Lipedema: Fisiopatología, Diagnóstico y Tratamiento desde la Evidencia Clínica
Resumen
El lipedema es un trastorno crónico de la distribución del tejido adiposo que afecta casi exclusivamente al
sexo femenino. Se caracteriza por un acúmulo simétrico y desproporcionado de grasa en miembros
inferiores y, ocasionalmente, en miembros superiores, con preservación de manos y pies. Este síndrome
está asociado a dolor, fragilidad capilar, facilidad para los hematomas y deterioro progresivo de la calidad de
vida. Su infradiagnóstico es común, y con frecuencia es malinterpretado como obesidad o linfedema. A pesar
de la escasa inclusión oficial del lipedema en las clasificaciones de enfermedades, el creciente número de
estudios clínicos y revisiones sistemáticas lo reconocen como una condición relevante que requiere abordaje
multidisciplinar (1,2).
Definición y Epidemiología
El lipedema fue descrito por primera vez en 1940 por Allen y Hines como un síndrome caracterizado por
"piernas gruesas con edema ortostático" (3). Su prevalencia aún no se conoce con exactitud debido a la falta
de criterios diagnósticos estandarizados. Estudios realizados en Alemania estiman una incidencia en
mujeres del 11% (4). Afecta principalmente a mujeres en etapas hormonales clave como la pubertad,
embarazo o menopausia, lo que sugiere un vínculo con factores estrogénicos (5).
Fisiopatología
La etiopatogenia del lipedema no está completamente comprendida. Se proponen varios mecanismos:
disfunción del tejido adiposo con hipertrofia e hiperplasia adipocitaria, alteraciones microcirculatorias
linfáticas y venosas, fragilidad capilar, hipoxia tisular e inflamación crónica de bajo grado (6). Algunos
estudios han evidenciado un retardo en el vaciado linfático sin linfedema clínico (7). Otros investigadores
postulan una sobreexpresión del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) que contribuye a la
angiogénesis anómala y la hipoxia local (8).
Diagnóstico Clínico
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado en la historia y la exploración física. Las características
típicas incluyen dolor a la palpación, hematomas espontáneos, distribución simétrica de la grasa en piernas,
sin afectación de los pies, y escasa o nula respuesta a dietas convencionales (9). Existen cinco tipos clínicos
según la distribución del tejido afectado. Las herramientas complementarias como la linfocintigrafía o la
ecografía pueden ayudar a descartar otras patologías, pero no son diagnósticas por sí solas (10).
Diagnóstico Diferencial
Es esencial diferenciar el lipedema de otras condiciones como la obesidad, el linfedema, la insuficiencia
venosa crónica, las lipodistrofias y la enfermedad de Dercum. A diferencia del lipedema, el linfedema afecta
los pies, suele ser asimétrico y presenta fóvea al presionar (11). La obesidad es generalizada y responde a
dietas, mientras que el lipedema no lo hace en las áreas afectadas. Un error diagnóstico puede llevar a
tratamientos ineficaces y al deterioro psicosocial de la paciente (12).
Tratamiento Conservador
No existe una cura definitiva. El tratamiento conservador se basa en:
1. Compresión mediante medias específicas que ayudan a reducir molestias y ralentizar el progreso.
2. Drenaje linfático manual, aunque su eficacia varía y se reserva para casos con edema asociado.
3. Ejercicio físico regular, especialmente acuático, que mejora la movilidad sin sobrecarga articular.
4. Control nutricional, sin evidencia directa de reversión del lipedema, pero útil para evitar obesidad añadida
(13).
Abordaje del dolor y otras técnicas no quirúrgicas como ondas de choque, radiofrecuencia o láser, se han
utilizado con resultados variables. El enfoque debe ser individualizado, combinando terapias para mejorar los
síntomas físicos y psicológicos (14).
Tratamiento Quirúrgico
La liposucción asistida por chorro de agua o tumescente se ha convertido en la alternativa quirúrgica más
usada. La evidencia indica una reducción significativa del volumen y del dolor en pacientes seleccionadas,
con baja tasa de complicaciones (15). Sin embargo, no sustituye las medidas conservadoras ni debe
indicarse en fases iniciales. Requiere seguimiento multidisciplinar prolongado (16).
Impacto Psicosocial
El lipedema no solo afecta la movilidad o la estética, sino también el bienestar psicológico. Estudios han
identificado mayor prevalencia de ansiedad, depresión y trastornos de imagen corporal entre las afectadas
(17). La falta de diagnóstico contribuye al estigma y la frustración. Por ello, se promueve un abordaje
centrado en la persona, incluyendo apoyo emocional y participación en grupos de pacientes (18).
Controversias y Reconocimiento Clínico
La Organización Mundial de la Salud aún no reconoce al lipedema como enfermedad independiente en la
clasificación ICD-10, aunque ha sido incluida en propuestas para el ICD-11 bajo las patologías del tejido
graso (1). Las asociaciones de pacientes y expertos reclaman este reconocimiento para promover una mejor
financiación de tratamientos e investigación.
Conclusiones
El lipedema es una enfermedad subestimada con impacto multisistémico. Su correcto diagnóstico y
tratamiento requieren concienciación profesional, investigación y abordaje integral. Reconocer su existencia
mejora no solo los resultados clínicos, sino también la calidad de vida de las pacientes.
Referencias (formato Vancouver):
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[Link]
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