósofos. Su ilusión: crear un
Estado en el que la muerte de Sócrates -el mejor, más sabio y justo de los hombres conocidos-
resulte imposible. Conservamos casi toda su obra, sus Diálogos, cuyo protagonista es Sócrates.
Murió en Atenas el año 347 a. C.).
2. PERÍODOS DE SU OBRA
1. Diálogos socráticos de juventud (399-389): Tras la muerte de Sócrates, Platón y algunos
discípulos se refugian en Megara, donde permanecen unos tres años. Después hace algunos viajes a
Egipto y probablemente a Italia. En esta época mantiene total fidelidad a las enseñanzas de Sócrates
y la virtud será su tema central. Obras: Apología de Sócrates (defensa de Sócrates ante el tribunal
que lo condenó a muerte), y Protágoras, donde se plantea si la virtud puede ser enseñada y se
perfila el concepto socrático de la virtud como forma de saber.
2. Diálogos de transición (388-385): Platón viaja a Italia y entra en contacto con algunos
pitagóricos célebres, cuyo influjo será considerable (inmortalidad y transmigración del alma, vida
comunitaria de los filósofos, temas cosmológicos, importancia de las matemáticas, música, etc.).
Después marcha a Siracusa en Sicilia, donde conoce a Dión, cuñado del tirano que allí gobernaba,
Dionisio I de Siracusa. Criticó, parece, la vida escandalosa y fastuosa de la corte, motivo por el cual
parece que Dionisio lo vendió como esclavo. Un amigo lo rescató y consiguió volver a Atenas. Allí
funda la Academia (estaba cerca del templo dedicado al héroe Academos), inspirándose en parte
en las comunidades filosóficas pitagóricas. Por su estilo y funcionamiento, puede considerarse la
primera universidad occidental. Mantuvo su actividad hasta el año 549 d.C. En este período de su
obra predominan los problemas políticos -enfrentamiento de Sócrates con los sofistas y contra la
democracia-. Se nota la influencia del pitagorismo y de algunas corrientes religiosas como el
orfismo (en el tema de la preexistencia del alma). Primeros esbozos de la teoría de las ideas. El
Gorgias trata sobre la retórica y la justicia, e incluye una crítica contra la democracia ateniense y un
mito sobre la inmortalidad. El Menón analiza también si la virtud puede ser enseñada, se plantea la
inmortalidad del alma y apunta la idea del conocimiento como reminiscencia.
3. Diálogos de madurez (385-370): Platón dirige su Academia, en Atenas. En esta época elabora
su teoría de las Ideas y una teoría completa del Estado. Presenta a Sócrates mucho más
convencido de sus ideas, como poseedor de la verdad. Es ahora cuando Platón redacta sus
principales mitos. Diálogos fundamentales: el Banquete (teoría platónica del amor y de las Ideas);
Fedón (diálogo de Sócrates en la cárcel sobre la inmortalidad del alma y la filosofía); La República
(el más extenso, sobre el Estado y las principales reflexiones de la filosofía); el Fedro (sobre el
amor, la belleza y el alma).
4. Diálogos críticos (369-362): Vuelve a Siracusa con la esperanza de poder poner en práctica sus
ideas sobre el Estado, muerto ya el tirano Dionisio I y habiendo sido sucedido por su hijo Dionisio II.
Acusan de conspiración a Dión y a Platón. A éste lo encarcelan dos años. Ahora, sus diálogos son
bastante críticos respecto a sus teorías anteriores. El estilo es más difícil y presta mayor atención a
los problemas lógicos. Otros diálogos: Parménides (una autocrítica a la Teoría de las Ideas), el
Político (que debería haber sido completado con otro que nunca llegó a escribir, el Filósofo). Se
deslindan los conceptos filósofo y político.
5. Últimos diálogos (361-347): Platón vuelve a Siracusa otra vez y de nuevo termina hecho
prisionero por participar en conspiraciones. Dión es ejecutado por Dionisio II. Vuelve a Atenas
gracias a la mediación de otro amigo influyente. Abandona las cuestiones metafísicas y se interesa
por la cosmología (con influencia del pitagorismo) y la historia. Políticamente, se vuelve más duro y
conservador. Diálogos: Timeo (una cosmología inicial e historia del universo, con todos los
conocimientos de la época); y Las Leyes (sobre la ciudad ideal con las leyes ideales, que no pudo
revisar ni pulir porque le sorprendió la muerte). Sorprende en este diálogo su pesimismo e
intolerancia, derivados probablemente de su desilusión ante el fracaso de tantos proyectos como
inició. Su obra, por tanto, no es una serie de libros sistemáticos, sino diálogos que resumen a
menudo las discusiones mantenidas en la Academia. Muchas de sus teorías van acompañadas de un
lenguaje mítico y literario, del que cuesta desprender las reflexiones típicamente filosóficas.
3. EL PROYECTO FILOSÓFICO DE PLATÓN
Platón fue, fundamentalmente, un pensador político. Su proyecto fue elaborar: 1) el esbozo
(utópico) de una ciudad ideal, y 2) un programa de educación de los ciudadanos, en especial de
los gobernantes. Este proyecto y este programa se encuentran recogidos en La República. Y se
puede considerar que el resto de las doctrinas de Platón giran en torno a este proyecto básico.
Cómo concibió este proyecto, lo cuenta él mismo en la Carta VII, dirigida a los amigos de su
discípulo Dión. Desde joven, Platón se había sentido inclinado hacia la actividad política (y, sin
duda, por tradición familiar, no simpatizaba demasiado con la democracia ateniense). Algunos de
los Treinta Tiranos - dice Platón- "eran o parientes míos, o mis conocidos, y me invitaron a
colaborar. [...] Yo me hice grandes ilusiones". Pero el régimen de terror que se implanta le aleja de
ellos.
Una vez instaurada la democracia, Platón renueva sus ilusiones en esta forma de gobierno,
sin embargo, se comienzan a cometer actos de venganza, a pesar de que los que en aquel momento
regresaron utilizaron una gran moderación: condena de Sócrates. Nueva desilusión. Y una
decisión capital: “Al ver esto y al ver a los hombres que dirigían la política, cuanto más consideraba yo
las leyes y las costumbres, y más iba avanzando en edad, tanto más difícil me fue pareciendo
administrar bien los asuntos del Estado. [...] La legislación y la moralidad estaban corrompidas hasta
tal punto que yo, lleno de ardor al principio para trabajar por el bien público, considerando esta
situación y de qué manera iba todo a la deriva, acabé por quedar aturdido. [...] Finalmente, llegué a
comprender que todos los Estados actuales están mal gobernados.[…] Entonces me sentí
irresistiblemente movido a dedicarme a la verdadera filosofía, y a proclamar que sólo con su luz se
puede reconocer dónde está la justicia en la vida pública y en la vida privada. Así pues, no acabarán
los males para el ser humano hasta que llegue la raza de los puros y auténticos filósofos al poder, o
hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad, no se pongan
verdaderamente a filosofar”. Platón, Carta VII.
El texto resulta claro, la salvación de la ciudad sólo es posible si quienes gobiernan son
filósofos que conozcan qué es - la "Idea"- la verdadera justicia. Al fundar la Academia Platón
pretende educar a esos futuros gobernantes-filósofos; y sus viajes a Sicilia son un intento de
convertir a la filosofía a los tiranos de Siracusa y realizar su sueño. Esto ambiciona Platón: crear un
Estado en el que la muerte de Sócrates -"el mejor de los hombres que hemos conocido, el más sabio y
el más justo", últimas palabras del Fedón- sea imposible. Platón entiende así llevar a su término la
labor iniciada por su maestro, Sócrates. Y entiende también explícitamente oponerse a las
doctrinas de los sofistas. Si "el ser humano es la medida de todas las cosas" (Protágoras), entonces
palabras como "bien" y "justicia" significarán lo que cada uno quiera que signifiquen. Si las leyes
son sólo producto del acuerdo entre los ciudadanos, entonces su modificación estará en manos de
los más influyentes. Y si lo justo es el derecho del "más fuerte", entonces no habrá límites para la
ambición de los poderosos. Es preciso, pues, que la justicia sea algo que se encuentre al margen de
las opiniones, algo que mida la rectitud de las leyes, algo a lo que se deban someter hasta los más
fuertes: la "idea" de la Justicia (con mayúscula). Pero descubrir esa "idea" no es tarea fácil. Sólo
los filósofos lo consiguen después de una ardua educación.
Su utopía política se basa en el concepto de educación: para vencer la corrupción y los
intereses particulares, los gobernantes deben ser los mejores, entendiendo por ello los más
capacitados y los más preparados. En este sentido Platón es seguidor del intelectualismo moral
socrático: “Los sabios son los buenos” y, por tanto, según Platón, les corresponde a ellos gobernar.
Esta perspectiva es revolucionaria, hasta entonces se entendía que los mejores, los aristócratas,
debían sus privilegios al linaje y en definitiva a su origen familiar. Sin embargo, Platón propone que
la función social debe depender no del origen, sino de la formación del hombre. La preocupación
política del pensamiento de Platón, lo mismo que en Sócrates, se debe a una nueva concepción de la
ciudad (polis), como espacio que hace posible la convivencia justa entre los ciudadanos. Platón y
Sócrates van a intentar defender con sus teorías que este tipo de convivencia justa es posible. En el
siglo V a.C, la polis, la ciudad, comienza a ser un espacio de convivencia, sobre el que los filósofos
empiezan a teorizar. La polis es la mejor de las formas de comunidad natural, como veremos en
Aristóteles.
4. LA TEORÍA DE LAS IDEAS
4.1. Las ideas en Platón.
El objetivo de la Teoría de las Ideas es demostrar que la verdad existe, y que tiene contenido
objetivo, que tiene existencia real. El tema central de la filosofía de Platón es el de las ideas y su
realidad. Las ideas tienen las siguientes características:
Las ideas son esencias trascendentes: son realidades separadas de las cosas.
Las ideas sean inmutables lo que quiere decir que son realidades eternas, perfectas e
imperecederas, no cambian.
Las ideas son las definiciones socráticas, pero con Platón adquieren carácter
ontológico (son reales, son la verdadera realidad), las ideas son el ser y son subsistentes,
existen por sí mismas, no sólo en la mente humana.
Para poder conocer la existencia de las ideas, como veremos, tenemos que recurrir al
método dialéctico y a la anamnesis o reminiscencia.
4.2. Las influencias filosóficas en Platón.
1º. Los pensadores Jonios que, como vimos, desde la observación de la naturaleza
intentaban alcanzar un conocimiento racional de la realidad. Platón, frente a ellos, rechaza todo
conocimiento adquirido por los sentidos (lo visible). El conocimiento de lo que cambia no es
episteme o ciencia, sino que es sólo apariencia o doxa.
2º. De Pitágoras interiorizó afirmaciones que pesarían más tarde en la ética y la
antropología (dualismo antropológico). También hereda la importancia que concede a la
geometría, hasta el punto de poner como inscripción en la entrada de la Academia: "No entre aquí
nadie que no sepa geometría" y proponer a los entes matemáticos como intermediarios en nuestro
camino hacia las Ideas.
3º. La influencia de Heráclito y Parménides. Platón va a intentar conciliar estos filósofos
escindiendo el mundo en dos realidades separadas; lo que significa que Platón representa la
primera síntesis filosófica en la historia del pensamiento, al intentar una mediación entre el
pensamiento de Heráclito y el de Parménides.
• El mundo visible o sensible que tendrá los caracteres del ser de Heráclito. Por tanto
será múltiple y cambiante. Pero el tipo de conocimiento que nos aporta es meramente de opinión
(doxa). Es el mundo que nos rodea, con una pluralidad de seres en constante movimiento o cambio.
Este mundo, ontológicamente hablando, tiene ser, pero en la jerarquía de los seres se corresponde
con los niveles más bajos. Como veremos más adelante, este mundo se divide, a su vez, en dos
realidades: las imágenes y los objetos mismos.
• El mundo de las ideas, tendrá las características del ser de Parménides, será uno y
eterno, inmóvil…, y el conocimiento que nos aporta será auténtica ciencia (episteme). Éste es el
mundo de los conceptos o universales, que son eternos e inmutables. Ontológicamente hablando,
este mundo es más perfecto que el anterior, y se divide también en dos realidades: los entes
matemáticos y las ideas. La idea más perfecta, la cumbre del ser y el saber, es la Idea de Bien.
4º. Respecto a Sócrates, Platón dará a los conceptos universales (definiciones) de la
razón una existencia real. Los conceptos son más reales que los objetos que percibimos por los
sentidos. Los objetos que percibimos serán una copia o sombra de las ideas.
Para Platón: Ideas = Esencias = Formas.
5º. Conclusión: la solución de Platón para conciliar la disparidad de pensamientos de los
filósofos anteriores va ser el dualismo. En efecto, Platón escinde la realidad para poder explicarla:
el mundo sensible (mundo visible) y el mundo de las ideas. Esta división conlleva el menosprecio
del mundo sensible y del conocimiento de los sentidos. Para ello Platón da dos argumentos a favor
del conocimiento racional (de las ideas) frente al conocimiento sensible:
• Existe la ciencia y ésta es estable y necesaria.
• Apreciamos los conceptos por su mayor o menor perfección, desde ahí tienen que
existir realidades más perfectas que otras. Por tanto el universo y el conocimiento son jerárquicos,
es decir, piramidales.
5. DUALISMO ONTOLÓGICO Y EPISTEMOLÓGICO: DIVISIÓN DEL MUNDO Y DEL
CONOCIMIENTO
Como hemos visto las ideas son la verdadera realidad y el verdadero ser. Platón establece
una correspondencia entre las diferentes realidades y los distintos niveles de conocimiento.
Realidad Mundo de las Ideas Episteme (ciencia) Conocimiento
Mundo sensible Doxa (opinión)
Hemos visto que el mundo sensible o visible se corresponde con la doxa, que a su vez se
subdivide en dos tipos de conocimiento, y a cada uno de ellos le corresponde un tipo de realidad.
A su vez, las dos realidades en que se subdivide el mundo de las ideas se corresponden con
dos tipos de conocimiento:
Los entes matemáticos se corresponderían con la razón discursiva (matemática), llamada
dianoia.
Las Ideas se corresponderían con la filosofía, dialéctica o razón intuitiva.
Realidad Conocimiento
Imágenes Percepciones (eikasía)
Mundo Doxa
Sensible Objetos (cosas físicas) Creencias (pistis)
Ontología: existencia, ser Epistemología: conocer
Realidad Conocimiento
Mundo Entes matemáticos Razón Discursiva
de (dianoia)
las Dialéctica, Filosofía o Episteme
Ideas Ideas: Bien razón intuitiva
(nóesis)
Ontología: existencia, ser Epistemología: conocer
5.1. El concepto platónico de ciencia.
Para Platón el conocimiento científico o episteme es el que se corresponde con aquellas
realidades estables y necesarias. Es el conocimiento del mundo de las Ideas. El conocimiento del
mundo sensible no es ciencia (episteme), ni siquiera verdadero conocimiento, es sólo opinión
(doxa). Como hemos visto, para Platón la realidad es jerárquica (hay realidades más perfectas) e
igualmente el conocimiento es jerárquico. Sobre esta correspondencia entre los niveles de realidad
y de conocimiento, Platón va a utilizar diferentes mitos, que son:
• El mito de la Caverna
• El símil de la línea
5.2. El mito de la Caverna.
En este mito, narrado en la “República”, Platón nos relata como los hombres que viven en
este mundo son semejantes a prisioneros que nunca han visto la luz del Sol, y que se hallan
encadenados de pies y manos en el fondo de una gran cueva, de espaldas a la única entrada que da
al exterior. Dentro de la caverna y detrás de ellos arde una gran hoguera, que tampoco pueden ver
por encontrarse de espaldas, y porque se interpone una pared, a lo largo de la cual van pasando
hombres portadores de figuras que se corresponden con cosas y animales. Los prisioneros sólo
pueden escuchar sus voces y contemplar las sombras de los objetos que se van proyectando en el
fondo de la pared. Pero, un día uno de ellos es liberado recorriendo todo el espacio de la caverna
hasta salir a la luz del Sol. Este prisionero liberado es el filósofo que ha de volver otra vez a la
caverna para liberar a sus compañeros y sacarles también a la luz.
El mito de la caverna va a tener una triple interpretación:
1ª Interpretación ontológica y epistemológica.
El mundo sensible en el que sólo hay imágenes o sombras de las verdaderas realidades se
correspondería con el interior de la caverna. El mundo exterior se correspondería con el mundo
ideal, simbolizando el Sol la Idea de Bien. En definitiva, los diferentes símbolos del mito se
corresponden siempre con algún tipo de saber y realidad.
Símbolos del mito de la caverna e interpretación:
Localización Símbolo Tipos de Realidad Tipo de saber
Mundo subterráneo Mundo sensible Doxa (opinión)
Sombras Imágenes Conjetura (eikasía)
Interior de la caverna
Figuras de los Objetos físicos,
porteadores materiales
Luz del fuego Proporciona el Creencia (pistis)
conocimiento sensible
Exterior de la caverna Mundo externo Mundo de las Ideas Episteme
Objetos del exterior Reflejos en el agua Entes Matemáticos Razón discursiva
reflejados en el agua (dianoia)
Objetos reales del Ideas Dialéctica o Filosofía
Verdaderos objetos exterior
Intuición Intelectual
(La razón va más allá
y el Sol Sol Idea del Bien de las hipótesis o
condiciones).
2ª Interpretación pedagógica y política.
La salida de la caverna es una pendiente escarpada que representa el duro camino del
aprendizaje, la dura ascensión que debemos realizar para salir de la caverna. Cada uno de los
espacios de la caverna se corresponde con un tipo de saber, que requiere cada vez un mayor grado
de dificultad: la imaginación, la física, la matemática y la filosofía o dialéctica.
Salir de la caverna supone haber recorrido el espacio de todos estos saberes, y está
reservado sólo para el filósofo que es el prisionero liberado.
Pero el mito tiene una segunda parte a la que rara vez se alude: el prisionero
transformado moralmente, después del conocimiento del Bien (Sol) debe regresar y liberar a sus
compañeros. Es decir, debe regresar para educarlos y gobernar. Sólo el prisionero liberado, el
sabio, puede y debe gobernar, pues sólo él conoce el bien. Platón es consciente de que tal vez los
filósofos no van a querer regresar: van a preferir dedicarse al estudio, a las tareas de gobierno y a la
educación que Platón les encomienda. La solución que Platón prevé es obligarles a abandonar la
“Isla de los Bienaventurados” (Torre de Marfil) y regresar para liberar a sus compañeros.
También, en esta parte del mito, Platón se pregunta qué harán los demás prisioneros
cuando el filósofo regrese, posiblemente no le crean y prefieran continuar en su esclavitud.
Posiblemente, incluso quieran matar a aquel que contradice las opiniones de la mayoría. Aquí
Platón tiene en mente el trágico final de su maestro Sócrates. En definitiva, el mito de la caverna
es también una justificación de la teoría política del Filósofo-Rey.
3ª. Una interpretación antropológica.
La caverna, en la que sólo nos está permitido ver sombras y nunca verdaderas realidades,
sería el cuerpo. El alma, sin embargo, sería la prisionera atada de pies y manos que vive condenada
a la oscuridad en el interior del cuerpo. El alma debe intentar liberarse del cuerpo incluso en vida,
es decir, debe dominar sus pasiones, y a ello, nos puede ayudar el conocimiento hasta alcanzar la
Idea del Bien (Sol).
5.3. La educación de los ciudadanos
Según hemos visto la estructura que ha de recorrer el prisionero liberado, se corresponde con
los diferentes saberes que preparan al filósofo para el ejercicio del poder. La jerarquía de saberes o
ciencias que aparecen en el Libro VII de la República es:
1ª. Ciclo Elemental
Las ciencias que comprende son la música para el alma y la gimnasia para el cuerpo. Estas
ciencias serían para los integrantes de la Clase de los productores: agricultores y artesanos.
2ª Ciclo Superior
Comprende ciencias relacionadas con la matemática, como la ciencia del cálculo o logística,
la aritmética o ciencia de los números, la geometría que estudia cómo las líneas llegan a formar
planos, la astronomía o ciencia del sólido en movimiento; la música en sus aspectos matemáticos.
Estas ciencias serían propias de la Clase de los Guerreros.
3ª Cumbre de la ciencia.
La cumbre de la ciencia y del saber es la dialéctica. Reservada para los filósofos y los
gobernantes, ocuparía el lugar más alto, dado que con ella se alcanza “el límite de lo inteligible”
que es la idea del Bien.
5.4. El Bien: cumbre de la jerarquía del ser y del conocer.
Como hemos visto, en Platón todos los conocimientos se corresponden con alguna región
de la realidad (el objetivo último es demostrar que el bien existe y puede conocerse). La explicación
de esta correspondencia entre el ser y el saber está en la Idea de Bien: si el Bien es la causa final,
tanto del conocimiento como del ser, todos los conocimientos tienen que corresponderse con algún
tipo de realidad. La Idea de Bien es como el Sol, nos permite ver las cosas (conocimiento) y, a su vez,
es la causa de que todo surja (ser).
El Bien en Platón se puede definir como la cumbre de la jerarquía del ser y del conocer,
la garantía de la validez del conocimiento científico. El bien también es la razón carente de
presupuestos, es la razón cuando va más allá de las condiciones o reglas de la lógica.
El Bien es la cumbre de la Jerarquía de las Ideas. Su conocimiento es preparado por la
dialéctica pero no se reduce a ella, es un tipo de intuición intelectual reservado para unos pocos
dado que supera las reglas y condiciones de la mayoría de los humanos.
6. LA DIALÉCTICA.
La dialéctica en Platón tiene varios significados:
1º. A veces, se refiere a ella como el arte del discurso, como el arte del diálogo. La dialéctica es
el arte de la discusión, el arte de preguntar y responder para llegar a la verdad. La dialéctica en este
sentido se diferencia de la retórica y de la erística. La retórica busca la seducción, la belleza, no
busca convencer sino conmover. La erística busca la polémica y la imposición de los propios
argumentos. La dialéctica, sin embargo, busca la verdad.
2º. Otras veces este término es sinónimo de filosofía o sabiduría, como el saber reservado
sólo para los mejores, que ejercerán la tarea del gobierno de la ciudad.
3ª. Una tercera posibilidad es el significado metodológico de la dialéctica. La dialéctica es el
método del conocimiento que nos permite seguir la lógica del discurso, bien para ascender desde
las realidades plurales a la unidad del bien (inducción: proceso lógico que nos permite ir desde los
casos particulares a las leyes generales observando que se repiten en todos los casos) o descender
desde la unidad del bien hasta la pluralidad de lo sensible (deducción: proceso lógico que consiste
en ir desde las leyes generales a los casos particulares). Por ejemplo, podemos ascender desde las
diferentes actividades gremiales (panadero, platero, zapatero) a la categoría general de artesano y
viceversa.
El método dialéctico comenzó con Sócrates (la mayéutica), pero en Platón no tiene sólo un
aspecto lógico sino también ontológico:
El aspecto lógico de la dialéctica.
Es al que hemos aludido en el apartado anterior: desde este aspecto lógico, podemos
ascender creando definiciones y leyes generales, o bien, podemos descender analizando los
elementos particulares que existen dentro de una determinada categoría.
El aspecto ontológico de la dialéctica.
Para Platón los conceptos o ideas a los que llegamos desde lo particular son realidades
subsistentes, que existen por sí. Este aspecto ontológico de la dialéctica le permite a Platón
superar la polémica entre Heráclito y Parménides: el Bien, que es la suprema unidad
(Parménides), se participa en las realidades múltiples (Heráclito). Podemos conocer estas
realidades múltiples ordenadamente gracias al método dialéctico. Respecto a las posibles
relaciones entre el mundo sensible y el mundo de las ideas Platón nos presenta dos
posibilidades explicativas de las imperfecciones del mundo sensible: la participación, a la que
hemos aludido, y la mímesis.
7. LA TEORÍA DE LA “ANAMNESIS” O REMINISCENCIA.
Esta teoría está basada en la antropología platónica. Las almas preexisten en el Mundo de
las Ideas y vienen al Mundo sensible castigadas por alguna culpa cometida en su vida anterior.
Desde un punto de vista epistemológico, la teoría de las ideas continúa la tradición socrática
de la interioridad de la verdad: las almas (inmortales) han conocido las ideas en su vida anterior,
sin embargo, con el nacimiento, y su llegada al mundo sensible, olvidan esta etapa y sus anteriores
conocimientos. Sólo con el entrenamiento adecuado, con la dialéctica, seremos capaces de recordar
esos conocimientos anteriores. De esta manera, el saber sepultado con el nacimiento se reactiva
mediante la anamnesis, mediante la rememoración.
En definitiva, la teoría de la “anamnesis” o reminiscencia, según la cual conocer es
recordar, consiste en que ningún maestro es capaz de llevar al discípulo a la verdad, sino que la
verdad es una conquista personal, para la cual la educación sólo nos prepara.
8. LA RELACIÓN ENTRE EL MUNDO DE LAS IDEAS Y EL MUNDO SENSIBLE:
MÍMESIS Y PARTICIPACIÓN.
Para Platón entre el mundo sensible y el de las ideas hay un abismo que explica las
imperfecciones del mundo sensible, no obstante entre las ideas y las cosas (mundo sensible)
existen dos tipos de relación:
1ª. Primero la mímesis o imitación: las ideas son modelos de la realidad, pero la realidad
sensible nunca puede alcanzar la perfección ontológica de las ideas. Para explicar esta imperfección,
Platón recurre a un Dios menor, el Demiurgo, que es una inteligencia creadora, no un creador. Para
Platón la materia es eterna pero caótica, dotada de movimientos irregulares y el Demiurgo es la
inteligencia de la que proviene el orden. Platón critica así a los atomistas como Demócrito y
Leucipo.
2ª. La otra posible relación entre los dos mundos es la participación: el bien, que es la
realidad más perfecta, participaría su ser en el resto de los niveles de la realidad. Las realidades
más perfectas serían aquellas más próximas al bien, serían también las que poseerían más ser, más
realidad. Las imperfecciones se explicarían en este caso por el alejamiento en la jerarquía del ser,
las realidades más distantes poseerían menos ser, menos realidad.
La participación es la solución al problema unidad-multiplicidad que venía de la polémica
entre Heráclito y Parménides: el bien es uno (Parménides), pero se participa en una pluralidad de
seres (Heráclito).
9. ANTROPOLOGÍA
La ética de Platón se basa también en su antropología. Como hemos dicho, el hombre es un
compuesto de dos sustancias independientes: el alma y el cuerpo. El origen del alma lo cuenta
Platón en el mito del “Carro alado” o “Mito del auriga”. Las almas cuando habitan en el mundo de
las ideas marchan en procesión sobre un carro, conducido por una Auriga, tirado por dos caballos,
uno negro y otro blanco. El caballo negro se desboca y pese a los esfuerzos del Auriga se sale del
camino, viéndose arrojado a este mundo. El mito nos habla de la estructura del alma, que según
Platón está compuesta por tres partes:
1º. El auriga representa el aspecto racional del alma.
2º. El caballo blanco representa el alma irascible, que es la que controla las
pasiones nobles (voluntad).
3º. El caballo negro simboliza el alma concupiscible de la que provienen las
pasiones innobles.
En definitiva, las almas vienen destinadas a este mundo por una falta del alma
concupiscible que no puede ser controlada por la razón (Auriga).
Según este mito la relación alma-cuerpo consistiría en que el alma racional, la parte noble y
eterna del hombre, sea capaz de controlar las pasiones del cuerpo (alma concupiscible). El cuerpo
que es sólo una cárcel para el alma, es un obstáculo para el alma racional. El objeto de la unión
entre ambos es la expiación (reparación, pena) de una culpa por la que nos debemos purificar en
esta vida.
10. ÉTICA
Como hemos visto, el alma preexiste en el mundo de las ideas, y su objetivo en esta vida es
purificarse, separarse lo más posible del cuerpo. Platón nos propone los siguientes caminos de
purificación:
1º. La ascesis o represión de las pasiones: Platón tiene una concepción negativa del
placer y de la corporalidad.
2º. El ejercicio de las virtudes. Platón va a diferenciar las siguientes virtudes:
• La Sabiduría: Virtud propia del alma racional.
• La Fortaleza: Virtud propia del alma irascible.
• La Templanza: Virtud propia del alma concupiscible.
• La Justicia: es la virtud que armoniza las tres almas (ética) y, como vamos a ver, la
armonía entre las tres clases sociales (política). Como veremos, Platón establece una
correspondencia entre los tres tipos de alma y las tres clases sociales de la “República”.
10.1.- El intelectualismo moral
Platón vivió una época de crisis y decadencia, de la cual culpó al enfoque relativista de los
sofistas. La filosofía práctica de platón se edifica sobre la tesis de que la persona no puede obrar el
bien si no conoce lo que es el Bien en sí mismo.
Defiende que todos los seres humanos desean las cosas buenas y la felicidad. Sin embargo, es
frecuente que no se sepa distinguir los bienes verdaderos de los bienes aparentes; muchas veces, se
desconoce en qué consiste el bien y se confunde el objeto de la verdadera felicidad con realidades
imperfectas, como los placeres sensibles, las riquezas y los honores.
Platón considera que la felicidad solo se puede encontrar en la contemplación de las Ideas,
especialmente, de la idea más elevada: la idea del Bien. Solo quien la conoce puede realizar el bien y
ser feliz.
Para alcanzar la felicidad y la visión de las Ideas, solo hay un camino: el cultivo de la
sabiduría y de la virtud, que, en el fondo, se identifican. En este sentido fue continuador del
intelectualismo moral socrático, según el cual, quien conoce el verdadero bien no puede dejar de
practicarlo y, por el contrario, quien se deja llevar por el vicio, lo hace por ignorancia.
10.2.- Las virtudes
Platón expuso en el libro IV de la República cuatro tipos de virtudes:
La sabiduría o prudencia es la parte racional del alma y proporciona a las otras partes el
conocimiento de lo que es conveniente para ellas y para el conjunto del alma.
La valentía o fortaleza se encuentra en el alma irascible y regula los impulsos y las
pasiones nobles para distinguir lo que se debe temer de lo que no se debe temer.
La moderación o templanza es la virtud propia del alma concupiscible y modera los
deseos para que el ser humano haga uso de los placeres sensibles con medida y equilibrio.
La justicia consiste en “hacer lo que corresponde a cada uno de modo adecuado”.
Conclusión: Platón propone que el destino del alma es el regreso al Mundo de las Ideas, y
sobre esto nos hablan en varios diálogos, el “Fedro”, “Gorgias”, “Fedón”.
11. POLÍTICA
11.1.- La organización de la polis
Para Platón, igual que para Aristóteles, el hombre alcanza su máxima realización en la vida
social. La sociedad tiene una función humanizadora, el hombre es sociable por naturaleza y en
sociedad alcanza su perfección (diferente a Rousseau).
La vida en sociedad (la polis) surge, según Platón, por las ventajas materiales que esta aporta
a los ciudadanos mediante la división del trabajo y el logro de la convivencia pacífica con sus
semejantes. Sin embargo, la sociedad también tiene como finalidad facilitar a los seres humanos
una vida feliz y virtuosa por medio de la educación.
En La República afirma que la polis ideal ha de estar compuesta de tres clases o grupos de
ciudadanos, de manera semejante al alma, que está formada por tres partes diferentes. El Estado
será bueno y justo en la medida en que cada una de esas clases se ocupe eficazmente de su
cometido.
Las clases sociales son las siguientes:
Los filósofos, dedicados al gobierno de la polis, constituyen el grupo más reducido, pero
también el más importante. El adecuado desarrollo de su cometido exige que sean
educados en la virtud de la sabiduría, propia del alma racional. Sólo ellos estarán en
condiciones de conocer el Bien y la Justicia en sí mismos, por lo que podrán tomar
decisiones buenas y justas pensando en el bien de la ciudad, olvidándose de sus intereses
particulares y egoístas, sólo ellos pueden alcanzar el bien y así evitar la corrupción y los
abusos de poder. No tendrán familia ni posesiones particulares.
Los guardianes, un grupo más numeroso, deberán velar por la paz social interna y externa,
cultivando especialmente la virtud de la valentía, que se encuentra en el alma irascible.
No tendrán familia ni propiedades (comunismo platónico).
Los productores son la clase más numerosa, constituida por campesinos, artesanos y
comerciantes, quienes han de trabajar para todos y no solo para sí mismos, ya que las otras
dos clases sociales que componen la ciudad tienen que dedicarse a otras tareas. Su virtud
es la templanza, que regula los deseos del alma concupiscible, pues han de usar los bienes
que producen con control, pensando en la comunidad en su conjunto.
Los ciudadanos se situarán en una u otra clase de acuerdo con sus cualidades naturales, no
atendiendo a su familia ni a sus riquezas. Quienes, por naturaleza, estén mejor dotados en la parte
racional de su alma, deberán ser gobernantes; quienes sean más capaces en la parte irascible, serán
guardianes; aquellos en quienes domine la parte concupiscible, serán productores.
La virtud de la justicia aplicada a la polis consiste en que cada ciudadano cumpla
correctamente la función que le corresponde sin interferir en otras. Así, se logrará la polis ideal, en
la que reinará el orden y las personas alcanzarán la felicidad.
En contraste con la mentalidad de su época, Platón defendió el acceso de las mujeres a la
educación. Sostuvo que ellas poseen la misma naturaleza que los varones respecto al cuidado del
Estado. Lo que significa que, independientemente de su sexo, quien tenga cualidades naturales para
una determinada función, deberá desempeñarla.
Por otro lado, señaló que los gobernantes y los guardianes no deberían tener familia propia ni
bienes materiales (así evitarían el deseo de enriquecerse o corromperse). Los niños y niñas serían
educados por la polis.
Clases sociales Productores Guerreros Filósofos
Virtudes Templanza Fortaleza, valentía Sabiduría
Tipos de almas Concupiscible Irascible Racional
11.2.- Formas de gobierno
La forma de gobierno ideal para Platón es la monarquía o gobierno del filósofo.
Describe la degradación de las formas de gobierno a partir de la que, a su juicio, es menos
mala, hasta la peor:
• La Timocracia: el gobierno de la clase militar.
• La Oligarquía: el gobierno de la clase más adinerada.
• La Democracia: o gobierno del pueblo, Platón critica las democracias porque según él
estás engendran la tiranía y la corrupción política, conducen al desorden y la anarquía.
• La Tiranía: según Platón se trata de una reacción al desorden democrático.
Según Platón la historia es pendular, porque desde la decadencia suprema de la tiranía se
vuelve a impulsar la monarquía, que es la mejor de las formas de gobierno. Es el final de la
comunidad política, dado que los ciudadanos se convierten en esclavos bajo el poder del tirano. Los
ciudadanos derrocarán al tirano para sustituirlo por el rey-filósofo.
Para Platón, las formas de gobierno tienen un carácter cíclico, se van sucediendo unas a
otras.