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LIGEIA (Versión Final)

El relato 'Ligeia', adaptado por Gerónimo Peña Castro, narra la historia de Ulfred, quien visita la tumba de su esposa Ligeia después de diez años. A través de sus recuerdos, se revela su profundo amor y la conexión mística que compartieron, mientras se entrelazan momentos de melancolía y nostalgia. La narrativa explora temas de amor, pérdida y la búsqueda de la memoria en un contexto gótico.
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LIGEIA (Versión Final)

El relato 'Ligeia', adaptado por Gerónimo Peña Castro, narra la historia de Ulfred, quien visita la tumba de su esposa Ligeia después de diez años. A través de sus recuerdos, se revela su profundo amor y la conexión mística que compartieron, mientras se entrelazan momentos de melancolía y nostalgia. La narrativa explora temas de amor, pérdida y la búsqueda de la memoria en un contexto gótico.
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LIGEIA

Escrito por

Gerónimo Peña Castro

Adaptado de "Ligeia"
Por Edgar Allan Poe

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1 EXT. CEMENTERIO - DIA (1860) 1
Es un soleado día de primavera, se oye el CANTO de las AVES
mientras recorremos las filas de tumbas cubiertas de musgo y
líquenes. Todas son anteriores a 1860.
Nos detenemos frente a una fila de tumbas de las que resalta
una con forma de pedestal griego extremadamente ornamentado
cubierto de varios años de maleza. Sobre el pedestal está
esculpido un busto femenino de estilo clásico, las facciones
de la figura parecen germanas y dan un aire de extrañeza a la
escultura.

Es una mujer de cabello largo y rizado con una impecable


frente alta; tiene cejas amplias y prominentes en una
expresión serena; una nariz suave, sutilmente aguileña;
labios curvos y voluptuosos acompañados por unos juguetones
hoyuelos. Dos rocas negras yacen en las cuencas de ojos más
grandes de lo común cuya expresión resulta insondable.
Oímos el CRUJIR del PASTO bajo las pisadas de alguien
acercándose.
Es ULFRED (40 años), un hombre alto y delgado, vestido como
Edgar Allan Poe, que camina tranquilamente entre las filas
con un ramo de margaritas entre sus manos. Lleva un moño azul
oscuro alrededor de su cuello. No vemos su rostro.
Ulfred para frente a la tumba de mármol y se inclina para
colocar las flores al pie de esta, pero se detiene. Ulfred
pone el ramo a un lado en el suelo y se pone en cuclillas
frente a la tumba.
Sin prisa Ulfred saca una pequeña navaja de su bolsillo y
empieza a arrancar la maleza y los líquenes delicadamente.
Después limpia la cornisa en la que reposa el busto y quita
la mugre del nombre tallado en el friso: "LIGEIA".
Una vez acabada su tarea, Ulfred toma el ramo y lo pone
cuidadosamente contra la base del pedestal. Mientras se
levanta cruza una mirada profunda con el busto.
Es la primera vez que vemos su rostro. Es un hombre pálido,
de nariz romana y mejillas demacradas; el cabello negro y
ondulado, peinado desprolijamente con pomada, brilla
tristemente a excepción de las frondosas patillas; sobre los
labios reposa un modesto bigote inglés y los profundos ojos
azules rodeados por ojeras brillan con un fuego interior.
Mientras la mirada de Ulfred se torna en la dulce sonrisa de
un soñador, vemos asomarse de detrás de su cabeza a una
MUJER(30 años) cubierta de pies a cabeza por un vestido de
luto victoriano, su rostro cubierto por un velo.
2.

La mujer ha estado viendo todo este tiempo de manera poco


sutil, y cuando Ulfred se da cuenta y gira a verla esta
aparta la mirada con pena.
MUJER
Disculpe.
Ulfred se pone de pie y arregla su ropa.
ULFRED
(Formalmente)
No es necesario.
Ulfred nota que la mujer esta de pie frente a una tumba sobre
la que reposa un ramo de margaritas idéntico al suyo, en esta
lee: "Aquí yace: Jephson Openshaw 1827 - 1859 Fiel esposo y
amado padre. Hasta que nos volvamos a ver."
ULFRED (CONT'D)
Mis condolencias.
La mujer aparta la mirada y voltea un poco, casi dándole la
espalda a Ulfred. Se lleva una mano enguantada a la boca por
debajo del velo como tratando de contener repentinas
lagrimas.
ULFRED (CONT'D)
Por favor, perdóneme.
MUJER
(con voz quebrada)
No, no...
(Recomponiéndose)
Esta bien.
Ulfred asiente y se queda en silencio por unos momentos.
ULFRED
(Mirando el pedestal)
Es mi esposa. Es la primera vez que
la visito en... casi 10 años, creo.
Señor, como pasa el tiempo...
La mujer gira y observa el pedestal por un momento.
MUJER
¿Solo el nombre?
ULFRED
(Riendo)
Nunca supe su apellido y ella nunca
quiso que indagase sobre ese
asunto, pero estoy seguro de que la
oí hablar de su familia.
(MORE)
3.
ULFRED (CONT'D)
Quizás no insistí en el tema porque
quería de alguna forma mostrarle mi
devoción.
La mujer sonríe tiernamente a través de su velo.
MUJER
Suena a que de verdad la amaba.
ULFRED
(Asintiendo solemne)
Mucho.
MUJER
¿Cómo la conoció?
Ulfred se queda en silencio por un momento y luego alza la
cabeza para ver el cielo.
ULFRED
Sabe, no puedo recordarlo, no
realmente. Mis memorias de esos
días son como el amor, borrosas,
pero intensas. No obstante, creo
haberla conocido y visto, las más
de las veces, en una vasta, ruinosa
ciudad cerca del Rin.
CORTE A:

2 EXT. PRIORATO EN RUINAS - TARDE (1842) 2


La luz anaranjada del atardecer baña las grises ruinas de un
priorato al borde de un risco, solo se oye el ruido de las
HOJAS DE LOS ARBOLES bailando con la brisa.
Ulfred (22 años), vestido como un joven de 1840, mira el
atardecer con la cabeza alzada al cielo. Empieza a caminar
cautelosamente entre las ruinas, atento en espera de algo,
una suave sonrisa en sus rojizas mejillas y rostro lampiño.
Entonces Ulfred pisa una rama y salta sobresaltado. Ligeia
(25 años) (O. S.) se ríe oculta en algún lugar de las ruinas.
Su voz es aterciopelada y seductora, como el ronroneo de un
gato.
ULFRED
(Refunfuñando)
Muy gracioso.
¿Con que jugamos esta vez?
Ligeia responde desde una dirección diferente.
4.

LIGEIA (O.S.)
(Juguetona)
Hmm... ¿Recuerdas esa cita de
Glanvill que tanto me gusta?
ULFRED
Por supuesto, la repites todo el
tiempo.
Ulfred inconspicuamente camina hacia el lugar de donde
proviene el sonido, pero cuando Ligeia responde el sonido
viene de la dirección opuesta.
LIGEIA (O.S.)
Bien, entonces no te molestara
empezar.
ULFRED
¿Qué?
Nadie responde, Ulfred es otra vez acompañado solo por el
bailar de las HOJAS con la brisa. Ulfred suspira frustrado y
comienza a rondar con cautela mientras recita.
ULFRED (CONT'D)
"Y allí reside la voluntad, que no
muere."
Ulfred corre a zancadas y se recuesta de espaldas contra un
muro destruido mientras oye a Ligeia responder.
LIGEIA (O.S.)
"¿Quién conoce los misterios de la
voluntad, con su vigor?"
Lentamente, como un depredador, Ulfred se asoma por el borde
del muro de piedra para encontrar que no hay nadie allí. Se
reincorpora a una posición más elegante y otra vez comienza a
deambular, esta vez con la mirada atenta.
ULFRED
(Tratando de recordar)
"Porque...
Porque Dios no es más que una gran
voluntad que impregna todas las
cosas por la naturaleza de su
intención."
Ulfred espera la respuesta de Ligeia, pero los segundos pasan
en silencio.
LIGEIA (O.S.)
Adelante. Termínala.
5.

Ulfred da la vuelta hacia la dirección de la que viene su


voz.
ULFRED
¿Qué?

LIGEIA (O.S.)
(Desde un lugar distinto,
riendo)
¡Termínala!
Ulfred gruñe frustrado y otra vez comienza a deambular.
ULFRED (22)
"El hombre no se entrega a los
ángeles ni a la muerte por
completo, salvo por la perdida de
su débil voluntad."
LIGEIA (O.S.)
(Corrigiendo)
¡Salvo por la flaqueza de su débil
voluntad!
Ulfred para en seco, la voz de Ligeia viene directamente de
detrás del muro a su lado. Rápidamente Ulfred lo rodea y
encuentra a Ligeia de pie y recostada tranquilamente contra
el muro.
Ligeia es alta, más alta que Ulfred, y bastante delgada;
viste un vestido de tarde color crema y una pelerina blanca
que hace resaltar su negro cabello rizado. Es en todo aspecto
idéntica al busto de mármol, la intensidad de sus enigmáticos
ojos negros de grandes y luminosas pupilas le dan un vigor
imponente.
LIGEIA (CONT'D)
¡Boo!
Ligeia se abalanza sobre Ulfred para abrazarlo, pero este se
asusta y al dar un paso atrás pierde el equilibro y cae
colina abajo sobre una de las tumbas al pie del priorato.
Ulfred golpea su cabeza con la lápida y gruñe de dolor por un
momento, Ligeia(O. S) no para de reír.
Ulfred se frota el golpe en su cabeza antes de quedar casi
hipnotizado por la figura sonriente de Ligeia, que corre
colina abajo mientras alza su vestido para no ensuciarlo.
LIGEIA (CONT'D)
(Riendo)
Lo siento, pero tenias que ver tu
cara.
6.

Ligeia esta por ayudar a Ulfred a levantarse cuando su mirada


se desvía a la tumba en la que este ha caído. Su expresión se
apaga, casi como en trance rodea la tumba y la observa
fijamente.
Ulfred se levanta por su cuenta y sigue a Ligeia, revelando
la tumba completa. Ulfred se pone de cuclillas frente a una
escultura de quizás metro y 30 de altura en estilo clásico de
una joven mujer de indudable belleza.
Ligeia observa fijamente el bloque en el que esta de pie la
escultura.
LIGEIA (CONT'D)
(voz baja, introspectiva)
Apenas tenia mi edad...
"Oh, esta ardiente vida tuya,
¿Qué quedará al final
Sino un montón de cenizas?"
Pasan unos cuantos segundos de silencio en los que Ligeia
observa la tumba melancólicamente. Ulfred, aun en cuclillas,
nota el cambio en su actitud y tras dar un par de miradas a
la tumba y a Ligeia se pone en pie y toma la mano delgada y
delicada de Ligeia, ella gira a mirarlo como si acabase de
despertar de un sueño.
Ulfred la mira con una sonrisa dulce.
ULFRED
Vamos. Te estas perdiendo la
puesta.
Ligeia sonríe lentamente de regreso y Ulfred la aleja de la
tumba. Ambos caminan tomados de las manos bajo la luz roja
del atardecer.

3 INT. ESTUDIO DE ULFRED - TARDE (1843) 3


La mano delicada y delgada de Ligeia descansa sobre la de
Ulfred, ambos llevan anillos de matrimonio.
Ulfred (23), con el cabello y patillas un poco más largas y
un bigote naciente, fuma de una pipa vestido en una bata
oriental. Está hundido cómodamente en un sofá.
A la derecha de Ulfred esta Ligeia (26) leyendo un viejo
volumen de poesía persa mientras yace cómodamente en un diván
con una sonrisa dulce en su rostro. Viste un vestido azul
oscuro muy elaborado, como el del cuadro "Mariana" de John
Everett Millais. Tiene los hombros al descubierto y bañados
en su abundante cabello negro.
7.

Es una habitación de muros verdes, con una gran alfombra


árabe color carmesí sobre el suelo de madera, Esta muy bien
amoblada; contra los muros hay estanterías llenas de libros y
cuelgan varios cuadros, la mayoría retratos o paisajes. Hay
una pequeña chimenea en uno de los muros.
Está nublado afuera y la suave luz de un candelabro a gas
ilumina el cuarto.
LIGEIA
Escucha este:
"Que todos los rincones de la
tierra conserven su libertad,
Encerrado en su tumba tendré mundo
suficiente.
Jamás me reanimara ningún carmesí
Aab-i-hayat
Como lo harían sus rojos labios y
su corazón latiente."
Ulfred permanece en silencio mientras asiente, soltando una
bocanada de humo cuando se saca la pipa de la boca.
ULFRED
"Carmesí Aab-i-hayat", ¿Qué
significa eso?
Ligeia pasa despreocupadamente las páginas sin mirar a
Ulfred.
LIGEIA
Es el elixir de la vida de los
persas, el del romance de Alejandro
Magno. Los alquimistas pensaban que
era de color rubí, o color sangre.
ULFRED
¿En serio? ¿Por qué?
Ligeia se incorpora en el diván, se levanta y camina hasta
una mesa en la que deja el libro junto a una pila de otros
varios volúmenes y continúa caminando hasta el escritorio de
Ulfred, donde se pone a jugar con el busto de Palas sobre
este.
LIGEIA
Bueno, hay muchas versiones. Pero
generalmente era porque algunas de
las supuestas recetas usaban
sangre, animal o... humana, porque
la sangre era donde se creía que
estaba la vitalidad. En cierto modo
era una especie de sacrificio, un
muerto a cambio de otra vida.
8.

Ulfred suelta un murmullo de entendimiento sin sacarse la


pipa de la boca, observando el techo con una sonrisa en su
rostro.

4 EXT. CEMENTERIO - DIA (1860) 4


Ulfred (40) observa el cielo con una sonrisa, bañado en luz
de sol. Entonces se alza un manto de nubes y todo se
oscurece, Ulfred baja la mirad al pedestal, su expresión se
torna vacía y melancólica.
ULFRED
Si alguna vez la pálida Ashtophet
del Egipto idólatra ha presidido,
como dicen, los matrimonios
fatídicos, seguramente presidio el
mío.
FADE TO:

5 INT. ESTUDIO DE ULFRED - MEDIANOCHE (1850) 5


Hay silencio. El cuarto a oscuras es un desastre, Ulfred
(30), desarreglado y con un rostro demacrado por el estrés,
el llanto y el insomnio bebe de un vaso de coñac mientras sus
ojos intensos miran fijamente las brasas moribundas en la
chimenea, la botella casi vacía reposa en la mesa a su lado.
No parpadea ni una sola vez.
Ulfred traga de un sorbo lo que queda en el vaso, regando un
poco en el cuello de su camisa, y esta por llenarlo otra vez
cuando una CRIADA (16 años) se asoma desde el pasillo
iluminado, pareciendo más una silueta que una persona a
contraluz.
CRIADA
Señor-
Antes de que la criada pueda continuar Ulfred ya esta de pie
y corriendo hacia la puerta. Ulfred empuja a la criada fuera
de su camino sin ningún tipo de cuidado mientras sale
corriendo al pasillo.

6 INT. PASILLO - MEDIANOCHE (1850) 6


Ulfred se tambalea hasta un muro antes de la puerta abierta
de la habitación y toma algo de aire. Ulfred seca el sudor de
su rostro con la manga de su camisa y respira profundo antes
de entrar.
9.

7 INT. HABITACIÓN DE LA PAREJA - MEDIANOCHE (1850) 7


La habitación esta a oscuras, iluminada pobremente por una
única vela moribunda. Es imposible ver cualquiera de los
muros, solo la mesa de noche y el costado de la cama en el
que reposa Ligeia son iluminados por la débil llama.
Ligeia, vestida solo en una camisola blanca, esta sentada en
la cama casi hundida en una pila de almohadas y envuelta en
sombras. Lentamente gira la cabeza hacia la puerta revelando
su rostro.
Lo primero que resalta a la luz de la vela son los dientes,
blancos, brillantes, excesivamente largos; hundidos en encías
oscurecidas por la enfermedad. Su piel ahora es pálida como
el marfil y las venas y arterias bajo su piel serpentean de
manera grotesca por su rostro; el cabello negro ha perdido su
brillo y el rostro está cadavéricamente demacrado. Aun así la
sonrisa que le da a Ulfred es cálida y reconfortante y su
mirada es tan intensa y enigmática como siempre.
LIGEIA
Ulfred, ven.
Ulfred se tambalea a través de la habitación hasta llegar a
una silla junto a la mesa de noche, tiene los ojos bien
abiertos, casi desorientados.
ULFRED
¿Co-Como estas? ¿Cómo te sientes?
Ligeia no reacciona a la pregunta. Lleva su delgada mano a su
rostro, arreglando el cabello de Ulfred detrás de su oreja y
acariciando su mejilla.
LIGEIA
¿Dormiste algo?
Ulfred cabecea por un momento pero finalmente niega con la
cabeza. Ligeia se ve un poco decepcionada, su mano va hacia
el cuello de la camisa de Ulfred para abotonarla cuando nota
la mancha de coñac.
Ligeia se acerca la mano al rostro y huele el alcohol, luego
su mano vuelve a acariciar el rostro de Ulfred.
LIGEIA (CONT'D)
¿Has estado bebiendo?
Ulfred no es capaz de responder. En su lugar toma la mano
acariciando su rostro y la aprieta suavemente entre las
suyas, como si estuviera rezando. Ligeia lo observa con una
sonrisa triste, llena de conmiseración.
10.

Ulfred se aferra con más fuerza a la mano de Ligeia y se


inclina de rodillas frente a la cama, acaricia la mano de
Ligeia en un intento de reconfortarla a ella, pero parece
estar tratando de contener las lagrimas.
Ligeia empieza a acariciar el cabello de Ulfred lentamente
con una expresión lúgubre.
LIGEIA (CONT'D)
Has algo por mí.
Ulfred alza su cabeza de inmediato.
ULFRED
Lo que sea.

Ligeia se inclina hacia la mesa de noche y toma una hoja


sobre esta.
LIGEIA
Léelo por mí. Siempre ame como
recitas.
Ulfred toma la hoja de las pálidas manos de Ligeia con manos
temblorosas. Lentamente se pone en pie y vuelve a tomar
asiento. Sus ojos rojos por las lágrimas repasan las líneas
por unos momentos.
Ligeia se pone cómoda y se recuesta en la cama con una
expresión pacifica y mirada expectante.
Entonces Ulfred se endereza y con un suspiro tembloroso
empieza a recitar "El Gusano Conquistador" de Edgar Allan
Poe.
ULFRED
¡Ve-Vedla! Es... Es noche de
gala...
En los últimos años solitarios...
Ulfred lee lento, meticuloso, pero torpemente, demasiado
conmovido como para leer claramente. Pero con cada verso su
pronunciación mejora, su respiración se calma, vierte su alma
sobre las líneas, su mirada entregada por completo al papel.
Cuando Ulfred llega a la última estrofa su convicción ha
regresado y concluye el poema a gusto, jadeando suavemente
mientras mira el papel con cierto orgullo.
Cuando Ulfred levanta la mirada ve a Ligeia tensa,
aferrándose a la cama con la mirada clavada en el techo.
11.

LIGEIA
(Hiperventilando)
¡Oh, Dios! ¡Oh, Padre Celestial!
Nadie no se entrega a los ángeles,
ni a la muerte, sino por la
flaqueza de su débil voluntad.
Apenas termina esa última frase Ligeia tiene una convulsión
estrepitosa y súbita, en pocos segundos su cuerpo inerte
reposa sobre la cama.
Ulfred observa en shock por unos segundos, las lagrimas
empiezan a rodar por su rostro y este jadea a punto de
sollozar.
Entonces la vela se apaga y todo queda a oscuras.

8 EXT. CEMENTERIO - TARDE (1860) 8


Ulfred (40) mira la tumba de Ligeia fijamente por unos
segundos, con los ojos bien abiertos.

9 INT. ESTUDIO DE ULFRED - MAÑANA (1850) 9


Ulfred, con el mismo aspecto demacrado, mira la chimenea
extinguida fijamente, con los ojos bien abiertos.
La poca luz de una mañana gris y nublada entra por la ventana
y revela el desorden en el estudio; escritorios, estantes y
libros tirados por el suelo, una de las cortinas arrancada y
colgando de un solo extremo.
El silencio es ensordecedor.
ULFRED (V.O.)
(En voz baja)
No fui al funeral, no podía.
Me mude lejos apenas la enterraron,
a Inglaterra, a sus campos más
lejanos.
Restaure una vieja abadía, para
distraerme, y la decore a mi
capricho.

10 EXT. ABADÍA - MAÑANA (1858) 10


El silencio es ensordecedor.
Sobre un campo soleado se alza ominosamente el antiguo
edificio de antracita. El largo pasto de la pradera esta de
pie e inmóvil, como un bosque de columnas.
12.

ULFRED (V.O.)
Al poco tiempo de terminada la
reconstrucción me case con una
dama, Lady Rowena Tremanion. Aún no
sé por qué.

11 INT. HABITACIÓN DE ULFRED - MAÑANA (1858) 11


La habitación es pentagonal y amplia, todo el lado sur del
pentágono lo ocupa la única ventana de cristal de Venecia y
matiz plomizo, haciendo la luz del sol caer con un brillo
horrible sobre todos los objetos en la habitación. En lo alto
de la ventana una vid que trepa por el muro exterior de la
torre. El techo alto y abovedado de roble oscuro está
decorado con grotescos relieves medio góticos, medio
druídicos. Del centro del mismo cuelga de una cadena de oro
de largos eslabones un incensario del mismo metal y de estilo
sarraceno.
Hay también varias otomanas y candelabros de oro de forma
oriental. El lecho es de modelo indio, bajo, esculpido de
ébano macizo, con baldaquino como una colgadura fúnebre. En
cada ángulo del pentágono hay un gigantesco sarcófago de
granito negro con su tapa cubierta de antiguos bajorrelieves.
Los muros, tan altos que son desproporcionados, están
cubiertos por una pesada y espesa tapicería hecha del mismo
material que, la alfombra, la cubierta de las otomanas y el
lecho de ébano, los baldaquinos y las cortinas; un rico
tejido de oro cubierto en intervalos irregulares por
arabescos de negro azabache que cambian de forma a la vez que
cambia el ángulo desde el que se los mire.
La PUERTA se abre con un CHIRRIDO. Ulfred (38) y LADY ROWENA
(20) están de pie en el umbral en silencio, traen las
respectivas ropas de bodas para 1858.
Ulfred, aunque bien arreglado, tiene la misma mirada hundida
y consumida desde la muerte de Ligeia, y hay cierto
desequilibrio en sus expresiones, como cualquier adicto.
Lady Rowena es una mujer bella, delicada, casi dos cabezas
más pequeña que Ulfred. Tiene cabello dorado y liso recogido
ordenadamente en un tierno moño, sus ojos son profundos y
verdes como esmeraldas.
Lady Rowena alza la cabeza y observa a Ulfred con una mirada
inocente, pero sin amor. Ulfred ni siquiera la mira, tiene
una expresión fría, algunos dirían que despectiva.
Ulfred entra a la habitación calladamente, sus pasos hacen
eco mientras lentamente se acerca a uno de los divanes
otomanos.
13.

Sin prisa Ulfred se acerca a una mesita junto al diván en la


que reposa una caja bellamente decorada con motivos
orientales, saca del bolsillo de su chaqueta un reloj de oro
que pone cuidadosamente sobre esta. Luego abre la caja y saca
de ella una bandeja con una pipa de opio y los respectivos
instrumentos para fumar.
Lady Rowena camina tímidamente hasta la cama y se sienta al
borde de esta.
LADY ROWENA
Las preparaciones están listas para
la recepción, aunque quizás la cena
se retrase.
Ulfred no responde o reacciona a sus palabras, en su lugar se
quita la chaqueta, tirándola sobre el costado del diván,
luego hace lo mismo con el moño y suelta el cuello de su
camisa. Finalmente se recuesta en el diván, inclinándose
hacia la mesita.
Ulfred abre su reloj de bolsillo y lo posiciona
cuidadosamente, asegurándose de dejar a la vista algo en la
contratapa del reloj que no vemos. Luego toma la caja de
fósforos en la bandeja
Lady Rowena observa en silencio, frunciendo el ceño al ver a
Ulfred prepararse para fumar.
Ulfred abre la caja de fósforos y enciende uno.
LADY ROWENA (CONT'D)
(con frialdad)
No deberías hacer eso.
Ulfred se congela, la observa con la misma mirada fría y
distante mientras el fósforo arde en sus manos. Sin decir
nada Ulfred lo deja caer al suelo y lo pisa al ponerse de
pie, sin decir una palabra sale de la habitación.
ULFRED
Estaré abajo.
Ulfred cierra la puerta tras de si.
Lady Rowena suelta un suspiro que es una mezcla de alivio y
frustración, sin mucha gana se pone de pie y camina al diván,
recogiendo la bandeja de instrumentos y volviéndola a guardar
en su caja.
Entonces Lady Rowena nota el reloj de bolsillo de Ulfred y lo
toma entre sus manos, descubriendo lo que hay en la
contratapa.
14.

Es un pequeño bajorrelieve de perfil de una mujer, hecho de


yeso, como si la silueta no fuese suficiente para reconocerla
un nombre esculpido al lado del rostro deja clara su
identidad, es una imagen de Ligeia.
Entonces la puerta se abre, Lady Rowena cierra el reloj de
golpe y lo deja de regreso en la mesa.
Ulfred cruza la habitación en silencio y pasa al lado de Lady
Rowena sin decir una palabra. Lady Rowena da un paso atrás
claramente nerviosa mientras Ulfred toma sus cosas, guardando
el reloj en su bolsillo y colgando su chaqueta sobre su
hombro.
ULFRED (CONT'D)
(Con una sonrisa falsa)
Casi me olvidaba.
La expresión de Ulfred se vuelve fría nuevamente y este sale
de la habitación en silencio, sus pasos haciendo eco en el
suelo. Lady Rowena solo observa en silencio con los hombros
tensos.
FADE TO BLACK.
ULFRED (V.O.)
Disfrutaba que me temiera, que me
huyera y amara tan poco.
Mi mente y mi corazón no
abandonaban las memorias de Ligeia,
y por meses me refugie en el opio
para buscarla.
FADE TO:

12 INT. BIBLIOTECA DE ULFRED - NOCHE (1858) 12


Un fósforo se enciende y lentamente la mano que lo sostiene
enciende la pequeña lámpara de aceite sobre la bandeja.
Ulfred, vestido en ropas desarregladas, está sentado en un
cómodo sillón, con su pipa de opio y los implementos para
fumar en una mesita a su derecha.
Las ultimas brasas de la chimenea mueren una a una, arrojando
su último brillo como fantasmas por el suelo. La seda de las
cortinas rojas CRUJE con la brisa nocturna.
15.

Ulfred lanza el fósforo a la chimenea y toma una pequeña


caja, con los dedos toma un pellizco de la oscura pasta de
opio y lo moldea en una pelota del tamaño de un guisante,
luego toma la pipa en una mano y una larga aguja en la otra,
cuidadosamente pincha la pelota la punta de la aguja;
cuidadosamente la acerca a la lámpara de aceite, con cuidado
de no tocar la llama, solo necesita el calor.
La pelota de opio empieza a hincharse y toma un color dorado,
vemos el rostro de Ulfred, que observa la pelota de opio con
avaricia. Ulfred sostiene la pipa cerca de la pelota y de vez
en cuando la empuja contra el tambor de la pipa para
moldearla en una tira larga, luego la acerca de nuevo a la
lampara y continua cocinándola hasta que este uniformemente
dorada.
Finalmente Ulfred vuelve a moldear el opio en una bola y
rápidamente lo pone en el agujero del tambor de la pipa,
acercándola a la llama e inhalando profundo hasta que todo el
opio ha sido consumido.
Ulfred suelta la enorme bocanada de humo lentamente, y esta
revolotea por el aire como una serpiente de plata.
La luz de la luna entrando por la ventana proyecta la sombra
del humo sobre la pared y esta sombra sube lentamente,
tomando la forma de un cuervo y se queda inmóvil, posada
sobre el busto de Palas encima de la puerta de la biblioteca.
Ulfred toma otro pellizco de opio y repite el proceso, esta
vez más rápido y menos meticuloso. Vuelve a inhalar profundo,
hundiéndose en el sofá.
Ulfred suelta el humo balbuceando una palabra.
ULFRED
(Susurrando)
Ligeia...
El humo saliendo de su boca empieza a enrollarse frente a
Ulfred lentamente a la vez que el techo se oscurece hasta
parecer que en su lugar hay una ventana al abismo invertido
del espacio. Lentamente, con los movimientos de una nebulosa,
el humo de la pipa toma la forma de un torbellino del que
empieza a emanar una luz plateada.
Ulfred sigue repitiendo el nombre de Ligeia, llamándola. La
luz al final del túnel comienza a acercarse, Ulfred extiende
sus brazos, listo para recibirla, como si esperase un abrazo.
Cuando la luz esta cerca y esta comienza a iluminar el rostro
de Ulfred una suave sonrisa se dibuja en sus labios.
16.

LADY ROWENA (O.S.)


¿Ulfred?
Ulfred se incorpora en el sofá de golpe, está tenso, con
sudor frio en la frente. La visión ha desaparecido. Ulfred
voltea hacia la puerta.
Lady Rowena esta parada tímidamente en el pasillo vestida en
un camisón, sostiene en una mano un candelabro con una única
vela.
LADY ROWENA (CONT'D)
¿Estás bien?
Ulfred se levanta en silencio, camina hasta la puerta, y la
mira con el ceño fruncido, como juzgándola por una ofensa.
Sin decir una palabra Ulfred cierra la puerta.

13 INT. PASILLO DE LA ABADÍA - NOCHE 13


Lady Rowena da un paso atrás para salir del rango de la
puerta y queda en silencio en el oscuro pasillo de
construcción ciclópea, en el muro a su izquierda una serie de
ventanas del mismo cristal de Venecia que la habitación de
Ulfred, que transforman la luz de la luna en una luz estéril
y horrible.
Lentamente Lady Rowena da la vuelta, dejando de mirar la
puerta cerrada y comienza a bajar por el enorme y largo
pasillo, solo se oye el eco de sus pasos y el revolotear de
los tapices bajo el efecto de una brisa que por alguna razón
no la afecta a ella o a la vela.
Lady Rowena camina lentamente por un par de minutos y cuando
esta a mitad de camino la vela se apaga sin ningún motivo,
sin humo, sin brisa, simplemente se extingue.
Las nubes afuera, moviéndose de izquierda a derecha, cubren
la luna y dejan el pasillo a oscuras.
Lady Rowena esta de pie en la oscuridad por unos segundos.
Cuando las nubes comienzan a retirarse, dejando entrar luz a
cada ventana una por una, Lady Rowena continúa con su camino,
esta vez más lento.
Cuando esta casi al final del pasillo la luz entra por la
última ventana y Lady Rowena se paraliza.
Hay una sombra de pie al final del pasillo, una sombra tenue
e indefinida de aspecto angelical.
17.

Lady Rowena observa la figura en silencio y da un paso atrás.


Entonces la sombra baja de la pared, proyectándose y
estirándose por el suelo hacia Lady Rowena, los tapices
empiezan a sacudirse con violencia.
Lady Rowena da algunos pasos atrás, cada vez más rápido,
luego da la vuelta y empieza a correr mientras la sombra
sigue acercándose, cuando esta a punto de llegar a la puerta
de la biblioteca la sombra se aferra a su tobillo y la hace
caer sobre su rostro.

14 INT. BIBLIOTECA DE ULFRED - NOCHE 14


Ulfred está cocinando otra bola de opio cuando escucha un
grito y un golpe afuera, no en la puerta, quizás en el piso.
LADY ROWENA (O.S.)
¡Ulfred! ¡Ulfred!
Ulfred se detiene por un momento, exasperado, con descontento
termina de cargar la pipa y se recuesta en el sofá. Ulfred
aspira hondo y sonríe plácidamente mientras exhala el humo de
la pipa, Lady Rowena continúa gritando afuera.

15 INT. COMEDOR - MAÑANA (2 MESES DESPUÉS) 15


Ulfred y Lady Rowena están sentados desayunando en extremos
distintos de un gran comedor ricamente decorado. Ambos están
en silencio.
Ulfred tiene el aspecto demacrado de siempre, vestido con
ropas desarregladas que no combinan entre si y están
manchadas de sudor.
Lady Rowena luce enfermizamente delgada, parte de su cabello
se ha vuelto blanco y la piel, antes rosa y viva, luce pálida
y frágil. Sus ojos verdes están apagados y han tomado un
tinte amarillo.
LADY ROWENA
(Nerviosa, con miedo)
Lo vi otra vez anoche.
Ulfred levanta la mirada y observa a Lady Rowena en silencio,
luego vuelve a su comida.
ULFRED
Es la fiebre, debieras tomar un
poco más del vino que dejo el
doctor.
18.

LADY ROWENA
(Tímida)
No, no es la fiebre.
Ulfred, hay algo en este lugar, ¿no
has visto como se mueven los
tapices?
Ulfred no levanta la mirada.
ULFRED
El lugar se construyó en... 1211,
tiene que haber una que otra forma
en que la brisa entre.
LADY ROWENA
(Molesta)
¿Entonces por qué solo empezó hace
dos meses?
Ulfred otra vez deja de comer y la observa.
LADY ROWENA (CONT'D)
Ulfred, yo... Hay algo que no me
estas contando. Respeto tus
secretos, pero quiero saber porque
ignoras todo lo que digo.
Te escucho susurrando el mismo
nombre todo el tiempo, día y noche,
siempre que no estés fumando esa
maldita pipa, ¿Quién es-
Las palabras de Lady Rowena se pierden y se hacen
inteligibles y confusas a los oídos de Ulfred, este solo
puede concentrarse en su boca, entrecierra los ojos para ver
más detenidamente sus dientes, blancos, brillantes,
excesivamente largos y hundidos en encías oscurecidas por la
enfermedad.
Ulfred ve los marchitos labios de Lady Rowena danzar
alrededor de esas horribles perlas sin escuchar una sola de
las palabras que ella dice, solo observa los dientes mientras
el silencio se hace más largo. Es una cosa asquerosa de
observar.
Ulfred se pone de pie todavía sordo a las palabras de Lady
Rowena y empieza a caminar hasta la puerta con una expresión
indispuesta, como si acabase de recordar algo terrible.
Lady Rowena empieza a gritarle a Ulfred mientras lo ve pasar,
pero no se escucha ningún sonido.
19.

Cuando Ulfred llega a la puerta del comedor se da la vuelta y


observa a Lady Rowena con terror. Entonces Ulfred toma la
perilla y tira la puerta estruendosamente.
CUT TO:

16 INT. HABITACIÓN DE ULFRED - NOCHE 16


Ulfred cierra la puerta suavemente y se introduce a la
habitación iluminada por el incensario colgando en el centro
de esta, a través de las múltiples perforaciones en este se
pueden ver danzar las llamas multicolores.
En la cama esta Lady Rowena, su cabello casi totalmente
blanco, vestida en una camisola blanca y con una compresa en
su frente para la fiebre. Balbucea algunas incoherencias
hasta que mira a Ulfred directamente.
LADY ROWENA
(Jadeando)
Está aquí... En las paredes... Has
que se calle...
Ulfred, que ha estado fumando bastante opio, pone la pipa
sobre una mesa mientras observa su alrededor con la mirada
perdida de un drogado.
Los tapices revolotean bajo el efecto de la brisa y las
figuras de ébano danzan y cambian de forma grotescamente.
Lady Rowena empieza a jadear, le falta el aliento.
Ulfred camina a través de la habitación hacia una mesa con un
decantador lleno de vino blanco. Sin apuro Ulfred empieza a
servir una copa.
ULFRED
Es la fiebre, haré que traigan más
compresas en un momento.
LADY ROWENA
(Jadeando)
Las voces...
ULFRED
Es el eco, tienes inflamado el
oído, no estas escuchando bien.
Ulfred termina de servir la copa y da la vuelta hacia Lady
Rowena con la copa en su mano.
ULFRED (CONT'D)
Estarás mejor en un momento.
20.

Ulfred empieza a caminar hacia la cama, pero cuando pasa


directamente debajo del incensario una brisa sin origen pasa
a través de el haciéndolo temblar de un escalofrió. Las
llamas del incensario crecen por un momento antes de volver a
la normalidad.
Ulfred mira sus alrededores en busca del origen de esa brisa,
y entonces se percata de algo en el suelo, sobre la alfombra
dorada y directamente debajo del rico resplandor del
incensario hay una sombra vaga e indefinida, como la sombra
de una sombra.
Ulfred observa la sombra fijamente por unos segundos antes de
que Lady Rowena empiece otra vez a quejarse.
Ulfred llega a la cama y se sienta en un otomano al costado
de esta, le ofrece cuidadosamente el vaso a Lady Rowena.
ULFRED (CONT'D)
Ven, siéntate.
Lady Rowena se acomoda en una posición un poco más recta y
toma la copa de las manos de Ulfred.
Cuando Lady Rowena acerca la copa a sus labios marchitos
Ulfred observa tres pequeñas gotas, como perlas carmesí, caer
en el vaso, lentamente caen hasta el fondo de la copa y luego
revientan como globos, diluyendose en el vino.
Ulfred se inclina hacia Lady Rowena, a punto de advertirle,
pero se detiene a si mismo y se recuesta en el otomano
mientras Lady Rowena termina de beber la copa.
Ulfred cruza sus manos, con sus codos en sus rodillas, y
observa a Lady Rowena volver a recostarse en silencio.
ULFRED (40) (CONT'D)
"Jamás me reanimara ningún carmesí
Aab-i-hayat
Como lo harían sus rojos labios y
su corazón latiente..."
Pero Lady Rowena de Tremaine no
mejoro, en realidad, fue
sorprendente su deterioro a partir
de entonces. En tan solo tres días
sus damas habían envuelto su
cuerpo, y aquella cuarta noche hice
guardia de su cuerpo amortajado.

17 INT. HABITACIÓN DE ULFRED - NOCHE 17


Ulfred fuma opio en uno de los otomanos, el cuerpo amortajado
de Lady Rowena está envuelto en la cama.
21.

Ulfred observa con ojos inquietos los sarcófagos en cada


esquina de la habitación, las figuras cambiantes en los
tapices, las contorsiones de las llamas multicolores en el
incensario suspendido.
Baja lentamente la mirada al punto en la alfombra en el que
estuvo la sombra la otra noche, e inhala una bocanada
profunda mientras frunce el ceño al darse cuenta de que no
está allí.
Ulfred prepara otra bola de opio y la fuma lentamente,
hundiéndose en el sofá, cabeceando, lentamente cierra los
ojos y se queda dormido.

18 INT. HABITACIÓN DE ULFRED - MÁS TARDE 18


Un SOLLOZO sofocado, suave, pero muy claro, despierta a
Ulfred de su sueño. Haciendo que se incorpore de un salto en
el sofá.
El incensario se ha apagado hace horas al consumir su
combustible. La lámpara de aceite para opio también.
Todo lo que ilumina la habitación es la poca luz de la noche
de luna nueva que entra por la ventana y es distorsionada por
el cristal hasta volverla en una luz grisácea y horrible.
Ulfred observa en silencio la cama de ébano por unos segundos
hasta que el sollozo se repite, esta vez más débil.
Los ojos de Ulfred se abren con shock, salta de su asiento y
atraviesa la habitación en un instante, arrodillándose junto
a la cama.
Ulfred observa el cuerpo pequeño, rígido y amortajado de Lady
Rowena en silencio, no hay ningún movimiento. Lentamente
Ulfred se inclina sobre la cama y acerca su oído al pecho de
Lady Rowena.
Hay silencio por unos segundos, Ulfred empieza a quitar so
oído cuando escucha un único LATIDO extremadamente débil.
Ulfred se quita de encima del cuerpo con un movimiento
brusco, asustado por el sonido, pero inmediatamente sabe lo
que debe hacer y sube a la cama sobre el cuerpo.
Lentamente Ulfred empieza a hacer compresiones de pecho por
unos segundos, luego acerca su oído al pecho de la muerta y
no escucha nada. Ulfred vuelve a empezar con las
compresiones, esta vez durante un poco más de tiempo, pero
cuando vuelve a revisar no hay ninguna señal de vida.
22.

Lentamente Ulfred se quita de encima del cuerpo y se pone de


pie, confundido empieza a caminar de regreso a su asiento
cuando otro sollozo, aún más débil que el anterior le hace
dar la vuelta.
Inmediatamente corre de regreso al lado del cuerpo y el
proceso se repite, busca el pulso, encuentra un latido más
débil que el anterior, hace compresiones de pecho y estas no
tienen ningún efecto.
El proceso se repite otras dos veces, cada vez más rápido,
sin éxitos. Finalmente Ulfred empieza a caminar exhausto y
jadeando hacia el sofá cuando esta vez no escucha un sollozo,
sino un LATIDO, fuerte, definido, y proveniente de todas
direcciones.
Sudor frio baja por las sienes de Ulfred, su mirada se vuelve
la de un desquiciado y sus jadeos se vuelven erráticos
mientras aprieta los dientes.
Violentamente se lanza sobre el cuerpo y empieza a hacer
compresiones, rugiendo como una bestia con cada una de ellas
y sin señal de detenerse.
FADE TO:

19 INT. HABITACIÓN DE ULFRED - AMANECER 19


Los primeros rayos del amanecer entran por la ventana como
terribles líneas de fuego.
Ulfred, que no ha parado de hacer compresiones, está empapado
en sudor, la locura igual de fresca en su rostro. Con un
último rugido de rabia Ulfred se detiene y jadea sobre el
cuerpo, tratando de recuperar su aliento.
Lentamente Ulfred se pone en pie y con debilidad empieza a
caminar hasta la mesa en la que está el decantador, bebiendo
un gran trago de vino antes de pavonearse hasta el sofá y
desplomarse en este mismo.
Ulfred bebe otro gran trago de la botella y continúa jadeando
por unos momentos hasta que súbitamente queda en silencio.
Lentamente, muy lentamente, el cuerpo amortajado se sienta en
la cama. Ulfred deja caer el decantador y este se rompe
contra el piso a su lado.
Con movimientos torpes, rígidos y semivitales el cuerpo se
sienta en el borde de la cama. Ulfred se pone en pie
lentamente, terror en cada parte de su rostro.
23.

Súbitamente el cuerpo se pone de pie y Ulfred del susto da un


paso atrás, tropezando y cayendo sentado al suelo.
Lentamente el cuerpo empieza a caminar hacia Ulfred, medio
paso a la vez. El cuerpo no se ve como debería, al menos no
desde el suelo; parece mucho más alto, las extremidades lucen
un poco más largas, al igual que el cabello, que además luce
rizado, la poca luz del sol y el tono de esta misma no dejan
claro si el cabello es rubio o negro.
Ulfred empieza a sonreír mientras una risilla demente y
jubilosa escapa sus labios, Ulfred cruza sus manos, como si
rezara o agradeciese a Dios por algo mientras observa el
rostro amortajado, del que solo se pueden ver y resaltan
vivamente los curvos y voluptuosos labios rojizos.
El cadáver levanta lenta y bruscamente su mano, agarrando las
vendas que cubren su rostro dispuesto a arrancárselas.
CUT TO:

20 EXT. CEMENTERIO - ATARDECER (1860) 20


El cielo es rojo sangre, bañando todo el cementerio con su
luz. La mujer observa a Ulfred con horror a través de su
velo, lentamente toma un paso atrás.
ULFRED (40)
(Hablando consigo mismo)
Sabia que no estaba muerta, que
todavía no se había ido, que no
seria capaz de hacerlo.
La mujer empieza a alejarse más presurosamente.
MUJER
E-Esa mujer... ¿Quién era?
Ulfred voltea hacia la mujer con una sonrisa increíblemente
dulce.
ULFRED (40)
(Suavemente)
Mi esposa.

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