Definiciones de salud y enfermedad
Resultado de aprendizaje: Reconoce el concepto de salud y enfermedad desde distintas
perspectivas históricas.
Autores: Franklin Vidal
Fecha de actualización: 01-01-2023
La salud, visto como uno de los objetivos de la Medicina y de las profesiones del área, no es
una identidad o una realidad como lo es un objeto, sino una abstracción, un concepto que
hace referencia a una circunstancia humana.
Es importante conocer por parte de la población y de los profesionales del área las
definiciones y conceptualizaciones del fenómeno salud que se encuentren aceptadas como
válidas en el momento histórico en el que se encuentren; porque al establecer por medio
de definiciones y conceptos lo que es la salud, se plantea de hecho lo que es pertinente y
mínimo hacer en su favor.
La salud y la enfermedad no se distribuyen al azar
La salud y la enfermedad no se distribuyen al azar. La realidad cotidiana nos muestra de
manera recurrente y casi sin que nos demos cuenta, que la salud y la enfermedad siguen
patrones: no todas las personas se enferman de lo mismo, no todos los grupos de la
sociedad padecen los mismos trastornos. Si nos detenemos a mirar con detención,
podemos reconocer un conjunto múltiple de enfermedades, estilos de vidas saludables y
tipos de muerte. Esta certeza nos ha acompañado siempre, desde tiempos inmemoriales,
es por esto, que los hombres y las comunidades han intentado comprender por qué nos
enfermamos y morimos. Explicaciones ha habido muchas, desde mitos ancestrales pasando
por explicaciones religiosas hasta explicaciones modernas basadas en el método científico.
Una mirada de la salud desde los determinantes sociales de la salud
A medida que la ciencia avanzó, el foco estuvo dirigido a la enfermedad del individuo, donde
una persona sana era aquella que no padecía enfermedad, donde el éxito de una
intervención era curar una enfermedad, dejando de lado las variables humanas, sociales o
culturales que llevan a un ser humano enfermarse y considerando aspectos biológicos
exclusivamente.
Con el transcurso del tiempo, poco a poco tomó relevancia estudiar las causas, condiciones
o circunstancias que determinan la salud en una población. En los años '70, se originó el
concepto Determinantes de la Salud a partir de una serie de publicaciones que destacaban
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las limitaciones de las intervenciones de salud orientadas únicamente en disminuir los
riesgos individuales de enfermar y morir.
Diversos autores argumentaron que, para entender y mejorar la salud, se requiere centrar
la atención en generar políticas dirigidas a las sociedades a las que pertenecen las personas
y pasar del estudio de los factores de riesgo individuales a los modelos sociales y las
estructuras que determinan las posibilidades de una persona de ser saludable. Si bien, la
mala o buena salud, se materializa y se observa en una persona individual, muchos de los
factores que afectan a la salud no están bajo el control o decisión individual. En este sentido
Lalonde declara que ciertos determinantes modulan la salud de la población, estos son:
estilo de vida, ambiente, biología humana y asistencia sanitaria.
Lo anterior implica aceptar que la atención médica no es el único ni el principal
condicionante de la salud de las personas, sino que aquélla está determinada en gran parte
por las condiciones sociales en las cuales se vive y trabaja. Estos factores permiten que las
personas permanezcan sanas, y la atención médica ayuda a las personas cuando se
enferman.
¿Qué entendemos por salud y enfermedad en la actualidad?
A lo largo de la historia han existido diversas formas de entender lo que es salud y
enfermedad. En la actualidad, la definición más reconocida es la que se originó al terminar
la II Guerra Mundial y acuñada por la Organización Mundial de la Salud:
“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la
ausencia de afecciones o enfermedades”
Fuente: Preámbulo de la constitución de la Organización Mundial de la salud, aprobado por
la conferencia internacional de salud, Nueva York, Estados Unidos, Junio 1946.
Esta definición nació en un momento histórico específico, esto es, el final de la Segunda
Guerra Mundial, lo cual es un hecho de gran trascendencia para los países occidentales. Las
guerras siempre han sido parte de la historia humana, pero esta estuvo muy extendida,
afectó a gran parte del mundo occidental y causó una devastación masiva a la población. A
raíz de este incidente se crearon instituciones destinadas a proteger la integridad y los
derechos humanos. Como tal, esta definición de salud es ideal, ya que se centra en aspectos
más holísticos y amplios del bienestar humano más allá de la ausencia de enfermedades o
lesiones.
La experiencia lleva a cuestionar este concepto. Unos lo han criticado por darle a la salud
un carácter estático, otros lo han criticado por ser idealista al proponer que un estado de
completo bienestar en las tres esferas no existe como una realidad, sino como una utopía
deseable pero inalcanzable.
Algunos autores recomiendan no modificar sustancialmente la definición, sino ajustar
aspectos como la capacidad funcional y los aspectos subjetivos del bienestar como
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elementos esenciales en su aplicación práctica. Asimismo, ajustaron la definición a “el logro
del más alto nivel de bienestar físico, mental y social y de capacidad de funcionamiento que
permitan los factores sociales en los que vive inmerso el individuo y la colectividad”. Otros
argumentan que la salud no es un estado sino un "continuo", es decir, se extiende sin
interrupción. El proceso de la vida presenta un continuo de cambio a lo largo de su
ocurrencia dinámica. David Bersh, un destacado experto en salud pública colombiano,
afirmó que estos cambios, al igual que otros fenómenos naturales, se distribuyen a lo largo
de una curva normal, mostrando una concentración entre dos extremos.
En los conceptos tradicionales de salud y enfermedad, solo se reconocen dos estados de
variación, y estos dos estados se consideran contradictorios, es decir, se excluyen
mutuamente y no se reconocen puntos intermedios. En el caso actualmente aceptado, los
extremos no son contradictorios, sino opuestos, ya que reconocen un continuo de cambio
en el que el paso de un lado al otro no puede determinarse con claridad. Los cambios en los
procesos vitales son continuos, por lo que se necesita una comprensión unificada del
fenómeno. Este enfoque llevó a Bersh a conceptualizar la salud de la siguiente manera:
“Proceso continuo, de variaciones ininterrumpidas que acompañan el fenómeno vital en el
hombre, y cuyos efectos sobre dicho fenómeno se reflejan en el grado de éxito que este
fenómeno tenga en el cumplimiento de su fin último”. En este caso, algunos casos extremos
de estas variantes se entienden como enfermedades. Asimismo, la salud es vista como un
proceso de precario equilibrio entre individuos, comunidades y ambientes. Este proceso
varía dentro de los límites establecidos y está relacionado con variables como la edad, el
género, las condiciones ambientales y geográficas y la cultura. Estas restricciones son de
gran alcance y, por lo tanto, aportan una gran variación a la noción de normalidad.
Es complejo llegar a un consenso de lo que significa salud, pero si se pueden considerar
algunos conceptos mínimos que toda definición debería incluir:
• No es un estado, sino un proceso.
• No es una utopía, sino una realidad cambiante.
• No está directamente relacionada con un concepto de normalidad.
• Está intrínsecamente unida a la enfermedad, sin poder diferenciar claramente
cuándo se pasa de la una a la otra.
• Supera el aspecto biológico e involucra lo psíquico y lo social, es decir, al ser humano
integral.
• Es una característica de una posesión inalienable y, en este aspecto, se asemeja a
otras formas de capital humano como la educación, los conocimientos profesionales
o las aptitudes atléticas; pero es diferente en aspectos fundamentales.
• No es posible acumularla como los conocimientos y las aptitudes.
• Vivir en alguna forma implica gastar la salud, pero cuando se cuida y se previene la
enfermedad, se puede mejorar la esperanza de vida y la calidad de vida en sus
últimas etapas.
• Está relacionada con el concepto y la percepción de bienestar. El estar sano implica
percepción de bienestar psicosomático y social, percepción de integridad, libertad
de acción y capacidad de comunicación, entre otros, de tal forma que permitan vivir
bien.
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• Es un medio para una vida de calidad, no es un fin. No se vive para estar sanos, se
trata de estar sanos para vivir en mejores condiciones, para poder disfrutar el diario
vivir.
Referencias bibliográficas.
Baum F. The New Public Health. Second Edition. Australia: Oxford University Press. 2002.
Blanco Restrepo, J. H. y Maya Mejía, J. M. (2021). Fundamentos de salud pública. Tomo I:
Salud pública (4a. ed.). Medellín, Fondo Editorial CIB. Recuperado de
[Link]
Reigelman R. Public Health 101. Healthy People-Healthy populations. The American Public
Health Association , Washington DC: 2010.