0% encontró este documento útil (0 votos)
372 vistas5 páginas

Buscad y Hallareis

El documento analiza el versículo Mateo 7:7-8, que presenta un triple imperativo: 'pedir', 'buscar' y 'llamar', cada uno con un nivel creciente de intensidad en la búsqueda de Dios. Jesús promete que aquellos que pidan recibirán, los que busquen hallarán y a los que llamen se les abrirá, enfatizando la importancia de la persistencia y la fe en la oración. Además, se destaca la naturaleza amorosa de Dios como un Padre que desea dar buenos regalos a sus hijos, instando a los creyentes a priorizar su relación con Él por encima de las necesidades materiales.

Cargado por

compresmaria08
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
372 vistas5 páginas

Buscad y Hallareis

El documento analiza el versículo Mateo 7:7-8, que presenta un triple imperativo: 'pedir', 'buscar' y 'llamar', cada uno con un nivel creciente de intensidad en la búsqueda de Dios. Jesús promete que aquellos que pidan recibirán, los que busquen hallarán y a los que llamen se les abrirá, enfatizando la importancia de la persistencia y la fe en la oración. Además, se destaca la naturaleza amorosa de Dios como un Padre que desea dar buenos regalos a sus hijos, instando a los creyentes a priorizar su relación con Él por encima de las necesidades materiales.

Cargado por

compresmaria08
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Los estudiosos creen que, en este versículo, la oración tiene tres

partes, y cada una de ellas es más intensa que la anterior. Como en


poesía, "pedir" ocurre una vez, "buscar" ocurre más a menudo y
"llamar" implica que la persona está siendo increíblemente
persistente. Esto se podría resumir con la siguiente frase "pregunta,
vuelve a preguntar y sigue preguntando". Los verbos en griego que
aparecen aquí aparecen en una forma que implica que se está
llevando a cabo una acción constante y continua: Jesús está diciendo
que debemos "continuar pidiendo… buscar…y llamar".

Tal y como Dios escucha y ama, Jesús les dice a Sus oyentes que
pidan, busquen y llamen. Cuando pida, se le dará. Cuando busque,
encontrará. Cuando toque, se le abrirá la puerta adecuada. Jesús les
ordena a Sus seguidores que les lleven sus peticiones, busquen
respuestas y pidan que los dejen entrar en la presencia de Dios. En
lugar de poner límites y condiciones a estas promesas, Jesús añade
más detalles en el siguiente versículo acerca de este tema.

El Triple Imperativo: Pedir, Buscar, Llamar


La estructura de Mateo 7:7-8 es notable por su uso de un triple
imperativo: "pedir", "buscar" y "llamar". Cada verbo representa un nivel
diferente de compromiso e intensidad en la búsqueda de Dios y Su
voluntad.

1. Pedir: Esto implica una solicitud directa o petición. Es un acto


directo de dirigirse a Dios en oración, expresando las propias
necesidades y deseos. Este acto de pedir no se limita a
necesidades materiales, sino que abarca el crecimiento
espiritual, la sabiduría y la comprensión también. Jesús anima a
sus seguidores a acercarse a Dios con confianza, sabiendo que
Él es un Padre amoroso que escucha y responde.

2. Buscar: Esto va más allá de simplemente pedir. Buscar implica


una búsqueda diligente, un esfuerzo activo por encontrar algo de
gran valor. En el contexto bíblico, buscar a menudo se refiere a
buscar a Dios mismo y Su Reino. Jesús insta a sus seguidores a
buscar fervientemente una relación más profunda con Dios, a
buscar Su presencia, guía y verdad.

3. Llamar: Esto sugiere persistencia y determinación. Llamar a una


puerta indica un deseo de entrar y ser bienvenido. Refleja un
esfuerzo continuo, incluso cuando se enfrentan obstáculos o
retrasos. Jesús enfatiza la importancia de la perseverancia en el
viaje espiritual, alentando a los creyentes a mantenerse firmes
en su búsqueda de Dios.

La Promesa: Recibir, Encontrar, Abrir


Jesús empareja cada imperativo con una promesa correspondiente:

 "Pedid, y se os dará."
 "Buscad, y hallaréis."
 "Llamad, y se os abrirá."

Estas promesas aseguran a los creyentes que sus esfuerzos no serán


en vano. Dios está atento a sus oraciones y búsquedas. Sin embargo,
es crucial entender estas promesas en el contexto de la voluntad y
sabiduría de Dios. Las respuestas y resultados pueden no siempre
alinearse con nuestras expectativas, pero siempre estarán de acuerdo
con el plan y el tiempo perfectos de Dios.

La Naturaleza de Dios
En los versículos que siguen (Mateo 7:9-11), Jesús explica más sobre
la naturaleza de Dios como un Padre amoroso que se deleita en dar
buenos regalos a Sus hijos:

"¿O qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le


dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a
vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos
dará buenas cosas a los que le pidan?" (Mateo 7:9-11, ESV)

Esta analogía subraya la bondad y generosidad de Dios. Así como los


padres terrenales desean proveer para las necesidades de sus hijos,
mucho más nuestro Padre Celestial desea bendecir a Sus hijos con lo
que es verdaderamente bueno para ellos.

Fe y Persistencia
El llamado a pedir, buscar y llamar es también un llamado a la fe y la
persistencia. En Lucas 18:1-8, Jesús cuenta la parábola de la viuda
persistente para ilustrar la importancia de la oración persistente. La
búsqueda implacable de justicia por parte de la viuda finalmente la
lleva a recibir lo que buscaba. De manera similar, se anima a los
creyentes a persistir en sus oraciones y confiar en que Dios, en Su
justicia, responderá.
Buscando el Reino
Es esencial entender que el enfoque principal de estos versículos no
está en la ganancia material, sino en buscar el Reino de Dios y Su
justicia. Anteriormente en el Sermón del Monte, Jesús instruye:

"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas


estas cosas os serán añadidas." (Mateo 6:33, ESV)

Cuando los creyentes priorizan su relación con Dios y buscan Su


voluntad por encima de todo, pueden confiar en que sus necesidades
serán satisfechas de acuerdo con Su provisión divina.

Probablemente no siempre encontraban respuesta, pero Jesús no se desalentaba. Él


vive confiando en el Padre. Esta es su reacción: «Pues yo os digo a vosotros: pedid
y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá». Así hay que vivir ante el
Padre, como pobres que necesitan «pedir» lo que no tienen, como perdidos que
necesitan «buscar» el camino que no conocen, como huérfanos sin hogar que
llaman a la puerta de Dios.

. (Mateo 7:7-8) Jesús nos invita a seguir pidiendo, buscando y


hallando.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.Porque


todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le
abrirá.

a. Pedid, buscad, llamad: Vemos una intensidad progresiva que va


de pedid a buscad a llamad. Jesús nos llama a tener intensidad, pasión y
persistencia en la oración. El hecho de que Jesús haya regresado a tema de la
oración – ya tratada hasta cierta profundidad en Mateo 6:5-15 – demuestra la
importancia de la oración.
i. En esta descripción de tres de la oración como pedid, buscad,
y llamad vemos diferentes aspectos de la oración y diferentes aspectos de
recompensa.
· La oración es como el pedir, en que simplemente hacemos nuestras
peticiones conocidas a Dios, y todo aquel que pide, recibe. El recibir es la
recompense de pedir.
· La oración es como el buscar en que buscamos a Dios, Su palabra, y su
voluntad; y el que busca, halla. El hallar es la recompensa de buscar.
· La oración es como el llamar hasta que se nos abra la puerta, y buscamos la
entrada a un palacio celestial para nuestro Gran Rey. El entrar por la
puerta abierta a Su palacio es la recompensa por llamar, y es la mejor
recompensa de todas.
ii. “Pedid con confianza y humildad. Buscad con cuidado y
aplicación. Llamad con seriedad y perseverancia.” (Clarke)
iii. La idea de llamar también implica que tenemos la sensación de resistencia.
Después de todo, si la puerta ya estuviera abierta, no habría necesidad de
tocar o llamar. Sin embargo, Jesús nos anima a, “Aun cuando sientes que la
puerta está cerrada y debes de tocar, hazlo y continua haciéndolo, y se te
abrirá.”
iv. Sin embargo, la imagen de llamar a la puerta también implica que hay una
puerta que si puede ser abierta. “Sus puertas están diseñados para abrir:
fueron hechas con el propósito de entrar por ellas; y así también el bendito
evangelio de Dios se hace con al propósito para que tú entres a una vida de
paz. Sería inútil el llamar a la puerta en lo absoluto, pero puedes llamar a la
puerta sabiamente, ya que está destinada para abrirse.” (Spurgeon)
v. Venimos a la puerta de Dios y todo lo que debemos hacer el llamar. Si la
puerta tuviera candado para nosotros tendríamos que usar las herramientas de
un ladrón, pero eso no es necesario; todo lo que tenemos que hacer es llamar,
y aun si no tengo las habilidades de un ladrón, puedo llamar – ¡Sé lo suficiente
para hacer eso!
vi. “Cualquier analfabeta puede llamar a la puerta si eso es todo lo que se le
pide, lo que se espera de él…Un hombre puede llamar a la puerta sin ser un
filósofo. Un hombre tonto puede llamar a la puerta. Un ciego puede llamar a la
puerta. Con una mano paralizada un hombre puede llamar a la puerta…La
manera de abrir las puertas del cielo es asombrosamente simplificada para
aquellos que son lo suficientemente humildes de seguir la dirección del Espíritu
Santo, y pedir, buscar, y llamar con fe. Dios no ha provisto una salvación que
solo puede ser entendida por hombres cultos…está destinado a los ignorantes,
de corto entendimiento, y los moribundos, al igual que para otros, por lo tanto,
debe de ser tan simple como llamar a la puerta.” (Spurgeon)

b. Pedid, y se os dará: Dios promete una respuesta para aquellos que lo


buscan con diligencia. Muchas de nuestras oraciones son pasión no son
respondidas por una buena razón, porque es como si le pidiéramos a Dios que
le tome importancia a algo que nosotros mismos le tenemos muy poca o nada
de importancia.
i. Dios valora la persistencia y pasión en la oración porque demuestran que
compartimos Su corazón. Demuestra que nos importan las cosas que le
importan a Él. La oración persistente no supera la reticencia obstinada de Dios;
le da gloria a Él, expresa dependencia de Él, y alinea nuestro corazón más con
el de Él.

ii. “Ningún alma puede orar en vano que ore como se indica arriba. La verdad y
fidelidad del Senior Jesús son comprometidas para su éxito.- se os dará –
hallaréis – se os abrirá. Estas palabras son vinculantes con tanta fuerza en el
lado de Dios, como no matarás es en el lado del hombre. Trae contigo
la palabra de Cristo y el sacrificio de Cristo contigo, y no se te negará ninguna
de las bendiciones del cielo.” (Clarke)

También podría gustarte