TEMA 12: LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DE ESPAÑA.
1. LA ORDENACIÓN DEL TERRITORIO.
PROCESOS HISTÓRICOS
La conquista romana de la península y Baleares en el siglo III a. C. constituyó un hecho
esencial, porque supuso la aparición de la primera unidad política peninsular (Hispania) y
también la primera organización del actual territorio español en unidades
administrativas.
Durante el tiempo que duró la dominación romana le sucedieron distintas divisiones
provinciales. Tras la reforma de Diocleciano, en el siglo IV, Hispania quedó dividida en cinco
provincias peninsulares, Gallaecia, Tarraconensis, Carthaginensis, Lusitania, bética; una
africana, tingitana y más tarde Balearia. Esta división se mantuvo hasta el final del reino
visigodo.
La conquista musulmana supuso un profundo cambio y rompió los intentos de unificación.
La Península y Baleares quedaron divididas en dos grandes zonas, con dos sociedades,
dos culturas y dos religiones diferentes: la zona cristiana al norte, y la musulmana al sur.
A partir del siglo XI, la situación se invirtió, y los reinos cristianos fueron ganando cada vez
más territorios a los musulmanes; el proceso de reconquista y repoblación por parte de
los reinos cristianos. Este largo proceso se puede decir que será el germen de la futura
configuración de España.
A finales de la Edad Media, el territorio que hoy forma España estaba configurado en cinco
entidades políticas: la Corona de Castilla, la Corona de Aragón, Portugal, Navarra y el reino
nazarí de Granada. La unión dinástica de las coronas de Castilla y Aragón tras el
matrimonio de los Reyes Católicos, la conquista del reino nazarí de Granada, la
incorporación al reino de Canarias y la anexión del reino de Navarra, ampliaron el territorio.
Ya el 30 de noviembre de 1833, durante la regencia de María Cristina, se promulgó un real
decreto firmado por Javier de Burgos, ministro de Fomento, por el cual España quedó
dividida en 49 provincias. Posteriormente se introdujeron pequeñas modificaciones y
empezó a surgir un fuerte sentimiento regionalista y movimientos de caracter
nacionalista.
La Constitución de la Segunda República (1931) estableció un nuevo modelo territorial. En
1932, se aprobó el Estatuto de Autonomía de Cataluña y en el 36 el del País Vasco. El
estallido de la guerra civil española en julio de este año paralizó los proyectos de autonomía
que se habían iniciado en Galicia, Aragón, Castilla la vieja, Valencia, Baleares y Andalucía.
Durante la dictadura franquista 1939/1975 se rechazó el regionalismo autónomo, se volvió
al Estado centralizado y se mantuvo la división administrativa regional.
LA ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA ACTUAL.
El acceso a la autonomía.
La constitución española aprobada el 6 de diciembre de 1978 establece un modelo que
permite un alto grado de descentralización política y que se fundamenta ‘’en la indisoluble
unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y reconoce
y garantiza el derecho a la autonomía de de las nacionalidades y regiones y la solidaridad
entre todas ellas’’.
La organización territorial del Estado se establece en el artículo 137 ‘’el Estado se
organiza territorialmente, municipio en provincia y en las comunidades autónomas que se
constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos
intereses’’.
Según el texto constitucional pueden organizarse en Comunidades Autónomas aquellas
‘’provincias con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios
insulares y las provincias con entidad regional histórica’’. Para acceder a la autonomía se
establecieron dos vías:
- El artículo 151 suponía una vía rápida para Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía,
por ser territorios que en el pasado aprobaron un Estatuto de Autonomía.
- El artículo 143 para el resto de las Comunidades era una vía más lenta.
Navarra no accedió por ninguno de esos artículos. Se ampara en la Disposición Adicional
Primera de la Constitución.
Por su parte Ceuta y Melilla. Los últimos en acceder a la autonomía llegaron a ella por el
artículo 144 b.
Entre 1979 y 1983 aprobaron los estatutos de las 17 comunidades autónomas actuales y en
1995, Ceuta y Melilla adquirieron la categoría de ciudad autónoma.
Pese a la existencia de varias vías de acceso, la Constitución establece en su artículo 138
que el Estado garantiza la solidaridad entre partes del territorio y no tiene que implicar
privilegio económico sociales, ya que todos los españoles tienen los mismos derechos.
El estatuto de autonomía
Cada comunidad autónoma tiene su Estatuto de Autonomía. Por encima de esta norma
sólo está la Constitución. El estatuto debe ser refrendado por la población de esa
comunidad y aprobado por las cortes españolas. El estatuto establece límites territoriales, la
capacidad autonómica, sus símbolos, órganos e instituciones políticas propias, la
cooficialidad de su idioma, si lo tiene y las competencia del gobiernos autonómico.
El gobierno autonómico
En los estatutos de cada una de las comunidades y ciudades autónomas se establecen las
instituciones de autogobierno:
- El poder legislativo recae en las Cortes o Parlamento autonómico. Sus miembros son
elegidos por sufragio universal masculino cada cuatro años. Elaboran leyes para su ámbito
territorial.
- El poder ejecutivo lo ejerce el Gobierno autonómico. Lo componen el presidente y los
consejeros. Cada consejero es el responsable de una materia: educación, sanidad,... Según
las comunidades, el gobierno autonómico recibe un nombre: Generalitat, junta…
- La máxima instancia del poder judicial en el ámbito económico es el Tribunal Superior de
Justicia de la Comunidad.
El estatuto enumera también las competencias iniciales de la Comunidad Autónoma. La
Constitución establece las competencias que pueden ser asumidas inmediatamente por las
Comunidades y las competencias exclusivas del Estado, si bien, algunas pueden ser
compartidas, delegadas o transferidas a las Comunidades. Por eso, desde 1980 las
funciones que antes eran responsabilidad del Estado ahora son ejercidas por las
Comunidades, como la sanidad o la educación.
El sistema de financiación autonómica
Actualmente, hay dos modelos de financiación: el régimen foral, para el País Vasco y
Navarra y el régimen común para el resto de comunidades; aunque dentro de este último
Canarias posee un régimen económico y fiscal especial, al igual que Ceuta y Melilla.
El sistema de financiación económica se basa en tres principios: autonomía financiera
para decidir los gastos e ingresos, aunque no de forma absoluta, solidaridad para
conseguir el desarrollo económico de los territorios, y coordinación con la Hacienda
estatal para garantizar el funcionamiento del Estado.
En 2009 se aprobó la reforma del sistema de financiación autonómica que afecta a todas las
Comunidades de régimen común, Ceuta y Melilla. Se elevó al 50% la cesión a las
Comunidades Autónomas del IRPF y el IVA, y al 58% en los impuestos especiales.