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Poemas - Sociologia General

Pablo Neruda fue un influyente poeta chileno, reconocido con el Premio Nobel de Literatura, que exploró temas como el amor, la política y la naturaleza en su obra. Su poema '20 poemas de amor y una canción desesperada' refleja su profunda conexión emocional y melancólica con el amor perdido. En su autobiografía poética 'Memorial de Isla Negra', Neruda reflexiona sobre su vida y su relación con la poesía a lo largo de los años.

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Poemas - Sociologia General

Pablo Neruda fue un influyente poeta chileno, reconocido con el Premio Nobel de Literatura, que exploró temas como el amor, la política y la naturaleza en su obra. Su poema '20 poemas de amor y una canción desesperada' refleja su profunda conexión emocional y melancólica con el amor perdido. En su autobiografía poética 'Memorial de Isla Negra', Neruda reflexiona sobre su vida y su relación con la poesía a lo largo de los años.

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Pablo Neruda, como se le conoce literariamente, fue un poeta chileno, Premio Nobel de Literatura y Premio

Nacional de Literatura, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Oxford, destacado como uno de los escritores
más influyentes de su siglo XX.

Hay un intento totalizador detrás de su creación, pues abordó temas tan variados como el tiempo, el amor, el
erotismo, el compromiso político y la naturaleza. Como creador, se convirtió en una especie de intermediario del
pueblo, e intentó transmitir la historia y la belleza mítica del continente latinoamericano.
20 POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA
POEMA XX
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta
noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis
brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta
noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está
conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con
haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no
somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el
olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla
perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le
escribo.
POEMA VI

Te recuerdo como eras en el último otoño.


Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,


las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:


boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.


Tu recuerdo es de luz, de humo, ¡de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.
POEMA XV
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma


emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.


Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio


claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.


Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa basta.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
En el siguiente texto relata su encuentro y relación con el trabajo poético a lo largo de los años. Es el poema que
abre Memorial de Isla Negra, uno de los grandes proyectos del autor, su autobiografía poética, donde hace un
examen de consciencia sobre las circunstancias que lo han llevado a ese punto de su presente.

Realiza un recorrido por hechos que lo marcaron, así como reflexiones sobre su vida, considerando que había
cumplido 70 años y ya existía una mirada más contemplativa hacia el pasado.
LA POESIA (1964)
Y fue a esa edad...Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo, no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.

Yo no sabía qué decir, mi boca


no sabía nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo, descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura tontería, pura sabiduría
del que no sabe nada, y vi de pronto el cielo
desgranado y abierto, planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada, acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.

Y yo, mínimo ser,


ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.

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