Guerra Rusia
Guerra Rusia
ANTECEDENTES:
Ucrania
Ucrania y Rusia comparten el estado eslavo oriental de la Rus de Kiev como germen de sus
raíces culturales. Esa es la razón por la que el presidente ruso, Vladímir Putin, se ha referido
a ambos países en repetidas ocasiones como “un solo pueblo”. Sin embargo, los rusos y los
ucranianos han avanzado de forma separada a lo largo de los siglos, conformando idiomas y
culturas diferenciadas. En el siglo XVII, extensas áreas de lo que actualmente es Ucrania
pasaron a formar parte del Imperio ruso. De esta forma, esos territorios se reorganizaron en
provincias rusas que fueron administradas por gobernadores designados desde San
Petersburgo.
Desde ese punto, y hasta el siglo XX, Rusia impulsó un programa de rusificación con el que
buscaron reducir la identidad nacional ucraniana. Una de las medidas más importantes en
este sentido fue prohibir la utilización del idioma ucraniano en las escuelas.
Historia Rusia
La historia del país comenzó con los eslavos orientales. Fundado y dirigido por una clase
noble vikinga guerrera y sus descendientes, el primer estado de los eslavos orientales, la Rus
de Kiev, surgió en el siglo IX y adoptó el cristianismo procedente del Imperio bizantino en
988, comenzando una síntesis de las culturas bizantina y eslava que definiría la cultura rusa
durante el siguiente milenio. Posteriormente la Rus de Kiev se desintegró en muchos
pequeños estados feudales, de los cuales el más poderoso era el Principado de Moscú que se
convirtió en la fuerza principal en el proceso de la reunificación rusa y la lucha por la
independencia contra la Horda de Oro. A diferencia de su líder espiritual, el Imperio
bizantino, Rusia, bajo el liderazgo de Moscú, pudo revivir y organizar su propia guerra de la
reconquista, subyugando finalmente a sus enemigos y anexando sus territorios perdidos.
En 1703 fue fundada la ciudad de San Petersburgo – “capital norteña” de Rusia. En ese
período se intensificaron la diplomacia y las relaciones internacionales de Rusia. En los siglos
XVI-XIX, luego de anexionarse y asimilarse los territorios del Norte, Volga, Urales, Siberia,
Extreme Oriente y la integración voluntaria de varios pueblos no rusos, se formó un Estado
multinacional: el Imperio Ruso.
La Gran Guerra Patria de 1941-1945 significó una dura prueba para el pueblo soviético. La
lucha contra los invasores nazi alemanes fue desplegada a nivel nacional. En corto plazo se
movilizaron todos los medios y recursos disponibles en el Estado, con el fin de organizar la
adecuada resistencia al enemigo. Gracias al valor de los soldados soviéticos, al genio marcial
de toda una pleyade extraordinariamente talentosa de jefes militares y a los esfuerzos de todo
el pueblo, la Unión Soviética derrotó a Alemania nazi y liberó a todo el mundo de la amenaza
del fascismo.
En 1991, como resultado de los acuerdos de Belovezhskaia Puscha, la Unión Soviética dejó
de existir. La sucede la Federación de Rusia.
Vikingos Y Eslavos
En la segunda mitad de la Alta Edad Media, las estepas euroasiáticas estaban pobladas por
diferentes grupos étnicos que compartían algunos rasgos distintivos: el nomadismo, una gran
permeabilidad cultural y étnica y una inestabilidad política endémica. El área apareció
como un mosaico tribal muy fragmentado, salpicado de comunidades poco cohesionadas.
Entre las diversas poblaciones que habitaron la región, los eslavos parecen completar su
proceso de etnogénesis formación como pueblo entre los siglos V y VI d.C.
En las fuentes de la época, los eslavos se describen como un grupo heterogéneo, incapaz de
autodeterminarse sin una contribución externa. Este escenario de desunión política favoreció
las diversas incursiones de pueblos extranjeros, facilitadas por la conformación del territorio:
una inmensa planicie atravesada por caudalosos ríos y sin relieves orográficos. En este
nebuloso contexto se generó en el siglo IX d.C. la Rus de Kiev, cuando las tribus vikingas,
llamadas Rus, se establecieron en la llanura sarmática, imponiéndose y mezclándose con los
nativos eslavos y finlandeses.
El Origen De La Rus De Kiev
La principal fuente sobre el origen de la Rus de Kiev es la Crónica de los años pasados, un
documento eslavo escrito entre los años 1100 y 1125 por Néstor de Kiev que incluye
la narración de hechos ocurridos entre los años 850 y 1100. Según la Crónica de Néstor, los
vikingos sometieron a las tribus de la llanura sarmática alrededor del 859. Posteriormente, en
el año 862, los indígenas lograron liberarse del yugo vikingo, pero, al fracasar en sus intentos
de autogobierno, se vieron obligados a pedir a quienes los habían invadido que volvieran a
administrar sus tierras.
El relato prosigue explicando que tres hermanos de la noble Rus, llamados Rurik, Sineus y
Truvor, aceptaron la invitación y se establecieron en la región eslava oriental. Con la muerte
de sus dos hermanos menores, Rurik unificó las tierras al establecer a Novgorod como la
capital de lo que de ahora en adelante se llamará la tierra de los Rus.
Igor fue sucedido por su esposa Olga (945-962), cuyas hazañas se confunden entre la realidad
y la leyenda, polarizándose hasta el punto de verla descrita como una soberana sanguinaria
pero también santa. Regente de su hijo Svyatoslav, Olga consolidó el frágil poder estatal
sobre las áreas conquistadas por sus predecesores, reprimiendo ferozmente a la tribu eslava
de los drevlianos, sus oponentes. Según las fuentes, tras su conversión al cristianismo
ortodoxo, Olga atenuó su ferocidad, esforzándose al máximo en la fallida labor de difundir
la religión monoteísta entre su pueblo. En el 962, Svyatoslav (962-972), ahora adulto, se
convirtió en el Gran Príncipe de Kiev. La adopción de un nombre eslavo por parte de
Svyatoslav y sus sucesores confirma la eslavización de la élite vikinga.
Las grandes campañas militares emprendidas por Svyatoslav aseguraron el control de la Rus
sobre todo el curso del Volga y contribuyeron significativamente a la unificación definitiva
de las tribus eslavas orientales. La muerte de Svyatoslav, seguida de una guerra de sucesión
entre sus tres hijos, condujo al surgimiento de Vladimir el Grande (980-1015), quien
proporcionó una dimensión sagrada para la Rus de Kiev. El origen mitológico que, a lo largo
de la historia, los pueblos eslavos han atribuido a la Rus de Kiev se remonta a su reinado.
Conversión al Cristianismo
Vladimir también logró fortalecer el vínculo de la Rus con Constantinopla. En 988, a través
de una ceremonia imbuida de solemnidad, ordenó el bautismo de toda la población en las
aguas del río Dniéper, en Kiev. La elección probablemente estuvo dictada más por
consideraciones estratégicas que por la adhesión religiosa, y fue el primer paso
para consolidar las relaciones con la capital del Imperio Romano de Oriente. Posteriormente
el Gran Príncipe se casaría con Anna Porphyrogenita, hija del emperador bizantino. La
llegada a Kiev de sacerdotes seguidores de Anna favoreció el establecimiento de la Iglesia
ortodoxa y, como consecuencia, la difusión del cirílico: un alfabeto diseñado para difundir la
palabra de Dios en las tierras eslavas, confirmando un mayor alejamiento entre las nuevas
Iglesias oriental y católica europea, anclado en el uso del alfabeto latino.
Las continuas rivalidades y discrepancias entre los príncipes impidieron que se hiciera frente
a la agresión a Rusia, emprendida por los conquistadores tártaro-mongoles en la primera
mitad del s. XIII. Como resultado, casi durante 250 años Rusia permaneció bajo el dominio
tártaro-mongol, que significó innumerables calamidades y víctimas entre la población y
perjudicó irreparablemente el desarrollo económico, político y cultural. En 1380, en el campo
de Kulikovo un golpe demoledor a los agresores fue asestado por las fuerzas unificadas de
las tierras rusas al mando del Gran príncipe moscovita Demetrio del Don. No obstante, hasta
la liberación definitiva del yugo tártaro se requirieron 100 años más.
En los siglos XIV-XVI alrededor de Moscú se fue centralizando el Estado ruso, unificando
todas las tierras del Noreste y Noroeste de Rusia y dando lugar a la formación del núcleo de
la nación rusa.
En los siglos XVI-XIX, luego de anexionarse y asimilarse los territorios del Norte, Volga,
Urales, Siberia, Extreme Oriente y la integración voluntaria de varios pueblos no rusos, se
formó un Estado multinacional: el Imperio Ruso.
A comienzos del siglo XIX los pueblos del Imperio Ruso tuvieron que rechazar la agresión
de Napoleón (Guerra Patria de 1812).
Un hito importante en la historia rusa fue la reforma agraria de 1861, que abolió la
servidumbre (existente desde el s. XVI) e impulsó el desarrollo acelerado de la economía
nacional. En las últimas décadas del s. XIX se registraba un vertiginoso auge industrial, el
desarrollo de la empresa privada, del sistema bancario y el comercio. Al mismo tiempo, se
agudizan las contradicciones sociales, aumenta el descontento con la autocracia zarista.
En diciembre de 1922 fue constituida la Unión Soviética (URSS). El país modernizó a ritmos
acelerados su industria y sus fuerzas armadas, desplegó gigantescas obras de construcción.
La Gran Guerra Patria de 1941-1945 significó una dura prueba para el pueblo soviético. La
lucha contra los invasores nazi alemanes fue desplegada a nivel nacional. En corto plazo se
movilizaron todos los medios y recursos disponibles en el Estado, con el fin de organizar la
adecuada resistencia al enemigo. Gracias al valor de los soldados soviéticos, al genio marcial
de toda una pleyade extraordinariamente talentosa de jefes militares y a los esfuerzos de todo
el pueblo, la Unión Soviética pudo hacer un aporte decisivo en la derrota contundente de la
Alemania fascista.
En 1991, como resultado de los acuerdos de Belovezhskaia Puscha, la Unión Soviética deja
de existir. La sucede la Federación de Rusia.
A cargo presidencial es elegido Boris Yeltsin, que mantiene el rumbo de las reformas y la
modernización de la sociedad rusa. Se inicia la privatización en masa, el empresariado
privado desarrolla - aunque con dificultades - sus actividades en la industria, comercio,
sistema bancario y sector de servicios. Ultimamente han bajado los ritmos de la inflación, se
ha fijado el cambio del rublo, se ha frenado la caída de la producción, y en algunos sectores
la situación se ha estabilizado e incluso se observa cierto crecimiento.
No obstante, las dificultades experimentadas, el sentido común sugiere que las reformas no
tienen alternativa. Es el único camino que permite crear una economía eficaz, asegurar a la
población una vida digna y la posibilidad de realizarse. La reorganización social en Rusia
elimina de modo objetivo las causas del duradero antagonismo político e ideológico con otros
países, permite al Estado ruso incorporarse orgánicamente al sistema económico mundial,
hacer un aporte constructivo en el desarrollo de las relaciones interestatales civilizadas y
mutuamente beneficiosas.
La mañana del 24 de febrero de 2022 todos los medios de comunicación se hicieron eco de
la invasión rusa de su país vecino. ¿Qué desencadenó este ataque?
Rusia se convirtió en el primer Estado socialista del mundo. Estaba dirigida por los
bolcheviques, un partido antiliberal y antidemocrático que, si bien inició algunas leyes
progresistas e innovadoras, controlaba la sociedad con una dictadura marcada por la violencia
y la imposición. Los bolcheviques querían crear una sociedad igualitaria, pero para ello
suprimieron las libertades ciudadanas y los derechos civiles. Destruyeron así la primera
democracia parlamentaria que se había creado en Rusia. Cuando la Rusia bolchevique se
consolidó, comenzaron a atacar a los países que la rodeaban. En unos pocos años, Rusia
invadió y recuperó muchos de los territorios que había perdido y los incorporó a la URSS.
Uno de ellos fue Ucrania, un territorio muy amplio del que una parte quedó en manos de
Polonia.
La Rus de Kiev
En la Edad Media había existido un primer estado ucraniano, la Rus de Kiev, que también se
considera el inicio de Rusia. Cuando, en el siglo XVIII, Rusia se convirtió en un imperio,
casi toda Ucrania quedó en sus manos. La cultura y el idioma ucraniano fueron
menospreciados y perseguidos durante muchos años.
A la lengua ucraniana se la consideraba mero dialecto de la rusa, la cultura propia se veía
como campesina, pobre, poco sofisticada. Las élites culturales ucranianas lucharon por una
autonomía en el imperio y, cuando este se hundió tras la revolución, intentaron crear un
Estado independiente. La reconquista del país por los bolcheviques tuvo primero una cara
amable: se permitió el florecimiento de la cultura y la lengua. Pero luego la política se hizo
muy restrictiva. Las políticas de los bolcheviques llevaron al país a una gran hambruna,
llamada Holodomor, en la que murieron millones de ucranianos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis invadieron la URSS y provocaron una enorme
destrucción en Ucrania, asesinando a millones de personas, incluyendo a casi toda la
población judía. Ucrania fue uno de los escenarios del Holocausto. Una parte de los
ucranianos colaboró con los nazis para lograr su independencia, cometiendo muchos
crímenes. Otra parte luchó contra los invasores nazis y consiguió expulsarlos del país, junto
con el ejército de la URSS.
Con el tiempo, Ucrania dentro de la URSS se recuperó y llegó a ser uno de los territorios más
importantes de la Unión. Tenía una gran industria y era considerada como el granero del país:
producía una gran cantidad de trigo y pan.
Cuando en 1991, tras muchas tensiones, la URSS se disolvió, los países que la componían se
hicieron independientes. Ucrania también votó, en un referéndum masivo, a favor de su
consolidación como Estado propio.
Había mucha indecisión acerca del camino que tenía que tomar Ucrania: ir hacia la Unión
Europea y occidentalizarse o mantenerse bajo la influencia de Rusia. Muchos ucranianos
pensaban que era posible tener ambas cosas.
Durante años la tensión entre los dos países fue creciendo. Rusia acusó al gobierno ucraniano
de ser ilegal y de apoyarse en la ultraderecha. Hay que recordar que, paradójicamente, es
Putin quien se ha convertido en un modelo para la ultraderecha en Europa y el mundo.
Con el tiempo, Rusia incrementó la presión y llevó a sus ejércitos a la frontera con Ucrania.
Hasta que el 24 de febrero de 2022 decidió lanzar sus tropas desde diversos puntos de la
frontera, bombardeando ciudades, aeropuertos y vías de comunicación.
Tras el pedido del gobierno de Crimea a Rusia, el Consejo de la Federación aprobó un envío
de tropas que (según las autoridades del país) tenía como objetivo garantizar la integridad de
los habitantes de Crimea y las bases rusas estacionadas allí, hasta que se normalizara la
situación sociopolítica. Ello favoreció la Declaración de Independencia de Crimea y
Sebastopol que condujo a la proclamación de la República de Crimea (reconocida solo por
Rusia) previo restablecimiento de la constitución de 1992 que consideraba al territorio como
soberano (aunque delegaba algunas competencias a Ucrania) con una ciudadanía y una
policía propias. El proceso finalmente condujo a la adhesión de Crimea a Rusia que fue
oficializada el 18 de marzo de 2014, aunque no contó con el reconocimiento del gobierno
ucraniano.
Numerosos ciudadanos rusos, como por ejemplo Ígor Guirkin y Aleksandr Borodái,
ocuparon altos puestos entre los rebeldes y varios países consideraron que Rusia proporcionó
apoyo material y militar a los separatistas. En este sentido, las reacciones
internacionales fueron casi siempre condenatorias de la decisión de Rusia de intervenir, y de
apoyo a la soberanía e integridad territorial de Ucrania. Es así que tras la adhesión de Crimea
a Rusia, varios países (encabezados por la Unión Europea y Estados Unidos) aplicaron una
serie de sanciones contra el entorno del gobierno ruso. Pero fue el voto de la Resolución
68/262 de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la integridad territorial de
Ucrania, la acción que contó con la participación de países más numerosa: a favor se
pronunciaron cien naciones, once votaron en contra y 58 se abstuvieron, con lo que
la secesión de Crimea y Sebastopol fue declarada inválida.
Preludio de la Invasión:
El preludio de la invasión rusa de Ucrania refiere a los acontecimientos desarrollados a partir
de marzo de 2021 en el marco de la guerra ruso-ucraniana y que desembocaron en
la entrada de las Fuerzas Armadas de Rusia en territorio de la vecina Ucrania el 24 de febrero
de 2022. Entre marzo y abril de 2021 Rusia reunió alrededor de 100 000 soldados, misiles y
otras armas pesadas cerca de su frontera con Ucrania, lo que representó la mayor
movilización de fuerzas desde la anexión de Crimea por parte de ese país en 2014. Esto
generó preocupaciones sobre una posible invasión, si bien las tropas se retiraron parcialmente
en junio siguiente. Entre octubre y diciembre del mismo año se avivó la crisis, con un
despliegue de fuerzas rusas en la frontera con Ucrania que llegó a 175 000 soldados en Rusia
y en Bielorrusia según la inteligencia estadounidense.
En el otoño de 2021, Rusia presentó dos borradores de tratados que contenían solicitudes de
lo que denominó «garantías de seguridad», que incluían una promesa jurídicamente
vinculante de que Ucrania no se uniría a la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN). También pedían una reducción de las tropas y del equipo militar de la OTAN
estacionados en Europa del Este, y amenazó con una respuesta militar no especificada si esas
demandas no se cumplían en su totalidad. La OTAN rechazó estas solicitudes.
Entretanto, Estados Unidos publicó información de inteligencia sobre los planes de invasión
rusos, incluidas fotografías de satélite que mostraban tropas y equipos rusos cerca de la
frontera con Ucrania. Estados Unidos continuó publicando informes que predijeron los
planes de invasión. Durante estos acontecimientos, el gobierno ruso negó repetidamente que
tuviera planes para invadir o atacar Ucrania; quienes emitieron las negativas incluían al
portavoz de Putin, Dmitri Peskov, en noviembre de 2021, al viceministro de Relaciones
Exteriores, Serguéi Riabkov, en enero de 2022, al embajador ruso en los Estados
Unidos, Anatoly Antonov, el 20 de febrero de 2022, y al embajador ruso en la República
Checa, Aleksandr Zmeyevski, el 23 de febrero de 2022. El 21 de febrero de 2022, Rusia
reconoció oficialmente las dos regiones separatistas en el este de Ucrania, la República
Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk, como estados independientes y
desplegó tropas en el Dombás en un movimiento interpretado como la retirada efectiva de
Rusia del Protocolo de Minsk. Las repúblicas disidentes fueron reconocidas en los límites de
sus respectivos oblasts de Ucrania, que se extienden mucho más allá de la línea de contacto.
El 22 de febrero Putin dijo que los acuerdos de Minsk ya no eran válidos. El mismo día,
el Consejo de la Federación autorizó por unanimidad el uso de la fuerza militar en el exterior.
Desarrollo de la Invasión:
El mensaje de Vladímir Putin del 24 de febrero de 2022 constituye el punto de partida de
la Invasión rusa de Ucrania. Poco antes de las 06:00 hora de Moscú (UTC+3) de ese día, se
emitió en los canales rusos un mensaje a la Nación en el que el presidente de Rusia informaba
su decisión de lanzar una «operación militar especial» en el este de Ucrania ya que, en sus
palabras, «Rusia no puede sentirse segura ante la amenaza ucraniana». Putin añadió que
intentaría «desmilitarizar y desnazificar Ucrania», justificando la agresión militar con el
objetivo de proteger a los habitantes de las autoproclamadas República Popular de
Lugansk (RPL) y República Popular de Donetsk (RPD) (en la región predominantemente de
habla rusa de Dombás) del supuesto genocidio por parte del gobierno ucraniano. En su
discurso, Putin afirmó que no había planes para ocupar el territorio ucraniano y que apoyaba
el derecho de los pueblos de Ucrania a la autodeterminación. Al final del discurso, Putin
advirtió a terceros países que no interfirieran en el conflicto y dijo que «la respuesta de Rusia
será inmediata y los llevará a consecuencias que nunca han experimentado en su historia»,
una frase que generó debate sobre su eventual referencia al uso de armas nucleares por parte
de Rusia. Al final del discurso, Putin advirtió a terceros países que no interfirieran en el
conflicto y dijo que «la respuesta de Rusia será inmediata y los llevará a consecuencias que
nunca han experimentado en su historia», una frase que generó debate sobre su eventual
referencia al uso de armas nucleares por parte de Rusia. Inmediatamente después del ataque,
el gobierno ucraniano anunció la introducción de la ley marcial; esa misma noche ordenó
una movilización general de todos los hombres ucranianos de entre 18 y 60 años. Las tropas
rusas ingresaron a Ucrania desde cuatro direcciones principales: al norte por la frontera
bielorrusa, en dirección a Kiev; al noreste desde la frontera rusa, en dirección a Járkov; al
este por la antigua línea de frente de la RPD y la RPL; y al sur por la región de Crimea.