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Alfonso Chin. Ensayo de Análisis Del Sistema Colonial.

El ensayo analiza la complejidad del sistema indígena maya yucateco durante la colonización, destacando la autonomía indígena y el sincretismo cultural resultante del contacto con los españoles. Se exploran las instituciones educativas mayas y su papel en la conservación de tradiciones, así como la organización social y política prehispánica. A través de diversas fuentes, se evidencia la riqueza cultural y el conocimiento avanzado de los mayas, así como su resistencia a la colonización.
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Alfonso Chin. Ensayo de Análisis Del Sistema Colonial.

El ensayo analiza la complejidad del sistema indígena maya yucateco durante la colonización, destacando la autonomía indígena y el sincretismo cultural resultante del contacto con los españoles. Se exploran las instituciones educativas mayas y su papel en la conservación de tradiciones, así como la organización social y política prehispánica. A través de diversas fuentes, se evidencia la riqueza cultural y el conocimiento avanzado de los mayas, así como su resistencia a la colonización.
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Jesús Alfonso Chin Lizama.

Análisis el sistema colonial.

Ensayo:

La colonización de la tierra y lo imaginario. Pacto español y autonomía


indígena. Los Mayas frente a la conquista.

Las preguntas que guían este trabajo son: ¿Cuáles fueron los procesos de
sincretismo y reordenamiento social producidos por la colonización? ¿Elementos
propios de la cultura maya que sirvieron de base fundamental para la
conservación de aspectos tradicionales?

El objetivo general consiste en resaltar lo complejo y diverso que fue el sistema


indígena maya yucateco en su tiempo prehispánico y durante su conquista. Como
se configuró partiendo de su autonomía. Como objetivo específico centraré mi
análisis en las instituciones educativas mayas que otorgaban el control a la élite y
los procesos de adoctrinamiento cotidiano para el resto del pueblo. Aunado a esto
los españoles fundaron una nueva organización política-administrativa, sujeta a la
Corona y religiosa, el cristianismo (la evangelización), el pacto colonial será
conocido como uno de los mecanismos que utilizaron para el dominio legal y
cultural que finalmente dio como resultado un sincretismo cultural.

El contenido consta de tres secciones con sus respectivos apartados, en la


primera parte se examinarán aspectos relacionados con las formas tradicionales y
de conocimiento de los habitantes mayas prehispánicos, a lo largo de su territorio
habitado (este trabajo corresponde al área de Yucatán).

La segunda parte incorpora elementos fundamentales desarrollados en el


Nuevo Mundo por el contacto español, sus modos de proceder y de instaurar un
nuevo orden social, cultural y económico, un rol de superioridad en el cual se
sentían cómodos desde su eurocentrismo.

Como parte final, se retoma lo escrito en los apartados anteriores para darle
respuesta a la pregunta con la que se pensó este trabajo.

1
1. Los Mayas del pasado prehispánico, un acercamiento a su
mundo.

El continente americano se integró por un número muy diverso de sociedades


indígenas y con en ellas se establecieron complejas organizaciones políticas,
económicas y culturales. Su desarrollo estuvo directamente ligado con su
cosmovisión, por ello hablamos de una riqueza simbólica y misticismo, de arte
pictográfico, así como de una conexión con él cosmos, representación de estelas,
códices, calendarios, numerología y otras formas de plasmar sus enseñanzas con
las cuales sus habitantes le dieron sentido y coherencia a su forma de vivir.

Entre una selva espesa y húmeda, verde por excelencia, emprendió su


desarrollo la sociedad maya, cultura altamente estratificada, son pocas las fuentes
anteriores a la conquista las que nos brindan un acercamiento “real” a la
composición de sus formas de vida, sin embargo, documentos de diferentes
indoles, vestigios arqueológicos, manuales botánicos, pictografía, códices, vasijas,
libros escritos por frailes de la época colonial y rituales conservados, nos
recuerdan el grado de desarrollo y conocimiento que alcanzaron. Gracias al
interés de estudiosos a través de los archivos de España y América, valiosos
documentos sobre los indígenas, redactados por los españoles desde el siglo XVI
e indígenas mayas coetáneos a su tiempo histórico, lograron capturar información
útil en los inicios de la colonización, a través del testimonio de sus tradiciones y de
su pasado que los mismos plasmaron en su propia lengua.

Una gran variedad de textos ha comenzado a ser analizados, estudiados y


traducidos, constituyendo las fuentes principales para el conocimiento de los
antiguos mayas, documentos de hechura española que contienen valiosa
información sobre el pasado, muchos de sus autores se apoyaron en informantes
que presenciaron la manifestación de esa cultura tan ajena a ellos, a la vez que la
invadían y destruían. Relacionado con los textos indígenas, aunque fueron
escritos en la época colonial, reflejan las experiencias de los mayas sometidos,
pero su principal contenido se basa en un origen prehispánico, pues la finalidad

2
central fue siempre preservar la antigua tradición (De la Garza, Mercedes, Gerardo
Bustos, Julieta Aréchiga, Raúl Del Moral, Tomás Suárez Pérez, Laura Sotelo,
Maricela Ayala y Ana luisa Izquierdo, 1996: 9).

La nobleza indígena aparece como uno de los rasgos más notables dentro
de su misma sociedad, es precisamente este grupo el que se encargaba de
legitimar sus poderes y concebían el mudo en el que vivían con apoyo de los
conocimientos y saberes que conservaban celosamente. Aquel saber señalaba
modos de vida, tradiciones por mantener, herencias por transmitir. Patrimonio
antiguo, conservado y aplicado escrupulosamente, transmitido de pueblo en
pueblo, daba origen a un sistema educativo con un desarrollo único, a la sociedad
se le proveía de un orden, una orientación y un sentido (Gruzinski, Serge 1991:
17).

El resto de la sociedad tenían diferentes oficios, desde la construcción de


templos hasta la recolección y siembra de productos locales, tareas colectivas
como la caza de animales entre otras actividades, su participación y rol social no
es menos importante que el de los primeros. El papel de las mujeres es relativo al
de los hombres, ellas se encargaban de cuidar a los hijos hasta que tuvieran la
edad necesaria para poder comenzar a desarrollar actividades colectivas junto con
el grupo al que pertenecían, la niñez se instruye con especial dedicación, en la
adolescencia comienza la participación en actividades como la agricultura y el
cuidado de los mayores, se alcanzaba madurez cuando contraen matrimonio, para
posteriormente tener descendencia. La unidad básica familiar se integraba por la
extensa patrilocal (donde el jefe de familia habitaba junto sus hijos solteros, los
casados y las esposas de estos), una unidad administrativa, militar, de ayuda
mutua y una entidad política. No hay que olvidar que el tributo y (los trueques),
daban sentido y desarrollo al sistema “económico” maya, desde simples
intercambios y comercio especializado, cada grupo familiar tenía tributos que
entregar a su batab en determinado tiempo.

No solo lo anterior servía para la configuración del sistema maya, las


formas diversas formas de vestir y símbolos pintados en el cuerpo,

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escarificaciones o expansiones, determinaban el estatus social al que pertenece
los integrantes de cierto grupo. Determinado color de pinturas corporales indicaba
si el maya era del sur, centro o norte, las expansiones en las orejas y nariz fue
muy popularizado en todo el siglo XVI.

Existe un marcador de identidad que englobó toda una región y expresaba


referencias a un grupo amplio, compartido por toda el área maya: la lengua. A
pesar de sus diferentes variantes en acentuación y estructura, la lengua mayense
fue un elemento de larga duración. incluso en la conquista y los años posteriores a
ella se resistió a desaparecer, es precisamente aquí donde se guardan muchas
concepciones, simbolismo y formas de expresión con su medio natural y religioso.

Los rituales eran aceptados por toda la sociedad en sus diferentes


regiones, estaban firmemente enraizados en la cultura del pueblo. A través de los
mitos se confirma la nobleza y la antigüedad de los linajes, pero sobre todo el
conocimiento ejercido sobre la tierra. Por citar un ejemplo se pueden mencionar el
libro del Popol Vuh (libro de la comunidad, donde se resguardó la cosmogonía que
le dio sentido a la creación de calendarios y profecías), que fue celosamente
guardado por las familias principales del pueblo y heredado de generación en
generación.

La región es calurosa la mayor parte del año, gracias a su geografía cuenta


con los dzonot (cenotes), constituyeron el recurso por excelencia para abastecer
de agua a la población y mantener cierto grado de agricultura estable. Los rasgos
geográficos (grutas, cuevas y cenotes), era considerados sagrados, en ellos se
realizaron rituales de iniciación, ceremonias y ritos funerarios. El inframundo
comenzaba en estos niveles de la tierra.

La educación maya en tiempos prehispánicos.

Los templos y escuelas estaban reservados para los hijos de los batabes, jefes y
dirigentes. Tuvieron cuidado en cultivar las tradicionales orales, codificarlas,
dirigirlas y transmitirlas, la complejidad de las composiciones confiadas a esta
tradición (la palabra) contaba con una expresión gráfica. El papel de amate, de

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agave y de piel de venada eran utilizadas como hojas largas y angostas que se
exponían en las paredes de los templos, sobre esas bases los mayas pintaban
glifos. Existió una educación estratificada, en el sentido de que se podía distinguir
a los nobles de los macehuales.

Los primeros se consideraban seres intelectuales y moralmente superiores,


los segundos no fueron reconocidos en los institutos, pero lograron desarrollar
diferentes conocimientos con los cuales aprendieron a existir y sobrevivir en su
entorno, reconociendo una gran cantidad flora, diseñando rutas de caza y el
ingenio para la construcción de trampas o “batidas” (método de caza colectivo), en
cierta área. Este saber igual fue heredado y transmitido de los abuelos a los hijos y
de los hijos las nuevas generaciones, la población en general no es menos
importante que la élite. Los viejos y los ancianos encaminaban la realización del
individuo adulto, porque ellos habían logrado a su edad llevar conductas parecidas
a la de sus ancestros, sus vidas eran ejemplo, se consideraban igual maestros en
este sentido y la sociedad les otorgaba el valor, sus vidas eran como modelos,
habían alcanzado madurez que podían compartir con los demás.

En las formas de organización prehispánicas, especialmente las del poder


político estaba en manos de un pequeño grupo, como parte de la sociedad
estratificada, podemos hablar de los señores étnicos, chuntanes y los batabes,
mismo que estaban al frente y al mando de un señorío o región, de igual forma el
Halach Uinic, es el encargado del control de los pueblos a través del batab. Su
poder se implantó ejerciendo presión sobre los macehuales (población en
general). No podemos hablar de un control central, cada batab gobernaba a un
área específica. Par llegar a común acuerdo, el Batabail funcionó como un espacio
donde se ejercía el poder, se trataban temas del territorio gobernado. Para poder
tener una coerción de la población y la tierra, el sustento del poder descansa en el
control del binomio tierra/gente, mismo que son inseparables (Bracamontes, Pedro
y Gabriela Solís, 1996: 61 - 64).

Ascender al control político estaba relacionado directamente con el linaje, el


conocimiento y sabiduría. Los sacerdotes se encargaban de encaminar y

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administrar ciertas formas del pensar y actuar de la élite maya entorno al manejo
de su gobierno. Sin embargo, existe la participación de otros actores con un
amplio saber, por ejemplo: Los Ahmenoob, “los que comprenden” curanderos,
brujos, yerbateros y culebreros.

Los logros matemáticos, cronológicos y astronómicos de los mayas de toda


la región corresponden a uno de los más avanzados entre las culturas antiguas,
provenientes del dinamismo del espacio y del universo maya. El tiempo fue cíclico:
todo retorna, incluso la historia humana no puede ser exiliada de las leyes que
rigen la naturaleza, todas las sociedades, antiguas, modernas o contemporáneas
están íntimamente ligadas a su entorno y el mundo que les corresponde vivir.

“Las élites indígenas mantuvieron el resguardo de la historia local dentro de la concepción


de historia circular, el computo del tiempo, así como la concepción religiosa y su
expresión en rituales, era la sabiduría la que tenía poder sobre sus vasallos. La sabiduría
de la Élite maya se centraba en el manejo de un conjunto de conocimientos especializados
principalmente alrededor de los dioses, los astros, los números y el paso del tiempo”
(Bracamontes, Pedro y Gabriela Solís, 1996:98).

Los mayas y en general todos los pueblos mesoamericanos, se explicaban su


propia realidad sobre una base religiosa, por ello fue y es una de las principales
instituciones en la formación del pensamiento, por otro lado, con la misma
finalidad de (crear conductas) se encontró la organización política y administrativa,
que diseñaba las normas básicas y roles sociales. Destaca en esta sociedad una
orientación y una meta final de la realización sagrada, los procesos de formación
en los niños y jóvenes se rigieron por un sentido religioso de la vida y
caracterizados por él:

“La concepción del mundo y la vida en la antigua civilización maya es muy diversa,
dependiendo de los estratos sociales, los sexos y los valores que pueden haber sido los
pilares de la ética: solidaridad y obediencia, un hombre educado, es un hombre plenamente
realizado dentro de un universo armónico y estable, donde los dioses, hombres, animales y
plantas, tienen bien delimitados su sitio y su función, esta cultura como muchas otras de
Mesoamérica están integradas por hombres y mujeres que reciben enseñanza al ponerse en
contacto con su pensamiento religioso y su medio ambiente, siempre buscando la

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superación personal y su pronta aportación a la sociedad que pertenece, formas diversas de
adquirir enseñanza, se integran por diferentes instituciones: la familia, la escuela, el
gobierno y la religión”(Izquierdo y de la Cueva, Ana Luisa 2001: 7 – 10).

Tanto los sacerdotes, los abuelos, padre, madre y autoridades eran quienes
debían llevar a cabo la formación del pensamiento y razonamiento de los niños y
los jóvenes, un tanto para ser dirigentes o nuevos batabes y otro para tener un rol
específico en su sociedad. Ambos estratos sociales aprendieron a convivir con su
ecosistema, existían una gran variedad de felinos y serpientes venenosas, por el
lado de la flora tuvieron un amplio saber botánico, reconcomiendo plantas
“buenas-malas”, es decir que curan o enferman.

El valor por la vida y el temor por la muerte siempre encamino el desarrollo


de una vida plena, instruir las acciones de los actores sociales, nacer era un
regalo de los dioses y la muerte era vista como infortunio producto de una falta de
equilibrio personal.

Tomando en consideración fuentes iconográficas, el dios de la muerte suele


aparecer de una manera siempre recurrente en pinturas, estelas, cerámica,
murales, códices entre otros, por eso se cree que fue el dios que ejercía una
fuerza sobre los demás. Algunas deidades aparecen asociadas con cierta
frecuencia con el dios de los sacrificios, la guerra y la muerte violenta, en varios
casos la conexión es con el dios de maíz, quien es su adversario, ya que
representa la vida misma, también aparece con el dios de la lluvia, está es
generalmente benéfica y contribuye al sostenimiento de la vida, pero en exceso o
fuera de época puede ser dañina y volverse cómplice de la muerte. La
representación de la deidad de la muerte en códices mayas, deben referirse a una
temática ritual, esotérica, profética en muchos casos. Indicaría a los sacerdotes
que utilizaban los libros sagrados las fechas en que debían efectuarse ofrendas y
sacrificios, las épocas en que peligraban las cosechas, en que podían existir
tempestades, servían los símbolos para recordar las profecías, sequias, hambre,
plagas enfermedades y muerte (Lbuillier Ruz, Alberto 1989: 40).

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Hunhau, Cumhau, Ah Puch, Kisin y Yum Cimil (el señor de la muerte) son
algunos de los nombres que suele recibir el dios de la muerte, a través de
iconografía, jeroglíficos símbolos moratorios indican que los rituales mayas
realizados integraron una enseñanza de honrar la vida de sus muertos.

Información de fuentes franciscanas nos remontan al tiempo colonial, a


través de sus escritos narran como los “otros” mediaban con la muerte: Según el
fraile Franciscano de Landa, la muerte era temida con horror, cuando ocurría daba
una gran pena y tristeza, era un castigo enviado por el “diablo” del que venían
todos los males, en especial la muerte. Dos técnicas mencionan el cronista
respecto de la forma en que disponían al cadáver: el entierro o la cremación. El
entierro se realizaba dentro de la casa o detrás de ellas, antes de ser enterrado el
cadáver era amortajado y se le colocaba en la boca “maíz molido” y con algunas
piedras que tienen por moneda (jade) para que no les faltase que comer en la otra
vida. Según Landa la cremación estaba reservada “a los señores y gente de
mucha valía, cuyas cenizas se colocaban en grandes vasijas edificando templos
sobre ellas, como los de Izamal (Lbuillier Ruz, Alberto 1989: 69).

2. El contacto español, reordenamiento social y los orígenes del


Nuevo Mundo.
La llegada de los españoles al continente americano causó cambios definitivos:

“La reacción de los nativos de América ante la invasión de los españoles fue
considerablemente variada: desde el ofrecimiento de alianzas hasta la
colaboración más o menos forzada, desde la resistencia pasiva hasta una
hostilidad constante. En todas partes, sin embargo, la llegada de estos seres
desconocidos causó el mismo asombro, no menos intenso que el experimentado
por los mismos conquistadores: ambas partes estaban descubriendo una nueva
raza de hombres cuya existencia ni siquiera habían sospechado” (Wachtel
Nathan, Leslie Bethell, 1990: 170).

Desde el imaginario colectivo indígena, a través de sus profecías anunciaban el fin


de su tiempo, el mito del dios civilizador y su retorno adquirió otros sentidos, no
era el final de su cultura, más bien el cambio de un tiempo cosmogónico en su
sociedad, más allá de la “casualidad” entendieron que la presencia del español en
su territorio propiciaría un nuevo orden. Mucho se habla entre estudiosos del tema

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con relación al vinculo que se estableció al mito de que los nativos confundieron a
Hernán Cortés con Quetzalcóatl, pero ello cae en un invento de los frailes
franciscanos en el año 1560 para justificar el regreso de los restos mortales de
Hernán Cortés a la Nueva España.

Las sociedades indígenas incluyendo la maya, siempre tendieron a


socializar con grupos de sus alrededores, al mirar por primera vez a los españoles
sintieron extrañeza, por otra parte el aspecto de los mismos causo en ellos
curiosidad, considerándolos seres de otro mundo, fue cuestión de tiempo para que
comprendieran que solo eran mortales semejantes a ellos pero con un fuerte
delirio de riqueza, en especial de oro y piedras hermosas, de apoco ya se habían
instalado en tierras nativas, vinculándose con la elite local que decidió brindarles
hospitalidad. Fue así como la “victoria” española es facilitada, producto de las
divisiones políticas y étnicas del mundo indígena que casi siempre se rigió por
sucesivas conquistas.

En Yucatán los españoles, notaron que la tierra era menos fértil, y había
escasez de agua, de metales preciosos, la misma producción agrícola era muy
selectiva por lo tanto hallaron su “mina de oro” en la fuerza de trabajo indígena,
que con una sociedad estratificada solo potenció su conquista. Crear la naciente
colonia yucateca no fue una tarea fácil, existía una distribución de la población,
que resulto difícil de ubicar y congregar en un área específica.

“El clima, la flora y la fauna de la península fueron factores que funcionaron como
aliados de los mayas en su guerra de resistencia, pues la conjunción de estos
factores significó un medio hostil para la supervivencia del ejército de invasores.
La ayuda brindada por algunos grupos mayas al ejército español se puede
explicar por la existencia de una tradición mesoamericana de establecer alianzas
estratégicas entre distintas unidades políticas con el objeto de concentrar poder o
defenderse de enemigos” (Bracamontes, Pedro y Gabriela Solís, 1996: 68).

Precisamente la alianza con lo batabes en diferentes regiones colocó a los


españoles en un lugar privilegiado, ofreciendo objetos europeos, vestimenta,
técnicas militares, entre otras cosas, a cambio exigieron su participación en las

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instituciones que gobernaban la élite maya. El apoyo de la corona en el Nuevo
Mundo fue de suma importancia, al informar el potencial que podría representar
Yucatán a través de su mano de obra y fuerza de trabajo, llegó a oídos de los
reyes Felipe II y Carlos V en sus momentos de monarcas, respondiendo, enviando
capital y personas, entre ellos misioneros y obispos. La corona autorizaba la
conquista, contrato o capitulación, daba títulos y caragos a los capitanes, en
ocasiones fueron particulares con permiso de la corona, hablamos del
funcionamiento de una empresa castellana, con el fin de obtener ganancias y la
civilización de los nativos vendría después.

La encomienda y el tributo, cambios y nuevas orientaciones políticas y


administrativas.

La colonización de la tierra comienza aquí: Una vez establecido el imperio español


en América descansaba en el equilibrio de poder entre varios grupos, ya
“controlados” los indios se instauró de la siguiente manera: conquistadores,
colonos, religiosos, comerciantes, funcionarios reales, la administración, la iglesia
y la élite local, la administración se reflejaba en el poder político, pero su poder
militar era escaso, asentaba su autoridad en la soberanía de la corona y en sus
propias funciones burócratas, por otra parte la soberanía secular estaba formada
por la iglesia, cuya misión religiosa se apoyaba en el poder jurisdiccional.

Durante la conquista los mayas fueron una sociedad resistente a perder su


identidad cultural, sus dirigentes organizaban lo que se ha denominado el consejo
de los Chuntanes, fue así como aceptaron y promovieron las negociaciones
políticas y económicas donde la fortaleza les otorgaba su poder sobre la población
macehual, con ello los españoles no lograron ignorar su autoridad y cacicazgo.

La encomienda y el tributo fue un tema discutido, tratado, y examinado en


múltiples formas en los cavidos indígenas donde se representaban los intereses
locales, estas fueron las razones: Para los españoles la producción conlleva una
especialización regional del trabajo, un cierto grado de transformación de la
estructura productiva como efecto de la demanda externa y conforma desde el
principio, el único modelo posible que guio el crecimiento económico regional. En

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este sentido la encomienda en su forma de prestación personal de servicios
contempla la división estacional del trabajo indígena, tanto tiempo de dedicación
para sus actividades de subsistencia y otro tanto para la producción del sector
exportador en beneficio del encomendero. La encomienda en su forma de pago
de tributo en especie señala, que la comunidad organiza dentro de su ámbito la
división del trabajo teniendo en cuenta sus necesidades colectivas y las cargas
tributarias que comercializaba el encomendero. (Assadurian, Carlos Sempat,
1994: 156 - 157).

De conquistadores a encomenderos que por su mérito realizado de


averiguar y redactar las cualidades que había en la tierra de cada cacique en
beneficio de la corona, a través de la viva voz y orden del rey en España le
otorgaba la tarea de “cuidar y proteger”, encaminarlos a una vida “civilizada”, el
tributo fue la vía de cobro, asignando la cantidad a tributar y en que tiempos se
debía entregar, acompañado con la evangelización los mayas estaban en “deuda”
según el razonamiento español. El rey cedió a los encomenderos su derecho al
cobro, algunas obligaciones hacia la población indígena así consiguieron prestigio
y formaron el estrato más alto de la naciente sociedad. La lejanía del monarca y su
poca vigilancia propició el abuso de poder y explotación laboral pasando incluso
por encima de la autoridad de los batabes. Los primeros encomenderos cambiaron
la naturaleza del sistema indígena de dominación, cuando a consecuencia de su
codicia rompieron la reciprocidad y la distribución adecuada de los bienes locales.

“El encomendero es, ante todo, un hombre de su tiempo, movido por el afán de
lucro y proponiéndose como meta la riqueza, dista mucho del hombre medieval,
es el resultado de una manera radicalmente distinta de entender el mundo y la
vida. Por eso no se limita, como el señor feudal, al mero goce de tributos y
servicios, sino que convertirá unos y otros en base principal de varias empresas,
en la médula económica de múltiples granjerías. Hará lo que cualquier empresario
desde entonces acá: emplear los recursos propios o ajenos y el trabajo ajeno en
la consecución de la riqueza o el bienestar propios. En América, la encomienda
feudal se dobla de repartimiento con fines capitalistas (Miranda, José 1980: 425).

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Al momento de tasarse la renta de las encomiendas, un poder externo a las
organizaciones étnicas impuso la magnitud del tributo sin atenderse al necesario
convenio de las partes, la tasación general deterioró el sistema tributario maya, los
encomenderos usaron por virtud de las encomiendas todos los derechos, tributos
y servicios que la tierra tenía para ofrecerles.

El autogobierno de los caciques no fue respetado ni considerado de forma


armónica, el tributo impuesto provocó una serie de conflictos y desacuerdos en
donde los mayas hicieron notar su enojo:

“Afortunadamente los archivos resguardan junto con la información general


numerosos documentos elaborados por los propios actores y en particular por los
caciques y cabildos indígenas como cartas, demandas, respuestas a
interrogatorios, testamentos y certificaciones. La documentación indígena pone de
relieve el papel de la élite en la generación de estrategias para enfrentar la
colonización y sacar partido a las condiciones más adversas. Una sociedad
altamente estratificada con repúblicas que funcionaran como sistemas abiertos y
con una amplia comunicación con los cacicazgos libre. Los procesos de alianza y
ruptura intermitente de los grupos coloniales con las repúblicas indígenas también
dejaron buen número de documentos de las que se puede obtener información y
fragmentos para una visión de los pueblos indios, informes, memorias, litigios,
representaciones y visitas” (Bracamontes, Pedro y Gabriela Solís, 1996: 69).

El pacto colonial.

Las condiciones que determinaron el pacto colonial fueron principalmente la


posición geopolítica de la provincia, la “pobreza de la tierra” y la naturaleza de la
población maya dispersa por toda la región, fue numerosa y estuvo organizada por
sectores para producir excedentes, la republica de indígenas se integró por:
batabes, chuntanes o principales, los macehuales, los indios huidos fuera del
control y los indios gentiles. Todos dependían de la organización interna de la
sociedad. El poder depende de la cantidad de tierra, gente a su disposición y el
número de tributarios dependientes. El sistema colonial concedió a favor de la elite
indígena algunas formas de tenencia de la tierra como propiedad privada.

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“Las transformaciones al sistema colonial conocidas como las reformas
borbónicas, las repúblicas de indios fueron cuestionadas desde la raíz, la
constitución de la monarquía española promovió la formación de ayuntamientos y
juntas municipales con mestizos y otras castas, menguando el control que
ejercían los batabes y cabildos sobre los macehuales. La conformación de los
pueblos de indios coloniales implicó la adecuación de la población organizada
con los lineamientos coloniales del concepto de república, la burocracia fue la
encargada de conducir este proceso de imposición de instituciones mediante
ordenanzas encaminadas a recaudar la vida política indígena bajo los parámetros
del cabildo español” (Bracamontes, Pedro y Gabriela Solís, 1996: 62 -65).

La invasión de los españoles en la península de Yucatán se desarrolló a través de


dos sociedades distintas pero ambas complejas, estratificadas y con instituciones
políticas establecidas, una economía en curso y un imaginario entorno a su
religión. El desarrollo del pacto por parte de los españoles no inicia precisamente
de un acuerdo armónico, este va más apegado a la “pobreza de la tierra”, la
compleja relación entre la técnica agrícola disponible del suelo y clima de la región
no era propicios para el cultivo de productos con valor comercial, por otra parte
había ausencia de minerales preciosos, la piedra caliza dificultaba que los cultivos
de origen europeo prosperen, no fue posible un desarrollo de empresas agrícolas,
y como consecuencia tuvieron que aceptar que el proceso productivo continuara a
cargo de las sociedades indígenas, propiciando la permanencia no sólo de
técnicas, incluso de las relaciones sociales e ideológicas asociadas al cultivo de la
tierra, su mitología y rituales.

El pacto colonia fue precisamente el que permitió mantener espacios de


autonomía e identidad cultural exigiendo acuerdos, recordando a los españoles
que la fuerza de trabajo socialmente organizada era la que producía la riqueza
necesaria para el mantenimiento de la toda la sociedad de la región, por ello no
podía ignorar su participación en diferentes aspectos e instituciones:

“El pacto implicaba desde luego el reconocimiento jurídico de la existencia de los


pueblos de indios, así como las instancias legales de negociación. Pero al mismo
tiempo en las directrices del pacto predominaban la arraigada idea de la

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inferioridad racial y cultural de los indios que los condenaba a la servidumbre y que
avalaba la real situación de opresión. Mediante su participación consiente en el
diseño del pacto con los colonizadores, los mayas consiguieron resguardar
importantes espacios de vida autónoma, espacios que fueron indispensables para
mantener con vigor la dinámica cultural y preservar y recrear formas de
organización social propias, lo que les permitió conservar una identidad distintiva
en el largo plazo” (Bracamontes, Pedro y Gabriela Solís, 1996: 13).

Buscar acuerdos y participación generó cambios en la organización administrativa


y religiosa, de manera indirecta el sometimiento de los españoles, “aceptando” su
tutela en cierto grado. En todo el proceso colonial se puede hablar de una
resistencia y rechazo, obligando al reajuste de ciertos términos pactados. La
rebelión de Jacinto Canek en Quisteíl en 1761 significó el primer aviso de que el
pacto colonial en la forma en la que fue desarrollado e implantado a comienzos de
la conquista estaba llegando a su fin, las rebeliones evidenciaban una crisis en las
relaciones de ambas sociedades, resultado del incremento de la explotación
provocando el descenso poblacional, una cantidad de enfermedades y
padecimiento que aumentaban las cifras de mortandad.

La evangelización como herramienta de conquista.

El establecimiento de un nuevo orden religioso en la región maya terminó por


concluir la colonización de lo imaginario. La Iglesia, junto con la Corona, fueron
una de las instituciones gestoras en la conformación del Nuevo Mundo. Las Indias
eran un conjunto de realidades muy heterogéneo, por lo que desde fechas
tempranas existieron mecanismos para integrarlas en un mismo gobierno, pero sin
pretender unificar las diversidades, la evangelización, las relaciones y visitas
pastorales, la distribución parroquial de la población, entre otros aspectos,
ayudaron a establecer la dominación hispana. En esta nueva organización
impuesta por la conquista y la colonización se constituyeron los múltiples estratos
de organización territorial, aunque su propósito inicial fue básicamente extender el
poder de la monarquía, constituyeron también nuevas propuestas ante la
naturaleza de la tierra recién descubierta (Martínez Pilar, Francisco Javier
Cervantes Bello, 2020: 7).

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Existió muchas diferencias entre la religión cristiana y la de los mayas, por
ejemplo, para los primeros se honraba a un solo Dios mientras los segundos
fueron politeístas, los españoles concebían su propia religión como la única y
verdadera, en la otra existió la incorporación de elementos de distintas regiones.

Los frailes tenían un papel que destaca en el proceso colonizador, se


encargaban de observar las tradiciones “paganas” de los mayas, para luego
buscar en sus cualidades la forma de introducir la de ellos, desde el cambio de
ropa, formas de comportamiento, la puntual asistencia a la iglesia, hasta
desapego y el repudio a las tradiciones étnicas , fueron elementos de inserción en
la toda la sociedad, más allá de salvar su alma, a través del bautizo se instauró la
iglesia, de ser “comunes a ser civilizados”, el nuevo orden se integró en la vida
indígena sin entender ni comprender en su totalidad la base fundamental de la
religión católica y porque habrían de ser indispensable evangelizar a todo el
pueblo para su salvación espiritual, los bautizos masivos en toda la Nueva España
fueron hechos de manera poco coherente. Por la cantidad de habitantes y por la
represaría a un levantamiento siempre fue más acertado primero una conquista
espiritual y después una conquista militar.

“Los frailes, guiado por Domingo de Santo Tomás, buscaban implantar el modelo
de Bartolomé de las casas : la conversión al cristianismo de la sociedad
campesina indígena, liberándola al mismo tiempo del dominio y la explotación de
los encomenderos o sobre los intereses privados mercantiles, por ello los mismo
indígenas querían que entre ellos eligieran alcaldes y otro oficiales, que se
guarden sus costumbres y leyes, la gestión del virrey Toledo en 1570 propicia la
caída de los encomenderos, el estado apoya a varios miles de españoles no
encomenderos que presionaban para obtener tierras, incitados por un mercado
interno que se desarrollaba un ciclo de vertiginosa expansión” (Assadourian,
Carlos Sempat 1994: 160).

Producto de su acto de “bondad”, los señores naturales consideraron que los


frailes les habían enseñado a leer y escribir, los introdujeron a los estudios de la
nueva forma de gramática, incluso llegaron a cuestionar y amenazar al rey
diciendo que si venían los clérigos los macehuales pueden huir al monte dejando

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sus pueblos, con lo cual el tributo del rey no se podría pagar, uniéndose con los
frailes mendicantes para protestar contra la secularización de las doctrinas de
indos. A lo largo del siglo XVI, la nobleza indígena, los franciscanos, algunos
agustinos y los partidarios de Bartolomé de Las Casas, elevaron sus protestas
contra la encomienda, el tributo excesivo, el diezmo y también contra la
secularización de las doctrinas de los indios. Habría un obispado de franciscanos,
otro de agustinos y otro finalmente de dominicos, esta es la impresión que tiene el
arzobispo de la iglesia americana a finales de 1554, es decir no parece clara la
situación con respecto a los indios y quienes se ocuparían de ellos y su
evangelización (Menegus, Margarita, 2010: 87 -89).

Se integraron elementos como el bautizos la confesión, la comunión,


normas éticas y morales provenientes de Europa, la iglesia en América fue obra
de las órdenes religiosas y no de la iglesia seculares, su objetivo principal fue
primero lograr su implantación y después la conversión verdadera, por ello se
privilegió la construcción de iglesias y el establecimiento de una jurisdicción,
manuscritos pictográficos para evangelizar a través de las doctrinas y una nueva
educación tanto para los hijos de la elite como para la población en general
incorporando la escritura en caracteres latinos, libros de origen y pensamiento
europeo. La conversión fue indispensable para la consolidación del proyecto de
conquista: se convocó a todos los caciques para encaminarlos a escuchar y seguir
las enseñanzas de los frailes.

La élite maya mantenía un sistema avanzado de escritura con la cual


plasmaban sus libros de ciencia y sus calendarios acompañado de un sistema
numerológico propio, con matices pictográfico. La evangelización mostro
firmemente la decisión de destruir los ídolos y los libros maya, pues sabían que
estos contenían la esencia de manifestaciones propias de la cultura, se desarrolló
un sincretismo en forma de imposición, la conquista religiosa de Mesoamérica en
general consistió en remplazar a la religión local por lo católico.

Conclusiones.

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En este trabajo abordamos la sociedad maya y su configuración, como sustentos
analíticos desde comienzos de la colonización el continente americano se “abrió” a
un nuevo mundo, uno en donde las conexiones e intercambios no podían ser
ignorados, influye mucho el factor económico pues en él todas las masas están
conectadas y a través de esa misma conexión se mueven ideas, enfermedades,
plantas, animales, acompañado con el movimiento de personas lleva a cambios
culturales y regionales.

Hablar de aspectos de permanencia y cambio en una cultura tan diversa


como la maya implica un análisis de cuestionamientos surgidos en el presente
para entender mejor el pasado, pensar en el reordenamiento social producido por
el contacto español deriva de proceso histórico complejos que se refleja en
documentos y fuentes que sirven de guía para ir uniendo fragmentos de diferentes
realidades y de diferentes actores sociales, desde escritos españoles hasta
pensamientos mayas plasmados en su lengua.

Se mencionaron diferentes aspectos que integraron ambas culturas para


poder comprender que en realidad fue adaptación y no un cambio, la autonomía
se mantuvo arraigada en las raíces culturales, aun cuando los instituciones como
la educación, el orden político-administrativo y religioso se encontraban
subordinados a los elementos españoles, toda la sociedad maya se refugió en su
pensamiento ancestral, mismo que nunca pudo ser conquistado en su totalidad.
Por ello simbolismos como la cruz (relacionado a el árbol de ceiba, los cuatro
puntos cardinales) con rezos en maya están vigentes en la actualidad, rituales
como el Cha´a Chaac nos acercan a la cosmovisión antigua entorno al ciclo
agrícola con la integración de elementos católicos. La lengua por sí misma y la
tradición oral son permanentes y se resisten al olvido, las mismas características
que integran a la cultura como su simbología, mitología, medicina, organización
tradicional, rituales de iniciación como el Hetzmek, representan un valor del que
son conscientes principalmente los mayores.

Finalizo con lo siguiente: la mayor conquista de los europeos no fue la del


territorio, sino la religiosa, los pueblos americanos se independizaron como

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naciones autónomas a través de procesos de rebeldía y de reconociendo jurídico,
pero la idolatría siempre permaneció en todos los estratos sociales. Por ellos un
pueblo religioso siempre resulta más fácil de dominar, así se manipula social y
económicamente, desde los inicios de la conquista en adelante, a los pueblos
mayas se les hiso ver que cualquier conflicto, crisis económica o cualquier
infortunio social, está por debajo de la fe, un pensamiento “mágico” en el que todo
se resuelve y si no, es porque así lo quiso su santo, su virgen o su Dios, no las
malas decisiones de un aparato gubernamental que se encarga de desarrollar las
formas y normal sociales que corresponden y seguirán correspondiendo a cada
región.

Como individuos mantenemos siempre un grado de empoderamiento, pero


como miembros de la sociedad estamos sujetos a una estructura que es ajena a
nuestros juicios personales. El valor por el pasado y todo lo que engloba personal
y académicamente siempre estará relacionado con el pensamiento propio, mismo
que fue moldeado por diferentes factores y situaciones, en las cuales es individual
encontrar autonomía y aprecio por las raíces culturales de las que proviene.

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Bibliografía.

Assadourian, Carlos Sempat.


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