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Cap8 Libro2-Lamadera

El manuscrito inédito 'Breve compendio y tratado de lo blanco' de Rodrigo Alvarez, fechado en 1674, es un tratado completo de arquitectura y carpintería que refleja la influencia de textos anteriores, especialmente de Diego López de Arenas. A pesar de su carácter 'inédito', se sugiere que su circulación y relevancia fueron mayores de lo que indica su falta de publicación en su tiempo. El documento, conservado en la Biblioteca del Museo Lázaro Galdiano, presenta una estructura organizada en tres libros y contiene numerosas ilustraciones, evidenciando la formación técnica de su autor y su deuda con la tradición arquitectónica del Renacimiento.

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Cap8 Libro2-Lamadera

El manuscrito inédito 'Breve compendio y tratado de lo blanco' de Rodrigo Alvarez, fechado en 1674, es un tratado completo de arquitectura y carpintería que refleja la influencia de textos anteriores, especialmente de Diego López de Arenas. A pesar de su carácter 'inédito', se sugiere que su circulación y relevancia fueron mayores de lo que indica su falta de publicación en su tiempo. El documento, conservado en la Biblioteca del Museo Lázaro Galdiano, presenta una estructura organizada en tres libros y contiene numerosas ilustraciones, evidenciando la formación técnica de su autor y su deuda con la tradición arquitectónica del Renacimiento.

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8

Un manuscrito inédito de arquitectura


y carpintería del siglo XVII:
El «Breve compendio y tra(ta)do de lo blanco»
de Rodrigo Alvarez (1674)

Maria Angeles TOMAS ROGER

«Los españoles a todos es notorio lo prompto y agudeza de sus ingenios; mas


de la Arquitectura como penden de la estampa, y ni en España ay quien las
abra, no porque no lo sepan, sino por la cosía de las planchas, y el valor de
abrirlo avía de ser mucha costa, y esto ataja a los que viven con ansia de escri-
bit; y así dexan mano escritos muchos papeles: yo he visto algunos, particular-
mente de cortes de canteria. que los ay en España muy curiosos e ingeniosos.»
Fr. Lorenzo de San Nicolás,
(Segunda parre del Aney uso de Árclíitectura, Madrid. 1665)

A pesar de que pueda dudarse de la imparcialidad de las palabras que


citamos de fray Lorenzo de San Nicolás. sobre un asunto en que es. sin
duda. juez y parte, resulta evidente que sus comentarios aluden a una reali-
dad que debe explicar, al menos en parte, algunos aspectos importantes
respecto a la tratadistica de arte en la España moderna y, en consecuencia,
al desarrollo y difusión del pensamiento y los conocimientos de teóricos y
artífices. Es un hecho, por lo demás, que varios de los textos que hoy se
han llegado a valorar entre los más interesantes de la literatura artística
española de los siglos XVI y XVII. fueron inéditos en su tiempo, y sólo han
llegado a la imprenta gracias a la investigación de la crítica contemporá-
nea. Es de suponer que otros se hayan perdido para siempre en muchos
casos.
Aparte del intrínseco interés documental de estas obras y. consecuente-
tnente. el de su estudio filológico en este sentido, se suscitan al respecto
problemas historiográficos de gran importancia’. por una parte. en torno a
las razones globales y puntuales de tales circunstancias, pues éstas hacen
suponer que en cienos casos tales textos nacieran ya con el destino dc
Anal<-s dc Historia del Arre a.’ 1-1989 - 181-195. lldit. Universidad Complutense. Madrid
182 Maria Angeles Toajas Roger

«inéditos»; por otra, en cuanto a la valoración que pueda hacerse entonces


de sus propósitos y objetivos. dcl alcance de su difusión y, por tanto, de su
influencia en el desarrollo global del proceso histórico-artístico. Nos senti-
mos tentados a considerar que la incidencia y circulación de estos textos
fueron mucho mayores de lo que su carácter «inédito» puede indicar, pues.
ante tales carencias, parece que los interesados buscaron activamente solu-
ciones alternativas, de forma que los manuscritos se multiplicaban: de un
lado, las copias «de taller» de aquéllos más famosos, ya completos o ya en
partes seleccionadas; de otro, textos mas o menos originales que en forma
de «compendio» podían servir muy bien para el caso.
A este último grupo pertenecería el manuscrito que aquí pretendemos
analizar brevemente, conservado en la actualidad en la Biblioteca del
Museo Lázaro Galdiano de Madrid. y hasta ahora prácticamente descono-
cido, si exceptuamos la mención que de él hace M. Gómez-Moreno en su
discurso sobre el libro de arte español 1 y nuestro propio comentario en un
trabajo anterior 2~ Firmado en Salamanca en 1674 por Rodrigo Alvarez.
Maestro Mayor de la Catedral, este texto constituye un tratado completo
que se presenta estructurado como un libro. En efecto, su título deportada
así lo ratifica: «Breve Conpendio de la/carpintería y Tra(ta)do de lo Blan-
co, con otras cossas/tocantcs a la Geometria y puntas del/Compas» (ftg. 1).
Este rótulo, que indica el carácter de su contenido, muestra también de
entrada y sin rodeos su ostensible deuda para con la que hemos de consi-
derar una de sus «fuentes» principales: el Breve Compendio de la Carpintería
de lo Blanco y Tratado de AlariAs, con la Regla de Nicolas de Taríalia, y otras
cavas tocantes a la leometria, y puntas del compás publicado por Diego
López dc Arenas en Sevilla, en 1633. Pero sobre este particular volveremos
después.
El volumen —en muy buen estado, aunque con encuadernación
moderna— está escrito en papel grueso de hilo, de tamaño folio, algo
recortado, seguramente para la nueva encuadernación que presenta ahora.
Las hojas miden hoy 27.8 x 19 cm.. pudiendo suponerse que le falte un
centímetro en cada dimensión. A pesar de ello, el texto no se ha mutilado,
ya que cada folio está cuidadosamente marginado a derecha e izquierda.
de forma que la caja de escritura tiene sólo 15.5 cm. de ancho. Unicamente

GÓMEZ-MORENO, M,: fil Libro ¿<pañol de arquitectura. Instituto de España (ed. Magiste-
río Español). Madrid. 1949, p. 22. Lo cita «según copia de la Biblioteca del Ejército (signatu-
ra 3597)», señalado que su original estuvo en la colección de don Manuel Rico; nota 22.
p. 29. En la actualidad, y según una inlérmación que hemos podido recabar en la Biblioteca
del Servicio Histórico del Ejército, no consta alli ese manuscrito. Desconozco el origen de
esta referencia de GÓMI¡-MounNo. ni si en efecto existen dos copias de este manuscr,to.
Respecto a su contenido sólo menciona su deuda a López de Arenas y a fray Lorenzo.
señalando de él que «carece de valor coíno remedo que es de los tópicos consabido sobre
geometría, agrimensura, relojes etc, y fabricación de anuaduras lisas, sin apenas tocar el
lazo».
2 TOMAS ROGER. M. A.: Carpintería de tradición rnudcjar en la arquitectura española: Diego

López de Arena.s Universidad Complutense de Madrid. 198?. p. 437 y st.


Un manuscrito inédito de arquitectura y carpintería... 183

se ha perdido en buena parte la foliación original, cuya numeración estaba


inscrita en el ángulo superior derecho de anverso de cada hoja, tras la
palabra «folio» que puede verse todavía (y. figuras). Probablemente por
ello, presentan una numeración moderna, escrita a lápiz, que alcanza en la
actualidad sesenta y cuatro folios, contando el de portada. Se encuentra
prácticamente íntegro. pues, salvo el mencionado recorte, sólo se observa
la pérdida de una de sus hojas —la que hacía el número 18—, un fragmen-
to del fol. 52, y la segunda y última hoja de su índice. Salvo el folio de por-
tada, todos están escritos por ambas caras.
En conjunto, es de destacar lo cuidado de su realización, escrito en tin-
ta clara, con caligrafía propia de fines del siglo XVII. muy regular y legible.
que se mantiene de principio a fin sin adiciones ni correcciones importan-
tes. Incluye numerosos dibujos intercalados en el texto, lo que constituye,
como veremos, uno de los aspectos más interesantes de su contenido.
Merece un análisis en prímer lugar su portada, cuyo estado actual hace
difícil su lectura. En ella aparecen sobre lo original otras dos grafías dife-
rentes, que han realizado enmiendas e inscripciones superpuestas; su apa-
riencia confusa resulta, no obstante, muy reveladora, porque evidencia no
sólo la reutilización sucesiva del manuscrito, sino la propia usurpación de
su autoría, circunstancias que inciden en algunas de las cuestiones que
planteabamos al principio. La existencia de tres fechas atestigua, además,
su historia, o su vigencia, durante al menos cuarenta y cinco años, desde
1674 a 1719.
Su texto primitivo decía:

«Breve compendio’ de la!


Carpintería y Tratta,)do de lo Blanco, con algunas cosas/
tocantes a la Geometria y puntas del/
Compas.
Dedicado al Glorioso Patriarcha/
5. Joseph.
Por Rodrigo Alvarez. Maestro del dicho oficio y de la A4uy/
Noble y muy leal ciudad de Salamanca!
y Tasador de las Obras de la!
Yglesia Catedral!
desta ynsigne ciudad»
Año de 1674»

Sin embargo, sobre el nombre del autor y la fecha originales, que a


pesar de todo pueden leerse. aparecen escritos otros distintos: «Miguel
Martín» y «1699». respectivamente. En la parte baja de la página, a conti-
nuación del último renglón, se ha señalado: «Año de 1719». Asimismo.
puede leerse escrito varias veces en la página el nombre «Ceferino Gonzá-
1 ez».
A juzgar por las grafías y las tintas, se puede concluir que de estos dos
personajes, depositarios sucesivos del manuscrito, el primero debe ser este
Ceferino González, a cuya mano parece deberse el retintado de la fecha
184 María Angeles Toajas Roger

inicial, cuyas dos últimas cifras quedaron casi ocultas bajo dos nueves.
Posteriormente, sería su propietario Miguel Martín, a cuya escritura pare-
ce corresponder la de la última fecha señalada —1719—: éste, a quien pro-
bablemente cuadrarían los cargos y títulos del autor, se permitió suplantar-
lo retintando sobre su nombre. Tal vez, en este caso, quepa deducir una
relación dc maestro-discípulo, ya que también intercala su firma junto a la
existente de Rodrigo Alvarez al final de la Dedicatoria, añadiendo la frase
«y enseñan~a de m(aestr)o» con lo que reconoce la preeminencia del
>.

magisterio del verdadero autor del tnanuscrito.


Como se ha hecho notar, resulta palpable la deuda de este texto con
López de Arenas, hasta el punto de que en buena parte puede considerarse
un plagio del maestro sevillano, de quien no sólo remeda el título, sino que
copia al pie de la letra vados capítulos de su Tratado deAlarife.t así como la
Dedicatoria. Sin embargo, el nombre de López de Arenas no se menciona
en todo el texto, y eso a pesar de las pretensiones eruditas del salmantino,
que desgrana un auténtico rosario de citas a lo largo de su discurso. Pero
tampoco menciona a Fray Lorenzo de San Nicolás. sin duda otro fun-
damental apoyo de este escasamente original autor Así pues, la ínención
de autoridades que, como veremos, se remontan hasta Aristóteles y sus
discípulos, cubren un recorrido cronológico que alcanza sólo hasta Palía-
dio. Rodrigo Alvarez cumple así con los más característicos tópicos de la
tratadistica pretendidamente culta de la época: mostrar su erudición en las
fuentes antiguas e italianas, y ocultar las más próximas pero menos presti-
giosas.
Con tales antecedentes, este libro está concebido como un tratado prác-
tico de arquitectura, que evidencia la formación y cl cargo de su autor
como Alarife, o «tasador». como se titula en la portada. Se tocan diversas
cuestiones sobre construcción. ingeniería y geometría, desde el punto de
vista del «arte y uso». que se completa asimistno con un amplio apartado
de carpintería de armar, donde combina. corno se deducirá de las ilustra-
ciones. la de tradición mudéjar y la más actual destinada a la construcción
clasicista, pero apoyado primero en un discurso teórico de la mejor tradi-
cion vitruviana. Todo ello se estructura en sesenta y un capítulos. agrupa-
dos en tres libros.
El Libro Primero (caps. 1 a 24) queda dividido, a su vez, en tres aparta-
dos por raLón de su contenido: arquitectura. geometría e ingeniería II-
dráulica. La primera parte es un compendio de saber teórico y práctico de
arquitectura tal y como se entiende en la Iratadística del renacitniento.
siguiendo a Vitruvio. Así, empieza por la definición etimológica de «arqui-
tectura» (cap. 1) y del «Arquitecto» (cap. 2). continuando hasta el capitulo
II con cl origen de los edificios; los cuatro elementos y su influencia en la

Fol. portada vto. Concluye la Dedicaloria diciendo: «Vtíestro htímílde devoto. Rodrigo
Alvarez>>. qtíe con la apostilla (tice: «Vuestro humilde devoto Miguel Martin y ensefianyí (le
mi Rodrigo Alvarez».
Un manuscrito inédito de arquitectura y carpintería... 185

vida y el habitat; análisis de las aguas; obtención y uso de los materiales de


construcción. deteniéndose en la piedra, la cal, la arena y la madera.
Pero lo más destacable en estas primeras páginas es la profusión de
citas que jalonan el texto, trayendo a colación toda suerte de autores anti-
guos y modernos para fundamentar lo que en su mayor parte son ya luga-
res comunes en la época. De hecho, las propias citas lo son, pero merecen
siquiera enumerarse algunos: Aristóteles. Teofrasto, Pitágoras. Eurípides.
Hipótfates. Galeno. Catón. Vitruvio, Quintiliano. Boecio, Plinio. etc. Aun-
que resulta un ejemplo bien típico de la erudición clasicista al uso, pedan-
tesca y gratuita, evidencian la utilización directa de Alberti —de quien se
toman en su mayoría— y de Vitruvio. ambos muy difundidos tras sus res-
pectivas traducciones castellanas de Francisco Lozano y Miguel de Urrea,
respectivamente: resulta asimismo verosímil la utilización del Vitruvio de
Daniel Barbaro («Aquileia». para Rodrigo Alvarez). Merece también des-
tacarse la reiterada mención de Palladio, cuya traducción de Francisco de
Praves ~Libro Primero de la Architectura) se imprimió en Valladolid en 1625.
generando una cierta corriente palladiana en la Castilla occidental, cuyo
alcance aún se discute 4; en este caso las menciones del veneciano son
abundantes e indudablemente de primera mano.
Tal discurso se interrumpe bruscamente a partir del undécimo capitu-
lo, donde se produce el primer «préstamo» de Arenas, copiando el comien-
zo del capítulo 23 (fol. 40r) de su Tratado de Alarifes, que corresponde al tex-
to con que se inicia la parte expositiva de éste: «Tratado de la parte de
Geometría más necesaria e ymportante para un Maestro y Alarife»; lo
trancribe casi literalmente con pequeñas variantes, obligadas por las refe-
rencias del sevillano a cuestiones locales. Se intercalan luego seis capítulos
sobre definiciones de geometría euclidiana, como es imprescindible en
este tipo de textos, y en éste seguramente deudoras de los primeros capí-
tulos del Arte y uso de Archñectura de fray Lorenzo de San Nicolás, para
retomar de nuevo el texto de Arenas donde lo dejó, es decir, mediado su
capítulo 23. en el que éste recopila lo principal de los problemas de cálculo
de superficies, equivalencias de polígonos, valoración y tasación de solares
y edificios.
La utilización específica del tratado de López de Arenas por parte del
salmantino, se centra en la introducción al Tratado de Alarifes, los capí-
tulos de Geometría, triangulación de superfcies y valoración de fincas que
siguen. y los capítulos finales de horologiografía con que concluyen tanto
el libro de Arenas como el manuscrito de Alvarez. Pero resulta por otro
lado también reveladora en lo que se refiere al sistema de elaboración y al
uso de las fuentes en estos textos que de una manera convencional podría-
mos calificar como «secundarios». Se ha tomado el libro del sevillano

LibroslyllldeA. Pa/Jadio. Edición faesimilar de las traducciones de Francisco de Pra-


ves (Valladolid. 1625). Colegio de Arquitectos de Valladolid/Junta de Castilla y León. Valía-
~lnIid. 1986. V estudio introductorio por J. Rivera.
186 María Angeles Tau/as Roger

como punto de referencia, aprovechando de él aquello que ofrece ya sinte-


tizado; es decir, precisamente los capítulos de Geometría práctica aplicada
al uso de alarifes o «maestros tasadores», como dice el salmantino, en que
se incluyen las equivalencias de superficies de distintos polígonos y. en
general. lo necesario para el cálculo de superficies irregulares por triangu-
lación. Se aprovechan, además, las tablas con los precios o aranceles para
las valoraciones y el cálculo de rentas de solares y edificios urbanos, sin
duda uno de los intentos más loables de López de Arenas por clarificar
una cuestión sobre la que existe en el momento una gran disparidad de
pareceres t
Pero sobre todo hay que hacer notar las mínimas modificaciones que
Rodrigo Alvarez ha introducido en lo que copia, que sólo se producen
cuando Arenas menciona expresamente la casuística sevillana; el castella-
no se limita a eliminar alguna palabra identificativa. manteniendo lo de-
más. El caso más curioso es el de la mención a la avenida del río Guadal-
quivir en 1626 6 que se transcribe suprimiendo el nombre de la ciudad, y
vale por la que igualmente se produjo en el Tormes en la misma fecha. En
el mismo sentido cabria mencionar la adaptación que lleva a cabo el ma-
estro salmantino en lo referente a las alusiones de Arenas a las irregulari-
dades en las elecciones de Alarifes, donde relaciones personales y manipu-
laciones permiten el acceso a estos cargos a personas sin la capacitación
profesional imprescindible. Tratándose de un lamento tópico —aunque
no por eso gratuito—, no es raro que el salmantino dé por bueno todo lo
dicho sobre Sevilla. y sólo rectifique el término «elecciones» por «nombra-
mientos», con lo que se significan los distintos sistemas empleados para la
adjudicación de los cargos, y su idéntica ineficacia para prevenir las co-
rrupciones.
En todo caso, y como hemos señalado en nuestro citado estudio sobre
la obra de López de Arenas, resulta éste uno de los aspectos más interesan-
tes de este texto, por su valor documental como epígono del carpintero
sevillano, tanto en cuanto a la difusión del libro de Arenas fuera de su
ámbito local, como respecto a su vigencia en el tiempo, y precisamente en
lo que respecta a su aportación en el campo del Alarifazgo, dimensión de
Menas casi siempre olvidada y sobre la que por nuestra parte hemos tnsís-
tído constantemente ~.
Por fin, los últimos cuatro capítulos de este primer libro —del 21 al
24— son sobre el agua y las cañerías. Vuelve a remitirse a los clásicos
ToMAs: Op. cit. Notas al Breve Compendio de la (Sarpinteria de lo Blanco y ¡talado de Ala-
hfas. Notas a los capitulos 22 y 23, pp. 7?4-792.
6 LÓpez nr ARcNás, 11: Breve Compendio de la carpintería de lo blanco y Tratado de Alan-

frs> Sevilla. 1633, cap. 24, fol. 43 r: «se le seguirá una tabla de los precios de los pies y varas.
segun el valor de los sitios de los solares yermos. pues por nuesiros pecados ay tantos en esta
ciudad de Sevilla por razon de la avenida del año de 1626...»; así se recoge literalmente en el
manuscrito, salvo las palabras «de Sevilla» (cap. 19. fol. i6r).
ToMAS: Op. cit.. y Diego hipes de Arenas carpintero. Alanfr y tratadista en la Sevilla del
siglo XVII. Diputación Provincial de Sevilla (en prensa).
Un manuscrito inédito de arquitectura y carpintería... 187

(Aristóteles, Hipócrates. Vitruvio, Plinio, Palladio), pero no se ha de olvi-


dar la inclusión de un «Tratado del Nivel» en López de Arenas, y los
capítulos correspondientes de fray Lorenzo sobre «el asiento» y «el betún
de embetunar los caños». quien por cierto se remite asimismo al respecto a
Vitruvio y Aristóteles.
El Libro Segundo es de carpintería, abarcando los capítulos 25 a 50 (fols.
25r-46v4 Esta parte es la que justifica el título del tratado, y presumible-
mente toda su realización. Aunque parecería más evidente la presencia
implícita de Arenas, es precisamente en estos capítulos donde el salmanti-
no se muestra más original. El modelo sevillano le ha servido sin duda
para su formación, pero el discurso que aquí se vierte es propio de quien
habla de lo que domina y sobre lo que tiene ideas propias; es su oficio y su
práctica lo que describe, al igual que Arenas, por otra parte. En los prime-
ros capítulos se detiene en cada una de las partes de la estructura inferior
de la armadura (soleras, tirantes, estribos, cuadrales, arrocabes); justamen-
te aspectos omitidos por López de Arenas, que deja adrede todos estos
asuntos para la formación de taller. En los siguientes —desde el 35 en
adelante—, explica la construcción de las armaduras de limas derívadas
de la estructura de par y nudillo; evidentemente describe el mismo método
de Arenas, partiendo de la construcción de cartabones y su forma de tra-
zarlos. pero. sin embargo, no lo copia, a pesar de la obligada similitud en
los dibujos de cambijas. Trata modelos de limabordón. con o sin escudete,
y limas moamares, en ambas posibilidades también (y, figs. 2,3,4,5). Vuel-
ve a Arenas en el capítulo 49, sobre las armaduras ataudadas, incluido su
dibujo, y finalmente —cap. 50— se refiere a la cúpula encamonada, en una
evidente actualización de aquél, pues sustituye con esta aplicación de la
carpintería de lo blanco, los capítulos que el marchenero dedica a las
medias naranjas y media caña. En este punto el préstamo de fray Lorenzo
es más que evidente, y parece que su referencia debería ser obligada, pero
al igual que en el caso de Arenas,y como ya hemos señalado, no menciona
su nombre.
El contenido de este apartado ofrece gran interés documental, pues da-
rifica algunos aspectos oscuros o sobreentendidos en Arenas, pero además
debe considerarse su importante aportación al proporcionar una nueva
explicación sobre el mismo tema, tan escaso de datos para la crítica.
El Libro Tercero (caps. 52 a 58, fols. 47v-54r) contempla una última ver-
tiente del saber de Alarifes: cálculo de volúmenes, cálculo de materiales y
sus tasaciones en obra, y un manual de relojes. Tampoco aquí hace honor
a su fuente de información, pero a excepción de los dos folios correspon-
dientes a los capítulos 53 y 54, en lo restante recoge de nuevo literalmente
el texto de López de Arenas, en sus «Tratado del Calibre» y «Tratado de
Reloxes», texto este último con el que. como hemos avanzado arriba, con-
cluye el compendio.
La parte más excepcional de este manuscrito es sin duda la colección
de dibujos, que ilustran los principales apartados, hasta un total de sesenta
188 María Angeles Toajas Roger

y cuatro ilustraciones. Incluyen diversas figuras de trazados geométricos.


planos y cubicación: esquemas de estructuras para techumbres de madera
de tipo mudejarizante. y una magnífica sección del alzado de una cúpula
encamonada, ya mencionada; asimismo, relojes de sol de los distintos
tipos. Al cuidado con que están realizados hay que añadir su intención
decorativista de gran efecto, pues están ejecutados en tres tintas; sepia, azul
y amarilla.
En buena parte están tomados también literalmente del libro de Are-
nas, aunque el préstamo se produce precisamente en aquellos que no
reproducen estructuras de carpintería, sino los esquemas recopilados por
el sevillano para ilustrar las principales «cosas tocantes a la geometría»
aplicada a la práctica del Alarifazgo. es decir. equivalencias de polígonos,
triangulación de superficies para su medición, demostración geométrica
de la longitud de la circunferencia, etc. Así pues, los diseños de carpintería
del Libro Segundo, —desde luego los más bellos— son originales, y como
tales del mayor interés, además porque ilustran cada una de las diferentes
tipologías estructurales que. si bien son explicadas por Arenas, no queda-
ron figuradas en su tratado, al interesarse más por el trazado de la laceria
en su relación de adecuación con la propia armadura. El método descripti-
vo utilizado es. en todo caso, fruto de la misma raíz. Tal vez estemos ante
una reproducción de los perdidos repertorios de tallen cuya existencia
hemos estudiado también por nuestra parte ~.
Especial significación adquiere entre éstos, el último de carpintería,
que es el que reproduce una gran cúpula encamonada en sección y sc
inserta en un doble Iblio sin numerar, añadido al texto al final del capítulo
54 (fig. 6). Este dibujo remeda evidentemente el incluido en elArtey uso dc
Archirectura, viniendo a confirmar por sí mismo la dependencia dc este
manuscrito respecto al tratado de fray Lorenzo de San Nicolás, que veni-
mos señalando.
Pues, en efecto, la relación de Rodrigo Alvarez con la arquitectura y la
obra del fraile podría venir de más antiguo, según las noticias del propio
manuscrito, que precisamente trae a cuento del capítulo sobre la cúpula
encamonada y para fundamentar su autoridad en la materia:

«Porque no ygnoren algunos maestros de carpintería la execución de la fabri-


ca de chapiteles. pondre aquí la planta y diseño desta cúpula. y entenderán
que es sacada por otra luz que yo he tenido, es que en mis primeros años de mi
infancia travaje en Madrid en algunos chapiteles, en Salamanca en el de los
Agustinos Descalzos, y también maestré el de los padres clérigos Menores y
Trinitarios Descalzos (...)» (fols. 45r—45v).

Por otro lado, tal vez deba identificarse este Rodrigo Alvarez con el ma-
estro del mismo nombre, cuya intervención ha documentado la profesora
Madruga Real en el proceso de construcción de la segunda cúpula levanta-

> Ibídem.
Un manuscrito inédito de arquitectura y carpintería... 189

da en la iglesia de las Agustinas de Salamanca. Esta obra, llevada a cabo


entre 1675 y 1679. fue dirigida por Antonio de Carasa, para ejecutarla
según el proyecto encargado expresamente a fray Lorenzo de San Nicolás.
y consta el contrato firmado por Rodrigo Alvarez, Manuel del Pino y
Alonso Montejo. como canteros en su fábrica con fecha de 29 de marzo de
1675 ‘t
Así pues, a falta de otros datos, que habrán de quedar para una investi-
gación posterior, parece que puede hablarse de este Rodrigo Alvarez como
un discípulo indirecto del arquitecto agustino.
En definitiva, ello no haría más que justificar de un modo más explíci-
to la naturaleza de este tratado manuscrito que cabalga entre fray Lorenzo
y López de Arenas y compendia. por lo tanto. dos de las más carac-
terísticas obras de la literatura artística española del siglo XVII. Muestra,
en todo caso, el mismo interesante eclecticismo, no sólo expositivo, sino de
fondo, entre la teoría y la práctica: la información libresca para arropar el
aprendizaje de oficio.

MADRUGA REAL, A.: Arquitectura barraca salmantina, las Agustinas de Monterr<y Centro
de Estudios Salmantinos. CSIC, Salamanca. 1983. p. 95.
Lám. 3.—Portada,
4
k
¼
r
Lám. 2.—FoL 27v-28r
Lárn. 3.—FoL 32v-Br
4.
Lám. 4.—Fol. SSv-39r
a .‘9h1l u
Lám, 3.—Fol 42v-43r.
n

4
a

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Lám. 6.—Fo/sin numerar tras el 45.

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