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Lic. Rios

El artículo Quinto Transitorio del Código Nacional de Procedimientos Penales permite a los inculpados solicitar la revisión de medidas cautelares privativas de libertad, estableciendo que la prisión preventiva no puede exceder dos años, salvo por el ejercicio del derecho de defensa. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha señalado que el juez debe evaluar la complejidad del caso, la actividad procesal del imputado y la conducta de la autoridad judicial para determinar la razonabilidad de la prisión preventiva. En un caso específico, se concluyó que la falta de pruebas por parte de la defensa imposibilitó el cese de la prisión preventiva, dejando al encausado en indefensión.

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  • subsidiariedad,
  • prisión preventiva,
  • derechos procesales,
  • riesgo de fuga,
  • audiencia respectiva,
  • justicia penal,
  • complejidad del caso,
  • audiencia de revisión,
  • legislación procesal,
  • conducta del inculpado
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Lic. Rios

El artículo Quinto Transitorio del Código Nacional de Procedimientos Penales permite a los inculpados solicitar la revisión de medidas cautelares privativas de libertad, estableciendo que la prisión preventiva no puede exceder dos años, salvo por el ejercicio del derecho de defensa. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha señalado que el juez debe evaluar la complejidad del caso, la actividad procesal del imputado y la conducta de la autoridad judicial para determinar la razonabilidad de la prisión preventiva. En un caso específico, se concluyó que la falta de pruebas por parte de la defensa imposibilitó el cese de la prisión preventiva, dejando al encausado en indefensión.

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  • subsidiariedad,
  • prisión preventiva,
  • derechos procesales,
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  • audiencia respectiva,
  • justicia penal,
  • complejidad del caso,
  • audiencia de revisión,
  • legislación procesal,
  • conducta del inculpado

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Así el artículo Quinto Transitorio del decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas
disposiciones del Código Nacional de Procedimientos Penales (entre otros ordenamientos),
publicado en el Diario Oficial de la Federación el diecisiete de junio de dos mil dieciséis, estableció
la posibilidad de que los inculpados a quienes se les instruye un proceso penal en el sistema mixto
o tradicional solicitaran al órgano jurisdiccional competente la revisión de aquellas medidas
cautelares privativas de la libertad personal que les hubieren sido decretadas por mandamiento de
autoridad judicial durante los procedimientos iniciados con base a la legislación procesal penal que
se encontraba vigente antes de la entrada en vigor del sistema de justicia penal acusatorio.

En términos de los artículos 153 1 171 del Código Nacional de Procedimientos Penales resolviera
sobre su sustitución, modificación o cese, a la luz de los parámetros establecidos en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como el Código Nacional de
Procedimientos Penales lo que apunta al esfuerzo de homologar las medidas que el legislador
considero pertinentes en la reforma a la que pertenece ese artículo quinto transitorio, y de esta
manera se entiende que el contenido más favorable es la norma constitucional del nuevo sistema
en relación con la prisión preventiva.

Por su parte el contenido del artículo 20, apartado B, fracción IX, de la Constitución Federal
establece:

La prisión preventiva no podrá exceder del tiempo que como máximo de pena fije la ley al delito
que motivare el proceso y en ningún caso será superior a dos años, salvo que su prolongación se
deba al ejercicio del derecho de defensa del imputado. Si cumplido este término no se ha
pronunciado sentencia el imputado será puesto en libertad de inmediato mientras se sigue el
proceso, sin que con ello obste para imponer otras medidas cautelares.

Si bien de la lectura de este precepto constitucional advierte el reconocimiento de los derechos de


la persona imputada dentro del proceso penal y en ese sentido fija un plazo Máximo de duración
de la prisión preventiva, lo cierto es que también prevee la posibilidad de que dicho lapso
seexteinda, entre otras cosas, debido al ejercicio de defensa del encausado.

Lo que se ve reflejado en lo señalado por el numeral 165 del Código Nacional de Procedimientos
Penales, que dispone:

Artículo 165. Aplicación de la prisión preventiva

Sólo por delito que merezca pena privativa de libertad habrá lugar a prisión preventiva. La prisión
preventiva será ordenada conforme a los términos y las condiciones de este Código.

La prisión preventiva no podrá exceder del tiempo que como máximo de pena fije la ley al delito
que motivare el proceso y en ningún caso será superior a dos años, salvo que su prolongación se
deba al ejercicio del derecho de defensa del imputado. Si cumplido este término no se ha
pronunciado sentencia, el imputado será puesto en libertad de inmediato mientras se sigue el
proceso, sin que ello obste para imponer otras medidas cautelares.
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De conformidad con lo establecido por tal artículo, la prisión preventiva no puede exceder del
tiempo que como máximo de pena fije la ley al delito que motivare el proceso y no podrá ser
superior a dos años, salvo que esta prolongación se deba al ejercicio de la defensa del imputado,
por lo que cumplido ese término, si no se ha pronunciado sentencia este será puesto en libertad
de inmediato, mientras se sigue el proceso, sin que ello obste para imponer otras medidas.

A este respecto la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver el amparo
en revisión 205/2014, estableció que cuando en el transcurso de un proceso penal una persona
solicite su liberad por estimar que se actualiza un plazo excesivo para ser juzgada, para valorar si
es o no razonable el tiempo transcurrido sin que se hubiere dictado sentencia definitiva con la
consecuente prolongación de la prisión preventiva impuesta, el juzgador debe tomar en cuenta:

a) La complejidad del asunto


b) La actividad procesal del interesado; y,
c) La conducta de la autoridad judicial y otras que incidan en el proceso.

Respecto a la complejidad del asunto, la Corte agregó que debían analizarse, entre otras
cuestiones, la dificultad de las pruebas y de su desahogo; la pluralidad de los sujetos procesales o
la cantidad de víctimas; el tiempo transcurrido desde la violación; las características del recurso
correspondiente establecidas en la legislación; y, el contexto en que ocurrieron los hechos, a fin de
determinar si el encausado contará con el espacio temporal con la oportunidad y medios para
defenderse de acuerdo a lo sencillo o complejo de la causa que se le instruye.

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Mientras por lo que hace a la actividad procesal del interesado, señaló que tendría que estudiarse
la conducta del inculpado en el proceso, en donde impera su derecho de defensa, debiéndose
tomar en cuenta que el proceso penal en un Estado de Derecho reclama del tiempo que resulte
necesario para satisfacer el ejercicio de todos los derechos y garantías del indiciado –adecuada
defensa-.

Derecho de defensa, cuyo ejercicio debe entenderse como toda actividad que desarrolla el
encausado y su defensor, no solo con el fin de demostrar su versión de los hechos, sino también
comprende aquellos actos que dan el impulso procesal que se requiere, donde se incluyan los
medios de defensa que la misma ley adjetiva prevé a través de dar respuesta a las vistas que se les
corran, interponer recursos y todo aquello que beneficie a sus intereses.

Finalmente, en cuanto a la hipótesis relativa a la conducta de las autoridades, señalo que puede
verificarse acorde a su actuar en actividades negligentes que hayan podido influir en el retraso en
la impartición de justicia.

Por lo que, sumado a los elementos destacados en párrafos precedentes, se dijo que el juzgador
tiene la facultad para analizar si es necesario la prolongación de la prisión preventiva con el fin que
el inculpado no eluda la acción de la justicia y se desarrolle de manera eficiente la investigación y,
en su caso si se encuentra acreditada o hay indicios suficientes sobre la existencia de causas
suficientes sobre la existencia de causas externas que trasciendan en proceso –riesgos procesales-,
tales como el peligro o la viabilidad de presión a testigos o víctimas o bien, la sujeción del indiciado
a otro proceso penal.

Para llevar a cabo lo antes descrito, el juzgador debe efectuar un análisis integral de las
circunstancias jurídicas y fácticas que rodean el proceso aludiendo a criterios de necesidad,
razonabilidad y proporcionalidad, pudiendo tomar en

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Cuenta la naturaleza del delito que se imputa, pero sin que ese único factor y solo por ese
elemento se decida prolongar la prisión preventiva.

En efecto, pues en torno a este último punto la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha acotado
que la naturaleza del delito, en cuanto a su relación con el posible riesgo de fuga, no puede ser
factor ajeno al juzgador al momento de tomar la decisión sobre la libertad del inculpado, sino que
ese elemento deberá de valorarse junto con otros para concluir si se ha excedido o no un plazo
razonable para juzgar a un persona privada de la libertad y prende, si se puede extender o no la
ejecución de la prisión preventiva.

Por todo lo cual se coliga que es necesaria la intervención judicial ordinaria para analizar los
factores recién citados y a partir de ellos, determinar si el exceso del plazo máximo de prisión
preventiva esté justificado y por tanto en unión con el análisis de las demás constancias jurídicas y
fácticas del proceso, es viable mantenerle, o bien, si resulta procedente hacerla cesar, modificarla
o sustituirla por una diversa.

Consideraciones que fueron retomadas por la primera Sala de Nuestro Máximo Tribunal al
resolver el amparo en revisión 315/2021, en el que además se precisó que corresponde al fiscal
probar ante la autoridad judicial que se actualizan los elementos descritos, es decir que el asunto
es complejo, que la actividad procesal del interesado es la detonante de la dilación para la
culminación del proceso y que la conducta de las autoridades ha sido diligente en la conducción
del proceso. Y en su caso, El Ministerio Publico deberá acreditar la necesidad de que continúe la
medida cautelar.

Asimismo dicha sala estableció que la consecuencia de no demostrar debidamente lo anterior,


será el

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Cese de la prisión preventiva oficiosa y dará lugar, entonces a que se debata en la audiencia
respectiva la imposición de otra u otras de las medidas cautelares que prevé el artículo 155 del
Código Nacional de Procedimientos Penales, todo ello conforme a lo establecido en el artículo 161
y demás aplicables de dicho código procesal.

Lo anterior, en tanto las medidas cautelares en el sistema procesal penal solo podrán ser
impuestas por la autoridad judicial ante la presencia de riesgos procesales.

En efecto, de conformidad con los artículos 19 de la Constitución Federal y 153 del Código
Nacional de Procedimientos Penales, las medidas cautelares poder ser impuestas para asegurar la
presencia del imputado en el procedimiento, garantizar la seguridad de la víctima u ofendido o del
testigo, o evitar la obstaculización del procedimiento.

En el entendido que su imposición debe atender a los principios de instrumentalidad,


provisionalidad, legalidad, proporcionalidad y subsidiariedad.

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Lo que pone en relieve que dicha defensa al momento de promover el incidente de revisión de
medida cautelar, fundamento su petición en la legislación y doctrina constitucional aplicable (y a
que se aludió anteriormente).

Así, de la audiencia relativa acorde a los antecedentes reseñados se advierte que la defensa
particular hizo hincapié en que su defendido llevaba privado de la libertad más de cinco años, que
no se desatendía que fue extraditado para enfrentar un proceso en el extranjero, sin embargo,
cuando esto ocurrió ya tenía más de cinco años en prisión preventiva, por causas que no son
imputables a dicha defensa, porque ello esta derivado de diversas reposiciones de procedimiento,
por lo que solicito el cese de la prisión preventiva oficiosa.

Por su parte el Ministerio Público Federal, argumento que las personas procesadas por el delito de
delincuencia organizada y portación de arma de fuego de uso exclusivo del ejército, armada y
fuerza Aérea, a los que está sujeto el

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Procesado, tendrán reclusión preventiva en los centros especiales destinados para tal fin, ya que el
juzgador debe ordenar la prisión preventiva oficiosa tratándose de delitos de delincuencia
organizada a que se refiere el artículo 19 Constitucional como delito grave, y que debido a la
naturaleza del delito de delincuencia organizada de acuerdo a la política criminal del Estado, existe
riesgo fundado que el procesado pueda sustraerse de la acción de la justica, además de que la
pena de prisión que en su caso llegara a imponerse, sería de veintiséis años, que no se tiene una
evaluación de riesgo; no obstante, existe un riesgo que el procesado evada la acción de la justicia.

En ese orden, al momento de resolver el incidente planteado el juez de la causa finco su


determinación fundamentalmente en que la defensa no aporto medio de prueba para demostrar
donde estaría sujeto el procesado a alguna de las medidas diversas de la prisión preventiva, en
tanto señalo lo siguiente:

“…considero indispensable invocar la jurisprudencia de la primera Sala de la Suprema Corte de


Justicia de la Nación, identificada con el número 74/2017 de la décima Época de rubro “PRISION
PREVENTIVA PROCEDE QUE LOS INCULPADOS EN EL

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Y hasta aquí dejo la parcial lectura de esta tesis, entonces retomo nuevamente lo que establece el
artículo 168, invocado por el Ministerio Publico, el artículo 168 del Código Nacional de
Procedimientos Penales establece: peligro de sustracción del imputado para decidir si está
garantizada o no la comparecencia del imputado en el proceso, el juez de control tomara en
cuenta especialmente las siguientes circunstancias:

1. El arraigo que tenga en el lugar donde deba ser juzgado, determinado por el domicilio o
residencia habitual, asiento de la familia y las facilidades para abandonar el lugar o
permanecer oculto, falsedad sobre el domicilio del imputado, constituye presunción de
riesgo de fuga.
2. El máximo de la pena que su caso pudiera llegar a imponerse de acuerdo con el delito de
que se trate y la actitud que voluntariamente adopta el imputado ante este.

Pues bien, para resolver el fondo de esta controversia pues estoy obligado a atender ese artículo
168, al respecto debo de ser claro en el sentido de que ninguna de las partes ofreció aluna prueba
o algún dato de prueba, para sustentar su dicho, en este caso, que la defensa fue omisa en aportar
algún dato, alguna prueba relativo al lugar donde en todo caso el señor Moreno Madrigal podría
quedar sujeto a alguna medida cautelar distinta.

No lo hizo así, ello imposibilita en una primer parte a darle la razón u por otra parte como lo
invoco el Ministerio Publico también en ese artículo 168, Fracción II, debe considerarse el máximo
de la pena.

Por los delitos que pudieran, delitos con los que pudiera ser condena, no estoy afirmando que lo
vaya hacer el señor Moreno Madrigal.

Ha explicado que ya ha habido sentencias anteriores en las que, desde luego, no se le ha impuesto
la pena máxima.

Pues prescindo de esa, de esa pena máxima, pero si tomo en consideración que de ser

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Proceso, no podría acceder desde la establecida en la última sentencia a efecto de no incurrir en


violación.

El principio de no reforma en perjuicio entonces, aun así, tomando en cuenta las penas mínimas
por los delitos por lo que se sigue el proceso del que deriva esta controversia son delincuencia
organizada y portación de arma de fuego exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, las penas
mínimas a imponer por ambos delitos serian de 24 años. Entonces sino la máxima, pero si utilizo la
mínima, entonces si reitero la defensa, no aporto ningún medio, ni dato de prueba, ni prueba para
demostrar en donde estaría el señor Moreno Madrigal, alguna de las medidas claras, diversas de la
prisión preventiva me encuentro imposibilitado para declarar lo fundado de su pretensión.

Luego entonces es causa atribuible a las partes, tanto defensa y Ministerio Publico tiene que
demostrar algunas cuestiones, pero la defensa también tiene cara de la prueba en cuanto a ese
aspecto de demostrar el lugar en donde estaría sujeto a la diversa medida cautelar que se le
pudiera imponer al señor Moreno Madrigal.

En ese sentido el Juez de la causa concluyó que:

“…es procedente la presente controversia pero es infundada la pretensión de la defensa de que


cese o se modifique la prisión preventiva a que se encuentra sujeto el señor Moreno Madrigal,
entonces debe continuar sujeto a esa prisión preventiva en el lugar en que actualmente se
encuentra interno, con esto doy por terminada la resolución.”

Lo anterior pone en evidencia que el debate llevado a cabo en la audiencia de que se trata, no se
realizó al tenor de los parámetros establecidos por el Código Nacional de Procedimientos Penales
y la doctrina Constitucional

22

Anteriormente referida, incluso como quedo señalado el juez de la causa preciso que ante la falta
de pruebas de la defensa para demostrar en donde estaría sujeto el procesado a alguna de las
medidas diversas de la prisión preventiva, se encontraba imposibilitado para declarar fundada la
pretensión.

Todo lo cual dejo en estado de indefensión al encausado, en la medida que no estuvo en


condiciones de debatir junto con su defensa, no solo los parámetros a que alude el criterio
jurisprudencial referido. Cuya carga de probar ante la autoridad judicial corresponde al
Ministerio Púbico, complejidad del asunto, actividad procesal del interesado y la conducta de las
autoridades, y cuyo escrutinio por parte del juez debe ser elevado en justificación, a fin de evitar
que esta medida cautelar se extienda innecesariamente, pero además, estar en condiciones de
controvertir el hecho de que la fiscalía considerara la necesidad de que continuará la prisión
preventiva, lo que también corresponde al ministerio Publico acreditar, y en su caso, estar en
aptitud de invocar datos u ofrecer medios de prueba para debatir sobre la imposición de otra u
otras medidas cautelares que prevé el articulo 155 del Código Nacional de Procedimientos
Penales.

Y es que el encausado no estuvo en condiciones de conocer, controvertir o confrontar las


consideraciones que en un momento dato impidiesen cesar la prisión preventiva o los
razonamientos que llevaron al juez de la causa a establecer la continuación de esta, o en su caso,
discutir la imposición de otra u otras medidas cautelares como lo propuso su defensa al promover
el incidente.

Todo ello a efecto de estar en condiciones de invocar datos u ofrecer medios de prueba, oponerse
y alegar conforme a la postura y o probado por parte de la Representación Social de la Federación.

Lo cual, como ya se dijo, no aconteció en tanto se

23

Dejo de percibir la figura de la prisión preventiva acorde la nueva doctrina constitucional


Y es que una vez que se ha rebasado los dos años en prisión preventiva a que alude el precepto
constitucional y legal antes referidos, resulta necesario realizar una revisión de la medida cautelar
a efecto de determinar la razonabilidad del plazo en los términos y directrices establecidos por la
primera Sala de nuestro Máximo Tribunal.

Ultima

Criterio Jurisprudencial que si bien alude a una persona vinculada a proceso en el que se impuso
como medida cautelar la prisión preventiva oficiosa (sistema acusatorio), lo cierto es que al
atender la doctrina constitucional de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
es factible su aplicación a una persona que se encuentra privada de la libertad bajo el sistema
procesal penal mixto, en tanto no debe haber un trato desigual de los sujetos procesados en
ambos sistemas.

Y como lo estableció el Máximo Tribunal al resolver la contradicción de tesis 64/2017, la


procedencia y análisis sobre la revisión de la medida no tiene el alcance de que el juzgador declare
procedente, de efecto o en automático, la sustitución, modificación o cese de la misma, sino que
ello está sujeto a los parámetros normativos aplicables del Código Nacional de Procedimientos
Penales (como la evaluación del riesgo que representa el imputado o inculpado) y el debate que
sostengan las partes durante el desarrollo de la audiencia respectiva, en los términos que
establecen los artículos 153 a 161 de dicho ordenamiento procesal.

Sentado lo anterior, en el presente caso, se advierte que la defensa particular al promover


incidente no especificado esencia manifestó lo siguiente:

“…vengo a promover INCIDENTE NO ESPECIFICADO DE PROLONGACION DE PRISION PREVENTIVA,


a efecto de que al resolver la incidencia, se emita interlocutoria en que: a).- se declare que existe
prolongación injustificada de la medida cautelar a que se encuentra sometido mi representado
Ramón Moreno Madrigal, a parir de que fue puesto a

EN TERMINOS DEL ARTICULO 161 DEL CNPP SOLICITO EL CESE DE LA PRISION PREVENTIVA QUE SE
DECRETARA en el auto de formal prisión, SU REVISION Y SUSTICION DE UNA MEDIDA CAUTELAR
DIVERSA, TODA VEZ QUE A LA FECHA HAN VARIADO LAS CONDICIONES OBJETIVAMENTE , COMO
SE DEMOSTRARA en el debate que de manera horizontal se genere con el órgano acusador bajo
los principios y reglas del sistema penal acusatorio y oral, , aun cuando el suscrito no ignora que
anteriormente se ha peticionado la presente solicitud y que existe una resolución de la
controversia incidental numero en la que se negó la libertad procesal , y una resolución de
la apelación ------------------, en la cual se confirmo lo resuelto por el juez de la causa. No obstante
de ello, el suscrito en base al princpio propersona,

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