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SUELO

El suelo es una capa delgada compuesta por minerales, materia orgánica, agua y aire, que se forma lentamente a través de la descomposición de rocas y la actividad de microorganismos. Su fertilidad depende de la presencia de nutrientes esenciales y de un equilibrio adecuado entre sus componentes, mientras que su erosión y contaminación son amenazas significativas que requieren prácticas de conservación. La gestión sostenible del suelo es crucial para mantener su productividad y prevenir su degradación.

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SUELO

El suelo es una capa delgada compuesta por minerales, materia orgánica, agua y aire, que se forma lentamente a través de la descomposición de rocas y la actividad de microorganismos. Su fertilidad depende de la presencia de nutrientes esenciales y de un equilibrio adecuado entre sus componentes, mientras que su erosión y contaminación son amenazas significativas que requieren prácticas de conservación. La gestión sostenible del suelo es crucial para mantener su productividad y prevenir su degradación.

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 ¿Qué es?

 ¿Cómo se forma?
 ¿Cuáles son sus características?
 La fertilidad
 La erosión y la contaminación
 ¿Qué debemos hacer para conservarlo?

EL SUELO

¿Qué es?

El suelo está compuesto por minerales, materia orgánica, diminutos organismos vegetales y animales, aire y agua. Es
una capa delgada que se ha formado muy lentamente, a través de los siglos, con la desintegración de las rocas
superficiales por la acción del agua, los cambios de temperatura y el viento. Los plantas y animales que crecen y
mueren dentro y sobre el suelo son descompuestos por los microorganismos, transformados en materia orgánica y
mezclados con el suelo.

 Los minerales provienen de la roca madre, que se deshace lentamente. También pueden ser aportados por el
viento y el agua, que los arrastran desde otras zonas erosionadas.
 La materia orgánica es el producto de la descomposición de vegetales y animales muertos. Puede almacenar
gran cantidad de agua y es rica en minerales.
 Los microorganismos o pequeños organismos son de dos tipos: los que despedazan la materia orgánica
(insectos y lombrices) y los que la descomponen liberando los nutrientes (hongos, bacterias). Viven dentro del
suelo y, además de intervenir para que la materia orgánica sea nuevamente utilizada por las plantas, ayudan a
pulverizar las rocas. Lombrices e insectos forman poros que permiten la aireación, el almacenaje del agua y el
crecimiento de las raíces.
 Agua y aire ocupan los poros, espacios entre las partículas de suelo que se producen por las irregularidades de
su forma y tamaño. La distribución y tamaño de los poros es importante. Una excesiva cantidad de poros
pequeños origina suelos compactos, pesados, húmedos y un pobre crecimiento de las raíces. Demasiados poros
grandes forman suelos sueltos que se secan rápidamente. Cuando más pequeño es el poro, más difícil es para la
planta absorber agua de él.
Los organismos del suelo y las plantas necesitan agua para vivir. Las plantas la utilizan para mantener sus
tejidos, transportar nutrientes y realizar la respiración y nutrición. El agua del suelo es absorbida por las raíces
y utilizada en el proceso de fotosíntesis. La disolución de minerales y materia orgánica en el agua facilita que
sean captados por las plantas.
Cuando el agua del suelo escasea, se detiene el crecimiento de las plantas, que llegan a marchitarse y morir. Un
exceso de agua desplaza el aire del suelo. Este es importante porque aporta oxígeno para la respiración de las
raíces. Además es la fuente del nitrógeno que transforman las bacterias, haciéndolo aprovechable por las
plantas.

En el suelo se multiplican miles de formas de vida, la mayoría invisibles para nuestros ojos. Una hectárea de tierra
fértil puede contener más de 300 millones de pequeños invertebrados: insectos, arañas, lombrices y otros animales
diminutos. La tierra que cabe en una cuchara puede encerrar un millón de bacterias, además de cientos de miles de
células de levaduras y pequeños hongos.
Todos las sustancias que forman el suelo son importantes por sí mismas, pero lo fundamental es el equilibrio adecuado
entre los diferentes constituyentes.
La materia orgánica y los microorganismos aportan y liberan los nutrientes y unen las partículas minerales entre sí. De
esta manera, crean las condiciones para que las plantas respiren, absorban agua y nutrientes y desarrollen sus raíces.
Lombrices, bacterias y hongos también producen humus, que es una forma estable de materia orgánica. El humus
retiene agua y nutrientes y ayuda a prevenir la erosión.
En resumen, el manejo sostenible del suelo debe estimular la actividad de los microorganismos, manteniendo o
aportando una cantidad adecuada de materia orgánica.

¿Cómo se forma?

Etapas de formación de un suelo


La formación del suelo es un proceso muy lento: se precisan cientos de años para que el suelo alcance el espesor
mínimo necesario para la mayoría de los cultivos.

 Al principio, los cambios de temperatura y el agua comienzan a romper las rocas: el calor del sol las agrieta, el
agua se filtra entre las grietas y con el frío de la noche se congela. Sabemos que el hielo ocupa más lugar que el
agua, y esto hace que las rocas reciban más presión y se quiebren. Poco a poco se pulverizan y son arrastradas
por las lluvias y el viento. Cuando la superficie es en pendiente, este sedimento se deposita en las zonas bajas.
 Luego aparecen las pequeñas plantas y musgos que crecen metiendo sus raíces entre las grietas. Cuando
mueren y se pudren incorporan al suelo materia orgánica que es algo ácida y ayuda a corroer las piedras.
 Se multiplican los pequeños organismos (lombrices, insectos, hongos, bacterias) que despedazan y transforman
la vegetación y los animales que mueren, recuperando minerales que enriquecen el suelo. Este suelo, así
enriquecido, tiene mejor estructura y mayor porosidad. Permite que crezcan plantas más grandes, que producen
sombra y dan protección y alimento a una variedad mayor aún de plantas y animales.

¿Cuáles son sus características?

Las características de cada suelo dependen de varios factores. Los más importantes son el tipo de roca que los originó,
su antigüedad, el relieve, el clima, la vegetación y los animales que viven en él, además de las modificaciones causadas
por la actividad humana.

 El tamaño de las partículas minerales que forman el suelo determina sus propiedades físicas: textura,
estructura, capacidad de drenaje del agua, aireación.
Los gránulos son más grandes en los suelos arenosos. Estos son sueltos y se trabajan con facilidad, pero los
surcos se desmoronan y el agua se infiltra rápidamente. Tienen pocas reservas de nutrientes aprovechables por
las plantas.
Los suelos limosos tienen gránulos de tamaño intermedio, son pesados y con pocos nutrientes.
Los suelos arcillosos están formados por partículas muy pequeñas. Son pesados, no drenan ni se desecan
fácilmente y contienen buenas reserva de nutrientes. Al secarse se endurecen y forman terrones. Son fértiles,
pero difíciles de trabajar cuando están muy secos.

Los suelos francos son mezclas de arena, limo y arcilla. Son fértiles y al secarse forman pequeños terrones que
se deshacen. Un suelo con una composición equilibrada de cada mineral es un suelo agrícola fácil de trabajar y
con buenas reservas de nutrientes. Mantiene la humedad a pesar de drenar libremente.
Cuando los poros entre las partículas de suelo son muy pequeños, se favorece la retención de agua y el
encharcamiento. La presencia de materia orgánica permite que el agua se impregne e infiltre lentamente,
logrando así que las raíces la aprovechen mejor. A su vez, la presencia de materia orgánica permite limitar la
pérdida de nutrientes y facilita que sean captados por las plantas.

Los suelos no tienen una estructura uniforme: están constituidos por capas que se diferencian por el tamaño y
composición de las partículas. La capa superficial es más compacta, se seca con rapidez y está poblada por
pocos organismos, especialmente lombrices. Por debajo de ella, está el humus, donde se acumulan
microorganismos y nutrientes.

o Las propiedades químicas del suelo dependen de la proporción de los distintos minerales y sustancias
orgánicas que lo componen. El contenido de nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio debe ser
abundante y equilibrado. La materia orgánica siempre contiene carbono, oxígeno e hidrógeno, además
de otros elementos. Al despedazar y descomponer las plantas y animales muertos, los
microorganismos liberan los nutrientes permitiendo que puedan ser utilizados nuevamente.

Las propiedades físicas y químicas del suelo, unidas a los factores climáticos, determinan los vegetales y
animales que pueden desarrollarse y la forma en que se debe cultivar la tierra.

La fertilidad

Sabemos que para crecer las plantas precisan agua y determinados minerales. Los absorben del suelo por
medio de sus raíces. Un suelo es fértil cuando tiene los nutrientes necesarios, es decir, las sustancias
indispensables para que las plantas se desarrollen bien.
Las plantas consiguen del aire y del agua algunos elementos que necesitan, como el carbono, el hidrógeno y el
oxígeno. Otros nutrientes esenciales están en el suelo: aquellos que los vegetales requieren en grandes
cantidades se llaman nutrientes principales. Son el nitrógeno, el fósforo, el potasio, el calcio y el magnesio.
Proceden de las rocas que dieron origen al suelo y de la materia orgánica descompuesta por los
microorganismos. Los nutrientes deben estar siempre presentes en las cantidades y proporciones adecuadas.

Un suelo es fértil cuando:

o su consistencia y profundidad permiten un buen desarrollo y fijación de las raíces.


o contiene los nutrientes que la vegetación necesita.
o es capaz de absorber y retener el agua, conservándola disponible para que las plantas la utilicen.
o está suficientemente aireado.
o no contiene sustancias tóxicas.

Los suelos naturalmente cubiertos de vegetación conservan su fertilidad. Un ejemplo es el bosque: las raíces de
los árboles sujetan la tierra, el follaje de las copas suaviza el impacto de la lluvia y la fuerza del viento. Las
hojas secas que caen (hojarasca), junto con los animales muertos y sus excrementos, se pudren y son
descompuestas por los microorganismos, formando humus. El humus es un abono orgánico que enriquece el
suelo, aumenta la porosidad superficial, absorbe el agua lentamente y la retiene. Así, el suelo permanece
húmedo por más tiempo, el agua no se escurre por su superficie y no se produce arrastre de tierra.
La sombra de los árboles permite el desarrollo de otras especies vegetales que no pueden crecer a pleno sol,
como los helechos, orquídeas, musgos y líquenes. Diversos insectos y pájaros se alimentan de sus frutos y
ayudan a la multiplicación de las plantas colaborando en la polinización de las flores y en la diseminación de
las semillas.
También protegen el suelo las praderas de pastos bajos y tupidos: las gotas de lluvia y los vientos llegan al
suelo a través de las hojas que atenúan su impacto y la tierra se mantiene entre sus raíces entrelazadas. El suelo
es rico en humus debido al constante aporte de materia orgánica.

Los terrenos cultivados gastan lentamente sus nutrientes y están más expuestos a la pérdida de suelo. El suelo
arado opone menos resistencia a ser arrastrado por el agua y el viento. La erosión se intensifica en terrenos en
pendiente y no protegidos por cortinas rompevientos y setos vivos, formados por árboles y arbustos.
Además, el producto de la cosecha se usa como alimento o como materia prima para algunas industrias y no
regresa al suelo para enriquecerlo. Si no actuamos para reponer la fertilidad perdida, después de varios años de
cultivo continuo la tierra se agota. Por eso debemos cuidar el suelo que cultivamos, incorporando abono y
materia orgánica.
Si queremos sostener nuestro productividad, base de nuestro desarrollo, debemos proteger el suelo. Su
degradación tiene numerosas causas, pero las que agotan rápidamente la tierra son la erosión, la
contaminación, la sobreexplotación de los pastos y la destrucción de los bosques.

La erosión

El suelo que utilizamos para la agricultura es una capa delgada que descansa sobre una base de rocas. Esta capa
necesitó muchos siglos para formarse, pero puede ser destruida en pocos años si no se la usa con cuidado. Los
suelos que se originan a partir de la roca madre crecen un centímetro en un período que puede durar varios
cientos de años. Sin embargo, los terrenos pueden degradarse con rapidez, volviéndose estériles.
Además, sólo el 12% de la superficie de la tierra es fácilmente cultivable. Son más abundantes las zonas
difíciles de trabajar. Los obstáculos posibles son varios: sequía por falta de lluvia, temperaturas muy bajas,
suelos no fértiles por carencia de nutrientes minerales o por contener exceso de sal, terrenos siempre cubiertos
de nieve o hielo o con pendiente muy acentuada.
Varios peligros amenazan el suelo: la pérdida de fertilidad, la contaminación y la desaparición del suelo mismo
debido a la erosión. Muchas veces la pérdida de fertilidad o la contaminación acaban con la vegetación y el
suelo desprotegido se erosiona rápidamente. Así, estos efectos se producen en la misma zona, uno después de
otro.

La pérdida de fertilidad y la contaminación se deben a cambios en la composición del suelo. Sabemos que
para crecer la vegetación necesita nutrientes de los que se alimenta. Y que existen sustancias que son tóxicas
para las plantas, que actúan como verdaderos venenos.

o Las plantas absorben por las raíces determinados elementos, imprescindibles para su desarrollo,
especialmente nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio y calcio. Estos minerales se reducen con los
cultivos. Si no son reemplazados con el agregado de abono y materia orgánica, la fertilidad del suelo
disminuye hasta agotarse.
o La contaminación es otra forma de deterioro del suelo debida a sustancias químicas dañinas para la
vegetación, los animales o para la salud humana. Puede estar causada por el agua de riego contaminada
por letrinas y pozos negros o por desechos mineros o industriales. También contaminan ciertos
insecticidas y herbicidas, que destruyen especies no nocivas e incluso perjudican la salud de las
personas.

Se llama erosión al desgaste, arrastre y pérdida de partículas de suelo. Se produce por acción del agua y del
viento sobre zonas no protegidas:

o Las gotas de lluvia caen con fuerza sobre el suelo deshaciendo progresivamente su estructura. El agua,
al escurrirse, quita partículas y nutrientes al suelo y los transporta a las zonas bajas. Los arroyos y ríos
arrancan la tierra de las riberas. El material arrastrado se sedimenta y rellena cauces y embalses,
aumentando la probabilidad de inundaciones.
o El viento también arrastra partículas de tierra fértil, especialmente cuando está recién removida o en
los períodos de sequía, produciendo en algunos lugares verdaderas tormentas de polvo.

El suelo se mantiene debido a la capa de vegetación que lo cubre. Las hojas atenúan el impacto de la lluvia, del
calor del sol y de los vientos fuertes sobre el suelo y las raíces ayudan a sostenerlo. El follaje que cae forma
una capa de protección, y contribuye a la formación del humus.
Al disminuir la vegetación, disminuye el aporte de materia orgánica y la densidad de las raíces que ayudan a
sujetar el suelo. Desciende la actividad de los microorganismos y el suelo pierde fertilidad. Asimismo, pierde
porosidad y estructura, haciéndose más erosionable.
En resumen, cuando el suelo se empobrece y se reduce la vegetación que crece en él y ayuda a fijarlo, aumenta
la erosión causada por la lluvia y el viento.
Otras causas que aceleran la erosión son la destrucción de los bosques, la labranza inapropiada y el pisoteo
excesivo del ganado sobre un suelo limitado (sobrepastoreo).
El arrastre de la capa fértil es mayor con las lluvias intensas y en las laderas no protegidas. El agua no alcanza
a infiltrarse y fluye por la superficie cargada de partículas de tierra. Luego se concentra en chorros que cavan
surcos de pocos centímetros de profundidad, en los que el líquido corre a mayor velocidad. En esta etapa la
erosión ya causa graves daños, pero puede ser detenida con barreras de piedras, cultivando en andenes
perpendiculares a la pendiente, sembrando pastos que cubran el suelo y construyendo zanjas de escurrimiento.
Si no se toman medidas adecuadas, los regueros se unen, aumenta su caudal y cavan barrancos que se
desmoronan. La tierra es arrastrada y se forman socavones o cárcavas. La situación es muy grave y no sólo hay
que detener el agua en la parte superior, sino que es necesario proteger el suelo que todavía queda en los
bordes del barranco, sembrando hierbas, arbustos y árboles para que sujeten el terreno con sus raíces.
Cuando la erosión avanza, el terreno queda surcado por cárcavas y desaparece la capa fértil. En las zonas bajas
aumentan las inundaciones. La tierra transportada es lavada de sus nutrientes y mezclada con pequeñas piedras.
Este sedimento recubre con una capa estéril las tierras de los valles, perjudicando los cultivos.

¿Qué debemos hacer para conservar el suelo y mantener su fertilidad?

La cantidad de tierra que disponemos para cultivar es escasa y debe ser usada cuidadosamente y aplicando
medidas de conservación apropiadas.
Un adecuado manejo del suelo ayuda a mantenerlo, restaurarlo y a mejorar su calidad. Para asegurarnos buenas
cosechas durante muchos años, es importante que sepamos qué es y cómo se produce la erosión. Además,
debemos conocer y utilizar técnicas de cultivo que eviten la pérdida de suelo y conserven su fertilidad.
Los métodos usados para prevenir la erosión ayudan a sujetar el suelo, reduciendo el impacto del agua y del
viento para evitar que lo arrastre. La pérdida de la fertilidad se combate reponiendo en el suelo los nutrientes y
la materia orgánica que los cultivos y la misma erosión se llevan.
La pérdida de suelo es más intensa en zonas en pendiente porque en ellas el agua corre con más fuerza.
Para impedir que el agua y el viento se lleven partículas de tierra, podemos usar algunas técnicas que son muy
eficaces a pesar de su sencillez. Se trata de prácticas para conservar el suelo y el agua.

o Cuando cultivamos suelos de laderas, hay que realizar las operaciones de cultivo en sentido
perpendicular a la pendiente o en curvas de nivel. De esta manera, cada surco actúa como una barrera
que frena el movimiento del agua. Al disminuir la escorrentía superficial, la capa fértil no es
arrastrada. Además, lograremos un mayor aprovechamiento del agua que aumenta su penetración al
correr más lentamente.
o La cobertura vegetal (pastos tupidos, residuos de cosecha), además de enriquecer el suelo, ayuda a
protegerlo contra la erosión, especialmente en la época de lluvias. En la época de sequía, evita que el
suelo se reseque, al disminuir la pérdida de agua por evaporación. Es posible sembrar cultivos de
cobertura entre un ciclo agrícola y otro.
Asimismo, la utilización del rastrojo como cobertura ayuda a controlar las malezas y aumenta la
materia orgánica y la fertilidad.
o Para defender al suelo de la erosión provocada por el viento y la lluvia es necesario usar barreras.
Pueden ser barreras vivas, formadas por franjas de árboles y arbustos de hojas perennes y crecimiento
denso, transversales a la dirección del viento y a la pendiente del terreno. También es útil construir
barreras hechas con piedras para evitar que el agua se escurra rápidamente y arrastre partículas de
suelo. La tierra retenida se acumula y es excelente para agregarla a los cultivos.
o Las zanjas y acequias permiten capturar el agua de escorrentía, que puede ser acumulada allí (surcos
de infiltración), o puede ser llevada fuera del terreno (zanjas de drenaje y canales de desviación) hacia
tanques para almacenarla.
o Las terrazas o andenes: hay terrenos de pendiente muy acentuada, y en ellos la construcción de
terrazas ayuda a que el agua se absorba, evitando que arrastre el suelo y lo erosione. Además se
obtienen superficies planas y más profundas, lo que permite sembrar diversos cultivos. Pueden
construirse pequeñas terrazas individuales y circulares, en las que se planta, generalmente, un frutal.
o La labranza mínima limita la roturación del suelo a los surcos donde se va a sembrar. El resto del
terreno queda sin tocar. Este tipo de labranza permite mantener la estructura del suelo, disminuyendo
el arrastre ocasionado por la lluvia y el viento.
o El control de cárcavas: las cárcavas son zanjas causadas por el agua, que socava el suelo y se lo lleva.
Dificultan la agricultura y tienden a agrandarse, aumentando la erosión y los desmoronamientos de
tierra. Para controlarlas, hay que detener el flujo de agua que las forma. Después hay que intentar su
recuperación, construyendo muros de piedras dentro de la cárcava para que se acumule tierra. También
se pueden sembrar barreras vivas, por ejemplo, pastos. Para fijar sus bordes, se plantan árboles.
o Es importante evitar el sobrepastoreo. Cuando se concentra el ganado, el pisoteo constante compacta
el suelo. Al alimentarse selectivamente de los pastos que prefieren, estos desaparecen poco a poco.

La conservación de la fertilidad se consigue reponiendo en el suelo los nutrientes y la materia orgánica que los
cultivos y la erosión se llevan.

o Prácticas que ayudan a conservar la fertilidad son la rotación de cultivos y los cultivos asociados.

Rotar los cultivos es sembrar diferentes cultivos en un mismo terreno, durante años sucesivos. Cada
especie utiliza con mayor intensidad nutrientes diversos y sus raíces llegan a distinta profundidad. Así,
mientras un cultivo utiliza ciertos nutrientes, se están regenerando los nutrientes que tomó la cosecha
anterior. Esta rotación ayuda también a disminuir las plagas, ya que al año siguiente no encuentran los
vegetales que atacan específicamente.
La asociación de cultivos es la siembra de diferentes especies vegetales en un mismo año.

Ejemplo: Si se siembra maíz, frijol y calabaza:

 Cada cultivo absorbe los nutrientes que necesita sin competir con los otros.
 El maíz sirve de apoyo para que trepe el frijol.
 El frijol, que es una leguminosa, fija el nitrógeno, enriqueciendo el suelo.
 La calabaza da sombra al suelo, conserva la humedad y evita que crezcan las hierbas.

o Reposición de materia orgánica. Esta reposición puede ser natural, cuando se deja descansar el suelo y
se espera que crezca nuevamente la vegetación. Pero también es posible enriquecerlo usando
composte, agregando estiércol de los animales o enterrando los restos de las cosechas. Otra posibilidad
es usar abonos verdes, como el chocho o tarwi, cultivos que no se recogerán porque sirven para nutrir
los suelos. Se entierran en la época de floración, que es cuando acumulan la mayor cantidad de
nutrientes.
La materia orgánica del suelo no sólo lo enriquece de nutrientes, también lo hacen más esponjoso, lo
que permite que retenga la humedad y esté mejor aireado.
o Plantación de leguminosas: algunas plantas como el frijol, el garbanzo, las habas, la alfalfa, el trébol,
la soya y las acacias tienen en sus raíces nódulos con bacterias que toman el nitrógeno del aire y lo
fijan en el suelo. De esta manera, el nitrógeno es utilizado como nutriente por otras especies.
o Los fertilizantes minerales pueden ser usados pero siempre con moderación y precaución al aplicarlos.
Es necesario conocer previamente qué mineral falta en el suelo y agregarlo en las proporciones
necesarias para las plantas que deseamos cultivar. Si se usan en exceso pueden dañar los cultivos y
matar a los microorganismos del suelo.

Debemos recordar que son compuestos químicos que tienen los nutrientes necesarios para las plantas,
pero no mejoran la calidad del suelo porque no contienen materia orgánica, como los abonos verdes, el
composte y el estiércol.

Cuando la erosión es muy avanzada es necesario encontrar soluciones que abarquen la cuenca en su totalidad.
El agua debe ser detenida en las zonas donde cae, porque la pendiente contribuye a que aumente su fuerza y
velocidad y destruya las obras de protección.

FICHA DE ACTIVIDADES

Tema: erosión y pérdida de fertilidad del suelo

OBJETIVOS

o Reconocer sobre el terreno las zonas erosionadas.


o Identificar sus posibles causas.
o Observar si las labores agrícolas se realizan con métodos que protejan al suelo.
o Si se utilizan técnicas inadecuadas, saber si es por falta de información del daño que se
produce, desconocimiento de formas de manejo sostenible de los recursos o por falta de
coordinación entre los miembros la comunidad.
o Conocer técnicas apropiadas para contener la erosión y aumentar la fertilidad del suelo de
la comunidad.
o Aprender a implementar las prácticas de uso sostenible de los recursos naturales.

ACTIVIDADES

o Recorrer el entorno, deteniéndose en las zonas en las que se evidencian signos de erosión.
o Hacer una lista de las causas que la provocan.
o Preguntar a las personas mayores de la comunidad sobre las variaciones que han
experimentado el terreno y el rendimiento de los cultivos en los últimos años.
o Investigar cómo se cultiva en la comunidad. ¿los surcos para la siembra se trazan en la
dirección de la pendiente o en curvas de nivel? ¿se hacen surcos de infiltración? ¿se usan
abonos verdes, composte, estiércol, abonos minerales? ¿se rotan o asocian los cultivos?
¿cómo se controlan las plagas?
o Comprobar si existen obras para proteger el suelo de la erosión y cuáles son los resultados
obtenidos.
o Averiguar si existen en las cercanías comunidades que usen formas de cultivo sostenibles. Si
es así, realizar una visita para conocer la experiencia.
o Reflexionar sobre la forma más adecuada de transmitir a los agricultores los conocimientos
adquiridos.

EVALUACION

Contestar a las siguientes preguntas:

o ¿Cómo se forma el suelo? ¿Cómo está compuesto? ¿Cuáles son las características de cada
tipo de suelo?
o Mencione los nutrientes que necesitan las plantas.
o ¿Cuál es el proceso natural que mantiene la fertilidad del suelo?
o ¿Qué es el humus, cómo se forma y por qué los suelos ricos en humus son buenos para las
plantas?
o ¿Cuáles son las características de una buena tierra para cultivar? ¿Por qué los terrenos
cultivados pueden perder lentamente los nutrientes y agotarse?
o ¿Qué produce la erosión? ¿Con qué consecuencias?
o ¿Por qué los árboles, arbustos y pastos protegen el suelo?.
o ¿Cuales hábitos de cultivo son inadecuados porque aumentan la erosión y agotan la
fertilidad del suelo?
o ¿Cuáles son las prácticas agrícolas en las que se basa el desarrollo sostenible? Describa las
formas de cultivo más convenientes para evitar que el suelo se erosione y pierda nutrientes.
o ¿Qué es la contaminación del suelo? ¿De qué forma se produce? ¿Los fertilizantes químicos
y los plaguicidas mal utilizados pueden contaminar el suelo?
o ¿Cuales son las ventajas de reponer la materia orgánica mediante el uso de abonos verdes,
composte, plantación de leguminosas?

PARA REFLEXIONAR - EL SUELO

o La tierra fértil que disfrutamos se formó durante miles de años de sol abrasador,
vientos, lluvias y heladas. Durante siglos, los microorganismos transformaron los restos
de vegetales y animales en nutrientes y los mezclaron con partículas de roca madre
para formar el terreno que hoy cultivamos. Para crear un centímetro de suelo se
necesitan cientos de años. Pero se puede perder en poco tiempo si no lo protegemos de
la erosión.
o La población de nuestro planeta aumenta con rapidez y es necesario producir más
alimentos. Pero cada año se pierden 13 millones de hectáreas de tierra de cultivo. Se
talan y queman bosques, la lluvia y el viento arrastran la tierra de las laderas no
protegidas, los ríos están contaminados con los desechos de las minas e industrias y su
agua no sirve para el riego, plaguicidas y pesticidas usados sin control matan aves y
animales silvestres.
o Todos debemos conocer qué sucede en nuestra región y qué podemos hacer para evitar
la degradación del suelo. Sabemos que el suelo se mantiene si está cubierto de
vegetación: pastos y bosques sirven para enriquecerlo y para fijarlo. La labranza afloja
la capa de tierra fértil y aumenta el peligro de arrastre por las lluvias y los fuertes
vientos. Grandes amenazas como la erosión, desertización, inundaciones y salinización,
hacen imprescindible un correcto manejo de los recursos naturales.

POSIBLES SOLUCIONES:

o Para controlar la acción erosiva del viento y la lluvia, es necesario restaurar la cubierta
vegetal.
o El arrastre de tierra debido a las escorrentías se puede frenar mediante barreras de
piedras y zanjas de escurrimento. El agua acumulada servirá para la estación seca.
o Las laderas son las zonas más expuestas: en ellas debemos arar en curvas de nivel,
construir andenes y terrazas, plantar barreras rompevientos de árboles y setos de
arbustos.
o Los fertilizantes químicos deben usarse con cuidado, para no perturbar los procesos
biológicos. Existen otros recursos: abonos verdes, siembra de leguminosas, rotación de
cultivos, el uso de abono animal y la producción de composte.
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