Grado: Quinto
Nombre del curso: Ciencias Sociales
5. Revolución y contrarrevolución
Revolución de 1944
La Revolución de 1944 -también llamada Revolución de Octubre- fue un alzamiento
cívico y militar que tuvo lugar el 20 de octubre de 1944 en Guatemala, mediante
el cual se derrocó al presidente provisorio del país, Federico Ponce Vaides y se
constituyó una Junta Revolucionaria provisional, compuesta por Francisco Javier
Arana, Jorge Toriello Garrido y Jacobo Árbenz Guzmán. Con ello se dio pasó a la
elección del gobierno democráticamente elegido de Juan José Arévalo.
El foco militar del alzamiento estuvo en el cuartel Guardia de Honor, bajo el
comando del Mayor Francisco Javier Arana. Aún cuando se venía gestando desde
antes, comenzó a materializarse en los meses de mayo y junio del año citado, con
acciones de rebeldía, desobediencia civil y manifestaciones populares contra el
régimen de Jorge Ubico, quien gobernaba Guatemala desde 1931.
En la noche anterior al 20 de octubre de 1944, después de coordinar las unidades
que estarían en combate, de comprobar las comunicaciones, adjudicar misiones y
objetivos de establecer un puesto de mando, los mayores decidieron iniciar las
operaciones de acuerdo con el plan estratégico establecido, sin la asistencia del
mayor Aldana Sandoval y del coronel Humberto Díaz, quienes por diversas razones
no estuvo presente en la hora convenida. Dos piezas de artillería fueron situadas
en la zona 5 para cañonear el Castillo de Matamoros mientras que dos tanques
cubrían el frente del cuartel para evitar fugas.
Desde los altos del Cerrito del Carmén, otras dos unidades bombardearon el
Castillo de San José, también sitiado por otro par de tanques. Fue neutralizado el
campo de aviación. Luego fueron ubicados cuatro cañones más contra Matamoros
y el Castillo de San José produciendo, en ambos, estragos materiales en los
edificios y una cantidad considerable de bajas entre muertos y heridos.
Además, fueron colocados cuatro tanques, frente al Palacio Nacional con la orden
de atacar en caso de encontrar resistencia (Móbil, 2010).
Pronto se reunieron con Arbenz, Jorge Toriello y el teniente Enrique de León
Aragón, quienes estuvieron repartiendo armas a los civiles que las solicitaban para
unirse a la lucha.
Los primeros civiles que se incorporaron a la lucha armada fueron quince
estudiantes universitarios que llegaron a la Guardia de Honor a las dos de la
mañana, quienes fueron armadas inmediatamente. Otro contingente civil muy
valioso fue el constituido por obreros armados liderados por el legendario dirigente
Silverio Ortiz, miembro prominente de los artesanos y obreros que combatieron
en 1920 contra el tirano Manuel Estrada Cabrera. Entre todos ellos lograron reunir
ochocientos hombres que pelearon en diversos barrios de la ciudad, entre otros,
La Palmita, La Reformita, Santa Cecilia y en las calles céntricas, enfrentándose a
la policía nacional y a los francotiradores que cobraron muchas vidas humanas. El
contingente obrero, estuvo integrado por albañiles, carreteros, maestros,
tipógrafos, ferrocarrileros, jornaleros y toda una amplia gama de oficios.
En las primeras horas de la mañana del 20 de octubre, el Castillo de Matamoros
elevó la bandera blanca en señal de redención. Alas 10:30 hizo lo mismo el Castillo
de San José. Algunos hechos callejeros violentos por parte de la resistencia
obligaron al ejército revolucionario a integrar con estudiantes y maestros un
cuerpo de vigilancia llamado Guardia Cívica, que patrulló la Ciudad de Guatemala
desde la noche del 20 de octubre en adelante, en sustitución de la policía nacional.
Los boy scouts también pusieron su grano de arena dirigiendo el tráfico en las
esquinas más concurridas. Por otro lado, las mujeres guatemaltecas merecieron
una mención especial, debido a su labor como ayudantes de enfermería en los
hospitales y puestos de socorro.
El 20 de octubre de 1944 selló por primera vez en la historia republicana de
Guatemala la unión entre ejército y civiles revolucionarios.
El conflicto armado interno 1960-1996
Su historia data desde el año 1954 y tuvo una duración de 36 años. Por lo tanto,
se generaron grandes pérdidas humanas, estructurales y políticas. En este
sentido, recordaremos las principales causas y consecuencias del conflicto
armado interno en Guatemala.
Causas principales. Todo comenzó en el año 1954 durante el cual tuvo lugar un
asalto al gobierno de Jacobo Árbenz. El cual, se caracterizó por ser modelo de
democracia. Además, este ataque fue orquestado por el gobierno de los Estados
Unidos mediante la CIA. A su vez, fue dirigido por el coronel Carlos Castillo Armas.
José Miguel Ramón Ydígoras Fuentes fue presidente de Guatemala del 2 de marzo
de 1958 al 31 de marzo de 1963. Los militares de la época tomaron las riendas
del país. Seguidamente, luego de seis años de constante destrucción de
instituciones, universidades y toda oposición al gobierno militar se desestructuro
al país.
Entonces, el 13 de noviembre de 1960 tuvo lugar un ataque fallido al gobierno
militar del general Miguel Ydigoras Fuentes. Como consecuencia, se creó un grupo
paramilitar conocido como Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre principal
enemigo del cambio en el país. (Fue fundado por un grupo de oficiales disidentes,
y liderado por el Subteniente Luis Turcios Lima, y los Tenientes Marco Antonio
Yon Sosa y Luis Trejo Esquivel. En 1961 formó las Fuerzas Armadas Rebeldes.)
De este modo, dicho movimiento se encargó de reprimir toda idea de oposición y
restructuración de la justicia social. Por esta razón, fue conocido como un
movimiento contrainsurgente (La contrainsurgencia es un conjunto de técnicas y
prácticas aplicadas por los estados con el objetivo de detectar y destruir a los
miembros y bases de apoyo de los grupos insurgentes), (insurgentes designan a
un cierto tipo de rebelión, alzamiento o levantamiento), hasta el año 1971 en que
fue disuelto. Es un hecho, que a raíz de estas diferencias se dio una gran fuga de
capital en el país y pérdidas importantes de recursos.
Terribles consecuencias del CAI
El número de las víctimas
Con el estallido del enfrentamiento armado interno en 1962, Guatemala entró en
una etapa sumamente trágica y devastadora de su historia, de enormes costos en
términos
humanos, materiales, institucionales y morales. En su labor de documentación de
las violaciones de los derechos humanos y hechos de violencia vinculados al
enfrentamiento armado, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH)
registró un total de 42.275 víctimas. Combinando estos datos con otros estudios
realizados sobre la violencia política en Guatemala, la CEH estima que el saldo de
muertos y desaparecidos del enfrentamiento fratricida llegó a más de 200,000
personas.
Las masacres
Con gran consternación, la CEH concluye que, en el marco de las operaciones
contrainsurgentes realizadas entre 1981 y 1983, en ciertas regiones del país,
agentes del Estado de Guatemala cometieron actos de genocidio en contra de
grupos del pueblo maya. La estrategia contrainsurgente no sólo dio lugar a la
violación de los derechos humanos esenciales, sino a que la ejecución de dichos
crímenes se realizara mediante actos crueles cuyo arquetipo son las masacres.
En la mayoría de las masacres se han evidenciado múltiples actos de ferocidad
que antecedieron, acompañaron o siguieron a la muerte de las víctimas.
La represión contra las mujeres
La investigación de la CEH permitió determinar que aproximadamente una de
cada cuatro víctimas directas de las violaciones de los derechos humanos y
hechos de violencia fueron mujeres. Murieron, fueron desaparecidas, torturadas
y violadas sexualmente, a veces por sus ideales y su participación política y
social; otras fueron víctimas de masacres y otras acciones indiscriminadas.
Desplazamientos
El terror sin precedentes, provocado por las masacres y la devastación de aldeas
enteras en el periodo comprendido entre 1981 y 1983, desencadenó la huida
masiva de una población diversa, cuya mayoría estaba constituida por
comunidades mayas. Las estimaciones sobre el número de desplazados van
desde quinientos mil hasta un millón y medio de personas en el periodo álgido
(1981 - 1983), incluyendo las que se desplazaron internamente y las que se vieron
obligadas a buscar refugio en otro país. Aquella población desarraigada se ubicó
de diversas formas: a) refugiaron en México; b) desplazamiento interno a altas
zonas del país, incluso en la capital; c) Comunidades Populares en Resistencia.
Los costes del conflicto
Se incremento el gasto militar, desvió las necesarias inversiones en salud y
educación como destino de los recursos públicos, por lo que se abandonó la
atención al desarrollo social.
La instauración de una cultura del terror
Además de la represión y el exilio, la debilidad y fragmentación de las
organizaciones sociales se deben en buena medida a la conjunción de diversos
mecanismos activados por el Estado para destruirlas. El terror no se redujo a
los hechos violentos o a las operaciones militares; dependía además de otros
mecanismos conexos como la impunidad de los ejecutores, las extensas
campañas para criminalizar a las víctimas y la implicación forzada de la población
civil en la cadena casual y la ejecución efectiva de atrocidades.
La represión contra las poblaciones indígenas
Con las masacres, las operaciones de tierra arrasada, el secuestro y ejecución
de autoridades, líderes mayas y guías espirituales, no sólo se buscaba quebrar
las bases sociales de la guerrilla, sino desestructurar ante todo los valores
culturales que aseguraban la cohesión y acción colectiva de las comunidades.
Las resistencias de la población
La represión no sólo generó terror, pasividad y silencio. Paralelamente
surgieron respuestas individuales y colectivas ante los efectos
deshumanizadores y denigrantes de la violencia. Contra grandes obstáculos,
las entidades que emergieron de este proceso se dedicaron a la defensa de la
vida, aun cuando todavía implicaba con la amenaza de la muerte. Con una
composición mayoritaria de familiares de víctimas y las comunidades de
sobrevivientes, los fundamentos esenciales de estas nuevas agrupaciones
fueron la solidaridad humana, la defensa de los derechos elementales de la
persona y las aspiraciones de respeto a la dignidad y la justicia.
La devastación del país fue inevitable durante los 36 años de este conflicto.
Las 200 mil muertes violentas el 93% fue responsabilidad del gobierno.
En otro ámbito, el país tuvo excesivas pérdidas en cuanto a infraestructuras e
instituciones que operaban antes del conflicto.
Del mismo modo, un gran extravió de capital que se destinó a armamento e
instrumentos de represión.
Simultáneamente, tuvo lugar una mayor estratificación de la sociedad en
Guatemala. Motivo por el cual, hoy en día existe una diferencia económica y
social abrumadora entre las distintas clases sociales.
Este mismo conflicto origino la inconsciencia social de los derechos humanos.
Por ende, existen aún tantas violaciones de estos en el país y la justicia social
está ausente en muchos casos.
Finalmente, dicho conflicto finalizo el 29 de diciembre de 1996 año en el cual
Álvaro Arzú tenía el poder presidencial. Para lograrlo, se firmó un acuerdo de paz
teniendo como partes el gobierno de Guatemala y la Unidad Revolucionaria
Nacional Guatemalteca. Sin embargo, aun las secuelas de la terrible e histórica
guerra persiguen al país y son imposibles de olvidar u ocultar a la posteridad.
ACTIVIDAD: plantear 5 acciones que debemos de hacer para que ésta historia
no se repita.