MA083- Residuos Residuales
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Julio 21, 2023
MA083- Residuos Residuales
La protección ambiental pasa por un cambio en muchas de las prácticas que se aplican
actualmente en el ámbito ganadero. Se trata, según el informe de la FAO, en cuya elaboración
también ha participado la Iniciativa para la Ganadería, Medio Ambiente y Desarrollo (LEAD, en
sus siglas inglesas), de disminuir los elevados costes medioambientales a partir de acciones
concretas, que vendrán marcadas en función de los principales peligros.
Muchas son las consecuencias e impactos que actualmente está provocando la ganadería,
tanto económicos como sociales, sanitarios y ambientales. En el caso de la degradación de las
tierras, los expertos apuestan por restablecer las zonas más dañadas a partir de la conservación
del suelo, mejores sistemas de gestión y, por último, protección de zonas sensibles. Las pautas
establecidas para la industria ganadera mundial marcan también puntos concretos para la
protección del clima. Se trata, según los expertos, de intensificar de forma sostenible la
producción pecuaria y los cultivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero,
mejorar la alimentación de los animales y el tratamiento del estiércol para reducir las emisiones
de metano y nitrógeno.
Otro de los problemas que ha quedado reflejado es la pérdida de la biodiversidad, y su
solución establece la integración de la producción ganadera con la protección de las zonas
silvestres. Todo ello apoyado de ayudas a los productores que sí se comprometen con el medio
ambiente. En definitiva, de lo que se trata es de hacer retroceder lo que denominan «la larga
sombra del ganado» y de frenar el «uso excesivo de los recursos y las ineficacias del proceso de
producción».
Responda:
1. ¿Por qué crees que la ganadería es considerada uno de los principales emisores de gases
de efecto invernadero?
La ganadería es considerada uno de los principales emisores de gases de efecto
invernadero debido a varias razones interrelacionadas que involucran tanto a los animales como
a las prácticas de producción asociadas. Algunos de los principales factores que contribuyen a
estas emisiones son los siguientes:
i. Producción de metano: Los rumiantes, como las vacas y las ovejas, tienen un sistema
digestivo especializado que les permite fermentar los alimentos en el estómago. Como
resultado de este proceso de fermentación, se produce una gran cantidad de metano
como subproducto, que se libera principalmente mediante eructos y flatulencias de los
animales (Diario La República, 2019). El metano es un gas de efecto invernadero
mucho más potente que el dióxido de carbono (CO2) en términos de su capacidad
para atrapar el calor en la atmósfera y contribuir al calentamiento global.
ii. Producción de óxido nitroso: La ganadería también contribuye a las emisiones de
óxido nitroso (N2O), otro gas de efecto invernadero potente, a través del manejo y la
gestión del estiércol animal. Cuando el estiércol se descompone en condiciones
anaeróbicas, se libera óxido nitroso (Diario La República, 2019). Además, el uso
excesivo de fertilizantes nitrogenados en los campos cultivados para alimentar al
ganado también contribuye a las emisiones de este gas.
iii. Deforestación y cambio de uso de la tierra: La expansión de la ganadería a menudo
conduce a la deforestación y la conversión de ecosistemas naturales, como bosques y
praderas, en tierras de cultivo y pastoreo para el ganado. La deforestación libera
grandes cantidades de carbono almacenado en los árboles y el suelo, lo que
contribuye significativamente a las emisiones de CO2. Además, la pérdida de áreas
naturales reduce la capacidad de la naturaleza para capturar y almacenar carbono,
agravando el problema del cambio climático.
iv. Uso de combustibles fósiles: La ganadería también depende en gran medida del uso
de combustibles fósiles para actividades como la producción de piensos, el transporte
de animales y productos animales, y la refrigeración de productos perecederos. La
quema de combustibles fósiles libera CO2 y otros gases de efecto invernadero
adicionales que contribuyen al calentamiento global.
v. Consumo de agua y energía: La producción ganadera a gran escala requiere grandes
cantidades de agua para el riego de cultivos, la limpieza de instalaciones y el
suministro de agua para el ganado (Diario La República, 2019). Además, la
producción y el transporte de alimentos para el ganado y la posterior distribución de
productos cárnicos consumen mucha energía, lo que también contribuye a las
emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con la generación de energía.
2. Menciona los principales impactos ambientales que genera la producción ganadera
intensiva en la actualidad.
i. Emisiones de gases de efecto invernadero: Como se mencionó anteriormente, la
ganadería es una importante fuente de emisiones de gases de efecto invernadero,
especialmente metano y óxido nitroso. Estos gases contribuyen al calentamiento
global y al cambio climático, que afectan a los patrones climáticos, la frecuencia de
eventos climáticos extremos y la pérdida de hielo en los polos y glaciares.
ii. Deforestación y pérdida de hábitats: La expansión de la ganadería intensiva a
menudo implica la conversión de bosques y otros ecosistemas naturales en tierras de
cultivo y pastoreo. La deforestación no solo libera grandes cantidades de carbono
almacenado en los árboles y el suelo, sino que también destruye hábitats naturales, lo
que puede llevar a la pérdida de biodiversidad y poner en peligro especies de flora y
fauna (Universidad Externado de Colombia, 2022).
iii. Contaminación del agua: La producción ganadera intensiva produce grandes
cantidades de estiércol y desechos animales, que si no se gestionan adecuadamente,
pueden contaminar las fuentes de agua cercanas. Los nutrientes y patógenos presentes
en el estiércol pueden infiltrarse en los cursos de agua, causando la eutrofización
(aumento excesivo de nutrientes) y la proliferación de algas tóxicas, lo que daña la
vida acuática y afecta a la calidad del agua potable.
iv. Agotamiento de recursos hídricos: La producción ganadera intensiva requiere
grandes cantidades de agua para el riego de cultivos, el suministro de agua para el
ganado y las operaciones de limpieza (Universidad Externado de Colombia, 2022). El
uso excesivo de agua puede llevar a la sobreexplotación de acuíferos y disminuir los
niveles de agua subterránea, lo que afecta a la disponibilidad de agua para otros usos
y para los ecosistemas.
v. Contaminación del suelo: Los fertilizantes y pesticidas utilizados en los cultivos para
alimentar al ganado pueden filtrarse en el suelo y causar la contaminación del suelo.
Además, la compactación del suelo debido al pastoreo intensivo puede reducir su
capacidad para retener agua y nutrientes, afectando la salud del suelo y la
productividad agrícola a largo plazo.
vi. Pérdida de biodiversidad: La ganadería intensiva suele implicar la cría de grandes
cantidades de un número limitado de especies animales para la producción masiva de
alimentos. Esto puede llevar a la pérdida de razas y variedades locales de ganado, así
como a la reducción de la diversidad genética, lo que hace que las poblaciones sean
más vulnerables a enfermedades y cambios ambientales (Universidad Externado de
Colombia, 2022).
vii. Uso intensivo de recursos naturales: La ganadería intensiva requiere grandes
cantidades de tierra, agua, alimento animal y energía para mantener las operaciones.
Esto pone una gran presión sobre los recursos naturales y contribuye a la
sobreexplotación de los ecosistemas.
3. ¿Cuáles son las consecuencias ambientales y de salud pública que se generan por una
mala gestión de los purines?
3.1. Consecuencias ambientales
i. Contaminación del agua: Uno de los mayores riesgos de una mala gestión de los
purines es la contaminación del agua. Cuando los purines se almacenan o se aplican
en exceso en el suelo, pueden filtrarse en las fuentes de agua subterránea o
superficiales, provocando la contaminación de ríos, arroyos, lagos y acuíferos
(BIOECO Actual, 2017). Esto puede llevar a la eutrofización, un proceso en el que los
nutrientes presentes en los purines, como nitrógeno y fósforo, promueven el
crecimiento excesivo de algas y plantas acuáticas, lo que agota el oxígeno y afecta
negativamente a la vida acuática.
ii. Pérdida de biodiversidad: La contaminación del agua y del suelo debido a una mala
gestión de los purines puede tener un impacto negativo en la biodiversidad local.
Especies acuáticas y terrestres pueden verse afectadas por la presencia de
contaminantes tóxicos, lo que puede resultar en la pérdida de hábitats y la
disminución de la diversidad de especies.
iii. Emisiones de gases de efecto invernadero: Si los purines se almacenan en grandes
cantidades sin un adecuado control de emisiones, pueden liberar metano y óxido
nitroso a la atmósfera. Estos gases de efecto invernadero son mucho más potentes que
el dióxido de carbono en términos de su capacidad para atrapar el calor en la
atmósfera y contribuir al calentamiento global y el cambio climático.
3.2. Consecuencias de salud pública
i. Contaminación del agua potable: La contaminación del agua con patógenos presentes
en los purines puede representar un riesgo para la salud pública. Si el agua potable se
contamina con bacterias, virus y parásitos, puede provocar brotes de enfermedades
transmitidas por el agua, como gastroenteritis, fiebre tifoidea y hepatitis, entre otras
(BIOECO Actual, 2017).
ii. Enfermedades respiratorias: La mala gestión de los purines puede generar malos
olores y partículas finas en el aire, lo que puede afectar la calidad del aire en las
comunidades cercanas a las instalaciones ganaderas. La exposición prolongada a
estos contaminantes puede aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias como el
asma y las bronquitis.
iii. Resistencia a antibióticos: En algunas ocasiones, los purines pueden contener
residuos de antibióticos utilizados para promover el crecimiento del ganado o tratar
enfermedades. Si estos antibióticos llegan al medio ambiente, pueden contribuir al
desarrollo de resistencia a los antibióticos en bacterias, lo que representa una amenaza
para la salud humana al reducir la eficacia de los tratamientos médicos.
4. Realice una lista de estrategias para minimizar y gestionar correctamente las
deyecciones ganaderas.
Para minimizar y gestionar correctamente las deyecciones ganaderas de manera más
sostenible, es necesario implementar diversas estrategias que reduzcan su impacto ambiental y
promuevan una producción ganadera más responsable. Aquí tienes una lista de algunas de estas
estrategias:
i. Sistemas de manejo de estiércol: Implementar sistemas de manejo adecuados para el
estiércol, como el compostaje y el tratamiento anaeróbico, que reduzcan las emisiones
de gases de efecto invernadero y minimicen la contaminación del aire y el agua
(Diario La República, 2019).
ii. Sistemas de recogida y almacenamiento: Utilizar sistemas de recogida y
almacenamiento de purines que eviten su esparcimiento en exceso y prevengan la
contaminación de fuentes de agua cercanas. También es importante asegurar que los
almacenamientos sean impermeables para evitar filtraciones al suelo.
iii. Aplicación controlada en el suelo: Utilizar técnicas de aplicación controlada de
purines en el suelo para evitar la saturación y escorrentía. Aplicar los purines en el
momento y las cantidades adecuadas según las necesidades nutricionales de los
cultivos y minimizar el riesgo de contaminación (Diario La República, 2019).
iv. Uso de tecnología avanzada: Emplear tecnologías avanzadas, como digestores
anaeróbicos y sistemas de reciclaje de nutrientes, que permitan capturar el metano
generado por el estiércol y reutilizar los nutrientes contenidos en él para la
fertilización de los cultivos.
v. Rotación de cultivos y pastoreo adecuado: Implementar sistemas de rotación de
cultivos y pastoreo adecuado que ayuden a mantener la fertilidad del suelo y eviten la
compactación, erosión y degradación de las tierras (Diario La República, 2019).
vi. Gestión integrada de nutrientes: Realizar un análisis del suelo para determinar los
requerimientos nutricionales de los cultivos y ajustar la cantidad y composición de los
purines aplicados en consecuencia.
vii. Restricciones en áreas sensibles: Establecer restricciones para la aplicación de
purines en áreas sensibles, como zonas cercanas a cuerpos de agua, humedales y áreas
con pendientes pronunciadas.
viii. Educación y capacitación: Proporcionar capacitación a los ganaderos sobre prácticas
sostenibles de manejo de purines y concienciar sobre la importancia de una gestión
adecuada para la protección del medio ambiente y la salud pública (Diario La
República, 2019).
ix. Incentivos y políticas: Implementar políticas y ofrecer incentivos económicos a los
ganaderos que adopten prácticas más sostenibles de gestión de purines y reduzcan su
impacto ambiental.
x. Monitoreo y seguimiento: Establecer programas de monitoreo y seguimiento para
evaluar regularmente la calidad del agua, aire y suelo en áreas cercanas a
instalaciones ganaderas y asegurar el cumplimiento de las regulaciones ambientales.
Bibliografía
BIOECO Actual. (2017). La mala gestión de los purines contamina aire, suelos y aguas.
Obtenido de BIOECO Actual: [Link]
gestion-de-los-purines-contamina-aire-suelos-y-aguas/
Diario La República. (2019). Estas son las emisiones de gases de efecto invernadero que deja la
ganadería. Obtenido de Diario La República:
[Link]
efecto-invernadero-que-deja-la-ganaderia-2904569#:~:text=No%20toda%20la%20carne
%20contamina,las%20explotaciones%20agropecuarios%20o%20vertederos.
Universidad Externado de Colombia. (2022). Una mirada a la relación entre medio ambiente y
ganadería extensiva en Colombia. Obtenido de Universidad Externado de Colombia:
[Link]
ambiente-y-ganaderia-extensiva-en-colombia/