SEMINARIO
BIBLICO GAMALIEL
ENSAYO DE ROMANOS Y GALATAS
DOCENTE:
PASTOR JOSÉ LUIS CELIS
CURSO:
ROMANOS Y GALATAS
ALUMNA:
ARIANA PATRICIA DEUDOR ROJAS
El fruto del Espíritu
Texto bíblico:
"Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales
cosas no hay ley." — Gálatas 5:22-23
Desarrollo:
Pablo habla aquí del resultado natural de una vida guiada por el
Espíritu Santo. En contraste con las obras de la carne, el fruto del
Espíritu no se logra por esfuerzo humano, sino por permanecer
en comunión con Dios. Estos frutos no son dones individuales,
sino una sola evidencia del carácter de Cristo formándose en
nosotros.
Cada aspecto del fruto del Espíritu refleja la naturaleza de Dios.
El amor nos hace ver al otro con compasión. El gozo no depende
de las circunstancias. La paz sobrepasa el entendimiento. La
paciencia nos ayuda a soportar. La benignidad y la bondad nos
mueven
Aplicación :
Cuando sientas que las cosas se salen de control, recuerda que
Dios sigue siendo soberano. Lleva tus preocupaciones a Él en
oración, con gratitud, y deja que su paz te cubra. No necesitas
entender todo, solo necesitas confiar. Esa paz será como un
escudo que cuida tu interior, incluso en medio del caos.
Dios obra para bien
Texto bíblico:
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les
ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son
llamados." — Romanos 8:28
Desarrollo
El apóstol Pablo nos recuerda en este versículo que Dios tiene el
control absoluto de nuestras vidas. Aunque atravesemos
pruebas, dificultades o momentos de incertidumbre, podemos
tener la seguridad de que Dios está obrando en cada detalle. No
significa que todo lo que vivimos sea bueno en sí mismo, pero sí
que Dios puede usarlo para un propósito mayor.
no promete una vida sin dolor, pero sí una vida con propósito y
esperanza. Todo, incluso lo que parece negativo, puede ser una
herramienta en manos de Dios para moldearnos , fortalecernos y
llevarnos hacia su propósito eterno
Aplicacion
Cuando enfrentes situaciones difíciles, recuerda esta promesa.
Pregúntate: ¿Estoy confiando en Dios en medio de esta prueba?
¿Estoy dispuesto a amarle y seguirle incluso cuando no
entiendo? Confía en que Dios no desperdicia nada en tu vida.
Entrégale cada área, cada circunstancia, sabiendo que Él puede
transformarlo todo para tu bien.