Elegía
Elegía
Análisis Literario
García Ramírez, Lidia
En las elegías suelen incluirse la descripción de los personajes en cuestión, pero Vicente
Espinel no lo hace físicamente, sino sobre lo buena y pura que era su madre usando
imágenes como la azucena, el jazmín: “De sus virtudes, ya del cuerpo ajena, cercada en
torno, blanca y olorosa, más que jazmines, lirio, y azucena”. Estas imágenes eran
características en los textos del siglo XVI al que pertenece dicho autor.
En cuanto al contenido, ambos comparten el mismo tema (la muerte de un ser querido)
y el mismo tono intimista iracundo, frustrado y de tristeza. Sin embargo, en el poema de
Filología Hispánica
Análisis Literario
García Ramírez, Lidia
Miguel Hernández al final se puede apreciar una pequeña esperanza que carece de razón
alguna pues piensa que va a volver a ver a su amigo en esta vida. En cambio, Espinel no
encuentra consuelo alguno ni siquiera en la religión. Esta esperanza de Miguel
Hernández se da desde “Volverás a mi huerto y a mi higuera”. El final de Espinel es el
de un muerto en vida.
La soledad es un tema común en los dos poemas: “ando sobre rastrojos de difuntos, y
sin calor de nadie y sin consuelo” en el verso 16 de Hernández y “En vida amarga,
solitaria y triste” en el verso 22 de Espinel.
En ambos escritores se puede apreciar un sentimiento mayor que el común entre una
madre con su hijo, o entre dos amigos. Parece ser que los unen relaciones mucho más
fuertes y eso puede verse en los sentimientos lleno de contradicciones por medio de
condicionales en Vicente Espinel, y en la furia de Miguel Hernández. Pese a esta
diferencia, en los dos textos se perciben los sentimientos y estados anímicos de sus
respectivos autores.
En cuanto al estilo, hay una diferencia clara en el uso de los adjetivos pues Vicente
Espinel los usa continuamente para reflejar su profunda tristeza y soledad, mientras que
para mostrar esto Hernández usa las comparaciones, metáforas, símbolos e hipérboles:
“No hay extensión más grande que mi herida”.
En la obra dedicada a Ramón Sijé sí que abundan los verbos como en “Quiero ser
llorando”, algo que se repetitadmente: “Quiero escarbar” o “Quiero mirar”.
los adjetivos hace visible la diferencia de época entre ambos pues el uso abusivo es
característico del XVI.
Esta diferencia temporal también se ve en el uso del lenguaje pues en Espinel se hace ya
un uso del español parecido al de ahora y hay recursos grecolatinos e imitación a Dante
como por ejemplo de su infierno (“por negros montes, y sangrientos ríos de serpientes y
víboras poblados”) algo muy común en dicho siglo.
Por su parte, Miguel Hernández es un escritor del siglo XX que pasa por varias etapas
literarias. Esta obra pertenece en su etapa perteneciente a la Generación del 27. Esto
significa un lenguaje más refinado, más puro al estilo de Juan Ramón Jiménez. Aunque
es un lenguaje cargado de símbolos no resulta tan recargado con continuos adjetivos y
repeticiones como sí lo son los textos del Renacimiento y Barroco.