El Acoso Laboral
El Acoso Laboral
RESUMEN:
El acoso laboral o mobbing es una forma de violencia sistemática que afecta a la
salud mental y física de muchos trabajadores. En este informe queremos ver cómo
este concepto está totalmente relacionado con la organización de las empresas o
instituciones. Vemos cómo las dinámicas de poder y el ambiente laboral existente
son determinantes para que este suceso aparezca, ya que la inexistencia de
mecanismos de control de poder y la falta de ayuda a los trabajadores hacen que
este fenómeno sea más propenso a aparecer. Para esto se han hecho entrevistas
semiestructuradas a personas que creen haber sufrido acoso en sus respectivos
trabajos. Hacemos hincapié en que cuando esto sucede, las personas sufren
impactos psicológicos, sociales y laborales, además de que se genera una pérdida
de productividad. Hemos visto como la falta de supervisión y las relaciones de poder
desiguales perpetúan el mobbing, además de sucesos más concretos como la
rotación de víctimas. Debemos abordar este tema mediante mecanismos de
supervisión y una cultura organizacional correcta, para poder resolver este problema
social que afecta a tantos trabajadores en nuestro sistema económico.
SUMMARY:
Workplace harassment, or mobbing, is a form of systematic violence that impacts the
mental and physical health of many workers. In this report, we aim to examine how
this concept is deeply connected to the organization of companies or institutions. We
observe that power dynamics and the existing work environment are key factors in
the emergence of this phenomenon. The absence of power control mechanisms and
the lack of support for employees make mobbing more likely to occur. To explore
this, we conducted semi-structured interviews with individuals who believe they have
experienced workplace harassment.
We emphasize that when mobbing happens, individuals suffer psychological, social,
and professional consequences, while organizations face productivity losses. Our
findings reveal that the lack of supervision and unequal power relationships
perpetuate mobbing, along with specific issues like victim rotation. Addressing this
issue requires the implementation of supervisory mechanisms and a healthy
organizational culture to resolve this social problem, which affects so many workers
in our economic system.
1. INTRODUCCIÓN
En este documento vamos a tratar como tema principal el acoso laboral, o
actualmente conocido también como “mobbing”, que es según Piñuel (2001) “la
comunicación hostil y sin ética, dirigida de manera sistemática por uno o varios
individuos contra otro, que es así arrastrado a una posición de indefensión y
desvalimiento, y activamente mantenido en ella”.
El mobbing debe estar abordado con leyes de seguridad y salud de los trabajadores
y prevención de riesgos laborales pues los comportamientos que sufren las víctimas
en el clima de trabajo atacan lesivamente la salud del resto de los trabajadores. Las
actividades preventivas pueden estar encaminadas a evitar su estigmatización y, lo
más importante, evitar en medida de lo posible la aparición de conflictos. Esto se
consigue a través de una adecuada organización y la puesta en práctica de los
instrumentos correctos y necesarios para prevenir, regular y, en su caso, sancionar.
2. MARCO TEÓRICO
Autores como Leymann, Bjorvsiski y Einarsen han descrito distintos procesos típicos
del acoso laboral como modelo explicativo. La mayoría concluyen en la etapa o fase
final como la agresión directa a la víctima y se pretende su exclusión de la empresa.
Leymann (1990) la describe como una situación donde las víctimas no pueden
ejercer control para resolver el problema de manera que, poco a poco, el
desempeño de la propia víctima va a bajar dando base objetiva a las acusaciones.
Finalmente, esto provocará que tenga un pésimo concepto de sí mismo (Piñuel y
Oñate, 2008). Así, el concepto de violencia no se limita a la agresión física sino que
incluye muchas más conductas donde se puede usar la intimidación y amenaza. En
el mundo laboral la violencia se manifiesta como un abuso de poder para someter la
voluntad de otra manera mediante el uso del maltrato psicológico o de las
amenazas, comúnmente de tipo económico (Luna, 2003).
El mobbing es una enfermedad del trabajo que tiene consecuencias directas. Los
primeros síntomas que aparecen están relacionados con el estrés: problemas de
sueño, cansancio, nerviosismo, migrañas, lumbalgias… Si persevera con el tiempo
se puede llegar a establecer un estado depresivo mayor o otro trastorno
psicosomático dejando huellas indelebles. Leymann (1996) señaló que el estrés
postraumático es el diagnóstico asumido para el 95% de los sujetos asumidos al
mobbing. La desvalorización persiste aunque la persona se aleje de su acosador. La
víctima lleva una cicatriz psicológica que la hace frágil. Los efectos sociales se
caracterizan por la aparición de conductas de aislamiento, evitación y retraimiento;
así como la resignación, sentimiento de alienación con el resto de la sociedad y una
actitud cínica. También surgen problemas de pareja, con los hijos y demás familiares
debido a que los canales de comunicación se ven alterados y se deterioran las
relaciones (Boada et al., 2002). Así mismo, cabe destacar que las víctimas pueden
responder a esta situación de diferentes maneras: con reacciones emocionales de
miedo, enfado, paranoia, vulnerabilidad, dolor, desesperación… El miedo puede
conducir al individuo a un “juego de roles” y a asumir conductas diferentes a su
propio estilo, como actuar agresivamente (Ireland y Snowden, 2003).
Los estudios de la cultura organizacional tienen su comienzo con Schein (1982) que
trató de identificar algunos supuestos básicos para comprender el fenómeno. Los
valores profundamente arraigados conforman la base de los supuestos básicos de
la cultura. Sería lo que llamamos paradigmas culturales o supuestos y que define
qué es lo verdadero y lo falso, lo mejor o peor ,o lo que puede y no se puede. En un
nivel más consciente y accesible están los valores. En el entorno laboral, cuando un
discurso, un ejemplo podría ser “Las personas son el principal activo de nuestra
organización” o una conducta no coincide con las políticas de la empresa hablamos
de una paradoja organizacional. Por último, el nivel más superficial, y por lo tanto,
visible de la cultura organizacional se expresa en el ambiente físico de la
organización, su arquitectura, tecnología, disposición del ambiente, ropa,
documentos públicos (contrato social para la orientación de los empleados),
patrones visibles…
El Estatuto de los trabajadores es el texto legal que regula las relaciones laborales,
aprobado por primera vez en el 1980 y el último texto refundido aprobado fue en
2015. El artículo 4 se dedica a establecer los derechos básicos de los trabajadores.
Destacamos el artículo 4.2.e que reconoce el derecho “ A no ser discriminadas
directa o indirectamente para el empleo o, una vez empleados, por razones de
estado civil, edad dentro de los límites marcados por esta ley, origen racial o étnico,
condición social, religión o convicciones, ideas políticas, orientación sexual,
identidad sexual, expresión de género, características sexuales, afiliación o no a un
sindicato, por razón de lengua dentro del Estado español, discapacidad, así como
por razón de sexo, incluido el trato desfavorable dispensado a mujeres u hombres
por el ejercicio de los derechos de conciliación o corresponsabilidad de la vida
familiar y laboral” y el articulo 4.2.e., el derecho “Al respeto de su intimidad y a la
consideración debida a su dignidad, comprendida la protección frente al acoso por
razón de origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u
orientación sexual, y frente al acoso sexual y al acoso por razón de sexo” Cabe
aclarar que existe el acoso sexual y el acoso por razón de sexo, una subcategoría
de mobbing. En los últimos años ha aumentado de los hombres que sufren acoso
por razón de sexo. En la mayoría de casos, el abusador es también un hombre y el
acoso representa una forma de castigar a la víctima porque su conducta no se
adapta a las expectativas de género de la cultura.
El abordaje por lo tanto del acoso laboral desde la vía jurídica se puede realizar
mediante tres vías. La vía administrativa consiste en la denuncia ante la Dirección
Provincial de los hechos para que sean constitutivos de una falta disciplinaria y que
la Administración lleve a cabo las diligencias previas a la incoación de la apertura de
un expediente. La vía laboral se realiza con una Demanda ante el Juzgado de los
Social, cuya regulación viene establecida en la constitución, El estatuto de los
trabajadores y el texto refundido sobre las infracciones y sanciones en el orden
social del Real Decreto Legislativo 5/2000, del 4 de agosto. Por último, la última es
mediante querella ante el juzgado correspondiente.
3. OBJETIVOS
La definición de objetivos en una investigación es fundamental para orientar el
proceso de análisis, permiten delimitar el alcance del trabajo y focalizar el esfuerzo
investigativo en aspectos clave del fenómeno del mobbing.
Hemos decidido fijar este objetivo debido a la necesidad de entender las raíces
desde una perspectiva sistémica y estructural. Abordar el mobbing desde este
enfoque implica ir más allá de las características de las víctimas y centrarse en los
elementos organizativos en los que se perpetúan estas prácticas. Se busca
identificar aquellos patrones, valores, normas y prácticas dentro de las
organizaciones.
Según las investigaciones realizadas en el marco teórico hemos formulado la
siguiente hipótesis:
H1: La cultura organizacional y el clima laboral disfuncionales incrementan
significativamente el riesgo de que se generen situaciones de mobbing en una
organización
4. METODOLOGÍA
Para este estudio hemos decido utilizar una metodología cualitativa, para así poder
acercarnos más a las experiencias, percepciones y dinámicas del mobbing. Nos
hemos decantado por el uso de la entrevista, ya que, esta técnica recoge
información de forma oral sobre las experiencias, acontecimientos y opiniones de
las personas (Folgueiras, 2016). En nuestro caso, hemos elegido realizar entrevistas
semiestructuradas, porque, a pesar de que estas tengan preguntas fijas, los
entrevistados pueden contestar libremente y además, nos da también la posibilidad
de adaptarnos a estos y hacer que la entrevista sea más dinámica y flexible. Los
entrevistados pueden contestar libremente sin necesidad de elegir una respuesta
específica como en las entrevistas estructuradas. Los investigadores pueden
interactuar y adaptarse a los entrevistados y a sus respuestas, por lo que permiten
una mayor interpretación de los datos (Lopezosa, 2020). Podremos recopilar datos
que nos hagan comprender las experiencias personales, las causas y
consecuencias del mobbing, así como posibles estrategias de prevención.
La guía de la entrevista se diseñó para abordar los temas claves, asegurando que
los dos participantes son consultados sobre los mismos aspectos generales. La
estructuramos de la siguiente forma:
- Contexto laboral
- Experiencia personal
- Consecuencias
- Prevención y soluciones
5. RESULTADOS-DISCUSIÓN
En la primera entrevista nos encontramos con un varón de 48 años. Estuvo
trabajando en una empresa de traslados privados como administrativo hace 20
años. Nos cuenta cómo tuvo que abandonar el empleo por el mobbing, ya que el
acosador era el presidente de la empresa y consiguió reducir el sueldo y negarle
(exclusivamente a él) que hiciera horas extras. Vamos a llamar al entrevistado
“Miguel”
Así, este caso nos vuelve a indicar que el mobbing está relacionado con la cultura
organizacional y las estructuras de poder. Cuando no hay control dentro de la
empresa, se va a generar abusos de poder para someter a otros trabajadores, lo
que hace que la cultura jerárquica tienda a perpetuar comportamientos autoritarios,
ya que los subordinados se ven obligados a aceptar el abuso. Esto no solo afecta a
la víctima directamente, sino que también al acoso laboral general, generando
desmotivación, desconfianza y disminución de la productividad (Vicente, 2010).
Nos gustaría añadir que fuera de la entrevista formal, el entrevistado nos contó que
ahora es socio de la empresa, al haber comprado acciones. Actualmente, su
acosador no tiene el mismo comportamiento que antes. Le respeta, se arrepiente de
lo que hizo y hasta recibe indicaciones del entrevistado ya que este llegó a la
presidencia de la empresa. Esto nos hace pensar más todavía, que en cuanto al
mobbing debemos hacer mucho hincapié en la estructura organizacional. Cuando
las dinámicas de poder cambian, el comportamiento del acosador cambia y no se ve
con la autoridad y legitimidad para llevar a cabo estas conductas.
ENTREVISTA 2:
- E: ¿Has tenido varias experiencias o ha sido solo un sitio?
- A: A ver, una cosa es trabajar bajo presión y otra malos tratos. Bajo presión, a
veces es verdad que hay malos tratos en la hostelería pero es algo que
después te piden perdón y es estrés del momento. En el “eroski” sí que fue
mal trato… la verdad no sé qué creer sobre lo que pasó ahí. Yo estuve
trabajando casi dos meses y antes de estar yo, había un compañero que
recibía malos tratos de esta mujer: le ponía minutos para hacer cosas muy
rápido, muy poco tiempo, cosas difíciles. A mi, por ejemplo, me puso la
frutería cuando era nuevo. No tiene mucho sentido que te ponga ahí siendo
nuevo, lo normal es que te pongan a reponer, pero como no se necesita título
y en la pescadería y la carnicería si, pues bueno.
Ahí, básicamente, lo peor que me hizo fue al acabar el contrato, que me dijo
que no había superado el plazo de pruebas (cuando era de una semana y
como mucho de un mes). Yo estuve ahí más de un mes. Me saco de malas
formas, me dió el finiquito eso si es verdad, pero como te habla en el trabajo
y tal…
- E: ¿Pero qué pasa por no haber superado la prueba?
- A: Nada, que no puedo volver a un eroski a trabajar. Que no he superado el
periodo de pruebas y no soy apto para trabajar, lo cual me enfadó un montón
en el momento porque me estoy dejando el lomo aquí, me lo decían mis
compañeros que iba corriendo a los lados a suponer, que es verdad que a
veces la frutería la tenía pillada, pero lo de ser frutero y además reponedor…
pues obviamente no puedes controlar todo al mismo nivel y estas metiendo
presión a un chaval porque tarda un poco en encontrar unos tomates.
- E: ¿Y qué más tipos de cosas te hacía, por ejemplo con lo del contrato?
- A: En el descanso te lo limitaba mucho, de decirte “no salgas, no salgas” y
cuando te toca salir ya no tienes ni hambre y hay unos turnos por cada
trabajador que se tienen que cumplir: los primeros quince minutos sale uno,
luego otro, no puedes decir “no, no, tu te quedas más tiempo”. O cuando
hay trabajadores tranquilos en sus trabajos haciendo sus cosas y luego
estás tú, que tienes que estar en la caja, en la frutería, era como que la
tomaba con una persona. Mi compañero el que recibía malos tratos de esta
mujer, decía que él tenía un compañero antes de estar yo que le pasaba lo
mismo con ella, pero que como se fue, el odio le recayó a él mismo. Este
compañero se fue, y cayó sobre mi.
- E: ¿Y tú cómo te llevabas con los compañeros?
- A: Con los compañeros muy bien, la verdad que buena relación. Es verdad
que había un par que llevaban allí mucho tiempo que te veían hacer el mismo
trabajo que ellos y les dolía que un chaval joven que está ganando el mismo
dinero que ellos siendo mayor y estando mas jodidos, mientras yo que estoy
ahí por ganarme un dinero extra viviendo con mis padres, eso daba un poco
de cosa a alguna gente. Pero en general bien.
- E: Y en esos dos meses, ¿Cómo te sentiste, cómo afectó esta situación en
tí?
- A: Yo estaba un poco estresado. No es que no pudiera dormir ni pudiera
seguir con mi vida pero yo llegaba todos los días super cansado a casa y al
día siguiente al tener que ir a trabajar no sentía lo mismo al principio que al
final. Cómo empezó a haber malos tratos, eso te incomoda mucho. Yo soy
una persona que lo ha llevado bien, pero no se iba el mal rollo. Al final, tenía
una posición de poder y era la jefa, tampoco podías hacer nada.
- E: Osea nunca pensaste en contactar con alguien para solucionarlo.
- A: No, mi padre me decía bueno te fastidias, es un trabajo “de mierda” tu lo
has elegido.
- E: ¿Crees que había factores que fomentaban ese acoso?
- A:Sí, a veces tardaba algo más en reponer un pasillo del que no estaba tan
pendiente porque estaba en frutería y en caja o nos hacían sacar unos palés
en un límite de minutos que era imposible de cumplir. Yo nunca era capaz de
cumplirlo e intentaba ir super rapido, es que no nos daba para más. Cogía
cualquier excusa para echarnos una gran bronca.
- E: Entonces,¿ ella era la jefa?
- A: Sí, teníamos tres jefes pero era la voluntaria jefa, la que más mandaba.
- E: ¿Crees que hay alguna forma de prevenir estas cosas?
- A: Hombre, algún mecanismo debe de haber, que yo conozca no. También, al
fin y al cabo es lo que te he dicho antes, me han gritado, me han hablado
mal, me han dicho que soy tonto, que soy imbecil.
En hostelería al final es una presión que tienes en el momento. Yo lo justifico
un poco en ese sentido, que es tu negocio y que tienes que llegar a fin de
mes, es una cosa que acabo entendiendo un poco. Lo del eroski no lo
entiendo por que yo hacía mi trabajo bien. Yo creo que el factor humano no
es nada previsible.
- E: ¿Viste que cambió tu rendimiento desde cuando entraste al final? Has
dicho que al entrar tenías menos ganas y que al final tú les preguntabas a tus
compañeros si estabas haciendo las cosas mal.
- A: Mi rendimiento bajó, obvio. Además de porque ya estaba cansado, por los
malos tratos, ya que me quedaba empanado pensando en que me daba rabia
lo que estaba pasando.
- E: ¿Te gustaría decir algo más sobre el tema?
- A: Un poco de acoso lo puedo llegar a entender pero todo dicho de buenas
formas es mejor. Hay personas que nunca se van a poder controlar pero
bueno tampoco se justifica.
El entrevistado era obligado a hacer tareas excesivas e irrazonables. Los descansos
eran limitados como la encargada quería y se le vigilaba constantemente. Además,
la encargada ejercía lo que se llama como rotación de víctimas según Leymann
(1990), donde las víctimas son reemplazadas y perpetúa un ciclo de hostilidad en el
lugar. Así, según Farrington (1993), la encargada ejercía un patrón constante de
malos tratos, por lo que es recurrente y esto es una de las características para que
ciertas conductas se definan como mobbing.
Una vez más, la encargada usaba su posición de poder para someter al
entrevistado a tareas desproporcionadas y ejercer críticas excesivas, por lo que los
trabajadores no podían defenderse de ninguna manera por riesgo de represalias.
En el marco teórico, vemos como en los entornos laborales donde es más
importante la eficacia y la productividad sobre el bienestar de los trabajadores, es
más probable que se ejerzan estas conductas. Esto lo vemos claro en el caso del
entrevistado. La falta de mecanismos de control para supervisar el comportamiento
de los cargos de poder con los trabajadores generaba problemas a la hora de que
los trabajadores pudieran defenderse frente situaciones injustas y la explotación
laboral que se daba. Juan nos cuenta que tuvo estrés y frustración, lo que afectó a
su rendimiento laboral al disminuir al final del contrato, como por agotamiento físico
como por los malos tratos, consecuencias del mobbing que definían Piñuel y Oñate
(2008).
De esta manera el entrevistado nos avala la primera hipótesis del estudio, donde los
climas laborales disfuncionales aumentan el riesgo del mobbing, al tener una cultura
organizacional disfuncional es cierta. En cuanto a la hipótesis número tres, este
caso nos confirma que las estructuras de poder rígidas facilitan el acoso. Por último,
en la cuarta hipótesis dijimos que el mobbing afecta negativamente el rendimiento.
Así, el sujeto reconoció que su productividad disminuyó y el ambiente laboral tenso
afectó a los demás empleados.
Para concluir la reflexión de la segunda entrevista, vemos como este caso enseña
que las relaciones de poder desiguales y la falta de cultura organizacional
contribuyen al mobbing.
En la tercera entrevista hablamos con un varón de 22 años. Estuvo 6 meses
trabajando en una fábrica de industrias cárnicas. Sufrió acoso por parte de un
compañero de su plantilla. No tenía un cargo superior, pero era el encargado de
enseñar a los nuevos trabajadores cómo funcionaban las labores. Vamos a llamar al
entrevistado “Pedro”.
ENTREVISTA 3:
- E: ¿Cómo entraste a la empresa?
- A: A través de una ETT
- E: ¿De que era la empresa?
- Era una fábrica de industrias cárnicas, yo estaba en el lavavajillas.
- E: ¿Cómo describirías el entorno laboral de la empresa?
- A: Un entorno bastante exigente, muchos puestos de trabajo al ser una
empresa grande y poca seriedad en muchos de esos puestos.
- E:¿Has sufrido alguna situación relacionada con el acoso laboral?
- A: Sí, debido al trabajador con más antigüedad de mi plantilla. No le gustaba
nuestra forma de trabajar aunque fuera eficiente y siguiéramos las pautas de
nuestros superiores. Nos trataba de una manera agresiva y muy poco
educada, generando un mal ambiente de trabajo continuamente.
- E: ¿Qué os hacía?
- A: Nos mandaba continuamente a hacer el trabajo más sucio cuando todos
debíamos pasar por todas las estaciones, mientras él no lo hacía. Nos
intentaba poner en evidencia cuando había otros compañeros o superiores
delante. En los momentos de más tensión de trabajo, nos insultaba e incluso
llegaba a encararse con nosotros.
- E: ¿De qué manera?
- A: De manera agresiva y violenta. Se ponía cabeza con cabeza a gritarnos
que trabajáramos más, nos tiraba las montañas de cajas de trabajo
organizadas por nosotros solo para humillarnos. Una vez, uno de mis
compañeros que intentó defenderme, que era con el que venía él en el coche
al trabajo, le obligó a buscar la manera de llegar al trabajo ya que él se negó
a recogerlo más, habiendo un camino de una hora para el trabajo.
- E: ¿Aunque fuera de tu misma plantilla, tenía algún cargo de autoridad?
- A: A nivel de contrato era el mismo cargo laboral, pero al llevar más años en
la empresa tenía la obligación de enseñar a los nuevos trabajadores y
organizar las labores.
- E: ¿Alguna vez pensaste en contactar con las autoridades?
- A: A la policía no, pero una vez avisé a mis jefes de su comportamiento y me
amenazó con hacerle algo a mi coche que estaba fuera de la fábrica.
Después, negó todo esto a mi jefe.
- E: ¿Qué relación tenías con los demás trabajadores ?
- A: Buena, relación normal sin malos rollos. Con sus momentos de tensión
como es normal, pero sin faltarnos el respeto.
- E: ¿Crees que hay factores que fomentaban el acoso?
- A: La diferencia de edad con esa persona y su largo tiempo en la empresa,
mayor que el de los demás.
- E: ¿Cómo crees que se podría prevenir?
- A: Dando instrucciones claras por parte de los superiores y siendo bien
acatado por los trabajadores. Siendo complicado ya que este trabajador tenía
buena relación con dichos superiores, lo que me llevó dentro de tres o cuatro
meses a dejar el trabajo.
- E: ¿Te afectaba esto en tu vida personal y laboral?
- A: Sí, porque me llevaba el trabajo a mi casa y pagaba mis frustraciones con
mis seres queridos.
Con toda la información que tenemos en este trabajo, podemos concluir que se
cumplen todas nuestras hipótesis. La cultura organizacional y el clima laboral
disfuncionales incrementan el riesgo de mobbing, como decían Leymann (1990) y
Piñuel (2008). Además, cuando algo está basado en competitividad y falta de
cohesión, aumentan los riesgos. En segundo lugar, estos entornos laborales se
caracterizan por la competitividad, control y eficacia productiva sobre el bienestar. Al
vivir en una sociedad capitalista donde prima la individualidad y la competitividad,
las relaciones laborales se ven afectadas, como bien comentaba Piñuel en 2008.
Luna en 2003 nos indicaba que la obsesión por la productividad genera presiones
que incrementan los conflictos laborales. En tercer lugar, las estructuras de poder
desiguales, rígidas y autoritarias son factores que favorecen el acoso, ya que
Farrington en 1993 identificaba el desequilibrio de poder como un punto clave en el
acoso laboral y Lrymann (1990) explica cómo las relaciones jerárquicas rígidas y
autoridad excesiva perpetúan el ciclo de abuso. En cuarto lugar, tenemos la
hipótesis de que el mobbing genera efectos negativos en la productividad, el
rendimiento colectivo, la cooperación y el bienestar de los empleados. Vicente
(2010) nos lo confirma al decir que el mobbing reduce la productividad empresarial,
aumenta el absentismo y genera efectos negativos en el clima laboral. Además, lo
vemos claro en la segunda entrevista, cuando el entrevistado cuenta que su
rendimiento fue bajando conforme pasaba el tiempo y aumentaba el acoso. En la
primera entrevista y la tercera, las víctimas abandonaron el trabajo directamente.
6. CONCLUSIÓN
En este trabajo, enfocamos el estudio del acoso laboral en relación a la cultura
organizacional. Vemos cómo las dinámicas de poder en las instituciones y empresas
llegan a generar un ambiente más propenso al mobbing, lo cual definimos como
“cualquier manifestación de una conducta abusiva y, especialmente, los
comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la
personalidad, la dignidad o la integridad física o psíquica de un individuo, o que
puedan poner en peligro su empleo o degradar el clima de trabajo” (Hirigoyen,
2001). Esto supone un riesgo psicosocial para los trabajadores.
En el marco teórico definimos todo lo necesario para comprender los puntos claves:
desequilibrio de poderes, cultura organizacional disfuncional y falta de regulación.
Leymann (1990) y Puñuel (2008) nos permiten analizar los casos presentados con
sus análisis previos al problema. Nos enseñan cómo las víctimas no pueden ejercer
control para resolver el problema, por lo que acaba disminuyendo su rendimiento e
incluso abandonando el lugar de trabajo. Además, vemos cómo esto tiene
consecuencias mentales en ellos, diagnosticando en un alto porcentaje de los casos
estrés postraumático.
Con las entrevistas que hemos hecho podemos llegar a varias conclusiones. Con la
primera entrevista vemos la importancia de la jerarquía y el desequilibrio de poder
en las empresas, ya que son causas clave en que el acoso laboral se de. En la
segunda entrevista vemos como la cultura disfuncional fomenta el acoso. El que no
haya límites marcados y funciones marcadas lleva a que superiores aprovechen su
situación de poder y aprovecharse. Por último, en la tercera entrevista es un acoso
más horizontal, pero el abusador aprovecha sus mínimos privilegios para ejercer
opresión hacia los demás, además de violencia y agresiones, llegando a veces a lo
físico. En conclusión, es muy necesario abordar el acoso laboral para que pueda
disminuir. La supervisión a superiores, una cultura organizacional bien estructurada
y políticas internas son claves para que trabajadores puedan realizar sus labores en
climas laborales satisfactorios, tranquilos y correctos.
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