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Two Moons

En un mundo donde espíritus y demonios amenazan a la humanidad, Jiang Cheng, un joven médium de la familia Jiang, se enfrenta a un oscuro nigromante el día de su boda. Junto a su prometido, el exorcista Lan Xichen, luchan contra una gran amenaza que surge, mientras Jiang Cheng lidia con su traumático pasado y la necesidad de confiar en los demás. La historia explora temas de amor, traición y la lucha entre el bien y el mal en un entorno fantástico.

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Two Moons

En un mundo donde espíritus y demonios amenazan a la humanidad, Jiang Cheng, un joven médium de la familia Jiang, se enfrenta a un oscuro nigromante el día de su boda. Junto a su prometido, el exorcista Lan Xichen, luchan contra una gran amenaza que surge, mientras Jiang Cheng lidia con su traumático pasado y la necesidad de confiar en los demás. La historia explora temas de amor, traición y la lucha entre el bien y el mal en un entorno fantástico.

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Two moons

Posted originally on the Archive of Our Own at [Link]

Rating: Explicit
Archive Warnings: Graphic Depictions Of Violence, Rape/Non-Con
Category: M/M
Fandoms: 魔道祖师 | Módào Zǔshī (Cartoon), 魔道祖师 - 墨香铜臭 | Módào
Zǔshī - Mòxiāng Tóngxiù
Relationships: Jiang Cheng | Jiang Wanyin/Lan Huan | Lan Xichen, Lan Zhan | Lan
Wangji/Wei Ying | Wei Wuxian, Mo Xuanyu & Wen Ning | Wen
Qionglin, Nie Huaisang & Nie Mingjue
Characters: Jiang Cheng | Jiang Wanyin, Lan Huan | Lan Xichen, Lan Zhan | Lan
Wangji, Wei Ying | Wei Wuxian, Mo Xuanyu, Wen Ning | Wen Qionglin,
Nie Huaisang, Nie Mingjue, Lan Yuan | Lan Sizhui, Lan Jingyi, Jin Ling
| Jin Rulan
Additional Tags: Rape/Non-con Elements, Halloween, Fantastic
Language: Español
Stats: Published: 2020-11-02 Completed: 2021-03-15 Words: 44,400 Chapters:
14/14
Two moons
by Jessisaylu

Summary

En un mundo de espíritus y demonios, donde los seres humanos son atacados ferozmente por
estas funestas criaturas; grandes familias a lo largo de los años se han dispuesto a exorcizar
estos males, manteniendo el mundo a salvo.

Ahí se encuentra la familia Jiang, proveniente del templo Yunmeng, una poderosa familia de
médiums. El heredero, el joven doncel Jiang Cheng, se ha hecho famoso después de lograr
defender a su hermano mayor Wei Ying y encerrar al tenebroso nigromante Jin Guangyao,
salvando a sus seres queridos.

Varios años después de aquel incidente, trabajando mano a mano con el exorcista Lan
Xichen, el cual también era su prometido; Jiang Cheng goza de la vida que sus padres
siempre hubieran deseado para él antes de morir. Así que dando el paso más grande de su
vida, decide casarse un determinado día de octubre. Sin embargo y para la sorpresa de todos,
una gran amenaza surge en la ciudad el mismo día de la boda. Y sin poder ignorarlo, Jiang
Cheng decide detener la amenaza junto a Lan Xichen.

Mientras dos lunas aparecen en el cielo, el joven doncel desaparece, mientras la energía
resentida más grande que alguna vez se vio azota toda China y un extraño hombre amenaza
con destruirlos a todos.
Chapter 1

El viento sopló fuertemente en aquel lugar solitario. Girándose asustado en dirección a una de
las ventanas de aquel edificio, Jiang Cheng observó como el cielo entero se oscurecía, a pesar
de ser media tarde.

—¿Xichen? —preguntó asustado, retrocediendo en medio de la obscuridad.

Pronto todo quedó en tinieblas, y por primera vez en toda su vida Jiang Cheng se lamentó de
haberse separado de su prometido, quedándose solo. Perdiendo la visión de un segundo al
otro por la obscuridad, la cual era tan profunda que incluso las luces del exterior no podían
penetrarla, Jiang Cheng intentó agudizar sus sentidos para retroceder sobre sus pasos de
regreso a ese pasillo donde había abandonado a Lan Xichen, solamente queriendo estar a su
lado para intentar calmarse un poco en medio de las penumbras.

—¡Xichen! —gritó con más fuerza y la voz algo temblorosa, casi tropezando con los
escombros de aquel edificio abandonado en medio de su escape.

—Estoy aquí.

Jiang Cheng no era una persona normal. No solo por ser un doncel, un hombre el cual podía
procrear a pesar de ser un macho. Con su figura pequeña y su rostro hermoso pero con una
eterna mueca de molestia, aquel reconocido y famoso joven era una clase especial de
humano, era un médium. Proveniente de una de las familias más antiguas de china, aquellos
que en un pasado alguna vez se denominaron "Cultivadores", fue entrenado desde su
nacimiento para acabar con las aberraciones en la tierra.

Con una sensibilidad increíble para detectar y poder identificar seres malignos, Jiang Cheng
era protegido por Zidian, el espíritu familiar del clan de su madre, un objeto heredado que lo
hacía más fuerte que muchos otros médiums. Esto ya que la mayoría de los médiums no
podía exorcizar o atrapar demonios, a lo mucho podían identificarlos o intentar hablar con
ellos, pero Jiang Wanyin era diferente, con la ayuda de Zidian podía atraparlos con su energía
e incuso acabar con algunos seres débiles, haciéndolos desaparecer. Así todos hablaban del
fuerte cultivador de energía violeta, la cual solía manifestarse desde una de sus manos como
un largo látigo brillante con el cual envolvía a esos seres malignos, para luego eliminarlos.

Jiang Cheng conocía bien sus capacidades, era un gran luchador y tenía un temperamento
fuerte, pero sabía que sus poderes mentales tenían un límite contra ciertas criaturas, las cuales
podía identificar pero no podía eliminar. Por esa razón, al no poder eliminar ciertas criaturas,
era usual que los médiums unieran fuerzas con otra clase de poderosos seres humanos, los
exorcistas.

De entre todos ellos, la familia más poderosa conocida eran los Lan, del dojo Gusu. Esta
familia ancestral conocida por sus fuertes habilidades de pelea física contra entidades
malignas, se reconocía a donde sea que fueran por sus hermosas cintas blancas, las cuales
cubrían un fuerte conjuro en sus frentes el cual debían regular para no causar una desgracia.
Así que en su juventud, como muchos de los jóvenes médiums de su secta, Jiang Cheng
conoció a ese que sería su compañero de vida, Lan Xichen. La relación entre un exterminador
y un médium debía ser de suma confianza, ya que la mayoría de los médium usaba su propio
cuerpo como una carnada para atraer seres malignos, donde los exorcistas debían eliminarlos
sin causarles daño a ellos. Los médium le entregaban su vida a los exterminadores con cada
criatura que eliminaban, así que era normal que más que amistad, el amor y la gratitud se
instaurara en esas relaciones.

Mientras su hermano mayor Wei Ying, encontró a su alma gemela Lan Zhan gracias a un
gran monstruo que eliminaron en una cueva; Jiang Cheng tardó mucho tiempo en aceptar a
Lan Xichen como su compañero. Jiang Wanyin siempre fue independiente, creyendo que
podía exorcizar cualquier demonios por sí mismo, llevando sus poderes fuera de los límites
solo por no querer pedir ayuda.

Sin embargo muchas cosas sucedieron en la vida de Jiang Cheng, muchas desgracias.
Después de ver como sus padres eran asesinados por fuertes criaturas controladas por los
nigromantes Wen, su templo quemado y destruido, y su propio cuerpo torturado y abusado; el
joven Jiang por un instante perdió las ganas de seguir adelante. Saliendo de aquel trance
únicamente por su hermana y por su hermano, logro reconstruir su familia entera,
volviéndose un líder joven pero sabio, el cual intentó hacer todo lo mejor para aquellos que lo
rodeaban.

Pero Jiang Cheng ya había sido dañado, su confianza herida, y su cuerpo lastimado; así que
por más poder que alguna vez tuvo, nunca volvió a ser el médium que era completamente
independiente y no temía de los seres malignos.

Así llego Lan Xichen a su vida, conociéndolo mejor la noche en la que el poderoso
nigromante Jin Guangyao intento acabar con la vida de una multitud inculpando a su
hermano Wei Ying. Un acontecimiento terrible el cual casi acaba en una tragedia, y fue
evitada por Jiang Cheng y otros famosos exorcistas, entre los cuales estaban los hermanos
jade de Gusu. Lan Zhan había ido por su propio pie a rescatar a ese a quien consideraba el
amor de su vida, mientras que Lan Xichen fue a comprobar que su adorado A-Yao era
realmente un ser obscuro.

La familia Jin de la torre Lanling también fue famosa por sus médiums alguna vez. Pero
debido a la incompetencia del patriarca Jin Guangshan cayeron en desgracia, quedando solo
pocos médiums en la familia; entre los que resaltaba el hijo bastardo de este, un pequeño
doncel el cual era extrañamente poderoso. Después de ser secuestrado por los Wen y ser
instruido como un nigromante por ellos, Jin Guangyao regreso a Lanling como una persona
distinta, corrompida por la obscuridad a la cual fue sometido.

Siendo emparejado con el exorcista Lan Xichen, el cual llego a amarlo con todo su corazón,
Meng Yao fue corrompido por la avaricia y pensó en quedarse la secta Jin para sí mismo.
Sabiendo que Wei Ying había traicionado a las demás sectas para salvar a algunos inocentes
perros Wen, intentó inculpar al doncel Wei para que asesinara a su hermano mayor, Jin
Zixuan, el próximo líder de la familia; fallando por intervención de Lan Wangji, pero
hiriendo a Zixuan de gravedad.
Sin más opciones, Jin Guangyao secuestro a gran parte de la familia Wen que Wei Ying
protegía y los llevó a la torre Koi, donde amenazó con matarlos si Wei Ying no aparecía. Sin
tener más opciones y sin poder decir la verdad por las amenazas de Jin Guangyao, Wei Ying
acudió a la torre para salvar a su hijo y a sus queridos amigos, entrando en el confrontamiento
planeado con Meng Yao aun sin no lo deseaba.

Wei Ying era un médium mucho más poderoso que cualquiera por un motivo muy obscuro:
Había aprendido a usar sus poderes para controlar la energía resentida de muchos seres
malignos, con lo que luchaba y terminaba exorcizando seres muy poderosos con su propia
maldad. Este tipo de cultivo, el cual era muy peligroso y difícil de controlar, llevó al temor de
todos los poderosos líderes de las sectas más famosas, siendo rechazado como un paria;
incluso por aquel que una vez fue su compañero de vida, del cual estaba embarazado.

Encontrando un refugio con otros marginados como los pocos sobrevivientes Wen, Wei Ying
logro controlar mejor sus nuevas habilidades, y aunque se negaba a dañar a otros, cuando su
pequeño cachorro fue secuestrado no tuvo más opciones.

Aquella noche que debió ser trágica, Jiang Cheng brilló por aparecer de la nada en la torre
Koi y defender a su hermano, luchando junto a este y dos exterminadores de la secta Lan.
Jiang Cheng nunca supo que su hermano había tenido un hijo, fue un secreto bien guardado
para proteger al cachorro del aterrador patriarca Yiling; pero tras una ardua investigación que
hizo junto a su hermana Jiang Yanli, Jiang Cheng finalmente se enteró de la verdad por uno
de los miembros de la familia Wen que se escondían con su hermano, que les contó todo.

Por un simple razonamiento, Jiang Yanli recordó a ese pequeño niño que había visto un par
de veces con su cuñado Jin Guangyao, asumiendo que era su sobrino y que había sido
secuestrado; entendiendo mejor por que el niño siempre lloraba y parecía aterrado de Meng
Yao, el cual lo trataba como a un perro. Así ambos hermanos comprendieron que su hermano
Wei Ying no creaba un conflicto para vencer a la familia Jin por rencor, lo hacía porque no
tenía otra opción, iba a pelear con los Jin por su hijo.

Corriendo con la única familia que no se había metido en el conflicto, Jiang Cheng le contó a
ambos gemelos Jade todo lo que sabía, dándole a entender a Lan Zhan que aquel que Meng
Yao tenía secuestrado era su hijo. En compañía de ambos exorcistas, Jiang Cheng se presentó
en medio de la batalla para defender a su hermano, el cual estaba en graves problemas, pues
seres malignos y agresivos que él no controlaba habían salido de la nada y atacaban
brutalmente a los miembros de la secta Jin.

Peleando ahora en conjunto con aquellos que había venido a destruir para salvar a su hijo,
Wei Ying intentaba repeler a esos poderosos fantasmas y demonios que intentaban matarlos a
todos. Sin embargo aunque estaban a punto de ser superados, pronto recibieron una
información muy importante de Jiang Yanli.

La joven que estaba casada con Jin Zixuan y estaba embarazada de su hijo, regreso a la torre
Koi para proteger a su marido antes que la batalla empezara, ya que el joven heredero Jin aún
estaba gravemente herido y no podía moverse de la cama. Estando secretamente dentro de la
residencia Jin, la joven Yanli pudo observar como Meng Yao tocaba una flauta en un extraño
ritual; reconociendo aquella melodía pues era una que su propio hermano Wei Ying usaba
para controlar a los seres que convocaba para pelear.
Así corrió en medio de la batalla para decirle a sus hermanos que era Jin Guangyao quien
controlaba a aquellos seres tan peligrosos que habían salido de la nada, con el claro objetivo
de culpar a Wei Ying por cometer una masacre con toda su secta, quedando solo él para
reinar. Así que mientras Wei Ying y Lan Wangji servían de carnada para todos aquellos seres
con los restantes miembros de la familia Jin, Lan Xichen y Jiang Cheng se escabulleron
dentro de la torre Koi guiados por Jiang Yanli, donde fueron a confrontar a Meng Yao.

Ahí Jiang Cheng pudo tener su primer contacto íntimo y de pelea con Lan Xichen, el cual
desesperado había insistido a entrar en la torre para hablar con su amado A-Yao para intentar
hacerlo entrar en razón; mientras que Jiang Cheng entro ya que seguramente Meng Yao
estaría esperando a Wei Ying y no a él.

Mientras Jiang Yanli jugaba su última carta liberando al arma más poderosa de su hermano,
el joven que alguna vez fue poseído Wen Ning, Jiang Cheng y Lan Xichen intentaron razonar
de forma infructífera con Jin Guangyao. Ya era demasiado tarde para el joven Meng Yao, el
cual completamente corrompido con la energía resentida, solo tenía sus deseos de codicia y el
odio en su corazón, decidido a matar a cualquiera que se pusiera en su camino a la gloria; aun
si eso incluía a su novio.

Ahí fue la primera vez que Jiang Cheng y Lan Xichen pelearon juntos. Complementando sus
poderes de una forma casi perfecta, ambos lograron derrotar a todos los fantasmas que Meng
Yao invocaba, acabando con todo cuando Lan Xichen le corto un brazo impidiéndole tocar
más la flauta, y deteniendo la masacre.

El sol volvió a ponerse sobre la torre Koi, y mientras todos los prisioneros fueron liberados y
Wei Ying exonerado, Meng Yao fue juzgado por sus crímenes en una corte especial con todos
los líderes de las poderosas familias de exorcistas y médiums. Declarándolo inestable y
completamente loco, los líderes de las sectas lo condenaron entonces a vivir sus días en una
cárcel escondida y apartada, donde no volvería a ver la luz del sol, completamente impedido
a poder invocar demonios al haber perdido uno de sus brazos.

La fama llegó entonces a Jiang Cheng y Lan Xichen, aquellos líderes los cuales detuvieron al
poderoso nigromante Jin y salvaron a toda la región. Y aunque Lan Xichen pasó por mucho
dolor y se aisló a si mismo por la culpa, de forma inminente busco de nuevo a Jiang Wanyin
años después.

Todos esperaban que la pareja de famosos exorcistas se juntara, después de todo habían
vencido al famoso nigromante. Ya fuera de una forma romántica o simple amistad, todos
querían ver a Jiang Cheng y Lan Xichen peleando juntos.

Y aunque Jiang Cheng se notó reacio al inicio, por más que Lan Huan suplicaba a sus pies
que luchara a su lado, el doncel finalmente acepto, tomando la mejor decisión de su vida.

En medio de peleas y obscuridad, la cual era disipada por el poderoso Guqin de Lan Huan y
su fiel espada, Jiang Cheng no pudo evitar enamorarse. Dejando su vida en manos de otro por
primera vez, pensó entonces en lo que el amor significaba, en cuanto adoraba a ese hombre y
lo mucho que quería estar a su lado, sin importar si era entrenando o en una batalla real.
Lan Huan también cayó prendado de aquel hermoso doncel, con un carácter único y una
fuerza que jamás creyó ver en una persona, no podía evitar estar agradecido por tenerlo a su
lado, atesorándolo y amándolo con todo su corazón.

Mientras el carácter de Jiang Cheng se volvía de gelatina en manos de su hombre, Lan Huan
amablemente besaba todas las cicatrices de su cuerpo, sanando aquellas heridas que Jiang
Wanyin creyó que nunca nadie curaría. Así que cuando creyeron que el tiempo era oportuno,
ambos finalmente se comprometieron, decidiendo unir sus almas y sus corazones para
siempre en un 31 de octubre.

—¿Alguna vez pensaste que nos conocimos en el pasado?

Dejando de leer aquella revista de bodas, Jiang Cheng se giró a ver a su prometido con una
sonrisa.

—¿En el pasado? —preguntó Jiang Cheng riendo un poco— No lo sé, tal vez lo hicimos.

—¿Crees que estábamos enamorados entonces?

—¿Por qué lo preguntas? —cuestionó Jiang Cheng ladeando suavemente la cabeza.


Capítulo 2.

-¿Por qué lo preguntas? -cuestionó Jiang Cheng ladeando suavemente la cabeza.

Ambos se encontraban en una habitación de hotel, habían reservado aquel sitio para la noche
de bodas, pero sin poder aguantar sus ansias acudieron por la mañana antes de la boda y
dejaron sus impulsos florecer. Así que en medio de la cama echa un desastre y
completamente desnudos, ambos se recomponían un poco antes de decidir vestirse para ir al
salón donde los prepararían para la boda.

-Estaba revisando algunos archivos antiguos en las computadoras de mi dojo -explicó Lan
Huan acariciando la espalda de su prometido con cariño-, ya sabes, desde los años 20 todos
los documentos antiguos de mi familia fueron transcritos a las nuevas tecnologías y ahí está
toda la historia de los Lan.

-Ya veo... -dijo Jiang Cheng sin prestarle mucha atención, hojeando aquella revista de bodas
lentamente.

-Y leí en un sitio que hubo una vez un Lan Xichen líder de los Lan que se casó con un Jiang
Cheng líder de los Jiang.

-Pero tú no eres el líder de la secta Lan -le recordó Jiang Cheng con una suave risa.

Lan Wangji era el líder de la secta Lan, ya que después del encierro voluntario de su
hermano, fueron los propios miembros de su secta quienes le dieron la espalda a Lan Xichen
por considerarlo un traidor que se aliaba con el mal con su relación con Jin Guangyao. Sin
embargo esto no resulto tan fatídico como esperarían, ya que Lan Xichen tuvo la fuerza
necesaria para admitir que como líder tal vez no había sido tan bueno, después de todo nunca
se dio cuenta de las intenciones de aquel que era su pareja, así que comenzó a dudar de sus
habilidades; una confianza que recupero con Jiang Cheng, con el cual ahora aspiraba dirigir
la familia Jiang tras su matrimonio.

-No lo soy, pero aun así pienso... Que tal vez...

-¿Tal vez? -cuestionó Jiang Cheng cerrando su revista y apartándola.

Sonriéndole alegremente, Lan Huan no desperdició la oportunidad y tomo a Jiang Cheng de


los brazos para invertir las posiciones, subiéndose sobre el doncel y dejándolo sometido bajo
su cuerpo.

-Tal vez no fue una coincidencia, tal vez en algún tiempo en algún sitio, tú y yo estábamos
destinados a estar juntos -dijo Lan Xichen realmente enamorado de su prometido-, y por eso
nuestras reencarnaciones siempre se encontrarán para amarse la una a la otra...

Sonriendo algo tímido y dejándose someter en la cama, las mejillas de Jiang Cheng se
sonrojaron ligeramente, llevando sus dos manos a las mejillas de su prometido,
acariciándolas con cariño.
-Que romántico... -dijo Jiang Cheng con una ligera burla- Supongo que puede ser el destino o
no, lo único importante es que me amas ¿No es cierto?

-Sí, te amo A-Cheng...

-Muy bueno... -susurró el contrario contento, satisfecho por la obediencia de su prometido.

Cerrando los ojos, Jiang Cheng busco los labios de Lan Xichen para besarlo, disfrutando de
aquel momento tan romántico. Sin embargo en pocos segundos sus ojos se abrieron y aparto
a Lan Xichen de golpe, mirando en dirección a una de las ventanas rápidamente.

Los médiums tenían diferentes formas de percibir la energía resentida, algunos como Wei
Ying podían verla literalmente, rodeando objetos o personas; y otros como Jiang Cheng, que
mediante un sentido especial, podían darse cuenta de que estaba cerca y la clase de energía
que era.

-Ahí -señalo Jiang Cheng rápidamente, mostrando con su dedo un edificio algo alejado en esa
región de la ciudad-, algo está pasando ahí.

Siguiendo las señales de Jiang Cheng, Lan Xichen rápidamente desvió la mirada y observo
aquel edificio que Jiang Cheng señalaba. Era un viejo edificio cercano a la zona residencial
de la ciudad, que en el pasado fue un hermoso museo dedicado a el pasado de China, que
molestaba viejas armaduras y armas usadas por aquellos que antes se llamaban
"cultivadores"; incluso las familias Jiang y Lan tenían algunas de las armas pertenecientes a
sus antiguos miembros en ese sitio. Sin embargo después de la traición de Jin Guangyao, el
cual uso muchos de los artefactos de ese museo para sus rituales, el lugar fue abandonado y
ahora estaba siendo reformado para convertirse en una propiedad privada de algún millonario
que la había comprado.

-¿Qué pasa ahí A-Cheng? -preguntó Lan Huan sentándose en la cama.

-No lo sé... Pero hay algo, es algo que está creciendo mucho -susurró Jiang Cheng con cierto
desagrado-. No tengo idea de que sea, es algo tan fuerte que nunca lo había percibido antes,
parece... No sé qué parece exactamente, solo sé que se hace más fuerte a cada segundo y
temo que sea incontrolable.

-¿Alguna de las armas antiguas rompió un sello? -sugirió Lan Xichen mirando el edificio
intentando analizarlo.

-No lo creo, todas las armas y objetos antiguos fueron devueltos a las familias a las que
pertenecían o llevadas a otros museos, ese sitio debería estar vacío ahora.

-¿Algo que se quedó ahí entonces?

Pensando en que responder, Jiang Cheng guardo silencio absoluto, tomándose fuertemente de
uno de los brazos de Lan Xichen pocos segundos antes de que todas las luces fallaran y un
ligero temblor recorriera todo. Sabiendo que no tenían tiempo que perder, ambos prometidos
se miraron a los ojos antes de ponerse de pie y vestirse apresurados.
Aquel había sido un día nublado desde el inicio, después de todo era verano y algunas lluvias
pasajeras ocurrían; no por nada habían elegido octubre para el mes de su boda, el verano
siempre profetizaba fertilidad y éxito en una unión. Sin embargo cuando Lan Huan y Jiang
Cheng salieron de aquel hotel se sorprendieron al sentir un fuerte viento que les golpeo la
cara, sumamente extraño por la época del año en la que se encontraban, aproximándose más a
un fuerte viento de invierno que a las suaves ventiscas de verano que deberían recorrer
aquella ciudad.

-Vamos -dijo Lan Xichen, tomando a Jiang Cheng de la mano.

Por lo usual al ser un médium que sentía la energía resentida, Jiang Cheng solía abrumarse
con facilidad, así que perdido viendo en la dirección donde antes solía estar el antiguo museo,
solo pudo volver en sí mismo cuando sintió el toque de su prometido en una de sus manos,
asintiendo y siguiéndolo al coche que era propiedad del mayor. Usualmente la energía
resentida era desagradable para él, no era igual a la energía pura o a la energía triste que
soltaban algunos objetos, la energía maligna y resentida mareaban su cabeza y causaban un
sentimiento de asco en el fondo de su garganta, como si respirara un gas toxico, debilitándolo
por lo abrumado que llegaba a sentirse.

Así que llevando una de sus manos a su frente, el joven doncel no pudo evitar tener un gran
malestar mientras sentía como aquella energía resentida aumentaba a un punto enfermizo,
haciéndolo querer vomitar.

-¿Estas bien? -preguntó Lan Huan preocupado, mirándolo de reojo mientras conducía.

-Estoy bien -respondió Jiang Cheng controlándose-, lo que produce esta energía, no es solo
por una "cosa", son dos que se están moviendo, pero siguen en el mismo sitio por el
momento.

-Avísame si hay algún cambio.

Acelerando con el coche mientras hábilmente enviaba un mensaje de alerta a su hermano con
el móvil, Lan Xichen intentaba llegar al lugar cuanto antes, pues si alguno de esos objetos
que causaban aquella gran energía resentida escapaba, podría causar una catástrofe en la
ciudad. Mientras que Jiang Cheng se perdió nuevamente mirando por una de las ventanas a la
calle, no sabía cuánto terreno había afectado la energía resentida, pero a su paso todos los
semáforos y las luces de la calle se habían apagado, causando un gran caos entre todos los
peatones, a los cuales Lan Xichen esquivaba con facilidad para llegar pronto a su destino.

Cuando el coche finalmente se detuvo en frente a ese abandonado edificio, Jiang Cheng tuvo
que tomar una botella de agua del coche de Lan Huan, bebiéndola de golpe intentando retener
las náuseas. Viendo a su prometido hacer algo así, Lan Xichen rápidamente acaricio su
espalda, mirándolo fijamente lleno de preocupación.

-¿Estas bien? ¿Es tan fuerte? -preguntó el mayor.

-Estoy bien -repitió Jiang Cheng con su usual determinación-, solo tengo que concentrarme
un poco. Creo que están en la planta baja o algo así, uno de ellos se está moviendo y otro esta
estático, por ahora creo que no saben cómo salir.
-¿No saben?

-No sé si son "cosas", creo que son personas -dijo Jiang Cheng con preocupación.

Sacar la energía maligna de un ser vivo solía ser mucho más complicado que solamente
exorcizar un objeto cualquiera, ya que con las cosas siempre se podía recurrir a los sellos
espirituales o las cajas benditas, cosas que los exterminadores usaban para encerrar esta
energía resentida cuando definitivamente no podían eliminarla. Pero esto no se podía hacer
con un ser humano, así que era una lucha casi interminable, la cual tenía un gran porcentaje
de terminar con una desgracia para la persona infectada.

-Tal vez un humano entró y activó alguno de los conjuros de la perra de Meng Yao por
accidente, abriendo una puerta a algo... -sugirió Jiang Cheng tomando más agua.

-No lo digas -pidió Lan Xichen asustado.

Como un exterminador, Lan Xichen sabía que los conjuros y sellos que Jin Guangyao había
practicado en todo ese sitio eran impuros y muy poderosos, puertas y maleficios que eran
difíciles de romper incluso para un exorcista fuerte. Así que temeroso de que Jiang Cheng
tuviera razón, y aún más por saber que eran dos personas, Lan Huan mandó otro mensaje
pidiéndole a Lan Zhan que se apresurara, temiendo no poder con todo él solo.

Entendiendo las intenciones de su prometido, Jiang Cheng no bajo del coche, quedándose
con su botella de agua bebiendo cortos sorbos mientras intentaba no mirar el edificio, pues
incluso aquello le causaba malestar y debilidad. En silencio, ambos esperaron entonces que
sus respectivos hermanos llegaran para aventurarse dentro de la estructura, queriendo ir en un
grupo más grande para no tener problemas.

Sin embargo pronto un gran estruendo resonó por todos lados y ambos jóvenes no pudieron
evitar mirar de golpe aquella estructura la cual había retumbado desde su interior, observando
alarmados como varios pedazos de vidrio habían explotado por todos lados, llegando incluso
al coche en el cual estaban.

-El techo -señaló Jiang Cheng.

Fijando su vista donde su prometido le señalaba, Lan Xichen pronto se dio cuenta de que un
gran objeto de acero había sido lanzado a la cúpula de vidrio que antes tenía el centro de
aquel hermoso edificio, quedando trancado en medio de las estructuras que sostenían el
transparente material antes de ser roto. Dándose cuenta de que aquella era una vara de acero
que seguramente pesaba varias toneladas y no podría ser ni siquiera levantada por un simple
humano, alarmado aún más a Lan Xichen.

-Está intentando escapar -dijo Jiang Cheng asustado, sintiendo como una de las personas que
estaba dentro intentaba escalar las paredes sin éxito.

-Entremos -dijo Lan Xichen sin otra opción, pues sería peor que permitieran que alguna de
las cosas se fueran de aquel sitio.
Asintiendo, Jiang Cheng se bajó rápidamente del coche, mientras que Lan Xichen tomo sus
armas espirituales del asiento trasero antes de salir también. Tomando la delantera dejándose
llevar por sus sentimientos, Jiang Cheng entró primero en el edificio, siendo seguida pocas
zancadas detrás por Lan Huan. Con el corazón desbocado por la emoción y guiándose por lo
que sentía, Jiang Cheng y Lan Xichen pronto llegaron al pasillo central de la edificación,
separados por un par de metros, dirigiéndose al salón central del museo, donde había ocurrido
todo.

Sin embargo a medio camino, Lan Xichen se detuvo alarmado, observando el exterior por
una de las ventanas en silencio, sin saber que decir.

-¿Pero qué...?

Sin hacer caso a las palabras de su prometido, Jiang Cheng solo estaba concentrado en
encontrar el sitio donde estaban aquellas personas que destilaban energía resentida.
Empujando una de las puertas principales al salón con todas sus fuerzas, rompiendo el
seguro, Jiang Cheng entró en el salón casi tropezando, sin poder ver nada en su interior antes
de que todo se pusiera negro ante sus ojos.

El viento sopló fuertemente en aquel lugar solitario. Girándose asustado en dirección a una de
las ventanas de aquel edificio, Jiang Cheng observó como el cielo entero se oscurecía, a pesar
de ser media tarde.

-¿Xichen? -preguntó Jiang Cheng asustado, retrocediendo en medio de la obscuridad.

Pronto todo quedo en tinieblas gracias a la falta de energía eléctrica, y por primera vez en
toda su vida se lamentó de haberse separado de su prometido, ya que aunque era costumbre
que él se adelantara en sus cacerías, nunca lo había hecho con semejante distancia. Perdiendo
la visión de un segundo al otro por la obscuridad, la cual era tan profunda que incluso las
tenues luces de las faroles del coche que habían dejado encendidas no podían penetrarla,
Jiang Cheng intento agudizar sus sentidos para retroceder sobre sus pasos de regreso a ese
pasillo donde había abandonado a Lan Xichen, solamente queriendo estar a su lado para
intentar calmarse un poco en medio de las penumbras.

-¡Xichen! -gritó con más fuerza y la voz algo temblorosa, casi tropezando con los escombros
de aquel edificio abandonado en medio de su escape.

-Estoy aquí.

Saltando un poco por la sorpresa, Jiang Cheng sintió como de pronto unas manos lo
alcanzaron en medio de la obscuridad frente a su cuerpo, tomándolo de la cintura y
sosteniéndolo. Tensándose por un segundo quiso gritar, pero luego se dio cuenta de que aquel
no era un hombre extraño, era alguien a quien estaba tan habituado que incluso podía
reconocer en medio de la obscuridad.

-¿Xichen? -preguntó Jiang Cheng aún muy asustado, llevando sus manos temblorosas al
rostro de aquel quien cuidadosamente lo sostenía de la cintura contra su cuerpo- ¿Eres tú?
Ante sus manos pronto pudo tocar los perfectos pómulos y las comisuras de los sonrientes
labios de su prometido, además de la cinta de frente que este siempre traía consigo. Sin
embargo aquello no tenía sentido, pues la puerta por la que había entrado y el pasillo por el
cual había llegado se encontraban en su espalda, mientras que Xichen lo había alcanzado
desde el frente, como si hubiera estado dentro de la habitación todo ese tiempo ¿Acaso había
perdido su orientación de pronto? ¿Era su error?

-Soy yo líder de la secta Jiang -respondió Lan Huan con su usual voz calmada.

Sintiendo una profunda energía resentida que hizo su cabeza doler y sus ojos marearse, Jiang
Cheng rápidamente llevo una de sus manos a su frente adolorido, casi dejándose caer contra
su prometido por la debilidad que sentía, siendo sostenido con facilidad por el contrario.

-¿Qué pasa? No entiendo que... -susurró Jiang Cheng comenzando a perderse en la confusión
que lo rodea.

Tomándolo de la barbilla, Lan Huan rápidamente pego sus labios a los de Jiang Wanyin
callando sus palabras, presionando un punto de acupuntura en el centro de su espalda con su
otra mano. Soltando un ahogado grito de dolor por aquel toque en su espalda, Jiang Cheng se
sostuvo fuertemente de los hombros de Lan Xichen, perdiendo por completo las fuerzas a
punto de desmayarse.

-Está bien, ahora estarás bien.

Sin poder preguntar, Jiang Cheng comenzó a perder el sentido en los fuertes brazos de su
prometido, desviando la mirada a una de las ventanas de aquel salón en ruinas, observando
como la luna parecía comenzar a dividirse en dos ante sus ojos.
Capítulo 3.

—¡Jiang Cheng!

Con el corazón sumamente acelerado y el cuerpo tembloroso, Lan Xichen llegó finalmente a
centro del edificio, el cual seguía penumbras, pero ahora completamente vacío.

Tras un nuevo temblor el cual casi lo derriba en el pasillo por la intensidad, las luces del
exterior regresaron, y alterado al no sentir a su prometido cerca, Lan Xichen comenzó a
correr hasta el final del pasillo, donde encontró las puertas cerradas y ningún rastro de que
algo hubiera ocurrido dentro. Pero él estaba seguro de que no había sido una ilusión o algo
parecido, simplemente porque Jiang Cheng había desaparecido.

—¡Jiang Cheng! —gritó Lan Xichen comenzando a perder el control que siempre lo
caracterizaba.

Las capacidades de un exorcista y un médium eran diferentes. Lan Xichen también podía ver
y sentir a seres malignos llenos de energía resentida, pero no podía identificar su clase y
mucho menos rastrearlos para encontrarlos, los exorcistas solo eran mucho más fuertes y su
energía se concentraba en el control de estos seres, haciéndolos perfectos para eliminarlos.
Sin embargo sin un médium, los exterminadores eran prácticamente inútiles, sin saber cómo
encontrar a sus objetivos en medio de la obscuridad, o como atacarlos por no saber su clase o
su nivel de peligro.

Era por eso que desde su muy temprana edad a ellos se les enseñaba el valor de un médium,
ya que si este moría lo más probable era que el exorcista también lo hiciera, sin una guía
estaba perdido. Así que además de aprender técnicas de ataque para exorcizar estas criaturas,
ellos aprendían muchas técnicas de defensa, para mantener a sus médiums sanos y salvos al
final de cada cacería. Todos los exorcistas sabían que los médiums no podían pelear, a lo
mucho retener al espíritu con sus poderes o hacer sellos para encerrarlos momentáneamente,
pero eran muy pocos los que lograban eliminarlos por completo.

Así que al conocer a Jiang Cheng, Lan Xichen fue el más sorprendido de todos. Él ya había
escuchado antes del heredero de la secta Jiang, un médium sumamente fuerte que estaba
protegido por un espíritu familiar de esa familia, que podía exorcizar y pelear con algunos
seres malignos inferiores, así que se había negado a tener un compañero y peleaba solo; a
diferencia de su hermano, el cual en un momento de su vida antes de convertirse en un traidor
se emparejo efectivamente con Lan Wangji, su hermano menor.

Lan Xichen había trabajado con diferentes médiums a lo largo de su vida, incluso el propio
Wei Wuxian, ya que su trabajo literalmente dependía de ello. Sin embargo la única persona
con la cual alguna vez pensó en emparejarse fue con Jin Guangyao, un médium no demasiado
poderoso por su herencia familiar Jin, pero que consideró valiente y fuerte a pesar de todo lo
que pasó en su vida.

Después de convertirse en un héroe al derrotar a la secta Wen a su lado, Lan Xichen terminó
perdidamente enamorado de ese doncel, el cual de un instante al otro se había vuelto
poderoso, y secretamente tenía ambiciones de poder.

Si le preguntabas a Lan Xichen, el cual ahora podía hablar libremente del tema sin sentir
dolor, te diría que nunca sospecho nada. Estando a su lado Jin Guangyao se comportaba
completamente normal, así como siempre había sido, aun cuando no portaba el punto
bermellón de los Jin en la frente. Él nunca presencio aquella actitud maligna y rota por la
energía resentida que su prometido tuvo, no antes de la noche en la que intento destruir toda
su secta, cuando finalmente pudo ver su verdadero rostro y todas las maldades que había
hecho.

En una ocasión Nie Mingjue se lo advirtió, le dijo la verdad sobre el doncel que Lan Xichen
amaba y con el que acababa de comprometerse. Pero el heredero de la secta Lan era joven y
estaba enamorado por primera vez, así que no quiso escuchar a nadie, aun cuando muchas
pruebas estaban frente a sus ojos, por su amor solo podía confiar en las mentirosas y falsas
palabras de Jin Guangyao.

Pero ahora él era diferente, entendía más del mundo y sabía quién era y que quería, todo
gracias a Jiang Cheng, quien con su fuerza y determinación lo ayudo a salir adelante. Era por
eso que Lan Xichen se enamoró de aquel doncel, completamente seguro de que podría dar
incluso su vida por este, así como estaba haciendo en ese instante.

—¡A-Cheng! —gritó ya completamente desesperado.

Olvidando todas las reglas que había aprendido, Lan Xichen corría sin parar por todo aquel
recinto lleno de energía resentida, solamente enfocado en encontrar a su amado. A los
exorcistas siempre se les enseñaba a ser precavidos, no podían ver o sentir la energía
resentida como un médium, así que si se los atacaba por sorpresa no podrían hacer nada. Para
no morir, Lan Xichen sabía que debía estar atento a todo para defenderse; pero ahora mismo
su seguridad personal le importaba poco, únicamente buscando a Jiang Cheng desesperado,
sin fijarse en nada más.

Pronto recorrió aquel gran salón corriendo, sin encontrar nada en lo absoluto. Todo estaba
lleno de polvo, así que no había ni un rastro de que alguien además de Lan Xichen hubiera
entrado en ese sitio ese día, como si nada hubiera pasado. Saliendo por el pasillo contrario
por el que había entrado, Lan Xichen siguió buscando a Jiang Cheng gritando su nombre
desesperado. Sin embargo volviendo a pasar por los grandes ventanales que daban al exterior,
el joven Lan se quedó en silencio mirando al exterior, así como las pocas personas en la calle
hacían, grabando videos en sus teléfonos y hablando entre ellos asustados.

Era apenas las 3 o 4 de la tarde, pero las tinieblas habían cubierto todo el cielo, dejando a la
vista las estrellas del cielo y las dos lunas que ahora aparecían sobre sus cabezas. Siendo uno
de los principales protagonistas de aquella locura, Lan Xichen se detuvo en aquel pasillo
cuando llego junto a Jiang Cheng al ver que en el cielo las nubes se arremolinaban y
formaban una mancha obscura, cubriéndolo todo y dejando absolutamente todo en
penumbras. Ante aquel espectáculo tan terrible, Lan Xichen observo como la Luna aparecía
de la nada, como si se materializara frente a sus ojos, y como una sombra, una segunda luna
comenzó a separarse de la primera, dejando dos de aquellos astros brillantes en el cielo.
Sin embargo ahora era diferentes, pues no solo las brillantes estrellas de todos los colores
estaban iluminando la bóveda celeste, también estaban aquellas dos lunas; una del color azul
puro y brillante, y la otra de un color pálido y rojizo. Mirando ambas lunas de formas tan
antinaturales, Lan Xichen no supo que decir, sintiendo una angustia aún mayor.

¿Había perdido a Jiang Cheng en medio de aquel caos? ¿Realmente había sido tan
descuidado?

Culpándose por no haber seguido a su prometido más de cerca, por haberse distraído mirando
el cielo obscurecerse, y temiendo lo peor Lan Xichen fue sorprendido por su hermano.
Viniendo de una puerta lateral, Lan Wangji se alarmó cuando escucho a su hermano gritando
desesperado desde el interior del museo, así que junto a su esposo Wei Wuxian, entraron
corriendo en el museo por una puerta lateral y recorriendo uno de los pasillos no tardaron en
encontrarse con Lan Huan, el cual pareciendo sumamente perdido, miraba aquel espectáculo
en el cielo completamente en blanco, con un semblante de puro terror y pánico.

—Hermano —dijo Lan Zhan intentando llamar su atención, parándose junto al mayor.

—¿Zewu-Jun? —preguntó Wei Ying confuso, buscado con la mirada a Jiang Cheng por todos
lados en aquel pasillo— ¿Y mi hermano? ¿Dónde está A-Cheng?

Reaccionando únicamente cuando escucho el nombre de su prometido, Lan Xichen se giró a


ver a aquellos que lo habían venido a buscar, y pestañeando un par de veces antes de decir
algo, solamente pudo balbucear:

—Yo... Estábamos... No sé dónde está.

Asustándose también, Wei Wuxian rápidamente comenzó a caminar por aquel recinto en
dirección al salón principal, ese donde se habían roto las ventanas y solo había huellas de Lan
Xichen por todos lados. Tomando a su hermano del hombro para intentar tranquilizarlo, tanto
Lan Wangji como Lan Xichen siguieron a Wei Wuxian por el recinto, entrando nuevamente
en aquel sitio desolado.

Wei Wuxian tenía un poder espiritual diferente al de Jiang Cheng, pudiendo ver la energía
resentida y sus rastros, el joven maestro Wei podía observar leves imágenes formadas por
esta si era demasiado resiente. Así que viendo aquel salón lleno de energía resentida, suspiro
ligeramente, sabiendo lo difícil que sería descifrar aquel rompecabezas. Cuando había
demasiada energía las imágenes se mezclaban, así que paseando lentamente por todo el salón,
Wei Ying se detuvo justo en el centro, quedándose sin habla y mirando hacia la nada.

—¿Wen Ning? —preguntó sin poder creer lo que veían sus ojos.

Con una imagen clara formada por aquella energía, Wei Wuxian podía ver a su gran amigo
con una expresión de terror mirando hacia la cúpula destruida, preparándose para saltar al
exterior. Sin embargo su aspecto era diferente a cuando lo había visto hace un par de días en
el hospital de su hermana, ya que traía extrañas túnicas llenas de mugre y unas cadenas en las
muñecas, además del cabello largo y suelto, y un rostro que parecía tener la piel de un
muerto.
— ¿Wen Ning? —preguntó Lan Wangji escuchando atentamente a Wei Wuxian.

Cuando su esposo hablaba, Lan Wangji solía prestar mucha atención, pues Wei Ying tenía
muy mala memoria, así que usualmente olvidaba datos que el mismo daba, cosas que Lan
Zhan recordaba como una libreta.

—Estuvo aquí —señaló Wei Ying—, y salto por esa ventana, y se fue al norte.

—¿A dónde? —preguntó Lan Wangji intentando sacar más información antes de que fuera
demasiado tarde.

—No lo sé, se fue saltando muy alto, casi como si volara —se burló Wei Wuxian riendo un
poco, caminando a una de las ventas para poder seguir el rastro—. Este demasiado obscuro
ahora, no puedo saber exactamente donde se perdió después de los árboles de ese bosque.

—¿Entonces fue poseído de nuevo? —preguntó Lan Xichen preocupado— ¿Se llevó a A-
Cheng consigo?

—No lo creo —respondió Wei Wuxian girándose para ver a Lan Xichen de forma acusadora
—, aquí había otra persona.

Acercándose a la puerta principal del salón, Wei Wuxian se quedó en silencio, observando
todo lo que le mostraba la energía a su alrededor.

—Aquí hubo una pelea, alguien peleo contra Wen Ning usando un Guqin y una espada,
destruyendo muchas cosas, como esa ventana —señalo el joven médium—. Pero Jiang Cheng
entró de pronto dejando que Wen Ning escapara, y fue atrapado por alguien.

Agachándose y tomando algo del polvo, Wei Wuxian mostro ante ambos un talismán casi
completamente consumido, en el cual apenas se podían ver algunos símbolos en el papel
restante.

—Alguien uso un talismán de teletransportación, y se llevó consigo a Jiang Cheng, a un lugar


donde no puedo rastrearlo —poniéndose serio, Wei Wuxian miro fríamente a Lan Xichen, el
cual no entendía nada en lo absoluto—. Lan Zhan sujétalo.

Sin entender nada en lo absoluto, Lan Xichen fue tomado de los brazos rápidamente por su
hermano, doblegándose ante su fuerza y poniendo una expresión de dolor. Caminando a su
cuñado completamente serio, Wei Wuxian lo miro fríamente a los ojos, luciendo molesto
incluso.

—¿Dónde llevaste a A-Cheng? —preguntó Wei Wuxian muy molesto.

—No entiendo lo que dice joven maestro Wei —se defendió Lan Xichen de inmediato—, no
entiendo como...

—Veo tu rostro ahí, lo tomaste y lo besaste, y luego te lo llevaste —acusó Wei Wuxian con
mucha seriedad—. Lleno de energía resentida, debiste contagiarte.
Dividido entre las palabras de su doncel y su hermano, Lan Wangji no supo que decir,
sosteniendo a Lan Xichen lo más fuerte que podía, evitando que escapara, aun cuando este no
luchaba para nada.

—Debemos ir a la secta Lan para que le hagan un ritual de purificación, y luego intentar
averiguar a donde lo llevaste —dijo Wei Wuxian suspirando y guardando el talismán en uno
de sus bolsillos—. No es su culpa Zewu-Jun, la pelea contra Wen Ning debió infectarlo con
el mismo ser que lo infecto a él antes, así que después del exorcismo se sentirá mejo y podrá
decirnos donde esta A-Cheng.

—Estarán perdiendo el tiempo —se defendió Lan Xichen—, sea lo que sea que se haya
llevado a A-Cheng no fui yo, estamos perdiendo haciendo esto, debemos buscarlo ahora.

—Se lo que estoy viendo ahora ¿Qué más tendría su rostro? —cuestionó Wei Ying.

Sin saber que responder a eso, pues no conocía alguna forma en la cual imitar rostros, Lan
Xichen bajo la cabeza, solamente pudiendo estar preocupado por su adorado Jiang Cheng.

—Solo espero que no cometan un error... —susurró muy angustiado.

***

Despertó de una forma pesada.

Se encontraba en una superficie muy suave, escuchado las tranquilas notas de un Guqin a lo
lejos, lo primero que Jiang Cheng notó fueron las velas iluminando la habitación.

No sabía el sitio en el que se encontraba, si era conocido o desconocido, solo sabía que estaba
muy obscuro, y lo poco que podía ver era por las velas que había en todos lados.
Recobrándose poco a poco con mucha dificultad, como si hubiera dormido por muchos días,
Jiang Cheng logró sentarse en aquella cama, llevando una mano a su frente.

Mientras sus sentidos volvían comenzaba a darse cuenta, aquel sentimiento de confusión y
desagrado, estaba en un lugar rodeado de mucha energía resentida, la cual estaba en todo el
exterior y que podía percibir y le incomodaba. Sintiéndose incluso mareado por aquel
desagrado, lo siguiente que notó fue un elemento extraño en una de sus rodillas. Mirando sus
piernas de inmediato, Jiang Cheng se dio cuenta de que tenía una cuerda de Guqin enrollada
alrededor de su articulación, no tan apretada como para cortar la tela de sus pantalones y su
piel, pero lo suficientemente firme como para impedirle doblar la pierna. Cada vez más
confundido y comenzando a asustarse, Jiang Cheng bajo sus dedos a esa incomoda cuerda en
su rodilla, tocándola tembloroso.

—No te la quites.

Sorprendiéndose por aquella voz tan conocida pero a la vez distinta, Jiang Cheng levantó la
mirada rápidamente en dirección a una de las esquinas obscuras de la habitación, mientras la
canción en Guqin se detenía y alguien se ponía de pie.
—¿Xichen? —preguntó Jiang Cheng confuso, observando como su prometido se acercaba a
la luz y a su cama— ¿Qué te paso? ¿Qué estas usando?

Al borde del colapso por toda aquella extrañeza, Jiang Cheng observó a su prometido
vistiéndose de manera extraña y con un aspecto completamente diferente. Su rostro con una
sonrisa tranquila y unos hermosos ojos azules seguía siendo la misma, pero ahora su cabello
era tan largo que bajaba más allá de sus caderas, mientras que una cinta tan negra como la
noche estaba en su frente, y unas túnicas tradicionales obscuras y fúnebres cubrían su cuerpo.

—No sucede nada líder de la secta Jiang —respondió Lan Xichen con calma.

—¿Por qué me trajiste aquí? ¿Por qué no estamos en el templo Yunmeng? —cuestionó Jiang
Cheng comenzando a molestarse, sin entender el peligro— Deja de jugar, esta tan obscuro...
Nuestra boda debe ser en un par de horas nada más, debo prepararme y tú también ¿Por qué
estamos aquí? ¿Dónde estamos?

Jiang Cheng estaba tan confundido que no recordaba bien como se había desmayado y como
había llegado a ese sitio, pensando que tal vez lo habían llevado ahí después de su estancia en
el hotel, que era el último recuerdo claro que tenía sin la energía resentida confundiendo su
mente.

Al escuchar la palabra boda, fue ahora Lan Xichen quien lució sumamente sorprendido,
parándose a pie de la cama sin saber que decir.

—¿Boda? —preguntó Lan Huan— ¿Qué clase de relación tenemos usted y yo líder de la
secta Jiang?

—¿Qué clase de pregunta de mierda es esta? Deja de jugar de una vez maldito estúpido, no es
gracioso Xichen, quita esta maldita cuerda de mi pierna y vamos a nuestras sectas ahora, no
tengo tiempo para tus tonterías antes de nuestra maldita boda.

Sonriendo aparentemente satisfecho, Lan Xichen se acercó aún más a Jiang Cheng,
tomándose la libertad de acariciar una de sus mejillas. Aun cuando Jiang Wanyin estaba
demasiado molesto, este no le impidió al mayor tocarlo de aquella forma tan cariñosa,
sorprendiendo gratamente a ese obscuro invitado.

—Ahora pareces exactamente él, con esa actitud... —susurró Lan Xichen sin dejar de sonreír
— Me temo que no puedo dejarlo ir líder de la secta Jiang, lamentablemente no podrá casarse
conmigo ahora, porque es mi prisionero.

—¿Prisionero? ¿Qué mierda? ¿Te has vuelto loco? —lo regañó Jiang Cheng perdiendo la
poca paciencia que le quedaba— No me jodas y deja de bromear.

Exasperado, Jiang Cheng lo empujó e intento ponerse de pie. Sin embargo Lan Xichen no
parecía querer dejar ir a su presa, y tomándolo del cuello con fuerza, volvió a tumbar al
contrario en la cama subiéndose sobre el a la fuerza.

—¡Me duele idiota! ¡No me sostengas de esa forma! —exigió Jiang Cheng realmente
molesto.
—No te dejare ir... —volvió a decir Lan Xichen cada vez más satisfecho— Se sincero
conmigo entonces ¿Me amas Wanyin?

Callándose y estremeciendo su cuerpo por completo, Jiang Cheng solo pudo mirar los ojos
azules de Lan Xichen fijamente, comenzando a asustarse de nuevo. Aquel no era su
prometido, aun cuando su presencia y aspecto era igual, su Lan Huan jamás lo habría llamado
por su nombre de cortesía.

—Te amo Wanyin... Siempre te amé. Desde que te vi asesinando a esos perros humanos
como una competencia, te amé perdidamente desde entonces —confesó Lan Xichen, soltando
algo que parecía haber guardado por mucho tiempo—. Te amo demasiado... Por favor
acéptame ahora.

Temblando y sin saber que decir o hacer, Jiang Cheng dejo que aquel extraño Lan Xichen
besara sus labios, sin dejar de sostener su cuello manteniéndolo preso en ese sitio.

—Por favor... —susurró Jiang Cheng asustado— Déjame ir, sé que no eres él, sé que no eres
mi A-Huan... Déjame ir por favor, tengo que casarme con él esta noche, por favor...

—No... Ahora eres mío Jiang Wanyin.


Capítulo 4.

Se sentía desfallecer de cierta manera, al poder sentir la energía resentida la cual le causaba
malestar y agotaba sus energías, Jiang Cheng solo podía estar acostado en esa cama mirando
hacia la nada, con la cabeza hecha un desastre y sin poder pensar si quiera. Se ponía tan débil
en ese sitio que a lo largo de esa noche había ciado dormido en los brazos de Xichen,
teniendo sueños cortos y extraños, pero logrando recuperar la memoria de lo sucedido antes
de desmayarse.

Abriendo los ojos nuevamente en aquel sitio tan obscuro, Jiang Cheng tardo un poco antes de
darse cuenta que seguía en los brazos de aquel que lucía como Xichen, el cual aun pensando
que el menor dormía, acariciaba dulcemente su espalda y sus cabellos, relajando aún más al
contrario.

Sin embargo Jiang Cheng seguía sintiéndose muy asustado al lado de aquel extraño
acompañante, porque lucia como Lan Xichen, incluso se comportaba como él y se movía de
la misma manera; pero viendo que también tenía otras extrañas actitudes y una malicia que
notaba a pesar de su estado, se daba cuenta de que era algo más. En los leves momentos de
lucidez que lograba tener Jiang Wanyin había pensado seriamente en qué clase de ser estaba a
su lado, que cosa había copiado la apariencia de su amado y se lo había llevado a la fuerza,
reteniéndolo contra su voluntad y comportándose de una forma violentamente cariñosa, pero
como médium no conocía ningún tipo de conjuro o ritual que hiciera una copia de otra
persona, así que mirando de reojo el rostro sonriente y tranquilo de aquel hombre, se
preguntó seriamente ¿Es una copia de verdad?

—Despertaste —dijo Lan Xichen mirando los ojos abiertos y temerosos de Jiang Wanyin.

—Si —respondió Jiang Cheng de forma cortante, apartándose un poco del contrario para
sentarse en la cama.

Sintiendo su cabeza doler con solo moverse un poco, Jiang Cheng llevo sus manos a la frente,
intentando calmarse un poco. Lan Xichen se daba cuenta de que la energía resentida parecía
afectar mucho a Jiang Wanyin, y aunque la usaba para asegurarse de que no escapara,
también tenía otro propósito, ocultando el sitio donde se encontraban y sirviendo como una
barrera protectora.

—Lo siento —dijo Lan Xichen preocupado, sentándose también para acariciar su espalda—,
debe molestarte mucho, pero te seguro que es necesario.

—¿Mantener esas cosas fuera? ¿Bromeas? Que estúpido eres, quieres matarme.

—Claro que no A-Yin, yo te amo.

Escuchando la forma cariñosa en la que lo había llamado, Jiang Cheng no pudo evitar
estremecerse con cierto miedo, mirándolo de reojo. Aun no podía acostumbrarse a ser
llamado "Wanyin" por esa voz, extrañando que lo llamara "A-Cheng" con ese dulce tono que
solía usar, haciéndolo sentir sumamente incomodo con ese nuevo tipo de amor que le
profesaba.

Y aunque realmente quería resistirse a toda esa situación tan extraña, Jiang Cheng también
amaba a Lan Huan, lo amaba con todo su corazón. Y aun cuando sabía que aquel extraño a su
lado en la cama no era él, no podía lastimarlo y mucho menos rechazarlo, tenía el rostro y la
voz de la persona a la que más amaba llamándolo.

—¿Tienes hambre? —pregunto Xichen acariciando una de las mejillas del contrario.

—Un poco —confeso Jiang Cheng con su carácter un ligeramente reacio al contrario.

—Cocine algo mientras dormías, lo serviré para ti de inmediato.

Jiang Cheng no sabía qué hora era, tal vez por las criaturas llenas de energía resentida de
aquel sitio, o por algo más, no podía ver ni un solo rayo del sol desde las ventanas altas de
aquel lugar.

—¿Estuviste despierto toda la noche? —pregunto Jiang Cheng curioso.

—Claramente, mi horario de sueño es en el día, estoy fuera de mi horario ya que duermo a


las 5 Am cada mañana y despierto al inicio de la tarde. Pero quería estar aquí contigo cuando
despertaras para cuidarte, dormiré después de tu desayuno.

—¿Las 5 am? —pregunto Jiang Cheng sin entender nada en lo absoluto— ¿Deberías estar
dormido en este instante? ¿Qué hora es?

—Deben ser casi las 8 Am.

Escuchando esas palabras Jiang Cheng casi sufre un colapso, si era tan de mañana ¿Por qué
no podía ver la claridad del día? ¿Por qué las aves no cantaban con el amanecer?

Con su actitud calmada usual, Lan Xichen se acercó a una estufa improvisada que había
puesto en una de las esquinas de la habitación, sirviendo en platos elegantes raciones de arroz
y un poco de guisado muy fragante a picante.

—¿Por qué no hay sol? ¿Por qué no ha amanecido? —pregunto Jiang Cheng cada vez más
asustado.

—No hagas ese tipo de preguntas, nunca —le ordeno Lan Xichen con frialdad.

Tensando la mandíbula Jiang Cheng guardo silencio, nunca había escuchado a su prometido
enfadado, mucho menos hablarle de una manera tan dura. Sin embargo aquel misterioso
hombre no había dudado en hacer algo semejante, mirándolo de reojo sumamente molesto
por un segundo, dándole órdenes y luciendo amenazante; para luego levantar la comida en
una bandeja y volver a sonreír como si nada hubiera pasado.

—Comamos algo antes de descansar —dijo Lan Xichen, volviendo a lucir tan tranquilo y
sonriente como siempre.
Jiang Cheng prefirió no responderle a ese hombre, y solamente tomo la comida que este le
extendía, luciendo realmente molesto. Sonriendo con aquel mal humor que le parecía
encantador, Lan Xichen se sentó al lado de aquel joven, muy pegado a su cuerpo, sin ser
rechazado, pudiendo comer tranquilamente junto a él.

—No me llames Wanyin —pidió Jiang Cheng tras algunos minutos en silencio únicamente
comiendo.

—¿Por qué no debería líder de la secta Jiang? —pregunto Lan Huan confuso.

—Los nombres de cortesía son incomodos para mí, no me gusta ser llamado de esa forma tan
"respetuosa", mucho menos por ti, ya que somos bastante íntimos —explico Jiang Wanyin
terminando su arroz.

—¿Lo somos realmente?

—¿Es una broma Lan Huan? Deja de jugar, voy a partirte la cara por gracioso. Solo deja de
llamarme a si, sabes que lo odio, Jiang Cheng está bien, maldito raro —lo regaño Jiang
Chang perdiendo la paciencia.

Riendo un poco con aquellas palabras, Lan Xichen lucio mucho más feliz aun, aparentemente
muy contento por poder llamar al contrario por su nombre de nacimiento.

—A-Cheng... —susurro realmente contento, volviendo a comer.

—Bien, ahora debes dejar de decirlo como un maldito raro, que insoportable.

Volviendo a reír, Lan Xichen envolvió la delgada cintura del doncel con uno de sus brazos,
dejándolo terminar de comer aquel desayuno que había preparado para él.

Con las mejillas algo sonrojadas, dejándose de tocar de aquella forma, Jiang Cheng termino
de comer su desayuno, apartando los platos y recargando su cabeza contra el pecho del
mayor. Abrazándolo con un poco más de confianza ahora que este había terminado, Lan
Xichen busco nuevamente los labios del contrario para besarlo, susurrando su nombre en
cada beso que le daba.

Sonrojándose mucho más y dejándose llevar por aquellos besos cálidos y apasionados, Jiang
Cheng enredo sus brazos en el cuello del mayor, acostándose poco a poco con este en la
cama, quedando debajo de su cuerpo. Estaba demasiado habituado al contrario, así que sin
dudarlo mucho abrió las piernas para este, acomodándolo sobre su cuerpo. Aquel Xichen que
parecía ser mucho más demandante que aquel que conocía, se dejó llevar bajando sus manos
a las nalgas de este presionando aquellas suaves masas de carne entre sus dedos.

Jadeando entre los besos acalorados, sintiendo como Lan Xichen recorría sus labios y los
mordía con un poco de fuerza, Jiang Cheng se aferró fuertemente de aquellas túnicas negras
que el mayor portaba, moviendo suavemente las caderas por su instinto. El menor estaba
acostumbrado a ser tomado por ese hombre, a montarlo y a sentirlo en su interior, así que a
pesar de todo lo raro que sentía aquello, no podía evitar reaccionar ante sus caricias,
temblando y luciendo bastante desenfocado.
—A-Huan... —susurro algo perdido, comenzando a excitarse.

Dándose cuenta de que tal vez había ido demasiado lejos para algo que aún no quería hacer,
Lan Xichen se detuvo besando solo una de las mejillas del contrario y tomándolo de las
caderas para detener sus movimientos.

—Descansemos un poco —pidió Lan Xichen en un susurro.

Sintiéndose confuso y rechazado, Jiang Cheng resoplo molesto, permitiendo que Lan Huan se
separara de su cuerpo, y se sentara en la cama, con su rostro usual de apacible pero las puntas
de sus orejas ligeramente sonrojadas.

—Es un poco tarde, deberíamos descansar bien —dijo Lan Xichen intentando excusarse ante
su comportamiento.

Prefiriendo no decir nada ante esas palabras, aunque se sentía increíblemente irritado y
enojado por ese comportamiento de su compañero, Jiang Cheng se quedó acostado y
mirándolo fijamente. Llevando los trastes del desayuno y preparando la cama en la que
dormirían, Lan Huan regreso con Jiang Wanyin en pocos segundos y lo primero que hizo fue
quitarse la cinta de la frente, sorprendiendo mucho al menor. Dando señales confusas, Lan
Huan rápidamente atrapo las muñecas de Jiang Cheng con su cinta, comenzando a atarlas
cuidadosamente, dejándolo inmovilizado.

No era la primera vez que Lan Xichen ataba a Jiang Wanyin, ya fuera con su cinta de frente u
otro artefacto, en muchas de sus interminables noches de pasión, Lan Huan había llegado a
inmovilizar a su doncel para su disfrute. Así que pensando que tal vez si llegarían a algo más,
o que Lan Huan solo quería desesperarlo, Jiang Cheng observo como este terminaba de atar
sus muñecas con un extremo de la cinta, y el otro extremo lo ataba a una de sus propias
muñecas; dejándolos a ambos unidos y a Jiang Cheng sin poder huir.

—Vamos a dormir —dijo Lan Huan ya más tranquilo, acostándose en la cama y jalando a
Jiang Cheng a su lado.

Sin poder protestar al estar inmovilizado de esa manera, Jiang Cheng solo pudo refunfuñar en
susurros molesto, dejando que el contrario lo apoyara en su pecho y cubriera el cuerpo de
ambos con frazadas, preparándose para dormir. Sin darse cuenta de nada en lo absoluto, Lan
Xichen termino de arropar al menor con cuidado, y besando su frente con cariño, susurro:

—Aquí estaremos a salvo... Hasta que todo termine.

Levantando la mirada algo sospechoso, Jiang Cheng observo como Lan Huan comenzaba a
quedarse dormido, mientras que la energía resentida en el exterior aumentaba de una forma
increíble. Aquello llevo a pensar al menor; Lan Huan había puesto una barrera con seres
llenos de energía resentida alrededor de donde fuera que estuvieran, en su momento Jiang
Cheng pensó que aquello tenía el propósito de mantenerlo encerrado sin poder escapar y de
ocultarlos por si alguien quería venir a recatarlo, pero y si en realidad ¿La barrera no quería
ocultarlos de eso exactamente? ¿Y si la barrera estaba protegiéndolos de algo más allá en el
exterior?
¿Acaso había otra cosa más en la ciudad?

***

Tomando una nueva roca del piso, Wei Wuxian tiro esta al lago y la hizo rebotar sobre la
superficie del agua.

Todo se sentía demasiado extraño en ese instante, pues a pesar de la hora que era el sol no
había aparecido ni por un solo centímetro. Por un tiempo Wei Ying considero la posibilidad
de que fuera une evento aislado, una obscuridad perpetua con dos lunas brillantes y
aterradoras sobre el cielo de China. Sin embargo en las consiguientes horas después de la
desaparición de su hermano las noticias internacionales hicieron eco del terrorífico evento,
como la obscuridad baño todo a su alrededor y como el sol no aparecía por ningún rincón del
planeta.

Diferentes exorcistas y médiums alrededor del mundo se dieron cuenta de que era un
fenómeno causado por algún tipo de hechizo o sello de energía resentida, pero nadie sabía el
origen, solo los Lan. Volviendo a tomar una roca del suelo, Wei Ying giro la cabeza a uno de
los salones principales de El Receso Entre Las Nubes, donde habían llevado a Lan Xichen y
en es estante estaban practicándole un exorcismo intentando saber con qué tipo de energía se
había contagiado y donde estaba Jiang Cheng.

Poco se hablaba de que la boda de ambos fue suspendida, y aparentemente solo Wei Ying se
lamentaba por ello. Jiang Cheng había trabajado mucho en el pasado por su boda, y era
realmente una lástima saber que todo se había echado a perder y que no se celebraría la
ceremonia. Así que volviendo a refunfuñar, esperando a que los miembros de la secta Lan
terminaran con su interrogatorio a Lan Huan, volvió a tirar la piedra a ese pequeño estanque
artificial.

Pero pronto fue sorprendido por unas pequeñas manos que se aferraron a una de sus piernas,
y riendo un poco, Wei Wuxian dejo de jugar para bajar la mirada, encontrándose con la
sonrisa alegre de su hijo.

—Mamá buenos días —saludo Lan Yuan aferrándose fuertemente a Wei Ying.

—A-Yuan, buenos días.

Agachándose un poco, Wei Wuxian tomo a su pequeño hijo en brazos, levantándolo para
darle un abrazo. El pequeño aún estaba usando su pijama, y despertándose como un reloj
temprano en la mañana, así como cualquier Lan, acudía siempre a saludarlo.

—¿Volvió a amanecer nublado mamá? —pregunto A-Yuan mirando el cielo.

—Sí, aun el sol está perdido, pero pronto regresara seguramente —mintió Wei Ying con una
pequeña sonrisa.

Los niños también se habían dado cuenta de que algo raro sucedía, como el sol desaparecía y
aquellas extrañas lunas. Pero era muy difícil explicar a pequeños niños de apenas 7 u 8 años
temas tan complicados como maldiciones o energía resentida, así que para terminar sus dudas
les mintieron diciéndoles que solo era una tormenta muy fuerte que ocultaba el sol, pero que
pronto pasaría y que todo volvería a la normalidad.

—¿Y el tío A-Cheng? Jin Ling estaba preguntando por el hace rato —explico Lan Yuan
mirando a su madre angustiado.

Los niños solían ser mucho más perceptivos de lo que cualquiera esperaría, así que al ver
toda la preocupación en la que todos estaban sumidos además de la falta de Jiang Wanyin, no
pudieron evitar preocuparse por todas las cosas inusuales. Preguntando por que no aparecía
por ningún lado, y por qué la boda se había cancelado, recibiendo mentiras de todo tipo para
no preocuparlos.

—Aún está de viaje, así como los padres de A-Ling, pero seguro volverá antes de que se den
cuenta —volvió a mentir Wei Ying, bajando cuidadosamente a su hijo.

—Hmm... —susurro Lan Yuan mirando a su madre, sin creerle pero prefiriendo no hacer más
preguntas— ¿Vendrás a comer con nosotros mamá?

—Claro... ¿Dónde están A-Ling y A-Yi apropósito? —pregunto Wei Ying, dándose cuenta de
que no habían acompañado a su hijo a verlo.

Como si fuera algún tipo de providencia, su Shijie y su insoportable esposo tuvieron un viaje
de negocios hace un par de semanas, el cual deberían haber concluido para la boda asistiendo
a esta. Pero debido al gran problema en el cielo y toda la incertidumbre que causaba, ambos
no habían podido volar y aun se encontraban fuera del país sin tener una forma de regresar.
Ya que sabían lo ajetreado que estaría Jiang Cheng con la boda, y a pesar de que este
indudablemente amaba al pequeño primogénito de su Shijie, prefirieron dejarlo a cuidado de
Wei Ying y Lan Zhan en el dojo de Gusu, donde el pequeño Jin Ling se la pasaba pegado a
sus primos.

Wei Ying sabía que su pequeño hijo era un doncel, por su cuerpo pequeño y la belleza que
destilaba aun a pesar de su edad. Él sabía lo difícil que era crecer siendo de ese género, así
que desde muy pequeño quiso criar a su hijo de una forma diferente, sin ningún tipo de
complejo o inseguridad por quien era, dejándolo en manos de sus primos todo el día,
durmiendo juntos incluso. Esto que era un pecado para otros padres, los cuales consideraban
un riesgo que un doncel estuviera así de expuesto, era lo normal para Lan Yuan, el cual creció
sin creer en ninguna limitación para su condición.

—Si mamá, vamos, están en la habitación.

—De acuerdo, de acuerdo. Despertémoslo y comamos juntos —acepto Wei Ying, tomando a
su hijo de la mano para caminar junto a él lentamente de regreso a la habitación privada de
Lan Jingyi, donde habían pasado la noche los tres.

Caminando juntos tranquilamente por el centro de la residencia, pronto Wei Ying fue
alcanzado por un alarmado mensajero, el cual horrorizado y jadeando por haber corrido, se
puso frente a ellos para impedir que siguieran adelante.

—¡Joven maestro Wei! —dijo el hombre muy exaltado.


—Respira, respira —pidió Wei Ying algo preocupado, observando al asustado hombre—
¿Qué sucedió?

Su esposo, Lan Wangji, era el nuevo líder de la secta Lan; así que cuando este se encontraba
ocupado, los miembros de esta secta acudían con Wei Ying como su autoridad. Así como
había hecho ese mensajero, el cual al no poder acudir con su líder acudió con el siguiente al
mando.

—¡Terribles noticias! ¡La secta Qinghe Nie fue atacada! —explico aquel mensajero.

—¿Atacada? ¿Cómo? —pregunto Wei Ying confuso.

—Lo fue mi señor, el ataque fue tan brutal que no pudieron detener al atacante y la dama de
la secta, Nie Huaisang, fue herida; y el pabellón de reliquias más antiguo de la familia fue
destruido por completo.

La secta Qinghe Nie era una de exorcistas, pero unos muy diferentes a los Lan. Mientras la
secta Lan se entrenaba para trabajar con médiums y en equipo, la secta Nie era mucho más
individualista, negándose a trabajar con cualquier médium y únicamente fiándose de sus
propias capacidades espirituales. Y aunque esto parecería una locura, ellos entrenaban tanto
que podían reaccionar ante cualquier ataque de energía resentida al instante, sellando
monstruos aun si no podían verlos. Así que enterarse de que esos fuertes exterminadores
fueron vencidos, Wei Wuxian no pudo evitar sentirse más que sorprendido al respecto.

—Nie Mingjue debe estar furioso de que alguien tocara a su esposa... —susurro Wei Ying
sorprendido.

—El líder de la secta pide ayuda del maestro Lan y su persona, asegura que el atacante fue un
anterior compañero suyo joven maestro, el señor Wen Ning fue acusado como el atacante —
continuo el mensajero, sin responder los sorprendidos comentarios de Wei Ying.

—¿Wen Ning? —pregunto Wei Wuxian incrédulo, tomando aquello más en serio— Eso es
imposible.

—Es lo que aseguran los miembros de la secta, por eso solicitan su presencia en lo que queda
de la residencia de Qinghe.

Entendiendo lo grave de la situación, Wei Wuxian se giró y se agacho frente a su hijo,


mirándolo a los ojos. A-Yuan se había mantenido en silencio todo ese tiempo, escuchando
atentamente, y aunque no entendía mucho de lo que el mensajero dijo, si se dio cuenta de que
hablaron de personas heridas así que se sintió preocupado.

—A-Yuan, hazle un favor a mamá y ve con Jingyi y Rulan, coman los dos juntos y pasen el
día con el tío Qiren, el los cuidara ¿De acuerdo? —pidió Wei Ying con seriedad.

—Si mamá —dijo A-Yuan muy obediente, acercándose a Wei Ying para darle un beso en la
mejilla antes de girarse y correr de regreso a su habitación, así como le habían pedido.
Quedándose en el sitio hasta ver que su hijo iba a donde le había ordenado, Wei Ying
finalmente se giró para encarar al asustado mensajero, haciéndole una señal con la cabeza.

—Vamos —pidió Wei Ying, dirigiendo al hombre al salón principal de la secta, donde tenían
a Lan Huan en ese instante.

Debía interrumpir la sesión para ir por Lan Zhan.

***

Lan Xichen se despertó de golpe.

Sorprendiendo a Jiang Cheng el cual se había quedado a su lado observándolo dormir, Lan
Huan se sentó en la cama rápidamente y con un tirón arranco su cinta de frente de su muñeca,
dejando a un asustado Jiang Cheng aun atado y acostado.

—¿Xichen? —pregunto Jiang Cheng en un susurro, asustado por aquel brusco cambio que
había tenido de la nada.

Sin responder a sus palabras, Lan Xichen pronto silbo fuertemente, y jadeando Jiang Cheng
llevo sus manos a su frente realmente adolorido, ya que la energía resentida en el exterior
había aumentado de forma exponencial. Sin perder tiempo, Lan Xichen pronto corrió a la
puerta y la abrió de golpe, saliendo de aquella habitación de forma apresurada. Dando una
orden clara, Lan Xichen había ordenado a los espectros que estaban a su mando que
comenzaran a moverse, saliendo antes que los completamente alborotados fantasmas.

Saliendo agitado de aquel sitio, que era una fábrica abandonada donde Lan Xichen
hábilmente había logrado conseguir unas cosas para mantenerse cómodo junto a Jiang Cheng,
el joven Lan subió por aquellas estructuras metálicas que se le hacían tan extrañas, llegando
pronto a los pisos superiores de aquel edificio, donde todas sus entidades se habían detenido.

En medio de sus sueños detecto la presencia de una persona en la edificación, sus entidades
no eran peligrosas contra humanos comunes y tenían la orden de no atacar, solamente como
vigías ante cualquier invitado "desafortunado". Sin embargo quien fuera la persona que había
entrado a ese sitio, había evitado si quiera rozar a cualquiera de las criaturas que habían fuera,
y directamente se había acercado al salón principal donde estaba junto a Jiang Cheng, donde
gracias a una barrera protectora que aquel intruso había pisado supo que estaba dentro.

Y aunque actuó lo más rápido que pudo, aun así el intruso corrió rápidamente cuando se dio
cuenta de que Lan Huan estaba despierto, como si pudiera ver a través de las paredes, así que
escapando aun antes de que pudiera dar la orden para atraparlo, el sujeto salto por una de las
ventanas y escapo en medio de la obscuridad.

Parándose en frente de esa ventana rota por la cual aquel hombre había salvado, Lan Huan se
preguntó seriamente quien era aquel extraño, y cuál había sido su propósito de ir a verlos a
ese sitio.
Capítulo 5.

Sentía el agua fría quemando su piel.

Jadeando descansando un poco, volvió a mojar aquel sucio trapo en el agua helada,
escurriéndolo para luego agacharse y seguir tallando el piso del patio, intentando acabar lo
más pronto posible para ir a un lugar más cálido. Sus tareas en la mansión eran difíciles, sin
embargo desde que el se había escondido y el calor terminado, se habían complicado tres
veces más por el frio y por lo mucho que tardaban en secar los implementos que lavaba. Aun
así sus labores no podían detenerse, y limpiando el desastre que el perro de suprimo hacía en
el patio, finalmente pudo entrar en las cocinas donde el ambiente estaba mucho más caliente.

Dejando el balde lleno de agua en una esquina, para ser reutilizado cuando limpiaran otros
pisos, Mo Xuanyu limpio sus manos en su propia ropa antes de sonreír y acercarse a la estufa
de la casa, intentando calentarse un poco.

Se sentía un poco débil después del día anterior, cuando regreso a casa herido y temblando
después de haber peleado con aquellos seres obscuros. Su tía enfurecida le propino una paliza
mucho más fuerte que aquella mordida que había recibido en un brazo, permitiendo recién
que curaran sus heridas, pero castigándolo obligándolo a dormir en el cobertizo e
impidiéndole salir solo por un mes.

—¿Ya limpiaste los pisos A-Yu? —le pregunto la amable cocinera observándolo en la estufa.

—Lo hice, muy frio —respondió Mo Xuanyu con una sonrisa, aun calentando sus manos.

—Entonces apresúrate ayudándome a preparar el almuerzo, tu tía se molestara contigo si te


ve holgazaneando.

Era inentendible para los sirvientes de la familia como trataban todos al joven Xuanyu,
muchos de ellos habían conocido a su madre, la hermana menor de la que ahora era la señora
de la familia. El ver a ese joven de la rama principal siendo tratado peor que un sirviente,
recibiendo golpizas como si aún estuvieran en la época del feudalismo, humillado como un
perro, sin saber ni leer ni escribir; a pesar de ser legítimamente el heredero de su secta al ser
mayor por año que su primo. Y a pesar de la sangre que corría por sus venas y de ser un
doncel, aquel pequeño y delgado joven sonreía mientras que sin problemas realizaba todas
sus actividades en la casa, sin tener tiempo ni siquiera para poder visitar a su madre en el
cementerio.

—Lo hare de inmediato... Saltando —respondió Mo Xuanyu riendo un poco.

Al ver esas actitudes tan raras pero entendibles en el joven doncel, la cocinera solo pudo
sonreír con cierta añoranza. Después de todo lo que le había pasado no era inusual saber que
estaba loco, comportándose de esas formas tan raras, quedándose en blanco como si estuviera
en un trance a veces, llorando y riendo sin motivos, y con aquel espantoso maquillaje
cubriendo su rostro. Sin embargo de cierta manera le recordaba a su madre, esa joven
sonriente la cual corrió a los brazos de un hombre de conocido completamente enamorada,
siendo abandonada como un trapo viejo poco después de que se supiera que estaba
abandonada, muriendo de tristeza poco después de que muriera su hijo. Y aunque entre los
pocos sirvientes que había en la casa muchas veces intentaron encontrar al padre de aquel
muchacho para liberarlo de aquel infierno, nunca pudieron saber su identidad. Para los ojos
del mundo, Mo Xuanyu no tenía padre ni madre.

—Carne, carne, carne... —canturreo Mo Xuanyu con felicidad, acercándose al refrigerador de


la cocina para abrirlo con cuidado.

Él era un joven obediente, sin embargo sabía que no podía descansar y aceptar quedarse en
casa en ese instante, necesitaba encontrar ayuda. Así que después de haber sido castigado el
día anterior, en medio de la madrugada escapo del cobertizo para ir a la cocina, y sabiendo lo
que se prepararía al día siguiente, tomo algunos trozos del pollo que había en los recipientes
congelados y se los dio al perro de su primo; uno de los pocos seres que lo trataba con cierto
respeto y cariño en aquel sitio.

—Oh no... —susurro Mo Xuanyu fingiendo sorpresa— No hay suficiente pollo...

Extrañada recordando que había guardado suficiente el día anterior, la cocinera se acercó al
refrigerador, mirando el recipiente que tenía Mo Xuanyu en las manos.

—Debería ir a comprar más al mercado antes de que cierre ¿No lo cree hermana cocinera? —
pregunto Mo Xuanyu con aparente inocencia.

Bastante inteligente con las intenciones del menor, el cual quería salir, la mujer solo pudo
suspirar, mirándolo fijamente.

—No debes mentirme, guarda eso y vete antes de que tu tía se dé cuenta de que limpiaste
todo y no estás aquí —le ordeno la cocinera—. Yo no diré que te vi por aquí.

—Muchas gracias...

Abrazando a la paciente mujer, Mo Xuanyu hizo lo que la mujer le pidió guardando el


recipiente con pollo, y hábilmente como un gato escapo de la mansión por la puerta principal,
asegurándose de que nadie lo viera, algo que era sumamente fácil para él.

El joven Xuanyu no salía mucho de casa, nunca asistió a la escuela, y su tiempo libre era muy
limitado por su tía la cual lo dominaba en todo; así que podía decirse que era muy ignorante.
Él no sabía mucho de médiums ni exorcistas, ni siquiera sabía que era uno por la herencia de
su familia paterna, creyendo que aquellos dones que le permitían escuchar y saber todo eran
un regalo, sin entender que era la herencia de la familia Jin.

Había una larga lista de miembros de dicha familia que enloquecieron en el pasado, una larga
lista de médiums que se suicidaron o que cayeron en la más absoluta perdida de la razón, ya
que el poder que ellos controlaban era bastante corrosivo y difícil de controlar. Esto llevo a
que pocos médiums nacieran en dicha familia con los años, llegando al punto que el último
de todos fue Meng Yao, el cual también enloqueció y cayó en la obscuridad, dando por
terminado el linaje de estos ante la opinión pública.
Pero aún quedaba alguien.

La herencia de los Jin era la más poderosa de todos los clanes, sin ninguna limitación para el
médium, el cual literalmente podía oír y distinguir la energía en los seres humanos y
malignos. Este poder que podía extenderse a metros los convertía en perfectos radares, los
cuales solamente escuchando los tipos de energía que los rodeaban podían encontrar lo que
fuera en kilómetros. Sin embargo este poder solía ser mucho más confuso que el poder de los
Jiang, ya que si no mantenían la concentración suficiente podían escuchar toda la energía que
los rodeaba, tanto buena como mala, lo que los llevaba a contaminarse con cualquier cosa
fácilmente.

Mo Xuanyu no tenía este entrenamiento, a pesar de ser más fuerte que Meng Yao porque su
herencia era mucho mayor, nunca había asistido a un dojo donde le enseñaron a distinguir
entre los tipos de energía, los sonidos que debía distinguir, así que para él tanto energía buena
como mala era igual. Y aunque sabía que podía encontrar personas escuchando nombres y
sus voces a lo lejos cuando se concentraba, no podía decir si lo que tenía al frente era un
monstruo o un ser con energía pura, únicamente pudiendo decir que tenía algo en frente que
le daba sonido.

Sin embargo esto era suficiente para el joven Xuanyu, el cual incluso podía manejarse en el
mundo cerrando los ojos y escuchando, sabiendo que podía encontrar lo que quisiera. Sin
embargo acostumbrarse a ello en soledad fue sumamente doloroso, pues escuchaba voces en
su cabeza sin parar, sin poder controlarlo, y no podía hablar con nadie al respecto de cómo se
sentía pues no tenía a nadie que entendiera sobre eso, teniendo que callarlo y aprender a
controlarlo en medio de noches de llanto de pánico suplicando por ayuda.

Pero ahora era diferente, así que sonriendo, corrió lo más lejos que pudo de su hogar antes de
pararse en medio de la gente, cerrando los ojos y escuchando con atención. Sabia a quién
tenía que buscar, después de todo hasta él había escuchado la historia de los Lan, aquella
familia que todos consideraban unos héroes ¿Ellos podían hacer algo? ¿Ellos podrían
ayudarlo?

El no solía ver mucha televisión ni podía leer el periódico, pero por las pocas cosas que podía
escuchar cuando su tía no le prestaba atención, dos nombres se habían quedado en su mente:
Jiang Wanyin y Lan Xichen; ver como estos saludaban a las cámaras en programas de
noticias, informando como habían terminado con terribles amenazas y eran admirados por su
fuerza. Sabía que Jiang Cheng estaba atrapado en un sitio obscuro, sin embargo Lan Xichen
estaba fuera ¿Acaso podía hacer algo?

Teniendo que concentrarse un poco, Mo Xuanyu finalmente encontró la residencia de los


Lan, por susurros de sus miembros y la energía que esta desprendía. Así que sin abrir los ojos
y únicamente manejándose con sus sentidos, comenzó a caminar rápidamente. Finalmente
llegando a ese gran dojo con murallas grandes y una energía pura, no le fue difícil entrar
escalando un árbol y saltando dentro como un gato, abriendo los ojos finalmente para darse
cuenta donde estaba.

Teniendo que respirar profundo un par de veces para controlar todas las voces y energía que
escuchaba en ese sitio nuevo, pronto también encontró a Lan Xichen. Sin embargo su energía
se percibía de una forma rara, como si estuviera deprimida o confundida, encerrado y quieto
en un lugar en el centro de aquel lugar. Sin entender bien lo que sucedía, ayudado
nuevamente por su habilidad escuchando cuando las pocas personas que aún estaban en la
secta se acercaban, avanzo en medio de la obscuridad para acercarse al salón principal de la
secta, ese donde habían encerrado a Lan Xichen.

—¿Tú también te portaste mal? ¿Te castigaron por salir sin permiso de casa? —pregunto Mo
Xuanyu en un susurro, poniéndose de puntitas intentando ver por una de las ventanas del
dojo.

—¡Un vagabundo!

Asustándose mucho, Mo Xuanyu se giró de golpe al escuchar como lo habían llamado,


aterrado por haber sido descubierto. Sin embargo frente a él tenía a un pequeño niño, un
joven maestro con ropas doradas y un punto bermellón en la frente.

—¡Un vagabundo se coló en El Receso Entre Las Nubes! —dijo Jin Ling señalando a Mo
Xuanyu decidido.

—No seas tonto, no es un vagabundo —lo regaño Lan Jingyi, caminando detrás de él— ¡Es
un payaso! ¿No ves su maquillaje?

Sin saber que decir, nada ofendido por sus palabras al haber recibido insultos peores, Mo
Xuanyu solo guardo silencio pegado a la pared de aquel dojo. Eran solo tres niños pequeños,
todos ellos menores a 10 años incluso, un doncel y otros dos varones, de los cuales podía
darse cuenta de que aquellos que habían llegado después eran de la familia Lan por las
blancas cintas que tenían en la frente.

—¡Un vagabundo maquillado entonces! —repitió Jin Ling decidido en tomar esa posición.

—¡Idiota! ¡Los vagabundos no se maquillan! —lo siguió regañando Lan Jingyi.

Era verdad que no tenía el mejor aspecto del mundo, con unos vaqueros viejos y un tenis
gastado, además de una camiseta rasgada y vieja, la ropa de aquel doncel no era la mejor del
mundo, así que en cierta manera les dio la razón a esos niños, sin intervenir en su discusión
aun. Sin embargo el último niño, el cual también era un doncel no le había quitado los ojos de
encima, y tomándose ligeramente de la manga del suéter de su amigo Jingyi, pregunto.

—¿Por qué viste así señor? —pregunto A-Yuan dulcemente.

—¿Por qué? No tengo otra cosa que usar —respondió Mo Xuanyu con sinceridad.

—¡Entonces si es un vagabundo! —insistió Jin Ling.

—No lo soy —se defendió Mo Xuanyu—, pero nunca me compran ropa, así que uso lo que
encuentro en las cosas que desecha mi primo o me dan algunos de los sirvientes de mi casa
como regalo.

—¿Sirvientes? ¿Tú vienes de una casa con sirvientes? —pregunto Jin Ling aun incrédulo por
lo que escuchaba.
—Sí, vengo de la mansión de la familia Mo, está un poco lejos de aquí en esa dirección —
dijo Mo Xuanyu señalando a lo lejos.

A-Yuan, un joven compasivo y bastante tranquilo, intentaba calmar los ánimos ya que sentía
que no podía odiar a ese extraño, el cual de cierta forma creía que se parecía a su madre, por
sus rasgos físicos y ese largo cabello negro que mantenía recogido en una cinta en lo alto de
su cabeza.

—¿Entonces por qué viniste aquí gege? —pregunto A-Yuan de forma educada.

—No hay sobras de comida —dijo Jin Ling de forma agresiva.

—¡Cállate! —lo regaño Lan Jingyi realmente molesto con el contrario.

Sonriendo al observar como el joven Jin sacaba la lengua, Mo Xuanyu se agacho y se puso a
la altura de los tres pequeños, pudiendo ver su rostro de una mejor manera.

—Estoy buscando al exorcista Lan Xichen —explico Mo Xuanyu con sinceridad—, sé que su
novio se perdió, y creo que se done esta.

—¿Sabes dónde está mi tío A-Cheng? —pregunto A-Yuan emocionado.

—Creo que lo se...

—Entonces debemos ayudarte —dijo A-Yuan convencido.

Nada convencido, Lan Jingyi miro a ese desconocido con desconfianza, pero prefirió no decir
nada, pues no le gustaba llevarle la contraria a Lan Yuan. Sin embargo Jin Ling estaba en un
punto medio, pues no le agradaba ese tipo tan mal vestido y con un rostro tan extraño, pero él
era quien más adoraba a Jiang Cheng, y lo quería de vuelta, sin creer demasiado en aquella
mentira del viaje que les habían dicho a todos.

—Gracias por ayudarme —dijo Mo Xuanyu muy contento—, pero para hacer algo debo
encontrar a Lan Xichen.

—Mi tío está ahí adentro —señalo Lan Yuan con una sonrisa.

Sin sorprenderse en lo absoluto, ya que conocía esa información de antemano, Mo Xuanyu


asintió alegremente, respondiendo:

—Lo sé, pero no puedo entrar, hay un guardia en la puerta.

Mo Xuanyu se había quedado todo el tiempo en la parte trasera del salón, así que sin lugar a
dudas no tenía la posibilidad de haber visto al guardia en la parte anterior de este mismo. Sin
embargo ya sabía que había alguien ahí, uno de los miembros de la secta, el cual vigilaba que
Lan Huan no escapara del sitio.

—¿Por qué no le pides pasar entonces? —pregunto Lan Jingy dulcemente.


Antes de que Mo Xuanyu pudiera responder, Jin Ling bufo de manera molesta, dándole un
golpe en el brazo al joven Lan Jingy, regañándolo.

—¡Deja de ser tan estúpido! —le dijo Jin Ling molesto.

—¡Me golpeo! ¡Mira A-Yuan, me golpeo! —respondió Lan Jingyi poniéndose a llorar de
inmediato.

Sin saber bien de qué lado ponerse, A-Yuan solo pudo mirar a sus dos amigos, preocupado
pensando en cómo hacer que estos dejaran de comportarse de esa forma tan mal educada a
infantil. Mientras que Mo Xuanyu solo podía mirar de igual manera, pensando en si podría
hacer algo para mejorar aquello.

Rodando los ojos con molestia al ver el escándalo que hacia Lan Jingyi, Jin Ling rápidamente
lo tomo del brazo y en un fuerte tirón lo obligo caminar, rodeando el edificio. Viendo como
estos se iban, Lan Yuan le dio una última mirada a Mo Xuanyu antes de seguir a sus dos
amigos, caminando algunos pasos detrás de ellos. Sorprendido por su repentina actitud, Mo
Xuanyu camino detrás de ambos niños pegado a la pared, quedándose en una de las esquinas
viendo como estos se acercaban a la entrada.

Ante los fuertes llantos de Lan Jingyi, el guardia que estaba en la puerta rápidamente se dio
cuenta de la presencia de los niños, reconociéndolos al ser uno el hijo del líder de la secta y
otro el hijo del líder del clan Jin.

—Llévanos a la enfermería, rápido —ordeno Jin Ling ni bien estuvo frente al hombre, que
era el encargado de cuidar aquel edificio.

Mirando a los pequeños de una forma algo dudosa, el hombre respondió:

—Joven maestro, discúlpeme pero no puedo...

—Está llorando por que se cayó —mintió Jin Ling.

Sin saber qué hacer, pues en las reglas de su familia estaba prohibido mentir, Lan Jingyi solo
pudo guardar silencio, sin dejar de llorar. Mientras que a unos pasos de distancia, Lan Yuan
también guardaba silencio, solamente mirando permitiendo que Jin Ling hiciera el trabajo
difícil. Observando la indecisión en el rostro de aquel guardia, el cual no sabía que hacer; Jin
Ling decidió encargarse del asunto poniéndose serio y comenzando a exigir.

—Llévanos a la enfermería, ahora —pidió el menor con su usual tono de niño mimado—. No
me moveré de aquí hasta que tú nos lleves.

Dándose cuenta de que su trabajo podría ser mucho más complicado de esa manera, con
niños ruidosos y fuertes llantos que podrían perturbar a Lan Xichen que necesitaba reposo
después del exorcismo. Así que creyendo no tener otra opción, el guardia tomo a los niños de
la mano y entre susurros molestos, accedió a irse. Asomándose de forma disimulada, Mo
Xuanyu observo a los niños alejándose, mirando también como por un segundo Jin Ling se
había volteado a verlo, dándole una señal con la cabeza con cierta superioridad, haciendo
sonreír al doncel.
Esperando a que el guardia y los niños realmente desaparecieran y no hubiera nadie más
cerca, Mo Xuanyu finalmente se atrevió a caminar y entrar en aquel salón, abriendo el seguro
de la puerta que estaba en el exterior y empujando las pesadas fuerzas. Lan Xichen se
encontraba en el interior, meditando muy cansado.

Los exorcismos eran bastante desgastantes tanto para los exorcistas como para las víctimas,
así que después de una larga sesión con los miembros de su familia, el joven Lan se
encontraba exhausto. Había pasado toda la madrugada en medio de hechizos e interrogatorios
en latín, los cuales no surtieron efecto y solo lograron ponerlo más nervioso. Él realmente no
tenía idea de donde estaba su amado doncel, y eso le causaba más angustia pues Jiang
Wanyin seguía desaparecido, y ya no sabía realmente en que creer. Sabía que los instintos de
Wei Wuxian eran indiscutibles, si el había visto su rostro en aquel sitio es porque estuvo ahí,
sin embargo no recordaba haber peleado con Wen Ning, ni mucho menos haber usado un
talismán de teletransportación; pero solo estaban sus huellas y su presencia en ese sitio
¿Cómo era posible que no fuera él?

Así que desanimado, pensando en sí mismo con rabia por todo lo sucedido, los ojos de Lan
Xichen se abrieron cuando escucho la pesada puerta de entrada abrirse y unos pasitos algo
tímidos acercarse. Sin entender quién era, término su meditación para girarse confuso,
encontrándose con un joven de un aspecto extraño el cual lo tomo de la mano y comenzó a
tirar de él.

—¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? —pregunto Lan Huan sin entender nada, sin siquiera
recordar que aquel joven fuera parte de su secta.

Mo Xuanyu era bastante tímido, estando a solas con un hombre como Lan Huan, el cual le
imponía respeto, solamente podía bajar la cabeza y temblar mientras intentaba que loa
compañera, aunque no sabía cómo explicarse ni como intentar decirle lo que le pasaba.

—No deberías estar aquí pequeño —dijo Lan Huan con su usual amabilidad, notando que
aquel era en un doncel y estaba asustado—, es peligroso quedarse conmigo ahora.

—Debe venir conmigo... —pidió Mo Xuanyu en un susurro.

—No puedo hacer eso, tengo que quedarme aquí —se negó Lan Huan, a punto de retirar su
mano del menor.

Desesperado, sin saber cómo explicarle al contrario lo que sabía y lo que había visto,
desesperándose; Mo Xuanyu solo pudo pensar en una sola cosa.

—No me llames Wanyin —recito Mo Xuanyu recordando bien la conversación que había
escuchado el día anterior—. Los nombres de cortesía son incomodos para mí, no me gusta ser
llamado de esa forma tan "respetuosa", mucho menos por ti, ya que somos bastante íntimos.

Guardando silencio y escuchando aquellas palabras con atención, Lan Huan no supo que
responder al respecto, sintiendo aquellas palabras conocidas aunque eran dicha por otra
persona. Pudo reconocer a Jiang Cheng en los labios del contrario
—¿Es una broma Lan Huan? Deja de jugar, voy a partirte la cara por gracioso. Solo deja de
llamarme a si, sabes que lo odio, Jiang Cheng está bien, maldito raro —siguió recitando Mo
Xuanyu cada vez más sonrojado.

Mirando a ese joven con atención, con sus manos temblorosas y sus mejillas sonrojadas
debajo de ese maquillaje, Lan Huan pregunto:

—¿A-Cheng? ¿Tú sabes dónde está?


Capítulo 6.

Había perdido la noción del tiempo.

Al no poder contar con el anochecer y el amanecer para contar con el paso de los días, Jiang
Cheng solo podía confiar en sus horarios de sueño y en los de Lan Xichen, aproximando que
habían pasado poco más de dos días desde el día que debió ser su boda. Era doloroso pensar
en que al final de todo nunca pudo cumplir su sueño de casarse con Xichen, pero sabía que
estaba fuera de su decisión, un suceso fortuito; aunque eso no evitaba que se sintiera enojado.

Estando en esa habitación encerrado todo el día junto a Lan Xichen, o el que creía que era
Lan Xichen, Jiang Cheng no podía hacer más que dormir o tener ligeras conversaciones con
aquel hombre. Y aunque no podía estar completamente seguro de que este fuera realmente su
novio o la misma persona, el parecido en el comportamiento con el Lan Xichen que conocía
era impresionante; si realmente era un impostor seguramente era un excelente actor.

Durante los días pasados ambos habían estado teniendo una convivencia pacífica, Lan Xichen
disfrutaba de darle cariño a Jiang Cheng como si nunca lo hubiera hecho antes, y Jiang
Cheng acostumbrado a ese trato no se quejaba en lo absoluto, solamente cuando el contrario
era algo brusco y lo lastimaba sin querer. Pero esa mañana después de que Jiang Wanyin
despertara el ambiente se había vuelto bastante tenso.

El joven Jiang estaba muy molesto por todas las circunstancias que lo rodeaban, que Lan
Xichen le impidiera preguntar o no respondiera lo que le pedía, además de que parecía que
este no lo deseaba más allá de simples besos o abrazos. Aquella actitud que no podía
comprender del contrario había llegado a exasperar a Jiang Cheng, el cual molesto se negaba
a hablarle desde que despertó y lucia realmente molesto.

Lan Xichen, tan paciente como era usual, le daba su espacio a Jiang Cheng sin molestarlo,
solamente buscando su seca y molesta conversación a veces, siendo rechazado al intentar
tocarlo. Él era quien estaba más confuso sobre el comportamiento del contrario, pues antes de
que durmiera el día anterior el menor se encontraba en su usual humor normal ¿Acaso había
tenido un mal sueño?

—¿Alguna vez te había dicho lo hermoso que eres, A-Cheng? —pregunto Lan Huan en un
audaz intento de mejorar su ánimo.

—Deja de joder —respondió Jiang Cheng sin siquiera mirarlo, dándole la espalda en la cama.

—Lo eres, realmente hermoso ¿No me crees?

Al escuchar su insistencia, Jiang Cheng soltó una risa bastante amargada, sintiendo como su
furia aumentaba solo con escucharlo.

—Si soy tan hermoso ¿Por qué no quieres tener sexo conmigo? —cuestiono el doncel.

—¿Sexo?
—Olvídalo... —dijo Jiang Cheng rindiéndose sin siquiera querer intentar discutir.

Mirando la espalda tensa y lo lejos que se encontraba Jiang Wanyin en ese instante, Lan Huan
entendió que lo sucedido el día anterior cuando se negó a ir más allá de simples besos
molesto al contrario, y supo que eso fue su falla, pues nunca le explico al contrario por que se
había negado a ir más allá.

—El lugar del que vengo... Hacer eso no es lo correcto —intento explicarle al menor,
alargando una de sus manos para tocar su cintura y su espalda delicadamente—, llegar a una
relación semejante sin un matrimonio, mi secta lo prohibiría y yo jamás me lo permitiría.

Sin estar contento al ser tocado de esa manera, Jiang Cheng aparto la mano de Lan Huan de
mala manera, girándose un poco para verlo.

—Y no puedo preguntar al respecto ¿Verdad? —pregunto Jiang Wanyin muy exasperado—


No entiendo tu ridículo secretismo, a veces hablas como si fueras de un tiempo diferente, un
lugar diferente; pero no respondes mi pregunta, y siempre me callas cuando...

—No preguntes, te lo dije —repitió Lan Xichen perdiendo su sonrisa y su actitud calmada.

—¿Quién eres? ¿De dónde vienes?

Sin poder aguantar más, Jiang Cheng finalmente soltó aquellas preguntas que había tenido
atoradas en la garganta todo ese tiempo, observando la molestia en el rostro serio de Lan
Xichen, cuyos ojos por un segundo tuvieron un reflejo rojizo. Esperando pacientemente,
Jiang Wanyin siguió cruzando miradas con Lan Xichen, el cual se mantuvo en silencio
solamente mirándolo a los ojos, causando que el menor bufara enfadado y luego riera,
volviendo a darla la espalda en la cama realmente furioso.

—Eres una mierda... Lan Huan jamás se ha negado a responder mis preguntas ¿Es así como
quieres convencerme de que eres él? —cuestionó Jiang Cheng— Cuando toda esta tontería
termine, yo correré a sus brazos, y tu podrás quedarte aquí con tus secretos de mierda...

Sintiendo una mayor molestia al escuchar aquellas palabras, Lan Xichen no dudo en
acercarse más a Jiang Cheng y obligarlo a mirarlo, dejando de darle la espalda. Tomando al
menor de sorpresa, el cual no esperaba que el contrario tuviera un ataque de celos, Jiang
Wanyin fue tomado fuertemente de la barbilla, mientras sentía como por un segundo la
energía resentida aumentaba en la habitación.

—¿Correrás a dónde? —cuestiono Lan Huan con mucha seriedad.

—P... Para... —ordeno Jiang Cheng temblando un poco, intentando alejarlo— Me estas
lastimando...

—¿Acaso aun no lo has entendido? La razón por la cual estas aquí, todas las precauciones
que tomo para evitar que escapes ¿Aun así crees que podrás volver a correr a los brazos de
otro cuando el sol vuelva a salir en el cielo? Antes de eso cortaría tu cuello y te convertiría en
un cadáver feroz a mi mando, porque eres mío, y no me gusta compartir.
Estremeciéndose con aquellas palabras que sonaban tan cripticas y amenazantes, Jiang Cheng
solo pudo mirar el rostro de su prometido intentando ver si aquellas eran solamente palabras
sin sentido, sin embargo Lan Huan no mostro duda ni por un solo instante, pareciendo que
decía la verdad respecto a sus intenciones.

—Eres mío A-Cheng... —susurro el contrario de forma demandante, bajando la mano que
tenía en la barbilla de este a su cuello para presionarlo, buscando sus labios para besarlo.

Soltando un suave ruidito de dolor, Jiang Cheng acepto besar los labios del mayor sin poder
resistirse más, únicamente sosteniéndose de los fuertes hombros de Lan Huan, muy débil
como para empujarlo y comenzando a sentir dolor en su cuello. Disfrutando de someter al
menor de esa manera, el cual usualmente era bastante malhumorado y no aceptaba que le
pusieran un solo dedo encima.

Haciendo presión de una forma progresiva hasta restringir el paso de aire en el menor, Lan
Huan termino el beso cuando Jiang Cheng comenzó a toser sin poder aguantar más, adolorido
por semejante acto cruel de ser estrangulado de esa manera, algo que lo llevo a suplicar.

—Por favor para... Me duele... —suplico Jiang Cheng mirándolo desesperado.

El Lan Huan que conocía nunca había sido tan cruel, pero de cierta manera, aquel nuevo Lan
Xichen parecía disfrutar lastimarlo.

Sin hacerle mucho caso, Lan Xichen rápidamente tomo sus muñecas con una sola mano y las
subió sobre su cabeza, sosteniéndolo. Cerrando los ojos con dolor, mientras el contrario
finalmente soltaba su cuello, Jiang Cheng pudo sentir claramente como este tomaba su cinta
de frente para atar sus muñecas a la cabecera de aquella cama, dejándolo inmovilizado.

El corazón de Jiang Cheng latía fuertemente en su pecho, mirándolo con cierto temor, solo
podía pensar en lo mucho que extrañaba al otro Lan Huan, pues aquel que tenía sobre sí
mismo tocaba delicadamente sus mejillas después de dañarlo, mirándolo con una suave
sonrisa entre labios, como si se burlara del dolor que pudo llegar a hacerlo sentir.

—¿Sabes por qué me negué a hacerlo contigo todo este tiempo? —pregunto Lan Xichen sin
dejar de mirarlo a los ojos— No es que no tuviera oportunidad o ganas, viéndote tan débil y
durmiendo a mi lado, tuve más de una oportunidad de hacerlo incluso en contra de tu
voluntad. Pero del lugar de donde vengo, uno no tiene "sexo" así nada más, yo solo estaría
con A-Cheng si estuviera casado con él...

Sin dejar de temblar y sin apartar la mirada de aquel hombre sobre su cuerpo, Jiang Wanyin
sintió como este la abría las piernas y como sus dedos comenzaban a bajar sus pantalones,
logrando que se tensara y soltara un suave ruido de inconformidad.

—Pero eso no significa que no pueda hacer otras cosas contigo, que no pueda hacerte sentir
bien...

—Para, Xichen nunca me harías esto, tu jamás... nunca lo intentarías —pidió Jiang Wanyin
realmente aterrado.
—No lo haría, pero tú me lo pides. Así que como te amo, voy a complacerte —explico Lan
Huan, acercándose delicadamente para besar sus labios.

Jiang Cheng solo pudo quedarse en la cama recibiendo aquellos toques y aquellas caricias en
silencio, aquel Lan Huan parecía no saber muy bien como deshacerse de su ropa o como
tocarlo, después de todo parecía como si nunca hubiera hecho algo parecido. Pero Jiang
Cheng no podía evitar reaccionar ante sus dedos, sintiendo como este rasgaba sus pantalones
y su ropa interior para deshacerse de ella, y como lo dejaba desnudo de la cintura para abajo.

—A-Huan... —susurro Jiang Cheng comenzando a excitarse.

Lan Xichen con cuidado acaricio la piel de las piernas de Jiang Wanyin, sintiendo como este
se estremecía y cerraba los muslos con vergüenza, intentando apartarse; sin embargo el
menor seguía con una de sus piernas inmovilizadas, así que no podía resistirse a ser tocado de
esa manera por los hábiles dedos de Lan Xichen.

—A-Huan... Espera... —susurro algo asustado, forcejeando un poco más.

—¿De verdad quieres que espere? No lo creo...

Tragando un poco de su propia saliva, Jiang Cheng cerró los ojos con vergüenza, sintiendo
como finalmente no podía resistir más y sus piernas eran separadas por Lan Xichen,
permitiéndole tener más acceso a su cuerpo. Temblando un poco cuando los dedos de este
tocaron y acariciaron sus nalgas con cuidado, el doncel soltó un suspiro, comenzando a
excitarse aun cuando no quería hacerlo pues sentía que le eran infiel a su novio de verdad.

Pero los sentimientos contrariados de Jiang Cheng no parecían importarle mucho a Lan
Xichen, el cual absorto en sus pensamientos, siguió acariciando las bien formadas piernas de
Jiang Wanyin, pasando sus dedos por sus nalgas y por sus caderas también, disfrutando de
poder tocarlo después de tanto tiempo. Cuando ya no pudo aguantar más, Lan Huan llevo sus
dedos a la entrada del menor, mojándolos suavemente con los propios fluidos de este,
pasándolos entre las nalgas del contrario un par de veces antes de comenzar a penetrarlo.

—¡A-Huan! —dijo Jiang Cheng casi en un grito, sorprendido por semejante acción.

—Relájate —pidió Lan Xichen penetrándolo profundamente solo con uno de sus dedos.

Presionando las manos en puños y entreabriendo los ojos para ver al mayor, Jiang Cheng
levanto las caderas débilmente para permitir la intromisión en su interior de mejor manera,
jadeando y gimiendo con un poco de suavidad por la vergüenza. Por su parte Lan Xichen
miraba fijamente el rostro de Jiang Wanyin, disfrutando de ver sus muecas de placer mientras
se movía en su interior, penetrándolo lo más profundo que podía con uno de sus dedos,
rozando todos sus lugares sensibles.

Esperando tan solo un corto tiempo, pronto un segundo se unió al primero en el interior del
doncel, extendiendo su interior y dándole más placer. Sintiendo aquello, los gemidos de Jiang
Cheng se hicieron más fuertes, mientras que ya no podía negar su excitación, teniendo una
erección que paso a ser atendida por la otra mano de Lan Xichen, el cual hizo los
movimientos del pene de este al mismo ritmo que las embestidas de sus dedos.
—¿Se siente bien? —pregunto Xichen, dando una embestida especialmente fuerte en su
interior.

Mordiéndose un labio para ahogar un fuerte gemido, Jiang Cheng humedeció aún más su
interior, temblando y estremeciéndose con placer.

—¿Se siente bien? —insistió Lan Huan, dando fuertes embestidas a propósito.

—Si... Si... —gimoteo Jiang Cheng con mucha desesperación, ya sin poder controlarse.

Lanzando sus caderas contra aquellos dedos y soltando gemidos desesperados, Jiang Cheng
se perdió en el placer que el contrario le brindaba, sin poder controlarse más, buscaba por sí
mismo el tacto de Lan Huan, deseoso de más. Sin embargo tomándoselo con calma, Lan
Huan no aumentaba demasiado el ritmo de sus movimientos en el cuerpo del menor, pues
quería alargar más el sentimiento de placer. Así que al sentir que el interior de este
comenzaba a estrecharse alrededor de sus dedos como una advertencia del próximo orgasmo
de Jiang Cheng, Lan Xichen rápidamente dejo de estimular el miembro de este e introdujo un
tercer dedo en su interior, llevando su otra mano debajo de la camiseta que este traía hasta su
pecho, buscando sus pezones para presionarlos.

—Por favor... Por favor... —suplico Jiang Cheng nada contento por aquella acción, deseoso
de poder venirse— Se siente tan bien...

Sonriendo con cierta malicia al ver aquella reacción tan adorable, Lan Huan hizo sus
embestidas lo más fuerte y profundas que pudo, encontrando finalmente aquel punto sensible
en el interior del menor. Sabiendo lo que tenía que hacer, el mayor estimulo deliberadamente
aquel punto con sus dedos, masajeando con calma pero con fuerza. Cerrando los ojos y
volviendo a soltar gemidos tan fuertes como gritos, Jiang Cheng sintió como su cuerpo se
rendía por completo ante el contrario, moviendo las caderas a su ritmo y temblando con
placer cada vez que era estimulado.

—¡Espera! ¡Espera, no! —dijo Jiang Wanyin asustado, volviendo a abrir los ojos.

Nunca antes había tenido un sentimiento tan satisfactorio, tan placentero. Sin embargo con
esas embestidas profundas de los dedos del mayor, el cual estimulaba su próstata sin
descanso, Jiang Cheng había comenzado a sentir un agradable cosquilleo en el abdomen y el
placer llenarlo por completo, avecinando su orgasmo nuevamente. El doncel había tenido
sexo con su prometido muchas veces en el pasado, sin embargo el Lan Xichen que conocía
nunca antes logro hacerlo venir únicamente con sus trasero, así que asustado por que aquel
extraño estuviera logrando aquello, quiso detenerlo.

Volviendo a sonreír con satisfacción al sentir como el interior del menor se contraía, Lan
Xichen hizo sus movimientos más enérgicos aun, deseoso de ver la incontrolable expresión
de placer en el rostro de su amado al venirse. Así que sin poder aguantar más estimulación,
destrozado en fuertes gemidos de placer y los involuntarios movimientos de su cuerpo contra
los dedos del contrario, Jiang Cheng terminó viniéndose sobre su propio abdomen, sin poder
soportar más todas las estimulaciones en su cuerpo.
Sonriendo con satisfacción al ver esto, Lan Huan pronto bajo su otra mano de los pezones del
menor hasta su miembro, estimulándolo para ayudarlo a terminar. Y extendiéndose sobre su
cuerpo, el mayor pronto beso los labios de Jiang Cheng, recorriendo su boca con su lengua y
mordiendo sus labios, lleno de pasión.

—A-Huan... —susurro Jiang Cheng contra los labios del contrario, aún muy perdido por todo
el placer que había sentido.

—¿Se sintió bien A-Cheng? —pregunto Lan Huan con satisfacción.

—Si... Muy bien...

Sin poder dejar de jadear preso del placer y la confusión que le había dado su orgasmo, Jiang
Wanyin ni si quiera se dio cuenta cuando Lan Huan soltó su miembro y se acercó más a él,
aflojando sus túnicas y sus pantalones.

—Abre la boca y se bueno A-Cheng —pidió Lan Xichen, acercando su miembro erecto a los
labios del doncel.

Volviendo en sí mismo solo con esa orden, Jiang Cheng miro al contrario algo confuso,
pestañeando un par de veces antes de obedecer, abriendo la boca para el mayor. Sonriendo al
ver al contrario obedeciendo, Lan Xichen no dudo ni un instante y metió su dura erección en
la boca de Jiang Wanyin, comenzando a embestir sus labios.

—Se bueno A-Cheng... Presiona bien tus labios y cuida tus dientes —ordeno Lan Huan de
forma demandante.

Decidiendo ser bueno y esforzarse, Jiang Cheng cerró los ojos y simplemente continúo con
vergüenza. Sus manos seguían atadas con la cinta del otro a la cabecera de la cama, y con
Lan Huan en esa posición tampoco podía resistirse; así que de forma obediente hizo lo que se
le pedía, mientras sus mejillas se tornaban de un color carmín por la vergüenza y volvía a
excitarse por la situación.

***

Presionando los puños fuertemente, Lan Xichen solo pudo desviar la mirada, sin querer o
poder ver más. Mo Xuanyu a su lado solo pudo guardar silencio, algunos pasos a distancia
del joven Lan; el joven médium pudo escuchar todo, sin embargo por respeto prefirió no
mirar y darle su espacio a Lan Huan, el cual parecía realmente furioso.

El otro Lan Xichen había llevado a Jiang Wanyin a una fábrica abandonada en la zona norte
de la ciudad, bastante alejada. En ese sitio el otro Lan había logrado crear un espacio
habitable, con cosas que recolecto o robo de algunos sitios cercanos, en la mejor habitación
en el centro del lugar, donde rodeado de sus espectros estaba teniendo una amable
convivencia con Jiang Wanyin. Al haber entrado en ese sitio con anterioridad, Mo Xuanyu
llevo a Lan Xichen al edificio contiguo a la fábrica, donde desde la parte superior pudieron
observar lo que sucedía en aquella habitación resguardad por las grandes ventanas. Y aunque
el joven médium no lo había querido para nada, por accidente ambos presenciaron una escena
bastante privada entre Jiang Cheng y quien creía su prometido, algo que hasta el joven Mo
Xuanyu pensó que era bastante desafortunado y molesto para Lan Xichen.

Cuando el joven Lan observo a su otro yo poniendo su miembro en los labios de su confuso
Jiang Cheng, no pudo más y tuvo que apartar la mirada, con mucho malestar en su cuerpo.
No podía negar que llego a sentir cierta excitación al ver a Jiang Cheng disfrutando de las
atenciones del contrario, sin embargo él también era una persona celosa, así que tenía sus
límites, lo cual llegaba cuando debía obligatoriamente apartar la mirada por lo celoso que se
sentía.

Pensando de una forma racional, Lan Huan entendía que no podría rescatar a Jiang Cheng, no
aun. Varios seres obscuros paseaban por aquella fabrica resguardando a su señor y
manteniendo preso a su prometido, y aunque Lan Xichen realmente hubiera querido tener un
acto caballeresco y entrar corriendo en medio de todos aquellos seres sobrenaturales para
salvar a su amado; entendía que probablemente no podría pasar más allá de la puerta
principal de la fábrica y que era un suicidio. Era un fuerte exorcista, pero no tan fuerte como
para acabar con un batallón de fantasmas el solo.

Así que guardando su rabia y pensando en frio, Lan Xichen encaró nuevamente a Mo
Xuanyu, pidiéndole: "Tu sabes cómo encontrar personas ¿No es verdad?"

Saliendo de aquel transe al cual se había autoimpuesto para no ver aquellas escenas tan
vergonzosas, Mo Xuanyu fijo su mirada en Lan Huan para luego asentir tímidamente. Como
si estuviera viviendo un recuerdo antiguo, Lan Xichen entendía como manejar las habilidades
de Mo Xuanyu, después de todo muchos años de su vida trabajo junto a Meng Yao, que tenía
las mismas habilidades. Y aunque por un segundo razono como era posible que aquel joven
extraño tuviera los poderes de un Jin, Lan Huan no quiso darle muchas vueltas al asunto,
pues no tenía tiempo para pensar en posibles miembros perdidos de una secta mientras Jiang
Cheng estaba preso y siendo forzado.

—Necesito que encuentres a alguien por mí —pidió Lan Xichen—, su nombre es Wen Ning.

—¿Wen Ning? —pregunto Mo Xuanyu repitiendo el nombre para familiarizarse con él.

Lan Xichen asintió, y observo como el joven cerraba los ojos para concentrarse. Sabía que
era difícil para un médium encontrar a una persona solo con un nombre, pero no tenía ningún
objeto personal o una fotografía del joven Wen para mostrársela al médium, así que Mo
Xuanyu debía hacerlo por sí mismo con los medios que le había dado. Pocos segundos
después, el médium abrió los ojos y observo extrañado a Lan Xichen, luciendo bastante
confuso.

—Allá... Y allá —dijo Mo Xuanyu señalando primero al norte y luego al este—. Wen Ning
está en esos dos sitios.

—¿Cómo es eso posible? —pregunto Lan Xichen realmente confuso.

—No lo sé —dijo Mo Xuanyu llevando las manos a su frente, realmente confuso—, no


entiendo como... De solo pensarlo me duele la cabeza, se siente mal...
Dándose cuenta de que probablemente era la energía resentida de alguno de esos Wen Ning la
que le daba cierto malestar al joven Mo Xuanyu, Lan Xichen rápidamente lo tomo de los
hombros, intentando disuadirlo de que dejara de pensar en aquello que lo dañaba.

—De acuerdo, ahora necesito que busques a otra persona —pidió Lan Huan mirando a los
ojos a ese confuso joven—, su nombre es Wen Qing.

—¿Wen Qing? —pregunto Mo Xuanyu antes de cerrar los ojos, así como había hecho antes
para concentrarse.

Lan Xichen tenía la no tan errada teoría de que aquello que le había pasado a él podría estarle
pasando también a Wen Ning, así que suponiendo que el otro Wen Ning fue uno de los dos
seres con energía resentida que apareció en el museo y Jiang Cheng detecto, pensó entonces
que el verdadero Wen Ning estaría con su hermana, así como suele estar. Sin embargo esas
solo eran teorías, y sin saber si aquel extraño fenómeno de duplicación solo había pasado con
el mismo, Lan Huan quería ver con sus propios ojos al verdadero Wen Ning y luego junto a
este ir en busca de la copia, comprobando así que había más de una repetición en ese sitio.

Tras un tiempo más cortó que la primera vez, Mo Xuanyu señalo en una dirección decidido,
abriendo los ojos y asintiendo.

—Solo hay una Wen Qing —informo contento.

—Bien, entonces vamos por ella —dijo Lan Huan decidido.

—¿Vamos? Yo no puedo ir —se negó Mo Xuanyu decidido—, debo volver a casa antes de
que mi tía se enfade, si no ella... Ella me... No puedo ir.

—Necesito tu ayuda —pidió Lan Xichen en un susurro—. Si tú acudiste hoy conmigo, fue
porque eres una buena persona que quería hacer lo correcto. Yo ahora mismo no puedo hacer
esto solo, sin ayuda de mi secta y creyéndome un traidor; por favor te lo suplico, ven
conmigo, yo te protegeré, y cuando esto termine yo mismo hablare con tu tía para explicarle
tu situación.

Mo Xuanyu bajo la mirada entonces, no sabía cómo decírselo, pero en realidad no estaba
asustado de fantasmas o de criaturas malignas; a quien realmente le temía en todo ese asunto
era a su propia tía, una mujer intransigente y sumamente violenta que disfrutaba con su dolor.
Sin embargo notando la desesperación en el rostro de Lan Xichen y aun escuchando "cosas"
provenientes de la fábrica, Mo Xuanyu solo pudo asentir, tan tímido como siempre.

—Está bien, vamos —dijo el joven médium, comenzando a caminar.

—Muchas gracias por tu ayuda A-Yu. Por favor, guíame —pidió Lan Huan, comenzando a
caminar detrás del joven.

Sonriendo suavemente por el nerviosismo y el miedo de lo que se le venía, Mo Xuanyu


comenzó a guiar a Lan Xichen en búsqueda de la doctora Wen Qing.
Capítulo 7.

—¿Por qué tienes estas cicatrices en la piel?

Sintiendo las manos de Lan Xichen en su espalda, Jiang Wanyin sonrió con cierto
nerviosismo, pensando en el dolor que alguna vez había sentido.

—Me lo hizo la familia Wen —explico Jiang Cheng, jugando con el agua de la tina—,
cuando asesinaron a mis padres, también me secuestraron, y luego me torturaron.

Pasando sus dedos de forma delicada por todo el cuerpo de Jiang Wanyin, Lan Xichen sintió
una molestia llena de odio, observando aquellas profundas marcas en la piel del doncel. Con
delgadas cicatrices en toda su espalda, la cual parecía de heridas que alguna vez fueron
profundas, Lan Huan no pudo hacer más que sentirse dolido por ellas, preocupado por el
dolor de Jiang Cheng.

—¿Te parecen desagradables?

—No —respondió Lan Huan, aun lavando el cuerpo del menor—, tú nunca me resultarías
desagradable.

Jiang Cheng sonrió con esas palabras, dejándose hacer en silencio. Después de haber tenido
"diversión" el día anterior, por varias horas tocándose el uno al otro solo con sus manos;
Jiang Cheng había caído en un pesado sueño. Al despertar en lo que parecía la madrugada del
día anterior, el joven doncel se dio cuenta de que Lan Huan había vuelto a salir, trayendo
consigo una vieja tina de madera y ropa para el menor, pues la ropa que había traído estaba
sucia y rota.

—¿Desde hace cuánto nos conocemos? —pregunto Jiang Cheng mirando a Lan Xichen con
una media sonrisa.

—Desde nuestra adolescencia, viniste a mi secta a estudiar con tu familia, y nos conocimos
ahí.

—Muy parecido a cómo te conocí aquí —dijo Jiang Cheng con calma— ¿Y nos llevamos
bien? ¿Somos amigos?

—Tú no tienes amigos... —respondió Lan Huan con una sonrisa.

Aun le resultaba extraño, pero sin necesidad de explicaciones, Jiang Cheng ya había asumido
que ese Lan Xichen venia de otro sitio. Sabía que en el exterior de ese edificio, estaba el
verdadero Lan Huan al que amaba; pero aquel Lan Huan también tenía su rostro, ese al cual
se había acostumbrado a besar y a mirar. Así que aun cuando quería estar enfadado por haber
sido secuestrado y estar siendo encerrado en contra de su voluntad, simplemente no podía
hacerlo, sintiendo aquel tiempo como unas vacaciones o tiempo a solas con su amado, como
todas aquellas veces que habían pasado a solas amándose cuando no debían exorcizar
demonios; tiempo que Jiang Cheng adoraba y eran hermosos recuerdos para él.
—¿Acaso soy tan malo? —cuestiono Jiang Cheng curioso.

—No lo eres, solo un poco... Distante. Tienes un aura atemorizante, así que nadie suele
acercarse a ti —explico Lan Huan—. Además que tu cultivo demoniaco es muy fuerte, así
que impones mucho respeto a quien se acerca a ti, un gran y fuerte líder de secta.

—¿Entonces nosotros no solemos acercarnos? ¿Nunca?

—Si lo que quieres saber es si estoy enamorado de ti... Si, te amo desde hace mucho. Pero es
muy difícil acercarse a ti de dónde vengo, aun si lo intentara, tú no tendrías miramientos en
asesinarme, no podría cometer ningún error en tu presencia.

Pensando en aquellas palabras, Jiang Cheng no pudo evitar pensar en el verdadero Lan Huan,
ese que necesito de intervenciones de su propia familia para obtener el valor necesario para
hablarle. Temeroso por ser juzgado después de unirse con el "mal" por su pasado con Meng
Yao, Lan Xichen paso gran parte de su relación con Jiang Wanyin temiendo ser rechazado
por este, un miedo que paso cuando ambos maduraron juntos y aceptaron su relación con
todos sus altibajos y sus errores pasados. Así que comparando eso con la situación de la
persona que tenía frente a sí mismo, se preguntó si hacer aquello con el otro Jiang Cheng
hubiera funcionado de igual forma y los hubiera unido. Aunque lo dudaba, pues las
situaciones y las personas en aquel sitio eran diferentes, así que no sabía realmente como
reaccionaria su otro yo.

—¿Entonces estás enamorado de mi desde hace tanto tiempo? —pregunto Jiang Cheng
curioso.

—Casi desde que nos conocimos, porque tú eres... Implacable —dijo Lan Huan con una
sonrisa—. Cuando nos vimos por primera vez, habías capturado a unos humanos en el
camino, y los diste como un regalo para un sacrificio a mi propia secta; fuiste tan hermoso
cuando los asesinaste frente a mí, te amé desde entonces.

Sin poder evitar reír un poco al escuchar aquellas palabras, que resultaban terriblemente
aterradoras, Jiang Cheng miro al contrario con una sonrisa. Desde hace algún tiempo había
comenzado a amar a ese Lan Huan también, era tan diferente a su prometido, al Lan Xichen
que conocía; ambos tenían la misma apariencia y también la misma actitud, pero de una
forma algo extraña aquel Lan Huan era mucho más salvaje y cruel. Así que ese tipo de
actitud solía gustarle más a Jiang Cheng, el cual también tenía una actitud fuerte.

—Entonces cuando me viste...

—Supe que no podría dejarte ir, que esta era mi oportunidad de tenerte conmigo por siempre
y que iba a aprovecharla —explico Lan Huan con calma.

Volviendo a sonreír, Jiang Cheng se sintió un poco perturbado por aquellas palabras, pero
prefirió no decir nada, dejando que aquel Lan Huan terminara con su tarea y limpiara el resto
de su cuerpo. Cuando ya estuvo completamente limpio, Lan Huan tomo a Jiang Cheng en sus
brazos para sacarlo del agua y llevarlo a la cama, donde comenzó a secar delicadamente su
cuerpo con unas toallas. Dejándose hacer en silencio, cuando ya estuvo completamente seco,
Jiang Cheng observo como Lan Huan tomo unas túnicas antiguas y comenzó a ponérselas.
—¿Qué es eso? ¿De dónde lo sacaste? —pregunto Jiang Cheng, solamente pudiendo mirar,
sin negarse.

—Ropa apropiada —respondió Lan Huan con calma.

Poniendo un rostro extrañado, Jiang Cheng solo se dejó hacer, permitiéndole al contrario
ponerle aquellas túnicas típicas de su país con tonos violetas y negros, colores muy parecidos
a los usuales en su secta. Cuando el menor ya estuvo completamente vestido, Lan Huan lo
dejo sentado en la cama y se apartó un poco de la cama para mirarlo, esbozando una sonrisa
grande en su rostro.

—Ahora mismo... Eres exactamente igual a él —dijo Lan Huan sin dejar de admirar al menor
—. Solo tu cabello, necesita crecer un poco y podre peinarte exactamente así como tu otro yo,
con un moño alto en la parte superior de tu cabeza.

—¿Entonces estas convirtiéndome en una maldita copia? —pregunto Jiang Wanyin sin
mucho humor.

—No una copia, te estoy volviendo a cómo te recuerdo.

—Una copia —insistió Jiang Cheng.

Riendo un poco, Lan Xichen tomo al menor de la cintura y lo ayudo a levantarse,


sosteniéndolo muy cerca de su cuerpo. Sabiendo que no podría resistirse y seria en vano
luchar, Jiang Cheng solo frunció el ceño y se dejó hacer, mirando al contrario con un rostro
de pocos amigos.

—Cuando nos conocimos dijiste que querías casarte conmigo —le recordó Lan Huan.

—Y aun quiero —respondió Jiang Cheng con seguridad—, pero yo no sé....

—Entonces cásate conmigo, mañana —pidió Lan Huan.

—¿Mañana?

Sin perder su sonrisa, el mayor tomo la mano de Jiang Wanyin y la llevo a sus labios,
besando el dedo anular de este, donde exhibía un hermoso anillo de compromiso de plata con
un zafiro azul; el anillo de compromiso que el otro Xichen le había dado.

—Yo soy un líder de secta, el líder de la secta Gusu Lan —explico Lan Huan—, y como líder
puedo oficiar ceremonias de matrimonio. Solo necesito encontrar algunos implementos para
la boda, como los trajes rojos.

—Oh... Una boda tradicional —dijo Jiang Cheng, pensando en la boda que tanto tiempo le
había tomado planear, con temática más moderna.

—Una boda perfecta para los dos. Deja que consiga esos implementos en la noche, y mañana
en la tarde podemos casarnos.
Sin sentirse realmente animado aun, Jiang Cheng no pudo evitar bajar su mano de los labios
del contrario luciendo desanimado. Aunque amaba a ese Lan Huan, no podía evitar pensar en
el otro Xichen, ese que era su prometido de verdad, añorándolo con dolor.

—¿Y si me niego?

—No creo que tengas mucha opción —dijo Lan Xichen con calma—, cuando las dos lunas se
unan por completo en un eclipse en menos de 24 horas, este mundo dejara de existir y tu
vendrás conmigo.

—¿Destruido? —pregunto Jiang Cheng alarmado— ¿A dónde vas a llevarme?

Mirándolo molesto, Lan Huan lo tomo fuertemente de la barbilla, mirándolo de forma


intimidante.

—No hagas preguntas —le ordeno.

Y sin decir más, aunque Jiang Cheng no había aceptado, Lan Huan dejo caer al doncel en la
cama, prácticamente arrojándolo contra la suave superficie. Como siempre que el menor
hacia alguna pregunta, el contrario se ponía sumamente molesto, así que sin decirle otra
palabra, Lan Huan se acercó a la tina para llevarla consigo fuera de la habitación para
limpiarla. Y al abrir la puerta para salir, todas las criaturas de energía resentida que
resguardaban el sitio le gruñeron de forma amenazante a Jiang Wanyin en la cama, el cual
asustado pudiendo sentir todo ese odio en el exterior solo pudo acurrucarse en la cama, con
esa usual debilidad y malestar que sentía al estar cerca de la energía resentida.

Y solo pudiendo mirar una de las altas ventanas del sitio, Jiang Cheng se dio cuenta de que
era verdad, pues esas lunas que antes estaban lejos ahora estaban bastante cerca. Sufriendo
por el temor y la impotencia, pero sabiendo que no podía negarse o mucho menos escapar,
Jiang Wanyin se quedó acostado completamente débil temiendo por todos sus seres queridos
en el exterior.

Principalmente el otro Lan Xichen.

***

El salón principal de El Receso Entre Las Nubes rebozaba de gente en medio de acaloradas
discusiones. Y aunque en una situación normal Lan Wangji, el líder de la secta, habría
controlado los ánimos, sin embargo sentado en la parte posterior del lugar, Lan Wangji se
recuperaba después de haber sido herido.

—¡Es indignante que esto esté pasando! Nadie sabe qué clase de cultivo o energía resentida
se ha usado para ocultar el sol, y estamos aquí discutiendo como idiotas de forma impotente
—se quejó un representante de la secta Jin.

—Aquellos responsables, los cuales ya hemos reconocido, siguen ahí afuera atacando y
destruyendo sectas, nuestros hogares ancestrales —renegó otro de los presentes.
—Primero la secta Nie, luego la secta Jin y ahora la secta Jiang ¿Cuándo vendrán por la secta
Lan? —se quejó otro.

Desde el día anterior cuando Lan Xichen escapo y la secta Nie fue atacada, todo se había
convertido en un absoluto caos. Apoyando a los demás cultivadores, Lan Wangji y Wei
Wuxian fueron por toda la ciudad intentando defender templos y lugares ancestrales; pero
cuando la secta Jiang fue atacada, sin su líder por la desaparición de Jiang Wanyin, Lan
Wangji fue gravemente herido y Wei Wuxian vio con sus propios ojos a Wen Ning atacando a
su secta. Ya no había forma de negar los sucesos, todos habían visto como a lo largo de la
ciudad Wen Ning había hecho un desastre completo; además que durante la noche Lan
Xichen se hizo presente en la destruida secta Jiang para robar algunas de las reliquias
ancestrales de la secta.

Teniendo una actitud escéptica al respecto, únicamente queriendo venganza por lo sucedido,
Nie Mingjue estaba en la reunión con su hermano menor, el cual recuperándose de su ataque
estaba apoyado en su pecho. Ambos enamorados hablaban en susurros, mientras que los
ánimos en la reunión no mejoraban, ya que todos los presentes parecían alterarse cada vez
más.

De pronto todos se quedaron en silencio cuando las alarmas de la secta sonaron, y un gran
revuelo se hizo en el exterior. Asustados, aquellos que antes exigían atacar, se asustaron al
pensar que Wen Ning o Lan Xichen habían venido para asesinarlos. Y aunque no estaban tan
equivocados, por la puerta principal entro Lan Xichen acompañado de un tímido y cansado
Mo Xuanyu, siendo seguidos por el verdadero Wen Ning y otros miembros de la secta Wen.

Al ver quiénes eran, todos en la sala se apartaron inmediatamente asustados, pensando que
realmente iban a atacarlos. Y aunque Lan Xichen se notaba mucho más serio de lo usual y
acompañado de un extraño, parecía completamente cuerdo y ni un ápice de energía resentida
podía sentirse en su cuerpo.

—Antes de que piensen en atacarme, tengo algo que decir —dijo Lan Huan, mirando a todos
los presentes con seriedad.
Capítulo 8.

Dejando a Lan Xichen avanzar hasta la parte interior del salón, justo donde estaba su
hermano y el resto de personas importantes de la secta Lan, el joven exorcista comenzó a
explicar todo lo que sabía. Mientras que Wen Qing, representante de la nueva secta Wen,
apoyaba a Lan Xichen y defendía a su hermano; el cual estaba en otra parte un poco más
apartada del salón cuidado de Mo Xuanyu. Aquel joven médium que ni siquiera sabía cómo
usar sus poderes, después de haberlos usado en exceso para encontrar personas y seres
malignos, se encontraba bastante débil; así que Wen Ning se había encargado de cuidarlo,
manteniéndose a su lado en unos cómodos sillones del salón, donde Mo Xuanyu se había
acostado y estaba somnoliento.

—... Y así descubrí que hay dos copias en la ciudad, una mía y otra del joven Wen Qionglin
—termino de contar Lan Xichen.

Atrapando la atención de todos los presentes, de la forma más clara que pudo, Lan Huan
contó a todos los presentes todo lo que había visto por sí mismo ese día. Era bastante confuso
y fantasioso, sin embargo conto como vio por sí mismo a Jiang Cheng atrapado por ese otro
Lan Xichen, como encontró a Wen Ning a las afueras de la ciudad lejos de todo el conflicto,
y como para probar su punto y tener testigos, llevo a los miembros de la secta Wen cerca de
ese otro Wen Ning mientras este atacaba una secta en la ciudad.

—¿Y cómo es esto posible? —replico uno de los presentes, mirando a Lan Xichen de una
forma exasperada— ¿Cómo es posible que exista un doble de una persona?

—No existe un cultivo tan fuerte como para crear una copia de otra persona viva, no hay
forma de tener a dos persona siendo las mismas en un mismo sitio —replico Nie Mingjue, sin
creer mucho en lo dicho por Lan Huan.

Lan Xichen y Nie Mingjue habían tenido algunos roces en el pasado, a pesar de ser hermanos
jurados desde hace años, cuando Meng Yao comenzó con sus prácticas obscuras, el líder de la
secta Nie intento advertirle a Lan Huan sobre su malvado prometido, siendo ignorado.
Después de varias discusiones menores entre ambos, en los que Nie Mingjue atacaba a Jin
Guangyao y Lan Xichen lo defendía. Tras la caída de Jin Guangyao, aunque todos esperaban
que los jóvenes Nie y Lan volvieran a ser tan cercanos como en su juventud, su relación
parecía estar profundamente dañada como para volver al estado anterior.

—Yo puedo confirmar lo dicho por Lan Gonzi —dijo Wen Qing rápidamente, saliendo de la
multitud.

Al ver a la nueva líder de la secta Wen, muchos de los presentes se notaron incomodos e
incluso burlones. La secta Wen tenía su mala fama de ser nigromantes, después de haber
hecho mucho daño y causar una gran guerra, todos le tenían bastante resentimiento. Por esa
misma razón a la poca familia Wen, los rezagados, que aún se mantenían en pie y renovados
en buen camino con Wen Qing al mando, se les tenia resentimiento y odio por parte de
muchos; lo cual explicaba por qué Wen Qing usualmente era ignorada y le faltaban el respeto
como líder.

—Por el inicio del calendario lunar, los miembros de mi secta fuimos a las montañas a
recoger hierbas medicinales mágicas que solo aparecen por esta época, así que puedo dar fe
que mi hermano no estuvo cerca de la ciudad mientras todo el caos ocurría —dijo Wen Qing
con fuerza.

Después del nuevo renacimiento de la familia Wen, estos dejaron sus antiguas prácticas para
concentrarse en las artes curativas, mezclando la medicina con sus artes mágicas del cultivo.

—¿Entonces ustedes no se alarmaron por que no aparecía el sol como para volver? —
cuestiono uno de los presentes mirando a Wen Qing de forma escéptica.

—Nuestra labor médica debe ser implacable en ciertos periodos del año, y aunque notamos el
evento del cielo como algo inusual, necesitábamos terminar nuestras labores en las montañas
antes de volver —explico Wen Qing sin dejarse intimidar.

—Suena como una coartada para intentar ocultar que tu hermano fue poseída por energía
resentida de nuevo —dijo Nie Mingjue con rudeza.

Wen Ning tenía una historia curiosa con Wei Wuxian. Debido a los constantes rituales
malignos de su secta y todo lo que paso como un Wen, el joven Qionglin fue poseído por la
energía resentida, volviéndose bastante incontrolable y fuerte. Estando bajo el cuidado de
Wei Wuxian en un lugar apartado, el joven Wen Ning fue lenta pero exitosamente exorcizado
de todas aquellas energías malignas, quedando con algunas recidivas pero ya como un ser
racional y completamente humano.

—Jamás ocultaría algo semejante líder de la secta Nie —se negó Wen Qing de forma seria.

Escuchándolos, casi todos los presentes se notaron escépticos, volviendo a cuchichear con
cierta burla entre ellos. Aprovechando esta oportunidad, Wei Ying dejo a Lan Zhan para
acercarse a Lan Huan, apartándolo un poco para hablar con él a solas.

—Creo que se cómo podemos salvar a A-Cheng —dijo Wei Ying mirando a Lan Huan.

—¿Cómo? —pregunto el joven Lan realmente interesado por aquella posibilidad.

—Cuando ocurrió el ataque a la secta Jiang, aquel que es el otro Wen Ning ataco a todos los
presentes, todos ellos. Pero a mí no —explico Wei Wuxian con seriedad—. Yo intente
controlarlo con mi flauta, como siempre hacia, y conseguí calmarlo por un rato, pero el solo
se arrodillo frente a mí por un segundo y luego volvió a irse. Yo tengo la teoría de que ese
Wen Ning me reconoció de alguna forma.

Recordando como Mo Xuanyu casi había entrado en un colapso cuando intento buscar a Wen
Ning, encontrándolo en dos sitios al mismo tiempo, aquella teoría no le pareció tan retorcida
a Lan Xichen, el cual escucho con más atención.
—Tu dijiste que el sitio donde retienen a A-Cheng está rodeado de seres de energía resentida
y una barrera ¿Pero y si estos te reconocen como Wen Ning a mí? —sugirió Wei Wuxian.

—Es obvio que esos seres de energía maligna fueron convocados por un sello gracias al otro
Lan Xichen, pero... Yo no estoy tan seguro de que me reconozcan plenamente.

—Tienes más de una prueba de ello, si lo que tú dices es verdad, entonces incluso yo me
confundí en el museo cuando señale que fuiste tú quien se llevó a Jiang Cheng cuando fue
aquella copia —le recordó Wei Wuxian—. Tal vez cualquier tipo de energía, ya sea buena o
mala, reconoce a la copia y al original como una misma persona, no hace distinción como si
fueran seres distintos.

—En cuyo caso los seres de energía resentida...

—No podrían atacarte por que tú los convocaste, y podrías sacar a A-Cheng de ese sitio sin
tener que preocuparte por los seres malignos —concluyo Wei Ying.

Pensando en aquella posibilidad con seriedad, Lan Xichen se giró en dirección a todos los
presentes, poniendo un rostro sumamente serio.

—Ustedes pueden no creer en nuestra versión de los hechos, o en las cosas que les decimos;
pero podemos probarlo —dijo Lan Huan volviendo a callar a todos los presentes—. Vengan
conmigo a la fábrica donde esa cosa tiene presa a A-Cheng, y vean con sus propios ojos
como tiene mi misma forma y mi misma aura mientras estoy a su lado.

Al escucharlo, el más escéptico fue Nie Mingjue, el cual realmente enfadado replico:

—¿Quieres matarnos? Si lo que dices es real, entonces nos estarías llevando a un sitio donde
se concentra la energía resentida controlada por un ser que no comprendemos ¿Y si nos
ataca? —cuestiono el líder de la secta Nie.

—En la fábrica hay altas ventanas por las cuales se puede ver claramente el interior, no le
pido que entre líder de la secta Nie, solo le pido que me acompañe al edificio aledaño donde
se tiene una perfecta vista, para que constate con sus propios ojos quien está en ese sitio —
explico Lan Xichen con mucha seriedad.

Un gran peligro se cernía sobre un lugar con energía resentida sumamente concentrada, como
un edificio cerrado con esos seres llenando sus pasillos. Pero la idea de Lan Xichen era entrar
y sacar a Jiang Cheng antes de que estos seres pudieran atacarlos, y en el exterior sin estar tan
amontonados por el espacio abierto, sería mucho más fácil acabar con ellos. Necesitaba
cultivadores de todas las sectas para ese propósito, haciéndoles pensar que solo serían unos
simples testigos, para luego prácticamente obligarlos a pelear con esos seres malignos.
Después de todo no sería tan difícil, pues serian varias personas experimentadas.

Entendiendo claramente las intenciones de Lan Xichen, pensando en lo inteligente que este
era, Wei Ying fue el primero en ofrecerse para conformar parte del equipo de "testigos".

—Bien, yo iré con algunos miembros de la secta Lan entonces —dijo Wei Wuxian como si
no fuera la gran cosa.
Sin embargo Lan Wangji, el cual había sido gravemente herido y no podía luchar, se opuso de
inmediato.

—No Wei Ying —dijo Lan Zhan de forma protectora.

Sonriendo de forma dulce, Wei Wuxian volvió con su esposo, sentándose a su lado y
acariciando sus mejillas, con la calara intención de tranquilizarlo y convencerlo.

—Lan Zhan... No debes temer por ello, no estaré solo, además soy muy fuerte —dijo Wei
Ying.

—Pero... —intento replicar Lan Wangji.

—Además este también es asunto mío, Jiang Cheng está en peligro y tengo que salvarlo.

Bajando la mirada, aun realmente preocupado porque su doncel pudiera estar en semejante
peligro, Lan Wangji tomo delicadamente la mano de Wei Wuxian que descansaba en una de
sus mejillas, mirándolo a los ojos con todo ese fuerte sentimiento que tenía en su corazón.

—No iré solo, Wen Ning también vendrá conmigo y él me protegerá —dijo Wei Ying
queriendo convencer aún más a Lan Zhan— ¿No es verdad A-Ning?

El joven Wen Qionglin se sorprendió saliendo de sus pensamientos al escuchar su nombre,


girándose a ver a Wei Wuxian entrando en pánico por un momento. No había prestado mucha
atención a la reunión, y aunque entendía que era muy importante para sí mismo y para su
futuro, tenía otra cosa que reclamaba toda su atención. Aquel joven doncel, tan delgado y
tímido, aquel que lo había encontrado y ni siquiera podía mirarlo a los ojos; aun sin quererlo,
Wen Ning quedo completamente prendado de Mo Xuanyu. Así que acariciando su suave
cabello largo y negro, mientras la cabeza de este descansaba dulcemente sobre su regazo, el
joven Wen solo se había fijado en su hermoso rostro apacible mientras dormía.

—¿No es verdad A-Ning? —insistió Wei Ying, aun intentando convencer a Lan Zhan.

Bajando la mirada nuevamente a ser doncel que dormía en su regazo, Wen Ning se notó
bastante dubitativo. Mo Xuanyu se notaba bastante agotado, el punto del desmayo, así que
sin querer dejarlo tan débil, por un instante Wen Qionglin quiso negarse ante su maestro para
quedarse con aquel chico que tanto le gustaba.

Notando las intenciones del joven Wen, y dándose cuenta de que necesitaba su apoyo para
seguir adelante, Lan Xichen decidió intervenir.

—No debe preocuparse por el joven Wen, tiene un desgaste por haber usado tanto sus
poderes, pero solo con dormir y un buen descanso estará bien en pocas horas. No debe
preocuparse por su bienestar, se quedara en la secta Lan, donde lo cuidaran y lo trataran muy
bien —dijo Lan Huan de forma convincente y suave.

—¿Pero estará a salvo aquí? ¿Y si atacan la secta Lan? —pregunto Wen Ning aun sin querer
aceptar.
—La secta Gusu Lan está protegida por una barrera casi impenetrable, y no iremos muchos,
solo las personas necesarias —dijo Lan Xichen con una sonrisa, entendiendo bastante bien al
joven Wen—. Él estará bien.

Dándole un último vistazo al joven durmiente en su regazo, Wen Ning finalmente solo pudo
suspirar con pesar, decidiendo aceptar ir con los presentes.

—Lo hare Wei Gonzi —accedió Wen Ning.

Con el asunto prácticamente arreglado por completo, las demás sectas comenzaron a enviar
miembros de sus familias como observadores, entre los que destacaban los lideres Nie y Su,
los cuales fueron personalmente a presenciar semejante anomalía acompañados de miembros
fuertes de sus propias sectas.

Fue así que en conjunto se apresuraron a dirigirse a esa fábrica, donde tenían prisionero a
Jiang Wanyin.

***

—No es la boda que querías, pero es una boda que puedo brindarte —dijo Lan Huan con
calma, tomando delicadamente las manos del menor.

Jiang Cheng solo pudo sonrojarse con semejante declaración, poniéndose de pie por sí mismo
después de varios días siendo cargado o estando obligado a acostarse. Vestido completamente
de rojo, con túnicas antiguas llenas de bellos dorados plateados, Jiang Cheng se sorprendió
mucho al verse a sí mismo. Las bodas tradicionales eran muy raras hoy en día, con esas
túnicas rojas y atuendos del pasado, sin embargo no le desagradaba tanto como esperaba. No
era su boda soñada, no era lo que había planeado, pero aun así en su corazón lograba sentirlo
como algo hermoso y que deseaba con todo su corazón.

—¿Te encuentras bien? —pregunto Lan Huan algo preocupado.

—Me siento bien, mi rodilla se siente un poco entumecida, pero supongo que no quitaras la
cuerda de Guqin aun.

—No, no lo hare —respondió Lan Huan con una sonrisa.

Aquella fina y firme cuerda de acero no se había soltado ni por un solo segundo de la rodilla
de Jiang Cheng, no cortaba su piel a pesar de su filo, pero impedía que pudiera mover su
pierna de forma normal, por lo que dificultaba su caminar y prácticamente imposibilitaba que
hiciera otro tipo de movimientos complejos, como correr o saltar. Esa fue la inteligente forma
de Lan Huan para mantener su pierna atada y restringirlo, pero sin tener que mantenerlo en
un solo sitio todo el tiempo; se aseguró de que Jiang Cheng realmente no pudiera escapar de
él.

—Prepare un delicioso banquete para nosotros al terminar, así que podremos comer en calma
antes de irnos —comento Lan Huan haciendo avanzar a Jiang Cheng hasta el centro de la
habitación, donde eran alumbrados por la fuerte luz de las lunas que entraba por las altas
ventanas del techo.
—¿irnos? —pregunto Jiang Cheng algo asustado.

—Te dije que no hicieras preguntas.

Notando que aquel irascible humor podría volver a Lan Huan en cualquier instante, Jiang
Cheng solo pudo bajar la mirada con algo de tristeza, muriéndose por dentro por no poder
saber la verdad.

—Bien —dijo Lan Huan recuperando su buen humor—, podemos comenzar.

—¿Y si no quiero? —pregunto Jiang Cheng fríamente.

Jiang Wanyin no era un doncel fácil y simple con el cual tratar, no bajaba la cabeza y
aceptaba todas las decisiones con gusto. Y aunque se portaba de manera dócil por su
debilidad, había un punto en el cual quería volver a comportarse fuerte como siempre.

—¿No quieres casarte conmigo?

—¿Y si no quiero irme? —cuestiono Jiang Cheng con seriedad— ¿Y si no quiero estar
contigo? ¿Y si me haces infeliz?

—¿Por qué dices esto? —pregunto Lan Huan dolido.

—Por qué no me dices nada, no respondes mis preguntas —explicó Jiang Cheng soltándose
finalmente del agarre de Lan Huan en uno de sus manos— ¿Cómo quieres que esté contento?
No sé nada en lo absoluto, me impides incluso hablar ¿Debería ser feliz entonces?

—Serás feliz, es una promesa.

—¿Y tú como lo sabes? ¿Quién mierda te crees? —pregunto Jiang Cheng furioso— ¡No
quiero irme de aquí! ¡No quiero dejar mi vida y a quienes amo!

—Tendrás todo eso en el lugar a donde iremos... —intento convencerlo Lan Huan.

—No lo creo —negó Jiang Cheng molesto—, quiero toda mi vida así como esta, necesito
mas que solo una promesa o solo tu amor.

—No tienes opción, así que deberás conformarte con ello —respondió Lan Xichen de forma
dura, pero sin perder su sonrisa.

Sintiéndose al borde del colapso por la impotencia y el enfado, Jiang Cheng retrocedió
algunos pasos de Lan Huan, mirándolo a los ojos. El mayor también estaba vestido
completamente de rojo, y aun así su ropa aprecia mucho más oscura y fúnebre que aquella
que traía Jiang Cheng. Entendiendo que realmente aquella podría ser su última opción para
huir, a pesar de que podría morir por ello, Jiang Wanyin no quiso rendirse.

—¿Y si decido irme ahora? ¿Y si decido salir de aquí? —pregunto Jiang Cheng con enfado.

Ante aquella pregunta y notando la molestia en la voz del menor, Lan Huan solo pudo
guardar silencio, mirándolo alejarse.
—¿Qué harás entonces? ¿Me asesinaras?

—No... Yo jamás haría algo así —negó Lan Xichen aun manteniendo la calma y su amable
sonrisa—. Pero si intentas dejarme, si intentas huir de mí, no seré tan compasivo. Te traeré de
regreso a cualquier costo, te casaras conmigo, y voy a lastimarte.

—¿Entonces me vas a torturar como un castigo? —cuestionó Jiang Cheng realmente


enfadado.

—No será un castigo A-Cheng, yo solo te enseñare que hay un solo camino: Venir conmigo o
sufrir —respondió Lan Huan con seriedad—. Así que deja de intentarlo, acepta ser feliz a mi
lado y casémonos de una vez.

—No quiero... Me harás infeliz.

—Serás la persona más feliz del mundo a mi lado, aun si debo obligarte a ello —prometió
Lan Huan, recuperando su sonrisa, la cual era mucho más tétrica de lo usual.

Mirando aquellos ojos y aquella expresión tan aterradora, Jiang Cheng se dio cuenta
realmente qué clase de persona tenia frente a sí mismo, lo peligrosa que era. Y aunque
realmente había llegado a amar a ese Lan Xichen, tan diferente al que conoció de toda la
vida, se sentía preso y desesperado, solamente queriendo alejarse por mucho amor que
pudiera sentir.

Perdiendo la paciencia, ya decidido a obligar a Jiang Cheng a casarse con él, Lan Huan lo
tomó fuertemente de un brazo. Y aunque Jiang Wanyin quiso discutir y resistirse, Lan Huan
pronto dejo de prestarle atención y se puso serio de pronto, afirmando su agarre en el brazo
de Jiang Cheng para tirar de él en su misma dirección.

Sin poder preguntar, pronto Jiang Cheng escucho como pasos rápidos y fuertes sonaban en el
exterior, los cuales pusieron realmente tenso a Lan Huan. Sin embargo la energía resentida en
el exterior no pareció alterarse en lo absoluto, como si nadie estuviera fuera. Y aun así el
corazón de Jiang Cheng se aceleró cuando los pasos se acercaron cada vez más, y alguien dio
una fuerte patada a la puerta de aquel sitio y la abrió de golpe, entrando agitado.

—¡A-Cheng! —dijo el verdadero Lan Xichen, observando a su prometido al entrar en esa


habitación.
Capítulo 9.

El silencio lleno aquel ambiente.

Con el corazón desbocado, sin saber que hacer o como continuar, Jiang Cheng solo pudo
mirar a ambos Xichen, observando sus diferencias. Aquel Xichen que conocía de toda la
vida, su prometido, vestía ropas normales, con un aspecto bastante moderno y un cabello
corto y a un buen estilo. Mientras que el otro Xichen, aquel obscuro hombre, llevaba ropa
tradicional, túnicas en un color negro y azul obscuro, con un largo cabello ébano que caía por
toda su espalda, y una elegante cinta color negro en su frente.

Viéndolo bien, Jiang Cheng no podía encontrar ni una sola diferencia entre el Lan Huan que
había conocido toda su vida y el otro Lan Xichen, ambos eran copias prácticamente idénticas,
con la única diferencia notable de sus estilos de vestimenta y peinado. Pero sus expresiones,
sus rasgos, e incluso alguna que otra cicatriz en sus cuerpos era completamente igual. Incluso
viendo bien a ambos juntos, Jiang Wanyin se dio cuenta de que cuando su Lan Xichen se
ponía ropa ceremonial en su dojo, con la cinta y la ropa blanca, era exactamente igual a ese
otro Lan Xichen.

—Deja de tocarlo —ordeno el Lan Xichen que Jiang Cheng siempre conoció.

—¿Debería? —pregunto el Lan Xichen obscuro, afianzando su agarre en la muñeca de Jiang


Cheng.

Parado en medio de ambos, sin saber qué hacer, Jiang Cheng lucio realmente confuso y
perdido, dudando de absolutamente todo lo que conocía y sabía. Por un instante viendo a ese
Lan Xichen con el cual se había comprometido, ese al cual amaba, sintió una terrible
añoranza y felicidad, queriendo correr a sus brazos para abrazarlo y besarlo, extrañándolo
después de ese tiempo sin verlo. Pero volteando a ver a ese Lan Xichen que lo sujetaba
firmemente de un brazo, no pudo evitar sentirse muy mal por este de igual manera,
recordando todo lo que habían vivido juntos, y los sentimientos que había comenzado a
desarrollar por él.

—No sé qué clase de criatura vil eres, como alguien de tu asquerosa clase pudo tomar mi
forma, pero no permitiré que lo lastimes. Aléjate de él, es lo último que voy a decirte —dijo
Lan Xichen de forma amenazante, mirando furioso al contrario.

—¿Eso es una amenaza de su parte gran líder Xichen? —se burló el contrario— No use
palabras que no puede responder, porque no dudare en herirlo si intenta tocar lo que es mío.

Luciendo cada vez más enfadado, perdiendo la calma por completo, el Lan Xichen de esa
época camino cada vez más cerca de ambos, fuera de control por su enojo. Mientras que el
Lan Huan oscuro, el cual presionaba fuertemente la muñeca de Jiang Cheng para evitar que
pudiera intentar escapar, ya había perdido el control desde hace mucho, luciendo furioso y
enfadado mirando a la persona frente a si mismo con odio.
—¿A quién te atreves a llamar "tuyo"? —cuestiono Lan Xichen mirando a su reflejo a punto
de golpearlo— No oses llamarlo un objeto de tu propiedad.

—No es un objeto, pero me pertenece, y no retrocederé en mi palabra al respecto —dijo Lan


Huan con seguridad—. Retrocede y lárgate, ahora.

Parándose frente a ambos Lan Huan, Jiang Cheng rápidamente se puso en medio, intentando
apartarlos. Estaba temblando por el miedo y el desconcierto, pues nunca antes había visto a
su prometido tan enfadado, tan furioso y descontrolado. Así que sin saber cómo lidiar con
una actitud semejante por dos personas, Jiang Cheng solo intento separarlos, mientras el Lan
Huan obscuro tiraba de él en su dirección para impedir que se acercara al otro Lan Xichen, y
el Lan Xichen del tiempo actual intentaba sostenerlo para alejarlo del contrario.

—¡Paren! —dijo Jiang Cheng cansado de la situación— ¡Se están comportando como unos
niños!

Adolorido y frustrado por el agarre en su muñeca, el doncel se soltó del agarre impuesto por
el mayor, impidiendo que tironearan de él como un juguete.

—¡Dejen de comportarse como unos imbéciles! —exigió el menor, sin tener mucho efecto.

Lan Xichen de la época actual, viendo como Jiang Cheng se apartaba del otro, no pudo evitar
notar su ligera cojera, alarmándose.

—¿Qué te hizo? —pregunto asustado, acercándose al menor para tomarlo de la cintura.

—No lo toques —exigió el otro Lan Huan, volviendo tomar al menor de la muñeca para
intentar apartarlo.

Bufando furioso, Jiang Cheng volvió a ser tomado por ambos alterados hombres, los cuales
tiraron de él con fuerza, ambos queriendo retenerlo a su lado y sin dar su brazo a torcer.

—Tu, maldito abusador y secuestrador ¿Qué le hiciste? —preguntó Lan Xichen furioso.

—¿Secuestrador? Tome lo que es mío, eso no tiene que ver contigo —respondió el obscuro
Lan Huan, casi escupiendo las palabras al ver los brazos de contrario rodeado la cintura del
menor.

—Él no es tuyo —repitió Lan Xichen con furia.

—Paren los dos, me lastiman —repitió Jiang Cheng intentando empujarlos.

Mirándose furiosos, ambos Lan Xichen finalmente accedieron a las peticiones del contrario y
lo soltaron, dejando que Jiang Cheng respirara y se sentara en la cama, tocando su abdomen y
su muñeca adolorido por los fuertes agarres a los que fue sometido.

—No hizo mucho... —respondió Jiang Cheng intentando restarle importancia a todos los
sucesos por los que había pasado— Él solo ato algo a mi pierna.
Prefiriendo no hacer comentario sobre eso, aunque se sentía furioso, Lan Huan rápidamente
se agacho frente a su prometido, y con mucho cuidado abrió las túnicas para luego subir el
pantalón que tenía debajo, dejando finalmente a la vista su pierna con su rodilla envuelta
firmemente con una delgada cuerda de Guqin. La cuerda no había lacerado la piel de Jiang
Cheng de ninguna manera, a pesar de enrojecer ligeramente su piel y dejar su rodilla
extendida impidiendo que caminara normalmente.

—Maldito bastardo —susurro Lan Xichen furioso, bajando sus dedos a la cuerda de Guqin
para soltarla y dejar finalmente libre a Jiang Wanyin.

Presionando los puños con ira, el otro Lan Huan solo pudo mirar como su reflejo liberaba a
su amado, y como le daba un abrazo, el cual Jiang Cheng correspondió de una forma
sonrojada. Era doloroso para Lan Huan ver como su amado le correspondía a otro, dándole
esos abrazos que Lan Huan creían que solo eran para él, necesitando a Jiang Cheng mucho
más de lo que esperaba.

—No te preocupes, no dejare que vuelva a tocarte —prometió Lan Xichen rompiendo el
abrazo para acariciar las mejillas del doncel—, vine a rescatarte, vamos a casa.

Tomando un poco de valor, Jiang Cheng quiso decirle a su prometido que el otro Lan Huan
no era tan malo con él pensaba, que también había sido cariñoso, y que prefería poder
arreglar las cosas sin lastimar a ninguno de los dos. Pero sin tener tiempo para hablar, en
medio de su discusión que parecía interminable, el otro Lan Huan hablo rápidamente.

—Si lo sacas de aquí, lo mataras —dijo el Lan Huan obscuro, con un tono sombrío y
deprimente.

—¿Hablas de tus asquerosos seres malignos fuera? No me importa si debo acabar con ellos
yo mismo, nadie lo tocara y lo llevare de regreso —dijo Lan Xichen de forma convencida.

—No hablo de mis fantasma de energía resentida —negó Lan Huan sin abandonar ese tono
sombrío y algo amenazante—, en menos de 5 horas, todos ustedes morirán.

Bufando incrédulo, Lan Xichen se negó a seguir con aquella plática que parecía insulsa y
solo una tontería, preparándose para tomar a Jiang Cheng en sus brazos a irse. Pero el doncel,
notando la seriedad en las palabras de aquel Lan Huan obscuro, detuvo al otro Lan Xichen
para preguntar:

—¿Destruido? —pregunto Jiang Wanyin realmente intrigado— ¿A qué te refieres?

Mirando al menor con un inusual rostro serio, Lan Huan se negó a responder las preguntas de
este como era usual, solamente luciendo abatido.

—Si te vas morirás con todos los demás, no podre protegerte —dijo Lan Huan obscuro con
tristeza—, no debes separarte de mi lado.

—No debes protegerlo, él me tiene a mí, yo lo protegeré —respondió Lan Xichen, negando
que Jiang Cheng respondiera las palabras del hombre obscuro.
—No podrás protegerlo de eso —respondió Lan Huan con un tono críptico.

Riendo en voz alta, Lan Xichen cuidadosamente tomo a Jiang Cheng en sus brazos preparado
para irse junto a este, pues no creía ni en una sola de las palabras que salían de los labios de
su reflejo. Pero sintiendo temor al escucharlo, sabiendo que aquel Lan Huan obscuro decía l
verdad, Jiang Cheng no pudo evitar bajar de los brazos de su prometido y acercarse al Lan
Huan obscuro, parándose frente a él para mirarlo a los ojos.

—¿Hablas en serio? ¿Muchas personas morirán? ¿Por qué? —cuestiono Jiang Wanyin.

—No me hagas preguntas —pidió aquel obscuro Lan Huan realmente abatido—. Te lo pido
A-Cheng, solo yo puedo mantenerte con vida y llevarte a un sitio donde podemos vivir
felices, solo debes quedarte a mi lado.

—El lugar al que perteneces y en el cual serás feliz es mi lado, en tu hogar, con las personas
que conoces y te aman —intervino Lan Xichen de pronto, nada contento con aquella
"manipuladora platica" —, no al lado de un ser maligno y abusador.

Bajando la mirada, Jiang Cheng se tomó su tiempo para responder. Conocía bien a Lan
Xichen, ya fuera en cualquiera de sus dos versiones, y sabía que cual fuera su decisión, el
contrario la respetaría y aceptaría. Sin embargo el doncel realmente no quería decidir, pues
quería arreglar todo en ese mismo sitio, y amando a esas dos personas que para él eran la
misma, sentía dolor de pensar en perder a uno. Pero pensando más allá del amor y de sus
deseos, el joven doncel solo pudo razonar en lo poco que le había dicho ese obscuro hombre.

—No puedo apartar la mirada mientras humanos y mis seres amados sufren, no me importa si
es imposible, aun así yo debo ayudar, debo intentar solucionarlo —dijo Jiang Cheng, solo
pensando en las personas a las cuales quería salvar en el exterior—. Por favor perdóname,
pero saldré a pelear, e intentare salvar a todos; voy a regresar a casa.

Luciendo realmente abatido y destrozado, el obscuro Lan Huan bajo la mirada y pareció
incluso querer llorar; mientras que el Lan Xichen de la época actual recupero su sonrisa
amable, esperando a Jiang Cheng para irse junto a él.

—Por favor... —pidió Jiang Cheng, regresando por un instante con aquel malvado Lan
Xichen— Yo sé que no eres tan horrible, que sabiendo todo...

—No me interesa proteger a nadie más que no seas tú A-Cheng —dijo el otro Lan Xichen,
volviendo a mirarlo fijamente.

—Y si lo que dices es cierto respecto a lo que sucederá, si no haces algo el respecto, entonces
yo también me iré —dijo Jiang Wanyin de forma inteligente, tomando la mano de Lan
Xichen con cuidado por un corto instante, separándose de este finalmente.

Mirando a Jiang Cheng con dolor, pero sabiendo que no podía hacer nada para detenerlo, el
malvado Lan Xichen solo pudo aceptar que su amado regresara con su otro yo, el cual lo
miro con odio y resentimiento, sujetando bien a su prometido para salir de ese sitio. Sintiendo
un fuerte dolor y preocupación, Lan Huan solo pudo observar por las ventanas altas de aquel
sitio, ordenando a sus criaturas obscuras que no atacaran en lo absoluto, mirando a Jiang
Cheng irse por fin y ser recibido por todos aquellos incrédulos cultivadores que habían ido
como testigos.

Bajando la mirada tristemente, el joven Lan se quedó en silencio, pensando en las últimas
palabras que le había dicho Jiang Cheng antes de marcharse, como si hubiera sido una señal.

***

Los susurros resonaron en toda la habitación principal de la secta Lan, mientras todos
comentaban como Jiang Cheng había sido rescatado, y como al final de todo, los rumores
resultaron ciertos: Un extraño tomando la forma de Lan Xichen había tomado a Jiang Cheng
para secuestrarlo.

—¡Es tan bueno que regresaras! —dijo Wei Ying animado, abrazando a su hermano por los
hombros, mientras avanzaba a su lado por El Receso Entre Las Nubes.

—Sí, sí; muy molesto —se quejó Jiang Cheng, caminando al lado de su hermano.

Siendo resguardado por todos los presentes, Jiang Wanyin fue llevado de regreso a El Receso
Entre Las Nubes, siendo protegido como si fuera a romperse por lo que le había pasado.
Siendo recibido por todos los presentes con gran alegría después de ser salvado por su
cautiverio, muchos le hicieron preguntas que el doncel no pudo responder bien, pues no pudo
hacerle ninguna pregunta a ese Lan Xichen.

Llevándolo al interior del salón principal de la secta, todos concentraron su alegría en el


recién llegado, pero también en sus dudas. Todos los testigos que acompañaron al Lan Huan
de esa época al rescate lo relataron a sus propias sectas, como vieron con sus propios ojos a
ese extraño tomando la forma del primogénito de los Lan, envuelto en energía resentida,
manteniendo preso a Jiang Wanyin.

—¿Cómo puede suceder algo así? —preguntaban todos sin poder creer en lo que les decían.

Nadie tenía una explicación para el evento, pues no existía ni una sola forma en el cultivo
conocido para crear la copia de una persona. Así que dejando pasar a Jiang Cheng y a todos
los demás al centro del salón para seguir hablando, pronto las preguntas volvieron a alzarse
en todos lados, preguntas que no podían ser respondidas y que solo confundían una y otra vez
a todos los demás.

Sin embargo aunque estaba contento, el Lan Huan de esa época se mantuvo un poco apartado
de su prometido desde que fue rescatado, había visto y presenciado suficiente. Y aunque no
quería sonar como un demente o un triste loco después de todo lo que le paso a Jiang Cheng,
no pudo evitar ponerse serio y pensativo al respecto, considerado todo.

—¿Qué te pasa? —cuestiono Jiang Cheng sin irse con rodeos, mirando a su prometido tan
distante.

—¿Debería pasarme algo? —pregunto Lan Huan intentando sonar normal para no molestar al
recién llegado.
—No bromees, se te nota muy contento por mi regreso ¿Puedo saber la razón?

Guardando silencio algunos segundos, mientras que repetía todo lo que vio en el rescate de
Jiang Cheng dio vueltas por su cabeza, Lan Huan finalmente pudo responder:

—Tu lucias bastante triste al irte, pero no hare preguntas sobre

—¿Qué estas queriendo decir? —pidió Jiang Cheng exasperado— No hagas eso, no me
hagas eso ahora, no tengo paciencia. Tienes algo que decirme, entonces dilo.

—Te gusto estar con él —lo acusó Lan Xichen sin dudar.

Sintiéndose ofendido pero igualmente avergonzado al ser descubierto, Jiang Cheng quiso
responder, pero pronto fue interrumpido, pues las fuertes alarmas de Gusu sonaron por todo
el lugar. Mientras todos los médiums se estremecían sintiendo una fuerte energía resentida,
los exterminadores tomaron sus armas espirituales dispuestos a pelear.

Sin embargo Jiang Cheng solo pudo guardar silencio, mientras su corazón latía con mucha
fuerza, pues sabía exactamente de quien se trataba. Y aunque alarmado Lan Xichen quiso ir a
tomar su espada para pelear, viendo el rostro de emoción que Jiang Wanyin puso por solo
unos instantes, prefirió quedarse detrás de él, sin querer perderlo.

Mientras los ruidos de las alarmas sonaban cada vez más fuertes, la energía resentida se hacía
más fuerte, hasta que finalmente alguien prácticamente destruyo la puerta de entrada de aquel
salón, ingresando al sitio con paso seguro.

Sorprendiendo y asustando a la mayoría de los presentes, los cuales finalmente pudieron


atestiguarlo con sus propios ojos, el Lan Huan obscuro entro en el salón principal de aquella
que conocía bien como su secta, únicamente fijándose en Jiang Cheng al centro de aquel gran
túmulo de personas, mientras que todas las criaturas de energía resentida que llevo consigo se
quedaron en la puerta gruñendo y amenazando a todos los presentes.

—Solo vine porque hay una persona a la cual quiero atesorar, así que escuchen atentamente
lo que vine a decir —dijo Lan Huan fuertemente, sin apartar los ojos de Jiang Cheng ni por
un instante.
Capítulo 10.

—Solo vine porque hay una persona a la cual quiero atesorar, así que escuchen atentamente
lo que vine a decir —dijo Lan Huan fuertemente, sin apartar los ojos de Jiang Cheng ni por
un instante.

Mirando a ese imponente y extraño hombre parado en la puerta, el cual con su sola presencia
impactaba y asustaba a todos, los presentes guardaron silencio, sin tener el valor de ponerse
en contra del mayor.

—Yo provengo de una larga línea de fuertes cultivadores de energía resentida, la secta Lan de
Gusu —explico Lan Huan con calma—, pero no el Gusu que ustedes conocen. Deben
entender que en universo hay varias realidades alternativas, las cuales se crean cuando una
persona toma una decisión trascendental para la historia, dividiendo su realidad en dos, una
donde tomo una opción y otra donde eligió la otra.

Sintiéndose algo nervioso por la mirada de aquel hombre enteramente sobre él, Jiang Cheng
desvió varias veces la mirada, poniéndose muy avergonzado. El Lan Huan obscuro había ido
directamente a por él, así como este se lo había pedido, y en secreto no podía evitar sentirse
feliz de que aquel estuviera haciendo algo semejante.

—Yo provengo de una de esas realidades alternativas, una donde a diferencia de su mundo, la
energía resentida se usa en el cultivo, y el camino obscuro que lastima a los demás es lo
correcto —explico Lan Huan con calma—. No estoy seguro de si mi realidad está en el
mismo tiempo que la suya, puede ser años antes o después de su tiempo actual, pero es el
lugar indicado para conseguir un objeto específico. En mi mundo muchas antiguas reliquias
poderosas fueron destruidas por su uso excesivo o por contener mucha maldad, y ese es el
caso del "Sello de tigre de estigio", la reliquia más poderosa, y que fue tomada siempre como
una leyenda.

Escuchado aquellas palabras, Wei Wuxian puso un rostro algo extrañado, pues aquel "Sello"
le sonaba conocido, pero no podía estar seguro del por qué.

—Un poderoso cultivador llamado Wei Wuxian ubico esa reliquia en su mundo en este
tiempo específico antes de desaparecer, así que con el objetivo de recuperar algo que en mi
mundo no existe hace siglos, abrió un portal para enviar a su más fuerte soldado con la orden
de traer el sello a cualquier costo, enviando al general fantasma.

—Wen Ning... —susurro Wei Ying, recordando como el menor fue llamado en un tiempo.

El joven Wen Qionglin fue conocido hace un par de años por tener gran energía resentida en
su cuerpo. A causa de los malvados experimentos de la secta Wen sobre él, Wen Ning fue
poseído por una gran energía resentida que casi lo mata, con el único objetivo que formar un
fuerte y obediente "soldado". Al traicionar a toda su secta e ir con los Wen para llevarlos al
templo abandonado de Yiling, que era el hogar ancestral de la familia Wei, el médium Wei
Ying se encargó por varios meses de eliminar la mayor parte de esa energía resentida del
joven exorcista Wen, enseñándole a controlarla y también a pelear con ella, siendo llamado
"El general fantasma" por las demás sectas, pues usaba energía resentida de los muertos para
pelear y le obedecía únicamente a Wei Wuxian.

—Fue el general fantasma quien ha estado saqueando sus sectas en busca del "Sello del tigre
de estigio" —explico Lan Huan.

—¿Y por qué a nuestras sectas? ¿Cuál es su objetivo al destruir nuestros hogares ancestrales?
—pregunto uno de los presentes molesto.

—Por qué está buscando el sello, nadie sabe cómo es o su apariencia, solo conocemos
leyendas. Y por lo que yo mismo he podido comprobar, a pesar de que tengo la certeza de
que esta en esta misma área, se encuentra bajo un hechizo de protección o una barrera de
contención que impide que su energía maligna salga al exterior, impidiendo rastrearla. Podría
estar sellado en una caja, o en un lugar con una barrera como la de este templo; es por eso
que el general fantasma ha irrumpido en los templos y ha destruido objetos antiguos, está
intentando romper el sello que esconde el tigre de estigio —siguió explicando Lan Huan.

Al escuchar esas palabras, los presentes volvieron a susurrar cosas entre ellos, incrédulos y
asustados con la posibilidad de que aquella fuera la verdad.

—Yo llegue a este sitio por accidente, al abrir el portal que trajo al general fantasma a este
sitio, nadie previo que la energía necesitada fuera tan fuerte y corrosiva, así que además de
causar un gran desastre, yo fu absorbido y traído aquí por accidente —siguió explicando Lan
Huan—. Traer a más de una persona a este sitio es riesgoso, el general fantasma y yo somos
tomados como anomalías en esta línea temporal, por eso hay tantos cambios en el clima y
otras anomalías, las cuales no cesaran hasta que nos vayamos.

Explicando esto refiriéndose al cielo obscurecido y las dos lunas, además de las fuertes
lluvias y ventiscas en verano, todos finalmente pudieron entender relativamente mejor porque
sucedía todo aquello.

—¿Y cómo es que un objeto tan peligroso como el que describes ha estado en este sitio todo
este tiempo sin que nos demos alguna cuenta? —cuestiono Nie Mingjue sin creer todavía en
las palabras dichas por Lan Xichen.

Dejando de mirar a Jiang Cheng por primera vez desde que había llegado a ese sitio, Lan
Huan miro a Wei Wuxian, señalándolo con su dedo.

—Por qué lo tiene él —respondió el Lan Xichen obscuro sin vacilar.

Siendo mirado por todos los presentes cuando aquellas palabras fueron dichas por aquel
inesperado invitado, fue Wei Wuxian el más sorprendido, abriendo los ojos incrédulo,
mientras que Lan Zhan lo tomaba delicadamente de la mano mirando a todos los demás
presentes como advertencia de no hacer nada tonto.

—¿Yo? ¿Yo de verdad? —pregunto Wei Ying, para luego soltar una risotada— ¿Qué es ese
objeto entonces? ¿El nuevo teléfono celular que compre? ¿O tal vez la tostadora de mi casa?

—Es un objeto viejo, heredado a ti por tus padres —respondió Lan Huan.
—Entonces es el refrigerador de mi madre, muy mal electrodoméstico por cierto, de las pocas
cosas que tengo de ella —dijo Wei Wuxian, volviendo a reírse.

El Wei Wuxian que tenía en frente el otro Lan Huan era muy diferente del que conocía,
ambos tenían ese pesado sentido del humor, muchas veces acido e inapropiado. Pero ese Wei
Ying lucia mucho más libre y despreocupado, sin rastros de maldad u odio por otros.

—Si es que él lo tiene ¿Por qué no describes su forma para que sepamos que objeto suyo es?
—cuestiono Jiang Cheng, intentando intervenir por su hermano.

—Por qué no sé qué clase de forma tiene —explico Lan Huan—. La reliquia de la cual les
hablo fue destruida hace mucho en mi tiempo, fue usada de tal manera que termino destruida
por su portador, quedando solo como una leyenda.

—¿Y cómo podría tener algo tan peligroso sin salir lastimado o lastimar a otros? —cuestiono
Wei Wuxian sin creer en lo que le decían.

—Por qué no sabes cómo usarlo —respondió Lan Huan de forma seria—. Debe ser un objeto
de tu familia, algo heredado que recibiste hace mucho tiempo, y que se te pidió proteger.

Wei Wuxian provenía de una secta casi completamente desaparecida. Tras eventos nunca
esclarecidos, la secta Wei de Yiling abandono su templo ancestral y vivieron como simples
humanos por generaciones, teniendo contacto con médiums y exorcistas, pero sin participar
con ellos. Eso hasta que los padres de Wei Ying murieron y el quedo a cargo de la familia
Jiang, donde se lo entreno como a un médium completo.

Y a pesar de que el tiempo que paso con sus padres fue efímero, Wei Wuxian aun podía
escuchar las palabras de su madre, cuando a sus tres años le dio una pequeña bolsita Qiankun,
la cual contenía en su interior un amuleto que lo protegería, y la cual no debía apartarse
nunca de su lado según indicaciones de su madre. Aquella reliquia de las pocas que había
sobrevivido de su secta fuera de un museo, acompaño a Wei Ying por largos años de su vida,
incluso cuando abandono a su familia y se volvió un enemigo de todos. Aun si resultaba
tonto decirlo, Wei Wuxian pensaba que aquel amuleto realmente lo había protegido en
momentos difíciles.

—¿Wei Ying? —pregunto Lan Zhan, sintiéndose muy preocupado al darse cuenta de cómo
había cambiado la expresión en el rostro de su doncel.

Mirando a su esposo sin saber que decir, Wei Ying recordó que hace un par de años que ya no
llevaba el amuleto consigo. Así como había sido tradición por años en su familia, poco
después de casarse legalmente con Lan Zhan e iniciar su familia, Wei Ying replico lo hecho
por su madre hace tanto tiempo atrás.

—A-Yuan... —susurro Wei Ying desesperado, recordando cómo le había entregado ese
amuleto a su primogénito cuando este cumplió 3 años de edad.

Sin poder hacer ni una sola pregunta, Lan Zhan se quedó en silencio al escuchar como nuevos
gritos se escuchaban por toda la secta. Mientras la energía resentida los invadía a todos, y
voces cada vez más acaloradas sonaban por todos lados, Lan Xichen sonrió suavemente,
haciéndose a un lado en la puerta, sabiendo exactamente que sucedía.

—¡A-Yuan! —grito Wei Ying aterrado, comenzando a correr por todo el salón en dirección a
la salida.

Tan alterado como su esposo, Lan Wangji salió corriendo a su lado, esquivando a las
personas de su secta que también corrían gritando aterradas. Al ver semejante espectáculo,
demás miembros presentes en el salón se apresuraron a salir, intentando averiguar que
sucedía y por qué todos estaban tan asustados; al ver esto y sentir toda la energía resentida en
el exterior, Jiang Cheng intento salir de ahí también para ayudar, pero fue detenido por Lan
Xichen.

El Lan Huan obscuro aún estaba en ese sitio, parado al lado de la puerta con una sonrisa
tranquila e incluso satisfecha, mirando todo el desorden con satisfacción. Así que el Lan
Xichen de la época actual no apartaba la mirada de aquel extraño ni por un solo instante,
alejando a Jiang Wanyin lo más posible de aquel hombre.

El Lan Huan obscuro al ingresar a la secta Lan destruyo todas las barreras y puntos de
protección con facilidad, después de todo aquel ancestral templo era suyo en otro tiempo, así
que le fue simple saber dónde estaban las defensas espirituales para romperlas y poder entrar
en el sitio. Al hacerlo, toda la secta quedo desprotegida, y toda la energía tanto pura como
resentida salió al exterior, llamando así a Wen Ning, el cual finalmente pudo encontrar eso
que tanto había buscado.

Yendo directamente al cuarto de los niños, tomo a Lan Sizhui y se lo llevo consigo, hiriendo
a varios de los miembros de la secta Lan que intentaron detenerlo y también a Mo Xuanyu, el
cual descansaba en esa área e intento interponerse para que se llevara al pequeño. Sin
importar los esfuerzos el cadáver resentido se llevó al hijo de Wei Wuxian, dejando el
pabellón de los menores casi en ruinas y con mucha energía resentida.

—¡A-Yuan! —grito Wei Ying desesperado, entrando en el lugar destruido seguido por Lan
Zhan.

Ambos padres desesperados intentaron buscar a su pequeño, pero fue en vano, pues ni un
solo rastro del menor se vio en el sitio. Siguiendo a Wei Ying, el Wen Ning de la época actual
encontró a los menores Jin Ling y Lan Jingyi en una esquina llorando, sacándolos de aquel
sitio destruido para llevarlos a un lugar seguro, regresando por Mo Xuanyu, el cual aún
estaba en el lugar.

—¿Estas bien? —pregunto Wen Ning alarmado, cuando tuvo al contrario en sus brazos.

Sonrojándose mucho a pesar del dolor, sintiendo algunas gotas de sangre cayendo por su
frente, Mo Xuanyu solo pudo bajar la cabeza. Intentando detener a ese extraño que tenía la
misma forma de Wen Ning de llevarse al niño Lan, fue arrojado fuertemente contra una de las
paredes de aquella habitación, lastimado fuertemente su espalda y su cabeza. Después de ser
dejado ahí por Lan Xichen, lo llevaron al pabellón de los niños para que pudiera descansar,
donde le dejaron tomar un baño caliente y ponerse las ropas típicas de los Lan, por lo que no
llevaba ningún tipo de maquillaje, y se sentía demasiado feo estando frente a Wen Ning.
—Estoy bien... —respondió Mo Xuanyu con una pequeña sonrisa— Estoy acostumbrado a
que me golpeen.

Aquel comentario que intentaba sonar gracioso en realidad resulto bastante triste para Wen
Ning, el cual apresurándose a sacar al menor del sitio, pensó seriamente en su estado de
salud. Siendo tan delgado y con un semblante tan triste, el joven Wen realmente pensó que
quería hacerlo sonreír por siempre. Saliendo al exterior de aquel lugar, Wen Ning llevo a Mo
Xuanyu con su hermana y los miembros médicos de la secta Lan, los cuales revisaban a los
pequeños Jin Ling y Lan Jingyi, pidiendo que también ayudaran al joven médium.

Quedándose algunos minutos más buscando a su pequeño hijo, Wei Wuxian y Lan Wangji
finalmente salieron de aquel lugar tan inestable. Wei Ying estaba destrozado, llorando y
aferrándose a la pequeña manta de su cachorro, con la cual este siempre dormía; lo único que
había quedado del menor. Cuando el desastre fue medianamente controlado por los presentes,
regresaron nuevamente al salón principal de la secta Lan, donde todos esperaban las nuevas
noticias. Al enterarse de la desgracia y saber todo lo que había pasado, Jiang Cheng se soltó
de Lan Xichen y camino rápidamente en dirección a Lan Huan.

—¿Qué paso? ¿Dónde está A-Yuan? —pregunto Jiang Wanyin desesperado, mirando a ese
hombre obscuro frente a él.

—Supongo que muerto —respondió Lan Huan con sinceridad.


Capítulo 11.

—¿Qué paso? ¿Dónde está A-Yuan? —pregunto Jiang Wanyin desesperado, mirando a ese
hombre obscuro frente a él.

—Supongo que muerto —respondió Lan Huan con sinceridad.

Wei Wuxian, el cual se encontraba desconsolado y no a mucha distancia de ese sitio, soltó un
alarido y lloro con más fuerza aun, mientras los demás susurraban cosas alarmados, dándose
cuenta finalmente de que lo que les había dicho ese hombre obscuro resulto ser verdad.

—El general fantasma fue enviado por Wei Wuxian a este sitio solo por el "Sello del tigre de
estigio", y eso es lo que vino a buscar. Seguramente le arranco la cabeza a ese niño y se llevó
el amuleto consigo, así que ya es demasiado tarde, no hay nada que se pueda hacer —
respondió Lan Huan con calma, sin importarle mucho.

—¡No! ¡No puede! —se negó Wei Ying aferrándose más fuete aun a la pequeña manta de su
hijo, siendo sostenido por Lan Wangji.

Todos los presentes entonces comenzaron a hacer planes, pensando en cómo detener a ese
general fantasma, y por lo menos ir en busca del cuerpo del pequeño. Pensando lo más rápido
que podía e intentando asimilar todo lo que estaba pasando, Jiang Cheng volvió a preguntarle
a ese Lan Huan obscuro.

—¿Y adonde fue? ¿A dónde se lleva el sello?

—Para regresar a nuestro tiempo y mundo debe abrir un portal en un lugar con gran energía
resentida, donde realizara un sello y causara un gran desastre —respondió Lan Huan con
calma—. Me gustaría decirte donde, pero en este mismo país hay cientos de esos sitios, ahora
mismo puede estar en cualquiera, realizando el sello. El portal solo se abrirá cuando las dos
lunas en el cielo se crucen en un eclipse, y lo más probable es que con la gran cantidad de
energía resentida requerida, ocurran varios terremotos y otras catástrofes cerca, así que
muchos humanos y posiblemente todo tu mundo morirá.

—¡Entonces debemos detenerlo antes de que eso suceda! —exigió Nie Mingjue en voz alta.

—No creo que tengan mucho tiempo para buscar —respondió Lan Huan con su inmutable
clama, señalando el cielo por una ventana—, el eclipse casi se ha cumplido, y el sello para el
portal no es muy complejo. Una o dos horas máximo antes del final.

Entendiendo finalmente las palabras tétricas que aquel Lan Huan le había dicho una vez,
Jiang Cheng supo que realmente ellos morirían y que Lan Huan quiso hacer un portal para ir
al otro lado y salvarlo. Pero ahora era diferente, y aunque el fin se veía inminente, Jiang
Cheng aun quería luchar, intentando pensar en una solución, al igual que todos los demás
presentes, cada uno muy asustado.
En medio de aquella charla tan tensa y caótica, Mo Xuanyu entro en el salón principal
acompañado por la doctora Wen Qing, la cual a regañadientes lo ayudo a llegar al sitio, pues
este apenas si podía ponerse en pie después de ser herido. Buscando directamente al Lan
Xichen de aquella época, el cual se había quedado algo apartado al ver a Jiang Cheng
hablando con aquel extraño, Mo Xuanyu lo tomo de la manga en silencio, intentando llamar
su atención.

—¿A-Yu? —pregunto Lan Xichen sin entender nada.

—Disculpe Zewu-Jun, se comportó como un demente para venir —se disculpó la doctora
Wen Qing.

—Tengo que mostrarte —susurro el joven Mo, tirando insistentemente de la manga del
contrario.

Lan Xichen era la única persona en todo ese lugar en la que confiaba a parte de Wen Ning, así
que siendo ahora ayudado por el joven Lan, Mo Xuanyu lo llevo hasta una de las ventanas
del salón, donde le señalo una montaña al norte de la ciudad convencido.

—A-Yuan, ahí —señalo Mo Xuanyu convencido.

El joven médium estaba agotado y mal herido, pero aun así pudo rastrear fácilmente al
menor, señalando con su dedo en el vidrio el recorrido que este parecía estar haciendo en la
montaña.

—¿A-Yuan? ¿Estás seguro? —pregunto Lan Xichen.

—El niño bonito y pequeño vestido de blanco, es un doncel como yo, es amable, y tenía un
juguete de mariposa que me mostro.

—Sí, es A-Yuan —confirmo Lan Xichen realmente impresionado— ¿Esta con él? ¿Con ese
general?

—No lo sé... No puedo saber —dijo Mo Xuanyu demostrando malestar—. Se siente horrible
intentar pensar en eso, porque Wen Ning... No entiendo cómo puede haber dos, y mi cabeza
duele de pensarlo.

—Está bien, no pierdas la concentración —pidió Lan Huan, temeroso de que el médium
pudiera perder a su sobrino— ¿Puedes llevarme con A-Yuan?

—No —respondió Mo Xuanyu sincero—, porque se mueve, está saltando, no se a dónde va.

El joven Mo Xuanyu aún era un médium inexperto, así que le era bastante complicado
identificar y seguir personas u objetos en movimiento. Así que intentando vencer su
debilidad, intentaba concentrarse en no perder al pequeño conejo, a pesar de que su cabeza
parecía querer estallar después del golpe y por todo el esfuerzo que hacía, obligándose a
mantener los ojos abiertos mientras seguía los pasos del menor.

—Él puede llevarnos —dijo Lan Xichen en voz alta, llamando la atención de todos los
presentes—, es un radar y sabe dónde está Lan Sizhui.
Todos los miembros de la secta Jin presentes se quedaron en silencio al escuchar aquello,
incrédulos. Los únicos médiums llamados "radar" provenían de su secta, y habían muy pocos,
entre los cuales no destacaba aquel joven extraño. Además de que viendo su poder, se dieron
cuenta de que no era un médium cualquiera, era uno especialmente poderoso, como esos que
solo se veían provenientes de la rama principal de su secta; así como una vez fue el infame
Jin Guangyao.

—¿Mi A-Yuan está vivo? ¿Sabes dónde está? —pregunto Wei Ying exaltado, soltándose de
Lan Zhan para ir con ese extraño.

Viendo a ese otro doncel envuelto en lágrimas y sumamente alterado, Mo Xuanyu no supo
que responder, solamente aferrándose con cierta fuerza a Lan Xichen en silencio.

—Él puede encontrar a tu hijo, confía en mí —pidió Lan Xichen interviniendo—. Él fue
quien encontró a A-Cheng en aquella fábrica y me llevo a ello.

Manteniendo silencio, aquel Lan Huan obscuro miro con cierta rabia a ese joven médium,
dándose cuenta de que había sido él quien había penetrado en la prisión de Jiang Cheng hace
varios días, culpándolo en silencio por haber sido descubierto.

—No creo que sea buena idea —intervino Wen Ning de pronto, sorprendiendo a todos.

El joven Wen Qionglin era bastante tímido y callado, pocas veces se lo escuchaba en las
reuniones o hablando en público. Así que su intervención negándose a lo dicho era una
sorpresa, bastante increíble para todos.

—Está herido y exhausto, solo debe mirarlo Zewu-Jun, no está en condiciones de hacer algo
así —se negó Wen Ning realmente preocupado.

El joven Mo se encontraba bastante débil así como habían dicho, algo que todos notaban por
su estado general, aunque este no se quejaba y seguía sonriendo apoyado en Lan Xichen.
Dándose cuenta de que el joven Xuanyu era la única forma que tenia de encontrar a su bebé,
fue ahora Wei Wuxian el cual decidió intervenir, de forma desesperada se paró frente al débil
joven, intentando persuadirlo.

—Por favor, por favor busca a mi pequeño A-Yuan —pidió Wei Ying a punto de romper a
llorar—, yo lo haría por mí mismo pero... Yo definitivamente no puedo conseguirlo.

Al escuchar esto Wen Ning estuvo a punto de replicar, únicamente enfocado en proteger a
Mo Xuanyu, chocando contra Wei Wuxian y Lan Xichen, los cuales querían seguir
persuadiendo al menor para que los ayudara. Así que interviniendo para evitar una discusión
ya que los ánimos estaban muy elevados, Mo Xuanyu rápidamente acepto:

—No se preocupe señor Wei, yo puedo buscar y encontrar al joven Sizhui por usted, así que
lo hare —acepto el menor con una sonrisa. Dándose cuenta de que Wen Ning iba a replicar,
rápidamente también dijo—. Estaré bien A-Ning, me siento con energía todavía. Además sé
que tú también iras, y podrás protegerme, te obedeceré en todo y me portare bien.

—No sé si es prudente —siguió negándose Wen Ning.


—Confía en mí, te dije que estoy acostumbrado a recibir golpizas —respondió el menor con
una sonrisa.

Intentando calmar al dudoso exorcista, Mo Xuanyu se separó de Lan Xichen para acercarse a
Wen Qionglin, dejando que este lo cargara por su debilidad; a diferencia de los demás
presentes, en los cuales solo se había apoyado. Disfrutando de estar en los brazos del joven,
Mo Xuanyu no pudo evitar reír, hablando con el tenso Wen Ning de cosas sin sentido entre
susurros.

Cuando finalmente se decidido aquella peligrosa misión de rescate, los presentes se


organizaron de forma rápida, enviando más personas de todas las sectas para ayudar a detener
el desastre. Dejando que su esposo se fuera, Nie Huaisang se quedó con Wen Qing para
atender a los heridos y a los niños, mientras que otras sectas como la secta Moling Su
prefirieron no meterse en el asunto, apartándose respetuosamente. Cuando todo estuvo
organizado, la secta Lan preparo varios coches para trasladar a los cultivadores al destino
donde Mo Xuanyu los dirigiera, llevando al menor en el primer coche de la caravana, el cual
era conducido por Lan Wangji.

Mirando a Jiang Cheng el cual no se había separado del obscuro Lan Huan desde que todo
había comenzado, Lan Xichen simplemente decidió ignorar el asunto, con un profundo dolor
en su corazón sintiéndose traicionado. Pero Jiang Cheng no pudo hacerle caso a esto,
intentando persuadir al obscuro hombre de ir a buscar a su sobrino a su lado.

—¿Por qué debería acompañarte? —cuestiono Lan Huan sin mucho interés.

—Porque tú sabes cómo tratar con el general fantasma, además sabrás como ayudarnos con el
sello y el portal —insistió Jiang Cheng.

—No se por qué sigues esperando que te ayude, A-Cheng —dijo Lan Huan sin mucho interés
en el asunto.

—Por qué viniste como te había pedido, y sabes que hacer esto es lo correcto —explico Jiang
Wanyin, tomando al contrario suavemente de la mano.

Observando aquel acto a lo lejos, Lan Xichen únicamente pudo girarse con dolor, ayudando a
los miembros de su secta a preparar los coches y demás provisiones. A pesar de todo su
esfuerzo, Lan Xichen creía que Jiang Cheng finalmente escogería ese malvado hombre para
irse a su lado, y que lo abandonaría.

Un sentimiento desolador que lastimaba su corazón de solo pensarlo.


Capítulo 12.

Manteniéndose despierto con ligera dificultad, Mo Xuanyu se apoyó suavemente sobre el


hombro de Wen Ning, esforzándose al máximo para seguir consciente y usando sus poderes.
Desde hace un par de minutos, Mo Xuanyu había identificado que Lan Sizhui se dejó de
mover en un punto específico de una alta montaña de la región de Yiling, justamente un lugar
donde hace mucho tiempo estaba un templo de la secta Wei que fue destruido por la energía
resentida.

Aquellos caminos estaban bastante desmejorados en la región desde hace tantos años, pues el
lugar estaba abandonado, así que la caravana de coches que llevaba a todos los cultivadores
dispuestos a pelear tenía muchas dificultades para avanzar en la maleza. Encabezando la
caravana estaba el coche conducido por Lan Wangji, el cual llevaba en al asiento del copiloto
a Mo Xuanyu y en la parte trasera a un angustiado Wei Wuxian el cual no había dejado de
llorar desde que todo había pasado.

El siguiente coche detrás del de Lan Wangji era el coche de Lan Xichen, el cual a
regañadientes llevo consigo a Jiang Cheng y a su malvado otro yo en la misión de rescatar al
pequeño niño Lan. Lan Xichen no confiaba en el Lan Huan del tiempo pasado, mirándolo de
reojo con su sonrisa amable que parecía ser algo petulante, sentía asco de sí mismo o lo que
parecía ser sí mismo, por primera vez en toda su vida y existencia.

Mientras que Jiang Cheng, sentado en la parte de atrás del coche, solo podía ver a ambos Lan
Xichen con seriedad, sin saber que decir, en medio de ese incómodo y silencioso momento,
solo podía sorprenderse por ver a su prometido serio por primera vez en toda su vida, y al
Lan Huan del pasado con una sonrisa tranquila y en silencio todo el trayecto.

Mientras que los demás coches de la caravana eran los otros exorcistas que habían ido a
ayudarlos en la misión, siendo seguidos por el coche de Nie Mingjue y de otros líderes detrás
de ellos.

Para sorpresa de todos, mientras seguían subiendo la montaña por aquel rustico y rural
camino, pronto fueron alcanzados por la naturaleza, y el camino se cortó, dejándolos a la
mitad del rumbo en dirección a Yiling. Dejando los coches donde estaban, sin tener la
posibilidad de poder avanzar más, todos los exorcistas se reunieron al frente del camino,
donde Lan Wangji y Wei Wuxian pensaban que hacer.

—Deberías quedarte en el coche —sugirió Wen Ning, bajándose del vehículo aun con un
débil Mo Xuanyu en sus brazos.

—Aun no... —negó Mo Xuanyu con una sonrisa, negando suavemente con la cabeza— Ellos
están muy arriba de la montaña, si yo no los ayudo no podrán encontrarlos.

—Es peligroso —replico Wen Ning, preocupado por el estado delicado del menor.

—Puedo hacerlo —dijo Mo Xuanyu con confianza, besando una de las mejillas del menor—.
Además solo debo acercarlos un poco más, cuando el señor Wei pueda encargarse, me
quedare contra un árbol y esperare que todo termine ¿De acuerdo?

—De acuerdo —acepto Wen Ning, sin estar demasiado convencido por lo que el contrario le
proponía.

Así que tomando al menor en sus brazos con firmeza y sacándolo del coche, Wen Ning llevo
a Mo Xuanyu con Lan Wangji y Wei Wuxian, para que pudiera indicarles de mejor manera
donde estaba su hijo con el otro Wen Ning, comenzando así las planeaciones del rescate de
una mejor manera.

Deteniendo el coche y bajando primero, Lan Xichen tomo cierta distancia de Jiang Cheng y
del otro Lan Huan, aún bastante receloso de ambos. Sin embargo en esta ocasión fue Jiang
Cheng quien no quiso dejarlo ir, temeroso en secreto por verlo enfadado por primera vez, lo
persiguió; siendo así perseguido también por el otro Lan Huan, el cual iba tras Jiang Cheng.

—Oye, a donde vas —pregunto Jiang Cheng enfadado, yendo detrás de su prometido.

—A ningún lado A-Cheng, solo quería darte un poco de espacio —respondió Lan Xichen con
amabilidad, intentando pasar el tema de largo como si no estuviera enfadado.

—¡Tú y yo no tenemos espacio jamás! —reclamo Jiang Cheng molesto.

Guardando su distancia, el otro Lan Huan siguió sonriendo con satisfacción, pues se había
dado cuenta de que por su causa su otro yo y Jiang Wanyin comenzaron a pelear. Esto que
tampoco fue desapercibido por el Lan Xichen de la época actual, se ganó una mirada de
enfado por parte de este hacia su otro yo. Definitivamente ambos Lan Xichen no se llevaban
bien para nada.

—No hay espacio para muchas personas en tu corazón —explico Lan Xichen, perdiendo su
sonrisa para ver al menor con un rostro serio nuevamente.

—¿Qué rayos estas queriendo decir? —pregunto Jiang Cheng enfadado, sin entender a su
prometido.

Y aunque ambos quisieron seguir discutiendo, no pudieron, pues pronto vieron como los
demás exterminadores rápidamente se acercaban a la parte anterior de la caravana, donde Lan
Wangji los había convocado para dar las nuevas instrucciones antes de seguir con su camino
por la montaña. A regañadientes, Jiang Cheng tuvo que acudir así como los demás presentes,
observando como el Lan Xichen de la época actual nuevamente se alejaba de él y como el
Lan Huan de la época antigua lo seguía persiguiendo con su usual sonrisa.

Reuniendo a todos los presentes que iban a ayudar, Lan Wangji designo ciertas tareas y
explico que el plan era rodear al otro Wen Ning y sellarlo, así como antes se hacía con
criaturas malditas. Evitando que pudiera abrir un portal o que pudiera lastimar a Lan Sizhui,
el cual según Mo Xuanyu seguía aún con vida. Así que con toda la nueva información dada,
todos volvieron a lo suyo y regresaron a caminar, adentrándose en la maleza todos juntos y
dejando que Wen Ning cargando a Mo Xuanyu los guiara.
El camino sin embargo fue mucho más complicado de atravesar de lo que habían previsto,
lleno de hojas y plantas, tuvieron que sufrir muchas dificultades para atravesarlo tantas
personas. Y al ser un camino tan empinado, para la desgracia de la comitiva, muchos de los
exterminadores y médiums que fueron a ayudar se quedaron atrás, pues no estaban en la
suficiente condición física como para avanzar al mismo ritmo que el resto.

Sin embargo la cabeza de la comitiva no se detuvo ni por un instante. Wei Wuxian estaba
desesperado por ver a su cachorro, así que apurando a Wen Ning, encabezaba la comitiva
junto a Lan Wangji. Mientras que a pocos pasos, Lan Xichen los seguía en silencio y con una
expresión seria y algo triste; un semblante que nadie había visto en su rostro desde hace un
tiempo. Y a un poco más de distancia, jadeando cansado, Jiang Cheng avanzaba como podía,
siendo seguido a una velocidad constante pero sin cansarse por el Lan Huan de la época
antigua.

Jiang Cheng estaba en una condición buena, sin embargo pasó días muy tensos en su prisión,
y estuvo obligado a permanecer en cama por ese tiempo, además de todo el miedo y la
agitación que vivió; se encontraba agotado. Aun así podía ver a cierta distancia de sí mismo
como su prometido, el Lan Xichen de la época actual estaba prácticamente encabezando la
comitiva de todos los exterminadores, ardiendo en furia al darse cuenta de que este no lo
miraba ni una sola vez, siguiendo su camino y fingiendo que Jiang Cheng ni siquiera estaba
detrás de él. Así que refunfuñando, Jiang Wanyin tomó energía y subió con mucha más
rapidez detrás de Lan Xichen, finalmente logrando alcanzarlo a cierta distancia y dejando
atrás al Lan Huan de la época antigua, el cual a pesar de estar siguiendo a Jiang Cheng, no
quería acercarse mucho a los exterminadores.

—¿Qué es lo que te pasa? —pregunto Jiang Cheng perdiendo por completo la paciencia— Y
no me vengas con tus estupideces respecto a que "estas bien" y nada te pasa. Respóndeme
Lan Huan.

—¿Por qué estás tan pegado a ese otro tipo? —reclamo Lan Xichen siendo sincero.

—¿A quién? ¿A Lan Huan? —pregunto Jiang Cheng refiriéndose al Lan Xichen de otra
época.

—Sabes quién es, lo que te hizo, lo que nos hizo a los dos; y aun así estas a su lado ¿Cómo
puedes confiar en él? ¿Cómo puedes defenderlo y aun seguir a su lado después de saber todo
lo que hizo? Ni si quiera sabes si esta de nuestro lado o si le importa salvar a A-Yuan, tu
sobrino; no sabes si esa del lado de esa otra cosa. No sabes lo que quiere, y aun así estas a su
lado.

—¿Entonces crees que malo?

—Es malo, él lo admitió. Usa energía resentida y viene de un lugar que no parece nada
agradable, donde humanos mueren y no parece haber felicidad —afirmo Lan Huan.

—Él nos ayudó, nos dijo toda la verdad ¿Qué debería hacer entonces? ¿Tan solo desecharlo y
tratarlo mal después de que hizo todo eso solo por mí? —reclamo Jiang Wanyin— Yo no
puedo hacer eso, no puedo tratarlo mal e ignorarlo, eres tú. No importa exactamente de
cuándo o de donde, tiene tú mismo rostro y también tu personalidad, tus sentimientos ¿Cómo
podría hacerle algo así?

—¿Entonces significa que también lo amas? —pregunto Lan Xichen mucho más dolido aun.

Con esa pregunta Jiang Cheng solo pudo bajar la mirada de forma visiblemente culpable, sin
poder responder. Sin embargo esto fue demasiado obvio para Lan Xichen, el cual tomo
aquello como un "si", sintiéndose mucho más dolido aun.

—Todos tomamos decisiones, ya sean buenas o malas. Pero nunca creí que tú te relacionarías
con el mal, y mucho menos que esperaras que yo lo aceptara. Lo siento A-Cheng, yo nunca
volveré a aceptar el mal en mi vida —sentencio Lan Xichen, refiriéndose al asunto pasado
que tuvo con Jin Guangyao.

Bajando la mirada sintiéndose terrible, Jiang Cheng dejo que Lan Xichen se alejara de nuevo,
comenzando a caminar un poco más lento hasta el final de la comitiva, donde aún lo esperaba
el otro Lan Huan. Notando al menor visiblemente triste, Lan Huan de la época antigua quiso
hablarle, pues Jiang Wanyin realmente le importaba. Sin embargo mil cosas estaban en la
cabeza de Jiang Cheng en ese mismo instante, pensando una y otra vez en las palabras de su
prometido y lo que significaba hacer las cosas "correctas".

—¿Esta todo en orden, A-Cheng? —pregunto Lan Huan amablemente.

—¿Qué estás pensando conseguir viniendo con nosotros? —pregunto Jiang Cheng sin querer
irse con rodeos— No creo que te importe la seguridad de mi sobrino, o la seguridad de todos
los demás en sí, y si me dijeras que esta estas aquí por mi... En realidad no lo creería
¿Entonces por qué?

—Tienes razón, no vine por ninguna de esas razones —confesó Lan Huan con su usual
sonrisa amable—. Vine porque tengo que ir de vuelta a mi hogar, a mi tiempo, así que planeo
usar el portal que cree Wen Ning para volver con él.

—¿Por qué harías algo como eso? Tú mismo dijiste que tu hogar es un lugar horrible,
obscuro; tú no eres así, no eres una persona mala —negó Jiang Cheng sorprendido y
comenzando a entristecerse— ¿Por qué quieres regresar?

—Ya te lo había dicho A-Cheng, no puedo quedarme en este mundo sin causar problemas,
soy algo externo, algo que rompe tu realidad. Si permanezco aquí, muchas catástrofes
naturales pueden ocurrir, no solo que el sol desaparezca o hayan dos lunas, muchas otras
cosas también podrían llegar a pasar. Debo irme por el bien de todos los que amas en este
mundo.

Volviendo a bajar la cabeza con tristeza, Jiang Cheng no pudo evitar sentir cierta congoja al
saber que Lan Xichen se iría, que lo dejaría. Era la persona que él amaba, aunque con
diferentes ropas y diferentes costumbres en sí, no podía diferenciar entre el Lan Huan con el
cual había pasado tantos años de aquel que conocía de hace solo unos días.

Pero solo con esas palabras Jiang Wanyin entendió que ese Lan Huan no era tan malo como
todos suponían, que aun dentro de su corazón podía preocuparse por otros, y estaba dispuesto
a sacrificarse y volver a un infierno para no ver a otros sufrir.

Cuando la energía resentida se hizo tan fuerte que muchos médiums sintieron escalofríos en
todo su cuerpo, supieron que estaban cerca del lugar en la montaña donde hace varios siglos
una vez estuvo la secta Wei en Yiling, el lugar donde aquel ser de energía resentida se había
llevado a Lan Sizhui. Por la proximidad Wei Wuxian finalmente pudo ver la energía resentida
y encargarse del asunto, dejando que Mo Xuanyu finalmente pudiera descansar.

—Te lo dije... Me quedaría atrás y solo los ayudaría a buscar —le recordó Mo Xuanyu a Wen
Ning, mientras este cuidadosamente lo bajaba de sus brazos y lo dejaba apoyado contra el
tronco de un árbol cercano.

—Lo sé, gracias por esforzarte tanto —dijo Wen Ning con dulzura, dándole una caricia al
joven doncel que estaba a punto de caer inconsciente por el cansancio.

—No te olvides de venir por mi cuando todo termine... Por favor no me abandones en el
bosque.

—Nunca lo haría —negó Wen Ning confiado en sí mismo—, vendré por ti y te llevare a un
lugar donde puedas descansar y estés bien.

—¿Dónde haya comida dulce?

—Habrá mucha comida dulce.

Tomando al contrario de la mano con un esfuerzo, Mo Xuanyu abrió los ojos y miro a Wen
Ning a los ojos, forzándose a no dormirse aunque fuera por esos segundos.

—Cuídate mucho, y regresa... —le ordeno el menor.

—Lo hare —prometió Wen Ning, sintiéndose algo avergonzado con aquella dulce
demostración cariño y preocupación.

Con esas últimas palabras Mo Xuanyu finalmente no pudo continuar y termino durmiéndose
apoyado contra aquel tronco. Acomodándolo con cuidado y dándole su chaqueta, Wen Ning
dejo al joven y frágil doncel en cargo de otros médiums de su secta, los cuales prometieron
protegerlo y llevárselo en caso de que todo se saliera de control. Para finalmente darle un
último vistazo e ir detrás del resto, los cuales guiados por Wei Wuxian, finalmente habían
llegado cerca de donde estaba Lan Sizhui con aquel extraño ser obscuro.

—¿Qué es eso? —pregunto Wei Wuxian alarmado, observando como alrededor de un


perímetro el Wen Ning obscuro había trazado en la tierra un montón de símbolos extraños
con su sangre.

En el centro de unas ruinas, el Wen Ning obscuro se mostraba en medio de la maleza pues
estaba escribiendo algunos talismanes usando hojas viejas, aquellas con las cuales abriría el
portal para llevar el sello del tigre de estigio así como su amo le había ordenado. Mientras
que en un rincón, llorando y muy confundido, Lan Sizhui estaba abrazando la pequeña manta
de su cama, lleno de tierra y suciedad por el largo y penoso camino que había llegado a
recorrer.

—Es una barrera —explico el Lan Xichen obscuro, habiendo escuchado la pregunta a pesar
de estar algo apartado—, algo similar a lo que usan como protección de energías malignas en
sus sectas, pero escribiendo los conjuros directamente en el suelo, sin necesitar de talismanes.

—¿Entonces se está protegiendo de nosotros? —pregunto Wei Wuxian asustado— ¿Cómo


entraremos para rescatar a mi bebé?

—Tal vez para protegerse y crear un perímetro, pero también porque cuando el portal sea
abierto, creara un gran campo de energía que es difícil de controlar y se lleva y arrastra todo a
su paso; eso me sucedió a mi cuando se abrió en mi tiempo. Supongo que Wen Ning tampoco
quiere destruir su mundo o hacer un desastre mayúsculo, así que está conteniendo la energía
del portal con esa barrera. Y para atravesarla... Supongo que solo pueden pasarla aquellos que
Wen Ning reconozca y desee como el creador.

—¿Entonces deberíamos romperla para pasar? —sugirió Jiang Cheng, solamente pudiendo
pensar en formas de rescatar a su pequeño sobrino.

—No lo creo prudente —negó el Lan Xichen obscuro—, esa barrera es de contingencia para
el portal, no querrán rescatar al niño y que luego todo sea destruido con ello.

Escuchando esas palabras y entrecruzando miradas por un segundo con su otro yo, el Lan
Xichen de la época actual, el cual estaba parado al lado de su hermano Wangji, pensó en una
solución.

—Podríamos hacer nuestra propia barrera entonces, nosotros también sabemos dibujar
símbolos y sabemos conjuros para crear barreras protectoras. Una solución simple podría ser
crear nuestra propia barrera alrededor de la que ya está escrita —sugirió el Lan Xichen de la
época actual.

—Y así asegurar de que la otra no se rompa mientras tanto —dijo el Lan Huan de la época
antigua, habiendo pensado lo mismo que su otro yo.

Aquello que fue extraño para todos los demás, que se dieron cuenta de que ambos no solo
actuaban igual, también razonaban de una forma similar; fue ignorado por Lan Wangji. El
contrario, mirando fijamente a su hijo a la distancia en medio de aquel lugar, solo pudo
pensar en él y todo lo que podría salir mal.

—¿Y si es demasiado tarde? ¿Y si el portal se abre y se lleva a A-Yuan? —pregunto Lan


Wangji angustiado.

—Es un buen punto —dijo el Lan Huan de la época antigua, sin haber pensado en eso.

Pensando en una solución, todos guardaron silencio. Sin embargo ambos Lan Xichen se
miraron fijamente por unos segundos, en completa seriedad; hasta que el Lan Huan de la
época antigua recupero su sonrisa.
—Yo entrare antes y evitare que abran el portal hasta que ustedes hagan el suyo —propuso el
Lan Xichen obscuro.

Al escuchar esa propuesta todos pusieron una mala cara al respecto, mirando al contrario
como si realmente estuviera loco o estuviera diciendo alguna estupidez.

—¿Realmente esperas que confiemos en ti? —cuestiono el Lan Xichen de la época actual,
notándose como el mayor escéptico respecto a esa propuesta— No sabemos si quieres entrar
para hacerle algo malo a A-Yuan, o si nos engañaste para hacer algo peor.

—Si hubiera querido hacer algo así, simplemente hubiera ocultado información de ustedes y
lo hubiera hecho desde un inicio —recordó Lan Huan, perdiendo ligeramente su sonrisa.

—No es suficiente como para que confiemos la vida de un niño pequeño en tus sucias manos
llenas de sangre, no esperes que hagamos algo así con un sujeto como tú —siguió negando el
otro Lan Xichen.

Observando la discusión aun al lado del Lan Huan obscuro, Jiang Cheng se sintió
ligeramente ofendido, después de todo ese aún seguía siendo su prometido, y no le gustaba
que lo insultaran de esa forma; a pesar de que quien lo insultaba era técnicamente sí mismo.

—Entonces yo iré con él —dijo Jiang Cheng sin dudar, mirando al Lan Xichen de la época
actual enfadado—, aun confías en que pueda rescatar a mi sobrino ¿O me equivoco?

Sintiéndose presionado por esas palabras, Lan Xichen de la época actual no pudo replicar
nada sobre eso, y guardando silencio, únicamente pudo mirar de reojo a su otro yo. Mientras
el Lan Huan obscuro había recuperado su sonrisa de autosuficiencia y se notaba
maravillosamente bien.

—¿Pero cómo entraras ahí? —cuestiono Wei Ying preocupado— Él dijo que solo podían
pasar... Cierto tipo de personas.

—No hay problema ¿Puedes ayudarme a entrar, no es verdad? —pregunto Jiang Cheng con
calma, refiriéndose a que anteriormente el Lan Huan obscuro le había hablado de llevárselo
consigo, lo que significaba llevarlo a donde estaba el portal.

Sintiéndose aterrado solo por esa simple idea, Lan Xichen de la época actual abandono su
anterior postura de seriedad luciendo ofendido, y dejando su orgullo se acercó al doncel y lo
aparto por un segundo de todos los demás, decidido a hacerlo razonar.

—¿Qué estás haciendo? ¿Estás loco? Esto es peligroso... —dijo Lan Xichen alarmado,
mirando a su prometido a los ojos.

—¿No dijiste que no confías en él? Entonces confía en mí ¿O tampoco lo haces? —reclamo
Jiang Cheng, soltándose de mala manera del agarre de aquel Lan Xichen en su brazo.

—¿Por qué estas defendiéndolo?

—¡Porque eres tú! —explico Jiang Cheng exasperado.


Apartándose un paso del contrario, Jiang Cheng arreglo sus túnicas y miro al frente con
enfado, sorprendiendo mucho al Lan Xichen de la época actual, el cual no supo que
responder a esas palabras.

—Eres tú, no importa la forma que tomes, el rostro que pongas, o la ropa que vistas; él
también es tu —se explicó Jiang Cheng nuevamente dolido—. Yo te amo tanto que sin
importar si te asocias con el mal o si te vuelves malvado, yo estaría ahí, junto a ti apoyándote
y cuidándote, como siempre lo he hecho.

—A-Cheng... —susurro Lan Xichen, realmente conmovido por sus palabras.

—Esto es muy difícil para mí, no puedo decidir simplemente darte la espalda o apoyarte, yo
te amo, los amo a los dos —dijo Jiang Cheng muy triste—. No me obligues o me pidas que
deje de cuidarte o apoyarte, porque no lo hare.

Girándose de nuevo y dándole la espalda al mayor, Jiang Cheng regresó al lado del Lan Huan
obscuro, volviendo a hablar con el resto de las personas de la comitiva, acordando lo que
haría. Simplificando sus labores a entrar y sacar a Lan Sizhui, dejando el resto del problema
al Lan Huan de la época antigua, el cual prometió encargarse del resto del asunto por sí
mismo. Aun pensando en las palabras que Jiang Wanyin acababa de decirle, el Lan Xichen de
la época actual mantuvo su cierta distancia, solamente pudiendo observar todo preocupado.

Con todo acordado, Jiang Cheng y el Lan Huan obscuro comenzaron a acercarse a la barrera
por uno de los lados, ocultos por las frondosas plantas del bosque. Mientras que el resto de
exterminadores que estaban preparados para crear la nueva barrera, se acercaron por el otro
lado, también escondidos.

—Debes tomar al niño y quitarle "El sello del tigre de estigio" para dárselo a Wen Ning, si él
se da cuenta de que te vas con el sello todo empezara de nuevo y puede iniciar una pelea que
termine mal —explico Lan Xichen en un susurro,

—¿Termine mal? —pregunto Jiang Cheng algo confuso.

—El general fantasma por lo general suele ser algo inofensivo, solo obedece a su nigromante
que es el Wei Wuxian de mi mundo, algo así como un esclavo de un cadáver viviente. Sin
embargo cuando se aleja de su "dueño"... Se vuelve impredecible y agresivo —siguió
explicando Lan Huan en un susurro, vigilando a la distancia al cadáver viviente, el cual
seguía concentrado en hacer sus talismanes para abrir el portal—. Eso sucedió cuando ambos
fuimos absorbidos por el portal para venir aquí, ya sabes que yo llegue por accidente, la
orden inicial era que solo El general fantasma viniera hasta aquí, pero la onda expansiva fue
más de lo planeado y yo también llegue. A pesar de que Wen Ning me conoce y sabe quién
soy, inmerso en las órdenes de Wei Wuxian, me ataco cuando me vio en el museo; así que no
hay ninguna garantía de que no lo haga ahora otra vez.

Entendiendo finalmente lo complicado de la situación y el peligro que corrían, Jiang Wanyin


no pudo evitar sentirse triste y angustiado por el Lan Huan del tiempo antiguo, el cual estaba
poniendo en riesgo su vida de tal manera solo por él. Sin embargo también sabía que no
podía hacer nada al respecto, así que solamente pudiendo preocuparse en silencio, Jiang
Cheng acepto todas las indicaciones.
—Sí, está bien.

—Entonces entra detrás de mí —pidió Lan Huan en un susurro, dándole una última sonrisa
amable de confianza antes de comenzar a entrar por la barrera.

Así como lo había previsto, como era un hombre obscuro como Wen Ning, la defensa de este
no tuvo ninguna eficacia con sí mismo, así que Wen Ning ni siquiera se dio cuenta de su
presencia, aun concentrado en escribir los talismanes para abrir el portal. Sin embargo esto
cambio por completo cuando Jiang Cheng atravesó el portal escondido detrás de Lan Huan,
ya que su presencia si altero al general fantasma, que resintió su visita con un gruñido
girándose de golpe.

—Tranquilo joven Wen, solo soy yo, Lan Xichen —dijo Lan Huan con una sonrisa,
intentando distraer al cadáver viviente para que no se fijara en Jiang Cheng—. He venido
para ir a nuestro hogar a su lado...

Dándose cuenta de que la distracción había funcionado, aprovechando la alta vegetación del
lugar, Jiang Cheng se agacho y comenzó a avanzar en dirección a Lan Sizhui, el cual apoyado
contra un árbol y sentado en el piso, seguía llorando aterrado. Sin embargo aunque Wen Ning
estaba mirando a Lan Xichen fijamente, sabía todo lo que ocurría a su alrededor, dándose
cuenta también de que Jiang Cheng había entrado.

Cumpliendo sus labores como estaba destinado, los demás cultivadores que habían acudido al
lugar también se acercaron lentamente y escondidos por los matorrales de la vegetación
alrededor, se concentraron en escribir símbolos de una nueva barrera alrededor de la barrera
que ya existía y había sido hecha por el Wen Ning de otro tiempo. Siendo el Lan Xichen de la
época actual el más atento e interesado en toda la situación, mirando una y otra vez en
dirección a Jiang Cheng.

Siguiendo las indicaciones de Lan Huan, Jiang Cheng igualmente avanzo agachado en
dirección a Lan Sizhui, únicamente atento a su pequeño sobrino para poder rescatarlo y salir
de ahí. Pero Wen Ning atento a todo lo que pasaba, pronto se dio cuenta de las intenciones
del contrario, el cual se acercaba cada vez más al pequeño niño que el malvado general
fantasma tenia secuestrado.

Ignorando al Lan Huan obscuro que seguía hablándole, Wen Ning se preparó para atacar a
Jiang Cheng, algo que fue notado por el otro Lan Xichen, el cual desde fuera de la barrera se
dio cuenta antes que nadie que su amado estaba en peligro.

—¡A-Cheng! —dijo Lan Xichen alarmado, entrando por la barrera sin importarle nada.

Sorprendiendo a todos, el Lan Xichen de la época actual tomo a Jiang Cheng fuertemente de
la cintura y lo alejo de golpe, esquivando por pocos centímetros a un furioso Wen Ning, el
cual había ido corriendo en su dirección para lastimarlo.

Reaccionando con aquella acción tan precipitada, el Lan Huan obscuro rápidamente
desenvaino su espada y comenzó a atacar a ese agresivo fantasma resentido, el cual no dudo
en ponerse agresivo con todos los tres presentes que él tomaba como extraños e invasores.
Después de casi morir por un ataque tan letal de esa criatura obscura, Jiang Cheng se sintió
ligeramente perdido, asustado por haber estado tan cerca de morir. Así que el Lan Xichen de
la época actual, tras haber salvado al omega y haberlo puesto a salvo, también desenvaino su
espada, poniéndose a luchar al lado de su otro yo.

—No... Esperen —dijo Jiang Cheng asustado, mirando toda la pelea tan de cerca.

El cadáver resentido de Wen Ning era sumamente fuerte, tanto que podía mantener a raya a
ambos Xichen, los cuales no podían avanzar ni un solo centímetro en dirección al pequeño
Sizhui, mientras que a duras penas evitaban que el malvado ser llegara a Jiang Cheng, casi
siendo sobrepasados por su fuerza.

Para sorpresa de todos, de un segundo a otro en un mal movimiento, el Lan Xichen de la


época actual perdió su espada que fue lanzada al otro lado de del lugar dejándolo indefenso.
Así que aprovechando esto el general fantasma tomo a Lan Xichen del cuello, levantándolo
del suelo sin problemas.

—¡No! —grito Jiang Cheng horrorizado, poniéndose de pie de golpe.

Corriendo en dirección a ese Wen Ning, Jiang Wanyin uso a Zidian, la cual se envolvió
alrededor del cuerpo de semejante malvada criatura. Sin embargo para una nueva sorpresa de
los presentes, Zidian no parecía afectar en lo absoluto a ese cadáver resentido, el cual
continúo atacando como si nada, presionando el cuello de Lan Xichen.

Notando la desesperación en Jiang Cheng, el Lan Huan de otra época no dudó y también
atacó al malvado ser con su espada; siendo otro ataque inútil que fue detenido por Wen Ning
con su mano libre, demostrando que los tres no eran rival para él.

Viendo que los tres hombres estaban sobre pasados, Wei Wuxian desde el exterior cruzo
miradas con el Wen Ning de esta época, y sin dudar ambos corrieron dentro de la barrera
dispuestos a ayudar.

—¡Wei Ying! —dijo Lan Wangji alarmado, intentando seguir a su omega, sin embargo al
correr detrás de él no pudo pasar la barrera, la cual lo detuvo e impidió su paso; rechazándolo
a diferencia de los demás que habían entrado.

Cuando estuvo en el perímetro de la barrera, pensando lo más rápido que pudo y con la
mayor claridad que tenía, Wei Wuxian rápidamente tuvo una gran idea, parándose frente del
general fantasma, el cual rápidamente se enfocó en él, reconociéndolo como su amo.

—Wen Ning —dijo con la voz fuerte, dirigiéndose a la malvada criatura— ¿Qué crees que
haces? Suéltalos a todos.

Pestañeando un poco confuso, pero sintiendo el indiscutible poder espiritual de Wei Wuxian
y reconociéndolo, el general fantasma obedeció y lentamente bajo al Lan Xichen de la época
actual, aun sosteniéndolo del cuello, para luego soltar la espalda del Lan Huan obscuro, que
solo había hecho una herida minúscula en su palma.
—Suéltalo, te dije que lo soltaras —exigió Wei Ying, observando como el general aun
sostenía a Lan Xichen del cuello.

Dándose cuenta de que su otro yo estaba completamente distraído y perdido, Wen Ning no
dudo en escabullirse detrás del malvado ser, logrando llegar finalmente al pequeño Sizhui, el
cual lo reconoció como su tío y llorando le dio un abrazo. Gruñendo ligeramente, deseoso de
sangre, el general fantasma finalmente soltó a Lan Xichen, dejando que todos pudieran
alejarse de él de nuevo, solamente atento a Wei Wuxian; quien no demostró miedo ni por un
segundo, determinado a controlar y mandar en semejante malvada criatura.

Regresando al lado de Wei Wuxian, el Wen Ning de esa época busco entre la ropa del
pequeño y asustado Sizhui, encontrando finalmente aquella bolsita con el amuleto del tigre de
estigio, eso que su otro yo tanto buscaba.

—¿Quieres esto verdad? —pregunto Wei Wuxian, tomando la bolsa de protección espiritual y
moviéndola entre sus dedos— Se bueno y regrésalo a casa, llévamelo al otro lado ¿De
acuerdo? Solo abre el portal y márchate, es una orden —dijo Wei Ying, tirándole la bolsita al
general fantasma para tranquilizarlo.

El malvado Wen Ning hábilmente recogió el amuleto en el aire, y mirándolo por un segundo,
tomo literalmente las palabras de Wei Wuxian, girándose para abrir el portal sin más
miramientos. Dándose cuenta de la gran energía que los rodeaba, que aumentaría
drásticamente de un segundo a otro, tanto Wen Ning como Wei Wuxian salieron rápidamente
del área de la barrera, llevándose a Lan Sizhui con ellos.

Queriendo hacer lo mismo, el Lan Xichen de la época actual tomo a Jiang Cheng de la mano,
queriendo tirar de él para sacarlo de ahí, pero el doncel no obedeció y poniendo resistencia,
se quedó exactamente donde estaba, parado frente al Lan Huan obscuro.

—¿Qué haces? —pregunto Jiang Cheng, tomando al Lan Huan obscuro del brazo— ¿Por qué
te quedas aquí?

—Te lo dije A-Cheng, voy a regresar al lugar de donde provengo —dijo el Lan Huan de otra
época, con una sonrisa amable.

Notando que el portal estaba a punto de estallar, Lan Xichen quiso seguir tirando de Jiang
Cheng para sacarlo, pero este no obedeció, aun sujetándose del Lan Huan obscuro.

—¿Regresar a dónde? ¿A ese lugar horrible donde todos son malos? ¿Ese lugar que tú odias?
—pregunto Jiang Cheng, realmente desesperado por no dejarlo ir— Tu eres mejor que eso,
eres mejor que ese sitio, mereces un lugar bueno como este para ser feliz.

—Es a donde pertenezco, es mi hogar —dijo Lan Huan, con una sonrisa algo triste.

—Tu hogar es donde estoy yo, idiota —le reclamo Jiang Cheng, mirándolo a los ojos
desesperado— ¿No dices que me amas y harías cualquier cosa por mí? Entonces quédate, es
la única cosa que te pediré... Solo quédate.
Sintiéndose conmovido por esas palabras y la voz casi rota con la que Jiang Cheng hablaba,
Lan Huan tomo aire para responder, aun sin saber qué hacer.

Pero ambos se habían olvidado donde estaban, y que no tenían tiempo para discutir razones o
hablar entre ellos. Así que cuando el portal estuvo prácticamente a punto de estallar, Wen
Ning salto en este y cruzo al otro lado, condenando la inminente explosión de este mismo.

Así que atento a todo lo que sucedía, harto de toda la situación y queriendo salvarse, el Lan
Xichen de la época actual no dudó y tomo firmemente a su otro yo del cuello de sus túnicas y
a Jiang Cheng del brazo, tirando de ambos para sacarlos del área de la barrera, sin permitirles
terminar su conversación.

Sin tener tiempo de razonar o preguntar, Jiang Cheng de pronto escucho un fuerte estallido
que los lanzo por los aires, y solamente sintiendo a ambos Xichen a su lado, cerró los ojos.

Mientras todo se volvía negro a su alrededor.


Capítulo 13.

—A-Cheng...

Volviendo ligeramente en sí mismo, Jiang Wanyin puso una expresión de dolor, sintiendo
claramente como la parte posterior de su cabeza dolía, lanzando puntadas de dolor constantes
a lo largo de toda su espalda y parte de su cuero cabelludo.

—A-Cheng —volvió a decirle aquella voz, con un tono más claro, acariciando suavemente
sus mejillas.

Haciendo un esfuerzo a pesar del dolor, Jiang Cheng abrió los ojos y fue golpeado de frente
por la luminosidad de los rayos del sol del atardecer, cerrándolos nuevamente y quejándose.

—Está bien, con calma —pidió Lan Xichen, sosteniendo cuidadosamente a su prometido en
el suelo.

Reaccionando de una forma algo lenta, Jiang Cheng volvió a abrir los ojos, mirando al Lan
Xichen de su época actual, el cual le sonreía amablemente y con cuidado lo sostenía en el
piso apoyándolo contra su regazo.

—¿Qué fue lo que paso? —pregunto el menor confuso, abrumado por todo lo que ocurría a
su alrededor.

—Te golpeaste la cabeza con la caída —respondió el Lan Huan obscuro, acercándose a
ambos cuando escucho a Jiang Wanyin hablando, trayendo consigo un paño húmedo que le
habían dado los demás miembros de la comitiva para ponérselo a Wanyin—, así que te
perdiste el amanecer... O atardecer.

—Todo volvió a la normalidad A-Cheng, el sol regreso y está todo bien —le explico el otro
Lan Xichen, sin perder su sonrisa.

Escuchando esto sorprendido, Jiang Wanyin se sentó de golpe, mirando todo lo que ocurrirá a
su alrededor.

Aún estaban en esa montaña en Yiling, donde anteriormente había estado la secta Wei. Todas
las personas de la comitiva estaban cerca, reunidos uno al lado del otro. Wei Ying y Lan Zhan
miraban a su pequeño hijo ignorando todo a su alrededor solamente a cerciorándose de que el
menor estaba bien y a salvo, mientras que Wen Ning había vuelto por Mo Xuanyu y ahora lo
atendía por sí mismo cargándolo en sus brazos, y los demás líderes de las comitivas se habían
reunido en un gran cráter donde antes había estado la barrera, ese lugar donde se abrió un
portal y devastó todo lo que estaba a su alrededor.

—¿Qué fue lo que paso? —pregunto Jiang Cheng, mirando a ambos Xichen desde el piso.

—No fuimos absorbidos por el portal de milagro, logramos atravesar las barreras protectoras
a tiempo —explico el Lan Huan obscuro, poniendo delicadamente el paño húmedo en la nuca
del menor, donde este estaba herido.

—La onda expansiva del portal fue mucho más fuerte de lo que aproximamos —explico el
Lan Xichen de la época actual, sosteniendo delicadamente a Jiang Cheng por la cintura para
que este no cayera al estar sentado—, así que rompió las barreras y fuimos golpeados con
ella.

—Los demás están bien, la mayora huyo cuando se dio cuenta de que las barreras cedieron —
continuo contando el Lan Huan obscuro.

—Pero nosotros fuimos chocados por la onda expansiva, y tú te diste un golpe en la cabeza
—dijo el otro Lan Xichen, perdiendo su sonrisa.

Intentando recordar todo, Jiang Cheng se quedó en silencio, reflexionando, aunque por más
que lo intentaba solo recordaba un destello blanco y luego obscuridad.

—Estábamos preocupados —dijo el Lan Huan obscuro, acariciando la otra mejilla de Jiang
Cheng con sus dedos.

Mirando a los dos hombres que lo acompañaban, Jiang Cheng solo pudo sonrojarse, dándose
cuenta que ambos mostraban un gran interés por él y se notaban muy preocupados por su
bienestar. Además de que ambos ya no parecían estarse peleando o lanzándose miradas
asesinas con sonrisas falsas, los dos parecían estarse llevando bien.

—Vamos a casa —pidió Jiang Cheng, realmente cansado.

— ¿Gusu? —pregunto el Lan Xichen de la época antigua.

—Yunmeng. Nosotros no somos más los líderes de la secta Gusu Lan, es Wangji —le explico
el otro Lan Xichen con amabilidad.

Mirando a su hermano menor al otro lado del lugar, el Lan Xichen obscuro sonrió con cariño.

—Wangji... Sorprendente —dijo el Lan Huan obscuro con alegría, notándose tan cariñoso
como el otro Xichen con su hermano. Un sentimiento de cariño que ambos parecían
compartir, así como su cariño por Jiang Wanyin.

Suspirando y tomando fuerzas, Jiang Cheng se puso de pie del suelo algo tambaleante, siendo
sostenido de inmediato por ambos Lan Xichen, que lo tomaron de la cintura y de los brazos
para ayudarlo a ponerse de pie.

—¿Quieres que te tome en los brazos A-Cheng? ¿Puedes caminar? —pregunto el Lan Xichen
de la época actual, realmente preocupado por el menor.

—No seas idiota, solo camina —lo regaño Jiang Cheng.

Escuchándolo, ambos Xichen sonrieron, y sosteniéndolo con delicadeza, comenzaron a


caminar a su lado descendiendo por aquella montaña con cuidado, procurando que el
tambaleante Jiang Cheng no cayera, muy atento a él todo el tiempo. Tomándose su tiempo al
descender por la montaña, ellos finalmente llegaron al lugar donde habían dejado el coche de
Lan Xichen, al cual tanto Jiang Cheng como el otro Lan Huan se subieron, preparándose para
regresar a casa.

Al ver como ese extraño trio que se les hacía tan peculiar a todos se retiraba, el resto de
cultivadores comenzó a hacer lo mismo, dejando el lugar poco a poco, hasta finalmente
vaciarlo, esperando volver después para investigar el suceso o simplemente pasarlo de largo
en el futuro.

Siendo un largo camino de vuelta hasta la ciudad y hasta el templo de los Jiang, Jiang Cheng
se la paso en un estado de semi sueño y semi consciencia todo el camino, durmiendo y
despertando tras pocos minutos en el viaje, quedándose acostado en los asientos traseros del
coche. Mientras ambos Lan Xichen estaban en la parte delantera, siendo aquel de la época
actual quien conducía, y el de la época antigua quien estaba en el asiento del copiloto
viéndolo todo con curiosidad.

Ahora el Lan Huan obscuro se notaba mucho más interesado en su entorno, cambiando su
perspectiva de los días anteriores, cuando solo iba caminando por ese mundo sin interesarse
en lo que lo rodeaba; después de todo pensaba que volvería a casa sin más miramientos. Sin
embargo ahora sabía que se quedaría ahí para siempre, así que curioso comenzaba a
preguntar detalles que no entendía en el pasado, así como el funcionamiento del coche o
ciertas cosas que veía por las ventanas en el viaje. Algo que el otro Lan Xichen explicaba
pacientemente, intentando resolver todas las dudas del contrario con amabilidad.

Ahora ambos Xichen no se llevaban mal, ambos eran iguales y lo entendían, sus principios y
métodos no lo eran, pero sus sentimientos y sus personalidades si, así que ambos comenzaban
a asimilarlo de la mejor manera que podían. El Lan Xichen de la época actual finalmente
había entendido los sentimientos de Jiang Cheng hacia su otro yo, y lo había aceptado
entendiendo que lo amaba con locura, aun sin ser él técnicamente, dejando de atácalo e
intentando llevar las cosas bien con su otro yo. Mientras que el Lan Huan obscuro entendió
que el otro Lan Xichen no era un rival, si no que era otra persona importante para su amado
Jiang Cheng, alguien a quien este amaba, decidiendo llevarse bien con él porque quería hacer
feliz a su Jiang Wanyin y quería vivir feliz a su lado.

En medio de esas charlas tranquilas entre ambos Xichen, y los sueños ligeros y fugaces de
Jiang Cheng, el cielo se oscureció llegando a una noche tranquila y luminosa, llegando
finalmente al templo de la secta Yunmeng Jiang.

—A-Cheng, ya llegamos —dijo el Lan Xichen de la época actual, estacionando su coche


frente a las puertas de la secta y saliendo de este.

—¿Estas bien para caminar? —pregunto el Lan Huan obscuro preocupado, saliendo
igualmente y abriendo las puertas de la parte trasera para su amado.

—Dejen de tratarme como a un bebé, estoy bien, no soy tan delicado —reclamo Jiang Cheng,
saliendo del coche negando la ayuda.

Mirando enfadado y avergonzado a sus dos novios, Jiang Cheng se giró con elegancia y subió
las escaleras al templo de su familia, haciendo sonreír a los dos Lan Huan quienes lo veían
fijamente siguiéndolo a pocos pasos.
El general fantasma también había pasado por la secta Jiang en su búsqueda incansable del
sello del tigre de estigio, destruyendo algunos edificios y dañando algunas estructuras.
Decidiendo encargarse primero de esa situación al ser el líder, Jiang Cheng se acercó a sus
discípulos, fijándose si todos estaban a salvo, y procurando que no se acercaran a las partes
peligrosas, dando algunas ordenes antes de decidir irse a descansar.

Siguiendo aun al menor, ambos Lan Huan siguieron con sus conversaciones entre susurros
hablando de este mundo, luciendo cada vez más y más cómodos el uno con el otro, después
de todo pensaban igual y podían tener conversaciones entre ellos muy fluidas. Dándose
cuenta de esto Jiang Cheng solo se sintió extrañado, un poco extraño al ver como ambos
parecían llevarse tan bien de pronto.

Cuando todas las cosas estuvieron arregladas y listas en la secta Jiang, los tres caminaron a
los pabellones privados de la secta, los cuales estaban intactos de los ataques. Dirigiéndose al
pabellón más lujoso, el cual compartía con el Lan Xichen de la época actual, Jiang Cheng
entro primero, suspirando tranquilo al poder estar en casa.

—¿Vamos a dormir los tres aquí? —pregunto Lan Huan sorprendido, entrando en la
habitación y mirando todo.

—Yo creo que sí, no planeo dormir sin A-Cheng en las noches —dijo el Lan Xichen de la
época actual, entrando al final y cerrando las puertas detrás de ellos.

—Yo tampoco —dijo el otro Lan Huan, pensando lo mismo que su otro yo.

—¿Entonces qué harán? ¿Me pondrán al medio para abrazarme entre ambos? —se quejó
Jiang Wanyin, quitándose los zapatos con cierta molestia.

Al escucharlo, ambos Xichen asintieron contentos, pensando felices en poder estrechar al


menor entre sus cuerpos en la noche, recibiendo un suspiro cansado de Jiang Cheng.

—De verdad van a matarme —se quejó Jiang Cheng mirando a ambos cruzándose de brazos.

Suspirando con mucha resignación, Jiang Cheng pensó en cambiarse ropa, y caminando por
su habitación fue directamente a su armario. Pero en medio de su camino, no pudo evitar
detenerse ante una ventana, observando sorprendido como el cielo ahora era diferente.

A pesar de que el sol había regresado, las dos lunas que se habían mostrado durante todo ese
tiempo en medio de la obscuridad, permanecía. Dos lunas brillantes ahora relucían en el
cielo, una al lado de otra. E hipnotizado por esa imagen tan bella y pacífica, Jiang Cheng
miró la ventana fijamente, admirando el paisaje en silencio.

—¿Se quedara así por siempre? —pregunto Jiang Cheng, sintiendo como el Lan Huan
obscuro se acercaba a él.

—Probablemente —respondió Lan Huan con sinceridad—, te dije que con mi permanencia
en tu línea temporal como algo externo habría algún cambio irreversible, mientras yo me
mantenga aquí, supongo que una nueva luna será añadida al cielo.
—No creo que sea tan perjudicial después de todo —negó el otro Lan Xichen, acercándose
también a la ventana, parándose al otro lado de Jiang Cheng—, hubieron dos lunas por todos
estos días, y ningún daño más allá de la obscuridad fue anunciado en el mundo entero.
Supongo que será difícil acostumbrarse para muchos, pero no significa un cambio malo o
demasiado trascendental.

Bajando la cabeza un poco más tranquilo, Jiang Cheng bajo sus manos y sostuvo las de
ambos Lan Xichen, los cuales correspondieron sujetándolo también y enredado sus dedos con
los de este.

—Estoy contento de que te quedaras —dijo Jiang Cheng, girándose a ver al Lan Huan
obscuro, sonriéndole—, y estoy contento de que confiaras en mí y me entendieras —
agradeció al Lan Xichen de la época actual.

Sonriendo, ambos Xichen se sintieron conmovidos por las palabras del menor, y en silencio
se acercaron más a él, pegándose los tres en la ventana. Así que sonrojado, Jiang Cheng dejo
que ambos lo abrazaran por la cintura y los hombros, sintiendo un poco extraño tener más de
una sola mano en su cuerpo, pero seguro de que podría acostumbrarse a ese sentimiento de
tenerlos a ambos tan cerca al mismo tiempo.

—Quédense conmigo para siempre... —pidió Jiang Cheng avergonzado, bajando la mirada.

—Lo haremos —prometió el Lan Huan obscuro, acercándose al menor para besar una de sus
mejillas.

—Nos casaremos contigo —prometió el otro Lan Xichen, buscando sus labios para besarlos.

Dejándose hacer con los ojos cerrados, Jiang Cheng acepto que ambos Xichen besaran sus
labios por turno, sin dejarlo descansar, teniendo que atender los labios apasionados de uno
para luego pasar al otro. Tembloroso Jiang Cheng se dejó hacer en silencio, aun teniendo que
aprender cómo controlar a ambos de sus prometidos, dejando que los besos se volvieran cada
vez más pasionales, sintiendo también como las manos de estos comenzaban a recorrer su
cuerpo, deseosos de él.

—Vamos a la cama... —pidió el Lan Xichen de la época actual, cansado de solo toques,
queriendo más.

—Vamos, ahora —pidió el otro Lan Huan, olvidando sus principios de solo el matrimonio
por lo excitado que se sentía.

Aun algo inseguro por no saber cómo hacerlo con dos personas, Jiang Cheng tardo algunos
segundos en aceptar. Pero teniendo confianza en ambos hombres que lo sostenían y lo
cuidaban, finalmente acepto, mirándolos a ambos a los ojos.

—Está bien, vamos —dijo Jiang Cheng, con un tono de inseguridad en su voz.

Sonriendo, ambos Xichen tomaron a su prometido de las manos y la cintura, y con cuidado
caminaron por la habitación a la cama, donde decidieron como posicionarse para estar
cómodos los tres juntos.
Aquello no era normal en lo absoluto, con las mejillas sonrojadas y desviando la mirada por
la vergüenza, Jiang Cheng dejo que ambos Xichen lo posicionaran como quisieran en aquella
cama como quisieran. En medio de la obscuridad de aquella habitación, Lan Xichen del
tiempo actual se acostó en la cama dejando que Jiang Cheng se subiera sobre él sentándose
en sus caderas, mientras que el Lan Huan del tiempo antiguo se puso detrás de Jiang Wanyin
en esa posición, sujetándolo por la parte posterior de su cintura.

—A-Cheng... Relájate —pidió Lan Xichen, sonriéndole amablemente, comenzando a tocar su


cuerpo.

Presionando ligeramente los dientes, Jiang Cheng bajo la mirada y silenciosamente se dejó
hacer. Cerrando los ojos, el doncel sintió los labios de uno de ellos sobre su cuello, y las
manos de otro abriendo aquellas antiguas túnicas para acceder a su pecho. Los dedos hábiles
de Lan Xichen se aventuraron a tocar la piel expuesta del pecho de Jiang Wanyin, soltando
una sensación eléctrica entre ellos. Mientras que el Lan Huan obscuro siguió manteniendo
sus manos en la delgada cintura del menor, mientras mordía y besaba suavemente la piel de
su cuello.

Comenzando a excitarse por los tratos de ambos Xichen, Jiang Cheng comenzó a jadear de
una forma algo pesada, mientras sus mejillas se volvían sonrosadas e intentaba vencer la
vergüenza de lo que estaba pasando, sintiendo como los fríos dedos de uno de ellos
comenzaba a presionar uno de sus pezones, mientras que las manos que antes descansaban en
su cintura ahora bajaban delicadamente hasta sus caderas comenzando a presionarla entre sus
dedos.

—A-Cheng... —escucho que le susurraba el Xichen obscuro desde su espalda, notándose más
deseoso que el toro Xichen que él tenía en frente.

—Está bien —dijo Jiang Cheng aun queriendo morir de la vergüenza—, pueden empezar, no
es necesario que sean tan delicados conmigo.

Desviando nuevamente la mirada por la vergüenza, por un instante Jiang Cheng creyó que
ambos Xichen habían sonreído. Así que avergonzándose de nuevo, sintió como las
apresuradas manos de ambos terminaron por deshacerse de lo que quedaba de su ropa,
dejándolo finalmente desnudo y a su completa disposición.

—Eres hermoso A-Cheng —dijo Lan Huan obscuro sumamente sorprendido, pasando sus
manos desde la delgada cintura del menor hasta sus nalgas bien formadas.

—Lo es —confirmó el otro Lan Xichen con una sonrisa, pasando sus dedos por las mejillas
de Jiang Cheng con cuidado.

—Que odiosos son... —reclamó Jiang Wanyin avergonzado por las palabras que le decían.

—Lo eres... —susurró una voz detrás de su espalda, siendo el Lan Huan obscuro, quien
reclamaba sus labios para besarlos con deseo.

Girando el rostro como pudo, Jiang Cheng alcanzo los hambrientos labios de Lan Huan,
besándolo con gusto; mientras que el Lan Xichen de la época actual aprovechando la
distracción del contrario, bajo sus manos hasta las nalgas de Jiang Wanyin, comenzando a
masajear aquellas perfectas masas de carne entre sus dedos. Sonrojándose por aquella acción,
Jiang Cheng intento separarse del beso para decir algo, pero Lan Huan no se lo permitió,
tomándolo de la barbilla con una de sus manos, y sujetándolo firmemente de la cintura para
evitar que se moviera; aprovechando que Jiang Cheng quiso hablar para introducir su lengua
entre los labios entre abiertos del menor.

Acostado en la cama mirando todo desde la parte baja, Lan Xichen no apartaba la mirada de
aquel pasional beso que su otro yo le daba a Jiang Cheng, atreviéndose a llevar sus dedos
entre las nalgas del doncel, el cual ya había comenzado a humedecerse por la excitación,
comenzando a prepararse para recibir a ambos hombres que eran sus prometidos.

Siendo vigilado por los ojos de Jiang Cheng que lo miraban de reojo, Lan Xichen
cuidadosamente introdujo uno de sus dedos en el estrecho interior del menor, sacando un
claro suspiro de placer de sus labios, estremeciéndose con placer. No podían negar que
aquella posición era algo incómoda para hacer el amor, pero ninguno de ellos quería moverse,
así que siendo cuidadoso y llevando su otra mano al miembro de Jiang Cheng para darle
placer, el Lan Xichen de la época actual siguió introduciendo sus dedos en aquella estrecha
entrada preparando al menor para recibirlos.

Mientras que Jiang Cheng, aferrándose fuertemente a los brazos del Lan Huan obscuro, quien
lo sostenía, gimoteaba y jadeaba en medio de aquel beso, disfrutando de sentir como era
estimulado y como su interior era delicadamente abierto. Cuando tres dedos finalmente se
pudieron meter en el interior del doncel sin hacerle daño, Lan Huan mordió el labio inferior
del menor antes de romper el beso, mientras el Lan Xichen de la época actual dejo de
estimular el miembro del menor, dándose cuenta de que este estaba a punto de venirse.

—¿Se siente bien A-Cheng? —pregunto el Lan Huan obscuro, aun sosteniéndolo firmemente
de la barbilla.

—Estúpidos... Hacer eso mientras yo... Mientras yo... —susurro Jiang Cheng molesto,
negándose a responder esa vergonzosa pregunta.

—Se siente bien ¿No es cierto A-Cheng? —pregunto Lan Xichen de la época actual, muy
acostumbrado a esa actitud tan apenada del menor— ¿A quién quieres primero entonces?

—No lo sé... —respondió Jiang Cheng muy avergonzado por esas palabras, sintiendo un gran
sonrojo en sus mejillas— Decídanlo ustedes...

Sonriendo amablemente, el Lan Xichen de la época actual miro a su otro yo, dándose cuenta
de que el Lan Huan obscuro parecía mucho más deseoso del menor de lo que él lo estaba. Así
que siendo amable, entendiendo que aquella era la primera vez de su otro yo, Lan Xichen
decidió dejarle ir primero.

—Adelante, puedes hacerlo —dijo el Lan Xichen de la época actual con calma.

—¿Estás seguro? Me tomare mi tiempo —dijo el Lan Huan de otra época, también queriendo
ser amable.
—Descuida, estoy seguro —respondió el Lan Xichen de la época actual con seguridad,
sabiendo que no tardaría demasiado al ser su primera vez; algo que comprendía bien por ser
el mismo.

Solo pudiendo poner los ojos en blanco con semejante conversación extraña, Jiang Wanyin
permitió que ambos se arreglaran como quisieran respecto a poseerlo. Así que dejando que el
Lan Huan de otra época se quitara las viejas túnicas que traía, quedándose finalmente
desnudo, Jiang Cheng se apoyó con sus manos en el pecho del otro Lan Xichen, levantando
las caderas e intentando hacer más cómoda su penetración para el Lan Huan obscuro.

Poniéndose nuevamente detrás de Jiang Cheng, muy pegado al cuerpo de este, el Lan Huan
de otra época cuidadosamente pasó su miembro entre las nalgas de este, haciendo suspirar al
doncel. Siendo cuidadoso, comenzó a penetrarlo lentamente, disfrutando de escuchar los
dulces suspiros y jadeos de placer que este soltaba, tomándolo de las caderas para sujetarlo
mientras lo penetraba profundamente, disfrutando del placer que aquello le brindaba.

—¿Se siente bien A-Cheng? —pregunto el Lan Xichen de la época actual con una sonrisa
divertida, disfrutando de ver todo aquel espectáculo.

Disfrutando de aquella intromisión mientras soltaba ligeros ruidos de placer, Jiang Wanyin no
creyó poder responder esa pregunta, únicamente bajando la cabeza con vergüenza mientras
sus mejillas seguían teñidas de un rojo potente por la vergüenza. Jadeando por el placer que
sentía, el Lan Huan obscuro paso sus dedos por las firmes caderas de Jiang Cheng, esperando
unos cuantos segundos antes de comenzar a moverse, dando profundas pero lentas
embestidas, con inexperiencia. Mientras que el otro Lan Xichen solo se concentraba en
estimular el cuerpo de Jiang Cheng que aun tenia encima, tocando su miembro y sus pezones
mientras miraba fijamente el rostro tan lleno de placer del contrario, dejando que su otro yo
lo penetrara de esa forma.

—A-Huan... —gimoteo Jiang Cheng, comenzando a perderse en todo el placer— Se siente


bien... Se siente bien...

Sintiéndose animado por esas palabras, el Lan Huan de otro tiempo aumento la velocidad y la
frecuencia de sus movimientos, concentrándose en darle mucho placer al menor, el cual
pronto aumento el ritmo de sus gemidos. Cerrando los ojos y dejándose llevar, Jiang Cheng
estremeció su cuerpo mientras sentía como su interior era estimulado por el gran tamaño de
Lan Huan, mientras el resto de su cuerpo era también tratado por el otro Xichen; siendo ese
quien pasaba sus dedos de forma incansable por sus pezones presionándolos y
estimulándolos, y también por su miembro, dándole suaves caricias.

—A-Cheng... —susurró el Lan Huan obscuro apoyándose por completo en la espala del
menor, besando su cuello y sus bien definidos hombros.

—A-Cheng respira, relájate —pidió el otro Xichen, llevando sus manos a los pezones de este
para jalarlos con un suave toque, sintiendo como el cuerpo de Jiang Wanyin se estremecía por
completo.

—Idiotas... —se quejó Jiang Wanyin en un susurro, cerrando los ojos y jadeando más fuerte
— No dejen marcas... No...
—Eres nuestro ¿No es verdad? —pregunto el Lan Huan obscuro de forma posesiva—
Entonces deberás soportarlo...

Sin poder reclamar más, Jiang Cheng sintió como las envestidas en su interior se hacían más
fuertes y constantes, mientras que los dientes de Lan Huan se aferraban a su piel dando
placenteras marcas, y el otro Xichen estimulaba sus pezones tirando de ellos ligeramente y
estimulándolos entre sus dedos.

—No más... Esperen... —suplico Jiang Cheng, abrumado por todas las sensaciones.

Él nunca antes había hecho algo semejante, tener que estar atento a tantas manos en su cuerpo
y tantas estimulaciones, así que fuera de control intentó detener a los dos Lan Huan que
seguían tocando y exigiendo el placer de su cuerpo. Al escucharlo ninguno de los dos pareció
contento, así que viendo como este intentaba resistirse débilmente para apartarlos, el Lan
Huan obscuro lo tomo de las muñecas inmovilizando sus brazos detrás de su espalda,
mientras el otro Lan Xichen lo tomó de las caderas y se levantó ligeramente para besar sus
labios desde el frente.

—Lan Huan... —gimoteo Jiang Cheng, perdido por completo en el placer, sin poder negarse
más a este.

Cerrando los ojos y dejando de luchar, Jiang Cheng sintió como el Lan Xichen de la época
actual besaba sus labios por el frente, casi sin dejarlo respirar; mientras que el Lan Huan
obscuro seguía embistiéndolo con fuerza y mordiendo la piel de su cuello y sus hombros
desde su espalda. A punto de llegar a su orgasmo por semejantes estimulaciones, Jiang
Wanyin sintió sorprendido como el Lan Huan obscuro salía repentinamente de su interior.

—Perdona A-Cheng, estaba a punto de venirme —confeso Lan Huan con una pequeña
sonrisa, dando a entender que aún no quería acabar con su placer de esa noche.

Jadeando y sin poder responder, logrando recuperar el control de sí mismo lentamente, Jiang
Cheng puso un ligero puchero, sin estar contento por no haber podido venirse.

—Es mi turno ahora ¿No lo crees? —pregunto el Lan Xichen de la época actual, tomando al
menor de la barbilla para mirarlo a los ojos.

—Haz lo que quieras... —susurro Jiang Cheng intentando sonar desinteresado, pero sintiendo
un estremecimiento de deseo pensando en el placer que este podía brindarle.

Conociendo bien la actitud evasiva de este, Lan Xichen no se sintió ofendido, y acercándose
a este beso una de sus mejillas, comenzando a prepararse para hacerlo suyo. Con ayuda del
otro Lan Huan, el Lan Xichen de la época actual levanto a Jiang Cheng de su regazo solo por
unos segundos, teniendo la oportunidad de quitarse los pantalones de mezclilla que llevaba y
su ropa interior. Su miembros estaba erecto, pues había tenido a Jiang Cheng gimiendo y
siendo poseído sobre él todo ese tiempo, así que sonriendo, dejando que este volviera a
sentarse en su regazo, poniendo su miembro entre las nalgas ligeramente húmedas del menor.

—Xichen... —gimoteo Jiang Cheng cerrando los ojos, sintiendo como nuevamente
comenzaba a ser penetrado.
Tomándolo de las caderas, el Lan Xichen de la época actual lentamente lo hizo bajar sobre su
miembro, penetrándolo lentamente y con cuidado, intentando no lastimarlo. Aun sentado
detrás de Jiang Cheng, el Lan Huan de la época obscura observo fascinado como el menor
tomaba el miembro de su otro yo, admirándose de ese paisaje tan excitante que podía ver bien
desde su posición.

Bajando por completo, Jiang Wanyin soltó un fuerte gemido de placer mientras su cuerpo
temblaba, sintiendo como el gran miembro de Lan Xichen tocaba todos sus puntos sensibles
sin problema, haciéndolo sentir muy bien. Sonriendo excitado con aquellos sonidos de placer
y el rostro lleno de vergüenza de su prometido, el Lan Xichen siguió tomando a Jiang Cheng
de las caderas, esperando un poco antes de mover a Jiang Cheng sobre su miembro, subiendo
y bajando sus caderas al ritmo que quería, obligándolo a saltar sobre su pene.

—No... Xichen... —suspiro Jiang Cheng, intentando resistirse nuevo, sintiendo como su
cuerpo entero era forzado al placer de esa manera.

Pero ayudando a su otro yo, el Lan Huan obscuro nuevamente tomo las muñecas del
contrario con solo una de sus manos, mientras que con la otra lo tomo de la barbilla para
girarle el rostro, dándole un beso pasional. Sin detener sus movimientos ni por un segundo, el
Lan Xichen de la época actual hizo los saltos de Jiang Wanyin constantes sobre su miembro,
tomándolo de las caderas y los muslos para hacer que este moviera. Mientras que el otro Lan
Huan, aun posicionado detrás de Jiang Cheng y sujetando sus muñecas con una de sus
manos, se divertía usando su mano libre para estimular otras partes del cuerpo del menor,
tales como sus pezones o su miembro erecto, tocando esa piel por primera vez con cierta
inexperiencia.

—No... No más... —suplico Jiang Cheng temblando y con su cuerpo entero adormecido,
estrechándose mucho a punto de venirse por todas esas estimulaciones que lo enloquecían—
Se siente bien...

—¿Vas a venirte A-Cheng? —pregunto el Lan Xichen de la época actual, tomando el


miembro de este con una de sus manos para presionarlo y dejando de mover sus caderas.

Ese Lan Xichen ya tenía experiencia haciéndole el amor al menor, así que conociendo bien su
cuerpo y sus expresiones, se dio cuenta de que este estaba a punto de tener su orgasmo. Pero
sin tener interés en dejarlo venirse aún, Lan Xichen de la época actual presionó su miembro
fuertemente para evitar que se corriera, observando como este ponía una expresión de
incomodidad y removía su cuerpo.

—¿Qué pasa A-Cheng? —pregunto Lan Xichen divertido, dando una embestida profunda
desde su posición.

Gimoteando con placer, Jiang Cheng quiso seguir moviéndolas caderas, pero fue detenido por
ambos Xichen, quienes querían seguir jugando con él un poco más.

—¿Se siente bien? Tener algo tan grande... ¿Te gusta tanto? —cuestionó el Lan Huan obscuro
con una sonrisa, llevando su mano libre a uno de los pezones del menor para presionarlo con
algo de fuerza.
Cerrando los ojos y mordiendo los labios para contener sus gemidos, Jiang Cheng se negó a
responder, y desviando el rostro, permitió que ambos hombres siguieran tocándolo y diciendo
cosas vergonzosas, que solo lograban que se sonrojara cada vez más.

—¿Quieres que continuemos? Te estrechas cada vez más sobre mi miembro... —dijo Lan
Xichen con una sonrisa divertida, aun penetrando profundamente el interior de Jiang Cheng.

—Si... Si quiero... —gimoteo Jiang Wanyin, ya sin poder contener su placer.

—Entonces suplica A-Cheng, se bueno y pídenos que continuemos... —exigió el Lan Huan
obscuro, volviendo a llevar sus labios al cuello del menor para dar lentos besos.

—Por favor... —suplico Jiang Cheng cerrando los ojos por la vergüenza.

—No podemos escucharte —se negó el Lan Xichen de la época actual, sin dejar de sonreír.

—¿Acaso dijiste algo? —pregunto el Lan Huan obscuro, sin dejar de sonreír.

—Quiero venirme... Por favor, déjenme venirme —suplicó Jiang Cheng lleno de vergüenza,
hablando en voz alta pero con el tono tembloroso, sin querer ver a sus prometidos por la
vergüenza.

—Muy bueno A-Cheng, mereces un premio —dijo el Lan Xichen de la época actual muy
contento, disfrutando de dominar a su prometido de esa forma.

Desviando el rostro y negándose a decir algo, Jiang Cheng sintió como el Lan Xichen de la
época actual sacaba su miembro de su interior lentamente, y bajando ligeramente su cuerpo,
unió su miembro con el del menor, estimulando ambos solo con una de sus manos. Mientras
que el Lan Huan obscuro, entendiendo las intenciones de su otro yo, volvió a posicionarse
detrás de Jiang Cheng, el cual levanto las caderas, dejando que aquel Lan Huan volviera a
poseerlo y penetrarlo para darle placer.

—Si... Se siente bien... —suspiro Jiang Cheng, temblando y disfrutando todas las
estimulaciones.

Dejándose hacer, Jiang Wanyin mantuvo sus manos detrás de su espalda siendo sujetado por
las firmes manos del Lan Huan obscuro, mientras debía mantener su atención alerta en los
dos hombres que lo sometían, que besaban sus labios por turnos mientras el gemía y jadeaba
con fuerza. No podía controlarse, sintiendo como su miembro era estrechado por la mano del
Lan Xichen del tiempo actual, y como su interior era estimulado por el Lan Huan obscuro,
Jiang Cheng pronto termino rindiéndose ante el placer que lo consumía entero.

—No puedo más... No más... —gimoteo rompiendo los besos— Me voy a venir, me vengo...

—Puedes hacerlo... Tan lindo —lo alago el Lan Xichen del tiempo actual, haciendo los
movimientos de sus manos sobre ambos miembros de una forma más frenética.

—Adelante A-Cheng... Estas tan estrecho... —susurro el Lan Huan obscuro entre jadeos,
dándole una nalgada con su mano libre mientras disfrutaba del cuerpo del menor.
Cerrando los ojos y contrayendo su cuerpo entero, Jiang Cheng endulzo sus gemidos y sus
jadeos, hasta terminar viniéndose en las manos y el pecho del Lan Xichen del a época actual,
mientras estrechaba fuertemente su interior y temblaba sin parar. Ambos Xichen se quedaron
en silencio, sonriendo, mientras miraban fijamente el rostro del menor, queriendo memorizar
esa expresión de placer tan adictiva que este había puesto al correrse.

Con el placer recorriendo su cuerpo entero, perdiendo las fuerzas, Jiang Cheng termino
recostándose sobre el pecho del Lan Xichen del tiempo actual, aun sintiendo como su interior
recibía lentas pero profundas embestidas del Lan Huan obscuro.

—Está bien A-Cheng, descansa —le dijo Lan Xichen con una sonrisa.

—Eso se sintió bien ¿No es cierto? —pregunto el Lan Huan obscuro con una sonrisa.

—Descansa, que la noche a penas está comenzando... —susurro el Lan Xichen del tiempo
actual.

—Aun es tan temprano... Déjanos darte placer hasta el amanecer —pidió el otro Lan Huan.

Sin poder responder por el cansancio, aun sumergido en constantes jadeos de placer, Jiang
Cheng desvió la mirada a una de las ventanas de su habitación, donde pudo ver como ambas
lunas refulgían sobre el cielo, brillantes y poderosas. Tensándose y soltando un nuevo gemido
de placer, sintió como las envestidas en su sensible interior comenzaban de nuevo, y sin
poder concentrarse, solo pudo escuchar a la distancia como dos voces iguales pero a la ves
diferentes, le decían:

—Te amo, A-Cheng.

FIN.
Epílogo.

El mundo cambio después de que las dos lunas aparecieron en el cielo. Tomando aquello
como una experiencia, todos los líderes de sectas comenzaron a aprender sobre los portales y
la energía resentida, preparándose por si una posible situación similar volvía a suceder.

La luz había vuelto a aparecer en el día, pero las dos lunas en el cielo permanecían cada
noche cuando todo oscurecía, dando a entender a todas las personas de la tierra que el mundo
había cambiado para siempre, y que aun algo de esa obscuridad permanecía.

Cuando todo el terror pasó y la vida volvió a tomar su rumo, Jin Zixuan y Jiang Yanli
regresaron a su ciudad, donde se enteraron de la existencia del joven Mo Xuanyu. Con un
simple examen de ADN, pudieron comprobar que aquel joven de aspecto extraño era de la
familia Jin, uno de los tantos hijos perdidos que había tenido el patriarca Jin Guangshan. Y
acogiéndolo bajo su cuidado con sumo cariño, temiendo fallar como hermano así como había
hecho con Meng Yao, Jin Zixuan esta vez se encargó personalmente de cuidar a su hermano
menor, intentando guiarlo por el buen camino.

Siendo parte de la secta Lanling Jin ahora, como uno de los médium más poderosos, Mo
Xuanyu tuvo que esforzarse en entrenar sus sentidos, algo que nunca había hecho en el
pasado y le resultaba complejo. Pero gracias a estar lejos de la violencia en la que había
crecido, con una nueva familia cariñosa y bajo un buen cuidado, el joven médium pudo
sonreír con completa felicidad, subiendo un poco de peso y dejando su antigua vida de dolor.
Sonriendo mucho más aun cuando veía al que consideraba su mejor amigo, Wen Qionglin.

El joven Wen, el cual se entrenaba como un exorcista en la secta Wen bajo órdenes de su
hermana, frecuentaba constantemente al joven Mo Xuanyu en su nueva secta, considerándolo
más que un amigo, pero sin poder confesar sus sentimientos por su timidez.

—Estas flores son bonitas A-Ning —dijo Mo Xuanyu con una sonrisa, mirando contento las
flores que el joven Wen le había traído— ¿Qué clase de flores son?

—Son claveles rojos, se llaman las flores del amor según mi hermana —explico Wen Ning
con un ligero sonrojo en sus mejillas.

—Oh... Deberías dárselas a una persona que te guste entonces —dijo Mo Xuanyu con
rapidez, intentando devolverle el regalo.

—Lo estoy haciendo —respondió Wen Ning en un susurro, recibiendo una mirada
confundida del doncel que tenía frente a sí mismo.

Mo Xuanyu se había criado creyéndose a sí mismo una persona común, sin ningún tipo de
gracia, pasando por alto su condición como doncel; así que sin saber cómo reaccionar ante
declaraciones de amor o halagos por su belleza natural, por lo general era bastante ingenuo y
brusco.
Mirando toda aquella cómica escena que se desarrollaba en el jardín de la torre Koi, Jin
Zixuan entrecerró los ojos sin sentirse demasiado contento, vigilando bien a esa pareja de
jóvenes a la distancia. El líder de la secta Lanling Jin quería proteger a su hermano, sabiendo
todo el dolor que había pasado antes de saber su identidad, quería asegurarse de que tuviera el
mejor futuro y el mejor pretendiente; por lo que Wen Qionglin no estaba entre sus opciones
para pareja de Mo Xuanyu.

Viendo a su esposo con una sonrisa, Jiang Yanli se acercó a este a la ventana para apartarlo e
intentar darles un poco de privacidad a ambos adolescentes en el jardín. La hermosa Yanli no
estaba en contra de aquella relación entre su cuñado y Wen Ning, intentando ayudarlos a
ambos lo más que podía e intentando convencer a su esposo lentamente. Ella creía que ambos
realmente tenían algún futuro juntos, y prefiriendo no interferir para darles una oportunidad
de ser felices, simplemente quería darles su espacio hasta que ambos estuvieran listos para
enamorarse.

Suspirando enamorado viendo la expresión de confusión en el rostro maquillado de aquel


hermoso doncel, Wen Ning no aguanto las ganas y deposito un suave beso en una de sus
mejillas, haciendo reír a Mo Xuanyu. El joven doncel Jin, sintiéndose muy bien con ese tipo
de cariño, le devolvió el beso a Wen Ning, dándole un abrazo también. Ambos aun no
estaban listos para formalizar cualquier tipo de relación, pero avanzando lentamente y
conociéndose mejor, se preparaban para ser una pareja por el resto de sus vidas; tomándose
de las manos y siguiendo su paseo por los jardines de la torre Koi, entre conversaciones
animadas y palabras cariñosas.

Otro lugar lleno de palabras cariñosas y conversaciones animadas era el Receso Entre Las
Nubes, donde Wei Wuxian supervisaba la reconstrucción de muchas de las áreas dañadas por
el obscuro Wen Qionglin en el ataque a su secta, decidiendo ampliar la residencia principal
que fue destruida, preparando una nueva habitación para un nuevo integrante de la familia
Lan. Aguantando las náuseas y algunos mareos repentinos, Wei Wuxian esperaba el momento
adecuado para decirle a Lan Wangji que esperaba un nuevo hijo suyo, llenando Gusu con una
doble felicidad, y posiblemente más ruido.

—¡Yo voy a casarme con A-Yuan!

—¡No, yo me casare con A-Yuan!

En medio de gritos y peleas, los jóvenes Jin Ling y Lan Jingyi se negaban a soltar al joven
doncel Lan Sizhui, el cual confundido, simplemente se tomaba de las manos de ambos, sin
saber que responder.

—¡Yo le gusto más a A-Yuan! —grito Jin Ling con fuerza. El joven heredero de la secta Jin
ahora pasaba casi todos sus días en Gusu con permiso de sus padres, ya sin querer ocultar su
amor por el pequeño A-Yuan, queriendo volverlo su novio desde esa temprana edad.

—¡Yo le gusto más! —negó Lan Jingyi, el cual aún estaba estudiando en Gusu dejado ahí por
sus padres para convertirse en un fuerte exorcista, teniendo más tiempo al lado de A-Yuan.

—Chicos por favor paren... —pidió A-Yuan con una amable sonrisa, sin saber cómo detener
ese espectáculo.
Con un suspiro, Wei Ying dejo la construcción y avanzo por los pasillos del dojo, buscando el
origen de los gritos de los niños, encontrándolos peleándose por el cariño de su hijo como era
usual.

—Aiya... Son tan ruidosos, me dan dolor de cabeza —se quejó Wei Ying, acercándose a su
pequeño para apartarlo de los dos dominantes niños que reclamaban su cariño.

—A-Yuan me quiere más a mi ¿No es verdad tío Wei? —pregunto Jin Ling con orgullo.

—¡Claro que no! —negó Jingyi molesto— Él me quiere más a mi ¿No es verdad?

—Él los quiere a los dos por igual —respondió Wei Ying intentando zanjar la situación de
una vez por todas—, no veo por qué deberían pelear por esto, ni siquiera tienen edad para ser
novios de A-Yuan.

Los dos pequeños pusieron una expresión de tristeza, apartándose del joven A-Yuan, el cual
estaba en los brazos de su padre completamente confundido. Sin embargo recordando los
últimos acontecimientos que habían sucedido, Jin Ling miro a Lan Jingyi con curiosidad,
recordando a su tío Jiang Cheng.

—Tu y yo no tenemos por qué pelear —se negó Jin Rulan—, podemos hacer lo mismo que
mi tío y casarnos los dos con A-Yuan.

—Oh... —susurro Jingyi iluminándose de nuevo— ¡Los dos podemos ser sus esposos!

Recobrando su alegría y volviendo a gritar, ambos niños nuevamente buscaron a Lan Sizhui
en los brazos de Wei Ying para intentar "conquistarlo". Sin embargo Wei Wuxian no bajo a su
cachorro de sus brazos, poniendo una expresión sombría al escuchar las ideas de ambos
niños, preparado para darles una tunda por seguir con aquella loca idea de casarse ambos con
su pequeño hijo así como habían hecho ambos Lan Xichen con su hermano.

Tras varias semanas fuera de Lotus Pier, Jiang Wanyin camino por los pasillos de su secta
con calma. Las obras en los edificios casi habían terminado por completo, y reparando su
secta como había sido alguna vez, el doncel Jiang se sentía mucho más tranquilo.
Recientemente los dos habían vuelto de su luna de miel en el exterior, después de una gran
boda muy apresurada, los tres dejaron a cargo de Wei Wuxian la reparación de la secta y se
tomaron un descanso después de tan terribles sucesos que los habían rodeado.

Así que siendo aquella mañana la primera que paso en su secta después de tanto tiempo, lo
primero que Jiang Cheng hizo al despertar fue ir al salón ancestral de su familia, rezando para
sus padres y contándoles lo feliz que era, agradeciéndoles por cuidarlo desde el mas allá.
Después de encender incienso ceremonial, mientras la calma lo invadía, el joven Wanyin
volvió por sus pasos para regresar a los pabellones principales de la residencia, donde había
dejado a sus dos esposos después de desayunar juntos.

—... Supongo que podemos mandar ciertas exploraciones aquí, y aquí también —señalo Lan
Xichen en un mapa, enseñándole a su malvado otro yo.
—Sería una buena idea —respondió el obscuro Lan Huan con amabilidad, leyendo con
atención el mapa que le mostraban.

Después de su boda conjunta y con todo el estrés fuera, ambos Lan Xichen se habían
comprometido a arreglar todos los desastres causados por la presencia del General fantasma
en ese mundo. Así que rastreando algunas zonas de la ciudad con ayuda del joven Mo
Xuanyu, pudieron determinar lugares específicos donde gran energía resentida se acumulaba
producto de este suceso, decidiendo controlarla y eliminarla por sí mismos. Así que mediante
un plano, ambos decidían cuales puntos visitarían primero, intentando hacer una buena
organización para atacar a los seres obscuros que seguramente ahí residían.

Quedándose parado en la puerta de la biblioteca en silencio, Jiang Cheng sonrió suavemente,


mirando a sus dos esposos concentrados trabajando. Increíblemente ambos Lan Xichen se
llevaban bastante bien entre ellos, después de todo eran la misma persona, y muchas de sus
ideas y deseos eran las mismas. Aun así cada uno aprendía del otro, y aunque no siempre
estaban de acuerdo con las ideas del contrario, ambos lograban resolver sus diferencias con
su usual amabilidad y dulces sonrisas.

Dejando de hablar sobre sus planes, ambos Xichen desviaron la mirada hacia la puerta con
una suave sonrisa plasmada en sus rostros, acudiendo con Jiang Cheng muy contentos. El
Lan Xichen de la época actual no había cambiado mucho respecto a su físico, usando sus
usuales ropas en tonos claros y su cabello corto, lucia exactamente igual a como Jiang Cheng
siempre lo había visto; teniendo un cambio significativo solamente en su actitud,
comenzando a portarse un poco más comprensivo con el aprendizaje a la energía resentida y
con respecto a la actitud "malvada" de las personas. Mientras que el obscuro Lan Huan había
sufrido un cambio casi completo, dejando de vestir esas antiguas túnicas con las que Jiang
Cheng lo conoció, comenzando a usar ropa más moderna pero en su usual tono obscuro,
mientras que su largo cabello negro ahora era recogido en una coleta en la parte baja de su
cabeza, y la cinta negra en su frente ahora no la llevaba tan seguido; teniendo también un
cambio ligero en su personalidad, siendo un poco más empático con los humanos e
intentando aprender sobre el bien.

Ambos Lan Xichen buscaron a Jiang Cheng con cuidado, abrazándolo por la cintura y el
cuello, depositando besos en su cuello y sus mejillas respectivamente. Sintiendo ese cariño al
cual ya se había habituado después de tanto, Jiang Cheng solo pudo suspirar, dejándose hacer
por sus dos esposos, de los cuales lucía un anillo de matrimonio en cada mano.

—¿A-Cheng fue rezar? —pregunto el Lan Xichen actual con suavidad, besando uno de los
hombros del menor.

—Claramente lo fue a hacer ¿Te divertiste? —lo molesto el malvado Lan Huan, el cual no
creía en nada relacionado con la religión.

—Fui a presentar mis respetos, y sí, me divertí —respondió Jiang Cheng sin seguirle el juego
al contrario.

Su vida de casado como un doncel a manos de ambos hombres era bastante agotadora, pues
Lan Xichen como tal tenía un gran libido, reclamando hacerle el amor a Jiang Wanyin mucho
más seguido de lo que este esperaba. Y al ser dos personas, muchas veces cuando no estaba
teniendo relaciones con ambos al mismo tiempo, tenía que hacer un poco más de esfuerzo
complaciendo a uno mientras el otro descansaba o estaba ausente, sin tener mucho descanso
del deseo imparable de sus dos esposos. Una situación que nunca había imaginado cuando
insistió en mantener a ambos hombres a su lado.

—No sean tan tontos y acaramelados, me molestan —reclamo Jiang Cheng, intentando
deshacerse de ambos hombres.

—A-Cheng nos gusta mucho... —susurro el Lan Xichen de la época actual, aventurándose a
morder suavemente un lóbulo de la oreja del menor.

—Y lo deseamos demasiado —complemento el otro Lan Huan, aventurando sus manos al


borde de la camiseta del menor para comenzar a subirla con cuidado.

Entendiendo que sus dos esposos querían sus atenciones, Jiang Cheng solo bufo con
vergüenza, recordando que estaban en la puerta de la biblioteca de su secta. Aunque esto a
ambos Lan Xichen no parecía importarles demasiado, pues siguieron adelante, comenzando a
tocar la piel del sensible doncel con cuidado, tomando todo con mucha calma.

Sin embargo los tres se detuvieron en seco cuando un estremecimiento recorrió la espalda de
Jiang Cheng, y antes que ambos exorcistas, el médium se dio cuenta de que algo se acercaba.
Sintiendo una gran explosión de energía resentida, ambos Xichen se dieron cuenta de que
algo muy malo había atacado el centro de la ciudad, alarmándolos a todos.

—Vamos —dijo el Lan Xichen de la época actual, pensando en la seguridad de los humanos
primero, como era usual.

—Pfff... Qué asco —se quejó y refunfuño el obscuro Lan Huan, sin querer separarse mucho
de Jiang Wanyin.

—Venga, vamos, luego volveremos y podemos seguir —dijo Jiang Cheng, siendo tan
responsable como su otro esposo.

Aun a regañadientes, el obscuro Lan Xichen fue por su Guqin y el resto de sus armas
espirituales, al igual que el otro Lan Huan, alcanzando a Jiang Cheng nuevamente en la
puerta de la biblioteca, el cual solamente acaricio suavemente el anillo de Zidian en uno de
sus dedos, completamente listo para pelear.

Dándose una última mirada en la puerta de ese edificio, los tres no dudaron en seguir adelante
a su siguiente aventura, dispuestos a luchar otro día más antes de que las dos lunas
obscurecieran el cielo.

FIN

***

Palabras de la autora.

Hola!
Muchísimas gracias por leer esta historia. Sé que fue algo breve con respecto a lo que
usualmente suelo escribir, pero realmente estos satisfecha con el resultado al tratarse de mi
primera historia enteramente Xicheng. Espero que ustedes hayan disfrutado leyéndola tanto
como yo, y que les haya gustado tanto como a mí el disfrutar de su trama y de los giros
argumentales.

Sin más que decir, indicarles que el PDF de esta historia con la versión final será publicada
pronto en mi página de Facebook para que puedan descargarla de manera libre (pueden
encontrarme como Jessisaylu), y si les gusto mi forma de escribir y la forma en la que manejo
las historias, pedirles que le den una oportunidad a mis otros fanfics de Mo Dao Zu Shi / The
Untamed que pueden encontrar en mi perfil.

Muchas gracias por darme una oportunidad y por compartir esta historia conmigo, un beso y
un abrazo.
Please drop by the Archive and comment to let the creator know if you enjoyed their work!

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