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Guerra Rusia

El documento detalla la historia compartida y los antecedentes de Ucrania y Rusia, destacando su origen común en la Rus de Kiev y la evolución de sus identidades nacionales a lo largo de los siglos. A pesar de ser considerados históricamente como naciones hermanas, las relaciones se han deteriorado, llevando a un conflicto armado actual. Se exploran eventos significativos como la rusificación, la independencia de Ucrania en 1991 y la influencia de la historia en la percepción política contemporánea.

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Guerra Rusia

El documento detalla la historia compartida y los antecedentes de Ucrania y Rusia, destacando su origen común en la Rus de Kiev y la evolución de sus identidades nacionales a lo largo de los siglos. A pesar de ser considerados históricamente como naciones hermanas, las relaciones se han deteriorado, llevando a un conflicto armado actual. Se exploran eventos significativos como la rusificación, la independencia de Ucrania en 1991 y la influencia de la historia en la percepción política contemporánea.

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GUERRA RUSIA-UCRANIA

ANTECEDENTES:
Ucrania
Ucrania y Rusia comparten el estado eslavo oriental de la Rus de Kiev como germen de sus
raíces culturales. Esa es la razón por la que el presidente ruso, Vladímir Putin, se ha referido
a ambos países en repetidas ocasiones como “un solo pueblo”. Sin embargo, los rusos y los
ucranianos han avanzado de forma separada a lo largo de los siglos, conformando idiomas y
culturas diferenciadas. En el siglo XVII, extensas áreas de lo que actualmente es Ucrania
pasaron a formar parte del Imperio ruso. De esta forma, esos territorios se reorganizaron en
provincias rusas que fueron administradas por gobernadores designados desde San
Petersburgo.

Desde ese punto, y hasta el siglo XX, Rusia impulsó un programa de rusificación con el que
buscaron reducir la identidad nacional ucraniana. Una de las medidas más importantes en
este sentido fue prohibir la utilización del idioma ucraniano en las escuelas.

1921-1991: el periodo de Ucrania en la URSS


No obstante, para hablar del estado ucraniano como tal hay que remontarse hasta 1917,
cuando el Imperio ruso se retiró de la I Guerra Mundial ante el inicio de la Revolución Rusa.
En Ucrania se desató un vacío de poder que fue aprovechado para independizarse de forma
breve, hasta que en 1921 el país pasó a formar parte de la Unión Soviética (URSS) como
república federada. Durante los 70 años que Ucrania perteneció a la URSS tuvieron lugar dos
sucesos especialmente reseñables. El primero de ellos fue una gran hambruna conocida como
Holodomor (palabra ucraniana cuyo significado es “matar de hambre”), que bajo el mandato
de Iósif Stalin entre 1932 y 1934 derivó en la muerte de aproximadamente 4 millones de
personas en Ucrania. El otro suceso destacable fue la llegada a la presidencia de la URSS
de Nikita Jrushchov, quien permitió la anexión de Crimea a Ucrania en 1956 a pesar de que
el territorio tenía una mayoría rusa. Un hecho que, décadas después, ha tenido una importante
repercusión en las relaciones entre ambos países. Ya en 1991, la Unión Soviética se disolvió y
con ello llegó la independencia ucraniana. El 24 de agosto de ese año el parlamento ucraniano
declaró la independencia, que fue ratificada el 1 de diciembre de 1991 mediante un
referéndum. Este paso, junto con la posterior firma del Tratado de Belavezha, certificó el
final de la URSS y el reconocimiento como estado independiente de Ucrania.

Historia Rusia
La historia del país comenzó con los eslavos orientales. Fundado y dirigido por una clase
noble vikinga guerrera y sus descendientes, el primer estado de los eslavos orientales, la Rus
de Kiev, surgió en el siglo IX y adoptó el cristianismo procedente del Imperio bizantino en
988, comenzando una síntesis de las culturas bizantina y eslava que definiría la cultura rusa
durante el siguiente milenio. Posteriormente la Rus de Kiev se desintegró en muchos
pequeños estados feudales, de los cuales el más poderoso era el Principado de Moscú que se
convirtió en la fuerza principal en el proceso de la reunificación rusa y la lucha por la
independencia contra la Horda de Oro. A diferencia de su líder espiritual, el Imperio
bizantino, Rusia, bajo el liderazgo de Moscú, pudo revivir y organizar su propia guerra de la
reconquista, subyugando finalmente a sus enemigos y anexando sus territorios perdidos.

Después de la caída de Constantinopla en 1453, la Rusia moscovita queda como el único


estado cristiano funcional en la frontera de Europa Oriental, adquiriendo así el derecho de
reclamar la sucesión al legado del Imperio romano de Oriente. Pero el verdadero fundador
del estado moscovita y unificador de las tierras rusas fue Iván III (1533-1584), que unió en
torno a Moscú muchas tierras rusas y expulsó definitivamente a los mongoles. La ciudad de
Moscú creció rápidamente y se levantaron la muralla y las torres de Kremlin. En el fin del
siglo XV, aprovechando la debilidad del estado ruso, los polacos atacaron Moscú y
penetraron en la ciudad. En 1612 los polacos fueron expulsados y en 1613 accedió al trono
Mijail Romanov (1613-1645), fundador de la dinastía Romanov, que gobernaría Rusia hasta
1917.

Un empuje al desarrollo político-económico, social y cultural y la modernización del ejército


ruso dieron las reformas de Pedro el Grande, realizadas a fines del siglo XVII y el primer
cuarto del XVIII. Las brillantes victorias obtenidas por las tropas de Pedro en la Guerra del
Norte (1700-1721), permitieron que Rusia saliera al mar Báltico, “abriéndose una ventana a
Europa”, según una expresión metafórica.

En 1703 fue fundada la ciudad de San Petersburgo – “capital norteña” de Rusia. En ese
período se intensificaron la diplomacia y las relaciones internacionales de Rusia. En los siglos
XVI-XIX, luego de anexionarse y asimilarse los territorios del Norte, Volga, Urales, Siberia,
Extreme Oriente y la integración voluntaria de varios pueblos no rusos, se formó un Estado
multinacional: el Imperio Ruso.

En 1917, el Partido Obrero Socialdemócrata (bolchevique) Ruso, con Vladímir Lenin a la


cabeza, realizó la Revolución de Octubre, que determinó el destino del país por muchas
décadas. Como principal objetivo de la revolución fue proclamada la construcción de la
sociedad primero socialista y después comunista. En diciembre de 1922 fue constituida la
Unión Soviética (URSS).

La Gran Guerra Patria de 1941-1945 significó una dura prueba para el pueblo soviético. La
lucha contra los invasores nazi alemanes fue desplegada a nivel nacional. En corto plazo se
movilizaron todos los medios y recursos disponibles en el Estado, con el fin de organizar la
adecuada resistencia al enemigo. Gracias al valor de los soldados soviéticos, al genio marcial
de toda una pleyade extraordinariamente talentosa de jefes militares y a los esfuerzos de todo
el pueblo, la Unión Soviética derrotó a Alemania nazi y liberó a todo el mundo de la amenaza
del fascismo.

En 1991, como resultado de los acuerdos de Belovezhskaia Puscha, la Unión Soviética dejó
de existir. La sucede la Federación de Rusia.

Historia De Ambos Países


Ucrania y Rusia son ahora enemigos acérrimos y libran una dura guerra, pero no siempre ha
sido así. Ambos países se han considerado durante mucho tiempo naciones hermanas existe
una gran población ruso parlante en Ucrania o, incluso, que Rusia y Ucrania, junto a
Bielorrusia, forman parte de un mismo pueblo. Y ello se debe a que ambas naciones
comparten un origen común: la Rus de Kiev, el primer estado eslavo de la historia, que surgió
en la Edad Media.

Ucrania y Rusia, un origen común


La Rus de Kiev fue una federación de tribus de eslavos orientales que entre los siglos IX y
XIII se extendió entre el mar Báltico y el mar Negro. Abarcaba territorios de las
actuales Rusia, Bielorrusia y Ucrania y tenía su capital en Kiev, por lo que ha tenido una gran
importancia histórica en el desarrollo de la conciencia nacional de estos tres estados

Pero el concepto de nación es el resultado de la percepción de quienes la habitan. Sin


embargo, cuando se explota esta percepción para construir una estrategia política, se tiende
a simplificar el relato de periodos históricos mucho más complejos. Es lo que sucede con
la Rus de Kiev, cuyo legado reivindican Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Por ello es importante
contextualizar las diversas interpretaciones producidas por la historiografía, potencialmente
influenciadas por los intereses estratégicos de cada momento histórico.

Vikingos Y Eslavos
En la segunda mitad de la Alta Edad Media, las estepas euroasiáticas estaban pobladas por
diferentes grupos étnicos que compartían algunos rasgos distintivos: el nomadismo, una gran
permeabilidad cultural y étnica y una inestabilidad política endémica. El área apareció
como un mosaico tribal muy fragmentado, salpicado de comunidades poco cohesionadas.
Entre las diversas poblaciones que habitaron la región, los eslavos parecen completar su
proceso de etnogénesis formación como pueblo entre los siglos V y VI d.C.

En las fuentes de la época, los eslavos se describen como un grupo heterogéneo, incapaz de
autodeterminarse sin una contribución externa. Este escenario de desunión política favoreció
las diversas incursiones de pueblos extranjeros, facilitadas por la conformación del territorio:
una inmensa planicie atravesada por caudalosos ríos y sin relieves orográficos. En este
nebuloso contexto se generó en el siglo IX d.C. la Rus de Kiev, cuando las tribus vikingas,
llamadas Rus, se establecieron en la llanura sarmática, imponiéndose y mezclándose con los
nativos eslavos y finlandeses.
El Origen De La Rus De Kiev
La principal fuente sobre el origen de la Rus de Kiev es la Crónica de los años pasados, un
documento eslavo escrito entre los años 1100 y 1125 por Néstor de Kiev que incluye
la narración de hechos ocurridos entre los años 850 y 1100. Según la Crónica de Néstor, los
vikingos sometieron a las tribus de la llanura sarmática alrededor del 859. Posteriormente, en
el año 862, los indígenas lograron liberarse del yugo vikingo, pero, al fracasar en sus intentos
de autogobierno, se vieron obligados a pedir a quienes los habían invadido que volvieran a
administrar sus tierras.

El relato prosigue explicando que tres hermanos de la noble Rus, llamados Rurik, Sineus y
Truvor, aceptaron la invitación y se establecieron en la región eslava oriental. Con la muerte
de sus dos hermanos menores, Rurik unificó las tierras al establecer a Novgorod como la
capital de lo que de ahora en adelante se llamará la tierra de los Rus.

Esplendor y declive de la Rus de Kiev:


La historia política de la Rus de Kiev se puede dividir en tres periodos principales: el ascenso
(882-980), el apogeo del poder (980-1054) y el declive (1054-1240). La primera etapa se
inaugura con el reinado de Oleg (879-912), quien sucedió a Rurik como regente de su hijo
Igor y reinó consolidando la crucial vía variago-griega que conectaba el Mar Báltico con el
Mar Negro. Se trataba de una autopista fluvial fundamental para mantener vivas las
relaciones comerciales con el Imperio Romano de Oriente, el sujeto político más rico y
sofisticado de la época. Oleg logró conquistar Kiev en 882, convirtiéndola en la capital y
madre de todas las ciudades de la Rus. Su reinado, al igual que el de su sucesor Igor (913-
945), se caracterizó por la expansión territorial que llevó al ejército de la Rus a enfrentarse
con su vecino nómada, los pechenegos, e incluso a cercar Constantinopla, con quien mantuvo
una relación ambivalente caracterizada por la alternancia entre conflictos y comercio
pacífico.

Igor fue sucedido por su esposa Olga (945-962), cuyas hazañas se confunden entre la realidad
y la leyenda, polarizándose hasta el punto de verla descrita como una soberana sanguinaria
pero también santa. Regente de su hijo Svyatoslav, Olga consolidó el frágil poder estatal
sobre las áreas conquistadas por sus predecesores, reprimiendo ferozmente a la tribu eslava
de los drevlianos, sus oponentes. Según las fuentes, tras su conversión al cristianismo
ortodoxo, Olga atenuó su ferocidad, esforzándose al máximo en la fallida labor de difundir
la religión monoteísta entre su pueblo. En el 962, Svyatoslav (962-972), ahora adulto, se
convirtió en el Gran Príncipe de Kiev. La adopción de un nombre eslavo por parte de
Svyatoslav y sus sucesores confirma la eslavización de la élite vikinga.
Las grandes campañas militares emprendidas por Svyatoslav aseguraron el control de la Rus
sobre todo el curso del Volga y contribuyeron significativamente a la unificación definitiva
de las tribus eslavas orientales. La muerte de Svyatoslav, seguida de una guerra de sucesión
entre sus tres hijos, condujo al surgimiento de Vladimir el Grande (980-1015), quien
proporcionó una dimensión sagrada para la Rus de Kiev. El origen mitológico que, a lo largo
de la historia, los pueblos eslavos han atribuido a la Rus de Kiev se remonta a su reinado.

Conversión al Cristianismo
Vladimir también logró fortalecer el vínculo de la Rus con Constantinopla. En 988, a través
de una ceremonia imbuida de solemnidad, ordenó el bautismo de toda la población en las
aguas del río Dniéper, en Kiev. La elección probablemente estuvo dictada más por
consideraciones estratégicas que por la adhesión religiosa, y fue el primer paso
para consolidar las relaciones con la capital del Imperio Romano de Oriente. Posteriormente
el Gran Príncipe se casaría con Anna Porphyrogenita, hija del emperador bizantino. La
llegada a Kiev de sacerdotes seguidores de Anna favoreció el establecimiento de la Iglesia
ortodoxa y, como consecuencia, la difusión del cirílico: un alfabeto diseñado para difundir la
palabra de Dios en las tierras eslavas, confirmando un mayor alejamiento entre las nuevas
Iglesias oriental y católica europea, anclado en el uso del alfabeto latino.

En los años posteriores a la conversión de la Rus y correspondientes al gobierno de Jaroslav


el Sabio (1019-1054), hijo de Vladimir, el estado de Kiev alcanzó la cumbre de su extensión
y de su relevancia política, artística y cultural para luego avanzar hacia un descenso lento. El
derecho sucesorio consuetudinario eslavo entró en conflicto con el nuevo código legislativo,
inaugurando una larga serie de guerras civiles que acabaron por desgarrar la ansiada unidad
política de los eslavos orientales. Poco a poco, la Rus acabó escindiéndose en una federación
de principados cada vez más independientes.
En el siglo XIII d.C., las invasiones tártaro-mongolas de las estepas orientales confirmaron
el epílogo definitivo del estado de la Rus de Kiev. A partir de su erosión se formaron varios
principados, todos derivados de lo que había sido una gran entidad estatal eslava y que
destiló, en los siglos venideros, su propia historia y cultura distintas.

Las continuas rivalidades y discrepancias entre los príncipes impidieron que se hiciera frente
a la agresión a Rusia, emprendida por los conquistadores tártaro-mongoles en la primera
mitad del s. XIII. Como resultado, casi durante 250 años Rusia permaneció bajo el dominio
tártaro-mongol, que significó innumerables calamidades y víctimas entre la población y
perjudicó irreparablemente el desarrollo económico, político y cultural. En 1380, en el campo
de Kulikovo un golpe demoledor a los agresores fue asestado por las fuerzas unificadas de
las tierras rusas al mando del Gran príncipe moscovita Demetrio del Don. No obstante, hasta
la liberación definitiva del yugo tártaro se requirieron 100 años más.
En los siglos XIV-XVI alrededor de Moscú se fue centralizando el Estado ruso, unificando
todas las tierras del Noreste y Noroeste de Rusia y dando lugar a la formación del núcleo de
la nación rusa.

A comienzos del s. XVII Rusia rechazo la intervención polaco-lituana y sueca. A mediados


del mismo siglo Ucrania se unió a Rusia en un Estado único.

Un empuje al desarrollo político-económico, social y cultural y la modernización del ejército


ruso dieron las reformas de Pedro el Grande, realizadas a fines del s. XVII y el primer cuarto
del XVIII. Las brillantes victorias obtenidas por las tropas de Pedro en la Guerra de Norte
(1700-1721), permitieron que Rusia saliera al mar Báltico, "abriéndose una ventana a
Europa", según una expresión metafórica. En ese periodo se intensificaron la diplomacia y
las relaciones internacionales de Rusia.

En los siglos XVI-XIX, luego de anexionarse y asimilarse los territorios del Norte, Volga,
Urales, Siberia, Extreme Oriente y la integración voluntaria de varios pueblos no rusos, se
formó un Estado multinacional: el Imperio Ruso.

A comienzos del siglo XIX los pueblos del Imperio Ruso tuvieron que rechazar la agresión
de Napoleón (Guerra Patria de 1812).
Un hito importante en la historia rusa fue la reforma agraria de 1861, que abolió la
servidumbre (existente desde el s. XVI) e impulsó el desarrollo acelerado de la economía
nacional. En las últimas décadas del s. XIX se registraba un vertiginoso auge industrial, el
desarrollo de la empresa privada, del sistema bancario y el comercio. Al mismo tiempo, se
agudizan las contradicciones sociales, aumenta el descontento con la autocracia zarista.

La primera Guerra Mundial, desencadenada en 1913, requirió de la economía rusa un


esfuerzo inaudito, agotó sus recursos materiales y financieros. Los cálculos equivocados de
los jefes militares y los reveses desequilibraron la vida social, provocando una grave crisis.

En 1917, el Partido Obrero Socialdemócrata (bolchevique) Ruso, con Vladimir Lenin a la


cabeza, realizó la Revolución de Octubre, que determinó el destino del país por muchas
décadas. Como principales objetivos de la revolución fueron proclamadas la liquidación de
la desigualdad de clases, la construcción de la sociedad primero socialista y después
comunista.

En diciembre de 1922 fue constituida la Unión Soviética (URSS). El país modernizó a ritmos
acelerados su industria y sus fuerzas armadas, desplegó gigantescas obras de construcción.

La Gran Guerra Patria de 1941-1945 significó una dura prueba para el pueblo soviético. La
lucha contra los invasores nazi alemanes fue desplegada a nivel nacional. En corto plazo se
movilizaron todos los medios y recursos disponibles en el Estado, con el fin de organizar la
adecuada resistencia al enemigo. Gracias al valor de los soldados soviéticos, al genio marcial
de toda una pleyade extraordinariamente talentosa de jefes militares y a los esfuerzos de todo
el pueblo, la Unión Soviética pudo hacer un aporte decisivo en la derrota contundente de la
Alemania fascista.

En la década del 60 el socialismo alcanzó el punto culminante de su desarrollo seguido,


primero, de estancamientos y, después, de crisis. El voluntarismo y la burocratización del
aparato dirigente del país; una economía insume, cuyos gastos se cubrían en lo fundamental
con ingresos provenientes de la exportación de materias primas; la baja competitividad de la
mayoría de los artículos amplio consumo en el mercado mundial; la ideologización de todos
los sectores de la vida social y la política exterior, todo ello concordaba poco con las
proclamadas ideas de la construcción de un futuro luminoso. A mediados de los anos 80 el
país se vio ante la necesidad de efectuar cambios cardinales en la economía y la organización
sociopolítica del Estado. Bajo de dirección del Presidente de la URSS Mikhail Gorbachev
fue iniciada la modernización de la sociedad. Sin embargo, la realización de las reformas
resultó ser una tarea extraordinariamente difícil. La aparición de las nuevas relaciones
sociales provocó la inestabilidad económica, una inflación galopante, una lucha enconada
entre las fuerzas políticas, la tirantez social y los conflictos interétnicos.

En 1991, como resultado de los acuerdos de Belovezhskaia Puscha, la Unión Soviética deja
de existir. La sucede la Federación de Rusia.

A cargo presidencial es elegido Boris Yeltsin, que mantiene el rumbo de las reformas y la
modernización de la sociedad rusa. Se inicia la privatización en masa, el empresariado
privado desarrolla - aunque con dificultades - sus actividades en la industria, comercio,
sistema bancario y sector de servicios. Ultimamente han bajado los ritmos de la inflación, se
ha fijado el cambio del rublo, se ha frenado la caída de la producción, y en algunos sectores
la situación se ha estabilizado e incluso se observa cierto crecimiento.

No obstante, las dificultades experimentadas, el sentido común sugiere que las reformas no
tienen alternativa. Es el único camino que permite crear una economía eficaz, asegurar a la
población una vida digna y la posibilidad de realizarse. La reorganización social en Rusia
elimina de modo objetivo las causas del duradero antagonismo político e ideológico con otros
países, permite al Estado ruso incorporarse orgánicamente al sistema económico mundial,
hacer un aporte constructivo en el desarrollo de las relaciones interestatales civilizadas y
mutuamente beneficiosas.

La mañana del 24 de febrero de 2022 todos los medios de comunicación se hicieron eco de
la invasión rusa de su país vecino. ¿Qué desencadenó este ataque?

Rusia es la nación más grande de la tierra, un verdadero continente. Su territorio se extiende


desde el centro de Europa hasta el extremo de Asia. Durante buena parte del siglo XX, Rusia
existió dentro de un estado aún más grande que se llamó la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas (URSS).
Ese estado nació cuando, después de la Revolución de 1917, el Imperio de los zares de Rusia
se deshizo y un número importante de países surgieron de sus cenizas: Polonia, Estonia,
Letonia o Lituania, pero también otros como Ucrania y Georgia y, por supuesto, la república
de Rusia.

Rusia se convirtió en el primer Estado socialista del mundo. Estaba dirigida por los
bolcheviques, un partido antiliberal y antidemocrático que, si bien inició algunas leyes
progresistas e innovadoras, controlaba la sociedad con una dictadura marcada por la violencia
y la imposición. Los bolcheviques querían crear una sociedad igualitaria, pero para ello
suprimieron las libertades ciudadanas y los derechos civiles. Destruyeron así la primera
democracia parlamentaria que se había creado en Rusia. Cuando la Rusia bolchevique se
consolidó, comenzaron a atacar a los países que la rodeaban. En unos pocos años, Rusia
invadió y recuperó muchos de los territorios que había perdido y los incorporó a la URSS.
Uno de ellos fue Ucrania, un territorio muy amplio del que una parte quedó en manos de
Polonia.

La Rus de Kiev
En la Edad Media había existido un primer estado ucraniano, la Rus de Kiev, que también se
considera el inicio de Rusia. Cuando, en el siglo XVIII, Rusia se convirtió en un imperio,
casi toda Ucrania quedó en sus manos. La cultura y el idioma ucraniano fueron
menospreciados y perseguidos durante muchos años.
A la lengua ucraniana se la consideraba mero dialecto de la rusa, la cultura propia se veía
como campesina, pobre, poco sofisticada. Las élites culturales ucranianas lucharon por una
autonomía en el imperio y, cuando este se hundió tras la revolución, intentaron crear un
Estado independiente. La reconquista del país por los bolcheviques tuvo primero una cara
amable: se permitió el florecimiento de la cultura y la lengua. Pero luego la política se hizo
muy restrictiva. Las políticas de los bolcheviques llevaron al país a una gran hambruna,
llamada Holodomor, en la que murieron millones de ucranianos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis invadieron la URSS y provocaron una enorme
destrucción en Ucrania, asesinando a millones de personas, incluyendo a casi toda la
población judía. Ucrania fue uno de los escenarios del Holocausto. Una parte de los
ucranianos colaboró con los nazis para lograr su independencia, cometiendo muchos
crímenes. Otra parte luchó contra los invasores nazis y consiguió expulsarlos del país, junto
con el ejército de la URSS.

Con el tiempo, Ucrania dentro de la URSS se recuperó y llegó a ser uno de los territorios más
importantes de la Unión. Tenía una gran industria y era considerada como el granero del país:
producía una gran cantidad de trigo y pan.
Cuando en 1991, tras muchas tensiones, la URSS se disolvió, los países que la componían se
hicieron independientes. Ucrania también votó, en un referéndum masivo, a favor de su
consolidación como Estado propio.

Rusia en el siglo XXI


El camino para la paz y la prosperidad estaba aún lejos. Ucrania es un país muy grande, donde
casi la mitad de la población tiene como lengua materna el ruso y se sienten vinculados a
Rusia.

Había mucha indecisión acerca del camino que tenía que tomar Ucrania: ir hacia la Unión
Europea y occidentalizarse o mantenerse bajo la influencia de Rusia. Muchos ucranianos
pensaban que era posible tener ambas cosas.

Aprovechando una crisis política en Ucrania en 2014, con manifestaciones y violencia


callejera, Vladimir Putin ordenó a sus tropas invadir de forma anónima (sin uniforme) la
península de Crimea, que formaba parte de Ucrania.

También impulsó levantamientos en dos provincias fronterizas con Rusia (Donetsk y


Lugansk), que convirtieron esa parte del país en una zona de guerra durante muchos años.
Los intentos de acuerdo en la ciudad bielorrusa de Minsk no sirvieron de mucho.

Durante años la tensión entre los dos países fue creciendo. Rusia acusó al gobierno ucraniano
de ser ilegal y de apoyarse en la ultraderecha. Hay que recordar que, paradójicamente, es
Putin quien se ha convertido en un modelo para la ultraderecha en Europa y el mundo.
Con el tiempo, Rusia incrementó la presión y llevó a sus ejércitos a la frontera con Ucrania.
Hasta que el 24 de febrero de 2022 decidió lanzar sus tropas desde diversos puntos de la
frontera, bombardeando ciudades, aeropuertos y vías de comunicación.

¿Por qué Vladimir Putin no ha aceptado el camino de


independencia y soberanía de Ucrania?
Para muchos rusos, Ucrania sigue siendo un territorio muy ligado a ellos, algo que también
piensan muchos ucranianos. Pero los rusos también consideran a Ucrania un “hermano
menor”. No aceptan que los ucranianos puedan dirigir sus propios destinos y decidir lo que
quieren. Vladimir Putin y parte de los políticos rusos están acostumbrados a la idea de ser un
imperio. Para ellos, representa una humillación que Ucrania siga su propio camino en la
política internacional.
INVASIÓN RUSA A UCRANIA:
Primera fase de la guerra ruso-ucraniana:
La primera fase de la guerra ruso-ucraniana se refiere al periodo comprendido entre 2014 y
2015 en los inicios de dicho conflicto. Tras esta etapa se desarrolló una fase de alto el fuego a
la que siguió un recrudecimiento del conflicto a partir de febrero de 2022. Inicialmente se
trató de una crisis diplomática internacional que sobrevino en febrero de 2014 tras la
destitución del presidente ucraniano Víktor Yanukóvich como resultado de las protestas
del Euromaidán -realizadas principalmente en las zonas occidental y central del país para
apoyar el acercamiento hacia la Unión Europea- que fueron rechazadas por
comunidades rusófonas de la zona suroriental del país, compuestas en su mayoría
por ucranianos rusófonos y rusos étnicos.
Consecuentemente, el parlamento asumió el poder Ejecutivo y propuso derogar la ley sobre
la cooficialidad de los idiomas de las minorías a nivel municipal y provincial. Como
respuesta, diversos grupos prorrusos se manifestaron en contra del nuevo gobierno nacional
y proclamaron sus anhelos de estrechar sus vínculos (o inclusive integrarse) con Rusia. Estas
protestas se concentraron en Crimea y algunas óblast en la zona fronteriza entre Rusia y
Ucrania donde se produjeron una serie de revueltas militares, incluyendo tanto tropas locales
como tropas rusas. En medio del levantamiento, las autoridades de Crimea convocaron a
un referéndum para el 16 de marzo siguiente con el propósito de adherirse a la Federación
Rusa.

Tras el pedido del gobierno de Crimea a Rusia, el Consejo de la Federación aprobó un envío
de tropas que (según las autoridades del país) tenía como objetivo garantizar la integridad de
los habitantes de Crimea y las bases rusas estacionadas allí, hasta que se normalizara la
situación sociopolítica. Ello favoreció la Declaración de Independencia de Crimea y
Sebastopol que condujo a la proclamación de la República de Crimea (reconocida solo por
Rusia) previo restablecimiento de la constitución de 1992 que consideraba al territorio como
soberano (aunque delegaba algunas competencias a Ucrania) con una ciudadanía y una
policía propias. El proceso finalmente condujo a la adhesión de Crimea a Rusia que fue
oficializada el 18 de marzo de 2014, aunque no contó con el reconocimiento del gobierno
ucraniano.

Pese al apaciguamiento alcanzado en Crimea, la situación degeneró en el Dombás donde las


fuerzas separatistas de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk (RPD) y
Lugansk (RPL) se enfrentaron al gobierno de Ucrania agravando la guerra en esta región. El
11 de mayo de 2014, ambas repúblicas celebraron referéndums sobre su estatus político que
resultaron en una proclamación de independencia de las regiones en cuestión mientras que
los combates continuaron a pesar de los intentos de por detenerlos. No obstante, el 15 de
febrero de 2015 (con la entrada en vigencia del acuerdo Minsk II)se inició un alto el fuego
incondicional.

Numerosos ciudadanos rusos, como por ejemplo Ígor Guirkin y Aleksandr Borodái,
ocuparon altos puestos entre los rebeldes y varios países consideraron que Rusia proporcionó
apoyo material y militar a los separatistas. En este sentido, las reacciones
internacionales fueron casi siempre condenatorias de la decisión de Rusia de intervenir, y de
apoyo a la soberanía e integridad territorial de Ucrania. Es así que tras la adhesión de Crimea
a Rusia, varios países (encabezados por la Unión Europea y Estados Unidos) aplicaron una
serie de sanciones contra el entorno del gobierno ruso. Pero fue el voto de la Resolución
68/262 de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la integridad territorial de
Ucrania, la acción que contó con la participación de países más numerosa: a favor se
pronunciaron cien naciones, once votaron en contra y 58 se abstuvieron, con lo que
la secesión de Crimea y Sebastopol fue declarada inválida.

Preludio de la Invasión:
El preludio de la invasión rusa de Ucrania refiere a los acontecimientos desarrollados a partir
de marzo de 2021 en el marco de la guerra ruso-ucraniana y que desembocaron en
la entrada de las Fuerzas Armadas de Rusia en territorio de la vecina Ucrania el 24 de febrero
de 2022. Entre marzo y abril de 2021 Rusia reunió alrededor de 100 000 soldados, misiles y
otras armas pesadas cerca de su frontera con Ucrania, lo que representó la mayor
movilización de fuerzas desde la anexión de Crimea por parte de ese país en 2014. Esto
generó preocupaciones sobre una posible invasión, si bien las tropas se retiraron parcialmente
en junio siguiente. Entre octubre y diciembre del mismo año se avivó la crisis, con un
despliegue de fuerzas rusas en la frontera con Ucrania que llegó a 175 000 soldados en Rusia
y en Bielorrusia según la inteligencia estadounidense.
En el otoño de 2021, Rusia presentó dos borradores de tratados que contenían solicitudes de
lo que denominó «garantías de seguridad», que incluían una promesa jurídicamente
vinculante de que Ucrania no se uniría a la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN). También pedían una reducción de las tropas y del equipo militar de la OTAN
estacionados en Europa del Este, y amenazó con una respuesta militar no especificada si esas
demandas no se cumplían en su totalidad. La OTAN rechazó estas solicitudes.

Entretanto, Estados Unidos publicó información de inteligencia sobre los planes de invasión
rusos, incluidas fotografías de satélite que mostraban tropas y equipos rusos cerca de la
frontera con Ucrania. Estados Unidos continuó publicando informes que predijeron los
planes de invasión. Durante estos acontecimientos, el gobierno ruso negó repetidamente que
tuviera planes para invadir o atacar Ucrania; quienes emitieron las negativas incluían al
portavoz de Putin, Dmitri Peskov, en noviembre de 2021, al viceministro de Relaciones
Exteriores, Serguéi Riabkov, en enero de 2022, al embajador ruso en los Estados
Unidos, Anatoly Antonov, el 20 de febrero de 2022, y al embajador ruso en la República
Checa, Aleksandr Zmeyevski, el 23 de febrero de 2022. El 21 de febrero de 2022, Rusia
reconoció oficialmente las dos regiones separatistas en el este de Ucrania, la República
Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk, como estados independientes y
desplegó tropas en el Dombás en un movimiento interpretado como la retirada efectiva de
Rusia del Protocolo de Minsk. Las repúblicas disidentes fueron reconocidas en los límites de
sus respectivos oblasts de Ucrania, que se extienden mucho más allá de la línea de contacto.
El 22 de febrero Putin dijo que los acuerdos de Minsk ya no eran válidos. El mismo día,
el Consejo de la Federación autorizó por unanimidad el uso de la fuerza militar en el exterior.

Acusaciones rusas del genocidio en el Dombás:


Las acusaciones de genocidio en el Dombás por parte de Rusia son una serie de acusaciones
contra el Gobierno ucraniano sobre supuestas acciones genocidas contra la población
prorrusa del país, siendo esta una de las razones argüidas para justificar la invasión a Ucrania
en 2022. En la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Ucrania presentó una demanda contra
Rusia por tales acusaciones, sobre las que los tribunales no hallaron evidencias que sustenten
las acusaciones rusas. Acto seguido, instaron al Gobierno del Kremlin a «suspender de
inmediato las acciones militares» contra el país vecino.

Frontera entre Rusia y Ucrania:


La frontera entre Rusia y Ucrania es el límite internacional que separa a la Federación de
Rusia (miembro de la Comunidad de Estados Independientes) de la República de Ucrania.
Formalmente existe desde la declaración de Independencia de Ucrania de la Unión Soviética,
el 24 de agosto de 1991, si bien era un límite administrativo interno soviético durante gran
parte del siglo XX. No obstante, tras la anexión de Crimea por Rusia en 2014 se creó de
facto un litigio fronterizo entre ambos países. La frontera perfila cinco óblasts (regiones) de
Ucrania y cinco óblasts (provincias) de Rusia. Desde la primavera de 2014, la frontera se ha
visto comprometida debido a la intervención militar rusa en Ucrania. Según el jefe del
Servicio de Guardia de la Fronteriza Estatal de Ucrania, Víktor Nazarenko, Ucrania no
controla 409.3 kilómetros de la frontera estatal. Este tramo de tierra ahora está controlado
por las autoproclamadas repúblicas del Donetsk y de Lugansk. Debido a la anexión de
Crimea a Rusia, Ucrania perdió el control sobre la conexión en ferry de Kerch con Rusia. Al
mismo tiempo, la Federación de Rusia creó puntos de control a lo largo de la frontera
administrativa de Ucrania entre Crimea y la óblast de Jersón

Desarrollo de la Invasión:
El mensaje de Vladímir Putin del 24 de febrero de 2022 constituye el punto de partida de
la Invasión rusa de Ucrania. Poco antes de las 06:00 hora de Moscú (UTC+3) de ese día, se
emitió en los canales rusos un mensaje a la Nación en el que el presidente de Rusia informaba
su decisión de lanzar una «operación militar especial» en el este de Ucrania ya que, en sus
palabras, «Rusia no puede sentirse segura ante la amenaza ucraniana». Putin añadió que
intentaría «desmilitarizar y desnazificar Ucrania», justificando la agresión militar con el
objetivo de proteger a los habitantes de las autoproclamadas República Popular de
Lugansk (RPL) y República Popular de Donetsk (RPD) (en la región predominantemente de
habla rusa de Dombás) del supuesto genocidio por parte del gobierno ucraniano. En su
discurso, Putin afirmó que no había planes para ocupar el territorio ucraniano y que apoyaba
el derecho de los pueblos de Ucrania a la autodeterminación. Al final del discurso, Putin
advirtió a terceros países que no interfirieran en el conflicto y dijo que «la respuesta de Rusia
será inmediata y los llevará a consecuencias que nunca han experimentado en su historia»,
una frase que generó debate sobre su eventual referencia al uso de armas nucleares por parte
de Rusia. Al final del discurso, Putin advirtió a terceros países que no interfirieran en el
conflicto y dijo que «la respuesta de Rusia será inmediata y los llevará a consecuencias que
nunca han experimentado en su historia», una frase que generó debate sobre su eventual
referencia al uso de armas nucleares por parte de Rusia. Inmediatamente después del ataque,
el gobierno ucraniano anunció la introducción de la ley marcial; esa misma noche ordenó
una movilización general de todos los hombres ucranianos de entre 18 y 60 años. Las tropas
rusas ingresaron a Ucrania desde cuatro direcciones principales: al norte por la frontera
bielorrusa, en dirección a Kiev; al noreste desde la frontera rusa, en dirección a Járkov; al
este por la antigua línea de frente de la RPD y la RPL; y al sur por la región de Crimea.

Frente de Ucrania Central (Ofensiva de Kiev):


La campaña de Ucrania central —dentro de la invasión rusa de Ucrania de 2022— fue
un teatro de operaciones para el control de tres óblast (provincias) de esta
región: Chernígov, Kiev y Sumy. Las capitales de dos de estas óblast están a menos de cien
kilómetros de la frontera rusa a través de conexiones terrestres (Chernígov a 90 km y Sumy a
50 km). Con el objetivo de tomar la capital del país, Kiev, la estrategia del ejército ruso en el
norte de Ucrania se centró en una ofensiva desde la frontera bielorrusa a lo largo de la orilla
occidental del río Dniéper con el objetivo de rodear la ciudad desde el oeste. En apoyo de la
ofensiva principal, dos ejes de ataque dirigidos desde la frontera rusa sobre la orilla este del
Dniéper, una occidental en dirección a Chernígov y otra oriental a Sumy, se lanzaban con el
intento de cercar Kiev desde el noreste y el este. En el primer día de invasión, las tropas rusas
en marcha hacia Kiev tomaron el control de los pueblos fantasmas de Chernóbil y Prípiat,
incluida la central nuclear de Chernóbil, donde el ejército ucraniano opuso una primera
resistencia al avance ruso pesar de ser derrotado al final del día. Asegurada la Zona de
exclusión de Chernóbil, la columna rusa alcanzó a primera de la hora de la mañana del día
25 de febrero la ciudad de Ivankiv, un suburbio al norte de Kiev, donde los ucranianos
consiguieron frenar su avance al destruir el puente sobre el río Téteriv y presentar batalla a
los rusos en la ciudad. Al mismo tiempo, las Fuerzas Aerotransportadas Rusas intentaban
apoderarse de dos aeródromos estratégicos alrededor de Kiev: un asalto aerotransportado al
Aeropuerto Antonov, situado al norte en Hostómel y que cayó finalmente en manos rusas el
día 25, y otro desembarco en Vasylkiv, al sur de la capital, que fue finalmente repelido por el
ejército ucraniano en la base aérea de la ciudad el día 26 de febrero. Estos ataques parecían
haber sido un intento de Rusia de apoderarse rápidamente de Kiev y hacer caer al gobierno
ucraniano presidido por Volodímir Zelenski, con Spetsnaz infiltrándose en la ciudad
apoyados por operaciones aerotransportadas y un rápido avance mecanizado desde el norte,
pero no tuvieron éxito, alargando la guerra más allá del plan de invasión inicial ruso.
Simultáneamente se iniciaron negociaciones de paz en Estambul encabezadas del lado
ucraniano por David Arakhamia, líder del partido oficialista Servidor del Pueblo. Según
Arakhamia, en esa ocasión se redactó un acuerdo de paz entre los negociadores ucranianos y
rusos, por el cual Rusia se comprometía a poner fin a los combates si Ucrania aceptaba
permanecer neutral y renunciar a su intento de unirse a la OTAN. Siempre según Arakhamia,
los ucranianos no confiaban en que Rusia cumpliera con su propuesta, y pretendían garantías
de seguridad. Asimismo, contó el líder ucraniano, el entonces primer ministro británico Boris
Johnson viajó a Kiev en abril y alentó a Ucrania a no «firmar nada» con Rusia y
«simplemente luchar». Johnson por su parte negó haber «saboteado» el acuerdo de paz y
atribuyó tal afirmación a la «propaganda rusa». Para principios de marzo, la defensa
ucraniana había ralentizado en gran medida el avance ruso a lo largo del lado oeste del
Dniéper. Al noroeste de la capital, la ofensiva rusa encontró una fuerte resistencia del ejército
ucraniano en los suburbios de Bucha, Hostómel e Irpín, que no fueron cayendo en poder del
ejército ruso hasta mediados de mes, donde el frente finalmente se estancó a las afueras de
Kiev. Así mismo, el gran convoy militar ruso que se dirigía a la capital ucraniana, de más de
sesenta kilómetros de largo, se había dispersado y replegado para el día 11 de marzo, tomando
posiciones cubiertas por el bosque, mientras la ofensiva que debía apoyar el cerco desde el
noreste se había detenido en gran medida cuando comenzó el asedio de Chernígov, que las
fuerzas rusas no habían conseguido culminar. Incapaces de lograr una victoria rápida en Kiev,
las fuerzas rusas cambiaron su estrategia por el bombardeo indiscriminado y la guerra de
asedio. El 16 de marzo, las fuerzas ucranianas consiguieron lanzar al fin una contraofensiva
para repeler el ataque ruso a la capital desde las diferentes ciudades del extrarradio,
consiguiendo hacer retroceder por primera vez a las fuerzas rusas alrededor de Irpín y
recuperando el control de Makariv y otros suburbios al este y oeste de Kiev una semana
después. El 28 de marzo, las fuerzas ucranianas recuperan al fin el control de Irpín,
consiguiendo así evitar el cerco de la capital, mientras la artillería rusa comienza a cubrir la
retirada de sus tropas del Óblast de Kiev. La retirada de las fuerzas rusas de los óblast
de Kiev y Zhitómir es completa ya el 4 de abril, a la vez que se rompen los asedios
de Chernígov y Sumy, confirmándose la derrota de la ofensiva inicial rusa sobre la capital
ucraniana y desplazando el frente de guerra principal al sur y este del país.

Frente de Ucrania Oriental:


Las operaciones iniciales probablemente consistieron en pequeñas operaciones de
escaramuza que pretendían probar las defensas ucranianas, mientras que las campañas de
bombardeo continúan destrozando las defensas ucranianas a lo largo de la línea del frente.

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