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Las Ciencias Sociales

El documento explora el objeto de estudio y los fundamentos de las Ciencias Sociales, incluyendo disciplinas como la Sociología, Antropología, Política, Psicología, Geografía y Economía. Se destaca la importancia de un enfoque integral para entender los fenómenos sociales y se analizan las contribuciones de pensadores clave en cada disciplina. Además, se discute cómo estas ciencias han evolucionado y se han especializado a lo largo del tiempo, reflejando la complejidad de la sociedad humana.

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El documento explora el objeto de estudio y los fundamentos de las Ciencias Sociales, incluyendo disciplinas como la Sociología, Antropología, Política, Psicología, Geografía y Economía. Se destaca la importancia de un enfoque integral para entender los fenómenos sociales y se analizan las contribuciones de pensadores clave en cada disciplina. Además, se discute cómo estas ciencias han evolucionado y se han especializado a lo largo del tiempo, reflejando la complejidad de la sociedad humana.

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LAS CIENCIAS SOCIALES

En esta lección se abordará el objeto de estudio de las Ciencias Sociales y los


ámbitos sociales de aplicación de sus conocimientos. Fundamentos teóricos y
metodológicos de las diferentes ciencias sociales: Historia, Antropología,
Sociología, Psicología, Geografía, Política, Economía. El carácter transformador
de las Ciencias Sociales.

Introducción
Las ciencias que estudian la sociedad son, como hemos visto, muy diversas. En
el siglo xviii, la sociología fue pensada como la ciencia que se dedicaría
precisamente a dicho estudio. Sin embargo, la economía se inició por las mismas
fechas, y con paso más firme que la sociología. A finales del siglo xix, la
antropología era ya una ciencia muy avanzada y también había superado a la
sociología. Apareció entonces la psicología social, que también experimentará un
crecimiento rápido, pero en el siglo xx.
La diferencia de enfoques ha sido la constante en estos dos siglos. Por su parte,
el estudio de la política, aunque existía desde tiempos muy remotos en su versión
filosófica, empezó a utilizar herramientas científicas a mediados del siglo xx.
Estudiar la sociedad con un solo enfoque o perspectiva es un esfuerzo condenado
al fracaso. Por ello, la mejor forma de verla es de manera integral, en conjunto.
Un grupo humano cualquiera (una comunidad, una sociedad, una asociación)
tiene ciertas características comunes con todos los demás grupos. En primer lugar,
está formado por seres humanos, que tienen la particularidad de pensar, de
expresarse y de comunicarse entre ellos. En segundo lugar, esta agrupación de
personas tiene una cultura, reglas formales e informales, costumbres y
conocimientos comunes. ¿Cómo puede estudiarse lo que pasa en ese grupo
humano, desde qué enfoque? Pensemos un poco en el desarrollo de las ciencias
sociales, que como revisamos en el bloque anterior aparecen en la segunda mitad
del siglo xviii como producto de la Ilustración. Durante la evolución de las
ciencias sociales se han creado distintas ciencias que estudian en particular ciertos
aspectos de los fenómenos sociales. Así, cada una se enfoca en explicar cómo
funciona algo distinto: la cultura, la mente humana, las relaciones políticas, la
relación entre los aspectos materiales y las personas, la relación entre el entorno
y el desarrollo humano.
LA ANTROPOLOGÍA
Etimológicamente, la antropología es la ciencia que estudia el ser humano; en
realidad tiene raíces igualmente profundas que la sociología, pero se concentra en
un par de conceptos que le han dado una perspectiva distinta. Durante mucho
tiempo el estudio de las razas fue la base de la antropología; afortunadamente esta
idea ha sido superada y sólo queda el otro concepto básico: la cultura.
La antropología proviene de la división del estudio de lo humano que se produjo
durante el siglo xix en Europa Occidental. La antropología era una especie de
ciencia de los humanos considerados como diferentes de los europeos. Servía
para estudiar a los catalogados como salvajes, a las tribus, a las comunidades
tradicionales, primitivas y prehistóricas. En esos tiempos, ser distinto significaba
ser menos humano.
La antropología cubre un espectro muy amplio que va desde el estudio de lo social
hasta la antropología física, actividad ya muy cercana a la paleontología, pasando
por el estudio de las culturas locales (etnología) y su descripción (etnografía).
Hoy en día los antropólogos estudian el ser humano en sociedad partiendo del
concepto de cultura: por ejemplo, las subculturas propias de lo urbano o las
comunidades de migrantes. El universo de los antropólogos, con tan sólo el
estudio de la cultura parece infinito.
LA POLÍTICA
La política es algo complicado; estudiarla también es difícil. Para quienes se
dedican a ella, al poder, la negociación y la coerción, la política es un arte, como
pensaba Maquiavelo, el primero en analizar con todo detalle el poder en la época
moderna. Para quienes la han estudiado por siglos, la política es una forma de
pensar, de entender el mundo; es filosofía política. Para los investigadores del
siglo xx, la política es una ciencia, algo medible siguiendo el método científico.
Así que tenemos tres enfoques distintos de ver este asunto: la filosofía política, la
ciencia política y el arte de la política. De momento, a nosotros nos interesan sólo
las dos primeras. El arte de la política lo dejamos para los políticos profesionales.
Filosofía política se llama a la disciplina que estudia las formas de gobierno,
analiza cómo se maneja el poder y qué tipología puede construirse a partir de ello.
Estos estudios tienen más de filosofía que de ciencia, pues se basan más en la
interpretación de los pensadores que en la recopilación y análisis de datos.
El estudio de la forma de gobernar, de lo que es un gobierno o debe ser un buen
gobierno, se remonta a Platón y Aristóteles. Platón era un apasionado de la
política y no sólo quería entenderla, sino ejercerla. Escribió varios libros que
tocan el tema y uno dedicado por completo a él: La República. Como asesor
político, su principal éxito fue ayudar a Dionisio a establecer una “república”,
como Platón quería, en Sicilia. Dionisio acabó muerto y Platón en el exilio (un
tiempo de esclavo). No es lo mismo la filosofía que el arte.
Aristóteles fue menos ambicioso en este sentido. Escribió su libro Política, en el
que describe las formas de gobierno, sus ventajas y desventajas. En cierta forma,
Aristóteles construye sobre lo hecho por Platón y lo mejora. Después de los
antiguos griegos, poco se estudió este asunto, aunque los romanos tenían
habilidad para el manejo del poder. Prácticamente podemos brincar hasta el
siglo xv y llegar a Nicolás Maquiavelo, quien fue también asesor de políticos,
pero pretendía ser uno de ellos. Tampoco tuvo mucha suerte como practicante,
aunque dominaba la teoría, como es claro en El príncipe. Locke, Hume y
Berkeley, los empiristas ingleses, tienen su lugar en la filosofía política, lo mismo
autores franceses como Rousseau, Tocqueville y Montesquieu.
El pensamiento político tiene su punto más alto en los siglos xviii y xix, lo que
no resulta extraño si vemos que son los siglos de la construcción del Estado
liberal; es sobre ello que se construye este pensamiento, en su mayoría.
Lo que se conoce como ciencia política es el estudio sistemático de los procesos
de gobierno, utilizando métodos científicos. A diferencia de la filosofía política,
que especula sobre los valores y principios de la obligación política y con
términos como justicia, libertad, etc., la ciencia política trata de derivar principios
de hechos objetivos incorporando el elemento de la cuantificación, además del
análisis teórico que proveen otras disciplinas; busca establecer, por observación,
la existencia de uniformidades en el comportamiento político y obtener
inferencias correctas de estos datos. La diferencia no era tan clara a finales del
siglo xx. Los orígenes de la ciencia política contemporánea están en el entusiasmo
del siglo xix por crear ciencias sociales. El punto de partida es Saint Simon, un
socialista utópico que en 1813 sugiere que la moral y la política deben convertirse
en ciencias positivas, esto es, disciplinas en las que la autoridad descanse no en
preconcepciones subjetivas, sino en evidencia objetiva. Esto concuerda con el
positivismo de Augusto Comte. Ambos publicaron en 1822 el Plan de las
operaciones científicas necesarias para la reorganización de la sociedad, en el
que argumentaban, entre muchas otras cosas, que los políticos deberían ser físicos
sociales y que el propósito de la física social era descubrir las (estables) leyes del
progreso.

LA SOCIOLOGÍA
La sociología es la ciencia de las instituciones y las acciones de los grupos
humanos, de su origen y funcionamiento, y de su evolución dentro del sistema en
que vivimos. Es una definición, y como todas, tiene sus defectos. Más en este
caso que en otras ciencias sociales, porque la sociología ha sido, desde su inicio,
una disciplina demasiado amplia y poco definida.
Se atribuye el origen de esta disciplina a Augusto Comte (1798-1857), para
quien el conocimiento debe pasar por tres estados: teológico, metafísico y
positivo. Comte construyó una interpretación de cómo estudiar a la sociedad en
la que la sociología era la ciencia máxima, una especie de “física social” que
ayudaría no sólo a entender nuestro comportamiento, sino a predecirlo y a actuar
sobre él. Posiblemente
el único sucesor de Comte, propiamente hablando, sea Herbert Spencer (1820-
1903), a quien también ya habíamos citado cuando nos referimos a la inadecuada
adaptación de la teoría de la evolución a las ciencias sociales.
En sociología se suele considerar más bien a Emile Durkheim (1858-
1917) como el iniciador de la disciplina. A finales del siglo xix, Durkheim
publicó varios estudios (La división del trabajo, 1893; Las reglas del método
sociológico, 1895; Suicidio, 1897) que establecieron las bases sobre las que el
estudio de la sociedad fue tomando una forma más ordenada. Según Durkheim,
existe algo llamado “hechos sociales” que debe ser estudiado con el mismo rigor
que los físicos estudian sus asuntos; estos hechos son resultado de la sociedad en
su conjunto y no únicamente de los individuos que participan en ellos. Es decir,
lo que ocurre en la sociedad es más que la suma de las acciones individuales.
Tal vez el concepto durkheimiano más conocido a inicios del siglo xxi sea
la anomia: una circunstancia social en la que se pierden las reglas sociales y, en
consecuencia, los individuos que forma parte de esa sociedad pierden las normas
que los ayudan a guiar su comportamiento. En su libro acerca del suicidio,
Durkheim utiliza la anomia como una explicación social de este comportamiento
individual: aumentan los suicidios en sociedades donde las normas parecen
desaparecer, provocando en los individuos una sensación de “no caber en ella”.
Contemporáneos de Durkheim son Ferdinand Tönnies (1855-1936) y Max
Weber (1864-1920), cuyo análisis de la sociedad es muy diferente. Tönnies, un
poco mayor que Durkheim, es una influencia en él y en Weber. Su obra más
importante es Economía y sociedad, en la que sostiene que existen dos formas de
asociación humana: una, la comunidad, tiene como cemento las tradiciones, la
vocación común; la otra, la sociedad, está enfocada al bienestar individual, es una
asociación con fines y medios racionales.
Max Weber llevará aún más adelante esta idea. Considera que los seres humanos
tienen distintas motivaciones y toman decisiones de modo diferente. A partir de
esta diferencia, argumenta que la forma de pensar, la ideología, puede ser de gran
importancia a la hora de decidir, y por lo tanto podría determinar la forma de
producción de una sociedad.
A. R. Radcliffe-Brown (1881-1955) y Bronislaw Malinowski (1884-1942),
seguirán el esfuerzo de Durkheim por definir un método de la sociología y
precisarán con mucho rigor el concepto de función. Estudiar la función, dice
Anthony Giddens, “es analizar la contribución que una práctica social hace a la
continuidad de su sociedad en su conjunto”. Por ejemplo, la función que
desempeñan los rituales de paso a la edad adulta en la continuidad y el
funcionamiento de la sociedad.
Los grandes sociólogos de la posguerra son estadounidenses. Talcott Parsons
(1902-1979) construye una “teoría de la acción social” que aplica la teoría de
sistemas a la visión funcional de la sociología. Robert Merton (1910-
2003) ampliará la visión de Malinowski sobre el funcionalismo, proponiendo la
diferenciación de las funciones manifiestas y latentes, entre otras
contribuciones.
El antropólogo Claude Levi-Strauss (1908-2009) intentará en esos años
construir un modelo totalmente diferente con base en el trabajo de Ferdinand de
Saussure (1857-1913), lingüista que establece una explicación sobre el lenguaje
en la que utiliza la estructura como un elemento definitorio. Levi-Strauss
considera que ese mismo proceso ocurre en lo social, y sobre ello arma una
explicación que en las décadas de 1960 y 1970 se llamaría estructuralismo.
La idea básica de esta interpretación de la sociedad es que la estructura del
lenguaje es determinante en la forma como pensamos y, por lo tanto, la forma en
que vivimos en sociedad. Como dice Giddens, esta corriente ha resultado muy
útil en la interpretación de la comunicación, los signos y símbolos, pero menos
en la cuestión propiamente sociológica.
EL DERECHO
Las reglas formales de la sociedad se agrupan en algo que llamamos derecho. Se
trata de reglas básicas que el Estado puede imponer a la sociedad; de hecho, lo
hace. Antes de aclarar lo que significa regla, veamos lo que significa derecho. El
derecho puede ser objetivo, que es el conjunto de normas constitutivas de un
ordenamiento jurídico (lo que denominamos derecho romano o derecho
mexicano, por ejemplo); puede ser subjetivo, que se refiere a las facultades que
la ley reconoce a un individuo (como la calidad de propietario, por ejemplo);
puede ser vigente, el que aplica en una condición determinada; o puede
ser positivo, que es el conjunto de normas que efectivamente se observan; esto
incluye no sólo la ley, sino muchas costumbres.
Norma jurídica es el nombre que los abogados dan a las reglas sociales. Y una
norma tiene ciertas características importantes. Primero, es heterónoma, o sea
que la hace alguien distinto de aquél al que se aplica (no nos damos nosotros solos
nuestras reglas); segundo,
es bilateral, porque concede derechos y obligaciones a las partes que se
involucran (por eso es bilateral: dos lados); tercero, es exterior, su cumplimiento
tiene que ver con las relaciones con los demás, no con el interior de uno mismo,
y cuarto, es coercible, o sea que se puede sancionar a quien no la cumple, al
menos de manera hipotética. Cuando una regla cumple con estas cuatro
características hablamos de una norma jurídica.
Estas normas, cuando alcanzan el nivel de leyes, acostumbran tener una estructura
también muy definida. La estructura de una norma jurídica consta de dos partes:
la hipótesis y la disposición. La hipótesis, como vimos antes, es algo posible de
ocurrir; la disposición es lo que debe hacer la autoridad (o las partes involucradas
en el asunto) cuando la hipótesis se cumple. Por ejemplo, si una persona mata a
otra, la disposición es que ha cometido un delito y debe ser castigada por ello.
Cuando la hipótesis “mató a otro” se cumple, hay que aplicar la disposición. En
este mismo ejemplo pueden existir muchas hipótesis: ¿fue a propósito? ¿Hubo
premeditación? Y para cada hipótesis la disposición va cambiando.
LA ECONOMÍA
Si queremos definiciones, la economía tiene un buen surtido de ellas. La más p
opular se debe al economista inglés Lionel Robbins: “economía es la ciencia que
estudia el comportamiento humano como una relación entre fines y medios
escasos que tienen usos alternativos”. Sin embargo, esta definición adolece de
defectos, tal vez menores, desde el punto de vista práctico, pero importantes desde
un enfoque epistemológico: falta, por ejemplo, el concepto de sociedad en esta
definición y los fines y los medios no se identifican claramente.
Oskar Lange propone como definición de economía la siguiente: “La economía
política, o economía social, es el estudio de las leyes sociales que gobiernan la
producción y distribución de los medios materiales que satisfacen las necesidades
humanas”. El problema de utilizar conceptos como “leyes sociales” o “medios
materiales” es que oscurecen el sentido de la definición.
Edmond Malinvaud, economista francés contemporáneo, propone una
kilométrica definición que intenta capturar el sentido de la economía sin utilizar
conceptos indefinidos: “Economía es la ciencia que estudia cómo los recursos
escasos son empleados para la satisfacción de las necesidades de los hombres en
sociedad: por una parte, está interesada en las operaciones esenciales de la
producción, distribución y consumo de los bienes y, por la otra, en las
instituciones y actividades cuyo objeto es facilitar estas operaciones”.
LA PSICOLOGÍA
La psicología es la disciplina científica que estudia los procesos mentales y el
comportamiento en los humanos y otros animales. La mente es, posiblemente, lo
más complejo que conocemos, así que la ciencia que se dedica a ello es,
naturalmente, amplísima. Esta misma amplitud dificulta la construcción de una
visión teórica general. Existen muchos campos de trabajo en la psicología, desde
cuestiones aplicadas (industria, re- cursos humanos, consumidores) hasta
experimentales, incluyendo la psicología clínica, que es posiblemente la más
importante. La psicología experimental tiene también un amplio rango de
operación, educacional, infantil, social, fisiológica, etcétera.
En lo que respecta a la psicología social podemos identificar toda una escuela a
finales del siglo XIX. Los más significativos estudios provienen de Gabriel Tarde,
Gustave Le Bon, Lucien Lévy-Bruhl y también de Emile Durkheim, quien,
aunque proviene de la sociología, escribe un libro acerca del suicidio y utiliza el
concepto de anomia (que expondremos más adelante) como una explicación
social de este comportamiento individual.
La psicología social es el estudio científico del comportamiento de los individuos
en su ambiente social y cultural. Al igual que muchas otras ramas de la psicología,
su crecimiento se dio durante el siglo XX y se ha centrado mucho en Estados
Unidos, aunque a principios del siglo XXI es claramente una disciplina universal,
con enfoques muy diferentes.
Buena parte de la investigación en psicología social se realiza en laboratorio, con
las deficiencias que eso lleva consigo, aunque también con sus ventajas. El
comportamiento social se entiende como el producto de factores biológicos
innatos resultantes de la evolución, así como de factores culturales que emergen
en el curso de la historia. Desde el siglo XIX se tenía la idea de que la influencia
de los factores ambientales y sociales determinaba el comportamiento de los seres
humanos; sin embargo, en las décadas de 1960 y 1970 la investigación con
animales (primero mandriles, después chimpancés y gorilas) mostró que tenían
muchas cosas en común con los seres humanos.
Aunque las preocupaciones por entender la mente son antiquísimas, el estudio
formal de la psicología suele fecharse hacia 1879, año en que Wilhelm Wundt
(1832- 1920) fundó el primer laboratorio de investigación psicológica en la
Universidad de Leipzig, Alemania. En 1890, William James (1842-
1910) publicó su libro Principios de psicología. También se consideran pioneros
de esta disciplina Hermann Ebbinghaus (1850-1909), estudioso de la memoria,
e Ivan Pavlov (1849-1836), famoso por su experimento del condicionamiento de
un perro, el cual aprendió que cada vez que sonaba una campana le darían de
comer, de forma que con sólo el sonido de la campana empezaba a salivar,
esperando su comida.
La psicología abreva de un campo que no es exactamente psicológico, el
psicoanálisis; posiblemente el más famoso estudioso de la psique humana
sea Sigmund Freud (1856-1939), su creador. Freud construyó una explicación
de la psique humana como la lucha de tres diferentes niveles de personalidad: el
yo, el ello y el superyó. Esta explicación la hizo con base en trabajos previos, pero
muy frecuentemente se le asignan a él. El yo sería la personalidad de una persona;
el ello es la personalidad infantil, la que quiere todo sin responsabilidad alguna;
finalmente, el superyó es la personalidad moralista, que nos impone reglas.
Freud es un personaje sumamente polémico. Primero, porque buena parte de sus
propuestas teóricas son retomadas de otros investigadores, a los que
normalmente no daba crédito; segundo, porque gran parte de esas propuestas no
son científicas, es decir, no se pueden refutar (en términos de los postulados de
Karl Popper). Por último, porque hay evidencia de que Freud alteró los reportes
de sus investigaciones para darle sustento a sus ideas.
Los seguidores más fieles de Freud en el siglo XX fueron Carl G. Jung (1875-
1961) y Jacques Lacan (1901-1981) que, aunque critican y modifican lo
propuesto por Freud, siguen considerándose herederos de él. Erich Fromm
(1900-1980), originalmente freudiano, terminó por rechazar las propuestas de
Freud y por construir una interpretación distinta.
Una escuela diferente, construida sobre las bases de Pavlov, es el conductismo,
fundado por John Watson (1878-1958), pero cuyo exponente más conocido
es Burrhus F. Skinner (1904-1990). La idea básica de esta corriente es que la
conducta del ser humano, aunque no pudiese ser entendida por completo, podría
guiarse o dirigirse haciendo lo que Pavlov había logrado con su perro:
condicionar el comportamiento. Esta escuela, mayoritariamente estadounidense,
perdió mucho apoyo en la década de 1970, cuando se hizo evidente que no sólo
no explicaba, sino que tampoco podía cumplir su promesa de condicionar el
comportamiento, afortunadamente.
Finalmente, a partir de la década de 1980 ha crecido de manera significativa la
escuela cognitiva, la cual podemos considerar que tiene cierta herencia de
William James. Esta escuela es hoy la más importante en términos de
investigación científica y no tiene nada que ver ni con el psicoanálisis ni con la
terapia. Se trata más bien de explicar el comportamiento humano, incluyendo la
mente, con base en la evolución, la fisiología y la estructura del cerebro.
GEOGRAFÍA HUMANA
Hasta ahora hemos hablado de ciencias sociales que se dedican al estudio de
cuestiones abstractas relacionadas con las sociedades humanas, como la cultura
o la políticao de cuestiones más concretas, pero que carecen de una forma física
real, como el derecho o la economía. Sin embargo, no debemos pasar por alto el
hecho de que las sociedades habitan en territorios físicos determinados y
concretos, por lo que éstos también deben ser tomados en cuenta. Así, la geografía
humana es la disciplina que se encarga de estudiar las relaciones entre las
sociedades humanas y el espacio en que éstas habitan. Las sociedades van
estableciendo diversos tipos de relaciones con el ambiente, que pueden ir desde
las limitaciones que impone un territorio hasta el desarrollo de una sociedad en
un cierto momento histórico (piensa, por ejemplo, en la disponibilidad de recursos
para alimentar a una ciudad o a un país), hasta las modificaciones que provoca el
propio ser humano al ambiente (como cuando se construye una presa y se deben
inundar grandes cantidades de tierra). Estas relaciones obedecen a diversos
factores económicos, políticos, culturales, sociales, etc., y provocan la formación
de sistemas geográficos, formados por la sociedad y su medio físico.
Tradicionalmente se considera que la geografía humana tiene sus orígenes en el
trabajo de Friedrich Ratzel (1844-1904) Antropogeografía, en el que la
geografía se empieza a ocupar regularmente del ser humano. En un principio, la
geografía humana, fuertemente influida por el positivismo, se planteó como
problema principal cómo tratar empíricamente la relación entre hombre y
naturaleza. Una de las primeras discusiones que se dieron dentro de esta disciplina
fue si es más importante la influencia del ser humano sobre el medio, entendido
como la conjunción de suelo, flora, fauna y clima, o la del medio sobre el ser
humano.
Dentro de la geografía humana destacan tres escuelas. La primera de ellas es la
alemana, en la que prevalecen los trabajos de Otto Schlüter (1872-1959) y
de Alfred Hettner (1859-1941), y que tiene por elemento central al paisaje
cultural. Por
su parte, la escuela francesa, representada por Vidal de la Blache (1845-
1918), proponía una crítica al determinismo de la escuela alemana, enfocándose
más en el estudio de los “modos de vida”, que en el del paisaje, pero considerando
siempre el medio como marco y no como causa de la acción humana
modificadora del espacio.
Por último, tenemos a la escuela norteamericana, que tardó más tiempo en desar
rollarse, ya que en ese país la geografía estuvo dominada por la geología hasta
principios del siglo XX. Esta escuela establece que las relaciones entre los seres
humanos y el medio en el que habitan son más bien relaciones de
interdependencia e interacción, lo que a partir de los trabajos de autores
cómo Harland Barrows (1923), permite hablar de una ecología humana.
Como te puedes imaginar, existen una gran variedad de puntos de contacto entre
los seres humanos y el medio físico en el que habitan, lo que ha provocado el
surgimiento de distintas ramas dentro de la propia geografía humana. Dentro de
éstas, destacan las siguientes:
• Geografía económica. Estudia el desarrollo temporal de los procesos
económicos, cómo la distribución geográfica de los recursos y factores
económicos o las condiciones geográficas que permiten o no un desarrollo
sostenible para una sociedad en un momento dado.
• Geografía de la población. Estudia los patrones de distribución de los seres
humanos y la forma en que éstos se han modificado históricamente. Está
estrechamente ligada con la demografía y, por la naturaleza de su objeto de
estudio, con la labor de los gobiernos en la toma de decisiones y en el
establecimiento de políticas públicas. Últimamente, dentro de esta rama ha
cobrado gran importancia el estudio de los flujos migratorios.
• Geografía rural. Estudia las relaciones entre seres humanos y el medio rural,
por lo que se centra en las problemáticas derivadas de la actividad económica
ligada al campo, como la agricultura o la ganadería.
• Geografía urbana. Estudia los procesos de urbanización, las
problemáticas aso- ciadas al emplazamiento de las ciudades o las redes que van
formando las ciudades en un espacio geográfico determinado.

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