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G I G A M E S H n°7
CIENCIA FICCIÓN, TERROR Y FANTASÍA
4 Noticias
Escaneado Edita
jbabylonS Alejo Cuervo
revistacifi@[Link] Redactor Jefe 9 La enciclopedia Braille
G ran t M orrison
Julián Diez
Colaboran en este número S tanislaw Lem 17 Philip K. Dick,
Gerardo Ametxazurra, José Antonio Alvaro, un visionario entre charlatanes
Juanma Barranquero, Alfredo Esteban Arroyo,
Adolfina García, Cristina Macía, Javier Negrete,
Juan Carlos Planells, Héctor Ramos, G reg Egan 29 Axiomático
Albert Solé, Susana Vallejo
Portada
Trazo 38 Hit-Parade de la crítica
La revista no se hace responsable de las opiniones
de sus colaboradores y no se compromete a mantener Susana Vallejo, A dolfina G arcía, 39 Críticas
correspondencia sobre los originales recibidos.
A lbert S ole y A tejo C uervo
Todos los envíos deben hacerse a:
Revista Gigamesh. Librería Gigamesh. 57 Los más vendidos
Ronda de San Pedro 53. 08003 Barcelona.
E-mail: juliandi@[Link]
Fotomecánica: Pacmer, S.A. 58 Correo
C / Miguel Angel, 70-72.08028 Barcelona.
Imprime: S.A. de Litografía.
C/ Torrente Vallmajor, 14. 08911’ Barcelona. 63 Novedades
D.L.: B -24.611-91
ISSN: 1130-9326
E d i t o r i a l
Las páginas de esta revista han pretendido siempre servir que comentar el libro en sí, se dedicó a cuestionar los posibles
como vehículo de opinión de sus colaboradores, y por ello dedi motivos de su publicación. Mi opinión personal es que el tipo
can al ensayo y a la crítica una parte muy alta de su contenido. de comentario que hacía estaba totalmente fuera de contexto, y
Para evitar herir susceptibilidades, he indicado en diversas oca habría quedado mejor en una columna de opinión o algo pare
siones que nada de todo ello debe ser llevado al terreno personal. cido. Por lo demás, si las conclusiones de Julián fueran correc
Es perfectamente lícito dar opiniones todo lo contundentes que tas, el hecho que apuntaba tampoco me parece reprobable: la
se quiera sobre los temas que se tocan, con la única condición de persona que dirige una colección —Miquel Barceló en este
argumentarlos. Si alguien no está de acuerdo con algo, lo único caso— es muy libre de imponer uno u otro criterio a la hora de
que tiene que hacer es ofrecer sus propios argumentos. En nin seleccionar un título.
gún caso es lícito sentirse ofendido en el proceso. El caso es que Miquel ha optado por sentirse atacado y las cosas
Espero que los lectores sepan perdonar mi insistencia en han empezado a salirse de quicio. Me refiero al contenido de su
este tema, pero es que, pese a todo, los piques personales columna Pisadas en el número 49 de BEM, donde, y siempre sin
siguen floreciendo en el seno del fandom. Da la impresión de mencionar de forma explícita a nadie, en lugar de limitarse a los
que existe cierta falta de madurez que nos impide aceptar que argumentos pasa a las acusaciones de índole personal, entrando en
el vecino pueda mantener una opinión distinta de la nuestra y temas como la «maldad» o la «envidia» de las motivaciones de
que no pasa nada más grave que eso. La última incidencia de Julián y, de paso, de un servidor como editor de esta revista.
todo esto se ha desatado, creo, a raíz de la crítica que hizo
Julián en estas páginas de El engaño Hemingway. En ella, más (sigue en lapágina 4)
No quiero convertir esto en un Aldíss, W illis, Barceló, Mallorquí,
contrataque ni nada parecido; se Martínez y Aguilera, con GIGAMESH en la
trata de que las aguas vuelvan a su
cauce. Semana Negra de Gijón
Como indica el propio Miquel,
en el seno de la ciencia ficción
española han surgido un sinfín de Los aficionados españoles contaron
iniciativas positivas y casi siempre este verano con la p o sib ilid ad de
altruistas. No es bueno para nadie conocer en persona a Brian Aldiss y
que se las pierda de vista ni por un Connie W illis en lo que pueden ser
instante, por mucho que su valo los primeros de una serie de actos con
ración sea algo en lo que, necesa importantes escritores en España.
riam ente, existirán desacuerdos. Estos dos autores estuvieron pre
Si todos nos em barcásem os en sentes en la Semana Negra de Gijón,
rencillas personales, lo único que que comenzó el 13 de julio y dedicó
conseguiríam os sería perder la en sus primeros tres días una especial
objetividad; nuestra capacidad de
atención hacia nuestro género con
expresarnos libremente no serviría
mesas redondas y algunos actos.
para nada constructivo.
Miquel es en estos momentos la Junto a los autores extranjeros,
persona con mayor influencia y, estuvieron como invitados los autores
más destacados de la literatura de cf Brian Aldiss
por tanto, con mayores responsa
bilidades en nuestro ám bito, y española, como son E lia B arceló,
por ello, es importante evitar que C ésar M a llo rq u í, Ju an M ig u el mesas redondas y conferencias la sema
él precisamente pueda entrar en Aguilera y el emergente autor gijonés na inm ed iatam en te anterio r en el
este tipo de dinámica. Sirvan estas Rodolfo Martínez. Círculo de Bellas Artes de Madrid y en
lineas como disculpa de cualquier Además, la revista aprovechó la cuya organización colaboró el British
posible ofensa hacia su persona y presencia de estos autores para llevar a Council.
como oferta de mirar sin recelos el cabo otros actos, como una serie de En la prim era jornada, con José
futuro. A ntonio Alvaro como m oderador,
Por último, dicho todo lo ante C onnie W illis, C ésar M allo rq u í y
rior, confío en que nadie intente Alfredo Lara charlaron sobre la relación
adivinar ningún tipo de propósito entre la ciencia ficción y la historia. El
oculto en todo esto: intento expre
jueves, Elia Barceló, Javier Negrete y
sar las cosas tal como las siento y
absolutamente nada más. Héctor Ramos, más Julián Diez como
moderador, analizaron el momento
Alejo Cuervo actual de la ciencia ficción española.
Finalm ente, el viernes, Brian Aldiss
FE DE ERRATAS ofreció una conferencia bajo el título
“Viviendo en Heliconia”.
El co p yrigh t del artícu lo de J. El éxito de ambos eventos hace que
Michael Straczynski publicado en el quepa esperar una repetición para el
número cinco debería decir: «1996. próximo año, para la que ya existen
S yn th etic W o rld ». Babylon 5 contactos con im portantes autores,
entre ellos Tim Powers. Asimismo, el
comenzó a emitirse en la Primera
m arco de las activid ad es podría
Cadena el pasado 27 de junio.
Connie W illis. ampliarse a otros foros.
Adiós a Bob Shaw y Walter Miller
Bob Shaw (1931) falleció el pasa Fiction Association a la mejor novela, ros han entregado a la editorial un
do 11 de febrero a causa de un ataque por Orbitsville y Los astrounautas hara manuscrito inconcluso de 600 pági
cardíaco complicado con neumonía. pientos. nas que será term inado por Terry
Este autor norirlandés ha sido consi Bisson.
derado durante las últim as décadas W a lte r M . M ille r Jr. ( 1 9 2 2 - M iller se convirtió al catolicismo
como uno de los grandes secundarios 1996), autor de la mítica Cántico por en 1947, tras participar en el bombar
de la historia del género, al que ha Leibowitz (Ediciones B), se suicidó deo de M onte C assino durante la
legado algunas novelas de interés y en la prim era sem ana del año. Al Segunda Guerra M undial, y plasmó
algún cuento memorable como “Luz parecer, su fría dep resio nes desde su interés en su única novela, la ya
de otros días”. agosto, cuando falleció su esposa, y citad a Cántico por Leibowitz, que
Se convirtió en escritor profesional te n ía serios p ro b lem as de salu d . alcanzó fama cuando el relato original
hacia 1975, aunque su debut en el Desde hace años, además, padecía un fue utilizado por Jacques Bergier y
género se había producido veinte años bloqueo literario que le tuvo aparta Louis Pouwell en su bestseller El retor
an tes, con el relato “A sp ect”, en do del género duran te décadas, y no de los brujos. Además, M iller publi
Nébula Science Fiction. Su prim era aunque suscribió un contrato de ade có un puñado de relatos importantes
novela publicada, Periplo nocturno, lanto (por 300.000 dólares) para una y ganó un Hugo al mejor relato con
apareció en 1967. Ganó en dos oca nueva novela situada en el entorno “El a c to r” (en Condicionalmente
siones el Hugo al mejor escritor afi de Cántico, in icialm en te titu lad a Humano, N ebulae segunda época,
cionado, en 1979 y 1980, y en otras Leibowitz and the Horse Woman, no Edhasa), aunque no publicó nada des
dos el premio de la British Science fue capaz de concluirla. Sus herede pués de Leibowitz.
Bibliografía de Bob Shaw
Serie de los astronautas harapientos 1970— One Million Tomorrows
1986— Los astrounautas harapientos (T he R agged 1971 — Ground Zero Man
Astronauts). Ed. Acervo, col. cf núm. 79. 1972 — Otros días, otros ojos. (Other Days, Other Eyes).
1 9 87 — Las astronaves de madera (T he W ooden Martínez Roca, col. Super Ficción núm 80.
Spaceships). Ed. Acervo, col. cf núm. 82. 1976 — Una guirnalda de estrellas (A Wreath of Stars).
1989 — Los mundos fugitivos (The Fugitive Worlds). Ed. Edhasa. Nebulae segunda época núm. 36.
Acervo, col. cf núm. 94. 1977— Quién anda por aquí? (W ho Goes H ere?).
Edhasa, Nebulae segunda época, núm. 64.
Serie de Orbitsville — Medusas Children
1975— Orbitsville 1978— Ship o f Strangers
1983 — Orbitsville Departure — Vertigo
1993 — Orbitsville Judgement 1979 — Dagger o f the Mind
Novelas 1982— ABetter Mantrap
1967— Periplo nocturno (Night Walk). Ed. Acervo, col. 1983 — Ceres Solution
Gaudeamus núm. 14. 1984 — Fire Patterns
1968 — The Two Timers 1985 — The Peace Machine (revisión de Ground Zero Man)
1969— El palacio de la eternidad (T he P alace o f 1 9 86 — Messagesfound in an Oxygen Bottle
Eternity). Ed. Verón, col. Erus. 1993 — Warren Peace (también como Dimensions)
— Shadow o f Heaven (Sigue en la página 16)
O tras necrológicas Arm ando B oix ganó el Prem io Rido
Nos dejó Horace L. Gold (1914), El premio de literatura fantástica Pablo Rido, que concedido por la Tertulia de
editor de la revista Galaxy, durante los literatura fantástica de Madrid ya va por su quinta edición, recayó en esta oca
cincuenta, cuando la revista floreció sión en Armando Boix, un joven escritor de Sabadell que viene manifestando su
con su tendencia a los temas sociales y progresión en diveresos fanzines y que se llevó las 75.000 pesetas del premio por
humanísticos. Desde su piso de Nueva su relato “El ayudante de Piranesi”. El jurado, compuesto por Miquel Barceló,
York (padecía agorafobia desde la gue Luis Alberto de Cuenca (recién nombrado director de la Biblioteca Nacional),
rra mundial) influyó de forma decisiva José Luis González, Alfredo Lara, Antonio M artín y Héctor Ramos, escogió
en Frederick Pohl, Alfred Bester (nota como finalistas relatos de Daniel Mares, Manel Diez Román y Carlos Castrosín.
blemente en la génesis de Tigre, tigre y La edición del próximo año, con la misma dotación económica, quedó convo
El hombre demolido), T heodore cada con el próximo 1 de diciembre como fecha tope de recepción. Los relatos,
Sturgeon e Isaac Asimov. de hasta 30 folios, deben enviarse a Francisco Canales (Premio Pablo Rido
Sam M erw in Jr. (1 9 21 ) en su 1997), Apdo. Correos 116.030, 28080 Madrid.
momento fue responsable de Thrilling
Wonder Stories y Startling Magazine, y a Saldo de M artínez Roca Convocatoria del A . Magno
su vez escribió varias docenas de cuen
tos no demasiado conocidos. Tampoco La editorial Martínez Roca ha des La Universidad del País Vasco ha
hay mucho material disponible de Jack convocado la octava edición del pre
catalogado sus colecciones Fantasy
Finney (1911), conocido sobre todo
(hasta los recien tes núm eros de mio Alberto Magno para relatos de
por ser el autor del original “Los ladro
C onan, de los que piensan seguir entre 30 y 50 folios de extensión. El
nes de cuerpos” (1951) — del cual se
publicando nuevas entregas) y Gran plazo se cierra el 15 de octubre, con
han rodado tres películas a cargo de
Super Ficción. Ambas colecciones 400.000 pesetas de primer premio y
Don Siegel en 1956, Philip Kaufmann
están a la venta en saldo en los próxi 100.000 de segundo, y la dirección
en 1978 y Abel Ferrara en 1991— , y
mos meses, a través de la cadena de es: Facultad de Ciencias, Decanato.
de la famosa Time andAgain (1970).
grandes almacenes El Corte Inglés. Apdo. 644. 48080 Bilbao.
Igualm en te falleciero n G .C .
Edmonson, autor nacido en México
(1922) y Margaret St. Clair, también U ltim as noved ad es
conocida como Idris Seabright (1911),
una de las pocas autoras de ciencia fic Algunos libros de posible interés para los lectores aparecidos en USA:
ción antes de la eclosión de los años •Expiration Date, de Tim Powers. Fantasmas en el Los Angeles contemporáneo.
sesenta y que tiene traducida en la vieja • The Bloody Red Baron, de Kim Newman. Retoma el universo de Anno Drdcula.
Nebulae su novela El signo de Labrys • The Ringworld Throne, Larry Niven. Tercera parte de la ya clásica serie de aven
(1963). Finalmente, es necesario recor turas en el Mundo Anillo.
dar a Kingsley Amis (1922), autor más • With This Planet. Connie W illis retoma la colaboración con su amiga Cynthia
bien ligado al mainstream que ganó en Felice, con la que ya escribió Raid de luz (Júcar).
una ocasión el John [Link] por •A Game ofKings, de George R.R. Martin. Primera novela de una serie de fanta
su novela The Alteration (1976). Su sía con la que el autor vuelve tras un largo periodo de trabajo en Fiollywood.
relación con el género sobre todo fue •Pastwatch: The Rédemption o f Christopher Columbus, de Orson Scott Card.
de amor y defensa hacia el exterior, Acercamiento del popular autor al tema del viaje en el tiempo.
como reflejaba en su ensayo, traducido •Neverwhere, de Neil Gaiman. Primera de las tres novelas que tiene previsto
al castellano, El Universo de la ciencia publicar el célebre guionista de cómics en los próximos dos años. Se trata de la
ficción (1960). novelización de una miniserie de la cual él mismo ha hecho el guión.
N om inaciones a los Ignotos C la rk e : Problem as
e Hispacón de Burjassot m édicos y 3.001
Arthur C. Clarke se encuentra muy
Novela: Memorias de un merodeador, Carlos Saiz Cidoncha (M iraguano); La
enfermo y apenas puede levantarse de
sombra cazadora, Suso de Toro (Ediciones B); La sonrisa del gato, Rodolfo
la silla de ruedas. El veterano autor, de
M artínez (M iraguano); Los vientos del olvido, Angel Torres Quesada (Gadir
78 años, tenía previsto viajar a Gran
CF).
Bretaña para el quincuagésimo aniver
Novela corta: Las brujas y el sobrino del cazador, Rodolfo Martínez (Tormenta
sario de la publicación de su artículo
de palabras); “La casa del doctor Pétalo”, César M allorquí (en El círculo de
sobre satélites artificiales, pero en sus
Jericó, Ediciones B); “M aleficio”, Juan M iguel A guilera y Javier Redal (en
propias palabras, «dudo que pueda
Visiones 19%, AEFCF); Pastores de estrellas, Daniel Mares (Cuadernos Espiral);
dejar Sri Lanka (donde reside desde
El rostro en la pared, Angel Olivera (Cuadernos Espiral).
hace décadas) nunca más».
C uento: Los abominables sucesos de la casa Figueroa, Ju lián Diez (O par
Pese a todo, C larke m antiene la
Narrativa); “Cuando regresan los dioses”, Armando Boix (en Visiones 1996,
actividad y ha firmado lo que ha sido
AEFCF); “Otro día sin noticias tuyas”, Juan Carlos Planells (en Visiones 1996,
ostentosam ente anunciado por su
AEFCF); “R enacim iento”, Pedro Pemau (BEM i 4); “El robot”, Rodolfo
agente como el mayor adelanto de la
Martínez (.BEM46).
historia del género (no especificado):
Ensayo: “Barro apasionado”, Arin Dembo (G lG AM E SH 5); “El capitán Sirius”,
una nueva novela, 3.001, que se ade
Augusto Uribe (BEM 44); “Las colecciones de ciencia ficción: Galaxia de edi
lanta como definitiva dentro de la
ciones Vértice”, Javier Redal (Pórtico 11); “Introducción”, Nil Santiáñez Tió (en
saga iniciada hace más de treinta años.
De la luna a Mecanópolis); “El perdurable mr. Sm ith”, Pablo C apanna
(G lG AM E SH 4 ).
N ovela extran jera: La ciudadela del Autarca, Gene W olfe (M in otauro); R o b erl A . H einlein,
Compradores de tiempo, Joe Elaldeman (Ediciones B); Danza de espejos, Lois a la p antalla
M cM aster B ujold (Ediciones B); El engaño Hemingway, Joe H áldem an
(Ediciones B); Marte se mueve, Greg Bear (Ediciones B). El rodaje de Tropas del espacio, una
Cuento extranjero: “Gardenias”, Ian McDonald (Núcleo Ubik 2/3); “Los gran superproducción con noventa m illo
des reyes lentos”, Roger Zelazny (Elfstone 12); “No hay mayor ciego...”, Joe nes de dólares de presupuesto aunque
Haldeman (BEM 47); “Siete vistas de la garganta Olduvai”, M ike Resnick (en sin grandes estrellas en el reparto, ha
Premio UPC 1994)\ “Los viajeros del tiempo nunca mueren”, Jack McDevitt disparado la compra de los derechos
(en Premio UPC 1994). de obras de Heinlein, como La luna es
una cruel amante (adquirida por una
La votación se lleva a cabo entre los miembros de la Asociación Española de co m p añ ía pro p ied ad de Steven
Fantasía y Ciencia Ficción y los participantes en el Congreso N acional de Spielberg), Ruta de gloria o la novela
Ciencia Ficción (Hispacón), que se llevará a cabo los próximos días 4, 5 y 6 de corta “La desagradable profesión de
octubre en la Casa de la Cultura del Ayuntamiento de Burjassot (Valencia). La Jonathan Hoag”.
convención cuenta este año con la presencia del autor norteamericano Joe El padre del proyecto de Tropas del
H aldem an como invitado de honor, con su esposa Gay como M aestra de espacio es Paul Verhoeven, el director
Ceremonias e invitados como el editor del newszine estadounidense Locus, holandés responsable, entre otras, de
Charles N. Brown. Todos ellos participarán en diferentes actos y mesas redondas Desafío total. Siguen, adem ás, los
junto a ponentes nacionales. Entre los actos más destacables pueden mencionar rumores en torno a Forastero en tierra
se las exposiciones conmemorativas de los 30 años de Star Trek y los 20 años de extraña, que en sucesivos periodos ha
La Guerra de las Galaxias, así como una obra de teatro basada en la novela corta sido protagonizado por Tom Hanks,
de Norman Spinrad Jinetes de la Antorcha. David Bowie y hasta M ick Jagger.
Prem ios, prem ios, prem ios K ata n as to led an as
Nébula El listado de productos ofrecido por
Novela: The Terminal Experiment (versión en revista, “Hobson’s Choice”, en V ideo M em ories es una fuente de
Analog, Robert J. Sawyer. deleite para el fan. Así, podemos con
Novela corta: “Last Summer at Mars Hill”, Elizabeth Hand (F&SF). seguir armas (desgraciadamente inúti
Cuento largo: “Solitude”, Ursula K. LeGuin (F&SF). les) procedentes de Alien o Star Trek,
Cuento corto: “Death and the Librarian”, Esther M. Friessner (Asimov’s). sin contar objetos como cascos origi
Gran Maestro: A.E. Van Vogt. nales de Galáctica, espadas de luz de
Star Wars (¡sólo 700 dólares una origi
Hugo nal de la película!) o el disco cortante
Novela: The Diamond Age, Neal Stephenson. de Depredador (desgraciadamente, se
Novela corta: “The Death of Captain Future”, Allen Steele (Asimov:s). especifica que no funciona).
Cuento largo: “Think Like a Dinosaur”, James Patrick Kelly (Asimovs). Lo más curioso es la inclusión de
Cuento Corto: “The Lincoln Train”, Maureen F. McHugh (F&SF). un capítulo especial para el acero tole
No ficción: Science Fiction: The Illustrated Encyclopedia, John Clute. dano, según el cual parece que los
Presentación dramática: “The Coming of Shadows”, episodio de Babylon 5. artesanos de la ciudad imperial han
encontrado nuevo destino para sus
Locus artes. La oferta se compone de katanas
Novela de cf: The Diamond Age, Neal Stephenson. de Los Inmortales (275 dólares) y espa
Novela de fantasía: Alvin Journeyman, Orson Scott Card. das de Conan, Robín Hood y Elprimer
Novela de terror: Expiration Date, Tim Powers. caballero, sin o lv id ar la clásica
Primera novela: The Bohr Maker, Linda Nagata. Excálibur.
Novela corta: Remake, Connie W illis.
Fan, llam a a casa
Cuento largo: “When the Old Gods Die”, Mike Resnick (Asimov’s).
Cuento corto: “The LincolnTrain”, Maureen F. McHugh (F&SF).
No ficción: Science Fiction: The Illustrated Encyclopedia, John Clute. Para que a los fans no les ocurra lo
Colección de relatos: Four Ways to Forgiveness, Ursula K. LeGuin. que a E.T. y puedan llamar a casa con
Antología: The Year’s Best Science Fiction: Twelfth Annual Collection, Gardner absoluta normalidad, y sin perder de
Dozois. vista sus adoradas aficiones, la compa
ñía telefónica C elestial C om m uni
Otros cations ha comenzado la edición de
El Philip K. Dick a la mejor novela publicada originalmente en bolsillo fue tarjetas telefónicas de veinte minutos
para Headcrash, de Bruce B ethke, una paro d ia del Snowcrash de N eal (válidas sólo para los Estados Unidos,
Stephenson, y el Arthur C. Clarke a la mejor novela británica para Fairyland, de obviam ente) con ilu stracio n es de
Paul McAuley. Frank Frazetta, Jim Steranko y la
o m nip resente serie Expediente X.
Los premios del año han venido variados pero con general predicamento hacia Puede conseguirse el juego de seis tar
el ciberpunk, para muchos una corriente casi liquidada pero que en realidad se ha jetas de Steranko, por poner un caso,
convertido en un subgénero más dentro de la cf. Stephenson parece el gran triun por sesenta dólares (unas 7.000 pese
fador con una novela que comparte ambiente con su exitosa Snowcrash, The tas). Las tarjetas de teléfono son una
Diamond Age, dentro de la cf más vanguardista y desenfadada. Prueba de su popu forma de coleccionismo muy extendi
laridad es el éxito de Headcrash, que es curiosamente la primera novela importante da tanto en Estados Unidos como en
del creador del término ciberpunk (hace casi veinte años), Bruce Bethke. Francia.
LA ENCICLOPEDIA BRAILLE
Grant Morrison
iega en la Ciudad de las Luces, jeando por toda la estatua, pero aún es
C Patricia salía con cuidado del
cementerio Père-Lachaise.
— ¿Todo va bien? — repetía Mrs.
Beque— . C uidado ahora aquí, los
de lo más impresionante, ¿no te pare
ce?
La voz de Mrs. Beque disminuyó
hasta fundirse con el susurro de la llu
escalones están un poco resbaladizos. via. Patricia no podía explicarle cuán
Patricia asintió, posando con cui to le h ab ía d iv ertid o el pasar las
dado su pie en el primer peldaño. A manos sobre el ángel de piedra de
través de la suela de sus zapatos, podía Epstein y descubrir que los testículos
sentir el borde de un traicionero par de la estatua habían sido cortados
che de musgo. como recuerdo de algún dem onio
— ¿Todo va bien? — insistió Mrs. celoso. Mrs. Beque sin duda desapro
Beque. baría tan irónica m utilació n, pero
— No habrá ningún problema — P atricia estaba convencida de que
repuso Patricia— . De verdad. O scar W ild e h u b iera encontrado
Cualquier revista de género Todo a su alrededor, podía sentir el aquello sum am ente divertido. M rs.
volumen de los sepulcros y las lápidas. Beque, de hecho, parecía desaprobar
term ina p o r publicar un relato Los ecos que provocaban, el espacio casi todo y Patricia empezaba a sentir
polém ico, de esos que hacen ocupado, las ligeras emanaciones de se terriblemente harta de la presencia
aire frío que causaban; todo aquello de aquella mujer.
desbordar la sección de correo. — H abrá que volver con esta
daba a los monumentos funerarios de
Nos tememos que Père-Lachaise un peso y volumen que espantosa lluvia —decía Mrs. Beque.
La enciclopedia Braille trascendía la visión. De la tierra remo Cruzando la calle, descubrieron un
vida y apisonada brotaba una fragan café y se sentaron en el interior.
abrirá el turno de cia. La co m p leja alq u im ia de la — ¿Qué quieres, querida? — pre
GIGAMESH a l respecto tanto corrupción liberaba un húmedo per guntó Mrs. Beque— . ¿Café?
fume que se combinaba con el aroma — Sí — dijo Patricia— . Expreso. Y
p o r su tem ática com o p o r la un croisant. Gracias.
de las coronas podridas, colgando
crudeza de la narración. como una bruma en torno de las pie Mrs. Beque hizo el pedido, luego
Grant M orrison no necesita dras. La lluvia tamborileaba sobre la se levantó del asiento y fue a buscar
te la d esp legad a del paragu as de un teléfono. Patricia sacó su libro del
presentación para los Patricia. bolso y empezó a leer con las yemas
aficionados al co m icy estamos — ¿Y qué piensas? — dijo M rs. de los dedos. No le resultó cómodo.
Beque— . Del monumento de Oscar Cada vez más a menudo, los libros no
seguros de que su nombre hacían sino aumentar su sensación de
W ilde, claro. ¿Te ha gustado?
tampoco será olvidado en — E n can tado r — respondió soledad y falta de afecto. La burlaban
adelante p o r los lectores del Patricia. y engañaban con la promesa de un
— C laro que los ván d alo s han mundo mejor, pero al fin y al cabo no
género fantástico en general hecho un horrible estropicio, pintarra tenían nada que ofrecerle, excepto
palabras vacías y tapas cerradas. Cada Mrs. Beque se sentó. los brazos de otros. Ahí fuera, entre la
vez se sentía más cansada de experi — ¿Q ué hom bre? — d ijo — . ¿El sorda oscuridad y los neones centelle
mentar vidas de segunda mano. Ella camarero? antes, la gente viviría y dejaría vivir; y
quería algo que jamás fue capaz de — No. Este hom bre. A quí — allí, en ese cuarto, Patricia se sentaría
expresar con palabras. P atricia apuntó al otro lado de la y Patricia leería.
Un camarero trajo el café. mesa. Tomó asiento con pesadez y, sin
— ¿Desea algo el señor? — dijo. — A h í no h ay n ad ie — replicó tiénd ose trem en d am en te in fe liz,
Patricia se desentendió del libro. Mrs. Beque, usando el mismo tono de m etió un cassette en su w alkm an.
Alguien se había sentado en su mesa, voz que empleaba con los niños y los Luego se tumbó en la cama, observan
justo enfrente. Un hombre. perros— . Bébete tu café. Michel dijo do con los ojos abiertos su oscuridad
—Así está bien—dijo él. Su voz era que nos recogería dentro de veinte privada.
rica y resonante, de educación clásica. minutos. La Mer de D ebussy comenzó a
Cada sílaba parecía engranarse en el aire. Patricia alzó su taza con dedos tor sonar: el prim er golpe de cuerda y
— Espero que no le im porte — pes. En algún lugar la cafetera borbo vien to conjuró la im agen de una
añadió. Ahora hablaba con Patricia, teaba y tosía. La lluvia caía sobre el am plia playa vacía. Arenas blancas,
empleando el inglés— . La vi sentada silen cio m ortal de P ère-L achaise, vacías bajo un gran cielo. Olas blancas
sola. sobre las calles y las casas de París, golpeteando las rocas. Patricia estaba
— No. Pero estoy con alguien — cubriendo toda la ciudad como un escribiendo algo en la arena. Líneas
dijo Patricia. Tropezaba con las pala velo, como una cortina ventosa... trazadas en una gran página vacía de
bras como podía hacerlo con los mue Levantó la cabeza. arena. No podía escribir lo que estaba
bles de una habitación desconocida— . — ¿Qué hora es? — dijo. escribiendo, pero sabía que era impor
Está por ahí. Por ahí —gesticuló vaga tante.
mente. En su alcoba, en el hotel alto y Se relamió los labios secos, sintien
— No creo que esté con nadie — angosto del Boulevard St. Germain, do el gusto del chocolate.
replicó el hombre— . Me parece que Patricia estaba sentada escuchando el ¿Que aspecto tendría el hombre
está sola. No está bien que una chica tráfico. Fuera, las ruedas chapoteaban del café? El hombre de la voz. ¿Cómo
tan guapa esté sola en París. en la lluvia. sería si pudiera verlo?
— No lo estoy — se limitó a con La lluvia cayendo en la oscuridad. Corrió la cremallera de su falda y
testar Patricia. Aquel hombre estaba Lluvia salpicando el balcón. Lluvia deslizó la mano entre los muslos. La
comenzando a turbarla e irritarla. goteando, lenta y melancólicamente, cama comenzó a crujir levemente, sin
— Créame — dijo el hombre— . Sé desde la barandilla de hierro forjado. cronizada con los gemidos de Patricia,
lo que necesita. Está escrito en su ros Se sentaba al borde de la cama, en la respiración jadeante...
tro. Yo sé lo que necesita. la oscuridad. Siempre en la oscuridad.
— ¿De qué está hablando? — saltó No necesitaba luz. ¡El dinero que se Yacía sobre seda m ojada en una
Patricia— . Usted no me conoce. No ahorraba en facturas de electricidad! perfum ada estancia de flores y vino
sabe nada de mí. Se sentaba en la oscuridad del atarde añejo, y allí estaba él con su voz y su
—Puedo leer en usted como en un cer, comía otra onza de chocolate e respiración sobre su cuerpo, su respi
libro — insistió él— . Estaré aquí maña intentaba leer. No podía; sus dedos ración recorriendo los recovecos de su
na, a la misma hora, si quiere saber patinaban por los punteados del brai oreja y en su boca y su piel, y el enca
algo más de la Enciclopedia Braille. lle sin encontrar sentido a esos com jar de músculos al penetrarla...
— ¿Cómo dice? — Patricia se son plejos trazados. Incapaz de concen ...las olas de D ebussy rom pían
rojó— . Lo cierto es que yo... trarse, dejó a un lado el libro y fue de contra las paredes de su cráneo. Olas
— ¿Pasa algo, querida? nuevo hasta la ventana. Pronto caería blancas de sonido ahogando el tráfico
Patricia volvió el rostro. La voz era la tarde. Fuera, entre la oscuridad y la y la lluvia, convirtiendo la oscuridad
de Mrs. Beque. Monedas extranjeras lluvia, París se arroparía con su manto en luz incendiaria.
tintineaban en un monedero barato. de luces. Los estudiantes se reunirían La música iba acabando. El cuarto
— Sólo este hombre... — comenzó para conversar alrededor de sus cafés estaba demasiado caldeado. Una caja
Patricia. negros, los amantes acudirían unos a sin aire. P atricia se sofocaba en la
oscuridad. Se levantó, inestable, y se Su voz estaba estrech án d o la. para recoger a Patricia, ésta se había
enfrentó al frío espejo del ojo. Sabía Deslizándose suavem ente entre sus marchado, Uno de los camareros la
como debía verse: una chica gruesa, pechos. había visto salir con alguien, pero no
poco atrac tiv a, ju g an d o consigo — ¿Mi nombre? — sonrió. Ella le pudo describir al hombre. Nadie pudo
misma en la cama de un hotel. oyó hacerlo— . Llám am e L'Index, hacerlo. Llegó y se fue: un hombre
— No hagas esas cosas o te queda simplemente. anó nim o en la llu v ia . In v isib le.
rás ciega — dijo serenamente. Se sen — ¿Perdón? —Patricia pensó haber Avisaron a la policía. Rastrearon des
tía de repente enferma y estúpida. No oído mal. Intentó no acobardarse. El gan ad am en te la ciu d ad , antes de
encontraría nunca a nadie, nada que miedo era lo que la hacía ser tan soli abandonar. Los padres de P atricia
hacer o llegar a ser. Todo aquello la taria. organizaron su propia e inútil bús
atenazó en esa habitación asfixiante. — L'Index — repitió el hombre— . queda. Los periódicos mostraron fotos
No importaba donde, ella se encon Como un libro. L'Index. de un chica ciega, bastante rolliza,
traba en esa hab itació n. Leyendo. — No puedo llam arte así — se sonriendo a una cámara que no podía
Siem pre leyendo. No iba a suceder opuso Patricia. ver. Sus ojos eran de un azul pálido,
nada. — Puedes. D ebes — alargó la su color diluyéndose hasta la oscuri
La oscuridad la rodeó. mano, tomando la suya. Era como un dad. Ojos llenos de lluvia, como char
cepo suave, cerrándose en torno a su cos en un rostro. M uy pronto los
— Sabía que vendrías — dijo el muñeca. Querida Patricia. Debes. Lo periódicos y el público perdieron todo
hombre— . Lo sabía. harás. Te enseñaré tantas cosas... — el interés. La habitación de Patricia per
— No sé cómo — repuso Patricia y miedo era casi incontrolable. Quería maneció vacía. Un reloj parado. La
se sintió estúpida. Estaba usando sa lir co rrien d o . Q u ería volver. chica nunca apareció y el expediente
todas las expresiones equivocadas. Regresar a esa alcoba, a ese libro, de la policía quedó abierto, como una
— Oh, yo sé — dijo él— . Estoy como la cobarde que era. El hombre puerta que no diese a ninguna parte.
acostum brado a reconocer algunas le entreabría una puerta. Tras ella
inclinaciones — su mano se posó en la aguardaba la oscuridad, es cierto, pero El Chateau podría haber parecido
suya, sobresaltándola— . Te aseguro a Patricia no le era ajena, desde luego, una cárcel, de no ser porque parecía
que vamos a ser amigos, Patricia. la oscuridad. renovarse continuamente en su propia
—Yo aún no sé tu nombre — dijo — L’Index— dijo. arquitectura. Ninguna puerta llevaba
ella. Estaba comenzando a asustarse. dos veces a una misma estancia, nin
Se sentía, de alguna forma, cercada. Cuando Mrs. Beque volvió al café gún pasillo iba al mismo sitio, ningu-
na escalera repetía sus peldaños. L'Index había vuelto al cuarto. el vaso como un enólogo. No olía a'
También la variedad de experien Cerró la puerta, esperando a que el nada— . Vale. Lo haré.
cias ofrecidas por el Chateau era de chico acabara. Y bebió lentam ente, paladeando
una diversidad tal que la vida podía — Está escupiendo en este vaso — aquel sabor soso y insípido de la saliva
parecer tím ida y pálida en compara dijo— . Aquí. del chico. Todo, hasta los posos.
ción. Aquí no había pecado que no Patricia cogió entre sus manos una Mientras bebía, podía escuchar cómo
pudiera ser satisfecho hasta la sacie hermosa copa de cristal. L'Index se el chico jadeaba al ser sodomizado.
dad. Aquí la búsqueda de nuevas sen arrodilló junto a ella. El calor irradia Patricia lamió el borde del vaso.
saciones hacía mucho que había lleva ba de su cuerpo y olía levemente a — Mentira — dijo— . Sida. Sé que
do a la práctica atrocidades continua sangre y a sudor perfumado. es mentira.
mente más refinadas. Aquí, en suma, — El chico es un ángel — dijo— . El chico chilló con la voz de un
no había leyes, ataduras, límites, jui Le atrajimos aquí desde el Paraíso, y pájaro. Algo le había hecho L’Index.
cio. entonces le mutilamos y le perverti Patricia aguardó a que éste soltara los
Y el lema sobre su puerta rezaba mos. arneses y se sentase a su lado.
simplemente: «El Infierno es más her P atricia dejó escapar una risilla —Ahora sé que no me equivocaba
moso que el Paraíso.» tonta. al verte, meses atrás — dijo él. Tiró del
— Nuestro pequeño ángel caído — anillo que atravesaba su pezón, atra
Esa era una noche especial. En el prosiguió aquel— . Ven aquí, ángel. yéndola hacia sí. Autom áticamente,
cuarto rojo, el cuarto del Signo de los El chico arrastró los pies por la ella abrió la boca y dejó que el deposi
Siete, cuyos muros latían como un habitación, tan lento como un sonám tase un sucio regalo en su boca.
corazón, Patricia yacía en un diván de bulo. Sus alas crepitaban como papel — Sabía que eras digna de adm i
cojines de seda. Encontró una vena en seco. sión.
su muslo e introdujo lentam ente la — ¿Qué quieres que haga con esto? — ¿A dm isión? — quiso saber
aguja. Tras el prim er fogonazo, su —preguntó Patricia, sopesando en su Patricia— . ¿Admisión en qué? — el
cabeza pareció liberarse y dividirse mano el vaso. sonido de su propia voz parecía irse y
como un puzzle. Su sistema nervioso — Quiero que te lo bebas —repuso volver. Comenzaba a sentirse extraña.
sufrió una serie de impactos deliciosos L'Index— . Bebe. — ¿Recuerdas cuando te mencioné
y la bruma inundó su cerebro. Se rela E lla m ojó la lengua en la tib ia la Enciclopedia Braille? — preguntó
mió los labios rojos y comenzó a tem espuma de saliva. L’Index.
blar. Las campanillas clavadas en su —Tiene el sida, claro — comentó — Sí — fragmentos de música esta
piel respondieron a sus estrem eci de pasada L'Index— . La pobre criatu llaro n en la cabeza de P atricia.
mientos. Su cuerpo se convirtió en ra ha sido juguete de Dios sabe cuan Detonaciones corales. Se sentía como
una pandereta. Lanzó un hondo sus tas putas viejas y sucios maricones. si cayese a través de un inm enso
piro. H acía calor en el cuarto y el Como puedes suponer, su saliva es un vacío— . La Enciclopedia Braille. Sí.
sudor corría por su piel aceitada, gote criadero de enfermedad — hizo una ¿Qué es?
ando desde las lenguas de los obscenos pausa, sonriendo de forma casi audi — No es una cosa — repuso él— .
tatuajes que ahora le adornaban el ble— . Sin embargo, insisto en que te Una sociedad. Aquí. En tus rodillas.
estómago. lo bebas. Tócame.
Entre el latido de la habitación, Patricia escuchó al chico lloriquear Ella tomó su mano.
Patricia podía oír babear al chico, mientras le obligaban a ponerse a cua — Pero tú nunca me dejas... —
seguir babeando. L'Index le había tro patas. Ella hizo girar el líquido en comenzó ella, sintiendo crecer su exci
dejado tocar al chico; dejar con ti las el vaso. tación. Sonido sin ruido recorriéndola
uñas por su sedoso cabello, acald ar — Bebe despacio. como un estéreo panorámico, de oído
las plumas de esas alas rasgadas y rotas Escuchó el tintineo y el roce de los a oído.
que tenía a la espalda, y palpar las arneses de cuero. Se encendió una —Ya lo estoy haciendo — dijo él—
cicatrices de su castración. cerilla. ¿Es que no había lím ite a lo Has demostrado poseer un extraño
— ¿Qué hace? — preguntó adormi que él podía exigirle? apetito por los dulces y podridos fru
lada— . -Por qué babea? — De acuerdo — dijo, olisqueando tos de la corrupción. Estoy casi espan-
tado ante tanta dedicación. Ahora, DENCLA L'Index antes que yo. En este caso, sin
creo que ha llegado el momento de Apunte 217 El M ILAGRO DE LA FAZ embargo, no es posible. Y es parte de
que te permita probar el bocado más HENDIDA mis obligaciones el encontrar un suce
exquisito — guió su mano hasta su Apunte 14 La NOVIA ATROZ sor adecuado,
pecho desnudo. Al pasar los dedos por Apunte 191 El pecado militar Presa de un miedo extraordinario,
su piel, Patricia se sobresaltó. A p u n te 2 0 4 L a V I D R I E R A Patricia cayó al suelo.
— ¿Qué es esto? — palpó levemen E N SA N G R ... — No tengas m iedo, Patricia —
te con sus yemas las cicatrices, apenas dijo L'Index— . No.
notadas. Volvió a asustarse cuando Patricia retiró la mano, rechazán Mientras ella yacía allí, el orinó en
comprendió que todo el cuerpo, de dole horrorizada. L'Index eyaculó en su cabello. Ella alzó el rostro hacia el
pies a cabeza, había sido desfigurado su rostro, salpicando sus ojos inútiles. chorro cálido, agradecida ante aquel
de la m ism a m anera. Recorrió una — ¿Q ué eres? — susurró ella. acto de degradación que podía enten
hilera de puntos, perdiendo de golpe Pestañeó y lágrimas de esperma corrie der. Eso le ayudaba a saber que aún
el aliento. ron por sus mejillas. En alguna parte, el cuidaba de ella.
— Es braille — dijo— . Dios mío, ángel caído lloriqueaba en la oscuridad. — ¿Abandonarás tu última preten
es braille... qué extraña me siento — él — H ay cientos de nosotros — le sión individual? ¿Aceptarás la libera
le llenó la boca y detuvo su parloteo. explicó L'Index— . Y todos juntos for ción final, Patricia? ¿Te atreverás a
C om o un a ch ica o b ed ien te, e lla mamos la más am plia colección de pisar el umbral de un nuevo mundo?
chupó y tragó y dejó correr las manos conocimiento impuro jamás reunida. — Pareces un predicador — dijo
sobre su piel. Libros monstruosos, que se creen des ella. La orina humeaba en su cabello.
— Has bebido esputo de ángel — tru id o s, pero que han perdurado Patricia inspiró hondamente, inhalan
dijo L'Index. Su voz estaba pletòrica com o m arcas en n u estra carne. do esa fragancia mineral. Poco a poco
de ecos y reverberaciones ambiguas— . M ediante nosotros, se ha mantenido su pulso se acompasó con el latido de
Has bebido del más raro de los narcó una impía tradición. la estancia. Pensó en lo que fue y en lo
ticos. Ahora es el momento de que — ¿Y qué tiene eso que ver conmi que él le había ayudado a ser.
leas en mí. ¡Léeme! go? —preguntó Patricia. Contuvo el aliento un instante.
Ella leyó. — Uno de los nuestros murió hace Contó hasta diez.
poco — respondió él— . Fue, claro, — Sí — dijo roncamente— . Sí.
A punte 103 L a D E FO R M A C IO N DE por causas naturales. N orm almente Llegaron solos, llegaron de dos en
ESPIRITUS INFANTILES. iniciamos a un familiar, a menudo un dos, en grup os: la E n ciclo p ed ia
Apunte 45 E l r e c l a m o d e l a d e c a - chico. M i abuelo, por ejem plo, fue Braille. Algunos arribaron en limusi-
ñas negras de ventanas espejadas y sin nes de identidad individual para con Alguien a quien no conocía entró en
matrículas. Otros a pie, trastabillan vertirnos en una página de un libro el cuarto. De repente, Patricia quiso
do. Hombres, mujeres, chicos de ojos que se renueva a sí mismo sin fin? Era, huir. Apagaron la luz y encendieron
vacíos. Llegados de todas partes, reco tal como hab ía dicho L 'Index, la velas, llenando la habitación de un
rriendo caminos sólo conocidos por entrega final. aroma enfermizo, dulzón y narcótico.
algunas almas enloquecidas o degrada Q uitándose los cascos, bajó la Patricia escuchó un débil tintineo
das. L legaron y las pu ertas del escalera. metálico. Un sonido afilado. El son
Chateau se abrieron para recibirlos. leve de escalpelos y agujas y navajas de
Pendía en el aire una excitación casi L'Index, que estaba aguardándola, afeitar.
eléctrica. La corriente corría por carne le presentó a los m iem bros de la — ¿L'Index? —llamó nerviosamen
hechizada, provocando estática en la Enciclopedia B raille. M anos ciegas te— . L 'In d ex, ¿estás ahí? Tengo
oscuridad. Chispas azules brincaban palparon su cuerpo desnudo y, hallán miedo...
en la punta de los dedos mientras la dole intacto, perdieron cualquier inte No respondió nadie. Se balanceó
Enciclopedia Braille se apoderaba del rés. Tembló cuando, uno tras otro, se sobre los talones. El aire era demasia
Chateau. Todos eran ciegos, incluso aproximaron, examinándola con una do cálido, el humo de las velas excesi
los más jóvenes. Ciegos y silenciosos, estrem ecedora fam iliaridad. Dedos vam ente acre. Tragó bocanadas de
tristes fantasmas, se sumieron en la desvergonzados probaron de ella y la humo aceitoso y movedizo.
oscuridad. Y las puertas se cerraron penetraron. Los pellizcos sarmentosos Alguien se le acercó con respira
tras ellos. de viejos y viejas, las leves y furtivas ción resollante, a veces casi maullan
caricias de chicos pervertidos. Al aca do.
Patricia no les oyó llegar, ni escu bar aquellos tanteos, Patricia se halla — ¿L'Index? — susurró de nuevo,
chó cómo L' Index daba la bienvenida ba al borde del delirio. La oscuridad tan bajo que sólo fue el atisbo de un
a sus invitados. Se sentaba en su cuar estaba llena de fogonazos inarticula nombre. En su imaginación, el ruido
to, oyendo el batir del oleaje en una dos y estallido de fuegos artificiales, y los colores alcanzaron una intensi
playa interior. En armarios próximos de grotescos colores y formas terrible dad que le pareció insoportable.
había vibradores, grapas, ungüentos, mente ambiguas. El prim er corte le provocó un
aparatos de succión, látigos: toda la — No hablan — dijo. Le parecía orgasmo espontáneo. Su mente se ilu
p a ra fern a lia absurd a e in c ita n te . algo tremendamente importante. minó como una máquina de millón.
Estaba familiarizada con todos y cada — No — contestó sencillam ente Se balanceó y chilló, pero no cayó
uno de los artículos, y había sufrido o L'Index. mientras los ganchos y las agujas se
puesto en práctica cada posible varia Ella les sintió reunirse en torno cebaban bajo su piel.
ble de indecencia que el cuerpo podía suyo, notó la presión y el calor de la Gimoteando, sin tregua, Patricia se
soportar. carne desnuda. Sin ruidos. No hacían vio lacerada y herida. A solas en una
O eso había creído. ruido. playa privada, supo cuál era la palabra
Tocó su piel suave. Se había quita — ¿Estás lista? — pregun tó que había estado garabateando en la
do campanillas y anillos, y limpiado el L'Index, tocándole con amabilidad en arena. Y en aquel momento de enten
aceite. Su piel estaba tan lim pia como la espalda. Ella asintió, se dejó llevar a dimiento la ola llegó, borrando cual
un pergamino sobre el que L'Index una pequeña estancia, en la parte de quier traza de lo que había escrito. Su
quisiera escribir cosas indecibles. La atrás del Chateau. Muros a prueba de identidad se borró por fin en el blanco
música de Debussy resonaba entre su ruidos. Una simple bombilla sin pan resplandor de un dolor tan puro y
confusión. talla, irradiando una luz que no podía perfecto como sólo podía serlo el éxta
Eso, después de todo, es lo que ver. L 'Index la besó en el cuello , sis. La gorda y torpe Patricia fue al fin
somos, pensaba: papel de tiem po. diciéndole que no se m oviera bajo tachada de la existencia mediante agu
Nuestra piel es hollada y erosionada ninguna circunstancia. Ella quería jas articuladas.
por el paso de los años. Nadie se libra. decir algo, pero se hallaba demasiado
¿Por qué no desafiar al tiempo convir atemorizada para hablar. Las palabras Volvió en sí para descubrir que
tiéndose en parte de algo eterno? ¿Por se le pegaban al fondo de la garganta. aún estaba en pie. Hilillos de sangre le
qué no abandonar nuestras pretensio Y entonces se abrió la p u erta. corrían por el cuerpo, encharcándose
en el suelo. Se palpó el estómago. No La llevó a la sala de baile, donde Sonaban pasos por el pasillo.
se detuvo, aunque las heridas recientes estaban todos aguardándola. Cientos — Esta es la Silla de la Sumisión
la molestaban, y recorrió con la punta de personas la esperaban. Ella había Final — dijo L'Index— . Adiós, amor.
de los dedos aquellas líneas de braille. sonreído débilmente, diciendo: Y le aherrojó la cabeza.
Leyó una de las frases y apenas pudo — ¿Qué tal? ¿Podría sentarme? — Oh, no — protestó— . Espera,
concebir que una abom inación tal — Estas reuniones tienen lugar no...
pudiera no ya existir, sino ser descrita. m uy raramente — le dijo L'Index— . Le pusieron una mordaza floja y
Su cuerpo entero era un registro de Es muy raro que La Enciclopedia se un bocado, astillándole un diente y
atrocidades tan extrañas y refinadas reúna toda al completo en un lugar, reduciendo sus palabras a infantiles
que la mente rechazaba su existencia. así que nuestras vidas cobran verdade sollozos y borboteos.
¿Cómo podían dejar que cosas así ro significado sólo en tales momentos. Los pasos se acercaron y la
tuvieran lugar en el mundo? Se sintió Puedo jurarte que lo que va a ocurrir Enciclopedia le abrió paso. El acero
mareada y ya no leyó más. sobrepasará todas tus anteriores expe brillante tintineó furtivamente en una
— Sigo viva, sigo viva — era cuanto riencias de goce físico. Para ti será la funda de cuero. L'Index, inclinándo
podía decir. Al fin se desplomó, pero postrer, la más gozosa de las violacio se, le susurró al oído.
allí estaba L'Index para sujetarla. nes. — Recuerda, siempre puedes con
— Bienvenida a la Enciclopedia — Le hizo sentarse en una pesada silla sultarme...
dijo, añadiendo así sal a esas heridas de madera. Ella se retorció, forcejeando en la
que tan exquisitam en te le habían — No sabes cómo te envidio — silla, pero ésta estaba fija al suelo
in flig id o — . A hora eres el A punte dijo— . Sólo soy L'Index, ya sabes. mediante pesadas sujecciones.
207. La Habitación Carnal. Los misterios y las abominaciones de —Ay, reina — le dijo L'Index— ,
Ella asintió y él la condujo fuera la carne me están negados. No te acobardes ahora. Recuerda lo
del cuarto, a través de un pasillo des Le pasó una correa por los brazos, que eras: sola, solitaria y desdichada.
conocido. Se sentía desfallecer. Tenía ciñéndola y ajustando la hebilla. Nunca volverás a estar sola — su alien
que preguntarle algo. Es todo cuanto — ¿Qué haces? — dijo ella— . ¿No to olía a pepermint y semen— . Vas a
podía recordar. es esta la Silla del Castigo? ¿No es así? entrar en un m undo nuevo donde
— El Chateau — dijo entre balbu ¿No? — comenzó a asustarse mientras nada, excepto la virtud, falta.
ceos— . ¿De quién es el Chateau? él aherrojaba sus tobillos a las patas de Una funda chasqueó al abrirse.
— ¿Tú qué crees? — rep licó la silla. La Enciclopedia iba arremoli Sacaron una aguja. Campanilleó débil
L'Index. nándose de nuevo en torno suyo. mente, veinte centímetros de largo.
— ¡Ú nete ahora al mundo de la también destruyeran ese sentido. Por zos de sus capítulos hermanos de la
Ei ciclopedia Braille! El conocimiento últim o, le cortaron la lengua y se la Enciclopedia Braille. Los cuerpos se
cc npartido tan sólo por estos pocos, entregaron al ángel para que jugara. fundieron. Manos ciegas acariciaron
n u n ca com u n icado al exterio r. — Vete ahora — dijo sin ser escu piel sensible. La abrazaron y lamieron
Conocim iento obtenido exclusiva chado L'Index. H abía tristeza en su sus heridas a modo de recepción.
mente mediante el tacto. voz. Su gran tragedia estaba en haber Ella estuvo gritando largo tiempo,
Y ella al fin entendió, justo antes sido exclu id o del Im perio de la pero tan sólo una persona podía oírla.
de que las agujas perforaran sus tím In sen sib ilid a d — . Ú nete a la Al cabo guardó silencio, exhausta.
panos. Su vientre y vejiga se aflojaron, Enciclopedia. Y entonces comenzó a leer.
y lo último que olió fueron los aromas Liberada de la silla. La Habitación Y a leer.
de su propia inmundicia, antes de que Carnal trastabilleó hasta caer en bra Y a leer.
© 1993 Grant Morrison. Publicado originalmente en Hotter Blood
© 1996 Alfredo Estébanez Arroyo, por las ilustraciones
© 1996 José Antonio Alvaro, por la traducción
(viene de la página 6) _ “Un auténtico m iem bro del club ” (“A Full
BIBLIOGRAFIA DE BOB SHAW Member of the Club”). Nueva Dimensión, 107.
Ed. Dronte.
Antologías 1976- “La travesura de la Gioconda” (“The Gioconda
1973- Tomorrow Lies in Ambush Capet”). Zikkurath 2.
1976- Cosmic Kaleidoscope — “Noche de horror” (“An Uncomic Book Horror
Story”). FanzineZikkurath 12.
Relatos traducidos — “El vals de los robacadáveres” (“W altz of the
1966 — “Luz de otros días perdidos” (“Light of the Bodysnatchers”). Andrómeda 1, Ed. ATE.
Other Days”). Antología no Euclidiana 1. Ed. 1977 — “El paso de la lín ea” (’’Crossing the Line”).
Acervo, col. cf ndm. 15. Maestros de la ciencia ficción 6. Ed. ATE.
1970 — “Invasión de intimidad” (“Invasión of Privacy”). 1980 — “En el Hilton del más allá” (“In the Hereafter
Antologías Acervo de Anticipación, vol. XVIII. Hilton”). Clepsidra 4.
Ed. Acervo. — “A m am e con ternura” (“Love M e Tender”).
1972 — “Retroactivo” (“Retroactive”). Universo 2, ed. Horror 3. Ed. Martínez Roca.
Andrómeda. 1988 — “Noche oscura en la tierra de los juguetes”
1973 — “Deflación 2001” (“Deflation 2001”). Antología (“Dark Night in Toyland”). Cuásar 20
no Euclidiana 2. Ed. Acervo, col. cf núm. 28.
1974 — “Icaro en las tinieblas (“Dark Icarus”). Viajeros
del tiempo. Col. Ciencia Ficción 3, ed. Caralt.. Datos facilitados por Juan Carlos Planells
PHILIP K. DICK, UN VISIONARIO
ENTRE CHARLATANES
Stanislaw Lem
nadie en su sano juicio se le del interés hacia la ciencia ficción en
A ocurriría buscar la verdad sobre
el crimen en las novelas poli
ciacas. Si alguien busca esa verdad,
las universidades norteam ericanas,
contra lo que se podría esperar, no ha
alterado en absoluto esta situación.
Con toda franqueza, hay que decir,
tendrá que fijarse en Crimen y Castigo.
C om parado con A gatha C h ristie, aunque uno se arriesgue a perpetrar
Dostoievsky es un tribunal de apela un crimen lesa almae matris, que los
ción más elevado, pero nadie en su métodos críticos de los teóricos de la
sano juicio condenaría por ello las his literatura resultan del todo inadecua
torias de la autora inglesa. Tienen dos ante las tácticas engañosas de la
derecho a ser consideradas las obras ciencia ficción. No es difícil compren
entretenidas que son, y la misión que der los motivos de esta paradoja: si las
se autoimponga Dostoievsky no tie únicas obras de ficción que trataran la
Uno d e los grandes nen nada que ver con ellas. problemática del crimen fueran las de
Si alguien está descontento con la Agatha Christie, ¿a qué clase de libros
pondera a otro. podría referirse el crítico más erudito
ciencia ficción en su función de exa
GIGAMESH nunca ha minar el futuro y la civilización, no se a la hora de demostrar la pobreza inte
puede hacer una comparación análoga lectual y la mediocridad artística de
ocultado su adm iración p or
entre las simplificaciones literarias y el las novelas policiacas? En literatura,
Philip K. Dick, el gran arte en su máxima expresión, porque las normas de calidad y los lím ites
ojo en el cielo que vigila para este género no existe ningún tri superiores los establecen obras concre
bunal de apelación. Y ello no tendría tas, no los postulados de los críticos.
nuestros pasos. No hay montaña de elucubraciones
nada de m alo de no ser porque la
En cuanto a Lem, ciencia ficción norteamericana, explo teóricas capaz de compensar la inexis
tando su estatus excepcional, asegura tencia de material de ficción sobresa
ya le dedicam os nuestro
haber alcanzado las más altas cimas liente que tomar como modelo digno.
número dos. Aquí, Lem del arte y el pensam iento. Resulta Las críticas de los expertos en historio
se encarga d e hacer el análisis molesto lo pretencioso de un género grafía no minaron la situación de la
que rechaza los ataques de primitivis Trilogía de Sienkiewicz (1), ya que no
más preciso sobre la obra del había ningún León Tolstoi polaco
mo aludiendo a su condición de géne
autor de Berkeley. ro de evasión, y luego, cuando ha con para dedicar una Guerra y Paz a la
seguido acallar esas acusaciones, vuel época de las guerras entre cosacos y
Un artículo que os hará
ve con bríos renovados a sus preten suecos. Resumen: ínter caecos luscus
correr a vuestras librerías para siones arrogantes. Al ser una cosa y rex... cuando no hay nada de primera
encontrar las novelas que asegurar ser otra, la ciencia ficción línea, su lugar lo ocupará la mediocri
fom enta una superchería que, peor dad, que se marca objetivos fáciles y
os faltan d el creador de los consigue gracias a métodos fáciles.
todavía, cuenta con el apoyo tácito del
Blade Runner. público y los lectores. El crecimiento Las consecuencias de esta ausencia
de obras-modelo se demuestran en el la consideración de los gustos vigentes do directo de la selección natural en la
cambio de opinión, tal como aparece se convierte en evasión, y consigue cultura, y resulta sorprendentemente
en Science-Fiction Studies 3, de éxito inmediato o no lo consigue en semejante a su equivalente en la evo
Damon Knight, autor y crítico respe absoluto, porque no existe partido de lución biológica. Los cambios en vir
tado, mucho mejor planteadas que en fútbol o espectáculo de magia que no tud de los cuáles algunas especies
cualquier discusión abstracta posible. reciba hoy reconocimiento y en cam ceden su lugar a otras en el escenario
Knight declara que antes había estado bio sea famoso dentro de cien años. evolutivo no suelen ser consecuencia
equivocado al atacar los libros de Van La literatura es otra cuestión: se crea de grandes cataclismos. Si la progenie
Vogt basándose en su incoherencia e m ediante un proceso de selección de una especie supera en supervivien-
irracionalism o., Señaló que, si Van natural de los valores, que tiene lugar cia a la de otra por un margen de tan
Vogt disfruta de tan alto número de en la sociedad y no relega necesaria sólo uno en un millón, poco a poco
lectores, sin duda estaba en el buen mente al olvido las obras sólo porque quedará sólo la primera especie... aun
camino como autor, y por tanto la crí sean tam bién de evasión, pero sí lo que la diferencia entre las posibilida
tica se equivocaba al rechazar sus hace si son únicam ente de evasión. des de las dos sea im perceptible a
obras en nombre de valores arbitra ¿Por qué se da esta circunstancia? Se corto plazo. Lo mismo sucede en la
rios, cuando el público lector no reco podría hablar largo y tendido al res cultura: muchos libros que, a ojos de
noce dichos valores. Por el contrario, pecto. Si fuera abolido el concepto de sus contemporáneos, son tan semejan
la misión de la crítica es más bien des tes que parecen gemelos, se van dis
cubrir a qué deben su popularidad tanciando a m edida que pasan los
estas obras. Tales palabras, viniendo En los ghettos, la años; el encanto fácil, que es efímero,
de un hombre que durante años había deja paso a la larga a lo que es más
luchado por erradicar la chabacanería producción intelectual difícil de percibir. Este tipo de orden
en la ciencia ficción, representan algo metódico en el ascenso y declive de las
más que el reconocim iento de una se estanca debido a la obras literarias marca las directrices
derrota personal: son el diagnóstico de del desarrollo espiritual cultural de
un estado general. Si hasta el eterno incesante repetición una era.
defensor de los valores artísticos ha No obstante, pueden darse c ir
enterrado el hacha de guerra, ¿qué
de las mismas técnicas cunstancias que frustren este proceso
esperan conseguir seres inferiores en y modelos de selección natural. En la evolución
esta situación? biológica, el resultado sería la retrogre
Sin duda, no se puede descartar la sión, la degeneración o, como m íni
posibilidad de que la elevada descrip ser hum ano com o in d iv id u o que mo, el estancamiento en el desarrollo
ción de la literatura que hace Joseph desea algo más que satisfacciones típ ico de poblaciones aisladas del
Conrad, según la cuál ésta interpreta inmediatas de la sociedad y el mundo, m undo exterio r y v iciad as por la
«la verdad más elevada en el universo desaparecería tam bién la diferencia endogamia, dado que son las que más
visible» sea un anacronismo... y que la ción entre literatura y entretenimien carecen de la fructífera diversidad que
independencia de la literatura con res to. Pero, como hasta ahora no identi sólo se puede garantizar gracias a una
pecto a la moda y la demanda pueda ficamos la habilidad de un mago con apertura a todas las influencias del
desaparecer de la ciencia ficción, y la expresión personal de su relación mundo. En la cultura, una situación
entonces lo que coseche aplausos con el mundo, no podemos medir los análoga lleva a la aparición de enclaves
inmediatos por sus elevadas ventas se valores literarios por la cifra de ejem encerrados en ghettos, donde la pro
identifique con «lo bueno». Es una plares vendidos. ducción intelectual se estanca debido
perspectiva poco halagüeña. La cultu Pero, ¿cómo es posible que, en a la endogamia en la forma de ince
ra de cualquier periodo es una mezcla ocasiones, una obra menos popular sante repetición de las mismas técni
de aquello que satisface gustos y capri acabe, a la larga, en situación de igual cas y modelos creativos. La dinámica
chos pasajeros y aquello que los trans dad comparada con otras que alcanza interna del ghetto puede parecer inten
ciende... y tam bién puede im poner ron un éxito inmediato e incluso logre sa, pero, con el paso de los años, se
juicios sobre ellos. Lo que se somete a silenciar a sus rivales? Esto es resulta hace evidente que sólo era un simula-
ero de movimiento, puesto que no lle problemas de nuestro tiempo sin con ficción se comporta de manera seme
vaba a ninguna parte, puesto que no fusiones, simplificaciones o el recurso jante a un mago que saca conejos de
alim en ta ni recibe el alim ento del a trucos fáciles: por ejemplo, una obra su sombrero: cuando alguien amenaza
dominio abierto de la cultura, puesto que refleje el lugar que la razón puede con examinar sus instrumentos, consi
que no genera nuevos modelos ni ten ocupar en el universo, los límites de dera que la mera sugerencia es una
dencias, y puesto que, por últim o, los conceptos creados en la T ierra locura, y explica indulgente que sólo
alienta acerca de sí misma la más falsa como instrumentos cognitivos o las está haciendo trucos... tras lo cuál
de las nociones, a falta de una evalua consecuencias del contacto con vida oímos que se vuelve a presentar ante el
ción sincera de sus actividades que extraterrestre, no encontrará lugar en público como un verdadero taumatur
proceda del exterior. Los libros del el repertorio desesperantemente pri go-
ghetto se asimilan entre ellos, se con mitivo de los mecanismos de la cien ¿Se puede dar en un entorno así
vierten en una masa anónima, y este cia ficción (anclados la alternativa una obra creativa sin supercherías? La
entorno hace que lo mejor descienda «ganamos nosotros» / «ganan ellos»). respuesta a esta pregunta se encuentra
hacia el nivel de lo peor, de manera Estos mecanismos tienen tanta rela en las historias de Philip K. Dick.
que las obras de diferente calidad se ción con un tratamiento serio de los Aunque destacan entre la media en la
encuentran unas con otras a mitad del problemas del tipo antes mencionado cual se han originado, no es sencillo
camino debido al proceso de nivela como las novelas policiacas con el pro dilucidar por qué, ya que Dick utiliza
ción que se les impone. En una situa blema del mal inherente al ser huma los mismos materiales y utillería tea
ción así, el éxito edito rial no sólo no. Si a alguien se le ocurre sacar la tral que otros escritores norteamerica
puede, sino que debe convertirse en el artillería pesada de la etnología com nos. Del almacén que se ha converti
único baremo de evaluación, dado parada, la antropología cultural y la do desde hace mucho en su propiedad
que la ausencia de haremos es imposi sociología para enfrentarse a tales común, él extrae toda la parafernalia
ble. Por lo tanto, cuando no hay clasi m ecanism os, se le d ice que está de telépatas, guerras cósmicas, mun
ficaciones que se basen en los méritos, matando moscas a cañonazos, ya que dos paralelos y viajes por el tiempo.
estas se sustituyen por clasificaciones se trata de un simple entretenimiento; En sus historias ocurren catástrofes
según el éxito comercial. una vez queda silenciado, se alzan de espantosas, pero eso tampoco es la
Tal es la situación reinante en la nuevo las voces de los apologistas del excepción a la norma: prolongar la
ciencia ficción norteamericana, que es papel de la ciencia ficción como con- lista de las maneras sofisticadas en que
un entorno de creatividad en manada. formadora de la cultura, anticipadora, puede terminar el mundo se encuen
Su carácter de manada se manifiesta visionaria y mitopoética. La ciencia tra entre las ocupaciones típicas de la
en el hecho de que libros escritos por ciencia ficción. Pero, mientras otros
diferentes autores se convierten, por escritores de ciencia ficción señalan y
decirlo así, en diferentes partidas del delimitan sin lugar a dudas la fuente
mismo juego, o en repeticiones del del desastre, ya sea social (guerra
mismo baile. H ay que destacar que, terrestre o cósmica) o natural (fuerzas
en la cultura literaria, al igual que en elem en tales de la n atu ra le z a ), el
la evolución natural, los efectos se aca mundo reflejado en las historias de
ban convirtiendo en causas debido a D ick sufre cam bios horrendos por
bucles de retroalimentación: la pasivi motivos que, incluso al final, quedan
dad y mediocridad artístico-intelec- sin descubrir. La gente no muere por
tual de algunas obras consideradas culpa de una nova o una guerra, ni
geniales repele a lectores y autores más por inundaciones, hambre, enferme
exigentes, de modo que la pérdida de dades, sequías o esterilidad, ni porque
la individualidad en la ciencia ficción los marcianos hayan aterrizado delan
es a la vez causa y efecto de la reclu te de nuestra casa; en vez de eso, se ha
sión en el ghetto. En la ciencia ficción puesto en marcha algún factor ines
queda poco espacio libre para una crutable cuyas manifestaciones resul
obra creativa que aspire a tratar los tan visibles, pero no así su fuente, y el
mundo se comporta como si hubiera cocampo» que hace posible captar los su mal ya está siendo discutido seria
caído presa de un cáncer maligno que, pensamientos ajenos. La especializa- m ente. En principio tam bién sería
a través de la metástasis, ataca uno tras ción ha hecho que surjan empresas posible mantener los procesos vitales
otro todos los aspectos de la vida. Esto dedicadas a alquilar, por horas, los ser en el cerebro de una persona cuando
es, digámoslo ya, apropiado como cas vicios de telépatas e inerciales, y el el cuerpo muere (aunque desde luego
tigo de diagnósticos historiográficos, magnate Glen Runciter es propietario ese cerebro sufriría una rápida desinte
ya que de hecho la hum anidad no de una de estas compañías. La medici gración psicológica como consecuen
siem pre consigue d iagn o sticar de na sabe ya como impedir la agonía de cia de la privación sensorial). Sabemos
manera exhaustiva o concluyente las las víctimas de enfermedades morta que la e stim u lació n del cerebro
causas de las aflicciones que padece. les, pero aún no tiene medios para m ediante electrodos produce expe
Baste recordar los múltiples factores, curarlas. Por tanto, a esas personas se riencias indistinguibles de las percep
variados y algunos excluyentes, que las mantiene en un estado de «semivi- ciones normales. En Dick, encontra
los expertos de hoy en día aducen da» en instituciones especiales, los mos una aplicación perfeccionada de
como causas de la crisis de la civiliza «moratorios» («lugares de aplazamien estas técnicas, aunque no las discute
ción. Y esto, hay que añadir, es tam to» de la muerte, obviamente). Si se de manera tan explícita en la historia.
bién apropiado como presupuesto limitaran a poner a los inconscientes En este momento se plantean nume
artístico, ya que la literatura que pro en sus ataúdes de hielo, sus allegados rosos dilemas: ¿debe ser informado de
porciona al lector una omnisciencia su condición el «semivivo»? ¿Es ético
divina acerca de todos los aconteci mantenerlo bajo la ilusión de que está
mientos narrados es hoy en día un Las fuerzas que llevando una vida normal?
anacronismo cuya defensa no empren Según Ubik, las personas que,
derían la teoría del arte ni la del cono provocan la debacle como la esposa de Runciter, han pasa
cimiento. do años en sueño frío, son perfecta
Las fuerzas que provocan la deba- mundial en los libros mente conscientes de ello. No sucede
ele mundial en los libros de Dick son de Dick son fantásticas, lo mismo con aquellos que, como Joe
fantásticas, pero no se trata de simples Chip, han estado a punto de sufrir
invenciones para sobresaltar a los lec pero no se trata de una muerte violenta y han recuperado
tores. Demostraremos esta afirmación el conocimiento imaginando que esca
con el ejemplo de Ubik, libro que, por simples invenciones paron de ella, cuando en realidad
cierto, tam bién se puede considerar están descansando en un moratorio.
una obra grotesca, «macabresca», con Hay que reconocer que en el libro este
oscuras lecturas intratextuales alegóri no recibirían mucho consuelo, así que punto no queda claro, enmascarado
cas, disfrazada de ciencia ficción vul se ha desarrollado una técnica para bajo otro dilema: si el mundo de las
gar. mantener la vida mental de esas perso experiencias de la persona congelada
Sin embargo, considerada como nas. El mundo que experimentan no es puram ente subjetivo, cualquier
obra de ciencia ficción en el sentido es parte de la realidad, sino una fic intervención procedente del mundo
estricto, Ubik se puede resumir breve ción creada con los métodos apropia exterior debe de ser para ella una alte
mente de la siguiente manera: dos. De todos modos las personas ración en el transcurso normal de los
El dominio de los fenómenos tele norm ales pueden contactar con las acontecim ientos. De manera que si
páticos en el contexto de la sociedad congeladas, porque el aparato de alguien se comunica con el congelado,
c a p ita lista ha hecho que estos se sueño frío dispone, en este lado, de los como hace Runciter con Chip, este
comercialicen, al igual que cualquier medios necesarios, algo semejante a contacto se ve acom pañado en las
otra innovación tecnológica. Así, los un teléfono. experiencias de Chip por fenómenos
hombres de negocios contratan telépa- Esta idea no es del todo absurda en misteriosos y aterradores; es como si la
tas para robar secretos comerciales a la términos de hechos científicos: el con realidad de la vigilia irrum piera en
competencia, y ésta, por su parte, se cepto de congelar a los enfermos incu medio de un sueño «sólo desde un
defiende con la ayuda de «inerciales», rables para aguardar el momento en lado», sin causar por tanto la extin
personas cuyas psiques anulan el «psi- que se haya dado con un remedio para ción del sueño ni despertar al dur-
m iente (quien, al fin y al cabo, no can m uy diferentes entre ellos. En
Philip K. Dick
puede despertar como un hom bre esencia, el m undo representado es
normal, porque no es un hombre nor LOS CLANES D E L A siem pre el m ism o: un m undo de
m al). Pero avancemos un paso más, LUNA ALFA N A entropía desencadenada por los ele
¿no es tam bién posible el contacto mentos, de descomposición que no
entre dos individuos congelados? ¿No ataca sólo, como en nuestra realidad, a
podría una de estas personas sofiar la distribución armoniosa de la mate
que se encuentra con vida y goza de ria, sino que llega a consumir incluso
buena salud, que desde su m undo el orden del tiempo en su transcurrir.
habitual se comunica con la otra per A sí, D ick ha am p liad o , ha hecho
sona, que es la única que ha sufrido m onum entales y al m ism o tiem po
un revés del destino? También esto es monstruosas, ciertas propiedades fun
posible. Y, finalm ente, ¿es posible damentales del mundo actual, dándo
im aginar una tecnología com pleta les un im pulso y aceleració n que
mente infalible? No puede existir algo resultan dramáticos. Todas las innova
M ix agaano ¿d d trion eí
semejante. Por tanto, ciertas perturba ciones tecnológicas, las m agníficas
ciones pueden ejercer influencia sobre invenciones y las nuevas capacidades
el m undo subjetivo del durm iente que yo no insistiría demasiado en ella, que ahora dom ina el ser hum ano
congelado, el cual tendrá la sensación por dos motivos principales. El primer (como la telepatía, a la que nuestro
de que su entorno se ha vuelto loco... motivo es que resulta imposible enca autor ha dotado de una amplia gama
¡quizá de que, en él, incluso el tiempo jar todo el argumento de manera con de «especialidades») no son nada en
se desmorona! Interpretando así los sistente en el esquema arriba aboceta últim a instancia ante la lucha contra
acontecimientos, llegamos a la conclu do. Si toda la gente de Runciter pere la inexorable m area ascendente del
sión de que todos los personajes pro ció en la Luna, ¿quién los transportó Caos. De este modo, la jurisdicción
tagonistas de la historia murieron a al m oratorio? O tra cosa que no se de Dick es un «mundo de desarmonía
consecuencia de la explosión de una presta a ninguna racionalización es el preestablecida» que al principio está
bomba en la Luna, y por tanto hubo talento de la chica que, gracias sólo al oculto y no se manifiesta en las prime
que llevarlos a todos al moratorio, y poder de su mente, fue capaz de alte ras escenas de la novela; estas se ini
de ahí en adelante el libro sólo reseña rar el presente transponiendo nodos cian sin prisas, de manera prosaica,
sus visiones e ilusiones. En una novela causales a un pasado ya concluido y para que la intrusión del factor des
realista (pero esto es una contradictio cerrado. (Esto tiene lugar antes de los tructivo sea así más eficaz. Dick es un
in adiecto) esta versión se corresponde acontecimientos en la Luna, cuando autor prolífico, pero me refiero sólo a
ría con una narrativa que, tras llegar al no existe base alguna para considerar aquellas de sus novelas que constitu
punto del fallecim iento del héroe, que el mundo representado es el pura yen el «tronco principal» de su obra;
sig u iera relatan d o su v id a tras la mente subjetivo de un personaje semi cada uno de estos libros (y cuento
muerte. La novela realista no puede vivo). Unos recelos muy similares ins entre ellos Los Tres Estigmas de Palmer
describir esta vida, ya que el principio pira JJbik, «El Absoluto en un pulveri Eldritch, Ubik, Aguardando el año
del realismo imposibilita tales descrip zador», aunque ya le dedicarem os pasado, y quizá también Gestarescala
ciones. En cambio, si presuponemos nuestra atención un poco más adelan [2]) es una encarnación con ligeras
una tecnología que hace posible la te. Si nos aproximamos de m anera diferencias del mismo principio dra
semivida de los muertos, nada impide pedante al mundo novelesco, no hay mático: la conversión del orden del
que el autor permanezca fiel a sus per reposo para él, pues está lleno de con universo en caos y ruinas ante nues
sonajes y los siga con su narrativa tradicciones. Pero, si dejamos a un tros ojos. En un mundo asolado por la
hacia las profundidades del sueño géli lado dichas objeciones y en su lugar locura, en el que hasta la cronología
do, que es en adelante la única forma nos preguntam os por el significado de los acontecimientos puede sufrir
de vida que les queda. global del mundo, descubriremos que convulsiones, sólo las personas conser
Así, es posible racionalizar la histo está muy próximo a los significados de van la norm alidad. De manera que
ria de la manera antes descrita... aun- otros libros de Dick, pese a que parez Dick las somete a la presión de una
p iu eb a terrible, y en su fantástico en virtud del cuál satisface las exigen con otras palabras, ¿qué es inconsis
e> terimento lo único que no es fan- cias del sentido común. No sólo esta tencia en literatura? Es un síntoma de
tá rico es la psicología de los persona mos obligados, sino que hasta cierto incompetencia o de rechazo de algu
jes. Se debaten amarga y estoicamente punto es nuestro deber dejar de defen nos valores (como la credibilidad de
hasta el final, — como Joe Chip en el der su «naturaleza de ciencia-ficción», los incidentes o su coherencia lógica)
caso que estamos examinando— con y todo ello por un segundo motivo para centrarse en otros valores.
tra el caos que se cierne sobre ellos que hasta ahora no ha sido menciona Llegamos así a un punto delicado
desde todas partes y cuya fuente per do. El primero nos lo dictaba la sim de nuestro estudio, ya que dichos
manece insondable, de modo que a ple necesidad: dado que los elementos valores no se prestan a una compara
este respecto el lector queda a merced de la obra carecen de punto focal, ésta ción objetiva. No hay una respuesta
de sus propias conjeturas. no se puede interpretar de m anera universalmente válida a la pregunta de
Las peculiaridades de los mundos consistente. El segundo motivo es más si es permisible sacrificar el orden en
de D ick surgen sobre todo por el esencial: la imposibilidad de imponer aras de la visión en una obra creativa.
hecho de que, en ellas, la realidad de consistencia al texto nos obliga a bus Todo depende del tipo de orden y el
la vigilia es la que sufre una profunda car sus significados globales no en el tipo de visión con que estemos jugan
disociación y duplicación. A veces el reino de los propios acontecimientos, do. Las novelas de Dick han sufrido
agente disociador es una sustancia interpretaciones m uy diversas. H ay
química (del tipo alucinógeno, como críticos (como Sam Lundw all) que
por ejemplo en Los Tres Estigmas de En los mundos dicen que D ick está cultivando un
Palmer Eldritcb); en ocasiones, la «téc «vástago del misticismo» en la ciencia
nica del sueño frío» (como en Ubik, de Dick, la filosofía ficción. Pero no se trata de una cues
precisamente); a veces (por ejemplo tión de misticismo en el sentido reli
en Aguardando el año pasado), en una sale a la calle y se gioso, sino más bien en el ocultista.
combinación de narcóticos y «mundos Ubik proporciona algunas de las bases
paralelos». El efecto final es siempre el convierte para cada que han llevado a esta conclusión.
mismo; acaba siendo imposible distin mortal en una pregunta ¿Acaso la persona que arranca el alma
guir entre la realidad y las visiones. El de Ella Runciter de su cuerpo no se
aspecto técnico de este fenómeno es apremiante com porta como un espíritu que la
prescindible: no importa si la bifurca posee? ¿No se metamorfosea en dife
ción de la realidad está provocada por rentes encarnaciones cuando pelea
una nueva tecnología de m anipula sino en el de sus principios de cons con Joe Chip? De modo que esta
ción química de la mente, o, como en tru cció n , que es donde rad ica su aproximación es admisible.
Ubik, por operaciones quirúrgicas. Lo carencia de foco. Si no existiera tal Otro crítico (George Turner) ha
esencial es que un mundo equipado principio que confiera sentido, las negado que Ubik tenga ningún valor,
con los medios para bifurcar la reali novelas de Dick tendrían que ser cata afirmando que la novela es un mon
dad percibida en símiles indistingui logadas como meras supercherías, ya tón de absurdos en conflicto interno,
bles de sí misma crea dilemas prácti que cualquier obra debe justificarse en cosa que se puede dem ostrar con
cos conocidos sólo por las especulacio el nivel de lo que presenta literalmente papel y lápiz. Yo, en cambio, conside
nes teóricas de la filosofía. Se trata de o en el nivel de un contenido semánti ro que el crítico no debe ser el fiscal
un mundo en el que, por así decirlo, co más profundo, no tan evidente en acusador de un libro, sino su abogado
esta filosofía sale a la calle y se convir- el texto como sugerido por él. Y así es, defensor, aunque un abogado defen
te para cada mortal anónimo en una las obras de Dick están plagadas de sor sin derecho a mentir: sólo le está
pregunta no menos apremiante de lo non sequiturs, y cu a lq u ie r lecto r permitido presentar la obra bajo la luz
que es para nosotros la amenaza de la medianamente sensible puede elabo más favorable. Y, dado que un libro
destrucción de la biosfera. rar sin la menor dificultad listas de lleno de contradicciones sin sentido es
No tiene sentido contabilizar los incidentes que insultan tanto a la lógi tan poco válido como otro que hable
hechos cuidadosamente para encon ca como a la experiencia. Pero, aun en profundidad de los vam piros u
trar el equilibrio racional de la novela, que sea repetir lo que ya hemos dicho otras apariciones monstruosas, dado
también que ninguno de los dos toca excluyentes a esta pregunta. La trans las mismas dificultades que al tratar
problemas dignos de ser considerados cendencia se presenta en algunas oca con los textos de Kafka.
con seriedad, prefiero mis considera siones como una simple posibilidad Conviene señalar que la afiliación
ciones sobre Ubik a todas las demás. para las conjeturas del lector, y en de una obra de creación a un género
El tema de la catástrofe había sido tan otras como una cuasicerteza. En Ubik, no es un problema abstracto que inte
utilizado por la ciencia ficción que como ya hemos señalado, una solu rese sólo a los teóricos de la literatura.
parecía agotado, hasta que los libros ción conjetural que se niegue a expli Es un prerrequisito indispensable para
de Dick se convirtieron en prueba de car los acontecimientos en términos la lectura de la obra. La diferencia
que todo eso había sido sólo un enga de un cierto ocultismo o esplritualis entre el teórico y el lector de a pie se
ño frívolo. Porque los fines del mundo mo encuentra apoyo en la extraña tec reduce al hecho de que el último sitúa
de la ciencia ficción siempre eran pro nología de la semivida como últim a el libro que acaba de leer en un género
vocados por el hombre — e.g., por la oportunidad que ofrece la medicina a concreto de manera automática, bajo
guerra total— , o bien por algún otro aquellos que se encuentran al borde el dictado de sus experiencias interna
cataclismo tan extrínseco como acci de la muerte. Pero antes, en Los Tres lizadas... de la misma manera que uti
dental y que, por la m ism a razón, Estigmas de Palmer Eldritch, el mal lizamos de manera automática la len
transcendental em ana del héroe del
título... esto es, por cierto, metafísica
barata, equivalente a sacarte de la
manga «apariciones sobrenaturales», y
lo único que la salva de ser un fiasco
es el virtuosismo narrativo del autor.
Y, en Gestarescala, nos las vemos con
una fabulosa parábola acerca de una
catedral hundida en cierto planeta y la
lucha que tiene lugar entre Luz y
Oscuridad para hacerla ascender, así
que aquí desaparece la últim a sem
blanza de literalidad de los aconteci
mientos. Según mi criterio instintivo,
Dick se comporta de manera desleal al
no dar respuestas faltas de ambigüe
dad a las preguntas que suscita la lec
podría no haber acontecido. tura de sus obras, al no sacar conclu gua materna, incluso aunque no haya
Dick, por otra parte, al introducir siones, al no explicar nada de manera mos estudiado su morfología o sinta
en la táctica de la aniquilación (cuyo «científica». En vez de ello confunde xis. Las convenciones propias de un
tempo se va haciendo más violento a cosas, no sólo en el propio argumento, género determ inado se fijan con el
medida que progresa la acción) instru sino también con respecto a una cate paso del tiempo, y cualquier lector
mentos de la civilización como los goría de rango superior: la convención cualificado las reconoce. En conse
alucinógenos, mezcla de tal manera las literaria intrínseca en la cual se desa cuencia, «todo el mundo sabe» que en
convulsiones de la tecnología con las rro lla la h isto ria . Pese a que una novela realista el autor no puede
de la experiencia humana que ya no Gestarescala se inclina más bien hacia hacer que su héroe atraviese puertas
resulta evidente qué origina los temi la alegoría, no adopta esta posición de cerradas, pero en cam bio sí puede
bles portentos: un deus ex machina o forma clara ni falta de ambigüedad, y revelar al lector el contenido de un
una machina ex deo, el accidente his esta in d eterm in ació n gen érica es sueño que el héroe ha tenido y olvida
tórico o la necesidad histórica. Es difí característica también de otras novelas do antes de despertar (aunque una
cil aclarar la postura de D ick a este de Dick, quiza en grado incluso supe cosa sea tan imposible como la otra
respecto, porque en novelas concretas rior. Por lo tanto, a la hora de atribuir desde el punto de vista del sentido
ha dado respuestas m u tu am en te una obra a un género, tropezamos con común). Las convenciones de la nove
la policiaca exigen que se descubra al an en exigir que La Metamorfosis aca Normalmente, los héroes de la ciencia
autor de un crimen, mientras que las bara con una «justificación entomoló ficción sólo son víctimas de dos cala
convenciones de la ciencia ficción exi gica» explícita, que dejara claro cuán midades: las sociales, como los «infier
gen una explicación racional de acon do y bajo qué circunstandcias se trans nos de tiranía de los estados policia
tecimientos harto improbables, y que forma un hombre normal en un insec les», y los físicos, como las catástrofes
incluso parecen enfrentados a la lógica to, o que El Proceso explicara de qué se causadas por la naturaleza. Por tanto,
y la experiencia. Por otra parte, la evo acusa al señor K. el m al lo infligen unas personas a
lución de los géneros literarios se basa Philip Dick no proporciona una otras (los invasores procedentes de las
precisamente en la violación de con vida cómoda a sus críticos, ya que no estrellas sólo son personas con disfra
venciones narrativas ya enquistadas. adopta el papel de guía de sus mundos ces monstruosos), o las fuerzas ciegas
De modo que las novelas de Dick vio fantasmagóricos y da la impresión de de la materia.
lan en cierto modo las convenciones que se ha perdido en su laberinto. Ha C on D ick, se resien te la base
de la ciencia ficción, y ello se puede necesitado ayuda crítica, pero no la ha misma de esta articulación tan clara.
considerar uno de sus méritos, porque recibido, con lo que ha tenido que Podemos convencernos de ello presen
su carga alegórica les confiere un sig seguir escribiendo bajo la etiqueta de tando a Ubik cuestiones del tipo antes
nificado más amplio. Esta carga alegó «místico» y abandonado a sus propios señalado. ¿Quién fue el responsable de
rica no se puede determinar con exac medios. No hay manera de saber si su todas las cosas extrañas y terribles que
titud; la indefinición que surge de esto obra hubiera sido diferente, o hasta le sucedieron a la gente de Runciter?
promueve la aparición de un aura de qué punto habría cambiado, de haber La bomba que explotó en la Luna fue
m isterio en ig m ático en la obra. caído bajo el escrutinio de críticos obra de un com petidor, pero, por
Estamos hablando de una estrategia genuinos. Es posible que el cambio no supuesto, no tenía capacidad de pro
de autor moderna que algunos pue hubiera sido para bien. Un segundo vocar el colapso del tiem po. Una
den considerar intolerable, pero que rasgo característico de los libros de explicación relativa a la tecnología
no se debe atacar con argumentos fac Dick, después de su ambigüedad en m édica del sueño frío es, como ya
tuales dado que la exigencia de pureza cuanto a género, es su «llamativa para- hemos señalado, incapaz de racionali
absoluta en los géneros se está convir fern alia» no desprovista de cierto zarlo todo. No hay manera de elimi
tiendo hoy en día en un anacronismo encanto, que recuerda a los productos nar las brechas que separan los frag
dentro de la literatura. Los críticos y ofrecidos en los mercados por artesa mentos del argumento, y estas acaban
lectores que esgrimen como argumen nos tan hábiles como ingénuos, con haciéndonos sospechar la existencia de
to contra Dick su «impureza» dentro más talento que conocimiento de sus alguna necesidad superior que consti
del género son tradicionalistas fosiliza méritos. Como norma, Dick se aba tuye el destino en el mundo de Dick.
dos. Una actitud equivalente sería exi lanza sobre los escombros de los mate Es imposible determinar si este desti
gir que los prosistas escribieran con el riales de trabajo de los mediocres pro no reside en la esfera temporal o más
estilo de Zola y Balzac, y nunca de fesionales norteamericanos de la cien allá de ella. Cuando nos detenemos a
otra manera. A la luz de las anteriores cia ficción, añadiendo con frecuencia considerar hasta qué punto ha men
observaciones, se puede comprender un toque de auténtica originalidad a guado ya nuestra fe en la infalible
mejor la peculiaridad y singularidad conceptos harto desgastados y, lo que bondad del progreso técnico, la fusión
del lugar que ocupa Dick en la ciencia sin duda es más importante, erigiendo que presenta D ick entre cultura y
ficció n . Sus novelas confunden a con ellos construcciones verdadera naturaleza, entre el instrumento y sus
muchos lectores acostumbrados a la mente suyas. El mundo enloquecido, fundamentos, en virtud de lo cuál ésta
ciencia ficción estándar, y generan con un flujo de tiempo espasmódico y adquiere el carácter agresivo de un
quejas tan ingenuas como iracundas un entramado de causas y efectos que neoplasma maligno, ya no parece una
que aseguran que Dick, en vez de pro se retuerce sin equilibrio, el mundo de simple fantasía. No estamos diciendo
porcionar «explicaciones precisas» a la física frenética es, incuestionable que Dick prediga un futuro concreto.
modo de conclusión, en vez de resol mente, invención suya, una inversión Los mundos en proceso de desintegra
ver enigmas, barre muchas cosas deba del estándar tradicional según el cuál ción de sus historias (por así decirlo,
jo de la alfombra. En el caso de Kafka, sólo nosotros podemos ser víctimas de inversiones del Génesis, el orden que
las objeciones equivalentes consistirí la psicosis, nunca nuestro entorno. regresa al caos) no muestran tanto el
futuro previsto como el« shock del Dick no echa mano de estos recur un escritor como Balzac al describir su
futuro», no expresado directamente, sos. Para él, el desarrollo de la civiliza época en La Comedia Humana. Los
sino encarnado en una realidad de fic ción continúa, pero aplastado por sí que aseguran esto no tienen en cuenta
ción; una proyección objetivizada de mismo, monstruoso en la cúspide de el hecho de que no existe un mundo
los temores y fascinaciones que son sus logros... cosa que, como punto de más allá o por encima de la historia y
propios del individuo hum ano de vista futurista, es más original que la común a todas las eras o a todas las
nuestro tiempo. tesis de que, si la civilización tecnoló estructuras culturales de la hum ani
H a sido habitual asociar la caída gica se derrumbase, la gente se vería dad. Aquello que, como el mundo de
de la civilización con la regresión a obligada a sobrevivir recurriendo a La Comedia Humana, nos parece
una etapa pasada de la historia, inclu herram ientas prim itivas, incluso a completamente claro e inteligible, no
so hasta las cavernas o el estado ani garrotes y pedernales. es una realidad objetiva, sino una
mal. La ciencia ficción suele utilizar La alarma ante la inercia de la civi interpretación particular (del siglo
este tipo de salida, ya que la insufi lización encuentra su expresión hoy XIX, y por tanto próxima a nosotros)
ciencia im aginativa se refugia en el en día en los eslóganes de «regreso a la de un mundo clasificado, comprendi
pesim ism o sim p lista . A sí, se nos naturaleza» tras descartar todo lo do y vivido de una manera concreta.
muestra en el futuro lejano una socie «artificial», o sea, la ciencia y la tecno La familiaridad del mundo de Balzac
dad feudal, tribal o esclavista, por logía. Estos castillos en el aire apare no significa nada más que el hecho
cuanto la guerra atómica o la invasión cen también en la ciencia ficción. Por sencillo de que nos hemos acostum
de los extraterrestres ha provocado suerte para nosotros, no están presen- brado a esta visión de la realidad, y en
un a regresió n en la h u m an id ad , consecuencia el lenguaje de los perso
haciéndola volver incluso a las simas najes, su cultura, costumbres y mane
de la vida prehistórica. Decir de esas Para Dick, ras de satisfacer las necesidades espiri
obras que defienden los conceptos de tuales y físicas, y también su actitud
una filosofía cíclica de la historia, (por el desarrollo de la hacia la naturaleza y la transcenden
ejemplo, spengleriana), equivaldría a cia, nos parecen evidentes. Sin embar
mantener que un tema repetido hasta civilización continúa, go, el movimiento de los cambios his
el infinito en una grabación de fonó tóricos puede imbuir nuevo contenido
grafo representa el concepto de una
pero aplastado por sí en los conceptos que se consideraban
especie de «música cíclica», cuando en mismo, monstruoso en fundamentales y fijos, como por ejem
realidad no es más que un defecto téc plo la noción del progreso, que según
nico, resultado de una aguja despun la cúspide de sus logros... las actitudes del siglo XIX era equiva
tada y unos surcos gastados. De modo lente a un optimismo confiado, con
que este tipo de obras no son un refle vencido de la existencia de un nexo
jo de la historiosofía cíclica, sino que tes en Dick. La acción de sus novelas inviolable que separa lo que es dañino
se lim itan a revelar una carencia de tiene lugar en un tiempo en que ya no para el hombre de lo que lo beneficia.
im aginación sociológica, porque la se puede hablar de volver a la natura Actualmente empezamos a sospechar
guerra atómica o la invasión intereste leza, ni de apartarse de lo «artificial», que el concepto así establecido está
lar no son más que pretextos útiles puesto que la fusión de lo natural con perdiendo relevancia, porque los vai
para hilvanar interminables sagas de lo artificial es desde hace mucho un venes nocivos del progreso no son
vida tribal primordial, bajo el pretexto hecho. componentes de éste incidentales, aje
de retratar el futuro lejano. Tampoco Llegado a este punto, vale la pena nos o fácilmente eliminables, sino más
es posible afirmar que esos libros pro señalar el dilem a que nos encontra bien beneficios conseguidos al precio
mulgan el «credo atómico» de la inevi- mos en la ciencia ficción de orienta de tener que renu nciar a ellos en
tabilidad de la catástrofe que pronto ción futurista. Según una opinión algún punto del camino. En resumen,
sacudirá nuestra civilización, ya que el defendida por los lectores en general, dar primacía al impulso hacia el «pro
cataclismo en cuestión no es más que la ciencia ficción debería retratar el greso» puede resultar a la larga un
una excusa para esquivar obligaciones mundo del futuro ficticio de manera impulso hacia la ruina.
creativas más importantes. no menos explícita e inteligible que Así que la imagen de un mundo
futuro no puede lim itarse a añadir pero tratemos de imaginar el eslogan n alid ad prom eted ora, y no echar
cierto número de innovaciones técni «regreso a la naturaleza» pronunciado ambas en el mismo saco, porque un
cas, y las predicciones significativas no por un robot. ¡Quizá se refiera a trans procedimiento tan democrático iguala
consisten en p resentar el m undo formarse en vetas de mineral de hie en la práctica la escoria con el buen
actual cargado de mejoras espectacula rro! metal
res o revelaciones en lugar del futuro. La imposibilidad de que la civiliza De todos modos, hemos de admi
Las dificultades con que tropieza el ción vuelva a la naturaleza, que es tir que el encanto de los libros de
lecto r de una obra situ ad a en un equivalente a la irreversibilidad de la Dick no es puro, que le sucede como
periodo histórico lejano no son resul historia, lleva a Dick a la conclusión a la belleza de algunas actrices, a las
tado de ninguna arbitrariedad por pesimista de que buscar en el futuro que es m ejor no inspeccionar con
parte del autor, de ninguna predilec lejano la consecución de los sueños de demasiado detalle ni desde demasiado
ción por los «extrañamientos», de nin poder sobre la m ateria convierte el cerca so pena de recibir una triste
gún deseo de conmocionar al lector o ideal de progreso en una caricatura desilusión. No tiene sentido valorar la
desorientarlo, sino que son parte inex m onstruosa. Esta conclusión no se plau sib ilidad futurològica de tales
cusable de tales empresas artísticas. sigue inevitablemente de las suposicio detalles en esta novela como esas puer
Las situaciones y conceptos sólo se nes del autor, sino que constituye una tas de apartamentos y neveras con las
pueden comprender mediante la rela eventualidad que tam bién debe ser que el inquilino se ve obligado a dis
ción con otros ya conocidos, pero tomada en cuenta. Por cierto, al pre cutir. Son ingredientes ficticios, crea
cuando el intervalo de tiem po que sentar así las cosas ya no estamos resu dos con el objetivo de cum plir dos
separa a la gente de diferentes eras es miendo la obra de Dick, sino reflexio misiones a la vez: introducir al lector
demasiado grande, se da una pérdida nando sobre ella, porque el mismo en un m undo m uy d iferen te del
de la base para la comprensión en las autor parece tan atrapado en su visión actual, y transmitirle a través de este
experiencias de la vida común, que de que no le importa si es plausibilidad mundo un mensaje determinado.
modo automático imaginamos inva literal o mensaje no literal. Es una ver Cada obra literaria tiene dos com
riables. La consecuencia inevitable es dadera lástima que la crítica no haya ponentes en el sentido arriba mencio
que un autor que consiga describir explorado las consecuencias intelec nado, puesto que cada una muestra
con exactitud un futuro lejano no tuales de la obra de Dick, y no haya un mundo factual dado y dice algo a
obtendrá éxito literario, pues sin duda señalado las perspectivas inherentes en través de ese mundo. Pero, en géneros
nadie lo comprenderá. Consecuen su posible continuación, perspectivas diferentes y obras diferentes, la pro
temente, en las historias de Dick la y consecuencias ventajosas no sólo porción entre los dos componentes
veracidad o falsedad de una proposi para el autor, sino para todo el género, varía. U na obra realista de ficción
ción se puede atribuir sólo a su base dado que Dick nos ha regalado tanto contiene una buena parte del primer
generalizada, que es posible resumir con logros acabados como con prome com ponente y otra m uy escasa del
más o menos de la siguiente manera: sas fascinantes. De hecho, ha sido segundo, ya que refleja el mundo real,
cuando las personas se convierten en todo lo contrario: la crítica interna del que por derecho propio — esto es,
hormigas en los laberintos de la tec- campo ha tratado instintivamente de fuera del libro— no constituye nin
nosfera que ellos mismos han cons domesticar las creaciones de Dick, de gún tipo de mensaje, sino que se lim i
truido, la idea de regresar a la natura limitar sus significados, haciendo hin ta a existir y medrar. No obstante,
leza no sólo se vuelve utópica, sino capié en lo que en ellas es similar al debido a que, por supuesto, el autor
que ni siquiera se puede articular de resto del género, pasando por alto lo hace sus elecciones particulares a la
m anera sign ificativ a, porque hace que es diferente..., y eso cuando no las hora de escribir una obra literaria,
siglos que no existe una naturaleza ha considerado carentes de valor por estas elecciones le dan el carácter de
que no haya sido transform ada de esas mismas diferencias. En este com afirmación dirigida al lector. En una
manera artificial. Hoy aún podemos portamiento se hace evidente una abe obra alegórica hay un mínimo del pri
hablar de volver a la naturaleza, por rración patológica de la selección mer componente y un máximo del
que somos reliquias de ella, tan sólo natural de las obras literarias, ya que segundo, el m undo es un aparato
ligeramente modificadas en el aspecto esta selección debe separar la medio transmisor del contenido real (el men
biológico dentro de la civilización, cridad únicamente técnica de la origi saje) al receptor. El carácter tenden
cioso de la ficción alegó rica suele de su presentación (el punto de vista) cación, interpretación y racionaliza
resultar evidente, mientras que el del es imperceptible para nosotros, oculto ción del mundo observable, que es
tipo realista queda mejor o peor ocul bajo el qué; la épica también es un peculiar a una era. En consecuencia, el
to. No existe obra alguna carente por relato parcial de unos acontecimien contenido de una obra épica puede
completo de carácter tendencioso; si tos, pero no advertimos su carácter estar oculto, pero el de la ciencia fic
alguien opina lo contrario, lo que tendencioso porque compartimos su ción debe resultar visible. De lo con
tiene en mente son obras carentes de prejuicio y no podemos salimos de él. trario la h isto ria , que se n iega a
un carácter tendencioso expreso y Descubrimos los prejuicios de la épica enfrentarse a problemas no ficticios y
enfatizado, que no tiene «traducción» siglos más tarde, cuando el paso del a la vez no logra una ob jetiv id ad
al credo concreto de una visión del tiempo ha transformado los estándares épica, se desliza fatalmente hacia abajo
mundo. Por ejemplo, el objetivo de la de «objetividad absoluta» y podemos y acaba apoyada en los estereotipos
épica es precisam ente construir un percibir, en lo que en su tiempo se del cuento de hadas, la novela de
mundo que pueda ser interpretado de consideró un relato verídico, la mane aventuras, el mito, la estructura de la
múltiples maneras; al igual que la rea ra en que ese «relato verídico» fue novela policiaca, o cualquier híbrido
lidad exterior de la literatura puede ser enten dido . No existen cosas tales tan ecléctico como poco interesante.
interpretada de múltiples maneras. En como verdad u objetividad de modo Una salida a este dilema puede encon
cambio, si las afiladas herramientas de singular. Ambas contienen un coefi trarse en obras para las cuales el análi
la crítica (por ejemplo, del tipo estruc ciente irreductible de relatividad his sis constituyente, ideado para separar
tural) fueran aplicadas a la épica, se tórica. Pero la ciencia ficción nunca lo que es «factual» de lo que conforma
d etectaría el carácter tendencioso puede estar en situación de igualdad el «mensaje» («visto» desde una «pers
oculto incluso en dichas obras, porque con la épica, pues lo que presenta una pectiva») demuestra ser impracticable.
el autor es un ser humano y por ello obra de ciencia ficción pertenece a un El lector de una obra así no sabe si lo
es también un litigante en el proceso tiem po (generalm ente al fu tu ro ), que le m uestran debe existir como
existencial; de ahí que la im parciali mientras el cómo lo cuenta pertenece piedra o silla, o si se supone que tam
dad absoluta sea inalcanzable para él. a otro tiem po, el presente. Incluso bién significa algo más. La indetermi
Por desgracia, sólo desde la prosa aunque la imaginación consiga inter nación de una creación así no se anula
realista se puede apelar directamente pretar de manera plausible cómo será, por los comentarios de su autor, ya
al mundo real. Pues el veneno de la no puede romper por completo con la que el propio autor puede estar equi
ciencia ficción es el deseo — condena manera de aprehender los hechos que vocado al hacerlos, como un hombre
do desde su nacimiento al fracaso— es peculiar del aquí y el ahora. Esto no que intenta explicar el significado
de retratar mundos que pretende que es sólo una convención artística, es auténtico de sus sueños. De ahí que
sean a la vez productos de la imagina algo muy superior: un tipo de clasifi considere que los com entarios de
ción y no signifiquen nada, que no Dick no tienen importancia a la hora
tengan carácter de mensaje, sino que de analizar sus obras.
estén, por así decirlo, en conformidad Llegando a este punto, podemos
con las cosas de nuestro entorno, embarcarnos en una disgresión sobre
desde el mobiliario hasta las estrellas. el origen de los conceptos en la cien
Se trata de un error fatal presente ya cia ficción de Dick, pero nos bastará
en las raíces de la ciencia ficción, por con un solo ejemplo extraído de Ubik:
que allí donde no se permite el carác a saber, el nombre que figura en el
ter tendencioso deliberado, entra a título del libro. Procede del latín ubi
hurtad illas el carácter tendencioso que, «en todas partes». Es una mezcla
involuntario. Al hablar de tendencia (contam inación) de dos ejem plos
nos referimos a prejuicios parciales, o h eterogén eo s: el concepto de lo
puntos de vistas, en los cuales es Absoluto como orden eterno e inmu
imposible conseguir una objetividad table, que existe desde la sistematiza
divina. Una obra épica nos puede ción de la filosofía, y el concepto del
parecer así de objetiva porque el cómo «gadget», el pequeño artilugio que se
utiliza en ocasiones cotidianas, un desodorante aísla nuestro sentido olfa Las obras de Philip Dick merecie
producto de la tecnología de masas en tivo del hedor de las em anaciones ron tener un destino mejor que el que
la sociedad de consumo, cuya consig industriales, no es sólo la demostra recibieron por su origen. Quizá no
na es facilitar la vida en todas sus face ción de una táctica típica en la actuali sean uniformes en su calidad, ni ple
tas a la gente, desde el lavado de la dad (combatir, por ejemplo, los efec namente logradas, pero sólo la fuerza
ropa al corte de pelo. Este «absoluto tos secundarios de una tecnología con bruta permite meterlas en ese cajón de
enlatado» es por tanto el resultado de otra tecnología); es una expresión de libros carentes tanto de valor intelec
la colisión e interpenetración de dos nostalgia por un reino ideal perdido tual como de estructura original que
estilos diferentes de pensamiento, pro de orden imperturbado, pero también es la ciencia ficción. Sus admiradores
cedentes de diferentes eras, y es al una expresión de ironía, ya que esta se sienten atraídos por lo peor de
mismo tiempo la encarnación de la «invención» no se puede tomar dema Dick: el esquema típico de la ciencia
abstracción disfrazada de objeto con siado en serio, por supuesto. Más aún, ficción norteam ericana (llegar a las
creto. Un procedim iento así es una Ubik desempeña en la novela el papel estrellas, el ritm o trepidante de la
excepción a la norma en el campo de de «m icrom odelo interno», ya que acción que lleva de una sorpresa a la
la ciencia ficción, y es invento perso contiene, in nuce todo el abanico de siguiente); pero lo atacan porque, en
nal de Dick. problemas específicos del libro, aque vez de desentrañar enigmas, deja al
No resulta posible crear, de la llos de la lucha del hombre contra el lector al final en el campo de batalla,
m anera antes señalada, objetos que Caos, al final de la cual, tras éxitos envuelto en el aura de un misterio tan
sean empíricamente plausibles o que temporales, le aguarda inexorable la grotesco como extraño. Aún así, sus
tengan siquiera una probabilidad de d erro ta. El A bsoluto enlatad o en extrañas mezcolanzas de técnicas alu-
existir alguna vez. Por tanto, en el caso forma de aerosol que salva a Joe Chip cinógenas y palingenésicas no le han
de Ubik se trata de una cuestión de al borde de la muerte... aunque sólo granjeado muchos admiradores fuera
mecanismo poético (o sea, metafóri por el momento: entonces, ¿será esto de los muros del ghetto, ya que allí los
co), y no «futurológico». Ubik desem una parábola, el epitafio para una civi lectores no gustan de la parafernalia
peña un papel importante en la histo lización que ha degradado lo Sacro que ha tomado prestada de la ciencia
ria, enfatizado además por los «anun en cerrán do lo en lo Profano? ficción. Sí, es cierto que a veces sus
cios» de él que aparecen en cada capí Siguiendo esta cadena de asociaciones, obras no alcanzan el objetivo deseado;
tulo como epígrafes. Es un símbolo, al final vemos Ubik como el inicio de pero yo sigo bajo su hechizo, como
pero, ¿un símbolo de qué? No es fácil una tragedia griega, en la que el papel suele ocurrir al ver los esfuerzos de
respon der a esta p reg u n ta. Un de los antiguos héroes, que en luchan una imaginación solitaria lidiando con
Absoluto conjurado fuera cámara por en vano contra Moira, lo representan una avasalladora superabundancia de
la tecnología, supuestamente con el los telépatas a sueldo, a las órdenes de oportunidades; esfuerzos en los cuales
objetivo de salvar al hombre de las un ejecutivo. Si Ubik no fue concebi hasta una derrota parcial puede pare
ruinosas consecuencias del Caos o la do con este propósito, el resultado ha cer una victoria.
Entropía de la misma manera que un sido ése en cualquier caso.
1. Henryk Sienkiewicz (1846-1916) es uno de los más notorios autores polacos, conocido del público español por Quo
Vadisi Su Trilogía está compuesta por las novelas A sangre y fuego (sobre las guerras contra los cosacos), El diluvio (acerca de
la invasión sueca de Polonia) y Un héroe polaco (sobre las guerras polaco-turcas).
2. Ubik (1969). Ed. Martínez Roca, col. Super Ficción 13, Barcelona 1976. Gestarescala (1969). Ed. Intersea, col. Azimut,
Buenos Aires 1973. Aguardando al año pasado (1966). Ed. Júcar, col. Etiqueta Futura 2, Barcelona 1989. Los tres estigmas de
Palmer Eldritch (1965). Ed. Martínez Roca, col. Super Ficción 43, Barcelona 1979.
Título Original: «Philip K. Dick: A Visionary Among the Charlatans», publicado en Science Fiction Studies
© 1975, StanislawLem
© 1975, Robert Abernathty, por la traducción al inglés
AXIOMATICO
Greg Egan
empujones, me abrí paso entre con torpor: si comprara esto y lo utili
A los adolescentes que gandulea
ban a la entrada del H iper-
Implantes, esperando sin duda a que
zase, la verdad es que acabaría creyén
dolo. Ninguna evidencia de lo contra
rio sería físicamente capaz de modifi
se presentara un equipo de noticias de car mi mente. Volví a ponerlo en el
holovisión para preguntarles por qué estante, junto a Autoestima hasta el
no estaban en el colegio. Cuando pasé infinito y Fuerza de voluntad instantá
a su lado fingieron vomitar, como si el nea, riqueza instantánea.
hecho de no ser joven y de ir vestido Sabía exactamente qué era lo que
como un miembro del Binary Search había venido a buscar, y también que
fuera un espectáculo lo bastante desa no estaría a la vista, pero me entretuve
gradable para provocar náuseas físicas. un rato más, en parte por genuina
Bueno, a lo mejor era verdad. curiosidad y en parte para conceder
El interior estaba prácticam ente me tiempo. Tiempo para meditar una
vacío. El interior me recordó a una vez más en las consecuencias. Tiempo
tienda de vídeos R O M ; los mostrado para recobrar el sentido común y huir
Greg Egan, el más notorio
res eran casi idénticos y muchos de los corriendo.
de los autores lanzados en la distintivos de los distribuidores eran La portada de «Sinestesia» mostra
última década p o r la los mismos. En cada anaquel había ba a un hombre en el colmo de la feli
una etiqueta: P siC O D E L IA , M ED ITA cidad, con un arcoiris que golpeaba su
revista inglesa Interzone, C IO N Y C U R A C IO N , M O T IV A C IO N Y lengua y pentagramas musicales que
se ha convertido en una de las ÉXITO, LENGUAJES Y HABILIDADES TÉC taladraban sus globos oculares. Al
NICAS. Cada im plante, aunque en sí lado, Mente alienígena se jactaba: «¡Un
grandes esperanzas blancas del
mismo no medía más de medio m ilí estado mental tan extraño que incluso
género. Este australiano de metro, venía en una caja del tamaño cuando lo experim ente no sabrá en
34 años, p oco am ante d e la de un libro al estilo antiguo, con lla qué consiste!». En su origen, la tecno
m ativas ilustraciones y unas pocas logía de implantes se había desarrolla
notoriedad, ha publicado ya líneas de manidos slogans, sacadas de do para que turistas y hombres de
dos novelas e innumerables un diccionario de ventas o tomadas negocios pudieran aprender otros
relatos tan estimulantes com o de alguna estrella de la venta a domi idiomas instantáneamente, pero des
c ilio . «¡C o n v iértase en D iosl- pués de unas ventas decepcionantes y
éste, su prim era historia ¡C onviértase en el U niverso!» «¡La de la adquisición de su grupo por un
publicada en España. visión definitiva!-¡El cono-cimiento conglomerado de empresas dedicado a
d e fin itiv o !-¡E l v ia je d efin itiv o !» los entretenimientos, aparecieron los
A buen seguro que no se trata Incluso el eterno «¡Este im plante primeros implantes para el gran públi
de la última, ni cambió mi vida!» co: una mezcla de vídeo-juegos y dro
siquiera en las páginas de Cogí la caja del ¡Tú eres grande! — gas alucinógenas. Al cabo de los años,
la envoltura transparente brillaba con la gama de ofertas se había hecho más
GIGAMESH huellas de dedos sudorosos— y pensé amplia y confusa, pero no tanto como
para perder de vista lo principal; más («Conseguirá que estas verdades se Cuando ya había caminado unas
allá de cierto punto, enredar en las hagan autoevidentes!»). Sin embargo, cuantas manzanas hacia la estación de
conexiones neuronales hacía que a no se veía nada del tipo Agnóstico tren, arrojé el paquete a una papelera,
cualquiera dejara de entretenerle la V acilante; al parecer, la duda no se pero al momento me di la vuelta y
extrañeza, y el usuario, una vez vuelto cotizaba en el mercado. volví a cogerlo. Pasé junto a un par de
a la norm alidad, no recordaba casi Estuve un par de minutos titube policías armados y me imaginé cómo
nada. ando. Por tan sólo cincuenta dólares, sus ojos me taladraban desde detrás de
Los prim eros im p lan tes de la podría haber retornado al catolicismo sus máscaras de espejo, pero lo que
nueva generación — los llamados axio de mi niñez, aunque la Iglesia no lo llevaba encim a era perfectam ente
m ático s— fueron de n atu raleza hubiese aprobado. (Por lo menos, ofi legal. ¿Cómo iba el Gobierno a prohi
sexual; al parecer, desde el punto de cialm ente: hubiera sido interesante bir un artefacto que no hacía más que
vista técnico eran lo mas sencillo de averiguar quién patrocinaba aquel engendrar, en aquellos que libremente
desarrollar. Me encaminé hacia la sec producto en particular.) Sin embargo, elegían usarlo, un conjunto determi
ción erótica para ver qué había dispo finalm ente hube de adm itir que la nado de creencias... sin arrestar tam
nible o, al menos, que podían exhibir tentación no era real. Tal vez habría bién a todos aquellos que las compar
legalmente. Homosexualidad, hetero- resuelto mi problema, pero no como tían de forma natural? La verdad es
sexualidad, autoerotismo. Un surtido yo quería... y al fin y al cabo, la única que les hubiera sido muy fácil, ya que
de fetiches inofensivos. Erotización de razón de que yo hubiese venido aquí la ley no tiene por qué ser coherente;
partes inverosímiles del cuerpo. Me era hacerlo a mi manera. El uso de un pero los fabricantes de implantes habí
pregunté por qué iba nadie a querer implante no iba a robarme mi volun an conseguido convencer al público
retocarse el cerebro para desear una tad; por el contrario, me iba a servir de que la restricción de sus productos
práctica sexual que de otra manera de refuerzo. habría abierto el camino para llegar a
habría considerado repugnante, ridi Finalm ente, me armé de valor y la Policía del Pensamiento.
cula, o simplemente aburrida. ¿Para me acerqué al mostrador de ventas. Cuando llegué a casa sufría unos
satisfacer las demandas de la pareja? — ¿En qué puede ayudarle, caba escalofríos incontrolables. Dejé el
Tal vez, aunque una sumisión llevada llero ? — El joven me dedicó una paquete en la mesa de la cocina y
a tal extremo era difícil de concebir, y amplia sonrisa que irradiaba sinceri empecé a pasear por la casa.
no podía estar tan extendida como dad, como si de verdad disfrutara de No era por Amy. Tenía que admi
para explicar el volumen del mercado. su trabajo. Quiero decir de verdad, de tirlo. El hecho de que aún la amara y
¿Para desarrollar una parte de la pro verdad. de que aún la echara de menos no
p ia id en tid ad sexual que, sin esa — He venido a recoger un pedido quería decir que hiciera esto por ella.
ayuda, le remordería y atormentaría? especial. No estaba dispuesto a m ancillar su
¿Para vencer las inhibiciones, la ambi — ¿Me dice su nombre, caballero? memoria con aquella mentira.
güedad, la repulsión? Todo el mundo — Carver, Mark. En realidad, lo estaba haciendo
tiene anhelos contradictorios, y la Se agachó debajo del mostrador y para liberarm e de ella. Después de
gente acaba cansándose de desear y no em ergió con un paquete, que por cinco años, quería que mi amor sin
desear a la vez las mismas cosas. Eso lo suerte ya venía envuelto en un papel sentido, mi inútil dolor, dejaran por
entendía perfectamente. de anónimo color marrón. Pagué en fin de gobernar mi vida. Nadie podía
En la estantería contigua había una caja; había traído el importe exacto: reprochármelo.
selección de religiones, todo desde 399'95 dólares. Todo quedó solucio
A m ish hasta Zen. (Al parecer, no nado en veinte segundos. Ella había muerto en un banco,
había ningún problema en adquirir de Dejé la tienda enfermo de alivio, durante un atraco a mano armada.
esta manera el rechazo Amish por la victorioso, agotado. Por lo menos, Las cámaras de seguridad habían que
tecnología; casi todos los im plantes había comprado de una vez esa maldita dado desconectadas y, aparte de los
religiosos capacitaban a sus usuarios cosa; ya la tenía en mi poder, nadie atracadores, el resto de la gente había
para asumir contradicciones aún más sabía del asunto y todo lo que tenía pasado la mayor parte del tiempo en
peregrinas.) Incluso había un implan que hacer era decidir si la utilizaba o el suelo, así que nunca logré averiguar
te llam ad o H u m an ista Secular no. con precisión lo sucedido. Ella debía
de haberse movido, o hecho un ade viendo viejos vídeos domésticos. Yo que yo hubiese escogido; no lo aviva
mán, o levantado la mirada; tenía que no lo h acía, me era im p o sib le. ba ni alentaba de ninguna manera. No
haber hecho algo. Incluso en las cimas Hubiera sido ridículo y completamen tenía recortes electrónicos del juicio.
de m i odio no po día creer que la te falso; los sentimentalismos siempre Si alguien sacaba a colación el tema,
hubiesen asesinado por capricho, por nos habían revuelto el estómago a los me marchaba. Me había sumergido en
una razón incomprensible. dos. Sólo conservaba una foto. No el trabajo; en mi tiempo libre leía o
Sin em bargo, sí logré averiguar habíamos hecho vídeos domésticos. iba al cine, solo. Pensaba a veces en
quién había apretado el gatillo. No se Visitaba su tumba una vez al año. encontrar a una nueva persona, pero
había dicho en el juicio; la informa Pero pese a todas estas contencio nunca hacía nada, y posponía la bús
ción me la había vendido un funcio nes externas, en mi cabeza seguía cre queda hasta aquel momento del inde
nario del Departamento de Policía. El ciendo la obsesión por la muerte de finido futuro en que volviera a ser
nom bre del asesino era P atrick Amy. No era algo que yo deseara, ni humano.
Anderson; convirtiéndose en testigo
de la acusación, había mandado a sus
cómplices a la sombra de por vida y
reducido su propia sentencia a siete
años.
Acudí a los medios de comunica
ción. Una repugnante estrella de un
programa de crímenes había recogido
la historia y durante una semana había
estado divagando en las ondas sobre
ella, difuminando los hechos con una
retórica que servía a sus propios fines;
después se había aburrido y había
pasado a otro asunto.
C inco años después, A nderson
quedó en lib ertad provisional por
nueve meses.
M uy bien. ¿Y qué? Pasa m uy a
menudo. Si alguien me hubiera veni
do con una historia así, habría sido
comprensivo pero firme. «O lvídala,
está muerta. Olvídate de él, es basura.
Tienes que vivir tu vida.»
Ni la había olvidado a ella ni a su
asesino. Yo la había amado, sea cual
sea el significado de eso, y mientras
mi parte racional había digerido el
hecho de su m uerte, el resto seguía
retorciéndose como una serpiente
decapitada. Otra persona en el mismo
estado tal vez habría convertido la casa
en un santuario, con las paredes y
repisas cubiertas de recuerdos y foto
grafías; habría depositado cada día flo
res nuevas sobre su tumba, y habría
pasado las noches emborrachándose y
Cada noche, los detalles del inci nes de personas mueren en medio de también era ilegal; las sanciones para
dí ite se representaban en mi cerebro. indescriptibles tormentos, y en que el propietario eran similares.
Ir aginaba cien mil cosas que podría todos tus seres queridos son violados y Cada noche pensaba en todo ello,
haoer hecho para evitar su m uerte, torturados si no le vuelas los sesos a y llegaba a la misma conclusión: pese
desde, para empezar, no haberm e alguien. (Siempre hay alguna compli a mis elaborados preparativos, no iba
casado con ella (nos habíamos muda cada razón por la que no puedes lim i a matar a nadie. Una parte de mí que
do a Sydney por mi trabajo), hasta lle tarte a herir a ese lunático omnipoten ría y la otra no, pero yo sabía perfecta
gar al banco por arte de magia mien te y genocida.) Lo más divertido es mente cuál de las dos era más fuerte.
tras su asesino la apuntaba, derribarlo cuando admites que sí, que lo harías, Podría haber pasado el resto de mi
de un placaje y golpearlo hasta dejarlo que m atarías en esas condiciones, vida soñando con ello, seguro en la
sin sentido; o cosas aún peores. Sabía parecen sentir aún más desprecio por certeza de que, por mucho odio, dolor
que estas fan tasías eran fú tile s y ti. o desesperación que acumulara, nunca
autoin d ulgentes, pero ese conoci Sin em bargo, estaba claro que sería capaz de actuar en contra de mi
miento no servía de remedio. Si toma Anderson no era un lunático omnipo naturaleza.
ba pastillas para dormir, simplemente tente y genocida. Ignoraba si era pro
lo demoraba todo a las horas de luz, y bable que volviese a asesinar de nuevo. Desenvolví el paquete. Esperaba
era literalm ente incapaz de trabajar. En cuanto a las posibilidades de que encontrar una cubierta chillona — un
(Los ordenadores que nos ayudan son se reformara, a los abusos sufridos en culturista socarrón armado con metra
cada año un poco menos horribles, su niñez, o al otro yo cariñoso y com lleta— , pero la caja no tenía ningún
pero los controladores aéreos no pue pasivo que tal vez se escondiera tras su adorno; era gris, sin más marcas que el
den soñar despiertos.) brutal fachada exterior, lo cierto era código del producto y el nombre del
Tenía que hacer algo. que todo eso me importaba una mier distribuidor, Clockwork Orchard.
¿Venganza? La venganza era para da, pero aún así estaba convencido de Lo había encargado por catálogo
retrasados morales. En cuanto a mí, que para mí sería un error matarle. electrónico, accediendo mediante un
había firmado peticiones a las NU, Lo primero que hice fue comprar terminal público de monedas, y había
pidiendo la abolición m undial y sin el arma. Eso era fácil, y perfectamente especificado que lo recogería M ark
co n d icio n es de la pena c ap ital. legal; quizá los ordenadores no logra C arver en una su cu rsal de
Entonces lo hacía convencido, y aún ron relacionar la concesión de mi per Hiperlmplantes en Chatswood, lejos
seguía así. Arrebatar la vida humana miso con la libertad del asesino de mi de mi casa. Todo eso era una tontería
era incorrecto; yo lo creía ferviente esposa, o tal vez ese vínculo fue detec paranoide, puesto que el implante era
m ente desde que era niño. Q uizás tado, pero se consideró que no tenía legal... y sin embargo perfectamente
había empezado como un dogma reli importancia. razonable, ya que me sentía mucho
gioso, pero cuando crecí y me libré de Me apunté a un club «deportivo» más nervioso y culpable por comprar
toda esa absurda palabrería, una de las lleno de gente que pasaba tres horas a lo que cuando hab ía adquirido el
pocas creencias que me pareció que la semana disparando a blancos móvi arma y la munición.
m erecía la pena conservar era la de les con forma humana. Una actividad La descripción del catálogo empe
que la vida es sagrada. Aparte de otras lúdica, tan inofensiva como la esgri zaba d icien d o : «¡L a v id a no vale
razones prácticas, siempre me había ma; m ientras practicaba, yo mismo nada!», y después venían unas cuantas
parecido que la conciencia hum ana me lo decía sin inmutarme. líneas de la misma guisa: «Las perso
era la cosa más sorprendente, milagro C om prar m u nición anó nim a a nas son carne. No son nada, no tienen
sa y sagrada del universo. Fuese culpa uno de los miembros del club ya fue valor.» Con todo, las palabras exactas
de mi educación o de mis genes, era ilegal; balas que se vaporizaban al no eran im portantes; no formaban
tan incapaz de rebajar su valor como impactar, sin dejar evidencia balística parte del propio im plante. Éste no
de creer que uno más uno es igual a que pudiera relacionarlas con un arma consistiría en una voz dentro de mi
cero. específica. Examiné los registros de los cabeza, recitándome alguna perorata
Si le dices a alguien que eres paci tribunales; la sentencia m edia por mal redactada que me perm itiera la
fista, en m enos de diez segundos poseer algo así era una multa de cien opción de ignorarla o burlarm e de
inventará una situación en que millo to cincuenta dólares. El silenciador ella; ni iba a ser una especie de decreto
durante el periodo que se hubiera pre
determinado — cualquiera desde una
hora al infinito— y llevaba a cabo la
tarea para la que estuviera diseñado.
Provocar orgasmos m últiples de la
rótula izquierda. Hacer que el color
azul tuviese el sabor del recuerdo ya
perdido de la leche materna. O insta
lar una premisa: Voy a tener éxito. Soy
feliz con mi trabajo. H ay vida después
de la muerte. Nadie murió en Belsen.
Cuatro patas bueno, dos patas malo...
V olví a gu ard arlo todo en el
paquete, lo guardé en un cajón, me
tomé tres píldoras para dormir y me
fui a la cama.
Tal vez fuera cuestión de pereza.
Siempre he tenido tendencia a aque
llas opciones que me eviten tener que
repetir una elección en el futuro; me
parece bastante poco eficaz sufrir más
de una vez las mismas agonías de con
ciencia. No utilizar el implante habría
significado tener que reafirmarme en
esta decisión, día tras día, durante el
resto de mi vida.
O quizá nunca llegué a creer que
aquel extravagante juguete fuese a
funcionar. A lo mejor tenía la esperan
za de demostrar que mis convicciones
mental, del cual podría huir mediante Nunca había utilizado uno, pero — a diferencia de las de otras perso
alg u n a su tilez a sem án tica. Los había visto m il veces en holovisión nas— , estaban grabadas en alguna
implantes axiomáticos no se basaban cómo se usaba. Se colocaba en el pro tablilla metafísica suspendida en una
en la expresión lingüística de los axio gramador, se «despertaba» y se le decía dimensión espiritual que una simple
mas, sino que se habían desarrollado a cuánto tiempo debía permanecer acti máquina no podía alcanzar.
partir del análisis de estructuras neu- vo. El aplicador era sólo para los nova O tal vez sólo deseaba una coarta
rales en cerebros de gente real. Lo que tos; los expertos, hartos de usarlo, se da m oral: una form a de asesinar a
prevalecía era el espíritu de la ley, no ponían el im plante en la punta del Anderson sin dejar de creer que era
la letra. meñique y con mucha delicadeza lo algo que mi yo real nunca habría sido
Abrí la caja. Había un folleto de introducían por cualquiera de las dos capaz de hacer.
instrucciones, en diecisiete idiomas. fosas nasales. Por lo menos estaba seguro de una
Un programador. Un aplicador. Un El implante escarbaba en el cere cosa. No lo hacía por Amy.
par de pinzas. Sellado dentro de una bro, enviaba un enjambre de nanomá-
burbuja de plástico con la etiqueta quinas exploradoras, creaba enlaces Al día siguiente me desperté al
E st é r il m i e n t r a s se m a n t e n g a con aquellos sistem as neurales que amanecer, aunque no me hacía falta;
CERRADO, venía el propio im plante. fueran los apropiados para sus fines, y estaba en mi mes de vacaciones. Me
Parecía un diminuto trozo de gravilla. después entraba en funcionamiento vestí, desayuné, y después saqué el
implante de su envoltorio y leí atenta cial, pero ¿cuántos de ellos son asesi Ley! ¡H AL está quebrantand o la
mente las instrucciones. nos? Los tres días siguientes iban sim Primera Ley!», antes de vom itar en
Sin otorgarle demasiada solemni plemente a poner en claro cómo reac abundancia.
dad a aquel momento, rompí la bur cionaba yo ante esta creencia, y por Me desperté después de mediano
buja de vacío y, con las pinzas, intro más que la actitud se incrustase en mí, che, en el suelo del servicio. Me tomé
duje el implante en el hueco del pro las consecuencias estaban lejos de ser una pastilla anti-resaca, y cinco minu
gramador. previsibles. tos después el dolor de cabeza y las
El programador me preguntó: Me puse el aplicador en la fosa náuseas se hab ían esfum ado. M e
— ¿Habla usted inglés? nasal izquierda y apreté el botón. duché y me cambié de ropa. H abía
La voz me recordó a las de las Sentí un rápido aguijonazo, y después comprado una chaqueta especial para
torres de control de mi trabajo: grave, nada. la ocasión, con un bolsillo interior
pero en cierto modo asexuada; formal Pensé: «Amy me habría desprecia para la pistola.
sin ser claram ente robótica... y sin do por esto». Eso me alteró, pero sólo Aún me era imposible decir si la
embargo, inconfundiblemente inhu durante un m om ento. A m y estaba cosa me había hecho algo, fuera del
mana. muerta, y eso hacía que sus hipotéti efecto placebo. Me pregunté en voz
- S í. cos sentimientos careciesen de impor alta: «¿Es sagrada la vida hum ana?
— ¿Q uiere usted program ar este tancia. Nada que yo pudiese hacer iba ¿Está mal matar?», pero no logré con
implante? a herirla: pensar de otro modo era una centrarme en esa cuestión, y me resul
- S í. locura. tó d ifíc il creer que algu n a vez lo
— Por favor, especifique el periodo Intenté comprobar cómo progresa hubiera hecho; la idea en sí parecía
de funcionamiento. ban los cambios, pero era una tonte oscura y difícil, como algún esotérico
— Tres días. — Tres días parecían ría: no puedes examinar tus preceptos teorema de matemáticas. La perspecti
suficientes, seguro; si no, lo activaría morales mediante una introspección va de proseguir con el plan me revol
de nuevo. cada treinta segundos. Después de vía el estómago, pero era tan sólo por
— Este implante funcionará duran todo, la idea que tenía de mí mismo m iedo, no por repulsión m oral; el
te tres días a partir de su inserción. como incapaz de matar se basaba en implante no estaba destinado a hacer
¿Correcto? décadas de observación (buena parte me valiente, ni tranquilo, ni decidido.
- S í. de ella, probablemente ya desfasada). También podría haber comprado esas
— El im plante está listo para ser Aún más, esa idea, la imagen de mí cualidades, pero hubiese sido hacer
utilizado. Son las siete cuarenta y tres mismo, se había convertido en causa trampa.
a.m . Por favor, inserte el im plante de mis actos y actitudes tanto como Había hecho que un detective pri
antes de las ocho cuarenta y tres a.m., en un reflejo de ellos... y aparte de los vado in v e stig ara a A nderson.
o se desactivará solo y será necesario cambios directos que el implante esta Trabajaba todas las noches, excepto las
reprogramarlo. Esperamos que disfru ba llevando a cabo en mi cerebro, de los domingos, vigilando la puerta
te de este producto y, por favor, tire el estaba rompiendo ese bucle de reali de un garito en Surry Hills; vivía cerca
envoltorio a un lugar adecuado. mentación al proporcionarme razones y solía llegar a casa, a pie, sobre las
Coloqué el implante en el aplica- para que yo actuara de una manera cuatro de la madrugada. Varias veces
dor, y después d ud é, au n q u e no que, según me había convencido yo había pasado con el coche por delante
mucho rato. No era tiempo de angus mismo, era imposible. de su puerta; no había tenido proble
tias; ya las h ab ía sufrido duran te Después de un rato, decidí embo mas para encontrarla. Vivía solo; tenía
meses y estaba asqueado. Si seguía con rracharme para distraerme de la ima una amante, pero siempre se encon
mis indecisiones, tendría que comprar gen de microscópicos robots pululan traban en casa de ella, después de
otro im plante para convencerme de do dentro de mi cráneo. Fue un craso comer o al caer la tarde.
que usara el primero. No estaba come error: el alcohol me vuelve paranoico. Cargué la pistola y la guardé en la
tiendo un crimen; ni siquiera estaba Casi no me acuerdo de lo que vino a chaqueta, y después pasé media hora
garantizado que fuera a cometer uno. continuación, excepto de verme en el mirándome en el espejo e intentando
H ay millones de personas que creen espejo del cuarto de baño gritando: decidir si el bulto se notaba o no. Me
que la vida humana no es nada espe «¡HAL está quebrantando la Primera apetecía una copa, pero me reprimí.
Encendí la radio y me dediqué a pa borracho y alejarme dando trompico A las cuatro menos cinco oí ruido
sear por la casa, tratando de calmar nes. de pisadas en la calle. Me volví a mirar
me. Tal vez ya no me importara tanto Me senté y esperé. Era una noche con la esperanza de que fuera otra per
quitar una vida, pero también podía cálida, apacible, norm al; aunque el sona, o de que viniera con un amigo,
acabar muerto o en la cárcel, y al pare cielo estaba claro, se veía grisáceo y sin pero era él, y estaba solo. Esperé hasta
cer el im plante no me había hecho estrellas por culpa de las luces de la que estuviese a la misma distancia de
indiferente a mi propio destino. ciudad. Yo no hacía más que insistir: su puerta que yo, y entonces empecé a
Salí demasiado temprano y tuve no tienes por qué hacer esto, no tienes andar. El me d irig ió una m irad a
que dar un rodeo para matar el tiem por qué seguir. Si era así, ¿por qué fugaz, y después me ignoró. Sentí un
po. Aún así, sólo eran las tres y cuarto seguía? ¿Acaso por la esperanza de estremecimiento de miedo puro. No
cuando aparqué, a un kilómetro de la librarme de mis noches de insomnio? le había visto en persona desde el jui
casa de Anderson. Hice a pie el resto La idea era ridicula; no tenía la menor cio y me había olvidado de lo impo
del camino, mientras a mi lado pasaba duda de que si asesinaba a Anderson, nente que era.
algún que otro coche o taxi; estoy eso me atormentaría mucho más que Tuve que obligarme a refrenar el
seguro de que me concentraba tanto no haber podido evitar la muerte de paso, y aún así le adelanté antes de lo
en parecer tranquilo que el lenguaje Amy. que pretendía. Yo llevaba zapatos lige
de mi cuerpo irradiaba culpabilidad y ¿Por qué sigo aquí? No tenía nada ros, con suela de goma, mientras que
paranoia. Pero ningún conductor nor que ver con el im p lan te; como él calzaba unas botas pesadas, pero
mal iba a notarlo ni a preocuparse por mucho, éste neutralizaba mis escrúpu cuando crucé la calle y di un giro en
ello, y no llegué a ver ningún coche de los; no me obligaba a hacer nada. form a de U h acia él, me pareció
policía. ¿Y entonces, por qué? Al final, lo imposible que no escuchara mis lati
Una vez que llegué al lugar, no vi vi como una cuestión de honradez. dos ni oliera mi acre sudor. A unos
dónde esconderme — ni jardines, ni T enía que aceptar el desagradable metros de la puerta, cuando yo acaba
árboles, ni vallas— , pero eso ya lo hecho de que en realid ad q u ería ba de sacar la pistola, miró por encima
sabía antes. Escogí una casa al otro m atar a A n d erso n , y de que por de su hombro con una expresión de
lado de la ca lle, no exactam en te m ucho que me repugnara la idea, vaga curio sidad, como si esperase
enfrente de la de A nderson, y me para ser sincero conmigo mismo tenía encontrarse con un perro o una bolsa
senté en el escalón de entrada. Si apa que hacerlo: lo contrario sería hipo de basura arrastrada por el viento. Se
recía el propietario, pensaba fingirme cresía y autoengaño. giró para encararse conm igo, frun
ciendo el ceño. Yo me limité a plan
Revólver (despiece)
tarme allí apuntándole con el arma,
incapaz de hablar. Por fin, habló:
— ¿Qué cojones quieres? Tengo
doscientos dólares en la cartera. Es el
bolsillo de atrás.
Negué con la cabeza.
—Mete la llave en la puerta, y des
pués pon las manos sobre la cabeza y
ábrela con el pie. No intentes cerrár
mela.
Después de dudarlo, hizo lo que le
ordenaba.
—Ahora entra. Manten las manos
sobre la cabeza. Cinco pasos, nada
m ás. C uéntalos en voz alta. Estoy
justo detrás de ti.
Cuando Anderson iba por el cua
tro, llegué al interruptor de la luz del
recibidor; cerré con un portazo y el con la pistola, pero lo cierto era que El mareo volvió a atacarme, pero
ru id o me hizo dar un respingo. me daba miedo acercarme a él. esta vez no remitió. Ahora compren
Anderson estaba frente a m í, y de Así que le pegué un tiro en el pie. día: él no se estaba haciendo el obtu
pronto me sentí atrapado. Ese hombre Gritó y soltó un juramento y se aga so, sino que me contaba toda la ver
era un asesino cruel; yo ni siquiera chó para inspeccionar la herida. dad. Una vez en el trabajo, en una
había dado un puñetazo a nadie desde — ¡Hijo de puta! — siseó— . ¡Hijo situ ació n ten sa, rom p í una taza.
que tenía ocho años. ¿De verdad creía de puta! — Empezó a moverse hacia Incluso, para mi vergüenza, en otra
que la pistola me iba a proteger? Con delante y atrás, agarrándose el pie— . ocasión, tras una discusión con Amy,
las manos puestas sobre la cabeza, los ¡Te voy a romper el cuello! ¡Te voy a le había dado una patada a la perra.
músculos de sus brazos y sus hombros matar! ¿Por qué? H abía perdido los putos
se marcaban contra la camisa. En ese La herida sangraba un poco a tra nervios, y allí estaba ella.
momento debería haberle pegado un vés del agujero de la bota, pero no era Contemplé a Anderson y le dirigí
tiro en la nuca. No era un duelo, sino nada comparable a lo que se veía en una sonrisa estúpida. Ahora era evi
una ejecución; si yo hubiera pretendi las películas. Tenía entendido que las d en te. Lo co m p ren d í todo, cuán
do mantener alguna pintoresca idea balas que se vaporizaban tenían un absurdo había sido lo que sentía por
de honor, habría venido desarmado efecto cauterizador. Amy: mi «am or», mi «pena». Todo
para permitir que me hiciese pedazos. — D im e por qué m ataste a mi había sido un chiste. Ella era carne, no
—Ve a la izquierda —le dije. Allí mujer — le ordené. era nada. Todo el dolor de los últimos
se encontraba la sala de estar. Le seguí El parecía mucho más molesto y cinco años se había esfumado; me sen
y encendí la luz— . Siéntate.— Me encolerizado que asustado, pero aban tía embriagado de alivio. Levanté los
quedé en la puerta y él se sentó en la donó sus pretensiones de inocencia. brazos y me v o lv í len tam en te.
única silla de la estancia. Sentí un — Sim p lem en te sucedió — me Anderson se levantó y saltó sobre mí.
mareo y la vista se me enturbió, pero d ijo— . Fue una de esas cosas que Le disparé en el pecho hasta que me
creo que no me moví, ni me tambaleé; pasan. quedé sin balas, y después me arrodi
probablemente, de haberlo hecho me Sacudí la cabeza, enojado. llé a su lado. Estaba muerto.
hubiese derribado. — No. ¿Por qué? ¿Por qué sucedió? Guardé la pistola en la chaqueta.
— ¿Qué quieres? — me preguntó. El hizo ademán de quitarse la bota, El cañón estaba caliente. M e acordé
Tuve que pensar bastante en ello. pero se lo pensó mejor. de utilizar el pañuelo para abrir la
Había fantaseado miles de veces sobre — Todo estab a salien d o m al. puerta principal. Esperaba a medias
este momento, pero no era capaz de H abía una cerradura de tiempo, no encontrarme una multitud en el exte
recordar los detalles; aunque según mi encontramos casi dinero, todo era una rior, pero evidentemente los disparos
memoria solía suponer que Anderson m ierda. Yo no ten ía in tención de habían sido inaudibles, y no era pro
me iba a reconocer y a ofrecerm e hacerlo. Simplemente sucedió. bable que las amenazas y maldiciones
excusas y explicaciones. Volví a sacudir la cabeza, dudando de A nderson hubiesen llam ado la
Por fin, contesté: de si Anderson era un imbécil o sólo atención.
— Quiero que me digas por qué trataba de ganar tiempo. A una m anzana de la casa, un
mataste a mi mujer. — No me digas que «simplemente coche de policía dobló una esquina.
— Yo no m até a tu m ujer. Fue sucedió». ¿Por qué sucedió? ¿Por qué Fue frenando mientras se acercaba a
M iller quien lo hizo. lo hiciste? m í hasta casi pararse. M antuve la
Negué con la cabeza. La frustración era mutua. Se pasó m irada al frente cuando pasó a mi
— No es verdad. Lo sé. Me lo dijo una mano por el pelo y me miró frun lado. Pude oír cómo el motor se ralen
la policía. No te molestes en mentir, ciendo el ceño. Estaba sudando, pero tizaba. Después paró. Seguí caminan
porque lo sé. no podría asegurar si era de miedo o do, esperando que me gritaran una
Me miró impertérrito. Sentí deseos de dolor. orden mientras pensaba: si me regis
de perder la calma y gritar, pero tuve — ¿Qué quieres que te diga? Perdí tran y encuentran el arma, confesaré.
la sensación de que, pese al arma, eso los nervios, ¿vale? Las cosas estaban No tiene sentido prolongar la agonía.
hubiese sido más cómico que amena saliendo mal y perdí los putos nervios, El motor se encendió, aceleró rui
zador. Podría haberle dado un golpe y resultó que ella estaba allí, ¿vale? dosamente, y el coche se alejó.
Tal vez no soy el número uno en la Esta vez no ando con rodeos. Voy quiero que vuelva. No para tres días,
lista de sospechosos obvios. Ignoro en al mostrador de ventas sin dudarlo. sino para el resto de mi vida.
qué asuntos se mezcló Anderson desde Ahora sé exactamente lo que quie M atar a Anderson no había sido
que salió de la cárcel; puede que haya ro. honrado, no había sido «ser sincero
cien to s de personas con razones Lo que quiero es lo que sentí aque conmigo mismo». Ser sincero habría
m ucho m ejores que las m ías para lla noche: la firme convicción de que significado vivir con todos mis contra
desear su muerte, y quizás cuando los la muerte de Amy — olvidándome de dictorios impulsos, aguantando aque
policías hayan terminado con ellos, la de Anderson— no tiene ninguna lla m ultitud de voces en mi cabeza,
vendrán a preguntarm e qué estaba im portancia, no más que la de una aceptando la confusión y la duda.
haciendo aquella noche. Un mes pare mosca o una ameba, que romper una Ahora es demasiado tarde para eso;
ce un tiem po terriblem ente largo. taza de café o patear a un chucho. tras saborear la libertad que da la cer
C ualquiera d iría que a nadie le ha M i único error fue suponer que esa teza, he descubierto que no puedo
importado. visión interior que me iluminó se des vivir sin ella.
En la entrada se am ontonan los vanecería cuando el implante dejase — ¿En qué puedo ayudarle, señor?
mismos adolescentes de la otra vez, y de funcionar. No lo ha hecho. Está — El dependiente me sonríe desde el
de nuevo el mero hecho de verme pare velada por m is dudas y reservas y fondo de su corazón.
ce molestarles. Me pregunto si los gus socavada, hasta cierto punto, por toda Hay una parte de mí, por supues
tos en música y moda tatuados en sus la ridicula panoplia de mis creencias y to, que piensa que lo que voy a hacer
cerebros se van a desvanecer en uno o supersticiones, pero aún puedo recor es completamente repugnante.
dos años, o si han jurado fidelidad eter dar la paz que me dio, aún puedo No importa. Se me pasará pronto.
na. No merece la pena pensar en ello. recordar ese soplo de alivio y alegría, y
Título original: “Axiomatic”
© 1994 Greg Egan
© 1996 Gerardo Ametxazurra, por las ilustraciones
© 1996 Javier Negrete, por la traducción
HIT
Miguel Angel Estarrona
Antonio García Soto
Juan Carlos Planells
Santiago G. Solans
Francisco Canales
Eugenio Sánchez
Adolfina García
PARADE
Héctor Ramos
Lluis Salvador
PROMEDIO
Alejo Cuervo
Julián Diez
Albert Solé
DE LA C R ÍT IC A
James G. Ballard, Crash 2 3 4 5 3 2 2 3 5 4 4 5 3,85
Nil Santiáñez Tió, D e la L im a a M eca n óp olis 3 - 4 5 - 3 4 3 - - - - 3,66
H.G. Wells, D oce h istoria s y un su eñ o 2 3 4 5 - 3 4 - 4 - - 4 3,62
Greg Bear, M a rte se m u ev e 4 - - 4 - 3 - - - - 3 - 3,50
Donald Kingsbury, R ito d e in icia ción 4 - 2 4 - - - 3 - - 4 - 3,40
Kim Stanley Robinson, M a rte R ojo 4 3 - 5 - 4 - - 3 2 4 2 3,37
Alasdair Gray, H istorias sob re tod o in verosím iles 3 - - - 3 - - - 4 - - - 3 ,3 3
Ray Bradbury, Las d ora d a s m anzanas d e l so l 2 3 3 4 - 3 3 - 5 3 4 3 3 ,3 0
John Crowley, A ntigü edades 4 - 3 - 3 - 2 - - - 3 4 3 ,1 6
Rodolfo Martínez, Las b ru ja s y e l sob rin o... 2 4 - 3 ,0 0
Charles L. Grant, Viento d e sa n gre - - - - - 3 - - - - - - 3 ,0 0
Orson Scott Card, T raición 1 - 2 5 - 3 - 3 - 3 3 - 2 ,8 5
Gregory Benford, A bism o f i m é t i c o 3 - - 4 4 1 2 - - - 2 - 2 ,6 6
Jesús Palacios, G orem anía 3 - 3 - - - 1 2 3 3 3 3 2 ,6 2
Eleanor Arnason, C ircu lo d e espadas 2 - - 4 - 4 0 - - 0 3 - 2 ,1 6
Marc Behm, No p re te n d a s sa b er m ás - 3 - 1 2 ,0 0
Charles L, Grant, D uendes - - - - - 2 - - - - - - 2 ,0 0
Marc Behm, Crab - 2 - 1 1,50
Dan Simmons, Los fu e g o s d e l Edén - - - 3 - - 0 - - - - - 1 ,5 0
Anne Rice, Taitas 0 - - 4 1 - - - - 0 2 - 1 ,4 0
Dorian Blackwood, Un in fiern o en la m en te 3 - 1 - - - - - - - - 0 1,00
William R. Forstchen, A rena - 0 - 3 - - - - - 0 - 0 0,75
Richard Laymon, El su eñ o d e los resu cita d os - - 0 - - - - - - - - - 0,00
Bel Atreides, E l titá n y e l bosque - - 0 - - - - - 0 - - - 0,00
NUEVAS COLECCIONES
Comentarios de Susana Vallejo
Una publicación como GIGAMESH no puede dejar de dar la bienvenida a
nuevas colecciones especializadas en ciencia ficción y/o fantasía. Por lo que pare
ce estamos a punto de iniciar una nueva etapa — de estas periódicas que duran
unos dos o tres años y se extinguen lentamente en forma de campana de Gauss—
en la que crecen espectacularmente el número de colecciones, revistas y publica
ciones especializadas.
El últim o período de abundancia recuerdo que coincidió con la primera
Hispacón barcelonesa... ahora parece empezar otro. ¿Qué colecciones y publica
ciones sobrevirán ahora a ella? ¿Será la propia GIGAMESH víctima de Gauss?
¿Qué nuevas emociones nos deparará este nuevo período de abundancia...? He
aquí un pequeño adelanto:
Los vientos del olvido
Una de estas nuevas colecciones se dió a conocer en la pasada Hispacón de
octubre: Gadir, Ciencia Ficción. Se trata de una de las apuestas más arriesgadas,
llevada a cabo por el propio autor del primer título: Los vientos del olvido de
Angel Torres Quesada. Una tirada corta que tan sólo se distribuya en librerías
especializadas es la única manera de sobrevivir en este mercado editorial de cien
cia ficción o fantasía. Y suponemos que a Ángel le interesa prosperar, y no sólo
para publicar su obra, porque como muy bien dice uno de sus personajes en esta
novela «los libros, todos los libros han sido escritos por hombres para su benefi
cio, sean sagrados, de texto o para divertir». (Curioso, ¿verdad?)
Ángel Torres es toda una figura en el género de la ciencia ficción española; tal
y cómo dice Rafael Marín en su prólogo, lo ha conseguido todo. Ha publicado
más de un centenar de «novelas de a duro» allá por los años 60 y 70 con los seu
dónimos de Alex Towers y A. Thorkent, ha seguido publicando en los 80. Y
ahora en los noventa... además, ¡editor! Ángel Torres Quesada
Gadir Ciencia Ficción tiene un formato cómodo y de calidad. El diseño de las Los vien tos d e l o lv id o
páginas interiores también es atractivo, en parte inspirado en el de la llorada Col. Gadir Ciencia Ficción 1
Júcar. En cambio, el diseño de portada es demasiado retro, creo que incluso Grupo Parsec
puede llegar a frenar sus posibles ventas. Es tan kitch que nos recuerda a esas 285 págs., 1.600 pta.
colecciones de los años sesenta/setenta; tanto que podría pasar por un título de
entonces.
Eso respecto al «continente». En cuanto al contenido, el Ángel Torres de los
años noventa es el mismo de siempre, y sin embargo mejor. La historia también
es muy representativa de su autor. En Los vientos del olvido, cuando apenas has
leído un puñado de páginas, ya te ves rodeado de cabalgaduras de dragones, ejér
citos invasores, profetas misteriosos... La más pura aventura que no sabemos si
encuadrar en el género de la ciencia ficción o la fantasía (y es que a Angel Torres
no le valen las etiquetas). La elección de un ambiente árabe tiene un sentido per
fectamente cubierto por la trama, y es esencial para comprender ese final sor
prendente, y que es de lo mejor del libro. Y precisamente este final del libro que
desenreda misterio fantástico tras misterio fantástico, como si fuese un baile de
los siete velos, es el de una trama de pura ciencia ficción.
Los vientos del olvido cuenta las aventuras en las que se ve envuelto un joven
historiador, Zayd. Todo comienza con la invasión de un pueblo guerrero que no
conoce la piedad y avanza sembrando el terror en Ar-Rasul (un mundo islámico
que no sabemos al principio por qué mantiene la cultura árabe). Junto a él apare
cen otros personajes como Mariem, la mujer de otro mundo (demasiado perfecta
para mi gusto, casi es un arquetipo y no un personaje), o el rey de Bersuam.
En Los vientos del olvido no hay significados ocultos, símbolos o dobles senti
dos. Sencillamente, ¡como si eso fuese poco!, consigue su objetivo: entretener al
lector en una serie de aventuras que se desarrollan a un ritmo trepidante que
excitan la imaginación y que desembocan en un final perfecto, que anticipa
mayores aventuras sin convertirse en una novela que deja colgada la acción. Eso
sí, sugiere un futuro cargado de impresionantes consecuencias cuyo desencade
nante es la obra del joven historiador protagonista, que ha sufrido una profunda
evolución personal a lo largo de las aventuras en las que se ha visto envuelto.
El Titán y el Bosque
Nada de esto ocurre en El Titán y el Bosque, de Bel Atreides (lindo seudóni
mo), un nuevo título también de una nueva colección; en este caso son Ediciones
Apostrofe quienes se arriesgan en una de fantasía (que ellos llaman «épica»), Y
¡ahí es nada!, sus intenciones son las de publicar todo el ciclo épico de Atreides
(¡más de quince libros!).
La presentación de esta nueva colección está muy cuidada y recuerda a la clá
sica de Minotauro. Su diseño y aspecto externo son sin dudarlo lo mejor; tapas
mates, mapas de cuidada realización, un separapáginas también con el mapa... La
nota de prensa que acompañó al ejemplar que llegó a la redacción de GIGA-
MESH no tiene desperdicio: compara la «inspiración técnica» de Atreides con la
de Tolkien «y su inspiración ideológica en la filosofía de Sri Aurobindo Ghose»
(;?). Esto puede despertar sin duda la curiosidad de un lector que cree que en
una novela fantástica hallará esa «parábola de la realización espiritual» que
Bel Atreides Atreides pretende (la nota de prensa nos presenta al autor como traductor de
El T itán y e l B osq ue obras de un tal Aurobindo Ghose: Saddhana yóguica, Aforismos del Yoga y de la
[Link]óstrofe, vida, El Enigma de este mundo..).
Fantasía Epica núm. 1 Creo sinceramente que lo peor de El Titán y el Bosque son esas ínfulas de sig
350 págs. 2.300 pta. nificados esotéricos cuando la obra no es más que una novelita propia de los vie
jos tiempos de Tim un Mas que tanto se criticó en esta revista. Como tal, El
Titán y el Bosque cumple algunos de los requisitos de prototipo de novelita
Timun Mas
Los nombres: es difícil encontrar algún nombre que no lleve tildes raras
(suponemos que para dar sensación de mundo diferente y exótico). Pero la manía
de poner tilde a cualquier cosa pasa de castaño oscuro. Yara, Vantar, Dyesáar (sí,
con dos aes), Bínód, Máurwanna... Las haches intercaladas también son recu
rrentes: Usha, Rishis, Brahmo... Y las Y: Mayúr, Lyra... Y las k... En fin. Basta
abrir al azar cualquier página para encontrarse con ejemplos de todo ello.
La numerologia tiene su parte esotérico-pretenciosa también. El lector asiste
perplejo a una frase como «... se había logrado en el término de doce años,
El cuadro, en el que Rosie se introduce ocasionalmente para conocer a Rose
Madder, su estremecedor alter ego, se convierte en un campo de acción paralelo
al de la «vida real», donde Norman continúa buscándola, asesinando a todo
aquel se interpone en su camino (y comiéndose después los higadillos del cadáver
en cuestión; que todos tenemos nuestras pequeñas manías). King siempre se ha
defendido mejor en el campo del terror que en el de la fantasía y, si bien las tra
vesuras de Norman consiguen — bien es verdad que con inevitables altibajos—
mantener el interés en todo momento; las incursiones de Rosie al reino mitológi
co de Rose Madder comienzan siendo fascinantes, continúan acumulando un
exceso de símbolos oníricos, y terminan por hacerse casi crípticas y simbolistas.
El retrato de Rose Madder es una novela simpática, teñida con un sutil feminis
mo (cielos, una heroína que no sólo se las apaña ella sola para sacarse las castañas
del fuego, sino que además tiene que arrancar repetidas veces de las garras de la
muerte a su indefenso novio) y, en líneas generales, el prototipo de libro resultón
que Stephen King viene publicando últimamente: una historia entretenida, pero
en cierto modo insustancial; de lectura ágil, pero ocasionalmente ralentizada por
las páginas innecesarias que su autor tiende a rellenar convulsivamente; con un
argumento que flojea en algunas partes pero sostenido por los esporádicos deste
llos de ese terror característico y genuino de quien, a fin de cuentas, es autor de
El resplandor, En el umbral de la noche o La danza de la muerte', pero sin llegar a
rozar en ningún momento la calidad de éstas.
El intruso
También dentro del ámbito del terror, Edaf inicia con El intruso la publica
ción de las obras completas de un clásico, H. P. Lovecraft, reuniendo por orden
cronológico relatos que ya han sido publicados anteriormente, y añadiendo al
final del libro los primeros cuentos realizados por el autor (de los que no hay que
perderse al menos el primero, “La bestia de la cueva”), y tres fragmentos inacaba
dos que le dan el toque exótico — supongo— al volumen.
No hay nada que no se haya dicho ya acerca de la obra de Lovecraft, el creador
de la mitología de Cthulhu y la leyenda del Necronomicón (todavía hay por ahí
algún despistadlo convencido de que Abdul Alhazred existió realmente y escribió
un libro cuyas páginas vuelven loco a todo aquel que las ojea, y no es broma: una
consulta al respecto hecha en Internet recibió veinte respuestas explicando que se
trataba de una invención de Lovecraft, catorce que se lo atribuían a Edgar Alian
Poe, y cuatro que aseguraban que el Necronomicón existe realmente y está perdido H.P. Lovecraft
—o acaso oculto— en algún lugar remoto del planeta). No se puede negar a estas El in tru so
alturas el talento, o al menos el gancho, de Lovecraft; aunque reconozco que su Trad. José Antonio Alvaro.
lenguaje barroco y sus temas reiterativos terminan saturándome a la larga. En cual Ed. Edaf,
quier caso, este volumen reúne auténticas obras maestras como “El intruso” que da Bibilioteca H.P. Lovecraft III
título al libro, “Herbert West, reanimador” o “Dagón”, relatos que por sí solos 358 págs., 1.975 pta.
hacen imprescindible esta primera entrega de la obra lovecraftiana al completo.
Conan, el invencible
Robert Jordán narra en Conan, el invencible las andanzas del tío más duro y
mejor dotado de toda Cimmeria, un hombretón que, sin parpadear siquiera, se
perseguido para conseguir sus obras y
darle así un cierto toque comercial». V/toV A AÑ&Difc, /0U£v/O cOiJC&PTO
Es extrañ o , p o rque yo n u n ca he A tA CjE v/ í STA fiÍGAM 6S»W ,„
hablado con Ju liá n D iez sobre la
forma en que se seleccionó Visiones
1995 y si esperé o dejé de esperar, por ( 5 cS T n A S
C . s e c c io ie s ?
0
lo que no puede saber si lo que dice es
A oJe^ oS
cierto o no. De hecho, pedí (pedir no C ? iJ é P íT o S ?
es lo mismo que perseguir) un cuento
a Juan Miguel Aguilera y Javier Redal, / ¿> a> ioéí2A PCt\S
y otro a Rafael Marín (que declinó la > 6 € O l€ T A S I>€
X A vT W L eS?
in v ita c ió n ). El cuento de Jav ier
Negrete me lo pasó él mismo en una \ ^ « , \ O E ü d r w > ')
Hispacón y luego le pedí permiso para
publicarlo. El resto, llegó para la anto
logía ya por vía de sus autores o a pro Una, que si la AEFCF es una organi tones de palomitas. La verdad es que
puesta de otras personas. Es m ás, zación pública y de carácter general, tendría que haber desconfiado des
Visiones 1995 entró en imprenta el 5 debería publicar antologías con un fin pués del fiasco de Stargate. (...) ¿Qué
de agosto y en los meses anteriores lle público y no destinadas al capricho les ha pasado a los gu io n istas de
garon sólo dos cuentos (“Maleficio” y del designado a dedo en cada año. Hollywood? ¿Les han hecho una lobo-
“Lagunas de Kirkwood”) que apare Claro que en los últimos tiempos esa tomía o es que tienen el síndrome de
cen en la recopilación. Si Julián Diez condición de organismo público de la Creutzer-Jacobs, o como se diga?
considera que eso es darle carácter AEFCF se ha visto bastante cuestiona El Bruce W illis de 12 Monos conti
comercial a la antología, es sólo su da por sus propias actuaciones. núa exhibiendo sin pudor su anatomía,
im presión y no debería expresarla Dos, cabe suponer que tengo otras su maltrecha indumentaria y ese perpe
como un hecho cierto. formas de saber las cosas más que tuo hilillo de sangre en la sien, el Brad
Para finalizar, quisiera agradecer a hablando con Pedro Jorge y que hay Pitt parece tan loco y peligroso como
Julián Diez que reconozca mi entu más personas en el fandom o relacio en Kalifornia y el ambiente en que se
siasmo, aunque lo tilde de ciego, en la nadas con la antología... aunque él mueven los personajes es tan tétrico
realización de Visiones 1995. Ya pasa m ism o ad m itió en la p asada como el que im pregna Seven. ¡Qué
do, creo que cada antología Visiones Hispacón, durante la presentación del aburrido es el cine! Siempre son los
m erece todo el entusiasm o que el volumen, que rechazó cuentos de des mismos, haciendo las mismas cosas...
antologista pueda darle. Y me gustaría conocidos que le gustaban, pero para ¡Pensar que me podía haber gastado
de paso agradecer a GIGAMESH que los que no encontró hueco. esas 550 pelas en com ida o en
haya reseñado el libro, y a los críticos Julián Diez, Madrid cómics...!
del Hit Parade por haberle dado lo Pasemos al ap artad o lite ra rio .
que yo considero como una buena Estimado Acerco Gorrión: Primero, ensalzar a un autor, a mi jui
pu n tuació n (3 ,1 4 , por encim a de En el GIGAMESH 6 reclamabas, cio, fenomenal: John Varley. No sé si
Angela Cárter, por ejemplo). (...). casi suplicabas, que se terminaran las Varley ha ganado nunca el Tiptree,
Pedro Jorge Romero, La Laguna. cartas de lamentaciones y agonía, sien pero desde luego se lo merece tanto o
do sustituidas por «cartas de opiniones, más que esa caterva de escritoras
Estas discusiones bizantinas son cosas ideas para la revista...», así que ahora ñoñas que son la LeGuin y compañía.
de Julián más bien ajenas a la revista y, no te quejes.)...) Me encantó esa combinación de iro
desde luego, a mi humilde persona, así Un crítico de una de tantas revistas nía, pesimismo y pasotismo que exhi
cinematográficas ojeada en una biblio be el/la protagonista de Playa de Acero,
teca me vendía 12 monos como la aunque alguna m ente sensible me
Sólo un par de puntualizaciones mejor película de cf después de Blade haya com entado que lo encuentra
rápidas para no aburrir a los lectores. Runner. Allí fue yo, toda ilusión y car excesivamente deprimente. Otro escri