PRÁCTICA PROFESIONAL II
ASOCIADO: CRISTIAN CABRAL
MODALIDAD DOMICILIARIA
BOLILLAS 2 Y 3
MEDIDAS DE COERCIÓN – LA QUERELLA
BOLILLA NRO. 2
Introducción y tipos de medidas de coerción.
I.- Las medidas de coerción en el proceso penal, son aquellas disposiciones
emanadas de autoridad competente de carácter estrictamente excepcional que
tienden a restringir el derecho de un individuo, con el fin de reguardar el curso
normal de la investigación y así garantizar las condiciones necesarias para la
averiguación de la verdad.
Es importante destacar que las medidas de coerción son de carácter
excepcional. Son disposiciones que avasallan el ejerció de uno de los derechos
más importantes del individuo que es la libertad (también la privacidad e
intimidad), de modo que son imposiciones limitadas por la sanción de una ley
procesal que regula su utilización .
Las medidas de coerción no son sanciones que tienen por objeto castigar a
aquel a quien se las impone. En definitiva se imponen sobre personas gozan
del principio de inocencia, de modo que su imposición debe ser razonable y
proporcional.
Sostiene Juan E. Cicciaro, Juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Criminal y Correccional que “La coerción en el proceso penal no es más ni menos que la
aplicación de la fuerza pública, no a modo de sanción por el incumplimiento de un deber
jurídico, sino en orden a llevar a cabo la actividad estatal encaminada a comprobar una
1
hipotética infracción acuñada en un tipo penal y aplicar en su caso la sanción que
corresponda”1
“…sólo si es necesario evitar los riesgos que hacen a los fines del proceso se justificará la
restricción de la libertad, puesto que si tales peligros no existen o existiendo pueden
neutralizarse de otro modo, el arresto carecerá de justificación constitucional. De igual modo,
la medida restrictiva habrá de ser proporcionada al peligro que se trata de prevenir, de suerte
tal que frente a riesgos menores, las medidas enderezadas a neutralizarlos deberán ser menos
intensas”2.
La primera medida de coerción que viene a la cabeza de cualquier persona
suele ser el encarcelamiento preventivo. Por su extensión, calidad y por la
“mediatización” pero también existen otras que también atentan con la libertad
individual.
Veamos.
Lo difícil es establecer el momento en que se inicia una privación al ejercicio de
la libertad. Como dijimos una prisión preventiva es una clara limitación a la
libertad y por lo tanto una medida de coerción. Sin embargo seguro surjan
dudas acerca de una intervención policial fuera de un procedimiento en la vía
pública. Es decir, el solo hecho de detenerse y escuchar la directiva del
preventor, limita la libertad?
Teniendo en cuenta que esto resulta ser un apunte de la materia práctica
profesional y no de derecho procesal penal, no me centraré directamente en la
definición de cada una de las medidas de coerción: aprehensión, arresto,
detención e incomunicación. Sino que, siguiendo su evolución en términos de
restricción y proporcionalidad, evaluaremos las distintas situaciones que
podrían surgir de cada uno de los supuestos y su regulación para actuar ante
cualquier exceso de las fuerzas de seguridad.
Lo primero que hay que señalar es que el art. 18 del CN, y el art. 7 de la
Convención Americana de Derechos Humanos, garantizan la libertad
ambulatoria de las personas. Sin embargo está claro que la excepción a la regla,
es decir, la restricción a la libertad debe estar específicamente regulada
1 RESTRICCIONES DE LA LIBERTAD Y ESTADO DE INOCENCIA Juan E . Cicciaro
2 Idem.
2
respetando tales ordenamientos y si bien, en determinadas situaciones no se da
la orden escrita previa, cualquier detención siempre requiere el inmediato
control jurisdiccional3.
Así, existen dos situaciones en la las personas pueden ser privada de su
libertad, y pasar a estar en un estado de detención. Esta detención puede darse
tal cual lo describe la Constitución Nacional, mediante una orden judicial en el
marco de un proceso o bien, mediante la prevención policial en una de las
situaciones permitidas en el art. 284 del CPPN.4.-
Principalmente, estos dos supuestos son: la situación de flagrancia, definida
recientemente a partir de la sanción de la Ley. 27.2725 y la existencia de indicios
vehementes de culpabilidad.-
Entonces, supongamos que estamos ante el grito de una persona que exclama
auxilio, es totalmente verosímil y lógica la actuación policial. Por eso, al menos
ex ante la aprehensión (momento justo en el que una persona es privada de
ejercer su libertad ambulatoria) resulta ajustada a derecho. Claramente, supera
la exigencia dispuesta por el ordenamiento.-
Sin embargo, inmediatamente las fuerzas de seguridad deben poner en
conocimiento a la autoridad judicial en turno, quien decidirá acerca de la
cuestión.
Es ese el momento en donde se define si el estado de aprehensión se convierte
en estado de detención. Esa decisión excede a la intervención policial y es de
exclusivo resorte jurisdiccional. Pues el grado de sospecha que motivó la
3 Luis Jorge Cevasco “Principios de Derecho Procesal Penal Argentino” Oxford
UniversityPress. Octubre 1999. Buenos Aires. Derecho a la Libertad Ambulatoria. Pag. 21.-
4 Señala Carrio “Diversos autores, en lo que podría calificarse más bien como una expresión de
deseos, han sostenido que esa “autoridad competente” no puede ser otra que la judicial, y que
solo en excepcionales circunstancias en las que no resulta práctico el requerimiento previo de
una orden judicial – tal el caso de personas descubiertas in fraganti en la comisión de delito-
cabría apartarse de dicha interpretación”. Alejandro D. Carrio “Garantías constitucionales en el
proceso penal” Editorial Hammurabi. Cuarta edición. Mayo 2002. Cita Cfr. Bidart Campos,
Derecho Constitucional,TII, ps 489 y 490.-
5 Código procesal Penal de la Nación: Art. 258: “Habrá flagrancia si el autor del delito fuera
sorprendido en el momento de intentarlo, cometerlo, inmediatamente después, si fuera
perseguido o tuviera objetos o presentase rastros que permitieran sostener razonablemente que
acaba de participar de un delito.”
3
intervención judicial debe ser convalidado por el Juez de turno mediante
consulta.
A partir de la circunstancias del caso y de conformidad con los riesgos
procesales que inmediatamente se desprendan de la situación que motivo la
detención, el Juez podrá disponer la soltura o bien formalizar la detención e
incomunicar a la persona detenida de conformidad con lo establecido en los
arts. 205 del CPPN.
Una cuestión que resulta importante agregar es que las situaciones de flagrancia
suelen ser, en términos estadísticos, el origen de la mayor cantidad de causas
con personas detenidas que ingresan a los distintos Tribunales.
Son causas que no revisten complejidad en cuanto a su investigación y por ello
se ha regulado un procedimiento especial en el cual, en forma sumaria,
mediante una audiencia oral y contradictoria, basada en los principios de
inmediatez, bilateralidad, continuidad y concentración, se trata el suceso
investigado.
A tal punto que al día siguiente de cometido el suceso, es una posibilidad
concreta que se dicte una condena respecto de la persona imputada.-
Por otra parte, en supuestos como el señalado la actuación de la prevención
también se encuentra legitimada desde la exigencia de los signos vehementes de
culpabilidad. La detención, en los términos del art. 284 inc. 3 del CPPN,
también se encuentra legitimada.
Ahora bien, qué sucede en los casos en los que la detención se originó con una
intervención policial a un individuo que simplemente circulaba por la calle, sin
circunstancias previas que ameriten la intervención estatal. Aquí parecería que
la cuestión es diferente.
Está claro que el ejercicio del poder de policía que ostenta el preventor le
otorgue la facultad material de decidir in situ y a priori su proceder parezca
valido. Es decir, se podría formalizar la detención y se iniciaría el proceso penal
4
en contra de este individuo que bajo ningún punto provocó su accionar., Sin
embargo, inmediatamente del inicio el expediente judicial, cualquier abogado
está en condiciones de plantear la nulidad de todo lo actuado. Las facultades de
las fuerzas de seguridad, deben ser estrictamente limitadas.
Sin embargo, en la materia existen todo tipo de supuestos y opiniones
encontradas; por ejemplo un caso el que el personal policial efectuó la
detención de una persona como consecuencia de de preguntas acerca de su
identificación se sostuvo:
“…la percepción de los agentes de circunstancias como las que aquí nos ocupan puede
hallar base en su profesionalismo y experiencia, es que una misma actitud puede resultar
suficientemente sospechosa para una persona y no para otra y mientras no sea absurda su
justificación, ni se apoye en aspectos personales o cualquier otro fundamento que pueda ser
tildado como “derecho penal de autor”, no resulta lógico impedirle si quiera preguntar qué se
está haciendo. Es que no se está habilitando a condenar, función compete a los jueces, sino
tan sólo a averiguar qué sucede y una de las posibles consecuencias puede ser comprobar que
nada pasa. Restringir exageradamente las funciones de prevención hasta el límite de la
inacción podría conducir a un incumplimiento con eventuales consecuencias para el funcionario
público (ver en este sentido causa nro. 18966/2016 de esta Sala VI “R., A. E.” rta. el
26/05/16, sonde se citó voto del doctor Rodolfo Pociello Argerich en la causa nro. 50.676
de la Sala V “A., J. L.”, rta.: 07/05/13). De este modo los preventores procedieron
conforme lo establecido en los artículos 184, inciso 8°, y 284 del Código Procesal Penal de la
Nación, sin que se vulnerara garantía constitucional alguna”6.
Finalmente, es importante considerar también que el ordenamiento procesal
distingue distintos momentos en los que progresivamente una persona puede
encontrarse privado de su libertad ambulatoria. Pues distingue el arresto, la
detención y finalmente prisión preventiva, punto que será explicado en el
siguiente punto.-
Por último, quedó tratar el arresto.
El arresto es una interrupción a la libertad ambulatoria corta en el tiempo y
tiene un fin estrictamente inmediato. Tiende a satisfacer la necesidad de
6 Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional” Sala IV “V., W. s/nulidad”
(causa 22.542/16) rta. 14/2/17
5
cumplir un acto procesal determinado. Un buen ejemplo podría ser la
comparecencia de un testigo o un imputado que a priori suele rehusarse a
presentarse por sus propios medios para cumplir con su obligación legal.
El Juez puede disponer esa interrupción de la libertad menor que, si bien
perturba el derecho, es solamente para asegurarse la celebración de un acto
determinado. Los ejemplos pueden ser cumplimentar una declaración
testimonial, un reconocimiento en fila de personas, etc.
Finalizado el acto, inmediatamente, se agota dicha medida.
II.- LA PRISIÓN PREVENTIVA Y LA EXCARCELACIÓN. CAUCIÓN.
Una vez formalizada la detención el personal policial debe seguir estrictamente
las órdenes dispuestas por el Juzgado interventor. Para resolver la continuidad
de la detención el Juzgado debe contar con información personal del imputado
que le brindé una aproximación concreta respecto de los riesgos procesales en
los que podría incurrir de encontrarse en libertad.
Es por ello que el Juzgado intervertor suele ordenar en casi todos los casos la
producción de tres informes:
- Prontuario Policial del detenido
- Certificado de antecedentes del Registro Nacional de Reincidencia
- Constatación de domicilio.
Ello además, porque la declaración indagatoria de la persona detenida debe
llevarse a cabo dentro de las 24 horas de producida la detención, prorrogables a
48 hs.
Entonces, de conformidad con los lineamientos procesales el Juez cuenta con
un plazo legal en los que debe expedirse acerca de la necesidad de mantener la
detención y transformarla en prisión preventiva o bien disponer la soltura.
Ahora bien, desde la defensa y sin perjuicio de las estrategias procesales que
cada letrado adopte para el proceso, el momento en el que el imputado es
indagado y puesto en conocimiento del hecho imputa, suele ser el acto en el
6
que la defensa solicita su excarcelación. Pues ese el primer momento que nos
encontramos ante el Juez o Fiscal de la causa.
Es importante dejar en claro que la presentación no cuenta con requisitos de
forma específicos, simplemente debe contener elementos que logren convencer
al Juez de que la persona imputada se someterá al proceso, no se fugará y
tampoco entorpecerá la investigación.
Técnicamente, los ordenamientos procesales exigen dos requisitos:
- el monto de la pena: estableciendo un tope mínimo de años de prisión que
impondría una condena de ejecución condicional y un tope máximo de 8 años
de prisión, siempre vinculado a la pena expectativa para el delito atribuido (art.
316 y 317 del CPPN). Elemento que per se, jurisprudencialmente no resulta
suficiente para sostener un encarcelamiento preventivo. (Diaz Bessone)
- La inexistencia de riesgos procesales: peligro de fuga y entorpecimiento de la
investigación (art. 319 del CPPN).
Es sabido que la prisión preventiva no es la regla general, sino la libertad, tal
como surge del art. 9.3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Por este motivo, la presunción que establece el art. 319 del C.P.P.N., es de tipo
iuris tantum, debiendo probarse necesariamente el riesgo procesal.
Así lo ha sostenido nuestro más alto tribunal en el fallo “Nápoli” (321:363),
oportunidad en la que sostuvo que sólo ante el fundado peligro de fuga o de
entorpecimiento de la investigación, se puede mantener detenida durante el
proceso a una persona y que no debe existir ningún tipo de impedimento para
denegar la excarcelación a un individuo fuera de que se compruebe en autos
que existe peligro procesal, independientemente del delito que se le impute al
sujeto.
Cabe destacar que esta ha sido la postura sentada por la Cámara Nacional de
Casación Penal en el Plenario “Díaz Bessone, Ramón Genaro s/Recurso de
Inaplicabilidad de la ley”, en donde, más precisamente, se ha dicho que una
interpretación que lleve a una aplicación automática de lo previsto por los arts.
316 y 317 del C.P.P.N., resultaría contraria a lo establecido por el art. 18 de
7
nuestra Carta Magna, como así también de los Tratados Internacionales en ella
incorporados.
Esta interpretación se concilia con la necesidad de no tornar ilusoria la
presunción de inocencia, plasmada en el art. 3 del C.P.P.N., 8.2 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, y en el art. 14.2 del Pacto
de Derechos Civiles y Políticos.
Asimismo, el ordenamiento procesal también prevé estos supuestos:
Cuando el imputado hubiere cumplido en detención o prisión preventiva el máximo de
la pena prevista por el Código Penal para el o los delitos que se le atribuyan.
Cuando el imputado hubiere cumplido en detención o prisión preventiva la pena
solicitada por el fiscal, que a primera vista resultare adecuada.
Cuando el imputado hubiere cumplido la pena impuesta por la sentencia no firme.
Cuando el imputado hubiere cumplido en detención o prisión preventiva un tiempo
que, de haber existido condena, le habría permitido obtener la libertad condicional,
siempre que se hubieran observado los reglamentos carcelarios.
Estos en definitiva son los elementos fundamentales que imponen la libertad,
pues el principio de inocencia debe ser respetado hasta el momento en el que la
condena adquiere firmeza.
CAUCIÓN.-
De este modo, al momento de realizar una presentación solicitando la
excarcelación el abogado debe demostrarle al juez que su asistido, posee un
domicilio fijo en el que podrá ser ubicado ante cualquier requerimiento judicial,
que mostrará una constante colaboración con el proceso y cumplirá con
cualquier media que éste disponga.
Además, ofrecer una caución real o personal como garantía de cumplimiento.
Existen tres tipos de cauciones:
8
- Juratoria: consistirá en la promesa jurada del imputado de cumplir fielmente las
condiciones impuestas por el juez
- Personal: en la obligación que el imputado asuma junto con uno o más fiadores
solidarios de pagar, en caso de incomparecencia, la suma que el juez fije al conceder
la excarcelación
- Real: La caución real se constituirá depositando dinero, efectos públicos o
valores cotizables, u otorgando prendas o hipotecas por la cantidad que el
juez determine. Esta caución sólo será procedente cuando de las
circunstancias del caso surgiera la ineficacia de las modalidades de las dos
cauciones precedentemente establecidas y que, por la naturaleza económica del
delito atribuido, se conforme como la más adecuada.
EXENCIÓN DE PRISIÓN.
Ahora bien, esta situación ocurre cuando el imputado ya se encuentra privado
de su libertad, pero puede ocurrir una situación inversa. Existe una herramienta
procesal que guarda los mismos principios que la excarcelación y sirve para
impedir que una persona que se encuentra gozando de su libertad no sea
detenido por un Juez, ante la existencia de una causa en su contra.
Estamos hablando de la exención y procede bajo los mismos fundamentos.
Ante una amenaza a la libertad por una denuncia de un delito de gravedad, la
eximición de prisión le permite al imputado adelantarse y poner de manifiesto
ante el Juez que todos los argumentos por los cuales no resulta necesario
efectuar su detención.
Su utilización se da en causas donde se investigan delitos de gravedad en los
que el monto de la pena en expectativa, puede brindar un indicio concreto de
prisión efectiva y consecuentemente, un riesgo de fuga.
RECURSOS
Ante la denegatoria de una eximición de prisión o excarcelación depende la
etapa del proceso penal en la que se encuentre la causa, corresponderá
9
interponer recurso de apelación (en etapa de instrucción) y/o recurso de
casación.
Se deberán exponer los agravios y en el último supuesto para su procedencia y
admisibilidad, que se trata de una sentencia equiparable a definitiva que causa
un gravamen irreparable y que se encuentra en juego una cuestión federal.
OTRAS DISPOSICIONES
Finalmente, resta señalar que la libertad de una persona detenida también
puede recuperarse mediante una resolución judicial que disponga:
- Su sobreseimiento, poniéndole fin al proceso penal (arts. 334 y 336 del
CPPN).
- La FALTA DE MÉRITO para procesar o sobreseer: lo cual impone
cierta duda para adoptar un temperamento definitivo y en consecuencia
la inmediata libertad. (art. 309 del CPPN).
- Procesamiento sin prisión preventiva: si bien existe sospecha suficiente
para considerar que prima facie la persona imputada cometió el hecho
atribuido , no existen indicios que vislumbren riesgos procesales,
motivo por el cual puede incluso en este caso el Juez, disponer su
libertad.
MORIGERACIÓN DE LA PENA. MEDIDAS ALTERNATIVAS A LA
PRISIÓN.
La enorme cantidad de detenidos que existen en los Complejos Penitenciarios
y las condiciones que presentan las unidades, imponen una evolución en el
Sistema penitenciario y punitivo estatal.
10
Actualmente existe el Programa de Asistencia de personas bajo vigilancia
electrónica” creado a partir de la Res. 1379/15 y ampliado por la Res. 86/16
que permite la medida de sujeción en el domicilio.-
Dicho programa fue creado el 26 de junio de 2015 y funciona bajo la la órbita
dela Dirección Nacional de Readaptación Social de la Subsecretaría
deRelaciones con el Poder Judicial y Asuntos Penitenciarios de laSecretaría de
Justicia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.-
Está destinado a mejorar las condiciones de vida de aquellas personas que se
encuentran sufriendo una restricción a su libertad bajo la modalidad de vigilancia
electrónica. Su objetivo es disminuir el impacto negativo de la afectación a la
libertad y fortalecer los vínculos del individuo con su familia y la comunidad.-
Concretamente, se supervisa el desarrollo del
mecanismo de vigilancia electrónica y cualquier alteración es detectada
rápidamente, informándose de ello inmediatamente a la autoridad judicial
competente.-
La Res. 86/16, sancionada el 23 de marzo de 2016, extendió la aplicación del
programa a las personas procesadas.-
Entonces, a partir de la puesta en práctica del programa se neutralizan los
riesgos procesales que imponen la prisión preventiva, aplicando el mínimo
rigor estatal y restringiendo de manera menos lesiva la libertad del imputado.-
La jurisprudencia ha receptado su aplicación. En el precedente “Arias” la
Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional sostuvo: “Conforme
lo expuesto, queda claro que la operatividad del dispositivo utilizado para supervisar el
cumplimiento de la medida cautelar no depende, como se dijo en el fallo, de la voluntad del
imputado, a lo que cabe añadir también que, en caso de transgredirse alguno de los
mecanismos de control, ya sea alejándose del radio previamente delimitado, o desprendiéndose
de la pulsera, el riesgo sobreviniente puede ser rápidamente neutralizado”7
El mismo Tribunal en otra ocasión también consideró: “Entonces, resulta que esta
medida de sujeción en el domicilio aparece como de una intensidad tal que logra, en el caso,
7CCC 35127/2017/TO1/2/CNC2 - CNC3 Sala de Feria.- Voto del Dr. Morin.-
11
un adecuado equilibrio entre la neutralización de los riesgos procesales verificados y la
aplicación del mínimo de rigor estatal para garantizar la aplicación de la ley material”.8
Finalmente corresponde valorar que la aplicación de medidas alternativas que
permitan la morigeración de la prisión preventiva también encuentran su
fundamento en el derecho internacional el art. 9.3 del PIDCyP, el art. 7.5 de la
CADH y en el ámbito europeo, en el art. 5 del CEDH.-
En el mismo sentido en las reglas mínimas de las Naciones Unidas sobre la
prisión preventiva denominadas como “Reglas de Tokyo” en sus arts. 2.3 y
6.1, como así también los “Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección
de las Personas Privadas de la Libertad en las Américas” que han tratado la
excepcionalidad de la prisión preventiva.-
Por su parte la CIDH en los informes vinculados al uso de la Prisión
Preventiva en las Américas, adoptando una postura tajante en relación a su
aplicación eminentemente excepcional recomendó la utilización el dispositivo
electrónico aquí peticionado.-
Entonces, está claro que la morigeración de la prisión preventiva mediante la
aplicación de una pulsera o brazalete electrónico puede derivarse de la CN, de
los Tratados Internacionales y demás organismos, tal como se explica
ampliamente en el precedente de la Casación Nacional en lo Criminal y
Correccional “Ricapito”.-
Los resultados de los beneficios de su puesta en práctica se encuentran
probados, pues dicho precedente destaca: “De este modo, el estudio indica que al
evitarse que las personas pasen por la experiencia carcelaria, la alternativa de la detención
domiciliaria bajo monitoreo reduce la tasa de reincidencia de entre 11 y 16 puntos
porcentuales.22 En otro orden, en el marco del sistema de monitoreo, se observa que las
personas reincidentes presentan una tasa de evasión del 34,6%, mientras que aquellas que
fueron encarceladas por primera vez solo evadieron el control en un14,2%.”9
Respecto a su trámite es fundamental aportar al Tribunal la totalidad de los
datos del domicilio donde podría llevarse a cabo su cumplimiento, personas
responsables, teléfonos de contactos.
8CCC 61537/2014/TO1/4/CNC1 Sala II- Votos del Dr. Morin y Garrigos de Rebori.-
9CCC 4955/2017/1/CNC1 - CNC2 Sala II voto Dr. Sarrabayrouse.-
12
A partir de allí y mediante la orden del Juez, el Ministerio de Justicia inicia un
expediente y envía al domicilio en el que se cumpliría la prisión domiciliaria un
cuerpo de profesionales interdisciplinario que emitirán los informes respecto
de la vivienda.
Luego, reunida toda la información el Juez resolverá acerca de la cuestión.
HABEAS CORPUS
Un habeas corpus es una herramienta constitucional regulada mediante la Ley
23.098 para obtener un pronunciamiento judicial inmediato ante una amenaza
a la libertad física.
Se encuentra vinculado a dos tipos de supuestos:
- Si una autoridad pública, sin orden judicial de detención, atenta contra
la libertad física de una persona.
- Si a una persona detenida se le agravan ilegítimamente las condiciones
de privación de libertad.
La presentación de habeas corpus no requiere formalidades y puede ser
presentada por la persona que ve amenazada su integridad física, por un tercero
o bien, de oficio mediante el funcionario público que tomo conocimiento de
un suceso de esa índole,
En todo el territorio nacional existen Juzgados que tienen turnos de 24 hs. Para
la presentación de un habeas corpus. De modo que no existe horario ni feria
judicial que impidan su presentación y tratamiento.
Por ejemplo, en la jurisdicción Nacional, Todos los Juzgados Criminal y
Correccional junto con los Juzgado de Menores de la especialidad implementan
un cuadro de turnos de rotación cada 24 horas.
13
Es importante dejar en claro que su interposición, debido a su relevancia debe
ser tratado en carácter urgente – 24 horas- por los tribunales que rápidamente
deberán decidir su rechazo o procedencia.
Es por ello que para su urgente tratamiento, se han implementado servicio de
teleconferencias que permiten a los internos realizar als presentaciones e
inmediatamente tener una audiencia con el Juez de la causa a quien pone
rápidamente en conocimiento de su situación.
Una vez resuelta la cuestión el Tribunal debe elevar, siempre, el habeas corpus
en consulta a la Cámara de Apelaciones quien revisará su decisión.
BOLILLA 3 – LA QUERELLA
I.- La querella es el acusador privado del proceso penal. Su función,
notoriamente discutida, fue incorporada a los ordenamientos procesales como
consecuencia de la evolución y la preponderancia que ha adquirido la víctima
en el proceso penal.
Se define a la querella o particular damnificado como toda persona con
capacidad civil particularmente ofendida por un delito de acción pública tendrá
derecho a constituirse en parte querellante y como tal impulsar el proceso,
proporcionar elementos de convicción, argumentar sobre ellos y recurrir con
los alcances el ordenamiento procesal le brinde.
En el código procesal de la Provincia de Buenos Aires, es llamado particular
damnificado.
Es importante destacar que es una figura que complementa el actuar del
Ministerio Público Fiscal, acusador que ejerce la acción pública.
No tiene las mismas facultades, aunque la sanción de los últimos códigos y a
partir de la sanción de la Ley. 27.372 le ha brindado cada vez más
preponderancia a su figura.
Si bien está claro que mientras el Ministerio Público Fiscal sostenga la
acusación, la acción penal persistirá, existen opiniones encontradas al respecto.
14
Al respecto en el precedente “Brito”, el Dr. Luis Niño, Juez de la Casación
Nacional sostuvo: “La relectura del texto legal me guía a la conclusión de que,
ponderando los intereses en juego, y honrando el principio de subsidiariedad y ultima ratio
propio de esta rama del Derecho, el legislador ha optado por diseñar el trámite de un proceso
por delito de acción pública estatuyendo el necesario impulso del fiscal durante su primera fase
y hasta superada la etapa de crítica de la instrucción, sin detrimento de la facultad del
particular damnificado de activar la revisión de toda actitud adversa a su posición por el
superior jerárquico de aquél.”
“…La participación del Ministerio Público Fiscal resulta condición necesaria para la
iniciación del proceso penal, y para el ingreso a la instancia plenaria de todos sus
protagonistas….” 10
Sostiene el Dr. Lucero “El problema aquí es la imposibilidad conceptual, a la luz de un
proceso penal constitucional y convencional internacional de que un particular, sin el
acompañamiento del Ministerio Público Fiscal (conforme sus funciones otorgadas en el art.
120 de la C.N.), acceda por su acusación independiente y solitaria a una pena estatal
privativa de la libertad de otro particular por la comisión de un delito previsto y penado en el
ordenamiento jurídico interno”11.-
Tampoco en el ordenamiento internacional de jerarquía constitucional está
previsto tal supuesto. El Dr. Luis García en el precedente indicado12 señala al
respecto “la Corte ha aclarado que los Estados tienen la obligación de garantizar el
derecho de las víctimas o de sus familiares de participar en todas las etapas de los
respectivosprocesos, de manera que puedan hacer planteamientos, recibir
informaciones, aportar pruebas, formular alegaciones y, en síntesis, hacer valer sus derechos
(confr. Corte IDH, caso “González Medina y familiares vs. República Dominicana”,
27/02/2012, Serie C, n°. 240, § 251, y sus citas) pero ello no incluye un derecho de
acusación penal autónomo, sino que “dicha participación deberá tener como finalidad
el acceso a la justicia, el conocimiento de la verdad de lo ocurrido y el otorgamiento de una
justa reparación” (ibídem)”
10 CÁMARA NACIONAL DE CASACIÓN EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL – SALA 1 CCC
39525/2015/1/CNC1 “Britos Esther s/ sobreseimiento”
11 CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL - SALA 1 CCC
26723/2019/CA1 GIOIA, Fernando Oscar
12 Idem 1.-
15
“En otros términos, el derecho de participación no ha sido entendido como derecho de
acusación, y ha dejado a ladiscreción de la legislación interna el reconocimiento de facultades
coadyuvantes o de querella.”
El Dr. Luis F. Niño resalta “…no se desprende de los instrumentos internacionales
suscritos por nuestro país un derecho de la víctima para intervenir de manera autónoma en el
proceso penal ni para obtener la condena de un imputado en tal jurisdicción”13
En la postura contraria, distinguidos juristas sostienen que la evolución
jurisprudencial y legislativa que ha ponderado el rol de la víctima en el proceso
penal ha dejado atrás dicha posición.-
Que la Corte Suprema de Justicia ha dejado en clara la cuestión en “Otto Wald”
(Fallos: 268:266) y “Santillán”, pues se ha plasmado la facultad de la víctima de
sostener la acusación pese al desistimiento del Ministerio Público Fiscal.
También la Cámara Nacional de Casación Penal en “Urbantichs”14 ha
expuesto también que una vez que la víctima ha sido constituida en la calidad
de querellante y se ha incorporado válidamente al proceso -tal como lo ha
dispuesto el Juez de primera instancia, su actuación no puede ser restringida.
Ello fue ampliado por el Dr. Morin en “Couto”15 pues allí determino los
lineamientos mediante los cuales se arriba a dicha conclusión “…i) es el legislador
quien le asigna –o no– participación al querellante particular en la promoción y desarrollo de
la acción penal. ii) la ley le reconoce –en efecto– al damnificado el derecho a formular
acusación en juicio penal. iii) todo aquél al que la ley le reconoce esa personería para actuar
en juicio en defensa de sus derechos, se encuentra al amparo de la garantía del debido proceso
legal, consagrada por el art. 18, CN….iv) esta garantía comprende, o bien importa que -
todos los litigantes por igual tienen derecho a obtener una sentencia fundada, previo juicio
llevado en legal forma; esto es, tienen un “derecho a la jurisdicción”, consagrado de manera
implícita en el art. 18, CN, y expresamente en los arts. 8°, CADH y 14.1, PIDCyP, con
jerarquía constitucional (cfr. art. 75, inc. 22, CN) v) la interpretación que la jurisdicción
haga de las disposiciones legales, no puede tener por resultado privar de valor y efecto a esta
normativa, pues en todos los casos se debe velar por resguardar la supremacía constitucional.
13 Idem 1
14Sentencia del 7.11.2018, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Morin y Días, registro n°
1422/2018.
15
16
vi) en ese orden de ideas, los jueces no pueden otorgarle a la ley procesal na inteligencia tal
que prive de jurisdicción a un tribunal para dictar una sentencia con apoyo en la pretensión
de la parte querellante –que entonces habilita la jurisdicción–, y no pueden darle un sentido
que prive al particular damnificado –a quien la ley le reconoce el derecho a formular
acusación en juicio penal–, de ese pronunciamiento útil relativo a sus derechos, pues ello
redundaría en un menoscabo, nada menos, que de “los derechos asegurados por la
Constitución Nacional”.
Por su parte el Dr. Dias sostuvo en ambos precedentes que es el art. 82 del
CPPN es el que faculta al acusador privado a impulsar el proceso, derecho que
bajo ningún aspecto puede ser interpretado de manera restrictiva.
Bruzzone, al respecto sostiene en “Britos”16 “que la Corte Interamericana de
Derechos Humanos ha sostenido que a las víctimas se les debe garantizar un “derecho de
acceso a todas las instancias de los procesos penales”… entonces –una vez admitido el
querellante como actor dentro del proceso se le debe permitir el ejercicio de aquel derecho (ya
regulado localmente) y admitir su participación de forma plena, independientemente del rol
que asuma el Ministerio Público fiscal. También se desarrolla en el primer voto que la
CIDH ha afirmado la obligación de los Estados de “(…) garantizar el derecho a las
víctimas o de sus familiares de participar en todas las etapas de los respectivos procesos (…)”,
lo cual confirma que una interpretación amplia en torno a la intervención del acusador
privado dentro del proceso, quien es el que mejor represente los intereses del grupo, debe ser la
que debe primar.”
En “Rosa Greco”17 concluyó “que conforme se derivaría implícitamente de la
jurisprudencia de la Corte antes citadas, la autonomía de la querella también se extiende al
momento inicial del procedimiento penal. Es decir, alcanza al momento del inicio de las
actuaciones, sin perjuicio de la posición que pueda haber adoptado la fiscalía al hacerse cargo
de impulsar, o no, el procedimiento en el momento previsto por el artículo 180 del CPPN”
caso idéntico al que nos ocupa.-
Dichos lineamientos, basados en los principios establecidos en la CN y los
Tratados Internaciones se encuentran plasmados en la reciente legislación
16 Sentencia de 3/09/2018 Sala I de la Cámara Nacional de Casacion en lo Penal. (En
disidencia).-
17 CNCCC, Sala 1, n° 37567/2014/2/RH1, caratulada “Greco, Rosa y otros s/ falso
testimonio”,
reg. nro. 752/205, rta. 10/12/2015.
17
correspondiente a la sanción del nuevo código procesal penal federal
sancionado a partir de la Ley 27.063 y reformado a partir de las normas 27.272
y 27.481 – vinculadas a la sanción del decreto 118/2019-, los cuales le otorgan
un rol fundamental a la víctima en el proceso penal y le brindan el derecho a
promover la acción pública.
Si bien dicho texto no se encuentra actualmente operativo en esta jurisdicción,
pero resulta de inminente aplicación, lo cual parecería que la voluntad del
legislador se inclina por esta postura.
Concretamente, dicho texto manifiesta: “ARTÍCULO 87.- Querellante autónomo.
En los delitos de acción pública, la víctima o su representante legal, podrán provocar la
persecución penal o intervenir en la ya iniciada por el representante del MINISTERIO
PÚBLICO FISCAL.”.-
CUESTIONES ESPECÍFICAS.-
Ahora bien, en el caso de que existieran distintas personas con interés comunes
podrán solicitar la unificación de la querella en una única personería.
Otro punto a destacar es la exclusividad del querellante en delitos de acción
privada. Aquellos taxativamente regulados en el art. 72 del CP.
Allí existe un procedimiento especial en el que solamente el acusador privado
sostendrá la acusación. Son delitos que parecerían ajenos al interés punitivo
estatal y se encuentran regulados mediante un procedimiento especial en los
arts. 415 y sigts. Del CPPN
Solo en estos casos el desistimiento Fiscal impondrá la caída de la acusación,
pues en delitos de acción pública o de instancia privada, el desistimiento de la
querella de continuar con el impulso del proceso no debe condicionar al
Representante del Ministerio Público Fiscal, cuya actuación en independiente y
autónoma de la querella.
PEDIDO DE SER TENIDO POR PARTE QUERELLANTE.-
En la etapa de investigación la querella o el particular damnificado cuenta con
dos momentos importantes en donde debe exponer ante el juez los
argumentos que justifican su intervención en el proceso.
18
Ello, independientemente que los distintos ordenamientos procesales la
faculten para apelar las resoluciones judiciales tales como sobreseimientos,
incompetencias, falta de mérito, medidas cautelares, etc.
Los dos momentos son:
-La petición de ser tenido por parte querellante.
- El requerimiento de elevación a juicio.
La primera de ellas, a la cual nos dedicaremos, es la llave de acceso al proceso
penal.
Es fundamental que el pretenso querellante le explique fundadamente al Juez,
junto con las pruebas necesarias, los motivos por los cuales es particularmente
ofendido de un hecho que incurre en un delito penal.
Como venimos sosteniendo, el proceso penal a diferencia de otras
especialidades no suele contar con requisitos formales que puedan truncar el
ejerció de un derecho. Sin embargo, en esta presentación y de conformidad a lo
establecido por los ordenamientos procesales, el interesado debe ser
implacable. Caso contrario su presentación podrá ser rechazada y perder el
derecho de impulsar la causa.
De este modo se debe cumplir estrictamente con los requisitos de la
presentación.
Siempre es necesario constituirse con asistencia letrada. La cual puede
materializarse mediante patrocinio letrado o poder especial de representación.
Este último debe ser especialmente constituido para el trámite de esa causa
penal, pues no sirve la presentación de un poder general de representación
judicial como muchos confunden.
Se debe constituir un domicilio procesal en la jurisdicción del tribunal y
domicilio electrónico.
Es necesario brindar una explicación del suceso. Específicamente, exponer las
condiciones de modo tiempo y lugar del suceso por el cual me encuentro
ofendido.
19
En el mismo acto solicitar las medidas de prueba y si resultaren pertinentes
aquellas medidas que pudieran preservar el objeto del delito y obtener prueba
necesaria, tales como allanamientos, secuestros de bienes, bloqueos de cuentas
bancarias, etc.
En caso de conocer el nombre del presunto autor consignar sus datos
personales y/o todas las características que permitan su individualización.
Finalmente, la acreditación de la personería invocada, aportando para sí todos
los documentos necesarios y la expresa petición para ser tenido por parte
querellante.
Resulta obvio pero es fundamental la suscripción de la presentación junto con
el letrado que brinda el patrocinio.
Es importante destacar que si bien la calificación legal no es un requisito
formal exigido por los códigos el encuadre jurídico de la conducta permite dar
a conocer cierta pretensión punitiva.
A los efectos de una mejor ilustración dejo un modelo de la estructura para su
trabajo en casa.
FORMULO QUERELLA CRIMINAL
Excma. Cámara de Apelaciones:
, con el patrocinio letrado de ,
T° F° del C.P.A.C.F., constituyendo domicilio procesal en la calle
ciudad, y electrónico , me presento ante V.S. y digo:
I. OBJETO
Vengo a formular querella criminal en los términos de los
arts. 82, 83 y cdtes. del C.P.P.N. a fin que se investigue la comisión del delito
de por parte de:
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XXXXXXXXX, DNI XXXXXXXX, domiciliado en
XXXXXXXXXX, piso XX, XXX Tel. XXXXXX
Asimismo, esta querella se endereza contra toda otra
persona que pueda resultar penalmente responsable en calidad de coautor,
partícipe, instigador o encubridor de los hechos que relataré en el acápite
siguiente.
II.- ANTECEDENTES RELEVANTES
III.- HECHOS CONSTITUTIVOS DE DELITO
IV.- ENCUADRE TÍPICO DE LOS HECHOS
Del relato de los hechos queda demostrado, con total
claridad, que se encuentran reunidos todos los elementos típicos de la figura
….
……
VI. MEDIDAS DE PRUEBA SUGERIDAS
Con la finalidad de confirmar la comisión de las
hipótesis delictivas denunciadas, sugiere esta querella, como diligencias
tendientes al descubrimiento de la verdad, las siguientes:
1) Se requiera al Registro de la Propiedad Inmueble
informes
2) Se le reciba declaración testimonial a
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3) Se practique un registro domiciliario en el domicilio
………………..
4) Se incorporen el listado de llamadas entrantes y
salientes…..
VIII.- PETITORIO
En virtud de todo lo expuesto, solicito al Sr. Presidente
de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional
de esta ciudad que efectúe el sorteo de ley para desinsacular el Juzgado y la
Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción que llevarán adelante la
investigación.
Una vez radicada la querella ante el Juzgado designado,
solicito a V.S. que:
1) Me cite a ratificar el contenido de esta presentación,
ocasión en la cual aportaré los anexos documentales aquí reseñados.
2) Se corra vista fiscal para que requiera la instrucción
del sumario o, de resultar que V.S. decida delegarle la investigación, se remita la
causa a la fiscalía correspondiente para que allí se sustancie.
3) Me tenga por presentado, por parte querellante y por
constituido el domicilio indicado.
4) Se provea la prueba sugerida y oportunamente se
convoque al imputado a prestar declaración indagatoria disponiendo sus
respectivos procesamientos.
Proveer de conformidad,
SERÁ JUSTICIA.-
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