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El documento resume la represión sistemática y los crímenes contra los derechos humanos cometidos por la dictadura militar argentina entre 1976 y 1983, conocida como la última dictadura cívico-militar. Describe los métodos de secuestro, tortura y asesinato de miles de personas en centros clandestinos de detención, así como la negación sistemática de justicia y la impunidad de los responsables. Concluye que la dictadura produjo la mayor tragedia en la historia de Argentina al violar los derechos humanos de forma

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El documento resume la represión sistemática y los crímenes contra los derechos humanos cometidos por la dictadura militar argentina entre 1976 y 1983, conocida como la última dictadura cívico-militar. Describe los métodos de secuestro, tortura y asesinato de miles de personas en centros clandestinos de detención, así como la negación sistemática de justicia y la impunidad de los responsables. Concluye que la dictadura produjo la mayor tragedia en la historia de Argentina al violar los derechos humanos de forma

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Durante la dcada del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provena tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenmeno que ha ocurrido en muchos otros pases. As aconteci en Italia, que durante largos aos debi sufrir la despiadada accin de las formaciones fascistas, de las Brigadas Rojas y de grupos similares. Pero esa nacin no abandon en ningn momento los principios del derecho para combatirlo, y lo hizo con absoluta eficacia, mediante los tribunale s ordinarios, ofreciendo a los acusados todas las garantas de la defensa en juicio; y en ocasin del secuestro de Aldo Moro, cuando un miembro de los servicios de segurida d le propuso al General Della Chiesa torturar a un detenido que pareca saber mucho, le respondi con palabras memorables: "Italia puede permitirse perder a Aldo Moro. No , en cambio, implantar la tortura" . No fue de esta manera en nuestro pas: a los delitos de los terroristas, las Fuerz as Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porq ue desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el podero y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos. Nuestra Comisin no fue instituida para juzgar, pues para eso estn los jueces constitucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso d e estos aos aciagos de la vida nacional. Pero, despus de haber recibido varios miles de

declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detencin y de acumular ms de cincuenta mil pginas; documentales, tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la ms grande tragedia de nuestra historia, y la ms salvaje. Y, si bien debemos esperar de la justicia la palabra definitiva, no podemos callar ante lo que hemos odo, ledo y registrado; todo lo, cual va mucho ms all de lo que pueda considerarse como delictivo para alcanzar la tenebrosa categora de los crmenes de lesa humanidad. Co n la tcnica de la desaparicin y sus consecuencias, 'todos los principios ticos; que l as grandes religiones y las ms elevadas filosofas erigieron aos de sufrimientos y calamidades fueron pisoteados y brbaramente desconocidos. Son muchsimos los pronunciamientos sobre los sagrados derechos de la persona a travs de historia y, en nuestro tiempo, desde los que consagr la Revolucin francesa hasta los estipulados en las Cartas Universales de Derechos Humanos y en las grandes encclicas de este siglo. Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nu estra propia, estatuyeron en sus constituciones garantas que jams pueden suspenderse, ni aun en los ms catastrficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detencin, negacin de la justicia o ejecucin sumaria. De la enorme documentacin recogida por nosotros se infiere que los derechos humanos fueron violados en forma orgnica y estatal por la represin de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera espordica sino sistemtica, de manera siempre la misma, con similares secuestros e idnticos tormentos en toda la extensin del territorio. Cmo no atribuirlo a una metodologa del terror planificada por los alto s mandos? Cmo podran haber sido cometidos por perversos que actuaban por su sola cuenta bajo un rgimen rigurosamente militar, con todos los poderes y medios de informacin que esto supone? Cmo puede hablarse de "excesos individuales"? De nuestra informacin surge que esta tecnologa del infierno, fue llevada a cabo por sdicos pero regimentados ejecutores. Si nuestras inferencias no bastaran, ah estn las palabras de despedida pronunciadas en la junta Interamericana de Defensa por el jefe de la delegacin argentina, General Santiago Mar Riberos, el 24 de enero, de 1980: "Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las rdenes escritas de l os Comandos Superiores". As, cuando ante el clamor universal por los horrores perpetrados, miembros de la Junta Militar deploraban los "excesos de la represin, inevitables en una guerra sucia", revelaban una hipcrita tentativa de descargar s obre subalternos independientes los espantos planificados. Los operativos de secuestro manifestaban la precisa organizacin, a veces en los lugares de trabajo de los sealados, otras en plena calle y a la luz del da, median te procedimientos ostensibles de las fuerzas de seguridad que ordenaban "zona libre " a las comisaras correspondientes. Cuando la vctima era buscada de noche en su propia casa, comandos armados rodeaban la manzana y entraban por la fuerza, aterrorizab an a padres y nios, a menudo amordazndolos y obligndolos a presenciar los hechos, se apoderaban de la persona buscada, la golpeaban brutalmente, la encapuchaban y finalmente la arrastraban a los autos o camiones, mientras el resto del comando casi siempre destrua o robaba lo que era transportable. De ah se parta hacia el antro en cuya puerta poda haber inscriptas las mismas palabras que Dante ley en los portale s

del infierno: "Abandonad toda esperanza, los que entris". De este modo, en nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos , generalmente jvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categora ttrica y fantasmal: la de los Desaparecidos. Palabra -triste privilegio argentino- que ho y se escribe en castellano en toda la prensa del mundo. Arrebatados por la fuerza, dejaron de tener presencia civil. Quines exactamente l os haban secuestrado? Por qu?. Dnde estaban?. No se tena respuesta precisa a estos interrogantes: las autoridades no haban odo hablar de ellos, las crceles no los tena n en sus celdas, la justicia los desconoca y los hbeas corpus slo tenan por contestacin el silencio. En torno de ellos creca un ominoso silencio. Nunca un secuestrador arrestado, jams un lugar de detencin clandestino individualizado, nun ca la noticia de una sancin a los culpables de los delitos. As transcurran das, semanas , meses, aos de incertidumbres y, dolor de padres, madres e hijos, todos pendientes de rumores, debatindose entre desesperadas expectativas, de gestiones innumerables e intiles, de ruegos a influyentes, a oficiales de alguna fuerza armada que alguien les recomendaba, a obispos y capellanes, a comisarios. La respuesta era siempre negativa. En cuanto a la sociedad, iba arraigndose la idea de la desproteccin, el oscuro tem or de que cualquiera, por inocente que fuese, pudiese caer en aquella infinita caza de brujas, apoderndose de unos el miedo sobrecogedor y de otros una tendencia consciente o inconsciente a justificar el horror: "Por algo ser", se murmuraba en voz baja, como queriendo as propiciar a los terribles e inescrutables dioses, mirando como apestados a los hijos o padres del desaparecido. Sentimientos sin embargo vacila ntes, porque se saba de tantos que haban sido tragados por aquel abismo sin fondo sin se r culpable de nada; porque la lucha contra los "subversivos", con la tendencia que tiene toda caza de brujas o de endemoniados, se haba convertido en una represin demencialmente generalizada, porque el epteto de subversivo tena un alcance tan vasto como imprevisible. En el delirio semntico, encabezado por calificaciones co mo, "marxismo-leninismo", "aptridas", 9cmaterialistas y ateos", "enemigos de los valo res occidentales y cristianos", todo era posible: desde gente que propiciaba una rev olucin social hasta adolescentes sensibles que iban a villas-miseria para ayudar a sus moradores. Todos calan en la redada: dirigentes sindicales que luchaban por una simple mejora de salarios, muchachos que haban sido miembros de un centro estudiantil, periodistas que no eran adictos a la dictadura, psiclogos y socilogos por pertenecer a profesiones sospechosas, jvenes pacifistas, monjas y sacerdotes que haban Llevado las enseanzas de Cristo a barriadas miserables. Y amigos de cualquiera de ellos, y amigos de esos amigos, gente que haba sido denunciada por venganza personal y por secuestrados bajo tortura. Todos, en su mayora inocentes de terrorismo o si quiera de pertenecer a los cuadros combatient es de la guerrilla, porque stos presentaban batalla y moran en el enfrentamiento o se

suicidaban antes de entregarse, y pocos Llegaban vivos a manos de los represores . Desde el momento del secuestro, la vctima perda todos los derechos; privada de tod a comunicacin con el mundo exterior, confinada en lugares desconocidos, sometida a suplicios infernales, ignorante de su destino, mediato o inmediato, susceptible de ser arrojada al ro o al mar, con bloques de cemento en sus pies, o reducida a cenizas ; seres que sin embargo no eran cosas, sino que conservaban atributos de la criatu ra humana: la sensibilidad para el tormento, la memoria de su madre o de su hijo o de su mujer, la infinita vergenza por la violacin en pblico; seres no slo posedos por esa infinita angustia y ese supremo pavor, sino, y quizs por eso mismo, guardando en algn rincn de su alma alguna descabellada esperanza. De estos desamparados, muchos de ellos apenas adolescentes, de estos abandonados por el mundo hemos podido constatar cerca de nueve mil. Pero tenemos todas las razones para suponer una cifra ms alta, porque muchas familias vacilaro n en denunciar los secuestros por temor a represalias. Y an vacilan, por temor a un resurgimiento de estas fuerzas del mal. Con tristeza, con dolor hemos cumplido la misin que nos encomend en su momento el Presidente Constitucional de la Repblica. Esa labor fue muy ardua, porque debi mos recomponer un tenebroso rompecabezas, despus de muchos aos de producidos los hechos, cuando se han borrado deliberadamente todos los rastros, se ha quemado, toda documentacin y hasta se han demolido edificios. Hemos tenido que basarnos, pues, en las denuncias de los familiares, en las declaraciones de aquellos que p udieron salir del infierno y aun en los testimonios de represores que por oscuras motiva ciones se acercaron a nosotros para decir lo, que saban. En el curso de nuestras indagaciones fuimos insultados y amenazados por los que cometieron los crmenes, quienes lejos de arrepentirse, vuelven a repetir las consabidas razones de "la guerra sucia", de la salvacin de la patria y de sus val ores occidentales y cristianos, valores que precisamente fueron arrastrados por ellos entre los muros sangrientos de los antros; de represin. Y nos acusan de no propiciar la reconciliacin nacional, de activar los odios y resentimientos, de impedir el olvi do. Pero no es as no estamos movidos por el resentimiento ni por el espritu de venganza; slo pedimos la verdad y la justicia, tal como por otra parte las han. pedido las igl esias de distintas confesiones, entendiendo que no podr haber reconciliacin sino despus del arrepentimiento de los culpables y de una justicia que se fundamente en la verda d. Porque, si no, deberla echarse por tierra la trascendente misin que el poder judi cial tiene en toda comunidad civilizada. Verdad y justicia, por otra parte, que permi tirn vivir con honor a los hombres de las fuerzas armadas que son inocentes y que, de no procederse as, correran el riesgo de ser ensuciados por una incriminacin global e injusta. Verdad y justicia que permitir a esas fuerzas considerarse como autnticas herederas de aquellos Ejrcitos que, con tanta heroicidad como pobreza, Llevaron l a libertad a medio continente. Se nos ha acusado, en fin, de denunciar slo una parte de los hechos sangrientos q ue

sufri nuestra nacin en los ltimos tiempos, silenciando los que cometi el terrorismo que precedi a marzo de 1976, y hasta, de alguna manera, hacer de ellos una tortuo sa exaltacin. Por el contrario, nuestra Comisin ha repudiado siempre aquel terror, y lo repetimos una vez ms en estas mismas pginas. Nuestra misin no era la de investigar sus crmenes sino estrictamente la suerte corrida por los desaparecidos , cualesquiera que fueran, proviniesen de uno o de otro lado de la violencia. Los familiares de las vctimas del terrorismo anterior no lo hicieron, seguramente, _p orque ese terror produjo muertes, no desaparecidos. Por lo dems el pueblo argentino ha podido escuchar y ver cantidad de programas televisivos, y leer infinidad de artc ulos en diarios y revistas, adems de un libro entero publicado por el gobierno militar , que enumeraron, describieron y condenaron minuciosamente los hechos de aquel terrorismo. Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el ms 'terrible drama que en toda su historia sufri la Nacin durante el perodo que dur la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servir para hacernos comprender que nicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que slo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana . Unicamente as podremos estar seguros de que NUNCA MAS en nuestra patria se repetirn hechos que nos han hecho trgicamente famosos en el mundo civilizado. ADVERTENCIA Los casos que se mencionan en el presente Informe surgen del aporte testimonial y documental recibido, habiendo sido seleccionados con la sola intencin de fundamen tar y ejemplificar la exposicin, la que a su vez resulta de la totalidad del material reunido, es decir, de la palabra de testigos directos de esos hechos. No se excluye la po sibilidad de algn error, ni se descarta la existencia de muchos otros casos que pudieran se r ms ilustrativos para cumplir esa finalidad. Respecto de las personas que aparecen nombradas por las funciones que desempearon, o incluidas ocasionalmente en la transcripcin de testimonios que las involucran en hechos que puedan ser configurativos de delitos, esta Comisin Nacio nal no les asigna la responsabilidad que la referencia del caso pudiera sugerir, en tanto carece de facultades para ello, y en razn de que tal facultad es privativa del Po der Judicial en el ordenamiento constitucional argentino.

&$3,78/2 /DDFFLyQUHSUHVLYD $,QWURGXFFLyQ*HQHUDO Muchos de los episodios aqu reseados resultarn de difcil credibilidad. Es que los hombres y mujeres; de nuestro pueblo slo han conocido horrores semejantes a travs de crnicas de otras latitudes. La enormidad de lo acontecido, la transgresin a los fundamentos mismos de la especie, provocar todava aquel "ser cierto?" con que algunos intentaban sustraerse del dolor y del espanto, pero tambin de la responsabilidad que nace de l saber, del estar enterado, porque a ello sigue, inexorablemente, el preguntarse: cmo evitar que pueda repetirse? Y la angustiante inquietud de advertir que vctimas y victimarios fueron nuestros contemporneos, que la tragedia tuvo a nuestro suelo p or escenario y que quienes as afrentaron nuestra historia no ofrecen todava actos o palabras de confiable arrepentimiento. Asume esta Comisin la tremenda y necesaria responsabilidad de afirmar, concluidas estas primeras investigaciones, que todo cuanto sigue efectivamente sucedi, ms all de los pormenores de algunos de estos sucesos individualmente considerados, de c uya existencia slo pueden dar fehaciente testimonio quienes fueron sus directos protagonistas. Pero meses y meses de escuchar denuncias, testimonios y confesiones, de examinar documentos, inspeccionar lugares y realizar cuanto estuvo a nuestro alcance para arrojar luz sobre tan estremecedores acontecimientos, nos autorizan a aseverar q ue existi una metodologa represiva concebida para producir actos y situaciones como l os que en adelante se informarn, cuya secuencia secuestro-desaparicin-tortura, ser analizada en los captulos siguientes. Cada uno de los testimonios incluidos bien pudo haber sido seleccionado entre lo s, miles de legajos que contienen relatos similares. Los incorporados a este inform e son slo una nfima muestra del copioso material hasta ahora reunido. Cualquiera de ellos por s solo, permitira formular la misma condena moral a la que arriba esta Comisin; pero es su pluralidad prdiga en referencias semejantes y convergentes, lo que cimenta incontrastablemente nuestra certidumbre acerca de l a

existencia y puesta en prctica de tal metodologa represiva. Los casos transcriptos no son de aquellos que constituyan excesos ya que tales excesos no existieron, si se entiende por ello la comisin de actos aislados, particularmente aberrantes. Es que todo el sistema, toda la metodologa, desde su ideacin, constituy el gran exceso; lo aberrante fue prctica comn y extendida. Los actos "especialmente" atroces se cuentan por millares. Son los "normales". Se ha dicho reiteradamente que aquellos miembros de las Fuerzas de Seguridad que incurrieron en "excesos" durante la lucha antisubversiva fueron oportunamente enjuiciados a iniciativa de las autoridades de dichas fuerzas. Esta Comisin desmiente rotundamente tal aserto, toda vez que de la informacin obtenida hasta el momento no surge que miembro alguno de las Fuerzas de Segurida d haya sido procesado por estar involucrado en la. Desaparicin de personas o por aplicacin de tormentos o por la muerte de detenidos alojados en los centros clandestinos de detencin. Las autoridades militares del Proceso de Reorganizacin Nacional denominaron "excesos" a los delitos perpetrados por efectivos militares o policiales con fin es particulares, sin autorizacin de sus superiores, al margen del accionar represivo . Como se ver ms adelante, homicidios, violaciones, torturas, extorsiones, saqueos y otros graves delitos, quedaron impunes, cuando se perpetraron en el marco de la persecucin poltica e ideolgica desatada en esos aos. %(O6HFXHVWUR Introduccin Si bien constan en los archivos de la CONADEP denuncias acerca de aproximadamente 600 secuestros que se habran producido antes del golpe militar de l 24 de marzo de 1976, es a partir de ese da que son privadas ilegtimamente de su libertad decenas de miles de personas en todo el pas, 8.960 de las cuales continan desaparecidas al da de la fecha. La metodologa empleada fue ensayada desde antes de asumir el gobierno militar (Operativo "Independencia" en Tucumn). Se distingue de los mtodos empleados en otros pases por la total clandestinidad en la que se obraba; la detencin de person as seguida de su desaparicin y la pertinaz negativa oficial a reconocer la responsab ilidad de los organismos intervinientes. Su perodo de aplicacin es prolongado, abarca a toda la Nacin y no se limita a los grandes; centros urbanos. Las estadsticas elaboradas en base a los testimonios recibidos arrojaron los siguientes porcenta jes: Personas detenidas ante testigos, que continan en condicin de desaparecidas: Detenidos en su domicilio ante testigos 62,0 % Detenidos en la va pblica 24,6 % Detenidos en lugares de trabajo 7,0 % Detenidos en lugares de estudio 6,0 % Desaparecidos que fueron secuestrados en dependencias Militares, Penales, o Policiales; estando legalmente detenidos en esos establecimientos 0,4 % Incursin de los secuestradores o "patota" en los domicilios. Nocturnidad. Anonimato. Con la intempestiva irrupcin del grupo a cargo del secuestro comenzaba. El primer acto del drama que envolverla tanto a las vctimas directas como a los familiares afectados. De stos y de otros miles de testimonios que estn en los archivos de la CONADEP, deducimos que dentro de la metodologa del secuestro como forma de detencin, los operativos se realizaban a. altas horas de la noche o de la madruga

da, generalmente en. das cercanos al fin de semana, asegurndose as un lapso antes de que los familiares pudieran actuar. Generalmente, en el domicilio irrumpa una "patota" o grupo integrado por cinco o seis individuos. A veces intervenan varios grupos, alcanzando hasta 50 personas en algunos casos especiales. Los integrantes de la "patota" iban siempre provistos de un voluminoso arsenal, absolutamente desproporcionado respecto de la supuesta peligrosidad de sus vctima s. Con armas cortas y largas amedrentaban tanto a stas como a sus familiares y vecinos. Previo al arribo de la "patota", sola producirse en algunos casos el "ap agn" o corte del suministro elctrico en la zona en que se iba a realizar el. operativo. La cantidad de vehculos que intervenan variaba, ya que en algunos casos empleaban varios autos particulares (generalmente sin chapa patente); en otros contaban co n el apoyo de fuerzas regulares, las que podan, tanto estar uniformadas, en camiones o camionetas identificables pertenecientes a alguna de las tres fuerzas y, en algu nos casos, helicpteros que sobrevolaban la zona del domicilio de las vctimas. La intimidacin y el terror no slo apuntaban a inmovilizar a las vctimas en su capacidad de respuesta ante la agresin. Estaban dirigidos tambin a lograr el mismo propsito entre el vecindario. As, en muchos casos, se interrumpa el trfico, se cort el suministro elctrico, se utilizaron megfonos, reflectores, bombas, granadas, en desproporcin con las necesidades del operativo. En el legajo N 3860, obra la denuncia de la desaparicin de Alberto Santiago Bumichon, en las siguientes circunstancias: "El 24 de marzo de 1976, a la 0.30 hs., penetraron por la fuerza en nuestro domi cilio de Villa Rivera Indarte, en la provincia de Crdoba a personas uniformadas, con armas largas, quienes se identificaron como del Ejercito junto con personas jvenes vest idas con ropas deportivas. Nos encaonaron y comenzaron a robar libros, objetos de arte , vinos, etc., que fueron Llevados al exterior por los hombres uniformados. No hab laban entre ellos sino que se comunicaban mediante chasquidos de los dedos. El saqueo dur mis de dos horas; previamente se produjo un apagn en las calles cercanas a nuestro domicilio. Mi esposo, que era gremialista, mi hijo David y yo fuimos secuestrados Yo fui liberada al da siguiente, luego lo fue mi hijo, quien estuvo detenido en el Campo 'La Ribera". Nuestra casa qued totalmente destruida. El cadver de mi esposo fue hallado con siete impactos de bala en la garganta." Lucio Ramn Prez, Temperley - Pcia. de Buenos Aires (Legajo N 1919), relata del siguiente modo el secuestro de su hermano: "El 9 de noviembre de 1976 fue secuestrado mi hermano. Estaba descansando en compaa de su esposa y de su hijo -de 5 aos, cuando a las 2 de la madrugada fueron despertados por una fuerte explosin. Mi hermano se levant abri la puerta y vio a cuatro sujetos que saltaban por el cerco. Vestan de civil, uno -con bigotes y turbante (pullover arrollado en la cabeza) y Llevaban armas largas. Tres de ellos entraron al departamento y obligaron a mi c uada a cubrirse los ojos y le dijeron al nene que cerrara los ojos. Los vecinos dicen que mi hermano fue alzado de los hombros por dos sujetos e introducido en un Ford Falco n. Eso es lo ltimo que supe de l. Tambin que haba varios coches y una camioneta; muchos sujetos estaban detrs de los rboles con armas largas. Haban interrumpido el transito y un helicptero sobrevolaba la casi"

Las "patotas" efectuaban los operativos de secuestro a cara descubierta. En la C apital Federal y en otros grandes centros urbanos, su anonimato estaba garantizado por los millones de rostros de la ciudad. En las provincias, donde su identificacin era ms probable dado que alguno de los secuestradores poda ser vecino de la vctima, deban disimular sus facciones. Es as que usaban capuchas, pelucas, bigotes postizos, anteojos, etc. En el nico lugar d onde esta regla no se cumpli totalmente fue en la provincia de Tucumn, donde el aparato represor actuaba con la mayor impunidad, y la poblacin se hallaba ms indefensa y expuesta a su accin. Mara Anglica Batalln, provincia de Tucumn (Legajo N 5794) relata del siguiente modo el secuestro de su hijo Juan de Dios Gmez: "El 10 de agosto de 1976, a las 6 de la tarde un grupo de militares al mando o d el Tte. Flores que andaban en una camioneta, detuvieron a mi hijo en el Ingenio Santa Lu cia, en la despensa donde trabajaba. Despus me lo trajeron para la casa, ah nos amenazaron a mi y al padre. Revisaron todo. Despus se fueron con mi hijo y no tuvimos ms noticias de l". Luz Verde (o "Area Liberada") Queda en claro que cuando la "patota" o "Grupo de Tareas" deba efectuar un operativo, llevaba el permiso de "LUZ VERDE". De esta manera, si algn vecino o encargado del edificio se ponla en contacto con la seccional de polica mis prxima o con el comando radioelctrico pidiendo su intervencin se le informaba que estaban a l tanto del mismo pero que no podan actuar. Para trasponer una jurisdiccin policial, las fuerzas operantes deban pedir la "luz verde", lo cual hacan mediante el uso del radiotransmisor, o bien estacionando un os minutos frente a la respectiva comisaria o, incluso, al propio Departamento Cent ral. Adolfo T. Ocampo (Legajo N 1104) relata del siguiente modo el secuestro de su hij a Selma Julia Ocampo: "A las 2 de la madrugada del 11 de agosto de 1976, penetraron en el edificio y derribaron la puerta del departamento de mi hija y se introdujeron en ste. Otros hombres se quedaron vigilando el departamento. Este episodio fue presenciado des de el departamento de enfrente por el capitn de Navo Guillermo Andrew quien merced a un llamado telefnico logr que Llegaran al lugar dos camiones del Ejrcito. Los dos grupos se trabaron en un intenso tiroteo (an hoy pueden apreciarse los impactos e n el frente). El tiroteo se detuvo cuando las fuerzas recin Llegadas y a las rdenes del capitn ya citado pudieron or a los victimarios gritar: "TENEMOS ZONA LIBERADA", acorde a esto, se retiraron las fuerzas, dejando actuar a los victimarios, quien es despus de destruir y robar, se Llevaron a Selma y a una. amiga, Ins Nocetti, ambas desaparecidas al da de la fecha..." Secuestros en presencia de nios Cuando haba nios en la familia que era "chupada", la represin procedi de distintas maneras: 1) Nios dejados en la casa de algn vecino para que este se hiciera cargo, hasta ta nto llegara algn familiar de la vctima. 2) Nios derivados a Institutos de Menores, que los entregaban a familiares o los cedan en adopcin. 3) Secuestro de los nios para su posterior adopcin por algn represor. 4) Entrega directa del nio a familiares de la vctima, lo que en muchos casos se hi

zo con el mismo vehculo que transportaba a la madre. 5) Dejarlo librado a su suerte, en el domicilio donde aprehendan ilegalmente a lo s padres. 6) Trasladarlos al mismo Centro Clandestino de Detencin, donde presenciaban las torturas a que eran sometidos; sus padres, o eran ellos mismos torturados en pre sencia de stos. Muchos de estos nios hoy figuran como "desaparecidos". (Ver capitulo respectivo). En la denuncia por la desaparicin de Simn Antonio Riquelo. (Legajo N 7143) la madre relata del siguiente modo el secuestro de su hijo. "El 13 de julio de 1976, entre las 23 y 23.30 horas, golpearon fuertemente la pu erta de mi domicilio en el Barrio de Belgrano, en esta Capital. En ese momento me encont raba terminndole de dar el pecho a mi hijo Simn. Forzaron la puerta y entraron entre 10 y 15 personas vestidas de civil, pero que se identificaron como miembros del Ejrcit o Argentino y del Ejrcito Uruguayo. Uno de los oficiales se present como el mayor Gavazzo, del Ejercito Uruguayo. Encontraron material escrito del cual surgi que y o trabajaba por la causa de la libertad en Uruguay; entonces comenzaron a torturar me y a interrogarme. Cuando me sacaron de la casa les pregunte que iba a ocurrir con el nio. Me responden que no deba preocuparme, que el nio se iba a quedar con ellos, y que esta guerra no es contra los nios. Esa fue la ltima vez que vi a Simn y que tengo noticias de l." Rehenes y "ratonera" En los casos que los efectivos intervinientes no encontraban a la vctima en su domicilio se armaba lo que denominaban una "ratonera", permaneciendo, en su casa hasta que ste cayera en la trampa. En tales situaciones, el operativo de secuestro o "chupada" se extenda varias hor as o das, renovando las guardias. En todos. los casos los familiares eran tomados como rehenes, siendo sometidos a brutales presiones y atropellos. Los secuestradores usaban todo lo que podan para proveerse de comidas y bebidas. A esto se sumaba naturalmente la requisa del inmueble y el posterior y casi seguro saqueo de los bienes. Si accidentalmente alguien se hacia presente en el domicilio, era tambin retenido en calidad de rehn. En el caso de que la vctima principal no apareciera, los secuestradores podan llevarse a su objetivo secundario (parientes o moradores de la vivienda). Tal lo que sucedi en el hogar de la familia Barroca, segn el relato del jefe de fa milia (Legajo N 6256). "El viernes 15 de julio de 1977 a las 22.15 horas encontrndonos en nuestra casa m i esposa, mi hija Mirta Viviana y yo, escuchamos que desde afuera nos dicen por un megfono que saban que yo era suboficial de la Armada, y que debamos salir con los brazos en alto, ya que haban dinamitado la casa en su frente. As lo hicimos, viend o que los 'delincuentes' vestan de civil, eran ocho y estaban fuertemente armados c on armas automticas, tpicas de las fuerzas 'paramilitares'. Luego dentro de la casa se dieron a la tarea de un interrogatorio exhaustivo sob

re las actividades de la familia. Mi otra hija Graciela Mabel regres a nuestra casa a la s 23 horas procedente de la casa de una compaera donde haba ido a estudiar, ya que al da siguiente tena un examen en la Facultad de Ciencias Exactas. La detuvieron en e l pasillo de la casa y no sabemos que hicieron con ella ya que mi otra hija era interrogada con los ojos vendados en el comedor y mi esposa con los ojos tambin vendados estaba en el dormitorio. A la una de la maana del sbado 16 de julio de 1977 antes de dar por concluido el operativo, el que pareca oficiar de 2 jefe me manifest que se llevaban a Graciela para ser interrogada por un 'capitn'; que no l e haba encontrado nada, pero que haba pertenecido a la JUP (juventud Universitaria Peronista) y nosotros sabamos lo que eso significaba. Tambin indic que rogramos para que Graciela no tuviese nada y que si as era, seria liberada a los cinco o s eis das. Cuando hice la denuncia en la Comisaria de Villa Martelli, para denunciar el secuestro de mi hija y el avasallamiento de mi domicilio, se me expres confidencialmente, que no haba tal secuestro porque la haban detenido fuerzas del Ejercito y de Superintendencia Federal." El operativo que culmin con el secuestro de Roque Nez (Legajo N 3081) tuvo connotaciones de pesadilla, como se desprende del testimonio de su hija: "El da 21 de abril de 1976 a las cuatro de la maana irrumpieron en mi domicilio va rios hombres vestidos de civil; venan fuertemente armados y se identificaron como pertenecientes a la Marina y a la Polica Federal y cuyo jefe deca ser el Inspector Mayorga. Se Llevan a mi pap, que tena en e3e momento 65 aos. Al da siguiente mi hermano Miguel present un recurso de Hbeas Corpus ante el juzgado de San Isidro. Ese mismo da a las 21 volvieron a mi casa, Llevndose detenida. a mi madre, lo encapucharon y trasladaron por cinco das a un lugar que no pudo identificar, dond e la interrogaron con mucha violencia. Los integrantes de las Fuerzas Armadas permanecieron en la casa a partir de esa detencin. El da 23, al entrar mi hermano Miguel en el domicilio, tambin fue secuestrado. Durante el operativo que dur cuatr o horas el da 21 y treinta y seis a partir del da 22, los responsables no permitiero n que nadie me auxiliara, ya que soy cuadripljica (parlisis en los cuatro miembros) y de b permanecer en la misma posicin sin comer ni ser atendida en mis necesidades fisiolgicas, amenazada de continuo para que llamara por telfono a mi hermana Mara del Carmen. En esas circunstancias cay el telfono al suelo, siendo cambiado por ot ro aparato, que an est en mi domicilio. Al retirarse los responsables de esta operacin , se Llevaron un auto Ford Falcon que yo haba adquirido. Mi madre fue puesta en libertad, con los ojos vendados a dos cuadras de mi casa. Mi padre y mi hermano, permanecen desaparecidos. Posteriormente fui informada de que mi hermana Mara del Carmen Nez, su esposo Jorge Lizaso y un hermano de ste, Miguel Francisco Lizaso, fueron secuestrados, siendo su departamento totalmente saqueado. Ellos tambin siguen en la condicin de desaparecidos." El botn de guerra Los robos perpetrados en los domicilios de los secuestrados eran considerados po r las fuerzas intervinientes como "BOTIN DE GUERRA". Estos saqueos eran efectuados generalmente durante el operativo de secuestro, pe ro a menudo formaban parte de un operativo posterior, en el que otra "patota" se haci a cargo de los bienes de las vctimas. Esto configuraba un trabajo "en equipo", con

divisin de tareas bajo un mando unificado. "Mi esposo -Jorge Eduardo Alday- fue secuestrado el da 22 de agosto de 1977, entr e las 11 y las 12 horas del medioda, cuando sala de la empresa Carlos Calvo S.R.L. d e cobrar sus haberes", relata su esposa en el legajo N' 4512 y prosigue: "Fue un g rupo de personas civiles fuertemente armadas, que despus de golpearlo y desmayarlo lo introdujeron en un auto particular sin patente partiendo con rumbo desconocido. En la misma fecha de la desaparicin de mi esposo, a las 16 hs. fueron allanados mi domicilio y el de mis padres, ambos en la localidad de Valentn Alsina, Pcia. de B s. As., en procedimientos similares, con mal trato, gran despliegue de personas armadas, violando domicilios vecinos y rodeando totalmente las manzanas. Cuando regres a m i domicilio, fui detenida en la puerta por esas personas, que tenan a mi madre como rehn 'por si yo no Llegaba'. Me vendaron los ojos y me maniataron. Fui trasladada a un lugar que no puedo precisar, donde me sometieron a todo tipo de tormentos fsic os y morales, a la par que me hacan un interrogatorio incoherente. Me liberaron a la s cuatro horas en las inmediaciones de Villa Dominico. Cuando me detienen a m y tenan a mi madre como rehn, vi cmo cargaban en camiones todos nuestros enseres y pertenencias, sin rastros de que hubiese vivido persona alguna en ste. Cuando fuimos a realizar la denuncia correspondiente en la subcomisara de Villa Diamante y en la de Valentn Alsina, nos informaron que haban actuado en el procedimiento las "Fuerzas Conjuntas", y que stas haban solicitado "AREA". Tambin en estos casos la seccional de polica correspondiente haba sido advertida para que no interviniera ni recibiera las correspondientes denuncias de secuestr o y robo. Si bien el saqueo implica un beneficio econmico para los integrantes de la patota" y sus mandos superiores, las motivaciones era el "castigar" a los famili ares de los desaparecidos, extendiendo de esta manera el terror. As lo hicieron con los familiares de Rita Vernica Eroles Turucz, Legajo N 3351: "El 21 de mayo de 1978 a las 13.30 hs. a la quinta que tenemos en Hornos, Pcia. de Buenos Aires, Llegaron unos siete u ocho vehculos particulares y un furgn de productos alimenticios. Descendieron ms de 30 personas que vestan de civil, aunque usaban camisas de fajina debajo de los sacos. Irrumpieron saltando cercos y forz ando ventanas de nuestra casa. Mientras tanto haban obligado a todos los habitantes de l pueblo a reunirse en la estacin de ferrocarril. Todo lo hicieron por la fuerza. L os colocaron boca abajo no permitindoles mirar ni moverse. El trato fue brutal. Cuan do se retiraron, se Llevaron detenidos a mis hijos Ronaldo y Vernica, al esposo de m i hija, Daniel Bidn Chanal, y a un empleado nuestro de nacionalidad uruguaya, Luis Carvalho. Los cuatro siguen an desaparecidos. Mientras estuvieron en nuestra casa , destruyeron montones de cosas y robaron una edicin antigua del Quijote de la Mancha, una Biblia del ao 1400 escrita en latn, restaurada, un diccionario bilinge de 7000 pginas, una coleccin de "Caras y Caretas" del siglo XIX, una fusta inglesa antigua con virola de plata trabajada, un rifle Muser de la Guerra Argentino-

Paraguaya, artculos de electrnica como radios y grabadores y los marcos de plata d e varios cuadros". Torturas en el domicilio de la vctima En esta suerte de maratn criminal, se registraron casos en que los interrogatorio s de las vctimas comenzaban en el propio domicilio, sin esperar el traslado al centro clandestino de detencin, en presencia de los familiares, vctimas tambin del feroz tratamiento. Carlos Alberto Campero (Legajo N 1806) registra este imborrable recuerdo: "Mi madre fue Llevada al negocio y bajo amenazas de muerte la golpearon utilizan do mtodos que ni a tos animales salvajes se les puede aplicar. En el negocio tenamos un turbo ventilador al cual le cortaron el cable y enchufndolo lo utilizaban como picana, pero para que esto tuviera ms eficacia destapaban botellas de agua minera l para mojar a mi madre, la cual haba sido atada con anterioridad a una silla; mien tras realizaban este acto de salvajismo, otro le pegaba con un cinto hasta ensangrent arle el cuerpo y desfigurarle la cara. Despus de haber transcurrido un rato bastante prolongado optaron por Llevarnos a todos, menos a Viviana, de seis meses de edad , que junto con Griselda, mi hermana de 13 aos, quedaron en el domicilio" (..........) "El 10 de junio me secuestran en mi domicilio en Martn Coronado -declara Jorge Ce sar Casalli Urrutia (Legajo N* 3889). Penetraron por la fuerza unas 10 personas y ponindome un revlver en la cabeza, procedieron a destrozar la casa buscando armas. En un momento me tiraron al piso y con un cable de un artefacto elctrico, comenzaron a torturarme. Mientras tanto mi esposa fue castigada y golpeada en ot ra habitacin. Despus de una hora y media de estar en mi casa, me vendaron los ojos y me pusieron en el piso de un coche, fueron a buscar a un amigo" Conclusin del operativo secuestro Con el traslado del secuestrado al CCD finaliza el primer eslabn de un tenebroso periplo. Amenazados y maniatados, se los ubicaba en el piso del asiento posterio r del vehculo o en el bal, sumando al pnico la sensacin de encierro y muerte. Se procuraba as que el terror no se extendiera ms all deja zona donde se desarrollaba el operativo. "A las 3 de la maana del 3 de julio de 1976, fui trasladada por un grupo de 15 personas vestidas de civil -declara Mirta Caravelli de Mansilla (Legajo N 4073)fuertemente armadas. Me trasladaron vendada y con un pullover en la cara, amordazada y esposada en un Renault 12, supuestamente a La Perla (por el tiempo y el recorrido que realizaron)". Las vctimas no solamente fueron arrancadas de sus hogares o lugares de trabajo, como ilustra la denuncia por la desaparicin de Juan Di Bernardo (Legajo N 4500): "Mi hijo estaba internado en el Hospital Alvear a consecuencia de haber sido atropellado por un automvil. Tena programada una intervencin quirrgica para el 155-78. La noche del da 12-5-78 se presentaron algunos sujetos con guardapolvos blancos. Iban armados. Obligaron a los pacientes internados en la sala 14 de traumatologa a permanecer en sus camas y taparse las caras con las sbanas. Estos sujetos pasaron a Juan a una camilla, lo cubrieron y se lo Llevaron en una ambul ancia". Tabicamiento En la totalidad de los secuestros se privaba de la visin a las vctimas. En el leng uaje de los represores, se denominaba "tabicamiento" a la accin de colocarle a la vctim

a el "tabique", o elemento para privar de la visin. Ello se efectuaba generalmente en el mismo lugar donde se secuestraba o "chupaba ". Los elementos empleados a tal fin eran vendas o trapos que los propios captores traan consigo o prendas de vestir de las vctimas, tales como camisas, pullveres; campera s, etc., o sbanas, toallas, etc. "Estaba yo trabajando en la empresa Pavn S.A. de Rosario, provincia de Santa Fe declara Marcelo Daniel Vilchez (Legajo N 7001)- cuando mi jefe, el Sr. Miguel Pavn , me llam a su oficina. Me dirig ah, donde estaban dos personas vestidas de civil que se identificaron como de la polica. Me tomaron por el cuello y me sacaron afuera, donde haba un tercer hombre. Me amenazan de muerte y me introducen a un Renault 12 Break. Dentro del automvil me agachan la cabeza y me la tapan con un pullover. De all me Llevan a la Jefatura donde, entre gritos y golpes, me sacan el pullover y me colocan una venda en los ojos ..." Con el posterior ingreso de las vctimas a los Centros Clandestinos de Detencin, se abra la etapa decisiva en el proceso de su desaparicin. &7RUWXUDV "Si al salir del cautiverio me hubieran preguntado: te torturaron mucho?, les habra contestado: S, los tres meses sin parar." "Si esa pregunta me la formulan hoy, les puedo decir que pronto cumplo siete aos de tortura" (Miguel D'Agostino - Legajo N 3901). En la casi totalidad de las denuncias recibidas por esta Comisin se mencionan act os de tortura. No es casual. La tortura fue un elemento relevante en la metodologa empleada. Los Centros Clandestinos de Detencin fueron concebidos, entre otras cosas, para poder practicarla impunemente. La existencia y generalizacin de las prcticas de tortura sobrecoge por la imaginac in puesta en juego, por la personalidad de sus ejecutores y de quienes la avalaron y emplearon como medio. Al redactarse este informe existieron dudas en cuanto a la adopcin del sistema de exposicin ms adecuado para este tema con el objeto de evitar que este capitulo se convirtiera en una enciclopedia del horror. No encontramos sin embargo la forma de eludir esta estructura, del relato. Porque en definitiva qu otra cosa sino un inme nso muestrario de las ms graves e incalificables; perversiones han sido estos actos, sobre los que gobiernos carentes de legitimidad basaron gran parte de su. dominio sobr e toda una nacin? Transcribimos el primero de los casos en toda su extensin, por ser prototpico; en l encontramos reflejados los terribles padecimientos fsicos y psquicos de quienes atravesaron este periplo. Lo relatamos de principio a fin, con todas sus implica ncias en la personalidad de la vctima a la que se quera destruir. En el resto de los casos mencionados, hemos extrado solamente lo relativo a la modalidad del tormento que se aplic. Por ltimo, no ignoramos -y nos conduele- la desgarradora impresin que la cruda exposicin que aqu hacemos, producir en las vctimas y sus familiares, a su vez damnificados. Sabemos del dolor que causa el acabado conocimiento de esta barbar

ie. El Dr. Norberto Liwsky (Legajo NI 7397) es mdico, casado con Hilda Norma Ere y padre de dos hijas menores. En 1976, viva en un Complejo Habitacional del partido de La Matanza, y trabajaba en el dispensario mdico all existente. A raz de reclamos y movilizaciones de los ocupantes de distintas unidades por la regularizacin jurdica y constructiva del Complejo Habitacional, el 25 de marzo de 1976 en un operativo nocturno, detienen a la esposa del presidente de la Junta V ecinal. Al da siguiente, fuerzas, uniformadas desvalijaron varios domicilios, entre ellos el dispensario del Dr. Liwsky, secuestrando a Mario Portela, delegado de la Junta V ecinal, quien aparece muerto doce horas ms tarde. Dos aos despus, con motivo de realizarse una misa por la libertad de la Sra. Ciril a Benitez, esposa del presidente de la Junta Vecinal, fueron secuestradas varias personas. El 5 de abril de 1978, aproximadamente a las 22 horas, el Dr. Liwsky entraba a s u casa en el barrio de Flores, en la Capital Federal: "En cuanto empec a introducir la llave en la cerradura de mi departamento me di cuenta de lo que estaba pasando, porque tiraron bruscamente de la puerta hacia adentro y me hicieron trastabillar. "Salt hacia atrs, como para poder empezar a escapar. "Dos balazos (uno en cada pierna) hicieron abortar mi intento. Sin embargo todava resist, violentamente y con todas mis fuerzas, para evitar ser esposado y encapuchado, durante varios minutos. Al mismo tiempo gritaba a voz en cuello que eso era un secuestro y exhortaba a mis vecinos para que avisaran a mi familia. Y tam bin para que impidieran que me Llevaran. "Ya reducido y tabicado, el que pareca actuar como jefe me inform que mi esposa y mis dos hijas ya haban sido capturadas y 'chupadas'. "Cuando, Llevado por las extremidades, porque no poda desplazarme por las heridas en las piernas, atravesaba la puerta de entrada del edificio, alcanc a apreciar u na luz roja intermitente que venia de la calle. Por las voces y rdenes y los ruidos de l as puertas del coche, en medio de los gritos de reclamo de mis vecinos, podra afirma r que se trataba de un coche patrullero. "Luego de unos minutos, y a posteriori de una discusin acalorada, el patrullero s e retir. "Entonces me Llevaron a fuerza y me tiraron en el piso de un auto, posiblemente un Ford Falcon, y comenz el viaje. "Me bajaron del coche en la misma forma en que me haban subido, entre cuatro y, caminando un corto trecho (4 o 5 metros) por un esp acio que, por el ruido, era un patio de pedregullo, me arrojaron sobre una mesa. Me a taron de pies y manos a los cuatro Angulos. "Ya atado la primera vez que o fue la de alguien que dijo ser mdico y me inform de la gravedad de las hemorragias en las piernas y que, por eso, no intentara ningu na resistencia. "Luego se present otra voz. Dijo ser EL CORONEL. Manifest que ellos saban que mi actividad no se vinculaba con el terrorismo o la guerrilla, pero que me iban a t

orturar por opositor. Porque: 'no haba entendido que en el pas no exista espacio poltico para oponerse al gobierno del Proceso de Reorganizacin Nacional'. Luego agreg: Lo vas a pagar caro... Se acabaron los padrecitos de los pobres!' "Todo fue vertiginoso. Desde que me bajaron del coche hasta que comenz la primera sesin de picana' pas menos tiempo que el que estoy tardando en contarlo. "Durante das fui sometido a la picana elctrica aplicada en encas, tetillas, genitales, abdom en y odos. Consegu sin proponrmelo, hacerlos enojar, porque, no s por que causa, con la 'picana', aunque me hacan gritar, saltar y estremecerme, no consiguieron que m e desmayara. "Comenzaron entonces un apaleamiento sistemtico y rtmico con varillas de madera en la espalda, los glteos, las pantorrillas y las plantas de los pies. Al princip io el dolor era intenso. Despus se haca insoportable. Por fin se perda la sensacin corporal y se insensibilizaba totalmente la zona apaleada. El dolor, incontenible, reapareca al rato de cesar con el castigo. Y se acrecentaba al arrancarme la camisa que se haba pegado a las llagas, para Llevarme a una nueva 'sesin'. "Esto continuaron hacindolo por varios das, alternndolo con sesiones de picana. Algunas veces fue simultneo. "Esta combinacin puede ser mortal porque, mientras la 'picana' produce contraccio nes musculares, el apaleamiento provoca relajacin (para defenderse del golpe) del msculo. Y el corazn no siempre resiste el tratamiento. "En los intervalos entre sesiones de tortura me dejaban colgado por los brazos d e ganchos fijos en la pared del calabozo en que me tiraban. "Algunas veces me arrojaron sobre la mesa de tortura y me estiraron atando pies y manos a algn instrumento que no puedo describir porque no lo vi pero que me produca la sensacin de que me iban a arrancar cualquier parte del cuerpo. "En algn momento estando boca abajo en la mesa de tortura, sostenindome la cabeza fijamente, me sacaron la venda de los ojos y me mostraron un trapo mancha do de sangre. Me preguntaron si lo reconoca y, sin esperar mucho la respuesta, que n o tenia porque era irreconocible (adems de tener muy afectada la vista) me dijeron que era una bombacha de mi mujer. Y nada mis. Como para que sufriera... Me volvieron a vendar y siguieron apalendome. "A los diez das del ingreso a ese 'chupadero' Llevaron a mi mujer, Hilda Ora Ere, donde yo estaba tirado. La vi muy mal. Su estado fsico era deplorable. Slo nos dejaron dos o tres minutos juntos. En presencia de un torturador. Cuando se la Llevaron pens (despus supe que ambos pensamos) que esa era la ltima vez que nos velamos. Que era el fin para ambos. A pesar de que me informaron que haba sid o liberada junto con otras personas, slo volv a saber de ella cuando, legalizado en la Comisaria de Gregorio de Laferrere, se present en la primera visita junto a mis h ijas. "Tambin me quemaron, en dos o tres oportunidades, con algn instrumento metlico. Tampoco lo vi, pero la sensacin era de que me apoyaban algo duro. No un cigarrill o que se aplasta, sino algo parecido a un clavo calentado al rojo. "Un da me tiraron boca abajo sobre la mesa, me ataron (como siempre) y con toda paciencia comenzaron a despellejarme las plantas de los pies. Supongo, no lo vi porque estaba 'tabicado', que lo hacan con una hojita de afeitar o un bistur. A ve

ces senta que rasgaban como si tiraran de la piel (desde el borde de la llaga) con un a pinza. Esa vez me desmay. Y de ah en ms fue muy extrao porque el des mayo se convirti en algo que me ocurra con pasmosa facilidad. Incluso la vez que, mostrndome otros trapos ensangrentados, me dijeron que eran las bombachitas de mis hijas. Y me preguntaron si quera que las torturaran conmigo o separado. "Desde entonces empec a sentir que conviva con la muerte. "Cuando no estaba en sesin de tortura alucinaba con ella. A veces despierto y otr as en sueos. "Cuando me venan a buscar para una nueva 'sesin' lo hacan gritando y entraban a la celda pateando la puerta y golpeando lo que encontraran. Violentamente. "Por eso , antes de que se acercaran a mi, ya saba que me tocaba. Por eso, tambin, viva pendiente del momento en que se iban a acercar para buscarme. "De todo ese tiempo, el recuerdo ms vvido, ms aterrorizante, era ese de estar conviviendo con la muerte. Senta que no poda pensar. Buscaba, desesperadamente, un pensamiento para poder darme cuenta de que estaba vivo. De que no estaba loco . Y, al mismo tiempo, deseaba con todas mis fuerzas que me mataran cuanto antes. "La lucha en mi cerebro era constante. Por un lado: 'recobrar la lucidez y que n o me desestructuraran las ideas', y por el otro: 'Que acabaran conmigo de una vez. "La sensacin era la de que giraba hacia el vaco en un gran cilindro viscoso por el cual me deslizaba sin, poder aferrarme a nada. "Y que un pensamiento, uno solo, seria algo slido que me permitira afirmarme y detener la cada hacia la nada. "El recuerdo de todo este tiempo es tan concreto y a la vez tan Intimo que lo si ento como si fuera una vscera que existe realmente. "En medio de todo este terror, no se bien cuando, un da me Llevaron al 'quirfano' y, nuevamente, como siempre, despus de atarme, empezaron a retorcerme los testculos. No s si era manualmente o por medio de algn aparato. Nunca sent un dolor semejante. Era como si me desgarraran todo desde la garganta y el cerebro hacia abajo. Como si garganta, cerebro, estmago y testculos estuvieran unidos por un hilo de nylon y tiraran de l al mismo tiempo que aplastaban todo. El deseo era que consiguieran arrancrmelo todo y quedar definitivamente vaco. "Y me desmayaba. "Y sin saber cundo ni cmo, recuperaba el conocimiento y ya me estaban arrancando de nuevo. Y nuevamente me estaba desmayando. "Para esta poca, desde los 15 18 das a partir de mi secuestro, sufra una insuficiencia renal con retencin de orina. Tres meses y medio despus, preso en el Penal de Villa Devoto, los mdicos de la Cruz Roja Internacional diagnostican una insuficiencia renal aguda grave & origen traumtico, que podramos rastrear en las palizas. "Aproximadamente 25 das despus de mi secuestro, por primera vez, despus del ms absoluto aislamiento, me arrojan en un calabozo en que se encuentra otra persona. Se trataba de un amigo mo, compaero de trabajo en el Dispensario del Complejo Habitacional: el Dr. Francisco Garca Fernndez. "Yo estaba muy estropeado. El me hizo las primeras y precarsimas curaciones, porq ue yo, en todo este tiempo, no tena ni nocin ni capacidad para procurarme ningn tipo de cuidado ni limpieza. "Recin unos das despus corrindome el 'tabique' de los ojos, pude apreciar el dao que me haban causado. Antes me haba sido imposible, no porque no intentara 'destabicarme' y mirar, sino porque, hasta entonces, tenia la vista muy deterior

ada. "Entonces pude apreciarme los testculos..."Record que, cuando estudiaba medicina, en el libro de texto, el famossimo Housay, haba una fotografa en la cual un hombre, por el enorme tamao. o que haban adquirido sus testculos, los Llevaba cargados en una carretilla. El tamao de los mos era similar a aqul y su color de un azul negruz co intenso. "Otro da me llevaron y, a pesar del tamao de los testculos, me acostaron una vez: ms boca abajo. Me ataron y, sin apuro, desgarrando conscientemente, me violaron introducindome en el ano un objeto metlico. Despus me aplicaron electricidad por medio de ese objeto, introducido como estaba. No s describir la sensacin de cmo se me quemaba todo por dentro. "La inmersin en la tortura cedi. Aisladamente, dos o tres veces por semana, me, daban alguna paliza. Pero ya no con instrumentos sino, generalmente, puetazos y patadas. "Con este nuevo rgimen, comparativamente teraputico, empec a recuperarme fsicamente. Haba perdido mis de 25 kilos de peso y padeca la insuficiencia renal ya mencionada. "Dos meses antes del secuestro, es decir, por febrero de ese ao, padec un rebrote de una antigua salmonelosis (fiebre tifoidea). "Entre el 20 y 25 de mayo, es decir unos 45 60 das despus del secuestro, tuve una recidiva de la salmonelosis asociada a mi quebrantamiento fsico." A la tortura fsica que se aplicaba desde el primer momento, se agregaba la psicolg ica (ya mencionada en parte) que continuaba a lo largo de todo el tiempo de cautiver io, an despus de haber cesado los interrogatorios y tormentos corporales. A esto sumaban vejaciones y degradaciones ilimitadas. "El trato habitual de los torturadores y guardias con nosotros era el de conside rarnos menos que siervos. Eramos como cosas. Adems cosas intiles. Y molestas. Sus expresiones: 'vos sos bosta'. Desde que te 'chupamos' no sos nada. 'Adems ya nadi e se acuerda. de vos'. 'No exists'. 'Si alguien te buscara (que no te busca) vos cr ees que te iban a buscar aqu? 'Nosotros somos todo para vos'. La justicia somos nosotros' . 'Somos Dios'. "Esto dicho machaconamente. Por todos. Todo el tiempo, muchas veces acompaado de un manotazo, zancadilla, trompada o patada. 0 mojarnos la celda, el colchn y l a ropa a las 2 de la madrugada. Era invierno. Sin embargo, con el correr de las se manas, haba comenzado a identificar voces, nombres (entre ellos: Tiburn, Vbora, Rubio, Panza, Luz, Tete). Tambin movimientos que me fueron afirmando (conjuntamente con la presuncin previa por la ruta que podra asegurar que recorrimos) en la opinin de que el sitio de detencin tenia las caractersticas de una dependencia policial. Sumando los datos (a los que podemos agregar la vecindad de una comisara, una escuela se oan cantos de nias tambin vecina, Ia. proximidad -campanas- de Una iglesia) se puede inferir que se trat de la Brigada de Investigaciones de San Jus to. "Entre las personas con las Que compart el cautiverio, lo se porque oa sus voces y me dijeron sus nombres, aunque en calabozos separados estaban: Aureliano Araujo, Olga Araujo, Abel de Len, Amalia Marrone, Atilio Barberan, Jorge Heuman, Ral Petruch, Norma Ere. "El 10 de junio, da de comienzo del Mundial de ftbol, junto con otros seis cautivo s detenidos-desaparecidos, fui trasladado en un vehculo tipo camioneta (apilados co mo

bolsas unos arriba de otros) con los ojos vendados a lo que result ser la Comisara de Gregorio de Laferrere. "Actu en el traslado uno de los mis activos torturadores. Tambin puedo afirmar que fue el que me dispar cuando, me secuestraron. "El trayecto y tiempo empleados corrobora la hiptesis anterior con respecto al Ce ntro Clandestino. "Un dato previo, de suma importancia, despus es el de mi participacin profesional a partir de 197 1, en la Escuela Piloto de Integracin Social de Nios Discapacitados, que haba sido creada en 1963. Funcionaba en Hurlingham, partido de. Morn. "Despus de permanecer dos meses; en un calabozo de esa Comisara (una noche me hicieron firmar un papel -con los ojos vendados- que despus utilizaron Como prime ra declaracin ante el Consejo de Guerra Estable 1/ 1) el 18 de agosto me Llevaron al Regimiento de Palermo, donde el Juez; de Instruccin. me hace conocer los cargos. Entre ellos figuraba el mencionado anteriormente de mi participacin en la Escuela Piloto de Hurlingham. "All denunci todas las violaciones, incluyendo las torturas, el saqueo de mi hogar y la firma del escrito bajo apremio y sin conocerlo". El Dr. Norberto Liwsky fue conducido al Tribunal Militar -Consejo de Guerra Esta ble N I/I.- Este se declar incompetente por no tener acusacin que dirigirle. Giradas las actuaciones a la Justicia Federal se dicta inmediatamente el sobreseimiento definitivo. Todo el martirio relatado fue soportado por una perso na contra la que nadie formul cargo alguno. Con el seor Oscar Martn Guidone, residente en Lujn de Cuyo, Provincia de Mendoza, observaremos otra secuela de los tormentos. Manifiesta que fue detenido por una patrulla del Ejrcito y llevado al Regimiento. Que all, era el 2 de junio de 19 76, despus de una semana: "...le atan las manos a una pared, con los brazos abiertos, pudiendo apoyar sola mente la punta de los pies sobre el piso. Lo amenazan e insultan permanentemente. Le empiezan a pegar con algo duro (tipo de guantes de boxeo) pero grande, que le abarcaba, cada vez que lo golpeaban, ms de la mitad del abdomen. Eso dur tres horas aproximadamente. Lo interrogaban sobre nombres y personas. Eso se llamaba 'sesin de ablande' "Lo Llevan a la guardia en una situacin muy mala, tal es as que la gente que estab a detenida en la cuadra, comenz a golpear las rejas- pidiendo que fuera inmediatamente atendido. Es Llevado al Hospital Militar de Mendoza, en un camin donde es atendido por mdicos de dicho nosocomio. Le colocan guardias armados en la puerta. La orden era que, a ese lugar, no entrase ni el presidente de la Repbl ica. Al lado estaba el ex Gobernador Martnez Baca. "Luego se realiza una junta mdica, manifestndole que saban que el dicente estudiaba medicina, dicindole que sabra lo que era una segunda eclosin de bazo, as que tendran que operarlo. Lo operan en dicho nosocomio al da siguiente practicndole una 'laparotoma'. "Le efectuaron las curaciones estando fajado. A los 20 das vuelve al 80 Regimient o (que est al lado del Hospital Militar). Hasta le permiten seguir estudiando los l ibros de medicina. El dicente, por sus conocimientos, ayudaba a otros detenidos que salan

de las sesiones de tortura. En una oportunidad, a los 45 das de su operacin, lo mania tan y le vendan los ojos, transportndolo en un camin, por un muy corto recorrido, a un lugar de torturas. Uno de los que lo Llevaba tenia la respiracin muy agitada, com o si estuviera drogado. Lo bajan y uno le dice 'ya comenzamos mal', ya que lo haba pisado. Lo interrogan sobre su ideologa, l responde que no la tiene, y a cada respuesta negativa le hacen quitar una prenda, hasta dejarlo completamente desnu do. "Luego de esto lo maniatan a una mesa, atndolo boca arriba con cadenas. Estaba co n todos los miembros en posicin abierta. Lo comienzan a torturar con picana elctrica , de variada intensidad, acusndolo por el despido de dos compaeros que lo haban torturado antes, dejndolo, con los problemas fsicos que lo Llevaron a que se opere . Hacan disparos sobre su cuerpo y lo amenazaban constantemente con quitarle la vid a y con eliminar a su familia. Este tormento dura unas dos o tres horas. En la par te final de la tortura le aplican una gran cantidad de voltaje, lo que hace que su cuerpo se contraiga, a tal grado que cort las cadenas que lo ligaban a la mesa. Le decan que sus bigotes eran ms de fascista que de comunista, que l se haba equivocado de ideologa. Las consecuencias de esta sesin le duran varios das, con una gran depresin y consecuencias fsicas. (..........) En agosto de 1978 es liberado (Legajo N 6837). El seor Luis Alberto Urquiza, que era estudiante de psicologa ingreso a la Escuela de Suboficiales de la Polica de la Provincia de Crdoba el 9 de noviembre de 1974. Por sus estudios universitarios fue reiteradamente acosado Por el Oficial instru ctor. Posteriormente, tras largos avatares minuciosamente narrados por el denunciante, y de haber trabajado, ya recibido, en dependencias relacionadas con la "inteligencia" , fue tomado prisionero. El testimonio del seor Urquiza (Legajo N 3847) fue hecho el 22 de marzo de 1984 en Copenhague, por ante la Embajada de la Repblica Argentina en Dinamarca. Su detencin se produjo en Crdoba el 12 de noviembre de 1976. Padece torturas que se detallarn al tratar lo genricamente llamado "submarino" y simulacro de fusilamiento. "...entonces comienzan los golpes. Al da siguiente soy nuevamente golpeado por varias personas, reconozco la voz del Comisario Principal Roselli quien fue a vi sitar la dependencia por la detencin nuestra y tambin logro reconocer la voz del asesor del Jefe de Polica, un Teniente Coronel quien tambin me golpea. Durante todo el da soy golpeado con trompadas y puntapis por personas que pasaban por el lugar. Al terce r da soy golpeado en horas de la tarde por varias personas, entre ellas una me dice que si lo reconoca, siendo el Oficial Ayudante Dardo Rocha, ex instructor de la Escue la de Polica y en ese momento cumpliendo funciones en el Comando Radioelctrico. Siento que tengo varias costillas fracturadas por el fuerte dolor al respirar, pidiendo al Oficial de guardia la asistencia de un mdico, siendo sta negada. El da 15 de noviembre vuelvo a ser golpeado y en las horas de la noche especialmente por un grupo de v

arias personas de la Brigada de Informaciones. Consista en estar en el medio de un crcul o, de personas y desde el interior era arrojado, con trompadas y puntapis hacia el g rupo de personas y de all devuelto al centro del crculo con los mismos mtodos. Caer al suelo significaba ser pisoteado y levantado de los cabellos. En la madrugada del da 16 soy conducido al bao por el Oficial de guardia Francisco Gontero que desde una distancia de 4 a 5 metros carga su pistola calibre 45 y ef ecta tres disparos uno de los cuales me atraviesa la pierna derecha a la altura de la rodilla. Se me deja parado desangrndome unos 20 minutos, la misma persona me rasga el pantaln y me introduce un palo en la herida y posteriormente el dedo. Al Regar va rias personas al lugar, este mismo oficial argument que haba intentado quitarle el arma y huir. Soy separado del resto de los detenidos y puesto en una pieza oscura y se me niega ir al bao debiendo hacer mis necesidades fisiolgicas en los mismos pantalones. Me revisa un mdico, me coloca una inyeccin y me da calmantes pero no se me suministra ningn otro tipo de medicamento, y mi pierna es vendada. Este mdico era el mdico forense de guardia del Policlnica Policial de esa fecha. "Durante el da 16 soy golpeado sobre todo en la pierna herida, pasando dos das en el suelo y no pudiendo recordar ms por los fuertes dolores y el estado de semiinconciencia en que me encontraba." Luis Alberto Urquiza fue dejado en libertad por falta de mrito en agosto de 1978, permaneciendo en Argentina hasta septiembre de 1979. La Dra. Teresita Hazurun (Legajo N 1127) argentina, abogada, fue secuestrada el sbado 20 de noviembre de 1976, a las 11 horas. Fue llevada por el propio Jefe de Polica sin hacer ningn intento, de resistencia, por creer que era requerida dada s u profesin para atender a algn demorado. La Dra. Hazurun fue sometida a las torturas habituales (golpes y picana) adems de otros procedimientos inditos que ella observa aplicar a otras personas como el "enterramiento" que describe en su relato. Fue llevada a las oficinas de la SIDE en la calle Belgrano, de la propia ciudad de Fras, Santiago del Estero. All: "El 22 (lunes), a las 8 horas, llegaron dos personas que la condujeron al fondo de las oficinas, donde haba una pieza. La introdujeron en ella y comenzaron a pegarle trompadas en el estmago y en el rostro. Era interrogada por Musa Assar (lo recono ci por la voz). "Le preguntan sobre su ex novio Hugo Libaak, a qu se dedicaba el, qu actividades, con quin se reuna. Luego, al no poder obtener respuesta, la acostaron en una cama, donde le aplicaron la picana en diferentes lugares del cuerpo. (..........) "Cuando las personas Llegaban all eran Llevadas a fosos que cavaban en [a tierra con anterioridad, enterraban all a las personas hasta el cuello, a veces durante cuat ro o ms das, hasta que pedan que los sacaran, decididos a declarar. Los tenan sin agua y sin comida al sol o bajo lluvia. Al desenterrarlos (los enterraban desnudos) s alan con ronchas de las picaduras de insectos y hormigas. De all los Llevaban a la sala de torturas (al lado haba una habitacin donde vivan los torturadores). "Los detenidos-desaparecidos de all decan que el torturador era el capitn de la Compaa de Monte. Tenan un instrumento de tortura que era un telfono (picana

simultnea a los dientes y en la oreja)". En medio de esta tragedia, el absurdo. Una persona que, no slo fue Llevada hasta los lmites, sino que ni siquiera entenda lo que le preguntaban. Como podra pasarle a cualquiera para quien el lxico utilizado por los torturadores le fuera totalmente desconocido. Por eso sern esclarecedores los fragmentos del testimonio de Antonio Horacio Mio Retamozo (Legajo N 3721) Testimonio de Antonio Horacio Mio Retamozo (Legajo N 3721), secuestrado en su lugar de trabajo en la Capital Federal, el 23 de agosto de 1976. El procedimient o fue el habitual. En primer lugar lo Llevaron a la Seccional de Polica N 33. Luego nos dic e: "En la Seccional 33 las cosas comenzaron normalmente". "Fui interrogado primero por mi nombre y apellido, 'nombre de guerra' (y yo no s abia lo que era), grado con que militaba en la "orga" (y tampoco sabia de lo que se trat aba) y luego se me ofreci pasaporte, billete de avin y mil dlares para salir del pas. Desconociendo lo que me preguntaban y negndome a responderles termin el dialogo y comenz la persuasin. Fui vendado y comenzaron los golpes. "Me rodearon 3 o 4 individuos y comenzaron a lloverme trompadas y puntapis en todas partes y de todo s lados. Persistiendo en mi actitud, fui conminado por razones ms poderosas: garrot es y bastones de goma; repitindose la secuencia. Interrogatorios-golpes hasta que perdieron la paciencia y, para ser ms eficaces, me Llevaron a la Superintendencia de Seguridad Federal, Coordinacin, envuelto en algo grueso, que bien podra ser una alfombra. Me metieron en un patrullero, en el suelo, en la parte de atrs. Dos o t res me pisaban para que no me moviera. "All fui Llevado directamente a la 'parrilla', at ado al elstico metlico de una cama, ligado de pies y manos con electrodos y acariciado po r la 'picana' en todo el cuerpo, con especial ensaamiento e intensidad en los genit ales. (..........) "Sobre la parrilla uno salta, en la medida que le permiten las ligaduras, se ret uerce, se agita y trata de evitar el contacto con los hierros candentes e hirientes. La pi cana era manejada como un bistur y el especialista era guiado por un mdico que deca si an poda aguantar ms. Luego de una interminable sesin me desataron y se reanudaron los interrogatorios. "Me acosaban con preguntas sobre el 'cope del rim' y yo pensaba qu poda ser cope del rim y no entenda nada de esa jerga. Y al instante estaba de nuevo en la parri lla y se reanudaban los interrogatorios-picana-parrilla. Volvan a repetir las mismas preguntas, cambiando el sentido y la formulacin a fin de encontrar respuestas y contradicciones. "Recin al ao siguiente, y por confidencia de un prisionero, supe que el 'cope del rim'. estaba referido al copamiento del Regimiento de Infantera de Monte NI 29 de Formosa, ocurrido el 5 de octubre de 1975, ciudad en la cual yo viv durante todo ese ao. "Los interrogatorios se hicieron luego ms cortos, pero la 'picana' era ms fuerte, persiguiendo con encarnizamiento los esfnteres, siendo verdaderamente horrendo lo s

electrodos en los dientes, que parece que un trueno le hace volar la cabeza en pedazos y un delgado cordn con pequeas bolitas que me introducan en la boca y que es muy difcil de tragar pues provocan arcadas y vmitos, intensificndose, por ello, los castigos, hasta conseguir que uno trague. Cada bolita era un electrodo , y cuando funcionaban pareca que mil cristales se rompan, se astillaban en el interio r de uno y se desplazaban por el cuerpo hirindolo todo. Eran tan enloquecedores que no poda, uno, ni gritar, ni gemir, ni moverse. Un temblor convulsivo que, de no esta r atado, empujarla a uno a la posicin fetal. Quedando temblando por varias horas co n todo el interior hecho una llaga y una sed que no se puede aguantar, pero el mie do al pasmo es superior y, por ello, en varios das uno no come ni bebe, a pesar de que ellos quieren obligarlo a que lo haga. "Todos los das inventaban cosas distintas para castigarnos en forma colectiva. Un a vez fue bestial. Vino una persona que se haca llamar 'teniente' y dijo a alguien que el nos estaba dando instruccin militar lo cual no era cierto, nosotros estibamos fuertemente vendados, no podamos hablar. All casi siempre haba guardias y siempre estaban entrando y saliendo, Llevando y trayendo gente". "Nos Llevaron a algo que imagino era un saln grande, nos rodearon y comenzaron a golpearnos en todas partes, pero con preferencia en los codos y en las rodillas, chocbamos unos contra otros, nos llovan los golpes de todas partes, tropezbamos y calamos. Y, cuando estbamos todos destrozados, en el suelo, comenzaron a tirarnos agua helada y con 'picanas' nos levantaban y nos Llevaban de nuevo a nuestro ant iguo sitio. Nos dejaron todos, apiados, temblando, mojados, tiritantes, acercndonos uno s a los otros para damos calor". (.........) "Se escuchaban voces que ahogaban la constante testimonial de alguien que era torturado e indicaban que estaban jugando a las cartas. Cuando terminaban la par tida se divertan en maltratarnos". "Cuando nos Llevaban desde la 'leonera' a la sala de tortura-interrogatorio-peor es tratos, haba que subir tres escalones y bajar dos o viceversa, subir dos y bajar tres y nos hacan dar vueltas para desorientarnos". "La noche del mircoles V de septiembre fue noche de traslado, para algunos, con e llo el miedo y la inseguridad, pues en aquellos das era cosa muy sabida que los preso s eran eliminados en los traslados, fabricndoles 'enfrentamientos' ". (..........) "Fuimos Llevados a un L.T., o sea un lugar transitorio, de ablande, previo a la eliminacin, AM la tortura era tal que no tenamos nombre ni apellido, sino nmero, correspondindome el 11." "Aquello pareca un stano, ramos 15 y, entre nosotros, reconoc la voz de Purtolas, por una entonacin aguda que an me, sigue como un perro." (..........) "El castigo era brutal, el jueves me Llevaron dos veces y el viernes me dieron l a paliza mis bestial que jams haya recibido. Haba alguien en la parrilla, pareca Purtolas, aunque era muy difcil reconocer la voz, estbamos demasiado destrozados. Me atravesaron a la cama sobre l y, cuando me picaneaban a m el saltaba sobre la

cama. Con los pies tocaba una pared y, por tocarla, por moverme, por ensuciarla, reciba golpes en las piernas". Despus de sucesivos malos tratos y amenazas de muerte Mio Retamozo fue Llevado al Regimiento, de Infantera de Monte 29. "Llegu con un cartel ms grande que una estrella de cine, pues para ellos era yo qu ien haba planeado el copamiento del Regimiento". "El lunes, temprano, comenzaron a trabajar y lo hacan maana, tarde y noche. Los primeros das, entre sesin y sesin, estaba desnudo, atado a una cama, con un guardia al lado y sin comer. Por la noche era Llevado a un pasillo y tirado junt o a los otros prisioneros que no saban que hacer, queriendo apartarse de m Por temor a ser confundidos y Llevados en mi lugar. Por la noche llegaba 'la voz femenina', cono cido Oficial de Gendarmera que impostaba la voz y lo primero que haca, era acariciarle a uno los testculos anticipndose al goce de lo que habra de ser su labor". "As durante tres semanas, maana, tarde y noche ahogndome con bolsas de plstico o metindome la cabeza en el agua o destrozndome con el 'casco de la muerte' (escalofriante aparato Lleno de electrodos que se coloca en la cabeza) que ni si quiera permite decir no. Simplemente el cuerpo se desgarra a travs de alaridos. "Una noche se entretuvieron con un chico de Las Palmas (Chaco) y yo. Los soldado s se entretenan escuchando la radio, jugaban Patria, el crdito local y Rosario Centr al. Durante todo el partido al chico le aplicaron el casco, a partir de ese momento qued loco como dos semanas. Despus me volvi a tocar a m. Durante los interrogatorios siempre haba alguien que con una maderita le destrozaba a uno los nudillos de las manos o de los pies". De su posterior traslado a Formosa, Mio Retamozo agrega: "Siendo Formosa una ciudad de aproximadamente 100.000 habitantes; casi todos los que estaban all conocan la identidad de los torturadores, como el Sargento o Sargento primero Eduardo Steinberg, el segundo Comandante Domato, la 'Muerte con voz femenina', tambin segundo Comandante de Gendarmera". (..........) "Cuando la guardia era un poco permisiva, pedamos un cubo de agua y podamos baarnos. La primera vez que me ba casi me muero. Cuando me levante la venda me pareci imposible reconocerme. Estaba negro de marcas, como si me hubiera revolcado en alambres de pas, Lleno de quemaduras, desde cigarrillos hasta el bis tur elctrico, era el mapa de la desdicha. El 'bistur elctrico' corta, quema y cauteriza . Lo utilizaron poco conmigo en relacin con Velzquez lbarra y dems prisioneros. De all conservo huellas en la espalda Electrodos o bistur? Estando la espalda en carne v iva se pegaba a la camisa, con el calor y la mugre, comenz a descomponerse y yo no me daba cuenta. Mis compaeros que tanto me cuidaban llamaron a un soldado de la enfermera para que me desinfectara la herida". (.........) "Un da conoc por fin cul haba sido la lgica de mi infortunio, si puede hablar. se de lgica en estos casos. Mientras que los presos polticos estaban en recreo, desde el calabozo de enfrente, alguien me relat que haba "cantado" Mirta Infran. Haban apresado a ella y su marido. Primero lo torturaron hasta destrozarlo al marido. Luego lo eliminaron. Entonces comenzaron con ella. En determinado momento se extravi, pretendi salvarse o tropez con los umbrales de la demencia y comenz a "cantar" cosas inverosmiles. Mand en prisin, fcilmente a ms de 50 personas y dijo que yo haba planeado el copamiento del Regimiento, que militaba en la organizacin

'Montoneros' y que ellos me haban ofrecido apoyo logstico". (..........) "En el ao 1975 yo haba conocido a Mirta Infran, tena ella 19 aos, trabajaba en un juzgado y asista a mi mismo, curso, en el primer ao de Ingeniera Forestal y nos vinculaba una amistad tangencial" "Fui puesto en libertad el 6 de junio de 1977". En el caso que acabamos; de transcribir bast un conocimiento fortuito) una denunc ia surgida del desvaro durante la tortura infligida a Mirta Infran, para llevar a Mio Retamozo a recorrer el calvario relatado. Igualmente significativo es el testimonio del seor Oscar Alberto Paillalef (Legaj o N 6956) de General Roca (Ro Negro). El seor Paillalef (Legajo N 6956) fue citado por la polica local para que se presen tara al Comando de la VI Brigada de Neuqun. Como Llevaba un automvil de la empresa para la que trabajaba, le permitieron que se transportara en el mismo de vuelta. Le dijeron que deba regresar porque tendra que ser interrogado por el Mayor Reinhold de parte de Inteligencia. Volvi el 19 del mismo mes. "Fui trasladado a un lugar que aparentemente estaba al lado del edificio en que me encontraba. All haba otra cama donde fui colocado. Dos personas estaban frente a mi, una interrogaba y la otra supuestamente haca de ayudante. A medida que interrogaban me seguan golpeando, y me colocaron lo que ellos llamaban 'los cable s' que era la picana elctrica, en la parte interior de los brazos y luego entre las vendas que tenia precisamente en las sienes. Despus de estar largo rato as, fui trasladad o a mi lugar primitivo. "As siguieron las cosas, haba guardias que golpeaban, pateaban y ajustaban las esposas hasta lastimar las muecas. Los interrogatorios siguieron hasta el da 29, m is o menos da por medio. Varias veces hicieron conmigo un juego macabro; colocaban en mi cabeza el can de un arma, rindose apretaban el gatillo y el disparo no sala. De noche cuando haba mis tranquilidad se oan pasar camiones bastante cerca, lo que me hacia pensar que estbamos muy prximos a la ruta 22 y a mi juicio, nos encontrbamos en el Batalln 181. "Todas las veces que me Llevaron a los interrogatorios adems de la sesin de preguntas era conducido y retornaba al lugar y a los golpes. Una noche, entre amenazas de que me iban a reventar, me metieron cenizas de cigarrillos entre la venda. de los ojos para que, segn decan, 'se te pudran los ojos' ". En algunos casos, como el del seor Jos Antonio Gimnez (Legajo N 3035), de 53 aos de edad, que vive en la localidad de Centenario, Neuqun, detenido el 10 de enero de 1977, frente a su domicilio, se utiliz una pequea variante: "...vendado, y con algodones en los ojos para impedirme ver, lo cual no impidi qu e dicha venda en momentos se aflojase y pudiese observar que algunos de los guardi as que se encontraban ah usaban borcegues del Ejrcito. Es ms, en una oportunidad, en que pretendieron que firmase una declaracin -que no firm me sacaron las vendas y la persona que me hablaba, un hombre joven, lo hacia vestido con uniforme mili tar y con una mscara antigs colocada, que le cubra todo el rostro". "En ese lugar fui sometido a torturas, consistentes en ser colgado de los brazos hacia atrs de una pared y de las piernas, de la otra, es decir, con el cuerpo suspendid o y

con la aplicacin de electrodos en las sienes, sujetos por la venda antes descript a, y con la aplicacin de corriente mediante tales electrodos. Esto se realizaba en otr o local, construido precariamente en chapas de zinc y armazn de madera, similar a algunas casillas existentes en estaciones de ferrocarril. Estas 'sesiones' se repitieron varias veces sin poder precisar cuntas, con interrogatorios que se limitaban a ordenarme que 'cantara', es decir que dijera lo que saba, sin realizarme ninguna pregunta especf ica respecto de ningn hecho, circunstancia, lugar o fecha, ni referido a persona algu na en particular, al punto de que se me exigi, finalmente, escribir de mi puo y letra un a descripcin de mis actos en el tiempo inmediatamente anterior a mi secuestro, cosa que comenc y fui interrumpido sin darme lugar a firmar dicho escrito, seguramente porque el mismo no les serva". El 20 de enero de 1976, por la noche, mientras cenaba, secuestraron a Santos Aur elio Chaparro, de su casa en el Ingenio La Florida de Tucumn. Los secuestradores se desplazaban en tres; automviles y vestan uniforme militar de fajina. Algunos iban de civil. Reconoci el lugar al que lo Llevaron. Se trataba de la Jefatura de la Poli ca de Tucumn. Dice que lo obligaron a permanecer en una sala con otros detenidos. Y sigue: "...Que el segundo da de permanecer detenido ilegalmente en esas condiciones dos personas que no eran los que lo secuestraron, lo trasladan a otra sala ms chica donde lo desnudan y lo atan a una cama que es denominada 'parrilla'. Que l e colocan alambres en la cabeza y lo comienzan a torturar con corriente elctrica. Q ue le pasan picana por todo el cuerpo, preferentemente en la zona genital, pectoral y en la cabeza, boca, encas, etc. Que lo torturan por espacio de dos horas aproximadamente. Que luego lo sacan de all, Llevndolo a otra sala del citado edificio, donde un grupo de personas lo someten a una brutal golpiza de puetazos y patadas. Que esto se prolonga durante muchas horas. Que el dicente manifiesta que perdi el conocimiento. Que luego es Llevado a la sala dnde intentan al principio. Que esta forma de tortura se efectuaba todos los das y por espacio de 20 das" (Legajo N 5522). El seor Chaparro es Llevado, a reponerse de su estado lamentable a un campo de recuperacin. Despus de 25 das vuelve a la Jefatura de Polica y le aplican tortura en forma ms leve por cinco das. Le prometen dejarlo en libertad pero cancelan la orden en el momento de firmarla. Esto ocurre en la Escuela de Educacin Fsica el 24 de marzo de 1976 y contina: "Que despus de este periodo, es nuevamente trasladado a una salita donde nuevamente lo torturan. Que en esta oportunidad, el dicente manifiesta que le ha cen ingerir gran cantidad de agua, mientras es torturado con picana elctrica. Que le colocan una botella en la boca dicindole que le iban a hacer tomar toda el agua d el ro Sal. Que toma dos botellas de, agua. Que es reiteradamente sometido a la picana. Que luego de esto, es brutalmente golpeado volviendo a quedar inconsciente y completamente ensangrentado. Que le salla agua por distintos orificios del cuerpo. Que aparentemente se asustaron de la condicin del dicente y a que luego de esto lo tratan de rehabilitar. Que permanece en este lugar durante

unos 20 das. Que luego lo trasladan a otro lugar que no puede determinar precisamente". "Que all es torturado en una mesa con picana elctrica. Tambin es sometido al submarino' con el tacho de 200 litros. Que cuando se encontraba adentro de este golpeaban el tacho y tambin le aplicaron en esas condiciones electricidad". (..........) "Que le es comunicado, al dicente que seria eliminado. Que lo llaman por su apel lido y lo someten a una brutal sesin de tortura, que consisti en picana elctrica y que luego de esto es obligado a colocarse contra una pared. Un hombre de gendarmera (al que le haba visto una gorra militar) le da una patada de "karate" en la espal da tras la cual el dicente manifiesta que se desvaneci". "Que posteriormente es brutalmente golpeado con palos. Que presume que le rompen el esternn, le fracturan falanges de los. dedos. Que de los golpes se rompen los grilletes que tena colocados. Que pierde el conocimiento. Que le quedan lesiones permanentes, como zumbidos en el odo izquierdo, insensibilidad de dedos de los pies, etctera". "Que luego fue trasladado al Penal de La Plata dndole el 23 de marzo de 1982 la libertad vigilada". Para no extendernos innecesariamente omitiremos los detalles; del procedimiento del secuestro del seor Orlando Luis Stimemann, de Ro Gallegos, detenido en la Provincia de Santa Fe. Solamente haremos mencin a la frase de uno de sus secuestradores. En el momento de ocurrir el hecho, al preguntrsele por qu no lo tabicaban, contest: "No es necesario y l lo sabe. Es boleta". "15 das despus de haber sido detenido, en ese Centro de Detencin, fui trasladado a otro centro, presuntamente dentro de la misma jurisdiccin del Ejerci to, del cual se adjunta croquis. "Para interrogar a los detenidos utilizaban mtodos d e tortura, entre ellos picana elctrica, para la cual utilizaban un aparato de alta potencia que, cuando era aplicado, provocaba la contraccin de la lengua, de manera que al detenido le resultaba imposible gritar durante la aplicacin. Otro sistema era colocar un gato dentro de la ropa del interrogado al que le aplicaba n la picana, reaccionando violentamente y lastimando al interrogado" (Legajo N 4337). Con el testimonio presentado por el. seor Enrique Rodrguez Larreta (Legajo N 2539) nos encontraremos ante nuevas formas de aplicar tormentos. Reduciremos sus dichos a los prrafos indispensables: "La noche siguiente me toca a mi ser conducido a la planta alta donde se me interroga bajo tortura como a todos los hombres y mujeres que estuvimos all. All s e me desnuda completamente, y colocndome los brazos hacia atrs se me cuelga por las muecas hasta unos 20 o 30 cm. del suelo". "Al mismo tiempo, se me coloca una especie de taparrabo en el que hay varias terminaciones elctricas. Cuando se lo conecta, la vctima recibe electricidad por varios puntos a la vez. Este aparato, al cual llaman 'maquina', se conecta mient ras se efectan las preguntas y se profieren amenazas e insultos, aplicndose tambin golpes en las partes mis sensibles". "El suelo, debajo del lugar donde se cuelga a los detenidos, est profusamente mojado y sembrado de cristales de sal. Gruesa, con el fin de multiplicar la tort ura si la persona consigue apoyar los pies en el piso". "Varias de las personas que estaban detenidas junto conmigo se desprendieron del aparato de colgar y se golpearon contra el piso, producindose serias heridas. Recuerdo en especial el caso de quien despus supe era Edelweiss Zahn de Andrs, la que sufri profundos cortes en la sien y en los tobillos que despus se infectaron". El seor Antonio Cruz, argentino, casado, domiciliado en la Capital Federal, fue

miembro de la Gendarmera Nacional desde el 31 de diciembre de 1972 (fecha en que fue dado de alta segn el Boletn Reservado 1460, apartado 3-6) hasta el 31 de diciembre de 1977 en que fue dado de baja segn el M.M.C. (Mensaje Militar Conjunto-SD5289/77). De su testimonio transcribiremos las partes mis significativas: "Aqu debo pasar a referirme al LRD (Lugar de Reunin de Detenidos) denominado La Escuelita. Estaba situada en Famaill, a unas dos o tres cuadras de la vas del Ferrocarril que va a San Miguel de Tucumn". (..........) "En este lugar, y al momento de nuestra llegada, estaba ubicada la seccin de perros 'de guerra' ". (..........) "Pasar a describir la Sala de Interrogatorios. Esta Sala de Interrogatorios estab a ubicada en la ltima aula de la Escuela, encontrndose en su interior una cama tipo militar, de hierro, una mesa y fotos de los detenidos... 'Asimismo exista un telfo no de campaa a pilas que al dar vuelta la manija generaba corriente. La velocidad co n que se giraba la misma era el grado de voltaje que se imprima'. 'El personal interrogador tenia una goma parecida a la que usa la Polica Federal, con la cual golpeaba a los presos para ablandarlos ni bien entraban detenidos." Seguidamente Cruz se refiere a la suerte deparada a un detenido cuya custodia se le encomend: "Al da siguiente comenz el interrogatorio de esta persona; primero lo acostaron atado a una cama, ya que por su contextura fsica no poda ser esposado, por lo que no existan esposas lo suficientemente grandes para sus muecas. Fue golpeado con una goma duramente y al ver que no se obtenan resultados con dicho mtodo de tortura, comenzaron a pasarle el cable del telfono; uno de los cables se ataba a la pata de la cama y el otro se lo aplicaban al cuerpo en sus partes ms sensibles al igual que por la espalda y el pecho. Como no pudieron hacerlo declarar recomenzaron a golpearlo, hasta que en un momento dado el detenido solicit ir al bao a lo que se accedi, fui encargado de custodiarlo personalmente lo que me provoc un temor grande. En ese momento comprob que el mismo orinaba sangre, o sea que aparentaba estar muy lesionado internamente. Cuando lo entregu nuevamente los interrogadores le restaron importancia al hecho. Esa noche antes de marcharse los torturadores lo dejaron atado a una columna al aire libre con l a orden estricta de que no lo alimentara y que slo se le diera a beber agua. A la madrugada dej de existir all colgado, pues haba sido tan duramente golpeado que no resisti el castigo. Cuando Llegaron nuevamente para interrogarlo se les inform a los interrogadores lo ocurrido, los que se lamentaron de no haber podido tener informacin precisa". "De igual forma se interrogaba a las mujeres, para ello se l as desnudaba por completo, se las acostaba en la cama y all comenzaba la sesin de tortura. A las mujeres se les introduca el cable en la vagina y luego se lo pasab an por los pechos, lo que provocaba un gran sufrimiento y en ocasiones muchas de ellas menstruaban en plena tortura. Con ellas slo se utilizaba el telfono, ningn otro elemento". (..........) "Debo relatar que en una ocasin trajeron a un detenido herido. Un da para curiosear me acerqu a la ventana, ya que estaba solo y por el hueco se vea para adentro. Al acercarme a el observe que tenia la cabeza rota y al mirarle las man os comprob que las mismas tenan gusanos. Esta situacin me revolvi el estmago porque el pobre tipo se estaba agusanando" (Legajo N 4676). Con el. testimonio de Carlos Hugo Basso, argentino (hoy exiliado) volvemos a la

ya tristemente conocidas La Perla y La Ribera. Fue secuestrado el 10 de noviembre d e 1976 en el barrio Alto Alberdi de la ciudad de Crdoba. Despus del procedimiento habitual, mezcla de golpes y viaje en el. piso de un auto bajo los pies de los captores hasta Llegar al centro clandestino de detencin: "...abrieron una puerta que por el ruido podra ser de metal, uno de los que me llevaba me advirti que a continuacin conocera al 'Cura', que se encargara 'de confesarme'. Esta persona a la que llamaban 'Cura' deba ser de talla bastante grande ya que apenas entr me tom con sus manos por los costados y me levant en vilo..." "...posteriormente me golpearon con palos y un martillo que usaban para golpear los dedos cuando las manos se apoyaban en el piso; me desvistieron y ataron de pies y manos a un elstico de cama que llamaban 'parrilla'. Por un perodo de tiempo que calculo en una hora me aplicaron descargas elctricas en los lugares ms sensibles del cuerpo, genitales, caderas, rodillas, cuello, encas... Para el cuello y las e ncas utilizaban un instrumento pequeo con varias puntas, pasadas directamente a los cables de la instalacin de 220 voltios, por debajo de la venda pude observar que cada vez que se produca una descarga disminua la luz de una lamparita ubicada sobre la 'parrilla'. Durante este tiempo sent que a uno de los torturadores lo llamaban 'gringo'. Luego de este espacio de tiempo alguien me aplic un estetoscopio en el pecho y me desataron, comprob que no poda caminar, me arrastraron unos veinte o treinta metros hasta una colchoneta ubicada en un saln grande, junto a una pared, donde permanec hasta el da siguiente". Legajo N 7225). Teresa Celia Meschiati fue secuestrada en la ciudad de Crdoba el 25 de septiembre de 1976, y trasladada al centro de La Perla (Legajo N 4279). Nos dice: "Me trasladan inmediatamente despus de mi llegada a 'La Perla' a la 'sala de tortura' o 'sala de terapia intensiva'. Me desnudan y atan con cuerdas los pies y las manos a los barrotes de una cama, quedando suspendida en el aire. Me ponen un cable en un dedo del pie derecho. La tortura fue aplicada en forma gradual, usndose dos picanas elctricas que tenan distinta intensidad: una de 125 voltios que me produca movimientos involuntarios en los msculos y dolor en todo el cuerpo aplicndome la misma en cara, ojos, boca, brazos, vagina y ano. Otra de 220 voltios llamada "la margarita" que me dej profundas ulceraciones que an conservo y que produce una violenta contraccin, como si arrancaran todos los miembros a la vez, especialmente en riones, piernas, ingle y costados del tronco. Tambin me colocan un trapo mojado sobre el pecho para aumentar la intensidad del shock". "Intento suicidarme tomando el agua podrida que haba en el tacho destinado para otro tipo. de tortura llamada "submarino", pero no lo consigo". "As como fue gradual la intensidad de las picanas, fue gradual el sadismo de mis torturadores, que fueron cinco y cuyos nombres aqu figuran: Guillermo Barreiro, Luis Manzanelli, Jos Upez, Jorge Romero, Fermn de los Santos". El seor Nelson Eduardo Dean, uruguayo, casado, secuestrado en el barrio de Almagr o de la Capital Federal el 13 de julio de 1976, a las 22 horas (Legajo N 7412), en sus partes esenciales dice: "En ese lugar fuimos ubicados en diferentes sitios. Esposadas las muecas a la espalda, vendados los ojos y sangrando abundantemente comenz una nueva andanada de golpes. A la media hora de estar detenido fui trasladado a un cuarto de la planta alta. All me quitaron toda la ropa, me volvieron a esposar las muecas a la espalda y comenzaron a tirarme baldes de agua. Acto seguido me colocaron cables alrededor de la cintura, el trax y los tobillos. Ataron una cuerda o cadena a las

esposas y me subieron tos brazos hasta donde estos podan soportar sin desarticularse. En esa posicin, literalmente colgado, y a una distancia aproximadamente de 30 centmetros del piso, estuve por un espacio de tiempo que no es posible determinar en horas, sino en dolor. Se pierde, por el gran sufrimient o que causa esta forma de tortura, toda nocin de tiempo formal". "Luego los torturadores aflojaron la cuerda unos 20 centmetros, tanto como para p oder con algn esfuerzo tocar el suelo y descansar en algo los brazos. En este sentido, lo que antes dije es slo en apariencia, pues cuando trate de tocar el piso y lo, log re, comenc a recibir choques elctricos. En realidad es muy difcil Llegar con palabras a expresar todo el sufrimiento que estos ocasionan. Pienso que es posible slo, reproducir una caricatura trgica de lo que fueron aquellos momentos. Quizs a ttulo de ejemplo y para dar una idea sirvan dos cosas, algunos hechos fsicos concretos y algunas sensaciones. En cuanto a los hechos fsicos pienso que hay dos que les darn a ustedes la medida del tormento: A) Las plantas de los pies, luego de la tortura, quedaban quemadas y se formaban capas de piel dura que luego se desprendan. Evidentemente, la piel se quemaba con los choques elctricos. B) Durante el tiempo que se aplicaba la electricidad se pierde todo control posi ble sobre los sentidos, provocando dicha tortura vmitos permanentes, defecacin casi constante, etc. C) En cuanto, atae a las sensaciones, la electricidad comienza a subir por el cue rpo y todas las zonas en las cuales colocaron cables parecen arrancadas del cuerpo. As es que, en principio, son los pies que se sienten como arrancados del cuerpo, como luego, las piernas, los testculos, el trax, etc". "Estas sesiones de tormento se extendieron por espacio de cinco das yendo en aumento en cuanto a su intensidad. En los ltimos das repitieron todos los mtodos antes mencionados y, adems, me introdujeron cables dentro del ano, los, testculos y el pene. Estas prcticas se desarrollaban dentro de un marco diablico; los torturadores, unos bebiendo, otros riendo, golpeando e insultando, pretendan extraerme, nombres de uruguayos radicados en la Repblica Argentina y opositores a l actual rgimen imperante en mi pas". "En estos interrogatorios y torturas comprob que participaban directamente oficia les del Ejrcito uruguayo. Algunos decan pertenecer a un grupo llamado OCOA (Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas)". El seor Ral Esteban Radonich (Legajo N 6956) fue detenido en Neuqun el 13 de enero de 1977 y dejado en libertad el 19 del mismo mes en Senillosa. Lo detuvier on a las ocho y media de la maana en la oficina donde trabajaba. Lo llevaron, despus de muchas vueltas para desorientarlo, "...a dependencias del Batalln de Ingenieros de Construcciones 161, a un lugar denominado La Escuelita, que es en realidad el chupadero que funciona en la zona . All soy esposado de ambas manos a los costados de una, cama, donde permanezco por un tiempo hasta ser trasladado a otra dependencia, hacindome caminar siempre en cuclillas con el objeto de no deducir las distintas instalaciones del lugar. Nue vamente soy esposado, pero ahora de pies y manos, sobre el elstico de una cama y me introducen dos cables entre el vendaje, a la altura de la sien. Se me formula un

a serie de preguntas sobre datos personales, que son volcados a mquina en lo que parece ser una ficha. Terminado esto, comienza un interrogatorio totalmente diferente. la primera pregunta que me hacen es acerca de cul era mi grado y nombre de guerra, a lo que respondo que no poseo ninguna de estas caractersticas. Ese es el momento e n el que recibo la primera descarga de electricidad. Las preguntas giraban sobre m i participacin en poltica, desde mi funcin en alguna organizacin hasta mi inclusin en listas para elecciones del Centro de Estudiantes. Me preguntan tambin si tengo id ea del lugar en que estoy, lo cual lea preocupaba mucho, ya que lo hacen en forma insistente y es debido a que en esa Unidad Militar estuve cumpliendo con el Serv icio Militar en el ao 1976. En la medida que voy respondiendo negativamente, aumenta e l ritmo, la duracin y la intensidad de las descargas, siempre en la cabeza. Pierdo la nocin del tiempo, aunque parecen transcurrir varias horas. En medio de las pregun tas y los gritos se suceden amenazas de distinto tipo". "Pierdo sangre por la boca, ya que durante las descargas se me contraen los mscul os y cierro las mandbulas, quedndome la lengua afuera, lo que hace que virtualmente l a perfore con mis dientes. Como mi estado se deteriora progresivamente, me tiran u n baldazo de agua para reanimarme, hasta que suspenden la sesin. Me dicen que por la tarde comenzara de nuevo y que dependa de mi, en funcin de las respuestas, si seguan o no torturndome. El interrogatorio lo realizaron por lo menos tres persona s, encontrndose presente el jefe del grupo que realiz la detencin. Este asume el rol d e "bondadoso", pidindome que cante ya que no vala la pena que me sacrificara por otros. Los dems en cambio, usan un tono amenazante y autoritario". En el caso de Juan Matas Bianchi (Legajo N 2669) hubo un doble simulacro de incineracin y de fusilamiento: le hacen oler un lquido, preguntndole si saba que era lo que le hacan oler, a lo cual cl dicente responde que si, que se trataba de sol vente. Le preguntan si tiene algo que decir, que entonces lo diga, pues iban a quemarlo , mientras le hacen or ruido de papeles. Tambin le hacen un simulacro de fusilamient o con un arma en la sien. "Justo en el momento en que estaban haciendo el simulacro de que lo iban a quema r vivo, oye que Llega un auto, se acerca una persona y le dice: "Mir, mejor que renuncies al cargo de delegado del gremio y que no des ms parte de enfermo". Lueg o de ello se hizo silencio y oye luego que el vehculo parte. El dicente permaneci un rato sin moverse, hasta que se da cuenta que no haba nadie y que le haban sacado las esposas". Al seor Daniel Osvaldo Pina (Legajo N' 5186) tambin le toc pasar por la experiencia alucinante de simulacro de asesinato. Todo el contexto por la experiencia era in creble. El lo relata as: "De ese lugar nos llevaron a otros dos donde seguimos siendo torturados y, en el segundo de ellos, despus de torturar a Arra, Llevaron a Moria; Koltes y yo hacamos

'capilla'. Repentinamente, los gritos de Moria cesaron y se escucharon corridas y voces pidiendo, mdico. Luego de eso, nos vinieron a buscar y, sin interrogamos, a Koltes y a mi nos cargaron en un camin y nos llevaron a otra parte que, presumo, era en la montaa. Moria ya no iba con nosotros". "En ese lugar pase dos o tres das. Ya llevaba cerca del mes de secuestro y siempr e vendado se me hacia difcil calcular. En uno de esos das escuch que se acercaban al lugar en donde, por el odo, sabia que estaba Arra y, luego de llegar taconeando, le dijeron en tono imperativo: 'Levantate... camin...' " "Los pasos arrastrados se dirigieron hacia la salida y, luego de dos o tres minu tos, se escucharon cuatro disparos. Luego se acercaron adonde yo identificaba que estaba Koltes y sucedi exactamente lo mismo. Cuando me toc el turno a mi no dijeron nada, sent el ruido del arma al prepararla para disparar y me tiraron cuatro tiros al l ado de la cabeza". "Al da siguiente me volvieron a llevar pero solo, en lo que creo era una ambulanc ia de la cuadra del Ejercito. De all fui retirado en una camioneta, estimo que de la Po lica de Mendoza, donde me llevaban en el piso y me pateaban y me esculpan adems de las continuas amenazas de muerte; hasta que llegamos a la Penitenciaria". Hay testimonios de otros tipos de torturas, como colgar de un rbol o de una viga el cuerpo del detenido. Como ejemplo de este "sistema" transcribimos en la parte pertinente la declaracin de una de las vctimas, Enrique Igor Peczak (Legajo N 6947). "Fui detenido el 15/10/76 por una Unidad del Ejrcito, quienes rodearon y allanaro n el domicilio, de mi madre, con quien viva; tambin conmigo fue detenido Jorge Armando Gonzlez; fuimos atados y vendados, luego fui colgado con las manos atrs de un rbol y, en esa posicin, golpeado desde el medioda hasta el atardecer, escuchando, repetidas veces, los gritos de mi madre que peda que no me maten; tambin escuchaba golpes, los que le propinaban a Gonzlez y que, en determinado momento, llenaron un recipiente con agua, In colgaron de los pies y lo sumergier on de cabeza. Eso se repiti varias veces". "Mientras uno me golpeaba me dijo que si no se hubieran olvidado la 'picana' ya estara hablando y, de golpe, con las dos manos me golpea los odos producindome un gran dolor y un fuerte zumbido por varios meses". "Al atardecer nos descolgaron y nos llevaron a lo que despus supe era la jefatura de Polica de la Provincia donde nos apartan y me vuelven a golpear..." "...y a colgarme de la garganta, hasta que perd el conocimiento; en ese lugar comienzo a perder la nocin del tiempo y los recuerdos se entrecruzan sin saber co n seguridad qu sucedi antes pero estoy casi seguro que en ese lugar me sacaron una foto y luego me dieron picana en el suelo..." "Me llevaron a una casa... en una de las dependencias me colgaron de las manos de un modo tal que slo poda tocar el piso con la punta de los pies. La sed para entonces era inaguantable y ped a gritos un vaso de agua, alguien vino y me puso una mordaza en la boca. Como perd el conocimiento, no puedo calcular el tiempo que estuve 'colgado' ". Daniel Eduardo Fernndez (Legajo N 1131) tena 18 aos cuando fue secuestrado. Era estudiante en un colegio secundario. A esa edad, conoci toda clase de tormentos, puetazos, patadas, amenazas de muerte y lo que se daba en llamar "submarino" en sus dos formas de aplicacin, "seco" y "mojado". "La idea era dejar a la vctima sin ningn tipo de resistencia psicolgica, hasta dejarlo a merced del interrogador y obtener as cualquier tipo de respuesta que ste

quisiera, aunque fuera de lo ms absurda. Si queran que uno respondiera que lo haba visto a San Martn andando a caballo el da anterior, lo lograban, y entonces nos decan que uno era un mentiroso, hasta que realmente uno lo sintiera, y lo continuaban torturando". (..........) "...nos hacan extender las manos y nos pegaban en la punta de los dedos con una especie de cachiporra. Despus no podamos mover las manos. A otros los castigaban hasta hacerles sangrar la boca o los ojos." "Llegaron hasta ponernos una bolsa de nylon en la cabeza y atarla al cuello bien fuertemente hasta que se nos acabara el aire y estuviramos a punto de desmayar. Otra forma era atarnos en una tabla y poner en el extremo un recipiente lleno de agua. Se sumerga la cabeza de la vctima all y hasta que largara 'la ltima burbuja de aire', no lo sacaban, y apenas cuando tomaba una bocanada de aire lo volvan a sumergir". (...........) "El 13 de septiembre de 1977 fui liberado, vendado, con el pelo muy mal cortado, con un par de jeans y una remera en un da de mucho fro. Me abandonaron en la Avenida Vlez Sarsfield, cerca de una barrera". En el Legajo N 5604, la Sra. Lidia Esther Biscarte relata su secuestro y posterio r martirio. En l se podr ver el ingenio puesto en juego por los torturadores para ejercitar nuevos mtodos de tormento con los elementos habituales de su trabajo. Fue secuestrada el 27 de marzo de 1976, en su casa (7Arate, Provincia de Buenos Aires) a la madrugada. La encapuchan con la misma sbana que estaba usando y la secuestran descalza y en camisn. "La dicente oye por la radio que se encontraba en la comisaria de Zrate. Que, sin preguntarle nada, le aplican la picana, la desnudan y le vuelven a aplicar la pi cana en el ano, en la vagina, en la boca y en las axilas. Le echan agua y la atan a u n silln de cuero. Tenia toda la cabeza cubierta con la sbana atada. Se acerca un sujeto que empieza a retorcerle los pezones, lo que le produce un intenso dolor, ya que tambin le haban aplicado picana en los pezones". "En la misma habitacin haba otros dos hombres secuestrados. Entra un sujeto y le dice al otro que la deje, 'que los van a llevar a pasear' ". (..........) "La dicente sabe que es la Prefectura de Zrate el sitio donde fue trasladada a posteriori Junto con las otras dos personas, ya que sta viva a una cuadra y media, y por la forma en que la barca atracaba, se sentan los gritos del amarrador y la barca chocando contra el puerto, la vibracin". "Los bajan en una barranca de piedra, en el Arsenal de Zrate.All los Llevan y los dejan en el campo. Llova, el piso era de tierra. Clavan estacas y los estaquean dejndolos todo el da ah, aplicndoles picana elctrica. Al entrar la noche los suben a un barco, los esposan unos a otros, es decir el brazo de la dicente esposado a otro brazo". "En el barco la cuelgan de los pies y le hacen el 'submarino' directamente en el ro. All estuvo con el seor Iglesias, Teresa Di Martino, con quien la dicente se encuentra posteriormente en la crcel, con Blanda Ruda, con la Dra. Marta y el esposo, siendo sta terriblemente torturada y el marido violado por los torturador es; con un muchacho Fernndez, que ahora est en el extranjero, cree que en Suiza; con Tito Cono o Aniconi, algo as, que ahora est en libertad". "En ese barco estn como dos das, durante los cuales los torturan y los cuelgan con una gra". (..........) "...Ios cargan en celulares y los llevan a un lugar que cree es el Tolueno, en Campana, sabindolo por el pito (silbato) de la Esso. Estn dos o tres das y los llevan a una balsa donde cruzan, probablemente, al Tigre. La balsa era manejada

por militares, con uniforme verde. Los dejan, en la embarcacin, como en la orilla de una isla. La sacan de la balsa y la suben a un camin del Ejrcito. Haba mucha gente, los llevan a una casa de torturas, donde se sentan ruidos de coches y aviones". "En esa casa hay una pileta de natacin vaca, donde los meten, les ponen reflectores de alto voltaje, luego la introducen en la casa donde la torturan. E ra una case que tenia un bao, dos habitaciones grandes. En la pileta quedan centenares de muertos, haba muchos muertos en la pileta. Sinti un guardia que deca: 'stos ya son boletas, stos quedan, pasalos a la pieza uno y a la dos'. Se llamaban entr e ellos con nombres de animales: 'El Tigre', 'El Punta', 'EI Vizcacha', 'EI Yarar' ". En el testimonio de Juan Matas Bianchi (Legajo N 2669), domiciliado en Campana, Provincia de Buenos Aires, encontraremos una nueva variante sdica de perversin sexual: "El 4 de marzo de 1977, a las 03.00 horas, se hicieron presentes en el domicilio del dicente cuatro sujetos que dijeron ser militares, tenan la cara cubierta con medi as negras" (..........) "En un momento siente que lo levantan, lo llevan por un pasillo a otro lugar, do nde le ordenan desvestirse, lo tiran sobre un camastro y le dicen: 'Mir, yo soy "El Alemn " ', mientras el dicente oa mujeres y hombres que gritaban. "El Alemn" trata de introducirle un cao en el ano. Otra voz le dice que lo dejen, y dirigindose al dicente, le dice: 'ves, yo soy "El Gallego" y te salve de que este te rompiera metindote el fierro' ". "Lo colocan desnudo, abierto de piernas y brazos, atados con cuero. El 'Gallego' le dice que hable, mientras procede a aplicarle una descarga elctrica en el tobillo, quemndole los msculos, de lo cual todava tiene la marca. Tambin lo interroga una mujer. El 'Gallego' tambin le aplica picana en las axilas de lo cual tambin conserva marcas. El 'Gallego' se rea y le dice, dirigindose a la mujer: 'A vos que te gusta el pedazo, segu vos' ". "Entonces siente que la mujer toma su miembro y le introduce un lquido como custico, a raz de lo cual ha tenido problemas para efectuar la miccin". En los siguientes testimonios, de los cuales daremos fragmentos, aparecen, en medio de otras torturas, diversos modos de violaciones. En todos los casos, conservaremos el anonimato. A C.G.F., argentina, casada (Legajo N 7372), la secuestraron en la puerta de su lugar de trabajo, en el centro de la Capital Federal, a las 5 de la tarde, su ho ra habitual de salida. Con el procedimiento de siempre. Automvil inidentificable... ojos vendados... descenso en un lugar desconocido... amarrada a una cama... "...y procedieron a interrogarme cinco hombres durante alrededor de una hora" co n malos tratos y agresiones verbales. Obtienen la direccin de mis suegros y deciden ir all, dejndome sola durante varias horas". "Al regreso de la casa de mis suegros se muestran furiosos, me atan igual que al estaqueado, vuelven a interrogarme con peores tratos que antes, agresiones verbales y amenazas de que haban trado prisionero a mi hijo, de dos aos, a fin de que yo cooperara con ellos, cosa que al rato desdijeron". "Luego procedieron a introducirme en la vagina lo que despus supe era un bastn o palo, de polica. Despus me trasladaron a otro recinto, donde me obligaron a

comer esposada a una mesa. Ante mi negativa me trasladaron a otro recinto, donde me ponan parada contra un Angulo del mismo, y vuelven a interrogarme, golpendome la cabeza y amenazndome con introducirme el palo mencionado en el ano". (..........) "Dentro de lo que se puede llamar una rutina diaria, recuerdo: la puerta de la habitacin estaba cerrada por fuera. Permanecamos vestidas, incluso pare dormir. Estaba con los ojos descubiertos en el dormitorio, en los traslados al bao y a la cocina. Nos hacan vendar los ojos tabicamos- a todas o a algunas cuando entraban miembros de la fuerza que no eran los guardias habituales. En estos cas os era de rutina que nos intimidaran con sus armas incrustndonoslas en el cuerpo, cuello o cabeza". (..........) "En dos oportunidades me llevaron vendada a otra dependencia, donde me obligaron a desnudarme, junto a una pared, y con muy malos tratos y agresiones verbales me acostaron en un elstico metlico de cama, me ataron tipo estaqueada y me 'picanearon' en el bajo vientre y en la vulva, mientras me interrogaban; en la segunda oportunidad me afirmaron que tenan con ellos a A.G.P., que tambin era empleado en la misma reparticin que yo y delegado de oficina en ella, y que haba sido secuestrado el 28 de marzo de 1977, en la puerta de la institucin". "Despus de estas 'sesiones' me hacan vestir, y con buenos modos y palabras de consuelo me llevaban al dormitorio e indicaban a otra prisionera que se acercara y me consolara. Esto ultimo tambin lo hacan cuando traan a algunas, de las otras prisioneras de sus respectivas 'sesiones'. A raz de todo esto recibo, a mi solici tud, atencin mdica, y debido a mi taquicardia me medicaron". (..........) "Un da, desde el dormitorio, me llevaron vendada a una habitacin que reconoc como el lugar donde me picanearon. Me hicieron quitar la venda de los ojos, quedndome a solas con un hombre el que, ofrecindome cigarrillos, y con buenos modales, me pidi que le contara, todo lo que me haban hecho en ese lugar". "Al relatarle los hechos, me indic uno que me haba salteado, con lo que demostr haber presenciado todos los interrogatorios y torturas o, por lo menos, estar en perfecto conocimiento de ellos y, al mismo tiempo, me trat de inculcar la idea qu e nada de lo que me pas all fue tan grave, ni los golpes fueron tan fuertes como yo pensaba, y me indic que me liberaran y que no tena que contar a nadie lo que me pas en ese lapso". "De all nuevamente vendada, me llevaron al dormitorio. El da 14 de junio a las 24.00 horas me anunciaron que me dejaran libre y me devolvieron parte de mis efectos personales (reloj, cadena, dinero) que llevaba al momento del secuestro. Me sacaron vendada del edificio, me pusieron en un auto en el cual bamos solos la persona que manejaba (que result ser la misma que, amablemente, trat de mostrarme que todo lo ocurrido fue leve) y yo". "Luego de rodar por una zona de tierra y poceada, detuvo el motor. Me dijo que tena orden de matarme, me hizo palpar las armas que llevaba en la guantera del coche, guindome con sus manos; enguantadas y me propuso salvarme la vida si, a cambio, admita tener relaciones sexuales con l". "Acced a su propuesta, considerando la posibilidad de salvar mi vida y de que se me quitase la venda de los ojos..." "Puso el coche en marcha y despus que entramos en zona asfaltada me dio orden de sacarme la venda de los ojos. Condujo el auto hasta un albergue transitorio, me indic que l se estaba jugando, y que si yo haca algo sospechoso me matara de inmediato". "Ingresamos al albergue, mantuvimos la relacin exigida bajo amenaza de muerte,

con la cual me sent y considero violada, salimos, y me llev a casa de mis suegros" . Una adolescente de 17 aos, por entonces estudiante secundaria refiere seguidament e el ultraje de que fue vctima. A. N. (Legajo N 6532) denuncia que fue secuestrada e n. su domicilio de Capital Federal el 9 de Mayo de 1978. La Llevaron a un centro clandestino de detencin, circulando por una autopista. El procedimiento es el habitual, luego sigue: "...en horas de la madrugada es conducida a otra habitacin, en la que es atada a una cama con elstico de madera. En torno a esta se encontraban 'el Vasco', tres o cua tro hombres mas, subalternos de ste y una mujer apodada 'La Negra' ". "Es despojada de sus ropas y atada a la cama mencionada, siendo interrogada aplicndosele picana elctrica y golpes en el cuerpo". "El interrogatorio se bas sobre sus compaeros de colegio (cursaba en el Carlos Pellegrini), particularmente sobre M.W. y J.C.M., de quienes, posteriormente se entera que ya estaban detenidos en este centro de detencin y continan hasta hoy desaparecidos". "Fue asimismo interrogada respecto a los varones L.Z. y G.D. y la joven M.G., si endo que todos ellos tambin estuvieron alojados en ese lugar y fueron posteriormente liberados". "Durante un tiempo, que no se puede determinar, la dicente es llevada a diferent es sitios del centro clandestino". (..........) "Estando la dicente una noche en su celda, llega un hombre a sta, quien la ata, l a golpea, y amenazndola la viola, prohibindole comentar lo sucedido. Luego de ello, la conduce a fin de higienizarse a un bao, para lo que no debe salir al exterior". (..........) "Como consecuencia de lo relatado, la dicente empeora su cuadro febril y comienz a a delirar, pidiendo no ser violada, momento en que, al ser oda se presenta en su ce lda "El Guaran" y otros de mayor jerarqua: "El Francs" y "El Vasco" interrogndola e iniciando una supuesta investigacin, ya que, segn dijeron, en el lugar estn 'prohibidas las violaciones'. Una vez recuperada, es trasladada a otra 'casa' ". (..........) "Previamente a que se produzca el traslado, se cambia a la dicente las esposas y la capucha por vendas y le atan las manos. Es conducida, junto con los jvenes C.N., S.Z. y G.D. hasta un automvil en el que inician la marcha, detenindose poco despus. Estando en ste, se les advierte que no deban realizar ningn movimiento ya que, en caso de hacerlo, estallara una bomba". "Poco despus, personal uniformado del Ejrcito se acerca al coche, baja a los cuatr o detenidos, los desatan y los trasladan al Batalln de Logstica 101 de Villa Martell i". (..........) "La dicente deja constancia que cuando sucedi lo manifestado contaba con 17 aos, lo mismo que sus tres compaeros, todos ellos estudiantes de la Escuela Superior d e Comercio Carlos Pellegrini". "Una vez en el Batalln son revisados por un mdico y alojados en una construccin precaria, en celdas contiguas, ocupando una de ellas la dicente y la otra los

nombrados". "Eran custodiados por conscriptos, Un Cabo y un sargento. A pocos das de estar en este lugar, se present en su celda el Coronel Hernn Teetzlaff, quien traa consigo u n testimonio que la dicente debi firmar bajo coaccin, durante su cautiverio en el C. C.D. que hoy reconoce como "Vesubio", oportunidad en que le hizo firmar a la dicente una declaracin en base a la citada". "El da 30 o 31 de agosto de 1978, la deponente es trasladada al Penal de Villa De voto, junto con sus compaeros, a fin de ser juzgada por el Consejo de Guerra estable 1/ 1". "En el mes de octubre, este Consejo se declara incompetente y pasan al Juzgado d el Dr. Giletta, siendo liberados por falta de mrito aproximadamente el da 30 de octub re, pasando previamente por Coordinacin Federal". El testimonio que expondremos a continuacin muestra el estado a que la redujo la sucesin de vejmenes de que fue vctima M. de M. (Legajo N 2356). "Secuestrada en Buenos Aires es trasladada en camioneta en un trayecto largo. La llevan a un lugar en el campo por el ruido de los grillos y otros datos. Era com o un campamento, algo provisorio, hecho de lonas, con toldos. La dejaron en una espec ie de pieza, donde sinti terror y comenz a gritar, alertados sus captores la introduc en dentro de un tanque lleno de agua. Le dolan mucho los pechos, ya que estaba amamantando (...) ". "Luego la ataron de los pies y de las manos con cables y le pasaron corriente elc trica. A partir de ah tuvo convulsiones, ellos decan que eso era el adiestramiento que necesitaba para que confesara. Luego la desnudaron y la violaron". (..........) "Pidi ir al ( ... ) la llevaron desnuda por una galera por donde estaban los solda dos, recuerda que todos se rean. Recuerda tambin que tomaron a un grupo de gente y los colocaron dentro de un helicptero y desde ah los largaron al vaco, los ataron con u na soga y desde arriba los suban o los bajaban cada vez que la suban la interrogaban" . "Les pidi que la mandaran a la crcel, que les firmaba cualquier cosa, pero ella ya no soportaba ms porque tena una puncin en el estmago, le dolan los odos, as era que continuamente se desmayaba y cuando la regresaban otra vez al pie de la cama donde la picaneaban, que era una cama elstica de metal, le hacan tocar los cables y cuando lo haca le pasaban corriente, cuando esto ocurra le volvan las convulsiones. Con los mismos cables que le ataban los pies y las manos le hacan las descargas elctricas. No tiene marcas en el cuerpo ya que no la tocaron con nada contundente . A travs de los pies y de las manos le pasaban la corriente por todo el cuerpo". "Como tena esas convulsiones, se enojaban ms porque a ella le saltaba el cuerpo constantemente, vena el mdico y la revisaba, pero pasaba el tiempo, hasta que perdi la nocin del mismo. Constantemente era igual, los mismos gritos; despus le dijeron que a su hijo lo haban trado all, le hacan escuchar una grabacin, pero ella se haba puesto muy terca, en un estado de inconsciencia y ya no le importaba". "Le decan que la grabacin era el llanto de su hijo. Como le daban pastillas que la adormecan y que aparentemente eran para las convulsiones, como ella estaba en ese estado de adormecimiento por el efecto de las pastillas no puede recordar todo.

Lo que recuerda, si, es que en algn momento la inyectaron, pero ella saba que despus de eso vena el mdico, que estaba continuamente ah, mientras la torturaban". "Tambin recuerda claramente que la paseaban desnuda por la galera, que la violaron varias veces, no recuerda si eran conscriptos o gendarmes, recuerda que para esa poca tena muchas prdidas y ella ya para ese entonces se dejaba morir, que ya no le importaba nada, ya ni lloraba. A veces senta que la gratificaban dndole un cigarri llo, despus lleg una poca que ni eso. Despus la pusieron con una chica que le dijo el nombre y el apellido, pero ella ni lo recuerda, no recuerda nada". "Un da la llamaron a declarar y la pusieron frente a un escritorio, y le toman un a declaracin por escrito, donde le preguntaron los nombres de los padres, los hermanos, que hacan, dnde haban nacido, etc." (..........) "Cuando le tomaron esa declaracin no poda ver bien porque despus de haber estado tanto tiempo con los ojos vendados, la luz le irritaba, sabe que le hicie ron firmar 3 o 4 papeles, en ese momento le quitaron las vendas para firmar, pero le dijero n que no levantara la vista. Esa noche metieron a mucha gente dentro de ese camin, que constantemente se detena y bajaban; en ese momento crea que las mataban, no tiene idea de nada, sabe que ella qued para lo ltimo, pero no quera bajarse porque crea que la iban a matar, fue ah que el tipo que estaba de civil, con una campera marrn, como de cuero, era morocho, y le dijo: 'Baj o te mato'; ella pensaba que la iba a matar, pero fue as que forcejeando la venda se le cay y lo vio, al verlo, le dio un miedo muy grande, de ver esa cara, la baj del camin y le puso la pistola en la cab eza y le dijo: 'No te des vuelta'. Fue all que ella crey que se haba muerto, se qued mucho tiempo as, tanto que ni se dio cuenta que el tipo se fue, estaba en un esta do de inconsciencia, crea que se haba muerto". (..........) "Antes de que fallecieran sus padres, su marido sali de la crcel, a l tambin lo haban torturado, pero nunca se toc el tema, ella en especial nunca cont todo lo que haba pasado, porque senta vergenza, despus, l se fue enterando porque ella fue teniendo como, delirios y tena temor de ir a cualquier psiquiatra, pero ahora ha comenzado un tratamiento y est dispuesta a colaborar, si es que su testimonio sir ve". De similares caractersticas, por el sadismo puesto en juego., es el testimonio de la seorita Mirtha Gladys Rosales (Legajo N 7186). Se desprende de el que fue detenida el 10 de marzo de 1976 desde su lugar de trabajo en la Direccin General de Instit utos Penales. Fue conducida a la Delegacin de la Polica Federal: "Al Llegar a la Delegacin me encontr con mi padre, un muchacho Mamondez y su hermana y un joven Ramos, de Quines ste y mi padre, y de Candelaria los Mamondez. Luego supe que todos ellos haban sido salvajemente golpeados en Quines y posteriormente tambin en la delegacin. En ese momento apareci un oficial de apellido Borsalino quien, tomndome de los pelos y a patadas me lleva a la part e de atrs del edificio y en la cocina me somete a una golpiza mientras me deca: 'vos so s la culpable de que hayas hecho cagar a esos infelices'. Despus de eso me Lleva hasta la oficina del Delegado donde se encontraba ste, el Subdelegado Cerisola, el Tenient e Coronel Lualdi, el Comisario Visconti de la Polilla Provincial y Borsalino. AM m

e vendan y luego entre insultos y amenazas de muerte me someten a golpes de corriente elctrica esposada a una silla, mientras me interrogan sobre mis actividades poltic as." "Despus de esta 'sesin' fui golpeada en varias oportunidades pues me mantuvieron en la Delegacin por espacio de casi cuatro meses y en todos los casos la golpiza fue dada por Borsalino en presencia del comisario De Mara". "A mediados de junio fui trasladada a la Crcel de Mujeres donde permanec hasta el 9 de setiembre en que fui sacada por personal de Informaciones de la Polilla Provi ncial y trada a la Jefatura de Polica". (..........) "Un rato despus sacaron a toda la gente del lugar y apareci el Subjefe de Polilla, Capitn Pla, y el jefe de Informaciones, Comisario Becerra, quienes empezaron a interrogarme entre trompadas y patadas que me propinaron los dos a cara descubie rta. Al rato el capitn Pla me dice 'que me dar otro tratamiento pues yo no quiero habla r' y me Llevan a una Comisara que estaba ubicada en la calle justo, Daract a una cuadr a de la avenida Espaa. Ah me entran por una entrada para autos que estaba a la derecha y me introduce Becerra en una habitacin donde se encontraba maniatado Domingo Ildegardo Chacn, quien evidentemente haba sido torturado y posteriormente veo a Ral Lima a quien estaban golpeando, y a Domingo Silva y a un seor Moyano, de Candelaria. Despus me pasan al fondo donde estaban Hugo Velzquez, un chofer Rubn Lucero y un agente o suboficial 0lguin, que tiempo despus se suicid durante un proceso en la justicia Provincial. AW me golpearon ferozmente por espacio de una hora aproximadamente, lo hicieron con total sadismo y crueldad pues ni siquiera me interrogaban, slo se rean a carcajadas y me insultaban. Despus de eso me Llevan de vuelta a la Central y me dejan en la oficina de Cuatrerismo, donde se encontr aban el Capitn Rossi y un Teniente Marcelo Eduardo Gonzlez. Al dejarme el Oficial Lucero, que era quien me traa, les dijo 'ya est ablandada' y se fue. Empez de nuevo el castigo por parte de Rossi y Gonzlez quienes me empezaron a golpear, insultar y ponerme cada uno su arma en la sien amartillndola y preguntndome 'quin tena armas' y presionndome para que firmara unas declaraciones que ya estaban hechas. Mientras tanto Llegaron Pla, Becerra, Velzquez y Luis Mario Caldern, que era otro Oficial, y empez una de las peores sesiones de tortura que me toc soportar pues me haban dejado al medio y empezaron a golpearme de todas partes, a tirarme el pelo, hacerme el 'telfono', que eran golpes con ambas manos en los odos, pellizcarme y retorcerme los senos y otras barbaridades por el estilo. Cuando terminaron o se cansaron, yo estaba desfigurada por los golpes. Esa noche me dieron hielo para q ue se me deshinchara la cara y el cuello para poder Llevarme de vuelta a la crcel, cosa que hicieron recin a los dos das." (..........) "El doce o trece de noviembre vuelven a sacarme y traerme a Informaciones donde me golpean nuevamente estando presentes en el castigo Franco, Pla, Becerra, Chavero , Ricarte, el sumariante Luis Alberto Orozco y otro llamado Benitez. Me golpearon entre todos, me hicieron el 'telfono' y me patearon; en un momento dado Ricarte me most r una foto dicindome 'dec lo que sabes porque si no te va a pasar lo de Ledesma, mir

como qued' y en la foto se lo vela a Ledesma como acostado boca abajo en una mesa o en el suelo, con el mentn apoyado por lo que se vela su cara de frente, los bra zos abiertos en cruz y de su boca chorreaba sangre; aparentemente estaba muerto". (..........) "Me Llevaron a un lugar al que para Llegar pasamos vas y cruzamos una tranquera. En el acceso al local o recinto donde me torturaron haba escalones. Me ataron y m e acostaron en algo metlico, all me golpearon y me metan de cabeza en un recipiente con agua hasta ahogarme. Al rato empiezo a perder sangre (yo estaba con la menstruacin) y eso hace que me traigan de vuelta a Informaciones. En esa sesin de tortura estaban los mismos que me haban golpeado horas antes en la jefatura. A la madrugada deciden mandarme a la crcel, cosa que concretan a media maana. Al Llegar, como mi estado era lamentable pues estaba desfigurada por los hematomas y la hinchazn, y me haban visto mis antiguos compaeros de trabajo, se arma un concilibulo entre los que me llevaban (Comisario Juan Carlos Prez, Carlos Garro y Rubn Lucero de chofer) y el personal de la crcel".

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Consideraciones Generales Los centros de detencin, que en nmero aproximado de 340 existieron en toda la extensin de nuestro territorio, constituyeron el presupuesto material indispensab le de la poltica de desaparicin de personas. Por all pasaron millares de hombres y mujeres, ilegtimamente privados de su libertad, en estadas que muchas veces se extendieron por aos o de las que nunca retomaron. All vivieron su "desaparicin"; al l estaban cuando las autoridades respondan negativamente a los pedidos de informes en los recursos de hbeas corpus; all transcurrieron sus. das a merced de otros hombres de mentes trastornadas por la prctica de la tortura y el exterminio, mien tras las autoridades militares que frecuentaban esos centros respondan a la opinin pblic a nacional e internacional afirmando que los desaparecidos estaban en el exterior, o que habran sido vctimas de ajustes de cuentas entre ellos. (Manifestaciones de este te nor se encuentran entre las respuestas del Gobierno de Facto a la Comisin Interamericana de Derechos Humanos de la O.E.A. -ver "Informe sobre la situacin d e los Derechos Humanos en Argentina"- 1980.) Las caractersticas edilicias de estos centros, la vida cotidiana en su interior, revelan que fueron concebidos antes que para la lisa y Rana supresin fsica de las vctimas para someterlas a un minucioso y planificado despojo de los atributos propios de cualquier ser humano. Porque ingresar a ellos signific en todos los casos DEJAR DE SER, para lo cual se intent desestructurar la identidad de los cautivos, se alteraron sus referentes tempoespaciales, y se atormentaron sus cuerpos y espritus. mis all de lo imaginado . Estos centros slo fueron clandestinos para la opinin pblica y familiares o allegado s de las vctimas, por cuanto las autoridades negaban sistemticamente toda informacin sobre el destino de los secuestrados a los requerimientos judiciales y de los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos. Pero va de suyo que su existencia y funcionamiento fueron slo posibles merced al empleo de recursos financieros y humanos del Estado y que, desde las mis altas autoridades militare s hasta cada uno de los miembros de las Fuerzas de Seguridad que form parte de este esquema represivo hicieron de estos centros su base fundamental de operaciones. Esta realidad fue permanentemente negada, valindose el Gobierno Militar, tambin para ello, del control abusivo que ejerca sobre los medios de comunicacin masiva, puestos al servicio de la confusin y desinformacin de la opinin pblica. Posteriormente, durante las incidencias Micas de la guerra a austral, se adverti rla -ya sin duda alguna- hasta qu punto el ocultamiento de la verdad y la falsedad inform ativa eran esenciales a los actos ms trascendentes de la gestin militar y gubernamental desarrollada entre 1976 y 1983. "Yo niego rotundamente que existan en la Argentina campos de concentracin o detenidos en establecimientos militares ms all del tiempo indispensable para indag ar a una persona capturada en un procedimiento y antes de pasar a un establecimient o carcelario" (Jorge Rafael Videla, 22 de diciembre de 1977, revista Gente). "No hay detenidos polticos en la Repblica Argentina, excepto algunas personas que podran estar involucradas en las actas institucionales, que estn realmente detenid

as por su labor poltica. No hay detenidos por ser meramente polticos o por no compart ir las ideas que sustenta el Gobierno" (Roberto Viola, 7 de setiembre de 1978). Desde las ms altas esferas del gobierno militar se intentaba presentar al mundo u na situacin de mxima legalidad. Desconociendo todo lmite normativo -an la excepcional legislacin de facto la dictadura mantuvo una estructura clandestina y paralela. Negada categricamente al principio, luego -ante la masa de evidencias producto de denuncias realizadas por familiares y testimonios de secuestrados qu e recuperaron la libertad debi ser admitida, aunque con argumentos mendaces. "...La Perla, existi?, S, era un lugar de reunin de detenidos, no una crcel clandestina... los subversivos estaban ah ms al resguardo de sus pares..." (Lucian o Benjamn Menndez, 15 de marzo de 1984) (Revista Gente). A su vez, un elevado nmero de denuncias y testimonios recibidos por esta Comisin corroboran la presencia de altos jefes; militares en los centros de detencin. "Fui detenida en mi domicilio de la Ciudad de Corrientes -denuncia Martha Alvare z de Repetto, Legajo N 007.055- y Llevada a dependencias de la Polica Federal de esa localidad. All fui tabicada y torturada, para luego ser trasladada al Casino de O ficiales del Regimiento de Infantera 9, donde se realizaban simulacros de fusilamiento y tambin se torturaba. Uno de los visitantes a quien vi personalmente, e inclusive fui interrogado por l, fue el entonces Comandante de la VII Brigada, General Cristino Nicolaides. Otro de los visitantes fue el entonces Comandante del II Cuerpo de E jrcito, General Leopoldo Fortunato Galtieri, quien estuvo a mediados de noviembre de 197 6". Por un lado, las crceles se poblaban de detenidos polticos, a quienes se intentaba presentar como delincuentes comunes, evitando reconocer que la persecucin ideolgica alcanzaba niveles inditos hasta entonces; en nuestro pas. Esta estructura legal, no obstante, estaba ntimamente relacionada con la otra, la de la oscuridad y la muerte, donde miles de desaparecidos sufran sin la menor posibilidad de proteccin . As, despus de transcurridos dilatados; perodos en detenciones clandestinas, muchos liberados veran oficializados sus secuestros; por el ingreso a establecimientos p enales pblicos o a comisaras. Guillermo Horacio Dascal (Legajo N 6533) declara: "En la madrugada del da 11 de mayo de 1978 fui despertado por las rdenes que impartan dos o tres hombres vestidos de civil que portaban armas largas y que se encontraban dentro de mi habitacin. Estos hombres me ordenaron vestirme y me colocaron luego una funda de almohada sobre la cabeza, a modo de capucha, conducindome luego hasta el automvil, donde fui introducido en el bal. Este automvil realiz un trayecto que no puedo determinar y luego de atravesar un portn o un sitio en el que debieron identificarse, se detuvo, siendo descendido all. Recu erdo que en el mismo sitio haba mis personas, aproximadamente seis en mis mismas condiciones. Luego de un tiempo, que no puedo precisar, fui conducido hasta una habitacin cercana, donde haba una mesa o camilla donde fui golpeado por dos o tres hombres que me interrogaban para que identificara a otros ex alumnos del Colegio Carlos Pellegrini. Dentro de esta 'casa', que ahora reconozco como el llamado Ve subio, ubicado en la Autopista Ricchieri, permanec detenido durante aproximadamente 40 das. Luego fui con otros detenidos, llamado por mi nombre y separados en grupos d e

cuatro personas a quienes los captores les comunicaron que hasta ese momento haban estado detenidos; a disposicin del autodenominado 'CALA' (Comando Antisubversivo Libertadores de Amrica) y que seran entregados como prisioneros a autoridades del Ejercito. El grupo en el que fui incluido fue introducido en el asiento posterior de un automvil que realiz un trayecto de aproximadamente 30 minutos de duracin, al cabo de los cuales pude escuchar que los secuestradores detuvieron un automvil de alquiler, donde nos introdujeron a los cuatro detenidos, luego de descender violentamente al chofer del taxi. En este segundo vehculo realizamos un corto trayecto, luego del cual fuimos abandonados dentro del automvil, a pocos metros del Batalln de logstica 10 de Villa Martelli, bajo amenazas de los captores de que si intentbamos fugarnos detonaran una bomba que haba sido colocada en el vehculo. Luego de escasos minutos escuch que una de las puertas era abierta por un hombre que nos quit las vendas que Llevbamos sobre los ojos, pudiendo ver entonces que se trataba de un hombre con uniforme de fajina verde, que nos condu jo dentro del Batalln. All fuimos alojados en calabozos separados los hombres y la mujer. Dentro del Batalln debimos firmar una ratificacin de la declaracin que, bajo coercin, habamos firmado dentro del centro clandestino de detencin. Segn la constancia (de la segunda copia) expedida por el Consejo de Guerra Especial Esta ble 1/1, mi ingreso se produjo al Batalln de Logstica 10, el da 19 de junio de 1978, permaneciendo all hasta el da 31 de agosto de 1978, en que los cuatro detenidos fuimos trasladados al penal de Villa Devoto a disposicin de dicho Consejo de Guer ra hasta el da 3 de octubre de 1978, en que fui sobresedo, siendo liberado el da 5 de octubre de 1978. Pese a que desde el da 19 de junio de 1978 me hallaba a disposic in del Consejo de Guerra Especial Estable 1/1, mis familiares tomaron conocimiento de mi detencin el da 1 de setiembre de 1978". A la inversa, detenidos en establecimientos penales oficiales fueron secuestrado s y muchos de ellos estn desaparecidos a la fecha. Otros fueron reintegrados a las crceles despus de transcurrir algunos meses en centros clandestinos. " ... Posteriormente fui trasladado al lugar conocido como Puesto Vasco... De Al l paso, creo que en setiembre, al Destacamento Arana... En Arana pude ver a Camps y al Comisario Miguel Etchecolatz, quienes iban con frecuencia. En diciembre de 1977 reingres en la crcel de La Plata, Unidad 9, de donde sal en libertad el 24 de julio de 1978". Todos los lugares mencionados en el precedente testimonio del Dr. Juan Amadeo Gramano (Legajo N 3944) desde que es sacado de la Crcel de La Plata, operaron como centros clandestinos, en los que estuvo alojado, siete meses hasta ser rest ituido al establecimiento oficial. Si bien la adaptacin de establecimientos destinados a albergar clandestinamente a detenidos se intensifica a partir del golpe de estado de 1976, existen anteceden tes en esta , Comisin de los que. resulta que ya en el ao 1975 funcionaron centros de est a naturaleza en jurisdiccin del III Cuerpo de Ejrcito, en Tucumn y Santiago del Ester o, que operaron como centros piloto durante el "Operativo Independencia". Emplazamiento de los C.C.D. En cuanto a su construccin, fueron en algunos casos dependencias que ya funcionaban anteriormente como sitios de detencin. En otros, se trat de locales

civiles, dependencias policiales e, inclusive, asentamientos de las mismas Fuerz as Armadas, acondicionados ex profeso para funcionar como C.C.D. Todos ellos estaba n supeditados a la autoridad militar con jurisdiccin sobre cada Area. Dependencias militares; como la Escuela de Mecnica de la Armada, en Capital Federal; La Perla en Crdoba; Liceo Militar de Mendoza y Campo de Mayo son ejemplos al respecto. Los que con mayor frecuencia fueron utilizados como, campos de concentracin fuero n los destacamentos y comisaras. Es el caso del I Cuerpo de Ejrcito, dado que -a pes ar de que existen testimonios de que por all pasaron algunas personas desaparecidas, en la mayora de los casos mantuvo, entre 1976 y 1979, a sus detenidos en locales bajo control de la Polilla Federal y de la Provincia de. Buenos Aires. Nos refer imos a COT I Martnez, Puesto Vasco, Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes, Brigada de Investigaciones de La Plata, Arana, Atltico, Banco, Olimpo, Monte Pelone, El Vesu bio o Automotores Orletti, todos dentro de su Area operacional. Entre las excepcione s podemos mencionar la del Sr. Federico Vogelius, argentino, empresario y hacendad o, que fue secuestrado con fines extorsivos en setiembre de 1977. El lugar de su secuestro: El Comando, del Cuerpo de Ejrcito 1. Fue liberado despus de 25 meses de cautiverio en diversos C.C.D. y de haber sufrido condena por un Consejo de Gu erra. Los denominados LT (Lugar Transitorio de Detencin) por las fuerzas armadas y de seguridad fueron centros que servan como primera instancia de interrogatorio, en los cuales se decida si el secuestrado, era liberado o trasladado. a un LD (Lugar Definitivo). Cuando, se trat de dependencias hasta entonces utilizadas para detenidos comunes, ante la brusca afluencia de personas Llevadas por las patotas, las condiciones d e encierro se vieron agravadas, transformndose as esos lugares en verdaderos infiernos. "Dormamos en las celdas -testimonia la licenciada Adriano Calvo de Laborde, (Lega jo N 2531) de a dos, tres o cuatro, segn cuntas furamos, sobre el piso de cemento y sin ningn tipo de abrigo. En la Comisaria 51 de La Plata las puertas se cerraban con candado, y cada calabozo media aproximadamente 2 metros por 1,5. Luego me trasladaron al Pozo de Banfield". "...All las condiciones de encierro no mejoraron, sino todo lo contrario. El rgime n era mucho mis estricto que en la 5. Solamente salamos para comer una vez cada dos das. En cada celda haba tres o ms mujeres y el inodoro era una botella de lavandina cortada arriba". Condiciones de vida en los C.C.D. La "desaparicin" comenzaba con el ingreso a estos centros mediante la supresin de todo nexo con el exterior. De ah la denominacin de "Pozos" conferida a muchos de estos antros en la jerga represiva. No se trataba solamente de la privacin de libertad no comunicada. oficialmente, s ino de una siniestra modalidad de cautiverio, que trasladaba la vida cotidiana a los confines ms subterrneos de la crueldad y la locura. Tabicamiento

El secuestrado arribaba encapuchado -"tabicado"-, situacin en la que permanecera durante toda su estada en el lugar. Ello persegua hacerle perder la nocin de espaci o, con lo que se lo privaba no solamente del mundo exterior al "Pozo" sino tambin de toda externidad inmediata, ms all de su propio cuerpo. La vctima poda ser agredida en cualquier momento sin posibilidad alguna de defenderse. Deba aprender un nuevo cdigo de seales, ruidos y olores para adivinar si estaba en peligro o si la situacin se distenda. Esa fue una de las cargas ms pesadas que debieron sobrellevar, segn los coincidentes testimonios recibidos. "La tortura psicolgica de la 'capucha' es tanto o ms terrible que la fsica, aunque sean dos cosas que no se pueden comparar ya que una procura llegar a los umbrales del dolor. La capucha procura la desesperacin, la angustia y la locura". (..........) "En capucha tomo plena conciencia. de que el contacto con el mundo exterior no existe. Nada te protege, la soledad es total. Esa sensacin de desproteccin, aislamiento y miedo es muy difcil de describir. El slo hecho de no poder ver va socavando la moral, disminuyendo la resistencia". (..........) "... la 'capucha' se me haca insoportable, tanto es as que un mircoles de traslado pido a gritos que se me traslade, 'A m.... a m..., 571' (la capucha haba logrado su objetivo, ya no era Lisandro Ral Cubas, era un nmero)". Testimonio de Cubas, Lisandro Ral (Legajo N 6974). El "traslado" era considerado sinnimo de exterminio. No menos alucinante es el recuerdo de Liliana Callizo, quien, en la pgina 8 de su Legajo N 4413, expresa: "Es muy difcil contar el terror de los minutos, horas, das, meses, aos, vividos ah . .." (..........) "En el primer tiempo el secuestrado, no tiene idea del lugar que lo rodea. Unos lo habamos imaginado redondo; otros como una especie de estadio de ftbol, con la guardia girando sobre las cabezas". (..........) "No sabamos en qu sentido estaban nuestros cuerpos, de qu lado estaba la cabeza y hacia dnde los pies. Recuerdo haberme aferrado a la colchoneta con todas mis fuerzas, para no caerme, a pesar de que saba que estaba en el suelo". (..........) "Sentamos ruidos, pisadas, ruidos de armas, y cuando abran la reja nos preparbamos para el fusilamiento. Las botas militares giraban y giraban alrededor nuestro". La reconstruccin de los C.C.D. se logr sobre la base de cientos de testimonios aportados por liberados que estuvieron durante un tiempo ms o menos prolongado en la condicin de detenidos-desaparecidos. La asombrosa similitud entre los planos que bosquejaron los denunciantes en sus legajos y los que resultaron en definitiva del posterior relajamiento del lugar a cargo de los arquitectos y equipos tcnicos que intervinieron en las inspecciones y reconocimientos efectuados por la Comisin, se explica por el necesario proceso de agudizacin de los otros sentidos y por todo un sistema de ritmos que la memoria almacen minuciosamente, a partir de su "aferramiento" a la realidad y a la vida. En esos "ritmos" eran esenciales los cambios de guardias, los pasos de aviones o de trenes, las horas habituales de tortura. En cuanto al espacio, fue determinante la memoria "corporal": cuntos escalones deban subirse o bajarse para ir a la sala de tortura; a los cuntos pasos se deba doblar para ir al bao; qu traqueteo giro o velocidad produca el vehculo en el cual l os transportaban al entrar o salir del C.C.D., etc. Los secuestradores, que conocan esas tcnicas, en algunos casos consiguieron

perturbar y aun confundir totalmente los recuerdos con diversos "trucos". Alguna s veces, con el vehculo, daban vueltas infantiles para llegar, practicadas para con fundir. La tcnica de llevar a los prisioneros al bao encapuchados, en fila india y en medi o de una golpiza permanente, dificultaba muchsimo el reconocimiento del sitio. Otro ta nto suceda con la alteracin permanente de los ritmos de sueo. No obstante, muchos de aquellos detenidos-desaparecidos consiguieron armar el rompecabezas. En algunos casos a partir de ruidos comunes como el goteo de un tanque de agua, la limpieza de un pozo negro, el murmullo de gente comiendo, el canto de pjaros o el golpe de barcazas contra el muelle. En muchos de los reconocimientos realizados por la CONADEP en los C.C.D., los testigos se colocaron un pauelo o una venda, o simplemente cerraron fuertemente l os ojos para revivir ese tiempo de terror y efectuar correctamente los recorridos d el dolor. El "tabicamiento" sola, producir lesiones oculares, dice Enrique Nez (Legajo N 4846): "...Me colocaron una venda sucia, sumamente apretada, que me hunda la vista y me privaba de circulacin. Me da seriamente la visin, quedndome ciego durante ms de treinta das despus que fui liberado del Centro de Guerreo, Jujuy..." Las lesiones fsicas ms comunes que provoc esta tortura fue la conjuntivitis. Otra, menos habitual, era el agusanamiento de las conjuntivas. "En Campo de Mayo, donde fui llevado, el 28 de abril de 1977 -dice el testimonia nte del Legajo N 2819-, el tratamiento consista en mantener al prisionero todo el tiempo d e su permanencia encapuchado, sentado y sin hablar ni moverse, alojado en grandes pabellones que habran funcionado antes como caballerizas. Tal vez esta frase no s irva para graficar lo que eso significaba en realidad, porque se puede llegar a imagi nar que cuando digo 'todo el tiempo sentado y encapuchado', esto es una forma de decir. Pero no es as, a los prisioneros se nos obligaba a permanecer sentados sin respaldo en el suelo, es decir sin apoyarse en la pared, desde que nos levantbamos, a las 6 de l a maana hasta que nos acostbamos, a las 20. Pasbamos en esa posicin 14 horas por da. Y cuando digo 'sin hablar y sin moverse' significa exactamente eso. No podamos pronunciar palabra alguna y ni siquiera girar la cabeza. En una oportunid ad, un compaero, dej de figurar en la lista de los interrogadores, y qued olvidado. As pasaron seis meses, y slo se dieron cuenta porque a uno de los custodios le parec i raro que no lo llamaran para nada y siempre estuviera en la misma situacin, sin s er 'trasladado'. Lo comunic a los interrogadores, y stos decidieron 'trasladarlo' esa semana porque ya no posea inters para ellos. Este compaero estuvo sentado, encapuchado, sin hablar y sin moverse durante seis meses, esperando la muerte. A s permanecan, sujetos a una cadena por un candado, la cual poda ser individual o colectiva. La individual era una especie de grillete colocado en los pies, y la colectiva consista en una sola cadena, de unos 30 metros, lo suficientemente larga para que pudiera ser fijada por las puntas en las paredes anterior y posterior del pabelln . Cada

metro y medio, segn las necesidades, se encadenaba un prisionero, quedando de este modo todos ligados entre s. Este sistema era permanente". Es tambin ejemplificado el testimonio, de Enrique Cortelletti (Legajo N 3523), que permaneci en la ESMA, luego de ser secuestrado el 22 de noviembre de 1976: "Me colocaron una especie de grillete en los tobillos, y durante todo el tiempo estuve esposado. Cuando me llevaron al segundo piso, luego de un tiempo de pasar por la 'mquina', pude percibir que all haba mucha gente. Me colocaron entre dos tabiques no muy altos. All haba una especie de colchoneta sobre la que fui acostado. A caus a de estar engrillado, se me infect el pie derecho, por lo que me cambiaron el gril lete por otro, atado al pie izquierdo y unido por el otro extremo a una bala de can..." A cada prisionero se le asignaba un nmero En los C.C.D. se utilizaron nmeros para la identificacin de los prisioneros. A vec es precedidos de letras como otra forma de suprimir la identidad a los secuestrados . A ese respecto se dice en el Legajo N 2356: "Ella se da cuenta en ese momento que los llamaban por nmero, no llamaban por nombre y apellido. Ella recuerda su nmero: 104. Recuerda que cuando la llamaban a ella era que la tenan que torturar..." (Testimonio de M. de M.). Tan conmovedor como el ya visto del seor Lisandro Cubas cuando dijo: "...A m ... a m... 571 ......" Se les ordenaba, ni bien ingresaban, que recordasen esa numeracin porque con ella serian llamados de All en adelante, sea para hacer uso del bao, para ser torturado s o para trasladarlos. Esta mecnica obedeca, adems de constituir una forma ms de hacer perder la identidad al secuestrado, a la necesidad de que nadie -an guardia s o carceleros- conociera la identidad del prisionero, para. evitar que trascendiera al exterior el nombre de los cautivos. La Tortura Los C.C.D. fueron ante todo centros de tortura, contando para ello con personal "especializado" y mbitos acondicionados a tal fin, llamados eufemsticamente "quirfanos", y toda una gama de implementos utilizados en las distintas tcnicas de tormento. Todo ello ser analizado pormenorizadamente en el capitulo pertinente; p ero algunas referencias son necesarias en tanto esta terrible experiencia formaba pa rte del diario transcurrir en los C.C.D. Las primeras sesiones de tortura tenan por objeto el "ablande" del recin Llegado y estaban a cargo de personal indistinto. Una vez establecido que el detenido poda proporcionar alguna informacin de inters, comenzaban las sesiones a cargo de interrogadores especiales. Es decir, que ni siquiera se efectuaba una previa evaluacin tendiente a merituar si la persona a secuestrarse posea realmente elementos de alguna significacin para sus captores. A causa de esta metodologa indiscriminada, fueron aprehendidos y torturados tanto miembros de los grupos armados, como sus familiares, amigos o compaeros de estudio o trabajo, militantes de partidos polticos, sacerdotes; o laicos comprome tidos con los problemas de los humildes, activistas estudiantiles, sindicalistas, diri gentes barriales; y -en un inslitamente elevado nmero de casos- personas sin ningn tipo de prctica gremial o poltica. Bastaba figurar en una agenda de telfonos para pasar inmediatamente a ser "blanco "

de los tristemente clebres "Grupos de Trabajo". As se explica que muchos torturados responsabilizaran a cualquiera con tal de que se detuviese el suplicio. Segn informacin proporcionada por un integrante del GT 2 (Legajo N 7170), despus de 1977 no tuvieron necesidad de realizar tareas de inteligencia, ya que se trataba de detener a las personas mencionadas por los pr opios detenidos en las sesiones de tortura. Y por eso son innumerables los casos como el de Jorge Berstrin (Legajo N 2803) quien relata: "...El 1 de marzo de 1977 me encontraba en la casa de una compaera de trabajo, en la ciudad de General Roca, Ro Negro, cuando un grupo de hombres armados irrumpi, esposndonos a ambos, encapuchndonos y trasladndonos en varios automviles hasta un centro de detencin cercano a la ciudad de Neuqun. Con posterioridad pude saber por quin hable sido detenido; la sobrina del jefe de personal de la planta donde yo trabajaba, que viva en Baha Blanca, fue de visita a Roca y estuvo en el departamento en el cual fuimos secuestrados, ya que en esos das le haba presentado a la duea, mi compaera de trabajo. La seora de Baha Blanca, que tena en su libreta de direcciones la de este departamento, fue detenida en esa ciudad, apareciendo poco despus 'muerta en enfrentamiento'. A los pocos das de su detencin nos secuestran a nosotros dos, a mi por la casualidad de estar all. Al da rse cuenta de la equivocacin, fuimos liberados, primero yo y luego de cinco das mi compaera de trabajo...". En tal demencial cuadro persecutorio, tener un apellido demasiado comn implic tambin la posibilidad de ser presa de esta cacera tan arbitrariamente infame. Ral Romero (Legajo N 2590) denunci: "...el 21 de setiembre de 1977 a las 19.30 horas es detenido con su mujer en su domicilio..." Relata las terribles condiciones en que ambos permanecieron en el C.C.D., recono cido luego por ste como "Pozo de Quilmes", y las torturas que se aplicaban en el lugar . Es liberado el 4 de octubre del mismo ao al advertir sus captores que no se trataba de Vctor Hugo Romero, anterior morador de la vivienda del denunciante, y que desafortunadamente tenia su mismo apellido. Adems del "ablande" y la obtencin de informacin, los cautivos en los C.C.D. estaban expuestos a sufrir tormentos por razones fortuitas. Carlos Enrique Ghezan (Legaj o N 4151) denuncia: "...Ante la ms mnima transgresin a ciertas reglas del campo de detencin ramos golpeados y torturados, algo que pude advertir en numerosas oportunidades. Cualq uier suceso relacionado con la represin fuera del pozo, la muerte de algn militar, algn enfrentamiento, hechos de significacin poltica, episodios ocurridos en otras parte s del mundo, como el avance de la revolucin sandinista, se constitua en motivo o pretext o para que la represin se hiciera mis severa..." Ghezan estuvo detenido en El Banco y Olimpo. Otros testimonios darn cuenta de diversas razones de ensaamiento, a veces por el solo hecho de estar detenido en el lugar, por negarse a una colaboracin esperada o por sucesos totalmente ajenos al detenido. En el Legajo N 4152, Susana Leonor Caride nos dice, despus de relatarnos un secuestro habitual, que fue detenida-secuestrada el 26 de julio de 1978 a las 23 horas, en su domicilio, Fragata Presidente Sarmiento 551, de Capital.

Simularon con ella un fusilamiento. Le hicieron escuchar una grabacin con voces d e chicos afirmndole que su madre y sus, hijos estaban all: "..si no les deca dnde viva el Dr. Guillermo Diaz Lestrem torturaran a mi hija, que en ese entonces tena diez aos de edad, afirmndome que estaba 'muy buena para la mquina..." "Alrededor del medioda les doy el telfono de Diaz Lestrem y, cuando llaman ya no s e encontraba, por lo que vuelven a golpearme nuevamente, interrogndome sobre mis actividades y por nombres de gente que yo no conoca". (..........) "...Cuando Llegu me dejaron tirada en un patio y al rato me llevaron a la 'mquina' , nombre que se le da a la picana elctrica, en donde continuaron torturndome, no recordando el tiempo transcurrido, teniendo en cuenta mi lamentable estado. Nuevamente me volvieron a tirar en el patio, permaneciendo all un tiempo, hasta q ue me Llevaron a una habitacin pequea, donde un represor, al que le decan el 'Turco Julin', comenz a golpearme y darme cadenazos y luego con un ltigo, mientras gritaba y me insultaba, arrojndome otra vez en el mismo patio". (..........) "Ah pude sentir que me arda todo el cuerpo y que me dola, acentundose esto porque me tiraban agua con sal". "No s cuanto tiempo permanec all tirada hasta que, en algn momento, escuche que alguien preguntaba sobre el episodio ocurrido en la Divisin Planeamiento de la Po lilla Federal, donde haban puesto una bomba, mientras que otra persona contestaba que 'haba sido un hecho poltico'. Ante esa respuesta, el llamado 'Turco Julin' comenz a gritar y a insultar y a 'cadenear' a todos los que estbamos all. El hecho fue dant esco, ya que estibamos esposados y con los ojos vendados, y no tenamos nocin de dnde venan los golpes. Nos calamos unos encima de los otros, escuchndose gritos de dolor y de horror. Pude advertir que tambin otras personas nos golpeaban y pateab an y nos levantaban de los pelos cuando nos calamos al suelo. Cuando qued todo en calma. se oan gemidos y respiraciones entrecortadas. Al rato, nuevamente alguien me arroj agua con sal sobre mi cuerpo, que estaba todo quemado y era una masa de carne, escuchando que 'Julin' deca que me llevaran, porque si no me iba a matar". Otra circunstancia externa, no ya la produccin de un atentado terrorista sino la interposicin de un recurso judicial, acarrearla nuevas represalias contra la denunciante: "...Alrededor de los ltimos das de julio o primeros de agosto, ya que ah haba perdid o totalmente la nocin del tiempo, fui retirada violentamente de la celda y llevada al 'quirfano', donde me insultaron y me dijeron que el Dr. Diaz Lestrem haba presenta do un hbeas corpus por m". (..........) "Me golpearon y, cuando me iban a Llevar a la 'mquina', me golpe uno muy fuerte en las costillas, y me falt la respiracin, por lo que me dejaron. (Saldo: dos costill as rotas.)" Personal En la mayora de los casos, los conscriptos eran mantenidos al margen de la activi dad del C.C.D. Una excepcin serian los Centros de Formosa y Base Area El Palomar, donde se oblig a algunos de ellos a integrarse al funcionamiento del campo. Tampo

co participaba la totalidad del personal militar o de seguridad. La consigna fue ma ntener a los C.C.D. aislados, como estructura secreta. El personal destinado a efectuar g uardias en tales centros estuvo compuesto por efectivos de la Gendarmera Nacional, del Sistema Penitenciario Federal o de la polica, siempre al mando de oficiales de la s FF.AA. Este personal de guardia no era el que generalmente torturaba en los interrogatorios sistemticos destinados a obtener informacin. Se han recogido testimonios en los cuales consta que algunos de los custodios destinados a la vi gilancia de los campos, evidenciaban, rasgos humanitarios, al preocuparse por el estado calamitoso de los detenidos: "...Yo estuve secuestrado en el Pozo de Quilmes a partir del 12 de noviembre de 1977. En cierta ocasin, cuando no pudo llegar nuestra racin diaria como era habitual, tr ada desde una entidad del Ejercito cercana, el cabo de guardia, al que apodaban 'Chu pete', compr con su propio dinero alimentos y cocin personalmente para nosotros. Tambin el cabo de guardia Juan Carlos, que pareca pertenecer al Ejrcito, cuando mejoraron las condiciones de detencin nos regalaba cigarrillos..." (Fernando Schell, Legajo N 2825). Sin embargo, no es ste el caso de la mayora del personal afectado a los C.C.D., quien por lo general contribua a la destruccin fsica y psquica de los detenidos, aplicndoles castigos innecesarios y justificndolos caprichosamente. La alimentacin La escasez y calidad de las comidas constituan otra forma de tormento. Se alimentaba. a los detenidos -segn el lugar- una o dos veces; al da. En muchas ocasiones transcurrieron varios das sin que se les proporcionase alimento alguno. En otras se les sirvi agua con harina o con vscera de animales crudas. Generalmente, las raciones apenas alcanzaban, y quienes pretendan dar parte de la suya a alguie n en peor estado eran severamente castigados. La solidaridad estaba prohibida. A pesar de esto, el momento de alimentarse era esperado con ansias, ya que significaba no slo comer, sino tambin la posibilidad de levantarse la capucha y eventualmente- ponerse en contacto con otra persona, aunque la conversacin entre detenidos estaba penada con brutales castigos. En el Legajo N 1277, testimonio del seor Hctor Mariano Ballent, podemos leer: "...El tratamiento en el COT I Martnez era brutal, no slo fsica sino tambin psquicamente, ya que cuando uno preguntaba qu hora es, le decan si tenan que salir, si daban sopa, era con plato playo y con tenedor. Un da hubo guiso carrero , ese da haba dos que no se podan levantar, el guiso era con choclos ya consumidos por ellos; la comida en general era harina de maz hervida, mate cocido y un trozo de pan..." Todos los liberados coinciden en sealar las psimas condiciones de alimentacin que, tngase en cuenta, se mantenan invariables a lo largo de la reclusin provocando el creciente desmejoramiento fsico de los detenidos. En el recuerdo de Antonio Horacio Mio Retamozo (Legajo N 3721), "Los castigos no terminaban nunca, todo estaba organizado cientficamente, desde l os castigos hasta las comidas. A la maana traan mate cocido sin azcar. De vez en cuando, un trocito de pan duro, que nos tiraban por la cabeza y a tientas nos desesperbamos buscndolo. La comida no tenia carne ni gusto alguno, muy salada algunas veces, sin sal otras. Un da traan polenta, otros fideos y al siguiente garbanzos en un bol de plstico, cada preso deba comer un bocado y pasar al de al

lado y as hasta el final. Si alcanzaba y sobraba volva de nuevo..." Estado sanitario El dursimo sistema empleado agravaba las enfermedades que se padecan con anterioridad al secuestro y agregaba otras como producto de las quemaduras, derrames e infecciones. A muchas mujeres se les suspendan los ciclos menstruales en razn de las condiciones de vida que se les impona con propsito de destruir la individualidad de los secuestrados, objetivo ste esencial de la metodologa que venimos analizando. La atencin mdica, en muchos casos, "...fue realizada por detenidos con algn conocimiento, cosa que no impidi que much a gente 'se quedara en la tortura' Testimonio de Villani, Mario, legajo N 6821). N.B.B. (Legajo N 1583), secuestrada en el Banco junto con su marido Jorge, fue violada repetidamente y eso le produjo una hemorragia. Fue Llevada a la enfermera del pozo y liberada posteriormente: "...a los dos das de ser internada me revis un mdico llamado Vctor, tambin secuestrado desde haca un ao, quien tena acento cordobs y trataba duramente a los detenidos. Me prescribi tratamiento con coagulantes. Supe de Vctor que, pese a su condicin de detenido, era trasladado a distintos pozos para la atencin medica d e los secuestrados". La precariedad e indigencia sanitarias adquiran sus ribetes ms dramticos en el caso de las mujeres que dieron a luz en cautiverio, como se ver en el capitulo correspondiente. La higiene Las condiciones durante el tiempo de detencin fueron deplorables. Los secuestrado s permanecan hacinados sobre colchonetas sucias de sangre, orina, vmitos y transpiracin. En algunos casos, deban realizar sus necesidades en tachos, que lueg o eran retirados. En otros, ni siquiera se les proporcionaba recipientes, deban hac erlas en el mismo lugar. Daniel Osvaldo Pina (Legajo N 5186), secuestrado en Mendoza, dice: "En un momento que estaba durmiendo me despertaron de una patada. Aclaro que dormamos en el suelo, acostados sobre la orina". La promiscuidad y falta de aseo se agravaban en los momentos de superpoblacin de estos establecimientos, improvisados como C.C.D. Nuevamente, Hctor Mariano Ballent nos recuerda que en el COT I Martnez los "chupados" "tenan que higienizar el galpn donde estaban, sacaban los andrajos que tenan y el nico colchn (de una plaza) con que contaban para dormir los ocho, cuatro con el cuerpo arriba y cuat ro con el cuerpo abajo". Los detenidos deban solicitar permiso a los guardias, quienes esperaban que fuese n muchos los que levantaran la mano para permitirles ir al bao no ms de dos veces al da. Eran conducidos en "trencito", tomados de la. cintura o los hombros del de adelante, ya que no les retiraban la capucha. Esto se repiti en casi todos los ca mpos con mucha. similitud, y era uno de los momentos en que los guardias aprovechaban para satisfacer impulsos sdicos, golpeando indiscriminadamente a los detenidos. Estos, fuesen hombres. o mujeres, deban ducharse o atender sus necesidades fisiolgicas a la vista de sus carceleros. En algunos campos se baaban los detenido s en grupo con una manguera, siempre encapuchados. La higiene de los baos y las celdas dependa de la buena o mala disposicin de los responsables de la. guardia. Hubo casos en que se oblig a mujeres a limpiar a man o

los mingitorios de los baos para varones. Esta carencia extrema de higiene traa aparejado el empiojamiento de los detenidos, que en algunas oportunidades fueron rociados con insecticidas al modo del ganado. Traslados En un elevado nmero de centros de detencin la palabra "traslado" era asociada a la idea de muerte. Los "traslados" eran vividos por los detenidos con horror y espe ranza al mismo tiempo. Se les deca. que serian Llevados a otros centros o granjas de "recuperacin", con la intencin de evitar que se resistieran. Ignoraban hacia dnde seran conducidos, si a otro establecimiento o a la muerte, lo cual generaba un mi edo continuo y profundo. Para los "traslados", los detenidos eran generalmente despo jados de sus ropas y escasas pertenencias, que luego eran incineradas. A veces se los inyectaba para adormecerlos. Se intentaba serenarlos dndoles esperanzas de una remota posibilidad de vida, sentimiento que asomaba con fuerza inusitada por el mismo hecho de estar rodeados de muerte y horror. Se han recogido numerosos testimonios acerca del tratamiento especial que reciban quienes luego seran hechos aparecer como "muertos en enfrentamientos". Estos detenidos, das antes de ser fusilados, reciban mejor alimentacin, se los haca higienizar y eran obligados a baarse, porque hubiera sido difcil. de explicar a la opinin pblica la aparicin de "extremistas abatidos en enfrentamientos" con cadveres flacos, torturados, barbudos o andrajosos. Esto constitua una crueldad sin calificativos, ya que incrementaba las esperanzas de vida en el individuo, cuando el destino real era la muerte. Antisemitismo En declaraciones a la prensa hechas en octubre de 1981, el entonces Ministro del Interior Albano Jorge Harguindeguy neg que el gobierno de la Junta Militar practi cara el antisemitismo, aunque admiti que era "imposible controlar a todo el personal (refirindose a las fuerzas represivas) entre el cual puede haber -como en cualqui er lugar del mundo- algn sdico 'o enfermo mental" (Crnica 10-1-1981). Segn el testimonio de R. Peregrino Fernndez, oficial de la Polica Federal y miembro del grupo de colaboradores del Ministro Harguindeguy; se conoce que: "Villar (Alberto, luego Jefe de la Polilla Federal) y Veyra (Jorge Mario, Princi pal de la Polilla Federal) cumplan las funciones de idelogos: indicaban literatura y comenta ban obras de Adolfo Hitler y otros autores nazis y fascistas". Esta ideologa llev a una especial brutalidad en el trato de los prisioneros de ori gen judo. En el C.C.D. La Perla, -Liliana Callizo (Legajo N 4413) "escuchaba los grito s de Levin cuando lo golpeaban e insultaban por ser judo ; Alejandra Ungaro (Legajo N 2213) relata que luego de ser golpeada, sobre todo en la espalda y la cabeza "me pintaron el cuerpo con svsticas en marcador muy fuerte". En el C.C.D. El Atltico " un represor que se hacia llamar 'el gran fhurer' hacia gritar a los prisioneros: Hei l Hitler! y durante la noche era normal escuchar grabaciones de sus discursos" (D. Barrera y Ferrando - Legajo N 6904). En el reconocimiento realizado por esta Comisin el 24-5-84 en el centro clandesti no OLIMPO, el testigo Mario Villami (Legajo N 6821) seal el lugar donde estaba la sala de situacin y dijo: "Vi una cruz svstica puesta sobre una pared y hecha en papel pintado". De otros testimonios surge tambin la admiracin e identificacin con el nazismo,

"Cuando nos golpeaban nos decan: 'somos la Gestapo!" (Reyes, Jorge - Legajo N 2563, C.C.D. Regimiento 1 Patricios). Esta admiracin podra ser una causa para aumentar el castigo, como describe Elena Alfaro (Legajo N 3048), detenida en el Centro Clandestino de Detencin EL VESUBIO: "Si la vida en el campo era pesadilla para cualquier detenido, la situacin se agr avaba para los judos, que eran objeto de palizas permanentes y otras agresiones, a tal punto que muchos preferan ocultar su origen, diciendo por ejemplo que eran polacos catlicos". O bien, poda ser tambin motivo para aliviar los sufrimientos de las vctimas. Como ocurri con Ruben Schell (Legajo N 2825), quien estuvo prisionero en el Centro Clandestino de Detencin Pozo de Quilmes y que por su ascendente alemn corroborado por su fisonoma, vio mejorado su trato. Despus de una larga sesin de tortura, "Coco" o "El Coronel" al interrogarlo le dijo textualmente: "escuchame Flaco, qu hacs vos entre esta manga de negros?, si con esa pinta tendras que ser un S.S. (haciendo referencia a los servicios de inteligencia del nazismo) y me muestra u na cruz svstica que tenia tatuada en el brazo", ordenando que desde ese momento le dieran bien de comer, como efectivamente ocurri. "A partir de ah no soy ms torturado", agrega Schell. El antisemitismo se presentaba como contrapartida de una deformacin de "lo cristiano" en particular y de "lo religioso" en general. Esto no era otra cosa q ue una forma de encubrir la persecucin poltica e ideolgica. La defensa de Dios y los valores cristianos fue una motivacin ideolgica simple par a que pueda ser entendida por los represores, hasta en sus ms bajos niveles organizativos y culturales. Esta necesaria identificacin se haca para forjar en to do el personal represivo "una moral de combate" y un objetivo tranquilizador de sus conciencias, sin tener la obligacin de profundizar las causas y los fines reales por los cuales se persegua y castigaba, no slo a una minora terrorista, sino tambin a las distintas expresiones polticas, sociales, religiosas, econmicas y culturales, con tan horrenda metodologa. En el allanamiento realizado en la casa de Eduardo Alberto Cora (Legajo N 1955), secuestrado junto con su esposa, "despus de destruir todo lo que encontraron, los represores escribieron en la pared la leyenda 'Viva Cristo Rey' y 'Cristo salva' . Algunos allanamientos y operativos se hicieron al grito de 'Por Dios y por la Patria". Los represores se sentan dueos de la vida y de la muerte de cada prisionero: "Cuando las vctimas imploraban por Dios", los guardias repetan con un mesianismo irracional "as Dios somos nosotros" (Reyes, Jorge -Legajo N 2535). A la detenida Nora Iadarola (Legajo N 1471) le hicieron repetir quinientas veces "Viva Videla, Massera y Agosti. Dios, Patria y Hogar!" El antisemitismo vino a ser una manifestacin ms de los grupos represores, dentro d e toda una visin totalitaria que el rgimen imperante tena respecto de la sociedad. No ra Stejilevich (Legajo N 2535) estaba terminando de preparar su. equipaje para el vi aje que deba emprender a Israel ' cuando un grupo de personas penetr en su domicilio buscando a su hermano, Gerardo. Ella deba viajar en compaa de algunos profesionales para trabajar en un proyecto de su especialidad. Ese da, el 16 de j ulio de 1977, luego de revisar toda la casa, secuestrar algunos libros y papeles y compr

obar la ausencia de la persona a la que iban a buscar, se Llevan a Nora. "Me amenazaron por haber dicho palabras en judo en la calle (mi apellido) y por s er una moishe de mierda, con que haran jabn..." (..........) "Directamente me Llevaron a la sala de torturas donde me sometieron con la pican a elctrica". (..........) "Me preguntaban los nombres de las personas que iban a viajar a Israel conmigo.. . el interrogatorio lo centraron en cuestiones judas. Uno de ellos sabia hebreo, o al menos algunas palabras que ubicaba adecuadamente en la oracin. Procuraba saber si haba entrenamiento militar en los Kibutz (granjas comunitarias), pedan descripcin fsica de los organizadores de los planes de estudios, como aquel en el que yo estaba (She rut Laam), descripcin del edificio de la Agencia Judith (que conoca a la perfeccin), et c. Me aseguraron que el 'problema de la subversin' era el que ms les preocupaba, pero el 'problema judo' le segua en importancia y estaban archivando informacin". (..........) "Durante el interrogatorio pude escuchar los gritos de mi hermano y su novia, Gr aciela Barroca, cuyas voces pude distinguir perfectamente. Adems los torturadores se refirieron a una cicatriz que ambos -mi hermano y yo- tenemos en la espalda, lo que ratific su presencia en ese lugar. Nunca ms tuve noticias de el". (..........) "Das ms tarde -concluye Nora- me hicieron saber que mi detencin haba sido un error, pero que recordara que yo haba estado all". Juan Ramn Nazar (Legajo N 1557) ex director del diario "La Opinin" de Trenque Lauquen, declara sobre uno de los interrogatorios a que fue sometido: "Los individuos mostraban una actitud fuertemente antisemita. Me preguntaron si conoca el 'Plan Andina', por el cual Israel se quedara con una parte de la Patagon ia". Miriam Lewin de Garca (Legajo N 2365), quien estuvo detenida clandestinamente en dependencias de la Fuerza Area, relat que: "La actitud general era un profundo antisemitismo. En una oportunidad me pregunt aron si entenda -idisch, contest que no, que slo sabia pocas palabras. No obstante me hicieron escuchar un cassette obtenido en la intervencin de un telfono. Los interlocutores eran aparentemente empresarios argentinos de origen judo, que hablaban idisch. Mis captores estaban sumamente interesados en conocer el significado de la conversacin". (..........) "Con las informaciones obtenidas, confeccionaban archivos, donde incluan nombres y direcciones de ciudadanos de ese origen, pianos de sinagogas, de clubes deportiv os, de comercios, etc.". (..........) "El nico judo bueno es el judo muerto, decan los guardianes". Daniel Eduardo Fernndez (Legajo N 1131) era un joven de 19 aos en agosto de 1977 y tiene el extrao privilegio de haber salido vivo del Centro Clandestino de Detencin Club Atltico. De esta imborrable experiencia recuerda que en los interrogatorios: "Me insistan permanentemente si conoca personas judas, amigos, comerciantes, o

cualquier persona, bastando que fuera de religin juda". (..........) "All haba un torturador al que llamaban Kung-Fu, que practicaba arte marcial con t res o cuatro personas a la vez -siempre eran detenidos de origen judo a quienes les d aba patadas y trompadas". (..........) "A los judos se los castigaba slo por el hecho de ser judos y les decan que a la subversin la subvencionaba la D.A.I.A. y el sionismo internacional y a la organiz acin de los 'pozos' (centros de detencin clandestinos) los bancaba ODESA (organizacin internacional para apoyo del nazismo)". (..........) "Contra los judos se aplicaba todo tipo de torturas pero en especial una sumament e sdica y cruel: 'el rectoscopio' que consista en un tubo que se introduca en el ano de la vctima, o en la vagina de las mujeres, y dentro del tubo se largaba una rata. El roedor buscaba la salida y trataba de meterse mordiendo los rganos internos de la vctima". En ese mismo, lugar de tormento y exterminio, Pedro Miguel Vanrell (Legajo N 1132 ) confirma que a los judos les obligaban a levantar la mano y gritar 'yo amo a Hitl er!'. "Los represores se rean y les sacaban la ropa a los prisioneros y lee pintaban en las espaldas cruces svsticas con pintura en aerosol. Despus los dems detenidos los velan en las duchas, oportunidad en que los guardias -identificndolos- volvan a golpearlos y maltratarlos". Vanrell recuerda el caso de un judo al que apodaban "Chango", al que el guardia l o sacaba de su calabozo y lo haca salir al patio. "le hacan mover la cola, que ladrara como un perro, que le chupara las botas. Era impresionante lo, bien que lo hada, imitaba al perro igual que si lo fuera, porq ue si no satisfaca al guardia, este le segua pegando". (..........) "Despus cambi y le haca hacer de gato". (..........) "En este lugar 'el Turco Julin' llevaba siempre un llavero con la cruz svstica y u na cruz cristiana en el pecho. Este individuo le sacaba dinero a los familiares de los detenidos judos". Colaboracin de prisioneros En la mayora de los grandes centros de detencin las autoridades lograron obtener mediante la tortura, distintas formas de colaboracin de parte de algunos detenido s. Crearon con ellos grupos que, a modo de cuerpos auxiliares, cumplieron actividad es de mantenimiento y administracin de los C.C.D., o bien, en mucho menor grado, participaron en tareas ms directamente comprometidas con la represin. As muchos de estos ltimos salan a "lanchear" -que en jerga represiva significa recorrer la c iudad con sus captores para identificar en la va pblica a otros miembros de su grupo poltico, habindose denunciado casos de integrantes de dichos grupos que Llegaron a intervenir directamente en la aplicacin de tormentos a otros detenidos: El proces o de

destruccin de la personalidad, uno de los grandes objetivos del sistema de los C. C.D., determin que en algunos establecimientos (p. ej. C.C.D. Vesubio) sus autoridades denominaran a las dependencias destinadas al alojamiento de los pertenecientes a l consejo, sala "Q", es decir sala de "quebrados", los que eran exhibidos ante sus superiores como verdaderos trofeos. Si bien estas vctimas reciban por lo general un mejor trato que el resto de la pob lacin de los C.C.D., permitindoseles a veces visitar a sus familiares y mantener contac to telefnico con ellos, son muchos de ellos los que engruesan en la actualidad las nminas de personas desaparecidas. El arquitecto Roberto Omar Ramrez (Legajo N 3524), quien fuera secuestrado el 27 de junio de 1978 en el cine Capitol de Capital Federal, pas por los C.C.D. el Ban co, Olimpo y ESMA, lo cual le permiti conocer muy bien la estructura y funcionamiento de estos cuerpos y explica qu es el "Consejo" o "Staff' "...El secuestrado, una vez ingresado al campo, reciba inmediatamente la propuest a de colaboracin voluntaria. Para las fuerzas represivas significa una posibilidad de ganar tiempo, porque toda resistencia a la tortura viene a comprometer los plane s operativos. Mediante la accin psicolgica basada en el terror y el aislamiento, los secuestrados eran permanentemente expuestos a la disyuntiva de mejorar las condiciones de permanencia en el campo a cambio de un cierto nivel de colaboracin . Es un proceso que en general se iniciaba a niveles muy sutiles -limpieza de corr edores y baos- pero en esencia apunt a producir en los secuestrados la prdida de referencia ideolgica. Cuando la colaboracin se traduca en voluntad de desempear la funcin de interrogar y hasta torturar a otros secuestrados, los represores obt enan su victoria sobre personas predispuestas a encontrar una salida individual a la situacin limite a que haban sido Llevadas, al precio que fuera. En general, los militares orientaban esta accin psicolgica sobre secuestrados de cierto nivel de responsabilidad en una organizacin poltica. Una metodologa que registra antecedentes en los campos de concentracin del nazismo y en todas las experiencia s similares posteriores" "La disciplina en los campos 'El Banco' y '0limpo', al estar las necesidades de funcionamiento cubiertas por los mismos secuestrados destinados a tareas de serv icio y/o inteligencia, se apoy en diferenciaciones. Todos aquellos secuestrados que deban cubrir alguna tarea de manera estable (no eventuales, de limpieza, reparacin , etc.) constituan un grupo denominado 'Consejo'. Este grupo estaba integrado por todos aquellos secuestrados afectados por su capacidad, a hacer algo especial (fotografa, dibujo, mecnica, electrnica, etc.) o para cumplir alguna funcin (lavado, cocina, planchado, costura, lavado de autos, etc.)-El 'Consejo' tambin estaba integrado por los secuestrados incorporados a la 'inteligencia del campo. (..........) "La composicin del 'Consejo' vari despus de cada traslado, si algn secuestrado que lo integraba dejaba el campo por esa va. Los nicos estables eran los colaboradores integrantes de la 'inteligencia del campo' y los afectados a tarea s de mdico y falsificacin de documentacin. Las otras funciones sufrieron varias

renovaciones". (..........) "Cuando los secuestrados Llegaban a la situacin de realizar tareas, les mejoraban sustancialmente la comida y gradualmente los lugares para dormir, con retiro progresivo de la capucha". "Las libertades se otorgaban de manera muy gradual. En primer lugar hubo un peri odo de comunicacin telefnica, mis tarde el secuestrado era Llevado delante de su famil ia, acompaado por personal del campo. Pasado un tiempo el secuestrado entraba en perodos de 'francos' para reunirse con su familia. En algn momento, sin previo avi so, era dejado en libertad b vigilancia. El rgimen de control consista en citas primer o semanales, luego quincenales y finalmente mensuales". (..........) "Algunos ex secuestrados fueron autorizados despus de ms de un ao de este rgimen de libertad a radicarse en el exterior, en pases previamente aprobados por el mando militar. Hubo secuestrados que pasaron ms de tres aos en esa situacin de 'rehenes' del campo. Yo pase dos aos antes de decidir correr el riesgo de gestion ar el exilio". Hasta aqu una primera aproximacin a las caractersticas principales de la mayora de los centros clandestinos de detencin alcanzados por la investigacin de esta Comisin. En las pginas que siguen se proporciona la descripcin pormenorizada de algunos establecimientos en particular. Asimismo se informan los procedimientos efectuados por la CONADEP en los lugares donde estuvieron emplazados, con la concurrencia de ex cautivos que reconocieron las instalaciones sealando las modificaciones observables en el presente. Otros fueron desmantelados o demolidos ante la visita de la Comisin Interamerican a de Derechos Humanos de la O.E.A. en 1979. De muchos slo se cuenta hasta el momento con referencias fragmentarias que dificultan su localizacin, tal vez por haberse utilizado durante espacios de tiem po muy breves. Su existencia contesta el principal enigma acerca de la desaparicin forzada de personas en los aos recientes: all estuvieron. Estos establecimientos tuvieron autoridades; dependieron de Areas operacionales; se confeccionaban nminas que registraron minuciosamente ingresos, traslados y egresos de detenidos. He ah la "materialidad" de las desapariciones. Y por consiguiente la posibilidad de obtener respuesta acerca de la suerte corri da por quienes un da traspusieron los umbrales de este escarnio que hasta hoy nos ensombrece. ('HVFULSFLyQGHORV&HQWURV &ODQGHVWLQRVGH'HWHQFLyQ&&'

De los testimonios presentados ante la Comisin, por las personas que estuvieron detenidas clandestinamente y recuperaron su libertad, se pueden establecer dos grandes categoras de centros clandestinos de detencin. Segn la clasificacin utilizada por las Fuerzas Armadas, en la mayor parte de las zonas del pas hubo: Lugar de Reunin de Detenidos: (LRD). Centros donde los detenidos eran mantenidos en general por perodos considerables de tiempo hasta que se decida su destino definitivo. Lugar transitorio: (LT). El tiempo de detencin era -salvo excepcin- corto. A estos lugares el detenido llegaba inmediatamente despus del secuestro o, si as se determinaba, en el perodo previo a su liberacin o a su puesta a disposicin del Pode r Ejecutivo Nacional. Listado y Descripcin de los C.C.D. "Olimpo" (LRD) Ubicacin: Calle Ramn Falcn y Olivera. Floresta. Capital Federal Descripcin: Portn de acceso de acero, posiblemente rojo. Un tinglado de chapa de unos 10 metr os de altura cubra casi todas las dependencias. Estas eran nuevas, de unos 3 metros de altura, con techo de cemento, donde estaban dos o tres guardias. Se entraba por la guardia. Los traslados se hacan por una puerta de dos hojas, a la izquierda de sta haba una imagen de la Virgen. Un sector de incomunicados con grandes ventanas ojivales, tapadas con mampostera, dejando libre slo una parte superior. Salita de torturas, letrinas. Del otro lado otra sala de torturas, una celda, un laborator io fotogrfico y dactiloscpico, una oficina de operaciones especiales. Una cocina y un comedor enfrente. Una enfermera para curaciones y otra para internaciones. Sala d e archivo y documentacin, otra para rayos X. Tres pasillos con celdas, cada lnea de celdas tenla un bao con una cortina como puerta, en la tercera lnea haba un lavadero y duchas. Un cuarto de guardia con ventana hacia la playa de estacionamiento. Una habitacin mayor se usaba para reparar los artculos del hogar, elctricos y electrnicos robados en los allanamientos. "La Perla" o "La Universidad" (LRD) Ubicacin: Provincia de Crdoba, sobre la ruta nacional NI 20 aproximadamente a 12 km. de la capital provincial, en el tramo que une a sta con la ciudad de Villa Carlos Paz, en las inmediaciones de Puente Nuevo que conecta con la entrada a Malagueo. Sus instalaciones estn sobre una loma a mano derecha en direccin a Carlos Paz, son visibles desde la ruta. Enfrente se encuentra la fbrica "Corcemar". Descripcin: Constaba de cuatro edificios de ladrillo a la vista, tres de ellos comunicados e ntre s por una galera, de stos, dos eran utilizados por los oficiales y suboficiales como dormitorios y oficinas administrativas, el tercero era la cuadra donde se alojab an los detenidos. En un extremo de la cuadra estaban los baos, en el opuesto, cuatro oficinas para interrogatorios y tortura y una para enfermera. El cuarto edificio, independiente de los anteriores, era utilizado como garaje. "El Banco" (LRD) Ubicacin: Cerca de la interseccin de la Autopista Ricchieri y el camino de cintura (Ruta Na

cional N 4), en Puente 12. En las instalaciones funciona actualmente la XI Brigada Femen ina de la Polica de la Provincia de Buenos Aires. Descripcin: El edificio reservado a los detenidos clandestinos estaba rodeado por otras construcciones antiguas, pertenecientes a la Polica de la Provincia de Buenos Air es. A partir de una playa de estacionamiento, se ingresaba por un portn de doble hoja d e acero, con barrotes en la parte superior. A la izquierda, un pasillo donde daban tres salas de tortura, una de ellas con un baito anexo. Ms all, la enfermera. A la derecha, las oficinas de inteligencia y el laboratorio fotogrfico, luego una "leo nera" o celda colectiva, despus de transformada en un taller electrnico. Separadas del sec tor anterior por una circulacin transversal casi 50 calabozos o "tubos", muy estrecho s, letrinas, baos, pileta, duchas, lavadero y cocina. Haba un patio cubierto y otro descubierto, cuyas paredes estaban erizadas de vidrios. "Logstico 10" (LRD) Ubicacin: Predio del Ejrcito entre Avda. Gral. Paz y Constituyentes, Zufriategui y Brasil, Villa Martelli, Partido de San Martn, Provincia de Buenos Aires. Ocupado por la Compaa de Arsenales 601 y el Batalln de Artillera Logstica 10. Separado de las instalaciones del Batalln 601 de Ingenieros por un muralln. Entrad a de conscriptos por Zufriategui. Portn principal con arco. Descripcin: Hacia el fondo del Batalln, un pabelln con celdas estrechas y muy altas, blanquead as a la cal; cuchetas superpuestas o tarimas de madera cepillada, puertas de metal color beige y un tragaluz comunicando con el hall de circulacin. Pequea enfermera. Cerca de la Avda. Gral. Paz, en lnea recta con el Autocine y sobre la misma lnea q ue el edificio de la "Mayora" pero fuera de la zona a la que tenan acceso los conscri ptos, una vieja construccin de mampostera de 5 por 4 metros aproximadamente, con una pared frente a la entrada, sin puerta y dos celdas cerradas con rejas en su inte rior. En el tercer piso haba una habitacin de grandes dimensiones que tambin se usaba para interrogatorios. "Base Naval Mar del Plata" (LRD) Ubicacin: Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires. Descripcin: Las personas secuestradas eran alojadas en su mayora en el edificio de la Agrupac in Buzos Tcticos en las dependencias correspondientes a la actual Armera, Adiestramiento y otras oficinas de uso no determinado. El edificio de la Agrupacin es de planta baja y primer piso, ubicado casi sobre l a playa. "Base area Mar del Plata" Ubicacin: Provincia de Buenos Aires, Ruta Nacional N 2. Lindante con el Aeropuerto de la ciudad de Mar del Plata. Descripcin:

El lugar utilizado como centro de detencin clandestina est a 600 metros dentro de la base desde su entrada principal. Es una construccin subterrnea sobre la cual se encuentra la torre de un viejo radar. Actualmente ha sido reformada para utiliza rse como polvorn auxiliar. Exteriormente es un montculo de tierra de forma trapezoidal con una entrada casi a ras del suelo; para acceder a la construccin se debe descender unos quince escalones que desembocan en un pasillo a cuya mano derecha se encontraba la sala de mquinas, que era utilizada como sala de torturas; la cocina y el bao. En la mano izquierda haba seis recintos de diferentes dimensiones que eran utilizados como celdas, el acceso a dos de ellos era a travs de otros, ya que no contaban. con pu ertas que dieran directamente al pasillo. "Brigada de Investigaciones de San Justo" (LRD) Ubicacin: Calle Salta, San Justo, Partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires. Contig ua a la Comisara N 1. Descripcin: Al descender del vehculo, un patio con pedregullo. Edificio de dos plantas. Acces o de detenidos por una pequea cocina, contigua a una de las celdas de tortura. Varias celdas con un bao, otras tambin con duchas. Una ms grande, con ganchos en la pared. Tenan ventiluces altos y enrejados. Algunas daban a un patio, sin techo, p ero con rejas y alambre tejido. La planta alta estaba ocupada por oficinas. Una, con un diagrama en la pared, se usaba para interrogatorios. Dos de ellas estaban alfomb radas y tenan camas de madera. "Brigada de Investigaciones de Las Flores" (LRD) Ubicacin: Avellaneda 705, Las Flores, Provincia de Buenos Aires. Descripcin: Al fondo de la dependencia policial. Se ingresa por un local grande con fosa par a arreglo de automotores. Haba all una cocina de kerosn blanca y otra verde. Una puerta lateral con escaln comunicaba a un pasillo con piso de tierra, al cual dab an nueve celdas, una cocina y un espacio con pileta; a un costado, un lugar con duc ha e inodoro, sin puerta. Una de las puertas tena en el techo un cao de cemento por donde cala agua cuando llova. Paredes de revoque grueso. En 1977 estaban construyendo pues se oa una mezcladora de cemento. "Brigada de Investigaciones de Resistencia" - Chaco (LRD) Ubicacin: Brigada de Investigaciones de la Polica de la Provincia de Chaco, en la calle Mar celo T. de Alvear, frente a la Plaza 25 de Mayo de la ciudad de Resistencia. Descripcin: Lugar especialmente habilitado para el secuestro y la tortura, administrado por personal policial y con asistencia diaria de militares y funcionarios gubernamentales. Calabozos de mxima seguridad, de acceso restringido; torturaban en un stano acondicionado especialmente, ubicado debajo de la sala de sesiones de la brigada . "C.C.D. en la VII Brigada Area de Morn" (LRD) Ubicacin:

Avda. Pierrestegui, entre A. Pach y Coronel Arena, Morn, Provincia de Buenos Aires . Descripcin: El C.C.D. estaba instalado en un edificio con hall. Haba una habitacin donde se realizaban los interrogatorios, que tena un hueco donde se colocaba el recipiente para el "submarino". El lugar de reclusin era una sala grande dividida en tabiques, a la que se acceda por una escalera con curvas y descansos, angosta. Cerca se oa una pista de aviacin. "Pozo de Banfield" (LRD) Ubicacin: Interseccin de las calles Siciliano y Vernet, a dos cuadras de la Av. 10 de Setie mbre de 1861, llamado "Camino Negro", Partido de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires. Actualmente funciona en ese lugar la Brigada de Homicidios, y anteriormen te, la Brigada de Seguridad, -Investigaciones e Inteligencia. Descripcin: Acceso peatonal por la calle Vernet, y vehicular por Siciliano, hasta un patio i nterno. Edificio de tres plantas, de unos 25 metros de frente por 20 de fondo. En la pla nta baja, la oficina, del Jefe, sala de torturas y otras dependencias. En el primer piso, calabozos, oficinas, comedor y casino de personal, cocinas y baos. En el segundo piso: calabozos y bao. "Brigada de San Nicols" (LRD) Ubicacin: San Nicols, Provincia de Buenos Aires, cerca de la Ruta Panamericana. Descripcin: Planta baja, escalera de 3 4 escalones, un patio y tres celdas pequeas. Una habitacin grande con camas y colchones de gomapluma. "Pozo de Quilmes" o "Chupadero Malvinas" Ubicacin: Allison Bell s/n esquina Garibaldi, en el centro de la ciudad de Quilmes, Partid o del mismo nombre, Provincia de Buenos Aires. Local de la Brigada de Investigaciones. Descripcin: Acceso al garage por la calle Garibaldi, atravesando un portn pesado con riel. Ac ceso principal por la calle Allison Bell. Edificio de cinco plantas. Planta Baja: guardia, oficinas, salas de torturas, paol, cocina y dependencias. Entrepiso: oficinas, bao, gran depsito utilizado para el botn de guerra y balcn techado. Primer piso: calabozos, celda, patio, locutorio, comedor, cocina y bao. Segundo piso y tercero: calabozos, celda, baos y patio. Los calabozos eran de 2 metros por 1,80 metro. Las celdas eran ms grandes. "Club Atltico" (LRD) Ubicacin: Paseo Coln y Juan de Garay. Descripcin Primer nivel. Saln azulejado, puertas de vidrio, un escritorio grande y otro pequeo; en ellos se identificaba y asignaba un nmero a cada detenido. Puertas de vidrio. Acceso disimulado al subsuelo. Subsuelo: Sin ventilacin ni luz natural. Temperatura entre.40 y 45 grados, en verano. Mucho fro en invierno. Gran humedad. Las paredes y piso rezumaban agua continuamente. La escalera llevaba a una sala provista de una mesa de ping pong que usaban los represores. Al costado, una salita de guardia. Dos celdas para incomunicados. Un

a sala de torturas y otras para enfermera. Cocina, lavadero y duchas, stas con una abertura que daba a la superficie externa por donde los guardias observaban el a no de las mujeres. Otro sector para depositar el botn de guerra. "Leonera": Celda llamada con tabiques bajos que separaban boxes de 1,60 m por 0,60 m. En un sector, 18 celdas, en otro, 23. Todas de 2 m por 1,60 m y una altura de 3 a 3,50 m. Tres salas de tortura, cada una con una pesada mesa metlica. Colchones pequeos manchados de sangre y transpiracin, de goma espuma. "Casa del Cilindro" (LRD) Ubicacin: Dentro del predio de la Compaa de Comunicaciones 601, ubicado entre al ruta 197, l a calle Ing. Huergo y las vas del F.C.G.M.B., a 4 cuadras de la Estacin Los Polvorin es. Descripcin: Junto al acceso, un puesto de vigilancia con perros. En la construccin principal, los detenidos permanecan acostados sobre el piso, esposados. En el centro haba un eje cilndrico de donde partan cadenas en forma radial a las que estaban amarrados los detenidos. "Dios mo aydame": el testigo encuentra la plegaria que grab en su celda de desaparecido. "La Cacha" (LRD) Ubicacin: Antiguas instalaciones de Radio Provincia de Buenos Aires, contiguas a la crcel d e Olmos, entre calles 191, 47, 196 y 52 (vas del F.C. Gral. Belgrano), en la locali dad de Lisandro Olmos, partido de La Plata, al oeste de la ciudad del mismo nombre, Pro vincia de Buenos Aires. Descripcin: Edificio principal antiguo y mal conservado, constaba de tres plantas. Subsuelo con capacidad para 12 detenidos. Planta baja: saln amplio para el personal, salas de tortura, celda colectiva para unos 10 detenidos. Primer piso: gran sala dividida en boxes, por medio de separaciones de alambre tipo artstico, con capacidad para uno s 20 detenidos. Piso de mosaico y ventiletes. Haba adems dos piecitas sin puerta. El bao se encontraba en un entrepiso, descendiendo unos pocos escalones. En el exterior, una antena de unos 70 m. y material en desuso de la Radio. "La Casona" (LRD) Ubicacin: Interior de la I Brigada Area de Palomar, Partido Gral. Sarmiento, Provincia de B uenos Aires. Descripcin: Mansin antigua construida en dos niveles; acceso por explanada y escalera corta q ue da a un pasillo con piso de mosaico antiguo, formando flores. Baos con mingitorio s, inodoros a la turca y boxes para ducharse con mangueras. Canilla en el pasillo. Puertas interiores de madera y de vidrio. Calabozos con puerta de chapa y mirilla tapada , piso y paredes de cemento.

"El Reformatorio" - Tucumn (LRD) Ubicacin: A pocos minutos de la ciudad de Tucumn y a dos cuadras del ro o arroyo cercano a esa capital. Descripcin: Un edificio de dos plantas, rodeado por una pared de ladrillos. Al frente haba un a carnicera y al lado de sta funcionaba una fbrica de casas rodantes. Al fondo -en construccin- un hogar para madres solteras. En la planta baja, las habitaciones para oficiales, suboficiales y soldados. Los detenidos eran alojados e interrogados en el primer piso. "Fbrica de Armas de Rosario" (LRD) Ubicacin: Calle Ovidio Lagos al 4800 (actualmente sera 5220) - 2000 Rosario - Provincia de Santa Fe. Descripcin: Se ingresa por un portn que se abre desde adentro. Por un escaln se llega a una puerta; algunos pasos al frente de sta, otros tres (3) peldaos llevan a una superf icie plana (posiblemente un descanso) y luego 5 6 escalones conducen a una habitacin grande, la que por una puerta se comunica con la sala de torturas. La sala de to rturas tena piso de cemento, paredes color amarillo sucio, techo blanco y una ventana qu e daba al patio, que tena persianas americanas de plstico. En esta habitacin haba cuatro elsticos o "parrillas". Una mesa con comandos elctricos emita msica; sobre ella haba un reflector. Otra puerta comunicaba con una pileta de cemento con cani llas y ganchos para colgar a los detenidos. Una puerta metlica daba a un patio interno . Tres (3) de las paredes de este patio estaban formadas por rejas de unos 5 6 met ros de largo donde daban las celdas, que eran entre 20 y 30, cada una de las cuales tena una puerta practicada en esa reja, la que llevaba un candado. Las celdas tenan aproximadamente 1,50 m de largo 0,80 m de ancho y 1,80 m de alto. El piso era de cemento y las paredes eran de ladrillo encalado. El piso del patio central era d e lajas sucias y desparejas, y tena en el centro cuatro postes clavados en el suelo, cada uno de ellos con una argolla a un metro de altura. El edificio donde se encontraba l a sala de torturas tena forma de torre. "C.O.T. I Martnez" (Centro de operaciones tcticas) (LRD) Ubicacin: Av. del Libertador 14237, Martnez, Partido de San Isidro, Provincia de Buenos Air es. Descripcin: Un acceso peatonal hacia un patio central de lajas. Por el acceso principal, sob re Libertador, una construccin de dos habitaciones, una de ellas destinada a sala de torturas e interrogatorio. Al fondo del patio, una edificacin entre medianeras, incluyendo tres celdas individuales y una ms grande, sala de estar, dormitorio de l personal y baos. Hay una garita elevada. Entre el edificio descripto y la mediane ra del fondo -cuya pared est revestida de chapas de metal- se encuentra un patio estrech o

de ladrillos y tierra desde el cual se divisa un pino de gran tamao de una casa l indera. "Compaa de Comunicaciones de Montaa" (LRD) Ubicacin: Cuarteles situados sobre Boulogne Sur Mer, en el interior de la VIII Brigada de Infantera de Montaa en las afueras de Mendoza. Descripcin: Las instalaciones del C.C.D. fueron demolidas parcialmente, segn pudo constatar l a CONADEP durante el reconocimiento. Era una construccin rectangular, con techo a dos aguas, sostenido por cabreadas. En un extremo del edificio estaban los baos, donde haba duchas, piletones y un inodoro. En el otro extremo, cuatro habitacione s separadas de a dos por un pasillo central, en ellas se interrogaba a los detenid os. Dispositivo para evitar fugas: puertas y ventanas tapiadas y guardia permanente. Otras instalaciones del C.C.D. funcionaban en diferentes edificios de la unidad milita r. "Comisara V de La Plata" (LRD) Ubicacin: Calle 24, entre Diagonal 74 y calle 63; La Plata, Provincia de Buenos Aires. Descripcin: Se ingresa por un portn desde la Diagonal 74. Hacia el fondo del predio se encuen tra la seccin detenidos que se compone de una galera, a la derecha de la cual est el cuarto de guardia. Sigue una puerta de chapa con rejas que da a un pasillo con p ileta adonde desembocan cuatro celdas pequeas y un bao. A la misma galera dan: una celda larga, otra de igual extensin pero mucho ms ancha y un espacio con pileta donde desembocan un retrete y otra celda. Las celdas son oscuras, fras y hmedas "El Motel" (LRD) Ubicacin: En la Provincia de Tucumn, sobre la Ruta N 9, frente al Arsenal N 5 "Miguel de Azcunaga" y a pocos kilmetros de la capital provincial. Descripcin: Este centro de detencin clandestino funcionaba en un motel en construccin, su entrada principal estaba frente a la guardia del arsenal. Entrando a la izquierd a haba un camino de pedregullo por donde ingresaban los vehculos con prisioneros. En el lugar que debera ser destinado a la recepcin, se encontraba la guardia de prevencin, detrs de la cual, una construccin a medio terminar y una pileta de natacin. Separadas de esta edificacin, existan dos hileras de viviendas pequeas. En las dos primeras de la derecha se alojaba a las personas secuestradas. El pis o era de pedregullo, no tena puertas ni ventanas. Las tres siguientes estaban destinada s a dormitorios de tropa; tenan chapas a modo de puerta y ventana y piso de cemento. En la hilera de la izquierda, la primera vivienda estaba vaca; la segunda era usa da por los oficiales, la siguiente funcionaba como sala de torturas e interrogatorio, y la ltima era el dormitorio de suboficiales. A la derecha de estas edificaciones haba un ta nque de agua, que se utilizaba como puesto de guardia nocturno. "El Embudo" (LRD) Ubicacin: Ciudad de Carlos Paz, Provincia de Crdoba, a 200 metros del vertedero del Dique S an Roque.

Descripcin: Era la vivienda del familiar de un secuestrado. Desde una ventana se ve el verte dero del Dique. All se arrojaron cadveres de los secuestrados que haban permanecido en el centro clandestino de detencin. "Escuelita" - Baha Blanca (LRD) Ubicacin: Sobre el camino de la Carrindanga (Camino de Cintura), detrs del V Cuerpo de Ejrcito, Baha Blanca, Provincia de Buenos Aires. Descripcin: Edificio antiguo con dos habitaciones con cuchetas. Techos rotos, pisos de mader a con huecos y paredes amarillentas. Ventanas altas con rejas coloniales y postigos ve rde oscuro. En una de las paredes, la inscripcin "AAA"; enfrente un pizarrn. Entre amb as habitaciones hay un hall con piso de baldosas desde donde ejerca control el guard ia. All tambin haba una cama para un prisionero. Esta parte de la casa estaba clausurada por una reja. Haba un pasillo que comunicaba con la habitacin de los guardias, su bao y la cocina. En el patio se encontraba la sala de torturas, letr ina para detenidos y aljibe. Haba asimismo una casilla rodante donde dorman los guardias y posteriormente fueron colocadas dos casillas ms para los prisioneros. Fbrica Militar de Armas "Domingo Matheu" (LRD) Ubicacin: Avenida Ovidio Lagos, Rosario Descripcin: Entrada principal a la fbrica por la Avenida. El C.C.D. est emplazado hacia el fon do del predio; ms all hay una especie de recreo. Haban abierto un acceso directo al centro desde la calle de tierra a lo largo del paredn sur. Tena un gran portn de hi erro rojizo. Al dejar de funcionar, lo tapiaron. El C.C.D. estaba compuesto por varias construcciones ms bien antiguas, conectadas entre si. Cocina comedor, letrina, pequeo depsito, dos dormitorios para el persona l. Los detenidos permanecan en la antigua caballeriza, atados a argollas fijas a la pared. El recinto estaba dividido en dos y en ambos lugares haba equipamiento para tortu ras. "Escuelita de Famaill" (LRD) Ubicacin: En la zona sur de la Provincia de Tucumn, a 36 km. de la capital, sobre la salida oeste de la ciudad de Famaill, camino al Ingenio Fronterita. Descripcin: Fue una escuela rural desocupada, estaba cercada por alambre tejido; entrando en ella a la izquierda haba un aula y dos oficinas administrativas. Un poco ms adelante, a la derecha, estaban los baos, y a la izquierda ocho aulas. Frente a la ltima se encontraba una habitacin que se utilizaba como sala de torturas. "Los Conventillos de Fronterita" - Ingenio Fronterita Ubicacin: Una construccin situada aproximadamente a trescientos metros del Ingenio Fronteri ta, sobre un camino adyacente a dicho ingenio, en la localidad de mismo nombre. Descripcin: Construccin ubicada frente al camino, que forma parte de los llamados "conventill

os de Fronterita". Dicha construccin estaba ocupada por personal del Ejrcito, habiend o sido anteriormente utilizada como vivienda por trabajadores temporarios del Inge nio. Si bien actualmente est rodeada por alambre tejido, cuando funcionaba como centro clandestino de detencin, ste no exista. La construccin est dividida en dos pequeos cuartos, cada uno con una puerta de acceso independiente. En uno de ellos hay una mesada de cemento, ubicada frente a la puerta contra la pared, sobre la cual eran torturados los detenidos. Al costa do de la puerta, en la parte superior de la pared izquierda, haba tambin una pequea ventana de madera. "Guardia de Seguridad de Infantera" (LRD) Ubicacin: Calle 1 entre 59, 60 y 115, La Plata, Provincia de Buenos Aires. Descripcin: Varios galpones y viejas instalaciones transformadas en calabozos, muy hmedos y fros; una cuadra de grandes dimensiones, de las que habitualmente se utilizan par a albergar la tropa, ocupada por detenidos. "GADA E 101" - Ciudadela (LRD) Ubicacin: Predio del Ejrcito ubicado entre las calles Carlos Pellegrini, Yrigoyen, Comesaa y Reconquista, Ciudadela, Partido de Tres de Febrero, Provincia de Buenos Aires. Corresponde a Grupo de Artillera de Defensa Antiarea (GADA) 101 - Gral. Richieri y Grupo de Artillera Motorizada Gral. Iriarte. Descripcin: Ingreso a travs de gran portn por calle Reconquista; se recorri unos 100 metros por calle pavimentada interna. Varias construcciones, algunas de ellas con la ventan as tapiadas. En la destinada a detencin, interrogatorio y tortura, haba celdas y ofic inas. Tambin una especie de subsuelo. "Ingenio Nueva Baviera" (LRD) Ubicacin: A unos 400 metros de la Ruta Nacional NI 38. La entrada se encuentra frente al c amino que conduce a la ciudad de Famaill, hacia el Este sale un camino que luego de atravesar un barrio de ex empleados de la fbrica azucarera, lleva al Ingenio Nuev a Baviera. Descripcin: Viejo ingenio azucarero. Los portones de acceso estaban permanentemente custodiados por guardias. Exista un helipuerto detrs del laboratorio y haba gran cantidad de material rodante para transporte de tropas. La antigua sede de las oficinas de la empresa, ubicada al fondo del establecimie nto, fue ocupada como vivienda de los oficiales y sede del comando. En las instalaciones generales del ingenio, vivan los guardias y el personal suba lterno. El centro de detencin estaba ubicado en el viejo laboratorio y en sus instalacion es anexas, 30 metros al sur del portn principal. Para llegar a l, haba que traspasar u n portn de malla de alambre y otro metlico de 4 metros de ancho, que comunicaba con una playa de estacionamiento techada y otra puerta que vinculaba -mediante un ha lltodas las dependencias del edificio. El lugar estaba rodeado de carteles que prohiban

el acceso, por ser "zona restringida". Slo ingresaban a ella oficiales del Ejrcito y personal de la Polica Provincial. En el centro de este recinto, una mesada de mampostera recubierta de azulejos don de originariamente se realizaban los anlisis qumicos y al que se ingresaba por un pequeo hall que comunicaba con el galpn-garaje. A la izquierda una oficina de archivo de informacin, donde haba dos mesas, una mquina de escribir y ' varias sillas. En este lugar figuraba una lista de grupo operativo. Se comunicaba con u na pequea sala de torturas con un elstico de cama y sillas, donde habla otro bao con un lavatorio contra la pared. "Ex Ingenio Lules" (LRD) Ubicacin: En la localidad de Lules, provincia de Tucumn, cerca de la estacin de FF.CC. Camino de tierra paralelo a las vas, se accede a la propiedad a travs de una tranquera rodeada con un cerco de alambre. Descripcin: Antiguo chalet perteneciente al ex ingenio Lules, que haca las veces de vivienda del administrador. Construccin muy antigua, hoy abandonada y muy deteriorada, de dos plantas altas. Entrada amplia al frente y escalinata en la parte posterior. En uno de los costa dos, escalera de acceso a una vieja carbonera; el hueco hacia la escalera est hoy al descubierto, sin que exista puerta alguna que obstruya su acceso. Escalera de la drillo de 20 escalones; es necesario. agacharse para descender. La carbonera, donde se alojaba a los desaparecidos, era de ladrillos, igual que el techo abovedado. Ventanita con rejas y chimenea en el piso. Hueco al extremo de la par ed, lindante con la entrada, a la izquierda. En el primer piso, sala de tortura, desde donde se divisaban palmeras y techos d e la finca vecina. "Monte Pelone" (LRD) Ubicacin: En la Ruta 76, cerca de Olavarra. Plano del Campo. Descripcin. Caractersticas. Fue una estancia de vieja construccin. Ahora pertenece al Ejrcito, que utiliza los campos para maniobras y como Polgono de Tiro. El edificio principal era alargado, con un alero formado por enredadera y una vereda alrededor. Techo de dos aguas, ventanas enrejadas, piso de ladrillos. Una habitacin grande con una cama y un sil ln de cuero. Sala de interrogatorios, una habitacin a un nivel treinta cm ms alto que las otras y cuatro habitaciones ms, con camas de elsticos de flejes. No conocieron bao. A un costado se encuentra un edificio formado por un galpn, cocina y varias habitaciones, una de las cuales se usaba como sala de torturas a la cual se desc enda por dos o tres escalones. Frente a este local, una vivienda de caseros. En el pa tio, entre ambos, dos carpas. Tanto stas como la vajilla llevaban la inscripcin E.A. (Ejrcito Argentino). Se escuchaba un generador elctrico con motor a explosin. "Comisara IV" - Mar del Plata (LRD) Ubicacin: calle Chile esquina Alberti. Mar del Plata. Pcia. de Buenos Aires. Descripcin:

Dos accesos peatonales sobre calle Chile, uno principal y otro secundario. Por e l principal, luego de atravesar un pasillo y un patio se accede a una zona de celd as comunes e individuales numeradas del 1 al 8. Frente a la celda individual haba un bao. Las puertas de las celdas eran de hierro. Las celdas comunes eran varias vec es ms grandes que las individuales. Un patio por cada celda comn y un bao cada dos de ellas. Playa de estacionamiento con entrada por calle Chile que comunicaba co n el edificio a travs de una puerta, donde actualmente se levant una pared. "Automotores Orletti" (LRD) Ubicacin: Calle Venancio Flores 3519/21, esquina Emilio Lamarca, Capita Federal. Nivel de dependencia del C.C.D. con FFAA. ylo Fuerzas de Seguridad: Ejrcito Argentino en conexin con Ejrcito Uruguayo. Superintendencia de Polica Federal diriga los interrogatorios. Descripcin: Antiguo taller con un cartel al frente "Automotores Orletti". Haba una puerta gra nde con cortina metlica de enrollar; a la izquierda, puerta blindada con mirilla, se abra mecnicamente, la consigna emitida por radio era "Operacin Ssamo". Constaba de dos plantas. En la planta bajo, un gran saln de 6 a 8 metros por 30 metros. Una divisin baja separaba del retrete (uno para treinta personas) y del lavadero. De all sala una escalera de base de concreto y peldaos de madera. Piso de hormign, sucio de tierra y grasa. Chasis de autos desparramados. Tambin automviles secuestrados. Tanque de agua grande con una roldana arriba de donde colgaban a los presos para el "submarino". Banderola junto al techo. En la plant a alta funcionaban una sala de interrogatorios, otra de torturas y una terraza donde se colgaba la ropa a secar. Los militares llamaban a ese centro: "El Jardn". "Delegacin Regional de la Polica Federal de Azul" (LT) Ubicacin: A dos cuadras de la estacin del Ferrocarril General Roca, en la ciudad de Azul, Provincia de Buenos Aires. Descripcin: Celdas de 1,50 x 1,50 m con paredes de cemento alisado al igual que el piso. Un ventiluz a tres metros del piso, sin vidrios. Un retrete, puerta de hierro con u na mirilla exterior pequea y pintada de color verde ingls, esmaltado. Escalera angosta hacia un primer piso donde estaba la "cmara" de torturas, con piso de madera. Tena adems una mesa de madera, donde se acostaba al detenido boca arriba para ser interroga do y torturado. "Planta Transmisora Los Pltanos" (LRD) Ubicacin: A 100 metros de la estacin Los Pltanos del Ferrocarril Gral. Roca, al este de la A vda. Mitre, Partido de Berazategui, provincia de Buenos Aires. Descripcin: Acceso a travs de una tranquera, por camino de tierra, de unos 200 metros aproximadamente. En el flanco sur la finca tena un paredn. Edificio sobreelevado, con escalera de piedra o mrmol. Techo de cemento, mal terminado, paredes sin revoque fino, piso de cemento alisado en las celdas. A la derecha del pasillo de entrada (12 m por 1,20 m), oficina, patio, depsito y varias celdas. Bao sin puerta, con orificio a guisa de retrete. A la izquierda del pasillo, sala de

torturas, con piso de mosaicos por las ventanas se vea el campo y por un ventiluz alargado del fondo del pasillo, una estructura de metal que podra ser un molino o una antena. Dos celdas estrechas a continuacin de la sala de torturas y luego otras dependencias. "Puesto Vasco" (LRD) Ubicacin: Pilcomayo 59, prximo a la estacin Don Bosco del F. C. Gral. Roca, Partido de Quilmes, provincia de Buenos Aires. Actualmente es la Brigada de Investigaciones XIV de Quilmes. Ex comisara de Don Bosco. Descripcin: Acceso para vehculos a travs de un portn de chapa que ocultaba el patio. Edificio d e una sola planta, con oficinas y calabozos, pequeos y muy hmedos. La cocina haba sido adaptada como sala de torturas. "Destacamento Batn" - Mar del Plata Ubicacin: Sobre Ruta N 88, 20 km. antes de Mar del Plata. Funciona como reparticin policial de la poblacin de Batn. Descripcin: Edificacin de una sola planta con varias dependencias internas. Paredes de ladril lo y techo de losa. Una de las habitaciones funcionaba como celda colectiva, con cuat ro tubos fluorescentes colocados en dos artefactos elctricos ubicados en el techo. O tra habitacin funcionaba como sala de torturas. Estaba ubicaba al final del pasillo q ue une dos habitaciones, cada una a un costado del bao. Desnivel en el piso. Bao con inodoro, lavatorio, ventana en el extremo superior de la pared ubicada al frente de la puerta de entrada. En las cercanas pasan vas de tren. Canteras cercanas a stas. "Comisara de Trenque Lauquen" (LRD) Ubicacin: Inmediaciones de Trenque Lauquen, Provincia de Buenos Aires. Descripcin: Las instalaciones estaban compuestas por: una casa tipo colonial, a la que se le haban agregado dos salones grandes y varias celdas individuales. Uno de los salones se utilizaba para interrogar y torturar, mientras que el otro funcionaba como celda comn. "La Ribera" (LRD) Ubicacin: Provincia de Crdoba, a 15 km. de la capital, en jurisdiccin de la seccional 5 de la Polica de Crdoba; en las instalaciones del penal militar del mismo nombre, al lado del viejo cementerio San Vicente. Descripcin: Cuartel militar con varias edificaciones de estilo colonial. La cuadra donde se alojaba a los detenidos era de unos 50 metros de largo por 5 6 de ancho. Las ventanas eran aberturas enrejadas. Dentro de la cuadra, separados por un tabique, estaban los baos y las duchas. Saliendo, un patio; a la derecha calabozos y a continuacin de stos, la cuadra para mujeres. Frente a la cuadra se encontraban las oficinas de interroga torio y

tortura. "Sheraton" (LRD) Ubicacin: Quintana y Tapalqu (casi Naciones Unidas), a 4 cuadras de Avda. Gral. Paz, Partid o de La Matanza, Provincia de Buenos Aires, en el interior de la Subcomisara de Vil la Insuperable. Descripcin: Por la puerta principal se ingresaba a las oficinas y otras dependencias de aten cin al pblico. Entrando por el garaje y ascendiendo unos escalones se llegaba a un pasil lo ancho, cerrado por puerta de rejas, que daba a los calabozos. Uno de ellos habil itado como depsito y archivo. Celda central, ms grande que las restantes (4 m por 4 m aproximadamente) que era utilizada como comedor de personal y dormitorio de algu no de ellos. Baos, duchas y piletn para lavar platos. En el ngulo opuesto al garaje, un patio descubierto, enteramente cerrado al que s e acceda por una puerta de barrotes. En la planta alta, sala de torturas y otras dependencias. "Superintendencia de Seguridad Federal" (LRD) Ubicacin: Moreno 1417 - Capital Federal Descripcin: Acceso vehicular por calle Moreno a un patio descubierto. All haba una oficina que comunicaba internamente con otra. Un ascensor antiguo, lento, de caja con rejas y alambrado, llevaba al tercer piso, sitio de detenciones. En este piso haba dos cu erpos. En uno, estaban las siete oficinas, un cuarto y un bao. Dos de las oficinas con p iso de cermica roja. Al otro cuerpo se llegaba por una puerta plegadiza metlica que daba a un pasillo, segua otro algo ms ancho, del cual lo separaba una puerta. A su derecha, una puert a enrejada daba a una celda grande ("leonera"), colectiva, tena un bao con dos pilet as, dos inodoros y, compartimentada, una ducha. En el mismo pasillo, siempre sobre la pared de la derecha, una puerta llevaba al recinto donde cinco "tubos" se enfrentaban con otros cuatro y un bao similar al anteriorm ente descripto, con el agregado de dos mingitorios. Al fondo, el corredor comunicante se ensanchaba hacia la izquierda, all, una puer ta enrejada abra hacia un espacio donde dos ventanas alargadas, a alto nivel, daban a un pozo de aire. En este sitio, otros cinco "tubos" y un bao como los anteriores, que en lugar de dos piletas tena un piletn. Los "tubos" son celdas de 2 m por 1 m. El piso era gris, el techo alto, llevaba un ladrillo de vidrio de 10 por 10 cm. Las paredes, verdes, con manchas de sangre y araazos, puerta metlica con cerrojo exterior. Sobre esta puerta haba una lamparilla que slo

se encenda cuando se haca el recuento de detenidos. Por lo tanto el cuarto permaneca a oscuras continuamente. "Departamento 2 de Inteligencia" - (Polica de Mendoza ) (LRD) Ubicacin: Calle Belgrano y Virgen del Carmen de Cuyo, Ciudad de Mendoza. Descripcin: Por la calle Virgen del Carmen de Cuyo se accede a una playa de estacionamiento. Luego se accede a la Sala de Recepcin o Guardia de Prevencin, en la que habla un mostrador donde eran identificados los detenidos. Al lado de la misma, una escal era conduca al entrepiso (D-2); all se abre una puerta hacia el centro del lado mayor de un rectngulo: ste tiene un pasillo central estrecho en el cual se enfrentan dos hiler as de celdas. En el extremo de stas, las duchas y el retrete. Por una escalera de dos t ramos se llega desde el D-2 a la central telefnica del edificio, a cuyo costado estaba la sala de torturas en el primer subsuelo. Al segundo subsuelo se desciende en ascensor desde la entrada por la calle Belgrano-. All se encuentra el incinerador y a su l ado la otra sala de torturas. "Campo de Mayo" (LRD) Ubicacin: Dentro de la Guarnicin, cerca de la Plaza de Tiro, y las pistas del aerdromo y el campo de paracaidismo. Se accede al lugar por un camino que sale en forma perpendicular a la izquierda de la ruta que une por dentro de la Guarnicin. Este camino comienza frente a la entrada del Polgono de Tiro y al finalizar se ll ega a un lugar en el que se ven numerosos rboles y una casita de construccin nueva, sobr e la izquierda se observa el comienzo de una ruta de tierra que desemboca en el co stado de las dependencias de Gendarmera Nacional. En el centro del lugar hay un camino de tierra bordeado de rboles. En ese sitio habran sido ubicadas las tres construcciones utilizadas como centro clandestino de detencin. Dichas construcciones, dos galpones de chapa y uno de material, fueron demolidas, encontrndose actualmente en el lugar restos de materiales, correspondientes a las edificaciones. En el procedimiento realizado por la CONADEP se pudo observar una depresin en el terreno de unos 40 cm, en el sitio donde segn los testimoniantes se hallaba el Pabelln 1, de material. Desde el lugar se visualiza el frente de la Escuela de Artillera y la Escuela de Comunicaciones. Descripcin: Entrando por el camino mejorado, antes del portn de acceso, hay un puesto de guardia; siguiendo el camino, hacia el lado izquierdo, se encontraba la primera edificacin por donde pasaban primero los detenidos al llegar al Campo, all se encontraban dos salas de torturas, una de ellas bajo control del GT 2. Al lado, otra habitacin haca las veces de enfermera, utilizada normalmente para la atencin de los prisioneros durante la tortura. En la misma construccin, se hallaba la oficina de l jefe de Campo, otra sala de interrogatorios del GT 1, un comedor, un bao y una cocina par a uso del personal. Hacia un costado de este edificio haba un quincho con una cocina y ms a la izquier

da otro quincho. Otro edificio ms atrs serva de dormitorio para el personal de Gendarmera, era una amplia habitacin con un bao incluido. "Jefatura Central de Polica" - Tucumn (LRD) Ubicacin: En la interseccin de las calles Salta y Avenida Sarmiento de la ciudad de Tucumn. La entrada para acceder al sector donde se encontraban los detenidos-desaparecidos estaba ubicada sobre la calle Santa Fe, en pleno centro de la ciudad. Descripcin: La parte destinada a centro de detencin clandestino constaba de dos zonas separadas entre s por una playa de estacionamiento: una era la de interrogatorios y la otra la de los calabozos. El rea de interrogatorios estaba vecina a lo que actual mente es el Museo Policial, y que anteriormente fue la sede de la Brigada de Investiga ciones. Constaba de una saln grande, el que se utilizaba para concentrar a los detenidos que podran ser liberados. "Compaa de Arsenales Miguel de Azcunaga" (LRD) Ubicacin: Sobre la Ruta Nacional N 9, Tucumn. Se accede por una calle de tierra paralela a l a ruta, por la cual se transita unos 800 metros para llegar a las instalaciones. S aliendo de la ciudad de San Miguel de Tucumn en direccin norte, se ingresaba aprovechando el portn principal de la Compaa de Arsenales, pero sin penetrar en el recinto principa l, sino continuando hasta la segunda entrada, donde haba un puesto de guardia del personal de Gendarmera. Descripcin: La construccin principal del campo tena unos 55 metros de lado, aproximadamente. Estaba rodeada de una alambrada de pas de 2,50 m de altura y paralela a sta, a unos 5 m de distancia, otra alambrada del mismo material y altura. Entre ambas h aba guardias con perros. En uno de los ngulos del cuadrado haba una torre de control d e madera, para la vigilancia de todo el centro. En cada uno de los ngulos del predi o haba una casa prefabricada de madera, de un solo ambiente, con una superficie de 16 metros cuadrados. Eran utilizadas como salas de tortura; en su interior haba un elstico de cama para atar a los prisioneros, una mesa y dos o tres sillas. En el centro del cuadrado, dos viejos polvorines separados entre s, por unos diez metros de distancia. Eran dos construcciones de mampostera, cuyas superficies interiores, paredes, techos, pisos, estaban recubiertas con brea. Cada uno meda aproximadamente 20 m de largo, por 5 m de ancho y 3 m de alto. En estos polvorin es haba compartimientos estrechos de 1,20 m de alto por 1,50 m de profundidad y 1 m de ancho. En el polvorn ms al norte, los tabiques eran de madera, en el otro, dnde se alojaban los detenidos, de mampostera. En el polvorn ubicado hacia el sur, haba dos baos, una cocina y otra habitacin. "Vesubio" (LRD) Ubicacin: Av. Ricchieri y Camino de Cintura, Partido de La Matanza, provincia de Buenos Ai res.

Al N.E. del cruce de ambas rutas, frente a la Agrupacin Gemes, y a pocos metros de l Escuadrn de Caballera de la Polica de Buenos Aires. Predio perteneciente al Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires, en cuyo casino de oficia les se instal la direccin del C.C.D. Descripcin: Acceso por una calle de tierra que daba a la Autopista Ricchieri a travs de una tranquera, con una instalacin para la guardia. Otro acceso por el Camino de Cintu ra. Jardn con plantas de adorno y rboles. Pileta de natacin. Las construcciones fueron demolidas en 1980, consistan en tres casas ms bien antiguas, tipo colonial, con tejas rojas. 1. "Enfermera": Hall central con tres o cuatro celdas de torturas, de pequea dimensin, divididas c on tabiques de aglomerado revestidas con telgopor y "decoradas con cruces svsticas". En cada una de ellas una cama de hierro sin colchn y un barril lleno de agua. A l a derecha del hall, una sala ms grande con varias camas y un bao. Piso de baldosas blancas y rojas. 2. Jefatura: Casa de tres dormitorios, bao, sala de reuniones del personal. Cocina instalada y otra improvisada a un costado. Telfono. 3. Cuchas y "Sala Q": Edificio donde los detenidos permanecan acostados y esposados al zcalo, separados unos de otros por tabiques de madera, aproximadamente de un metro de alto. El se ctor reservado para las mujeres tena piso de madera y el de los hombres, de ladrillo. Cocina y bao. La "Sala Q" era una habitacin prefabricada, contigua, donde se alojaban detenidos ms antiguos. "Comisara N 3 de Morn" (LRD) Ubicacin: Libertador General San Martn 654, Castelar, Partido de Morn, Provincia de Buenos Aires. Descripcin: Construccin rectangular ubicada a la derecha de la Comisara, separada de sta por un pasillo ancho y descubierto. Un paredn alto y un espacio grande entre el edifi cio y la calle. Puerta de acceso enrejada, cubierta por un toldo. Dividido en celdas p ara varias personas y en calabozos individuales. Algunos con puertas enrejadas y otr os de chapa. Dos celdas ms grandes con puerta enrejada. La mayor de ellas llamada "leonera". Todas las ventanas tapadas con papeles opacos. "Dique San Roque" (LRD) Ubicacin: Provincia de Crdoba, paraje Dique San Roque, en una baha a orillas del Lago San Roque, frente al destacamento de Nutica, Caza y Pesca de la Subsecretara de Turismo de la Provincia de Crdoba. Descripcin: Chalet, cuya entrada principal llevaba a una sala con hogar, la que se utilizaba como sitio de tortura y donde adems permanecan los represores. A la derecha, la cocina con puerta al exterior. La misma sala comunicaba con un hall, a cuyos lados haba dos habitaciones: la de la derecha con dos camas metlicas, tipo hospital. Entre ambos

cuartos, un bao completo de la ventana del cual era visible parte de una sierra y del lago San Roque. Las habitaciones de servicio con entrada independiente no comunicaban con la casa. El garaje pareca subterrneo. "Hospital Posadas" (LRD) Ubicacin: Av. Martnez de Hoz entre Av. Marconi y Perdriel, Haedo Norte, Partido de 3 de Febrero, provincia de Buenos Aires. En el fondo del predio ocupado por el Policln ico Posadas, dependiente del Ministerio de Bienestar Social de la Nacin, Secretara de Salud Pblica. Descripcin: Chalet de construccin muy antigua, de dos plantas. En la planta baja: hall, escri torio y living con hogar, comedor diario y dependencias de servicio, con piso de cermica roja texturada. Planta alta: tres dormitorios, hall, bao y terraza. Sin electricidad. Cerca de este chalet habla otro ms nuevo. En 1976 se rode a ambos con una alambrada y un muro. "La Huerta" - Tandil Ubicacin: Inmediaciones de Tandil. Descripcin: Se acceda por una tranquera con guardia uniformada. Alrededor del edificio, patio de ladrillos cermicos molidos. Hall con piso de mosaicos, estufa de hierro tipo salamandra, caja fuerte antigua color verde oliva. Esta habitacin comunica con un bao y tres celdas de piso de cemento, cada uno con camas de este material empotradas en el piso. Los muebles de tipo militar llevaban la inscripcin: Bn.Log .2 (Batalln de Logstica 2 de Tandil). A corta distancia estaba una casilla donde se torturaba. "Hospital Militar de Campo de Mayo" Ubicacin: Campo de Mayo. Descripcin: Parece un cuartel. A la entrada hay una explanada., Las camas son como las de hospitales. Tienen una manivela accionable para subir o bajar. El bao est provisto de baera. Los cubiertos llevan la inscripcin "Ejrcito Argentino". "Comando Radioelctrico" (LT) Ubicacin: Calle Laprida al 100, Ciudad de San Miguel de Tucumn. Descripcin: Las celdas estaban dentro de una habitacin grande que tena subdivisiones. A la entrada, dos o tres baos, otras divisiones y una habitacin que tena una ventana grande que darla a la calle, por all se escuchaba pasar gente caminando y el ruid o de vehculos. "La Escuelita" - Neuqun (LRD) Ubicacin: Batalln de Construcciones 181, a la salida de Neuqun capital, por la ruta N 22, cuatro km. antes del aeropuerto, se abre a la izquierda un camino de tierra, de aproximadamente 300 metros. Descripcin: Dos edificios separados por 10 metros aproximadamente. Una casa vieja serva para

el alojamiento de los detenidos. Paredes blanqueadas, piso de cemento, techo de chapas. Cuchetas superpuestas en cada habitacin. Entre la pared y la chapa del techo quedaba un espacio por donde corra aire. Huec o en el techo para torreta de vigilancia, actualmente tapiado. Bao con lavatorio chico, letrina y ducha. Puerta de acceso de color marrn con viso r. El otro edificio, actualmente demolido, era un galpn de chapas, techo medio arco, puerta corrediza color rojo antixido, piso de ladrillos. Haba una comunicacin peatonal con el Batalln. El acceso principal a travs de una tranquera, controlada por el Puesto de Guardia 5. "Regimiento N 29 de Infantera de Monte" - (Formosa) (LRD) Ubicacin: Barrio San Agustn, Provincia de Formosa, frente al Barrio Militar y el Barrio de Suboficiales. Cerca pasa el riacho Formosa y las vas del Ferrocarril Gral. Bartol om Mitre. Descripcin: Se entra al lugar desde la ruta, cruzando una barrera donde se encuentra el Pues to de Guardia. Hacia la izquierda, frente a la Guardia hay habitaciones. La Plaza de A rmas y las barracas estn bordeadas por ligustros, debiendo circundar lateralmente este p redio hasta una zona de pasto y tierra con rboles, frente a la cual se encontraban las celdas o calabozos. Los calabozos se encontraban en una construccin cerrada, con puertas de madera con mirillas y rejas; paredes revocadas hasta la mitad con cemento alisado; piso de cemento y columnas de madera; una galera y un piletn de cemento. A unos metros de este sitio estaba la sala de torturas, que tena al frente unos piletones a ras del suelo, un tanque y una arboleda.

"Batalln 121" - Pcia. de Santa Fe (LRD) Ubicacin: Barrio Saladillo, al sur de la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe. Descripcin: Se ingresa al Batalln a travs de una barrera, previa autorizacin de la guardia. Despus de un trecho, hay otra barrera controlada. Al centro clandestino de detencin propiamente dicho se entra por una puerta que d a a un recinto, dentro del cual otra puerta de vidrio comunica a un pasillo de unos 30 40 pasos de longitud. Sobre cada lado de este pasillo dan unas 14 15 celdas. Al ini cio del mismo, un bao con una puerta cortada en la parte de arriba y en la de abajo. Dentro del bao, un barrote adosado a la pared, al cual se una una de las anillas d e las esposas del detenido. Las celdas miden unos 5 pasos de ancho por 10 de largo . El techo es muy alto. La separacin entre las celdas es de paredes de unos 2 m de alt ura. La puerta de cada una de ellas, de madera maciza, con cerradura. A la derecha de

sta, un ventanal con postigos antiguos, atados desde el exterior con alambres. Es tas aberturas daban a un patio interior que tena el mismo largo del pasillo. Pisos de baldosas grandes y camastro de metal pintado de anaranjado. "Quinta de Ser" (LRD) Ubicacin: Calle Blas Parera N 48, en el lmite entre Castelar e Ituzaing, Partido de Morn, provincia de Buenos Aires. Descripcin: Casa antigua de dos plantas, rodeada de parque, en las ochavas, puertas y ventan as altas, con celosas siempre cerradas. En el primer piso, cocina con luz natural, b ao con baera y varias habitaciones ms. Actualmente, abandonada y semiderruida. "Brigada N 2 de Investigaciones de Lans" (LRD) Ubicacin: 12 de Octubre N 234, Partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Descripcin: Acceso principal subiendo cuatro escalones. Acceso para detenidos por un garaje, con portn metlico. A la derecha de un pasillo de unos dos metros de ancho, sala de torturas relativamente amplia. Patio con un cerramiento de barrotes a la altura del techo. Al fondo, cinco celdas con puerta ciega; a la izquierda tres baos. Arriba de las celdas haba una pasarela para la guardia y probablemente otras dependencias. Actualmente hay un piso alto con ventanas y balcn a la calle. Tiene stano. "Guerrero" - Provincia de Jujuy (LRD) Ubicacin: Cercano a la Ruta N 9 y al camino de acceso a Termas de Reyes en la localidad de Guerrero. Hay tres edificios en un campo escarpado, con cardos, montculos de pied ra, corral de pircas y acequias. El ms cercano a la ruta es sede de la Escuela de Pol ica General Manuel Be1grano. El ms alejado del camino y de las viviendas de la locali dad fue usado como centro clandestino de detencin. Descripcin: Frente al prtico de entrada, una escalera desemboca en un patio y desde ste se accede por dos escalones a un viejo edificio de dos plantas. Una habitacin grande , habitaciones chicas (celdas individuales), una sala de torturas, una oficina y b ao. "Escuela de Educacin Fsica de la Universidad de Tucumn" (LRD) Ubicacin: Calle Benjamn Aroz al 900, frente al Parque 9 de Julio, Ciudad de Tucumn. Descripcin: Lugar cerrado similar a una cancha de bsquet, con dos ventanas grandes y piso de parquet. Haba una pileta al aire libre. "El Refugio" - Provincia de Mendoza (LRD) Ubicacin: Refugio de Montaa en la zona de Campo de los Andes. Descripcin: Construccin de paredes revocadas y pintadas de blanco, sucias y agrietadas. Techo de chapas de fibrocemento acanaladas, con tanque de agua que sobresale del techo .

La carpintera es de madera. Exista un galpn para camiones. "El Chalecito" - Provincia de Mendoza (LRD) Ubicacin: Panquegua, Departamento de Las Heras, Provincia de Mendoza, a pocos minutos de un paso a nivel. Descripcin: Edificio aislado. Construccin vieja, hmeda en su interior y deteriorada, con ambie ntes distribuidos en una sola planta y un corredor cerrado que une distintas habitaci ones. El bao - en mal estado - se encuentra sobre un costado del corredor. "Hpico" - Goya - Provincia de Corrientes (LRD) Ubicacin: Av. Sarmiento, frente al Batalln de Ingenieros 7 y el Comunicaciones 12. Descripcin: Galpn de pilares que sostenan un techo de alambre cubierto de paja. A unos pasos de ste, otro edificio con patio rodeado de barandas, piso de baldosas blancas y negras. Cocina, sala de torturas y una habitacin donde dorman los detenidos. "Destacamento policial de la Capilla de San Antonio" (LT) Ubicacin: Paraje de la Capilla de San Antonio, a pocos kms de la capital provincial, en el camino a Clorinda, Provincia de Formosa. Descripcin: El centro de detencin funcionaba en el Destacamento Policial de la Divisin Cuatrerismo en Capilla de San Antonio. Es una edificacin de tipo rural de cinco ambientes, bao y cocina con un quincho en el fondo y aljibe en el patio. "Escuela de Mecnica de la Armada" (ESMA) Ubicacin: En la Capital Federal, sobre la Avda. del Libertador al oeste, calle Comodoro Ri vadavia y Leopoldo Lugones al este y la calle Santiago Calzadilla al sur. Al norte linda con la escuela industrial Raggio. Descripcin: El Casino de Oficiales era el edificio destinado al Grupo de Tareas 3.3.2. Tena t res pisos, un stano y un gran altillo. En estos dos ltimos y en el tercer piso estaban alojados los detenidos. Stano: Tena un gran pasillo central sostenido por columnas de hormign. Entre estas columnas se colocaban tabiques dando lugar a una gran puerta verde de hierro, co n guardia armada. Los tabiques eran fciles de desmontar. Antes de la entrada al stano propiamente dicho se pasaba por una sala de armas donde haba un equipo de electricidad para caso de emergencia y varias taquillas de armamento. All estaba el guardia armado que reciba por intercomunicador la orden de abrir la puerta. Al stano se ingresaba por una escalera descendente, que se vea al entrar al "Dorado" y formaba parte de la esca lera que comunicaba a todo el edificio. La escalera tena dos tramos. A este lugar eran llevados los detenidos recin ingresados, el primer paso en la obtencin de datos. Al fondo del stano, las piezas para tortura N 12, 13 y 14. A la derecha de la puer ta

verde, estaban la enfermera, el dormitorio de los guardias y junto a stos el bao. Siguiendo la lnea de la enfermera, el laboratorio fotogrfico. Para la ventilacin haba pequeos ventiluces que daban al patio, ubicados a 20 cm del nivel de tierra. Esta distribucin fue modificada en octubre de 1977. La segunda versin dur hasta diciembre de 1978. fecha en la cual fue nuevamente modificada como preparacin a l a visita de la Comisin de Derechos Humanos de la Organizacin de Estados Americanos. "Dorado": En la planta baja se encontraban las dependencias donde funcionaban el servicio de "Inteligencia" donde se realizaba la planificacin de las operaciones, el comedor de oficiales, saln de conferencias y sala de reuniones. Primer y segundo piso: los dormitorios de los oficiales, lugar al cual los deten idos no tenan ningn acceso. "Capucha": Ocupaba el ala derecha de la mansarda recubierta de pizarras grises del edificio . Era un recinto en forma de "ele" interrumpido de a tramos por vigas de hierro pintad as de gris, que son el esqueleto de la mansarda exterior. No tena ventanas, slo pequeos ventiluces que daban a celdas pequeas denominadas "camarotes". Construidas con tabiques de mampostera cerradas con paneles de madera aglomerada de 2 m de altura y una puerta con una mirilla. Entre el fin de la madera y el techo haba te jido metlico. A mano derecha frente a las celdas 60 70 cm, tabiques de madera aglomerada en cada espacio, un prisionero acostado sobre una colchoneta. No haba luz natural, era escasa, se utilizaban dos extractores de aire que produca n mucho ruido. El piso, de alisado de cemento, fue pintado constantemente. Se acceda por una escalera y en el ltimo rellano del lado de la puerta de entrada se encontraba un guardia armado con una mesa y un libro donde anotaba todos los movimientos y comandaba la apertura de la puerta. Los baos estaban ubicados entre la "Capucha" y el "Paol" que ocupaba la mitad norte del altillo. En ese lugar se encontraban tambin tres habitaciones, una de e llas destinada a las prisioneras embarazadas. "El paol": Era el depsito del producto del saqueo de las viviendas de los secuestrados. Se encontraba all, hasta fines de 1977, una cantidad impresionante de mobiliario, utensilios, ropa, etc. En una parte de lo que fue el "Paol", el ala ms norte del a ltillo, fue construida a fines del ao 1977 lo que se denomin "La Pecera". "La Pecera": Era un serie de pequeas oficinas, unidas por un pasillo central al que se acceda p or una puerta controlada por un guardia munido de un registro de entradas y salidas . All permanecan una parte del da algunos prisioneros. Trasladaron desde el stano el archivo de prensa y la biblioteca. Un circuito cerrado de televisin permita desde las oficinas de la planta baja, tener bajo control todos los movimientos. Desde l altillo se poda acceder a una escalera situada enfrente de la puerta de entrada, a un segundo altillo llamado "Capuchita". "Capuchita": Era un lugar donde originariamente estaba el tanque de agua que abasteca todo el piso del casino de oficiales. All haba dos salas de tortura y un espacio donde se

mantena a los prisioneros de la misma forma que en "Capucha". Constaba de unos 15 a 20 tabiques que separaban a los secuestrados entre s. Las condiciones de vida e ran peores que en Capucha. Este lugar fue utilizado por los miembros del Servicio de Inteligencia Naval par a torturar y mantener a sus secuestrados separados de los de la ESMA. "Capuchita" se prestaba a la Fuerza Area, al Ejrcito y al SIN (Servicio de Intelig encia Naval) para llevar sus detenidos all. El piso era de color rojo y tena ventiluces siempre cerrados. En 1977 se habilitaron dos cuartos para interrogatorios. Tambin fue usado por el Grupo de Trabajo como anexo, cuando la Capucha se encontraba abarrotada. La ESMA no slo era un centro clandestino de detencin donde se aplicaban tormentos, sino que funcionaba como el eje operativo de una compleja organizacin que, incluso, posiblemente pretendi ocultar con el exterminio de sus vctimas los delitos que cometa. Es as. que oper como un gran centro que se proyect y organiz una extensa variedad de actividades delictivas clandestinas. Aunque fueron ejecu tadas por un grupo especial, no se trataba de actividades independientes de la estruct ura jerrquica sino que dependan de los mandos naturales de la Armada. El da 9 de marzo de 1984 esta Comisin realiz una inspeccin y reconocimiento en sus instalaciones con el objeto de constatar si en dicho lugar fue donde funcion el centro clandestino de detencin al que se referan los denunciantes. El procedimient o fue encabezado por la Sra. Magdalena Ruiz Guiaz, el Dr. Eduardo Rabossi y el Diputado Santiago Lpez; participaron del mismo seis testigos, as como personal tcnico de la Comisin. El itinerario a seguir se dej librado a la indicacin de los testigos, inicindose el recorrido con la participacin de Alejandro Hugo Lpez y Carlos Muoz. Conducidos por el Director de la ESMA, apenas comenzado el trayecto, los testigos sealaron q ue la senda tomada era incorrecta y propusieron realizar un giro de la misma, arrib ando a un sector sealado como de "rea restringida", donde reconocieron el saln "Dorado" (lugar donde se planificaban todos los operativos y que, a diferencia de la vist a que presenta hoy, estaba totalmente desocupado en oportunidad de estar detenidos); l uego siguen el itinerario que debieron recorrer en su cautiverio, hasta llegar al stan o donde se realizaban los interrogatorios, la aplicacin de torturas, se confeccionaba la documentacin, etc. Posteriormente se reconoce a "Capucha" donde el testigo Muoz identifica el lugar efectivo de su reclusin y lo propio hace Lpez. Anticipadamente se describen otros lugares, como la existencia de una escalera angosta de cemento y un tanque de ag ua, el "Paol" (lugar donde era depositado lo sustrado en las casas de los detenidos) y la "pecera" (lugar donde, como se ver, los detenidos realizaban distintas tareas). El Grupo de Tareas 3.3/2 "El apoyo de los altos mandos de la Marina al GT fue expreso. Massera asisti a su conformacin y dict una conferencia inaugural a los oficiales designados, concluyen do con una exhortacin a los mismos de 'responder al enemigo con la mxima violencia, sin trepidar en los medios'. El mismo Massera particip en los primeros operativos

clandestinos del GT con el nombre de guerra 'Negro' o 'Cero' para demostrar su compromiso con la tarea asignada a sus oficiales. Este grupo estaba integrado originariamente por una docena de oficiales. Su actividad fue aumentando en form a paulatina y en el breve perodo de siete meses se produjo simultneamente el crecimiento numrico del personal del GT y el choque y rompimiento con el Servicio de Inteligencia Naval (SIN), logrando una autonoma operativa al pasar a depender en forma directa del Comandante en Jefe del Arma a travs del Director de la ESMA, el entonces Capitn de Navo -luego ascendido a contraalmirante- Rubn Jacinto Chamorro (a) 'Delfn' o 'Mximo' " (Lisandro Ral Cubas - Legajo N 6974). Estructura del Grupo de Tareas Segn el testimonio del mismo Lisandro Ral Cubas, con el que coinciden otros liberados como Andrs Ramn Castillo (Legajo N 7389), Nilda Noem Actis Goretta (Legajo N 6321), Carlos Muoz (Legajo N 704), Beatriz Daleo (Legajo N 4816), la estructura del Grupo de Tareas de la ESMA tena tres sectores: a) Inteligencia; b) Operaciones y c) Logstica. a) Inteligencia Estaba conformado por oficiales de la Armada secundados por suboficiales de Mari na, personal de Prefectura y del Servicio Penitenciario. Los ayudantes eran denomina dos "Los Gustavos". Tenan a su cargo el manejo de la informacin que arrancaban a los prisioneros bajo tortura y el estudio de todos los papeles que stos portaban en e l momento de su detencin. Los oficiales decidan los secuestros a realizar y se encargaban de los interrogatorios, participaban en la decisin de los "traslados" y en la decisin de acerca de cules detenidos pasaran por el llamado "proceso de recuperacin". b) Operaciones Estaba formado por el personal anteriormente sealado, al que se agregaban miembros de la Polica Federal y oficiales y suboficiales retirados de la Marina y el Ejrcito. Este grupo se encargaba de la ejecucin de los secuestros. La planificacin de las operaciones se hacia en el "Saln Dorado" ubicado en la planta baja del Casino de Oficiales de la ESMA. Se desplazaban en automviles no identificados como del Arma y algunos camuflados como pertenecientes a entidades estatales o privadas. Todos estos vehculos haban sido previamente robados y cambiadas sus chapas-patentes. Eran adems los que saqueaban las casas que allanaban y destrozaban todo lo que de all no les interes aba. El producto del saqueo era llevado en algunos casos a la ESMA y depositado en un "paol". Este mobiliario se distribua luego entre los miembros del GT con el carcter de "botn de guerra". c) Logstica Este grupo formado por oficiales y suboficiales de la Marina tenla a su cargo el mantenimiento y refaccin de las instalaciones del GT y la administracin de las finanzas. Esta ltima actividad va cobrando importancia porque al manejo de los fo ndos que la superioridad del arma destina al GT, se le suma el producto de lo obtenid o en el saqueo y el robo o la defraudacin mediante la falsificacin o firma bajo presin de ttulos de propiedad de los detenidos-desaparecidos. Hacia fines de 1978 y comienz os de 1979 se establece una "inmobiliaria". Guardias

Eran suboficiales jvenes de Infantera de Marina. Por el color de sus uniformes se los denominaba "los verdes". Estos guardias eran los encargados de trasladar los detenidos-desaparecidos entr e "capucha" y el stano, de traer la comida, de llevar al bao a los detenidos con esposas, capucha y grillete. Participaran luego en los traslados masivos. "Estos por ser muy jvenes y por haber entrado a la Marina para realizar tareas mu y diferentes a las que luego ejercan, se desequilibraban y enloquecan. Desde un siti o muy diferente al nuestro, a ellos tambin les llegaba la locura de 'capucha' " (No rma Susana Burgos - Legajo N 1293). La actividad del centro clandestino "Habiendo sido compaera del colegio primario de Berenice Chamorro, hija menor del entonces Capitn Rubn jacinto Chamorro, con la que mantena adems una estrecha relacin de amistad, fui invitada en una oportunidad a visitar la ESMA, para almor zar junto con su padre. Hallndome en una sala de juegos donde haba una mesa de billar, pude ver a travs de una ventana una mujer encapuchada y encadenada de pies y manos, que era descendida de un Ford Falcon. Estaba acompaada por dos hombres; no puedo recordar cmo estaban vestidos, creo que de civil. 81 recuerdo que estaba n armados. Ante esta experiencia desconocida pregunt a mi amiga Berenice lo que estaban haciendo, y ella me contest algo muy poco concreto: 'que se persegua a la gente en patrullas' " (Andrea Krichmar -Legajo N 5012). "En este lugar pude ver por unas ventanas a ras del suelo que dentro del 'Saln Dorado' haba gran cantidad de detenidos con grilletes en las manos y en los pies, sentados en el suelo y encapuchados. Desde donde yo me encontraba se oa msica estridente durante toda la noche". (..........) "Recuerdo tambin que en la plaza de armas, ubicada en el centro de la escuela, descendan helicpteros trayendo o llevando detenidos. En estos casos 'los grupos operativos' cerraban dicha plaza en todos los accesos y montaban un gran desplie gue de personal generalmente de civil, haciendo ostentacin de armamento" (Jorge Carlo s Torres - Legajo N 7115). "A fines de 1975 y comienzo de 1976 se comenz a vivir en la ESMA un clima especia l, reflejo de la situacin imperante en el pas; ese clima fue en aumento al acercarse el 24 de marzo. Yo tuve la sensacin de ser dejado de lado, por cuanto perciba que no era incluido en las gestiones que llevaba a cabo la Direccin en vsperas del golpe mili tar. Recin a ltimo momento se me asign la misin de ocupar militarmente la Comisin Nacional de Energa Atmica, cosas que cumpl durante un breve perodo, ya que inmediatamente se hizo cargo de ella el Alte. Castro Madero. Al regresar a la ES MA tuve la oportunidad de protagonizar la detencin del Dr. Pedro Eladio Vzquez, a la que proced en horas del da y dndome a conocer francamente a su esposa. Este hecho me fue severamente recriminado por el entonces subdirector Capitn Menndez, quien me advirti que esas operaciones se deban hacer sin dar a conocer los nombres reales del personal interviniente. A raz de esto convers con el Capitn Chamorro, manifestndole la conveniencia de hacer juicios sumarios e inclusive ejecuciones si fuera necesario- pero dndole conocimiento pblico al procedimiento. A consecuencia de esta actitud fui marginado de todas las operaciones antisubversivas de la ESM

A". (..........) "Como consecuencia de mi intervencin en el Servicio de Guardia de Jefes de Permanencia, gozaba como la mayora de Oficiales Jefes del Instituto, de la posibi lidad de utilizar durante la noche la mayora de las pocas lneas telefnicas de la Escuela. En esas ocasiones deb retransmitir los pedidos ordenados desde 'el Dorado', pedidos de 'rea libre', que se transmitan directamente a la comisara con jurisdiccin en el luga r donde se iba a operar y que ms tarde se dirigan al Comando del Primer Cuerpo de Ejrcito. La presencia de centinelas y otras restricciones a la circulacin en el ed ificio de la Casa de Jefes y Oficiales, tampoco dejaba dudas de que en el mismo se haban asignado locales a las operaciones antisubversivas". (..........) "...afirmo no tener duda alguna de que en el Instituto se desarrollaban mltiples actividades de lucha antisubversiva, en forma por dems oculta, y en total desacue rdo con las ms elementales normas de tica y moral". (..........) "Afirmo que pese a no estar involucrado en estas operaciones, no me siento ajeno a la responsabilidad de lo sucedido". (..........) "Me impulsa a denunciar estos sucesos el deseo de comprometerme cada vez ms con la defensa de la democracia, a la que siento profundamente como la nica salida qu e puede posibilitar el crecimiento del pas y nuestra realizacin como seres humanos" (Capitn de Fragata (RE) Jorge Flix Busico - Legajo N 5013). "El rea geogrfica de operaciones del G.T.3.3.2. fue desde su comienzo la zona nort e del Gran Buenos Aires y la Capital Federal, aunque ocasionalmente operaron en ot ros lugares del pas e incluso en el exterior. Los vehculos operativos estaban provisto s de transmisores que les permitan comunicarse entre ellos y con la base del G.T., identificada como 'Selenio'. Antes de ingresar a la ESMA informaban a 'Selenio' el resultado del operativo con claves convenidas y se pona en funcionamiento todo el aparato interno para 'recibir' a la vctima". (..........) "Concluida una sesin de tortura, la que nunca se saba cunto tiempo poda durar, el prisionero era conducido a la 'Capucha' o 'Capuchita' " (Nilda Noem Actis Goretta Legajo N 6321). "Luego soy trasladado a una sala, llamada por los que me detuvieron 'Sala de la felicidad' o algo as, en dicha sala escuchaba constantemente la marcha de San Lorenzo". (..........) "Durante el primer interrogatorio al que fui sometido escuch a los interrogadores que se decan entre s 'te dije que ste es un perejil, al otro lo tendramos que haber deja do ms tiempo' (esto se lo deca otra persona a un tal 'Dante'). En ese momento relacio n lo que haba escuchado con la desaparicin de mi amigo Luis Lucero" (Enrique Horacio Corteletti - Legajo N 3523). El llamado "proceso de recuperacin"

"Por la noche, bien tarde, fui despertado por un 'Pedro' quien me comunic que 'Mariano' (Tte. Schilling o Schelling o Scheller (a) 'Pingino' o 'Miranda'), quera charlar conmigo. Me llev al extremo del piso (el tercero del Casino de Oficiales), a la ' Pecera' (serie de oficinas donde de da trabajaba parte de los prisioneros). All me esperab a el oficial, quien me explic que me encontraba en un 'campo de recuperacin', de donde saldra en libertad en un futuro, y me reintegrara como parte til a la sociedad. Lue go me recalc que sa no era la filosofa del conjunto de las FF.AA. y ni siquiera del conjunto de la Marina, ya que la tnica general era la de no dejar a nadie libre", (..........) "Durante mi permanencia en la ESMA trabaj un corto tiempo en el stano, en el laboratorio de audiovisuales, y luego fui asignada a la oficina de prensa de la 'pecera'. All se hacan traducciones de artculos sobre Argentina, suministrados por la Oficina de Prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde trabajaba gente estrechamente ligada al G.T. (ex detenidos y oficiales), y se producan notas para su difusin por Canal 13 (algunas veces estas notas constituan las editoriales de los noticieros) y Radiodifusin Argentina al Exterior (R.A.E.). lacia fines de 1978, ya retirado Massera del servicio activo, se comenz a preparar diariamente un resumen de prensa que se enviaba a sus oficinas de la Calle Cerrito, antes de las 8 a.m. " (..........) "Los detenidos que trabajbamos gozbamos de privilegios que los 'no elegidos' no disfrutaban: mejor comida, vestimenta, contacto con la familia a travs del telfono y visitas peridicas acompaados por algn oficial o suboficial" (Miriam Lewin de Garca Legajo N 2365). "Mini Staff" y "Staff" A partir de este "proceso de recuperacin" quedan claramente delimitados tres gran des grupos de detenidos segn el destino que se les asignaba en la ESMA: 1) los que seguan el destino secuestro-tortura-permanencia en "capucha"-traslado. Este grupo era la inmensa mayora. 2) una nfima minora de los secuestrados que fueron seleccionados y aceptaron convirtindose prcticamente en "fuerza propia" del grupo de tareas. Colaboraban directamente en la represin y fue el llamado "mini staff'. Se convirti en una elit e de gran confianza del G.T. 3) otra insignificante cantidad en relacin al total de secuestrados que -por su h istoria poltica, capacidad personal o nivel intelectual- cumplieron funciones de diversa utilidad para el G.T. (recopilacin de recortes periodsticos, elaboracin de sntesis informativ a, etc., que se realizaban en la "pecera"; la clasificacin y mantenimiento de los ob jetos robados en los operativos, que se encontraban depositados en el "paol"; distintas funciones de mantenimiento del campo; electricidad, plomera, carpintera, etc.). La situacin de las embarazadas: Un captulo aparte "Las mujeres que eran detenidas embarazadas o llegaban desde otros centros para dar a luz en la ESMA representan uno de los cuadros de horror ms grandes, de mayor crueldad que pueda planificar y llevar a cabo un individuo; el llanto de bebs mez clado con gritos de tortura".

(..........) "...arrancados a sus madres a los dos o tres das de nacidos con la promesa de que seran entregados a sus familiares y que sin embargo siguen desaparecidos". (Nilda Noem Actis Goretta - Legajo N 6321). No nos extendemos aqu sobre este trgico tema porque es tratado expresamente en el captulo "Embarazadas". Secuestro de familiares en la Iglesia de Santa Cruz Algunos casos adquirieron gran trascendencia, como el ya mencionado secuestro de las religiosas francesas Leonie Rene Duquet y Alice Domon. Por distintos testimonios e informaciones, se conocen hoy los detalles de estos hechos. Una de las personas que particip en los mismos en calidad de detenida-desaparecid a aporta, sin duda alguna, uno de los testimonios ms directos y calificados. "El Oficial Alfredo Astiz (a) 'Angel' o 'Rubio' o 'Cuervo' o 'Eduardo Escudero', entonces Teniente de Fragata, posea una relativa experiencia en trabajos de infiltracin en organismos de derechos humanos. Tal vez por eso le encomiendan esta tarea a fine s de 1977. Entre los meses de octubre y noviembre de 1977, Astiz comenz a asistir a misas, actos y reuniones de carcter pblico que por ese entonces desarrollaban los familiares de desaparecidos, utilizando la identidad de Gustavo Nio. Simulaba ser hermano de un verdadero desaparecido. Del grupo de Inteligencia que comandaba la s actividades del G.T., surgi la iniciativa de que Astiz comenzara a ser acompaado e n algunas ocasiones por una secuestrada, para aumentar la credibilidad de su labor . Surgi entonces la necesidad de que concurriera los das jueves a la Plaza de Mayo, donde se reunan los familiares de personas desaparecidas. En una de estas ocasiones la Polica Federal intervino y perturb el desarrollo normal de la marcha, a raz de lo cual Astiz los enfrent en defensa de las Madres. El suceso sirvi para hacerse conocer por los familiares. Luego, la secuestrada que hasta ese momento acompaaba a Astiz (Nio) fue reemplazada por m..." (..........) "Esta eleccin se debi a que yo tena un aspecto fsico y edad apropiada para desempearme como hermana menor de Astiz y porque la otra persona era esposa de un conocido dirigente poltico y poda ser identificada. Mi persona, en cambio no of reca ese riesgo. Fui con Astiz una vez a la Plaza de Mayo y a dos o tres reuniones en la Iglesia de Santa Cruz. La cuarta y ltima vez que particip en un domicilio particul ar del barrio de La Boca, se habla decidido previamente que sus participantes seran secuestrados. Este operativo era parte de otros cuatro que serian ejecutados ent re el 8 y el 10 de Diciembre. Ellos eran: el secuestro de un grupo reunido en la Iglesia de Santa Cruz; el de los concurrentes a una cita establecida en un bar de la esquin a de Av. Belgrano y Paseo Coln; el posterior secuestro de la Sra. Azucena Villaflor de Vicenti, fundadora del grupo 'Madres de Plaza de Mayo' a la salida de su domicil io y por ltimo el secuestro de una de las monjas, Leonie Duquet, en el mismo domicilio que comparta con Alice Domon, secuestrada anteriormente en el barrio de La Boca" (Silvia Labayru - Legajo N 6838). No todos los secuestrados eran familiares de desaparecidos; varios de ellos eran slo personas solidarias con este drama que se estaba extendiendo como un gran manto

de silencio y muerte por todo el pas. Estaban juntando dinero para sacar una solicit ada en los diarios con motivo de las fiestas navideas, exigiendo informacin sobre los detenidos-desaparecidos. "Horas antes de ser llevada por Astiz a dicha reunin en La Boca supe que iba a se r sometida a un simulacro de secuestro. Tambin me adelantaron que se iban a produci r otros secuestros entre el grupo que se reuna en la Iglesia de Santa Cruz. Entre e l personal del grupo que particip en La Boca se encontraban el oficial de operacion es del G.T. Tte. de Fragata (a) 'Pantera'; el mayor del Ejrcito Juan Carlos Coronel (a) 'Maco' y el Tte. de Navo (a) 'Norberto'. Las doce personas finalmente secuestrada s fueron alojadas en 'capucha' durante muy pocos das, luego fueron trasladadas. Durante ese tiempo fueron conducidas al stano donde las interrogaban y torturaban el Cap. Acosta, Antonio Perna, el Mayor Coronel, el Tte. Schelling o Scheller (a) 'Pingino' y el Subprefecto (a) 'Selva' " (Silvia Labayru - Legajo N 6838). "El traslado" Se conocen hoy varios mtodos utilizados para hacer desaparecer definitivamente a los prisioneros de la ESMA. Primeramente se comentaba que los trasladados eran llevados a crceles donde permaneceran detenidos legalmente, aunque los oficiales de Inteligencia afirmaron en varias oportunidades que slo viviran aquellos "elegidos para el proceso de recuperacin". Con el tiempo, los secuestrados fueron deduciendo y conociendo el significado de la palabra "traslado". Una de las sobrevivientes de la ESMA relata los preparativos de un caso que ratifica lo que ya se presuma: "En un traslado que se realiz en febrero-marzo de 1977 se llevaron a un hombre llamado 'Tincho'. Lo bajan al stano, le aplican la vacuna y un rato despus comienz a a sentirse sin fuerzas y marcado. Oye cmo los dems vomitan e incluso se desmayan y son sacados a la rastra. Una vez, despus de un traslado a unas compaeras les llam la atencin encontrar en el piso del stano marcas de zapatos de goma arrastrados (evidentemente ese da no haban realizado bien la habitual limpieza). A Tincho lo sacaron con los dems por una puerta a la derecha de la entrada principal del stano . Lo subieron a un camin y lo llevaron a un lugar que supone que puede ser el Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires. Lo obligaron a subir las escalerillas d e un avin y arriba le preguntaron su nombre y su nmero y evidentemente al haberse equivocado de persona lo bajaron y lo regresaron al tercer piso de la ESMA (Norm a Susana Burgos - Legajo N 1293). "El sistema que usaban para asesinar a la gente secuestrada nosotros nunca lo pudimos comprobar acabadamente. Sabamos, sin embargo, que los suban inconscientes a un avin y los tiraban al mar. Incluso en la seccin de documentacin descubr un libro donde -muy sugestivo- estaba desarrollado todo el proceso que segua un cadver cuando se descompona abajo del mar" (Carlos Muoz -Legajo N 704). Esta comisin ha recibido varios otros testimonios de personas que de una u otra manera han tenido conocimiento de lo que ocurra con los prisioneros de la ESMA.

Entre ellos el de Jorge Carlos Torres (Legajo N 7115) -ya citado- que en su carcte r de cabo 2do. revisti en la ESMA y confirma las sospechas de algunos secuestrados: "Yo tuve conocimiento que desde la ESMA se trasladaban cuerpos de detenidos muertos, en camionetas verdes, al campo de deportes que se encuentra en los fond os de la escuela, del otro lado de la Av. Lugones, sobre la costa. Iban dos persona s a cargo de cada camioneta y en una oportunidad o que le decan al suboficial a cargo de la guardia que venan 'de hacer un asadito', forma de manifestar el procedimiento de quema de los cadveres. Por la noche podan verse las hogueras de la quema de los cuerpos. Era frecuente tambin que durante el da se realizara el relleno de esa zon a, ampliando con tierra el rea del campo de deportes, por lo que supongo se proceda as a la cobertura de los restos de las hogueras. En ese mismo campo encontr una bolsa de plstico azul que al abrirla vi que habla un feto con cierta cantidad de liquido. Conmigo se encontraban algunos compaeros -recuerdo entre otros a uno llamado Rolando y a otro de apellido Amarillo- que como yo eran cabos segundos maquinist as y con quienes sola ir al campo de deportes". A mediados de 1979 arrib al pas la Comisin Interamericana de Derechos Humanos de la Organizacin de los Estados Americanos (O.E.A.). Para esta poca ya se tenan sobradas pruebas del funcionamiento en la ESMA del centro clandestino de detencin y exterminio. Ante estas evidencias se pretendi burlar la presencia de la Comisin en las instalaciones de la ESMA, trasladando al grueso de los secuestrados a una quinta en la zona norte del Gran Buenos Aires (Gladstein, Lzaro Jaime - Legajo N 4912) y a una isla del Tigre. A los pocos detenidos que permanecieron en la ESMA se los visti c on las ropas de fajina del personal incorporado. De la gran cantidad de testimonios analizados, surge que a los detenidos que lle varon al Delta los trasladaron en distintos viajes a bordo de una lancha de Prefectura . Todo el operativo fue conducido personalmente por el Capitn (a) 'Abdala' -nuevo jefe del G.T. (Legajo N 704 y 4687). Algunos detenidos hicieron el trayecto sin capucha lo que ha permitido conocer c on gran fidelidad las caractersticas de estos itinerarios y la permanencia en la isl a durante poco ms de un mes. El lugar estaba ubicado a unos 800 m aproximadamente del Paran Min. Se trataba de una extensa propiedad muy pantanosa de unas 40 has, que tena un cartel con el nombre "El Descanso". No exista ninguna particularidad, ni puesto de guardia que la identificara como un asentamiento militar. En total hubo unos 60 prisioneros en la isla. De esta forma se llev adelante otro de los fraudes ms indignos concebido para burl ar a un organismo internacional, con la agravante de que quienes autorizaron la pre sencia de la CIDI-1 en el pas y recibieron personalmente a sus miembros, no dejaron de formularles "el ms amplio ofrecimiento de cooperacin" segn se lee en la pgina 3 del Informe producido por la CIDH. Varias de las personas que permanecieron "destabicadas" en la isla y de las que puedan dar fe los sobrevivientes, no volvieron a aparecer luego de su regreso a la

ESMA, tal los casos de varios integrantes de la familia Villaflor y de Irene o M ariana Wolfson (Legajo N 760). Otra persona que se encontraba en la isla, la Sra. Thelma jara de Cabezas (Legaj o N 6505), secretaria de la "Comisin de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Polticas", que haba sido secuestrada el 30 de abril de 1979, fue instrumentada para realizar una serie de notas periodsticas para distintos medios nacionales y extranjeros. La Marina trataba as de contrarrestar la campaa que se haba iniciado exigiendo al gobierno su aparicin con vida. Le hicieron redactar car tas dirigidas al Papa Paulo VI, al Gral. Videla, a los cardenales Primatesta y Aramb uru, y tambin a su familia, todas remitidas desde Uruguay, en las que la declarante anunciaba la falsedad de su desaparicin, explicando que haba tenido que huir al vecino pas por temor a una organizacin armada. En el mes de agosto, es sacada de la ESMA y llevada a una confitera de la calle Pampa y Figueroa Alcorta, donde acompaada por miembros del G.T. ([al 'Abdala', 'Marcelo', 'Pochi' o 'Julia' y 'Juan') la entrevistan con un reportero de la rev ista "Para ti" y un fotgrafo. Entonces, siguiendo las instrucciones que tena de sus secuestradore s confeccionan el reportaje que con nota de tapa apareci en el nmero de septiembre del '79 de la referida publicacin, tratando de esa forma de desvirtuar las investigaciones y la veracidad de las denuncias que reciba la CIDH. Estando secuestrada en la isla del Tigre, la seora Jara de Cabezas es conducida a l Uruguay en tres oportunidades, en vuelos de lnea de Aerolneas Argentinas y Austral , donde repite la misma farsa para distintos periodistas y medios extranjeros. Registro de secuestrados y Archivo de la Documentacin En la ESMA funcion un organizado sistema de procesamiento y archivo de toda la informacin referida a los detenidos, a sus familiares, a las personas vinculadas con las vctimas, reforzado con un cuidadoso registro fotogrfico de cada detenido. Los prisioneros eran numerados del 00 1 y 999, y cuando se llegaba a este nmero se volva a empezar del 00 1. Hasta marzo de 1978 la cantidad de personas que pasaron por este centro superaba la cifra de 4.700 (Norma Susana Burgos - Legajo N 1293). "Haba un fichero con unas cinco mil fichas de cartn que agrupaban por alias o nombre y apellido. Tambin en la misma oficina exista un libro donde se asentaban todas las personas que pasaron por la ESMA; donde adems de los datos personales figuraba una columna con fecha de ingreso y de egreso, y otra donde se poda leer V y 'D'. All se haca una anotacin segn el destino de cada caso, que poda ser 'desaparicin' o 'fusilamiento', 'liberacin' o 'cautiverio actual' " (Lzaro Jaime Gl adstein - Legajo N 4912). Con el nombre de "Caso 1000" se acopiaba informacin bajo un mismo tem de personalidades polticas, religiosas y sindicales consideradas "enemigas" o "pelig rosas" por su actividad o por sus ideas. En 1980 habla ms de 800 de estas carpetas. Los secuestros de estas personas esperaban condiciones polticas favorables para ser llevados a cabo. Carlos Muoz (Legajo N 704) relata: "Todos los casos eran archivados en microfilms describiendo desde el procedimien to, el lugar del operativo; el nombre de guerra de su jefe y de los dems integrantes del grupo; todos los antecedentes de la vctima y la sentencia. En este tem haba dos

opciones 'traslado-libertad'. Personalmente tuve contacto con los microfilms..." Falsificacin de Documentacin En el stano del Casino de Oficiales funcionaba una imprenta, un taller de diagramacin, un laboratorio fotogrfico y la oficina de documentacin donde se fabricaba toda la documentacin falsa con la que se movan los integrantes de los Grupos de Tareas: pasaportes, cdulas de identificacin, ttulos de propiedad, registr os de conductor, credenciales de la Polica Federal, ttulos universitarios, etc. Vctor Melchor Basterra (Legajo N 5011) dice que: "Si un determinado integrante del Grupo de Tareas necesitaba una documentacin que no fuera la autntica se consultaba la lista de 'sosias' y se sacaba el que ms semejanza pudiera tener con aqul. Entonces se haca todo un juego de documentacin falsa segn las necesidades, pero aportando a los datos del otro. Los 'sosias' se obtenan por quienes se ofrecan para realizar distintas tareas en aviso s periodsticos, porque quienes viajaban al exterior y cuyas listas de embarque se obtenan en el Aeroparque o eran remitidas directamente desde el puerto al Grupo d e Tareas. Entre los pasaportes que me toc confeccionar figuraba el de Licio Gelli.. .". En esta oficina de documentacin se confeccionaban los ttulos de todos los bienes registrados, robados a las vctimas o traspasados forzosamente a los miembros del G.T. que luego eran vendidos por diversos medios. Entre ellos figuraba una "inmobiliaria" para enajenar los inmuebles sustrados a los secuestrados. "Al frente de esa oficina se encontraba un suboficial retirado de apellido Radiz zi" (Nilda Noem Actis Goretta - Legajo N 6321). Con stos coincide el testimonio de Miriam Lewin de Garca (Legajo N 2365), al sealar que un tal Barletta, primo de Radizzi: "Administraba para Massera ciertas empresas y propiedades robadas a los secuestrados". Adems, segn la testimoniante, cuando Massera dej de ser Comandante toda la documentacin, materiales, tiles e informaciones que estaban en 'pecera' se traslad a un inmueble de la calle Zapiola, propiedad de los padres de Radizzi. Centro Piloto de Pars Las referencias que se aportan en los testimonios de Andrs Castillo (Legajo N 7389 ), Enrique Mario Fukman (Legajo N 4687), Beatriz Daleo (Legajo N 4816), Lisandro Ral Cubas (Legajo N 6974), Miriam Lewin de Garca (Legajo N 2365), permiten acreditar que en la poca en que el Almirante Massera era Comandante se cre el denominado "Centro Piloto de Pars", con el objeto de influir en el mejoramiento d e la imagen argentina respecto de los derechos humanos en el exterior. Segn tales constancias altos oficiales de la Armada tenan conocimiento de la existencia y funcionamiento del Centro Piloto entre cuyas actividades se encontraba la public acin de solicitadas, la falsificacin de cartas de supuestas madres de desaparecidos en la Argentina y la infiltracin en los grupos de exiliados en esos pases. Enrique Mario Fukman durante su cautiverio en ESMA tom conocimiento de las comunicaciones telefnicas desgrabadas entre el Teniente de Fragata (a) 'Marcelo' con el Centro P iloto de Pars. Tambin en Venezuela, segn el testimonio de Lisandro Ral Cubas, actu un grupo de oficiales de Marina: "Entre mediados de febrero y principios de marzo de 1977 con el propsito de secuestrar y traer al pas algunas personalidades argentinas que se encontraban al l, entre ellas julio Broner". (..........)

"Este Comando dirigido por el Tte. de Navo Perna tambin lo integraban el Tte. de Navo Juan Roln, el Mayor del Ejrcito Juan Carlos Coronel y seis o siete personas ms. Segn los comentarios al regreso no hablan podido cumplir los objetivos". Segn el testimonio de Amalia Larralde (Legajo N 3673): "En febrero/marzo de 1979, el G.T. de la ESMA organiza un 'Curso de Lucha Antisubversiva', al que fueron invitados agentes represores de diferentes pases d e Latinoamrica. Este curso tuvo lugar en la Escuela de Guerra Naval que queda dentr o del predio ocupado por la ESMA- A este curso van torturadores del Uruguay, Parag uay, Bolivia, Nicaragua y si mal no recuerdo de Brasil y Guatemala. Cada uno de los p ases hizo una exposicin que fue grabada. Esa exposicin consista en una presentacin de su pas y una explicacin de las caractersticas y mtodos de su accionar represivo. El G.T. de la ESMA prepar varios informes. Uno de ellos sobre la historia de la guer rilla en la Argentina. Otro sobre la organizacin y creacin de los G.T. Otro informe sobr e los mtodos ms efectivos de la tortura, con sus diferentes etapas, torturas fsicas (diagramando los puntos ms vulnerables), tortura psicolgica, aislamiento, etc. Prepararon tambin un dossier con fotos, descripcin e historia de las personas buscadas que fue repartido entre los participantes. El curso lo abri una exposicin del Capitn Acosta. Entre los que expusieron se encontraba el Capitn Perren, Teniente Perna y Teniente Gonzlez y participaron todos los tenientes y capitanes del G.T. ( o sea todos los oficiales)". C.C.D. dependientes de la Fuerza Area Brigada Area de Morn Hospital Posadas Quinta de Ser Superintendencia de Seguridad Federal Campo clandestino de detencin "El Atltico" o "El Club" o "El Club Atltico" El Banco El Olimpo Numerosas denuncias registradas en la Comisin sealan la existencia de varios centros clandestinos de detencin dependientes de la Fuerza Area, localizados en la zona oeste del conurbano bonaerense. Las referidas a los centros de igual naturaleza que habran funcionado en las Base s de Palomar (I Brigada Area) y de Morn (VII Brigada Area), no han podido ser. precisadas en cuanto a su exacta ubicacin ya que no se realizaron inspecciones en el interior de las mismas. Sin embargo, los testimoniantes coinciden en afirmar el control por personal perteneciente a la Aeronutica. Tambin es coincidente la descripcin de los sitios internos de los lugares de cautiverio clandestinos, as como el tratami ento sufrido por las vctimas, que en nada difiere al aplicado en centros de detencin dependientes de las otras Fuerzas. Orlando Llano (Legajo N 1786), secuestrado el 26 de abril de 1978, proporciona elementos sobre este campo: "Me sacaron del automvil, por una rampa ascendente me arrastraron, entramos en un recinto donde me hicieron desnudar y comenzaron a golpearme. Los torturadores vestan uniforme azul grisceo. A las tres semanas durante las cuales fui torturado, me introdujeron en el bal de un auto, y a otra persona en el asiento posterior. Nos condujeron a la Comisara de Haedo, donde permanec vendado tres das ms en una celda de dos por un metro. Slo me dieron agua. Se me inform que estaba a

disposicin del PEN, por intermedio de una persona que se present como integrante del 1 Cuerpo de Ejrcito, quien me dijo que se me iba a formar Consejo de Guerra. E l 7 de julio fui trasladado a la crcel de Villa Devoto. Mi causa pas a la justicia F ederal, la cual orden mi libertad..." Arnoldo Bondar (Legajo N 756), trabaj como personal civil en la Base del Palomar: "En reiteradas oportunidades vi llegar camiones de la Polica de la provincia de B uenos Aires cargados de jvenes de ambos sexos que eran posteriormente embarcados en aviones, generalmente de la Armada. Desconozco el destino de los mismos. Esta operacin se realizaba al costado de la pista principal y casi siempre llegaban an tes algunos patrulleros para montar guardia alrededor del avin". La relacin de la Fuerza Area con el C.C.D. "El Vesubio" surge del testimonio de Lu is Pereyra (Legajo N 4591): "Me detuvieron el 16 de septiembre de 1976, permanec primero dos das en la VII Brigada Area de Morn, donde fui torturado. Luego pas a la Comisara de Castelar, donde estuve cinco das. De all me sacaron para llevarme a un lugar que no puedo precisar, donde permanec una tarde; despus a otro donde haba 30 o 40 personas, en una sala de madera. Luego supe que era 'El Vesubio'. ... A fines de marzo de ese ao fui conducido al Pena de Devoto y luego de una semana a la crcel de La Plata. Me dejaron en libertad vigilada el l' de febrero d e 1979 y me control la VII Brigada Area de Morn, hasta mi libertad total". Alicia Carriquiriborde y Graciela Dellatorre (Legajo N 4535) aportan algunos dato s ms sobre las conexiones de la represin dentro de ese circuito, as como tambin sobre la s rivalidades entre los diversos Grupos de Tareas: "La madrugada del 19 de mayo de 1976 fui sacada de mi casa en La Plata. Me lleva ron a un lugar donde me desnudaron, y me torturaron con picana elctrica. Despus supe que se trataba del campo clandestino 'El Vesubio'. Uno de los guardianes me dijo que nos haba llevado all la Aeronutica, que yo 'era de ellos' pero que a otros compaeros 'los atenda el Ejrcito y la Marina, segn la organizacin a que los vincularan'. En ju lio nos retiraron de all a Graciela Dellatorre y a Anala Magliaro, secuestradas juntas el mismo da y a m. Me dejaron en la Comisara 28 de la calle Caseros, donde permanec hasta que me sacaron a la superficie, que fue el Penal de Devoto. All reencontr a Graciela Dellatorre; al poco tiempo ambas nos enteramos que a Anala Magliaro la haban matado en un 'enfrentamiento' ". Graciela Dellatorre, por su parte, relata: "En ese lugar -El Vesubio- haban separado a los detenidos del sector donde yo est aba en tres grupos. Cada uno perteneca a determinado Grupo de Tareas. En una oportunidad una chica fue interrogada por la patota encargada de otro grupo. Cua ndo los que la tenan a su cargo se enteraron del suceso hubo un gran malestar, e incl uso encargaron a esta joven que si se repeta algo similar 'no les contestara' ". Brigada Area de Morn Mary Rosa Rodrguez de Ibarrola (Legajo N 3736) testimonia: "Fui detenida junto a Oscar Moyano, Ubaldo Alvarez, Liliana Conti, un seor llamad o Antonio, y el esposo de la seora Graif. Realiz el operativo personal de la VII Bri gada

Area de Morn. Nos llevaron a la Comisarla de Morn y de all fui derivada al Penal de Olmos junto con otras mujeres, en un colectivo de la lnea 136. Esto ocurri el 30 d e marzo de l976". Ubaldo Alvarez, del mismo grupo de trabajadores del Hospital Posadas (Legajo N 4715) coincide con lo aseverado por la seora de Ibarrola: "Trabajaba en el Posadas en el sector Alimentacin. El 28 de marzo de 1976 estuve enfermo, por lo cual no fui a trabajar. Mis compaeros me informaron que ese da el hospital estuvo ocupado por fuerzas militares, que procedieron a detener a gran nmero de empleados. Mi presencia haba sido requerida por el nuevo director de la Intervencin, Coronel Julio Ricardo Estvez. Esta persona llam a mi jefe y le pidi que le dijera dnde estaba yo. Como aqul no pudiera responderle, Estvez exclam: 'Donde lo encuentre lo fusilo'. Ante estos acontecimientos, yo y otros compaeros del gremio decidimos presentarnos ante alguna reparticin militar. Fuimos a un destacamento de la VII Brigada Area de Morn, donde nos pasaron detenidos a la Comisara de Morn, all nos interrogaron violentamente, con golpes. Luego nos trasladaron a la crcel de Devoto y posteriormente a la de La Plata, de donde sal e n libertad por falta de antecedentes". En el testimonio de Luis Pereyra (Legajo N 4591) citado en el punto anterior, tam bin podemos comprobar su detencin en la VII Brigada de Morn, donde se present espontneamente. All fue torturado durante dos das antes de ser trasladado a la Comisara de Castelar. La seora Carmen Zelada (Legajo N 4550) fue detenida en su domicilio de Morn por personal de Fuerza Area. Luis Pereyra en su testimonio denuncia haberla visto en el C.C.D. "El Vesubio". Otro testimonio relacionado con el de la VII Brigada es el de Ricardo Brondo (Le gajo N 4437): En la madrugada del 7 de octubre de 1976 ingresaron a su vivienda dieciseis pers onas jvenes, vestidas de civil, portando armas, cubrindole la cabeza con una toalla; lo esposan y lo suben a una camioneta donde lo cubren con lonas. El Sr. Brondo sint i cmo destrozaron su vivienda y se llevaron artculos del hogar... Ms tarde trasladan al Sr. Brondo a otro sitio (siempre vendado) que supone era la Comisara de Castelar, dados los comentarios de otros detenidos en el mismo lugar... En la Comisara de Castelar permaneci ms o menos dos meses (de los cuales once das fueron de tortura continua), hasta que fue llevado a la VII Brigada Area de donde fue liber ado el 19 de diciembre de 1976. Hospital Posadas En el policlnico Alejandro Posadas de la localidad de Haedo funcion un C.C.D. que actuaba coordinadamente con las Comisaras de Castelar y Morn, con la Superintendencia de Seguridad Federal y el Grupo de Tareas de Aeronutica. Los hechos ocurrieron a la vista tanto de los empleados como de las personas que concurran al establecimiento, ocasionando un generalizado terror que provoc el silencio de todos. Las vctimas revistaban en la mayora de los casos como personal del nosocomio. Los represores que actuaron all pertenecan segn las constancias al Ejrcito, Aeronutica, Polica Federal, Polica de la Provincia de Buenos Aires. Adems una parte de ese grupo provena del Ministerio de Bienestar Social -Secretara de Estado de Salud Pblica- contratado especialmente por las autoridades del citado Hospital. Esta patota se habla denominado "SWAT". El operativo mencionado en testimonios anteriores realizado el 28 de marzo de 19 76 y dirigido por el general Bignone, "La Razn", 30-3-76,, culmin como se dijo con la

detencin de un grupo de cuarenta personas. A partir de ese momento, qued como interventor del. Policlnico el Coronel mdico Abatino Di Benedetto, quien declar en comisin a todo el personal y lo licenci con prohibicin de concurrir al establecimie nto. Posteriormente fue designado Director interino el Coronel mdico (RE) julio Ricard o Estvez. A partir de estas designaciones comienzan a encadenarse las detenciones d e un gran nmero de personas. El hijo de Mara Teresa de Cuello (Legajo N 1172) denuncia: "El 26 de noviembre de 1976 a la madrugada invadieron nuestra vivienda numerosas personas armadas, algunas con uniforme. Preguntaron quin era Teresa. Debo decir que en el nico lugar en que llamaban as! a mi madre era en el Hospital Posadas, donde trabaj como tcnica en esterilizacin. La secuestraron y esa misma madrugada tambin se llevaron al seor Chester, que viva cerca de nuestra casa. Cuando mi hoy fallecido padre intent oponerse, le partieron la cabeza de un culatazo. Reconoc en tre los secuestradores a Nicastro (Legajos N 1172-3877). Gladys Cuervo (Legajo N 1537), aporta mayores precisiones sobre el funcionamiento de este C.C.D.: "El 25 de noviembre de 1976 me llam Estvez a la direccin. All me encaonaron y colocaron los brazos a la espalda. Por la nochecita me sacaron en una camioneta, y despus de dar varias vueltas me dijeron que estaba en Campo de Mayo. Sin embargo me di cuenta que estbamos en la parte de atrs del Policlnico. Me desnudaron y trompearon, interrogndome sobre unos volantes que yo no haba visto. Despus vinieron otras personas que me picanearon. Durante varios das siguieron torturndome. De Chester supe tambin por los comentarios que me hizo el nombrado 'Juan', que era flojo y no aguantaba la picana, al pasar pude ver al mdico Jorge Roitman, quien estaba en un charco de orina y sangre. Tiempo despus me envolvieron en una manta y me tiraron al piso de atrs de un auto. Me llevaron a u na tapera donde me ataron de pies y manos a una cama. Permanec unos cincuenta das all, donde me dieron medicamentos y alimentaron mejor. Utilic platos y cubiertos c on la inscripcin de la Aeronutica. El 22 de enero de 1977 me llevaron a mi casa. Haba perdido 14 kilos. Entre mis torturadores reconoc a Nicastro, Luis Muia, Victorino Acosta, Cecilio Abdennur, Hugo Oscar Delpech y Oscar Ral Tevez". El caso de Osvaldo Fraga (Legajo N 237), relacionado con la desaparicin de Rubn Galucci, adquiere relevancia para completar una definicin sobre la relacin del Policlnico Posadas con los dems campos dependientes de la Fuerza Area. Testimonia Galucci: "Fui detenido el 2 de diciembre de 1976 en el Policlnico Posadas donde desempeaba tareas administrativas, junto con el enfermero Osvaldo Fraga, en presencia de pe rsonal y de pacientes. Fuimos llevados en autos separados a la Comisarla de Castelar. L os interrogatorios se realizaron en la planta superior y los responsables de los mi smos eran miembros de la Fuerza Area de Morn. A ninguno de los dos nos acusaron en ningn momento de cargos concretos y slo nos pedan informacin sobre mdicos, enfermeros y empleados del policlnico que hubiesen realizado actividades polticas o sindicales. Nos picanearon y mantuvieron siempre vendados. En el sector de la comisara donde estbamos slo podan entrar los de Aeronutica y los cabos de guardia que traan la comida desde la base de Morn. A mediados de diciembre me colocaron junto a Fraga en una celda. Diez das despus nos trasladaron en el bal de un auto a otro lugar, dentro de la Base, donde las condiciones de encierro se to rnaron infernales. En dos oportunidades vi a Fraga junto con otros detenidos. En ambas

nos encontramos sin vendas en los ojos, completamente desnudos y con el cuerpo desgarrado, cubiertos de heridas, en una habitacin donde nos reunan para darnos de comer. Posteriormente me trasladaron a Haedo, luego nuevamente a Castelar, hasta mayo de 1977, cuando me legalizaron. El Ministerio del Interior inform a mi famil ia que estaba a disposicin del PEN, sin causa judicial y que el rea que orden mi detencin fue Aeronutica de Morn". El 24 de mayo de 1984, la CONADEP realiz un procedimiento en el "Hospital Profeso r Alejandro Posadas". El C.C.D. estaba ubicado en los fondos, en un chalet de dos plantas. Gladys Cuervo, quien junto con otros testigos asisti al procedimiento, reconoci sin dudar diversas dependencias, en especial el placard en el que haba estado largos das encerrada, e individualiz la habitacin en la que se la mantuvo junto al doctor Roitman, a quien vio agonizando. Quinta de Ser Est ubicada en la localidad bonaerense de Castelar. Se trataba de una antigua construccin, viejo casco de la estancia de la familia Ser. Funcion como un centro clandestino dependiente de la VII Brigada Area de Morn y de la Base Area de Palomar. Un testimonio importante para la identificacin de este C.C.D. es el del padre de Guillermo Fernndez, ,acerca de la detencin de su hijo y la posterior evasin (Legajo N 950). "Guillermo fue detenido el 21 de octubre de 1977 en nuestro domicilio. Se presen t un grupo de 17 personas de civil, fuertemente armadas, diciendo que eran de la poli ca y que estaban efectuando un rastrillaje. Ordenaron a los varones que nos pusiramos contra la pared, con las manos en alto. Despus de revisar todo y no encontrar absolutamente nada, le pidieron a Guillermo que los acompaara en averiguacin de antecedentes. Lo esposaron en la espalda y se lo llevaron. A mi esposa le dijero n que revisara todo para ver si faltaba algo, porque si despus hacamos alguna denuncia iban a volver a dinamitarnos la casa. A m me pidieron que los acompaara hasta mi oficina en la localidad de Morn. En el camino le pregunt al que pareca el jefe, por qu detenan a mi hijo. Me respondi que se encontraba comprometido por su actuacin en el colegio secundario Mariano Moreno de la Capital Federal. Al llegar a la oficina encontr que la puerta de entrada haba sido derribada y que en el interior se encontraban varias personas armadas. All me hicieron firmar una constancia de que se haban realizado procedimientos en mi casa y en mi oficina y que no haba faltado nada despus. Al da siguiente present recurso de hbeas corpus por mi hijo, con resultados negativos... En una oportunidad, mi esposa y mi otro hijo pudieron ve r en la Base El Palomar a algunas personas que haban participado en el operativo del secuestro. La suerte quiso que en 1978 mi hijo pudiera escapar de la casona 'Qui nta Ser' donde estuvo secuestrado, junto con otros detenidos. Guillermo se pudo escap ar un da de lluvia. Desnudos y esposados se deslizaron desde el primer piso utilizan do ropas anudadas. A partir de entonces iniciamos un largo y triste peregrinaje has ta que logramos sacarlo del pas. Por las comunicaciones telefnicas escuchadas en el campo de detencin mi hijo supo que denominaban a ese lugar con el nombre de Atila". Pilar Calveira de Campiglia (Legajo N 4482) testimonia: "El secuestro se produjo el 7 de mayo de 1977 por la maana, cerca de mi domicilio ubicado en San Antonio de Padua ... Llegamos a un lugar, para entrar al cual deb imos

atravesar un sector de pasto ... me afloj la venda con las rodillas y espi por las ranuras de una celosa. Pude ver la estacin Ituzaing, sobre la parte ancha de la avenida Rivadavia. La casa estaba sobre el desvo haca Libertad, a unos cincuenta metros de Rivadavia, separada de la calle por el parque mencionado. En la casona haba un equipo de radio. Ese fin de semana slo estuvieron los guardias. El lunes lleg la patota que realizaba los secuestros. Me llevaron al cuarto de torturas do nde me picanearon sobre un elstico metlico. Era una especie de ceremonia donde participaba gran cantidad de gente muy excitada, gritando todos a la vez. Hablab an de Dios y decan que los secuestrados ramos enemigos de Dios. Al amanecer del martes 10 ped que me llevaran al bao, la ventana estaba abierta y salt por ella para inten tar escapar. Al caer me romp el brazo y el taln izquierdo, dos o tres vrtebras y alguna s costillas. Tambin me golpe la cabeza que se hinch mucho. Los guardias se dieron cuenta por el ruido que hice al golpear contra el piso. Me capturaron y volviero n a subirme a las patadas. Yo no poda caminar ni pararme... El jueves me volvieron a llevar a la sala de torturas, en brazos, porque no poda moverme. Fue la ltima vez que me aplicaron la picana. Hasta fines de mayo permanec sin atencin mdica tirada en un rincn del cuarto y luego sobre la cama que haba sido de mi hija, robada de mi casa. Me llevaban al bao en brazos. En los ltimos das de mayo me sacaron de noche en una camioneta, sucia y vendada, a un hospital donde me enyesaron el bra zo, la pierna y el trax. Para sacarme los yesos me llevaron al mismo lugar sin vendas , y pude reconocer el Hospital Aeronutica Central... En la casa de Ituzaing, los grupos operativos hacan constantes referencias a la Ba se Area del Palomar. La comida era trada en grandes ollas desde fuera de la casa, por jvenes uniformados. Hablaban despectivamente del Ejrcito y de la Armada, alrededor del 8 de junio de 1977 cuatro de los secuestrados que estbamos all fuimos trasladados a la Comisara de Castelar, en un camin celular. Luego pas por otros centros clandestinos, inclusive la ESMA, hasta mi posterior liberacin". Superintendencia de Seguridad Federal Ex Coordinacin Federal (hoy Superintendencia de Interior) de la Polica Federal Argentina, a fines de 1975 se constituy en sede del GT2 que funcion en el 3er. y 4 to. Piso (Saln Matos) de su edificio de la calle Moreno 1417, Capital, bajo supervisin operacional del Comando de Cuerpo de Ejrcito I. A su vez, aportaba personal a otr os Grupos de Tareas intervinientes en la represin, como por ejemplo el operante en dependencias de la Escuela de Mecnica de la Armada (GT3.2). Con posterioridad otros pisos del edificio, 5to., 6to., 7mo., etc. fueron utiliz ados como Centro de Detencin legal, permaneciendo los detenidos en condicin "RAF" (en el aire), es decir, sin asiento en libro alguno. (Legajo N" 7531). Se utiliz para interrogatorios y alojamiento de detenidos en trnsito (LT) y detenc in previa de los que pasaran posteriormente a disposicin del PEN. Existieron, sin embargo, muchos casos en los que se dio a los prisioneros el "tr aslado final", como se dio con los detenidos en la noche del 2 de julio de 1976 y das sucesivos, como represalia por un atentado cometido contra el edificio de esa dependencia, que fueron sacados de all despus de ser inyectados (Legajo N 7531). De esos detenidos-desaparecidos, objeto de una salvaje represalia, es testimonio brutal el libro de entradas de la Morgue Judicial de Capital Federal, donde se e leva

bruscamente el nmero de N. N. asentados en el mismo. Durante aos uno a dos cada da y entre el 3 y 7 de julio de ese ao, 46 cadveres, casi todos con el siguiente diagnstico del Cuerpo Profesional de ese organismo: "Heridas de bala en crneo, trax, abdomen y pelvis, hemorragia interna". Y que aparecieron eliminados en grupos: "Hallado junto con otros siete cadveres e n el interior de una playa de estacionamiento en Chacabuco 639, Capital". Tambin el caso de los cuerpos hallados en la localidad de Pilar, donde apareciero n 30 cadveres dinamitados con explosivos, el 20 de agosto de 1976. (Legajos N' 2521, 6976 y 7531). "Los castigos no terminaban nunca, todo estaba organizado cientficamente, desde l os castigos hasta las comidas... se escuchaban voces que ahogaban la constante testimonial de alguien que era torturado". (Legajo N 3721) Los detenidos permanecan con los ojos vendados con algodones y cintas adhesivas y esposados. Las mujeres eran obligadas a baarse delante de los guardias y constantemente sometidas a manoseos y violaciones. "Las tres estbamos vendadas y esposadas, fuimos manoseadas durante todo el trayecto y casi durante todo el traslado... la misma persona vuelve a aparecer c on alguien que dice ser mdico y quiere revisarme ante lo cual fui nuevamente manoseada sin ningn tipo de revisacin mdica seria... Estando medio adormecida, no s cuanto tiempo despus, o que la puerta del calabozo se abra y fui violada por uno de los guardias. El domingo siguiente esa misma persona, estando de guardia se me acerc y pidindome disculpas me dijo que era "un cabecita negra" que quera estar con una mujer rubia, y que no saba que yo no era guerrillera. Al entrar esa persona el da de la violacin me dijo: 'si no te queds quieta te mando a la mquina' y me puso la bota en la cara profiriendo amenazas. A la maana siguiente cuando sirvieron mate cocido esa misma persona me acerc azcar dicindome: 'por los servicios prestados'. Durante esa misma maana ingres otro hombre a la celda gritando, dando rdenes: "prese, squese la ropa', empujndome contra la pared y volvindome a violar... El domingo por la noche, el hombre que me haba violado estuvo de guardia obligndome a jugar a las cartas con l y esa misma noche volvi a ingresar a la celda violndome por segunda vez..." (D. N. C. Legajo N 1808). Las torturas consistan en desnudar a los detenidos sujetndolos a una superficie co n los brazos y piernas extendidos. Se utilizaban dos picanas simultneas, combinando esta tortura con golpes y tambin con la prctica del submarino seco. La picana la aplicaban en la vagina, boca, axilas y por debajo de la venda, en los ojos. Los interrogatorios eran acompaados de continuas amenazas a los familiares. Era frecuente que a las detenidas les introdujeran objetos en el ano. Los prisionero s eran golpeados con palos de goma por cualquier motivo. Los guardias se divertan obligndolos a todo tipo de "juegos", desde apoyar un dedo en el piso girando cada vez ms rpido (buscando petrleo) y golpeando al que se caa, como hacerlos bailar en parejas durante largo tiempo para golpearlos despus brutalmente. Eran frecuentes tambin los simulacros de fusilamiento. Tirados en el piso, frecuentemente eran golpeados, escupidos u orinados. Patrick Rice, sacerdote catlico irlands que estuvo all detenido, y que fue torturad o, vio que entre las detenidas haba mujeres embarazadas, una de ellas, Mara del Socorro Alonso fue torturada, lo que le provoc hemorragias, inmovilidad en las pi ernas y paros cardacos, por lo que le colocan una inyeccin, ocasionndole todo esto la prdida del nio. "All me pusieron en una celda y haba unos 6 presos en el mismo pasillo en otros calabozos, otros 4 muchachos en una celda grande y otras tantas mujeres en otra

celda grande. Haba una cruz svstica pintada en la pared del fondo (con la plancha del 'fingerprint')... La comida en Coordinacin Federal consista en mate cocido sin lec he y azcar, con un poco de pan a la maana, fideos hervidos a veces sin sal y pan a medioda y polenta tambin sin sal a la noche. Haba dos mujeres embarazadas que pidieron permiso para ir al bao. Segn me comentaron, algunos guardias abusaban de las mujeres all. Haba dos tipos de presos, legales e ilegales. Un ilegal Guille rmo Lpez, estudiante de medicina residente en el oeste de la Capital Federal fue saca do una maana cuando fuimos trasladados -un grupo grande- a Villa Devoto y no lleg all jams. Algunos haban estado presos unos ochenta das (en Superintendencia) y uno deca que antes sacaban gente para matarla. Inclusive uno me testimoni que la noche anterior al hallazgo de 30 cadveres en Pilar haban sacado treinta presos de Coordinacin Federal" (Legajo N 6976). Campo clandestino de detencin "El Atltico" o "El Club" o "El Club Atltico" Este centro clandestino de detencin funcion desde mediados de 1976 hasta el mes de diciembre de 1977. Fue demolido poco despus, pero de los relatos de algunos testimoniantes y otros informes obtenidos por la CONADEP, pudo establecerse que estaba instalado en un predio ubicado entre las calles Paseo Coln, San Juan, Cochabamba y Azopardo. Las personas alojadas en dicho centro llegaban en el interior de vehculos particu lares severamente tabicadas. Al llegar al lugar eran sacadas de los automviles y transportadas violentamente -casi en vilo- por una escalera pequea y un lugar subterrneo, sin ventilacin. As surge de los dichos de Carlos Pachecho (Legajo N 423), Pedro Miguel Antonio Vanrell (Legajo N 1132), Daniel Eduardo Fernndez (Legajo N 1310), Jos Angel Ulivarri (Legajo N 2515) y otros, coincidiendo casi todos en que al llegar se abra un portn. Eran desnudados sin excepcin, hombres, mujeres, jvenes y ancianos y revisados, mientras eran empujados y maltratados. Se les retiraban todos sus efe ctos personales, que jams les fueron devueltos. "Tu nombre de ahora en adelante ser K 35, ya que para los de afuera ests desaparecido relata Miguel D'Agostino. De all eran llevados al quirfano o sala de torturas y el miedo se haba convertido e n terror y desesperacin. "Durante el interrogatorio pude escuchar los gritos de mi hermano y de su novia, cuyas voces pude distinguir perfectamente" (Nora Strejilevich - Legajo N 2535). Una vez que se detena momentneamente la primera sesin de "ablande" algunos eran llevados casi a la rastra a la "enfermera" y luego a la "leonera" o directam ente a los "tubos". En los tobillos se les colocaban unas cadenas, cerradas con candado s de cuya enumeracin era imprescindible acordarse, ya que, si no, corran el riesgo, cuando eran trasladados al bao, de no obtener las llaves correspondientes que los abrieran. Entre el tabique que impeda casi totalmente la visin, los grillos en los pies, adems de la cara y de la partes ms visibles del cuerpo llenas de hematomas, magulladuras y heridas abiertas -amn de la ropa que se le asignaba a cada uno- la imagen de estos seres sometidos a condiciones infrahumanas es un recuerdo lacera nte para cada uno de los escasos sobrevivientes. "Algunos pasaban por la leonera, permanecan dos o tres das y salan en libertad, les decan 'perejiles .... .. eran aquellos que 'chupaban' y que no les servan para nad a"

(Miguel Angel D'Agostino - Legajo N 3901). "Despus de pasados los primeros das, me llevaron a una celda, y pude ir adaptndome poco a poco a esa vida, aprendiendo cmo tenla que vivir, qu era lo que poda hacer y lo que no poda. A pesar de que permaneca siempre tabicada y de me sacaban tres veces por da para ir al bao, pude hacerme una idea general de cmo era el lugar donde 'viva'( ... ) El campo, que se hallaba en un subsuelo, tena dos secciones de celdas, que estaba n enfrentadas en un pasillo muy estrecho: de un lado los pares y del otro los impa res. Para sacarnos al bao abran las puertas una por una -cada uno de nosotros tena que estar de pie cuando se abra la puerta- y luego desde la punta del pasillo el guar dia gritaba el nmero de las celdas, all nosotros nos dbamos vuelta y cada uno se tomaba de los hombros del que tena delante, formando un 'tren' que era conducido por un guardia." (Ana Mara Careaga, Legajo N 5139). El "campo" tena lugar para unas doscientas personas, y segn refieren los liberados durante su funcionamiento habra alojado ms de 1.500 personas. Este dato lo deducen de las letras que precedan al N, cada letra encabezaba una centena. Por lo s testimonios asentados en la CONADEP, se lleg a la letra X en noviembre de 1977. Los grupos de tareas con base en este C.C.D. operaban fundamentalmente en Capita l y Gran Buenos Aires, "pero la impunidad que posean les permita ir ms all de esos lmites, como en el secuestro de Juan Marcos Hermann, trado desde San Carlos de Bariloche al Atltico" (Conferencia de prensa del 22-8-84). El personal integrado por las fuerzas de seguridad actuaba en contacto con otros C.C.D., como la ESMA y Campo de Mayo. El promedio de secuestros era de 6 7 por da, pero hubo oportunidades en que ingresaban hasta 20. A intervalos regulares, un grupo importante de detenidos pa rta con destino desconocido. Dice D'Agostino: "En los tubos el silencio era total. En las vsperas de los traslados masivos en l os que se llevaba alrededor de veinte personas, ese silencio se acentuaba..." (..........) "A veces 'hablbamos' dando pequeos golpes en la pared intermedia que divida los tubos, o al tocarle el hombro al compaero que iba adelante nuestro en el 'trencit o'. Todos esperaban quietos y en silencio que los nombraran, queran salir de all, toda va quedaba alguna esperanza. El traslado, ms que miedo, encerraba cierta expectativa...". El Banco El 31 de marzo y el 2 de junio de 1984, esta Comisin realiz sendos procedimientos de constatacin en la actual Brigada Femenina XIV de la Polica de la Provincia de Buenos Aires, a unos doscientos metros de la interseccin de la Autopista General Ricchieri y el Camino de Cintura (Puente 12), partido de La Matanza, Provincia d e Buenos Aires. El objeto era verificar si ese edificio haba sido efectivamente utilizado para el funcionamiento de un C.C.D., tal como lo afirmaban numerosas denuncias registrad as en esta Comisin. Dice la Sra. Fernndez Meijide en un informe sobre el primero de estos procedimien tos: "Viajbamos junto con las testigos Susana Caribe, Norma Lato y Nora Bernal, y en e l momento de llegar, el automvil desvi y tom un camino que conduca directamente a

la derecha y subi un pequeo terrapln que est al lado del camino. Lo mismo hicieron los otros automviles que nos seguan con los dems funcionarios de la CONADEP y el resto de los testigos. Al unsono, Caride, Leto y Bernal, expresaron que el mismo movimiento que haba hecho ahora el auto, lo haban sentido en ocasin de ser transportadas inmediatamente despus de su secuestro, cuando viajaban ya tabicadas, en el piso del coche que las conduca desde el 'Club Atltico' hasta el n uevo campo". "ste es el lugar: por aqu es por donde pasbamos a los calabozos" (Bentez, Miguel Angel, Legajo N 436). "...el patio de baldosas blancas y negras es el mismo en donde se nos desnudaba y revisaba, slo que ahora est dividido por haberse levantado dos o tres paredes, per o no me cabe ninguna duda de que ste es el lugar donde estuve detenida en dos oportunidades". (Nora Bernal, Legajo 1583). " ... ste es el pasillo que conduce al ltimo "tubo" de la mano derecha, donde estu ve presa..." (Elsa Lombardo. Legajo 3890). La tensin y el nerviosismo fueron evidentes al ingresar el grupo al local donde, entre fines de 1977 y mediados de 1978, haba funcionado "El Banco". El grupo inici el reconocimiento en forma ordenada, pero muy pronto los testigos se dispersaron y con verdadera excitacin corran a reconocer los distintos lugares, la cocina, los quirfa nos, la enfermera, los pasillos, los tubos, los baos, etc., donde haban vivido en medio del "salvajismo y terror que imperaban, ya que el grito de los compaeros torturados y golpeados, era constante da y noche" (Norma Leto. Legajo N 3764). Tanto el arquitecto como el fotgrafo de la Comisin eran requerido! constantemente por los liberados, a fin de registrar los detalles y elementos de importancia qu e acreditasen que all haban permanecido en cautiverio, ellos, y muchas personas ms. "Las puertas son las mismas, con la diferencia de que la pequea mirilla que antes tenan ha sido soldada y ahora tienen una ms grande... ste es el tubo donde estuve prisionera con Elsa Lombardo... ac estaba la cocina en donde nos vacunaron contra la hepatitis... no tengo ninguna duda de que ste es el lugar en donde estaba secuest rada y en donde fui torturada y encerrada, primero en una celda que estaba permanentemente llena de agua, y luego trasladada a otra celda que se encuentra sobre la mano derecha del sector 2" (Susana Caride. Legajo N 4152) Por su parte, el testigo Casalli Urrutia reconoce el lugar ubicado en el sector 1, al fondo del pasillo, donde estuvo tirado en el piso durante ocho das junto con diez perso nas ms, y agrega que para esa poca -junio de 1978-, la capacidad del campo estaba totalmente colmada, ya que haba entre tres y cuatro personas por tubo. Y Marina Patricia Arcondo manifiesta mientras recorre el lugar con funcionarios de la Comisin: "Hay cosas que nos orientaban y los indicios de entonces se repiten ahora, idntic os a los que percibamos por debajo de la venda. En esta habitacin estaba el arquitecto Hernn Ramrez, en la de al lado mi marido Rafael Arnaldo Tello y su hermano, ambos desaparecidos. Me sentaron en un lugar prximo a las oficinas que hacan de quirfano y pude sentir los alaridos de la gente que estaba siendo torturada, incluso los de mi

marido". Aade que la llevaron a un habitacin en donde le dijeron que todo cuanto haban sustrado de los domicilios de los secuestrados era una donacin para la reparticin. Por otra parte, todo el mobiliario de "El Banco" estaba marcado con la inscripcin "DIPA" (Direccin de Inteligencia de la Polica Federal). Cuando las obras de la Autopista hicieron necesaria la demolicin del "Club Atltico ", los oficiales y suboficiales que operaban en l se trasladaron Junto con parte de los prisioneros al nuevo centro clandestino. Otros testimonios sealan la presencia en el Banco del General Surez Mason (Legajos N 2529, 4124 y 4151). Como en el caso del "Club", operaban en este Centro Clandestino de Detencin varia s fuerzas: Inteligencia de la Polica Federal, GT1, GT2, GT3, GT4 y FTE. Al concluir el procedimiento, y una vez que el arquitecto de la Comisin confeccio n los planos, pudo constatarse que concordaban con mucha exactitud con varios croquis que ya estaban en poder de la CONADEP. Haban sido dibujados por los propios testigos a partir de sus recuerdos ms desgarrantes, y ya figuraban en los legajos de los sobrevivientes. El Olimpo El centro clandestino de detencin El Olimpo funcion en la Divisin de Automotores de la Polica Federal, ubicada en la calle Lacarra y Ramn L. Falcn de la Capital Federa l. Comenz su actividad clandestina como C.C.D. a partir del 16 de agosto de 1978, fecha en que numerosos prisioneros fueron derivados desde El Banco hacia este campo: "Fui secuestrada el 28 de julio de 1978 junto con mi hijo Nahuel de dos meses de edad, y llevada al Banco. All me obligaron a citar a mi esposo encaonando a mi hijo con un arma. El 16 de agosto debimos enrollar nuestro colchones y esperar junto a la pu erta de nuestra celda casi todo el da. A la nochecita, nos engrillaron de a dos y nos cargaron en un camin con nuestras pertenencias, el cual tena caja de madera tapada con lona. As! llegamos a un lugar recientemente construido, lleno de polvillo, d onde el fro era insoportable" (Isabel Fernndez de Ghezan. Legajo N 4124). "Estimo que se realizaron dos o tres viajes con el mismo camin, en el cual iran aproximadamente treinta personas. Junto con nosotros pasaron al nuevo alojamient o los mismos represores del Banco. El nuevo lugar estaba recin construido y adaptad o para mantener a los detenidos ms controlados". (Elsa Lombardo. Legajo N 3890). "Llegamos al Olimpo, as llamado porque era 'el lugar de los dioses' ..." (Graciel a Trotta. Legajo N 6068). Por su parte, Isabel Cerrutti (Legajo N" 5848), secuestrada el 12 de julio de 19 78 y alojada sucesivamente en el Banco y en el Olimpo hasta enero de 1979, nos proporciona elementos para reconstruir la disposicin interna del campo: "Era un centro clandestino construido sobre una gran playa de estacionamiento. T ena tres o cuatro salas de tortura, llamadas 'quirfano', y a la izquierda de las mism as estaban las oficinas del GT2. En el sector de incomunicados las ventanas estaban

tapiadas con ladrillos. En el exterior haba una construccin que era utilizada como alojamiento de los oficiales. El 'pozo' propiamente dicho era una construccin nue va, desmantelada en 1979". Se desconocen los motivos de este traslado masivo, aunque cabe suponer que obedeci a que el Olimpo estaba ubicado ms prximo al centro de operaciones. Como en el Banco, las fuerzas estaban divididas en los grupos de tareas GT 1, GT 2 y GT3. La diferencia con el otro campo fue una mayor organizacin y una aparente flexibilizacin en el trato a los secuestrados, situacin que se revierte luego en u n trato endurecido y despiadado. Segn el testimonio de Isabel Cerrutti, este cambio obede ci a problemas entre los mismos represores, quienes luchaban entre s por la hegemona del campo y por obtener una mayor tajada en el "botn de guerra". Las fuerzas que operaban en la calle no estaban en contacto con los prisioneros, salvo casos excepcionales. La custodia fue cubierta por personal de Gendarmera. Las fuerzas intervinientes estaban bajo control y supervisin de la Jefatura del I Cuerpo de Ejrcito con asiento en Palermo, Capital Federal. Los diversos testimonios que relacionaron el funcionamiento del C.C.D. con el I Cuerpo de Ejrcito fueron confirmados por el Gendarme Omar Eduardo Torres (Legajo N 7077): "Yo revistaba en el destacamento de Campo de Mayo -Mvil 1-, que era un escuadrn dependiente del I Cuerpo de Ejrcito cuyo jefe en el ao 1978 era el general Surez Mason". (..........) "Cuando termin el mundial de ftbol, unos treinta hombres de los que habamos custodiado el estadio fuimos convocados a Campo de Mayo, donde recibimos instrucciones del segundo comandante, cuyo nombre de guerra era Cortez, sobre un a misin especial por la cual bamos a cobrar un sobresueldo. Debamos dejarnos el pelo largo y barba y utilizar apodos. Posteriormente, nos orden presentarnos en Lacarr a y Falcn, en los primeros das de julio de 1978. Cuando entramos, vimos que personal del Servicio Penitenciario Federal estaba terminando la construccin, destinada a alojar a los prisioneros. Muchas veces pude ver a los encargados de los secuestres, o s ea 'la patota', llevarse en sus automviles enseres robados de las casas allanadas. Tambin haba un depsito destinado a guardar el botn de guerra. Nosotros estbamos encargados de la seguridad interna del campo y no podamos tener trato con los detenidos, aunque a veces los sacbamos para ir al bao. El interior del campo el Olimpo era como una prisin. Tena una entrada que daba a la guardia, donde haba un libro en el cual se anotaba la entrada y salida de los detenidos, el calabozo que le asignaban y el nmero y la letra que le adjudicaban reemplazando su nombre y apellido. Asimismo, ponan la causa de su detencin". (..........) "Los presos eran conducidos a la Base Area El Palomar, adonde llegaban otros camiones con detenidos, y todos eran subidos a aviones. Por lo que comentaban, luego los arrojaban al mar. A veces deb realizar otras tareas adems de la guardia, como ir a buscar comida al Regimiento de Ciudadela o, en una oportunidad, ir al Hospital Militar a custodiar a un detenido del Olimpo que habla sido muy tortura do, a pesar de lo cual estaba esposado de pies y manos. Tambin particip de los grupos de tareas, saliendo a hacer algunos operativos, para lo cual pedamos zona liberada a la Comisara del lugar donde debamos actuar. Los grupos en que particip fueron el GT1

y GT2. Tambin haba otros oficiales del Ejrcito, del Servicio Penitenciario Federal y de la Polica Federal". "Principales Centros Clandestinos de Detencin del circuito Jefatura de la Polica de la Provincia de Buenos Aires" El Vesubio Sheraton (o Embudo) Campo de Mayo C.C.D. de Las Flores - Monte Pelone - Olavarra C.C.D. en Mar del Plata Dependiendo de la Jefatura de Polica de la Provincia de Buenos Aires, bajo el man do del entonces Coronel Ramn Camps, y de la Direccin General de Investigaciones a cargo de Miguel Etchecolatz, oper un Circuito de Campos Clandestinos de Detencin, dentro del Area 113 (Legajos N 2818 - 2820 - 2821 - 2822 - 2852 - 2857 - 683 - 39 44 2846 - 4839 - 7169 -4635). El circuito comprenda funcionalmente los siguientes campos, ubicados en un radio geogrfico relativamente extenso: C.O.T. I Martnez: Avda. Libertador N 14.237143, de Martnez. Pozo de Quilmes: Allison Bell esquina Garibaldi, de Quilmes. Pozo de Bnfleld: Vernet esquina Siciliano, de Bnfleld. Puesto Vasco: Don Bosco, Partido de Quilmes. Arana: calle 137, esquina calle 640, de La Plata. La Cacha: Antigua antena de Radio Provincia. Comisara 5ta.: calle 24, esquina calle 63, de La Plata. Brigada de Investigaciones de La Plata: Calle 55 N 930. No se trataba sin embargo de un sistema enteramente cerrado, y los mismos centro s, en caso necesario, resultaban estar vinculados tambin por razones operativas con otros dependientes del CRI (Central de Reunin de Inteligencia), correspondiente a l Regimiento 3 de Infantera de La Tablada, como el caso de algunas comisaras de la zona oeste del gran Buenos Aires. El C.O.T. I Martnez revisti dentro del circuito algunas caractersticas propias, funciones especiales, tales como albergar entre sus detenidos a numerosas personalidades de pblica actuacin, como los periodistas Rafael Perrotta y Jacobo Timerman, y a dirigentes polticos y a ex funcionarios de jerarqua durante el gobie rno constitucional depuesto el 24 de marzo de 1976: tales los casos de Ramn Miralles, Juan Gramano, Juan Ramn Nazar, Alberto Lberman, Hctor Ballent, etc. Otra de las caractersticas peculiares de este Centro fue la de no ocultar al barr io las actividades que all se desarrollaban, actitud cuya conjetural intencin ltima era sembrar el terror en el vecindario. En ocasin del procedimiento de verificacin "in situ" realizado por la CONADEP el 20 de enero de 1984, con la presencia de dos ex detenidos, un vecino de la zona manifest: "Vivo aqu con mi familia desde el ao 1973. Al llegar nosotros, ese inmueble colindante estaba desocupado. A fines del 76 empezaron a hacer modificaciones. Elevaron all una gigantesca pared medianera y pusieron un alambre de pas, colocando rejas en las ventanas. Se escuchaba permanentemente el ir y venir de personas. De noche, los focos de la torre iluminaban por todos lados. Se escucha ban disparos de la maana a la noche, como si practicaran tiro o probaran armas. Tambin

se oan gritos desgarradores, lo que hacia suponer que eran sometidas a torturas l as personas que all estaban. A menudo sacaban de all cajones o fretros. Inclusive restos mutilados en bolsas de polietileno. Vivamos en constante tensin, como si tambin nosotros furamos prisioneros; sin poder recibir a nadie, tal era el terror que nos embargaba, y sin poder conciliar el sueo durante noches enteras". La relacin de este Centro Clandestino de Detencin con otros de este circuito est evidenciada por la presencia del mismo personal en unos y otros. Tal el caso del Comisario Valentn Milton Pretti, "Saracho" nombrado tambin en testimonios NI 4635, 1277, 3988, referidos al "Pozo de Quilmes"; el Subcomisario Amlcar Tarela, "Trima rco" mencionado por su actuacin en el "Pozo de Bnfield" (Legajo N 3757); y el mdico Jorge Antonio Bergez en la Brigada de Investigaciones de la ciudad de La Plata (Legajos N 1277, 683, 3944). En cuanto a los detenidos, algunos de los cuales fueron objeto de extorsiones, e ran frecuentemente trasladados de uno a otro Centro, tal como surge de numerosos testimonios de personas que, hoy liberadas, declaran haber recorrido varios Cent ros Clandestinos de Detencin del mismo circuito. "Luego de detenerme en mi domicilio de la Capital Federal, me llevaron a la jefa tura de la Polica de la Provincia de Buenos Aires donde me interrogaron Camps y Etchecola tz; de all me trasladaron a Campo de Mayo, donde me hicieron firmar una declaracin. Luego me depositaron en Puesto Vasco, donde fui torturado, para pasar nuevamente al Departamento Central de Polica, donde despus de veinticinco das pude tener contacto con mi familia. De all me llevan al COT I Martnez para ser nuevamente torturado, luego otra vez al Departamento Central de la Polica Federal y por ltimo me legalizan definitivamente en el Penal de Magdalena "(Jacobo Timerman, Legajo N 4635). Tanto el ex Jefe de Polica de la Provincia Ramn J. Camps cuanto el comisario general Miguel Etchecolatz son mencionados adems por los testigos (Julio Alberto Emmed -Legajo N 683, Carlos Alberto Hours -Legajo N 7169, Hctor Mara Ballent Legajo N 1277, Ramn Miralles -Legajo N 3757, Eduardo Schaposnik -Legajo N 3769, Juan Amadeo Gramano -Legajo N 4206). Si bien el Puesto Vasco era un centro de capacidad reducida en cuanto a la canti dad de detenidos, reciba la visita frecuente de altos jefes militares y policiales, h echo que indica que las tareas de inteligencia que all se realizaban revestan particular importancia. "Fui entrevistado por el general Camps -testimonia el Dr. Gustavo Caraballo, aho gado, 40 aos, Legajo N 4206- quien personalmente orden que yo fuera sometido a apremios ilegales en ese centro". El C.C.D. al que hace referencia el Dr. Caraballo y que pudo reconocer en las fotografas tomadas durante la inspeccin de la CONADEP, es precisamente la subcomisara de Don Bosco, que oper en el circuito clandestino con el nombre de Puesto Vasco. Dentro del mismo circuito funcionaron dos centros con una caracterstica especial: estaban asignados no slo a acciones represivas dentro del esquema del I Cuerpo de Ejrcito, sino tambin a otras dirigidas contra ciudadanos uruguayos residentes en la Argentina, a partir de un convenio de coordinacin represiva establecido entre los que parecen ser grupos operativos de ambos pases. Participaban de esas acciones -tanto en el plano de la conduccin como del aprovechamiento del "botn de guerra"- funcionarios de OCOA (Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas del Uruguay), muchos de cuyos oficiales ya haban

actuado con sus pares de la Polica Federal Argentina en el Centro Clandestino "Orletti", y aparecen mencionados por detenidos de los "pozos" de Quilmes y Bnfie ld. "En la madrugada del 21 de abril de 1978 irrumpieron en mi domicilio de Lans Oest e veinticinco personas de civil, fuertemente armadas. Mi esposo y yo fuimos encapuchados, esposados y luego introducidos en una camioneta. Sabemos, por muchos indicios, que estuvimos en el stano de la Brigada de Investigaciones conoc ida como "Pozo de Quilmes". All fuimos interrogados acerca de nuestra actividad en el Uruguay -de donde provenimos-, y en la Argentina. En este campo pudimos ver a numerosos uruguayos, algunos de ellos en muy mal estado, debido a la tortura. Ci nco das despus nos dejaron en libertad, previo acuerdo de que debamos entregar una fuerte suma de dinero. Tanto la extorsin como el secuestro y el interrogatorio estuvieron dirigidos por un individuo que se haca llamar 'Saracho'. Fuimos llevad os hasta nuestro domicilio, donde debimos entregar una elevada suma de dinero, producto de una indemnizacin por accidente percibida por mi suegra das antes". (Beatriz Bermdez -Legajo N 3634). Otro uruguayo, Washington Rodrguez (Legajo N 4985) declara que a principios de abril de 1978 comparti su detencin en este Centro con veintids compatriotas, quienes le relataron haber estado recluidos en el Pozo de Bnfield donde fueron torturados por oficiales de OCOA. Tanto el tema de los interrogatorios como los mtodos de tortura ponen en evidencia que los mismos actuaban tambin en Quilmes. El reconocimiento del "Pozo de Quilmes" actualmente ocupado en parte por la Brig ada Femenina de la Polica Provincial, fue realizado por la CONADEP el 18 de mayo de 1984, junto con una decena de testigos, quienes ubicaron con precisin los sitios donde haban estado detenidos, tanto ms cuanto que algunos guardias les permitan bajarse las vendas de los ojos. La Sra. Mara Kubik de Marcoff seal el lugar donde haba visto por ltima vez a su hija, quien en ese momento haba -alcanzado a susurrarle: "Me dijeron que si no hablaba, te llevaran a vos y al abuelo". Rubn Shell record: "Los calabozos no estaban pintados por dentro como ahora, eran simplemente de cemento gris. Yo haba hecho una inscripcin en el mo que todava est all. Incluso reconozco otras inscripciones que ahora veo en las paredes". Tambin Alfredo Maly descubre raspando la pintura nueva de la pared de su celda la s marcas que l haba hecho durante su cautiverio. Todos los testigos reconocen la entrada por la que se ingresaba al Centro desde el garaje, aunque el portn est actualmente modificado, sin que hayan desaparecido las huellas de los rieles por los que anteriormente corra. Oculta actualmente por un tabique de cemento, est an la escalera tipo caracol que comunicaba el garaje, la s ala de admisin y el 11 quirfano", con el resto de las instalaciones. Un mes antes, el 18 de abril de 1984, la Comisin efectu una inspeccin en la actual Brigada de Homicidios de Bnfield, verificando que all funcion el antiguo Centro Clandestino llamado "Pozo de Bnfield". Una de las funciones del "Pozo de Bnfield" fue la de albergar a detenidas durante los ltimos meses de embarazo, disponindose luego de los recin nacidos, que eran separados de sus madres. En cuanto a la Brigada de Investigaciones, conocida en la jerga de los represores como "la casita" no solamente constituy una instancia de admisin, tortura y detencin temporaria para un gran nmero de desaparecidos, sino que tambin sirvi para llevar a cabo una "experiencia piloto" con detenidos que

permanecieron all a lo largo de un ao bajo un rgimen especial en razn de la colaboracin que podan prestar a la actividad represiva dentro del rea 113. Todo parece indicar, no obstante, que esta experiencia limitada a siete personas term in en un fracaso, y que la suerte corrida por el grupo seleccionado no difiri de la suf rida por la inmensa mayora de los desaparecidos cuya vida qued definitivamente a merced de sus captores. La experiencia se inicia a los pocos meses del secuestro -en la ciudad de La Pla ta- de siete estudiantes universitarios o jvenes graduados (Legajos N 2582-2835-28202818). Sus familiares fueron informados por el Comisario Nogara que estaban detenidos e n la Brigada de Investigaciones (Legajos N 2818-2821-28222852-2853), e incluso autorizados a visitarlos, siempre con la recomendacin de guardar estricta reserva . Despus de un ao, cuando la experiencia estaba prxima a culminar, se solicit a los respectivos padres una suma de dinero, para que al ser liberados clandestinament e los detenidos pudieran viajar al exterior. Incluso uno de ellos fue llevado ante un escribano para autorizar la salida del pas a su hijito y de un automvil de su propiedad. Ofi ci como intermediario de estas tramitaciones el padre Cristian Von Wernich (Legajos N 6893-683-1277-3944-2818-2820-2821-2822-2852), capelln de la Polica provincial, quien visitaba asiduamente a los jvenes, y bautiz al hijo de una detenida, nacido en el Centro Clandestino, antes de entregarlo a sus abuelos. Estos jvenes continan desaparecidos, presumindose que han sido asesinados en un simulacro montado por sus captores, quienes fraguaron la falsa salida al exterior de los mismos. Otro de los Campos pertenecientes a este circuito funcionaba en la localidad de Lisandro Olmos, cerca de la ciudad de La Plata, en la antigua planta transmisora de Radio Provincia. Era conocido como el Casco y tambin como "La Cacha", aludiendo a un personaje televisivo, "La bruja Cachavacha" que haca desaparecer a la gente. Es un edificio de tres plantas que poda albergar a unos cincuenta prisioneros. El 20 de julio de 1984 miembros de la CONADEP acompaados de varios testigos realizaron una inspeccin ocular. Pudieron constatar que el edificio principal ha sido demolido, pero se mantiene en pie el lugar destinado a los interrogatorios. Las seoras Nelva Mndez de Falcone (Legajo N 3021) y Ana Mara Caracoche (Legajo N 6392) descubren luego de remover ligeramente un montculo visible a varios metros de distancia, varios jarritos con el sello del Regimiento 7, en los que les daban l a comida, as como algunos carreteles de porcelana de alambre de cobre arrollado, que haban visto durante su detencin en "La Cacha". Tambin fueron reconocidas unas estructuras de hierro con alambre, que servan de "boxes" para evitar la comunicac in de los detenidos entre ellos. Unos cien metros ms adelante pudo constatarse la existencia de dos cavidades de aproximadamente cinco metros por tres, y de un metro veinte de profundidad cada una, que coinciden con el lugar donde estuvieron los stanos del edificio. All tambin encuentran una baldosa blancuzca con dibujos rojos, que conduca al bao y cocina; por ltimo un cartel con la leyenda "Arca Restringida". Otros testimonios registrados en la CONADEP establecen que el funcionamiento del C.C.D. estaba a cargo de integrantes de las diversas fuerzas de seguridad que

operaban en el rea 113, es decir, Ejrcito, Armada, Servicio Penitenciario y SIDE, y por supuesto, Polica de la Provincia de Buenos Aires. El traslado de y hacia otros centros era continuo y las legalizaciones se operab an frecuentemente a travs de las comisaras de La Plata, pero otras veces los detenido s eran depositados mucho ms lejos, en seccionales policiales de Avellaneda, Lans o del conurbano oeste. El circuito del rea 113 se complet con el "Pozo de Arana". "Cuando llegu all, cre que era la entrada al infierno. Los guardias me empujaban de un lado al otro, como jugando al 'ping pong'; escuchaba los gritos desgarradores de los torturados y vea constantemente pasar gente camino a la mquina". (Pedro Augusto Goin, Legajo N 2846). Durante el reconocimiento efectuado por la Comisin el 24 de febrero de 1984, los testigos ubicaron perfectamente tanto el entorno fsico, en las cercanas de las vas del ferrocarril, como cada uno de los detalles del edificio, actualmente ocupado por el Destacamento Policial de Arana, dependiente de la Comisara Sta. de La Plata. Esa conexin tambin existi mientras funcionaba como C.C.D., segn surge de varios de los testimonios: "Tuvimos conocimiento de que el Dr. Fanjul Maha -dicen sus familiares- estuvo secuestrado en la Brigada de Investigaciones de La Plata; de all fue llevado a la Comisarla 5ta. donde permaneci por varios meses. Posteriormente fue visto en Aran a, en la Brigada de Investigaciones, y de nuevo en Arana, donde se pierde su rastro " (Legajo N 2680). Por la ubicacin del centro en un paraje descampado, el mismo parece haber sido utilizado en forma habitual para ejecuciones. Hay testimonios que sealan el ruido frecuente de disparos, y un liberado que tuvo ocasin de recorrer el lugar, seal la presencia de impactos de bala en algunas paredes. "Fui secuestrado a la una de la maana, en el domicilio de mis padres, por persona l militar al mando del Capitn Bermdez. Me llevaron a Arana, para ser interrogado y torturado. En ese lugar pasaba gran cantidad de gente, especialmente durante la noche. Eran frecuentes los comentarios de los guardias 'se es boleta' " (Nstor Bus so - Legajo N 2095). Es precisamente a partir de testimonios ofrecidos por dos ex agentes de Polica de la Provincia de Buenos Aires que puede reconstruirse el procedimiento que empleaban para hacer desaparecer los restos de los detenidos que eran asesinados en el pro pio campo: "Se los enterraba en una fosa existente en los fondos del destacamento, siempre de noche. All se colocaban los cuerpos para ser quemados, disimulando el olor caracterstico de la quema de carne humana, incinerando simultneamente neumticos" ( ... ) (Legajo N 1028). Por su parte Juan Carlos Urquiza, quien se desempeaba como chofer del Comisario Verdn, manifest ante la Comisin, que si bien no puede considerarse al Pozo de Arana especficamente como campo de "liquidacin final" l tiene elementos para asegurar -merced al conocimiento que del manejo del campo le proporcionaba su posicin al servicio de uno de los responsables del circuito-, que all se realizaba n frecuentes ejecuciones, ms all de las muertes ocurridas durante las sesiones de tortura: "A la fosa que haba la llamaban 'capacha' y en otros campos pude ver otras simila

res. Eran pozos rectangulares de dos metros de largo por sesenta centmetros de profundidad. All ponan los cuerpos, los rociaban con gas oil y los quemaban" (Lega jo N 719). El Vesubio Este centro clandestino estaba ubicado en La Tablada, provincia de Buenos Aires, cerca de la interseccin del Camino de Cintura con la autopista Ricchieri, en un p redio del Servicio Penitenciario Federal. Se compona de tres construcciones, una de ell as con stano, y una pileta de natacin aledaa. Su nombre clave para las fuerzas que operaban all fue "Empresa El Vesubio"; el "grupo de tareas" estaba provisto de credenciales que certificaban su pertenencia a dicha "empresa". Su existencia co mo centro de detencin ilegal podra remontarse al ao 1975, aunque entonces era denominado "La Ponderosa" (Legajo N 7170). En 1976 habra funcionado bajo la jurisdiccin del I Cuerpo de Ejrcito, cuyo jefe era el General Guillermo Surez Mason (Legajos Nros. 3048, 3524, 3382, 6769, 7170, 2529, 4124, 4151 y 7077), con dependencia directa de la Central de Reunin de Inteligenc ia (CRI) que funcionaba en el hospital del Regimiento 3 de La Tablada, cuyo jefe er a el entonces Coronel Federico Minicucci (Legajos Nros. 7169, 2262, 98, 1310). El testimonio de Elena Alfaro (Legajo N 3048) resume con precisin las principales de este C.C.D., coincidiendo otros liberados con tales descripciones: "El General Surez Mason visitaba peridicamente el campo. El da de mi liberacin fui interrogada por l acerca del conocimiento por parte de mis familiares de mi embar azo y sobre mis planes de vida para cuando saliese. El Mayor Durn Senz (corroborado por los Legajos Nros. 3048, 3382 y 7170), responsable del campo viva all de lunes a viernes y los fines de semana viajaba a su casa en Azul". "El responsable de los guardias era el suboficial penitenciario Hirschfeld" (corroborado en los Legajos Nros. 7170 y 3048). "Asimismo, la seguridad estaba a cargo de personal del Servicio Penitenciario Fe deral, seis suboficiales en total, que hacan guardia en las "cuchas" (especie de nichos donde estaban los prisioneros). Estas personas eran de importancia fundamental para el mantenimiento del clima de terror imperante en el campo. De ellos dependan los detenidos para comer, ir al bao o higienizarse". "En junio de 1977 tom la jefatura del campo un grupo de oficiales de infantera del Ejrcito proveniente del Regimiento 6 de Infantera de Mercedes. Todos los integrant es del FTE (Fuerzas de Tareas Especiales) bajo el mando de Surez Mason, fueron promovidos a fines de 1977 como premio al trabajo realizado. Grupos de Tareas pertenecientes a otras fuerzas utilizaron las instalaciones del campo en distint as oportunidades, como en el caso de mi secuestro y el de mi marido, Luis Fabri, qu ien fue ejecutado por el GT 4, de la Aeronutica de Crdoba". "El rgimen de terror imperante, la falta de referencias, la prdida de identidad al ser designados con un nmero, la incertidumbre y las vejaciones permanentes, constituan una constante tortura psquica. Muchas veces fuimos amenazados con presenciar la tortura de familiares y en algunas oportunidades as! fue. En mi caso, tuve que v

er cmo torturaban a mi marido. Otra detenida, Irma Beatriz Mrquez, fue obligada a presenciar la tortura de su hijo Pablo, de doce aos". De acuerdo con las constancias testimoniales obrantes en esta Comisin, 34 de las personas que estaban detenidas clandestinamente en El Vesubio en setiembre de 1978 fueron separadas en grupos. Los detenidos, con los ojos vendados y las mano s atadas a la espalda, fueron dejados en la proximidad de unidades militares en vehculos cerrados. A los pocos minutos, en todos los casos eran "descubiertos" po r personal militar que condujo a los prisioneros a distintos regimientos o comisara s de la Provincia de Buenos Aires. Ya "legalizados" fueron puestos a disposicin del Consejo de Guerra Especial Estab le, presidido por el Coronel Bazilis, el que se declar incompetente, girando las caus as a la justicia Federal. En un plazo muy breve, el Juzgado Federal a cargo del Dr. R ivarola, Secretaras de Curutchet y Guanziroli, sobresey a los acusados. A mediados de 1979 las vctimas de todo este proceso fueron dejadas en libertad desde los penales en los que cada uno estaba. Haban quedado sin embargo registradas en el expediente judicial las denuncias de algunas de las dramticas situaciones por ellos vividas. Hoy siguen en los estrados de la justicia procesos impulsados por algunos de los que estuvieron detenidos en El Vesubio (Legajos NI 5235, 5233, 5234 y 5232). Los edificios donde funcionaron la "enfermera", la "jefatura", las "cuchas" y el "quirfano" (con su inscripcin "si lo sabe cante, si no aguante"), no existen ms. Fueron demolidos ante la inminente visita de la Comisin de Derechos Humanos de la OEA. Sin embargo, a fines del ao pasado, el juez Dr. Ruiz Paz, y este ao la CONADEP, acompaados por testigos, encontraron entre los escombros las caractersticas baldosas descriptas por los ex cautivos, tambin restos de las "cuchetas" de hormign y pudieron determinar sobre el terreno el emplazamiento de cada dependencia descripta (Legajo N 3048). Sheraton (o Embudo) Se trata de un centro clandestino de detencin que funcion en la Comisara de Villa Insuperable, ubicada en la esquina de las calles Tapalqu y Quintana, partido de L a Matanza. En el organigrama de la represin dependa del I Cuerpo de Ejrcito a travs del Grupo de Artillera de Ciudadela. Un grupo de detenidos que estuvieron ah tomaron contacto, ya sea a travs de cartas o personalmente, con sus familiares. Ana Mara Caruso de Carri y su esposo, Roberto Eugenio Carri (Legajo N 1761 y 1771) fueron detenidos en su domicilio en Hurlingham. Sus tres hijas fueron reti radas por familiares de la Comisara de Villa Tesei. Esto ocurri el 24 de febrero de 1977 y a los diez das Ana Mara llam por primera vez a casa de sus padres. Hubo otras llamadas y, en una ocasin los dos pudieron entrevistarse con sus hijas en la plaza de San Justo. A partir del mes de julio del mismo ao se establece un intercambio de correspondencia entre los secuestrado s y la familia. Tanto en ocasin de la entrevista como para el acercamiento de las c artas, quien actu como intermediario fue un hombre que era llamado "Negro" o "Ral". Este mismo personaje aparece ante la familia de Adela Esther Candela de Lanzillo tti (Legajo 5003), intermediando para que sta, que haba sido detenida en Ramos Meja

el 24 de enero de 1977, pudiera visitar la casa de su hermana o llamarla por telf ono. Tal como en el caso del matrimonio Carri, el ltimo contacto se produce en los ltim os das del mes de diciembre de 1977. A Pablo Bernardo Szir (Legajo 3420) lo detuvieron el 30 de octubre de 1976 tambin en Ramos Meja. En noviembre de ese mismo ao llama por primera vez a su familia y desde entonces llam y escribi hasta que se entrevist con sus hijas en junio de 1977 . Quien arregl el encuentro fue un hombre que se haca llamar "Ral" y deca pertenecer a la Polica de la Provincia de Buenos Aires. "Me encontr con pap en una confitera de Ramos Meja. Tena marcas de torturas, las manos quemadas de cigarrillos; le faltaban dientes y estaba mucho ms flaco". En agosto y noviembre vuelve a encontrarse Pablo Szir con sus hijas y le cuenta que primero haba estado en la Comisara de Ramos Meja y en ese momento en la de Villa Insuperable donde tambin estaban Roberto Carri y la esposa, Adela Candela y Hctor Germn Oestergheld. Adems agrega que cada tanto eran todos trasladados al cuartel de Ciudadela donde les hacan escribir un trabajo. Ana Mara Caruso de Carri, en una carta, cuenta a sus hijas: "Ahora est con nosotros 'el Viejo' que es el autor de 'El Eternauta' y el 'Sargen to Kird'. Se acuerdan? El pobre vicio se pasa el da escribiendo historietas que hasta ahora nadie tiene intenciones de publicarle". Juan Marcelo Soler y Graciela Moreno de Rial (Legajo 3522 y 1756) haban sido detenidos el 29 de abril de 1977 en su domicilio en Tmperley. Vivan en pareja con dos hijos del primer matrimonio de Graciela y otro que era de ambos. Sus familias tambin recibieron correspondencia y llamados telefnicos de Graciela hasta diciembre del mismo ao. Una vez ms aparece mencionado en las cartas el llamado "Negro" o "Ral". Ana Mara Caruso de Carri dice refirindose a la pareja: "Aqu con nosotros, hace unos das, est un pibe que fue cura durante diez aos y abandon porque tuvo problemas con el obispo. Despus se cas y tiene una nena de tres aos. La mujer tambin est aqu". Cotejando legajos, fotos, cartas y fechas, se pudo determinar que, efectivamente , el ex cura al que se refera Ana Mara, era Juan Marcelo Soler y de las cartas que ambos hicieron llegar a la familia y a sus hijos surge la evidencia de que estaban en el mismo lugar. Por otro lado, Luisa Fernanda Candela, hermana de Alicia Esther (Legajo N 5003), relata: "Cuando fui al Cuartel de Ciudadela vi estacionado en ese lugar el auto en el qu e venta 'Ral' con mi hermana. Era un Citroen gris. Ped hablar con el Tte. Cnel. Fichero qu e en ese momento era autoridad en dicho organismo y me atendi una persona que se identific como su asesor, el Capitn Caino, a quien le ped por Adela. Me dijo que volviera a verlo, que l iba a averiguar. Despus de varias das y venidas al Cuartel nunca ms me atendi. En una de las oportunidades en que despus vi a mi hermana, me coment que le haban dicho que mi ta y yo habamos estado preguntando por ella en el Cuartel". Qu se proponan quienes tenan detenidas ilegalmente a un grupo de personas a las que permitan ponerse en contacto con sus familiares? No podemos contestarnos esta obstinada pregunta. Transcribimos dos prrafos de cartas de Ana Mara Caruso de Carri: "... a esa oficina vamos a trabajar casi todos los das. El otro da vinieron de vis ita (a la oficina) seis generales, entre ellos Vaquero, Sasiain, Juregui y Martnez... los qu

e estbamos all no ramos todos sino un seleccionado de cuatro solamente, entre los que estbamos pap y yo". , "...de todos modos hay algunas cosas que nos preocupan. En primer lugar, lo nues tro no s cmo va a terminar. Este fin de ao, antes de que se concretaran los pases, estuvieron hablando a ver qu hacan con nosotros; supongo que la discusin debe haber sido en la Brigada. All hubo tres posiciones: unos decan que ya la guerra estaba casi terminada y nosotros ya no prestbamos ninguna utilidad, por lo tanto haba que matarnos; otros decan que ya no ramos tiles y que haba que pasarnos a disposicin del P.E.N. y otros decan que seguamos siendo tiles y que lo bamos a ser por un tiempo largo y por lo tanto no podamos seguir viviendo en esta situacin por tanto tiempo. Como no hubo acuerdo, la discusin se posterg, lo cual es favorable, creo yo, porque a medida que pase el tiempo la cosa se ablanda y es ms difcil matarnos" (Legajo N 1761 y 1771). Ninguno de los detenidos desaparecidos citados ms arriba volvi a tener contacto co n la familia desde ese diciembre de 1977. Sus captores por fin haban tomado la decisin. Campo de Mayo A partir de testimonios y denuncias que eran concordantes en cuanto a descripcin de lugares, ruidos caractersticos y planos que se fueron confeccionando del lugar, s e realizaron dos procedimientos en la guarnicin a travs de los cuales pudieron constatarse dos lugares, que fueron reconocidos por los testigos: uno ubicado en la Plaza de Tiro, prximo al campo de paracaidismo y al aerdromo militar y el otro perteneciente a Inteligencia, ubicado sobre la ruta 8, frente a la Escuela de Su boficiales Sargento Cabral. El primero fue el que alberg a mayor nmero de detenidos-desaparecidos y era conocido como el "Campito" o "Los Tordos". Se accede al mismo por un camino que comienza al costado de las dependencias de Gendarmera Nacional, que es de tierra, y por otro camino, actualmente asfaltado, que comienza frente al polgono de tiro en forma perpendicular a la izquierda de la ruta que por dentro de la guarnicin une la ruta 8 con Don Torcuato. Los planos que se haban ido confeccionando con los datos de los liberados coincida n con la carta topogrfica del lugar correspondiente al ao 1975, que se obtuvo en el Instituto Geogrfico Militar, en cuanto a la existencia de tres edificaciones gran des y un galpn, ninguno de los cuales existe actualmente, notndose que en el lugar correspondiente existen pequeas depresiones en el terreno y durante el procedimie nto los testigos reconocen tambin escombros pertenecientes a las antiguas construcciones y detalles en rboles y zonas de terreno. En el sitio los testigos ubicaron los lugares donde se encontraban los edificios y galpones que sirvieran de lugar de cautiverio, por lo cual tanto para la Comisin como para los testigos qued suficientemente acreditado que se era el lugar donde existi el C.C.D. Cuando los detenidos llegaban al "Campito" eran despojados de todos sus efectos personales y se les asignaba un nmero como nica identidad, all dentro pasaban a

perder toda condicin humana y estaran de ah en ms DESAPARECIDOS para el mundo. Javier Alvarez (Legajo N 7332) recuerda: "Lo primero que me dicen es que me olvidara de quin era, que a partir de ese momento tendra un nmero con el cual me manejara, que para m el mundo terminaba all". Beatriz Castiglioni (Legajo N 6295) a su vez afirma: "Un sujeto nos dijo que estaban en guerra, que yo y mi marido estbamos en averiguacin de antecedentes, que seramos un nmero, qu estbamos ilegales y que nadie se enterara de nuestro paradero por ms que nuestros familiares nos buscaran" . Despus se los tiraba en alguno de los galpones donde permanecan encadenados, encapuchados y con prohibicin de hablar y de moverse, slo eran sacados para llevarlos a la sala de tortura, sita en uno de los edificios de material. Juan Carlos Scarpati (Legajo N 2819) cuenta: "Cuando me detuvieron fui herido de nueve balazos. Primero me llevaron a un luga r que llamaban -segn supe despus- "La Casita", que era una dependencia de Inteligencia. Luego de unas horas me llevaron al "Campito" donde permanec sin ms atencin que la de una prisionera ginecloga que me suministr suero y antibiticos en la "enfermera" ubicada en el mismo edificio donde se torturaba. En ese lugar no s e escatimaba la tortura a terceras personas, e incluso la muerte para presionar a los detenidos y hacer que hablasen. La duracin de la tortura dependa del convencimient o del interrogador, ya que el lmite lo pona la muerte, que para el prisionero signif icaba la liberacin". La seora Iris Pereyra de Avellaneda (Legajo N 6493 y 1639) declara: "Fui detenida junto con mi hijo Floreal, de 14 aos, el 15 de abril de 1976. Busca ban a mi marido, pero como ste no estaba nos llevaron a nosotros dos a la Comisara de Villa Martelli. Desde, all me condujeron encapuchada a Campo de Mayo. All me colocaron en un galpn donde habla otras personas. En un momento escuch que uno de los secuestrados habla sido mordido por los perros que tenan all. Otra noche escuch gritos desgarradores y luego el silencio. Al da siguiente los guardias comentaron que con uno de los obreros de Swift 'se les haba ido la mano y haba muerto'. Sal de ese campo con destino a la penitenciara de Olmos. El cadver de mi hijo apareci, junto con otros siete cuerpos, en las costas del Uruguay. Tena las manos y los pies atados, estaba desnucado y mostraba signos de haber sufrido horribles torturas". El da 22 de abril de 1976 el Comando de Institutos Militares solicita por nota la puesta a disposicin del Poder Ejecutivo Nacional de Iris de Avellaneda, en dicha nota se especifica la dependencia en la que haba estado detenida: el Comando de Instituto s Militares. Hugo Ernesto Carballo (Legajo N 6279) fue detenido en el Colegio Militar de la Na cin, donde cumpla su servicio militar, el da 12 de agosto de 1976: "Primero me llevaron a la enfermera del Colegio, donde me vendaron y amordazaron. De all me trasladaron en un carrier a un centro de detencin clandestino, donde me ubicaron en un galpn grande. Me encadenaron un solo pie porque el otro lo tena enyesado. Haba muchos detenidos ah y continuamente se oan gritos, ladridos de perros y motores de helicpteros. Permanec varios das en ese lugar hasta que me condujeron nuevamente al Colegio, junto con otros dos compaeros. Durante el trayecto fuimos golpeados hasta que llegamos y nos dejaron tirados en una habita cin. Al rato llegaron varios oficiales, entre ellos el General Bignone, quien nos exp

res que en la guerra sucia haba inocentes que pagaban por culpables, y nos licenci hasta l a baja. Durante mi cautiverio en Campo de Mayo fui interrogado en una habitacin por un sujeto que se haca llamar el 'doctor'. Al salir de ah hicieron que un grupo de per ros me atacase". Beatriz Castiglione de Covarrubias, que fue detenida junto con su esposo, y esta ba embarazada de 8 meses, refiere: "A mi esposo lo llevaron a un galpn grande. A m me llevaron primero a un galpn chico donde haba otra gente y luego a una habitacin de otro edificio. Ah tambin haba ms detenidos. Cuando me interrogaban me amenazaban dicindome que tenan todo el tiempo por delante y que luego de tener el chico 'me iban a reventa ?. El 3 de mayo de 1977 nos comunicaron que nos iban a liberar. Nos pidieron disculpas porque se haban equivocado. En el viaje nos dijeron que si contbamos algo de lo qu e haba pasado nos buscaran de vuelta y 'nos reventaran' luego de lo cual nos dejaron en la Zona de Tigre". Serafn Barreira (Legajo N 5462) estuvo detenido en "El Campito" en la misma poca, junto con su esposa, que tambin estaba embarazada y recuerda: "...en el lugar, al cual entramos por la puerta 4, haba mucha gente que venia de distintos centros clandestinos del pas. Mientras estuve hubo dos partos en otro g alpn de material cercano. A los nios nacidos se los llevaban enseguida". Hasta mediados de 1977 los partos se efectuaban en los galpones: en esa fecha Scarpati relata que vino al lugar un mdico de Campo de Mayo, quien opin que en ese lugar no haba condiciones mnimas para atender los partos, a partir de lo cual las parturientas eran llevadas al Hospital de Campo de Mayo donde se les haca induccin y cesreas en la poca de trmino del embarazo. El C.C.D. estaba prcticamente dirigido por los "interrogadores" quienes eran los que tenan a su cargo las decisiones sobre tortura, liberacin o traslado. La custodia l a cubra personal de Gendarmera Nacional y el lugar estaba bajo dependencia del Comando de Institutos Militares. Este C.C.D. habla sido acondicionado para el mes de marzo de 1976 y, segn declara ante la CONADEP un miembro del GT2 (Rodrguez, Oscar Edgardo, Legajo N 717 1) se le encomend la resolucin de los problemas logsticos de instalacin del campo a pedido del Jefe de Inteligencia de Institutos Militares, Coronel Ezequiel Verpla etsen, para asegurar una puesta en funcionamiento rpida y eficaz del C.C.D. El lugar constaba de tres edificios grandes de material, los baos y otras depende ncias, todos de construccin antigua y 2 galpones de chapa. Esta Comisin, mediante el anlisis de legajos, de los datos proporcionados por el Centro de Computacin y la exhibicin de fotografas a testigos, logr establecer la identidad de un buen nmero de personas de las cuales no se haba tenido noticia alguna desde su desaparicin y que en algn momento pasaron por los galpones de este C.C.D. Mediante estos testimonios y correlaciones, y los procedimientos realizados se l lega a develar la operatoria de este C.C.D. pese a la destruccin de pruebas y rastros. Los detenidos que all estuvieron cautivos, luego de un tiempo, eran trasladados h acia un destino desconocido, siendo cargados en camiones, los que en general se diriga n hacia una de las cabeceras de las pistas de aviacin prximas al lugar.

"Los traslados no se realizaban en das fijos y la angustia adquira grados desconocidos para la mayora de los detenidos. Se daba una rara mezcla de miedo y alivio ya que se tema y a la vez se deseaba el traslado ya que si por un lado significaba la muerte seguramente, por el otro el fin de la tortura y la angusti a. Se senta alivio por saber que todo eso se terminaba y miedo a la muerte, pero no era el miedo a cualquier muerte -ya que la mayora la hubiera enfrentado con dignidad- si no esa muerte que era como morir sin desaparecer, o desaparecer sin morir. Una muer te en la que el que iba a morir no tena ninguna participacin: era como morir sin luch ar, como morir estando muerto o como no morir nunca" (Legajo N 2819). El otro lugar dentro de esta guarnicin que sirvi como lugar de interrogatorio y de detencin clandestino es el perteneciente a Inteligencia, conocido como "La Casita " o "Las Casitas", tambin fue reconocido por esta Comisin con testigos. Mario Luis Perretti (Legajo N 3821) cuenta: "Me detuvieron el 7 de junio de 1977 a media cuadra de mi domicilio, en la local idad de San Miguel. Me llevan encapuchado a un lugar donde al bajarme me hacen subir una loma muy empinada, como de cemento, introducindome a un lugar que ellos llamaban "La Parrilla". Me amenazan con traer a mi esposa y a mi hijo. Recuerdo que cuatr o o cinco das antes del 20 de junio escuchaba voces de mando para hacer marchar a soldados y tambores, y por la noche y los fines de semana oa que cerraban un cami no de acceso, por el que durante el da se escuchaba pasar vehculos". Al efectuar la inspeccin ocular reconoce el terrapln existente en el lugar, como l a loma de cemento que le hicieran subir al llegar. Tambin hay denuncias que ubican otro CCI) en la prisin militar existente en Campo de Mayo (Rodrguez, Aldo, Legajo 100; Pampani, Jorge, Legajo 4016).

Centros Clandestinos de Detencin Las Flores - Monte Pelone - Olavarra Los partidos de Tandil, Azul, Las Flores y Olavarra fueron severamente castigados por la represin. En su marco territorial se secuestr, tortur y se mantuvo a hombres y mujeres ilegtimamente privados de su libertad muchos de los cuales an hoy se desconoce su paradero. Tal como se desprende de lo referido por los testigos, existi una estrecha vincul acin entre estos campos, ubicados en el rea de Seguridad 124, cuyo Jefe en el momento de los hechos denunciados era el entonces Teniente Coronel Ignacio Anbal Verdura, a su vez jefe del Regimiento 2 de Tiradores Blindados de Olavarra. Algunas de las vctimas aparecieron en el Regimiento 10 de Tandil, o en la Crcel de Azul, correspondientes a la Sub-zona de Seguridad 12, mientras que otros prosiguieron su cautiverio clandestino en la Brigada de Investigaciones de La Plata, ya en juris diccin de la Sub-zona 11, bajo dependencia del I Cuerpo de Ejrcito. Del material examinado se puede concluir que el itinerario ms frecuente impuesto a los detenidos era el siguiente.

Refiere Francisco Nicols Gutirrez (Legajo N 2319): "...que es secuestrado de su casa de la Ciudad de Tandil el 13 de septiembre de 1977. Le preguntan por el domicilio de su hija. Es conducido a Olavarra y luego a Las Flores". (..........) "Al llegar a la Brigada de Las Flores y al no aportar datos sobre su hija es lle vado as encapuchado y esposado a la mquina donde le aplican la picana". (..........) "Luego lo llevan a un calabozo, por tres das no le dan de comer y escucha la voz de sus dos hijas. A los cuatro das es conducido a La Plata junto a su hija Isabel y su esposo. En la Brigada de Investigaciones de esta ciudad, luego que su hija y el marido fueron llevados a Arana para ser interrogados, los alojan a los tres juntos en u na celda". Por su parte Ricardo Alberto Cassano (Legajo N 2643) denuncia haber estado secuestrado en el Regimiento de Olavarra, en Sierras Bayas y en Las Flores por espacio de casi dos meses; Carlos Leonardo Genson (Legajo N 2646) en el Regimiento de Olavarra; Osvaldo Ral Ticera (Legajo N 2644) tambin; Juan Jos Castelucci (Legajo N 2642), refiere haber estado en Monte Pelone, en donde dice haber visto a Jorge Oscar Fernndez y explica que para aplicarle la picana elctrica ponan en marcha un generador, agrega que all lo fotografiaron; y Osvaldo Roberto Fernndez (Legajo N 2645), que es llevado a Monte Pelone. Mario Mndez, liberado de un centro clandestino de detencin de Tandil, trae a la CONADEP un anillo que hall en el interior de un abrigo con manchas de sangre que le fuera entregado mientras estaba prisionero. Exhibido que fue a la seora Lidia Gutirrez, sta lo reconoce como el anillo de casamiento de su hermana Isabel (Legaj o N 2320) que permanece desaparecida al igual que su esposo Juan Carlos Ledesma. En el procedimiento realizado por la CONADEP el 29 de febrero de 1984, los testi gos Cassano, Genson, Fernndez y Lidia A. Gutirrez reconocen el vivac de Sierras Bayas o Monte Pelone como el C.C.D. en donde estuvieron prisioneros. Genson dice que desde una carpa en donde dorma vio el escudo nacional, en el frente de un edifici o. Que tambin los platos tenan la inscripcin del Ejrcito Argentino. Fernndez reconoce el desnivel de la entrada y el piso de madera de una de las habitaciones y el lu gar donde estuvo junto con Genson y Castelucci. Lidia Gutirrez reconoce la cocina, y expresa que en los platos deca "Ejrcito Argentino". Individualiza un lugar en dond e estaba la guardia. Cobra especial relevancia el testimonio de Lidia Araceli de Gutirrez (Legajo N 194 9), quien es secuestrada el 16 de septiembre de 1977 de su casa, en la ciudad de Olavarra: "...que un grupo armado fue a su casa preguntando por su hermana... que al da siguiente es secuestrada junto con su esposo. Su hermana tambin fue secuestrada con su esposo Juan Carlos Ledesma y una bebita de ambos de cinco das, que no estaba an inscripta, fue abandonada en un canasto en la puerta de la Comisara de Cachar..." (..........) "Que durante el viaje iban apilando un cuerpo sobre otro de las personas que iba n secuestrando"

"Que los llevaron a la Brigada de Investigaciones de Las Flores y refiere que vi o a varios secuestrados ms cuyos nombres da." (..........) "Se enter por su madre que en dicho sitio tambin habla estado prisionero y tortura do su padre... tambin encuentra en el bao ropa y un bolso de su hermana... que un grupo va a Monte Pelone y otro a la Brigada de Investigaciones de La Plata, ...q ue en Monte Pelone, por debajo de la venda puede observar a un soldado con uniforme militar haciendo guardia y mucha gente con traje de fajina... que ese primer da v enan de a ratos a golpearlos y a ajustarles las esposas hasta que sangraran las muecas ... que los que torturaban venan de afuera en un Fiat 1500... que la comida era poca y mala y la higiene nula... que a Alfredo Maccarini de Olavarra lo torturaron mucho y la misma noche que lo trajeron se lo llevaron... que no puede asegurar que el coron el Verdura torturara, pero s que era el responsable de Monte Pelone... de ese lugar los que salieron fue ste el resultado: Oscar Fernndez, muerto, estaba sano; Alfredo Maccarini, desaparecido; Pasucci, alterado mentalmente y Jorge Toledo que pas como detenido legal y se suicid en la Crcel de Caseros...". Centros Clandestinos de Detencin en Mar del Plata Tal como ocurri en otros lugares del pas, la labor de la Delegacin local de la CONADEP realiz una tesonera y minuciosa labor de investigacin que le permiti establecer la existencia de seis C.C.D. perfectamente localizados a travs de las denuncias de un grupo importante de personas que haban estado all detenidas entre los aos 1976 y 1978. Los lugares individualizados, todos ellos objeto de una inspeccin por parte de la Comisin Nacional fueron: Escuela de Sub-Oficiales de Infantera de Marina (ESIM) Base Naval de la Armada Base Area Militar Cuartel Central de Bomberos Destacamento policial de Batn Se estableci aqu tambin la estricta coordinacin entre las tres Fuerzas, as como la conexin con otras reas represivas. En este sentido resulta esclarecedor el testimo nio ofrecido por la Sra. Marta Garca de Candeloro (Legajo N 7305), psicloga, quien fue detenida junto con su marido -abogado- el 7 de junio de 1977 en Neuqun, Capital. Despus de pasar ocho das alojados en la Delegacin de la Polica Federal incomunicados pero con conocimiento de sus familiares, que haban viajado desde Ma r del Plata, el matrimonio es trasladado a esta ciudad, previa una corta etapa en el C.C.D. "La Escuelita" de Baha Blanca. Segn manifestaciones del jefe de Inteligencia de la VI Brigada de Neuqun a miembros de la A.P.D.H. de esa ciudad, estaban en conocimiento del traslado del Dr. Candeloro y su informacin tambin lleg a conocimiento de Marta Garca de Candeloro, quien el ltimo da de su detencin en Neuqun escuch como uno de los custodios llamaba al GADA 601, "comunicando que ya tenan al detenido y preguntando qu hacan con su mujer..." Sin embargo, toda informacin con respecto a los detenidos fue negada por esa reparticin militar, as como por cualquier otra dependencia de las Fuerzas de Seguridad consultada por los familiares. Mientras tanto, los detenidos eran alojados clandestinamente en la Base Area de M ar del Plata, a donde llegaron con los ojos vendados. El tipo de procedimiento util

izado con los esposos Candeloro no difiere de los utilizados en el secuestro de otras personas de la zona. "El avin nos condujo a Mar del Plata, a lo que ms tarde supe era la Base Area. Al llegar se oy gran movimiento de gente. Al bajarme por las escalinatas del avin uno de los hombres dijo a otro: "fijate como miran esos colimbas". Me introdujeron e n el bal de un coche e hice en l, por tierra, un trayecto muy corto. Me bajaron entre d os y se oy gran movimiento de gente que al parecer salieron a recibirnos (a mi esposo y a m). Baj alrededor de 20 o 30 escalones, se oyeron cerrar grandes puertas de hierro , supuse que el lugar estaba bajo tierra; era grande, ya que las voces retumbaban y los aviones carreteaban por encima o muy cerca. El ruido era enloquecedor... Uno de los hombres me dijo: 'As que vos sos psicloga? Puta, como todas las psiclogas. Ac vas a saber lo que es bueno' y comenz a darme trompadas en el estmago... El infierno haba comenzado. Estaba en el Centro de Detencin ilegal llamado la "Cueva" , instalacin ubicada en la Base Aeronutica de Mar del Plata, que haba sido una vieja estacin de radar, que ya no funcionaba como tal. Dirigida por un Consejo perteneciente a las tres armas. El lugar, salvo en los momentos de interrogatori os, controles, preparacin de operativos o traslados estaba a cargo de personas que cubran guardias desde las siete u ocho de la maana hasta el otro da a la misma hora. Al parecer uno de ellos era el responsable y de mayor grado, perteneciente a la Aeronutica, el otro perteneciente al Ejrcito". "La ltima vez que o a mi esposo fue el 28 de junio. Siempre lo llevaban a l primero (a la sala de tortura) y luego a mi. Esta vez fue al revs. En medio del interrogator io trajeron a mi marido le dijeron que si no hablaba, iban a matarme. Comenzaron a aplicarme la picana para que l oyera mis quejidos y l me habl a mi gritando: 'Querida te amo, nunca pens que podran a vos meterte en esto'. Estas palabras los enfurecieron, las ltimas frases eran entrecortadas, lo estaban picaneando, me desataron y me tiraron en mi celda", "Estaban ensaados con l, su interrogatorio no terminaba nunca. De pronto se oy un grito desgarrador, penetrante, an lo conservo en mis odos, nunca podr olvidarlo. Fu e su ltimo grito y de pronto el silencio. Mi esposo muri ese da, 28 de junio, vctima d e torturas". (Legajo N 7305) Sin embargo, an despus de la liberacin de Marta Candeloro, los familiares siguieron realizando gestiones en busca del paradero del abogado desaparecido. A fines de 1979 su esposa tom conocimiento de una comunicacin cursada por el Ejrcito en respuesta a un hbeas corpus interpuesto en 1977, en la que se informaba que el Dr . Candeloro habla sido abatido en un traslado, al intentar escapar, precisamente e se 28 de junio de 1977. La comunicacin haba quedado retenida en el despacho del juez Hoff. Tal actitud de indiferencia al drama que se vivi por parte del Poder judicial de Mar del Plata, lamentablemente no fue de carcter excepcional. En cambio, muchos abogados del foro local, en lugar de incurrir en desinters o el olvido como forma de renun ciar a

sus responsabilidades, realizaron las gestiones que les fueron requeridas, tanto en favor del Dr. Candeloro, como tambin de otros prestigiosos abogados secuestrados a fines de julio, los Dres. Arestin, Centeno, Alais y Fresneda, cuya suerte pudo esclarecerse a partir del testimonio ya mencionado: "Esa noche de espanto y de horror, que compart con Mercedes fue denominada por los represores 'la noche de las corbatas', ya que la casi totalidad de los prisi oneros ingresados eran abogados... Hay mucho ruido y msica a gran volumen; por momentos los gemidos y gritos de los torturadores superan la msica... Cuando los torturado res se fueron, tuve la sensacin como que haba quedado un tendal de moribundos... El Dr. Centeno se quejaba continuamente. En un momento, me sacaron de mi celda para que le diera agua... Estaba tirado en el suelo. Apenas pude subir mi capucha a l a altura de mis ojos. Ped que me sacaran las esposas. No le di de beber en el jarro de aluminio que me alcanzaron. Ya me haban alertado a m. Con una mano sub un poco su cabeza, moj mi vestido y le humedec los labios. No s si fue precisamente al da siguiente, pero hablan pasado varias horas. Los interrogadores volvieron, dijero n: Traigan a Centeno. Volvieron a torturarlo en ese estado. Pensamos (con Mercedes, su compaera de celda) que no iba a soportar. Y as fue. Lo asesinaron. Arrastraron su cuerpo, y debieron dejarlo contra nuestra puerta. Se oy un golpe contra la madera". Al cabo de un tiempo, Marta Candeloro fue trasladada a la Comisara IV de Mar del Plata, donde fue liberada meses despus. Junto con otros testigos particip de la inspeccin a ese local, que se mantiene sin modificaciones. Por el contrario, tant o en la Base Naval como en la Base Area, las refacciones efectuadas son considerables, pero contrariamente a las expectativas de quienes las ordenaron, no impidieron e l reconocimiento por parte de los denunciantes, quienes en el caso del procedimien to efectuado en "La Cueva", pudieron constatar que todo el local subterrneo donde funcion el C.C.D. estaba a punto de quedar disimulado. Otro tanto ocurri con las instalaciones del C.C.D. ubicado en la Escuela de SubOficiales de Infantera de Marina (ESIM), uno de cuyos alumnos, Prez, Oscar Horacio , declar a la CONADEP (Legajo N 6756): "Que en 1978, presume que puede ser julio o agosto, pudo observar mientras haca l a guardia en el Faro una ambulancia color blanco, colocada de culata, hacia unas construcciones que se encontraban justo frente al polvorn y disimuladas por un mdano. En estas circunstancias ve que sacan de las construcciones mencionadas una camilla y una bolsa blanca de regular dimensin, ambos elementos los introduce n en la ambulancia... Ante esta situacin se comunica con la guardia central, a lo q ue le contestan que dejara de mirar y se introdujera en su puesto, caso contrario, lo sancionaran. Tambin quiere aclarar... que en el ao '79, ltimos das de febrero, se acerca al lugar mencionado y junto con un grupo de aspirantes le ordenan destrui r esas construcciones pudiendo constatar que eran celdas de construccin precaria y de mu y reducidas dimensiones." (Legajo N 6756) Por su parte, un ex cabo aspirante de la ESIM, que declar en ocasin del procedimiento realizado por la Comisin a esa reparticin, manifiesta:

"El puesto de guardia, donde le toc hacer guardias repetidas veces, ubicado sobre la playa, hoy no existe, salvo unas chapas que quedaron en la arena. Que a su izqui erda est El Polvorn lugar en el que se arrojaban detenidos... que era de conocimiento entre el personal que el recinto ubicado a la derecha, luego de bajar la escalin ata, era utilizado pomo sala de tortura. El mismo estaba recubierto por fibra de vidrio.. . Que el dicente tena orden expresa de custodiar a los detenidos; que de noche no entraban , slo de da y eran llevados encapuchados. Que en una oportunidad vio al pasar un grupo de seis o siete personas de ambos sexos sin capucha pero custodiados por personas con armas. Que en una oportunidad vio que una joven era arrastrada por los pelos rumbo al Polvorn, por el camino que entonces era de tierra, que esto ocurri en el verano de l978." (Acta del 27 de junio de 1984). "Centros Clandestinos de Detencin en jurisdiccin del II Cuerpo De Ejrcito" Chaco Dependiente de la VII Brigada de Infantera con asiento en la ciudad de Corrientes , las operaciones represivas se coordinaron a travs de la Brigada de Investigaciones de Resistencia donde, segn denuncias recibidas, ya se habran verificado casos de secuestros y torturas durante el ao 1975. Cuando este mtodo se institucionaliz, se organiz un circuito de lugares para ser, utilizados como centros ilegales de detencin y de tortura. "Fui detenida en un operativo el 29 de abril de 1976 junto a mi hijo de 8 meses de edad en la ciudad de Resistencia. El personal que intervino, era de la Brigada de Investigaciones del Chaco. Inmediatamente me trasladaron a dicha Brigada, que se encuentra ubicada a escasos metros de la Casa de Gobierno". "En ese lugar me desnudaron y me sometieron a torturas consistentes en 'picana' y golpes por espacio de 48 hs., en presencia de mi hijo". (..........) "Asimismo fui violada y golpeada en la planta de los pies con un martillo por es pacio de tres horas. Al sexto da me llevaron a los calabozos de recuperacin, donde fui visi tada, interrogada y amenazada de muerte por el Coronel Larrateguy -Jefe del Regimiento del Chaco- En ese lugar permanec detenida junto a varios fusilados el 13 de diciembre en Margarita Beln". (..........) "Luego me llevaron a la Alcalda. Varias veces ms se repitieron estos traslados, co n torturas y amenazas". (..........) "El 23 de abril de 1977, en San Miguel de Tucumn, fueron secuestrados por persona l uniformado y de civil mi suegra N. D. V., de 62 aos y mi hijo de un ao y ocho mese s. Mi nio fue entregado en la Sede Central de la Polica Provincial a las 48 lis. Mi s uegra permanece an desaparecida". "Me sometieron a Consejo de Guerra y la condena que

me aplicaron -24 aos y 11 meses de reclusin- fue dejada sin efecto por la Corte Suprema de justicia el 5 de diciembre de 1983 (5 das antes de asumir las autorida des democrticas)". (G. de V. Legajo N 3102). Goya A mediados de mayo de 1977 empez a funcionar en la ciudad de Goya un C.C.D. dependiente del Batalln de Comunicaciones 121. "Fuimos llevados en una camioneta hasta el Hpico, que queda en la Avda. Sarmiento frente al Batalln de Comunicaciones". (Coronel - Legajo N 5677). La mayora de los secuestrados en este lugar eran agricultores y miembros de las Ligas Agrarias Correntinas. En casi todos los casos, el personal a cargo de los secuestros actuaba a cara descubierta, razn por la cual los detenidos pudieron identificar a casi todo el grupo. Adems, muchos de ellos se conocan entre s, por tratarse de una poblacin relativamente pequea. Entre los all detenidos estuvieron Pedro Crisoldo Murel -secuestrado en Claypole, Provincia de Buenos Aires- y Abel Arce, hoy desaparecidos, quienes fueron trasladados desde este Centro de Detencin hasta la Alcalda de Resistencia. Los detenidos que no fueron trasladados a Resistencia, pasaron del "Hpico" al Bat alln 121 donde se les comunic a sus familiares que estaban detenidos a disposicin del Poder Ejecutivo Nacional. No fue el caso del sacerdote Vctor Arroyo, de la dicesis de Goya, quien fue liberado directamente desde el centro clandestino luego de cinco das de detencin. Formosa Los C.C.D. que funcionaron en la Provincia de Formosa fueron el RIM, 29 (Regimie nto de Infantera de Monte N 29), con asiento en Formosa y la "Escuelita" de San Antoni o, instalada en la Divisin de Cuatrerismo de la Polica Provincial. Su jefatura, insta lada en el mencionado Regimiento, dependa de la VII Brigada de Infantera de Corrientes, al mando del General Cristino Nicolaides, durante el ao inicial del Proceso. "Fui detenido el 5 de agosto de 1976 apenas pasada la medianoche por un grupo de unas doce o quince personas, entre militares y civiles. Buscaban a mi hija, que no se encontraba all". "Me trasladaron sin vendas al Regimiento de Infantera de Monte N 29, donde permanec en un pasillo hasta las 18 horas de ese mismo da. A esa hora, me llevaron a una habitacin que est por detrs de la Guardia, donde pude observar un gran nmero de personas vendadas y esposas, que se encontraban en compartimientos separados, como si fueran caballerizas". (..........) "Permanec en el Regimiento 29 durante ms de 90 das, pudiendo ver a varias personas que hoy siguen desaparecidas, entre ellas a Zulma Cena, con quien fui careado". (Osiris L. Ayala 7- Legajo N 6364). Carlos Rolando Gens fue visto por Ismael Rojas (Legajo 6363) en el RIM 29. Carlos era conscripto y alumno de la Escuela Nacional de Comercio de Formosa y abanderado del turno nocturno. Fue secuestrado en la misma escuela. "En el Regimiento se me inform que se integrara un Tribunal militar para determina r el grado de culpabilidad de mi hermano, por encontrarse sirviendo a la Patria. S e lo acusaba de haber bailado en una fiesta con una extremista y estaba comprometido. El domingo 19 de septiembre de 1976 a las 13 horas un oficial se present en mi case y me orden que lo acompaara al Regimiento. All, se me dio la noticia de que mi hermano haba fallecido a consecuencia de un autoestrangulamiento con una camisa,

y que al caer haba sufrido un golpe en la columna, falleciendo por falta de atencin. Este militar me pidi que no le contara la verdad a mi mam, porque era muy triste" (Teot ista Gens de Ortiz - Legajo N 6957). "La Escuelita" "Fui detenido en mi domicilio de la localidad de Ibarreta, Formosa, por personal de la Polica Provincial. No me registraron en el libro de Entradas. A las 24 horas fui trasladado por personas de civil al Regimiento de Infantera de Monte NO 29. All me desnudaron, me vendaron y me despojaron de mis pertenencias. En un camin nos trasladaron a un lugar que luego reconoc como la 'Escuelita' o 'San Antonio', don de me torturaron al igual que a otros detenidos. Pude conversar con el Dr. Fausto C arrillo, abogado paraguayo exiliado en Formosa, hoy desaparecido, quien se encontraba muy mal por las torturas. Haba perdido las uas. Durante las sesiones de tortura, me hicieron firmar varios papeles, cuyo contenido yo desconoca, pero que fueron usad os en mi contra en el Consejo de Guerra" (Ismael Rojas - Legajo N 6363). Por ser Formosa provincia limtrofe, se registraron casos de coordinacin represiva entre Servicios de Inteligencia de ambos pases, lo que permiti el intercambio ileg al de prisioneros. Tal el caso del Dr. Carrillo, nombrado por Rujas, cuya esposa, de nacionalidad argentina fue secuestrada en Asuncin, donde se encontraba visitando a sus suegros, a la par que el abogado paraguayo se encontraba detenido en la "Escuelita" de Formosa. (Dr. Daz de Vivar, Francisco Javier - Legajo N 1739). "En una oportunidad me llevaron a un lugar distante 30 minutos del RIM 29. All, u n guardia en idioma guaran dijo: 'Aqu hay uno que no es paraguayo. Dganle al capitn que no queremos llevar gente que no sea paraguaya'. Se llevaron a 14 detenidos y a m me reintegraron al Centro Clandestino" (Osiris Ayala, Legajo N 6364). Misiones Los C.C.D. de Misiones registrados en la Comisin Nacional son: el Escuadrn 8 "Alto Uruguay" de Gendarmera Nacional, la "Casita" cercana al Rowing Club de Posadas, e l Servicio de Informaciones de la Polica Provincial, la Comisara 1 y la Delegacin de l a Polica Federal. Algunas de estas reparticiones slo se utilizaron como lugares transitorios para detenidos clandestinos. Los centros de Misiones estaban ntimame nte conectados con otros, instalados en las provincias vecinas, y sobre todo con la Brigada de Investigaciones del Chaco, todos bajo jurisdiccin del II Cuerpo de Ejrcito, con asiento en Rosario. Si bien no fueron grandes campos a la manera de otros instal ados en zonas ms densamente pobladas de nuestro pas, se identifican con ellos por la crueldad de los mtodos empleados, ya que la tortura indiscriminada fue el denominador comn. "Siendo delegado de la Federacin Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores en Apstoles, fui detenido el 8-12-75 y trasladado a dependencias del Regimiento 3 0 de Infantera de Monte, de donde me llevaron al Distrito Militar Misiones. Fui interrogado por unos oficiales quienes, al no obtener respuesta de mi parte, me llevaron a una casa 'operativa' donde fui torturado durante dos das. Me trasladar on luego al Escuadrn 8 Alto Uruguay de la Gendarmera. Volvieron a torturarme y se me

oblig a firmar declaraciones" (Ral Toms Gimnez - Legajo N 6947). "Fui detenido a la salida de mi trabajo en Posadas, el 5 de octubre de 1976, por personal de civil perteneciente al Servicio de Informaciones de la Polica de la provincia... Fui introducido en el bal de un auto y conducido a una casa en las a fueras de la ciudad de Posadas, ubicada en las cercanas del Club Rowing. Este lugar se utilizaba para interrogatorios, donde adems de las habituales torturas con picana s, golpes, simulacros de fusilamiento y quemaduras, se aplicaba la colgadura de los detenidos por los brazos o pies. Sufr todas esas torturas. Estando al borde del d elirio a causa de la sed, uno de los guardias me descarg un paquete de pimienta en la boca . Luego fui trasladado nuevamente a Informaciones, siendo torturado con picana Par a obligarme a firmar una declaracin, cosa que no pude hacer ya que tena paralizados en forma total los dos brazos. Me amenazaron con llevarme de nuevo a la casita.. o 'escuelita para mudos' como la llamaban ellos. Esto se produjo dos das antes de q ue me trasladaran a la Crcel de Resistencia" (Ricardo Caceres - Legajo N 7698). "Fui secuestrado el 20 de octubre de 1976. Los secuestradores, a medio vestir y atndome las manos con mi propio cinto, me metieron en una camioneta y me encapucharon. Me llevaron a un lugar que no pude reconocer, donde habla gran cantidad de personas. All fui picaneado. Antes de ser trasladado a Informaciones de la Polica provincial, estuve alojado en un lugar que posteriormente pude reconocer c omo la Delegacin de la Polica Federal en Posadas. All fui sometido a otra sesin de torturas con golpes y picanas. -En esa oportunidad perd una ua del pulgar del pie derecho, en circunstancias que no puedo recordar" (Anbal Rigoberto Velzquez Legajo N 7699). "Centros Clandestinos de Detencin en Santa Fe" Brigada de Investigaciones Guardia de Infantera Reforzada Comisara Cuarta C.C.D. en Rosario Fbrica Militar de Armas Porttiles "Domingo Matheu" A partir de las denuncias registradas en la Comisin, se ha podido establecer la existencia de cuatro C.C.D. que funcionaron como circuito dentro de la represin clandestina. Todos ellos -bajo la jurisdiccin del II Cuerpo de Ejrcito- correspond en al Area de Seguridad 212, cuyo jefe era en 1976 el Coronel Rolon (Legajo N 7503), mientras que el Coronel Jos Mara Gonzlez (Legajo N 7503) del Grupo de Artillera 121 se desempe durante ese ao y el siguiente como Jefe de Polica de la Provincia de Santa Fe. Y era precisamente la Brigada de Investigaciones, sita en Obispo Gelabert y San Martn, el lugar de recepcin de detenidos, tanto de la capital como de zonas aledaas. Luego de un corto proceso 'de "ablandamiento" eran conducidos a la Comisara 4', el centro de reunin de informacin (CRI) del rea. Cuando el nmero de detenidos as lo requera, algunos eran derivados a un local de la U.D.A. (Unin de Docentes Argentinos), que no era ocupado por el gremio, y se convirti en una espe cie de "aguantadero" para detenidos clandestinos. El final del circuito era la Guardia de Infantera Reforzada, desde donde generalm ente eran legalizados y remitidos a una crcel legal, o bien liberados. Y cabe sealar qu e el

rasgo particular de esta rea es sin duda la proporcin importante de personas que reaparecieron de una u otra forma, despus de padecer todo tipo de penurias en el circuito clandestino. El resto de la metodologa, incluyendo el robo y saqueo, no ofrece diferencias con las denuncias registradas en otras zonas del pas. La Sra. Mnica Martnez (Legajo N 7509) es secuestrada en Reconquista (Santa Fe) el 19 de octubre de 1976. A las 12 horas de su secuestro es trasladada a la ciud ad de Santa Fe, a las dependencias policiales ubicadas en Obispo Gelabert y San Martn. Es golpeada y torturada con picana durante varios das. A fines de noviembre es conducida "a una casa desocupada, junto con otras cinco personas, ubicada en la calle San Martn frente al Convento de San Francisco. En las paredes pudo ver afiches pertenecientes a UDA". All permanece 10 das, para ser luego trasladada a la Comisara 4a donde permanece dos meses. El 11 de febrero de 1977 es llevada a la Guardia de Infantera Reforzada quedando all hasta el 2 de mayo de 1977 en que es legalizada y conducida a Devoto. Brigada de Investigaciones Era un lugar de tortura y "ablande". Se torturaba en el entrepiso, es decir deba jo de la casa del jefe de la Polica Provincial, ubicada en la planta alta. Generalmente en este lugar se reciba a los secuestrados recin llegados, no slo de la ciudad, sino tambin de otros puntos de la provincia. "Esa misma noche somos trasladados de Reconquista a Santa Fe por personal de la Polica Federal de Santa Fe en un micro de la Fuerza Area, junto con otros once detenidos. Fuimos alojados en Obispo Gelabert y San Martn donde nos vendan los ojos y nos esposan". Testimonio de Alejandro Faustino Crdoba (Legajo N 7518). Guardia de Infantera Reforzada Se trata de un centro de detencin que reciba detenidos-desaparecidos y que los derivaba. Generalmente se los legalizaba pasando a las unidades carcelarias de l a zona. Stella Maris Vallejo (Legajo N 7505) y Patricia Traba (Legajo N 7505/1), fueron trasladadas de la Comisara en que estaban a la Guardia de Infantera Reforzada. El operativo estaba a cargo del Comisario Perizotti (Legajo N 7474 y 7505). Permanecieron durante un ao en ese lugar. "Durante los primeros meses fuimos constantemente interrogadas en ese lugar por personas que no se identificaban, encapuchadas y bajo amenazas. El traslado de l a habitacin donde estbamos alojadas hasta el lugar de interrogatorio era efectuado p or personal de la Guardia de Infantera Reforzada". Posteriormente fueron legalizadas . Comisara Cuarta A pesar de tratarse de un lugar legal de detencin, reciban constantemente detenido s no reconocidos. Evidentemente, dado que casi todos los testimonios que fueron recogidos por la CONADEP, Delegacin Santa Fe, sealan que en alguna oportunidad pasaron por este lugar, concluimos que se trataba de un centro de informacin. La tortura y los malos tratos eran el mtodo de interrogatorio. "En ese lugar ramos 26 o 27 personas detenidas. Mientras nos torturaban ponan en marcha un motor para evitar que los gritos se escucharan desde afuera" (Alejandr o F. Crdoba, Legajo N 7518). Otras denuncias que nos fueron efectuadas sealan que fueron trasladados presos detenidos en la crcel de Coronda para ser torturados e interrogados en la Comisara 41 (Efren 1. Venturini, Legajo N 7508 y Roberto Cepeda, Legajo N 7474). En el mes de noviembre de 1977 Ruben Viola (Legajo N 7519) es sacado del penal de

Coronda para ser trasladado a la Comisarla 4'. All es nuevamente torturado para obtener informacin y firma as una declaracin. Luego de varias sesiones de tortura e s interrogado por el Secretario del juzgado Federal Dr. Brusa (Legajo N 7474 y NO 7519) en la misma Comisara; cuando el declarante mencion al magistrado los apremios que haba sufrido, ste se ri y le aconsej que no insistiera en eso porque lo podran tratar peor an. Luego lo volvieron a llevar a Coronda. Asimismo, Ruben Maulin (Legajo N 7525) y Juan Carlos Pratto (Legajo N 7526) dicen en su testimonio que: "Cuando nos toman las declaraciones indagatorias en la seccional 4, en presencia del Juez Federal Mntaras (Legajo N 7474 y N 7518) y los Secretarios Monti (Legajo N 7474) y Brusa (Legajo N 7474 y 7519), nos encontrbamos descalzos, mojados y con signos de haber recibido apremios de todo tipo; y como ignorando nuestro estado nos preguntaban si habamos sido objeto de malos tratos y ante nuestra respuesta afirmativa respondieron que la habamos sacado liviana". C.C.D. en Rosario Esta parte importante del pas se encontr sujeta al accionar del II Cuerpo de Ejrcit o, cuya comandancia tiene asiento en Rosario, y en la cual se sucedieron los genera les Genaro Daz Bessone, Leopoldo Fortunato Galtieri y Arturo Juregui durante los aos de la represin. En el rea de referencia, el nmero de desapariciones fue menor en comparacin con otras zonas del pas, pero con la misma cuota de ilegalidad de las detenciones, to rturas y ensaamiento, que muchas veces culmin en asesinatos. Las caractersticas de funcionamiento de los grupos operativos en el sur de la pro vincia de Santa Fe vari segn las zonas. Villa Constitucin muestra algunas particularidades trgicas, ya que en esa localidad el terror se sembr sobre el conjunto de la poblac in. La represin en esta populosa zona fabril comenz antes del 24 de marzo de 1976, con el accionar de las "3 A" y otras bandas parapoliciales: "Viva con mi padre, mi madre y dos hermanos. El grupo que irrumpi en mi casa vesta de civil, nos sacaron de la pieza y el jefe nos pas un papel para que sealramos si conocamos a algunas personas. Haba tres nombres, los de Andino, Ruescas y Tonso... Mi padre se llamaba Pedro Antonio Reche y trabajaba en Acindar. Se lo llevaron y a la maana un hombre encontr su cadver y los de Tonso y Andino en el camino 'La Blanqueada'. (Testimonio de Rubn Pedro Reche). El testimoniante adjunta una revista, donde reconoce al jefe del operativo: Anbal Gordon ("Gente", 12 de febrero de 1984). Los trabajadores de Acindar fueron objeto de constantes represalias, y de los di versos testimonios recogidos surge la participacin combinada de organismos de seguridad con un grupo no gubernamental denominado "Los Pumas". Al respecto, vale la descripcin formulada en el testimonio del Comisario Inspecto r Carlos Roberto Rampoldi, quien se desempeara como jefe del Servicio de Informaciones de Villa Constitucin: "...en ese momento el grupo de Los Pumas estaba ya acantonado en la fbrica Acindar, cumpliendo tareas. Este grupo tenla su lugar de asentamiento cerca de V era y en ese momento haba en Villa una Fuerza de Tarea conformada por unos 40 hombres... estaban un mes y los renovaban por otro contingente; estaban dirigido s por personal de baja categora... con respecto al caso de Jorge Sklate... en esa poca estaban Los Pumas y la Fuerza de Tareas. Yo les pido verbalmente noticias pero decan que no saban, que iban a averiguar".

A partir de 1976, los detenidos comienzan a ser conducidos a dependencias del Ejrcito, como se desprende del testimonio de Jos Amrico Giusti, presentado ante la delegacin Rosario de la CONADEP: "El 1 de octubre de 1976 fui detenido por el Ejrcito en mi taller de Villa Constit ucin. Me trasladaron en un camin militar hasta m domicilio particular para cambiarme de ropa. Al salir de mi casa, me vendaron los ojos, me taparon con unas mantas y despus de dar unas vueltas me introdujeron en un galpn del Ejrcito". Los secuestrados en las localidades prximas a Rosario en gran parte confluan al C.C.D. del Servicio de Informaciones de la Jefatura de Polica Provincial, que centralizaba el accionar represivo. Por all pasaron cientos de secuestrados. Dich o centro estaba dirigido por el jefe de polica, Comandante de Gendarmera Agustn Feced, quien, a tenor de los testimonios recibidos, secuestraba y torturaba en f orma personal: "Feced me expres que iban a trasladar a mi hija a Jefatura y que me la entregaran. Me dijo que me entretuviera mirando las fotos de unos albures de gran tamao. No pude ver ms de dos pginas. Eran fotos en colores de cuerpos destrozados de ambos sexos, baados en sangre. Feced me expres que lo que estaba viendo era slo una muestra, que l era el hombre clave que iba a barrer con la subversin" (Testimonio de Teresa Angela Gatti, en autos caratulados "Agustn Feced y otros"). Relata el agente de polica Hctor Julio Roldn: "...Por orden del Comandante fueron sacados a la va pblica. Los hicieron sentar dentro del auto, que era un Fiat 128 celeste, y el Comandante Feced desde otro a uto les dispar a quemarropa con una metralleta". Igualmente, testimonia en sentido similar el agente Carlos Pedro Dawydowyz, de l a Seccin Mantenimiento de los vehculos empleados por el Servicio de Informaciones desde 1976 a 1978: "...en el ao 1977, aproximadamente, fueron sacadas 7 personas del Servicio de Informaciones... y se los traslada hasta Ibarlucea (localidad cercana a Rosario) bajo el pretexto de que seran trasladados a Coronda. Estos individuos no eran legales, estaban por izquierda; no estaban asentados en ningn Libro de Entradas ni nada po r el estilo, haban sido detenidos 2 o 3 das antes. Una vez en Ibarlucea se los hace descender cerca de la comisara de esa localidad, ms o menos 150 metros antes y los acribillan a balazos. En esa oportunidad estaba Feced, que comandaba todo y les grita a los empleados que estaban dentro de la Comisara y l mismo balea todo el frente del edificio con una ametralladora a los fines de hacer creer que era un intento de copamiento de la Seccional. Yo estaba presente en esa oportunidad y pude ver tod o lo que pas..." En otras oportunidades, en lugar del traslado al Servicio de Informaciones, se destinaban los secuestrados a algunos de los tantos campos de detencin de no meno r envergadura que existieron en esa zona. Entre ellos podemos citar La Fbrica Milit ar de Armas Porttiles, ubicada en la avenida Ovidio Lagos al 5200 de la ciudad de Rosario. "Hacia fines de junio viene al lugar Galtieri, Ese da nos dieron mate cocido con azcar y nos hicieron baar. El Comandante entrevist a cada uno personalmente. 'A mi me pregunt si sabia quin era l; me dijo que era la nica persona que poda decidir sobre mi vida". (Testimonio de Adriana Arce)

"Nos dijeron que tenamos un nmero y que cuando llegara' la persona que vena a vernos y nos llamasen por ese nmero, tenamos que responder. Esa noche vino el Segundo Comandante Juregui" (del mismo testimonio anterior). En caso de ser legalizados, los secuestrados eran remitidos a la Crcel de Coronda -en el caso de los hombres- y al Penal de Villa Devoto de Capital Federal -cuando se trataba de mujeres- generalmente "a disposicin del PEN". Al cesar en su calidad d e detenidos, en la mayora de los casos fueron remitidos nuevamente a Rosario, en especial a la sede del Comando del II Cuerpo de Ejrcito. All se les diriga un discu rso antes de dejarlos en libertad. "Galtieri nos pregunt los nombres uno por uno. Cuando lleg mi turno me hizo una perorata sobre su satisfaccin de darme la libertad en nombre del Presidente de lo s argentinos, el Gral. Videla. Me aconsej que recordara siempre los colores de nues tra bandera 'que cubren el cielo de nuestra Patria'. Que fuera a mi casa, que ayudar a a mi nuera a cuidar a sus hijas y, para colmo de ironas, me pidi que olvidara todo lo q ue haba pasado y que no odiara al Ejrcito. Yo quiero hacer responsable a Galtieri de la destruccin de mi familia" (Testimonio de Juana Elba Ferraro de Bettanin, quien adems de su detencin y tortura sufri la prdida de sus tres hijos). Fbrica Militar de Armas Porttiles "Domingo Matheu" El 13 de septiembre de 1984 miembros de la Comisin Nacional con la Delegacin Rosario se constituyeron en la Fbrica Militar "Domingo Matheu". Procedieron a recorrer las instalaciones segn las descripciones de las mismas que haban formulado cuatro testigos que intervinieron en el reconocimiento, pidiendo reserva sobre sus nombres. Estos testigos identificaron con toda claridad la par te del edificio en la Fbrica Militar que estaba reservada al alojamiento de detenidos, a saber: la que da sobre la calle Sin nombre, ms conocida como Paredn Sur. All, por una puerta que fue construida a fines de 1976 ingresaban los vehculos que transportab an a los detenidos y stos eran alojados transitoriamente en una cocina que es tambin reconocida de inmediato por los testigos en el curso del procedimiento. Desde es ta cocina os testigos pudieron ubicar la sala de torturas contigua. 0 sea que tenan transitoriamente a los detenidos esposados y vendados en la cocina, hasta que le s tocara el turno de pasar a la sala de torturas. Un poco ms adelante se encuentra una vieja caballeriza, adonde eran alojados los detenidos que se encontraban hacinad os, en psimas condiciones de salubridad, sufriendo todos ellos las consecuencias de l os tormentos y sin tratamiento mdico alguno. Los detenidos ilegalmente en las condiciones ya mencionadas, en la antigua caballeriza, eran visitados peridicamente por personal militar. "Centros Clandestinos de Detencin de la provincia de Crdoba" La Ribera La Perla Casa de la Direccin General de Hidrulica del Dique San Roque Unidad Penitenciara N 1 Divisin de Informaciones de la Polica Provincial (D2) En la Provincia de Crdoba los de principal actividad ilegal fueron los denominado

s: "La Ribera", "La Perla", "La Perla Chica", "Hidrulica" y la Divisin de informaciones d e la polica provincial. Conectados con estos centros funcionaron la Comisara de Unquill o, la Subcomisara de Salsipuedes y el Destacamento Caminero de la localidad de Pilar . Constituyeron un verdadero sistema que se completaba con la Unidad Penitenciaria N 1 de Crdoba, destinada a albergar en condiciones infrahumanas a detenidos legalizados que -despus de pasar por algunos de los campos- eran sometidos a Tribunales Militares o puestos a disposicin del PEN. La custodia de los campos bajo dependencia militar y de la UP 1 estuvo a cargo d e Gendarmera Nacional, a travs del Destacamento Mvil N 3 con asiento en la ciudad de Jess Mara. La Ribera La Prisin Militar de Encausados "Campo de la Ribera", se transform en C.C.D. a partir de 1975. La investigacin practicada ha permitido corroborar tal funcionami ento. "Nos enviaban a La Ribera por perodos de veinte das aproximadamente, siempre acompaados por oficiales de Gendarmera"... "Estuve all seis veces y pude observar a unos treinta detenidos, hombres y mujeres, alojados en una cuadra. Todos los da s venan miembros de Inteligencia del Batalln 141, Cuando lo hacan por la noche, generalmente traan 'paquetes', como se denominaba comnmente a los detenidos. Cuando los llevaban a interrogar a veces nos ordenaban que los 'ablandsemos', lo cual consista en someterlos a duros castigos en un terreno ubicado en las proximidades del ro" (Testimonio del Gendarme Carlos Beltrn, Legajo N 4213). "Exista una habitacin para los interrogatorios. Al! pude ver cmo se tortur a los detenidos, sumergindolos en un tambor con agua. Entre los interrogadores recuerdo a 'H.B.', 'Gino', 'Vargas' y 'Fogo'. (Gendarme Jos Mara Domnguez - Legajo N 4213) Justamente de la declaracin testimonial del Tte. Cnel. Juan Carlos Lona, efectuad a ante el Juzgado Federal N 2 de Crdoba el 27 de junio de 1984, as como de otras constancias que lo corroboran, el retiro en el mes de diciembre de 1975 del pers onal ordinario que cumpla funciones en dicha prisin militar, signific su transformacin en crcel clandestina: "Me desempe entre 1971 y 1977 como Jefe de la Prisin Militar de Encausados de Crdoba. En diciembre de 1975, en cumplimiento de rdenes emanadas del Comando del III Cuerpo de Ejrcito, se traslad a todo el personal a la Guarnicin de La Caler a. La responsabilidad directa sobre los civiles que pudieran estar alojados all pas a l mencionado Comando". La denuncia efectuada por esta Comisin ante la Justicia sobre el caso de Amelia Glida Inzaurralde -que fue retirada de la crcel del Buen Pastor y trasladada a La Ribera, donde falleci a causa de las torturas- motiv el procesamiento del Gral. Ju an Bautista Sasiai. El Juez de la causa, Dr. Gustavo Becerra Ferrer, es elocuente en respaldo de lo expuesto, cuando dice textualmente en los considerandos de su resolucin: "En consecuencia, atento al cargo que detentaba el declarante (lo cual permite t ener sus dichos como una fundada y autorizada versin) resulta claro que el responsable inmediato de la Prisin Militar era el procesado Sasiai, y en el orden jerrquico superior, el Comandante de Cuerpo, el General Luciano Benjamn Menndez". (..........)

"Que de lo determinado ms arriba puede observarse claramente que el lugar de detencin 'Campo de la Ribera', no era una Prisin Militar', sino un establecimiento de Detencin de Civiles que conserv sin embargo, esta ltima denominacin, que no es discutible en cuanto tal, pero s en orden a su finalidad en tal sentido; conforme al organigrama confeccionado por Sasiai a fs. 93, la responsabilidad funcional mxima corresponda al titular del rea 311". La Perla Fue el C.C.D. ms importante de Crdoba, ubicado sobre la ruta nacional N 20 que lleva a Carlos Paz, donde funciona actualmente el Escuadrn de Exploracin de Caballera Aerotransportada N 4. Por su volumen, naturaleza y capacidad operativa es solamente comparable con Campo de Mayo o la ESMA. Fue incorporado a la red de C.C.D. a partir del golpe militar. Se estima que por este campo han pasado ms de 2.200 personas entre esa fecha y fines de 1979. Desde La Perla se coordin la actividad represiva ilegal en todo el territorio de la provincia. Desapariciones ocurridas a centenares de kilmetros fueron planificadas y ordenadas desde all; tambin se manejaban las conexiones con los centros clandestinos del resto del pas. Esta Comisin realiz constataciones en La Perla, con la participacin de testigos que reconocieron todos y cada uno de los lugares donde vivieron das de horror. El gendarme Beltrn tambin cumpli funciones de guardia en La Perla, las cuales tenan las mismas caractersticas que en La Ribera: "En La Perla cubramos puestos externos en las garitas de vigilancia e internos en el edificio. Los gendarmes ramos los encargados de llevar a los detenidos a una sala donde haba un cartel que deca: 'Sala de terapia intensiva - No se admiten enfermos '. All presenci la tortura a detenidos. Se mencionaba insistentemente que el llamado 'Yanqui' era un delincuente comn, que haba sido sacado de la crcel por orden expresa del Gral. Menndez, para cumplir con todas las tareas especficas relacionadas con los automviles. Recuerdo haber visto en tres oportunidades al Comandante del III Cuerpo. Una fue para alguna fecha patria, y las otras dos fue ron inspecciones de la sala de interrogatorios, de la cuadra de detenidos y de una habitacin donde se guardaban los elementos sustrados en los allanamientos y secuestros" (Gendarme Carlos Beltrn, Legajo 4213). "En una oportunidad pude observar en la sala de tortura, la muerte de uno de los detenidos. El cuerpo fue luego sacado de la habitacin y colocado en el interior d e una casilla de gas, lugar donde se apilaban los cadveres para despus trasladarlos en u n camin con rumbo que desconozco" (Gendarme Jos Mara Domnguez, Legajo N 4213). Adems de constituir un centro de privacin ilegtima de la libertad y aplicacin de tormentos, La Perla fue un campo donde se practicaron ejecuciones sumarias, dent ro de una poltica de exterminio. Como anexo de este campo, funcion otro C.C.D. situado en los terrenos colindantes , que recibi el nombre de Perla Chica o "Malagueo". De dimensiones mucho ms reducidas que el anterior, este C.C.D. fue reconocido en los procedimientos real izados por esta Comisin. El siguiente testimonio nos brinda detalles sobre su existencia y caractersticas:

"Estbamos detenidos en la crcel de encausados de Villa Mara, para la poca del mundial de ftbol, cuando una madrugada nos cargaron en un camin, vendados y atados. Hicimos una breve parada en Crdoba y luego proseguimos viaje hasta llegar a un lugar. Primero estuvimos en una habitacin y luego nos llevaron a una cuadra. P oco despus nos devolvieron a la habitacin pequea. Ya sabamos que se trataba del campo llamado Malagueo. En esa celda nos tuvieron una semana parados, vendados y atados de pies y manos con alambres, sin comer y bebiendo de vez en cuando agu a salada. All debamos hacer nuestras necesidades, eso era un verdadero chiquero. Al que cala vencido por el sueo y el cansancio, lo golpeaban con saa. Uno por uno pasamos por la tortura para ser interrogados. En una oportunidad advert la presen cia de alguien muy importante entre los guardias - que estaban muy nerviosos - el no mbre de Maradona, 2do. Comandante del III Cuerpo" (Pujol, Legajo N 4080). Casa de la Direccin General de Hidrulica del Dique San Roque En la casa de la Direccin Provincial de Hidrulica, ubicada cerca del paredn del diq ue San Roque en Carlos Paz, funcion un C.C.D.. Su incorporacin al circuito data de 1976, segn consta en un informe de esa Direccin, entregado a la CONADEP: "La casa asignada a la presidencia fue entregada a la Polica de Crdoba con el obje to de custodiar la obra del dique San Roque, en el perodo que va del ao 1976 a 1979, durante el cual no pudimos inspeccionarla". La CONADEP realiz