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Almond Mesas Separadas Salida OCR

El documento analiza la fragmentación y diversidad de las corrientes en las ciencias políticas, utilizando la metáfora de 'mesas separadas' para describir las diferentes escuelas de pensamiento. Se observa un contraste entre la evolución de la disciplina desde la década de 1960 hasta la actualidad, donde coexisten enfoques metodológicos y ideológicos variados, desde el positivismo hasta las teorías críticas. A pesar del crecimiento cuantitativo de la profesión, persiste un malestar entre los politólogos debido a la falta de cohesión y diálogo entre las distintas corrientes.

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El documento analiza la fragmentación y diversidad de las corrientes en las ciencias políticas, utilizando la metáfora de 'mesas separadas' para describir las diferentes escuelas de pensamiento. Se observa un contraste entre la evolución de la disciplina desde la década de 1960 hasta la actualidad, donde coexisten enfoques metodológicos y ideológicos variados, desde el positivismo hasta las teorías críticas. A pesar del crecimiento cuantitativo de la profesión, persiste un malestar entre los politólogos debido a la falta de cohesión y diálogo entre las distintas corrientes.

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I.

MESAS SEPARADAS: ESCUELAS


Y CORRIENTES EN LAS CIENCIAS poLiT1cAs*

Miss Cooper: La soledad es ago terrible, no Cree usted?


Anne: Ya lo creo. Es ago terrible...
Miss Meacham: Ella no es de las que disfrutan con la
soledad.
Miss Cooper: ¢'Acaso hay quien disfrute con la sole-
dad, Miss Meacham?

(Fragmento de Separate Tables ("Mesas separadas")


de TERENCE RATTIGAN, 1955, 78, 92)

En SEPARATE TABLES, el mayor éxito de la temporada teatral de Nueva


York en 1955, el dramaturge irlandés Terence Rattigan recurrié a la
metéfora de unos clientes solitaries sentados en el comedown de un
hotel de segunda case de Cornualles para ilustrar la soledad de la
condicién humana. Tal vez sea un poco descabellado user esta me-
t8fora para describir la situaciOn de las ciencias politics durante 1a
década de 1980. Pero en cierta forma, las diverse escuelas y corrien-
tes de las ciencias politicos se encuentran actualmente sentadas ante
mesas separadas, cad Una con so concepciOn de lo que deben ser las
ciencias politics, protegiendo un nilcleo oculto de vulnerabilidad.
Las coses no siempre han side as. Si recordamos el estado en que
se encontraban las ciencias politics hace un cuarto de sig lo, diga-
mos a principia de la década de 1960, las critics de David Easton
(1953) y David Truman (1955), relatives al atraso de esta discipline
en comparacién con el resto de las disciplines propias de las ciencias
sociales, fabian side tomadas muy en serio por un importante y
productive cuadro de jOvenes politOlogos. En 1961, Robert Dahl
escribiO su Epitaph for Monument to a Successful Protest, que refle-
jaba la confianza de un movimiento triunfante, Cuyos dirigentes
rapidamente estaban convirtiéndose en las figures mas destacadas
de la profesiOn. Ni Dahl ni Heinz Eulau, cuya Behavioral Persuasion
* Gabriel A. Almond, Separate Tables, PS, vol. 21, nein. 4. Derechos reservados
en 1988 por la American Political Science Association. Reproduccién autorizada.
39
40 LA POLfT1CA COMO CIENCIA

se publics en 1963, hicieron demanders exageradas o exclusives a las


nuevas ciencias politicos. Expresaron su conviccién de que el enfo-
que cientifico en el studio de los fenémenos politicos habia demos-
trado su eficacia, y que podia considerate, al lado de la filosofia
politics, el derecho pUblico, y la historia y descripciOn de Is institu-
ciones, Como un procedimiento vélido para el estudio de la politics.
Como la parte "en movimiento" de la discipline, digarnos, suscitO
cierta inquietud entre las viejas subdisciplinas. Una metéfora ilus-
trativa del estado de las ciencias politics en aquella época podia ser
el model de "turco jove-turco viejo", con los turcos jOvenes que ya
pintail canes. Pero todos sumos turcos.
Ahora prevalece Una incOrnoda fragmentacién. Los especialistas
en adrninistraciOn pUblic buscan un anclaje en la realidad, Una
"nueva institucionalidad" en la coal apoyar Sus brillantes deduccio-
nes, los econometristas politicos quieten relacionar los procesos his-
tOricos e institucionales, los humanistas critican la evitaciOn de los
valors politicos por el llamado "cientificismo" y se sinter incom-
prendidos en un undo dominado por las estadisticas y la tecnolo-
gia, y los teOricos politicos radicals "criticos", Como los profetas de
la antigUedad, maldicen a los conductistas y positivists, as Como
a la simple nocién de un profesionalismo en las ciencias politics ten-
diente a separate el saber de la accién. Sin embargo, su antiprofesio-
nalismo deja en entredicho su propia calidad de teéricos o politicos.
El malestar que prevalece entre los profesionales de las ciencias
politicos no es fisico Sino animico. En el transcurso de las flltimas
décadas, la profesiOn ha aumentado a mis del doble en términos
cuantitativos. La ciencia politics norteamericana se ha extendido a
Europa, Amén'ca Latina, JapOn y, curiosamente, haste China y la
URSS. Las ciencias politicos adoption las caracteristicas metodo-
lOgicas y de organizaciOn de la ciencia -institutes de investigaciOn,
presupuestos en Gran scala, el use de métodos estadisticos y mate-
maticos, etc. La ciencia politics ha prosperado materialmente, pero
no es Una profesiOn feliz.
Esta nos divididos en dos dimensiones: Una ideolOgica, y otra me-
todolOgica (vase el cuadro 1). En la dimension metodolOgica est8n
los extremes de blandos y duros. En el extrema blando figuran estu-
dios clinicos "densamente descriptives" Como los de Clifford Geertz
(1972). Como ejemplo de este tipo de orientacién, Albert Hirschman
(1970) cite la biografia escrita por John Womack (1969) del guerri-
MESAS SEPARADAS 41

CUADRO 1

Dimension ideolégica
Izquierda Derecha
Dimerzsién Dura ID DD
metodolcigica Blanda IB DB

llero mexicano Emiliano Zapata, se trata de Una okra Casi exenta de


cualquier tip de conceptualizacién, hipétesis, o intents de demos-
trar proposiciones. Hirschman arguments que no obstante esta apa-
rente carencia metodolégica, dicho estudio sombre Zapata esta. replete
de implicaciones teéricas de sum irnportancia. Leo Strauss (1959)
y los seguidores de su filosofia politics, con su enfoque interpretative
en 1a evocacién de las ideas de filésofos politicos, también se aproxi-
man en Gran nedda a este extrema blando, aunque el estilo de
Womack con su caracter narrative y descriptive parece dejarlo todo
irnplicito, 1a exegesis straussiana conlleva 1a discipline propia de la
explicaciOn de los glandes textos, que descubre su "verdadero" sig-
nificado mediante el an81isis del lenguaje empleado en ellos .
Un tanto alejados del extrema blando, pero aUn del lado bland
del continuo, podrian ester los studios filosOficos m8s abiertos a las
pruebas empiricas y el analisis lOgico. Okras recientes, Como las de
Michael Walzer acerca de la justicia (1983) y la obligaciOn (1970), y
las de Carole Pateman sombre la participacién (1970) y la obligacién
(1979), podrian ser ilustrativas. En estos cases exists ago mis que
Una evocacién sencilla y profusamente documentada de un aconte-
cimiento o personalidad, o Una exegesis preciser de las ideas de los
filésofos politicos. Se presents Una argurnentacién lOgics, a menudo
corroborada por el studio de pnlebas, y desarrollada en forma m8s
o renos rigurosa.
En el otro extrema del continuo metodolégico se encuentran los
studios de caracter cuantitativo, econométrico y aquellos que con-
tienen rodeos matematicos, y lo mas extrema podia ser la combi-
naciOn de rodeos matematicos, an8lisis estadisticos, experimentos
y la simulaciOn computarizada en la bibliografia sobre opinion pil-
blica. Ejemplos extremes de este polo duro podrian ser las teorias
relatives al sufragio, la formaciOn de coaliciones y la toma de deci-
siones en comity y burocracias, implicadas en la comprobaciOn de
hipOtesis generadas por rnedio de modelos formates y matematicos.
42 LA POLtTICA COMO CIENCIA

En el lado izquierdo del continuo ideolégico, tenemos cuatro grupos


de la tradicién marxist: los marxists propiamente dichos, los te6-
ricos de la "politics critics", los llamados dependeneistas, y los teéri-
cos del sister mundial, los cuales, todos ellos, rechazan la posibili-
dad de separate al conocimiento de la accién y subordinate la ciencia
politics a la lucha por el socialism. En el extrema conservador del
continuo figuran los neoconservadores, quires favorecen entre
otras coses a la economia de libre mercado y a la limitacién de los
poderes del Estado, as Como a Una politics exterior agresivamente
anticomunista.
Si combinamos esters dos dimensiones, obtenemos cuatro escue-
las en las ciencias politics, cuatro mesas separadas -la izquierda
bland, la izquierda dur, la derecha bland y la derecha dur. La
realidad, decide lego, no esté tan claramente delimitada. Los mati-
ces ideolégicos y metodolégicos son mis sutiles y complejos. Prosi-
guiendo con nuestra metéfora sin salirnos del espacio del refectory,
toda vez que la inmensa mayoria de los politélogos estén en algiln
puerto cercano al Centro --ideolégicamente "liberates" y moderados,
al mismo tempo que eclécticos y abiertos al diélogo en cuestién de
metodologia- podria hablarse de Una Gran cafeteria central en la
que la mayoria de nosotros seleccionamos nuestro alimento intelec-
tual, y en donde compartimos glandes mesas en compafiia de diver-
sos y cambiantes comensales.
Las mesas exteriores de este enorme refectorio disciplinarian estén
muy bien iluminadas y visibles, en tanto que el Gran Centro perma-
nece en la penumbra. Es lamentable que el humor y la reputacién de
la discipline de las ciencias politics estén tan influidos por esters
postures extremes. Esto se debe en parte a que los extremes suelen
ser surnamente audibles y visibles -la izquierda blanda emits un
ruido de fordo permanente y flagelante, y la derecha dura produce
los refinados rodeos matematicos y estadisticos que aparecen en
las paginas de nuestras revistas especializadas.

LA IZQUIERDA BLANDA

Supéngase que empezamos con la izquierda blanda. Todos los sub-


gnlpos de la izquierda blanda comparten el postulado metametodo-
MESAS SEPARADAS 43

légico eglin el coal el undo empiric no puede entenderse en


funcién de esferas y dimensions separadas, Sino Como Una totalidad
especial-temporal. La "teoria critics" desarrollada por Horkheimer,
Adorno, Marcuse y otros integrantes de la "estela de Francfort",
rechaza la estrategia de desprendirniento y disgregacién atribuida a
la corriente principal de las ciencias politics. Las diverse parts del
proceso social deben considerate Como "aspectos de Una situaci6n
total irnplicita en el proceso del cambia histérico" (Lukas, citadel en
David Held, 1980, p. 164). Tanto el estudioso Como su objeto de estu-
dio participate en Una lucha. Por tanto, la objetividad no es apropiada.
"Los positivistas no entienden que el proceso de acceso al conoci-
miento es inseparable de la lucha histérica que tine luger entre los
seres humanos y el mundo. La teoria y el quehacer teérico est8n
entrelazados en los procesos de la Vida social. El teOrico no puede
mantenerse al morgen, contemplando, reflejando y describiendo la
'sociedad' o la 'naturaleza' " (Held, p. 165). Para entender y explicate
es menestercstar comprometido con un resultado. No existe Una cien-
cia politics en el sentido positivists de la palabra, es decir, Una ciencia
politics ajena a un compromise ideolOgical. Intenter Una separaciOn
equivale a respaldar el order establecido, histéricamente obsolete.
Marxistas mis ortodoxos Como Pen'y Anderson (1976), Goran
Therborn (1977), Philip Slater (1977) y otros, si bien comparten la
metametodologia de la "estela critics", van mis leos al argiiir que,
a no ser que se acepte el materialism histérico en su sentido mis
reduccionista, consistente en explicate el acontecer politico en térmi-
nos de lucha de class, se deja de apreciar la relacién existent entre
teoria ypraxis.
Al considerer la configuracién de la izquierda bland, comienza a
desintegrarse nuestra met8fora cuatripartita de las mesas separa-
das. Los teéricos mancistas de diverse orientaciones -los "teéricos
critics", los escritores de la "dependence" y los teéricos del "sister
mundial"- son compaNeros de mesa con varies disputers. Todos
cornparten la creencia en la unidad de la teoria y la praxis, y est8n
convencidos de que es irnposible separate la ciencia de la politics.
Como consecuencia lOgics, la corriente positivists, ernpeNada en
separate la actividad cientifica de la politics, ha perdido contacto con
la arrolladora unidad del proceso histOrico y permanece absurda-
mente atada al statuquO. La ciencia politics positivists se niega a
44 LA POLiT1CA COMO CIENCIA

tomar en cuenta la dialéctica histérica que hace inevitable el paso del


capitalist al socialisrno.
Fernando Cardoso, principal teOrico de la estela de la depen-
dencia, comparer la metodologia de dicha teoria con la tradiciOn
norteamericana de las ciencias sociales:

Nuestro propésito es restaurant la tradicién intelectual fundamentada en


Una ciencia social integral. En vez de concentramos linicamente en di-
mensiones especificas del proceso social, buscamos Una comprensién
dinémica y global de las estructuras socials. Nos oponemos a la tradi-
cién académica que considerable la dominaciOn y las relaciones sociocul-
turales Como "dimensions" analiticamente independientes la Una de la
ota y de la economia, Como si cad Una de esas dimensions hubiese
correspondido a distintos rasgos de la realidad [...] Nuestro studio de la
sociedad, as Como de Sus estructuras y procesos de cambia, esté basado
en un enfoque dialéctico [...] A final de cuentas, la opciOn que se plantea no
es la consolidaciOn del Estado o el advenirniento de un "capitalist
auténomo", Sino mis bien en quo forma sustituirlos. Por lo tanto, lo
important es COmo trazar vias conducentes al socialisrno. (Cardoso y
Faletto, 1979, pp. ix y xxiv)

De mode que la ciencia politics no puede ser ciencia si no esté


dedicada plenamente a la consecucién del socialist.
Richard Fagen, uno de los principales exponentes del enfoque de
la "dependencia", detalla las implicaciones de la posture de Cardoso
para la comunidad académica interesada en cuestiones de desarro-
llo. Un avarice real en el studio sobre el desarrollo deb asociarse
con Una restructuraciOn de las asimétricas relaciones internaciona-
les de podery "un ataque, mucho mas dificil e histOricamente signi-
ficativo, contra las propias formas capitalistas de desarrollo [...] So-
lamente cuando tan cnicial toma de conciencia dirija la naciente
critics académica contra el sister capitalists global, podrernos afir-
mar que el cambia de paradigms en las ciencias socials estadu-
nidenses cobrO fuerza y esta acercando el quehacer académico a lo
que realmente imports" (1978, p. 80).
Dos recientes interpretaciones de la historia de la ciencia politics
estadunidense, indicant que est8 ganando terrene esta critics de la
"izquierda blanda" contra la corriente dominate de investigaciOn
en la discipline. David Ricci, en The Tragedy ofPolitieal Science (1984),
MESAS SEPARADAS 45

describe el surgimiento, en las postrimerias de la segunda Guerra


Mundial, de Una estela cientifica liberal de las ciencias politics en
los Estados Unidos de Norteamérica. Se trataba, segu'n Ricci, de un
movimiento empeflado en demostrar, mediate los métodos mas
precises, la superioridad de los postulados y valors pluralistas libe-
rales. La valdez de esta complaciente "teoria politics empirics", crea-
da por politélogos Como David Truman, Robert Dahl, C. E. Lindblom,
un grupo de especialistas electorates de la Universidad de Michigan y
otros investigadores, quedO en dude duxante los disturbios de finales
de la década de 1960 y principia de la de 1970, unto con el despres-
tigio de la politics y administraciOn pliblica estadunidenses. Ricci
concluye que este episodic conductista-posconductista dernuestra que
la ciencia politics Como ciencia ernpirica, sin la inclusion sisternatica
de valors y opciones morales y éticas, y sin un cornpromiso con la
acciOn politics, est8 condenada al fracaso. La ciencia politics debe
inclinarse hacia allsUn lado, no hacerlo propicia su repliegue a Una
posture de futilidad y especializaciOn preciosista.
La izquierda bland de Ricci es Una variedad de la izquierda hu-
manista moderada. La que propugna Raymond Seidelman (1985)
correspond a un tratamiento mis radical de 1a historia de la ciencia
politics estadunidense. En un fibro titulado Disenchanted Realists:
Political Science and the American Crisis, 1884-1984, Seidelman des-
arrolla con detalle Una tests que sustenta la existencia de ties corrien-
tes en la teoria politics estadunidense: Una corriente institu-
cionalista, otra democrética populists y Una tercera, relativamente
efimera, "ciencia politics liberal", iniciada en las décadas de 1920 y
1930 en la estela de la Universidad de Chicago, y que habria de
prosperar en los Estados Unidos de Norteamérica decide la época
inmediatamente posterior a la segunda Guerra Mundial haste los
afros setenta, poco m8s o renos. La corriente institucionalista co-
rresponde a la tradiciOn hamiltonian-madisoniana incorporada al
sister constitucional y tendiente a frustrate la voluntary de las ma-
yorias. La teoria de la separaciOn de poderes se fundarnenta en la
desconfianza de las tendencies populates. Opuesta a esta tradiciOn
en la teoria politics estadunidense esta la tendencia dernocratica
populists manifiesta en el temprano igualitarismo agrarian, el aboli-
cionismo, el populism y otros movimientos similares. Esta segunda
tradiciOn de Thomas Paine es antiestatista y antigubernarnental, y
46 LA POLiTICA COMO CIENCIA

fue desprestigiada por el age de la sociedad industrial Urbana y la


necesidad de un gobierno central poderoso.
La tercera tradicién se basaba en la fe en la viabilidad de Una
ciencia politics que ayudase a producir un poderoso Estado nacio-
nal, dirigido por experts que aplicaran politics pu'blicas constnlc-
tivas y coherentes, y respaldado por mayorias populates virtuosos.
Esta ilusién de Una ciencia politics grande y constructive se esfumé,
tanto en el 8mbito de la politics Como en el de la ciencia. La realidad
politics se convirtié en Una serie desarticulada de "rodes de proble-
mas" y "tri8ngulos de hierro" dominados por la élite e incapaces de
perseguir poljticas pUblicas consistentes y eficaces, y la ciencia, a su
vez, se transformO en un conjunto de especialidades inconexas ca-
rentes de refaciOn con la politics y la administracién pu'blica. Seidel-
man concluye:

Desde el puerto de vista histérico, el profesionalismo en ciencias politics


no ha hecho ota cos que oscurecer conflictos y opciones en la Vida
pliblica estadunidense, toda vez que considers a los ciudadanos Como
meres objetos de studio o clients de un patemalismo politico benign
[...] Mientras nose percaten los politélogos de que su politics democré-
tica no puede llevarse a cabo mediate un profesionalismo thermo, la Vida
intelectual permaneceré ajena a los auténticos aunque tal vez secretes
sueflos de los ciudadanos estadunidenses. La historia de las ciencias
politics ha confirmado esta Laguna, an cuando intents colrnarla. La
ciencia politics moderner deberé lograrlo para poder transformer meres
ilusiones en nuevas realidades democréticas. (P. 241)

E1 principal cometido de la izquierda bland es la impugnacién


del profesionalismo en las ciencias politicos. Es un llamado a la
academia para que se integre a la lucha politics y oriente Sus activi-
dades didactics y de investigacién hacia cornpromisos ideolégicos
de izquierda: concretamente, hacia un socialist moderado O revo-
lucionario.

LA DERECHA DURA

La derecha dur, por el contrary, es ultraprofesional en cuarto a


metodologia, y cuenta con un formidable arsenal de metodologias
cientificas: deductive, estadisticas y experimentales. Propende a
MESAS SEPARADAS 47

considerer las formas de anélisis histOric, descriptive y cuantitativo


sencillo Como productos menores de la ciencia politics, an cuando
en afros recientes se ha observado Una notable rehabilitaciOn de las
instituciones politicos, as Como Una tendencia a vincular la labor
deductive formal con la tradiciOn ernpirica inaugurada por Gosnell,
Herring y V. O. Key.
En Una reciente revision del movimiento de la elecciOn pUblics en
las ciencias politicos, William Mitchell (1988) hace Una distinciOn en-
tre dos centos principles, los que designs conlos hombres de escue-
las de Virginia y Rochester. La estela de Virginia, que turbo su mayor
efecto entre los economists, due fundada por James Buchanan y
Gordon Tullock, en tanto que William Ricker fundO la estela de
Rochester, de mayor trascendencia entre los politOlogos. Anabas es-
cuelas tienden a desconfiar de la politics y la burocracia, y mantienen
Una posture conservadora decide el puerto de vista fiscal. Sin embar-
go, la estela de Virginia declarer abiertamente que el mercado cons-
tituye la piedra de toque de Una distribuciOn eficiente de la riqueza.
Segu'n Mitchell, los virginianos est8n "plenamente convencidos de
que la economia privada es mucho mas robuster, eficiente y quizas
mas equitativa que otras economies, y edemas, bastante mis eficien-
te que los procesos politicos en lo que toa a la distribuciOn de recur-
sos [...] Gran parte de las aportaciones del [virginian] Center for
Study of Public Choice pueden considerate Como contribuciones a
Una teoria sobre el fracaso de los procesos politicos [...] la desigual-
dad, la ineficiencia y la coercion son las consecuencias m8s communes
de la definiciOn de politics democraticas" (pp. 106- 107). Buchanan
sugiriO un plan de reduciOn automatics del deficit ados antes de la
adopciOn de la propuesta Gramm-Rudman-Hollings, también fue el
autor de Una primers version de la enmienda constitucional pro-
puesta para equilibrate el presupuesto. En dos libros -Democracy in
Defieilt: The Political legacy of Lord Keynes (Buchanan y Wagner,
1977) y The Economics of Polities (1978)- Buchanan presents un
rodeo de politics democratica en la coal el electorado actUa en
funciOn de Sus intereses de corto plaza, o sea que se resist a pagan
impuestos y busca beneficios rnateriales para si misrno, los politicos
aprovechan naturalmente esters preferencias favoreciendo el gasto y
oponiéndose a los impuestos, en tanto que los burOcratas procuran
acrecentar su poder y recurses sin torr en cuenta el interns pUblico.
48 LA POLfTICA COMO CIENCIA

Estos teéricos difieren en cuarto a su grade de conviccién de que


este rodeo de maximizacién de utilidades a co1*to plaza refleja la
realidad humana. Algunos estudiosos emplean este model Como
Una simple fuente de hipétesis. Asi, Robert Axelrod, mediate mode-
los deductive, experimentacién y simulacién por cornputadora, hizo
importantes aportaciones a nuestra cornprensién de las forms en
que surge las normas cooperatives y, en particular, de cérno peder
surgir normas de cooperacién inteniacional a partir de Una perspec-
tiva de maximizacién de utilidades a corto plaza (1984). Douglass
North (1981), Samuel Popkin (1979), Robert Bates (1988) y otros,
combine modelos de elecciOn racional con an8lisis sociolégicos en
Sus studios sobre el desarrollo y el proceso histOrico del Tercel
Mundo.
La naturaleza defensive de esta perspective se refleja en comenta-
rios hechos en fechas recientes por estudiosos de incuestionable
credibilidad cientifica. Asi, Herbert Simon cuestiona el postulado de
eleccién racional de dicha bibliografia: _

Para la investigacién en general, y en particular para nuestra estrategia


de investigacién, exists Una enorme diferencia entre estudiar el Casi
omniscient homo eeonomieus de la teoria de la eleccién racional, o el
resueltamente racional homo psychologies de la psicologia cognosciti-
va. Esta diferencia ataie no solamente a la investigacién, Sino también
al correcto disefmo de instituciones politicos. James Madison tenia plea
conciencia de esto, y en las paginas de Federalist Papers optO por la
siguiente perspective de la condicién humana: "De la misma manera que
exist en la naturaleza humana cierto grade de depravacién que require
alguna nedda de circunspeccién y desconfianza, también se encuentran
otras cualidades que justifican cierta cantidad de estima y confianza:"
-Una perspective que podemos considerer equilibrada y realists de la
racionalidad humana con Sus concomitants flaquezas de motive y ra-
zOn. (P. 303)

James March y Johan Olsen impugnan el formalisrno de la biblio-


grafia sobre la eleccién pu'blica: "El nuevo institucionalisrno es un
prejuicio con base ernpirica, el coal sustenta que lo que observamos
en el undo es incongnlente con las forms en que las teorias con-
temporéneas eigen que nos expresemos [...] La agencia burocrética,
el comity legislative y el tribunal de apelacién son arenas en las que
MESAS SEPARADAS 49

contenden fuerzas socials, per también son conjuntos de proce-


dimientos y estnlcturas normative de operacién que definer y de-
fienden intereses" (1984, 738). Asimismo, cuestionan el postulado
racional del interns propio de la bibliografia sobre la eleccién pdbli-
ca, al argumentar que:

Aun cuando la politics sin dude alguna obedece en Gran nedda a inte-
reses propos, es frecuente que la accién esté encaminada a averiguar el
comportamiento normative apropiado y no propiamente a calcular los
beneficios que cake esperar de elecciones alternatives. Por consiguiente,
el comportamiento politico, lo mismo que cualquier otro comportamien-
to, puede describirse en términos de debera, obligaciones, papeles y
reglas. (P. 744.)

LA DERECHA BLANDA

En la cedilla correspondiente a la derecha bland, se encuentran


diverse tips de conservadores de viejo y nuevo cuff, quires tien-
den a ser tradicionales en Sus metodologias y a ubicarse en el lad
derecho del espectro ideolégico. Sin embargo, los adeptos de 1a teo-
ria politics de Leo Strauss pertenecen a Una categoria distinta. Es
claro su conservadurismo metodolégico. La IlustraciOn y la revolu-
ciOn cientifica son los enemigos. La ciencia politics libre de valores
y éticamente neutral de Max Weber ocupa un luger privilegiado en
su scala de prioridades. Como lo express Leo Strauss: "El embota-
miento moral es Una condiciOn necesaria Para el analisis cientifico.
Nuestra seriedad Como cientificos socials est8 en funcién directer
del grade en que logrernos desarrollar dentro de nosotros mismos un
sentimiento de indiferencia hacia la consecuciOn de cualquier obje-
tivo, que nuestros procedirhientos se vuelvan erraticos y carentes de
propOsito, en Una actitud general que podia calificarse de nihilists"
(1959, p. 19). Pero la ciencia politics no solo es amoral, tampon es
realrnente generadora de conocimiento. De nuevo Leo Strauss: "En
términos generates, cake preguntarse si la nueva ciencia politics ha
generado ago politicamente irnportante que no conocieran ya los
profesionales Intel igentes de la politics, poseedores de un profundo
conocimiento de la historia, o los periodistas brillantes y cultos, sin
mencionar a los viejos politélogos" (en Storing, 1962, p. 312).
Los straussianos rechazan cualesquiera interpretaciones de la
S0 LA POLtI'ICA COMO CIENCIA

teoria politics de carécter "historicist" O basadas en Una "sociologia


del saber". El significado verdadero de los textos filoséficos esté
contenido en lo que se ha escrito. El filésofo de la politics deb poseer
la habilidad y la vision necesarias para explicate este sentido original.
La verdad esencial puede encontrarse en los escritos de los filésofos
cl8sicos, en particular en los de Platen -con su racionalisrno socr8-
tico libre de contingencies-. Las verdades esta fuera del tempo,
del espacio y de cualquier contexto. La filosofia politics posmaquia-
veliana propicié el relativism moral y el deterioro de la virtual civics,
la ciencia politics "conductista" es el producto degradado de este
deterioro moral.
Durante los recientes festejos del ducentésimo aniversario de la
ConstituciOn, los straussianos, Como era de esperarse, estuvieron a
la vanguardia de la estela del "primer inter to" de la interpretaciOn
constitucional. Gordon Wood, en un reciente anélisis de la biblio-
grafia straussiana sobre la ConstituciOn (1988), seiala que para
straussianos Como Gary McDowell y Walter Berns, toda la verdad de
1a Constitucién esta contenida en el texto constitucional, y tal vez en
el registro escrito de las deliberaciones y los Inforrnes Federalistas.
Wood india que el compromise straussiano con el "derecho natu-
ral" los hace desconfiar de todos los derechos histéricamente cons-
tituidos, "en particular de los recién identificados por la Suprema
Corte" (1988, p. 39). Para algunos straussianos, el derecho natural a
la propiedad postulado por los fundadores puede servir de base para
hacer retrocede el estado de bienestar modern. Para otros muches
straussianos, el regimen moral ideal es la aristocracia platénica o, en
segunda constancia, el "gobierno mix to" aristotélico. Su program de
accién es un llamado a la formacién de Una élite intelectual que
promueva la restauraciOn de los principia fundamentals.

LA IZQUIERDA DURA

Por liltirno, exists Una estela de izquierda dur que emplea Una
metodologia cientifica para prober proposiciones derivadas de las
teorias socialists y de la dependencia. Sin embargo, decide el momen-
to en que se hacen explicits y verificables las proposiciones y creen-
cias de las ideologies de izquierda, se empieza a rechazar el antipro-
MESAS SEPARADAS $1

fesionalisrno de esta corriente ideolégica. Esta realidad se refleja en


el nerviosismo de los principles teéricos socialists y de la depen-
dencia a la hors de cuantificar y prober hipétesis. Asi, Christopher
Chase-Dunn, uno de los principales cuantificadores del sistema
mundial, clara con Sus colegas: "Mi preocupacién es que nos enfras-
quemos en estériles controversies entre 'historicistas' y 'cientificos
socials', o entre investigadores cuantitativos y cualitativos. Las
fronteras 'étnicas' peder proveernos mucho material para alimen-
tar animados diélogos, pero para Una verdadera comprensién del
sisterna mundial, es menester superar esta case de sectarisrno me-
todolégico" (1982, p. 181). Los principales teéricos de la dependen-
cia, entre ellos Cardoso y Fagen, cuestionan seriamente la valdez de
los estudios "cuantitativos de caracter cientifico" sobre los postulados
de la teoria de la dependencia. Por motives que no se han precisado
con toda claridad, esta case de investigaciones son "prematures" o
fallen en su propOsito. Por esta razOr, es probable que no reconozcan
Como validos los hallazgos del grupo de Sylvan, Snidal, Russett,
Jackson y Duvall (1983), quienes, durante el periodo incluido entre
1970 y 1975, probation un rodeo formal de "dependencia" en un
conjunto de parses dependientes, y obtuvieron Una serie de resulta-
dos mixtos y poco concluyentes. Sin embargo, cuantificadores y
econometrics de la dependencia y del sister mundial, incluidos
politOlogos y sociélogos Como Chase-Dunn (1982), Richard Rubin-
son (vase Rubinson y Chase-Dunn, 1979), Albert Bergesen (1980),
Volker Bornschier y J. P. Hoby (1981) y otros, estén actualmente
llevando a cabo studios encaminados a demostrar la valdez de los
postulados del sister mundial y de la dependencia.

UNA RESENA DE NUESTRA HISTORIA PROFESSIONAL

La mayoria de los politélogos se sentin'an incémodos sentados en las


mesas lejanas al Centro. Con apenas dos o ties generaciones de ha-
berse convertido nuestra profesién en Una important discipline
académica, no estamos dispuestos a renunciate a nuestros galardo-
nes de integridad profesional al odometer nuestra actividad docente y
de investigacién a controversies de order politico. Esto se refleja en
la renuncia parcial a su posture de antiprofesionalismo por parte de
52 LA POLiT1CA COMO CIENCIA

la izquierda dur, la coal sostiene que los asertos relatives a la socie-


dad y la politics peder probarse déndoles Una forrnulacién explici-
ta y preciser, y aplicéndoles, cuando sea necesario, métodos estadis-
ticos.
Asimismo, a la mayoria de nosotros nos desconcierta la autoadju-
dicacién, port parte de los politélogos de la eleccién piiblica y la
estadistica, de la insignia del profesionalismo, as Como el hecho de
que pretendan relegar al resto de nosotros a un status precientifico.
Compacter esta preocupacién algunos de nuestros mis distinguidos
y sofisticados politélogos, actualmente empeNados en rehabilitate las
metodologias tradicionales de la ciencia politics: Como el anélisis
filoséfico, legal e histérico, y la descripcién institucional.
A decir verdad, pocus politélogos aceptarian que decide el sig lo XVI
la ciencia politics no ha hecho m8s que alejarse del recto camino, y
que la Unica via hacia el profesionalismo est8 en la exegesis de los
texts clasicos de la teoria politics.
Dig no de mencién es el hecho de que cad Una de esters escuelas o
Corrientes mantiene su version de la historia de las ciencias politicos .
Quien controle la interpretacién del pasado en los archives de nues-
tra historia profesional tendril glandes posibilidades de controller su
future. En a1'1os recientes, la izquierda blanda ha tratado de apropiar-
se de la responsabilidad de escribir la historia profesional de la cien-
cia politics . Mi opinion es que tal vez logré convencer a algunos de
nosotros de que nos hemes alejado del recto Camino. Tanto Ricci
Como Seidelman, trataron de convencenios de que la ciencia politics
moderner, metédica y objetiva, s61o podia desarrollarse en los Esta-
dos Unidos de Norteamérica, en donde, durante un corto tempo,
parecieron factibles la democracia liberal, lo mismo que un profe-
sionalismo objetivo. Sostienen que conforme ha decaido este opti-
mismo estadunidense, al recrudecerse de manera inevitable el anta-
gonismo partidista y de cases, se hace insostenible la tests de Una
ciencia politics politicamente neutral. Dentro de esta linea de razo-
namiento, la ciencia politics necesita convertirse de nueva cuenta en
parte active de un movimiento de car8cter politico y, para algunos,
revolucionario.
La derecha dura presents Una perspective my escorzada de nues-
tra historia profesional: antes de la introduccién de las rnetodologias
rnaternatica, estadistica y experimental, no existian ciencia ni teoria
politics en el sentido estricto de la palabra.
MESAS SEPARADAS 53

Sin embargo, la inmensa mayoria de los politélogos, eclécticos en


cuarto a Sus enfoques metodolégicos, as Como quires se esfuerzan
por controller la orientacién ideolégica de la actividad profesional
-nuestra "cafeteria centra1"- no deberian conceder a ninguna de
esters dos escuelas el privilegio de escribir la historia de la discipline.
La historia de la ciencia politics no apunta hacia ninguna de esas
apartadas mesas, Sino m8s bien hacia la porcién central del come-
dor, en dode Sus ocupantes son partidarios de metodologias mixtas
y aspiran a la objetividad.
Es un error afirmar que la ciencia politics se desviO de la filosofia
politics clasica durante los siglos XVI y xvII, y que ha venido torciendo
el rumba a partir de entonces. Tarnpoco es correcto atribuir a la
ciencia politics estadunidense el frito de haber separado la teoria
y la acciOn politics. Los straussianos no peder pretender ser los
u'nicos en fundarnentar Sus principia en la filosofia cl8sica grieg.
E1 impulse cientifico en los estudios politicos turbo Sus origenes entre
los filOsofos clasicos griegos. En mi opinion, Rober't Dahl es un se-
guidor mis ortodoxo de Aristételes que Leo Strauss.
Existe toda Una tradicién sociolégica y politics que vere decide
Platen y Aristételes, pass por Polibio, Cicerén, Maquiavelo, Hobbes,
Locke, Montesquieu, Hume, Rousseau, Tocqueville, Comte, Marx,
Pareto, Durkheim, Weber, y llega haste Dahl, Lipset, Rokkan, Sarto-
ri, Moore y Lijphart, que inter tO, y continua haciéndolo, relacionar
las condiciones socioeconOmics con las constituciones politics y las
estructuras institucionales, y asocial esters caracteristicas estnlctu-
rales con tendencies politics en tempos de Paz y Guerra.
Nuestros padres fundadores se adhirieron a dicha tradiciOn. Co-
mo observara Alexander Hamilton en Federalist 9: "La ciencia de la
politics [...] Como la mayoria de las demos ciencias, ha evolucionado
considerablemente. Se entiende actualmente con toda claridad la
eficacia de varies principia que los antigua no confucian en abso-
luto, o acaso en Una forma muy parcial" (1937). En Federalist 31,
Hamilton tata sobre el eterne problems de quo tan cientificos pue-
den ser los studios de caracter moral y politico. Concluye que:

Aun cuando no puede considerate que los principia del saber moral y
politico posen, en general, el mismo grade de certidumbre que los de
las mateméticas, no deja de mostrar en este sentido mayors cualidades
[...] de las que estariamos dispuestos a concederles. (P. 189.)
54 LA poLMcA COMO CIENCIA

Cake seialar que la dicotomia entre las ciencias "exactas" y aque-


llas a las que no se les reconoce este atributo, la coal se nos ha hecho
creel es un fenémeno reciente atribuible a la herejia del movimiento
conductista estadunidense, de hecho ha side endémica en la disci-
plina decide Sus origenes.
Durante el sig lo XD( y principia del XX, Auguste Comte, Marx y
Engels y Sus seguidores, Max Weber, Emile Durkheim, Vilfredo Pa-
reto, y otros, trataron la politics con perspectives mas propias de la
ciencia social, con regularidades semejantes a eyes y relaciones ne-
cesarias. A la vuelta del sig lo XX, John Robert Seeley y Otto Hinze,
Moissaye Ostrogorsld, y Roberto Michels, formulation lo que consi-
deraron "lyes cientificas" de la politics -Seeley y Hintze teorizaron
sobre la refaciOn entre las presiones externas y la libertad intern en
el desarrollo de las naciones-Estado de Europa occidental, Ostro-
gorsld, acerca de la incompatibilidad entre el partido politico buro-
cr8tico de mass y la democracia, conclusion que obtuvo de un estu-
dio comparative sobre el surgimiento de los sistemas de partidos
britanico y estadunidense, y Michels escribiO acerca de la "ley de
hierro de la oligarquia", a saber, la propensiOn en las grades orga-
nizaciones burocréticas a que el powder gravite hacia la dirigencia
supremer, un razonamiento que se desprendié de su studio de case
"critico" del partido socialdemécrata alemén. En fechas mis recien-
tes, también proving de Europa la "ley" de Duverger acerca de la
relacién existente entre los sistemas electorates y de partidos.
Entre los pioneros de ciencia politics profesional moderner, decide
el principio fue préctica com Un calificar de "ciencia" a esta ram del
conocimiento. Asi, sir Frederick Pollock y John Robert Seeley, el
primer catedrético en Oxford y la Royal Institution, el Segundo en
Cambridge, titularon Sus libros The History of the Seienee ofPolitics
(1890) yAn Introduction to Political Science (1896), respectivamen-
te. Lo que estos autores entendian por "ciencia" variable de un case
a otro. Pollock distingue entre ciencias naturals y morales: "La
comparative inexactitud de las ciencias morales no es culpa de los
hombres que les dedication Sus talents, Sino que depend, Como lo
constatara Aristételes, de la naturaleza de la rnateria sombre la coal
tratan" (p. 5).
Para John Robert Seeley, la ciencia politics era un conjunto de
proposiciones derivadas del saber histérico. Como consecuencia del
MESAS SEPARADAS 55

desarrollo de la historiografia en el sig lo XIX, anticipaba un despegue


en el desarrollo de la ciencia politics. Si los modernos habrian de
superar con much a Locke, Hobbes y Montesquieu, era simplemen-
te porque su base de dates histOricos seria mucho mis amplia.
Para Seeley, quien introdujo a la ciencia politics en el Tripos de
Cambridge, se trataba de aprender a "razonar, generalizer, definir y
diferenciar [...] as Como acopiar, verifier e investigate hechos". Es-
tos dos procesos constituian 1a ciencia politics. "Si descuidamos el
primer proceso, solo acumularemos indtilmente dates, toda vez que
no tendremos manera de diferenciar entre hechos importantes y
triviales, y decide lego, si descuidamos el Segundo proceso, nuestros
razonamientos careceran de base, y no haremos nada Sino teer te-
laraiias escolésticas" (1896, pp. 27-28).
Durante el sig lo XIX y principia del xx, hobo en las ciencias so-
ciales dos escuelas de pensamiento que ostentaban el nivel o la ca-
racteristica de ciencia. Auguste Comte, Karl Marx y Vilfredo Pareto
no establecen distinciOn alguna entre ciencias sociales y "natura-
les". Ambos tipos de ciencia buscaban uniformidades, regularida-
des, eyes. Por ota parte, para Max Weber era absolutamente ociosa
la nociOn de Una ciencia social que consistiera en "un sister cerra-
do de conceptos en los que la realidad es sintetizada en alguna forma
de clasificaciOn permanent y universalmente Valida, a partir de lo
coal es posible hacer nuevas deducciones":

El torrent de los eventos incuantificables fluye sin Cesar hacia la eterni-


dad. Los problems culturales que reven a la humanidad siempre se
vuelven a presenter con diferentes malices, y en este infinite flujo de
eventos, cambrian constantemente los limites del area que adquiere sig-
nificado e importancia para nosotros, es decir, que se convierte en un
"ente histérico". Se rnodifican asimismo los contextos intelectuales den-
tro de los cuales Este se contempla y analiza cientificamente. (1949, p. 80.)

Para Max Weber, la "sujeci6n a eyes" de la interaccién humana es


de otro order. La materia de estudio de las ciencias socials -la
accién humana- implica juicios de valor, remora y aprendizaje,
los cuales s61o peder arrojar regularidades relatives, "posibilidades
objetivas" y probabilidades. Los cambios culturales peder atenuar
o incluso destruir esters relaciones. Asimismo, Durkheirn conside-
raba que los fenémenos culturales eran demasiado complejos y de-
56 LA poLincA COMO CIENCIA

pendientes de la creatividad humana para tenet el mismo grade de


certidurnbre causal que las ciencias naturales.
Durante las primeras décadas de la ciencia politics profesional en
los Estados Unidos de Norteamérica -decide 1900 haste la década
de 1930- dos estudiosos, Merriam y Catlin, el primer tan estadu-
nidense Como el pay de manzana y el Segundo un ingles radicado
temporalmente en ese pais, furor los primeros en promover la in-
troduccién de normas y métodos cientificos en el studio de la poli-
tica. La aportacién de Merriam due sobre todo programatica y pro-
mocional. PreconizO dicho movimiento, reclutO personal y fundO un
programs particular de investigaciOn en la Universidad de Chicago.
También fue no de los fundadores del Consejo de InvestigaciOn en
Ciencias Sociales. Catlin escribiO sombre cuestiones metodolOgicas,
hizo Una Clara distinciOn entre la historia y la ciencia politics y ubicO
a esta Ultima entre las ciencias sociales.
En su manifesto de 1921, "La actual situaciOn del estudio de la
politics", Merriam recomendO la introducciOn de conocimientos
psicolOgicos en el estudio de las instituciones y procesos politicos,
as Como el empleo de métodos estadisticos para incremental el rigor
cientifico del anélisis politico. Este llamado al crecimiento y a la
superacién profesional en ningiln momenta planted la necesidad de
Una discusién sombre la metodologia cientifica. Merriam propuso
practiear la ciencia politics en vez de hablar de ella. Y de hecho, en la
Universidad de Chicago, se desarrollé en el transcurso de las siguien-
tes décadas un programs de investigacién que ejemplificé el hinca-
pié de Merriam en la investigacién empiric, la cuantificacién y la
interpretacién sociosicolégica. Los profesionales egresados de dicho
program conformaron Una parte apreciable del niicleo del "movi-
miento conductual" de la posguerra.
George Catlin tal vez hayer side el primero en hablarde un "tratamien-
to conductista de la politics" (1927, p. xi) y, en su exposiciOn acerca de
Una ciencia politics, parece desechar todas las objeciones susceptibles
de establecer Una distinciOn entre los asuntos humanos y socials y
los objetos de studio de las ciencias naturals. Sin embargo, no se
muestra my optimists con respecto a las perspectives de la ciencia.

Por el momenta, la politics deb concretarse a la humilde tares de regis-


trar y cuando sea posible hacerlo, mensurar y clasificar el material his-
MESAS SEPARADAS $7

térico pasado y conternporéneo, as Como segue probables pautas para el


descubrimiento de forms permanents y principia generates de accién
[...] Es razonable esperar que la ciencia politics a final de cuentas result
ser alga mis que esto, que nos bride cierta esperanza de poder algu'ndia
controller la situacién social, y nos muestre, si no lo que se deb hacer,
por lo renos -siendo la naturaleza humana Como es-- lo que no se deb ha-
cer, toda vez que semejante accién ha de porer a descubierto la estructura
de la sociedad, as Como las lines de actividad de las fuerzas mis pro-
fundas que contribuyeron a definir dicha estructura. (1927, pp. 142-143.)

Asi, podemos ver que no resist un anélisis critico la afirmacién


de Bernard Crick (1959) de que el movimiento conductual en la
ciencia politics estadunidense, y en particular la estela de Chicago,
fueron los que condujeron a la ciencia politics por el dorado Camino
del cientificisrno. Tanto en Europa Como en América, la opinion
metametodolégica al respecto est8 dividida. Costaria trabajo encon-
trar estudiosos mas apegados al rnodelo de las ciencias exactas que
Comte, Marx, Pareto y Freud. Durkheim y Weber, a pesar de su claro
cornpromiso con la ciencia, reconocieron abiertamente que el cien-
tifico social trabaja con materials renos reductibles a las eyes y
formas de explicaciOn propias de las ciencias exactas. Esta polémica
emigrO hacia los Estados Unidos de Norteamérica en el transcurso
del sig lo XX.
La atribuciOn hecha por Crick de esta orientaciOn cientifica a los
populistas de Chicago no resiste un examen de las pruebas. Hay que
leer la correspondencia de Tocqueville (1962) para apreciar cumin
ceca estuvo aquel brillante intérprete de la democracia norteameri-
cana -un sig lo antes de que naciera la estela de Chicago- de
realizer Una encuesta de opinion en ocasiOn de Sus viajes por el pais.
Al converser con el capit8n de un buque de vapor del rio Misisipi,
granjeros de tierra adentro, comensales en cenas elegantes por la
Costa Este y funcionarios en Washington, D. C., buscaba obtener Una
muestra de la poblaciOn estadunidense. Karl Marx elaborO un cues-
tionario de sets paginas a fin de estudiar las normas de Vida, las
condiciones de trabajo, as Como las actitudes y creencias de la case
cabrera francesa a principia de la década de 1880. Un gran niunero
de copiers furor repartidas a los socialists y a las organizaciones
obreras. Los dates acopiados serian utilizados en las siguientes elec-
ciones generates (1880). En los apuntes de Max Weber para su estu-
$8 LA POLtTICA COMO CIENCIA

do sombre el campesinado de la Prusia oriental, existen indicaciones


de que planificé e inicié Una encuesta sobre las actitudes de los
campesinos polacos y alemanes. Asimismo, en su studio sobre la
religion comparative empleé Una tabla formal de cuatro casillas
-mundanidad-desprendimiento, ascetismo-misticismo- como
instrumento para general hipétesis acerca de la relacién existents
entre la Utica religiosa y las actitudes econémicas.
La mayoria de los avarices importantes en el desarrollo de la esta-
distica fueron logrados por europeos. La Place y Condorcet eran
franceses, la far ilia Bernoulli era suiza, Bayes, Galton, Pearson y
Fisher, ingleses, Pareto, italian, y Markov, ruse. El primer teOrico
de la "elecciOn pflblica" fue un escocés llamado Duncan Black (1958).
La opinion de que el enfoque analitico cuantitativo en las ciencias
socials fue Una aportaciOn estadunidense no resist el escrutinio
histOrico. Lo que si fue propiamente estadunidense fue la mejoria, y
la aplicaciOn, de métodos cuantitativos en la investigaciOn por en-
cuestas, el analisis de contenidos, el an8lisis estadistico agregado, la
elaboraciOn de rodeos rnaternaticos y otros procedimientos simi-
lares, as Como la comprobaciOn ernpirica de hipOtesis psicolOgicas
y sociolégicas formuladas en su mayor parte en la bibliografia euro-
pea sombre ciencias sociales.
En el mornento mas negro de la historia europe -durante los ados
treinta- hubo Una Gran penetraciOn de la ciencia social europea en
los Estados Unidos de Norteamérica, propiciada por refugiados co-
mo Paul Lazarsfeld, Kurt Lewin, Marie Jahoda, Wolfgang Kohler,
Hans Speier, Erich Fromm, Franz Neumann, Otto Kircheimer, Leo
Lowenthal, Franz Alexander, Hannah Arendt, Hans Morgenthau,
Leo Strauss y otros muches. Tan larger serie de hombres indica cla-
ramente que dicha corriente migratoria trajan consign las diverse
polémicas entonces existents en el area de las ciencias socials, y
que es un bonito la contraposiciOn de un enfoque europeo y otro esta-
dunidense en toro al problems de la orientaciOn humanists vs.
cientifica. El desarrollo de las ciencias socials y politics en los
Estados Unidos de Norteamérica muestra Una Clara continuidad con
Sus antecedents europeos.
Esta tradiciOn general en las ciencias politicos, la coal cornenzO
con los griegos y continua avanzando haste los pensadores creative
de nuestra generaciOn, es la version veridica de la historia de nuestra
MESAS SEPARADAS $9

discipline, aun cuando las escuelas cn'tica y marxista pretender ser


las principales protagonistas de esta evolucién. Ante tan simplista
tentacién, necesitamos comprometernos con firmeza con la blisque-
da de la objetividad. E1 llamado a la "perlinencia" asociado al "pos-
conductismo" conlleva Una mayor preocupacién por las implicacio-
nes de order préctico en nuestro quehacer profesional, per no pue-
de irnplicar un compromise con un curse particular de accién
politics. Un politélogo no es forzosamente un socialists, y much
renos un socialists de Una determinada estela.
No puede tomarse en serio la version que nos presents la filosofia
politics straussiana de la historia de nuestra discipline. La version
de nuestra historia presentada por la corriente radical de la eleccién
pUblic confunde técnica con substancia. La ciencia politics en ge-
neral esta abierta a cualquier metodologia susceptible de hacernos
mas intelligible el undo de la politics y de la administracién publi-
ca. No debemos desdeiar el saber propiciado por nuestras metodo-
logias tradicionales s6lo porque se dispone ahora de poderosas he~
rramientas estadisticas y matematicas.
Tenemos motives para sentirnos orgullosos del avarice logrado
por la ciencia politics durante esters Ultimas décadas. Y Como ciuda-
danos estadunidenses, hemes hecho importantes aportaciones al
antiquisimo anhelo mundial de aplicar el poder del conocimiento a
los tragicos dilemmas del undo de la politics.

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