Bloque 12: Normalización democrática de España e integración en Europa (desde
1975)
A la muerte del general Franco las Leyes Fundamentales preveían la continuación del régimen
franquista transformado en una monarquía no democrática. Sin embargo, desde noviembre de 1975 se
desarrolló en España un proceso de transición política en el que se promulgó la Constitución de 1978 y
mediante el cual se estableció una monarquía constitucional. En pocos años España se situó al mismo
nivel que las democracias parlamentarias de su entorno europeo.
1. Los inicios de la transición (1975-78)
La primera etapa de la transición del franquismo a la democracia abarcó desde la muerte de
Franco hasta la promulgación de la Constitución.
●El primer gobierno de la monarquía
El 20 de noviembre de 1975 moría el general
Franco, que había gobernado España de manera
dictatorial durante treinta y seis años. Dos días
después, el 22 de noviembre, Juan Carlos I
iniciaba su reinado jurando fidelidad a las Leyes
Fundamentales pero declarando también su voluntad
de ser el rey de todos los españoles. Sin embargo, el
primer gobierno de la monarquía continuó
presidido por Carlos Arias Navarro, si bien se
incorporaban algunos políticos como Manuel
Fraga y José María de Areilza, que despertaron
esperanzas por sus rasgos reformistas.
Juan Carlos I jurando las Leyes Fundamentales
Arias Navarro se fue identificando cada vez más con los sectores inmovilistas (el búnker) y sólo se
promulgó una limitada Ley de Reunión que no contemplaba, por ejemplo, la existencia de partidos políticos . Además, en
los primeros meses de 1976 se produjeron numerosas manifestaciones en demanda de libertad política
y mejoras sociales, a lo que el Gobierno respondió con un endurecimiento de la represión, donde
destacaron, el 3 de marzo, los sucesos ocurridos en Vitoria, en el que una huelga general en marzo de
1976 acabó con 5 muertos y decenas de heridos. A esto se le sumaron el aumento del terrorismo de
ETA y del GRAPO y los sucesos de Montejurra, en mayo de 1976, en los que se enfrentaron
violentamente las dos ramas del carlismo. Mientras tanto, la oposición antifranquista se unió en un
solo organismo, Coordinación Democrática, la “Platajunta”.
● Adolfo Suárez y la Ley para la Reforma Política
El 30 de junio de 1976, Arias Navarro presentó su dimisión, cuando comprobó que no tenía el
apoyo del rey Juan Carlos. El monarca, de forma imprevista, nombró presidente del Gobierno a Adolfo
Suárez, ministro-secretario General del Movimiento, siendo también clave la elección como
presidente de las Cortes de Torcuato Fernández Miranda.
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La elección de Adolfo Suárez fue recibida con desconfianza tanto por la oposición como por los
franquistas más radicales. Suárez frenó a los defensores del franquismo y atrajo a la oposición, con la
que estuvo en permanente contacto. Amnistió a los presos políticos sin delitos de sangre, despenalizó las
asociaciones políticas y reguló el derecho de huelga . El punto principal del nuevo gobierno fue la preparación
de una ley para reformar el sistema político heredado de la dictadura franquista, guardando para ello
formalmente la legalidad. La Ley para la Reforma Política preveía la celebración de elecciones
generales con sufragio universal directo, la elaboración de una Constitución, una declaración de
derechos y la autorización al gobierno o a las Cortes para iniciar las reformas políticas necesarias.
Desde el inicio de la elaboración de la ley se desplegó una gran actividad política para asegurar su
aprobación (su principal escollo era la aprobación por las Cortes franquistas, teniendo en cuenta que suponía su
desmantelamiento y el establecimiento de un nuevo sistema bicameral, de Congreso y Senado. Fueron muy importantes las
negociaciones subterráneas del gobierno con muchos procuradores franquistas, a los que se garantizó que podrían mantener
su estatus económico y social, que no se les pedirían responsabilidades políticas y que no se legalizaría el partido
comunista). Finalmente, fue aprobada en las Cortes franquistas con escasa oposición, y votada
masivamente en el referéndum del 15 de diciembre de 1976 . El 4 de enero de 1977 entraba en vigor . Así,
a los pocos días de aprobarse se suprimió el Tribunal de Orden Público y comenzó el
desmantelamiento de las instituciones del Movimiento Nacional.
Sin embargo, el camino hasta la celebración de las elecciones generales no fue fácil. La difícil
situación que vivió el país en los primeros meses de 1977, con sucesos como la “matanza de
Atocha” (el asesinato de cinco abogados laboralistas por pistoleros de extrema derecha el 24 de enero de 1977), las
continuas acciones de ETA y los GRAPO y la tensión en el estamento militar, avivada por el búnker,
puso en peligro la transición a la democracia.
Por otra parte, el gobierno de Suárez necesitaba legalizar los partidos políticos para la
celebración de las elecciones. Ya en diciembre de 1976 se había tolerado la celebración de un Congreso del PSOE y
en febrero de 1977 se reguló la forma en la que los partidos podían ser legalizados . El primer paso fueron una serie de
decretos que permitieron la libertad sindical y la legalización de los partidos políticos a excepción del partido comunista.
Además, se consensuaron las reformas y la ley electoral . Sólo quedaba un difícil obstáculo, la legalización del
Partido Comunista de España (PCE), liderado por Santiago Carrillo. Así, a pesar de las fuertes
presiones por parte de los militares, Adolfo Suárez tomó la decisión personal de declarar legal al PCE
el 9 de abril de 1977. Los comunistas, por su parte, moderaron sus posiciones y aceptaron la reforma
aprobada en el referéndum e incluso la institución monárquica y la bandera bicolor, renunciando a la
enseña histórica republicana.
Además, en la primavera de ese año se publicó un decreto que liberó a la mayoría de los presos
políticos y permitió la vuelta a España de los exiliados, adelanto de la amnistía definitiva que puso
“punto final” a las responsabilidades pasadas en octubre de 1977.
●Las primeras elecciones democráticas
El 15 de junio de 1977 se celebraron en España las primeras elecciones libres desde febrero de
1936. Las elecciones fueron ganadas por la coalición UCD (Unión de Centro Democrático), creada por
Adolfo Suárez, aunque sin mayoría absoluta, seguido del PSOE, liderado por Felipe González, que
representaban las posiciones moderadas. En tercer lugar, con un resultado peor del esperado, se situó el
PCE, de Santiago Carrillo, seguido por Alianza Popular, fundada por Manuel Fraga y que
incorporaba diversas personalidades y formaciones del franquismo posibilista. Por su parte, los grupos
nacionalistas obtuvieron importantes resultados, tanto el Partido Nacionalista Vasco (PNV) como el
Pacte Democrátic per Catalunya, donde se había integrado CDC (Convergencia Democrática de
Catalunya).
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Las Cortes salidas de las elecciones nombraron presidente del Gobierno a Adolfo Suárez e
iniciaron la tarea de elaborar una Constitución que sirviera de base para establecer la normalidad
democrática, lo que se convirtió en el objetivo político fundamental.
La Constitución de 1978
Primero se creó una comisión de la que salieron elegidos siete miembros, la Ponencia, diputados de
cuyo cometido
de los partidos políticos que tenían representación en las Cortes, excepto la minoría vasca que renunció,
consistía en la redacción de un anteproyecto de Constitución.
Los llamados “padres de la Constitución”
fueron tres miembros de la UCD (Gabriel
Cisneros, José Pedro Pérez Llorca y Miguel
Herrero y Rodríguez de Miñón) y un miembro
del PSOE (Gregorio Peces-Barba), del PCE
(Jordi Solé Tura), de AP (Manuel Fraga) y de
los nacionalistas catalanes (Miquel Roca).
Esta comisión inició la política de
“consenso”, mediante la negociación y el
acuerdo, que permitió elaborar una
Constitución que fue aceptada por casi todos
y que daba garantía de estabilidad al proceso
democratizador.
Gabriel Cisneros, Pérez Llorca, Miguel Herrero,
Miquel Roca, Manuel Fraga, Peces-Barba, Solé Tura.
La Constitución adoptó un carácter progresista, aunque con cierta ambigüedad, que permitía que el
desarrollo legislativo fuera asumido tanto por la izquierda como por la derecha. Una vez superados
todos los trámites parlamentarios, el texto definitivo fue aprobado por amplísima mayoría en el
Congreso y en el Senado el 31 de octubre de 1978. Finalmente, la Constitución fue aprobada
mayoritariamente en referéndum el 6 de diciembre de 1978.
La Constitución de 1978 consta de 11 títulos y 169 artículos y en ella se pueden señalar tres partes:
Los elementos que configuran la parte dogmática de la Constitución de 1978 son:
- El Estado se define como social y democrático, organizado en una monarquía parlamentaria
como forma de gobierno. En este nuevo Estado tiene cabida el autogobierno de las nacionalidades
y de las regiones que la integran.
- El Estado se declara aconfesional, aunque se expresa la importancia de la Iglesia católica como
la más seguida entre los creyentes españoles.
- Se reconocen los derechos civiles y políticos de todo tipo en una enumeración minuciosa: la
libertad de asociación, de reunión y de expresión, el derecho a la intimidad, el derecho al honor,
etc. Además, se reconocen distintos derechos y deberes: el derecho a la educación; la no
discriminación por razones de sexo, religión o raza; el derecho a una vivienda digna; o el deber y
el derecho al trabajo.
En lo que respecta a la parte orgánica, las disposiciones fundamentales son las siguientes:
- Se limitan las facultades de la Corona para garantizar que el poder resida en las Cortes y en el
Gobierno. El rey, que ostenta la Jefatura del Estado, arbitra los poderes, ostenta el mando supremo
de las Fuerzas Armadas y es la máxima representación del Estado.
- Se establece la división de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.
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- El legislativo recae en las Cortes formadas por dos cámaras: el Congreso de los Diputados y el
Senado, con una relevancia superior de la primera, elegidas por sufragio universal directo y
secreto, depositarias de la soberanía nacional y que elaboran y aprueban las leyes, eligiendo al
presidente del Gobierno y pudiendo ejercer las mociones de censura.
- El ejecutivo es ejercido por el Gobierno, que dirige la política interior y exterior de España y
tiene también potestad legislativa al poder presentar proyectos de leyes a las Cortes.
- El judicial, constituido por jueces y magistrados independientes, administrando la justicia,
existiendo un Tribunal Constitucional.
Finalmente, la Constitución establece los mecanismos, bastante rígidos, para su propia reforma, que
han sido aplicados para la introducción de las exigencias del Tratado de Maastricht (1992) y para el
establecimiento de un límite de déficit (2011).
En el Título VIII de la Constitución de 1978 se regula una nueva organización político-territorial del
Estado español, conformando el denominado “Estado de las Autonomías”. El art. 137 afirma que “El
Estado se organiza territorialmente en municipios, provincias y las Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas
estas entidades gozarán de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses”. Será su capítulo tercero (arts. 143-158)
el que trate del proceso de creación de las Autonomías . Entre 1978 y 1983 se constituyeron un total de 17
CCAA, (más tarde se sumaron las dos ciudades autónomas) todas ellas reguladas por sus Estatutos de
Autonomía, aunque cada una alcanzó un grado mayor o menor de autogobierno dependiendo de la vía
utilizada para acceder a la autonomía:
1. Vía rápida para las regiones históricas, aplicando el art. 151 para aquellos territorios que reclamaban la
restauración de su Estatuto, anulado por la Dictadura: eran las llamadas “nacionalidades históricas” (Cataluña, País Vasco y
Galicia);
2. Vía del 151, utilizada por Andalucía, que pasaba, entre otros trámites, por un referéndum que debía ser aprobado
por la ciudadanía por mayoría absoluta, que se celebró el 28 de febrero de 1980.
3. Vía del 143 “vía lenta” que seguirían el resto de las regiones.
●Los Pactos de la Moncloa
Mientras, en lo económico, las consecuencias de la crisis del capitalismo occidental a partir de
1973 fueron especialmente graves en España, con un descenso de la producción y el aumento de la
inflación y el desempleo, a lo que se unió una fuerte conflictividad laboral. Para intentar solucionar la
grave situación económica, los grupos políticos, las organizaciones sindicales y patronales y el
Gobierno firmaron, el 25 de octubre de 1977, los llamados Pactos de la Moncloa, impulsados por el
vicepresidente Fuentes Quintana. Los Pactos se centraron en la reforma y saneamiento de la
economía, con el objetivo de reducir la inflación y el déficit exterior, para lo que se devaluó la peseta
y se acometió una política monetaria más restrictiva. Además, se aceptaba que los aumentos salariales
no fueran superiores a la inflación, luchar contra el fraude fiscal y la elaboración de un plan de
ampliación de servicios sociales. Los efectos de este primer pacto social fueron inmediatos sobre la
inflación, pero el paro y la conflictividad social continuaron creciendo debido al cierre de empresas.
2. La consolidación democrática (1978-82)
La segunda legislatura de la transición vino marcada por el avance hacia la consolidación
democrática, pero también el declive del partido en el gobierno, y por un intento de golpe de Estado
para abortar la naciente democracia.
●Los gobiernos de Adolfo Suárez (1979-1981)
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Tras la aprobación de la Constitución de 1978 se disolvieron las Cortes y se convocaron nuevas
elecciones legislativas para marzo de 1979. El triunfo de UCD no significó el inicio de un período
de estabilidad ya que, aunque la crisis económica se había afrontado con los Pactos de la Moncloa, no
se emprendió una política de reformas de la estructura productiva porque la vida política era la
prioridad del gobierno.
Tras el relativo fracaso de la UCD en las elecciones municipales de abril de 1979, a partir de las
cuales se constituyeron ayuntamientos de izquierdas en las grandes ciudades, fueron el proceso
autonómico y las divisiones internas en la UCD lo que precipitó la crisis del gobierno. El resultado de
las elecciones autonómicas en el País Vasco y Cataluña (marzo de 1980) puso de manifiesto la pérdida
de apoyo de la política gubernamental. En mayo de 1980 Suárez tuvo que someterse a una moción de
censura presentada por el PSOE en las Cortes, que ganaría el gobierno por escaso margen, a lo que
se añadía el terrorismo de ETA, del GRAPO o del FRAP.
Ante el fraccionamiento de la UCD y el cuestionamiento de su liderazgo, Adolfo Suárez presentó su
dimisión como presidente de gobierno y del partido el 29 de enero de 1981.
●El intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981
La amenaza al sistema democrático
provenía fundamentalmente de la
reacción militar, que ya había tenido un
antecedente en la "Operación Galaxia"
(noviembre de 1978), donde la reivindicación del
franquismo convivió con la alarma provocada por
la legalización del PCE, el desarrollo autonómico,
el terrorismo y la anunciada reforma del propio
Ejército. Estos factores precipitaron el intento de
golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. La
trama golpista, con conexiones civiles, se
aprovechó de la dimisión de Suárez.
El 23 de febrero el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero entraba en el Congreso de
los Diputados, interrumpía la investidura del nuevo candidato a presidente del Gobierno, Leopoldo
Calvo Sotelo, anunciaba la llegada de una nueva autoridad militar y mantenía como rehenes a todos los
diputados. El capitán general Milans del Bosch se sublevaba en Valencia y sacaba los tanques a la
calle mientras se constataba el temor de la población civil y la división de los militares. Hasta que el
Rey no compareció por televisión, de madrugada, y descalificó a los sublevados, no hubo seguridad
del fracaso del golpe de Estado. Sólo un civil y 32 militares, con el general Alfonso Armada como oficial de
mayor rango, fueron juzgados por un Consejo de Guerra, siendo mínimas las penas. Sin embargo, el Tribunal Supremo
intervino, previo recurso del gobierno, y aumentó sensiblemente las condenas.
●El gobierno de Calvo Sotelo (1981-1982)
Dos días después del intento de golpe de Estado, Leopoldo Calvo Sotelo fue elegido presidente
del Gobierno. Sin embargo, no pudo evitar la descomposición progresiva de su partido, la UCD, y su
gestión fue muy discutida. Entre las decisiones polémicas que se adoptaron se pueden destacar la
aprobación de la Ley de Divorcio (1981), impulsada por el ministro de Justicia, Francisco Fernández
Ordóñez; el ingreso de España en la OTAN, el 30 de mayo de 1982, que contó con la oposición de la
izquierda en su conjunto; y la aprobación de la LOAPA (Ley Orgánica de Armonización del Proceso
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Autonómico), pactada con el PSOE, y con la que se pretendía recortar las competencias de los
estatutos de autonomía.
Por su parte, la desintegración de la UCD se aceleraba, abandonando el partido algunos de sus
principales líderes, incluido el propio Adolfo Suárez, que fundó otro partido, Centro Democrático y
Social (CDS).
Esta situación llevó a la
convocatoria de nuevas
elecciones para el 28 de
octubre de 1982, donde el
PSOE lograba una amplísima
mayoría absoluta, con más de
diez millones de votos, y su
líder, Felipe González, se
convirtió en presidente del
Gobierno.
Felipe González y Alfonso Guerra celebran en la terraza del Palace la victoria en las elecciones de 1982
3. Los gobiernos democráticos (1982-2008) y la integración de España en la Unión Europea
En las últimas décadas el sistema político español ha consolidado un bipartidismo, basado en la
alternancia en el poder de dos grandes partidos, el PSOE y el PP, con la particularidad del fuerte
arraigo de los partidos nacionalistas en Cataluña y País Vasco.
● Gobiernos del PSOE (1982-1996)
Felipe González se mantendría en la presidencia del Gobierno hasta 1996, hasta 1993 con
mayoría absoluta en el Congreso, lo que otorgó gran estabilidad a sus gobiernos.
►La difícil situación económica durante los años 80 obligó al gobierno a adoptar diversas medidas
para contrarrestar la crisis y afrontar los problemas estructurales de la economía española. Así, se llevó
a cabo la reconversión industrial (1982-85), diseñada por el ministro Carlos Solchaga, con el objetivo
de sanear y reordenar los sectores en crisis, como el textil, el naval, el minero o el siderúrgico. El
proceso fue muy duro por sus consecuencias humanas, provocando el aumento del desempleo, que
alcanzó tasas muy elevadas en 1985.
Además, uno de los asuntos económicos más
polémicos de los primeros años fue el "caso
Rumasa", ya que en 1983 el ministro de Economía,
Miguel Boyer, expropió primero y reprivatizó
después todas las empresas del grupo, propiedad de
José María Ruiz Mateos
Ruiz Mateos agrede a Miguel Boyer, 1989
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El gobierno, además, realizó una reforma fiscal que afectó tanto al IRPF como al patrimonio y
aumentó la presión fiscal. El Estado, con ello, dispuso de más recursos para mejorar y aumentar el
Estado de bienestar en prestaciones por desempleo, sanidad, educación, autonomías e infraestructuras . Asimismo,
a partir de 1986 entró en vigor el nuevo impuesto indirecto del IVA, equiparando la tributación española a la
de la CEE.
Precisamente, un acontecimiento muy importante en la historia reciente de España fue la firma del
Tratado de integración en la Comunidad Europea el 12 de junio de 1985, tras unas negociaciones
muy complicadas. A partir de su entrada en vigor el 1 de enero de 1986, España pasó a ser miembro
de pleno derecho de la CEE. La integración tuvo algunas consecuencias iniciales negativas para el sector primario y
para la balanza de pagos por el aumento de las importaciones. Pero los beneficios posteriores fueron mucho mayores
gracias a los fondos de cohesión y a las ayudas para el desarrollo.
Otras medidas durante la primera legislatura socialista fueron la reforma universitaria; la
aprobación de la LODE(1985), que establecía la enseñanza gratuita y obligatoria hasta los 14 años; la
reforma del ejército, para contrarrestar posibles movimientos involucionistas; y la despenalización
parcial del aborto (1985). Por otro lado, el 12 de marzo de 1986 se aprobó en referéndum, apoyado
por el gobierno socialista en contra de su opinión anterior, la permanencia de España en la OTAN.
►Tras vencer por mayoría absoluta en las elecciones generales de 1986, la segunda legislatura
socialista vino marcada por un fuerte desarrollo económico que duraría hasta 1992.
A pesar de ello, las medidas liberalizadoras del gobierno y la regulación restrictiva de las pensiones
llevaron a que los sindicatos (UGT y CCOO) convocaran la huelga general para el 14 de diciembre
de 1988. El país se paralizó y el gobierno tuvo que negociar la retirada parcial de su plan liberalizador.
Además, las relaciones entre la UGT y el PSOE se deterioraron.
Uno de los aspectos más negativos de la historia de los años 80 y 90 fue la persistencia del
terrorismo, especialmente de ETA. Durante los 80, los gobiernos socialistas llevaron a cabo todo tipo
de tácticas para acabar con el terrorismo: la colaboración con Francia, que consiguió que este país
negara el asilo a los etarras desde 1984; el consenso entre los partidos políticos contra el terrorismo
(Pacto de Madrid, 1987 y Pacto de Ajuria Enea, 1988); e incluso la negociación con la propia ETA
(Conversaciones de Argel, 1987-88). Por su parte, algunos políticos socialistas se vieron mezclados
en la organización de los GAL, grupos terroristas que actuaron contra ETA en el sur de Francia entre
1983 y 1987.
► Durante la tercera legislatura socialista, tras la victoria electoral de 1989, España consolidó un
lugar en el panorama internacional cuyo punto álgido fue la convocatoria de la Conferencia de Paz
sobre Oriente Medio en Madrid (1991). Además, participó en la firma del Tratado de Maastricht
(1992), por el que la CEE (refundada como UE) decidía profundizar en la integración económica y
política, decretándose los criterios de convergencia para llegar a la moneda única, cuyo cumplimiento
demostraba los problemas estructurales de la economía española, que se pusieron de manifiesto en la
crisis de 1992-93.
Por su parte, el año 1992 se celebraron los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición
Universal de Sevilla, que consolidaron la imagen internacional de España. Además, España
continuaba con una intensa labor de modernización de las comunicaciones, poniéndose en marcha
la primera línea del tren de alta velocidad (AVE) entre Madrid y Sevilla en 1992.
► Sin embargo, los últimos años de gobierno del PSOE, tras su victoria por mayoría relativa en las
elecciones de 1993, que le obligó a negociar con los nacionalistas, estuvieron marcados por la crisis
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económica y por los casos de corrupción, como el “caso Filesa”, la apropiación indebida de fondos
reservados, el caso Luis Roldán o el escándalo de los GAL.
En estas circunstancias, el Partido Popular (PP), liderado por José María Aznar, y que ya había
obtenido buenos resultados en 1993, obtuvo la mayoría relativa en las elecciones de 1996, lo que le
permitió gobernar con el apoyo de los nacionalistas, especialmente CiU.
●Gobiernos del PP (1996-2004)
Tras las elecciones de 1996, José María Aznar tuvo que pactar con los nacionalistas su investidura,
tras duras negociaciones, a cambio de nuevas concesiones económicas, entre las que se incluía la
cesión del 30% del IRPF a las autonomías.
►En materia económica, durante esta primera legislatura, se llegó a acuerdos con los sindicatos en
materia laboral y de pensiones y se consiguió reducir el desempleo y la inflación. La bonanza
económica y las medidas tomadas favorecieron el crecimiento estable de la economía. También se
acometió una política privatizadora de algunos servicios públicos, que fue muy criticada, ya que se
privatizaron empresas estatales rentables mientras que las que tenían pérdidas quedaron bajo el control
del Estado.
Por otra parte, se consiguieron cumplir los criterios de convergencia y entrar en la moneda única, el
euro, en 1999. A partir del 1 de enero de 2002, la moneda europea sustituyó a las nacionales pasando a
ser la moneda única en la mayoría de los países de la UE.
En los 90 ETA mantuvo su actividad terrorista, con actuaciones de gran repercusión social, como el
secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara y el secuestro y posterior asesinato
del concejal del PP de Ermua, Miguel Ángel Blanco (1997), surgiendo el llamado "Espíritu de
Ermua". Por otro lado, en 1998, el PNV, a cambio de una tregua con ETA, firmó con Batasuna el
Acuerdo de Lizarra, lo que rompía el Pacto de Ajuria Enea y el consenso político contra el
terrorismo. La tregua y la negociación volvieron a fracasar. En 2000, PP y PSOE firmaron el Acuerdo
por las libertades y contra el terrorismo.
►El PP volvió a ganar, en esta ocasión con mayoría absoluta, las elecciones generales de marzo
de 2000. José María Aznar volvió a formar gobierno sin necesitar el apoyo que en su primera
legislatura había obtenido de las fuerzas nacionalistas.
Durante este período, el gobierno de Aznar estableció un nuevo modelo de financiación autonómica,
suprimió el servicio militar obligatorio, reformó la Ley de Extranjería y aprobó el Plan Hidrológico
Nacional. Sin embargo, sufrió una huelga general en junio de 2002, y se le acusó de una mala gestión
del desastre del "Prestige", en las costas gallegas, en noviembre de ese mismo año.
En política exterior, se abrieron negociaciones con el Reino Unido sobre la soberanía de Gibraltar y
se cuidaron las relaciones con el norte de África, aunque hubo tensiones militares, especialmente con
Marruecos, como la provocada por la ocupación marroquí del islote Perejil.
El final de esta legislatura estuvo marcado por la intervención española en la invasión de Irak (2003),
que despertó una fuerte oposición entre amplias capas de la población española, y los atentados
terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid, tres días antes de las elecciones generales de ese
año. En ellas, el candidato socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del PSOE
desde 2000, cuando sustituyó a Joaquín Almunia, venció contra pronóstico al candidato del PP,
Mariano Rajoy.
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● La segunda etapa socialista: José Luis Rodríguez Zapatero (2004-11)
Rodríguez Zapatero presentó un programa que suponía la supresión de muchas medidas adoptadas por
Aznar, como la retirada de las tropas españolas de Irak o el fin del trasvase del Ebro.
Como la economía continuaba en crecimiento, esta legislatura tuvo un marcado carácter social: se
incrementó el salario mínimo de 450 a 600 euros. Se aprobaron otras leyes que que dieron a España
aires de modernidad, unas fueron apoyadas por todos los partidos como la Ley Contra la Violencia de
Género (2004), la Ley de Dependencia (2006) y la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de
Hombres y Mujeres (2007). Otras levantaron el rechazo del PP, de la Iglesia y de otros sectores
católicos conservadores como la Ley de Matrimonios entre Personas del Mismo Sexo ( 2005), la
Ley Orgánica de Educación (LOE, 2006) y la Ley de Memoria Histórica (2007).
En cuanto a la política exterior, Rodríguez Zapatero propuso a la ONU una alianza de civilizaciones
para la lucha contra el terrorismo islamista y postuló un acercamiento a Latinoamérica.
Sin embargo, ya en el 2007, se vislumbraron algunos desajustes que indicaban un cambio de signo
económico (descenso en la construcción, menor crecimiento del PIB…..), pero el gobierno no adoptó
las reformas necesarias. Las elecciones de marzo del 2008 revalidaron el triunfo socialista, pero sin
alcanzar la mayoría absoluta. La crisis económica arreciaba y el gobierno tuvo que adoptar medidas
impopulares, como la reforma laboral (2010) y los recortes sociales. Todo provocó movilizaciones y
una huelga general el 29 de septiembre de 2010.