ENSAYO DE PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA EN LA ESCUELA
INTRODUCCIÓN
La violencia en las escuelas es un fenómeno que ha ganado atención en las últimas décadas
debido a su impacto negativo en el desarrollo académico, emocional y social de los
estudiantes. La presencia de comportamientos violentos, que van desde el bullying hasta las
agresiones físicas y psicológicas, crea un ambiente de miedo e inseguridad que afecta tanto a
las víctimas como a los agresores y al conjunto de la comunidad educativa. Prevenir la
violencia escolar no solo es una necesidad urgente, sino también una responsabilidad
compartida entre educadores, familias y sociedad.
“la violencia escolar, es uno de los tipos de violencia que reflejan la descomposición de la
sociedad actual. No es posible hablar de violencia escolar de forma aislada, sin establecer
nexos entre lo publico y privado, entre comportamiento colectivos e individuales, aspectos
familiares y comunitarios; sin aludir a las diferencias de genero e historias de vida de quienes
agreden o son víctimas, y sin considerar la cultura patriarcal y las relaciones interpersonales.
Al interrelacionarse todos esos factores hacen del tema de la violencia un problema complejo
que requiere conocer diferentes factores para poder comprender y atenderla”
El tema de la violencia o acoso escolar esta presente hoy en día en las instituciones educativa
la cual afecta todos los niveles sociales. Es una situación delicada y muy seria, ya que lo
que vivimos día a día, pero con mayor frecuencia en el ámbito educativo perjudico a
adolescentes y niños que a su vez tratan de sentirse superiores, poniendo feos apodos,
poniendo a sus compañeros en ridículo sin ninguna preocupación alguna, aparte de apodos,
también en su manera para prevenirla y aconsejar.
Los efectos de la violencia escolar en el aprendizaje la convierten en una cuestión compleja
que va más allá de los derechos de los niños. No implementar soluciones adecuadas para
frenar este problema podría generar gastos considerables para el sector educativo.
La violencia se ha clasificado según las formas en que se manifiesta; las más comunes son:
violencia física y verbal, directa e indirecta, activa o pasiva (cuando no se presta la ayuda
necesaria o se omiten acciones a sabiendas del daño que puede causarse). Pero existen
manifestaciones a las que, por sus características, se da una denominación particular:
mobbing, violencia de género, acoso sexual, violencia doméstica, bullying, acoso psicológico,
violencia escolar, etcétera. Y también se presentan algunas formas de violencia que están
más extendidas entre la juventud (edad en la que se es estudiante), como son el tráfico de
drogas y sus derivados, asesinatos o lesiones por ajustes de cuentas, robos, asociaciones
para delinquir, entre otras.
Por ello puede afirmarse que la violencia escolar no es exclusivamente el bullying, sino otros
tipos de violencia esporádica, violencia del alumnado a los docentes, entre docentes, y entre
personas inmersas en el ambiente escolar; así como la violencia interpersonal en el ámbito de
la convivencia escolar, que trasciende el hecho aislado y esporádico para convertirse en un
problema escolar relevante porque afecta las estructuras sociales sobre las cuales debe
producirse la actividad educativa: la enseñanza y el aprendizaje (Ortega y Mora, 1997).
Este ensayo aborda la importancia de la prevención de la violencia en la escuela, analizando
sus causas, proponiendo estrategias efectivas y evaluando los beneficios de su
implementación.
DESARROLLO
La violencia en la escuela puede tener diversas causas, que van desde factores individuales
hasta influencias del entorno familiar y social. Entre las causas individuales, se encuentran
problemas emocionales y psicológicos, falta de habilidades sociales y antecedentes de
victimización. En cuanto al entorno familiar, la exposición a la violencia doméstica y la falta de
supervisión parental son factores que contribuyen al comportamiento violento. A nivel social, la
influencia de los medios de comunicación y la normalización de la violencia en la cultura
popular también desempeñan un papel importante.
Para abordar de manera efectiva la prevención de la violencia escolar, es necesario
implementar un enfoque integral que incluya diversas estrategias:
1. Educación y Sensibilización: La primera línea de acción es la educación y
sensibilización de toda la comunidad escolar sobre la violencia y sus consecuencias.
Programas educativos que incluyan talleres, charlas y campañas de concienciación
pueden ayudar a estudiantes y personal escolar a comprender la gravedad del
problema y la importancia de un comportamiento respetuoso y empático.
2. Fomento de una Cultura de Paz y Respeto: Las escuelas deben promover
activamente una cultura de paz y respeto. Esto incluye la implementación de
programas que fomenten valores como la tolerancia, la empatía y la cooperación.
Actividades como dinámicas de grupo, proyectos colaborativos y discusiones sobre la
importancia del respeto mutuo pueden contribuir a un ambiente más armonioso.
3. Detección Temprana y Apoyo Psicológico: La detección temprana de
comportamientos violentos es crucial para prevenir su escalada. Los educadores y el
personal escolar deben estar capacitados para identificar señales de alerta y
proporcionar apoyo adecuado. La disponibilidad de servicios de orientación y apoyo
psicológico es esencial para atender tanto a las víctimas como a los agresores,
ayudándoles a manejar sus emociones y desarrollar habilidades sociales.
4. Intervención y Resolución de Conflictos: Cuando se presentan incidentes de
violencia, es importante intervenir de manera rápida y eficaz. Las estrategias de
mediación y resolución de conflictos, llevadas a cabo por personal capacitado, pueden
ayudar a las partes involucradas a encontrar soluciones pacíficas y constructivas.
Además, es fundamental establecer protocolos claros para manejar situaciones de
violencia y asegurar que se sigan de manera consistente.
5. Colaboración con la Comunidad: La prevención de la violencia escolar requiere la
participación activa de toda la comunidad. Las escuelas deben trabajar en estrecha
colaboración con las familias, organizaciones comunitarias y autoridades locales para
crear un entorno de apoyo. La participación de los padres en las actividades escolares
y la creación de redes de apoyo comunitario pueden fortalecer las iniciativas
preventivas.
VIOLENCIA EN LA ESCUELA.
Desde hace algunos años vemos como noticia en los diarios distintos hechos que hablan de
la violencia dentro de las escuelas; todo ha llegado al punto que, lo que antes nos sorprendía,
hoy parece un dato más, una anécdota más dentro de las aulas. Para comprender estas
situaciones de violencia debemos reflexionar sobre ellas, teniendo en cuenta el contexto
social, es decir, el marco en el cual se desarrolla la vida de la institución escolar y las
relaciones internas que existen. Analizamos en primer término la estructura
interna, las relaciones internas que se dan en la institución escolar.
Si consideramos que el niño puede estar oprimido dentro del sistema educativo, primero
debemos comprender esta estructura de opresión, que no solamente oprime al chico, sino
también al docente, es decir, tomar un abordaje global en el cual no hay víctimas ni
victimarios, no es el docente el victimario y el niño la víctima. Una primera mirada nos podría
señalar que es el maestro quien detenta el poder y entonces es el victimario, pero
esto no es así porque " el docente es tan víctima del sistema educativo como el alumno.
La experiencia cotidiana nos hace saber que en las escuelas existen relaciones de poder, que
hay un desempeño de autoridad de los directivos y de los docentes, que en muchos casos se
sigue privilegiando el modelo pedagógico tradicional y que son elementos que tienen que
ver con la dinámica institucional y que pueden incidir para que la violencia se potencie o para
que se produzcan cosas que hagan lugar a la violencia. Las relaciones existentes dentro
de la institución serán las que favorezcan o desalienten la existencia de violencia.
Hay escuelas donde los niños están entusiasmados en diversos proyectos, donde
son protagonistas y partícipes, donde pueden canalizar sus energías; en estos lugares es más
difícil que aparezcan casos de violencia; pero en otras instituciones educativas
hay sistemas internos altamente autoritarios, donde podría pensarse que la
violencia no debería existir, pero el día que falta la figura que representa la autoridad se
producen los hechos de violencia. La escuela es una construcción social específica y en
cada una de ellas se van a desarrollar prácticas particulares que van a tener un modelo
disciplinario o el modelo pedagógico que comparte esa comunidad educativa. Algunas
escuelas teniendo en cuenta el contexto en que están inmersas generan prácticas donde el
niño puede encontrar su propio espacio para el desarrollo de sus potencialidades. Se persigue
que el niño adquiera diferentes niveles de responsabilidad, teniendo en cuenta sus
posibilidades reales y tendiendo al desarrollo de la autogestión. Este modelo tiende a que el
niño aprenda a manejar su libertad con responsabilidad y respetando a sus semejantes, sin
perder la institución escolar su función normativa. No se trata de generar un sistema
permisivo, se apunta al desarrollo de la responsabilidad. Lo importante es no
descontextualizar al niño, sabemos que trae aprendizajes previos adquiridos en el proceso de
socialización primaria; en su familia existen pautas de transacción que vamos a ir conociendo,
que son parte de él. Conociendo todo podremos buscar el modo de evitar que el niño entre
en conflicto al presentársele normativas diametralmente opuestas; el conocer nos permitirá
modificar poco a poco la situación y permitir que ocurran nuevos aprendizajes paulatinamente.
Si sometemos al niño a una normativa totalmente diferente, entonces entrará en conflicto y es
así como muchas veces ocurre el fracaso escolar; la escuela no es capaz de contener en su
seno a los educandos, eso tiene que ver con la descontextualización.
CONCLUSIÓN
La prevención de la violencia en la escuela es una tarea compleja que requiere un enfoque
integral y colaborativo. La implementación de estrategias educativas, la promoción de una
cultura de paz y respeto, la detección temprana, la intervención adecuada y la colaboración
comunitaria son esenciales para crear un entorno escolar seguro y propicio para el
aprendizaje. Al invertir en la prevención de la violencia, no solo se protege a los estudiantes,
sino que también se contribuye a la formación de ciudadanos responsables y empáticos. La
educación es la herramienta más poderosa para cambiar el mundo, y garantizar un ambiente
escolar libre de violencia es un paso fundamental hacia ese objetivo.
Desde nuestro rol docente percibimos el estado de la sociedad cotidianamente. Con
frecuencia llegan a nosotros casos de violencia familiar. Los niños son víctimas
de violencia o testigos de violencia. Desde nuestro lugar de maestros podemos acompañar a
las familias en la búsqueda de soluciones, podemos orientarlas. El éxito de la intervención
requiere de una acción coordinada de todos los que intervienen en el problema. El
trabajo en equipo es imprescindible. A nuestro alcance está la tarea de prevención de la
violencia. Prevención primaria que significa promover acciones dentro de la comunidad en
donde se tome conciencia de la magnitud del problema; informar a la comunidad de los
riesgos y buscar especialistas que den charla sobre la temática.
En lo que se refiere a la violencia escolar también podemos llevar a cabo acciones que nos
posibiliten prevenir el surgimiento de la misma en la institución escolar.
La prevención no es otra cosa que la puesta en marcha de las medidas apropiadas para
impedir la aparición de interacciones violentas en los individuos y en la comunidad en
general. La auténtica educación tiene como fin el desarrollo integral de la persona; por eso
debe proporcionar, además de conocimientos, valores, creencias y actitudes frente a distintas
situaciones. Si deseamos encarar esta tarea debemos estimular la comunicación y erradicar a
todos aquellos aspectos que no la hacen posible en todas sus formas. La comunicación es
prevención porque nos posibilita encontrar un espacio, ser protagonistas, el aprender a
respetar al otro, ayuda a formar el espíritu crítico; posibilita la capacidad de aceptar el error
como incentivo para la búsqueda de otras alternativas válidas y ayuda a
superar las dificultades porque la carga se reparte. La primera tarea será efectuar
un diagnóstico de la situación que permita evaluar las necesidades sentidas y los recursos
existentes en la comunidad. A partir de allí se pondrá en marcha la estrategia de
acción adecuada; no existe una receta única, cada comunidad recorrerá su camino para
arribar a una solución.