BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE PUEBLA
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
“ACOSO ESCOLAR”
LIBNI MERARI ROBLES ORTIZ 202155725
DANIELA ARLETH PEREZ CUAUTLE
202141117
PERSPECTIVA DE GÉNERO
30 DE ABRIL DE 2025
Introducción:
El acoso escolar, también conocido como bullying, es un problema que
lamentablemente sigue ocurriendo en muchas escuelas del mundo. No se trata solo
de “peleas entre niños” como algunas personas piensan, sino de una situación seria
que puede marcar la vida de quien la sufre. Cuando un estudiante es agredido,
humillado o excluido repetidamente por otros compañeros, su salud emocional y
mental puede verse muy afectada. De hecho, la Organización Mundial de la Salud
(OMS) y otras instituciones han alertado sobre el impacto negativo que esto tiene en
la autoestima, el rendimiento académico e incluso en el bienestar físico de los
estudiantes.
En muchos casos, quienes sufren acoso no lo cuentan, ya sea por miedo a que no
les crean, por vergüenza o por temor a que empeore la situación. Según un estudio
publicado en JAMA Pediatrics, los programas que abordan el bullying desde las
escuelas pueden ayudar a reducir este tipo de violencia y a mejorar la salud mental
de los jóvenes (Fraguas et al., 2020). Esto nos demuestra que, si bien el problema
es complejo, también es posible hacer algo al respecto si actuamos a tiempo y de
forma organizada.
Este ensayo busca explicar qué es el acoso escolar, los tipos más comunes, por qué
ocurre, cómo afecta a quienes lo viven y, sobre todo, qué podemos hacer para
detectarlo y prevenirlo. Porque al final del día, nadie debería sentirse inseguro o
rechazado en un lugar donde debería estar aprendiendo y creciendo.
Conceptos Clave:
Reiteración: cuando el maltrato ocurre tres o más veces ya es acoso escolar: no es
un suceso puntual ni casual y comienza a ser sistemático contra el mismo niño o
niña, provocando la anticipación, el continuo estado de alerta, la ansiedad y el inicio
del proceso de indefensión aprendida.
Desequilibrio de poder: en el proceso del acoso escolar, el victimario se empodera
y la víctima va perdiendo de forma paulatina su confianza y autoestima. En el
proceso influyen tres factores: la frecuencia del acoso, la intensidad y la resiliencia
de la víctima. No es necesario demostrar ese desequilibrio de poder para considerar
el maltrato reiterado entre iguales dentro del centro educativo, como acoso escolar.
El desequilibrio de poder puede no ser visible a simple vista, pero esta en proceso y
ya está produciendo daño emocional y psicológico a la víctima.
Intencionalidad: En todo proceso de acoso escolar, la intencionalidad está implícita
en su desarrollo. El que acosa lo hace siempre porque obtiene un beneficio, sea el
que sea: popularidad, colocarse el primero en la fila, controlar el material deportivo,
apropiarse de cualquier objeto, etc. No es un requisito demostrarla para definir el
acoso escolar como tal.
Proceso sumatorio: El acoso escolar es un proceso que va siempre a más, nunca
va a menos si no se interviene. Es la gota a gota que va llenando el vaso.
Proceso incremental: El acoso escolar es incremental, que quiere decir que en
cualquier momento de su desarrollo puede producirse un suceso de especial
intensidad, que incrementa el daño de forma exponencial. Es cuando el vaso se
desborda de golpe.
Puntos de inflexión: En todo proceso de acoso escolar hay dos puntos de
inflexión. El primero es la somatización, cuando la víctima anticipa que le va a
ocurrir de nuevo y entra en un continuo estado de alerta y ansiedad. El segundo
punto de inflexión es la rendición, cuando la víctima siente que no hay salida, que
nadie le ayuda e incluso que se merece el maltrato. Cada una tiene sus propias
señales de alerta.
El Acoso Escolar es un comportamiento prolongado de abuso y maltrato que ejerce
una alumna o un alumno, o bien un grupo de alumnas o alumnos sobre otro u otros,
en las escuelas con el propósito de intimidar o controlar al alumno, mediante
contacto físico o manipulación psicológica.
Por lo general, el acoso puede identificarse a través de tres características:
intención, repetición y poder. Un acosador tiene la intención de causar dolor, ya sea
a través del daño físico o de palabras o comportamientos hirientes, y lo hace de
manera repetida. Los niños tienen más probabilidades de ser víctimas de acoso
físico, mientras que las niñas suelen sufrir acoso psicológico.
Más que un incidente aislado, el acoso es un patrón de comportamiento. Los
niños que acosan a otros suelen tener a un estatus social más alto o una posición
de poder, es el caso de niños que son más grandes o fuertes o considerados
“populares”.
Los niños más vulnerables se enfrentan a un riesgo mayor de ser víctimas de acoso.
Normalmente, se trata de niños de comunidades marginadas o de familias pobres,
niños con identidad de género distinta, con discapacidades, migrantes o refugiados.
El acoso puede darse en persona o en línea. El ciberacoso suele producirse a
través de las redes sociales, mensajes de texto, SMS, mensajería instantánea,
correo electrónico o cualquier otra plataforma que utilicen los niños. Dado que los
padres no siempre saben lo que hacen sus hijos en esas plataformas, puede
resultar difícil identificar cuándo el niño tiene un problema.
Las víctimas de acoso escolar son objeto de violencia por una o varias de las
siguientes circunstancias: apariencia física, color de piel, pertenecer a un grupo
étnico, religión, situación migratoria, condición de incapacidad. orientación sexual,
etcétera. En todos los casos de acoso escolar es importante no perder de vista la
perspectiva de género, para identificar si existen factores de discriminación,
desigualdad y exclusión basados en prejuicios y estereotipos de género.
Es posible identificar distintos tipos de acoso. Según el aspecto en el que se centre,
se puede sugerir algunas categorías para clasificar esta conducta. Al prestar
atención en la forma de la agresión, es posible identificar al menos dos tipos de
acoso: el físico y el verbal. Si, en cambio, se centra en los aspectos a los que se
dirige la agresión, es factible hablar de acoso socioemocional. Si la clasificación
atiende al medio por el cual ocurre, el ciberacoso adquiere especial relevancia.
Se consideran tres tipos de acoso:
Acoso verbal. Consiste en expresar de manera directa o indirecta entre las
alumnas y/o alumnos palabras desagradables o agresivas cuya intención sea
humillar, amenazar o intimidar al otro. Se incluyen burlas, insultos, comentarios
sexuales inapropiados, provocaciones.
Acoso social. Consiste en lesionar emocionalmente las relaciones de una alumna o
un alumno con otro u otros, aislarlo, no tomarlo en cuenta o marginarlo. Puede ser
directo o indirecto, como divulgar rumores acerca de sus actividades personales y
avergonzarlo en público.
Acoso físico. La acción continua de una alumna o un alumno o bien de alumnas y
alumnos para lastimar u ocasionar lesiones corporales a otro u otros, o deteriorar
sus pertenencias. Incluye golpear, patear, pellizcar, escupir, hacer tropezar, empujar,
tomar, romper o esconder sus cosas, hacer gestos desagradables o inadecuados
con la cara o las manos.
Algunos comportamientos pueden ocurrir por única vez y alterar la convivencia
escolar sana y pacífica, a las que se les llama conductas de riesgo, como los
comportamientos desafiantes u hostiles que provocan la ruptura de organización de
las actividades individuales y grupales dentro y fuera del salón de clases afectando
las relaciones interpersonales y el desarrollo sano de las y los alumnos.
Características del acoso
Para que se considere acoso escolar, debe presentar las siguientes características:
Abuso de poder. Este se refiere a los comportamientos frecuentes como agresión
física, intimidación y amenazas, por parte de una alumna o alumno, o bien un grupo
de alumnas o alumnos para humillar o transgredir emocionalmente.
Repetición y sistematicidad. Es la actitud que se repite constantemente con el
propósito de vulnerar la condición física y emocional del alumno. Asimismo, viola los
valores sociales y las conductas establecidos dentro de la escuela.
Creencias sobre el acoso escolar.
En muchas problemáticas relacionadas con la violencia, algunas prácticas que
atentan contra la integridad de los demás se invisibilizan cuando las consecuencias
no son inmediatamente palpables. Es en este marco en donde algunas creencias
sobre el acoso escolar se vuelven improcedentes en el contexto educativo.
A continuación se menciona una serie de creencias sobre el acoso que tienden a
normalizar e invisibilizar este tipo de violencia escolar y que, por tanto, deben
mostrarse como creencias falsas y dañinas para las relaciones interpersonales en el
plantel educativo:
● "El acoso siempre ha existido, pero ahorita está de moda"
● "Eres niño, aguántate"
● "Tú eres el que provoca que te traten así"
● "Ahorita ni aguantan nada. Ya por cualquier broma se quejan. Acoso de
verdad es cuando te pegan"
Causas del acoso escolar.
El aprendizaje tiene un papel muy importante. Los niños y adolescentes aprenden la
agresión de los adultos o de otros niños y niñas a través de la observación y la
imitación.
Además, este aprendizaje sólo se consolida si tiene consecuencias positivas para el
agresor, de tal modo que, si la conducta agresiva es reforzada por el entorno, es
probable que se generalice. Si por el contrario es rechazada o mal valorada por el
grupo, podrá desaparecer.
Por esta razón, algunas de las estrategias educativas contra el bullying con más
éxito reciente se centran en el papel del entorno y de los testigos del acoso escola..
Aunque hablamos de acoso escolar, los estudiantes que acosan pueden haber
aprendido las conductas agresivas fuera de la escuela: en su familia, en su entorno
cercano o a través de los medios de comunicación, Internet o redes sociales. Los
valores culturales y sociales son clave para fomentar o frenar la agresión.
Consecuencias del acoso escolar.
Toda forma de violencia en las escuelas es una vulneración de varios derechos
de la infancia, entre ellos el derecho a la educación y a la protección. Estos
derechos resultan especialmente dañados en el caso de las víctimas, pero
también pueden verse perjudicados de diferentes formas en el caso de los
agresores y los testigos. Ningún niño o niña puede desarrollarse adecuadamente
en un entorno donde se toleran las agresiones.
Los efectos sobre las víctimas dependen mucho de sus circunstancias
personales, su capacidad de afrontamiento y su resiliencia. En general, una
situación de acoso prolongada y sistemática, tanto en niños como en adultos,
puede llevar a desarrollar cuadros de estrés agudo, ansiedad, depresión,
sentimientos de aislamiento e inadecuación, pobre autoconcepto, falta de
autoestima, desarrollo de una visión del mundo distorsionada y otros problemas
emocionales y cognitivos. En casos extremos, la víctima puede llegar a cometer
suicidio.
Los acosadores también sufren consecuencias negativas del acoso, ya que su
desarrollo emocional y social puede llegar a ser disfuncional y provocarles
dificultades de adaptación social y estigma, así como las consecuencias legales
derivadas de una posible denuncia. Todos los niños y niñas tienen derecho a
recibir una educación basada en valores de paz y respeto que les permitan
contribuir positivamente a la sociedad y este derecho se les niega cuando no se
reconducen sus actitudes y conductas violentas. Además, no es infrecuente que
algunos estudiantes tengan un doble rol de víctima y acosador: o bien han sido
víctimas de bullying o bien viven otras formas de violencia en su entorno.
Los testigos y colaboradores también sufren: por un lado, pueden experimentar
ansiedad y miedo al identificarse con la víctima y su indefensión, por otro,
desensibilizarse respecto a la violencia y perder la capacidad de empatía y
solidaridad que necesitan para desarrollarse como seres humanos. Además,
pueden experimentar vergüenza, culpabilidad y sentimientos de impotencia.
Las consecuencias negativas no se limitan a los protagonistas del acoso, ya que
se extiende a las familias, al centro y tiene consecuencias para la sociedad en el
futuro. Una forma en la que perjudica a los centros educativos es a través del
deterioro del clima escolar, que tiene impacto sobre la calidad educativa, el
bienestar del alumnado y la satisfacción de las familias.
Pasos para detectar el acoso escolar:
Detectar el acoso escolar a tiempo es fundamental para intervenir de manera eficaz
y proteger a las víctimas. Sin embargo, muchas veces este problema pasa
desapercibido debido al miedo al estigma, la normalización de la violencia o la falta
de atención de los adultos. Para facilitar su identificación, se pueden seguir seis
pasos clave basados en investigaciones psicológicas y educativas.
1. Explícale qué es el acoso
Cuando sepa lo que es, tu hijo podrá identificarlo más fácilmente, ya sea que les
esté sucediendo a ellos o a alguien más.
2. Háblale abiertamente y con frecuencia
Cuanto más le hables a tu hijo sobre el tema, más cómodo se sentirá para contarte
si ha sido testigo o víctima. Pregúntale a diario por la escuela y por su actividad en
línea, interésate por sus clases y actividades pero también por sus sentimientos.
3. Enséñale a ser un ejemplo positivo para los demás
En el acoso hay tres partes: la víctima, el perpetrador y el testigo. Aunque un niño
no sea víctima de acoso, sí puede evitar que ocurra siendo inclusivo y
comportándose de manera respetuosa y amable con sus compañeros. Si presencia
un caso de acoso, puede defender a la víctima, ofrecerle ayuda y/o cuestionar ese
comportamiento.
4. Ayuda a tu hijo a confiar en sí mismo
Anima a tu hijo a inscribirse en clases o participar en las actividades de la
comunidad que más le gusten. Esto le ayudará a ganar confianza en sí mismo y a
hacer un grupo de amigos con intereses comunes.
5. Sé un modelo a seguir
Muéstrale a tu hijo cómo tratar a los demás niños y adultos con amabilidad y respeto
haciendo lo mismo con la gente que lo rodea, incluso hablando cuando otros están
siendo maltratados. Los niños consideran a sus padres ejemplos de cómo
comportarse, también con lo que publican en Internet.
6. Forma parte de su experiencia en línea
Familiarízate con las plataformas que usa tu hijo, explícale cómo están conectados
Internet y el mundo real y adviértele de los distintos peligros a los que se enfrenta en
la red.
¿Qué señales debe tener en cuenta?
Obsérvalo de cerca. Fíjate en el estado de ánimo de tu hijo, ya que es posible que
algunos no expresen sus preocupaciones verbalmente. Los signos a tener en
cuenta incluyen:
● Marcas físicas, como moretones inexplicables, arañazos, huesos rotos o
heridas.
● Miedo de ir a la escuela o de participar en eventos escolares.
● Ansiedad, nervios o estado de alerta.
● Tiene pocos amigos en la escuela o fuera de ella.
● Pierde amigos de repente o evita situaciones sociales.
● Su ropa, dispositivos electrónicos u otras pertenencias personales se pierden
o aparecen rotos.
● Pide dinero con frecuencia.
● Empeora su rendimiento académico.
● Falta a la escuela o llama desde allí para irse a casa.
● Procura estar cerca de adultos.
● No duerme bien y tiene pesadillas.
● Se queja de dolor de cabeza, de estómago o de otras molestias físicas.
● Parece angustiado después de pasar tiempo en Internet o en el móvil (sin
una explicación razonable).
● Se muestra reservado, sobre todo con respecto a su actividad en Internet.
● Es agresivo o tiene arrebatos de ira.
Habla abiertamente. Habla con tu hijo sobre lo que considera un buen o mal
comportamiento en la escuela, en la comunidad y en Internet. Es importante
mantener una comunicación abierta para que se sienta cómodo contando lo que
pasa en su vida.
¿Qué hago si mi hijo sufre amenazas o es víctima de acoso?
Si sabes que tu hijo está siendo víctima de acoso, puedes tomar una serie de
medidas para ayudarlo:
1. Escucha a tu hijo abierta y tranquilamente
En vez de tratar de encontrar la causa del acoso o resolver el problema, céntrate en
hacerle saber que lo escuchas y lo apoyas. Asegúrate de que sepa que no ha sido
su culpa.
2. Tranquilízalo
Dile que le crees, que te alegras de que te lo haya contado, que no es su culpa y
que harás todo lo posible por ayudarlo.
3. Habla con su profesor o con la escuela
Tu hijo y tú no tienen que enfrentarse solos al acoso. Pregunta en la escuela si
cuentan con una política o un código de conducta contra el acoso. Esto puede servir
tanto para el acoso en persona como en línea.
4. Apoya a tu hijo
Para tu hijo, contar con el apoyo de su madre o su padre es fundamental para lidiar
con los efectos del acoso. Hazle saber que puede hablar contigo en cualquier
momento y tranquilízalo asegurándole que todo irá bien.
¿Qué puedo hacer si mi hijo acosa a otros?
Si crees o sabes que tu hijo está acosando a otros niños, es importante recordar
que no es inherentemente malo, sino que puede estar tratando de exteriorizar algo.
Muchas veces, los niños que perpetran el acoso quieren integrarse, necesitan
atención o simplemente están tratando de lidiar con emociones complicadas. En
algunos casos, los acosadores son, a su vez, víctimas o testigos de la violencia en
su hogar o comunidad. Hay varios pasos que puedes seguir para ayudar a tu hijo a
parar con el acoso:
1. Fomenta la comunicación
Entender por qué tu hijo está actuando así te ayudará a saber cómo ayudarlo. ¿Se
siente inseguro en la escuela? ¿Está peleando con un amigo o hermano? Si le
cuesta explicar su comportamiento, podrías consultar a un orientador, trabajador
social o profesional de la salud mental, que están capacitados para trabajar con
niños.
2. Trabaja formas sanas de afrontar el problema
Pídele a tu hijo que te explique una situación que lo haya frustrado y ofrécele formas
constructivas de reaccionar. Utiliza este ejercicio para pensar en otras situaciones
que podrían darse en el futuro y proponer reacciones que no hagan daño. Anima a
tu hijo a “ponerse en los zapatos del otro” y a imaginarse qué ha podido sentir la
persona que ha sido víctima de acoso. Recuérdale que los comentarios que se
hacen en línea también duelen en el mundo real.
3. Obsérvate a ti mismo
Es común que los niños que acosan estén imitando lo que ven en casa. ¿Están
expuestos a comportamientos física o emocionalmente dañinos de sus padres o
cuidadores? Reflexiona y piensa honestamente en cómo te muestras ante tu hijo.
4. Hazle ver las consecuencias de lo que hace y dale la oportunidad de
rectificar
Si descubres que tu hijo ha acosado a otros, es importante mostrarle las
consecuencias de forma adecuada y no violenta. Podría ser limitando sus
actividades, especialmente las que fomentan el acoso (reuniones sociales o tiempo
frente a la pantalla o en redes sociales). Anímalo a disculparse ante sus
compañeros y ayúdale a encontrar formas de ser más inclusivo en el futuro.
Estrategias de Prevención y Solución
Para abordar el acoso escolar de manera efectiva, es fundamental implementar
estrategias integrales que involucren a toda la comunidad educativa:
● Programas de prevención escolar: Iniciativas como el Programa de
Prevención del Acoso Olweus han demostrado ser eficaces en la reducción
del acoso escolar. Un estudio en escuelas urbanas de EE. UU. mostró
disminuciones significativas en la agresión y victimización reportadas por
estudiantes y maestros (Bradshaw et al., 2021).
● Formación en habilidades socioemocionales: Enseñar a los estudiantes a
reconocer y manejar sus emociones, desarrollar empatía y resolver conflictos
de manera pacífica.
● Políticas escolares claras: Establecer normas y procedimientos claros para
prevenir y abordar el acoso escolar, asegurando un entorno seguro y
respetuoso para todos los estudiantes.
● Participación de la comunidad: Involucrar a padres, docentes, estudiantes
y personal administrativo en la creación de un ambiente escolar positivo y de
apoyo.
Una revisión de 44 intervenciones contra el acoso escolar indicó que, en promedio,
estos programas redujeron el acoso entre un 20% y un 23% y la victimización entre
un 17% y un 20% (Farrington & Ttofi, 2009).
Conclusión
El acoso escolar es un fenómeno complejo que requiere una respuesta integral y
coordinada. Es responsabilidad de todos los miembros de la comunidad educativa
trabajar juntos para crear un entorno seguro y respetuoso que promueva el
bienestar de todos los estudiantes. La implementación de programas de prevención
efectivos, el fomento de habilidades socioemocionales y el establecimiento de
políticas claras son pasos fundamentales para erradicar el acoso escolar y sus
consecuencias.
REFERENCIAS:
● De Educación Pública, S. (s. f.). Acoso Escolar, qué es y cómo identificarlo.
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● AEPAE_Es. (2025, 29 abril). Acoso escolar | AEPAE (Asociación Española
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● Acoso escolar: qué es y cómo ponerle fin. (2022, 3 junio). UNICEF. Recuperado 29
de mayo de 2025, de
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● De Turiso Sánchez, A. L. (2024, 2 julio). Causas y consecuencias del bullying o acoso
escolar. UNICEF España. [Link]
● Farrington, D. P., & Ttofi, M. M. (2009). School-based programs to reduce bullying
and victimization. Campbell Systematic Reviews, 5(1), 1-147.
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● Fraguas, D., Díaz-Caneja, C. M., Ayora, M., Hernández-Álvarez, M. I.,
Rodríguez-Quiroga, A., Arango, C., & Parellada, M. (2020). Assessment of school
anti-bullying interventions: A meta-analysis of randomized clinical trials. JAMA
Pediatrics, 174(1), e193538. [Link]
● World Health Organization. (2020). Adolescent mental health.
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