1.
El Colibrí y el incendio
En una tribu indígena, rodeada por vastos bosques y ríos
cristalinos, un pequeño colibrí llamado Tzintzuni era conocido
por su vibrante plumaje y su corazón valiente. Un día, un gran
incendio amenazó con consumir el bosque y todos sus
habitantes. Mientras los animales más grandes se resignaban,
Tzintzuni, sin dudar, comenzó a llevar pequeñas gotas de agua
en su pico para apagar el fuego.
Aunque su tarea parecía imposible, Tzintzuni no se rindió. Su
valentía inspiró a los demás animales y a los habitantes de la
tribu a unirse en la lucha contra el incendio. Juntos, lograron
salvar el bosque y aprendieron que incluso las acciones más
pequeñas pueden hacer una gran diferencia cuando se actúa
con valentía y unidad.
Moraleja:
No subestimes el poder de las pequeñas acciones; la valentía y la unidad
pueden superar grandes desafíos.
2. La Tortuga Sabia
En las tierras de un pueblo indígena, donde la luna iluminaba las
noches y los cuentos se compartían alrededor del fuego, vivía
una tortuga anciana llamada Kaya, venerada por su sabiduría.
Una noche, la luna, conmovida por la bondad de la tribu, decidió
conceder un deseo a Kaya. En lugar de pedir para sí misma,
Kaya deseó la prosperidad y el bienestar de su comunidad.
La luna, impresionada por la generosidad de Kaya, bendijo las
tierras con abundancia y paz. La tribu floreció, y la historia de la
tortuga sabia y la luna generosa se convirtió en un relato de
gratitud y generosidad, recordando a todos el valor de pensar en
el bien común.
Moraleja:
La verdadera sabiduría reside en la generosidad y en buscar el bienestar
de la comunidad.
3. El Jaguar Humilde y el Espíritu
del Bosque
En un pueblo indígena, resguardado por la selva y guiado por los
espíritus de la naturaleza, un jaguar joven y ágil llamado
Yaguareté soñaba con ser el protector de su territorio. Sin
embargo, su orgullo y confianza en su fuerza lo hacían
menospreciar a los demás animales. Un día, se encontró con el
Espíritu del Bosque, quien le mostró cómo cada ser, grande o
pequeño, tenía un rol vital en el equilibrio de la selva.
Yaguareté, al comprender la importancia de la humildad y el
respeto por todos los seres, se transformó en un líder sabio y
protector de la selva. Su historia enseñó a la tribu y a las futuras
generaciones que la humildad y el respeto por la naturaleza son
fundamentales para la armonía y el equilibrio del mundo.
Moraleja:
La humildad y el respeto por todos los seres son esenciales para mantener
el equilibrio y la armonía en la naturaleza.
4. En busca del tesoro
Había una vez dos hermanos que habían ahorrado mucho dinero
y estaban buscando una forma de invertirlo. Un día, mientras
caminaban por unas colinas, vieron un terreno que en el pasado
había sido un próspero viñedo, pero que ahora estaba seco y
abandonado. Al acercarse a la casita que había junto al campo,
un hombre mayor salió a recibirlos.
Los hermanos le preguntaron al hombre por qué estaba
vendiendo ese espléndido terreno, y él les contó que lo había
comprado hace mucho tiempo, convencido de que allí se
encontraba un tesoro enterrado. Sin embargo, después de años
de búsqueda sin éxito, se había dado por vencido, ya que era
demasiado viejo para seguir intentándolo.
Los hermanos pensaron que tal vez podrían encontrar el tesoro
y decidieron comprar el terreno. Comenzaron a trabajar
arduamente, primero limpiando el campo de hojas y hierbas
secas, y luego humedeciendo la tierra para prepararla para la
siembra. Pasaron meses cavando y removiendo la arena, pero al
final, no encontraron ningún tesoro.
Aunque estaban desanimados por no haber encontrado lo que
buscaban, se dieron cuenta de que durante todo ese tiempo de
trabajo y esfuerzo, algo maravilloso había sucedido. El campo se
había transformado y ahora estaba lleno de hermosas vides que
comenzaban a dar sus primeros racimos de uvas.
Los hermanos llevaron las uvas al mercado y resultaron ser tan
deliciosas que se hicieron famosos en toda la región. Pronto,
todos querían comprar sus uvas y ellos ganaron mucho dinero.
Fue en ese momento que se dieron cuenta de que el verdadero
tesoro no estaba enterrado bajo la tierra, sino que lo habían
creado con su trabajo y esfuerzo.
[Link] moraleja de esta historia
El verdadero tesoro no siempre está en lo que buscamos, sino que a veces
se encuentra en el camino que recorremos para alcanzar nuestras metas.
El trabajo y el esfuerzo son valores esenciales en nuestra vida diaria, y a
través de ellos podemos lograr cosas maravillosas y encontrar la
verdadera recompensa.
[Link] Maya y el Azteca
Hace muchos años, vivían sólo dos hombres en una parte de
México, eran un indio maya y otro azteca. No se llevaban bien
porque venían de distintas tribus pero tampoco podían
separarse por razones de subsistencia.
Pasaron días y meses sin ponerse de acuerdo en nada, un día
por azares del destino les tocó tomar una decisión de la que
dependía su vida. El maya tenía razón y eso permitiría a ambos
vivir.
Sin embargo, el azteca neciamente se negó, ya que no quería
darle la razón a alguien que no fuese de su tribu. El azteca
acabó muriendo por no darle la razón al maya.
Moraleja
Acepta a los que son diferentes a ti.
[Link] Trajes de Charro
Había una vez cuatro trajes de charro en una tienda, estos eran
los más caros, elegantes y bellos. Aunque les fascinaba competir
entre ellos por cual era el mejor de todos. Un día se anunció la
visita del mejor charro del mundo a aquél pueblo donde se
encontraba la tienda. Tan pronto lo supieron los trajes se
pelearon aún más. Todos querían ser al que vistiera el más
famoso de los charros.
«Yo brillo más», «Soy el más caro», «Soy el mejor traje.» eso era
lo que se decían los desesperados trajes, todo para hacer sentir
menos al otro y que no pudieran lucirse. Tras muchas
discusiones, al fin llegó el charro a comprar un traje. Por
sorpresa el charro escogió un traje con mejores atributos, que
no era ninguno de los que tanto discutía y humillaba a los
demás.
Moraleja
Todos somos especiales pero esto no
nos hace superiores a los demás
[Link] Taco al PastorErase una vez un hombre
que había trabajado mucho para crear una empresa de textiles
mexicanos. Su producto se hizo conocido y un día un empresario
español le notificó que iba a visitar México porque le gustaría
ver sus textiles y comprarle algunos.
El mexicano aceptó encantado. finalmente iba a vender mucha
mercancía, para hacer crecer más su empresa y dar más
trabajos. Decidió buscar cosas que pudiesen gustar a su
visitante. Buscó los mejores restaurantes, leyó sobre la comida
española y decidió llevarlo al lugar donde ofrecieran la mejor
paella en todo México.
Cuando el español llegó fue recibido con todos los honores por el
mexicano. Le llevó al mejor hotel de la ciudad. Además se
ofreció a buscarlo cada mañana para recorrer la ciudad y hablar
de negocios.
A la hora del almuerzo del primer día, lo llevó a donde ofrecían
la mejor paella de México pero al bajarse del auto el español vio
un puesto pequeño de tacos. Se acercó y pidió un taco al pastor.
Cuando dio la primera mordida le gustó muchísimo y dijo:
«Dadme tacos al pastor y no paella. Es simple, pero sabroso.»
El mexicano de origen humilde se sintió orgulloso de sus raíces,
pidió otro taco y se sentó a comer con el español.
Moraleja
No te avergüences de tus orígenes.
[Link] Caballo y el Soldado
Erase una vez durante la guerra de independencia un soldado
que alimentaba a su caballo con buena cebada. Cuando el
conflicto terminó, el caballo volvió al campo para realizar
pesadas labores y a ser alimentado con paja. Pasado un tiempo,
empezó otra guerra y el soldado necesitaba a su caballo pero
ahora parecía más un asno. Entonces el soldado pensó que tenía
que cuidad sus cosas para mantenerlas en buen estado.
Moraleja
Si quieres mantener tus cosas en buen
estado cuídalas.
[Link] Serrano y el Jalapeño
Había una vez dos chiles, un serrano y un jalapeño, estaban en
un concurso de comida mexicana y los jueces eran reconocidos
chef. Tanto pronto supieron esa noticia ambos comenzaron a
discutir por quien era el más picante para impresionar a los
jueces. Durante días se prepararon para los jurados, ellos
decidirían cual es el mejor chile para luego utilizarlo en sus
comidas para una feria abierta al público.
Cuando llegó el tan ansiado momento de saber quien era el más
picante… La decisión los dejo sorprendidos a ambos, ya que
incluirían a los dos en sus comidas porque sus sabores y
características especiales para los platos que querían hacer. Así
los chiles se dieron cuenta que cada uno era especial a su
manera.
Moraleja
Nunca sabemos que tiene para ofrecer
el otro y quien lo necesita.
11. El perro fiel
El perro fiel es una de las mejores fábulas mexicanas. En ella se cuenta la
historia de un hombre que tenía un perro al que no paraba de maltratar,
debido, entre otras cosas, a la situación de pobreza que pasaba. El
espíritu de los animales, Kakasbal, habló con el perro maltratado y
le sugirió que abandonase a su amo, ya que todos los días recibía
muchas palizas. El animal se negó en rotundo diciéndole que nunca
escaparía porque él era un perro fiel, a pesar de que su dueño nunca se lo
agradeciera. El espíritu fue tan insistente que el perro le hizo creer que
aceptaría su propuesta. Para ello, debía venderle su alma y el animal
tendría un deseo.
El can le pidió al espíritu un hueso por cada pelo, ante eso el espíritu se
puso a contarlos hasta que el perro se acordó de su amo y se movió a
propósito para que éste perdiera la cuenta. Tras el enfado del espíritu, el
animal aseguró que fue por las pulgas. Este proceso se repitió hasta cien
veces, entonces Kakasbal se dio cuenta de que el perro no quería venderle
su alma. Por lo que le respondió al perro, «me has engañado, pero me
has dado una lección, porque ahora sé que cuesta mucho más
comprar el alma de una animal que la de un ser humano».
12. El águila y la flecha
Esta historia, nos presenta a un cazador que intentaba cazar un águila
valiéndose de su arco y sus flechas. Tras muchos intentos, finalmente hirió
al ave y ésta, mientras se retorcía de dolor, pudo ver como las plumas de la
flecha eran de águila. No pudo evitar pensar lo desdichada que era, ya que
había sido herida por alguien de su propia especie. En esta fábula podemos
extraer la lección, de que no hay derrota más dolorosa que la que se
produce con nuestras propias armas.
13. El camello, el elefante y el mono
La del camello, el elefante y el mono es una de las mejores fábulas
mexicanas cortas, y va más o menos así: Tras la muerte del león, que era el
rey de la selva, muchos animales se postularon para ser su sucesor. Los
más populares eran el camello y el elefante, pero alguien al que no se tenía
en cuenta alzó su voz. El mono empezó a sacar los defectos del camello y
del elefante, ya que otros no se atrevían a hacerlo. Al resaltar sus defectos,
los animales de la selva se dieron cuenta de que lo que el mono decía era
cierto y que, aunque estos fueran los más grandes y fuertes del lugar, la
fortaleza de su rey no debía medirse según la fuerza del animal, sino según
sus defectos, pues estos podían resultar más peligrosos que sus
virtudes. Lo que el mono demostró es que la fortaleza se mide con
las debilidades de cada uno.
14. La cabra y el cabrero
En esta fábula, una cabra quedó rezagada del resto debido a que quería
disfrutar del pasto un rato más. Un joven, para escarmentarla, le lanzó una
piedra con tan buena puntería que le rompió uno de sus cuernos.
Arrepentido, el muchacho se dirigió hacia ella suplicándole que no le dijera
nada a su dueño. A lo que la cabra le contestó que, aunque ella no
mencionara la historia, el cuerno roto le delataría. La moraleja es
que antes de realizar cualquier acto, considera las consecuencias
que podría tener.
15. El caballo y el soldado
Durante la guerra, un valeroso soldado alimentó a su caballo con buena
cebada. Una vez acabada, el animal fue relegado a las tareas del campo
por lo que volvió a hacer un trabajo muy pesado y a ser alimentado con
paja. Al cabo del tiempo, volvió a declararse la guerra y el soldado necesito
los servicios de su caballo que ahora más parecía un asno. El soldado se dio
cuenta entonces de algo muy importante: si quieres que tus posesiones
se mantengan en un buen estado, tienes la obligación de cuidar de
ellas. Una de las fábulas mexicanas más hermosas de todas.