Geologia
Geologia
A escala humana, las rocas parecen indestructibles, sin embargo, desde los tiempos geológicos, las
rocas están en una continua y permanente transformación. Por ejemplo, el granito considerado por las
antiguas civilizaciones como un signo de la eternidad, en el plazo de largos periodos de tiempo, las
rocas de granito se rompen y liberan el cuarzo que formará la arena, la arcilla y otros tipos de rocas.
De esta forma surge el concepto del ciclo geológico (Figura 3.1), propuesto por primera vez por James
Hutton hace alrededor de 200 años, en el que se consideran las relaciones que se mantienen entre la
superficie y el interior de la tierra como un proceso cíclico, que va dando origen a los diferentes tipos de
rocas ígneas, sedimentarias y metamórficas.
En general existen cuatro grupos de rocas: Sedimentos, rocas sedimentarias, rocas ígneas y rocas
metamórficas. Estos grupos principales a su vez, contienen sus subdivisiones como en el caso de las
rocas ígneas que pueden dividirse en rocas intrusivas (plutónicas) y rocas extrusivas (volcánicas). Una
roca puede transferirse a otro tipo de roca a causa de cambios físicos y/o químicos.
Figura 3.1. Este esquema ilustra la interacción entre los procesos que tienen lugar tanto en la superficie
terrestre como en el interior de la tierra y que dan origen a los diferentes tipos de rocas. Alterando las
condiciones y con el paso del tiempo, cualquiera de estos tipos de roca pueden cambiar en otra forma
El magma del cual se derivan las rocas ígneas se forma en el manto superior y en la corteza terrestre
profunda, este magma puede emplazarse en secuencias de rocas de la corteza terrestre y enfriarse
paulatinamente dando lugar a las rocas plutónicas (por levantamiento las rocas plutónicas también
pueden llegar a la superficie terrestre); cuando el magma sube hacia la superficie terrestre y se enfría
repentinamente da como resultado rocas volcánicas.
En la superficie terrestre todas las rocas quedan expuestas a los procesos de meteorización y erosión.
En consecuencia las rocas pueden estar disgregadas en fragmentos de rocas y minerales, los cuales
son disueltos por reactivos químicos como por soluciones acuosas de cierto pH (potencial de hidrógeno),
(Eh) potencial redox, temperatura y presión. Las componentes disueltas como iones, moléculas y
complejos químicos son transportadas en solución y se depositan en un lugar de condiciones
ambientales, que favorecen su precipitación y que por consiguiente difieren de las condiciones
causantes de su solución. Las componentes disueltas pueden precipitarse formando minerales distintos
con respecto a aquellos de que se derivan. Por ejemplo la componente 'calcio' de una labradorita, que
es una plagioclasa básica con un alto contenido en calcio, se disuelve y se precipita en otro lugar
formando calcita. Las componentes detríticas como los fragmentos de rocas y minerales pueden ser
transportadas por agua, viento e hielo y depositadas en otro lugar; Cuando se depositan primero las
componentes detríticas y químicas forman sedimentos blandos como la arena, un lodo de minerales
arcillosos o un lodo de caliza. Por hundimiento, compactación y cementación los sedimentos se
convierten en rocas sedimentarias sólidas. Los procesos responsables para la transformación de una
roca sedimentaria blanda a una roca sedimentaria compacta son los procesos diagenéticos. Por tales
procesos o es decir por diagénesis una arena se convierte en una arenisca por ejemplo.
Cuando el hundimiento continúa, las rocas se calientan y su temperatura aumenta. El límite superior de
T para los procesos sedimentarios es de 200ºC. A temperaturas más altas, los procesos que actúan en
una roca (sedimentaria, ígnea o metamórfica) y la transforman, pertenecen al metamorfismo. En el límite
superior del metamorfismo las rocas metamórficas empiezan a fundirse, este límite depende de las
condiciones de temperatura y presión presentes y de la composición de la roca. Un granito se compone
en parte de minerales con grupos de (OH-) como los anfíboles y las micas, que determinan una
temperatura de fundición relativamente baja, a T = 650 ºC con p = 4kbar las componentes empiezan a
fundirse. Para un basalto compuesto de minerales como plagioclasa, olivino y piroxeno, que no llevan
grupos de (OH-) la temperatura de fundición inicial es mucho más alta (T >= 1000ºC). La fundición de las
rocas metamórficas las convierte en magma. Cuando este magma se enfría, se tiene nuevamente una
roca ígnea, cerrándose así el ciclo completo.
Pero el ciclo completo de las rocas se puede interrumpir. Por ejemplo, una roca ígnea puede no quedar
expuesta nunca en la superficie y así, no convertirse jamás en sedimentos por la acción del
meteorización, en cambio, puede quedar sujeta a presión y calor y transformarse directamente en roca
metamórfica sin pasar por la etapa sedimentaria intermedia.
Rocas, Conceptos Generales. Curso Ciencias de la Tierra, Fac. Ciencias –UNAM, Profesora Cecilia I. Caballero M.
ROCA
Agregado o mezcla consolidada natural de minerales y/o mineraloides
I. IGNEAS
II. SEDIMENTARIAS
III. METAMÓRFICAS
(a) magma (bajo superficie) ROCAS INTRUSIVAS (cristales grandes, enfriamiento lento)
(b) lava (arriba de superficie) ROCAS EXTRUSIVAS (cristales pequeños, enfriamiento rápido)
Rocas Piroclásticas (agregados de fragmentos de extrusivas)
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Rocas, Conceptos Generales. Curso Ciencias de la Tierra, Fac. Ciencias –UNAM, Profesora Cecilia I. Caballero M.
(a) CLÁSTICAS O DETRÍTICAS.- Por depósito de fragmentos de roca acarreados (agua, viento, hielo)
Conglomerados y brechas (gravas) > 2mm
Areniscas (arenas) 1/16 – 2 mm
Lutitas y lodolitas (lodo/arcilla) < 1/6 mm
(b) QUÍMICAS Y BIOQUÍMICAS.- Por depósito de material en suspención
Calizas y dolomías; Evaporitas; Carbón, Rs silíceas (pedernal; radiolarita, diatomita)
(a) FOLIADAS- Con foliación: arreglo paralelo de sus minerales tabulares o micáceos
perpendicularmente a dirección de máxima presión o,
en planos dispuestos en ángulos agudos con respecto a dirección de esfuerzo cortante
Pizarras, filitas, esquistos (esquistosidad), gneisses (bandeamiento)
(b) NO FOLIADAS.- Con granos equidimensionales (poca presión o esfuerzo para orientar granos)
Mármol, metacuarcita, serpentinita
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Rocas, Conceptos Generales Curso Ciencias de la Tierra, Fac. Ciencias – UNAM, Profesora Cecilia Caballero
CICLO ENDOGENO.ROCAS IGNEAS
• Las rocas ígneas son aquellas que se generan por la consolidación del magma.
• Las rocas ígneas intrusitas o plutónicas, las cuales generan los cuerpos ígneos intrusitos.
• Rocas ígneas extrusivas o volcánicas, las cuales generan cuerpos ígneos extrusivos.
• En las rocas ígneas habrá que considerar los parámetros que vinculan al:
a. Emplazamiento
• Emplazamiento
• Emplazamiento
• Batolitos, cuerpos de Km2 de superficie. Pueden aflorar por orogénesis o por denudación.
Macizos rocosos.
• En la base LAJOSA
Amigdaloide
Basalto masivo/columnar
Disyunción esferoidal
• Textura
• La textura en las rocas ígneas se refiere a la relación de tamaño de grano (en este caso cristal)
que presentan las mismas como resultado del proceso de cristalización.
• Faneritica. La misma se describe como minerales con buen desarrollo de sus cristales tal que se
pueden identificar a simple vista a través de las propiedades físicas que presentan cada uno de
ellos.
• Textura ígneas intrusitas
Pegmatita
• Afanitica. Se describe como representada por un masa mineral en la cual a simple vista no se
reconocen los minerales que integran a la roca, pero se pueden reconocer y describir mediante
un corte en lámina delgada con la utilización del microscopio petrográfico.
• Textura Afanitica
• Textura microgranuda
• Porfídica ó Porfirítica, en la cual primero se genera un masa afanítica (del primer tiempo de
cristalización) en la cual se desarrollan fenocristales de fedespatos (en general plagioclasas)
correspondientes a un segundo tiempo de cristalización.
Pórfido traquítico
Pórfido Diafásico
Composición Química
Granito Rosa
Gabro
Basalto
Lavas Cordadas
A Classification of Metamorphic Rocks
• Metamorphic rocks are classified on the basis of texture and composition (either mineralogical or
chemical)
• Unlike igneous rocks, which have been plagued by a proliferation of local and specific names,
metamorphic rock names are surprisingly simple and flexible
• May choose some prefix-type modifiers to attach to names if care to stress some important or
unusual textural or mineralogical aspects
• Some high-strain rocks may be foliated, but they are treated separately
Cleavage
• Traditionally: the property of a rock to split along a regular set of sub-parallel, closely-spaced
planes
• A more general concept adopted by some geologists is to consider cleavage to be any type of
foliation in which the aligned platy phyllosilicates are too fine grained to see individually with the
unaided eye
Schistosity
• Aligned minerals are coarse grained enough to see with the unaided eye
• The orientation is generally planar, but linear orientations are not excluded
Foliated Metamorphic Rocks
Gneissose structure
Figure 22-1. Examples of foliated metamorphic rocks. a. Slate. b. Phyllite. Note the difference in reflectance
on the foliation surfaces between a and b: phyllite is characterized by a satiny sheen. Winter (2001) An
Introduction to Igneous and Metamorphic Petrology. Prentice Hall
Slate: compact, very fine-grained, metamorphic rock with a well-developed cleavage. Freshly cleaved
surfaces are dull
Phyllite: a rock with a schistosity in which very fine phyllosilicates (sericite/phengite and/or chlorite),
although rarely coarse enough to see unaided, impart a silky sheen to the foliation surface. Phyllites with
both a foliation and lineation are very common.
Foliated Metamorphic Rocks
Figure 22-1c. Garnet muscovite schist. Muscovite crystals are visible and silvery, garnets occur as large
dark porphyroblasts. Winter (2001) An Introduction to Igneous and Metamorphic Petrology. Prentice Hall
Schist: a metamorphic rock exhibiting a schistosity. By this definition schist is a broad term, and slates
and phyllites are also types of schists. In common usage, schists are restricted to those metamorphic
rocks in which the foliated minerals are coarse enough to see easily in hand specimen.
Foliated Metamorphic Rocks
Figure 22-1d. Quartzo-feldspathic gneiss with obvious layering. Winter (2001) An Introduction to Igneous
and Metamorphic Petrology. Prentice Hall
Gneiss: a metamorphic rock displaying gneissose structure. Gneisses are typically layered (also called
banded), generally with alternating felsic and darker mineral layers. Gneisses may also be lineated, but
must also show segregations of felsic-mineral-rich and dark-mineral-rich concentrations.
Again, this discussion and classification applies only to rocks that are not produced by high-strain
metamorphism
Granofels: a comprehensive term for any isotropic rock (a rock with no preferred orientation)
Hornfels is a type of granofels that is typically very fine-grained and compact, and occurs in contact
aureoles. Hornfelses are tough, and tend to splinter when broken.
Marble: a metamorphic rock composed predominantly of calcite or dolomite. The protolith is typically
limestone or dolostone.
Quartzite: a metamorphic rock composed predominantly of quartz. The protolith is typically sandstone.
Some confusion may result from the use of this term in sedimentary petrology for a pure quartz
sandstone.
Specific Metamorphic Rock Types
Serpentinite: an ultramafic rock metamorphosed at low grade, so that it contains mostly serpentine.
Blueschist: a blue amphibole-bearing metamorphosed mafic igneous rock or mafic graywacke. This
term is so commonly applied to such rocks that it is even applied to non-schistose rocks.
Eclogite: a green and red metamorphic rock that contains clinopyroxene and garnet (omphacite +
pyrope). The protolith is typically basaltic.
Skarn: a contact metamorphosed and silica metasomatized carbonate rock containing calc-silicate
minerals, such as grossular, epidote, tremolite, vesuvianite, etc. Tactite is a synonym.
Granulite: a high grade rock of pelitic, mafic, or quartzo-feldspathic parentage that is predominantly
composed of OH-free minerals. Muscovite is absent and plagioclase and orthopyroxene are common.
Migmatite: a composite silicate rock that is heterogeneous on the 1-10 cm scale, commonly having a
dark gneissic matrix (melanosome) and lighter felsic portions (leucosome). Migmatites may appear
layered, or the leucosomes may occur as pods or form a network of cross-cutting veins.
Porphyroblastic means that a metamorphic rock has one or more metamorphic minerals that grew
much larger than the others. Each individual crystal is a porphyroblast
Figure 23-14b. Spotted Phyllite. Winter (2001) An Introduction to Igneous and Metamorphic Petrology.
Prentice Hall
Some gneisses have large eye-shaped grains (commonly feldspar) that are derived from pre-existing
large crystals by shear (as described in Section 23.1). Individual grains of this sort are called auge
(German for eye), and the (German) plural is augen. An augen gneiss is a gneiss with augen structure
(Fig. 23-18).
A Classification of Metamorphic Rocks
Figure 23-18. Augen Gneiss. Winter (2001) An Introduction to Igneous and Metamorphic Petrology. Prentice
Hall.
Other modifying terms that we may want to add as a means of emphasizing some aspect of a rock may
concern such features as grain-size, color, chemical aspects, (aluminous, calcareous, mafic, felsic, etc.).
As a general rule we use these when the aspect is unusual. Obviously a calcareous marble or mafic
greenschist is redundant, as is a fine grained slate.
Ortho a prefix indicating an igneous parent, and para a prefix indicating a sedimentary parent The terms
are used only when they serve to dissipate doubt. For example, many quartzo-feldspathic gneisses could
easily be derived from either an impure arkose or a granitoid rock. If some mineralogical, chemical, or
field-derived clue permits the distinction, terms such as orthogneiss, paragneiss, or orthoamphibolite may
be useful.
High Strain Rocks
Figure 22-2. Schematic cross section through a shear zone, showing the vertical distribution of fault-related
rock types, ranging from non-cohesive gouge and breccia near the surface through progressively more
cohesive and foliated rocks. Note that the width of the shear zone increases with depth as the shear is
distributed over a larger area and becomes more ductile. Circles on the right represent microscopic views
or textures. From Passchier and Trouw (1996) Microtectonics. Springer-Verlag. Berlin
High Strain Rocks
Figure 22-3. Terminology for high-strain shear-zone related rocks proposed by Wise et al. (1984) Fault-
related rocks: Suggestions for terminology. Geology, 12, 391-394
Figure 22-4. Shatter cones in limestone from the Haughton Structure, Northwest Territories. Photograph
courtesy Richard Grieve, © Natural Resources Canada
INTRODUCCIÓN A LA PETROGRAFÍA
Rocas Sedimentarias
Origen de las Rocas Sedimentarias
Detriticas
• Clastos >50%
No Detriticas
Químicas
Orgánicas
Intermedias
No detriticas
Intermedias
La primera mención sobre el concepto de metamorfismo no aparece hasta mediados del siglo XVIII,
cuando James Hutton, en su libro Teory of the Earth (1795), sugiere que el enterramiento a grandes
profundidades de algunas rocas sedimentarias, produce su transformación en gneises y esquistos.
Es importante dejar bien en claro que el metamorfismo tiene lugar mientras las fases minerales
integrantes de una roca determinada están en estado sólido; es así que los procesos del metamorfismo
son "procesos en estado sólido" con pocas o mínimas fases volátiles involucradas (agua y dióxido de
carbono), además el sistema es isoquímico: la composición química volumétrica de la roca es invariante
y las nuevas especies minerales (especies neoformadas) estarán condicionadas por la química original.
• Presión y Temperatura
• Porosidad de la roca
• Fluido intergranular
• Movimiento de los constituyentes mediante el fluido
• Medio de transporte
Grado de Metamorfismo
El grado metamórfico se refiere a la intensidad del metamorfismo que ha influido en una roca,
generalmente el grado metamórfico se nombra a partir de la temperatura (T) o la presión (P) máxima del
metamorfismo:
Bajo grado
Alto Grado
Alta T (> 550º C) y alta P (> 700 Mpa) – Rocas con minerales anhidros
Así mismo, de acuerdo a los agentes que lo producen, el metamorfismo se puede clasificar en grados
de cristalinidad (tamaño de grano): En el caso de las rocas metamórficas se considera el tamaño medio
de los cristales, esta propiedad es indicativa del grado metamórfico alcanzado; un mayor grado de
cristalinidad indica que las rocas alcanzaron mayor grado metamórfico (tablas 18 y 19):
• Bajo: Son rocas en las cuales los cristales no son identificables a simple vista (Ej. pizarras).
• Medio: Son rocas en las cuales los cristales son identificables a simple vista o con una lupa (Ej.
un esquisto).
• Alto: Son rocas en las cuales los cristales han alcanzado un tamaño notable. (Ej. Granulita).
Tabla 3.4. Grados de metamorfismo de acuerdo al tamaño de grano. (Metamorfismo de lutitas y limonitas)
Tabla 3.5. Grados del metamorfismo de acuerdo al tamaño de grano. (Metamorfismo de basalto)
Tipos de Metamorfismo
Metamorfismo de Contacto
Ocurre en la vecindad de una roca intrusiva (ígnea) y resulta de efectos térmicos y de vez en cuando
metasomáticos del magma caliente. En el caso clásico, un cuerpo ígneo intruye una serie sedimentaria
o metamórfica produciendo una aureola de contacto (Figura 3.17). La distancia y el gradiente de la
temperatura (variación de la temperatura con respecto a la distancia de la fuente calorífera = cuerpo
ígneo) dependen (1) de la dimensión del cuerpo intrusivo y (2) de la diferencia de temperatura entre el
cuerpo intrusivo y las rocas encajantes. Por Ej. Un dique de 10m de potencia se enfría en unos diez
años y produce un efecto de contacto pequeño, mientras que un batolito grande se enfría en unos 10
millones de años y produce una aureola de contacto extensiva. El metamorfismo de contacto es
caracterizado por una distribución de los grupos de minerales formados simultáneamente concéntrica
con respecto al cuerpo intrusivo y por un aumento de la intensidad de recristalización y del grado
metamórfico dirigido hacia al cuerpo intrusivo. Al cristalizar el magma acumula los componentes
volátiles. La última fase de cristalización a menudo es acompañado por la separación de una fase rica
en componentes volátiles, que puede salir del cuerpo intrusivo e infiltrar las rocas encajantes a lo largo
de fracturas o a lo largo de los bordes de granos. Por ejemplo en el caso de infiltración y metasomatismo
de una roca encajante de caliza se produce un 'skarn', que es caracterizado por una mineralogía de
silicatos de calcio formada por la introducción de componentes como SiO2, Al2O3 y H2O del cuerpo
intrusivo a la caliza.
Metamorfismo Dinámico
Por su parte, las migmatitas y gneises, surgen cuando, por efecto de la presión, los minerales se
separan en láminas paralelas (foliación). Durante el proceso, en algunos gneises, ciertos minerales
(como ortosas y cuarzos) pueden quedar desorientados dentro de las láminas, lo que da lugar a los
denominados gneises glandulares o gneises de ojo de sapo (Figura 3.18), en que los minerales
aparecen sobresaliendo sobre la textura de la roca.
Figura 3.18. Gneis glandulares o en forma de ojo de sapo (a esta textura se le conoce también como augen)
Metamorfismo Regional
Esta determinado por la presión y temperatura, definiéndose de esta manera una serie de "grados" y
"facies" metamórficas. Es el caso más común del metamorfismo y también el más complejo, y para su
estudio es necesario un conocimiento profundo de la cartografía geológica de la zona, así como de la
petrografía de cada tipo litológico involucrado.
El concepto del grado metamórfico fue introducido por WINKLER, H.G.F. y desarrollado a partir de
magmatitas básicas (basaltos). El grado metamórfico se refiere a la intensidad del metamorfismo, que ha
influido en una roca. Generalmente el grado metamórfico nombra la temperatura o la presión máxima del
metamorfismo. Las zonas metamórficas se distinguen con base en un mineral determinado o de un
grupo de minerales. Por ejemplo la zona de granate se caracteriza por la apariencia de granate y la zona
de sillimanita se caracteriza por la apariencia de sillimanita (Figura 3.19).
Figura 3.19.Grado metamórfico (para cada grado hay minerales indicadores, así la clorita es típica de
metamorfismo de bajo grado y en algunas rocas de intermedio pero nunca en alto grado)
Facies Metamórficas
Los grados y facies metamórficas son definidos para cada protolito en particular por una cierta
paragénesis, y más específicamente por los límites de estabilidad termodinámica de los minerales
recristalizados. Esta es la causa por la que se establece que si una roca metamórfica presenta
hornblenda (anfíbol), pertenece al "grado medio de metamorfismo"; o lo que es lo mismo, la hornblenda
define al grado medio de metamorfismo (o facies anfibolita).
Figura 3.20. Facies metamórficas. Ej: Facies anfibolita, temperatura de 450 a 700 ºC y corresponde a
metamorfismo regional de alto grado. Facies de Anfibolita- Epidota, temperatura entre 250 y 450 ºC y
corresponde a metamorfismo de medio grado. Facies esquisto verde, temperatura entre 150 a 250 ºC y
metamorfismo de bajo grado
(Campal, 2002)
Textura
Define el tamaño y la forma de los cristales. Existe una textura general llamada cristaloblástica, las
cuales están formadas por un conjunto de cristales llamados blastos. Al fenómeno de formación de
blastos se le llama blástesis y éste conlleva la desaparición de la roca previa que recibe el nombre de
protolito. La textura general es cristaloblástica, y tiene cuatro tipos principales:
En este apartado se describen los principales tipos de texturas de las rocas metamórficas (Figura 3.21),
que habitualmente deben establecerse con la ayuda de un microscopio, no obstante se debe tratar de
identificarlas en muestras de mano.
Figura 3.21. Algunas texturas de rocas metamórficas. (Campal, 2002)
Granoblástica
El tamaño de todos los cristales es parecido y forman un mosaico de granos con tendencia al
empaquetado hexagonal, suele ser característica de las rocas metamórficas monominerales (cuarcitas,
mármoles, etc.) y de las corneanas, es decir, de rocas metamórficas que se formaron bajo condiciones
estáticas.
Lepidoblástica
Está definida por un apilamiento de minerales planares (micas), los cuales están orientados de forma
que sus caras planares son paralelas entre sí. Suele ser característica de las rocas metamórficas
micaceas (esquisitos, micacitas, algunos gneises, etc.).
Nematoblástica
Es similar a la textura lepidoblástica, sólo que en este caso el apilamiento no es de minerales con hábito
planar sino acicular. Suele ser característica de las anfibolitas.
Porfidoblástica
Cuando se observa una serie de cristales de gran tamaño (porfidoblastos) englobados en una matriz
compuesta por granos de un tamaño sensiblemente menor, es decir, existen dos poblaciones distintas
de cristales. Generalmente, los porfidoblastos son minerales índices que indican las condiciones que se
alcanzaron durante el metamorfismo. Por consiguiente, es importante su identificación.
Estructuras
Cuando el proceso metamórfico se produce bajo condiciones de presiones dirigidas y existen minerales
que puedan desarrollar un hábito planar o prismático, éstos suelen crecer orientados, disponiéndose
perpendiculares a la dirección desde la que se ejercen las presiones máximas (Figura 3.22),
desarrollándose en este caso una fábrica planar en la roca denominada foliación (las rocas suelen
fracturarse siguiendo los planos de foliación). Existen diferentes tipos de foliación, dependiendo del
grado de metamórfico alcanzado y de la mineralogía de la roca inicial.
Pizarrosidad
Este tipo de foliación está definida por la cristalización orientada de minerales planares muy pequeños,
no visibles a simple vista (fundamentalmente micas). La pizarrosidad es característica de condiciones de
bajo grado metamórfico (baja P y T).
Esquistosidad
Cuando aumenta el grado metamórfico los minerales planares aumentan de tamaño y son visibles a
simple vista. En algunos casos en las superficies de foliación se observan grandes placas de micas, que
le dan un aspecto escamoso. La esquistosidad es característica de condiciones de grado metamórfico
medio - alto.
Bandeado gnéisico
Durante el metamorfismo en grado alto las migraciones iónicas pueden ser lo suficiente grandes como
para causar, además de la orientación de los minerales con hábito planar, la segregación de minerales
en capas. Estas segregaciones producen bandas de minerales claros y oscuros, que confieren a las
rocas metamórficas un aspecto bandeado muy característico. A este conjunto lea denominamos
bandeado gnesico, y es propio del metamorfismo de alto grado.
Esquistosidad de crenulación
Cuando la roca ha sido sometida a dos procesos de deformación diferentes separados en el tiempo, es
decir, a dos direcciones de compresión diferentes es posible observar dos sistemas de foliaciones que
se cortan entre sí. Generalmente una de ellas está plegada, definiendo una serie de pequeños arcos
poligonales.
El tipo de foliación está también relacionado con el tamaño de grano y, por tanto, con el grado de
metamorfismo que ha sufrido la roca. Las rocas que presentan pizarrosidad tienen el grano muy fino o
fino, las que presentan esquistosidad tienen el grano grueso y, por último, las que tienen bandeado
gnéisico definido tienen el grano grueso o muy grueso.
La clasificación de las rocas metamórficas es muy compleja, aunque de una manera muy simplificada
podemos basarla en la presencia o ausencia de foliación y en la composición mineralógica. De esta
forma podemos establecer dos grandes grupos: las rocas foliadas y las no foliadas (Figura 3.23).
Figura 3.23. Clasificación de las rocas metamórficas según la presencia o ausencia de foliación
Rocas foliadas
A su vez, las rocas foliadas pueden subdividirse, en función del tipo de foliación, tamaño de grano, y
minerales índice.
Pizarra
Es una roca foliada de grano fino compuesta por pequeños cristales de mica. Se caracteriza por su
excelente exfoliación, o tendencia a romperse en láminas planas (Figura 3.24). Pizarras verdes son
típicas para el grado metamórfico bajo según WINKLER, son principalmente de albita, clorita, epidota y
actinolita. Las rocas de partida son plutonitas y vulcanitas básicas, sobre todo gabros y basaltos.
Esquisto
Roca de grano grueso que contiene más de un 20% de minerales planares (Figura 3.24). Es una roca
característica del metamorfismo de grado medio (protolito: varios tipos de rocas detríticas y volcánicas).
En función del mineral índice que presente, se pueden establecer: esquistos biotíticos, esquistos con
cloritoide, esquistos con estaurolita, esquistos anfíbólicos (esquistos verdes), esquistos granatíferos,
etc...
Gneis
Roca de de textura granoblástica, que presenta minerales alargados y granulares en las bandas claras y
planares en las oscuras (Figura 3.24). Es propia del metamorfismo de alto grado (protolito: granitos,
ortogneis, ortogneises glandulares; rocas sedimentarias, paragneis). El tamaño de grano puede variar
entre 1 y 15 mm para los feldespatos; el cuarzo casi siempre está presente en granos de magnitud
similar o más pequeños que el feldespato. Los accesorios comunes son muscovita (gneiss muscovítico),
biotita (gneiss biotítico), ambas micas (gneiss a dos micas), o anfíbol (gneiss anfibólico). Los
ferromagnesianos están orientados de forma más o menos notoria. Las micas normalmente contornean
los granos mayores de feldespato que adquieren el aspecto de "ojos". Cuando se describe un gneiss
debe indicarse cual es el accesorio ferromagnesiano presente, su tamaño de grano (fino, medio o
grueso), y si es posible distinguir el tipo de feldespato.
Rocas no foliadas
Generalmente están compuestas por un solo mineral (monominerales) cuyos cristales se caracterizan
por tener un hábito equidimensional. Las rocas metamórficas no foliadas más características son:
Mármol
Es la roca metamórfica con mayor interés minero (Figura 3.25). Se forma como consecuencia del
metamorfismo de calizas, bajo condiciones de metamorfismo tanto regional como de contacto, que
inducen la recristalización de la calcita a alta temperatura. Este proceso transforma las variadas texturas
originales de las calizas en texturas granoblásticas de tamaño de grano muy variable, que puede llegar a
ser de varios milímetros, lo que se traduce en una mayor resistencia mecánica y homogeneidad de la
roca.
El mármol está compuesto mayoritariamente por calcita granoblástica, pero pueden contener además
otros minerales, tales como micas (mármoles cipolínicos), dolomita, brucita, vesubianita, wollastonita,
diópsido, tremolita, grafito, pirita.
Cuarcita
Roca metamórfica compuesta por granos de cuarzo (Figura 3.25), que proviene del metamorfismo de
areniscas ricas en cuarzo. En algunos casos, las estructuras sedimentarias de las areniscas, se
conservan dando lugar a bandeados.
Corneanas
Eclogitas
Roca de metamórfismo regional de alto grado formada a partir de rocas básicas, sin mostrar foliación y
constituida por onfacita (piroxeno) y granate como minerales esenciales. Accesorios: anfíboles, clorita,
esfena, moscovita, albita, cuarzo, rutilo y pirita.
Anfibolitas
Se designa con este nombre a un grupo amplio de rocas metamórficas cuyo componente esencial es un
anfíbol. Las anfibolitas más comunes tienen como minerales integrantes hornblenda, plagioclasa y
cuarzo; la hornblenda suele presentarse en bastoncitos cuyo eje se orienta paralelo a un plano
preferencial, confiriéndole a la roca una textura algo esquistosa (nematoblástica). La roca puede mostrar
un bandeado alternado de capas verde oscuro, casi negras, muy ricas en anfíbol y otras más claras
donde domina la plagioclasa y el cuarzo. Algunas anfibolitas en muestra de mano tienen pobre
esquistosidad, siendo su textura prácticamente masiva.
Granulitas
El metamorfismo origina otras muchas rocas, aparte de las descritas, en general sin aplicación industrial
directa. Sin embargo, en algunos casos estas rocas pueden contener concentraciones de minerales de
interés económico, susceptibles de extracción minera y concentración. Algunos de los más significativos
son: granate, corindón, grafito, asbestos, nesosilicatos de aluminio (andalucita- sillimanita- distena).
(Lunar & Oyarzun, 1991)
El granate
se forma en muchas rocas metamórficas de origen pelítico (esquistos en sentido amplio, neises), aunque
también aparece en algunas rocas ígneas, y, debido a su escasa alterabilidad, suele concentrarse en
sedimentos aluvionares. En las rocas metamórficas solo llega a ser aprovechable cuando es muy
abundante, o cuando la roca está afectada por un proceso de alteración que haya destruido al resto de
minerales.
Las aplicaciones del granate están relacionadas con sus propiedades de: dureza y densidad
relativamente altas, resistencia química, y no toxicidad, que permiten que tenga cinco campos
principales de aplicación: abrasivo para eliminación de óxidos sobre superficies metálicas (decapar),
revestimientos abrasivos, filtrado de aguas, corte por chorro de agua, y pulido.
En España se explota en Níjar (Almería), pero no en rocas metamórficas, sino a partir de una roca
volcánica excepcionalmente rica en este mineral, y fuertemente alterada, lo que permite la liberación
natural del mineral. A nivel mundial, el mayor productor es EE.UU, a gran distancia de otros como
Australia, India y China.
El corindón
El corindón se emplea fundamentalmente como abrasivo para pulido, en todo tipo de procesos
industriales. Esto se debe no solo a su gran dureza (9 en la escala de Mohs, el segundo mineral más
duro tras el diamante), sino también a su elevado punto de fusión (1.950ºC), y a la forma de sus granos,
controlada por la partición perfecta que suelen presentar, y que favorece esta aplicación. También se
emplea en la fabricación de ladrillos refractarios.
Por su parte, el esmeril es un abrasivo de menor calidad, que se utiliza fundamentalmente como aditivo
en revestimientos, como antideslizante.
Zimbabwe y la República de Sudáfrica son los principales productores a nivel mundial de corindón,
mientras que Turquía y Grecia lo son de esmeril. En España no existen explotaciones mineras de
ninguno de los dos. Por su parte, las variedades gema se obtienen de yacimientos fundamentalmente de
tipo pegmatítico, o concentrado en aluviones, de Sri Lanka, Birmania, Tailandia, entre otros.
El grafito
Sus aplicaciones más conocidas en la actualidad son las relacionadas con la fabricación de objetos y
elementos ligeros pero de alta resistencia, como material deportivo (esquís, raquetas), o piezas de
automoción (barras protectoras). También, como elemento moderador en reactores nucleares, como
aditivo lubricante, o en la fabricación de carbono activado, entre otros usos.
Los principales países productores de grafito son China, Corea del Sur e India. En España se explota o
se ha explotado hasta fecha reciente en Gadamur y Puente del Arzobispo (Toledo).
De esta forma, cada uno de estos "asbestos" presenta en el detalles propiedades diferentes, lo que
condiciona sus aplicaciones concretas, relacionadas fundamentalmente con el origen etimológico de la
palabra asbesto, que proviene del griego y significa "incombustible": se emplean como aislantes
térmicos, si bien la toxicidad de algunos de ellos (fundamentalmente de la crocidolita) ha hecho decaer
de forma muy severa estas aplicaciones. También se emplean como aditivo en cementos
(fibrocementos), entre los cuales el más conocido es la uralita.
Su origen está en relación con el metamorfismo regional de rocas básicas o ultrabásicas. En concreto,
los asbestos suelen formarse como relleno de venas durante estos procesos, de forma que las fibras de
asbesto crecen perpendidularmente a las paredes la fractura, con lo cual la longitud de las fibras, que es
un factor económico muy importante, está condicionada por el espesor de estas venas.
Los principales países productores de asbestos son Rusia, Canadá, Brasil y Zimbawue. Como ya se ha
indicado, su consumo a nivel mundial ha descendido debido a las consideraciones sobre sus efectos
sobre la salud.
Andalucita, sillimanita y distena son variedades polimorfas, que se forman por metamorfismo de rocas
alumínicas, pelíticas, bajo diferentes condiciones de presión y temperatura (Figura 3.27). Existe otra
variedad sintética, que es la mullita, que se forma en condiciones de alta temperatura y baja presión, que
raramente se dan en la naturaleza. Algunos, como la andalucita, pueden también formarse bajo otras
condiciones más propicias a la formación de yacimientos, como las condiciones hidrotermales. En las
rocas correspondientes están acompañados siempre de otros minerales como cuarzo y micas, a lo que
pueden acompañar otros como granate, estaurolita, etc., dependiendo de la composición concreta de la
roca y de las condiciones a las que haya estado sometida. No obstante, en los casos en que son
explotables suelen aparecer concentrados en bolsadas de cierto volumen.
Figura 3.27. Nesosilicatos de aluminio (andalucita, sillimanita y distena)
Los principales países productores de estos minerales son la República de Sudáfrica, Francia y España
para andalucita, EE.UU. e India para distena, e India para sillimanita. En España son relativamente
abundantes, en los distintos terrenos metamórficos (Macizo Ibérico, Zona Bética, Pirineos), pero no
llegan a presentar interés minero.
El metamorfismo puede afectar a los yacimientos de minerales metálicos, produciendo en los mismos
cambios más o menos significativos. En especial, cuando el metamorfismo va acompañado de una
deformación tectónica importante puede llegar a transformar completamente el yacimiento, en cuanto a
su disposición geométrica, mineralógica e incluso petrológica. En los casos más "suaves", produce o
puede producir una recristalización de las menas, que implica un aumento del tamaño de grano que
favorece el proceso de beneficio minero. Por ejemplo, en el caso de las Formaciones Bandeadas de
Hierro ("banded iron formations", BIF), el metamorfismo regional induce una recristalización del mineral
precursor (p.ej., goethita) a magnetita, y del chert original a cuarzo recristalizado poligonal,
granoblástico. (Lunar & Oyarzun, 1991)
Rocas metamórficas con grado de metamorfismo, bajo a alto, se encuentran distribuidas en las tres
cordilleras, en el Escudo de Guyana, en la Sierra Nevada de Santa Marta y en la Península de la
Guajira. Sus edades varían desde el Precámbrico hasta el Cretácico (INGEOMINAS, 2001).
ROCAS ÍGNEAS
Las rocas ígneas, están constituidas por una asociación mineral formada a partir de la cristalización
magmática, consecuencia de su progresivo enfriamiento en el proceso de ascenso del magma. El
enfriamiento magmático puede producirse en zonas profundas de la corteza en forma lenta y progresiva,
o bien en superficie de forma brusca e instantánea (donde recibe el nombre de lava). Los resultados
finales a causa el enfriamiento del magma se presentan muy distintos, aun partiendo de magmas con
idéntica composición
Las rocas ígneas se dividen en dos grupos (Figura 3.3), dependiendo del lugar en dónde se forma la
roca:
Figura 3.3. Distribución de las rocas ígneas en la corteza. En color naranja están representadas las
estructuras asociadas a plutonismo (rocas intrusivas). En colores oscuros sobre la superficie, se muestran
las rocas extrusivas asociadas a vulcanismo, (USGS).
Las rocas ígneas que se forman por debajo de la superficie de la Tierra se llaman rocas ígneas
intrusivas o plutónicas. Estas rocas se forman cuando el magma penetra en un bolsillo o recámara
subterránea que se encuentra relativamente fría y que las solidifica en forma de cristales debido a que
se enfría muy lentamente, y genera rocas que contienen grandes cristales.
Las rocas ígneas que se forman sobre la superficie de la Tierra se llaman rocas ígneas extrusivas o
volcánicas, ya que se forman de la lava que se enfría en o sobre el nivel de la superficie de la Tierra.
El magma se solidifica a través del proceso de cristalización. Al principio el magma está fundido, es una
solución líquida de iones a alta temperatura (entre 500º - 1000º C). Al ocurrir una disminución del calor
que mantiene el magma líquido, la sustancia derretida comienza a solidificarse. Los granos minerales
empiezan a crecer paulatinamente; a medida que este crecimiento progresa, se liberan gases, a esta
altura del proceso se tiene una mezcla de líquidos, gases y sólidos. A medida que la temperatura
continua bajando, la mezcla se solidifica hasta formar las rocas ígneas.
A partir del magma los cristales de silicatos se forman sucesivamente cuando la temperatura del magma
llega a la temperatura de fusión típica para cada tipo de cristal. Los primeros cristales formados a altas
temperaturas después pueden cambiar su composición o pueden disolverse nuevamente. De tal modo
los cristales ya formados contribuyen con sus iones, moléculas y átomos al magma y se combinan
nuevamente formando nuevos cristales cuya temperatura de fusión es más baja que la de los primeros
cristales formados; se dice que los nuevos cristales son estables a las temperaturas más bajas
establecidas ahora. Estos procesos de cambio se llaman reacciones. Como ocurren varias reacciones
sucesivas conforme disminuye la temperatura del magma la serie ordenada de reacciones se llama la
serie de BOWEN en honor al científico estadounidense que formuló este concepto. Se distingue dos
tipos de reacciones, la reacción continua y la reacción discontinua (Figura 3.4).
Por reacción continua un cristal formado a altas temperaturas como una plagioclasa rica en el
componente Ca2+ varía gradualmente su composición reemplazando una porción de los iones de Ca 2+
por los iones de Na+ y una porción de los iones Al 3+ por los iones de Si4+. Para mantener su neutralidad
el reemplazo de Ca2+ por Na+ está acoplado con el reemplazo de Al3+ por Si4+.
Por reacción discontinua un cristal máfico (rico en magnesio y hierro) formado a alta temperatura
reacciona con el liquido restante, una porción de los cristales formados a alta temperatura se disuelve y
sus iones constituyen juntos con otros iones del magma otro mineral más rico en Si y estable a una
temperatura más baja que la del primero mineral cristalizado. La serie de reacción discontinua inicia con
la cristalización de olivino cuya estructura se constituye de los tetraedros de (SiO4)4- independientes que
cristaliza primero a las temperaturas más altas, pasa hacia el piroxeno (augita) con cadenas simples de
tetraedros de (SiO4)4-, seguido por el anfíbol (hornblenda) con cadenas dobles de tetraedros de (SiO4)4 -
y al final se forma la biotita con su estructura compleja de láminas de tetraedros de (SiO4)4 –.
La serie de BOWEN incluye las dos ramas convergentes de las series continua y discontinua. La
plagioclasa rica en Na+ cristaliza casi simultáneamente con la biotita. Ambos siguen el feldespato
alcalino, la moscovita y el cuarzo en el orden de la temperatura disminuyéndose.
Entre otras causas la diferenciación magmática se debe al descenso de los cristales precipitados
temprano y de mayor densidad (como olivino, piroxeno y espinela) en comparación con el magma
restante. El descenso de estos cristales es en gran parte un efecto de la gravitación. Por esto se habla
de una diferenciación gravitativa. Los cristales precipitados temprano se acumulan en el fondo de la
cámara magmática, la acumulación de los cristales se denomina cúmulos. Los cúmulos son ricos en los
elementos Mg, Fe, Cr y Ni. El magma restante es rico en los elementos Si, Al, Na y K. Ocasionalmente
algunos minerales relativamente livianos precipitados tempranos se separan del magma restante más
denso y ascienden.
La textura que presenta una roca se debe al tamaño y la forma de los cristales que la constituyen.
Normalmente los aspectos texturales se observan por medio del microscopio de polarización, donde
puede observarse el tamaño de los cristales, sus variedades morfológicas y hábitos cristalinos, así como
la cristalinidad de la roca; todos ellos, aspectos relacionados con la rapidez y tipo de cristalización
magmática. Según la cristalinidad presente en las rocas, éstas pueden clasificarse en holocristalinas,
cuando toda la roca es totalmente cristalina; hipocristalina, cuando presenta parte de la roca en forma
cristalina; y vítrea, si toda la roca es amorfa y carece de fase cristalina alguna.
Por la forma de los cristales, las rocas se clasifican en panidiomorfas (constituidas por cristales
regulares, limitados por caras cristalinas), panalotriomorfas (si sus cristales son irregulares y no
presentan definida ninguna cara cristalina), o subidiomorfas (que presentan cristales regulares e
irregulares con desarrollo de ciertas caras cristalinas).
Si se atiende al tamaño de los cristales, las rocas ígneas pueden presentar las siguientes texturas
(Figura 3.5):
Figura 3.5. Textura de las rocas ígneas de acuerdo al tamaño de los granos
Si el magma se enfrió o cristalizó a una velocidad relativamente lenta en profundidad, el descenso muy
gradual de la temperatura permite que los minerales se desarrollen, y formen granos que a simple vista
que se pueden ver en muestras de mano obteniéndose una textura conocida como fanerítica o granuda.
La velocidad de enfriamiento de un magma depende del tamaño y de la forma del cuerpo del magma,
así como de su profundidad bajo la superficie. Por ejemplo, un cuerpo pequeño de magma cuyo espesor
es reducido en comparación con su longitud y anchura, rodeado por roca sólida y fría, pierde su calor
más rápidamente que el mismo volumen de magma si estuviera en un depósito esférico. Y puesto que el
enfriamiento rápido impide por lo común la formación de granos grandes, las rocas ígneas que resultan
tienen texturas de grano fino. Los minerales individuales están presentes, pero son tan pequeños que no
se les puede ver sin la ayuda de un microscopio. Esta textura de grano muy fino es conocida como
afanítica.
Textura Porfídica
Un magma puede enfriarse a temperaturas variables, lentamente al principio y con mayor rapidez
después. Puede comenzar a enfriarse bajo condiciones que permitan la formación de granos minerales
grandes en las primeras etapas y a continuación puede pasar a un nuevo medio donde el enfriamiento
más rápido congela los granos grandes en una pasta de grano más fino. En este caso los minerales
grandes se llaman fenocristales.
Textura Vítrea
Si el magma es eyectado repentinamente por un volcán o por una fisura a la superficie del terreno, se
puede enfriar tan rápidamente que no dé tiempo a la formación de minerales. El producto resultante es
un vidrio, que no es en realidad una roca pero generalmente se le trata como tal. El vidrio es un tipo
especial de sólido en el que los iones no están dispuestos de manera ordenada, sino que aparecen
desordenados como los iones en un líquido. Sin embargo, han sido “congelados” en el lugar por el
cambio rápido de temperatura.
Textura Piroclástica
Cuando el enfriamiento del magma se da muy rápido. Esta textura se forma al consolidarse fragmentos
expulsados durante erupciones volcánicas, estos pueden ser cenizas finas, gotas fundidas o grandes
bloques angulares arrancados de las paredes de la chimenea volcánica.
Una roca piroclástica muy frecuente es la que se compone de delgadas hileras de vidrio que
permanecieron lo suficientemente calientes durante su vuelo como para cementarse después del
impacto. Otras rocas piroclásticas están compuestas por fragmentos que se solidifican antes del impacto
y se cementan algún tiempo después. Como están formadas por partículas o fragmentos individuales
más que de cristales interconectados, sus texturas suelen ser más parecidas a las de rocas
sedimentarias que de otras ígneas.
Una de las rocas piroclásticas más comunes, es la toba, que se compone fundamentalmente de
diminutos fragmentos del tamaño de cenizas que se cimentaron después de su caída. Cuando las
partículas de cenizas permanecieron lo suficientemente calientes como para fundirse, la roca se
denomina toba soldada. Aunque éstas son fundamentalmente diminutos copos vítreos, pueden contener
fragmentos de pumicita del tamaño de una nuez y otros fragmentos de roca.
Textura Pegmatítica
Las soluciones que se desarrollan al final del enfriamiento de un magma se llaman soluciones
hidrotermales. Estas cristalizan en rocas ígneas de grano excepcionalmente grueso (mayores a un
centímetro), llamadas pegmatitas y su textura pegmatítica.
Dentro de la estructura de una roca caben todos los aspectos morfológicos de escala macroscópica,
observables a simple vista. Una roca presenta estructura fluidal cuando contiene una serie de cristales
alargados en una dirección preferente. Esta textura es típica de rocas ígneas que cristalizan a partir de
un magma expuesto a esfuerzos tectónicos, o que presentan un cierto flujo. Un ejemplo claro lo
constituyen las traquitas, un tipo de rocas volcánicas caracterizadas por presentar orientados los
cristales de feldespato (esta textura específica, recibe el nombre de traquítica). Los enclaves, o
inclusiones de fragmentos de otras rocas dentro de un magma son muy comunes en las rocas ígneas.
Los granitos, generalmente, presentan enclaves de tonalidades oscuras (melanocráticas), y en las rocas
volcánicas abundan los enclaves de fragmentos de rocas englobados en el magma. Estructuras típicas
de las rocas volcánicas son la vacuolar (huecos producidos por la desgasificación), amigdalar (cuando
las vacuolas se rellenan de minerales secundarios posteriores a la consolidación de la roca),
almohadillada (cuando adopta estas formas, típicamente de vulcanismo submarino), piroclástica (para
rocas volcánicas constituidas por fragmentos sueltos, como las tobas volcánicas) o columnar (típica de
la solidificación de las coladas basálticas).
Los minerales constitutivos de las rocas magmáticas pueden dividirse generalmente en dos grandes
grupos: minerales primarios, cristalizados durante la fase ortomagmática; y minerales secundarios,
cristalizados en etapas magmáticas tardías (por procesos hidrotermales), o en etapas posteriores a la
consolidación magmática (mediante procesos de alteración y metamórficos). Si se atiende su
coloración, tanto los minerales primarios como los secundarios pueden a su vez dividirse en
leucocráticos y melanocráticos. Los minerales leucocráticos se caracterizan como su nombre indica, por
presentar colores claros, característica que cumplen la mayoría de los silicatos. Tradicionalmente se
emplea el término félsico (que provienen de feldespato y cuarzo) para referirse a este tipo de minerales,
como por ejemplo el cuarzo, la ortosa, albita, anortita, los feldespatoides y la moscovita, entre otros.
Si se atiende a la abundancia con la que se presentan los minerales primarios en las distintas rocas,
estos pueden subdividirse a su vez en minerales principales (que constituyen porcentualmente la mayor
parte de la roca) y accesorios (cuando se presentan en una cantidad inferior al 5% en volumen). Como
el concepto de mineral principal o accesorio sólo atiende a la abundancia relativa de las distintas fases
minerales en una roca concreta, la génesis de éstas se encuentra directamente relacionada con la
composición química y el ambiente de cristalización (presión y temperatura) reinantes. Un mineral puede
aparecer como componente principal de una roca mientras que en otro tipo sólo aparece como
accesorio. Por ejemplo, la calcita y la dolomita aparecen como minerales principales y casi exclusivos en
las carbonatitas, mientras que en el resto de las rocas ígneas lo hacen normalmente como minerales
accesorios.
Los minerales leucocráticos que constituyen mayoritariamente las rocas ígneas están incluidos en el
grupo de los tectosilicatos (cuarzo, feldespatos alcalinos, plagioclasas, moscovita y feldespatoides); los
minerales melanocráticos, ricos en elementos ferromagnesianos (hierro, magnesio y titanio), son tanto
más abundantes cuanto mayor es la basicidad. Los minerales melanocráticos más comunes en las rocas
ígneas son ciertos silicatos, cuyas especies minerales presentan una importante coloración (olivino,
piroxenos, anfíboles y ciertas micas como la biotita y flogopita).
El pequeño tamaño que suelen presentar este tipo de minerales, dificulta su identificación a simple vista,
de manera que se hace necesario el empleo del microscopio petrográfico. La presencia de estos
minerales en las rocas magmáticas aporta una gran cantidad de datos relativos a la composición
química y las condiciones de consolidación en la roca, muy empleados en los estudios petrogenéticos.
Los minerales accesorios más comunes en las rocas ígneas son la andalucita, sillimanita, granate,
turmalina, calcita, turmalina, circón, apatito, esfena, espinela y los óxidos de hierro y titanio (rutilo,
hematites, magnetita, ilmetita).
Minerales Secundarios
Los minerales secundarios más comunes en las rocas ígneas son los anfíboles (tremolita, actinolita),
epidota, clinozoisita, cloritas, ceolitas, serpentinas, pinnita y iddinsita. Los dos últimos no son minerales
propiamente dichos, sino unos agregados cristalinos de escala microscópica, resultado de la alteración
hidrotermal de minerales primarios, en el caso de la pinnita por alteración del olivino y en el de la pinnita,
por alteración de la cordierita.
En la mayoría de estas rocas, más de 90% del peso de minerales corresponden a silicato y cuarzo, o
sólo a silicato, en menor proporción se encuentran óxidos de Fe (FeO2) y de Ti (TiO2), y en
concentraciones aún menores, fosfato de calcio y otros minerales. En general se puede presentar la
composición de las rocas magmáticas completamente o casi completamente por medio de su contenido
en los siguientes óxidos:
SiO2, TiO2, Al2O3, Fe(3+)2O3, Fe(2+)O, MnO, CaO, Na2O, K2O, P2O5, CO2, SO3 y
H2O.
Una clasificación simple de las rocas ígneas se basa en su contenido en SiO2 (Tabla 3.1), así:
El contenido mineral modal de las rocas ígneas varía ampliamente con los contenidos en los óxidos, que
depende de los procesos de su formación:
d. Interacción de los magmas de origen profundo con las rocas de la corteza terrestre y su
evolución por medio de diferenciación y otros procesos.
La nomenclatura siguiente se funda en las reglas de la Unión Internacional de las Ciencias Geológicas.
Dichas reglas se presenta en el triángulo doble de Streckeisen y otros diagramas. En el caso de las
rocas plutónicas y diques completamente cristalinos, la clasificación se basa en el contenido mineral
modal. El contenido mineral modal significa la participación cuantitativa de los minerales en porcentajes
de volumen global de la roca en cuestión y se puede determinarlo cuantitativamente.
Por ejemplo, considérese una roca formada por 10% de cuarzo, 30% de plagioclasa (oligoclasa), 20%
de feldespato alcalino, 10% de biotita, 05% de hornblenda y 25% de opacos. A los efectos de la
clasificación modal se lleva las proporciones de cuarzo, plagioclasa y feldespato alcalino al 100%: Qz:
(10x100)/60 = 16.7 %. Pg: (30x100)/60 = 50%. F.A: (20x100)/60 = 33.3%. De esta manera, el análisis
modal de la roca se plotea en un diagrama triangular de vértices Q - A - P y queda representado por un
punto dentro del campo de los granitos (Figura 3.8). Se clasifica la roca entonces como un
Monzogranito, dejando en claro cual es la fase mineral accesoria más importante.
Figura 3.8. Ejemplo para encontrar el punto en el diagrama de Streckeisen para rocas ígneas.
Los minerales máficos no se presentan en el triángulo doble de Streckeisen, minerales máficos son
micas de Fe y Mg, anfiboles, piroxenos, olivino, circón, apatito, titanita, epidota, ortita, granate, melilita,
monticelita y carbonatos primarios. Según su composición la moscovita no pertenece a los minerales
máficos, pero tampoco pertenece a los componentes A, P, Q y F. Los minerales máficos se toman en
cuenta de tal modo, que se determinan su participación en la roca magmática en cuestión. Si su
participación es menor de 90% (índice de color M < 90), se utiliza el triángulo doble de Streckeisen. Si su
participación es mayor de 90% (M > 90), se trata de una roca ultrabásica, la cual se clasifica a través de
otros diagramas, que se basan en el contenido de los minerales máficos. Para todas las categorías de
rocas del triángulo doble de Streckeisen se puede utilizar una clasificación suplementaria en base de su
índice de color empleando los prefijos siguientes (Tabla 3.3):
Figura 3.9. Diagrama de la clasificación basada en los contenidos de Olivino-Piroxenos. Para contenido de
minerales máficos mayor de 90 %
Rocas Intrusivas
Constituyen la parte más importante en volumen de la corteza terrestre. El 80% de la corteza continental
está formado por granito o rocas similares. Las rocas intrusivas suelen ser de grano grueso, debido a
que se enfriaron más lentamente. La estructura vítrea no suele encontrarse en las masas intrusitas
exceptuando los bordes de algunos filones y diques.
Todos los minerales tienen condiciones de estabilidad química que dependen de la presión y
temperatura a la que se encuentren sometidos, cambiando cuando éstas cambian, llegando en muchos
casos a reaccionar entre sí para dar lugar a una roca de composición mineralógicamente nueva.
La temperatura y la presión varían muchísimo en los diferentes puntos del interior de la tierra, por lo que
un mismo mineral puede dar lugar a diferentes rocas, según las condiciones a las que este sometido.
El cambio de presión se debe principalmente al peso de los materiales superpuestos y aumenta con el
espesor y la densidad. A diez kilómetros de profundidad es aproximadamente de 2.500 atmósferas y la
temperatura de 600ºC a 700ºC. Los efectos de estar sometidas a presiones elevadas se aprecian en que
estas rocas nunca contienen vacuolas (pequeños huecos que presentan las rocas extrusivas de 1mm a
2 o 3 cm.; debido a burbujas de vapor de agua que se separaron de la lava al salir a superficie y sufrir un
descenso de presión).
Las rocas intrusivas aparecen muchas veces formando diques o filones que invaden otras rocas
preexistentes, causando en las mismas ciertas transformaciones. Unas veces incorporan pequeños
fragmentos de la roca encajante en el magma, formando lo que se llama intrusiones o xenolitos.
También produce efectos químicos al ponerse en contacto el magma caliente sobre una roca encajante
fría.
Las grandes masas de rocas intrusivas, como las que forman los granitos, se llaman batolitos. Algunos
afloran en áreas muy extensas que alcanzan miles de kilómetros cuadrados, otros son relativamente
pequeños.
Granito
Formada principalmente por cuarzo (25 a 35%) y feldespato potásico (50%), como minerales
secundarios presenta plagioclasa sódica, moscovita, biotita (silicato oscuro), anfíbolita (silicato oscuro) y
como minerales accesorios puede llevar turmalina y granates, etc (Figura 3.10). El granito es una roca
ácida, tiene un 75% de sílice.
Tiene textura fanerítica, con cristales de cuarzo, de forma esférica y cristales de feldespato más
rectangulares que esféricos. Si los cristales de feldespato tienen un centímetro o más de longitud en una
matriz de grano grueso de cuarzo y anfíbola, el granito puede presentar textura porfídica.
Los cristales de cuarzo, suelen ser vítreos y de color claro a gris claro. Los cristales de feldespato no son
vítreos y su color varía de blanco a gris o rosado salmón, Cuando se mezclan con cantidades menores
de silicatos oscuros, tiene un color gris claro, cuando predomina el feldespato potásico rosado oscuro, el
granito parece casi rojizo.
El granito se descompone por la acción del bióxido de carbono, CO2, disuelto en agua, que ataca al
feldespato, convirtiéndolo en arcilla, desmoronando toda la roca. La densidad del granito varía entre 2,63
y 2,75 g/cm3. Su resistencia a la presión se sitúa entre 1.000 y 1.400 kg por cm2. Es más duro que la
arenisca, la caliza y el mármol, y su extracción es por tanto más difícil. Es una piedra importante en la
construcción; las mejores clases son muy resistentes a la acción de los agentes atmosféricos.
Sienita
Es una roca ígnea de grano grueso y color claro, similar en muchos aspectos al granito, pero que
contiene poco o nada de cuarzo (Figura 3.10). Compuesta principalmente de ortoclasa y oligoclasa, esta
roca puede contener pequeñas cantidades de magnetita, apatito, zircón, biotita, hornblenda y piroxeno.
En las sienitas nefelinas, el mineral está asociado con más de un 5% de feldespato; algunas de éstas
pueden contener algo de sodalita o corundo. Otros tipos de sienitas, los que contienen cantidades
apreciables de biotita, suelen clasificarse como sienitas micáceas. Las sienitas leucitas contienen más
de un 5% de leucita.
Diorita
Estas rocas son cristalinas, tienen grano grueso (textura fanerítica) y se componen en su mayor parte de
sílice y alúmina, con algunos óxidos de hierro, cal y magnesio (Figura 3.10). Las especies más comunes
de diorita contienen feldespato de plagioclasa y hornblenda. Otros tipos incluyen biotita, cuarzo o
diversos silicatos magnesianos.
Gabro
Es el equivalente intrusivo del basalto, y está compuesto por plagioclasas básicas, feldespato, con
predominio de minerales oscuros, con frecuencia piroxenos, hornblenda u olivino, carece de cuarzo
(Figura 3.10). Las rocas son pesadas y a menudo verdosas.
Peridotitas
Roca ígnea compuesta por piroxeno, olivino y hornblenda. Es la roca que forma el manto terrestre. La
magnetita, la cromita, la ilmenita y el granate están asociados con frecuencia a esta roca. Algunos tipos
de peridotita son la piroxenita, compuesta casi por completo por piroxeno; la hornblendita, variedad rara
con predominio de hornblenda; la serpentina, compuesta casi exclusivamente de olivino alterado, y la
kimberlita, variedad que contiene diamante. La peridotita es la fuente más importante de cromo.
Presentan textura fanerítica y colores oscuros, son las rocas más básicas de la serie, con una riqueza en
óxido que no sobrepasa el 44%.
Como se vio anteriormente, estas rocas se caracterizan por presentar minerales gruesos (fenocristales
de cuarzo y ortosa), principalmente sobre una matriz de grano más fino.
Son rocas porfídicas de composición igual a las rocas graníticas que las contienen. Tienen grandes
cristales idiomorfos (cristales con sus lados bien definidos) de feldespato ortosa y la matriz en que están
incluidos es de cuarzo, ortosa y biotita (Figura 3.11).
Aplitas
Rocas de colores claros, se presentan generalmente en forma de venas y filoncillos. Están compuestas
de cuarzo, ortosa y plagioclasa.
Pegmatitas
Variedad de roca ígnea de grano muy grueso, químicamente similar y asociada con el granito. Sus
minerales constituyentes son, en mayor medida, los típicos de las rocas intrusivas ácidas: ortoclasa,
feldespato, cuarzo y mica (Figura 3.11). Los cristales minerales independientes pueden medir hasta
varios metros. Este crecimiento cristalino tan grande indica que el magma de origen, desde el que la
roca se solidificó, pudo enfriarse muy despacio después de inyectarse en fisuras extendidas hacia afuera
desde la cámara central de magma. La pegmatita está ampliamente distribuida en la corteza terrestre,
pero se encuentra sobre todo en cordilleras montañosas antiguas, limitada sin embargo a aquellas
superficies en las que las rocas ígneas y las rocas metamórficas prevalecen. Minerales que contienen
los elementos boro, berilio y litio son abundantes en algunas pegmatitas. Otras incluyen cantidades
comerciales de feldespato, mica y turmalina con calidad de gema.
Rocas Extrusivas
Las rocas extrusivas, se originan como consecuencia de la actividad volcánica y se dividen en dos
clases: Piroclásticas y volcánicas
En el caso de una actividad volcánica de forma explosiva el magma enfriado se fragmenta, se expulsa y
reparte en forma de material suelto. Este material expulsado, fragmentado y distribuido por el viento, no
compactado se denomina tefra, independientemente de la composición o del tamaño de los granos. Los
diferentes fragmentos, sueltos o compactados, son llamados piroclástos. Las explosiones se originan de
magma viscoso en ebullición estando cerca de la superficie terrestre, a veces incorporan otras rocas ya
solidificadas o magma ya solidificado situados encima del cuerpo magmático en ebullición. Otra causa
para las explosiones es el ingreso de agua en un cuerpo magmático viscoso de cualquier contenido en
gas. Por la temperatura muy elevada el agua se convierte en vapor aumentando su volumen
apreciadamente, las rocas adyacentes se fragmentan debido a la energía generada por la deliberación
del gas y se produce una explosión del material. En el caso de una explosión freática el agua
subterránea se calienta debido a un cuerpo magmático subyacente de temperatura elevada, y al
vaporizar explota expulsando fragmentos accidentales de rocas adyacentes. En una explosión
freatomagmática se produce fragmentos juveniles y accidentales.
Las rocas piroclásticas son aquellas con textura clástica causada por procesos volcánicos. Las
erupciones volcánicas explosivas por ejemplo producen volúmenes grandes de material detrítico (de
detritus) volcanoclástico.
Bloques y bombas
Figura 3.12. Bloques y bombas volcánicas (Tomado de Lunar, R & Oyarzun, R., 1991)
Lapilli
Es otro piroclásto, de tamaño medio comprendido entre 64 y 2 mm. Suele estar formado por fragmentos
de la propia roca volcánica, porfídicos o vítreos (Figura 3.13).
Figura 3.13. Producto piroclástico de lapilli (Tomado de Lunar, R & Oyarzun, R., 1991).
Cenizas volcánicas
Son los piroclastos de grano más fino, de diámetro medio inferior a 2 mm (Figura 3.14).
Tobas
Son rocas piroclásticas, se forman por la cementación de piroclastos, ya sean cenizas, puzolanas o
lapilli. Las tobas volcánicas se suelen encontrar ocupando grandes extensiones en volcanes con
erupciones de tipo mixto. Los piroclastos aparecen con las explosiones y por ello se disponen en
estratos junto con las lavas que aparecen durante la actividad efusiva. Este tipo de toba se usa como
material de construcción.
Son piroclásticos porosos, pumíticas, con brillo sedoso, que nadan en la superficie de agua (Figura
3.15). Se constituyen de fibras de vidrio trenzadas subparalelamente y retorcidas alrededor de huecos y
de inclusiones. De tal modo la roca semeja a espuma. Se forman durante un enfriamiento muy rápido de
un magma ascendiente de alta viscosidad (que sufre una descompresión repentina característica para
las erupciones iniciales). El material expulsado es muy rico en gas y solidifica durante su vuelo por el
aire. Estos son muy característicos de las vulcanitas claras y ácidas, como por ejemplo de la riolita, y por
ello son de color blanco grisáceo hasta amarillento, raramente de color café o gris. Pumitas frescas son
de brillo sedoso. Sus equivalentes basálticos se denominan escorias ricas en burbujas. Ellas son mucho
más raras que la pumita. La pumita se usa como roca de construcción ligera y como termoaislador.
Ignimbritas
son sedimentaciones de corrientes del material expulsado del volcán (avalanchas ardientes). Se
constituyen de ceniza, lapilli y bloques. Las componentes están soldadas entre sí. Se puede
denominarlas brechas tufíticas de material volcánico de todos los tamaños de grano (ceniza, lapilli,
bloques). Las ignimbritas son de mala selección o es decir de distribución irregular de los tamaños de
granos, heterogéneas y porosas. Muchas ignimbritas son de textura paralela debido a componentes
vítreas, aplanadas con diámetros de hasta 10cm.
Rocas volcánicas: Son las rocas formadas por la solidificación del magma expulsado por un volcán. Se
presentan generalmente en forma de mantos o coladas, de gran extensión. Su aspecto puede ser
compacto o con vacuolas, esto depende de si fueron expulsados los gases que van en la lava antes de
enfriarse o simultáneamente.
Basalto
Es la variedad más común de roca volcánica. Se compone casi en su totalidad de silicatos oscuros de
grano fino, sobre todo feldespato, olivino y plagioclasas (Figura 3.16). Es el equivalente extrusivo del
gabro, se forma por la efusión de lava a lo largo de las cordilleras oceánicas, donde el fondo marino,
extendiéndose, añade corteza nueva para contrarrestar las pérdidas por subducción. Suele ser de color
gris oscuro, compacto y es muy pesado; tiene generalmente una textura hipocristalina, destacando los
cristales de olivino. La pasta está compuesta de microlitos de olivino, augita y plagioclasas, con masa
vítrea aunque algunas veces esta falta.
Obsidiana
Vidrio volcánico semitranslúcido y oscuro con la misma composición que la riolita (Figura 3.16).
producido cuando la roca ígnea fundida (magma) sale a la superficie terrestre como lava y se enfría tan
rápidamente que sus iones no tienen tiempo de cristalizar. La obsidiana suele ser negra, pero también
puede ser verde oscuro, verde claro, rojiza, blanca y veteada en negro y rojo. Al ser fácil de modelar por
descascarillado, era muy apreciada por los pueblos antiguos que la usaban para construir armas y
herramientas.
Traquitas
Son de estructura hipocristalina con fenocristales de plagioclasa y sanidina, sobre una pasta de
microlitos de la misma composición, con predominio de la sanidina. Son de color gris ceniza o
amarillentas, ásperas al tacto (Figura 3.16).
Aparecen siempre asociadas a los basaltos por lo que se supone que se formaron por diferenciación
magmática de los mismos. En regiones volcánicas forman agujas que sobresalen sobre el terreno por
ser más resistentes a la erosión que otras rocas.
Andesitas
Se les llama andesitas por se las rocas más abundantes de la cordillera de los Andes, y son las lavas
más abundantes en la superficie terrestre, después de los basaltos.
Riolitas
Roca volcánica clara de grano fino, encontrada sobre todo en la lava volcánica. Su composición química
es idéntica a la del granito, está compuesta en esencia por feldespato y cuarzo (Figura 3.16). Entre los
minerales oscuros contenidos en algunos especimenes, la biotita castaño oscura es el más común.
Algunas muestras tienen aspecto estriado o rayado y otras son uniformes. Las variedades porfídicas son
abundantes y, a veces, contienen cristales incrustados de cuarzo, de ortoclasa y de oligoclasa. La pasta
de los pórfidos es vítrea en parte o en su totalidad. Una variedad de riolita no cristalina, vítrea y en
general, negra se llama obsidiana. El llamado vidrio volcánico se parece a la obsidiana excepto en su
color que es castaño muy oscuro; la pumita, otro tipo de riolita vítrea. El término liparita se aplica a veces
a las riolitas porque muchas lavas de las islas Lípari, cerca del sur de Italia, contienen muestras
excelentes de esta roca.
Limburgitas
Son de textura vítreo-porfídica con fenocristales de olivino y augita, sobre una pasta vítrea pardo
amarilla, alcalina. Su color es pardo rojizo y tienen aspecto basáltico. No son muy abundantes.
Figura 3.16. Fotografías de algunas rocas volcánicas
Toda la variedad de rocas descritas pueden tener aplicaciones industriales más o menos importantes:
• Las rocas porfídicas, al tratarse de rocas compactas, aunque a menudo afectadas por
disyunciones más o menos regulares, no suelen tener otra aplicación que como árido de
machaqueo. En concreto, algunos basaltos son excelente materia prima para áridos especiales,
como el balasto de ferrocarril.
• Las rocas de tipo piedra pómez de naturaleza silícea son materia prima para la industria
cementera, ya que por su naturaleza vítrea y su composición reaccionan con la cal para dar
compuestos con propiedades hidráulicas: son los denominados cementos puzolánicos o
puzolanas. También tienen aplicaciones menores en la industria textil, para el lavado a la piedra
de prendas vaqueras, y en la higiene doméstica.
En Colombia las rocas ígneas, tanto intrusivas como volcánicas de composición félsica a máfica, se
encuentran como parches en el escudo de Guayana, Cordillera Oriental, Serranía de Perija, Guajira,
Cordillera Central, Sierra Nevada de Santa Marta, Cordillera Occidental, Serranía del Baudó, en los
territorios insulares del Mar Caribe en Providencia y Santa Catalina y en los islotes de Malpelo y
Gorgona en el Océano Pacífico (Ingeominas, 2001).
http/www.codelcoeduca.cl/divisiones/definiciones/t.htmllobasoldada
ROCAS SEDIMENTARIAS
Sedimentología
Es el estudio de los sedimentos y su formación. Sedimentos son los depósitos que se forman en la
superficie de la tierra y en el fondo del mar. La formación de sedimentos en grandes partes depende de
acciones físicas y químicas presentes en la transición roca -atmósfera y roca - agua. Los procesos
sedimentológicos ocurren sin la acción de altas presiones y temperaturas. La sedimentología empieza
con el desgaste de una roca sólida, su transporte y termina con su deposición y diagénesis como roca
nueva sedimentaria (Figura 3.28).
Figura 3.28. Los procesos sedimentários son fenómenos de la superficie terrestre y del agua. Empieza con
la destrucción de rocas sólidas por la meteorización, la erosión y el transporte por un medio (agua, viento,
hielo), la deposición o precipitación y como último, la diagénesis (formación de rocas sólidas)
Campal, 2002.
Los procesos que llevan a la formación de una roca sedimentaria de manera general son:
Meteorización
Erosión
• Movimiento de partículas.
Transporte
• Deslizamientos.
Depósito
Acumulación
Litificación
Procesos por los cuales un sedimento depositado se convierte lentamente en una roca sedimentaria
sólida.
Diagénesis
Es la última fase del ciclo sedimentario, mediante la cual los sedimentos son alterados o modificados
para compactarse y solidificarse conforme a lo siguiente: agrupamientos de elementos sueltos por causa
de la presión de los sedimentos superpuestos; cementación de los materiales a causa de las sales
precipitadas; recristalización de minerales; cambios iónicos entre sólido y líquido; selección de algunos
componentes y regeneración y desarrollo de otros.
• Compactación.
• Cementación.
• Recristalización.
La Erosión y el Transporte
Dentro del ambiente exógeno, uno de los procesos más importantes que tienen lugar, debido a la
dinámica superficial del planeta, es la erosión, es decir, el desgaste físico y químico que sufren las rocas
bajo la acción de los agentes atmosféricos. Asociado a este proceso está el de transporte de los
productos de la erosión (fragmentos de rocas, minerales, sales, etc.) por los mismos agentes que
producen los fenómenos de la erosión (el agua, el viento, etc.).
Los procesos erosivos tienen lugar como consecuencia de tres grupos de fenómenos:
1. Los de carácter físico, ligados a cambios de temperatura, o de estado físico del agua
(cristalización de hielo en grietas).
3. Los de tipo biológico (acción de determinados microorganismos, como las bacterias, líquenes, o
de las raíces de plantas).
Como resultado, las rocas de la superficie terrestre, formadas en determinadas condiciones de presión y
temperatura, al quedar sometidas a otras muy diferentes reaccionan con el entorno, lo que induce a un
desequilibrio. Esto da lugar a su fragmentación y a la salida de determinados componentes químicos,
desde casi su totalidad (si se produce su disolución), a la lixiviación o lavado de determinados
componentes, que deja un residuo insoluble enriquecido en determinados elementos o compuestos.
Por su parte, el papel del transporte es también importante, ya que en algunos casos, si su acción es
más lenta que la del proceso erosivo, se podrá producir la acumulación in situ de los productos de la
erosión. En otros casos el proceso erosivo puede suponer el desmantelamiento continuo de estos
productos. El transporte juega también un papel muy importante en la clasificación de los productos de
la erosión, ya que su mayor o menor capacidad de arrastre y reactividad química condicionan el que los
productos de la erosión, sigan o no, siendo transportados.
Procesos Erosivos
Como ya se ha indicado, la erosión tiene lugar mediante tres grupos de mecanismos: físicos, químicos y
biológicos, que en general se combinan, con mayor o menor importancia de unos u otros en función de
un factor primordial: el clima, que condiciona a su vez la disponibilidad de agua, de vegetación, las
temperaturas medias, sus oscilaciones. Estos factores influyen en la degradación a la intemperie de
cualquier sólido. Por ello, hay climas que favorecen la preservación de las rocas, y climas bajo los que
se produce una muy intensa meteorización, así como la rápida descomposición de cualquier resto
orgánico.
Procesos de Transporte
La acción de los mecanismos erosivos, físicos y químicos, tiende a dar origen a tres tipos de productos:
fragmentos de minerales o rocas (que reciben el nombre de clastos), geles e iones en disolución.
El transporte se lleva a cabo de tres formas: como iones en solución, como suspensiones coloidales, o
como carga en fondo.
Los iones viajan en solución, y para que se produzca su precipitación química han de quedar sometidos
a condiciones específicas producto de la solubilidad o de la sobresaturación, como las que ocurren en
las salinas. Otra posibilidad es que los aniones y cationes sean fijados por organismos para construir sus
caparazones, como es el caso de muchos moluscos, algunas algas microscópicas (diatomeas), u otros
microorganismos, que fijan el carbonato cálcico en las aguas. También es posible que la mezcla con
otros fluidos produzca la precipitación de determinados compuestos. Por ejemplo, en relación con las
emisiones volcánicas submarinas se produce la salida de abundantes metales pesados y formas
químicas del azufre, provocando la precipitación de sulfuros de esos metales.
En suspensión, se transportan las partículas más pequeñas y los geles, mientras que como carga en
fondo se transportan los clastos de mayor tamaño, a su vez, dentro de esta última modalidad existen
tres posibilidades: saltación, rodadura o arrastre. El hecho de que las partículas físicas sean
transportadas de una u otra forma depende en primer lugar de la velocidad de la corriente (cuanto mayor
sea ésta, mayor será el tamaño medio de las partículas transportadas por cada modalidad). Otros
factores que influyen son el tamaño de las partículas, su densidad y su forma: a igualdad de tamaño, las
partícula más densas serán transportadas con mayor dificultad, mientras que la forma influye sobre todo
en el mecanismo de transporte activo: las más redondeadas tenderán a rodar, y las de menor tamaño a
ser arrastradas o a saltar (Figura 3.29). El depósito de las partículas se produce cuando la corriente
pierde energía, o lo que es lo mismo, velocidad. Primero dejará de ser transportada la carga en fondo, y
cuando la energía sea muy baja, es decir, en aguas mansas o al cesar el viento, se depositará también
la carga en suspensión.
También en estas condiciones de baja energía de transporte, y sobre todo si se producen cambios en la
físico-química de las aguas de transporte (como suele ocurrir en la desembocadura en un mar o lago) se
produce la floculación de los geles, constituidos normalmente por partículas arcillosas.
Meteorización
La meteorización física esencialmente produce un cambio en el tamaño del material, sin apreciables
cambios en su composición mineralógica o química, su efecto final es la producción de bloques,
cascajos y arenas, sucede en la naturaleza a través de un conjunto de procesos que generan esfuerzos
físicos, suficientes para fracturar las rocas y entre los más importantes están:
Descarga
En el Río Buey en la cordillera Central, (Antioquia, Colombia), el cañón excavado es del orden de
1400-1500 metros y se genera un sistema de diaclasas de descompresión, que se entrecruzan
especialmente cuando en este proceso ocurre un nuevo ciclo de excavación, estas diaclasas configuran
un sistema de facetas trapezoidales entre las cuales ocurre preferencialmente el proceso de
meteorización química de las rocas, el cual facilita deslizamientos planares y rupturas masivas de roca;
los procesos degradativos o de disección de las facetas trapezoidales originan facetas triangulares
(Figura 3.30).
Figura 3.30. Facetas triangulares asociadas a procesos de descarga y denudación en el cañón del Río Buey
González, L. (2003)
Termoclastia (Insolación)
Es la ruptura física de las rocas por su expansión y contracción producto de los cambios diurnos de
temperatura, dado que las rocas son conductores térmicos muy pobres y su calentamiento-enfriamiento,
producen gradientes térmicos importantes entre la superficie expuesta de las rocas y su interior,
generando esfuerzos que las fracturan. La mayoría de las rocas están compuestas de minerales con
diferentes calores específicos y coeficientes de expansión-contracción, produciendo tasas de expansión
diferenciales y esfuerzos que conducen a la formación de microfracturas y a la posible desintegración
granular. Se alcanzan gradientes térmicos muy altos generalmente en las áreas desérticas y en la alta
montaña.
La insolación afecta no solo las rocas oscuras (básicas, inclusivas y volcánicas) sino además a rocas
claras y resistentes a la meteorización química como son las cuarcitas.
Sin embargo este mecanismo es de poca efectividad en otras zonas de vida del trópico debido a la
cobertura de algas, líquenes, otros organismos y mantos saprolíticos que recubren las rocas y hacen
ineficientes este proceso.
Fuego
Ocurre naturalmente en los incendios forestales en las zonas templadas y en sabanas de las zonas
tropicales, sin embargo este sólo afecta a las rocas expuestas no a las que están protegidas por una
cubierta de suelo, aún de poco espesor. El fuego es un buen mecanismo para producir expansión y
contracción de las rocas en ciclos rápidos y es una práctica utilizada en canteras, donde queman llantas
(neumáticos) a las rocas para fracturarlas con más facilidad. Este mecanismo es de poca efectividad en
las condiciones de Colombia.
Crecimiento de cristales
Los esfuerzos producidos por el crecimiento de cristales involucrados en los procesos de meteorización
principalmente se originan en dos fuentes:
1. Cristales de hielo.
2. Cristales de sales.
Los ciclos alternos de hielo y deshielo favorecen el fracturamiento y entre más ciclos y mayor la
variación de temperatura es más eficiente el proceso, en general este tipo de meteorización es más
eficiente y dominante en los ambientes periglaciales. En el caso de los ambientes glaciales donde existe
un manto de hielo permanente el proceso es prácticamente inexistente y lo que ocurre son los procesos
de abrasión y rupturas de rocas por efecto del movimiento del hielo.
En las áreas desérticas muchas de las rocas subyacentes son la fuente primarias de las sales que
migran hacia superficie por capilaridad asociada al efecto de la evaporación excesiva. La presencia de
sales incrementa la tasa de disolución de los minerales, incluyendo cuarzo, de acuerdo con los
resultados presentados por Young (1987).
Los esfuerzos biológicos que inducen meteorización física son de dos tipos, faunístico y florístico,
Chorley et al., 1984.
• Las lombrices de tierra penetran hasta profundidades de 1.5 m. toman partículas del suelo hasta
de 1 mm de diámetro y alcanzan a transportar hacia la superficie un promedio de 43 Ton/ha/año,
algo así, como una lamina de 5 mm. En algunas zonas de la región tropical se consiguen
superar estos valores, en los bosques de Nigeria, el estudio detallado de la actividad de las
lombrices dan valores por encima de 50 Ton/ha/año.
• La actividad de las termitas (“termites”) puede superar la actividad de las lombrices de tierra en
el orden de 2.5 veces.
• El crecimiento de las raíces principales de los árboles puede generar esfuerzos físicos
importantes que generan ruptura de las rocas.
Afecta principalmente las rocas sedimentarias de grano fino y preferiblemente si tienen arcillas
expansibles, sin embargo algunos autores han reportado que muchas rocas densas y duras de
naturaleza no arcillosa pueden experimentar cambios de volumen en virtud de estos ciclos. Estos
cambios pueden producir esfuerzos suficientes para fracturar las rocas, especialmente cuando actúan a
lo largo de fisuras, planos de fracturamiento y de estratificación. La expansión por hidratación es
responsable de la desagregación de arcillolitas, shales, grauwacas, etc. y es de especial interés en
rocas trituradas por fallamiento. La Tabla 3.7 indica los valores posibles de expansión de algunas
arcillas.
Meteorización Química
Produce la desintegración química de los minerales, a través de agentes como el agua, el oxígeno, los
ácidos orgánicos y ocurre mediante una asociación compleja de reacciones químicas, siendo las más
importantes hidrólisis, quelación, oxidación, hidratación, disolución, si bien algunos autores incluyen
otras: difusión, intercambio iónico, adsorción. Su producto final son iones, minerales arcillosos y
minerales residuales resistentes.
Hidrólisis
Consiste en la descomposición de los minerales debido a la acción de los hidrogeniones de las aguas
ácidas. El proceso implica tres pasos:
1. Rotura de la estructura del mineral. Debido a su pequeño tamaño y a su gran movilidad, los iones
H+ se introducen con facilidad en las redes cristalinas, lo que produce la pérdida de su
neutralidad eléctrica; para recuperarla, el cristal tiende a expulsar a los cationes, cuya carga es
también positiva. Como consecuencia, la estructura cristalina colapsa, y se liberan también los
aniones.
2. Lavado o lixiviado de una parte de los iones liberados, que son transportados por las aguas fuera
de la roca meteorizada.
3. Neoformación de otros minerales, por la unión de los iones que dan como resultado compuestos
insolubles. La intensidad del proceso hidrolítico se traduce en el grado de lixiviación de
elementos químicos y en la formación de nuevos minerales. Veamos un ejemplo:
Un mineral frecuente en las rocas ígneas es la ortoclasa. Su hidrólisis produce la pérdida de parte de su
potasio y de su sílice:
Es decir, implica la formación de un filosilicato (illita), sílice (en forma de cuarzo o de gel, que puede ser
arrastrado por el agua), e iones potasio, que se lixivian con el agua. Ahora bien, cuando el medio es muy
rico en H+, se produce también la hidrólisis de la illita:
Es decir, la formación de caolinita y la liberación total del potasio contenido en el mineral original. En
medios aún más ácidos, y a temperaturas más altas, se llega a producir también la hidrólisis de la
caolinita, con formación de hidróxido de aluminio, gibbsita:
3 Al2Si2O5(OH)4 + H+ -> 2 Al(OH)3 + 2 SiO2
Quelación o Queluviación
Reacción tan importante como la hidrólisis, en la cual un agente complejante o quelantante involucra en
su estructura un Ion predominante metálico (Fe, Cu, Mn, Zn, etc.) o alcalinotérreos (Ca, Mg).
Los agentes quelatantes son producidos en procesos biológicos, incluso son excretados por raíces de
plantas o son productos de la descomposición de la biomasa (hojarasca) y en contacto con minerales
proceden a su meteorización a través de la complejación de los cationes. En general los compuestos
bioquímicos tiene la capacidad de formar quelatos complejos, al utilizar sus grupos fenólicos y
carboxílicos para formar estructuras que incorporan iones metálicos, como el aluminio el hierro y la
sílice.
La quelación solo es importante en la parte más superficial del relieve, debido a que allí se producen y
son estables los ácidos orgánicos, posiblemente a lo sumo en los dos primeros metros, por otro lado en
ambientes oxidantes es mas eficiente en áreas de temperatura baja (tentativamente se sugiere entre
6-14o C aproximadamente), debido a que si la temperatura es menor de 6o C el crecimiento vegetal es
muy reducido y si es mayor de 14o C la materia orgánica se descompone (vía oxidación) previo a su
incorporación al suelo; es decir es más eficiente en alturas entre 2000 y 3800 msnm. Aproximadamente
y en climas húmedos, lo que no excluye que ocurra en regiones de mayor temperatura y además hay
que tener en cuenta el tipo específico de sustancias orgánicas (húmicas y fúlvicas), producidas por
vegetaciones especificas.
Oxidación
La oxidación de la pirita produce un oxido hidratado de hierro y ácido sulfúrico, este ultimo puede llegar a
contaminar fuentes de agua, lagos, ríos etc. La reacción es la siguiente:
La facilidad de la oxidación depende del potencial redox, el cual, es controlado por la actividad de la
materia orgánica y la accesibilidad a oxígenos libres.
Hidratación
El mineral hidratado suele tener distinta estructura cristalina que el original, es decir, se produce la
formación de otro mineral. Es el caso, de la anhidrita, que por hidratación se transforma en yeso:
Otro caso es el de algunos minerales de la arcilla (las denominadas arcillas expandibles, del grupo de la
bentonita), capaces de absorber grandes cantidades de agua, lo que puede traducirse en un aumento de
su volumen en hasta un 60%, mientras que al perder agua por desecación se vuelven a contraer.
Disolución
Implica que determinados componentes químicos de la roca pasan de formar parte de ésta, en forma de
un compuesto mineral, a formar iones en disolución acuosa. Esto afecta sobre todo a los minerales que
constituyen compuestos solubles, como la halita (NaCl) o en menor medida, el yeso (CaSO4 · 2H2O).
No hay que olvidar que este proceso implica la disolución de algunos de los componentes de la roca,
pero no de otros, es decir, arrastra (o lixivia) a unos componentes, los más lábiles, y concentra
relativamente a otros en el residuo; en cada caso, dependiendo de la concentración del mineral que se
disuelve, los cambios serán más o menos importantes.
Los procesos de disolución e hidrólisis se ven favorecidos por factores climáticos y ambientales, y en
especial por las altas temperaturas de los climas cálidos, que favorecen la dinámica de los procesos, y
por tanto la presencia de aniones en el agua que la hacen más activa químicamente: caso de los
aniones Cl-, SO42-, HCO3-. La presencia en el área de compuestos "precursores" de estos aniones,
como los carbonatos o sulfuros, favorece aún más este hecho. Es el caso de la existencia de
yacimientos de sulfuros metálicos.
Es importante observar que frente a estos procesos de disolución y lixiviación hay elementos que se
movilizan con mayor facilidad que otros; hay elementos que entran en disolución con gran facilidad,
mientras que otros tienden a formar geles, menos solubles, o forman rápidamente compuestos muy
insolubles, quedando por tanto retenidos en el residuo de la roca. Así, los elementos se lixivian por el
siguiente orden de mayor a menos facilidad:
Na2O>CaO>FeO>MgO>K2O>SiO2>Al2O3
H2O>Fe2O3
Son muchos los mecanismos que actúan de forma coordinada para producir la meteorización. Cada uno
precisa de unas condiciones más o menos importantes para actuar, en forma de una serie de factores
condicionantes: el clima, la litología, la topografía, la actividad biológica, el tiempo de actuación y los
procesos de transporte.
Factores de Intensidad
El Clima
Incide sobre las características e intensidad del proceso meteórico por dos parámetros: precipitación y
temperatura. La velocidad de las reacciones químicas se multiplica por 2 ó 3 cada 10º de aumento de
temperatura (ley de VAN'T HOFF), siendo esta una de las razones de la alta agresividad de los climas
tropicales, en los que casi todos los silicatos son inestables. Junto con la topografía puede enunciarse:
• En zonas quebradas, frías y secas domina la desintegración. Esto es: a climas más cálidos y
húmedos más rápidamente progresa la meteorización.
Así, el clima más favorable para los procesos de meteorización es el tropical, en el que la abundancia de
agua, unida a las altas temperaturas existentes, favorece la mayor parte de los mecanismos erosivos
analizados. En climas extremos siempre habrá un agente muy predominante: en climas muy fríos serán
los propios del arrastre por el hielo (acción de los glaciares), en los muy secos y cálidos, la acción del
sol, etc.
La Litología
Representa una influencia decisiva sobre determinados mecanismos. Hay rocas, como las cuarcitas,
que por su estabilidad química apenas son afectadas por los procesos de meteorización química, y por
su dureza, tampoco por los de tipo físico; por eso, normalmente aparecen formando altos topográficos.
Otras presentan distintas características en función del clima. Los granitos se alteran con gran facilidad
en climas cálidos por la hidrólisis de sus feldespatos, mientras que en climas fríos y secos resisten bien
los efectos de la meteorización. De igual manera, las calizas necesitan climas cálidos y húmedos para
que se produzca su disolución. Una observación importante es que en las rocas ígneas la estabilidad de
los minerales que las forman (Serie de Goldich – Figura 3.32) es contraria al orden en que se forman,
definido por la denominada Serie de Bowen.
Factores asociados al litológico son la porosidad y permeabilidad que pueda presentar la roca, y su
mayor o menos grado de fracturación tectónica, que favorecen la infiltración de aguas superficiales,
favoreciendo a su vez los procesos de meteorización química y/o biológica.
Son factores propios y específicos de cada mineral (intrínsecos), los más importantes son los
estructurales y los químicos:
Los factores estructurales dependen de la temperatura de formación de los minerales implicados, y más
específicamente de la fuerza de enlace entre los diferentes iones que componen la red cristalina. La
relación entre el tipo estructural y la alterabilidad relativa queda expresada por la serie de GOLDICH
(1938). (Figura 3.32)
Drenaje
Teniendo en cuenta que casi todos los procesos de meteorización ocurren en medio acuoso, el tiempo
que el agua está en contacto con los minerales regula la alterabilidad de éstos. El agua transportará en
solución variadas sustancias y desalojará los productos generados por la alteración, manteniendo en
funcionamiento la meteorización y bajando el pH del agua. Las condiciones ideales para la alteración de
minerales es cuando el agua es abundante y el drenaje es moderadamente bueno. Una vez que el agua
va penetrando en el subsuelo se carga de cationes y su pH se vuelve más alcalino, por lo que las
reacciones de alteración se hacen menos importantes. Por otro lado, el drenaje está estrechamente
vinculado con la topografía.
La Topografía
Las formas locales del relieve, pueden afectar a algunos de los mecanismos activos de erosión. Así, el
hecho de que exista una pendiente favorece procesos distintos a los propios de las planicies; en las
primeras el agua discurre arrastrando los iones, mientras que en las segundas se produce un contacto
más continuado entre el agua cargada de sales y las rocas. Así, por ejemplo la laterización requiere un
relieve muy suave.
La Actividad Biológica
Afecta también a los mecanismos de meteorización activos. En términos generales, la presencia de una
cubierta vegetal continua favorece los procesos de meteorización química, mientras que la ausencia de
ésta favorece los de tipo físico.
El Tiempo
Favorece los procesos de meteorización, en general todos estos procesos son de carácter lento, con lo
que cuanto más tiempo queden sometidas las rocas a la acción de la intemperie, mayor facilidad tendrán
los procesos erosivos para actuar. Así, si las rocas que albergan un depósito mineral son rápidamente
cubiertas por otras (Ej. sedimentarias o volcánicas), éste será preservado de los procesos erosivos. En
este sentido, la tectónica regional puede jugar un importante papel.
Productos de la Meteorización
Se ha visto a lo largo de este tema, como se produce la meteorización, y cuales son sus principales
productos: los clastos, geles e iones, que son transportados hacia los medios de depósito. Pero hay
minerales y rocas que son producto de estos procesos, produciéndose una acumulación in situ
característica. Los más extendidos son los regolitos y suelos, las lateritas y bauxitas, y los gossans.
Regolitos y Suelos
La acción de los agentes atmosféricos sobre las rocas existentes en la superficie del planeta produce
cambios en su naturaleza. El resultado es la formación de un manto más o menos continuo de
materiales intensamente alterados, de espesor variable y caracteres que dependen en el detalle de
diversos factores, entre los que los más importantes son la naturaleza de la roca original y el clima
existente en la región.
Por su parte, recibe el nombre de suelo este mismo conjunto cuando aparece estructurado, es decir,
dividido en una serie de bandas u horizontes, que se originan durante la evolución geológica y biológica
del regolito.
Esta diferencia explica el que al "suelo" de otros planetas, como al de la Luna, no se le denomine así,
sino regolito: se trata de una acumulación no estructurada de polvo cósmico y de materiales procedentes
de la trituración de rocas de la superficie planetaria como resultado del impacto de meteoritos.
Los regolitos y suelos están formados por componentes sólidos, líquidos y gaseosos, además de un
importante componente orgánico. Los componentes sólidos son los fragmentos de rocas y minerales
procedentes de la meteorización. Los líquidos, el agua de infiltración, más o menos cargada de sales en
disolución. Los gaseosos corresponden a aire atrapado en los poros del componente sólido, más o
menos oxigenado cuanto mejor sea la porosidad del material. La materia orgánica corresponde a restos
de la descomposición de organismos (vegetales y animales), más o menos transformada en ácidos
húmicos, pero también materia viva: raíces de plantes, y microflora bacteriana saprofítica.
El suelo se utiliza con fines agrícolas, ganaderos y como reserva forestal; son muy importantes las
modificaciones debidas al uso urbano de éste. Las actividades industriales, urbanas, agrícolas y
ganaderas implican la existencia de residuos tóxicos o desechos peligrosos para los suelos y el agua.
Los responsables de las explotaciones industriales, ganaderas y agrarias deben asegurar un tratamiento
de desechos en los lugares adecuados a fin de degradar en el menor grado posible su valor ecológico y
permitir su utilización posterior.
Cuando un regolito aparece estructurado recibe el nombre de suelo, salvo en situaciones muy concretas,
o en regolitos muy recientes, normalmente esta estructuración aparece desarrollada al menos en sus
términos básicos. Es decir, que cuando se observa este manto de alteración existente bajo la superficie
de cualquier punto de nuestro planeta, se puede ver que está formado por una serie de capas u
horizontes, distribuidos de forma aproximadamente paralela a la superficie topográfica. Se pueden
diferenciar tres horizontes principales, que se designan como A, B y C.
• El horizonte A, es el más superficial, y se caracteriza por su color oscuro, debido a la presencia
en el mismo de abundante materia orgánica. Además, es el más intensamente afectado por los
procesos de disolución, que arrastran sus iones hacia horizontes más profundos, por lo que se le
conoce también como horizonte de lixiviación o de lavado.
El proceso de formación del suelo recibe el nombre de edafogénesis. El proceso comienza con la
formación de un regolito, sobre el que se implanta la vegetación y se produce la vida y muerte de
animales y plantas. La acumulación de esta materia orgánica, y los procesos de lavado superficial
producen la diferenciación de un suelo AC. Con el tiempo se llegan a desarrollar los procesos de
transporte y meteorización avanzada que dan origen al horizonte de acumulación (B), formándose el
característico suelo completo ABC.
Existen varios tipos de suelos en el mundo. Los más conocidos son el Podsol (Figura 3.33) y el
Tschernoziem (Figura 3.34). Los factores más importantes de la formación de un suelo son:
a. El clima
b. Temperatura
c. cantidad de precipitaciones
d. Tipo de vegetación
La naturaleza de un suelo depende de gran número de factores, que se conjugan para dar origen a
distintos tipos, que pueden clasificarse de maneras muy diversas. Una clasificación básica es la que
divide los suelos en dos grandes grupos: zonales y azonales.
Son suelos maduros, en cuya evolución juega un papel primordial el clima, con el que se encuentran en
equilibrio. Es por ello que su distribución geográfica suele presentar un carácter regional, en respuesta a
la distribución de la vegetación y las regiones climáticas. Pertenecen a esta categoría, entre otros:
• Suelos en zonas polares: Las bajas temperaturas reinantes en estas zonas hacen que la
meteorización química sea poco activa. La mayor parte del suelo se encuentra permanentemente
helado (permafrost) y sólo la parte superficial del mismo (mollisuelo) llega a deshelarse durante el
verano. En este último, los hielos y deshielos provocan deslizamientos de partículas, que unido a
la existencia del permafrost a partir de los dos o tres metros de profundidad, impiden la formación
de los diferentes horizontes edáficos. Además, en determinadas zonas el permafrost presenta
hidratos de gas (los denominados clatratos), que constituyen un posible recurso geológico para la
obtención de metano.
• Suelos de latitudes medias cálidas: Son propios de regiones de clima mediterráneo, y pueden ser
de varios subtipos: suelos pardos mediterráneos, con un horizonte A decolorado y horizonte B
rico en arcilla y de color pardo rojizo; suelos rojos mediterráneos, típicos de condiciones más
áridas, y con un horizonte B de color rojizo; costras calcáreas o caliches, propios de regiones
áridas o semiáridas, sin horizonte A y con un horizonte B formado por una costra o escudo de
carbonato cálcico.
• Suelos de latitudes medias frías: En estas regiones se forman los suelos de tipo podsol, con un
horizonte B que incluye un nivel oscuro de acumulación de humus y óxidos de hierro. En
regiones algo menos frías se forman las tierras pardas, con un característico horizonte B de color
pardo.
• Suelos de latitudes bajas: En climas tropicales muy húmedos, con gran intensidad y larga
duración de la meteorización química, se forman suelos con un horizonte B de gran espesor, muy
compactos y resistentes, y enriquecidos en óxidos de hierro y aluminio: las lateritas y bauxitas
que veremos a continuación.
Son suelos cuya génesis está condicionada principalmente por un factor particular distinto al climático, y
que puede ser el litológico o el topográfico. Entre los condicionados por la litología de la roca subyacente
se encuentran la rendzina, un suelo oscuro que se desarrolla sobre calizas; el ranker, similar al anterior
pero formado sobre rocas silicatadas, como el granito o la pizarra, o el chernozem, formado sobre el
loess, y caracterizado por un horizonte A de gran espesor.
Entre los condicionados por la topografía se encuentran los suelos hidromorfos o gleys, propios de
zonas encharcadas, o los suelos aluviales, que se forman sobre los sedimentos de las llanuras de
inundación de los ríos.
Paleosuelos
Son suelos formados en un pasado geológico, que se han preservado de la acción erosiva por parte de
los agentes externos y han quedado fosilizados dentro de una secuencia sedimentaria. Al tratarse de la
parte más superficial y alterada del sustrato rocoso, los suelos son susceptibles de ser erosionados, lo
que dificulta su presencia en el registro geológico. Los suelos que con más facilidad pueden
conservarse, son aquellos que presentan un perfil con niveles resistentes (lateritas, costras calcáreas,
etc.); aunque en ciertas condiciones suelos poco resistentes pueden también llegar a conservarse.
Debido al condicionamiento climático que presentan los suelos, el estudio de las características de los
paleosuelos permite conocer las condiciones climáticas que reinaron en el pasado durante su formación.
Lateritas y Bauxita
Las lateritas, se pueden definir como horizontes edáficos fuertemente enriquecidos en óxidos e
hidróxidos de hierro, como consecuencia de la acumulación de estos componentes en respuesta a la
meteorización química avanzada de una roca que ya previamente mostraba un cierto enriquecimiento en
este componente. Están formadas mayoritariamente por hidróxidos y óxidos de hierro (goethita,
lepidocrocita, hematites), a menudo acompañado de sílice o cuarzo, y de hidróxidos de aluminio y
manganeso. En general estos minerales se disponen en agregados terrosos o crustiformes, formando
capas de espesor muy variable, que puede llegar a la decena de metros.
Se forman en zonas de relieve horizontal sobre rocas ricas en hierro, fundamentalmente sobre rocas
ígneas básicas o ultrabásicas, ricas en minerales ferromagnesianos como el olivino o el piroxeno. La
hidrólisis de estos minerales, a través de serpentina y clorita fundamentalmente, produce como
productos finales óxidos/hidróxidos de hierro, sílice, y sales solubles de Mg y Ca (procedente de
clinopiroxeno). Algunos de los componentes minoritarios de estos minerales (Ni, Cr, Co) pueden también
concentrarse en la laterita, aumentando sus posibilidades mineras.
De las lateritas se extrae fundamentalmente hierro, a menudo enriquecido, como hemos mencionado, en
elementos metálicos refractarios. Algunos de los yacimientos de hierro más importantes del mundo son
de este tipo, como los del estado de Minas Gerais, en Brasil.
Las bauxitas, son muy similares a las lateritas, pero enriquecidas preferencialmente en hidróxidos de
aluminio, debido a que se forman sobre rocas previamente enriquecidas en este elemento.
Los minerales que forman las bauxitas son bohemita, diasporo y gibsita, a menudo acompañados de
hidróxidos de hierro, óxidos de hierro y titanio (hematites, rutilo), y minerales arcillosos,
fundamentalmente caolinita. Al igual que en las lateritas, estos minerales se asocian en agregados
terrosos y crustiformes, así como bandeados, brechoides, pisolíticos. Suelen presentar coloraciones
claras, a menudo con tonalidades rojizas, debidas a la presencia de hidróxidos de hierro.
Este parámetro define aproximadamente el exceso o déficit de alúmina de un material respecto a una
caolinita, afectado por un signo negativo, y permite clasificar los materiales bauxíticos en las siguientes
categorías:
Se forman sobre rocas ricas en minerales alumínicos, y en concreto, sobre rocas ígneas ácidas, ricas en
feldespatos (granitos, sienitas), o sobre rocas sedimentarias arcillosas (lutitas) o sobre rocas
metamórficas ricas en moscovita (esquistos, micasquistos). También pueden formarse sobre calizas,
como consecuencia de la disolución de estas, que deja un residuo arcilloso (terra rossa) cuya
meteorización a su vez puede dar lugar a la bauxita.
Las bauxitas se explotan para la extracción metalúrgica del aluminio, del que son la única mena. Los
principales yacimientos de bauxitas se localizan en Australia, Brasil, Guayana, Surinam.
Gossans
Con este nombre de gossan se conocen también las monteras de alteración de algunos yacimientos de
sulfuros: cuando éstos quedan sometidos a la acción de la intemperie, sufren una serie de procesos
supergénicos con zonación vertical, de la forma indicada en la figura adjunta, que muestra un esquema
típico de un gossan, en el que se pueden diferenciar tres grandes zonas (Figura 3.35), de abajo arriba:
• Zona de cementación, que es la situada por debajo del nivel freático, en la que se producen
enriquecimientos en sulfuros de cobre de tipo calcosina – covellina.
• Zona de oxidación, comprendida entre el nivel freático y la superficie, está caracterizada por un
muy importante enriquecimiento en óxidos e hidróxidos de hierro. Se encuentra subdividida en
dos subzonas: la situada por debajo de la superficie, en la que aún se pueden tener otros
compuestos metálicos oxidados, como sulfatos y cloruros, y la zona superficial o de gossan
propiamente dicha, formada por una acumulación masiva de hidróxidos de hierro. En conjunto, se
caracteriza por un importante enriquecimiento en hidróxidos de hierro tipo goethita, lavado de Zn
y Cu fundamentalmente, y concentración diferencial de oro y plata, que pasan de estar como
impurezas en las redes cristalinas de los sulfuros, a estar como elementos nativos, lo que
favorece su explotabilidad.
Otra cuestión a considerar es que este proceso de alteración implica la liberación de aniones sulfato al
medio ambiente, que producen una importante acidificación de las aguas procedentes de áreas en las
que existen este tipo de yacimientos. Además, a menudo esta agua contiene proporciones variables de
metales pesados, que pueden quedar dispersos también en el medio, produciendo algunos de ellos
efectos tóxicos para los seres vivos. La minería favorece aún más este proceso, exponiendo a la
intemperie una mayor proporción de sulfuros inalterados.
Se han propuesto muchas clasificaciones para las rocas sedimentarias debido a la gran variedad de
mecanismos y combinaciones ambientales que pueden influir en su formación, pero de manera general
se pueden considerar dos grupos mayores, el detrítico y el químico, este último se puede subdividir en
inorgánico y bioquímico. Todas las rocas detríticas tienen texturas clásticas, en tanto que las químicas
tienen texturas clásticas y no-clásticas, de esta manera se usa el tamaño de las partículas para
subdividir las rocas detríticas y la composición para subdividir las rocas químicas (Tabla 3.8).
• Origen detrítico
• Origen Químico
Sedimentación Detrítica
Son la consecuencia directa de la sedimentación de las partículas físicas arrastradas por las aguas, el
viento o el hielo. A su vez, es posible diferenciar dos formas de depósito, en función del tamaño y
naturaleza de las partículas:
• Las de tamaño superior a 4 micras suelen ser granos minerales, entre los cuales los más
comunes son los de cuarzo, seguidos de los de feldespatos, así como fragmentos líticos. En el
detalle, en lo que se refiere a la naturaleza de los granos minerales, las posibilidades son
prácticamente ilimitadas: granos de otros silicatos (micas, piroxeno, anfíbol, etc.), de óxidos
(magnetita, ilmenita, cromita, etc.), incluso de metales nativos, como el oro; estos granos viajan
arrastrados por el agua o viento, en suspensión o como carga en fondo, y al disminuir la energía
del medio de transporte se depositan casi de inmediato (proceso físico).
• Las de tamaño inferior a 4 micras suelen corresponder a minerales de la arcilla, y en este caso el
transporte se produce en suspensión coloidal, lo que hace que puedan seguir siendo
transportados incluso mediante aguas no agitadas. El depósito en este caso se produce por el
proceso físico-químico de floculación, que puede tener lugar de forma conjunta y simultánea al
depósito físico de las partículas, o con posterioridad, en zonas tranquilas. En el primer caso se
origina la matriz de las rocas detríticas, es decir, la componente intergranular fina, arcillosa, de
los conglomerados y arenas o areniscas, mientras que en el segundo se da origen a las rocas
arcillosas (lutitas, pelitas).
Otro carácter importante es la naturaleza de los clastos, sobre todo en los de mayor tamaño: cuando es
variado se habla de rocas polimícticas, mientras que si corresponden mayoritariamente a un tipo
litológico se refiere a roca oligomíctica. Como componentes mayoritarios, en los conglomerados se
tienen fragmentos de rocas, en general cuarcíticos o carbonatados, aunque pueden estar formados por
rocas de naturaleza mucho mas variada; en las arenas o areniscas el componente más común es el
cuarzo, en general acompañado de feldespatos. Son también relativamente frecuentes las denominadas
areniscas calcáreas bioclásticas, formadas por la acumulación de fragmentos de conchas de
lamelibranquios, gasterópodos, etc., en medios costeros (playas).
También suele ser objeto de interés el grado de evolución de los fragmentos, que se traduce en su
forma: los más inmaduros suelen ser angulosos y de baja esfericidad, mientras que los más
evolucionados, los que se encuentran más lejanos al área fuente, suelen ser mucho más redondeados y
de mayor esfericidad, debido al efecto abrasivo del transporte.
La selección es la propiedad que describe la variabilidad del tamaño de grano en una roca sedimentaria
detrítica (Figura 3.36). Aquellas rocas que muestran solo una clase granulométrica bien definida, siendo
el tamaño de todas las partículas similar, se dicen bien seleccionadas. Por oposición, aquellas en que
sus constituyentes presentan una gran diversidad de tamaños se denominan mal seleccionadas. La
selección de una roca es una propiedad que condiciona fuertemente su porosidad, y por lo tanto su
comportamiento frente a la circulación de agua, subsuperficial o subterránea.
El hecho de que se trate de sedimentos sueltos o de rocas ya consolidadas marca también una
diferencia considerable: las gravas y arenas son los materiales sueltos, mientras que los conglomerados
(o brechas) y areniscas son rocas compactas, en las que los granos o clastos están más o menos
sólidamente cementados.
Todas estas diferencias llevan a establecer las posibles aplicaciones de cada uno de estos tipos
litológicos: las gravas sueltas, sobre todo las de las riveras de ríos, se utilizan como áridos de
construcción, ya sean en edificaciones u obras públicas; el mismo uso reciben algunas arenas sueltas.
En cuanto a las rocas ya consolidadas, las areniscas bien cementadas se han utilizado también en
construcción, como "piedra de corte", debido a su fácil labra. No obstante, es una roca a menudo muy
problemática por su alterabilidad. Otros usos de las arenas y areniscas más puras (arenas silíceas)
están en las industrias del vidrio y del silicio. Por su parte, las variedades arcillosas se emplean
fundamentalmente como materia prima en la industria cerámica. En este caso, la naturaleza de los
minerales que componen estas rocas y sus caracteres texturales y estructurales permiten definir su
mejor uso dentro de una amplia gama: ladrillería, cerámica estructural, gres, etc.
Las rocas detríticas gruesas (arenas/areniscas, gravas/conglomerados) están formadas, por granos, de
formas más o menos regulares, lo que hace que entre estos granos exista una alta porosidad, en la que
a menudo se puede encontrar fluidos, sobre todo agua, pero además otros, como petróleo o gas natural.
La presencia de los correspondientes fluidos en la roca obedece a distintos procesos: el agua puede ser
de infiltración de agua de lluvia, o transportada por un río bajo su cauce visible, o almacenada durante el
depósito de la roca en forma de fase intergranular. Los hidrocarburos naturales, por su parte, proceden
de la liberación de la roca madre en la que se forman, y consecuente migración, hasta acumularse en
estas rocas (rocas almacén).
Los parámetros litológicos que definen la posibilidad de aprovechar el fluido son dos: la porosidad y la
permeabilidad.
La porosidad
Es el volumen de huecos de la roca, y define la posibilidad de ésta de almacenar más o menos cantidad
de fluido. Se expresa por el porcentaje de volumen de poros respecto al volumen total de la roca
(porosidad total o bruta).
Además de esta porosidad total, se define como porosidad útil la correspondiente a huecos
interconectados, es decir, el volumen de huecos susceptibles de ser ocupados por fluidos. Este
concepto de porosidad útil está directamente relacionado con el de permeabilidad.
La porosidad útil es, en general, inferior en un 20-50% a la total, dependiendo, sobre todo, del tamaño
de grano de la roca: cuanto menor sea este tamaño de grano, más baja será la porosidad útil respecto a
la total. También influye la forma de los granos.
La Permeabilidad
Representa la facilidad con la que una roca o formación permite a un fluido de viscosidad dada
atravesarla. Viene definida por la fórmula de Darcy:
Donde:
v = q/A = velocidad del fluido o flujo a través de unidad de área medida en cm/sg o en cm3 x seg-1 x c
K = permeabilidad
Este parámetro depende, fundamentalmente, del tamaño medio y de la forma de los granos que
constituyen la roca.
Se define así como permeabilidad efectiva de un fluido la expresión de la propiedad de una roca o
formación de ser atravesada por ese fluido en presencia de uno o varios otros fluidos. Depende por un
lado de las características de la roca, y por otro, de las proporciones o porcentajes respectivos de los
distintos fluidos presentes.
Textura
Calizas:
bioclásticas:
• coquina
• creta
no clásticas:
• travertino
• estalactitas y estalagmitas
• oolitas
Dolomías:
Chert:
• pedernal negro
• jaspe
Evaporitas:
• sal de roca
• yeso, anhidrita
Estratificación
• paralela
• cruzada
• capas uniformes
• capas no clasificadas
• capas gradadas
Características superficiales
• marcas de oleaje
• grietas de desecación
• concreciones
• fósiles
• color
Figura 3.37. Principales estructuras sedimentarias: 1-estratificación plano-paralela; 2- estratificación
cruzada; 3- ondulitas y 4- estructuras de canal
Facies Sedimentarias
Se puede definir las facies sedimentarías como una acumulación de depósitos que muestran
características específicas y que gradúa lateralmente a otras acumulaciones sedimentarías formadas al
mismo tiempo, pero que exhiben características diferentes.
• Tamaño de grano.
• Tipo de estratificación.
• Color.
• Estructuras.
• Fósiles.
Ambientes de Depósito
El lugar de acumulación de los sedimentos determina el ambiente de depositación y este a su vez con
su composición y geometría.
Ambiente Continental
No Marinos
a. Fluvial
b. Lacustre
c. Glacial
d. Eólico
e. Pantanos
Ambiente transicional
Plataforma Continental
a. Cercano a Costa
• Estuarino
• Deltáico
• Playa
b. Alejado de Costa
Ambiente marino
Talud Continental
a. Turbiditas
b. Abanicos Marinos
Fondo Marino
a. Sedimentos Terrígenos
b. Oozes Marinos
• Sedimentos pelágicos
• Ooze calcáreo y silíceo
c. Sedimento Volcánico
Las rocas carbonatadas son rocas formadas mayoritariamente por carbonatos, cálcico (calcita en las
calizas) o cálcico-magnésico (dolomita en las dolomías). De ellas, solo las calizas tienen un auténtico
origen sedimentario, pues las dolomías se forman por procesos posteriores al depósito. Las rocas
carbonatadas tienen un interés minero, que se sustenta en sus aplicaciones directas (por ejemplo, en la
fabricación de cemento). También son interesantes desde el punto de vista geológico-minero por poder
albergar concentraciones de minerales metálicos, e incluso agua y otros fluidos (petróleo y gas).
Rocas Carbonatadas
Calizas
Las calizas (Figura 3.38) son rocas originadas por un proceso de sedimentación directa. Esta
sedimentación puede tener diversos orígenes, si bien la más común es la denominada precipitación
bioquímica: el carbonato cálcico se fija (en general, en forma de aragonito) en las conchas o esqueletos
de determinados organismos, ya sean microscópicos (foraminíferos), o macroscópicos (lamelibranquios,
braquiópodos, gasterópodos, etc.), y a su muerte, estas conchas o esqueletos se acumulan, originando
un sedimento carbonatado. El aragonito, inestable en condiciones atmosféricas, se va transformando en
calcita, y la disolución parcial y reprecipitación del carbonato cementa la roca, dando origen a las calizas.
Otra forma de depósito es la fijación del carbonato sobre elementos extraños, como granos de cuarzo, o
pequeños fragmentos de fósiles, dando origen a los oolitos. También las algas fijan este compuesto,
dando origen a mallas de algas o estromatolitos, que si se fragmentan y ruedan originan los pisolitos
(calizas pisolíticas). Todas estas posibilidades dan origen a los diversos tipos de calizas.
Junto con el carbonato cálcico se suele producir el depósito de otros componentes, ya sean detríticos
medio-finos (arena-limo), o finos (arcillas); el primer caso es propio de medio energéticos, caracterizados
por la sedimentación de fragmentos de fósiles, o resedimentación de fragmentos de calizas ya más o
menos consolidadas. Así se originan las denominadas calizas bioclásticas o de intraclastos,
respectivamente. En el segundo caso, se produce la floculación de las arcillas conjuntamente con el
depósito de los carbonatos, ya que ambos son propios del depósito en aguas tranquilas, y se originan
las denominadas margas, margocalizas, y calizas margosas, formadas por proporciones variables de
caliza y arcilla.
• Otra aplicación común, aunque actualmente en retroceso, es la obtención de cal (CaO), por
calcinación:
Esta cal a su vez se utiliza para la limpieza y desinfección de fachadas (encalado), y como producto-
base de otras aplicaciones en la industria química.
• Otra aplicación directa es como roca marmórea, para construcción: la mayor parte de lo que los
marmolistas llaman mármoles no son tales rocas metamórficas, sino calizas poco o nada
recristalizadas; tienen menor calidad que los mármoles auténticos, si bien mayor variabilidad
textural, y por tanto, mayor variedad y vistosidad (rojo alicante, negro marquina, etc.).
• Una aplicación a resaltar, por su importancia creciente, es su utilización como lecho de procesos
de combustión de carbón rico en azufre, ya que evita la movilización de éste mediante la
formación de CaSO4 (anhidrita).
• Otra aplicación común es como árido, sobre todo para la sub-base de carreteras.
Es también interesante el comportamiento de estas rocas frente a los fluidos: Las calizas suelen
presentar escasa porosidad primaria, es decir, debido a la disposición original de sus elementos
texturales, por lo que las calizas sanas y no fracturadas suelen tener escasa capacidad de
almacenamiento de fluidos. Sin embargo, en determinadas condiciones (a bajas presiones y
temperaturas) pueden responder a la deformación tectónica fracturándose, lo que les confiere una cierta
porosidad secundaria. Además, el carbonato cálcico es soluble en agua, sobre todo en aguas cálidas, en
las que existe ácido carbónico disuelto como consecuencia de las reacciones:
Ello hace que bajo la acción del agua, ya sea superficial o subterránea, las formaciones de calizas
desarrollen los denominados procesos kársticos, que implican la formación de cuevas y cavernas,
formas de disolución (lapiaces y cárcavas) o de hundimiento superficial (dolinas), etc., así como la forma
de relieve más característico, el torcal. Además, en estas formaciones kársticas se puede acumular agua
en grandes volúmenes: son excelentes acuíferos subterráneos, aunque también son formaciones poco
adecuadas para almacenar aguas superficiales, que suelen infiltrarse con gran facilidad a través de
sumideros, dolinas, etc.
Dolomítas
Las dolomítas se originan como consecuencia de procesos postsedimentarios: las calizas, formadas por
los procesos antes descritos, pueden ponerse en contacto con aguas enriquecidas en magnesio, lo que
da origen al proceso llamado de dolomitización:
Al ser la dolomita más densa y de estructura cristalina más compacta que la calcita, este proceso implica
un aumento del volumen de huecos de la roca, es decir, de su porosidad.
En cuanto a sus aplicaciones, las dolomías se utilizan como piedra de construcción y ornamentación, y
también en la fabricación de ciertos cementos. En la industria química, en la obtención de magnesia
[(OH)2Mg], que se emplea en la preparación de revestimientos refractarios siderúrgicos. También tiene
aplicación como mena del magnesio metálico.
Las dolomías, a diferencia de las calizas, no son solubles en agua, lo que impide el desarrollo de los
procesos kársticos sobre ellas. Sí tienen una cierta capacidad de almacenamiento de fluidos,
relacionada con la porosidad secundaria que desarrollan durante el proceso de dolomitización.
Otras rocas carbonatadas
Además de las calizas y dolomías, hay otras rocas formadas mayoritariamente por carbonatos, aunque
son mucho menos frecuentes, y a menudo están originadas por otro tipo de procesos no sedimentarios
(reemplazamientos). Entre ellas se destacan las rocas de magnesita y de siderita, de interés minero por
ser importantes menas de magnesio e hierro, respectivamente.
Se incluyen aquí fundamentalmente el carbón y los hidrocarburos naturales (petróleo y gas), que se
forman no como consecuencia de la acumulación de los restos inorgánicos de organismos, sino de la
acumulación, degradación y evolución de los propios restos orgánicos de estos organismos. La principal
diferencia entre los tipos señalados es que el carbón se forma fundamentalmente a partir de restos de
vegetales superiores (hojas, tallos, troncos, etc.), mientras que petróleo y gas se forman a partir de
microorganismos (plancton, algas, bacterias, etc.).
Hidrocarburos Naturales
El petróleo, el gas natural y los hidrocarburos fósiles, están constituidos casi exclusivamente por
hidrocarburos, es decir, compuestos orgánicos, más o menos complejos de carbono e hidrógeno,
mezclados en proporciones diversas entre sí, y con otros compuestos químicos: su composición
elemental se muestra en la tabla 3.13:
Gas Natural
• Yacimientos asociados a los de petróleo, en las zonas altas de los mismos, o en disolución en la
fase líquida.
Los yacimientos de gas natural están compuestos fundamentalmente por metano, que llega a constituir
hasta el 100% de los mismos (gas seco). Además, puede incluir otros hidrocarburos gaseosos, como
etano, propano, butano, en proporción decreciente con el número de Carbonos. Otros constituyentes,
minoritarios pero frecuentes, son: H2S, N2, He, Ar, etc. Su poder calorífico constituye la base de su
interés económico. Es variable, según la composición específica del gas. El valor medio es de 38 a 40
megajulio/Kg, ó 9.500-10.000 Cal/gr.
Está constituido por hidrocarburos líquidos fundamentalmente, y puede tener en solución hidrocarburos
gaseosos (los denominados crudos ligeros), o sólidos (crudos pesados). Otros constituyentes pueden
ser: compuestos sulfurados en diversas formas orgánicas, compuestos nitrogenados, también de
carácter orgánico, y compuestos oxigenados, como los ácidos grasos. Sus características físicas y
económicas están muy relacionadas con la composición.
La principal característica económica de los petróleos es su poder calorífico, que hace que sean
utilizables como fuentes de energía. Este parámetro varía en función de la densidad, y, por tanto, de la
composición química concreta:
Así, el poder calorífico es mayor para los crudos ligeros que para los pesados.
Como comparación, una hulla presenta un poder calorífico entre 5.600 y 8.000 cal/gr, con lo que, a
efectos de poder calorífico:
La densidad se expresa en gr/ml, o en gr/cm3, o, más comúnmente, en grados API, que evolucionan
inversamente:
Este parámetro es un criterio muy representativo de la calidad económica del crudo, y se utiliza para fijar
su precio. Los términos comerciales que se utilizan son: crudos ligeros (31.1ºAPI); medios
(22.3-31.1ºAPI); pesados (10-22.3ºAPI) y extrapesados (<10ºAPI).
La principal aplicación del crudo es para obtención de energía, a través de sus productos refinados:
gasolina, gas-oil (diesel), fuel-oil, keroseno, etc. Otros usos: materia prima para la industria petroquímica
(polímeros, etc.); materia prima para lubrificantes (aceites y grasas para motores); aglomerantes
asfálticos (fracciones pesadas).
Se incluyen aquí los hidrocarburos naturales de carácter sólido. Pueden ser de dos tipos diferentes:
hidratos de metano, y bitúmenes y asfaltos. Los hidratos de metano son muy poco abundantes en la
naturaleza. La familia de los bitúmenes es mucho más importante, ya que aparece en dos tipos
importantes de yacimientos: arenas asfálticas (tar sands), y pizarras bituminosas (oil shales).
Los bitúmenes se pueden definir, desde el punto de vista de explotación, como mezclas viscosas
naturales de hidrocarburos de molécula muy pesada, y productos sulfurosos minoritarios. Su alta
densidad y viscosidad impide su explotación convencional por bombeo.
Los hidrocarburos semirrefinados que se pueden extraer de los bitúmenes reciben el nombre de crudos
sintéticos.
Las rocas que contienen proporciones importantes de estos bitúmenes pueden ser de dos tipos: Arenas
asfálticas y pizarras bituminosas.
• Las Arenas asfálticas son rocas sedimentarias, consolidadas o no, que contienen productos
petrolíferos pesados, de viscosidad muy elevada, que no pueden ser recuperados por medios
tradicionales.
Se trata de arenas gruesas, bien clasificadas, porosas y permeables, en las que el bitumen representa
del orden del 18 al 20% en peso de la roca.
Desde el punto de vista geoquímico, están formadas fundamentalmente por asfaltenos y productos
complejos ricos en nitrógeno, azufre, oxígeno, frente a productos saturados y ligeros.
• Las pizarras bituminosas son rocas sedimentarias pelíticas (arcillosas), ricas en kerógeno y
pobres en bitumen (0.5-5%), y capaces de producir hidrocarburos por pirólisis, a unos 500 &
deg;C. Ocasionalmente reciben la denominación de "esquistos bituminosos", lo que resulta
equívoco con respecto a su naturaleza petrográfica, puesto que nunca se trata de materiales
metamórficos.
La materia orgánica que contienen está formada por restos de algas lacustres o marinas.
Su composición química es muy variable y compleja, generalmente con altas relaciones H/C (1.25-1.75),
y con relaciones O/C entre 0.2 y 0.02.
El Carbón
El carbón es una roca sedimentaria combustible con más del 50% en peso y más del 70% en volumen
de materia carbonosa, formada por compactación y maduración de restos vegetales superiores.
Desde el punto de vista estratigráfico, es una roca sedimentaria organoclástica de grano fino, compuesta
esencialmente por restos litificados de plantas, que aparece constituyendo secuencias características
que reciben el nombre de ciclotemas.
Composición y propiedades
Dentro de la composición química del carbón se debe diferenciar entre los datos correspondientes a la
estructura química del carbón, y los correspondientes a su composición elemental. Así mismo, es
necesario diferenciar aquellos datos relacionados con la medida de algunos parámetros de importancia
tecnológica. Otros parámetros de gran importancia en la actualidad son los referidos al contenido en
elementos menores que puedan liberarse durante el proceso de combustión, y que pueden tener efectos
nocivos para la salud humana o del medio ambiente.
Los parámetros tecnológicos que se utilizan para definir un carbón son: el contenido en humedad, la
proporción de volátiles, el contenido en cenizas, y el poder calorífico.
El contenido en humedad se determina por la pérdida de peso relativa de la muestra calentada a 107ºC
durante una hora en una atmósfera inerte.
La proporción de volátiles viene dada por la pérdida de peso de una muestra seca por calentamiento a
temperaturas entre 875 y 1050ºC fuera del contacto con el aire.
• El contenido en cenizas se determina por combustión en aire; el residuo, expresado como tanto
por ciento con respecto del peso original de la muestra, constituye la expresión de este
parámetro. Sería un fiel reflejo del contenido en materia mineral de un carbón, de no ser por el
hecho de que en la fracción inorgánica de éste pueden existir carbonatos y sulfuros que se
descomponen a esas temperaturas.
• Otra propiedad importante del carbón es su densidad, que se relaciona de forma directa con su
contenido en cenizas. Todos los procesos de lavado y concentración de carbones se basan en el
aprovechamiento de esta propiedad.
Desde el punto de vista elemental, el carbón está constituido fundamentalmente por C, H y O, con
proporciones menores de N y S.
• Tipo: Diferencias en el tipo y clase de material vegetal que contenga, traducida a los
denominados componentes macroscópicos del carbón: fusita, durita, clarita y vitrita.
• Rango: Diferencias en el grado de evolución o carbonización que haya sufrido debido a las
condiciones de presión y temperatura a las que hayan estado sometidos. Es la evolución de turba
a lignito, hulla y antracita (Tabla 3.14).
Origen
El origen del carbón está en relación evidente con la acumulación de materia vegetal superior (troncos,
ramas, hojas) en cuencas marinas o continentales. Los parámetros que definen la posibilidad de
acumulación de la materia vegetal que va a dar origen al carbón son similares a los que permiten la
acumulación de microorganismos para dar lugar al petróleo:
• Medios protegidos del influjo detrítico.
• Profundidad adecuada del medio, para evitar oxidación y permitir la acumulación vegetal.
• pH bajo de las aguas, dado que un pH5 produce la degradación de la materia vegetal.
• Subsidencia continuada del fondo, para mantener unas condiciones uniformes a lo largo del
tiempo.
Esta acumulación se puede producir en el propio medio de vida de las plantas, o en medios distintos al
de formación, como deltas, estuarios o albuferas. Esto permite diferenciar carbones autóctonos,
formados en el propio medio de vida, y aloctónos, formados en un medio diferente al de vida: la materia
vegetal ha sufrido un transporte, más o menos largo.
Según el tipo de medio de formación, también se diferencian los carbones límnicos (formados en medios
lacustres), y parálicos (formados en medio marino).
En concreto, los medios en los que pueden darse procesos de acumulación de materia vegetal son:
• Marismas, saladas o salobres. Son zonas con comunicación ocasional con el mar, en que se
puede producir una importante actividad biológica vegetal.
Uno de los medios sedimentarios mas favorables para la acumulación de materia carbonífera que da
origen al carbón son los deltas, cuyas secuencias estratigráficas normales son muy semejantes a las
que se encuentran en los ciclotemas, constituidas por alternancias de capas de carbón con material
arcilloso o arenoso.
Un factor también importante es el paleoclima, o sea, el clima imperante en la época de formación del
carbón. El más favorable es el paleoclima tropical, generador de vegetaciones exuberantes.
Otra cuestión importante en cuanto al origen del carbón es la edad de las series sedimentarias en que
aparece. Las plantas vasculares aparecen en el Silúrico, y pueblan la superficie de la Tierra en el
Devónico. Ello implica que los yacimientos más antiguos de carbón conocidos sean de edad Devónica,
posteriormente, se dan yacimientos de carbón de todas las edades, pero hay períodos especialmente
favorables. Ello se explica por factores fundamentalmente paleoclimáticos, y de tipo de vegetación
predominante en cada uno de los períodos.
Carbonización o Coalificación
Hace más de 100 años se enunciaba la llamada regla de Hill, según la cual a medida que se profundiza
en una explotación de carbón, el contenido en volátiles disminuye. Esta idea simple es la base
conceptual en la que se apoya la evolución de la materia orgánica durante el enterramiento subsecuente
a la sedimentación. Es un proceso esencialmente físico-químico, con participación biológica en las
primeras etapas, que se conoce con el nombre de carbonización o coalificación. Los factores que
influyen en este proceso son: temperatura, presión y tiempo.
La presión y la temperatura, están relacionados con el enterramiento y con el gradiente geotérmico: en
condiciones normales un enterramiento produce un aumento de presión debido al peso de los
sedimentos suprayacentes, y un aumento de temperatura del orden de 33ºC/Km (gradiente geotérmico
medio), si bien en zonas concretas este gradiente puede ser mucho más alto. El factor tiempo tiene una
importancia extraordinaria: la incorporación de la materia orgánica a los sedimentos se realiza a través
de geles (geopolímeros), que sufren procesos de envejecimiento que les llevan primero a deshidratarse,
luego a reordenarse y formar moléculas con mayor grado de orden, hasta dar formas cristalinas
incipientes. Este proceso puede tener lugar independientemente de la temperatura y de la presión,
siendo por tanto, solamente función del tiempo. Esto explica la formación de carbones en cuencas
antiguas que no han sufrido enterramientos importantes.
El principal cambio que se produce en la coalificación es el incremento del contenido en carbono frente a
volátiles y humedad, acompañado de pérdida de oxígeno en forma de H 2O y CO2 (desde valores por
encima del 20% hasta valores próximos a cero en las antracitas) y pérdida de hidrógeno en forma de
agua e hidrocarburos ligeros (desde valores del orden del 5,5% a contenidos entre el 2,5 y el 4%). El
contenido en carbono pasa de valores del orden del 65% a por encima del 95%.
En los primeros estadios del proceso (transformación de la materia vegetal en turba) juega un papel
importante la actividad biológica - bacteriana. En estadios sucesivos los cambios son ya de tipo físico -
químico.
Las rocas sedimentarias en Colombia son las más ampliamente distribuidas; cubren aproximadamente
el 70% a 80% del territorio del país. En edad van desde el Cámbrico hasta el Reciente (Holoceno).
Las regiones donde presentan mayor espesor y continuidad lateral han sido denominadas cuencas
sedimentarias, que de una manera general y de oriente a occidente corresponde a: Putumayo –
Amazonas, Los Llanos Orientales, Cordillera Oriental, Catatumbo, Valle Inferior, Medio y Superior del
Magdalena, Cesar, Ranchería, Cauca, Amagá, Patía, Pacífica, Caribe y en el mar territorial, la cuenca
de Colombia y San Andrés y Providencia (INGEOMINAS, 2001).
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TIPOS DE ROCA
En general, de acuerdo al origen se pueden distinguir cuatro grupos de rocas (Figura 3.2), y en ellos se
pueden definir subcategorías:
Figura 3.2. Tipos de rocas de acuerdo al origen de los procesos que se dan al interior de la tierra y en la
superficie terrestre