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Castellano Diego

El documento presenta una serie de cuentos cortos que transmiten valores y enseñanzas morales. Las historias incluyen la famosa carrera entre la liebre y la tortuga, la avaricia del rey Midas, y la importancia de ayudar a los demás, entre otros. Cada cuento concluye con una moraleja que resalta lecciones sobre la humildad, la generosidad y la sabiduría.

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Castellano Diego

El documento presenta una serie de cuentos cortos que transmiten valores y enseñanzas morales. Las historias incluyen la famosa carrera entre la liebre y la tortuga, la avaricia del rey Midas, y la importancia de ayudar a los demás, entre otros. Cada cuento concluye con una moraleja que resalta lecciones sobre la humildad, la generosidad y la sabiduría.

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1.

Cuentos cortos con valores: la liebre y la tortuga

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, porque ante todos decía que era la
más veloz y constantemente se reía de la lenta tortuga.

Un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una rara apuesta a la liebre.

- Estoy segura de poder ganarte una carrera - le dijo.


- ¿A mí? -preguntó, asombrada, la liebre.

- Pues sí, a ti. Pongamos nuestra apuesta en aquella piedra y veamos quién gana la carrera.

La liebre, muy divertida y confiada de su victoria, aceptó y todos los animales se reunieron para
presenciar el reto. ¡Comienza la carrera!
Con ese aire de superioridad que tenía, la liebre dejó partir a la tortuga y se
quedó remoloneando. ¡Vaya si le sobraba el tiempo para ganarle a tan lerda criatura!
Luego, empezó a correr, corría veloz como el viento mientras la tortuga iba despacio, pero, eso sí,
sin parar. Enseguida, la liebre se adelantó tanto que decidió detenerse junto al camino y
descansar y ahí se quedó dormida. Mientras tanto, pasito a pasito, y tan ligero como pudo, la
tortuga siguió su camino hasta llegar a la meta.

Cuando la liebre se despertó y se percató de lo que ocurría, corrió con todas sus fuerzas pero ya
era demasiado tarde, la tortuga había ganado la carrera.
Aquel día fue muy triste para la liebre y aprendió una lección que no olvidaría jamás: No hay que
burlarse jamás de los demás.

2. La gallina de los huevos de oro, cuentos cortos infantiles

Érase un labrador tan pobre, tan pobre, que ni siquiera poseía una vaca. Un día, trabajando en el
campo y lamentándose de su suerte, apareció un enanito que le dijo:

- Buen hombre, he oído tus lamentaciones y voy a hacer que tu fortuna cambie. Toma
esta gallina, es tan maravillosa que todos los días pone un huevo de oro.
El enanito desapareció sin más ni más y el labrador llevó la gallina a su corral.

Al día siguiente, ¡oh sorpresa!, encontró un huevo de oro. Lo puso en una cestita y se fue con ella
a la ciudad, donde vendió el huevo por un alto precio. Al día siguiente, loco de alegría, encontró
otro huevo de oro.

¡Por fin la fortuna había entrado a su casa! Todos los días tenía un nuevo huevo. Fue así que
poco a poco, con el producto de la venta de los huevos, fue convirtiéndose en el hombre más rico
de la comarca.
Sin embargo, una insensata avaricia hizo presa su corazón y pensó:
- ¿Por qué esperar a que cada día la gallina ponga un huevo? Mejor la mato y descubriré la mina
de oro que lleva dentro.

Y así lo hizo, pero en el interior de la gallina no encontró ninguna mina.

A causa de la avaricia tan desmedida que tuvo, este bobo aldeano malogró la fortuna que tenía.
3. Cuento corto sobre las madres y los hijos: El ángel de los niños
Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño
y le dijo un día a Dios:
- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso
como soy...

- Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te esta esperando en la Tierra y que te cuidara.

- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.
- Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tu sentirás su amor y serás feliz.

- ¿Y como entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan
los hombres?
- Tu ángel te dirá las palabras mas dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha
paciencia y con cariño te enseñará a hablar.

- He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?

- Tu ángel te defenderá mas aún a costa de su propia vida.

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño
presuroso repetía con lágrimas en sus ojitos sollozando...

- ¡¡Dios mío, si ya me voy dime su nombre!!. ¿Cómo se llama mi ángel?

- Su nombre no importa, tu le dirás : MAMÁ.


4. Cuento corto con moraleja: El león y el ratón
Érase una vez, un ratón que iba caminando muy distraído cuando, sin darse cuenta, se encaramó
por el lomo de un león que andaba echándose la siesta. El león, que comenzó a notar unas leves
cosquillas, se rascó pero... al pasar la zarpa por su lomo, notó algo extraño:
- Pero, ¿qué es esto? - dijo sorprendido atrapando al pequeño ratón entre sus garras y
acercándoselo a la cara. - ¡Mmmmm, qué suerte tengo, la comida viene a mi hoy!

Pero cuando iba a abrir sus fauces para comerse al pequeño ratón, el pequeño animal que
sorprendido y aterrado comenzo a temblar, se atrevió a decir:

- Señor león, no sabía que estaba sober usted, tiene que perdonarme. Sálveme la vida y quizás,
algún día, pueda yo salvar la tuya.
El león, al escuchar aquella vocecilla no pudo por menos que echarse a reír.
- ¡Qué ocurrencia! ¿Cómo tú, un insignificante y pequeño ratón va a salvarme a mi, el más grande
de todos los animales, el rey?- sentenció. Sin embargo, no se puede dudar de que eres gracioso y
demasiado pequeño para que el bocado me sepa a algo. Te dejaré ir.

Pasaron los días, las semanas y los meses y, un buen día el ratón comenzó a escuchar unos
fuertes aullidos. Se encontró al león, atrapado en una red que los hombres habían puesto para
cazarlo.

- Señor león, hace un tiempo usted me salvó la vida. Hoy, yo salvaré la suya.

El ratoncito, comenzó a roer las cuerdas que aprisionaban al león y, en unos instantes, pudo
zafarse de las redes y escapar de la trampa.

Mientras se alejaban, el león agradecido le dijo al ratón:

- Nunca pensé que alguien tan pequeño y tan insignificante como tú, pudiera alguna vez salvarme
la vida como lo has hecho hoy.

5. El rey Midas. Cuento corto para educar en valores

Había una vez un rey muy bueno que se llamaba Midas. Sólo que tenía un defecto: quería tener
para él todo el oro del mundo.

Un día el rey midas le hizo un favor a un dios. El dios le dijo:

- Lo que me pidas, te concederé.

- Quiero que se convierta en oro todo lo que toque - dijo Midas.

- ¡Qué deseo más tonto, Midas! Eso puede traerte problemas, Piénsalo, Midas, piénsalo.
- Eso es lo único que quiero.

- Así sea, pues - dijo el dios.

Y fueron convirtiéndose en oro los vestidos que llevaba Midas, una rama que tocó, las puertas de
su casa. Hasta el perro que salió a saludarlo se convirtió en una estatua de oro.
Y Midas comenzó a preocuparse. Lo más grave fue que cuando quiso comer, todos los alimentos
se volvieron de oro. Entonces Midas no aguantó más. Salió corriendo espantado en busca del
dios.
- Te lo dije, Midas - dijo el dios-, te lo dije. Pero ahora no puedo librarte del don que te di. Ve al río
y métete al agua. Si al salir del río no eres libre, ya no tendrás remedio.

Midas corrió hasta el río y se hundió en sus aguas. Así estuvo un buen rato. Luego salió con
bastante miedo. Las ramas del árbol que tocó adrede, siguieron verdes y frescas.

¡Midas era libre! Desde entonces el rey vivió en una choza que él mismo construyó en el bosque.
Y ahí murió tranquilo como el campesino más humilde.
Leer +: El cuento del rey Mida en inglés
6. El hombre que nunca mintió. Cuento corto africano
Érase una vez un hombre muy sabio llamado Mamad. Este hombre era diferente a los demás,
Mamad nunca había mentido. Todas las personas de la tierra, incluso aquellas que vivían a veinte
días de distancia, sabían de él. Era admirado y venerado por todos
Un buen día, el rey de un lejano reino africano se enteró de la existencia de Mamad y ordenó a
sus súbditos que lo llevaran al palacio. El hombre sabió entro al gran salón de palacio y se
presentó ante el rey, quien le preguntó:
- Mamad, ¿es verdad que nunca has mentido?
- Sí, lo que cuentan es verdad, nunca he mentido.
- Está bien, es posible que digas la verdad, ¡pero ten cuidado! La mentira es astuta y te llega a la
lengua fácilmente, sentenció el rey no muy convencido de que Mamad no dijera una mentira en
toda su vida.
Pasaron varios días y el rey volvió a llamar a Mamad. Cuando llegó, el rey estaba a punto de ir a
cazar y sostenía a su caballo por la melena, su pie izquierdo ya estaba en el estribo pero, antes
de montar miró a Mamad y le ordenó:
- Ve a mi palacio de verano y dile a la reina que estaré con ella para almorzar. Dile que prepare
una gran fiesta. Entonces almorzarás con nosotros.
Mamad se inclinó y fue a ver a la reina para transmitirle el mensaje del rey, pero éste que era
astuto y le gustaba ponera prueba a las personas, se rió y dijo al resto de súbditos que le
acompañaban:
- No iremos a cazar, así Mamad irá a la reina y le contará un cuento, será su primera mentira,- dijo
dando grandes risotadas,- Mañana nos reiremos mucho de él cuando se dé cuenta que no dijo la
verdad.
Pero el sabio Mamad, que era mucho más astuto que el rey fue al palacio y dijo:
- Tal vez deberías preparar una gran fiesta para el almuerzo de mañana, y tal vez no deberías. Tal
vez el rey vendrá al mediodía, y tal vez no lo hará.
- Dime, ¿vendrá o no? - preguntó la reina contrariada.
- No sé si el rey puso su pie derecho en el otro estribo cuando me fui o bajó al suelo su pie
izquierdo y descabalgó, contestó satisfecho Mamad.
Al día siguiente, todos esperaban al rey. Cuanto entró al salón donde estaba la reina, le dijo
orgulloso de haber sido el hombre que lograra hacer mentir al sabio Mamad:
- Mi reina, el sabio Mamad, ese hombre que nunca miente, te mintió ayer.
Pero la reina le dijo, palabra por palabra, lo que Mamad le había dicho. En ese momento, el rey se
dio cuenta de que era cierto, aquel hombre tan sabio y conocido en todos los rincones nunca
mentía.
- Mamad solo dice lo que ve con sus propios ojos, dijo muy pensativo.
7. Cuento corto con moraleja: el caballo y el asno
Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno,
sintiéndose cansado, le dijo al caballo:

- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.

El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo.

Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. Y el caballo,
suspirando dijo:

- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que
cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!

Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que
lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a ti mismo.

8. La gallinita colorada. Relatos cortos para niños

Había una vez, una gallinita colorada que encontró un grano de trigo.

-Quién sembrará este trigo?, preguntó.


- Yo no, dijo el cerdo.

- Yo no, dijo el gato.


- Yo no, dijo el perro.

- Yo no, dijo el pavo.

- Pues entonces, dijo la gallinita colorada, lo haré yo. Clo-clo!

Y ella sembró el granito de trigo. Muy pronto el trigo empezó a crecer asomando por encima de la
tierra. Sobre él brilló el sol y cayó la lluvia, y el trigo siguió creciendo y creciendo hasta que estuvo
muy alto y maduro.

- ¿Quién cortará este trigo?, preguntó la gallinita.

- Yo no, dijo el cerdo.

- Yo no, dijo el gato.

- Yo no, dijo el perro.

- Yo no, dijo el pavo.

- Pues entonces, dijo la gallinita colorada, lo haré yo. Clo-clo!

Y ella cortó el trigo.

-¿Quién trillará este trigo?, dijo la gallinita.

- Yo no, dijo el cerdo.

- Yo no, dijo el gato.

- Yo no, dijo el perro.

- Yo no, dijo el pavo.

- Pues entonces, dijo la gallinita colorada, lo haré yo. Clo-clo!

Y ella trilló el trigo.

- ¿Quién llevará este trigo al molino para que lo conviertan en harina?, preguntó la gallinita.

- Yo no, dijo el cerdo.

- Yo no, dijo el gato.

- Yo no, dijo el perro.

- Yo no, dijo el pavo.

- Pues entonces, dijo la gallinita colorada, lo haré yo. Clo-clo!

Y ella llevó el trigo al molino y muy pronto volvió con una bolsa de harina.
- ¿Quién amasará esta harina?, preguntó la gallinita.
- Yo no, dijo el cerdo.

- Yo no, dijo el gato.

- Yo no, dijo el perro.

- Yo no, dijo el pavo.

- Pues entonces, dijo la gallinita colorada, lo haré yo. Clo-clo!

Y ella amasó la harina y horneó un rico pan.

- ¿Quién comerá este pan?, preguntó la gallinita.


- ¡Yo!, dijo el cerdo.

- ¡Yo!, dijo el gato.

- ¡Yo!, dijo el perro.

- ¡Yo!, dijo el pavo.

- Pues no, dijo la gallinita colorada. Lo comeré YO. Clo- clo!.

Y se comió el pan con sus pollitos.

Ver: dibujo de una gallina con sus polluelos para colorear


9. Cuento infantil corto: Los tres perezosos

Érase una vez un padre que tenía tres hijos muy perezosos. Se puso enfermo y mandó llamar
al notario para hacer testamento:

- Señor notario -le dijo- lo único que tengo es un burro y quisiera que fuera para el más perezoso
de mis hijos.
Al poco tiempo el hombre murió y el notario los mandó llamar para leerles el testamento y a
continuación les explicó:

- Ahora tengo que saber cual de los tres es el más perezoso.


Y dirigiéndose al hermano mayor le dijo:
- Empieza tú a darme pruebas de tu pereza.

- Yo, -contestó el mayor- no tengo ganas de contar nada.

- ¡Habla y rápido! si no quieres que te meta en la cárcel.


- Una vez -explicó el mayor- se me metió una brasa ardiendo dentro del zapato y aunque me
estaba quemando me dio mucha pereza moverme, menos mal que unos amigos se dieron cuenta
y la apagaron.
- Sí que eres perezoso -dijo el notario- yo habría dejado que te quemaras para saber cuánto
tiempo aguantabas la brasa dentro del zapato.

A continuación se volvió al segundo hermano:

- Es tu turno cuéntanos algo.

- ¿A mí también me meterá en la cárcel si no hablo?

- Puedes estar seguro.

- Una vez me caí al mar y, aunque sé nadar, me entró tal pereza que no tenía ganas de mover los
brazos ni las piernas. Menos mal que un barco de pescadores me recogió cuando ya estaba a
punto de ahogarme.
- Otro perezoso -dijo el notario- yo te habría dejado en el agua hasta que hubieras hecho algún
esfuerzo para salvarte.

Por último se dirigió al más pequeño de los tres hermanos:

- Te toca hablar, a ver qué pruebas nos das de tu pereza.

- Señor notario, a mí lléveme a la cárcel y quédese con el burro porque yo no tengo ninguna gana
de hablar.

Y exclamó el notario:

- Para tí es el burro porque no hay duda que tú eres el más perezoso de los tres.

10. Cuento con moraleja: la zorra y las uvas


Un día, una zorra vio un hermoso racimo de uvas maduras que colgaban de una enredadera. Las
uvas parecían a punto de estallar de jugo, y a la zorra se le hizo la boca agua.

El racimo colgaba de una rama alta y la zorra tuvo que saltar por él. La primera vez que saltó
quedó todavía muy lejos. Así que se alejó y dio un salto corriendo, solo para quedarse corta una
vez más. Una y otra vez lo intentó, pero en vano.

Ahora se sentó y miró las uvas con disgusto.

- Qué tontoa soy, dijo. Aquí me estoy agotando por conseguir un racimo de uvas amargas por las
que no vale la pena quedarse boquiabierto.

Y se alejó caminando con una mirada de desprecio.

Moraleja: Son muchos los que fingen despreciar y menospreciar lo que está fuera de su
alcance.

Ejemplos de mitos cortos


1. Rómulo y Remo (mito romano)

Numitor era el rey de Alba Longa, pero fue destronado por Amulio, su hermano.
Rea Silvia, la hija de Numitor, tuvo dos hijos gemelos, Rómulo y Remo. Ella tenía
miedo de que su tío los asesinara, entonces los colocó en una cesta que dejó en
un río.

Una loba los encontró y los crió como si fueran sus hijos. Después los
encontraron dos campesinos que cuidaron de ellos. Un día, los gemelos
descubrieron cuál era su identidad y fueron a Alba Longa para matar a Amulio y
para devolverle el trono a Numitor.

Su abuelo les agradeció la hazaña y les dio tierras en el Lacio, donde al poco
tiempo Rómulo fundó Roma.

2. Teseo y el Minotauro (mito griego)

El minotauro era un ser monstruoso que estaba en un laberinto de la isla de


Creta y que se alimentaba de humanos. Teseo se presentó en Creta para decirle
a Minos, el rey de este lugar, que podía matar al monstruo.

Ariadna, la hija de Minos, se enamoró de Teseo y decidió ayudarlo: le dio un


ovillo de hilo mágico para que él lo atara en la entrada del laberinto, matara al
monstruo y pudiera salir. Teseo cumplió con su misión y después se casó con
Ariadna.

3. El origen del sol y la luna (mito azteca)

En un momento no existían ni el sol ni la luna y los dioses se reunieron para


decidir quién iba a iluminar el universo. Tecuciztécatl dijo que él tenía que
hacerlo, los dioses aceptaron esta propuesta y dijeron que Nanahuatzin se
convertiría en la luna.

Los dioses decidieron que para convertirse en Sol, Tecuciztécatl tenía que
arrojarse al fuego, pero el dios tuvo miedo y no lo pudo hacer. En su lugar,
Nanahuatzin se tiró al fuego y, por su acto valiente, se transformó en el sol.
Tecuciztécatl se avergonzó por su actitud y decidió tirarse al fuego y, entonces,
se transformó en la luna.

4. El origen de Durga (mito hindú)

Hace mucho tiempo los dioses estaban en guerra con los demonios, que se
estaban estableciendo en los cielos. Los dioses habían sido desplazados, se
encontraban en la tierra y tomaron la decisión de crear a otro dios para que los
salvara.

Visnú, Shiva y otros dioses concentraron sus poderes y de la boca de cada uno
salió un rayo de fuego y, así, crearon a una diosa, Durga. Ella fue al cielo y pudo
vencer a los demonios.

5. Thor y su martillo (mito nórdico)

El martillo que tenía Thor era mágico, porque cuando el dios lo lanzaba daba en
el blanco y después volvía a su mano. Pero un día, Thor se despertó y su martillo
no estaba.

Thor se enteró de que Thrym, el rey de los gigantes, tenía el martillo. Este rey le
dijo a Thor que se lo devolvería solo si se casaba con la diosa Freyja, pero ella
no quería. Thor y otros dioses acordaron que Thor se disfrazaría de Freyja, para
simular que se casaría con Thrym, y así podría recuperar el martillo.
Thor se disfrazó de Freyja, y en la celebración, Thrym pidió que trajeran el
martillo para bendecir la ceremonia. Pero Thor lo tomó, mató a Thrym y entonces
pudo recuperar su martillo.

6. Pan Gu y el origen del mundo (mito chino)

Cuando no existía el universo, solo existía un ser con forma de huevo en el que
habitaban distintas fuerzas y materias. El tiempo pasó y este huevo dio origen a
Pan Gu, un ser gigante y muy peludo. Pero a Pan Gu no le gustaba estar
rodeado de nada y silencio, entonces creó un hacha y partió el huevo en dos:
surgieron el yin y el yang y el cielo y la tierra.

Pan Gu se quedó en el límite entre el cielo y la tierra para que no se volvieran a


unir. Tiempo después, el dios falleció y de los restos de su cuerpo salieron las
primeras personas.

7. Amaterasu (mito japonés)

Amaterasu era la diosa del sol y un día Susanoo, su hermano, la retó para
comprobar quién tenía mayor poder. Ella hizo aparecer campos de arroz y
transformó la espada de su hermano en tres diosas. Él creó cinco monstruos y
dijo que era el ganador, pero Amaterasu no lo aceptó y lo acusó de que había
hecho trampa.

Él se enojó y destruyó los campos de arroz. Ella se enojó, se asustó y se fue a


esconder en una cueva, haciendo que desapareciera la luz del sol. Los otros
dioses fueron a buscarla y llevaron un espejo. Para que la diosa encerrada
saliera, empezaron a hacer ruido y, por la curiosidad, la diosa salió. Los dioses le
explicaron que había otra diosa más brillante que ella, pero no era cierto, sino
que la otra diosa era el reflejo brillante de Amaterasu en el espejo. Ella les creyó,
salió de la cueva para ver a esta supuesta diosa y los otros dioses cerraron la
cueva para siempre.

8. Gnowee (mito australiano)

Hace mucho tiempo los hombres encendían fogatas para ver en la oscuridad,
porque no existía la luz. Un día Gnowee, una diosa, bajó a la tierra para buscar a
su hijo que se había perdido. Ella utilizaba una antorcha que iluminaba toda la
tierra por unas horas para poder buscarlo y después se hacía de noche, porque
la diosa necesitaba descansar. Este mito explica cómo se originó el sol.

9. Origen del Ganges (mito hindú)

Hace mucho tiempo había un rey, Sagara, que había tenido muchos hijos. En un
ritual, Sagara estaba honrando a los dioses junto a su caballo. Pero Indra, un
dios, se lo robó.

El rey envió a sus hijos a que buscaran el animal. Ellos lo encontraron en el


inframundo junto a un mendigo a quien acusaron de haberlo robado y, por eso,
este hombre convirtió a todos los hijos del rey en cenizas.

Un descendiente del rey le pidió al dios Brahma que sacaran a las almas de los
hombres que habían quedado en el inframundo. El dios envió a la diosa Ganga
para que los purificara y así pudieran subir al cielo.

Ella descendió, tuvo algunos inconvenientes: fue empujada por una corriente de
agua hasta el océano, donde estaba la entrada al inframundo, y pudo liberar las
almas de los hijos de Sagara.

Este mito explica cómo se formó el río Ganges y, por eso, en la religión hindú es
considerado un río purificador.

10. El origen del mundo (mito yoruba)

Antes solo existían dos dioses: Olorun, el dios de los cielos, y Olokun, dios del
agua. Ellos crearon a otros dioses: Obatalá y Orunmila. Obatalá le pidió permiso
a Olorun para crear la tierra y el dios de los cielos le contestó que tenía que
preguntarle a Orunmila cómo podía crearla. Orunmila le dijo a Obatalá que
necesitaría una cadena de oro, una gallina, un caparazón de caracol lleno de
arena, una semilla y un gato.

Obatalá usó la cadena de oro para descender del cielo y cuando llegó al agua
vació el caparazón del caracol. Después soltó a la gallina para que esparciera la
arena y así se formó la tierra. Después plantó la semilla para que creciera el
primer árbol.
Obatalá jugaba con su gato pero se sentía solo, así que con la arcilla hizo
pequeños seres semejantes a él y le pidió a su padre que les diera el don de la
vida. Olorun sopló a esos seres y así fue como surgieron las primeras personas.

1. Nessie, el monstruo del Lago Ness


Mejor conocida como “El monstruo de Lago Ness”, esta leyenda forma parte del
folclore escocés y cuenta la historia de una criatura gigante con apariencia prehistórica
y similar a los plesiosaurios, que apareció por primera vez en el siglo XVI en el Lago
Ness, pero que ha sido vista incluso en épocas recientes.

La leyenda retomó fuerza cuando aseguraron verlo en el año de 1933, lo que ha


inspirado distintas películas y mantiene en suspenso a quienes visitan el lago. La
historia explica que los bosques escoceses, por ser una región inhóspita y de difícil
acceso para el ser humano, puede contener misterios en forma de animales
prehistóricos que han permanecido ocultos y relativamente protegidos de la
degradación a la que nuestra especie ha sometido a muchos entornos naturales.
2. El molino de sal
Está leyenda nórdica cuenta que hace muchos años existía un gigante que tenía un
molino mágico. El molino era pequeño y podía producir sal. Un día, el gigante se lo
regala a una mujer viuda y a su pequeña hija. Ambas trabajan con el molino y obtienen
tanta sal que pueden venderla al pueblo. Desafortunadamente un duende, celoso del
molino, lo roba y lo arroja al mar. Y por está razón el agua del mar es tan salada.

3. Robin Hood
También conocido como el “príncipe de los ladrones”, Robin Hood es de los personajes
ingleses más conocidos en las leyendas de la cultura occidental. Su historia se ha
inspirado en distintos personajes, aunque uno de los más mencionados es Ghino di
Tacco, héroe italiano de siglo XIII. Los registros escritos sobre Robin Hood se han
ubicado desde el siglo XIII, aunque ganó popularidad a partir del siglo XV.

Se trata de un hombre que se enfrentaba con los ricos para defender a los pobres. Sin
que se dieran cuenta, le quitaba pertenencias a los primeros para dárselas a quienes
las necesitaban más; siempre en compañía de su traje verde, su arco y sus flechas. Es
por ello que este es uno de los principales personajes de las leyendas sobre
la justicia y las normas morales.

4. La Llorona
La Llorona es una leyenda de origen latinoamericano, especialmente popular en
México. La versión más difundida cuenta la historia de una mujer que había sufrido el
rechazo de su marido, y ella, en señal de despecho, asesinó a sus hijos. La culpa la
hace regresar por las madrugadas en la forma de un fantasma que grita “¡Ay mis
hijos!”.

Otras versiones cuentan que se trata de una representación de La Malinche, mujer que
ejerció como traductora e intérprete de Hernán Cortés durante “la conquista” de
América. En este caso, el grito de sufrimiento tiene que ver con que algunas versiones
del proceso de colonización, han atribuido injustamente a la Malinche la
responsabilidad sobre lo ocurrido.

5. Tanabata
En esta leyenda japonesa, Orihime (que significa princesa que teje) era hija de de
Tentei, el señor del Cielo. A este último le encantaba la ropa que Orihime tejía; pero
ella, en cambio, se encontraba desanimada porque gracias a su duro trabajo, no había
tenido la oportunidad de enamorarse. Tentei, preocupado, le presenta a Hikoboshi, de
quien se enamoró perdidamente. Al casarse, ambos dejaron de cumplir con los
mandatos de Tentei, con lo cual el señor del Cielo termina por separarlos.

Ante las lágrimas de Orihime, Tentei les permitió encontrarse al séptimo día, una vez
terminadas sus responsabilidades (por eso el nombre de Tanabata, que significa
“Noche del séptimo”). Pero para esto tenían que atravesar un río donde no había
puente. Ella lloró tanto que una bandada de urracas se acercó para hacer de
puente con sus alas. Actualmente, existe un festival en Japón que se llama Tanabata,
o Festival de la Estrella. Según la leyenda este es el día en que los amantes que han
sido separados se reencuentran.

6. Krampus
Personaje popular en el este de Europa, que ha sido descrito como mitad cabra, mitad
demonio: tiene un par de cuernos gigantes, patas muy grandes y un cuerpo peludo.
Cada navidad, Krampus viene a sancionar a los niños que se han portado mal; en
contraste con San Nicolás, Santa Claus o Papa Noel, que viene a premiar a quienes
han sido muy educados. Se trata de un persona cuyo origen está vinculado a la
cultura religiosa anterior al cristianismo.
7. El hombre lobo
El hombre lobo es probablemente una de las leyendas que más ha inspirado cuentos y
películas en Europa. Cuentan que a finales del siglo XIX, un hombre con licantropía
asesinó a 17 personas. La explicación que él mismo dio es que por las noches, se
transformaba inevitablemente en un lobo cuya necesidad insaciable era asesinar. En
otra versión, de origen guaraní, existe un humano de aspecto desgarbado y olor
desagradable que se transforma en lobo durante las noches de luna llena, y se dedica
a atacar granjas y buscar carroña.
8. Popocatepetl e Iztaccihuatl
Cuenta la leyenda que en el imperio Azteca había un importante guerrero llamado
Popocatépetl, que amaba a la hija de uno de los jefes: Iztaccihuatl. Antes de irse a una
guerra, Popocatépetl se despide de Iztaccihuatl prometiéndole que volvería por ella.
Desgraciadamente, otro de los soldados que también estaba enamorado de
ella, difundió la falsa noticia de que Popocatépetl había muerto en combate.

Cuando Iztaccíhuatl se enteró, decidió quitarse la vida. Tiempo después el guerrero


vuelve por ella, y al encontrarse con que estaba muerta; no aguantó la tristeza y murió
también. Ante esto, los dioses se conmovieron y los transformaron en dos de los
volcanes más grandes del centro de México, que actualmente llevan sus nombres.

9. El holandés errante
Una leyenda que se remonta al siglo XVII, donde un capitán holandés llamado Hendrik
Van Der Decken hacía un viaje en barco con rumbo a la India. En eso, una fuerte
tormenta azota su barco, a lo que el capitán se resistió con fuerza y determinación.
Esto desafió la autoridad de Dios, quien condenó al capitán a vagar, junto con su
barco, sin rumbo por todo el océano. Desde entonces, cuenta la leyenda que el
fantasma del holandés errante se aparece a media noche junto con otras almas en
pena. Su aparición es además sinónimo del mal augurio para los capitanes que lo
avistan.

10. Anahí y la flor de ceibo


En las orillas del Paraná, al este de Argentina, vivía una joven guaraní que cantaba de
una manera especial. A la llegada de los “conquistadores”, Anahí fue apresada junto
con otras personas del pueblo. Una noche se escapó, pero rápidamente la
descubieron. Su condena fue la muerte, atada a un árbol para quemarla. El día que se
cumplió la condena, y mientras su cuerpo ardía, Anahí comenzó a cantar. A la mañana
siguiente, en el lugar donde su cuerpo se hacía consumido, aparecieron varias flores
rojas, que ahora son la Flor Nacional Argentina y se llaman “Flor de ceibo”.
11. El hilo rojo
Cuenta una leyenda corta proveniente de China que hace muchos años, un emperador
pidió que fuese a su palacio una reputada bruja para que, mediante sus poderes
mágicos, le mostrase con qué mujer se debía casar. La bruja, gracias a sus
cualidades, era capaz de ver un larguísimo hilo rojo atado al meñique del
emperador, y cuyo otro extremo debería estar el meñique de aquella persona
predestinada a ser la futura esposa.

Así, la bruja y el emperador empezaron a rastrear el origen del hilo, hasta que después
de viajar durante varias semanas vieron que este llevaba a una campesina pobre
vestida con harapos y a cuyos brazos llevaba un bebé cubierto de suciedad. Airado al
verse a sí mismo víctima de una broma, el emperador empujó a la campesina,
cayéndole el bebé al suelo y dejando una herida en la cabeza de este, y se volvió a
palacio tras ordenar el arresto de la bruja.

Muchos años después, tras ser aconsejado por el consejo de sabios, el emperador
decidió casarse con la hija de un terrateniente del lugar; al iniciarse la ceremonia de
boda y levantar el velo que cubría el rostro de su futura esposa, vio en su frente una
cicatriz que le resultaba familiar.
12. El Zorro y el camello
En esta leyenda corta proveniente de África, un zorro y un camello se hacen amigos
y deciden cruzar un río para comer los alimentos disponibles en la otra orilla. Para
ello, el zorro se sube a la espalda del camello, y este cruza aprovechando su peso
para resistir la corriente.

Una vez que llegan a la otra orilla, ambos animales se separan y el camello va a comer
a un campo de cebada, mientras que el zorro va a comer insectos. Pero el zorro
termina de comer antes, y satisfecho por sentirse saciado, empieza a cantar a viva voz.
Estos gritos llaman la atención de los campesinos que cuidan el campo de cebada, los
cuales van a examinar la zona y se encuentran al camello.
Cuando el zorro va en busca de su amigo, se lo encuentra tendido en el suelo, dolorida
por la paliza que le acaban de dar los campesinos. "¿Por qué has hecho tanto ruido?",
pregunta el camello. El zorro le responde que tiene la costumbre de cantar tras comer
insectos. "Ya veo. Pues si eso es todo, volvamos". Al cruzar el río de vuelta, el camello
empieza a bailar con medio cuerpo sumergido en el agua. "¿Qué haces? ¡No sé
nadar!" dice el zorro, aterrado. "Es que tengo la costumbre de bailar tras comer
cebada", responde el camello, mientras el zorro cae al agua y es arrastrado por la
corriente.

13. El chupacabras
La característica principal de la historia del chupacabras es que los eventos en los que
se basa son tan recientes que sabemos que, en este caso, parte de la historia ocurrió
de verdad e incluso tuvo implicaciones sociales y políticas. A diferencia de otras
leyendas, parte de lo narrado no fue transformándose solo a través del boca-oreja, sino
que pasó por los medios de comunicación de masas.

Los hechos ocurrieron en el año 1995, en Puerto Rico, cuando una familia encontró a
varias de sus cabras muertas, y según trascendió a los periódicos, todas ellas tenían
tres heridas en forma de perforación en el pecho. Además, prácticamente no
quedaba sangre en ellas, por lo que cuando el caso trascendió, se llegó a hablar
de vampirismo.

Por otro lado, otro de los hechos más inquietantes es que en la isla prácticamente no
hay depredadores naturales (además del ser humano) capaces de matar tal cantidad
de cabras, ya que al estar lejos del continente, los únicos carnívoros relativamente
grandes han sido introducidos por los colonizadores (y ninguno excede el tamaño de
un perro). Y las cabras no parecían dañadas más allá de los tres orificios, por lo que
aparentemente no se había producido una lucha. Sin embargo, estos granjeros no
llegaron a avisar a las autoridades y los animales no fueron examinados por
profesionales: lo ocurrido pasó a los medios de comunicación más tarde, cuando
ocurrieron casos similares.

Pocos meses después, en otro pueblo de Puerto Rico, Canóvanas, otras 150
cabras aparecieron muertas del mismo modo, y durante ese verano, otros ataques
de este tipo se fueron sucediendo en la zona, pero esta vez se les añadieron
avistamientos de una extraña criatura. Se dijo de ella que era un animal de gran
tamaño que se erguía sobre dos patas sin llegar a ser humano, y que varias espinas
largas salían de su cuerpo; al ser visto, desaparecía rápidamente en la oscuridad de la
noche.

REFRANES
1. “El hábito no hace al monje”. La apariencia de una persona no determina quién es.

2. “Una golondrina no hace verano”. Una persona sola no consigue lo mismo que cuando
está acompañada.

3. “Poco a poco, se anda lejos”. Yendo despacio en la vida es cómo se afianzan los logros.

4. “Haz bien y no mires a quién”. Hacer el bien por el mundo repercute en nosotros.

5. “El que a hierro mata, a hierro muere”. Cuando nos portamos mal con alguien, podemos
recibir de nuestra misma medicina.

6. “Un clavo saca otro calvo”. En las relaciones personales, cuando una se termina a veces
otra nos puede ayudar a salir del hoyo.

7. “Matar moscas a cañonazos”. No se puede exagerar en la reacción, sino actuar en la


justa medida.

8. “Agua que no has de beber, déjala correr”. Lo que no te interesa, déjalo ir.
9. “Cada palo que aguante su vela”. Que cada uno lleve sus problemas y se enfrente a lo
que tiene que enfrentarse sin cargárselo a los demás.

10.“Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo”. A veces las cosas no son lo
que parecen y las apariencias engañan.

11.“Como se vive, se muere”. Como hemos vivido, llegaremos al fin del nuestros días.

12.“A enemigo que huye, puente de plata”. Cuando el adversario nos abandona, hay que
facilitarle la huida.

13.“Hacer leña del árbol caído”. Cuando una persona cae, muchos se aprovechan.

14.“En boca cerrada, no entran moscas”. A veces mejor guardar silencio.

15.“En casa del herrero, cuchillo de palo”. Aunque las cosas a veces parecen evidentes, no
lo son.

16.“Más sabe el diablo por viejo que por diablo”. Los años dan mucha sabiduría.

17.“A lo hecho, pecho”. Hay que afrontar las decisiones que toma cada uno.

18.“A buenas horas, mangas verdes”. Cuando algo que era necesario sucede, pero a
destiempo.

19.“Ande yo caliente, ríase la gente”. Mientras uno esté bien, que piensen los demás lo que
quieran.

20.“Ojos que no ven, corazón que no siente”. A veces es mejor no saber.

FABULAS
Ejemplos de fábulas para niños con moraleja
1. La zorra y las uvas

Una zorra que dormía bajo una vid se despertó hambrienta y, enseguida, vio un
racimo de uvas muy tentador sobre su cabeza. Quiso alcanzarlo, pero fue en
vano: su pequeña estatura no se lo permitió. Trató de treparse al árbol, dio
saltos, estiró sus patitas, hasta que se dio por vencida.

Mientras se alejaba del árbol, resignada, vio que un pequeño pajarito había
estado observándola y se sintió avergonzada. Rápidamente se acercó al ave y,
enojada, le dijo: “Cuando salté, me di cuenta de que las uvas no estaban
maduras. Mi paladar es muy exquisito. Si no, me las hubiera comido”. Y, dándole
la espalda al pajarito, que no alcanzó ni siquiera a responderle, la zorra se alejó.

Moraleja: Si no logramos alcanzar una meta, no debemos menospreciarla, ni


culpar a otras personas o a las circunstancias por nuestros planes fallidos. Uno
debe aprender a ser responsable de sus actos.

2. La liebre y la tortuga

Con arrogancia y soberbia, una liebre se burlaba constantemente de una tortuga


por su lentitud. Un día, harta de las agresiones, la tortuga le propuso correr una
carrera para ver cuál de las dos era más veloz. La liebre, entre risas, aceptó la
propuesta.

Finalmente, llegó el día de la carrera y todos los animalitos del bosque se


acercaron a la línea de partida para ver la competencia. Apenas se escuchó la
señal, la liebre salió corriendo a toda prisa. Mientras tanto, la tortuga, con su
paso lento pero constante, avanzó por la pista, en la que su competidora no
había dejado otro rastro que el polvo que levantaron sus ágiles patas al correr.

Relajada y orgullosa por su desempeño, la liebre decidió tomar una siesta


cuando le faltaba poco para llegar a la meta, pero ya daba por descontado que
sería la ganadora. El problema fue que se quedó dormida. Cuando se despertó,
exaltada, vio a lo lejos que la tortuga estaba a dos pasitos de la línea de llegada.
Corrió con todas sus fuerzas, pero cuando alcanzó la meta ya era tarde. La
tortuga había ganado y era aplaudida y ovacionada por todo el público.
Moraleja: La vanidad y el exceso de confianza nos pueden jugar una mala
pasada. Nunca te burles de los demás por no tener tus mismas habilidades,
porque seguramente tienen otras igual de valiosas. La perseverancia y la
constancia rinden sus frutos.

3. El escorpión y la rana

Una rana descansaba a la orilla del río hasta que la aparición de un escorpión la
puso en alerta. Apenas el arácnido le dijo las primeras palabras, la rana se
tranquilizó:

—Ranita, ¿serías tan amable de montarme en tu lomo para que pueda atravesar
el río? Prometo que no te picaré. Si lo hago, ambos nos ahogaríamos —le dijo el
escorpión.

Luego de analizarlo un rato, en silencio, la rana aceptó el pedido del escorpión.


Lo invitó a subirse a su lomo, se zambulló en el río y empezó a nadar. Pero, en
medio del trayecto, la rana sintió un fuerte pinchazo y un profundo dolor: el
escorpión, pese a su promesa, la había picado. Asustada y débil al mismo
tiempo, la rana le preguntó a su pasajero por qué lo había hecho, y le advirtió
que ambos morirían.

—Es que es mi naturaleza, no pude evitarlo —argumentó el escorpión, mientras


ambos se hundían en el agua.

Moraleja: Los demás no tienen por qué actuar como lo haríamos nosotros:
aunque alguien muestre buenas intenciones, los rasgos que forman parte de su
naturaleza no cambian, aun cuando puedan dañarlos a ellos mismos.

4. La gallina de los huevos de oro

Una pareja de granjeros compró la gallina más gorda y rebosante del mercado. A
la mañana siguiente, cuando fueron a buscar los huevos al gallinero, se toparon
con que la flamante gallina había puesto ¡un huevo de oro! Este extraño suceso
se repitió cada día.

Sin salir de su asombro, se les ocurrió que si mataban a la gallina, podrían


hacerse de todos los huevos de oro al mismo tiempo, sin tener que esperar a
que ponga un único huevo por día. El problema fue que, cuando la mataron, en
el estómago de la gallina no encontraron nada. Así, se quedaron sin la gallina y
sin los huevos de oro.

Moraleja: La codicia nunca es buena consejera: nos puede llevar a perder lo que
tenemos y a convertir la fortuna en pasajera.

5. El león y el ratón

Caía el sol y el león solo tenía planificado descansar. Había sido una ardua
jornada de caza, por lo que decidió recostarse debajo de un árbol a dormir una
pequeña siesta. De repente, sintió algo en su cara. Abrió los ojos y se dio cuenta
de que un pequeño ratón subía por su nariz.

Malhumorado, el león lo agarró de la cola y, cuando estaba por meterlo en su


boca para comérselo, escuchó la fina vocecita del ratón que le pedía que se
apiadara de él. El animalito le prometió que, si no lo comía, algún día se lo
pagaría. Esta promesa dibujó una sonrisa en la cara del león. Se preguntó cómo
ese diminuto animalito podría ayudarlo algún día. Así y todo, le perdonó la vida.

Apenas unos días más tarde, el león quedó atrapado en la red de un cazador.
Desesperado, comenzó a pedir ayuda a los gritos. El ratón, que se encontraba
por allí, reconoció su voz y salió corriendo a asistirlo. Con sus filosas paletas,
rompió la red que lo envolvía y lo liberó.

—Hasta un pequeño ratón puede ayudar a un león —dijo el ratón, orgulloso de


haberlo liberado.

Moraleja: Los actos de bondad siempre son compensados. Nunca menosprecies


la ayuda de nadie, pues puede provenir de quien menos lo esperamos.

6. Pedro y el lobo

Pedro era un niño pastor al que siempre le gustaba engañar a sus vecinos
haciéndoles creer que venía el lobo. Cada dos por tres, se escuchaba en toda la
zona:

–¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Ha venido un lobo y se quiere comer todo mi rebaño! ¡Y


después irá por los de ustedes!
Frente a este pedido desesperado, y la terrible amenaza del lobo, los
campesinos de la zona acudían a toda velocidad a ayudar a Pedro, pero cuando
llegaban se encontraban con el niño tirado en el pasto muerto de risa, y sin
noticias de ningún lobo.

Un día, Pedro descansaba debajo de un árbol y sintió que algo se movía por
detrás. Cuando quiso darse cuenta, un gran lobo estaba atacando a sus ovejas.
Comenzó a pedir auxilio de todas las maneras posibles, intentando aclarar que
esa vez sí era en serio, pero como mentía tan a menudo nadie le creyó ni acudió
en su ayuda. Así fue como el lobo acabó por comerse todas las ovejas de Pedro.

Moraleja: No debemos mentir, porque si no nadie nos creerá cuando digamos la


verdad.

7. La cigarra y la hormiga

Un hermoso día de verano, la cigarra disfrutaba muy tranquila de la tarde,


echada debajo de un árbol. En eso estaba cuando vio que la hormiga pasaba
muy cargada con alimentos, y se la veía muy cansada. Entonces le dijo:

–¡Ey, hormiga! ¿Por qué no descansas un rato? Mira que lindo está el día, ¡¿lo
vas a desperdiciar trabajando?!

–Mientras tú disfrutas del día, yo estoy juntando provisiones para cuando llegue
el invierno. Sé por experiencia que puede ser muy duro. ¡Deberías estar
haciendo lo mismo! –respondió la hormiga, mientras se alejaba cargada de
hojas.

Un día llegó el invierno, y la cigarra se encontró a la intemperie, muerta de frío y


sin alimento. Decidió entonces acercarse a la casa de la hormiga y pedirle
ayuda, pero ella le respondió:

–Mientras yo trabajaba, tú no hacías nada, mira ahora cómo estamos.

Y diciendo esto, le cerró la puerta en la cara. La cigarra se fue cabizbaja, pero


aprendió la lección.
Moraleja: Debemos repartir el tiempo entre el trabajo y el ocio, y ser precavidos
para los tiempos difíciles, porque todo puede cambiar de un día para otro.

8. El caballo y el asno

Un campesino tenía un caballo y un asno que usaba como animales de carga.


Todos los días debían ir y volver a la ciudad transportando los productos que
llevaba el hombre para vender.

Un día de muchísimo calor, el caballo y el asno iban hacia la ciudad, cargados al


máximo de sus posibilidades, como siempre. Ese día el sol era abrasador, y en
un momento del camino el asno comenzó a debilitarse. Entonces le dijo al
caballo:

–¡Oye, caballo! Ya no resisto más este peso, necesito que me ayudes. Por favor,
toma la mitad de mi carga y llévala por mí, ya no tengo fuerzas.

El caballo lo miró indiferente e hizo oídos sordos al pedido. Unos minutos


después, el asno cayó derrotado, y luego de unos instantes murió a causa del
esfuerzo. Entonces, el campesino tomó toda su carga y la puso encima del
caballo, a lo que sumó también la piel del asno. Así, el caballo, por no haber
querido ayudarlo, debió cargar con todo el peso el resto del camino.

Moraleja: Siempre debemos ayudar al prójimo. Si nos comportamos de una


manera egoísta, acabaremos por perjudicarnos a nosotros mismos.

9. El león y el mosquito

Estaba muy tranquilo el león, a punto de dormir una siesta, cuando de repente
comenzó a sentir que un mosquito le zumbaba insistentemente cerca de su
oreja. Quiso espantarlo, pero se dio cuenta de que el mosquito intentaba decirle
algo. Se acercó y oyó:

–¡Eh, león! Dicen que tú eres el rey de la selva. ¿Es así? Yo no lo creo. Apuesto
a que puedo vencerte.

El león, muy sorprendido, esbozó una sonrisa, porque pensó que el mosquito le
estaba haciendo una broma. En eso empezó a sentir que el insecto le daba un
picotazo tras otro, a tal velocidad que no logró siquiera defenderse. El cuerpo
comenzó a picarle tanto, que acabó arañándose todo de la desesperación por
rascarse, de pies a cabeza. El mosquito, muy satisfecho, le dijo entre risas:

–¿Has visto? Te dije que podía vencerte. ¡Un animal insignificante como yo ha
podido vencer al que se hacía llamar “rey de la selva”! ¡Qué dirán los otros
animales cuando lo sepan!

El mosquito estaba muy compenetrado alardeando de su triunfo mientras el león


intentaba reponerse, cuando de repente tropezó con una tela araña. Luego se
hizo un silencio, y el mosquito, sabiendo que había sido capturado, se lamentó:

–¡Oh, qué tristeza! He vencido al animal más poderoso de la selva y acabaré


derrotado por una simple araña.

Moraleja: No debemos ser arrogantes cuando algo nos sale bien o cuando
ganamos, porque ninguna victoria es eterna y eso se volverá en contra nuestro.

10. El murciélago y las comadrejas

Un día, el murciélago descansaba profundamente y sin darse cuenta cayó al


suelo. En ese mismo momento, fue capturado por una comadreja que odiaba a
las aves. Cuando vio que moriría, el murciélago suplicó por su vida, pero la
comadreja le respondió:

–No puedo hacerlo, detesto las aves, ¡está en mi naturaleza!

A lo que el murciélago replicó:

–Pues yo no soy un ave, soy un roedor.

La comadreja lo inspeccionó detenidamente y notó que no tenía plumas, por lo


cual comprendió que no era un ave y lo dejó ir.

A las pocas semanas, el murciélago volvió a caer al suelo y esta vez fue
capturado por una comadreja que odiaba a los roedores, y cuando le suplicó por
su vida, esta respondió:

–No puedo hacerlo, detesto los roedores, ¡está en mi naturaleza!


A lo que el murciélago replicó:

–Pues yo no soy un roedor, soy un ave.

La comadreja lo inspeccionó detenidamente y notó que tenía alas, por lo cual


comprendió que era un ave y lo dejó ir. Así fue como el murciélago escapó dos
veces de lo que era una muerte segura.

Moraleja: Es muy importante tener la capacidad de adaptarnos a las distintas


situaciones que nos presenta la vida. La versatilidad nos puede salvar en
cualquier circunstancia.

El presente continuo en inglés (present continuous) se usa para describir acciones que
están ocurriendo ahora mismo o en un momento cercano. Se forma con el verbo "to
be" en presente (am, is, are) y la forma -ing del verbo principal. Por ejemplo: "I am
studying" (estoy estudiando), "She is reading a book" (ella está leyendo un libro), "They
are playing soccer" (ellos están jugando fútbol).
Oraciones afirmativas:
 I am going to the store. (Voy a la tienda.)
 She is working on her project. (Ella está trabajando en su proyecto.)
 They are eating dinner. (Ellos están cenando.)
 We are learning English. (Estamos aprendiendo inglés.)
 He is listening to music. (Él está escuchando música.)
 You are watching TV. (Estás viendo televisión.)
 It is raining. (Está lloviendo.)
Oraciones negativas:
 I am not studying. (No estoy estudiando.)
 She is not reading a book. (Ella no está leyendo un libro.)
 They are not playing soccer. (Ellos no están jugando fútbol.)
 We are not learning English. (No estamos aprendiendo inglés.)
 He is not listening to music. (Él no está escuchando música.)
 You are not watching TV. (No estás viendo televisión.)
 It is not raining. (No está lloviendo.)
Oraciones interrogativas:
 Am I going to the store? (¿Voy a la tienda?)
 Is she working on her project? (¿Ella está trabajando en su proyecto?)
 Are they eating dinner? (¿Ellos están cenando?)
 Are we learning English? (¿Estamos aprendiendo inglés?)
 Is he listening to music? (¿Él está escuchando música?)
 Are you watching TV? (¿Estás viendo televisión?)
 Is it raining? (¿Está lloviendo?)

El pasado continuo en inglés (Past Continuous) se utiliza para describir acciones que
estaban sucediendo en un momento específico del pasado, o acciones que estaban en
progreso en un periodo de tiempo pasado. La estructura es: Sujeto + was/were + verbo
en gerundio (-ing).
Ejemplos:
 Afirmativas:
 I was reading a book when the phone rang. (Yo estaba leyendo un libro cuando sonó el
teléfono)
 They were playing soccer at 5 PM yesterday. (Ellos estaban jugando fútbol a las 5 PM
ayer)
 She was listening to music. (Ella estaba escuchando música)
 We were having a wonderful day at the beach. (Estábamos pasando un día maravilloso
en la playa)
 Negativas:
 He was not (wasn't) working on Saturday. (Él no estaba trabajando el sábado)
 We were not (weren't) studying last night. (No estábamos estudiando anoche)
 She wasn't watching TV. (Ella no estaba viendo TV)
 Interrogativas:
 Were: they playing basketball? (¿Estaban jugando baloncesto?)
 Was: he reading a book? (¿Estaba él leyendo un libro?)
 Was: she sleeping? (¿Estaba ella durmiendo?)
 Interrupciones:
 I was watching TV when the phone rang. (Estaba viendo TV cuando sonó el teléfono)
 She was skiing when she fell. (Estaba esquiando cuando se cayó)
 Acciones simultáneas:
 While I was cooking, my sister was cleaning the house. (Mientras yo estaba cocinando,
mi hermana estaba limpiando la casa)
 She was dancing ballet while he was playing flute. (Ella estaba bailando ballet mientras él
estaba tocando flauta)
 Describiendo un contexto pasado:
 The sun was shining and the birds were singing. (El sol estaba brillando y los pájaros
estaban cantando)

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