Según Edgar Morín, quien es uno de los grandes representantes de lo
que hoy se conoce como pensamiento complejo, “la disciplina es una categoría
organizadora dentro del conocimiento científico; instituye en éste la división y la
especialización del trabajo y responde a la diversidad de dominios que
recubren las ciencias.” (1999); la misma tiende a la autonomía por medio de la
limitación de sus fronteras, por el lenguaje, conceptos, técnicas y teorías
propias.
Hasta el siglo XIX, las ciencias naturales y las humanas avanzaron hacia
las especializaciones como la mejor manera de conocer y transformar el
mundo: así fue quedando poco a poco más definido el campo de la biología, la
astronomía, la química, la filosofía, la política, etc. Por ello, el ser especialista
en una disciplina nos podía garantizar un mejor acercamiento a la realidad. En
el campo de las ciencias sociales, junto a disciplinas milenarias como la
historia, la economía, la filosofía, las matemáticas, etc. Fueron naciendo en la
época moderna otras disciplinas como la ciencia política, la sociología, la
antropología, la ciencia de la comunicación, etc. como disciplinas necesarias y
reconocidas actualmente en las instituciones de educación. La organización
disciplinaria se instituyó en el siglo XIX, con la formación de las universidades
modernas y su impulso fue grandioso en el siglo XX con el desborde de la
investigación científica.
El hecho de delimitar el campo de estudio y alcance de una disciplina
posibilita un aprendizaje concreto. Sin embargo, esto lleva al riesgo de caer en
la cosificación del objeto de estudio, perdiendo la visión de los vínculos y
relaciones con otros objetos, analizados por otras disciplinas.
Para comprender la complejidad del mundo y de la sociedad no
podemos caer en visiones unidisciplinares. El camino más apropiado es a
través de la interacción d las diversas disciplinas.
Esta nueva perspectiva sobre la complejidad no nos pide abandonar las
especialidades sino correlacionarlas constantemente con el movimiento de un
todo, el cual deberá ser concebido no simplemente como la suma de las partes.
Siguiendo al autor mencionado, se considera el concepto de
interdisciplinariedad como el encuentro entre diferentes disciplinas donde se
destruye el aislamiento de cada una, implicando el intercambio y cooperación
en virtud de un proyecto o de un objeto en común. Importa que cada disciplina
sea al mismo tiempo abierta al intercambio y cerrada para mantener su
esencia. La misma necesita ir más allá de su frontera para no automatizarse y
volverse estéril.
HABLEMOS DE INTERDISCIPLINARIEDAD
La interdisciplinariedad supone la existencia de un grupo de disciplinas
relacionadas entre sí y con vínculos previamente establecidos, que evita que se
desarrollen acciones de forma aislada, dispersa o segmentada. Se trata de un
proceso dinámico que pretende abordar un conocimiento desde múltiples
perspectivas. La importancia de la
interdisciplinariedad aparece con el propio
desarrollo científico-tecnológico, que
desembocó en el surgimiento de múltiples
ramas científicas. Esta dinámica hizo que
la necesidad de integrar situaciones y
aspectos para generar conocimientos sea
cada vez mayor.
Gracias a la interdisciplinariedad, los
objetos de estudio son abordados de
manera integral y se promueve el
desarrollo de nuevos enfoques metodológicos para la resolución de problemas.
Como ya dijimos la interdisciplinariedad se refiere a la habilidad para
combinar varias disciplinas, es decir, para interconectarlas y ampliar de este
modo las ventajas que cada una ofrece. Desde el punto de vista educativo, por
ejemplo, se proponen actividades para promover el aprendizaje combinando
varias áreas, como la música y las matemáticas, lo cual ayudará a que los
alumnos consigan asociar conceptos y obtengan una educación integral y no
fragmentada.
La interdisciplina no supone solamente una coexistencia pacífica entre
las diversas disciplinas sino sobre todo un diálogo e intercambio de
conocimientos, de métodos y de análisis con el objeto de explicar un objeto y
situación o para enfrentar y tratar de solucionar un problema específico; en este
sentido, significa un paso adelante sobre la multidisciplinariedad porque se da
un proceso de interacciones y enriquecimiento entre múltiples especialistas. El
término interdisciplinariedad, empleado en sentido general, significa el
establecimiento de relaciones entre disciplinas, relación puesta en evidencia
por un procedimiento pedagógico particular. Mientras que pluridisciplinariedad
o multidisciplinariedad es la yuxtaposición dialéctica y orgánica de varias
disciplinas, sin ninguna tentativa de síntesis entre ellas. Como método de
enseñanza significa un proyecto que parte del estudio de algunas o varias de
las disciplinas integradas. El concepto más amplio de interacción lo
encontramos en la transdisciplinariedad que implica un diálogo con las demás
disciplinas y la participación de instituciones interesadas en el trabajo conjunto
sin dejar de lado los sujetos particulares afectados, movilizados o vinculados
por intereses, necesidades o ideas. Es decir, se avanza a un diálogo mucho
más amplio y enriquecedor si el objetivo compartido es la búsqueda de
construir con sus aportes, cambios, enriquecimientos y soluciones para todos
los involucrados, desde una participación democrática. La transdisciplinariedad
se concibe como una visión del mundo que busca ubicar al hombre y a la
humanidad en el centro de nuestra reflexión, y desarrollar una concepción
integradora del conocimiento.
Educación e Interdisciplinariedad
A lo largo de la historia la educación ha sido objeto de reflexión y de
preocupación social, pero también de interés público y político. La educación es
una parte esencial de la sociedad ya que a través de ella se transmite el
patrimonio cultural y se inculca un sistema de valores, ideas y sentimientos que
regula las pautas de comportamiento y de pensar de los individuos.
Por lo tanto, referirnos a la educación como una realidad social es
referirnos a una realidad compleja constituida por procesos, contextos, sujetos,
instituciones, contenidos culturales, pensamientos políticos y diferentes
ideologías. Lo que evidencia su carácter multidimensional, por esta razón, su
estudio debe tener en cuenta esta complejidad.
Es un gran desafío en educación afrontar un saber y estudiarlo desde
varias disciplinas, porque estamos acostumbrados a trabajar desde una visión
teórica única, centrando la atención en una única dimensión o aspecto. Por
ejemplo, si el objeto de estudio es el hombre, la biología se centra en su
estructura genética, fisiología y anatomía; la antropología lo estudia sólo desde
las relaciones y vida de los pueblos y comunidades; la historia se centra en el
desarrollo de la sociedad o de un estado.
Sin embargo, el objeto de estudio es el mismo pero abordado desde
diferentes aspectos. Esto nos lleva a considerar que el estudio de un saber
puede darse de forma interdisciplinar ya que permite la participación de
diferentes disciplinas, cada una con sus respectivos enfoques y herramientas y
lograr así un análisis más completo del saber.