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Historia - 3° Insps

El documento detalla los antecedentes de la Revolución de Mayo, destacando el reformismo borbónico en el siglo XVIII y la creación del Virreinato del Río de la Plata, que buscó modernizar el régimen colonial. También se aborda la influencia de la Revolución Industrial y la Revolución Francesa en la independencia de América, así como la estructura social y económica de la colonia, marcada por un sistema de castas y el contrabando como eje central de la economía. Finalmente, se menciona la invasión napoleónica a España y el surgimiento de juntas locales que impulsaron el movimiento de resistencia contra el dominio francés.

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Historia - 3° Insps

El documento detalla los antecedentes de la Revolución de Mayo, destacando el reformismo borbónico en el siglo XVIII y la creación del Virreinato del Río de la Plata, que buscó modernizar el régimen colonial. También se aborda la influencia de la Revolución Industrial y la Revolución Francesa en la independencia de América, así como la estructura social y económica de la colonia, marcada por un sistema de castas y el contrabando como eje central de la economía. Finalmente, se menciona la invasión napoleónica a España y el surgimiento de juntas locales que impulsaron el movimiento de resistencia contra el dominio francés.

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HISTORIA

ANTECEDENTES DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO


Reformismo borbónico (S. XVIII)
Durante el S. XVIII, la burguesía europea sufrió cambios que modificaron su historia y la de continentes vecinos. El capitalismo, la industrialización, la
democracia política y el avance de la ciencia adoptaron la concepción universalista y racional de la ilustración.
En Inglaterra y Francia, las revoluciones burguesas tuvieron contenido antimonárquico, mientras que España poseía una burguesía poco desarrollada y
dependiente de la monarquía que impulsaba innovaciones inspiradas en las ideas de la ilustración. Período llamado reformas borbónicas, aplicadas en
España y en América.
Creación del Virreinato del Río de la Plata
Las reformas fueron el primer intento de reformular el régimen colonial vigente desde el S. XVII.
En el S. XVIII se dictó el Reglamento de Comercio Libre en España y las Indias, que habilitó varios puertos, para introducir mercancías a las colonias y
bajar aranceles aduaneros, aunque las colonias seguían sin comerciar con otros países, recurriendo al contrabando.
Los borbones decidieron reestructurar el sistema administrativo indiano, que se completó con la Ordenanza de Intendentes, siendo el intendente el
encargado de recaudar impuestos, tenía trato directo con el rey, poseía atribuciones en justicia, economía, guerra, un sueldo similar al de un virrey y poder
para subordinar cabildos.
Los comerciantes de Bs As se vieron favorecidos y esta ciudad comenzó a ser un centro comercial importante. Junto al Reglamento de Libre Comercio se
instaló la Aduana de Bs As y el Consulado de Comercio. Por la ejecución de la Ordenanza de Intendentes, el territorio virreinal se dividió en ocho
intendencias o provincias y se creó una Audiencia en Bs As que aplicó justicia con sus oyentes.
2.La doble revolución y la Revolución norteamericana. Su impacto en el imperio colonial español
En el S. XVIII, la independencia de EE.UU., la Revolución Industrial inglesa y la Revolución Francesa fueron tres procesos históricos que, liderados por la
burguesía e inspirados en las ideas de la ilustración (igualdad ante la ley, división de poderes, soberanía popular y librecambio), fueron una ruptura con el
mundo absolutista y el avance hacia el capitalismo y la organización de Estados Liberales.
Doble revolución: Revolución Industrial y Francesa
La Revolución Industrial inglesa (tecnológica y productiva) y la Revolución Francesa (política y social) fueron una doble revolución qué sentó las bases de
una sociedad que rompía con estructuras absolutistas y avanzaba hacia el liberalismo y el capitalismo.
La Revolución Industrial fue el conjunto de cambios tecnológicos y científicos aplicados a la producción de manufacturas. Se inició en Inglaterra, a fines
del S. XVIII, cuando los telares e hiladoras mecánicos se utilizaron en la elaboración de textiles de algodón. Para instalar esos grandes telares e hiladoras
mecánicos se necesitaron amplios espacios o fábricas donde el propietario de las máquinas (burgués capitalista) contrataba mano de obra que vendía su
fuerza de trabajo a cambio de un salario (obreros asalariados). El tendido de líneas ferroviarias, a mediados del S. XIX, permitió la comunicación de
grandes regiones con puertos y ciudades, favoreció la integración de los mercados nacionales e impulsó la industria del acero y del carbón.
La Revolución Francesa fue un movimiento político y social, liderado por la burguesía y protagonizado por el Tercer Estado, que eliminó el antiguo
régimen absolutista de Luis XVI. La crisis económica mostró las desigualdades sociales entre el Tercer Estado y los sectores privilegiados. El rey convocó
a los Estados Generales, institución a la que se separó el Tercer Estado formando la Asamblea Nacional para dar una Constitución a Francia. Los
campesinos atacaron los castillos señoriales, el pueblo de París tomó la Bastilla y se formó un gobierno leal a la Asamblea, la que elaboró la Declaración
de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y sancionó una Constitución que transformó a Francia en una monarquía institucional. Al perder sus
privilegios, la nobleza conspiró con los reinos absolutistas vecinos para derrotar a la revolución, el rey se sumó pero fue descubierto y provocó el fin de la
monarquía constitucional. Así, Francia se convirtió en una República gobernada por una Convención que juzgó a su rey y lo guillotinó (mató).
La guerra contra los países europeos radicalizó la revolución. Cuando la amenaza externa estuvo controlada, la alta burguesía desplazó al movimiento
jacobino y dirigió a la revolución con los gobiernos del Directorio y el Consulado. Bajo el Directorio, Francia perfeccionó su ejército y realizó campañas en
las que se destacó Napoleón, quien puso fin al Directorio con un golpe de Estado y se hizo cargo del gobierno y en el Consulado acrecentó su poder. Se
sancionó el Código Napoleónico que sintetizaba las conquistas legislativas y las extendía a todos los territorios dominados por Francia. Luego, Napoleón
se convirtió en emperador y amplió su dominio sobre el continente, hasta ser vencido por las potencias enemigas.
Establecimiento español en el Río de la Plata
El establecimiento español en América consistió en fundar una red de ciudades para asegurar el dominio real y la expansión de la fe, que le dio a la iglesia
un poder casi igual al del rey.
La ciudad (Bs As) se convirtió en el lugar de gestión y control del poder político, económico y religioso. El grupo colonizador se contrajo y las familias
fundadoras se fusionaron construyendo una red parental unidos por sangre o alianzas personales.
El orden colonial dio origen a una sociedad aristocrática con una clase principal que ocupó cargos públicos; una jerarquía eclesiástica, militar y judicial;
prósperos comerciantes y algunos propietarios rurales (vecinos). Su rango social lo dio el poder económico y su estatus por prejuicios de sangre, religión y
raza.
Primeras imágenes de Bs As
En el S. XVII, Bs As se mostraba como una pobre aldea de escasos recursos, con algunas familias que habitaban casas de adobe, con puertas y ventanas
de cuero, que necesitaban continuo mantenimiento. En sus calles (sucias y embarradas) se veían grandes viviendas, carnicerías, almacenes y pulperías.
Los orígenes reales
El Fuerte y la casa del adelantado estaba frente a la Plaza Mayor (actual Paseo Colón), que fue convertido en residencia de los gobernadores. Poco
distaba de ser un fuerte, ya que no tenía suficiente armamento y la defensa de la ciudad eran los barcos de arena que dificultaban el avance de barcos
holandeses e ingleses.
La Plaza Mayor funcionaba como punto central de intercambio económico social y mercado, la zona estaba plagada de malos olores, barros y animales
muertos. El Cabildo y la Catedral eran pobres edificios con peligro de derrumbe. La desprolijidad con la que se conducían los vecinos hizo que sus calles
fueran trazadas una y otra vez, no había veredas y las carretas golpeaban y tiraban las paredes de adobe, poniendo postes para proteger las viviendas.
Las casas tenían escasos muebles y la comida eran frutas y verduras de huertas, carnes y pejerreyes sacados del río.
Componentes del orden colonial
La corona española creó una red de instituciones que dieron origen al orden colonial. Se organizaron grandes jurisdicciones administrativas: virreinatos y
capitanías generales bajo la administración de instituciones locales y residentes en España. La máxima autoridad era el rey, que vivía en España,
asesorado por el Consejo de Indias y la Casa de Contratación. El Consejo de Indias fue el máximo tribunal para resolver causas civiles y penales, y poseía
funciones legislativa y administrativas. Mientras que la Casa de Contratación controlaba el tránsito de personas y mercaderías entre España y sus colonias.
Las autoridades residentes en América eran:
-Virrey: máxima autoridad ejecutiva en América, representante del rey, que tenía atribuciones militares y judiciales.
-Real Audiencia: máximo tribunal de América, atendía asuntos civiles y criminales y sus fallos podían ser apelados ante el Consejo de Indias.
-Gobernadores: funcionarios con facultades ejecutivas, militares y judiciales a cargo de las gobernaciones (subdivisiones administrativas de los
virreinatos).
-Capitanes Generales: funcionarios con atribuciones ejecutivas, legislativas y militares a cargo de territorios en regiones fronterizas.
-Cabildo: institución colegiada que administraba el municipio, sin él ninguna fundación era ciudad, y sus integrantes eran alcaldes, regidores y
funcionarios. Autorizaba la apertura de comercios, cobraba impuestos y otorgaba permisos para operaciones comerciales y vaquerías. En excepciones, se
convocaba Cabildo Abierto (reunión extraordinaria para resolver una grave contingencia).
-Consulado: institución colegiada para la protección y fomento de la agricultura, industria y comercio, y la administración de justicia en pleitos mercantiles.
La iglesia
Iglesia: institución que cumplió funciones administrativas que ayudaron a consolidar el orden colonial. Su poder se fundió con el del Estado al
transformarse el catolicismo en la religión que regía pautas morales. Se desempeñaba en el ámbito religioso y educativo ante la falta de instituciones
públicas.
Sujetos sociales de la colonia
La sociedad colonial hispanoamericana estaba integrada por varias etnias: blanca, indígena, negra y sus mezclas (mestizaje). Sus derechos y obligaciones
jurídicas dependían de su lugar de origen, conformando un régimen de castas (sociedad de estamentos estáticos, organizados jerárquicamente).
En la cúspide de la pirámide social estaban los blancos (españoles peninsulares, españoles americanos o criollos y el resto de europeos). Los criollos, al
haber nacido en América, estaban imposibilitados de ocupar altos cargos públicos, atribución exclusiva para españoles peninsulares.
Por debajo de los blancos se situaban los mestizos (blanco e indígena), indígenas, mulatos (blanco y negro), zambos (indígena y negro), negros
(esclavos de origen africano) y otros tipos étnicos del mestizaje.
La sociedad rioplatense tuvo carácter aristocrático basado en prejuicios de sangre, religión y raza, y la jerarquía social estuvo dada por ocupación, dinero y
etnia.
La sociedad porteña se dividía según su poder económico en:
-Alta burguesía: alta burocracia militar, eclesiástica, administrativa judicial; comerciantes mayoristas y grandes propietarios rurales (élite porteña).
-Baja burguesía: clérigos, mayoristas y minoristas menos prósperos, abogados y funcionarios civiles y militares de menor rango.
-Capas populares: artesanos, granjeros, vendedores ambulantes, taberneros, soldados; plebe andrajosa, desocupada y alegre.
-Los de abajo: peones, jornaleros, servicio doméstico, negros libres y esclavos ocupados en servicio doméstico, artesanos y peones rurales.
Según un censo en Bs As, casi a fines del S. XVIII, la distribución de la población era: blanco 65%, indígena 5% y negros 30%, lo que indicaba estabilidad y
aumento de la población blanca (debido a la expansión del comercio) y disminución de la población indígena (debido a la explotación y su confinamiento a
la zona rural).
La familia: centro del sistema dominante. Las redes parentales
La familia patriarcal de la clase dominante fue lo que determinó el orden social. El casamiento vinculaba al español a la sociedad colonial río platense,
siendo los comerciantes quienes buscaban mujeres que pudieran brindar nuevas conexiones sociales. La elección de los maridos estaba a cargo del padre
en beneficio de la empresa familiar, ya que todo acuerdo matrimonial debía consolidar y expandir el patrimonio económico familiar.
La familia impone como valores el honor que da el dinero, la fama y la propiedad, y las residencias familiares tenían 16 habitaciones, además de las
destinadas a la servidumbre, despensa, cocina galpón y fondo para cochera. Era casa y lugar de trabajo a la vez, estaban cerca de la Plaza Mayor y de las
viviendas de parientes partes del clan mercantil. Las manzanas que rodeaban a la plaza era la más pobladas y vivían las principales familias, mientras que
en el resto de la ciudad, la mayoría habitaba ranchos o cuartos alquilados donde las familias vivían amontonadas.
Los excluidos del sistema
La sociedad colonial (patriarcal) discriminaba a mujeres, niños y castas inferiores.
Las mujeres fueron discriminadas por su género y por su etnia, diferencias vinculadas con el poder, la riqueza y el grupo étnico de origen.
La mujer de la élite era una pieza clave en la reproducción del estatus. Las niñas aprendían letras, bordado, costura y música. Una joven estaba destinada
a casarse con un hombre blanco, tener una casa, hijos, sirvientes y nada de tarea doméstica, siendo el hogar y la iglesia sus centros de atención. Solteras
o casadas siempre estaban bajo la plena autoridad del hombre. La mujer debía acompañar al marido, realizar actividades de beneficencia e ir a misa, solo
si enviudaba tomaba las riendas de los negocios y administraban sus bienes. Eran estimadas como reproductoras y se las consideraba jurídicamente
incapaces.
La mujer mestiza debía buscar trabajo fuera de la casa, en trabajo doméstico (sirvienta, costurera) o tenía parte activa en el comercio (vendedora callejera
o pulpería).
La mujer indígena debían buscar trabajos, como ama de casa o en el comercio, al aumentar la muerte de indígenas por explotación.
La mujer negra eran propiedad de las blancas casadas y formaban parte del patrimonio familiar (esclavas) para la crianza de los niños y las tareas de la
casa, compras y recados.
Los niños era más discriminados que las mujeres, vistos y tratados como adultos, ya que a los 13 o 14 años terminaba la edad de juegos. Eran enseñados
en sus casas por maestros particulares. En la familia pobres existía la sesión de menores a otra familia para su educación hasta la mayoría de edad a
cambio de servicios gratuitos del menor, aunque era frecuente la muerte de niños en la calle por inanición.
Etnias inferiores
La discriminación social existió en todos los ámbitos de la vida colonial.
Los negros dormían en el patio en la casa de la familia patricias, en condiciones de vida insalubres. El esclavo podía comprar su libertad con dinero
ahorrado o prestado. Sus trabajos eran changadores, carreteros, carreros, lavanderas.
Los indígenas eran maltratados y explotados, y quedaron al servicio de la clase dominante con la hispanización de sus costumbres. El hombre trabajó
como arriero, transportando ganado o conduciendo carretas, y reemplazaba al negro esclavo como mano de obra.
El contrabando como eje de la economía colonia
El comercio ilegal o contrabando fue una práctica habitual en Bs As desde su fundación. La ciudad no estuvo habilitada para comerciar con España hasta
al Reglamento del Libre Comercio en el S. XVIII. Antes, Bs As recibía mercaderías españolas a través de Lima, pero las largas distancias encarecían los
escasos productos que llegaban al Río de la Plata, lo que trabó el comercio legal y favoreció el contrabando. Los comerciantes y funcionarios integraron
una red de complicidad ilegal, es decir, alianzas comerciales ilegales.
La invasión napoleónica a España
A principios del S. XIX, en su carácter de emperador de Francia y de la negativa de Portugal, Napoleón entró en negociaciones con Godoy (ministro de
Carlos IV). Logró entrar con su ejército al país e instalarse en varias ciudades españolas con 65mil soldados. Logrado el objetivo, convocó a Carlos IV y
Fernando VII (hijo y sucesor) a la ciudad de Bayona donde ambos abdicaron en favor de Napoleón y este nombró a su hermano José rey de España.
El movimiento juntista y sus efectos
El pueblo español, ante el vacío de poder y el rechazo del dominio francés, inició una guerra de liberación contra el invasor. El pueblo de Madrid se sublevó
contra las tropas francesas y fue reprimido, creándose Juntas locales de Gobierno en todo el reino con perfil revolucionario y carácter representativo. Las
Juntas Provinciales forzaron la creación de una Junta Central como coordinadora de las acciones revolucionarias.
La progresiva resistencia del pueblo español produjo el desgaste del invasor. La resistencia popular, los suministros ingleses y la guerra de guerrillas
aumentaron el desgaste francés y se inició la retirada francesa de España, en su exilio Napoleón recordaba esta campaña.
La Junta Central declaro que las tierras americanas no eran colonias sino reinos y que la Central de Cádiz había aconsejado a los americanos formar
juntas como en España.
La crisis europea, en la que se disputaba la hegemonía territorial de Francia con la marítima de Inglaterra, puso en juego al imperio ultramarino español
que fue perdiendo unidad. Su disgregación demostraría que las colonias españolas tenían una vocación emancipadora.
La presencia de Gran Bretaña, a principios del S. XIX, fue impulso para la autonomía económica y política del Río de la Plata bajo el liderazgo de Bs As.

EMANCIPACIÓN DE AMÉRICA LATINA


El proceso revolucionario en el Río de la Plata
Las invasiones inglesas (1806-1807)
En 1806, una flota inglesa apareció en la costa de Bs As, de la cual desembarcaron 1500 hombres al mando del general Beresford, para dominar la capital
del virreinato.
Inglaterra seguía con el plan de apoderarse de colonias extranjeras fuera de Europa y ganar mercados para sus manufacturas y debilitar a sus enemigos,
siendo Bs As ideal. Un almirante planificó la invasión porque el poder español estaba debilitado en América y los habitantes del Río de la Plata aceptarían
la dominación británica para comerciar, siendo Bs As el mejor punto comercial de América del Sur.
El escaso poder militar de Bs As no le permitió resistir la invasión, los ingleses desembarcaron en la costa y el virrey huyó con el tesoro español. Luego, el
general Beresford recibió la rendición de Bs As e hizo ondear la bandera británica en el Fuerte. Algunos comerciantes se alegraron con el cambio de
autoridades (los ingleses favorecieron el libre comercio) pero la mayoría de la población no aprobó a los invasores, apareciendo nuevos líderes.
Pronto se organizó una fuerza en la que se destacaban los gauchos y los soldados que Liniers trajo de Montevideo para recuperar el capital. Bs As ayudó a
derrotar al ejército inglés utilizando elementos que tenía en mano (piedras, agua hirviendo, cuchillos, etc).
Liniers desembarcó y recuperó la capital. Beresford capituló y los ingleses abandonaron Bs As. Ante la ausencia de un virrey, un Cabildo Abierto delegó el
mando del gobierno en Liniers y en la Audiencia. Se organizaron las milicias (cuerpos de civiles armados) por si los invasores volvían, surgiendo una fuerza
militar que le dio a los criollos prestigio social y presencia en el escenario político.
En 1807, una segunda expedición inglesa atacó y ocupó Montevideo. Sobremonte intentó combatir con milicias rurales pero fue vencido. Liniers envió
refuerzos a Montevideo pero regresaron a Bs As al no obtener ayuda de Sobremonte. Una junta militar de guerra destituyó a Sobremonte quien fue
deportado a España como decisión revolucionaria porque los notables del Río de la Plata decidían por si mismos.
Whitelocke desembarcó con 7mil hombres en la Ensenada de Barragán, ciudad prevenida. La lucha duró hasta que los británicos abandonaron sus
posiciones y se retiraron del Río de la Plata.
Últimos virreyes: Liniers y Cisneros
El triunfo porteño contra el invasor inglés debilitó el prestigio de las autoridades virreinales, otorgó a los líderes criollos una fuerza militar propia y fortaleció
ideas económicas y políticas que estaban lejos de defender los intereses de España en el Plata. Los filósofos liberales eran debatidos en los salones
criollos mientras los privilegios del Monopolio beneficiaban a los peninsulares, lo que acrecentó las tensiones entre ambas partes.
Liniers gozó de popularidad entre los criollos y lo reconocieron como virrey aunque generó desconfianza en los españoles por ser de origen francés y se
alzaron en su contra, siendo Álzaga quien lideró el levantamiento.
Liniers fue apoyado por la burocracia virreinal y las milicias criollas. El levantamiento fue reprimido y sus impulsores desterrados.
La Junta Central de Sevilla nombró a Cisneros como nuevo virrey del Río de la Plata, quién demostró tener buenas intenciones amnistiando a los
sublevados de Álzaga pero reprimió los levantamientos del Norte. La falta de comunicación con España lo obligó a tolerar el comercio con naves de otros
países, lo que provocó tensiones entre los peninsulares monopolistas y los criollos que defendían el libre comercio.
La Revolución de Mayo
En 1810, el 17 de mayo se conoció en Bs As la noticia de la caída de la Junta Central de Sevilla ante el ejército de Napoleón, lo que despertó en los criollos
la esperanza de poder desestabilizar el poder del virrey que carecía de legitimidad.
Desde el 18 de mayo, los revolucionarios (encabezados por Castelli, Saavedra y Belgrano) exigieron a Cisneros un Cabildo Abierto para discutir la
situación. El virrey intentó negarse pero no pudo resistir la presión de los criollos.
El 22 de mayo, comenzó a sesionar el Cabildo abierto con la asistencia de 251 vecino. Se mostraron tres grupos: los defensores del absolutismo y el
monopolio (apoyados por la jerarquía eclesiástica), las pequeñas burguesías comerciales de criollos e ingleses (procuraban terminar con el monopolio), y
el sector criollo revolucionario (defendía la libertad de pensamiento y los derechos del hombre y del ciudadano, dispuestos a luchar por una
independencia).
La discusión se centró en saber quién debía sostener la soberanía estando ausente al rey. Entre los presentes se destacaron: el obispo Lué (defendió la
continuidad del virrey y que nada debía cambiar) y Castelli (exigió la renuncia del dinero y la creación de la junta de gobierno a cargo de criollos). La
posición de Castelli triunfó, se votó El César del virrey y la creación de una junta designada por el Cabildo.
El 24 de mayo, el Cabildo formó una Junta que tenía como presidente a Cisneros, lo que provocó el rechazo de los criollos y de sus milicias.
El 25 de mayo, Cisneros se vio obligado a renunciar y los revolucionarios lograron nombrar una Junta Provisional (primer gobierno patrio) presidida por
Saavedra. Moreno y Paso eran los secretarios. Alberti, Azcuénaga, Belgrano, Castelli, Larrea y Matheu eran vocales. Y, por primera vez, dos sectores se
unieron para ejercer su propio gobierno: el revolucionario y el militar.
La Primera Junta de Gobierno
La Primera Junta, que juró gobernar en nombre de Fernando VII, quebró el lazo de dominación política que la metrópoli sostenía sobre la colonia. Una
medida de gobierno fue enviar una circular a los Cabildos del interior para que reconocieran al nuevo gobierno como legítimo y enviarán delegados para
sumarse a él.
El secretario Mariano Moreno proponía que los delegados integraran un Congreso para declarar la independencia. El presidente Saavedra desaprobadas
las ideas de Moreno y proponía que los representantes del interior se sumaran a la Primera Junta.
El alto Perú Paraguay el Cabildo de Montevideo desconocieron al gobierno revolucionario. A Montevideo llegaron noticias de la formación de un Consejo de
Regencia en reemplazo de la Junta de Sevilla. El Cabildo montevideano reconoció al Consejo y se enfrentó con la Primera Junta. La Junta se decidió a
enviar expediciones militares a las regiones rebeldes para expandir el ideario revolucionario y obtener mayor legitimidad.
El proyecto morenista: campañas militares contra el interior
En 1810, redactó un documento con el objeto de preparar el camino hacia la independencia, que proponía modificar las condiciones de servidumbre de los
nativos, confiscar las grandes fortunas y nacionaliza las minas. Apuntaba a la solidaridad moral de los ciudadanos a partir de un estado de igualdad política
y social por la acción reguladora del Estado. Además proponía la práctica del terror revolucionario y distinguía tres tipos de individuos: los adictos a la
revolución (gozaban de privilegios), los enemigos (seguir la conducta más cruel y sanguinaria), y los neutrales (vigilados por el gobierno).
Castelli fue el representante de la junta en el ejército del Norte. En Córdoba tomó prisionero a Liniers, que se ponía a la junta, y ordenó su fusilamiento.
Belgrano comandó, con un pequeño ejército y escasa suerte, la campaña al Paraguay. En la banda Oriental, Artigas encabezó la resistencia contra la Junta
de Montevideo que se mantuvo fiel a España.
La Junta Grande y el enfrentamiento entre grupos revolucionarios
Mientras avanzaba la revolución los diputados del interior comenzaron a llegar a Buenos Aires. Se realizaron elecciones y ganó el integrar a los delegados
del interior a la Junta, pasando a denominarse Junta Grande. Moreno, debilitado por la ausencia de Castelli y Belgrano, renunció a la Junta. Cuando
desapareció Moreno sus ideas fueron retomadas por jóvenes que formaron la Sociedad Patriótica y se constituyeron en un movimiento opositor al grupo
moderado de la Junta Grande.
Tras los fracasos militares de Castelli y Belgrano, Saavedra renunció como presidente de la Junta para dedicarse a reorganizar el ejército del Norte. La
falta de organización del proceso revolucionario y los conflictos con el interior obligó a la Junta a repensar el modo de conducción.
El Primer y el Segundo Triunvirato
La Junta Grande se convirtió en Junta Conservadora (poder legislativo) y se creó un poder ejecutivo de tres miembros: el Primer Triunvirato.
La Junta Conservadora redactó el Reglamento Provisorio que limitaba el poder de los triunviros haciéndolos responsables ante ella. El triunvirato elevó el
Reglamento del Cabildo y este lo rechazó. Una institución municipal anuló una ley sancionada por los representantes del interior, iniciando una etapa de
centralismo político que se concretó con la disolución de la Junta Conservadora. El triunvirato elaboró el Estatuto Provisorio (estableció la libertad de
imprenta y de seguridad individual) y reguló el funcionamiento del triunvirato. La política centralista del triunvirato empeoró la relación con el interior y hubo
que afrontar el asedio realista.
En 1812, las tropas “lautarianas” (lideradas por San Martín, Ocampo y Alvear) exigieron la renuncia del Primer Triunvirato y la fuerza de independentistas
organizaron el Segundo Triunvirato.
Los triunfos obtenidos por Belgrano (en la segunda campaña al Alto Perú) y la victoria de San Martín (sobre la ofensiva realista en el litoral) lograron
expulsar a los realistas del territorio rioplatense, lo que permitió convocar a una Asamblea Constituyente para declarar la Independencia y sancionar una
Constitución.
La Asamblea General Constituyente del año XIII
Para cuando se reunieron los constituyentes, Fernando VII fue restaurado en su trono y buscaba recuperar sus territorios americanos. La Asamblea abolió
la Inquisición y los títulos nobiliarios, otorgó la libertad de vientres, aprobó el himno nacional, la escarapela y promovió que se eliminara el rostro de
Fernando VII de las monedas. El enfrentamiento entre las ideas federales impidió la participación de los diputados orientales y frenó la declaración de la
independencia y la sanción de una constitución.
La Banda Oriental del río Uruguay: el proyecto de Artigas
Artigas representó el proyecto de organización federal de las Provincias Unidas, lo cual lo frenó contra intenciones unitarias y hegemónicas de Buenos
Aires y su puerto.
En 1811, la Junta, en guerra con las tropas realistas de Montevideo, le pidió a Artigas que organizara una milicia, lo cual cumplió, combatió y venció.
El Triunvirato decidió pactar un cese en las hostilidades con Montevideo y ordenó el retiro de la fuerza sitiadoras. Artigas obedeció e inició el éxodo del
pueblo oriental. Buscó integrar a todos los sectores de la sociedad en el proyecto revolucionario y se podían las intenciones eléctricas de las clases
ilustradas porteña. Intentó participar de la Asamblea del año XIII, enviando a su diputados con instrucciones de declarar la independencia y sancionar una
constitución, para delinear al nuevo país con provincias libres, autónomas y soberanas. Lo cual hizo que los sectores porteños no permitieran la
participación de los representantes orientales en la Asamblea.
El gobierno de Bs As (denominado Directorio) acusó Artigas de traidor y ofreció recompensa por su captura, mientras Artigas establecía alianzas con la
provincia del litoral y del centro.
Las reformas sociales que impulsó artigas fueron novedosas para la época y miradas con desprecio por las clases poderosas y terratenientes. El peligro
que representaba el proyecto artiguista para los terratenientes de aduaneros porteños hizo que Buenos Aires apoyara la invasión portuguesa a la banda
oriental. Ardía y su ejército resistieron hasta la derrota en 1819, y en 1820 Artigas se exilió en Paraguay al haber sido traicionado y derrotado por los
caudillos del litoral.
El Directorio
Entre las resoluciones de la Asamblea del año XIII, el Directorio fue creado como forma de gobierno y es un poder ejecutivo unipersonal en donde el poder
recaía en la figura del Director Supremo, siendo Alvear quién abogó la idea de concentrar el poder en él, ya que la centralización permitiría tomar
decisiones rápidamente.
El directorio tomó las medidas que considero necesaria para solucionar la crisis en la que estaba inmerso. Se construyó una flota de guerra y se designó al
Marino irlandés como su comandante. Se nombró al general San Martín a cargo del ejército del Norte para asegurar y proteger la frontera de los ataques
realistas mientras se lo alejaba del centro de influencia política.
En la Banda Oriental, tras declarar como traidor a la patria, designaron al jefe del ejército de Montevideo, lo cual le permitió acceder al cargo de Director
Supremo pero demostró no tener capacidad para el cargo.
El coronel Álvarez, enviado por Alvear a reprimir al movimiento artista, se sublevó, lo que motivó a la renuncia Alvear quien debió embarcarse en una nave
inglesa que lo llevó al exterior. El Cabildo de Bs As nombró a Rondeau y Álvarez para ocupar el directorio. Se planteaba otorgar una organización
constitucional a la Revolución que surgiera de un Congreso General integrado por diputados de todas las regiones.
El Congreso de Tucumán: se declara la independencia absoluta (1816)
En 1816, se reunieron en tucumán representante de la mayoría de las provincias, convocatoria realizada por el Cabildo de Bs As, luego de la renuncia de
Alvear al Directorio. Santa fe, Corrientes, E.R y la Banda Oriental no participaron del Congreso por estar bajo la influencia de Artigas quien había integrado
la Liga de los Pueblos del Sud.
El congreso debió definir un proyecto para el nuevo país independiente. Su criterio era unánime (necesidad de declarar la independencia) pero se dividía
cuando se trataba sobre el proyecto político, económico y social más adecuado para la organización del Estado, ya que cada región tenía distintos
intereses y recursos económicos que defender.
El 9 de julio, con la participación de San Martín y Belgrano, se declaró la independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica como nación libres e
independientes del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópolis y, ante la invasión portuguesa a la Banda Oriental, se agrego toda otra dominación
extranjera.
El Congreso de signo Director Supremo a Pueyrredón quien colaboró con San Martín en su plan continental
El Plan Continental sanmartiniano
El director supremo nombró a San Martín a cargo del ejército del Norte. Belgrano, quien había comandado ese ejército, había logrado cierta organización
pero la falta de apoyo de Bs As complotó contra su logros. San Martín advirtió que era imposible iniciar la ofensiva desde salta hacia Perú por la
concentración de los realistas. Decidió organizar una fuerza defensiva al mando de los gauchos del caudillo Güemes para que protegiera toda la zona norte
con una guerra de guerrillas, asegurando que los realistas no pasará la frontera norte, mientras San Martín buscaba una ruta alternativa contra los
españoles de Perú.
En 1814 San Martín fue nombrado gobernador intendente de Cuyo para custodiar la cordillera e ideó un plan para liberar al Río de la Plata, Chile y Perú de
las fuerzas realistas.
En 1817, inició el cruce de los Andes, venció la batalla de Chacabuco, fue derrotado en Cancha Rayada pero en Maipú derrotaron a los realistas.
En 1820, San Martín y su ejército se embarcaron hacia el Perú para enfrentar a los realistas. En 1821, entró en Lima y fue nombrado protector del Perú,
ganándose el rencor de la conservadora oligarquía peruana al decretar la supresión del tributo indígena, el trabajo forzoso y la abolición de la esclavitud.
Algunas diferencias de conceptos con Bolívar y la falta de apoyo político hicieron que el general se retirara de la lucha.
El fin del gobierno directorial
Durante el directorio de Pueyrredón, la tensión con el litoral de profundizó, los portugueses invadieron la Banda Oriental y desalojaron las tropas artiguistas.
Los caudillos solicitaron ayuda al director supremo pero no fueron escuchados.
En 1817 el Congreso General Constituyente se trasladó de Tucumán a Buenos Aires para organizar institucionalmente al país, donde predominaba la
tendencia centralista entre los congresales, quienes sancionaron la Constitución de 1819. En ella, el poder ejecutivo nacional quedó en manos de un
director supremo que designaba a los gobernadores de las provincias y El poder legislativo (bicameral) estaba integrado por un senado y una cámara de
representantes, y el derecho al voto lo tenían los propietarios (voto censitario).
La Constitución fue juradas pero la rechazaron por su carácter centralista y comenzaron las hostilidades contra las tropas directoriales.
Pueyrredón le ordenó a San Martín regresar de Chile con tropas para enfrentar los caudillos pero se negó y sólo envió a un regimiento de Buenos Aires.
Pueyrredón renunció y fue reemplazado por Rondeau, quien solicitó al ejército del Norte atacar Santa fe. En la posta de Arequito los oficiales se sublevaron
y Rondeau enfrentó a López y a Ramírez en la batalla de cepeda (1820). El triunfo de los caudillos provocó su renuncia y la disolución del directorio y del
congreso, desapareciendo el gobierno nacional y cada provincia comenzó a autogobernarse. El Cabildo porteño formó una Sala de Representantes que
designó a Sarratea como gobernador de Bs As quien firma la paz con el Litoral.

EL RÍO DE LA PLATA EN LA ETAPA DE LAS AUTONOMÍAS PROVINCIALES (1820-1852)


Los años de guerra por la independencia modificaron el perfil económico social de la élite Bs As.
En 1820, la disolución del gobierno central debilitó a la élite ilustraba que había dirigido los destinos de la etapa revolucionaria. Estancieros y hacendados
obtuvieron mayor poder político y económico y compitieron por el control político con los integrantes del delito urbana.
En el ámbito económico, la aplicación de libre comercio favoreció a los comerciantes británicos que desplazaron a los españoles en el control del comercio
ultramar. Los comerciantes, luego de la revolución, organizaron empresas minoristas y de consignación e inundaron el mercado con artículos británicos.
Las comunidades mercantiles porteñas tuvieron que dedicarse a la cría de ganado y a la industria saladerin. Los intelectuales desaparecieron de la escena
política porque proponían una política incompatible con los intereses de la clase hegemónica de los hacendados.
1820: surgimiento de los Estados provinciales
En 1820, la disolución del poder central apresuró la disgregación de la estructura del antiguo virreinato que se había iniciado desde la revolución.
Entre 1810 y 1820 se formaron provincias que abarcaban los límites de las ciudades y sus jurisdicciones en reemplazo de las intendencias. Esas nuevas
provincias se basaron en el principio de soberanía de los pueblos pero mantuvieron dependencias con los poderes centrales de Bs As.
A partir de 1820, los movimientos autonomistas de las provincias recurrieron a instrumentos legales para reorganizar el orden social y político interno y
oponerse a la preponderancia de Bs As. Trataron de conciliar su soberanía con la firma de tratados de interprovinciales y por medio de constituciones. Las
constituciones provinciales se fundamentaron en el constitucionalismo republicano. Las provincias tenían un sistema económico relativamente autónomo y
los caudillos manifestaron la posibilidad de mantenerlo. La población blanca era la única que podía intervenir en política, aunque representara el 1% de la
población, no existía carrera militar y el propietario rural era jefe militar de facto por la necesidad se defender la tierra de ataques indígenas.
Pactos interprovinciales
Luego de la batalla de Cepeda, Bs As se organizó como provincia y, mediante un Cabildo Abierto, se creó la Junta de Representantes, quien eligió a
Sarratea como gobernador y firmó el Tratado de Pilar que sellaba la paz entre Bs As, E.R. y Santa Fe. y disponía la convocatoria a una convención
nacional en Santa Fe para organizar el país bajo una federación, lo cual generó una crisis política. Sarratea renunció y la elección del gobernador y
hacendado Rodríguez puso fin a la anarquía auxiliado por Rosas.
El Tratado de Pilar ocasionó la ruptura de Ramírez y López con ortiga que desaprobó el tratado por no contemplar la lucha por los portugueses. López,
temeroso por la influencia del gobernador de E. R. y empobrecido por la guerra civil, firmó con Bs As el tratado de Benegas que establecía la paz perpetua
entre ambas provincias y convocaba a la reunión de un congreso en Córdoba, la cual fracaso.
Buenos Aires, ante la amenaza de una guerra con Brasil, firmó con E. R, Santa Fe y Corrientes un tratado de paz, unión y amistad (el tratado del
Cuadrilátero) y tuvo que aceptar la libre navegación de ríos, lo cuál no se cumplió y fue reclamado por el litoral a Bs As.
Centralismo y federalismo: el interior frente al liberalismo porteño
Terminadas las guerras por la independencia, Las élites quedaron divididas y enfrentados por ideas e intereses políticos y económicos, conformándose dos
sectores: unitarios y federales.
Los federales conforman un grupo heterogéneo, unido por su posición a los unitarios. Sus representantes eran los caudillos del interior y los estancieros
ganaderos, quienes proponían la defensa de la autonomías provinciales y apoyaban a la iglesia porque mantenía el orden social.
Los federales del interior consideraban necesario una organización nacional que igual el peso de todas las provincias, y luchaban por un modelo
institucional que garantice la participación equilibrada a las provincias en las rentas que generaba la aduana de Bs As. Mientras que los federales de Bs As
eran partidarios de las autonomías provinciales pero no de la distribución de la renta de aduaneras porteñas.
Los unitarios, de orientación liberal y anticlerical, tenían partidarios en Buenos Aires y en las provincias. Eran conformados por minorías ilustradas y
familias porteñas de clase alta vinculadas con el comercio de exportaciones e importaciones. Los unitarios porteños defendía la creación de un régimen
centralista, con un poder ejecutivo poderoso, para defender los derechos de su ciudad y de la provincia sobre las demás.
La historia posterior a la independencia fue un juego de alianza y poder, que inició la lucha entre caudillos federales y los unitarios por definir quiénes se
iban a quedar con el control político y económico del país.
“La feliz experiencia” en la provincia de Bs As
Los años de gobierno del hacendado Rodríguez recibieron el nombre de feliz experiencia para destacar el clima de paz y progreso de ese período. Bs As
no sancionó una constitución provincial, a diferencia de las otras provincias, ya que se organizó por medio de leyes que crearon y regularon las
instituciones provinciales.
Reformas rivadavianas
Para modernizar organización institucional colonial se suprimieron los dos Cabildos existentes: el de Luján y el de Bs As, y el Consulado de Comercio. Se
crearon ministerios de gobierno haciendo guerra dependiente del poder ejecutivo. Se creó una justicia de primera instancia integrada por cinco jueces, y
una justicia de paz a cargo de los jueces de paz. Para reducir gastos, se pasó a retiro de los oficiales más antiguos, las tropas se destinaron a la defensa
de la frontera con los indígenas y a la campaña para lograr el apoyo de los sectores dominantes. Se suprimieron algunas órdenes religiosas y sus bienes
pasaron al estado, además de que se fijaron normas rígidas para el convento.
Se creó la universidad de Buenos Aires y se incorporó el sistema lancasteriano, además de que se transformó el colegio de la Unión del Sur en colegio de
Ciencias Morales al que pueden ingresar los jóvenes más capaces mediante becas.
La prensa recibió un gran impulso con la ley otorgando un amplio margen de libertad al periodismo local. Se crearon nuevos periódicos y se amplió el
debate público.
Se creó la sociedad de beneficencia para organizar los hospitales, asilos y obras de asistencias.
Por influencia de los hacendados, se decidió tomar medidas para solucionar la falta de trabajadores. Mediante leche de vagancia se reclutaron a los más
humildes de la población rural para el ejército o se los convertía en trabajadores forzados.
Se creó el banco de descuento para facilitar a la provincia sus propias operaciones de crédito.
Luego de la campaña militar organizada por Rodríguez, el gobierno tuvo que administrar y adjudicar las tierras relatadas a los indígenas. Con la ley de
Enfiteusis se esperaba que el arrendamiento de la tierra se convirtiera en una fuente de ingresos y que la tesorería no dependiera de los derechos
aduaneros.
La provincia inició un crecimiento más en ganadería que en agricultura. Para desarrollar los recursos del campo y aumentar la producción agraria y la
población, se estableció una política de inmigración subvencionada que fracasó por una crisis económica.
La expansión ganadera y agrícola
Una vez pacificada la relación con los caudillos, Rodríguez organizó la campaña contra las tribus pampas para terminar con los ataques indígenas a los
poblados fronterizos, los robos de ganado y extender la frontera para desarrollar la ganadería, principal actividad al ampliarse la exportación de cueros y
carnes. Los hacendados acrecentaron su fortuna. La estancia se convirtió en empresa capitalista, comercial e industrial donde el estanciero fiscalizaba los
medios y métodos de producción y a los peones se les pagaba un sueldo.
Las grandes estancias se dedicaban a la ganadería y a la agricultura de trigo, constituyéndose en un centro triguero importante. Gran parte de la población
rural eran labradores y criadores de ganados en grupos familiares que abastecían a la población urbana y rural. Algunos eran propietarios, otros
arrendatarios y otros ocuparon tierras del Estado o de particulares sin pagar alquiler.
Congreso de 1824
Rivadavia quiso organizar un poder nacional ante la atención con el imperio de Brasil. Gran Bretaña quería firmar un tratado de reconocimiento de la
independencia de las provincias del Río de la Plata y de amistad y comercio, pero la situación política no brindaba las condiciones que se necesitaban para
firmarlo.
Al terminar el gobierno de Rodríguez, fue electo Las Heras como gobernador de Bs As, quien como con un Congreso General Constituyente, el cuál
sanción a la Ley Fundamental que creaba el poder ejecutivo nacional provisorio. Las provincias se regían por sus propias reglas hasta la sanción de la
Constitución.
Declarada la guerra con el Imperio del Brasil se creó un Poder Ejecutivo Nacional permanente con la Ley de Presidencia y Rivadavia fue elegido
presidente.
Presidencia de Rivadavia
Rivadavia propuso la ley de capital (1826) que establecía que Buenos Aires y sus alrededores eran la capital de la República, quitándole a la provincia su
puerto y la mayoría de sus rentas y se organizaba su territorio en dos nuevos distritos. Esta ley afectaba los intereses urbanos y rurales, y los bonaerenses
no la aceptaron.
En este clima de oposición, el sector unitario sancionó la Constitución Nacional (1826), que establecía la forma de gobierno republicana y centralista, pero
fue rechazada por los caudillos del interior, ya que las provincias perdían su autonomía frente al gobierno nacional y se restringía el derecho al sufragio.
Rivadavia, ante el fracaso del Banco de descuentos, utilizó gran parte de un préstamo para crear el Banco Nacional.
La guerra con el imperio del Brasil y la conflictiva situación interprovincial que derivó en guerra civil hicieron fracasar el proyecto nacional rivadaviano.
Guerra con el Imperio del Brasil
La banda Oriental estaba ocupada por portugueses y fue incorporada al reino de Portugal como provincia cisplatina, pasando a formar parte del nuevo
imperio del Brasil, lo que provocó oposición en Buenos Aires, cuya opinión pública se dividió.
En 1825 partido de Buenos Aires la expedición de los 33 orientales, dirigida por Lavalleja, quien reunión congreso en florida y declaró la reincorporación de
la Banda Oriental a las provincias Unidas de Río de la plata. El Congreso de Buenos Aires aceptó esa incorporación pero Brasil declaró la guerra. Gran
Bretaña decidió mediar para poner fin a la guerra pero el emperador del Brasil se negó.
García, enviado por Rivadavia para las tratativas de paz, firmó un tratado que aceptaba la devolución de la Banda Oriental al imperio (Brasil) pero, con el
fracaso de la negociación, Rivadavia renunció a su cargo. El congreso nombró a López y planes presidente provisional y se reconstituyó la provincia de
Buenos Aires, se convocó a elecciones para formar nueva legislatura que nombró como gobernador a Dorrego, aunque López renunció a su cargo y el
congreso se disolvió. Dorrego tuvo que resolver la paz definitiva con el Brasil para poner fin al bloqueo y, por el tratado de paz, se reconoció la
independencia de la Banda oriental con el nombre de República Oriental del Uruguay.
Guerra civil entre unitarios y federales
La firma de paz con Brasil acrecentó el conflicto entre el gobernador Dorrego y la oficialidad del ejército que actuó en la guerra.
El unitario Lavalle ingresó a Bs As con sus tropas, realizó una Revolución en 1828, tomó el poder de la provincia, disolvió la legislatura y persiguió al
gobernador Dorrego, quien solicitó la ayuda del federal Rosas (comandante de las milicias de la campaña) y López (gobernador de Santa Fe). Ambos
acudieron pero, en la Batalla de Navarro, Dorrego fue vencido y Lavalle ordenó su fusilamiento. Hecho que provocó la irrupción de rosas en la escena
política, quién reorganizó sus fuerzas y derrotó a Lavalle.
Rosa fue designado gobernador de la provincia de Bs As en 1829 con facultades extraordinarias, y el general unitario Paz se dirigió a Córdoba y reemplazó
a Bstos como gobernador. Para derrotar a Paz, la provincia federales del litoral (E.R., Santa Fe y Corrientes) firmaron con Bs As el Pacto Federal, que
reconoció la libertad de independencia de las provincias firmantes y creó una comisión representativa para convocar a las demás provincias un Congreso
para organizar el país bajo el Sistema Federal.
Rosas se puso al frente de la ofensiva Federal contra la liga unitaria, el general Paz fue prisionero, y las provincias del interior fueron sometidas y se
unieron al pacto federal. Rosas demostró que no estaba dispuesto a compartir los beneficios del puerto con las demás provincias.
El proyecto de la Confederación en tiempos de Rosas
La Confederación, creada a partir del Pacto Federal de 1831, fue la solución institucional que reguló las relaciones interprovinciales hasta la sanción de la
Constitución Nacional de 1853, ya que la confederación era el único sistema admitido por las provincias desde 1820.
El Pacto reconocía la libertad de independencia de las tres provincias firmantes y creaba una Comisión Representativa de los gobiernos de las provincias
litorales. El Congreso debía organizar el país bajo el sistema federal, su comercio interior y exterior, su navegación, el cobro de distribución de las rentas
generales, y el pago de la deuda con el extranjero.
La Confederación preservaba la libertad e independencia de las provincias y fue una forma de igualar el pensamiento político para garantizar el orden y la
estabilidad social y política. Rosas consideró que las pasiones políticas afectaron a la sociedad y se opuso a todo intento de sancionar una constitución
nacional o provincial para Bs As.
Luego vencida la liga del interior las provincias se adhirieron al pacto federal por invitación de la Comisión. La disolución de la comisión representativa
(como institución confederal) y la delegación del manejo de las relaciones exteriores (en el gobernador de Buenos Aires) por las demás provincias,
favorecieron la preponderancia del estado bonaerense.
Artiga fue el primero que propuso la creación de una Confederación de Estados autónomos para las Provincias Unidas del Río de la Plata.
El federalismo rosista
En 1832, la legislatura de Buenos Aires reeligió a Rosas como gobernador pero sin facultades extraordinarias, el cual no aceptó, abandonó la ciudad, y se
dirigió a conquistar tierras al sur de la provincia e iniciar una campaña al desierto.
En su lugar fue el gobernador de Balcarce (federal moderado) y el partido federal de Bs As se dividió entre los federales seguidores de Balcarce (lomos
negros) y los federales (apostólicos). Los primeros eran partidarios de no dar facultades extraordinarias al gobernador, mientras los segundos exigían el
retorno de Rosas con máximos poderes. En 1833, los federales rositas organizaron una revolución dirigida por la esposa de Rosas, Balcarce debió
renunciar y fue reemplazado por Viamonte. Durante su gobierno los rositas organizaron la sociedad popular restauradora, cuyo brazo armado (la mazorca)
cometió actos de violencia contra los unitarios y los lomos negros. Viamonte no pudo detener el enfrentamiento y renunció, siendo reemplazado por Maza,
el presidente de la legislatura.
Los gobernadores federales de Salta y Tucumán entraron en conflicto, Maza encomandó a Quiroga para mediar entre ambos y Rosas le pidió que
difundiera la inconveniencia de sancionar una constitución nacional. Quiroga fue asesinado y, con su muerte, se rompió el equilibrio que ejercían los tres
caudillos federales y en el interior dejó de tener fuerza política, además de que provocó el temor al caos. Maza renunció y rosa fue elegido gobernador con
la suma del poder político y con facultades extraordinarias.
El federalismo rosista se caracterizó por una alta intolerancia política y violencia hacia la oposición: los unitarios y los federales moderados. Rosas buscó
homogeneizar el pensamiento político y estableció el uso obligatorio de la divisa punzó. El plebiscito fue otro método utilizado para firmar su poder y lograr
unanimidad política. Impuso orden en el cumplimiento y obediencia a la ley, caso contrario recibían un castigo.
La Campaña al Desierto permitió la expansión de la frontera y el gobierno provincial distribuyó grandes superficies de tierra entre los oficiales que
integraban la expedición.
Rosas, en su segundo gobierno, liquidó el sistema de enfiteusis al poner en venta la tierra pública a precios bajos. También, benefició a los estancieros, ya
que mejoró la recaudación de impuestos, disminuyó el gasto, no aumentó el impuesto sobre el capital y la propiedad. Además, liquidó el Banco Nacional,
que fue reemplazado por la Casa de Moneda que emitía billetes y monedas metálicas.
Entre 1830-1852 la provincia creció más del 40% por la Campaña al Desierto y el mejoramiento de las relaciones con los indígenas pero estaba
concentrado en pocos.
Las relaciones del federalismo rosista con el sistema económico mundial
Al asumir Rosas su primer gobierno, la conexión entre Gran Bretaña y las Provincias Unidas se formalizó con el Tratado de amistad, Comercio y
Navegación (1825) que estableció el libre comercio y reconoció la libertad de culto para los residentes británicos.
La aduana de Bs As monopolizo el comercio exterior y fue la fuente principal de las rentas del gobierno. La economía del país cambió poco durante el
gobierno de rosas, ya que la ganadería se conservó y continuó la dependencia del comercio exterior para proveerse de manufacturas, pero partir de 1840
aumentó la cría de ovejas por la demanda de lana de la industria textil europea.
Bs As continúo con su intermediación entre las provincias y los mercados de ultramar. El bloqueo francés perjudicó la prosperidad de la industria ganadera
y del comercio, y el bloqueo anglofrancés perjudicó al comercio porteño pero causó menor daño, ya que pudo abastecerse de alimentos.
La demanda del comercio exterior le exigía un aumento de tierras para la explotación del ganado vacuno y, por eso, Rosas organizó la Campaña al
Desierto (1833), que terminó con el peligro de los ataques de los indígenas y aseguró el límite de fronteras.
Intereses del Litoral; el Interior y Bs As en conflicto
En su segundo gobierno, Rosas logró cohesión política con las provincias. Sus gobernadores eran seguidores del gobierno bonaerense con excepción de
corrientes pero levantamientos internos demostraron que la tranquilidad no estaba asegurada. A esto se agregaron conflictos internacionales que
convirtieron al segundo gobierno de rosas en un período de guerra.
Entre 1839-1841, Salta y Tucumán formaron la coalición del Norte y llevaron la guerra con varios gobernadores federales. Razones económicas y
constitucionales movieron a Corrientes alzarse contra Bs As. Los estancieros del sur bonaerense reaccionaron contra las políticas de tierra y los abusos de
poder del gobierno. Lavalle lanzó una invasión sobre Bs As buscando la caída de Rosas. Todos estos desafíos resultaron no exitosos por: falta de
cooperación de la población con los ejércitos libertadores, disputas de poder dentro del campo unitario e impericia militar de sus generales.
Existió una conspiración para derrotar a Rosas (encabezada por Maza y planeada por miembros de la asociación de mayo) que fue descubierta, siendo
Maza fusilado y su padre asesinado por mazorqueros.
Lavalle fue derrotado en Entre Ríos, luego en Santa Fe y fue obligado a dirigirse al norte donde fue asesinado en Jujuy (1841), poniendo fin a la guerra
civil.
Conflictos internacionales
Las actividades de los unitarios refugiados y exiliados en Montevideo y Bolivia estuvieron relacionadas con los conflictos entre la Confederación Argentina y
los gobiernos de Bolivia, Francia Inglaterra, estas dos unidas en el bloqueo anglofrancés.
En 1845, Gran Bretaña y Francia iniciaron el bloqueo a Bs As para que se levantara el sitio de Montevideo y para que Rosas permitiera la libre navegación
de los ríos del litoral.
Rosas hizo reconocer Inglaterra y Francia que la libre navegación del río Paraná era un problema interno de la Confederación. Con la paz, retornaron las
importaciones británicas y aumentó el arribo de inmigrantes.
Rosas fue el único gobernante americano que resistió la presión de Inglaterra y Francia, que pretendieron (sin éxito) la libre navegación de los ríos
interiores de la Confederación.
Caída de Rosas
Después de 1848, rosas se negó a reabrir la navegación interior del río Paraná, lo que perjudicaba a las provincias del litoral, principalmente Entre Ríos
que era gobernada por Urquiza. En 1851, Urquiza aceptó la renuncia de rosas sobre el manejo de las relaciones exteriores de E.R., reclamó la
convocatoria a un congreso nacional (para sancionar una constitución y organizar al país), separó a E.R. de la Confederación y firmó un Tratado de Alianza
con el gobierno de Brasil y Uruguay para mantener la independencia y pacificar el territorio de Uruguay.
Rosas calificó Urquiza de loco traidor y salvaje unitario y declaró la guerra a Brasil, mientras Urquiza invadió Uruguay y Oribe decidió capitular.
Brasil, E.R., Uruguay y Corrientes firmaron un nuevo pacto para libertar al pueblo argentino de la opresión bajo la dominación tiránica de Rosas. A Urquiza
se le concedió el mando supremo del ejercicio y se acordó la libre navegación de ríos.
Los generales cercanos a rosas renunciaron a la defensa de la ciudad teniendo que asumir las rosas. En 1852, en la batalla de caseros los ejércitos
aliados derrocaron a rosas, quien redactó su renuncia y pidió asilo en Gran Bretaña. Rosas, junto a sus hijos, tres sirvientes y algunos amigos, partieron
rumbo al exilio.

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