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T 383 16

La Sentencia T-383/16 establece que el derecho a la seguridad social es fundamental y que la acción de tutela es procedente para solicitar el pago de prestaciones económicas, siempre que se presenten pruebas adecuadas. Se aborda la actuación temeraria en la interposición de múltiples tutelas y se determina que la carencia actual de objeto puede surgir si la situación que dio lugar a la tutela ha cesado. En este caso, se reconoció la pensión de invalidez, lo que llevó a la conclusión de que la vulneración de derechos había cesado.
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T 383 16

La Sentencia T-383/16 establece que el derecho a la seguridad social es fundamental y que la acción de tutela es procedente para solicitar el pago de prestaciones económicas, siempre que se presenten pruebas adecuadas. Se aborda la actuación temeraria en la interposición de múltiples tutelas y se determina que la carencia actual de objeto puede surgir si la situación que dio lugar a la tutela ha cesado. En este caso, se reconoció la pensión de invalidez, lo que llevó a la conclusión de que la vulneración de derechos había cesado.
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Sentencia T-383/16

DERECHO A LA SEGURIDAD SOCIAL-Servicio público de


carácter obligatorio y derecho irrenunciable

DERECHO FUNDAMENTAL A LA SEGURIDAD SOCIAL Y


PROTECCION POR MEDIO DE ACCION DE TUTELA-
Reiteración de jurisprudencia

A partir del reconocimiento del derecho a la seguridad social como


fundamental y autónomo, la acción de tutela es procedente para solicitar el
pago de prestaciones de tipo económico derivadas de su reconocimiento,
siempre y cuando el actor allegue los elementos probatorios que acrediten el
cumplimiento de los requisitos para ser beneficiario de la prestación, a menos
de que se compruebe que sus derechos se encuentran amenazados por un
perjuicio irremediable y existe considerable grado de certeza sobre la
procedencia de a solicitud.

ACTUACION TEMERARIA EN TUTELA-Presentación de varias


tutelas conlleva al rechazo o decisión desfavorable conforme al art. 38
del Decreto 2591/91

ACTUACION TEMERARIA Y COSA JUZGADA EN MATERIA


DE TUTELA-Buscan evitar la presentación sucesiva, además de
múltiple de las acciones de tutela

La interposición de dos o más acciones de tutela con identidad de hechos,


partes y pretensiones, puede dar lugar a una actuación temeraria si se
comprueba la existencia de mala fe en el comportamiento del accionante. Sin
embargo, cuando el uso inadecuado de la acción de tutela se manifiesta en la
interposición de varias acciones, es deber del juez de conocimiento procurar
la protección de los derechos fundamentales antes que declarar la
improcedencia con base en la temeridad, si comprueba que se cumple con
alguno de los supuestos atrás enunciados; (i) cuando hay de por medio
sujetos de especial protección constitucional o personas que están expuestas a
condiciones extremas de necesidad o ignorancia; (ii) cuando la violación de
los derechos persiste en el tiempo.

CARENCIA ACTUAL DE OBJETO-Fenómeno que puede


presentarse a partir de dos eventos que a su vez sugieren consecuencias
distintas: hecho superado y daño consumado

CARENCIA ACTUAL DE OBJETO POR HECHO SUPERADO-


Configuración
Existe carencia actual del objeto por hecho superado, cuando al momento de
proferir la decisión, el juez de tutela comprueba que la situación que había
dado lugar a la amenaza o vulneración de los derechos fundamentales
invocados, ha cesado; lo que deriva en que la protección a través de la tutela
pierde sentido y, en consecuencia, el juez de tutela queda imposibilitado para
emitir orden alguna de protección del derecho fundamental invocado.

PENSION DE INVALIDEZ DE PERSONA CON ENFERMEDAD


CRONICA, DEGENERATIVA O CONGENITA-Fecha de
estructuración de la invalidez desde el momento de la pérdida
permanente y definitiva de la capacidad laboral

CARENCIA ACTUAL DE OBJETO POR HECHO SUPERADO-Se


reconoció pensión de invalidez

En el caso operó la carencia actual del objeto por hecho superado, pues al
haberse expedido Resolución “Por la cual se reconoce una Pensión de
Invalidez”, el objeto se agotó y cesó la vulneración de los derechos B

Referencia: Expedientes T-5.472.187 y T-


5.485.573 (AC)

Acciones de tutela interpuestas por Julio


Cesar Sarmiento de Ávila contra la
Administradora Colombiana de Pensiones-
COLPENSIONES.

Derechos fundamentales invocados:


debido proceso, seguridad social, igualdad,
mínimo vital y vida digna.

Temas: (i) la procedencia de la acción de


tutela para el reconocimiento de
prestaciones sociales derivadas del
derecho a la seguridad social; (ii) la
actuación temeraria; (iii) la carencia actual
de objeto por hecho superado; (iv) el
derecho a la pensión de invalidez en casos
de enfermedades crónicas, degenerativas o
congénitas.

Problema jurídico: La Sala deberá


determinar si la Administradora
Colombiana de Pensiones –
COLPENSIONES-, vulneró los derechos
fundamentales invocados, al negarse a
reconocer la pensión de invalidez a favor
del actor, con fundamento en que no
cumplió con el mínimo de semanas
cotizadas dentro de los últimos tres años
anteriores a la fecha de estructuración de
la invalidez.

Magistrado Ponente:
JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB

Bogotá D.C., veintiuno (21) de julio de dos mil dieciséis (2016)

La Sala Séptima de Revisión de tutelas de la Corte Constitucional,


conformada por los magistrados Jorge Ignacio Pretelt Chaljub, quien la
preside, Alberto Rojas Ríos y Luis Ernesto Vargas Silva, en ejercicio de sus
competencias constitucionales y legales, y específicamente las previstas en los
artículos 86 y 241 numeral 9° de la Constitución Política, ha proferido la
siguiente,

SENTENCIA

En el proceso de revisión de los fallos proferidos por: (i) el Juzgado Trece


Laboral del Circuito de Barranquilla, el once (11) de agosto de dos mil quince
(2015) -Expediente T-5.472.187-; (ii) el Juzgado Quinto de Familia de
Barranquilla, el seis (06) de noviembre de dos mil quince (2015) y el Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, Sala Civil de Familia, el once
(11) de diciembre de dos mil quince (2015) -Expediente T-5.485.573-, en los
trámites de las acciones de tutela incoadas por Julio Cesar Sarmiento de Ávila
contra la Administradora Colombiana de Pensiones- COLPENSIONES.

1. ANTECEDENTES

De acuerdo con lo dispuesto en los artículos 86 y 241-9 de la Constitución


Política, 33 del Decreto 2591 de 1991 y 49 del Reglamento de esta
Corporación, la Sala de Selección de Tutelas Número Cuatro (04) de la Corte
Constitucional escogió a través del auto del veintinueve (29) de abril de dos
mil dieciséis (2016), notificado el doce (12) de mayo de dos mil dieciséis
(2016), la acción de tutela de la referencia para efectos de su revisión, y
además dispuso acumular entre sí los expedientes T-5.472.187 y T-5.485.573
por presentar unidad de materia, para que sean fallados en una sola sentencia.

De conformidad con el artículo 34 del Decreto 2591 de 1991, esta Sala de


Revisión procede a dictar la sentencia correspondiente.
1.1. SOLICITUD

El señor Julio Cesar Sarmiento de Ávila instauró acción de tutela en


dos oportunidades diferentes, el veintiocho (28) de julio y el catorce
(14) de octubre de dos mil quince (2015), contra la Administradora
Colombiana de Pensiones- COLPENSIONES, por considerar
vulnerados sus derechos fundamentales al debido proceso, a la
seguridad social, a la igualdad, al mínimo vital y a la vida digna, al
habérsele negado el reconocimiento de la pensión de invalidez mediante
Resolución No. GNR-198324 del dos (02) de julio de dos mil quince
(2015) por no cumplir con el mínimo de semanas cotizadas dentro de
los últimos tres años anteriores a la fecha de estructuración.

Con base en lo expuesto, solicita que se tutelen los derechos


fundamentales invocados y que se revoque la Resolución No. GNR-
198324 del dos (02) de julio de dos mil quince (2015) “Por la cual se
niega una pensión de invalidez”.

1.2. EXPEDIENTE T-5.472.187

1.2.1. Hechos y razones de la acción de tutela

[Link].El accionante manifiesta que es una persona en situación de


discapacidad, con una pérdida de capacidad laboral calificada en 63.5%,
estructurada el veintidós (22) de enero de dos mil ocho (2008).

[Link].Indica que en consecuencia, el cinco (05) de febrero de dos mil quince


(2015) radicó a través de apoderado judicial, una petición ante
COLPENSIONES solicitando el reconocimiento de la pensión de vejez.

[Link].Sostiene que el veintiuno (21) de julio de dos mil quince (2015) se le


informó que mediante Resolución No. GNR-198324 del dos (02) de
julio de dos mil quince (2015) le fue negado el reconocimiento de la
pensión de invalidez al constatarse que:

“(…) NO cumple con el requisito establecido en la Ley 860 de


2003, es decir no cuenta con las 50 semanas cotizadas, dentro
de los últimos tres (3) años anteriores a la fecha de
estructuración.

Que revisada la Historia Laboral del peticionario, se


estableció que solo cuenta con 41 semanas, al 22 de enero de
2008 (Fecha de Estructuración), razón por la cual no es
procedente el reconocimiento de la prestación solicitada”.
[Link]. Arguye que, a diferencia de lo sostenido por la entidad accionada,
conforme al resumen de semanas cotizadas que aporta, ha cotizado un
total de 255 semanas.

[Link].Considera que la decisión acusada resulta vulneradora de sus derechos


fundamentales y solicita que la Resolución No. GNR-198324 del dos
(02) de julio de dos mil quince (2015) “por la cual se niega una pensión
de invalidez” sea revocada.

[Link].Advierte que en su caso se presentan características especiales que


llevan a concluir que los medios de defensa ordinarios con los que
cuenta son ineficaces, pues es un sujeto de especial protección
constitucional debido a las disminuciones físicas que padece, que
inclusive lo llevaron a ser calificado con 63.5% de pérdida de su
capacidad laboral; por lo que en su concepto, la tutela procede como
mecanismo transitorio de protección y resulta desproporcionado exigirle
acudir a la jurisdicción contencioso administrativa para tramitar sus
pretensiones.

1.2.2. Traslado y contestación de la demanda

Admitida la demanda el día veintinueve (29) de julio de dos mil quince


(2015), el Juzgado Trece Laboral del Circuito de Barranquilla corrió
traslado a la parte accionada para que ejerciera su derecho de defensa y
rindiera informe sobre los hechos expuestos en el escrito de tutela entro
de los tres (03) días siguientes a la notificación del oficio. Sin embargo,
el término anterior venció sin que la Administradora Colombiana de
Pensiones –COLPENSIONES- hubiere rendido el informe requerido.

1.2.3. Decisiones judiciales

[Link].Primera instancia

El Juzgado Trece Laboral del Circuito de Barranquilla, mediante


sentencia del once (11) de agosto de dos mil quince (2015), resolvió no
amparar los derechos fundamentales invocados por el actor, al
considerar que al momento de la solicitud de reconocimiento de la
pensión de invalidez, el actor no cumplía con los requisitos previstos en
el artículo 1º de la Ley 860 de 2003 “Por la cual se reforman algunas
disposiciones del Sistema General de Pensiones previsto en la Ley 100
de 1993 y se dictan otras disposiciones” para obtenerla; pues si bien fue
calificado con un 63.5% de pérdida de capacidad laboral, no contaba
con 50 semanas cotizadas en los tres años anteriores a la fecha de su
estructuración.

[Link].Impugnación

Mediante escrito radicado el veintiuno (21) de agosto de dos mil quince


(2015), el actor impugnó la sentencia proferida por el fallador de
primera instancia, al considerar que la entidad accionada dio aplicación
a una norma que no está vigente, pues si bien el artículo 1º de la Ley
860 de 2003 dispone que para el reconocimiento de la pensión de
invalidez es necesario que el beneficiario haya cotizado 50 semanas
dentro de los 3 años anteriores a la estructuración del estado de
invalidez, mediante Sentencia T-221 de 2006 la Corte consideró que
“no se encontraba una explicación que justificara la existencia de
motivos inapelables que de manera forzosa impusieran medidas
regresivas”, por lo que en esa ocasión empleó la excepción de
inconstitucionalidad procediendo a inaplicar el artículo en mención.

En este sentido, indicó que “una vez proferido un fallo de Control de


Constitucionalidad de una ley, ningún juez puede aplicar en una
sentencia una norma legal que haya sido declarada inexequible por
parte de la Corte Constitucional, so pena de incurrir en el delito de
prevaricato, por violación directa de la Carta Política”.

[Link].Segunda instancia

No obstante lo anterior, y aunque el fallador de instancia concedió la


impugnación y remitió el expediente a la Sala Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, éste, mediante auto del
catorce de septiembre de dos mil quince (2015) resolvió denegar la
impugnación formulada por el accionante, por haber sido presentada
extemporáneamente.

1.2.4. Pruebas documentales

[Link].Comunicación del Dictamen de Calificación de Pérdida de la


Capacidad Laboral de fecha veintisiete (27) de agosto de dos mil
catorce (2014), suscrita por el Médico Laboral Henry Jair Quiñonez
Ramírez.

[Link].Notificación de la Resolución No. GNR-198324 del dos (02) de julio


de dos mil quince (2015).

[Link].Resolución No. GNR-198324 del dos (02) de julio de dos mil quince
(2015) “por la cual se niega una pensión de invalidez”.
[Link].Reporte de semanas cotizadas en pensiones actualizado al veintiuno
(21) de julio de dos mil quince (2015).

1.3. EXPEDIENTE T-5.485.573

1.3.1. Hechos y razones de la acción de tutela

[Link].El accionante, por medio de apoderado judicial, señala que se afilió a


COLPENSIONES a través de la empresa Cupertino Páez Monto desde
el primero (1º) de noviembre de mil novecientos noventa y siete (1997).

[Link].Afirma que empezó a presentar quebrantos de salud a principios del


año dos mil ocho (2008) y que por su grave estado, solicitó la
calificación de la pérdida de su capacidad laboral, obteniendo un
puntaje de 63.5% en el dictamen emitido por el Grupo Médico Laboral
de COLPENSIONES, en el cual se fijó como fecha de estructuración el
veintidós (22) de enero de dos mil ocho (2008).

[Link]. Aduce que dicho dictamen nunca fue recurrido por ninguna de las
partes, quedando ejecutoriada la pérdida de su capacidad laboral, por lo
que solicitó el reconocimiento de la pensión de invalidez y el pago de
los retroactivos pensionales correspondientes a partir de la fecha de
estructuración.

[Link].Menciona que mediante Resolución No. GNR-198324 del dos (02) de


julio de dos mil quince (2015) la entidad accionada resolvió negar el
reconocimiento de la pensión solicitada, toda vez que solo contaba con
41 semanas cotizadas dentro de los últimos tres años anteriores a la
fecha de estructuración de la discapacidad.

[Link].Precisa que COLPENSIONES ha dado aplicación a una norma que no


está vigente, pues si bien el artículo 1º de la Ley 860 de 2003 “Por la
cual se reforman algunas disposiciones del Sistema General de
Pensiones previsto en la Ley 100 de 1993 y se dictan otras
disposiciones” dispone que para el reconocimiento de la pensión de
invalidez es necesario que el beneficiario haya cotizado 50 semanas
dentro de los 3 años anteriores a la estructuración del estado de
invalidez, mediante Sentencia T-221 de 2006 la Corte consideró que
“no se encontraba una explicación que justificara la existencia de
motivos inapelables que de manera forzosa impusieran medidas
regresivas”, por lo que en esa ocasión empleó la excepción de
inconstitucionalidad procediendo a inaplicar el artículo en mención.
[Link].En este sentido, se cuestiona que “si este fondo es consiente que el
requisito de fidelidad tanto para la pensión de invalidez, vejez y de
sobreviviente fue expulsado del ordenamiento constitucional, ¿por qué
(…) la ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE PENSIONES sigue
aplicando una norma que no está vigente?”

1.3.2. Traslado y contestación de la demanda

Admitida la demanda el día dieciséis (16) de octubre de dos mil quince


(2015), el Juzgado Quinto de Familia de Barranquilla, corrió traslado a
la parte accionada para que ejerciera su derecho de defensa y rindiera
informe sobre los hechos expuestos en el escrito de tutela dentro de los
dos (02) días siguientes a la notificación del oficio; asimismo ofició a la
Gerente Nacional de Reconocimiento de la entidad, por tener interés
legítimo en la acción de conformidad con los artículos 13 y 19 del
Decreto 2591 de 1991. Sin embargo, el término anterior venció sin que
ninguno de los oficiados rindiera el informe requerido.

[Link]. No obstante, y posterior al fallo de primera instancia, la Gerente


Nacional de Defensa Judicial de la Administradora Colombina de
Pensiones –COLPENSIONES-, señora Haydée Cuervo Torres, remitió
un escrito en virtud del se pronunció sobre los hechos y pretensiones
expuestos en el escrito de tutela, en los siguientes términos:

[Link].1. Manifiesta que mediante Resolución No. GNR-198324 del dos (02)
de julio de dos mil quince (2015) le dio respuesta de fondo a la solicitud
radicada por el accionante, la cual se encuentra debidamente notificada;
por lo que la vulneración del derecho fundamental invocado ya se
encuentra superada, dando esto como resultado que las pretensiones de
la tutela queden sin objeto.

[Link].2. En este sentido, solicita lo siguiente:

“i) Declare el CUMPLIMIENTO DEL FALLO DE TUTELA,


dada la existencia de un hecho superado.

ii) Ordene el CIERRE DEL TRÁMITE INCIDENTAL, si


existiere, en contra de esta Administradora.

iii) Declare la carencia actual de objeto por hecho


superado.

iv) Como consecuencia de lo anterior se ordene el


ARCHIVO DEL PRESENTE TRÁMITE DE TUTELA.
v) Se nos comunique la decisión adoptada por su honorable
despacho frente al hecho superado”.

1.3.3. Decisiones judiciales

[Link].Primera instancia

El Juzgado Quinto de Familia de Barranquilla, mediante sentencia del


seis (06) de noviembre de dos mil quince (2015), resolvió negar por
improcedente la acción de tutela de la referencia, al considerar que el
accionante cuenta con otros medios judiciales de defensa ante la
jurisdicción de lo contencioso administrativo; siendo inadecuada la
acción de tutela al tener un carácter residual, subsidiario, supletorio y
cautelar.

Asimismo, sostuvo que de las pruebas allegadas al expediente no se


evidencia la existencia de un perjuicio irremediable en cabeza del
accionante, que justifique la procedencia de la acción de tutela como
mecanismo transitorio.

[Link].Impugnación

El día seis (06) de noviembre de dos mil quince (2015), el señor Carlos
Andrés Pérez Lalinde, obrando en calidad de apoderado judicial del
actor, impugnó el fallo de primera instancia reiterando los argumentos
expuestos en el escrito de tutela.

[Link].Segunda instancia

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, Sala Civil de


Familia, resolvió confirmar el fallo de primera instancia, pues en su
concepto, el actor no cumple con los requisitos exigidos por la ley para
el reconocimiento de la pensión de invalidez, por lo que la negativa de
la entidad accionada se encuentra justificada.

Por otro lado, y reconociendo la precaria situación económica y de


salud en la que se encuentra el señor Sarmiento de Ávila, resolvió
exhortarlo para que solicite a COLPENSIONES la indemnización
sustitutiva de la pensión de invalidez a la que tenga derecho; “trámite
que en el evento de ser promovido, debe ser atendido y resuelto por la
cuestionada de manera oportuna”.

1.3.4. Pruebas documentales


[Link].Reporte de semanas cotizadas en pensiones actualizado al veintiuno
(21) de julio de dos mil quince (2015).

[Link].Comunicación del Dictamen de Calificación de Pérdida de la


Capacidad Laboral de fecha veintisiete (27) de agosto de dos mil
catorce (2014), suscrita por el Médico Laboral Henry Jair Quiñonez
Ramírez.

[Link].Informe del Médico Laboral Henry Jair Quiñonez Ramírez, del


Dictamen sobre pérdida de la capacidad laboral del accionante, de fecha
trece (13) de agosto de dos mil catorce (2014).

[Link].Solicitud de reconocimiento de la pensión de invalidez, radicada el


cinco (05) de febrero de dos mil quince (2015).

[Link].Notificación de la Resolución No. GNR-198324 del dos (02) de julio


de dos mil quince (2015).

[Link].Resolución No. GNR-198324 del dos (02) de julio de dos mil quince
(2015) “por la cual se niega una pensión de invalidez”.

[Link].Acta de Declaración con fines extraprocesales rendida por Carmen


Graciela Castro Vanegas y Luis Alberto Sarmiento de Ávila ante la
Notaría Décima del Círculo de Barranquilla, el día once (11) de octubre
de dos mil catorce (2014).

[Link].Fotografías del accionante y de su lugar de vivienda.

[Link].Certificación de la existencia de un contrato de arrendamiento suscrito


entre el accionante y el señor José Francisco de la Rosa Barrios, y de
los valores que le adeuda por concepto de canon de arrendamiento.

[Link].Facturas de servicios públicos.

[Link]. Resumen de la Historia Clínica del señor Sarmiento de Ávila, de


fecha veinticuatro (24) de julio de dos mil trece (2013).

1.4. ACTUACIONES SURTIDAS EN SEDE DE REVISIÓN

Mediante escrito del diecinueve (19) de julio de dos mil dieciséis


(2016), recibido a través de la Secretaría General de esta Corporación el
veintidós (22) de julio de esta misma anualidad, se informó por parte de
la Gerente Nacional de Doctrina de Colpensiones, señora Edna Patricia
Rodríguez Ballén, que en el caso concreto operó la carencia actual del
objeto por hecho superado, teniendo en cuenta que:

1.4.1. Con ocasión de la escogencia de los expedientes de la referencia, esta


administradora efectuó nuevamente el estudio teniendo en cuenta el
precedente constitucional que se ha incorporado a las reglas del negocio
de la entidad en materia de enfermedades congénitas o degenerativas
para el reconocimiento de la pensión de invalidez, por lo que arribó a la
conclusión de que al accionante le asiste el derecho a la prestación
reclamada en sede administrativa y constitucional.

1.4.2. En efecto, Colpensiones emitió con base en las reglas jurisprudenciales,


el concepto jurídico No. BZ-2014-10721634 del veintiséis (26) de
diciembre de dos mil catorce (2014), en el que se incorporaron como
reglas del negocio los parámetros fijados por esa Corporación en cuanto
al reconocimiento y pago de la pensión de invalidez, respecto de las
personas que padecen de enfermedades degenerativas, catastróficas o
congénitas.

1.4.3. Según lo informado por el Área de Medicina Laboral de esta entidad, la


enfermedad que padece el accionante es de carácter progresivo y
crónico, por lo que la verificación del cumplimiento de las semanas de
cotización para acceder a la prestación reclamada, se puede hacer desde
la fecha en la que se expidió el dictamen de pérdida de capacidad
laboral, esto es, el trece (13) de agosto de dos mil catorce (2014).

1.4.4. Significa lo anterior, que durante el periodo comprendido entre el doce


(12) de agosto de dos mil once (2011) y el trece (13) de agosto de dos
mil catorce (2014), el actor reporta 62.73 semanas de cotización al
sistema de pensiones, por lo que a través de la Resolución No. GNR-
211474 del dieciocho (18) de julio de dos mil dieciséis (2016), fue
reconocida la pensión de invalidez.

1.4.5. En dicha acto administrativo se efectuó el reconocimiento de manera


retroactiva desde el mes de agosto de 2014, lo que arrojó como
resultado por retroactivo la suma de $14.829.113 que se pagarán en la
nómina del mes de agosto de 2016; hacia el futuro el pago será de un
salario mínimo legal mensual vigente (689.445), montos que permitirán
garantizar el mínimo vital cualitativo del accionante.

1.4.6. Así las cosas, el objeto de la solicitud de amparo desapareció, por lo que
efectuar el estudio de fondo llevaría a proferir órdenes judiciales que
caerían en el vacío.
2. CONSIDERACIONES

2.1. COMPETENCIA Y OPORTUNIDAD

La Sala Séptima de Revisión de Tutelas de la Corte Constitucional


es competente, de conformidad con los artículos 86 y 241 de la
Constitución, y con el Decreto 2591 de 1991, para revisar el fallo de
tutela adoptado en el proceso de esta referencia.

2.2. PROBLEMA JURÍDICO

La Sala deberá determinar si la Administradora Colombiana de


Pensiones –COLPENSIONES-, vulneró los derechos fundamentales al
debido proceso, a la seguridad social, a la igualdad, al mínimo vital y a
la vida digna del actor, al negarse a reconocer la pensión de invalidez a
su favor, argumentando que no cumplió con el mínimo de semanas
cotizadas dentro de los últimos tres años anteriores a la fecha de
estructuración de la invalidez.

Para resolver el problema jurídico planteado, la Sala analizará a


continuación las siguientes temáticas: (i) la procedencia de la acción de
tutela para el reconocimiento de prestaciones sociales derivadas del
derecho a la seguridad social; (ii) la actuación temeraria; (iii) la carencia
actual del objeto por hecho superado; (iv) el derecho a la pensión de
invalidez en casos de enfermedades crónicas, degenerativas o
congénitas; (v) caso concreto.

2.3. LA PROCEDENCIA DE LA ACCIÓN DE TUTELA PARA EL


RECONOCIMIENTO DE PRESTACIONES SOCIALES
DERIVADAS DEL DERECHO A LA SEGURIDAD SOCIAL

2.3.1. La seguridad social, conforme a lo previsto en los artículos 48 1 y 492


de la Constitución Política, es considerada por esta Corporación como
1“Se garantiza a todos los habitantes el derecho irrenunciable a la Seguridad Social. El Estado, con la
participación de los particulares, ampliará progresivamente la cobertura de la Seguridad Social que
comprenderá la prestación de los servicios en la forma que determine la Ley. La Seguridad Social podrá ser
prestada por entidades públicas o privadas, de conformidad con la ley. No se podrán destinar ni utilizar los
recursos de las instituciones de la Seguridad Social para fines diferentes a ella. La ley definirá los medios
para que los recursos destinados a pensiones mantengan su poder adquisitivo constante.”
2“La atención de la salud y el saneamiento ambiental son servicios públicos a cargo del Estado. Se garantiza
a todas las personas el acceso a los servicios de promoción, protección y recuperación de la salud.
Corresponde al Estado organizar, dirigir y reglamentar la prestación de servicios de salud a los habitantes y
de saneamiento ambiental conforme a los principios de eficiencia, universalidad y solidaridad. También,
establecer las políticas para la prestación de servicios de salud por entidades privadas, y ejercer su
vigilancia y control. Así mismo, establecer las competencias de la Nación, las entidades territoriales y los
particulares, y determinar los aportes a su cargo en los términos y condiciones señalados en la ley. Los
servicios de salud se organizarán en forma descentralizada, por niveles de atención y con participación de la
comunidad. La ley señalará los términos en los cuales la atención básica para todos los habitantes será
gratuita y obligatoria. Toda persona tiene el deber de procurar el cuidado integral de su salud y la de su
comunidad.”
un derecho constitucional fundamental, autónomo e irrenunciable,
además de un servicio público a cargo del Estado, el cual se encuentra
obligado a dirigir, coordinar y controlar su ejecución3; siendo su
objetivo principal proteger a las personas que están en imposibilidad
física o mental para obtener los medios de subsistencia que le permitan
llevar a cabo una vida digna a causa de la vejez, del desempleo o de una
enfermedad o incapacidad laboral.

“Así las cosas, el derecho a la seguridad social, en la


medida en que "es de importancia fundamental para
garantizar a todas las personas su dignidad humana” es un
verdadero derecho fundamental cuyo desarrollo, si bien ha
sido confiado a entidades específicas que participan en el
sistema general de seguridad social fundado por la Ley 100
de 1993, encuentra una configuración normativa
preestablecida en el texto constitucional (artículo 49
superior) y en los tratados internacionales que hacen parte
del bloque de constitucionalidad; cuerpos normativos que
dan cuenta de una categoría iusfundamental íntimamente
arraigada al principio de dignidad humana, razón por la
cual su especificación en el nivel legislativo se encuentra
sometida a contenidos sustanciales preestablecidos”.
(Negrilla por fuera del texto)

Asimismo, se ha reconocido el derecho a la seguridad social en


instrumentos internacionales tales como la Declaración Universal de
Derechos Humanos (artículo 224), la Declaración Americana de los
Derechos de las Personas (artículo 16 5), el Pacto Internacional de
Derechos Sociales y Culturales (artículo 9 6), el Protocolo Adicional a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (artículo 9 7) y el Código
Iberoamericano de la Seguridad Social (artículo 1º 8); que al haber sido

3 Sentencia T-164 de 2013. M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub.


4“Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el
esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada
Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al
libre desarrollo de su personalidad”.
5“Toda persona tiene derecho a la seguridad social que le proteja contra las consecuencias de la
desocupación, de la vejez y de la incapacidad que, proveniente de cualquier otra causa ajena a su voluntad,
la imposibilite física o mentalmente para obtener los medios de subsistencia”.
6“Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a la seguridad social,
incluso al seguro social”.
7“Toda persona tiene derecho a la seguridad social que la proteja contra las consecuencias de la vejez y de
la incapacidad que la imposibilite física o mentalmente para obtener los medios para llevar una vida digna y
decorosa. En caso de muerte del beneficiario, las prestaciones de seguridad social serán aplicadas a sus
dependientes”.
8“1. El Código reconoce a la Seguridad Social como un derecho inalienable del ser humano. 2. Este derecho
se concibe como garantía para la consecución del bienestar de la población, y como factor de integración
permanente, estabilidad y desarrollo armónico de la sociedad.”
aprobados y ratificados por Colombia, obligan el Estado a garantizar
este derecho humano y de interpretar las normas jurídicas en la materia
a la luz de los parámetros fijados en el derecho internacional.

2.3.2. En estos términos, la Corte Constitucional ha considerado que la


efectividad de esta garantía se deriva de: “(i) su carácter irrenunciable,
(ii) su reconocimiento como tal en los convenios y tratados
internacionales ratificados por el Estado colombiano en la materia y
(iii) de su prestación como servicio público en concordancia con el
principio de universalidad”9.

Sin embargo, se ha indicado que el carácter fundamental del derecho a


la seguridad social no puede ser confundido con su aptitud de hacerse
efectivo a través de la acción de tutela, pues la protección del derecho
fundamental a la seguridad social por vía de tutela tiene lugar cuando se
compruebe (i) la existencia de un perjuicio irremediable o la falta de
idoneidad del medio judicial ordinario 10; y (ii) que no existe
controversia jurídica en relación con la aplicación de la normatividad
correspondiente y los requisitos legales para acceder al derecho11.

No obstante lo anterior, y en caso de que no se encuentre plenamente


acreditado el cumplimiento de los requisitos previstos en la ley para
acceder al derecho, la Corte sostuvo en la sentencia T-836 de 2006 que
el juez de tutela podrá reconocer el derecho pensional de manera
transitoria, si los derechos fundamentales del solicitante se encuentran
amenazados por un perjuicio irremediable y existe un considerable
grado de certeza sobre la procedencia de la solicitud12.

Ello en razón a que al momento de analizar los requisitos de


procedibilidad de la acción de tutela, el juez debe tener en cuenta las
circunstancias de cada caso y ante la existencia de sujetos de especial
protección constitucional, el análisis de los requisitos debe ser menos
exigente13. Sobre el particular la sentencia T-515A de 200614 expuso:

“Ahora bien, es pertinente acotar que en materia de


procedibilidad de la acción de tutela, la Corte ha
manifestado que, no obstante la rigurosidad con que el juez
debe evaluar los requisitos exigidos para dar curso al
mecanismo de amparo, existen situaciones especiales en las
que el análisis de procedencia de la acción debe desatarse de
manera más amplia y permisiva, en atención a la especial
9 Sentencia T-414 de 2009. M.P. Luis Ernesto Vargas Silva.
10 Sentencia C-1141 de 2008. M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
11 Sentencia T-844 de 2013. M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub.
12 Sentencia T-836 de 2006. M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
13 Sentencia T-659 de 2011. M.P. Jorge Iván Palacio y T-805 de 2012, M.P. Jorge Iván Palacio.
14 M.P. Rodrigo Escobar Gil.
naturaleza de las personas que solicitan la protección de sus
derechos constitucionales fundamentales.”

1.1.1. En síntesis, y a partir del reconocimiento del derecho a la seguridad


social como fundamental y autónomo, la acción de tutela es procedente
para solicitar el pago de prestaciones de tipo económico derivadas de su
reconocimiento, siempre y cuando el actor allegue los elementos
probatorios que acrediten el cumplimiento de los requisitos para ser
beneficiario de la prestación, a menos de que se compruebe que sus
derechos se encuentran amenazados por un perjuicio irremediable y
existe considerable grado de certeza sobre la procedencia de a solicitud.

2.4. LA ACTUACIÓN TEMERARIA

2.4.1. En aras de evitar el uso desmedido de la acción de tutela y con el fin de


garantizar la eficiencia y prontitud en el funcionamiento de la
administración de justicia, se dispuso en el artículo 38 del Decreto 2591
de 1991 “Por el cual se reglamenta la acción de tutela consagrada en el
artículo 86 de la Constitución Política” que se rechazarán o decidirán
desfavorablemente las solicitudes que sean presentadas por la misma
persona o su representante, ante varios jueces o tribunales y sin motivo
expresamente justificado.

Al respecto, esta Corporación ha indicado que la actuación temeraria


consiste en “la interposición de tutelas idénticas, sin motivo
expresamente justificado, contrariando el principio de buena fe previsto
en el artículo 83 la Constitución Política” 15, y ha sido considerada
como una conducta “indebida para satisfacer un interés individual a
toda costa y que expresa un abuso del derecho cuando deliberadamente
y sin tener razón se instaura nuevamente una acción de tutela”16.

Así bien, la temeridad se acredita cuando existe identidad de hechos,


sujetos y pretensiones en las acciones de tutela 17, además de mala fe en
el actuar del accionante; evento en el cual, le corresponde al juez de
tutela rechazarla y poner las sanciones correspondientes contra el
accionante y el apoderado judicial, en caso de que lo hubiere. En estos
eventos, el juez de tutela debe acreditar la existencia de la mala fe,
desvirtuando la presunción de buena fe en la actuación del actor:

15Sentencia 001 de 2016. M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub.


16 Sentencia T-1215 de 2003. M.P. Clara Inés Vargas.
17“Esta Corporación en reiterada jurisprudencia ha sido enfática en manifestar que el juez constitucional al
momento de establecer si se configura una actuación temeraria, debe valerse de la figura de la tripe
identidad, a saber: (i) la identidad de las partes; (ii) la identidad de la causa petendi; y (iii) la identidad del
objeto. Adicionalmente, ha hecho alusión a la existencia de un hecho nuevo que permita convalidar la
duplicidad en el ejercicio de la acción”. (Sentencia T-008 de 2015. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio)
“(…) resulta razonable asumir que la temeridad se
configura únicamente si el actor ha obrado con mala fe,
deslealtad procesal, o si su actuación infringe el deber de
moralidad procesal. Por tanto, las sanciones sólo podrían
imponerse una vez se desvirtúe la buena fe del accionante,
pues está en principio se presume por mandato de la
Constitución”18.

2.4.2. No obstante lo anterior, y a pesar de que concurran todos los elementos


que configuran la temeridad, existen unos supuestos que tornan
procedente la acción de tutela y que obligan al juez a pronunciarse de
fondo sobre el asunto puesto en su conocimiento; puede inferirse que el
actor no ha actuado movido por la mala fe, cuando el ejercicio de la
acción se funda en:

“(i) la condición del actor que lo coloca en estado de


ignorancia o indefensión, propio de aquellas situaciones en
que los individuos obran por miedo insuperable o por la
necesidad extrema de defender un derecho y no por mala fe;
(ii) en el asesoramiento errado de los profesionales del
derecho; (iii) en la consideración de eventos nuevos que
aparecieron con posterioridad a la interposición de la
acción o que se omitieron en el trámite de la misma, o
cualquier otra situación que no se haya tomado como base
para decidir la(s) tutela(s) anterior(es) que implique la
necesidad de proteger los derechos fundamentales del
demandante; y por último (iv) se puede resaltar la
posibilidad de interponer una nueva acción de amparo
cuando la Corte Constitucional profiere una sentencia de
unificación, cuyos efectos hace explícitamente extensivos a
un grupo de personas que se consideran en igualdad de
condiciones, incluso si con anterioridad a dicha sentencia
presentaron acción de tutela por los mismos hechos y con la
misma pretensión”19.

Con respecto al primer supuesto, se ha indicado que las condiciones


particulares de los accionantes pueden dar lugar a que se haga un uso
impropio de la acción de tutela, de manera que “los requisitos formales
de la misma se convierten en una carga desproporcionada para ciertas
personas”20; por ejemplo, cuando hay de por medio sujetos de
especial protección constitucional o personas que están expuestas a
condiciones extremas de necesidad o ignorancia, condiciones que les
18 Sentencia SU-377 de 2014. M.P. María Victoria Calle Correa.
19 Sentencia T-580 de 2012. M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
20Ibídem.
impide obtener una asesoría jurídica idónea para hacer buen uso del
mecanismo de amparo constitucional.

En sentencia T-873 de 2013 se reiteraron algunos de los anteriores


supuestos y se agregó que la actuación no es temeraria cuando la
violación de los derechos persiste en el tiempo 21, frente a lo cual, la
Corte ha considerado que debe tenerse en cuenta esta posibilidad sobre
todo cuando se trata de sujetos de especial protección constitucional,
caso en el cual no es procedente declarar la improcedencia de la acción
de tutela por temeridad, aun cuando se observe una identidad de hechos,
partes y pretensiones:

“Adicionalmente, la Corte ha señalado que tratándose de


personas en estado de especial vulnerabilidad, no es
procedente negar la tutela por temeridad, a pesar de que se
observe una identidad de partes, hechos y pretensiones,
cuando el juez advierta que, no obstante la interposición de
una o varias acciones anteriormente, los derechos
fundamentales de los peticionarios continúan siendo
vulnerados. Esta situación, en consecuencia, constituye
otra causal que justifica la interposición de una nueva
acción de tutela.”22 (Negrilla por fuera del texto)

2.4.3. En síntesis, la interposición de dos o más acciones de tutela con


identidad de hechos, partes y pretensiones, puede dar lugar a una
actuación temeraria si se comprueba la existencia de mala fe en el
comportamiento del accionante. Sin embargo, cuando el uso inadecuado
de la acción de tutela se manifiesta en la interposición de varias
acciones, es deber del juez de conocimiento procurar la protección de
los derechos fundamentales antes que declarar la improcedencia con
base en la temeridad23, si comprueba que se cumple con alguno de los
supuestos atrás enunciados; (i) cuando hay de por medio sujetos de
especial protección constitucional o personas que están expuestas a
condiciones extremas de necesidad o ignorancia; (ii) cuando la
violación de los derechos persiste en el tiempo.

2.5. LA CARENCIA ACTUAL DEL OBJETO POR HECHO


SUPERADO

2.5.1. De conformidad con la jurisprudencia constitucional, la acción de tutela


pierde su razón de ser como mecanismo de protección judicial cuando
cesa la amenaza a los derechos fundamentales invocados, ya sea porque

21 Sentencia T- 873 de 2013. M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo.


22 Sentencia T-919 de 2004. M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.
23Ibídem.
la protección que propiciaba dicha amenaza desapareció o porque fue
superada; en estos casos, las órdenes que podría impartir el juez de
tutela se tornarían inocuas o contrarias al objetivo constitucionalmente
previsto para la acción de tutela24.

En efecto, el fin último de la acción de tutela es lograr una protección


pronta y oportuna a los derechos fundamentales amenazados o
vulnerados mediante la impartición de las órdenes necesarias por parte
del juez constitucional, para así procurar la defensa actual y cierta de
los mismos; sin embargo, cuando la situación de hecho que ha causado
la amenaza o vulneración del derecho invocado desaparece o se
encuentra superada, la acción de tutela pierde su razón de ser.

2.5.2. En este sentido, la carencia actual del objeto se configura por hecho
superado o por daño consumado; (i) en el primer caso, se comprueba
que entre el momento de interposición de la acción de tutela y el
momento del fallo, se satisfizo por completo la pretensión formulada en
la demanda25; mientras que, (ii) en el segundo caso, se verifica por parte
del juez que el daño que se pretendía evitar a través de la interposición
de la acción de tutela, se ocasionó26.

Al respecto ha considerado la jurisprudencia constitucional lo siguiente:

“Por un lado, la carencia actual de objeto por hecho


superado se da cuando entre el momento de la interposición
de la acción de tutela y el momento del fallo se satisface por
completo la pretensión contenida en la demanda de amparo
-verbi gratia se ordena la práctica de la cirugía cuya
realización se negaba o se reintegra a la persona despedida
sin justa causa-, razón por la cual cualquier orden judicial
en tal sentido se torna innecesaria. En otras palabras,
aquello que se pretendía lograr mediante la orden del juez
de tutela ha acaecido antes de que el mismo diera orden
alguna.

En estos casos, se debe demostrar que en realidad se ha


satisfecho por completo lo que se pretendía mediante la
acción de tutela, esto es, que se demuestre el hecho
superado, lo que autoriza a declarar en la parte resolutiva
24 Sentencia T-358 de 2014. M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub.
25“(…) el hecho superado se presenta cuando, por la acción u omisión (según sea el requerimiento del actor
en la tutela) del obligado, se supera la afectación de tal manera que “carece” de objeto el pronunciamiento
del juez (…) la Corte ha comprendido la expresión hecho superado en el sentido obvio de las palabras que
componen la expresión, es decir, dentro del contexto de la satisfacción de lo pedido en la tutela”. (Sentencia
SU-540 de 2007. M.P. Álvaro Tafur Gálvis)
26Sentencia T-612 de 2009. M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
de la sentencia la carencia actual de objeto y a prescindir
de orden alguna, con independencia de aquellas que se
dirijan a prevenir al demandado sobre la
inconstitucionalidad de su conducta y a advertirle de las
sanciones a las que se hará acreedor en caso de que la
misma se repita, al tenor del artículo 24 del Decreto 2591
de 1991.

Por otro lado, la carencia actual de objeto por daño


consumado se presenta cuando la vulneración o amenaza
del derecho fundamental ha producido el perjuicio que se
pretendía evitar con la acción de tutela, de modo tal que ya
no es posible hacer cesar la violación o impedir que se
concrete el peligro y lo único que procede es el
resarcimiento del daño originado en la vulneración del
derecho fundamental”27.

2.5.3. En estos términos, puede concluirse que existe carencia actual del
objeto por hecho superado, cuando al momento de proferir la decisión,
el juez de tutela comprueba que la situación que había dado lugar a la
amenaza o vulneración de los derechos fundamentales invocados, ha
cesado; lo que deriva en que la protección a través de la tutela pierde
sentido y, en consecuencia, el juez de tutela queda imposibilitado para
emitir orden alguna de protección del derecho fundamental invocado 28.

2.6. EL DERECHO A LA PENSIÓN DE INVALIDEZ EN CASOS DE


ENFERMEDADES CRÓNICAS, DEGENERATIVAS O
CONGÉNITAS

2.6.1. La pensión de invalidez es una manifestación del derecho a la seguridad


social y ha sido definida por esta Corporación como “la prestación
económica destinada a cubrir las contingencias generadas por la
enfermedad común o el accidente de trabajo que inhabilitan al afiliado
para el ejercicio de la actividad laboral”29.

De conformidad con el artículo 39 de la Ley 100 de 1993 “Por la cual


se crea el sistema de seguridad social integral y se dictan otras
disposiciones”, tienen derecho a la pensión de invalidez los afiliados
que han sido declarados inválidos, es decir, que han perdido el 50% o
más de su capacidad laboral, y que han cotizado cincuenta (50) semanas
dentro de los últimos tres (3) años inmediatamente anteriores a la fecha

27 Sentencia T-200 de 2013. M.P. Alexei Julio Estrada.


28 Sentencia T-358 de 2014. M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub.
29 Sentencia T-043 de 2007. M.P. Jaime Córdoba Triviño.
de estructuración, ya sea por invalidez causada por enfermedad general
o por accidente laboral:

“Artículo 39. Requisitos para obtener la pensión de


invalidez. Tendrá derecho a la pensión de invalidez el
afiliado al sistema que conforme a lo dispuesto en el
artículo anterior sea declarado inválido y acredite las
siguientes condiciones:

1. Invalidez causada por enfermedad: Que haya cotizado


cincuenta (50) semanas dentro de los últimos tres (3) años
inmediatamente anteriores a la fecha de estructuración.

2. Invalidez causada por accidente: Que haya cotizado


cincuenta (50) semanas dentro de los últimos tres (3) años
inmediatamente anteriores al hecho causante de la misma.”

2.6.2. En la práctica, se han generado inconvenientes a la hora de fijar la fecha


de estructuración de la incapacidad laboral, pues las Juntas de
Calificación de Invalidez normalmente la establecen dependiendo del
momento a partir del cual se presenta el primer síntoma o cuando se
diagnostica la enfermedad de conformidad con la historia clínica, sin
tener en cuenta que en muchas ocasiones las personas siguen trabajando
y cotizando al sistema a pesar de su diagnóstico médico.

Como consecuencia de ello, los fondos de pensiones se han negado a


reconocer y pagar la pensión de invalidez bajo el argumento de que las
cotizaciones realizadas con posterioridad a la fecha de estructuración,
no pueden ser tenidas en cuenta.

Al respecto, la jurisprudencia constitucional, en sentencias como la T-


348 de 201530, ha indicado que la fecha de estructuración se puede dar
de manera inmediata o de manera progresiva; en el primer caso, la fecha
normalmente coincide con la de la estructuración de invalidez, mientras
que en el segundo evento, se da una diferencia temporal entre la
totalidad de la incapacidad para seguir laborando y la fecha en que
comenzó la enfermedad o se presentó el primer síntoma.

Generalmente, el segundo supuesto se produce en aquellos casos en que


la pérdida de capacidad laboral surge como consecuencia de
enfermedades crónicas, degenerativas o congénitas de deterioro
progresivo, que se caracterizan por generar padecimientos de larga
duración o porque su fin o cura no se pueden determinar con exactitud,
30 M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub.
motivo por el cual la pérdida de la capacidad laboral se hace
permanente en el tiempo y de manera paulatina.

Esta Corporación ha reiterado que ignorar que el afiliado luego del


diagnóstico de su enfermedad o de la manifestación de algunos
síntomas siguió trabajando y cotizando al Sistema de Seguridad Social
en Salud debido a que la progresividad de su patología lo permitió,
genera una vulneración al derecho a la seguridad social de las personas
que se encuentran en situación de invalides, pues:

“· Desconoce la realidad de este tipo de pacientes, dando


prevalencia a la fecha que formalmente se ha indicado
como de estructuración de la invalidez, cuando en el caso
de enfermedades crónicas, degenerativas o congénitas se
debe dar un tratamiento diferente a las semanas cotizadas
por el afiliado ya que la pérdida de capacidad laboral es
gradual y por tanto la persona que sufre de alguno de este
tipo de padecimientos puede continuar desarrollando sus
actividades aún luego de la fecha fijada de estructuración, e
incluso de la calificación de invalidez.

· No contabilizar las cotizaciones realizadas con


posterioridad a la fecha de estructuración de la invalidez
para el reconocimiento de esta prestación puede generar un
enriquecimiento sin justa causa por parte del fondo de
pensiones al “beneficiarse de los aportes hechos con
posterioridad a la estructuración para, luego, no tener en
cuenta este periodo al momento de verificar el
cumplimiento de los requisitos exigidos para el
reconocimiento de la pensión.”

· Desconoce el artículo 3 del Decreto 917 de 1999 que


establece que el momento en que se estructura la invalidez
es: “la fecha en que se genera en el individuo una pérdida
en su capacidad laboral en forma permanente y definitiva”
mayor al 50%, es decir, cuando aquella no puede seguir
desarrollando las actividades propias de su oficio o labor, y
no aquella en que aparece el primer síntoma de la
enfermedad o la que se señala en la historia clínica como el
momento en que se diagnosticó la enfermedad.”31

La Corte Constitucional ha sostenido que el tratamiento jurídico que se


debe dar a este tipo de padecimientos, es diferente, pues cuando la fecha
31 Sentencia T-627 de 2013. M.P. Alberto Rojas Ríos.
de diagnóstico o del primer síntoma es distinta de aquella en que se
perdió efectiva y totalmente la capacidad laboral, es decir, cuando la
persona no pudo aportar más al sistema general de pensiones porque le
fue imposible seguir laborando, se deberá establecer como fecha de
estructuración de la invalidez, el día en que esa persona perdió de
forma definitiva y permanente su capacidad laboral, calificada con
un porcentaje igual o mayor al 50%; y es a partir de ese momento que se
debe verificar el cumplimiento de los requisitos establecidos por la
normativa aplicable en el caso concreto32.

2.6.3. En lo referente a la forma como debe definirse la fecha de


estructuración, con fundamento en el momento en que el afiliado pierde
en forma permanente y definitiva su capacidad laboral, esta
Corporación ha desarrollado diferentes criterios;

(i) La fecha debe definirse a partir de la emisión del calificación de


la pérdida de la capacidad laboral (T-561 de 2013 y T-483-2014).

(ii) La fecha se establece a partir del momento en que la persona


realizó el último aporte al Sistema General de Pensiones (T-427
de 2012 y T-627 de 2013).

(iii) La fecha se fija desde la solicitud de reconocimiento de la


pensión de invalidez ante la entidad encargada de ello (T-022 de
2013).

Teniendo en cuenta que existe una diversidad de criterios razonables


para definir la fecha de estructuración de la invalidez, la Corte
Constitucional ha considerado necesario definir uno solo que otorgue
mayores garantías de acceder a la pensión de invalidez, pues algunos de
ellos generan dificultades que podrían truncar el acceso a este derecho:

“Así por ejemplo, para el caso de la estructuración de la


invalidez a partir del día de la emisión del dictamen de
perdida de la capacidad laboral, puede ocurrir que con
posterioridad a este el afiliado alcance a cotizar un
considerable número de semanas más que, en principio, no
se tendrían en cuenta para el cómputo final, a pesar de que
con ellas pueda alcanzar el tantas veces mencionado
requisito de las 50 semanas establecido en el artículo 1º de
la Ley 860 de 2003.

32Ibídem.
Igual hipótesis puede presentarse en relación con el criterio
que define la fecha de estructuración al momento en que se
elevó la solicitud de pensión de invalidez, pues mientras la
persona con discapacidad espera la decisión puede aportar
un par de semanas más para ello. Pero, se reitera, en los
casos donde se adoptó esta solución el afiliado no cotizó
ninguna semana más allá de día en que hizo la solicitud,
por lo que era fácil determinar que cuando lo hizo su fuerza
laboral estaba los suficientemente disminuida como para
continuar haciendo aportes”.

Así bien, en la sentencia T-752 de 2014 33 se precisó que los escenarios


anteriores coinciden en que la fecha de estructuración de la invalidez se
fijó en un momento en que se pudo establecer que el peticionario no
hizo ningún aporte más, siendo este el factor determinante, el de la
última cotización; pues es este es el criterio que mejor refleja la
pérdida definitiva y permanente de la capacidad laboral de la persona.

En este sentido, en aquella oportunidad se concluyó que:

“(…) además de comprobar que la condición de salud


derivada de una enfermedad degenerativa, crónica o
congénita constituye una invalidez de más del 50% para el
peticionario, las administradoras de fondos de pensiones, al
encontrarse ante un caso de definición retroactiva de la
fecha de estructuración de la misma, deberán observar cuál
fue el último aporte realizado por él, para a partir de allí
verificar si cumple o no las 50 semanas cotizadas dentro
de los tres años anteriores, tal como lo dispone el artículo
1º de la Ley 860 de 2003”. (Negrilla por fuera del texto)

2.6.4. En síntesis, y aceptándose que la incertidumbre respecto a la fecha de


estructuración de la invalidez afecta los derechos de los afiliados y
posibles pensionados del sistema de seguridad social en los casos de
enfermedades crónicas, degenerativas o congénitas, el juez competente
debe tener en cuenta los aportes realizados al Sistema de Seguridad
Social en Salud durante los tres años inmediatamente anteriores a la
fecha de estructuración real de la invalidez, es decir, desde que realizó
el último aporte, para a partir de allí verificar si cumple o no las 50
semanas cotizadas que exige la ley.

2.7. ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO

33M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub.


En mérito de lo expuesto, y para efectos de resolver el problema
jurídico que por este juicio se propicia, a continuación se procederá a
determinar si: (i) a pesar de haber interpuesto multiplicidad de acciones
de tutelas con identidad de hechos, partes y pretensiones, es procedente
o no el amparo constitucional invocado por el señor Julio Cesar
Sarmiento de Ávila; y (ii) existe o no carencia actual del objeto por
hecho superado, teniendo en cuenta que durante el trámite de la acción
de tutela en sede de revisión, se informó por parte de Colpensiones que
mediante Resolución No. GNR-211747 del dieciocho (18) de julio de
dos mil dieciséis (2016), se reconoció la pensión de invalidez a favor
del accionante.

2.7.1. Consideraciones sobre la temeridad en el caso bajo análisis

[Link].Frente al primer cuestionamiento, se precisa que conforme a la línea


jurisprudencial en la materia y a las consideraciones expuestas en el
acápite anterior, las actuaciones temerarias en materia de acción de
tutela son reprochadas por nuestro ordenamiento jurídico (artículo 38
del Decreto 2591 de 1991) en aras de garantizar la eficiencia y prontitud
en el funcionamiento de la administración de justicia, pretendiéndose
además, proteger el principio de seguridad jurídica.

No obstante lo anterior, y en aquellos casos en los que se ha


comprobado que la interposición de dos o más acciones de tutela con
identidad de hechos, partes y pretensiones no se motiva en la mala fe
del actor, sino que existen ciertas circunstancias que justifican este
actuar, el juez de tutela debe pronunciarse de fondo sobre el asunto
puesto en su conocimiento.

Ello sucede en aquellos casos en los que el juez comprueba que la


condición del actor “lo coloca en un estado de ignorancia o
indefensión, propio de aquellas situaciones en que los individuos obran
por miedo insuperable o por la necesidad extrema de defender un
derecho”34 o cuando la violación de los derechos fundamentales
invocados persiste en el tiempo; circunstancias en las cuales los
requisitos formales de la tutela se convierten en una carga
desproporcionada para el actor y que justifican la interposición de una
nueva acción35.
34Sentencia T-580 de 2012. M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
35uede inferirse que el actor no ha actuado movido por la mala fe, cuando el ejercicio de la acción se funda
en: “(i) la condición del actor que lo coloca en estado de ignorancia o indefensión, propio de aquellas
situaciones en que los individuos obran por miedo insuperable o por la necesidad extrema de defender un
derecho y no por mala fe; (ii) en el asesoramiento errado de los profesionales del derecho; (iii) en la
consideración de eventos nuevos que aparecieron con posterioridad a la interposición de la acción o que se
omitieron en el trámite de la misma, o cualquier otra situación que no se haya tomado como base para
decidir la(s) tutela(s) anterior(es) que implique la necesidad de proteger los derechos fundamentales del
demandante; y por último (iv) se puede resaltar la posibilidad de interponer una nueva acción de amparo
[Link].En el caso bajo análisis, se observa que el señor Julio Cesar Sarmiento
de Ávila interpuso dos acciones de tutela, una el veintiocho (28) de
julio y la otra el catorce (14) de octubre de dos mil quince (2015), con
fundamento en la presunta vulneración de los derechos fundamentales
al debido proceso, a la seguridad social, a la igualdad, al mínimo vital y
a la vida digna por parte de COLPENSIONES, al habérsele negado el
reconocimiento de la pensión de invalidez mediante Resolución No.
GNR-198324 del dos (02) de julio de dos mil quince (2015) por no
cumplir con el mínimo de semanas cotizadas dentro de los últimos tres
años anteriores a la fecha de estructuración.

Al respecto se precisa que, en el caso concreto, se configuró la


identidad de hechos, de partes y de pretensiones que podría dar lugar a
la declaratoria de una conducta temeraria conforme a los lineamientos
expuestos por la jurisprudencia constitucional en la materia, pues:

(i) Ambas acciones de tutela se dirigieron contra el mismo


demandado (Colpensiones) y, a su vez, fueron propuestas por el
mismo sujeto (Julio Cesar Sarmiento de Ávila) quien obró a
nombre propio en una primera oportunidad, y a través de
apoderado judicial en la segunda.

(ii) Las dos solicitudes de amparo se basaron en los mismos hechos


consistentes en que se negó el reconocimiento de la pensión de
invalidez del actor, por no cumplir con el mínimo de semanas
cotizadas dentro de los últimos tres años anteriores a la fecha de
estructuración de la invalidez.

(iii) Las acciones de tutela buscaron la satisfacción de una misma


pretensión, que es el reconocimiento de la pensión de invalidez a
favor del accionante.

Por otra parte, se resalta que de la primera a la segunda solicitud de


amparo constitucional, no aconteció ningún hecho fáctico o jurídico
nuevo que ameritara la interposición de una nueva acción, tampoco se
evidencia que los jueces de instancia hubieren dejado de pronunciarse
sobre algún asunto puesto a su consideración.

[Link].No obstante lo anterior, y a pesar de haberse acreditado la “triple


identidad”, se considera que en el expediente de la referencia no
operó una actuación temeraria por parte del señor Sarmiento de
Ávila, ya que se evidencia que la condición de extrema
cuando la Corte Constitucional profiere una sentencia de unificación, cuyos efectos hace explícitamente
extensivos a un grupo de personas que se consideran en igualdad de condiciones, incluso si con anterioridad
a dicha sentencia presentaron acción de tutela por los mismos hechos y con la misma pretensión” .
vulnerabilidad que atraviesa el actor, dado su estado de invalidez y su
incapacidad para trabajar, lo llevó a interponer en dos oportunidades
diferentes la solicitud de amparo constitucional; además la afectación a
sus derechos fundamentales se ha mantenido en el tiempo.

En efecto, de los elementos probatorios allegados al expediente se


extrae que el accionante fue diagnosticado con linfedema no
clasificado, celulitis crónica en la pierna izquierda y obesidad
mórbida36, se encuentra valorado con un 63.5% de pérdida de capacidad
laboral37 y no percibe ingreso económico alguno que le permita llevar
una vida digna38.

En las declaraciones extrajuicio rendidas por los señores Luis Alberto


Sarmiento De Ávila y Carmen Graciela Castro Vanegas, que fueron
aportadas al expediente, se dispuso lo siguiente:

“(…) me consta personalmente, que el Señor SARMIENTO


DE ÁVILA reside en dos piezas localizadas en la Calle 17
No. 19-23 del Barrio Las Nieves de Barranquilla- bien que
se encuentra en un Estado Socio Económico Bajo y es una
persona demasiado pobre, no tiene ingreso alguno, no goza
de pensión, no tiene ningún tipo de patrimonio económico,
no tiene cuenta de Ahorro ni corriente, pues sufre de una
enfermedad en las dos (2) piernas que lo imposibilita
caminar y trabajar, manteniéndose acostado todo el tiempo.
El Señor JULIO CESAR SARMIENTO DE ÁVILA subsiste
de la calamidad pública, la de sus amigos y vecinos, NO
CUENTA CON NINGÚN TIPO DE RENTA, y este solo
dependía, al igual que su familia, del Salario que
devengaba de la empresa TRANS EMPRESARIAL LTDA
donde laboraba. Se encuentra en un estado de indefensión,
manifestando que le afecta el derecho fundamental a la
subsistencia, de este como persona, y la de sus hijos, madre,
quienes dependen del Señor SARMIENTO DE ÁVILA. Su
cónyuge lo abandonó por el Estado de Salud que padece, le
debe más de $8.000.000 al señor de la tienda, que le quedó
de pagar cuando le reconocieran la pensión, en arriendo
debe aproximadamente la suma de $26.000.000 en
Arriendo, debe de igual manera los servicios Públicos
Domiciliarios, en fin, su estado es en todos los sentidos
36Resumen de la Historia Clínica del señor Sarmiento de Ávila, de fecha veinticuatro (24) de julio de dos mil
trece (2013).
37Informe del Médico Laboral Henry Jair Quiñonez Ramírez del Dictamen sobre pérdida de la capacidad
laboral del accionante de fecha trece (13) de agosto de dos mil catorce (2014).
38 Acta de Declaración con fines extraprocesales rendida por Carmen Graciela Castro Vanegas y Luis Alberto
Sarmiento de Ávila ante la Notaría Décima del Círculo de Barranquilla, el día once (11) de octubre de dos mil
catorce (2014), [Link].; certificación de la existencia de un contrato de arrendamiento suscrito entre el
accionante y el señor José Francisco de la Rosa Barrios, y de los valores que le adeuda por concepto de canon
de arrendamiento; facturas de servicios públicos.
calamitoso”.

Se precisa adicionalmente, que el hecho de que el actor haya presentado


una segunda acción de tutela, pero esta vez, representado por un
apoderado judicial, es indicativo de que en su actuación no hubo mala
fe, sino que obró con el convencimiento de que con ayuda de un
profesional en derecho podría lograr el reconocimiento de sus
pretensiones, movido siempre por su condición de extrema
vulnerabilidad; en efecto, se observa que la segunda tutela se encuentra
más completa probatoriamente y los argumentos jurídicos utilizados son
más extensos que en la primera.

[Link].Así pues, se concluye que a pesar de haber presentado dos acciones de


tutela con identidad de hechos, sujetos y pretensiones, en el actuar del
señor Julio César Sarmiento de Ávila no hubo mala fe, y en
consecuencia no hubo temeridad; como se demostró, la afectación de
sus derechos se mantuvo en el tiempo y el actor obró siempre motivado
por su condición de extrema vulnerabilidad al encontrar que los medios
judiciales ordinarios de defensa con los que contaba no eran idóneos
para salvaguardar sus derechos fundamentales, requiriendo entonces de
un mecanismo breve y sumario como lo es la acción de tutela.

2.7.2. Consideraciones sobre la carencia actual del objeto por hecho


superado en el caso bajo estudio

[Link].Mediante escrito del diecinueve (19) de julio de dos mil dieciséis


(2016) se informó por parte de la Gerente Nacional de Doctrina de
Colpensiones, Edna Patricia Rodríguez Ballén, que mediante
Resolución No. GNR-211747 del dieciocho (18) de julio de dos mil
dieciséis (2016) se reconoció a favor del actor la pensión de invalidez
solicitada.

En el escrito se explicó que conforme a lo informado por el Área de


Medicina Laboral de esta entidad, se determinó que el actor padece de
una enfermedad progresiva y crónica, por lo que en aplicación de la
jurisprudencia constitucional y conforme a los parámetros fijados en el
concepto jurídico No. BZ-2014-10721634 del veintiséis (26) de
diciembre de dos mil catorce (2014), la verificación del cumplimiento
de las semanas de cotización para acceder a la prestación reclamada se
puede hacer desde la fecha en la que se expidió el dictamen de pérdida
de capacidad laboral, esto es, el trece (13) de agosto de dos mil
catorce (2014).
En este sentido, se comprobó que durante el periodo comprendido entre
el doce (12) de agosto de dos mil once (2011) y el trece (13) de agosto
de dos mil catorce (2014), el actor reportó 62.73 semanas de cotización
al sistema de pensiones.

Igualmente se manifestó que en el acto administrativo en mención, se


efectuó el reconocimiento de manera retroactiva desde el mes de agosto
de 2014, lo que arrojó como resultado por retroactivo la suma de
$14.829.113 que se pagarán en la nómina del mes de agosto de 2016;
hacia el futuro el pago será de un salario mínimo legal mensual vigente
(4.689.445).

[Link].En este sentido, se concluye que en el caso bajo análisis operó la


carencia actual del objeto por hecho superado, pues al haberse expedido
la Resolución No. GNR-211747 del dieciocho (18) de julio de dos mil
dieciséis (2016) “Por la cual se reconoce una Pensión de Invalidez”, el
objeto se agotó y cesó la vulneración de los derechos fundamentales
invocados por el accionante, por lo que realizar un análisis de fondo está
de más en esta ocasión.

En efecto, la pretensión principal del señor Sarmiento de Ávila era el


reconocimiento de su pensión de invalidez, la cual, durante el trámite de
la acción de tutela en sede de revisión, fue reconocida a través del acto
administrativo en mención.

2.8. CONCLUSIONES

2.8.1. A pesar de haber presentado dos acciones de tutela con identidad de


hechos, sujetos y pretensiones, en el actuar del señor Julio César
Sarmiento de Ávila no hubo mala fe, y en consecuencia no hubo
temeridad; como se demostró, la afectación de sus derechos se
mantuvo en el tiempo y el actor obró siempre movido por su condición
de extrema vulnerabilidad al encontrar que los medios judiciales
ordinarios de defensa con los que contaba no eran idóneos para
salvaguardar sus derechos fundamentales, requiriendo entonces de un
mecanismo breve y sumario como lo es la acción de tutela.

2.8.2. En el caso bajo análisis operó la carencia actual del objeto por hecho
superado, pues al haberse expedido la Resolución No. GNR-211747 del
dieciocho (18) de julio de dos mil dieciséis (2016) “Por la cual se
reconoce una Pensión de Invalidez”, el objeto se agotó y cesó la
vulneración de los derechos fundamentales invocados por el accionante,
por lo que realizar un análisis de fondo está de más en esta ocasión.
En efecto, la pretensión principal del señor Sarmiento de Ávila era el
reconocimiento de su pensión de invalidez, la cual, durante el trámite de
la acción de tutela en sede de revisión, fue reconocida a través del acto
administrativo en mención.

2.8.3. De conformidad con los argumentos expuestos, a continuación se


procederá a: Revocar la sentencia proferida por el Juzgado Trece
Laboral del Circuito de Barranquilla, el once (11) de agosto de dos mil
quince (2015), en virtud de la cual se denegó la protección de los
derechos fundamentales invocados por el actor en el Expediente T-
5.472.187; revocar la providencia proferida por la Sala Civil de Familia
del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, el once (11)
de diciembre de dos mil quince (2015), en virtud de la cual se confirmó
el fallo proferido por el Juzgado Quinto de Familia de Barranquilla, el
seis (06) de noviembre de dos mil quince (2015), que negó por
improcedente el amparo constitucional; para en su lugar declarar la
carencia actual del objeto por hecho superado.

3. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Séptima de Revisión de tutelas de la


Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por
mandato de la Constitución Nacional,

RESUELVE:

PRIMERO: REVOCAR la sentencia proferida por el Juzgado Trece Laboral


del Circuito de Barranquilla, el once (11) de agosto de dos mil quince (2015),
en virtud de la cual se denegó el amparo de los derechos fundamentales
invocados por el actor en el Expediente T-5.472.187; REVOCAR la
providencia proferida por la Sala Civil de Familia del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Barranquilla, el once (11) de diciembre de dos mil quince
(2015), que confirmó el fallo proferido por el Juzgado Quinto de Familia de
Barranquilla, el seis (06) de noviembre de dos mil quince (2015), por medio
del cual se negó por improcedente el amparo constitucional en el Expediente
T-5.485.573; para en su lugar DECLARAR la carencia actual del objeto por
hecho superado.

SEGUNDO: LIBRAR las comunicaciones previstas en el artículo 36 del


Decreto Ley 2591 de 1991.

Cópiese, notifíquese, comuníquese, publíquese y cúmplase.


JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB
Magistrado

ALBERTO ROJAS RÍOS


Magistrado
Ausente con permiso

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA


Magistrado
Con aclaración de voto

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ


Secretaria General
ACLARACION DE VOTO DEL MAGISTRADO
LUIS ERNESTO VARGAS SILVA
A LA SENTENCIA T-383/16

PROCESO DE REVISION DE SENTENCIAS DE TUTELA


SELECCIONADAS-No es posible que durante un trámite
constitucional reglado se puedan presentar varias ponencias con
cambios repentinos de decisión (Aclaración de voto)

Considero que si bien la Sala tomó la decisión adecuada para el caso,


también debió dejar en claro que fueron presentadas dos ponencias en sentido
contrario. No solo es transparente con las partes sino con la ciudadanía en
general. Estimo que no es posible durante un trámite constitucional reglado
se puedan presentar varias ponencias con cambios repentinos de decisión.
Mucho más cuando se hizo extemporáneamente.

M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub

Con el acostumbrado respeto por las decisiones de la Corte, expongo las


razones por las que decido aclarar mi voto en la presente sentencia, la cual
declaró la carencia actual de objeto por hecho superado en la acción de tutela
presentada por Julio César Sarmiento de Ávila en contra de Colpensiones.
Aunque estoy de acuerdo con el fallo y las consideraciones planteadas, debo
dejar en claro que durante el trámite de tutela recibí por parte del despacho
sustanciador, dos versiones completamente opuestas.

En la primera versión, el proyecto concedía el amparo de los derechos


fundamentales del actor tras estimar que hubo errores en la valoración que
Colpensiones hizo sobre las semanas cotizadas por el peticionario durante los
tres años anteriores a la fecha de estructuración de la invalidez, de manera
que, era claro que sí cumplía con los requisitos previstos en la ley para
conceder su pensión. No obstante, presentaron un nuevo proyecto, luego de
haberse cumplido los términos para tales propósitos, proponiendo declarar la
carencia actual de objeto por hecho superado, ya que Colpensiones profirió
resolución reconociendo la pensión del actor.

Considero que si bien la Sala tomó la decisión adecuada para el caso, también
debió dejar en claro que fueron presentadas dos ponencias en sentido
contrario. No solo es transparente con las partes sino con la ciudadanía en
general. Estimo que no es posible durante un trámite constitucional reglado se
puedan presentar varias ponencias con cambios repentinos de decisión. Mucho
más cuando se hizo extemporáneamente.

Con respeto,
LUIS ERNESTO VARGAS SILVA
Magistrado

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