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Ops 2017

El documento proporciona recomendaciones básicas para la prevención y control de infecciones asociadas a la atención de la salud, destacando la importancia de directrices, capacitación y evaluación en los establecimientos de salud. Se enfatiza la necesidad de cambios estructurales y culturales en el equipo de salud para asegurar la efectividad de las intervenciones. Además, se abordan aspectos como la higiene de manos, el uso de equipo de protección personal y la gestión del ambiente para reducir la incidencia de infecciones.
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Ops 2017

El documento proporciona recomendaciones básicas para la prevención y control de infecciones asociadas a la atención de la salud, destacando la importancia de directrices, capacitación y evaluación en los establecimientos de salud. Se enfatiza la necesidad de cambios estructurales y culturales en el equipo de salud para asegurar la efectividad de las intervenciones. Además, se abordan aspectos como la higiene de manos, el uso de equipo de protección personal y la gestión del ambiente para reducir la incidencia de infecciones.
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PREVENCIÓN

Y CONTROL
DE
INFECCIONES
ASOCIADAS
A LA
ATENCIÓN
DE LA SALUD
Recomendaciones Básicas
Esta publicación fue posible gracias al auspicio y cooperación del Centro de Control de Infecciones
(CDC), según el acuerdo de cooperación CDC-RFA-CK13-1301. “BUILDING CAPACITY AND
NETWORKS TO ADDRESS EMERGING INFECTIOUS DISEASES IN THE AMERICAS”.

Se agradece el apoyo técnico del Programa de Control de Infecciones, Departamento de Calidad y


Segu- ridad del Paciente, División de Gestión y Desarrollo de las Personas, Subsecretaria de Redes
Asistenciales del Ministerio de Salud de Chile por la elaboración de este documento.
PREVENCIÓN
Y CONTROL
DE
INFECCIONES
ASOCIADAS
A LA
ATENCIÓN
DE LA SALUD
Recomendaciones Básicas
Catalogación en la Fuente, Biblioteca Sede de la OPS

Organización Panamericana de la Salud

Prevención y control de infecciones asociadas a la atención de la salud. Recomendaciones


Básicas.

Washington, D.C. : OPS : 2017.

1. Control de Infecciones. 2. Control de Enfermedades Transmisibles. 3. Atención a la Salud.


4. Instituciones de Salud. 5. Higiene. 6. Servicios Preventivos de Salud. I. Título.

ISBN: 978-92-75-31954-3 Clasificación NLM: WA 110)

© Organización Panamericana de la Salud 2017

Todos los derechos reservados. Las publicaciones de la Organización Panamericana de la Salud


(OPS) están disponibles en su sitio web en ([Link]). Las solicitudes de autorización
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La Organización Panamericana de la Salud ha adoptado todas las precauciones razonables


para verificar la información que figura en la presente publicación, no obstante lo cual, el
material publicado se distribuye sin garantía de ningún tipo, ni explícita ni implícita. El
lector es responsable de la interpretación y el uso que haga de ese material, y en ningún caso
la Orga- nización Panamericana de la Salud podrá ser considerada responsable de daño alguno
causado por su utilización.
Índice

9 / Abreviaturas

11 / I. Elementos básicos para aplicar medidas de control de infecciones en


establecimientos de salud
12 / Directrices
13 / Capacitación
16 / Evaluación
16 / Generación de cultura de seguridad
18 / Bibliografía

19 / II. Cadena de transmisión de los microorganismos en la atención de


salud

29 / III. Precauciones estándares


29 / Higiene de las manos
29 / ¿Por qué las manos son una fuente de transmisión de microorganismos
que pueden causar IAAS?
30 / ¿Qué hay que saber sobre la transmisión de agentes patógenos por me-
dio de las manos?
31 / La higiene de las manos, ¿es suficiente para prevenir IAAS?
31 / ¿Cómo se logra la higiene de las manos?
32 / Lavado de las manos
36 / Secado de las manos
38 / ¿Cuál es la técnica del lavado de las manos?
40 / Aplicación de soluciones en base de alcohol
41 / ¿Qué propiedades deben tener las soluciones con base de alcohol?
41 / ¿Qué características tienen las soluciones de base de alcohol?
43 / ¿Qué aspectos habrá que considerar en cuanto a la disponibilidad y
acceso de estas soluciones?
44 / ¿Cuál es la técnica de frotación/fricción con soluciones de base alcohólica?
47 / ¿Cuándo se deben higienizar las manos?
48 / ¿Qué se sabe acerca de las condiciones que afectan la adherencia a la
higiene de las manos?
48 / ¿Qué estrategias pueden facilitar la higiene de las manos?
55 / Resumen
56 / Bibliografía
62 / Equipo de protección personal(EPP)
62 / ¿Qué es el equipo de protección personal?
63 / ¿Qué consideraciones generales habrá que tener al momento de
seleccionar un EPP para una institución?
63 / ¿Cuáles son los elementos/componentes de EPP?
65 / Guantes
67 / Bata
70 / Protectores de mucosas faciales
77 / Otros EPP: botas, mamelucos, capuchas
83 / Resumen
84 / Bibliografía
89 / Prevención de exposiciones por accidentes con objetos cortopunzantes
89 / ¿Por qué la prevención de exposiciones por accidentes con
instrumentos
cortopunzantes forma parte de las precauciones estándares?
89 / ¿De qué depende el riesgo del personal de salud de infectarse por
exposición a pinchazos y cortes?
91 / ¿Cuáles son los objetos o materiales que pueden crear riesgo de
exposición?
91 / ¿Quiénes están expuestos?
93 / ¿Cómo evitar accidentes cortopunzantes?
94 / ¿En qué consiste la manipulación segura de material cortopunzante?
96 / ¿Dónde eliminar los objetos cortopunzantes?
96 / ¿Qué otras medidas fuera de las precauciones estándares se pueden
aplicar?
97 / Bibliografía
99 / Manejo del ambiente
99 / ¿Por qué el manejo del ambiente forma parte de las precauciones
estándares?
99 / ¿El ambiente contribuye a todas las IAAS?
102 / ¿A qué se refiere el ambiente con respecto a las IAAS?
102 / ¿Cómo debe ser el manejo del ambiente?
103 / Limpieza y desinfección, ¿son sinónimos?
104 / Limpieza y desinfección de superficies de bajo riesgo
107 / ¿Cuál es el mejor método de supervisión de la limpieza?
108 / La manipulación de la ropa de los pacientes, ¿se asocia frecuentemente
a
IAAS?
109 / ¿Qué se debe considerar en el manejo de lavandería como medio de
prevención de IAAS?
112 / Desechos
115 / Bibliografía

119 / IV. Precauciones adicionales según vía de transmisión


119 / ¿Cuál es la diferencia entre las precauciones adicionales basadas en las
vías de transmisión y las precauciones estándares?
120 / ¿Cómo se aplican las precauciones adicionales basadas en las vías de
transmisión?
122 / ¿Qué hay que saber al momento de indicar las precauciones adicionales?
132 / Pacientes con infecciones con más de una vía de transmisión
133 / Aislamiento en cohorte
134 / ¿Cuándo se puede suspender la indicación de precauciones adicionales
basadas en las vías de transmisión?
135 / Bibliografía

137 / V. Precauciones para prevenir infecciones por agentes multirresistentes


y resistentes de importancia para la salud pública.
137 / Precauciones estándares y agentes multirresistentes
138 / ¿Cuáles son las principales medidas recomendadas?
146 / La supervisión activa de quienes prescriben distintos antimicrobianos
(rectoría del uso de antibióticos) ¿es una medida
146 / eficaz? Bibliografía

151 / Autores / Edición/ Edición técnica/ Colaboradores


Abreviaturas

SARM Staphylococcus aureus resistente a

meticilina ERV enterococos resistentes a

vancomicina

OPS Organización Panamericana de la

Salud OMS Organización Mundial de la

Salud

IAAS infecciones asociadas a la atención de salud

UFC unidades formadoras de colonias

EPP equipo de protección personal


Abreviaturas

SARM Staphylococcus aureus resistente a

meticilina ERV Enterococos resistentes a

vancomicina

OPS Organización Panamericana de la

Salud OMS Organización Mundial de la

Salud

IAAS infecciones asociadas a la atención de salud

UFC unidades formadoras de colonias

EPP equipo de protección personal

RECOMENDACIONES 9
Elementos básicos
esenciales para
aplicar medidas de
control de
infecciones en
establecimientos de
salud

I
Según la evidencia científica disponible, las intervenciones
con mejores resultados son aquellas cuyas prácticas solo
se admiten si se realizan de forma correcta, que a
menudo re- quiere cambios estructurales y culturales de
los equipos de salud. Cuando tales intervenciones no sean
factibles, es ne- cesario establecer y asegurar el
cumplimiento de medidas que permitan modificar las
conductas del equipo de salud y en las que se pueda
mantener adherencia sostenida en el tiempo y que
puedan demostrar eficacia a largo plazo.

No se ha encontrado aún un método único que permita


cumplir con esos requisitos. Sin embargo, hay consenso
so- bre algunos elementos básicos necesarios para
sustentar la aplicación y el cumplimiento de las
precauciones estándares, así como de otras medidas
destinadas a reducir la incidencia
RECOMENDACIONES BÁSICAS11
de las IAAS. Algunas de esas medidas son particulares
para cada tipo de intervención, como lo evidencian un
núme- ro de ellas incluidas en este manual. No obstante,
también existen estrategias generales para apoyar la
puesta en mar- cha de intervenciones para prevenir las
IAAS. Los elementos básicos de las estrategias
recomendadas en este documento son: 1) disponibilidad
de directrices o descripción de qué debe hacerse; 2)
capacitación; 3) evaluación, y 4) generación de cultura y
cambios de conducta.
1. Directrices: son documentos con instrucciones
sobre cómo y en qué condiciones realizar un
procedimiento. Sientan las bases para llevar a cabo
una actividad o un proyecto, en especial cuando se
requiere que siempre se haga de la misma manera,
sistemáticamente, por todos quienes lo realizan.
Deben sustentarse, explícita o tácitamente, en la
información científica disponible sobre las mejores
prácticas relacionadas con el tema de que se trate.
Pueden formularse como instruccio- nes,
protocolos, normas, manuales de procedimiento o
guías clínicas. Su objetivo es describir las prácticas
eficaces para prevenir infecciones, a fin de dirigir
y apoyar la atención de salud y reducir su
variabilidad. A continuación, se detallan los
atributos deseables de estas directrices:
• Que sean elaboradas localmente por cada institu-
ción. Si bien estas directrices pueden sustentarse
en publicaciones científicas de carácter
internacional o normativas nacionales, se sugiere
que ellas sean ela- boradas por personal
capacitado formalmente en control de IAAS del
propio establecimiento, en cola- boración con
quienes podrían tener que aplicarlas y cumplirlas
o hacerlas cumplir.

12 PREVENCION Y CONTROL DE
• Que tengan carácter oficial, es decir, que estén
firma- das por la más alta autoridad del
establecimiento.
• Que se basen en la mejor evidencia disponible,
que será resumida de manera sencilla para los que
deban aplicar las directrices.
• Que sean coherentes con las regulaciones nacionales.
• Que contengan instrucciones precisas, breves y de
la menor complejidad posible en su aplicación.
• Que cuenten con instrucciones o actividades de
ca- rácter obligatorio claramente definidas.
• Que sean de conocimiento público, con amplia
di- fusión, en particular, entre las personas que
deban cumplirlas o supervisarlas (trabajadores de
salud y demás colaboradores de la institución).
• Que sean de acceso fácil y permanente.
• Que se actualicen de forma periódica.
• Que cuenten con sustento económico y provisión
de recursos de manera regular para ponerlas en
práctica y asegurar su mantención.
2. Capacitación: transmitir los contenidos de las
direc- trices institucionales a las personas. Se deben
realizar actividades de comunicación efectiva
(dotadas de asertividad, escucha activa y empatía)
para el perso- nal del establecimiento de salud
donde se aplicarán las directrices. La capacitación
debe dirigirse al desa- rrollo de competencias, que
incluye el conocimiento (saber), la habilidad (hacer)
y actitudes (el reconoci- miento y sensibilidad para
generar un compromiso de adherencia). La
capacitación deberá tener:

RECOMENDACIONES BÁSICAS13
2.1. Objetivos claros
• Especificidad: escoger al personal específico
que se habrá de capacitar de acuerdo al
contenido de la directriz institucional. Favorecer
las actividades con contenidos específicos y en
tiempos acotados, realizando varias actividades
de capacitación con contenidos distintos en
lugar de una actividad muy extensa que los
incluya a todos, y selecciona- dos según el tipo
de personal que se desea capaci- tar. Determinar
a quién se debe capacitar, según el contenido de
la directriz (cobertura deseada de la
capacitación) y quiénes ya cuentan con la
capaci- tación en cuestión (cobertura), a fin de
concentrar los recursos disponibles en las
brechas.
• Conocimiento: delimitar el contenido del mate-
rial que se tratará.
2.2. Temporalidad: el tiempo estimado para realizar el
proceso de capacitación de acuerdo a los
objetivos planteados.
2.3. Costos de la capacitación y el presupuesto
disponi- ble.
2.4. Competencias que habrán de tener los profesio-
nales a cargo de impartir las capacitaciones,
entre otras:
• Actitud, es decir, creer y confiar en el material
que se imparte.
• Comportamiento: socializar/repetir y difundir
prácticas y conductas sin supervisión
• Proporcionar información sobre el contenido de
las directrices y no sobre creencias u opiniones.

14 PREVENCION Y CONTROL DE
• Respetar la cultura institucional, sin modificar
las directrices.
2.5. Métodos para impartir los contenidos
• Información
 Usar modalidades de comunicación activa, ver-
bal y corporal (por ejemplo, cara a cara) con
preferencia a los pasivos, como
salvapantallas, afiches o folletos, los cuales
pueden respaldar la capacitación pero no ser
la única forma de transmitir la información.
De preferencia, utilizar comunicación inter-
personal en grupos pequeños cuando se trate
del qué hacer y porqué.
• Demostraciones y prácticas de uso (destrezas):
 Seleccionar y transmitir los conocimientos,
prácticas y comportamientos que se esperan
como resultado de la capacitación
 Justificar suficiente y satisfactoriamente los
fundamentos de las prácticas para lograr las
destrezas o resultados esperados.
 Ajustar los contenidos de acuerdo a las
activi- dades habituales del personal.
 Preferir demostraciones y prácticas en las
con- diciones habituales de trabajo con las
instala- ciones e insumos que se utilizan
normalmente.
 Promover y permitir adaptaciones de los
pro- cesos al ambiente de trabajo habitual del
perso- nal, manteniendo siempre los principios
que se deben respetar.

RECOMENDACIONES BÁSICAS15
3. Evaluación: establecer un sistema para medir el
cum- plimiento de las directrices, que debe tener
dos tipos de evaluaciones complementarias, que
habrán de estar siempre presentes.
 Evaluación de resultados: se trata de medir ya sea
el cambio de conducta deseado o el número de
infec- ciones o colonizaciones observadas en una
unidad como producto de esa conducta.
 Evaluación de procesos: determinar si se han realiza-
do los procesos planificados, independientemente de
los resultados.
3.1. Elementos o estrategias que se deben evaluar,
entre otros:
• Supervisión: es la evaluación del cumplimiento
individual, por observación u otro método, con
retroalimentación formativa, inmediata, no puni-
tiva del individuo cuando se detecta falla en un
proceso.
• Evaluación de cumplimiento colectivo, por
obser- vación u otro método, con
retroalimentación al grupo y aprendizaje.
• Encuestas, entrevistas, discusión en grupo sobre
los productos, insumos o tecnologías en uso (ja-
bones, soluciones de alcohol, sistema de secado de
manos, componentes de los equipos de
protección personal) a fin de detectar problemas
en la acepta- ción, aplicación y uso de recursos.
4. Generación de cultura de seguridad
La cultura de una organización es el conjunto de
re- ferencias compartidas entre todos, como resultado
de una historia y de significados comunes que se
dan a

16 PREVENCION Y CONTROL DE
las situaciones y relaciones mediante el lenguaje
coti- diano; se forjan y modifican en las relaciones
de co- tidianeidad de la organización. Representa
la suma de las prácticas, creencias, símbolos, ritos,
valores y expectativas acerca de lo que se considera
adecuado, que priman mayoritariamente en una
institución, y se traducen en prácticas concretas y
cotidianas que pue- den ser negativas o positivas.
Los procesos de cambio de las instituciones
sanitarias no pueden entenderse sino como una
evolución de su propia cultura, de la cual son
elementos críticos la confianza y el sentido de
pertenencia a la institución de parte del personal en
su conjunto. La comprensión de la cultura, así
como la del proceso de cambio, tienen que ver con
la capaci- dad o disposición de las personas para
desarrollar un clima organizacional de aprendizaje
permanente(1).
La cultura de seguridad de los establecimientos de
sa- lud será el producto de la interacción de los
valores, actitudes, percepciones, competencias y
patrones de comportamiento individuales y grupales
de cada uno de sus integrantes, que determinarán la
forma de ac- tuar, el estilo y la eficiencia de la
organización para manejar la seguridad de la
atención de las personas (1).
En un ambiente de personas conscientes del riesgo
asociado a las actividades clínicas, hay estrategias cuya
eficacia no se ha demostrado sistemáticamente,
pero pueden dar buenos resultados (2):
• Seleccionar e involucrar a personas que puedan
asumir el liderazgo formal e informal en la
institu- ción.
• Mantener un ambiente de cooperación no
puniti- vo y fomentar el trabajo en equipo.

RECOMENDACIONES BÁSICAS17
• Fijar metas grupales, con o sin incentivos.
• Incluir y valorar iniciativas de los distintos
indivi- duos que participan en tareas clínicas para
señalar soluciones.

Bibliografía

1. Mintzberg H. Criando organizações eficazes: estrututras


em cinco configurações. 2012; Atlas, 2oed. São Paulo:
McGill University.
2. De Bono s, Heling G y Borg M. Organizational cultu-
re and its implications for infection prevention and con-
trol in healthcare institutions. Journal of Hospital Infec-
tion, 2014;86(1), pp. 1-6. Disponible en [Link]
org/10.1016/[Link].2013.10.007.

18 PREVENCION Y CONTROL DE
Cadena de transmisión de
los microorganismos en la
atención de salud

II
Para que ocurra una infección o colonización, tiene que dar- se
una secuencia de elementos que se unen para transmitir
un microorganismo infeccioso a un huésped susceptible.
Las infecciones o colonizaciones pueden originarse en la co-
munidad o en instituciones de salud.

Las infecciones asociadas a la atención de salud (IAAS), se


originan en instituciones de atención sanitaria y pueden
afectar tanto a los pacientes como al personal de salud
du- rante la atención de la salud.

Las IAAS son resultado de secuencias de interacciones y


condiciones especiales que permiten que un agente
infec- cioso ingrese y afecte a un hospedero susceptible.
Específi- camente, se requiere que un microorganismo
deje el lugar en el cual habitualmente vive y se reproduce
(reservorio) a través de una puerta de salida; luego,
mediante un mecanis- mo de transmisión, debe encontrar
la puerta de entrada en un sujeto susceptible de adquirir
la infección (hospedero/ huésped susceptible).
Posteriormente, se requerirá que el

MÓDULO 19
hospedero o huésped susceptible desarrolle la
enfermedad. Esta secuencia de interacciones específicas se
conoce como cadena de transmisión (Figuras 1 y 2).

Figura 1. Cadena de transmisión de IAAS

RESERVORI HUÉSPE
O AGENT D
E

VÍA DE
INANIMADO ANIMADO
TRANSMISIÓN
PUERTA DE PUERTA
DE
SALIDA ENTRADA

Fuente: Programa de Control de Infecciones Asociadas a la


Aten- ción de Salud. Ministerio de Salud, Chile,1989.

Figura 2. Cadena de transmisión

Microorganism
o
infeccioso

• Pacientes
• Profesionales de la salud
• Visitantes
Reservorio • Medios inanimados:
superficies,
instrumental y
equipos biomédicos

• Aparato digestivo inferior


• Vía aérea superior
Puerta de salida • Soluciones de
continuidad de la
piel

Mecanismo • Contacto
• Gotitas
de • Aéreo

transmisión

• Vía aérea
superior y
Puerta mucosas de la
cara
de • Soluciones de
continuidad de la
entrad piel
a • Aparato
superior
digestivo
• Aparato genitourinario

Huésped
susceptible

20 PREVENCION Y CONTROL DE
Las principales definiciones relacionadas con la cadena
de transmisión son:
 Microorganismo: agente biológico capaz de generar
una colonización o infección en un hospedero.
• Infección: presencia de un microorganismo en el
te- jido de un huésped, donde vive, crece, se
multiplica e induce una respuesta inmune del
hospedero, que genera signos y síntomas.
• Colonización: presencia de microorganismo en el te-
jido de un huésped, donde vive, crece, se
multiplica y en el cual puede o no inducir una
respuesta inmu- ne, aunque no genere signos ni
síntomas.

Los microorganismos pueden ser bacterias, virus, hongos,


parásitos o priones. Las condiciones propias del agente
que producen la infección son:
• dosis infectante
• virulencia: capacidad del agente de causar enferme-
dad grave o la muerte
• invasividad: capacidad del agente de penetrar tejidos
del hospedero y multiplicarse
• patogenicidad: capacidad del agente de causar enfer-
medad por distintos mecanismos.
 Reservorio: es el hábitat en el cual los
microorganis- mos viven, crecen y se multiplican.
Un reservorio pue- de ser objetos inanimados, el
ambiente y elementos animados que puede incluir
animales, considerando entre ellos a los seres
humanos. El principal reservorio de los agentes
responsables de las IAAS es el paciente infectado o
colonizado con un microorganismo, in-
dependientemente de que estos agentes e sean sensi-

RECOMENDACIONES BÁSICAS21
bles o resistentes a los antimicrobianos. En muchas
ocasiones, el hospedero puede no presentar
síntomas de enfermedad infecciosa y ser un
portador sano del microorganismo, situación que
puede dificultar su identificación como reservorio.
 Puerta de salida: sitio por el cual el
microorganismo deja el hospedero, que suele
corresponder al sitio don- de se localiza habitualmente
el agente. Las principales puertas de salida son el
aparato respiratorio superior, el sistema digestivo
inferior y las soluciones de conti- nuidad
colonizadas o infectadas.
 Mecanismo o vía de transmisión: vía o componen-
te por el cual el microorganismo se traslada desde
la puerta de salida del reservorio hasta la puerta de
entrada del hospedero susceptible. Los principales
mecanismos de transmisión de las IAAS son
(véanse ejemplos de infección según mecanismo
de trasmi- sión en el capítulo Precauciones
adicionales según vía de transmisión):
Contacto
• Directo: cuando el microrganismo pasa de la
puer- ta de salida del reservorio al hospedero
susceptible, sin mediar otros elementos ni
intermediarios en la transmisión. Por ejemplo: 1)
por contacto directo entre la sangre o fluidos
corporales provenientes de un paciente con
enfermedad por virus Ébola que contengan el
microorganismo infectante y las muco- sas o
lesiones de la piel de quien lo atiende u otro pa-
ciente cercano que no utilizó barreras de
protección ni realizó higiene de manos; 2)
mediante el contacto directo del personal de salud
o de un paciente con otro paciente cercano que sea
portador de escabiosis

22 PREVENCION Y CONTROL DE
(sarna) sin el uso de guantes; 3) por contacto directo de
las manos del personal dedicado al cuidado de un
paciente con lesiones orales por herpes simple 1,
por no utilizar guantes, con la aparición posterior
de un panadizo herpético en el dedo que estuvo en
contac- to con la boca del paciente; 4) por
contacto directo de un fármaco intravenoso
contaminado intrínseca- mente con un
microorganismo con el torrente san- guíneo de un
hospedero, mediante su inyección en el sistema
vascular.
• Indirecto: el hospedero susceptible entra en
contacto con el microorganismo infectante por
medio de un intermediario inanimado (ropa,
fómites, superficies de la habitación) o animado
(manos del personal de salud a otro paciente). Si
bien es un requisito previo de la trasmisión
establecer la capacidad del agente de sobrevivir
en el ambiente, la sola identificación del agente
en el ambiente no basta como condición única
para explicar la transmisión. (La identificación de un
microorganismo en el ambiente no implica
necesariamente que este mantenga su capacidad
infectante o que participe en la cadena de
transmi- sión.) Ejemplos de transmisión por
contacto indi- recto son:1) la transmisión de
esporas de Clostridium difficile, por las manos del
personal de salud, desde un paciente infectado
sintomático a uno suscepti- ble (por ejemplo, por
manejar deposiciones sin usar guantes); 2) la
transmisión de partículas de virus res- piratorio
sincicial por un juguete que estuvo en con- tacto
con un paciente sintomático a un hospedero
susceptible al manipular posteriormente el juguete
y tocar con sus manos las mucosas faciales; 3) la
trans- misión del virus de la hepatitis C de un
paciente en

RECOMENDACIONES BÁSICAS23
diálisis infectado a otros pacientes susceptibles tam-
bién en diálisis, mediante la administración de un
fármaco con una jeringa multidosis de uso común
entre los pacientes por el personal de salud.
 Aerosoles: los aerosoles son un conjunto de partículas
que se producen cuando una corriente de aire
atravie- sa la superficie de una película de fluido,
generando pequeñas partículas en el cruce de aire y
líquido. El tamaño de estas partículas se relaciona
inversamente a la velocidad del aire; por lo tanto, los
procedimientos que provocan que el aire viaje a altas
velocidades sobre la mucosa respiratoria y el epitelio
generan un riesgo potencial de producir partículas
más pequeñas (1).De acuerdo a su tamaño, las
partículas que transmiten microorganismos se
clasifican como sigue:
• Gotitas: transmisión de microorganismos mediante
la generación, por parte de un paciente infectante,
de partículas (gotitas) de 5 µm a 100 µm (micró-
metro) de diámetro. Por lo general, se emiten
desde el tracto respiratorio (boca o nariz) al toser,
estor- nudar o hablar y tienen un diámetro > 20
micró- metros (µm) de diámetro, por lo que solo
pueden mantenerse en suspensión por algunos
segundos (a excepción de gotitas <20 µm, que
pueden mante- nerse en suspensión durante
algunos minutos), que no tienen la capacidad de
proyectarse a más de 1 metro de distancia de la
persona que las emite (2). La trasmisión por
gotitas, al igual que la transmisión por contacto,
puede ser directa (sin intermediarios) o indirecta
(con intermediarios).
• Núcleos de gotitas (transmisión aérea):
transmisión de microorganismos mediante la
difusión de partí- culas de < 5 µm de diámetro que
pueden mantenerse

24 PREVENCION Y CONTROL DE
en suspensión en el aire durante periodos prolonga-
dos y son capaces de viajar distancias más largas que
las gotitas cuando las empujan corrientes de aire
(3). Una vez están en el aire pueden ser inhalados e
ingre- sar a los alvéolos de individuos que ha
compartido habitación, aunque no necesariamente
hayan tenido contacto directo con el paciente
infectado. Los nú- cleos de gotitas pueden
generarse directamente del paciente por tos o
estornudo (tuberculosis) o duran- te procedimientos
capaces de generarlos de pacientes portadores de
microorganismos que no se transmi- ten
normalmente con tales mecanismos. Entre esos
procedimientos suelen mencionarse la intubación
traqueal, ventilación no invasiva con presión
positi- va, ventilación invasiva de alta frecuencia,
aspiración de vía aérea pre y posintubación,
traqueotomías, kinesioterapia respiratoria,
nebulizaciones, fibro- broncoscopias, inducción
de esputo, centrifugación de muestras y los que
utilizan sierras para cortar te- jidos. No obstante
los datos probatorios de mayor peso provienen de
estudios epidemiológicos sobre la transmisión del
coronavirus de SARS, que indican que los
procedimientos de mayor riesgo son la in-
tubación traqueal, ventilación no invasiva,
traqueo- tomía y ventilación manual antes de
intubación (4). Otros estudios con casos de
tuberculosis señalan el riesgo de los procedimientos
que utilizan sierras para cortar tejidos (autopsias,
cirugías) (1).
 Puerta de entrada: se refiere al sitio por el cual el
mi- croorganismo ingresa al hospedero susceptible,
quien debe proveer condiciones para que el
microorganismo pueda sobrevivir, multiplicarse y
dejar que sus toxinas y otros factores de
patogenicidad actúen. Las princi-

RECOMENDACIONES BÁSICAS25
pales puertas de entrada son el aparato respiratorio
superior, el sistema digestivo y las soluciones de
con- tinuidad de la piel, además del transporte de
agentes por instrumentos invasivos hacia cavidades
o tejidos normalmente estériles.
 Hospedero/huésped susceptible: este es el eslabón fi-
nal de la cadena. Para que el microorganismo logre
infectar al hospedero y causar enfermedad tendrán
que darse factores constitucionales, genéticos,
inmu- nitarios y otras características inespecíficas
del indi- viduo. Todos ellos confieren al huésped la
capacidad de combatir o limitar la infección o
sucumbir ante la invasión de microorganismos.

De acuerdo a la cadena de transmisión se establecen inter-


venciones de prevención y tratamiento, orientadas a la
inte- rrupción de esta cadena en uno o más de sus
eslabones. Las principales intervenciones de prevención
son las precaucio- nes estándares y las basadas en el
mecanismo de transmisión de los microorganismos:
 Precauciones estándares: son un conjunto de medi-
das que se aplican con respecto a todos los
pacientes independientemente del diagnóstico o de
que se sepa si tienen una infección o se encuentran
colonizados por un agente. Tales medidas tienen el
fin de redu- cir la transmisión de microorganismos
patógenos, al prevenir la exposición a fluidos
corporales. Estas pre- cauciones son: higiene de
manos, uso de equipo de protección personal
(EPP), prevención de exposicio- nes por accidentes
con instrumentos cortopunzantes y cuidado en el
manejo del ambiente y de la ropa, los desechos,
soluciones y equipos.

26 PREVENCION Y CONTROL DE
 Precauciones basadas en mecanismo de
transmisión: se aplican en caso de pacientes con
diagnóstico cono- cido o ante la sospecha de
infección o colonización por microorganismo
infeccioso epidemiológicamente importante.

Cada uno de los componentes de la cadena de transmisión


debe estar presente; de faltar uno de ellos, se interrumpirá
la cadena y no habrá transmisión (Cuadro 1).

Cuadro1. Componentes de la cadena de transmisión


e intervenciones para prevenir la transmisión
Componente de la Intervenciones posibles
cadena
Microorganismo • Infección - tratamiento
específico de la enfermedad
para acortar el período
infeccioso.
• Eliminación del ambiente,
fómites – lim- pieza,
desinfectantes, esterilizantes
cuan- do cumplan una función
en la cadena de transmisión.
Reservorio • Animados (pacientes, personal
de salud) - Inmunización; terapia
de erradicación.
• Antisepsia.
• Ambiente, fómites – limpieza,
desinfec- ción y esterilización.
Puerta de salida • Técnica aséptica; precauciones
estánda- res; precauciones
adicionales.
Mecanismo de • Precauciones estándares;
transmisión precauciones adicionales,
según vía de transmisión.
Puerta de entrada • Técnica aséptica; precauciones
estánda- res; precauciones
adicionales, según vía de
transmisión.
Hospedero/ • Inmunización, profilaxis
huésped específica, trata- miento
susceptib adecuado de enfermedades de
le base u otras condiciones que
alteren la inmunidad.

RECOMENDACIONES BÁSICAS27
Bibliografía
1. World Health Organization. Infection prevention and
control of epidemic- and pandemic-prone acute
respiratory diseases in health care. WHO:Geneva; 2014.
Disponible en:
[Link]
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transmission of acute respiratory infections to healthcare
workers: a systematic review. 2012; PLoS ONE, 7(4),
p.e35797. Disponible en: [Link]
[Link].0035797.

28 PREVENCION Y CONTROL DE
Precauciones Estándares

III
[Link] de las manos
¿Por qué las manos son una fuente de transmisión de mi-
croorganismos que pueden causar IAAS?

En las manos se pueden distinguir dos tipos de flora mi-


crobiana o microbiota: la residente y la transitoria.
Ambas toman parte en la transmisión de las IAAS
mediante el con- tacto entre las manos del personal
sanitario y los pacientes, así como los objetos de su
entorno.
 Flora o microbiota residente. La piel de las manos
se encuentra normalmente colonizada con microor-
ganismos, principalmente bacterias de géneros,
tales como Propionibacterium, Corynebacterium,
Staphylo- coccus coagulasa negativa y Acinetobacter
spp. Bajo las uñas también pueden encontrarse
levaduras, como Candida parapsilosis (1). La flora
residente está con- formada por microorganismos
que viven regularmen- te en los niveles superficiales
del estrato córneo de la piel y no puede ser
totalmente eliminada. Pueden ocasionar IAAS al
entrar en contacto con cavidades normalmente
estériles, mucosas y conjuntiva o solu- ciones de
continuidad de la piel/discontinuidad de la piel del
huésped susceptible (2).

RECOMENDACIONES BÁSICAS29
 Flora o microbiota transitoria. Son microorganis-
mos que no suelen residir sobre la piel. Se
adquieren mediante contacto con superficies
animadas o ina- nimadas contaminadas con
microorganismos, no se mantienen
permanentemente y son susceptibles de remoción
mediante la higiene de manos. Pueden ser de
distinto tipo, como bacterias de la especie Staphylo-
coccus aureus, bacilos Gram negativos, hongos, virus y
otros. Muchos de estos agentes son patógenos y
pue- den subsistir en la superficie de la piel de las
manos y son las que se asocian a las IASS con mayor
frecuencia (2).

¿Qué hay que saber sobre la transmisión de agentes pató-


genos por medio de las manos?
1. Los microorganismos deben estar presentes en la
piel de las manos de los trabajadores de la salud en
el mo- mento de la atención para causar infección o
coloni- zación.
2. La principal fuente de contaminación de las manos
del personal de salud son los pacientes infectados
y, en ocasiones, también los pacientes colonizados
con microorganismos patógenos (como es el caso
de los recién nacidos en las unidades de cuidados
intensivos neonatales) (3, 4, 5, 6).
3. Estos microorganismos pueden encontrarse en los
objetos, equipos, instrumentos o superficies
ambien- tales, principalmente en el entorno del
paciente o en artículos utilizados en su atención,
que al ser tocados por el personal de salud pasan a
formar parte de su flora transitoria.
4. Los microorganismos presentes en las manos deben

30 PREVENCION Y CONTROL DE
poder sobrevivir en ellas durante el tiempo que dure la
atención.
5. Los microorganismos pueden quitarse o eliminarse de
las manos mediante la higiene de manos.

La higiene de las manos,¿es suficiente para prevenir


IAAS?
 Al reducir el número de microorganismos
presentes en las manos (principalmente flora
transitoria), la hi- giene de ellas es una de las
estrategias más eficaces para prevenir la transmisión
cruzada de microorganismos que causan IAAS. No
obstante, la práctica no siem- pre es suficiente por
sí misma para prevenir las IAAS, aunque sí es el
componente más importante de las precauciones
estándares.
 La higiene de las manos es un componente
necesario, entre muchos otros, de la prevención de
IAAS, tales como el acceso a cavidades o tejidos
normalmente es- tériles durante procedimientos
invasivos o la mani- pulación de circuitos urinarios
o vasculares.
 La estrategia de prevención de IAAS requiere un
abor- daje multifactorial, en el que la higiene de las
manos es fundamental.

¿Cómo se logra la higiene de las manos?

Para las precauciones estándares se han descrito dos tipos de


métodos de higiene de las manos: 1) lavado con agua y
detergente o jabón, con o sin antiséptico y 2) frotación
de las manos con soluciones de alcohol. Cualquiera de los
dos tiene por objeto eliminar la suciedad, la materia
orgánica y la flora o microbiota transitoria (Cuadro 2).

RECOMENDACIONES BÁSICAS31
Cuadro 2. Características de los dos métodos principales
de higiene de manos como parte de las precauciones
estándares
Lavado de manos Aplicación de soluciones alco-
hólicas
Frotado de las manos Frotado o fricción de las
con agua y jabón y manos con una solución
enjuague, gene- alcohólica con el fin de
ralmente bajo un chorro eliminar los microrga-
de agua, con el fin de nismos por el efecto
eliminar los microbicida del alcohol.
microorganismos por
arrastre y retirar el
producto químico.
En 15 segundos se En 10 segundos se
elimina entre 0,6 y 1,1 eliminan entre 3,2 y 5,8
log10 de unidades log10 UFC.
formadoras de colonias
(UFC) y en 30 segundos,
entre 1,8 y 2,8 log10
UFC.
Adaptado de: Widmer AF. Replace hand washing with use
of a waterless alcohol hand rub? Clinical infectious diseases:
an
official publication of the Infectious Diseases Society of America,
200031(1), pp.136–143.

Lavado de las manos

¿Qué propiedades deben tener los elementos necesarios


para el lavado de las manos?

Para lavarse las manos se requieren elementos específi-


cos: agua, jabón, instalaciones para el lavado y método
de secado.
1. Agua. Si bien es esencial para el lavado de las
manos, por sí sola no puede eliminar grasas y
suciedad, por lo que se requiere agregar un jabón.
• Carga de microorganismos. El agua debe ser potable
de acuerdo a los estándares nacionales o
internacio-
32 PREVENCION Y CONTROL DE
nales (7). Por lo tanto, no debe reutilizarse para otros
fines, si no puede asegurarse que se mantenga dentro
de esos estándares.
• Temperatura. Debe ser posible regular para la como-
didad del usuario. Si el agua está muy fría o muy
caliente disminuirá su uso.
• Flujo. La presión de salida del agua desde la tube-
ría debe ser tal que no salpique al personal. Por
otra parte, si el flujo es muy débil o se utiliza agua
limpia contenida en recipientes, el tiempo
requerido para eliminar el jabón de las manos
será mayor, lo que puede obstaculizarla práctica y
disminuir la adhe- rencia a ella. Por lo mismo,
cuando no haya agua corriente, se sugiere usar
dispensadores de agua que eviten su
estancamiento y permitan su flujo unidi-
reccional (tipo Victoria Bucket) (Figura 3).

Figura 3. Ejemplo de dispensador de agua


de flujo unidireccional

2. Jabón. Las dos presentaciones principales son sólido


y líquido. Los atributos del jabón, tales como colo-
rantes, emolientes y perfumes, pueden generar
acep- tación o rechazo del personal y afectar la
adherencia al lavado de las manos. Habrá que
considerar las pre-

RECOMENDACIONES BÁSICAS33
ferencias del personal al momento de elegirlos. Para la
higiene de las manos existen formulaciones de
jabones con y sin contenido antiséptico.
• Jabón en barra o líquido: no hay diferencia en la
efi- cacia de jabones líquidos y sólidos para
eliminar su- ciedad. Aunque hay estudios que
indican que el re- cuento bacteriano es más alto en
los jabones sólidos que en los líquidos, lo cual
plantea que los primeros podrían, potencialmente,
contribuir a la generación de brotes de infecciones
(8, 9), los brotes epidémicos descritos se han
asociados al uso de jabones líquidos y a sus
dispensadores y no al uso de barras sólidas (10,
11).
En el caso de los jabones sólidos, se recomienda
mantenerlos secos, por ejemplo, en una jabonera
de rejilla que permanezca limpia y seca. En el
caso de jabones líquidos, distintos autores sugieren
evitar los envases recargables. Si eso no fuera
posible, habría que contar con un protocolo de
limpieza y desinfec- ción del envase antes de
recargarlos (12, 13, 14, 15,
16).
• Jabón con o sin material antiséptico: desde el
punto de vista microbiológico, los jabones sin
contenido antiséptico no tienen efecto microbicida
y eliminan los microrganismos por arrastre. En 15
segundos de lavado eliminan entre 0,6 y 1,1 log10
UFC y en 30 segundos, de 1,8 a 2,8 log10 UFC
(17).
Los jabones con material antiséptico
(clorhexidina, povidona yodada y otros) tienen
por objeto limpiar la materia orgánica y eliminar
microorganismos, especialmente de las floras
residente y transitoria. Tienen efecto por arrastre y
también son microbici- das, efecto que varía según
el material antiséptico, al

34 PREVENCION Y CONTROL DE
igual que la presencia de efecto residual (por
ejem- plo, de los jabones con clorhexidina). Hay
que tener en cuenta que algunos miembros del
personal pue- den tener reacciones cutáneas y
también puede que algunos trabajadores de la salud
rechacen los jabones con antisépticos que tiñen la
piel.
• El uso de jabones para el lavado de las manos de-
pende mucho de la aceptación de los usuarios,
por lo que se recomienda evaluarlos antes y
durante su incorporación al medio de atención.
• Cuando los jabones se usan en forma continua,
sus residuos contribuyen a irritar la piel, lo cual
lleva al personal de salud a disminuir el
cumplimiento de cualquier método. Por lo tanto,
siempre deben en- juagarse las manos hasta
eliminar los residuos del jabón.
3. Las instalaciones para el lavado de las manos
deben favorecer y no obstaculizar la práctica.
Cualquier de las siguientes condiciones que no se
cumpla afectará la adherencia al lavado de las
manos: a) cercanía al sitio de atención; b) fácilmente
accesible y con espacio amplio, de modo que
permita el movimiento relacio- nado con el
procedimiento que se lleva a cabo; c) po- sibilidad
de regular la temperatura y presión del agua;
d) cercanía del jabón o detergente; e) buena
ilumina- ción; f ) lugar limpio, y g) acceso cercano
de insumos para secarse las manos. Si se utilizan
toallas de papel desechables, habrá que contar con
un recipiente de tamaño adecuado para que los
desechos no lo rebasen y caigan al suelo.

RECOMENDACIONES BÁSICAS35
Secado de las manos

Hay varios métodos disponibles para el secado de las manos,


entre ellos, los más frecuentes son (18):
 Toallas de papel desechables: dispensadores con hojas
individuales o que las corta el propio usuario.
Suelen ser el método preferido por los miembros
del equipo de salud, ya que son eficientes y el
secado es rápido (10 segundos). Se requiere
abastecimiento constante, pues si no están
disponibles los trabajadores tienden a no lavarse las
manos.
 Toallas de género (tela). Se usan dos tipos de
dispo- sitivos:
• Uno es el que pone toallas de género almacenadas
en un dispositivo que, tras su uso, las almacena
au- tomáticamente en un compartimiento de
reserva del propio dispositivo para evitar que se
reutilicen. Ese compartimiento de reserva debe
retirarse periódica- mente y llevarse a la
lavandería, donde se lavan las toallas utilizadas y
se vuelve a cargar el dispositivo con toallas
limpias.
• El otro se trata de un rollo de género de varios
me- tros (sin fin). Del total del rollo, se expone al
usua- rio una sola sección seca que, tras su uso, se
enrolla y pasa automáticamente a un
compartimiento del dispensador. El rollo luego se
lava y seca a altas tem- peraturas, antes de volverse
al operador para ser reu- tilizado.
• Las toallas de género domésticas, que distintas
per- sonas usan en múltiples veces, se mojan y se
man- tienen húmedas y son rechazadas por el
personal de salud. No deben usarse.

36 PREVENCION Y CONTROL DE
 Secadores de aire. Se trata de aparatos eléctricos
fijos en un muro, que actúan mediante la
generación de corrientes de aire tibio que seca las
manos por evapo- ración o por chorros de aire de
alta presión que ge- neran efecto de arrastre de la
humedad. Ambos son lentos, se demoran hasta 45
segundos en secar, lo cual reduce su eficacia. Pueden
producir corrientes de aire que dispersa polvo u
otras partículas en suspensión hasta un radio de 1
metro, por lo que algunos auto- res no recomiendan
su uso en unidades con pacientes de alto riesgo,
aunque no se ha demostrado que ese efecto se haya
asociado a la incidencia de IAAS ni de brotes
epidémicos.

En algunos estudios se ha evaluado la capacidad de eliminar


bacterias residuales después del lavado, se encontró que
no hay diferencias significativas entre los métodos de
secado, aunque haya dispersión de partículas, como en el
caso de los sistemas de aire. Asimismo, ninguno de los
métodos se ha asociado directamente a brotes
epidémicos ni infeccio- nes cruzadas. Sí es importante
que el método de secado esté inmediatamente cercano al
sitio donde se lavan las manos. En el cuadro 3, se
describen algunos de los atributos de los métodos de
secado de uso más frecuente. De existir la posi- bilidad de
instalar más de un método aceptable, debe darse
preferencia al de mayor aceptación entre los usuarios.

Cuadro3. Métodos de secado y atributos principales


de cada uno
Método de secado Tiempo Aceptación Costo Ruido
de secado por usuarios
(segundos)
Toallas de papel 10 – 20 Alta Altoa No

RECOMENDACIONES BÁSICAS37
Secadores de aire40 – 45 Mediana Bajo Alto
caliente
Método de secado Tiempo Aceptación Costo Ruido
de secado por usuarios
(segundos)
Secadores 40 – 45 Mediana Bajob Alto
de chorro
de aire
(“jet”)
Toallas de tela 10 – 20 Baja No No
para eva-
dispensadores luad
automáticos oc
a. Las toallas de papel deben ser abastecidas frecuentemente
para mantener acceso permanente. La falta de toallas
obstaculiza el lavado delas manos y disminuye su
cumplimiento.
b. Los secadores de aire tienen un costo alto en adquisición
e instalación y bajo en mantención.
c. No hay evaluaciones que las comparen con otros métodos.
Adaptado de Huang C, Ma W, Stack S. The hygienic efficacy
of different hand-drying methods: A review of the evidence.
Mayo Clinic Proceedings. 2012; 87(8), pp. 791–798.

¿Cuál es la técnica del lavado de las manos?


1. Durante el lavado de las manos toda la superficie
de ellas (palmas, dedos, espacios interdigitales) debe
en- trar en contacto con el agua y el detergente; se
frotarán para eliminar la materia orgánica y
suciedad; luego se enjuagan para eliminar todos los
residuos (Figura 4).
2. Uso de joyas (argollas, anillos, reloj). Si bien no
utili- zar joyas es una buena práctica clínica, ya que
es más difícil lavarse las manos correctamente con
ellas, los estudios que han evaluado su asociación
con tasas de IAAS más altas y brotes no han
producido resultados sistemáticos. Mientras

38 PREVENCION Y CONTROL DE
algunos estudios han asocia- do el uso de joyas a
mayor colonización por agentes infecciosos como
Enterobacteriaceae y menor eficacia de la higiene de
las manos (19, 20, 21, 22), otros no
han encontrado tal asociación ni han detectado
ries- go de transmisión de microorganismos más
alto por medio de las manos. No hay estudios que
asocien el uso de joyas con mayor incidencia de
IAAS o brotes epidémicos (23, 24, 25, 26). Por lo
tanto, la decisión local sobre el uso de joyas o su
prohibición, toma- rá en cuenta la percepción de
riesgo de los usuarios, su aceptación cultural y el
riesgo potencial de que se perforen los guantes en
caso de que sí se utilicen (es- pecialmente en el
caso de anillos no planos).
3. No se ha demostrado la asociación entre el uso de
esmaltes de uñas o uñas artificiales e IAAS. Si
bien algunos estudios lo han asociado a una mayor
colo- nización por bacterias Gram negativas y
hongos y a la eficacia disminuida de la higiene de
las manos (27, 28), otros no han corroborado esos
resultados (23). Algunos estudios han analizado la
asociación entre el uso de esmalte de uñas o uñas
artificiales con brotes de IAAS en unidades de alto
riesgo (unidades de cui- dados intensivos,
neonatología y pabellón quirúrgico en cirugías de
columna y cardíaca), pero en varios no queda claro
el mecanismo de transmisión. Tampoco se
determinó si el riesgo se asocia directamente a la
práctica o a la función de ella en la trasgresión de
otras precauciones estándares (dificultad para
verificar la higiene de las manos; alteración de la
permeabilidad de los guantes, lesiones o
infecciones ocultas de las uñas) (1, 6, 29, 30, 31).
Es razonable evitar el uso de uñas artificiales, en
particular, si se trata de personas que se desempeñan
en unidades de alto riesgo (unidad de cuidados
intensivos, neonatología, pabellón qui- rúrgico) o
en el contexto de una unidad clínica que se
encuentra cursando un brote epidémico. En todo
caso, al igual que en el caso del uso de anillos,
resulta

RECOMENDACIONES BÁSICAS39
importante considerar la percepción de riesgo de los
usuarios y aceptación cultural de la medida.

Figura 4. ¿Cómo lavarse las manos con agua y jabón?

Fuente: Organización Mundial de la Salud. Disponible en:


[Link]
manos_poster_es.pdf?ua=1.

Aplicación de soluciones en base de alcohol

La higiene de manos por aplicación de soluciones con base de


alcohol requiere algunas condiciones especiales relacio-

40 PREVENCION Y CONTROL DE
nadas con el producto, su disponibilidad y acceso cuando
se necesitan. No hay necesidad de otras instalaciones.

¿Qué propiedades deben tener las


soluciones con base de alcohol?

Amplio espectro; acción rápida; no tóxicas; inalteradas


por factores medioambientales; inodoras; económicas;
fáciles de usar; secado rápido; viscosidad.

¿Qué características tienen las soluciones


de base de alcohol?
 Las soluciones de base de alcohol de uso tópico
para higienizar las manos, cuya concentración de
alcohol es de 60 a 95%, tienen efecto
antimicrobiano de acción inmediata cuando entran
en contacto con la bacteria. Esto se debe a la
desnaturalización de las proteínas de las bacterias y
la capacidad bactericida es de 3,2 a 5,8 log10 UFC
en 10 segundos (Cuadro 4).

Cuadro 4. Características de los principales productos


para higiene de las manos

Característica Jabón sin Jabón Soluciones de


antiséptico antiséptico alcohol

Elimina Sí Sí No
mate- ria
orgánica
Elimina Buena Buena Muy buena
bacte- rias
(in vivo)

RECOMENDACIONES BÁSICAS41
Característica Jabón sin Jabón Soluciones de
antiséptico antiséptico alcohol

Tiempo 1 a 2 min 1 a 2 min 30 segundos


estimado
del
procedimien
to
Costo Muy bajo Bajo Muy bajo

Sitio de Lavamanos Lavamanos Cualquiera


reali-
zación
Requiere Sí Sí No
toalla para
secar
Requiere Sí Sí No
insta-
laciones
Efectos Muy rara Rara Muy rara
sobre la
piel
Inflamable No No Sí

Cumplimient Rara vez Rara vez Posibleme


o sobre 40% n- te si
de higiene
de
manos
Adaptada de: Widmer AF. Replace hand washing with use
of a waterless alcohol hand rub? Clinical infectious diseases:
an
official publication of the Infectious Diseases Society of America,
2000;31(1):136–143.

 Las soluciones de base de alcohol no limpian, por


lo tanto, las manos deberán estar libres de suciedad

42 PREVENCION Y CONTROL DE
visible. Cuando estén visiblemente sucias, deberán
lavarse y secarse antes de aplicar la solución de
alco- hol. Por este motivo ambos procedimientos,
lavado de manos y aplicación de soluciones de
alcohol, son complementarios y no se sustituyen
uno al otro.
 Existen múltiples productos disponibles,
generalmen- te en forma de gel o soluciones de
espuma hidroalco- hólicas, con concentración de
alcohol entre 60 y 95%. Las soluciones en forma de
gel o espuma pueden ser inflamables, por lo que es
importante no exponerlas al fuego o a chispas
mientras no estén secas. En cuanto a la aceptación
por los usuarios, las características que la afectan son
el olor, tiempo de secado, viscosidad resi- dual y
sequedad de la piel. Este último es infrecuente, dado
el contenido de emolientes en las soluciones co-
merciales disponibles.

¿Qué aspectos habrá que considerar en


cuanto a la disponibilidad y acceso de
estas soluciones?
 Las soluciones de base de alcohol deben estar
disponi- bles en sitios próximos al lugar donde se
atiende a los pacientes, por ejemplo, al lado de la
cama del enfermo o donde se prepara la
medicación. La instalación de dispensadores fijos
en el muro en sitos distantes al lu- gar de la
atención, por ejemplo, cerca del lavamanos, en los
pasillos o en la entrada de la habitación, difi- culta
su uso, pues obliga al personal a trasladarse de
lugar. Así se pierde una de las principales ventajas
del método, que es acortar el tiempo del
procedimiento. Además, podrían generarse
mensajes poco claros que induzcan procedimientos
incorrectos, por ejemplo, colocar la solución de
alcohol cerca de los lavabos po-

RECOMENDACIONES BÁSICAS43
dría sugerir la necesidad de higienizarse las manos con la
solución inmediatamente después del lavado con
agua y jabón.
 Las soluciones de alcohol vienen en envases
pequeños de uso individual y otros más grandes con
dosificador. De preferencia no se deberán rellenar;
de rellenarlos, habrán de estar limpios, sin residuos
y secos. Nunca deberá rellenarse un envase que
contenga restos de so- lución alcohólica anterior.
 Las soluciones tienen distintos períodos de
vigencia, que varían conforme con el fabricante y
el produc- to, por tanto, la caducidad deberá
verificarse en cada caso.

¿Cuál es la técnica de frotación/fricción con


solucio- nes de base alcohólica?
 Si las manos tienen suciedad visible o han estado
en contacto directo con fluidos corporales,
previamente habrá que lavárselas con agua y jabón
y secárselas.
 Con las manos secas y sin suciedad visible, se
deposita una cantidad de solución en la palma de la
mano, de aproximadamente un mililitro de espesor o
suficiente para que, al esparcirlo, cubra toda la
mano; luego se frota hasta que todas las superficies
de las manos (pal- mas, dedos, dorso) estén en
contacto con la solución. Continuar frotando hasta
que se seque (Figura 5).

44 PREVENCION Y CONTROL DE
Figura 5. Higiene de las manos con soluciones
en base de alcohol

Fuente: Organización Mundial de la Salud. Disponible


en:http://
[Link]/gpsc/information_centre/gpsc_desinfectmanos_
poster_es.pdf.

RECOMENDACIONES BÁSICAS45
El lavado de las manos y la aplicación de soluciones de
base de alcohol son formas independientes de higiene de
las ma- nos, cada una con ventajas y desventajas, y no
siempre sus- tituibles entre sí (Cuadro 5). Por lo mismo,
ambas opciones son ineludibles y deben estar siempre
disponibles para mejo- rar la adherencia a la práctica en
una institución.

Cuadro 5. Ventajas y desventajas de las soluciones en base


de alcohol frente al lavado de las manos con agua y jabón
Ventajas Desventajas
• Es más rápido. • Eficacia discutidaa en
• No requiere presen- cia de cantidad
trasladarse a donde importante de suciedad
se encuentra el lava- o materia orgánica
manos. visible.b,c
• No requiere • Puede ser menos
instalaciones eficaz frente a
especiales. microorganismos
• Tiene efecto germicida. específicos, como
esporas de Clostridium
difficile.d,e,f,g
• Potencialmente
inflamable, aunque
esto ha sido observa-
do en muy raras
ocasiones.
a. Estudios en condiciones simuladas sugieren que la
eficacia microbicida no se vería afectada por la presencia de
suciedad y materia orgánica en las manos.
b. Pickering AJ, Davis J y Boehm AB. Efficacy of alcohol-
based hand sanitizer on hands soiled with dirt and cooking oil.
Journal of water and health. 2011; 9(3), pp. 429–33.
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46 PREVENCION Y CONTROL DE
e. Jabbar U, et al. Effectiveness of alcohol-based hand rubs for
removal of Clostridium difficile spores from hands. Infection
con- trol and hospital epidemiology. 2010; 31(6), pp.565–70.
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increasing use of alcohol-based hand rubs. Infection control
and hospital epidemiology.2006;27(5), pp. 479–83. Disponible
en: http:// [Link]/pubmed/16671029.
g. No se ha identificado asociación entre mayor uso de
solucio- nes de alcohol para higiene de manos y aumento en
incidencia de diarreas por Clostridium difficile. Si evitar el uso
de soluciones de alcohol reduce la adherencia global de higiene
de manos, debe analizarse este impacto negativo en la decisión
final.

¿Cuándo se deben higienizar las manos?

Tan importante como la buena técnica es llevar a cabo la


higiene de las manos cuando corresponde, es
decir,cuando las probabilidades de estar contaminadas y
de llevar agentes infecciosos a la puerta de entrada de un
hospedero suscepti- ble son más altas. Se han descrito
distintos “momentos” para higienizar las manos, de los
cuales los más conocidos son los cinco difundidos por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) resumidos en
la figura 6.

Figura 6. Los cinco momentos de la higiene de las manos


recomendados por la Organización Mundial de la Salud

RECOMENDACIONES BÁSICAS47
¿Qué se sabe acerca de las condiciones
que afectan la adherencia a la higiene de
las manos?
 Estudios realizados en unidades de cuidados inten-
sivos han mostrado que, en general, la adherencia
al lavado de las manos es de alrededor de 40%; sin
embargo, su cumplimiento varía según el personal
de salud de que se trate y la carga laboral. Así, el
perso- nal de enfermería muestra mayor
cumplimiento que otros miembros del equipo de
salud y la mayor carga de trabajo lo disminuye (2).
 La incorporación de la higiene de las manos
median- te la aplicación de soluciones de alcohol
aumentó el cumplimiento de esa práctica a cerca de
55%; es más, se observó que el uso de soluciones de
alcohol aumen- tó de 5% a 22%, sin disminuir el
lavado de las manos (32).
 Hugonnet et al. (32) observaron que la preferencia
de soluciones de alcohol por sobre el lavado de
manos con agua y jabón tenían los siguientes factores
asocia- dos: ser médico, realizar procedimientos de
alto riesgo (tocar vías vasculares, cambiar el sitio de
actividad en el mismo paciente) y la necesidad de
realizar muchos procedimientos por hora.

¿Qué estrategias pueden facilitar la


higiene de las manos?

A fin de mejorar el cumplimiento y la adherencia a la


prác- tica, así como su sustentabilidaden el tiempo, se han
inves- tigado distintas estrategias, de las que se destacan:
1) la edu- cación del personal y 2) la educación de los
pacientes, visitas y familiares.

48 PREVENCION Y CONTROL DE
1. EDUCACIÓN DEL pERsoNAL. La experiencia (33) mos-
tró el éxito de una capacitación breve que incluía
la entrega de soluciones de alcohol de uso
individual a las personas. A la capacitación se
agregó una de dos intervenciones que habían
tenido buenos resultados anteriormente, que se
denominarán aquí “interven- ción Ginebra” e
“intervención Washington” por los sitios donde se
llevaron a cabo por primera vez. Am- bas
intervenciones se describen en el cuadro 6.

Cuadro 6. Estrategias de capacitación para mejorar


la adherencia a la higiene de las manos
Intervención Ginebraa Intervención Washingtonb
Comprende cuatro [Link] interviene con la
componen- tes: participa- ción del
[Link] de afiches en personal del servicio
colores donde se quiere
(30 x 42 cm) sobre la mejorar el
higiene de las manos cumplimiento.
en las salas de [Link] el mismo sitio de
atención y de tránsito trabajo se hace
del per- sonal, con participar al equipo
información que clínico en la búsqueda
combinaba 1) el y propuesta de formas
objetivo de la higiene; para mejorar y
2) su oportunidad y 3) organizar la higiene de
la técnica las manos, de acuerdo
recomendada. a las funciones del
[Link]ón breve del perso- nal y las
perso- nal en el uso de condiciones de las
soluciones de alcohol. instalaciones. Se
[Link]ón de frascos basa en la
indivi- duales de experiencia local.
solución de alcohol.
[Link]ón del
cumplimiento por
observación externa,
con retroalimentación
individual e inmediata
de los resultados y sin
consecuencias
punitivas.

RECOMENDACIONES BÁSICAS49
Intervención Ginebraa Intervención Washingtonb
Esta intervención se Esta intervención se
asoció a un aumento de asoció a un aumento de
56% del uso de solución 48% del uso de so-
de alcohol, particular- lución de alcohol,
mente en las salas de aumento que se
pacientes infecciosos. mantuvo hasta el
período de evaluación
No fue así en otras salas
posterior (dos años).
de medicina interna.
a. Pittet, D. et al., 2000. Effectiveness of a hospital-wide
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Una revisión sistemática de la bibliografía (34) detectó


ma- yor adherencia a los programas de higiene de las
manos que incluían intervenciones multimodales, que
contemplan al menos cinco ejes de intervención
simultáneos (Cuadro 7).

Cuadro 7. Componentes de intervenciones


multimodales y descripción
Componente de Descripción
intervención
Estructural Consiste en asegurar y supervisar el
acceso adecuado a agua con
temperatura regulable, jabón (con o
sin antiséptico) y soluciones de
alcohol para la higiene de las manos.
El acceso adecuado se refiere a la
disponibi- lidad de los requisitos
descritos en párrafos anteriores;
proximidad al lugar donde se atiende
a los pacientes y cantidad de

50 PREVENCION Y CONTROL DE
recursos suficientes para permitir la
continuidad de la atención.
Habrá que eliminar los obstáculos
físicos y de proceso que puedan
entorpecer el acceso a
las instalaciones.

Componente de Descripción
intervención
Educación y Se trata de difundir activa y
entrenamiento periódicamente la importancia de
la higiene de las manos del
personal de salud y la técnica
adecuada.
Requiere reforzar la práctica de la
higiene de las manos entre el
equipo de salud con base en la
evidencia que la avala y mediante
capa- citaciones programadas y
reiteradas, ya sean individuales o
de grupo.
La actividad puede realizarse fuera
de los lugares de trabajo (presencial
o a distancia) o en dichos lugares. Al
realizarse en el lugar de trabajo se
puede, simultáneamente, evaluar la
presencia de barreras en el terreno:
preferen- cias de ciertos jabones,
métodos de secado, soluciones de
alcohol u otros; dificultades de
acceso a los lugares para realizar
higiene de manos. Así puede
facilitarse la adaptación a la realidad
y preferencia del personal.
La capacitación presencial favorece
la adop-
ción de las destrezas necesarias.
Retroalimentaci Monitorizar el cumplimiento de la
ón práctica y dar retroalimentación
periódicamente a las personas que
integran el equipo de salud. Puede
realizarse mediante programas de
visitas y supervisión al terreno para
observar directamente el
cumplimiento de la higiene de
manos (oportunidad y técnica) de
acuerdo a un programa que
abarque todas las áreas de
atención de pacientes. Se hará
hincapié en las de mayor riesgo
(urgencias, unidad de cuidados
intensivos, neonatología); me-
diante supervisión de indicadores
directos o
indirectos del cumplimiento de la
oportunidad de la higiene de manos
(consumo de jabón o soluciones de
alcohol en las distintas salas), y
mediante la aplicación de
tecnologíasa,b. Pue- den utilizarse
desde sistemas de recuento de
oportunidades de dispensación de
alcohol o jabón, hasta los de
monitorización electrónica
con filmación y retroalimentación
inmediata.
Componente de Descripción
intervención
Recordatorio En el lugar de trabajo, difundir
s en los mensajes de refuerzo sobre la
lugares de importancia de la higiene de las
trabajo manos y su práctica correcta;
incluir
información gráfica, afiches,
material auditivo, correos
electrónicos y otros.
Se ha tratado de incorporar a los
pacientes en los métodos
mencionados, para recordar al
personal de salud las
oportunidades de hi-
giene de las manosc, aunque no hay
evidencia
del impacto de esa intervención.

RECOMENDACIONES BÁSICAS51
Clima de Involucrar a los equipos directivos
seguridad para gene- rar compromiso
institucional institucional con la prioriza- ción de
la higiene de manos como
estrategia de prevención y control
de IAAS.
Adaptado de: Luangasanatip N, et al. Comparative efficacy
of interventions to promote hand hygiene in hospital:
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Los componentes de intervención mencionados dieron me-


jores resultados cuando a los cinco ejes descritos se
agrega-

52 PREVENCION Y CONTROL DE
ba al menos uno de tres componentes complementarios,
a saber:
 Metas. Tiene el objeto de establecer objetivos
progre- sivos de adherencia a la higiene de las
manos, tanto para el equipo de salud en su
conjunto como para el individuo que lo integra.
 Rendición de cuentas. Comprende estrategias para
comunicar a los trabajadores de la salud los resultados
observados, tanto individuales como grupales, y
sus consecuencias.
 Incentivos y recompensas. Se otorgan de acuerdo
al cumplimiento observado de los resultados
esperados. Pueden ser de carácter económico u
otro.

Cuadro 8. Evaluación del resultado de las


estrategias multimodales
Estrategia Razón de probabilidades (odds
ratio) (intervalo de confianza
95%) cumplimiento de higiene
de manos
Sin estrategia o la 1,0
práctica habitual
Un componente de 4,30 (0,43 a 46,57)
intervención
Los cinco componentes de 6,51 (1,58 a 31,91)
intervención
Los 5 componentes de 11,83 (2,67 a 53,79)
interven- ción + 1
componente
complementario
Adaptado de Luangasanatip, N. et al., 2015. Comparative
efficacy of interventions to promote hand hygiene in
hospital: systematic review and network meta-analysis.
British medical journal, p.h3728. Disponible en:
[Link] doi/10.1136/bmj.h3728.

RECOMENDACIONES BÁSICAS53
2. EDUCACIÓN A pACIENTEs, vIsITAs Y FAmILIAREs. Las
estrategias de educación e integración de los
pacien- tes, visitas y familiares con respecto a la
higiene de las manos se han aplicado con tres tipos
de orientación:
 Como participantes que tienen la responsabilidad
de recordar a los miembros del equipo de salud
las oportunidades de higienizarse las manos en el
sitio de trabajo, ya sea como estrategia única o
como parte de una estrategia multimodal. Al
respecto, una revisión sistemática de la
bibliografía (35) de- tectó un efecto favorable de
esta práctica cuando se midió como resultado la
intención del paciente de recordarle al personal
de salud la oportunidad de la higiene de manos.
Esto se dio particularmente en el caso de métodos
que involucran a los pacientes en el diseño de la
estrategia, así como en aquellos en que el personal
de salud promueve esta práctica activa- mente
entre los pacientes. No obstante, el impacto de
esta intervención sobre la adherencia a la higiene
de las manos aún se desconoce.
 Como parte de las estrategias de evaluación de la
oportunidad de la higiene de manos del personal,
sin retroalimentación directa inmediata, sino
mediante formularios especiales para entregar
información al personal de control de IAAS de los
hospitales. Si bien se desconoce el impacto de esta
intervención, se ha observado que facilita la
participación de los pa- cientes y las visitas, ya que
evita el malestar y la per- cepción de inseguridad
que podrían sentir algunos pacientes al momento
de confrontar directamente al personal de salud,
especialmente a los médicos (36).
 Los pacientes y acompañantes no solo como
reservo- rios en la cadena de transmisión, sino
como vehícu-

54 PREVENCION Y CONTROL DE
los de transmisión de agentes infecciosos. Si bien la
transmisión de las IAAS por las manos de pacientes
y acompañantes suele considerarse menos
importante que la del personal de salud, algunos
estudios han mostrado baja adherencia esa
práctica, tanto de los pacientes como de sus visitas
y familiares, lo cual ge- nera riesgo potencial de
transmisión (37, 38, 39). Los estudios sobre las
estrategias para mejorar la hi- giene de las manos en
pacientes y acompañantes y el impacto de esas
prácticas en las IAAS son aún insufi- cientes, pero
coinciden en la necesidad de que tanto el personal
de salud como las instituciones faciliten los
medios necesarios para la higiene de las manos a
pacientes y acompañantes (40, 41, 42, 43).

Resumen
El cumplimiento y adherencia a las prácticas de higiene de las
manos tiene múltiples factores que habrá que considerar:
1. Mantener abastecido de insumos y funcionando las
instalaciones, con acceso expedito y cercano al sitio
de atención de pacientes.
2. Capacitación para que el personal conozca cómo
hi- gienizarse las manos, el uso de los productos e
insta- laciones y los momentos en que esa práctica
es funda- mental (por ejemplo, los cinco momentos
descritos anteriormente).
3. Evaluación periódica del cumplimiento para conocer
los factores que pueden obstaculizarlo o
favorecerlo.
4. Aplicación adaptada de experiencias exitosas y evalua-
ción de su impacto en el ámbito local.

RECOMENDACIONES BÁSICAS55
5. Estudio de las características de los insumos e
instala- ciones para mejorar la aceptación por parte
del perso- nal.
6. Inclusión de estrategias multimodales, que incluyan el
lavado de las manos y el uso de soluciones de
alcohol como medidas complementarias a las
precauciones estándares de control de infecciones
y no como una medida aislada.
7. Participación del personal en las decisiones para
mejo- rar el cumplimiento de la higiene de las
manos, en lo posible conforme consus funciones, y
adaptada a los sectores de trabajo y con los
productos e instalaciones disponibles.

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RECOMENDACIONES BÁSICAS61
B. Equipo de protección personal
(EPP)
¿Qué es el equipo de protección personal?

Es un conjunto de diversos artículos que pueden usarse so-


los o en forma combinada; tiene por objeto conformar
una barrera que impida el contacto entre un paciente,
objeto o ambiente y el personal de salud, con el fin de
evitar la trans- misión de agentes infecciosos durante la
atención. Dada su capacidad de prevenir infecciones entre
el personal de salud al evitar el contacto entre las
distintas puertas de entrada (mucosas, piel y vía aérea) de
ese personal y microorganis- mos de los pacientes, se
denominan equipos de protección personal. Sin
embargo, habrá que distinguir los diferentes criterios que
priman cuando se trata de prevenir infecciones de los
pacientes o la transmisión entre pacientes, de los que se
aplican con la intención de dar protección del personal.

El EPP debe usarse conjuntamente con otras estrategias de


control y prevención y debe ser el indicado según el
modo de transmisión de la infección (por ejemplo, si se
requie- ren precauciones estándares o aislamiento de
contacto, por gotitas o por aire). Las recomendaciones
sobre el uso de es- tos equipos se basan en opiniones de
especialistas, con base en los mecanismos de transmisión,
las puertas de entrada conocidas, la percepción de riesgo
y la gravedad de la en- fermedad, entre otras
consideraciones. No se dispone de estudios
experimentales que proporcionen mejor evidencia de su
impacto en forma individual (1, 2); por ello, evaluar su
eficacia resulta particularmente difícil, ya que la mayoría
de las intervenciones estudiadas evalúan una combinación
de distintos EPP, así como de distintos EPP con otros
com- ponentes de las precauciones estándares. Ello
convierte la interpretación del efecto individual de cada
elemento, es-

62 PREVENCION Y CONTROL DE
pecialmente del uso de mascarillas y antiparras o
escudos faciales (3, 4, 5, 6, 7, 8).

¿Qué consideraciones generales habrá


que tener al momento de seleccionar un
EPP para una institución?

Cada componente del EPP puede ser de diseño distinto y


fabricado con distintos materiales y propiedades específicas.
En la selección de determinados elementos del EPP se
con- siderarán: el conocimiento previo que tenga el
personal de él y su familiarización con su uso, y el
cumplimiento de normativas o reglamentos nacionales
que imponen exigen- cias mínimas a las especificaciones
técnicas de estos equipos, tales como certificaciones del
proceso de fabricación, imper- meabilidad e
impenetrabilidad a algunos agentes patógenos (3, 4, 5).

¿Cuáles son los elementos/componentes de EPP?

Los distintos componentes del EPP y los de uso más fre-


cuente son (Cuadro 9) guantes, bata, pechera odelantal
impermeable sin mangas, protección ocular (antiparras,
es- cudos faciales) y protección de la mucosa de la boca
(masca- rillas, escudos faciales).

Cuadro 9. Componentes del equipo de protección personal


Ítem Ítem genérico
Batas

RECOMENDACIONES BÁSICAS63
Ítem Ítem genérico
Protector de ojos,
antiparras

Protector facial, escudo


facial

Respiradores

Mascarilla

Guantes

Delantal sin mangas o


pechera

64 PREVENCION Y CONTROL DE
 GUANTEs: este es uno de los componentes
principales. Su propósito es impedir el contacto de
la piel de las manos con fuentes contaminadas,
tales como la piel de pacientes colonizados o
infectados con microorga- nismos multirresistentes,
sangre o fluidos corporales y evitar la colonización de
las manos por flora microbia- na de los pacientes (9).
Hay distintos tipos de guantes, según sean estériles
o no estériles; según el material de fabricación
(látex, nitrilo, vinilo), tamaño y largo (hasta la
muñeca o hasta el antebrazo).

¿Qué habrá que considerar para seleccionar los guantes?


 Condición de esterilidad. Requiere determinar para
qué tipo de procedimiento se utilizarán los guantes:
si se trata de técnica aséptica, siempre deben ser
estéri- les. Si se usarán para realizar procedimientos
habitua- les de atención al paciente,solo se
necesitan guantes no estériles o limpios.
 Impermeabilidad
 Tipo de material
 Flexibilidad o rigidez del material
 Riesgo de generar alergias (hipoalergénicos)
 Ajustabilidad a la altura del antebrazo o la muñeca
 Tamaño o talla

¿Cómo afecta la composición de los guantes el riesgo


de transmisión de las IAAS?

No se dispone de datos probatorios que asocien el riesgo


de IAAS a un material en particular (látex en
comparación con otros materiales). Estudios realizados en
condiciones de laboratorio han detectado un menor efecto
de barrera del vi-

RECOMENDACIONES BÁSICAS65
nilo frente al nitrilo y látex; el efecto protector de los
prime- ros es menor en caso de exposiciones percutáneas
de quien los usa (9, 10). Por otra parte, al comparar el
desempeño de distintos tipos de guantes en
pabellón/quirófano en un ensayo clínico en cirugía de
más de seis horas de duración y riesgo de exposición a
instrumentos cortopunzantes, los guantes de nitrilo y
neopreno tuvieron mayor probabilidad de presentar
defectos o soluciones de continuidad visibles que los de
látex (11). No obstante, no se encontró asocia- ción con
un menor efecto protector en relación con las ex-
posiciones percutáneas del usuario (12).

El uso de doble capa de guantes se evalúa con respecto a


la prevención de infecciones de herida operatoria y a su
uso en pabellón/quirófano, por lo que no se tratará en
este documento.

REComENDACIoNEs

 Los guantes deben ponerse sobre el puño del


delantal o bata, si es que está indicado el uso de
mangas largas.
 Siempre cambiar los guantes entre pacientes.
 Usar guantes solo cuando sea necesario; su uso
excesi- vo puede producir distintos tipos de
dermatitis y au- mentar la sensibilidad al látex.
 Se debe realizar higiene de manos inmediatamente
antes y siempre después de sacarse los guantes. Su
uso bajo ninguna circunstancia reemplaza la
higiene de manos.
 Puede ser necesario cambiarse los guantes durante
la atención de un mismo paciente, cuando ella
requiere distintas actividades y los guantes se
contaminan.
 Los guantes se deben cambiar cada vez que se
rompen.

66 PREVENCION Y CONTROL DE
¿Qué precauciones se deben tener al colocar y retirar los
guantes?

En la colocación, pero en especial en el retiro de los guantes, se


requiere entrenamiento continuo y supervisión. Estudios
han identificado cómo una inadecuada técnica para
retirarse los guantes puede incidir en contaminación de las
manos y dispersión de fluidos y microorganismos a la ropa
del opera- dor, ambiente y personas cercanas,
representando un poten- cial mecanismo de transmisión de
microorganismos capaces de sobrevivir en el ambiente
(13). Las manos se contaminan al retirarlos,
independientemente de si los guantes tienen
perforaciones visibles (14). Como no es posible
garantizar que los guantes permanezcan indemnes durante
el periodo de uso, así como la alta probabilidad de que el
operador no se percate de posibles perforaciones o
soluciones de conti- nuidad en ellos, la higiene de manos
tras el retiro de los guantes debe ser realizada
siempre,incluso cuando las manos no se observen sucias y
cuando se contemple el uso de guan- tes en la siguiente
atención (9, 15).

La esterilización y reutilización de guantes es una práctica


desaconsejada, por la dificultad de asegurar la indemnidad y
su mala relación costo-beneficio.
 BATA o DELANTAL Y pECHERA: tanto la bata
como el delantal son parte de la vestimenta,
generalmen- te textiles (desechables o
reutilizables), de plástico o papel, que cubren desde
el cuello hasta las rodillas y los brazos hasta los
puños; tienen un mecanismo de apertura y cierre
ubicado, generalmente, en la espalda del operador.
Hay modelos de manga corta y otros con cierre
anterior. Su objetivo es impedir que la ropa se
contamine o ensucie durante procedimientos que
pueden generar salpicaduras de sangre, secreciones o

RECOMENDACIONES BÁSICAS67
excreciones. Su uso está indicado para procedimientos
que puedan producir salpicaduras de fluidos corpora-
les o en los cuales se prevé que, dado el
procedimiento que se realizará, gran parte de la ropa
del personal de salud podría entrar en contacto con
pacientes porta- dores de microorganismos específicos
o consuperficies cercanas al paciente.
Por otra parte, la pechera es una pieza de material
impermeable que cubre la cara anterior del cuerpo,
desde el cuello a las rodillas, sin cubrir los brazos.
Por lo mismo, solo se debe utilizar como segunda
barrera impermeable sobre la bata o delantal,
durante proce- dimientos de atención que generan
gran volumen de sangre o fluidos corporales.

Tipo de delantales o batas


 Delantal o bata de fibra de algodón o lino: son per-
meables, por lo que se recomienda usarlas solo
cuando se prevé un volumen reducido de secreciones,
sangre o fluidos corporales del paciente que será
atendido.
 Delantales o batas de plástico: en general, son
imper- meables, aunque algunos no cumplen este
requisito. Si el volumen de fluidos a los que se
expondrá el per- sonal es alto, se usarán delantales
de material imper- meable.
 Delantales o batas estériles (para realizar técnica asép-
tica durante procedimientos invasivos) y no
estériles para otros procedimientos.

¿Cómo afecta la composición de las batas/delantales el


riesgo de transmisión de las IAAS?

En estudios en que se ha evaluado el riesgo de infección de


herida operatoria, según si se usan batas o delantales
estéri-

68 PREVENCION Y CONTROL DE
les de algodón o lino lavables (reutilizables)o batas o
delan- tales estériles de plástico, no se detectaron
diferencias (16, 17). Con respecto al uso de
batas/delantales como medio para prevenir la exposición
del personal a agentes patógenos presentes en la sangre y
fluidos corporales, así como la tras- misión cruzada entre
pacientes por medio del personal de salud, no se ha
determinado el efecto del material de fabri- cación de las
batas. Por lo general, los resultados disponibles provienen
de estudios de laboratorio y varían de acuerdo al material
de la bata o el delantal en estudio, el período de uti-
lización y la presión a la cual se somete para comprobar
su impermeabilidad. Paralelamente, varios autores
consideran que las revisiones de estudios realizados antes
de 2000 (18) ya no tienen validez, dadas las diferencias
tecnológicas, de estándares y regulaciones de la
fabricación entre ese perio- do y el presente. Por lo
mismo, al momento de seleccionar componentes
desechables o impermeables deben tomarse en cuenta
factores de: a) costo (delantales y batas reutilizables de
uso exclusivo para cada paciente y costos de lavandería);
b) impermeabilidad demostrada del material específico uti-
lizado; c) comodidad del operador (los materiales
desecha- bles, por lo general, se asocian a menor confort
del operador debido a la temperatura corporal); d) diseño,
y e) riesgo e impacto de la exposición al microorganismo
(19, 20).

En cuanto al diseño, habrá que considerar si se necesita


manga larga con puños elásticos o manga corta, según el
riesgo de exposición. En general, si la posibilidad de
salpi- caduras o derrames de fluidos corporales es alta,
habrá que utilizar manga larga para evitar que las
salpicaduras caigan sobre la piel desnuda.

RECOMENDACIONES BÁSICAS69
Tipo de pecheras impermeables
 desechables y reutilizables
 de material rígido o flexible

Debe darse consideración especial a los sistemas de


ama- rre,que deben ser fáciles de poner y, en especial, de
sacar, de forma que el operador no entre en contacto con
fluidos al momento de quitársela. En el caso de las
pecheras reutiliza- bles, habrá que tener en cuenta cómo se
limpian y desinfec- tan esos artículos.
 pRoTECCIÓN DE LAs mUCosAs FACIALEs (BoCA,
NARIz Y CoNjUNTIvA). La conjuntiva y la mucosa
de la nariz y boca son puertas de entrada de
agentes in- fecciosos y su protección es
fundamental en algunas circunstancias. Las barreras
en estos casos se utilizan principalmente para
proteger al personal de salud du- rante la atención
dental, aislamiento del contagio por aire o gotitas y
otro riesgo de contacto con fluidos corporales
provenientes directa o indirectamente de un
paciente. La protección eficaz de la mucosa de la
nariz y la boca del contacto con fluidos corporales,
gotitas y aerosoles puede lograrse con el uso
exclusivo o en combinación de distintos elementos
protectores. Las indicaciones específicas se describen
en el capítulo sobre precauciones basadas en vías de
transmisión.

Tipo de protectores de boca y nariz


 Mascarillas. Estos son dispositivos que cubren de ma-
nera no oclusiva la nariz y boca del personal de
salud, a fin de reducir la probabilidad de que se
genere con- tacto entre la mucosa de esos territorios
y los fluidos corporales potencialmente infecciosos
de otro indi- viduo. Las mascarillas tienen distintos
diseños, entre

70 PREVENCION Y CONTROL DE
ellos, los que se pliegan sobre la boca o nariz y los
preformados, que no lo hacen. Habrá que
seleccionar el tipo más indicado según el propósito
y comodidad del operador. Las mascarillas que no
vienen prefor- madas se humedecen con más
fácilmente y entran en contacto con mayor facilidad
con la mucosa del ope- rador. Este efecto debe
considerarse,si bien su impac- to no se ha evaluado.
 Respirador con filtro de partículas. Estos
dispositivos también cubren la boca y la nariz,
pero, a diferencia de la mascarilla, filtran el aire
disminuyendo la inha- lación de partículas y
protegen al personal de agentes patógenos que se
transmiten por el aire. Para lograrlo, requieren
generar un cierre oclusivo alrededor de la nariz y la
boca. Pueden actuar como filtros de aire ins- pirado
(con o sin válvulas que facilitan la inspiración y
espiración del aire por el operador) o como provee-
dores artificiales de aire limpio a un individuo que
se encuentra aislado del exterior, como son los
sistemas autónomos (21).

¿Qué significa que el respirador sea tipo N95 o FFP2?

Los respiradores con filtro vienen de distintos tipos (R95,


N99, N95), de acuerdo a la combinación de dos
caracterís- ticas (21, 22):
 Eficiencia para filtrar partículas de entre 0,1 y 0,3
µm (95 si eliminan 95% de tales partículas, 99 si
eliminan 99% y 100 si eliminan 100%).
 Nivel de resistencia al aceite (serie N si no es resisten-
te, serie R si es resistente y serie P si es a prueba
de aceite).

RECOMENDACIONES BÁSICAS71
Las iniciales FFP de algunos respiradores surgen de su de-
nominación en inglés filtering facepiece, y se refiere a su pro-
piedad de actuar como filtro de partículas. En salud, el
filtro más utilizado es el FFP2, caracterizado por la
capacidad de filtrar sobre 94% de las partículas desde 0,4
µm de diámetro y la resistencia a aerosoles oleosos y no
oleosos.

Los respiradores, ¿son tan fáciles de utilizar como las


mascarillas?

Todo el personal debe conocer y estar entrenado en la pos-


tura y retiro correctos, tanto de las mascarillas como de
los respiradores, así como en distinguir la diferencia entre
estos dos tipos de artículos. Para que el filtro de los
respiradores funcione, el aire debe pasar por él; esto es
importante, por- que si la oclusión alrededor de la cara
no es completa, la función de filtro no será eficaz.

La capacitación sobre el uso de respiradores deberá abarcar:


 Prueba de ajuste: tiene el fin de determinar si
existe fuga y el respirador no está filtrando
adecuadamente. Es necesario realizar esta prueba
para elegir el tipo y tamaño de respirador más
apropiado para la persona. Cada persona debe
utilizar solo el respirador especí- fico que pasó por
la prueba de ajuste con resultado satisfactorio. Los
organismos internacionales sugie- ren que se realice
la prueba al menos anualmente, así como en cada
oportunidad que se ponga en uso en la institución
un nuevo respirador o que se detecte algún cambio
físico del usuario que pudiera alterar el equi- librio
entre el tipo y tamaño del respirador y la cara del
usuario. Si bien existen varios tipos de pruebas de
ajuste, por lo general se clasifican en dos grandes
cate- gorías (23):

72 PREVENCION Y CONTROL DE
• Pruebas cualitativas (Figura 7). En estas,
mediante distintos protocolos estandarizados, se
expone al operador con el respirador a aerosoles
con sabores característicos para detectar si él es
capaz de percibir- los o no. De percibirlos, el ajuste
del respirador en la cara del operador es
inadecuado y debe cambiarse el respirador por otro
tamaño o modelo más apropia- do.
• Pruebas cuantitativas. En estas, mediante
equipos especiales, se toma una medición
cuantitativa del número de partículas dentro y
fuera del respirador al momento de ser utilizado
por un operador; así se evalúa su eficacia.

Figura 7. Prueba de ajuste cualitativa

Fuente: OSHA - Hospital Respiratory Protection Program


Toolkit. Resources for Respirator Program Administrators. Mayo
2015.

• Control de sellado. Es el control que se debe rea-


lizar antes de cada uso del respirador,con el fin de
probar su funcionamiento correcto antes de entrar
en contacto con el paciente. De no realizarse, no
se puede garantizar que el respirador esté
cumpliendo la función de filtrar el aire inspirado,
con lo cual

RECOMENDACIONES BÁSICAS73
pasaría a tener el efecto protector equivalente al de una
mascarilla (Figura 8).

Figura 8. Secuencia de control de sellado antes de cada uso

[Link] el respirador en la mano con la pieza


nasal situada en la zona de las yemas de los
dedos; las cintas ajustables deberán colgar a
ambos lados de la mano.
[Link] el respirador bajo el mentón, con la
pieza nasal en la parte superior.
[Link] de la cinta superior, pasándola sobre la
cabeza, y coló- quela en la zona alta de la parte
posterior de la cabeza. Tire de la cinta inferior,
pasándola sobre la cabeza, y colóquela debajo
de la anterior, situándola a ambos lados del
cuello, por debajo de las orejas.
[Link] las yemas de los dedos de ambas manos
en la parte superior de la pieza nasal,
moldeándola al contorno de la nariz utilizando
dos dedos de cada mano por cada costado. El
objetivo es adaptar la pieza nasal del respirador
al contorno de la nariz (si solo se pellizca la
pieza nasal con una mano, es posible que el
desempeño del respirador se afecte). Asegúre-
se de que no haya elementos extraños que
puedan interferir en el ajuste del respirador a la
cara (vello de la barba, por ejemplo).
[Link] la parte frontal del respirador con
ambas manos sin modificar su posición en la
cara.
a) Control de sellado positivo: espire con
fuerza. Si el res- pirador está sellado
correctamente sobre la cara, no se percibirá
fuga de aire. De lo contrario, ajuste la posición
del respirador y la tensión de los tirantes
nuevamente.
b) Control de sellado negativo: inhale con
fuerza. Si el sellado es adecuado, la presión
negativa generada debe provocar que el
respirador colapse sobre la cara. En caso
contrario, ajuste la posición del respirador y la
tensión de los tirantes nuevamente.

74 PREVENCION Y CONTROL DE
Fuente: OMS. Disponible en:
[Link] publications/[Link].
Las mascarillas y los respiradores se usan con frecuencia para
prevenir y controlar las infecciones por virus respiratorios
y otros agentes transmitidos por gotas, cuya puerta de
entrada es la nariz o la boca. No hay diferencias en el
grado de pro- tección contra esos agentes; además, el uso
de respiradores se asocia a mayores costos e
incomodidad del operador e irritación de la piel de la
cara y el cuello (3,4). El uso de respiradores está
indicado para prevenir la transmisión de infecciones
causadas por microorganismos que se transmi- ten por vía
aérea, por ejemplo, Mycobacterium tuberculosis.

¿CUÁNTo TIEmpo sE pUEDE UTILIzAR EN FoRmA CoNTINUA


UN REspIRADoR? ¿Los pUEDo REUTILIzAR?

 Uso extendido de respiradores. Se puede usar un


res- pirador por un período de aproximadamente
ocho horas (puede variar según las
especificaciones del fabricante), siempre y cuando
el operador no toque su superficie con la mano y se
realicen controles de sellado en forma reiterada,
para verificar que funcio- na adecuadamente.
También se utilizarán medidas de protección
adicionales (escudo facial) si se prevé que la
posibilidad de exposición a gotitas es alta. Los respi-
radores se eliminarán cuando se hayan utilizado
para un procedimiento con alta probabilidad de
generar aerosoles; se encuentran visiblemente
contaminados con cualquier fluido corporal; el
control del sellado resulta insatisfactorio, o se
presenta un incremento significativo en la
resistencia al esfuerzo respiratorio.
 Reutilización de respiradores. No hay consenso ni
estudios que evalúen la eficacia de esta práctica en
condiciones reales. Algunos autores, a partir de los re-
sultados de un estudio en condiciones controladas
de

RECOMENDACIONES BÁSICAS75
laboratorio1 (24), sugieren que si un mismo operador
reutiliza el respirador, este no deberá ser usado en más
de cinco oportunidades. Posteriormente su capacidad
de filtración disminuirá significativamente (25).

TIpo DE pRoTECToREs oCULAREs


 Gafas de seguridad o antiparras.A diferencia de las
gafas ópticas (anteojos comunes), las de seguridad
im- piden el contacto de aerosoles, salpicaduras y
gotitas con la mucosa conjuntival, por lo que no
pueden sus- tituirse con anteojos comunes, ya que
ellos no tienen efecto de barrera en su contorno
alrededor de la mu- cosa conjuntival. En el caso
que el personal de salud utilice anteojos por
prescripción médica, hay antipa- rras adaptables
para usar sobre ellos. Es importante su ajuste
lateral, debajo de los ojos y en la frente, así como
su sistema de ventilación indirecta para impedir que
se empañen y entorpezcan la visión del usuario.
 Pantalla o escudo facial. A diferencia de las antipa-
rras, estos cubren toda la cara, desde la región
fron- tal hasta el mentón y la zona frontoparietal.
Por lo mismo, no requieren protección ocular
adicional ni mascarilla (en caso de agentes que se
transmiten por gotitas). Cuentan con un sistema de
ajuste en la frente que impide las salpicaduras por la
parte de arriba del sistema de fijación.
Paralelamente, si se utilizan para prevenir la
transmisión de agentes infecciosos que se
transmiten por gotitas, entorpecen en menor
medida que la mascarilla habitual la posibilidad de
hablar del personal de salud.

1. Participaron 17 operadores, con 20 secuencias de colocación y


retiro del respirador y controles de sellado antes de cada colocación;
se trató de simular un turno de 10 horas de trabajo con uso
intermitente del respirador por periodos de una hora y pausas sin
respirador entre cada período.

76 PREVENCION Y CONTROL DE
¿qUÉ CARACTERísTICAs DEBE TENER UN pRoTECToR oCU- LAR
(GAFAs o ANTIpARRAs Y UN EsCUDo FACIAL), mÁs ALLÁ DE
sU pRopIEDAD DE BARRERA?
 No deben empañarse.
 Serán fáciles de ajustar a la zona de la nariz y la
región frontoparietal.
 Serán elaborados con material hipoalergénico.
 Tendrán sistema de amarre o fijación ajustable.
 Serán lavables.
 Permitirán el uso sobre los anteojos ópticos.

Otros EPP: botas, mamelucos, capuchas

Otros elementos que se pueden considerar en forma excep-


cional como componentes del EPP son los gorros, buzo
(ma- meluco, mono); sistemas de cobertura del cuello;
capuchas, y cubre calzado. No hay pruebas que indiquen
que estos productos den protección eficaz contra agentes
infecciosos durante la atención. Sirven más bien para
evitar ensuciar la ropa y calzado de uso habitual.

¿qUÉ TIpo DE pIEzA DEL Epp sE DEBE UTILIzAR?

El tipo de pieza que se usará y sus especificaciones depende-


rán principalmente del riesgo de exposición y la
comodidad del usuario.
1. El riesgo de exposición se estimará considerando:
• Tipo de procedimiento o atención que se
realizará. Habrá que prever el tipo de contacto
que se tendrá con el paciente, la duración del
contacto o la ex- posición a situaciones
específicas de alto riesgo de contaminación,
generación de aerosoles o contacto o
manipulación de material cortopunzante.

RECOMENDACIONES BÁSICAS77
• Sospecha de los agentes etiológicos e infecciones
que podrían estar presentes y que se quiere
prevenir. El conocimiento de la historia natural de
la enferme- dad, así como de la vía de trasmisión del
agente, per- mitirándeterminar qué combinación
de elementos del EPP se habrá de utilizar, así
como la duración del uso.
2. Comodidad del operador. Los establecimientos de
salud deberán contar con EPP de tipo y tamaño
ade- cuados para satisfacer las necesidades del
personal de salud, considerando su contextura
física y condicio- nes especiales (por ejemplo,
alergia al látex del perso- nal o del paciente, clima).
Pese a que puede dar una percepción de mayor
seguridad, el uso de más piezas de EPP que el
mínimo necesario puede dificultar el trabajo del
operador e incluso exponerlo a mayores riesgos
durante la atención del paciente, sin añadir
protección (26). Por lo mismo, debe haber
equilibrio y racionalidad entre el efecto protector
que se desea agregar y los riesgos e inconvenientes
que genere esta incorporación.

En la atención habitual de cualquier paciente, se debe con-


siderar el uso de guantes para tocar partes del cuerpo que
puedan estar sucias o confluidos. Si durante la atención
se prevé que pueden producirse salpicaduras de secreciones,
deposiciones o sangre, se agregará protección facial y uso de
bata o delantal sin mangas/pechera. Cuando el paciente
se encuentre con precauciones basadas en las vías de
transmi- sión, los equipos de protección personal se usarán
de acuer- do al tipo de aislamiento.

78 PREVENCION Y CONTROL DE
¿CÓmo poNER EN Uso Los Epp EN UNA INsTITUCIÓN?
1. Los distintos elementos de los equipos deben estar
disponibles siempre que se necesiten. Para
mantener existencias de reserva (stock), habrá que
calcular si la cantidad de insumos de los tamaños
requeridos por el equipo de salud cubre las
necesidades del personal que da la atención. Para ello
se recomienda: a) determinar qué atenciones
requiere el paciente durante un perío- do (en el caso
de EPP desechable, contabilizar un EPP por cada
atención del paciente por cada funcionario; en el
caso de batas/delantales reutilizables se puede es-
timar una bata/delantal por paciente, de uso común
al personal de salud, o, una bata/delantal por
paciente, pero también por tipo de funcionario,
sugiriéndose lavado y recambio diario); (b) estimar
cuántas de las atenciones pueden ser otorgadas por
un mismo perso- nal, en un mismo momento (por
ejemplo, control de signos vitales, cuidados de
confort al paciente) y (c) identificar las características
físicas y antecedentes mé- dicos del personal que
realizará la atención (relevante al estimar el tamaño
de los EPP a utilizar y materiales de éstos en el caso
de alérgicos, particularmente al lá- tex).
2. Capacitar al personal que usará EPP sobre:
• Qué piezas lo componen.
• Cuándo y dónde se lo deben colocar y sacar.
• Necesidad o no de ayuda y supervisión para
colocar y retirar el equipo.
• Secuencia correcta de colocación.
• Secuencia correcta de retiro.

RECOMENDACIONES BÁSICAS79
• Momentos de la higiene de las manos, en especial
durante la secuencia de retiro de EPP.
• Dónde desechar EPP.
• Qué hacer en caso que la secuencia de retiro falle
o si durante el uso se produzca exposición a los
fluidos corporales.
3. Observar si el personal usa adecuadamente el EPP.
• No deambula con el EPP fuera de la zona de aten-
ción del paciente.
• Cierres y amarras correctamente ajustados.
• Que el EPP cubra las superficies para lo que fue
di- señado por ejemplo que las mascarillas cubran
en forma permanente y simultánea la nariz y
boca.
• Usan EPP en número correcto y para el riego
exis- tente
• Si durante la atención no se tocan la cara o los
ojos con las manos enguantadas

¿qUÉ CoNDICIoNEs pUEDEN INCIDIR EN LA ADHERENCIA AL


Uso DE Epp?

No se ha identificado una estrategia única que muestre


efectividad en lograr adherencia y uso adecuado del EPP
en forma sostenida en el tiempo. Los distintos estudios
que evalúan intervenciones se fundamentan en
estrategias es- tructuradas de carácter educativo
presenciales o a distancia usando medios informáticos e
internet, solas o asociadas a simulaciones (27),
evaluación por pares entrenados, entre- namientos
prácticos de destrezas, y asistencia a distancia por video
(28). Éstos sólo han demostrado resultados con efecto a
corto plazo, existiendo posteriormente una disminución

80 PREVENCION Y CONTROL DE
de la adherencia a valores similares a los anteriores a la
inter- vención. Si bien la falta de conocimiento de las
medidas a aplicar o cómo utilizarlas suele ser un motivo
de incumpli- miento, otros motivos reducen la
adherencia en el tiempo, a saber: sobrecarga laboral, poco
tiempo, baja percepción de riesgo, acceso al EPP a más de
tres metros de distancia de la entrada de la habitación del
paciente o desconocimiento del EPP a utilizar (29, 30).
Cada uno de estos factores debe ser considerado al
momento de planificar una intervención.

El uso de respiradores debe ser evaluado con frecuencia


pues es recurrente su mal uso. Los motivos más citados
de mal uso son consecuencia de la incomodidad
generada por el uso ajustado de los tirantes, presión en la
cara, dificultad respiratoria y prurito en la zona
presionada (25).

Al evaluar percepción de riesgo, estudios han


identificado diferencias en esta percepción y la
predisposición a utilizar EPP entre los distintos
profesionales de la salud (31). Lo anterior es
particularmente notorio de acuerdo a las funcio- nes por
lo que intervenciones individualizadas de acuerdo al tipo
de profesional y sus funciones pueden ser mejores que
actividades de adiestramiento o educación masiva.
Recono- ciendo el breve efecto en el tiempo de estas
actividades sobre la adherencia y adecuado uso del EPP,
se plantea la necesi- dad de programas de capacitación
periódica y sostenida en el tiempo, especialmente si se
trata de EPP con secuencia de retiro compleja o de
riesgos de exposición a enfermeda- des particularmente
graves (32). Estas situaciones son más evidentes en casos
de precauciones basadas en las vías de transmisión, que
requieren conocer o sospechar la enferme- dad
previamente. Algunos autores han sugerido la utilidad de
contar con ayuda de memoria en los lugares en donde se
realiza el retiro del EPP y con profesionales entrenados

RECOMENDACIONES BÁSICAS81
supervisando colocación y retiro (33), mientras otros
auto- res plantean focalizar la supervisión de la
manipulación del EPP sólo en etapas específicas
catalogadas de mayor ries- go, como al momento de
retirar el delantal o bata (34). En cualquiera de estas
estrategias, el respaldo de la institución y equipo
directivo, así como jefaturas directas del personal
involucrado, son condiciones asociadas a una mayor
proba- bilidad de éxito de la estrategia (32).

¿CUÁLEs soN Los pRINCIpIos qUE RIGEN LA sECUENCIA DE


CoLoCACIÓN Y RETIRo DEL Epp?

El uso de EPP protege al equipo de salud, sin embargo,


fallas durante su uso y, en particular, durante su retiro,
pueden conducir a mayor riesgo de transmisión de
microor- ganismos.

Existen diferentes secuencias de colocación y retiro del


EPP (figuras en
[Link]
PPE_EN_A1sl.pdf?ua=1) por lo que, al seleccionar una,
siempre deben respetarse los siguientes principios
generales:
 La etapa de colocación del EPP debe seguir un
orden y secuencia tal que asegure su adecuada
utilización y permanencia durante la ejecución de
las actividades clínicas, así como facilitar su
posterior retiro en con- diciones controladas y
seguras.
 Por ser las partes del EPP las que tienen mayor
con- tacto con los pacientes, se considera que la
cara an- terior de los EPP, así como los brazos y
manos son las partes más contaminadas para efectos
de todas las maniobras de retiro.
 La cara del operador, dado el mayor número de
puer- tas de entrada (mucosa conjuntival, nasal y oral),
debe

82 PREVENCION Y CONTROL DE
considerase como la zona de mayor riesgo. Por lo mis-
mo, al sacarse el EPP, se resguardará la cara de
modo de mantenerla siempre protegida y sin
contacto con elementos contaminados; la última
fase del retiro del EPP será la de los componentes
faciales, que se quita- rán después de que se hayan
removido todas las otras partes y se hayan
higienizado las manos.
 Practicar la colocación y retiro del EPP debe ser
una actividad permanente en el personal que se
espera que lo use. El personal debe conocer la
secuencia de movimientos, los cuales deben ser
planificados y con- trolados. El entrenamiento debe
ser realizado con los modelos de equipos
disponibles localmente, a fin de adaptarse a
condiciones específicas tales como siste- mas de
fijación, ajuste, resistencia y flexibilidad del
material. Capacitar al personal de acuerdo a sus
fun- ciones, preferir grupos pequeños o
capacitación indi- vidual y la retroalimentación de
resultados de obser- vaciones durante el uso
habitual en servicio pueden ser más útiles que
actividades masivas. Si bien no exis- te un método
infalible, la práctica y ejecución de mo- vimientos
controlados y sistematizados se ha asociado en
condiciones experimentales a menor probabilidad
de contaminación propia y del entorno (35, 13).

Resumen
 Garantice el suministro adecuado de EPP.
 Involucre al personal en la selección de EPP.
 Disminuya la variabilidad en el tipo de materiales
y modelos que utilizará en la institución para
facilitar la estandarización del entrenamiento y
capacitación.

RECOMENDACIONES BÁSICAS83
 Entrene al personal en la colocación, uso y retiro
correcto del EPP con los artículos disponibles en la
institución.
 Recurra a líderes que den el ejemplo con respecto
al EPP.
 Constate el cumplimiento y uso inapropiado de EPP.
 Deseche de forma segura.
 Entrenar al personal sobre evaluación de riesgos e
in- dicaciones de uso de EPP.

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88 PREVENCION Y CONTROL DE
C. Prevención de exposiciones
por accidentes con objetos
cortopunzantes
¿Por quélaprevención de
exposicionesporaccidentes con
instrumentos cortopunzantes forma parte
de las precauciones estándares?

La práctica clínica conlleva riesgos para el personal de salud,


entre ellos, el de exponerse a sangre y otros fluidos
corpora- les de los pacientes por salpicaduras en mucosas o
soluciones de continuidad de la piel o por lesiones
percutáneas, tales como pinchazos o cortes con agujas u
otros objetos corto- punzantes. El riesgo de infección se
da porque hay una pro- porción de pacientes que son
portadores asintomáticosde agentes infecciosos que
pueden transmitirse por la sangre, como son el VIH, el
virus de la hepatitis B (VHB) y el virus de la hepatitis C
(VHC). Dado el carácter asintomático de esas
infecciones, es necesario aplicar las medidas de protec-
ción frente a todos los pacientes, independientemente de
saber si son portadores, por ello las medidas se
denominan precauciones estándares. La exposición a
salpicaduras se pre- viene mediante el uso de barreras o
equipo de protección personal; en este capítulo se tratará
ese tema con respecto a pinchazos y cortes.

¿De qué depende el riesgo del personal de


salud de infectarse por exposición a
pinchazos y cortes?

El riesgo de infección del personal de salud depende de la


prevalencia de las infecciones entre los pacientes a los
que atienden, de la naturaleza y frecuencia de la
exposición y del estado inmunitario del personal. A su
vez, tanto la natu- raleza como la frecuencia de las
exposiciones se encuentran

RECOMENDACIONES BÁSICAS89
fuertemente asociadas al tipo de atención provista
(Cuadro 10).

Cuadro 10. Frecuencia de exposición laboral a material


potencialmente infectado con VIH, virus de la hepatitis B y
virus de la hepatitis C, según procedimientos observados y
procedimientos con accidentes
Tipo de Procedimien- Procedimien- Procedimien-
atención tos tos en los que tos en los que
observados se observó hubo
(n) exposición a accidentes
fluidos (%) cortopunzan-
tes (con o sin
exposición)
(%)
Cirugía 206 – 1382 6,4%-50,4% 1,3%-15,4%
Obstetrici 230 32,2% 1,7%
a-
Ginecolo
gía
Imagenolo 501 3,0% 0,6%
gía con
proce-
dimientos
invasores
Sala de 9.763 3,9% 0,1%
urgenci
as
Odontología 16.340 No 0,1%
informado
Adaptado de: Beltrami, EM, et al. Risk and management of
blood-borne infections in health care workers. Clinical
microbiology reviews, 200013(3), pp.385–407. Disponible en:
[Link]
88939&tool=pmcentrez&rendertype=abstract.

En estudios sobre infección del personal de salud tras


expo- siciones percutáneas a distintos agentes infecciosos
se han identificado los siguientes riesgos de transmisión
(1), expre- sados en número de infecciones por cada 100
pinchazos o

90 PREVENCION Y CONTROL DE
cortes con instrumentos contaminados con sangre que
con- tiene el agente patógeno: infección por VIH, 0,3%
(IC 95% 0,2%-0,5%); infección por VHB, <6% si el
paciente fuente es negativo para el antígeno HBeAg y
≥30% si es positivo para ese último antígeno, e infección
por VHC, 1,8% (de 0% a 7%).

¿Cuáles son los objetos o materiales que


pueden crear riesgo de exposición?

Se trata de aquellos objetos de borde filoso o puntudo,


que pueden cortar o penetrar la piel o las mucosas, que
son mu- chos y variados en la atención clínica, entre ellos:
agujas sóli- das (por ejemplo, de sutura); agujas huecas (por
ejemplo, de inyecciones); cánulas intravasculares tipo “scalp
vein”; hojas de bisturí; tijeras; pinzas de biopsia; ampollas
de vidrio con material infectante (sangre, fluido que
provenga de cavidad estéril o cualquier fluido con sangre
visible) e instrumentos dentales, pieza de mano de alta
velocidad y taladros.

¿Quiénes están expuestos?

Toda persona que haya estado en contacto con objetos


cor- topunzantes contaminados con sangre u otro fluido
de ca- vidad normalmente estéril del organismo. Hay
diversos fac- tores que inciden en el riesgo de accidentes
cortopunzantes, por ejemplo, tipo de procedimiento e
instrumental utiliza- do; adherencia al uso de guantes;
destreza y entrenamiento en la práctica; conocimiento de
las medidas de control de infecciones y salud
ocupacional; manipulación inadecuada de agujas y
jeringas; cansancio del personal de salud; sobre- carga de
trabajo; mala iluminación; trabajo en condiciones de alta
presión, y alteración de percepción de riesgo.

RECOMENDACIONES BÁSICAS91
La epidemiología de las exposiciones percutáneas
depende, entre otras, del tipo de procedimiento realizado
y de los ob- jetos que se usan en el establecimiento; la
frecuencia de los procedimientos y de la aplicación de las
medidas de preven- ción instauradas. Las prácticas que
más se asocian a pincha- zos y cortes son la de volver a
encapsular agujas previamente utilizadas y la recolección y
disposición insegura de material cortopunzante. Por lo
tanto, el personal de salud que sue- le verse más expuesto
es el clínico de las áreas quirúrgicas, unidades de
urgencia, toma de muestras y laboratorio y cualquier otro
personal que durante labores no asistenciales manipule
objetos contaminados con sangre (2).

Todo el personal que trabaja en un establecimiento de


salud está expuesto a los accidentes con objetos
cortopunzantes; no obstante, hay momentos de la
atención donde el riesgo es mayor:
 Antes del procedimiento, al momento de montar la
hoja del bisturí o al cargar una jeringa, aunque esta
es una exposición sin riesgo de infección, pues el
mate- rial no está contaminado con sangre ni
fluidos.
 Durante procedimientos quirúrgicos, en el traspaso
de manos de material cortopunzante contaminado
con sangre (bisturíes, trépanos, guías, otros).
 Inmediatamente después de realizar un procedimien-
to, al volver a encapsular las agujas.
 Durante y después de desechar los objetos
cortopun- zantes, por:
• Perforación de los receptáculos de desechos para
la eliminación de objetos cortopunzantes, cuando
tales recipientes no son resistentes a la humedad o
a las punciones o perforaciones.

92 PREVENCION Y CONTROL DE
• Presencia de material cortopunzante expuesto al
ex- terior del receptáculo, al rebasar su capacidad.
• Uso de receptáculos sin cubierta protectora (tapa).

¿Cómo evitar accidentes cortopunzantes?

Muchas de las medidas de prevención de accidentes corto-


punzantes se basan en estudios antes/después, opiniones de
especialistas, modelos estadísticos y percepción de riesgo.
Los ensayos clínicos controlados con buen diseño y
tama- ño de muestra adecuado son limitados, ya que esas
medidas están reguladas por normativas nacionales en
varios países. Es difícil, por lo tanto, medir el impacto si
se obedecen las intervenciones de carácter grupal;
asimismo, hay gran va- riedad en los métodos para medir
los resultados, los que, generalmente, se basan en la
notificación de incidentes por el personal de salud
afectado.

La mejor manera de evitar los accidentes cortopunzantes


asociados a inyecciones es eliminar toda inyección
innecesa- ria. Para ello, será necesario evaluar con el
equipo clínico la disponibilidad de tratamientos eficaces
orales o de adminis- tración parenteral no inyectable y
estandarizar localmente su administración. Sin embargo,
no basta con estandarizar los criterios e
institucionalizarlos por escrito; habrá que di- fundirlos e
integrarlos a las prácticas del personal clínico res- ponsable
de su aplicación. Su cumplimiento debe ser super- visado
por personal capacitado. Finalmente, los resultados de la
evaluación del cumplimiento deben ser compartidos
periódica y sistemáticamente con las unidades y
profesiona- les clínicos pertinentes (3).

RECOMENDACIONES BÁSICAS93
Una vez evaluada y aceptada la indicación de uso de ma-
terial cortopunzante, las medidas para reducir el riesgo
de accidentes de ese tipo son:2
 uso de guantes
 manipulación segura de instrumentos
 separación y eliminación segura de los objetos corto-
punzantes utilizados
 uso de dispositivos con sistema de seguridad activo
y pasivo

Sea cual sea la medida adoptada, deberá acompañarse de


una estrategia de capacitación periódica del personal que
incluya la modificación de conductas. Se recomienda
apli- car modalidades que consideren reproducir la práctica
en el terreno; utilizar insumos y equipos disponibles
localmente, y practicar en los espacios habilitados en los
cuales normal- mente se realizan los procedimientos que
utilizan objetos cortopunzantes (4, 5).

¿En qué consiste la manipulación segura


de material cortopunzante?

Las principales estrategias apuntan a impedir las


prácticas de mayor riesgo. Entre las mejores prácticas que
habría que difundir entre el equipo de salud están:
 Utilizar ayudantes para procedimientos que
requieran cambio de jeringas o realizar varias
maniobras (tomar muestra de gases arteriales) o
cuando se trata de pa- cientes agitados o niños de
corta edad.

2. Si se realizan procedimientos invasivos, el uso de objetos


cortopun- zantes debe tener en cuenta la prevención de
infecciones, es decir, habrá que tomar las medidas de higiene de
manos antes y después, uso de guantes estériles, uso de
antiséptico en el sitio de punción y cobertura estéril del sitio de
inserción de catéteres permanentes, entre otras.

94 PREVENCION Y CONTROL DE
 No volver a encapsular agujas previamente utilizadas.
 Evitar manipular o desarticular un objeto cortopun-
zante directamente con los dedos; de ser necesario,
utilizar pinzas.
 Evitar en todo momento que la punta de un objeto
cortopunzante esté en dirección hacia alguna parte
del cuerpo del operador o ayudante.
 Evitar el traslado no protegido de objetos
cortopun- zantes desde el sitio donde se usaron al
lugar de de- secho; los receptáculos de desechos
deben estar inme- diatamente próximos al sitio de
uso.
 Utilizar una bandeja para recibir y entregar objetos
cortopunzantes, como bisturíes, y evitar el traspaso
mano a mano entre el personal.
 Comunicar verbalmente cuando se pasa un objeto
cortopunzante.

Complementariamente, se han evaluado tecnologías para


impedir o minimizar el error humano asociado a la
práctica clínica; esos métodos requieren cambios
conductuales, por ejemplo, el uso de agujas retráctiles
para prevenir puncio- nes accidentales. Las opiniones
sobre el impacto de incor- porar esas tecnologías y su
costo-efectividad son disímiles
(6). En prácticas específicas, como la atención quirúrgica,
los estudios solo han mostrado sistemáticamente eficacia
con respecto al uso de agujas de sutura de punta roma,
en comparación con agujas de punta aguda y de guantes
dobles para prevenir exposiciones percutáneas (7, 8).
Independien- temente de lo anterior, para introducir
cualquiera de estos dispositivos en los servicios clínicos se
requiere que el perso- nal de salud que los utilice haya
recibido entrenamiento en su uso y se encuentre
familiarizado con ellos.

RECOMENDACIONES BÁSICAS95
¿Dónde eliminar los objetos cortopunzantes?

Una vez realizado el procedimiento con objetos


cortopun- zantes, su eliminación debe ser inmediata y en
condiciones seguras, en contenedores especiales de
desechos cortopun- zantes, que deben ser impermeables y
resistentes a puncio- nes y cortes; exclusivos para objetos
cortopunzantes; debi- damente identificados, por
ejemplo,con el símbolo de riesgo biológico; con tapa de
sellado final

Algunas condiciones especiales del manejo de contenedores


facilitan la adherencia y generan seguridad en su
manipula- ción:
 Ubicación: cerca del sitio donde se realiza el
procedi- miento y a una altura que permita ver el
orificio don- de se introducen los objetos
[Link] dejar en el piso ni al alcance
de niños.
 No llenarlos más allá de tres cuartos de su
capacidad y reemplazarlos cuando se haya llegado
a ese nivel (World Health Organization 2010).
 No debe usarse desinfectante (cloro u otro) en los
re- ceptáculos, ya que no tienen utilidad; el cloro
se in- activa con la materia orgánica y, si el residuo
hospita- lario se incinera, la exposición del
hipoclorito al calor puede generar gases tóxicos.

¿Qué otras medidas fuera de las


precauciones están- dares se pueden
aplicar?

Hay medidas de prevención de infecciones que no


forman parte de las precauciones estándares, pero mejoran
la seguri- dad del trabajador de salud. Se trata de la
existencia y cum-

96 PREVENCION Y CONTROL DE
plimiento de protocolos para la inmunización del
personal contra el virus de la hepatitis B; el manejo de la
posexposi- ción a los virus de laVHB y VIH, y la
utilización de sistemas de notificación y análisis de
exposiciones, para determinar cómo se producen los
accidentes y cómo se pueden prevenir con medidas
institucionales.

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98 PREVENCION Y CONTROL DE
D. Manejo del ambiente
¿Por qué el manejo del ambiente forma
parte de las precauciones estándares?

Los pacientes constituyen el principal reservorio de microor-


ganismos causales de IAAS. A partir de ellos, la
infección puede transmitirse por diversos mecanismos,
tales como: autoinfección, por transporte de agentes
infecciosos de una parte del cuerpo a otra (por ejemplo,
del intestino al aparato urinario) y trasmisión cruzada
entre pacientes, por las ma- nos del personal de salud y su
contacto con esos agentes. Se estima que 20% a 40% de
las infecciones pueden atribuirse a transmisión cruzada.

¿El ambiente contribuye a todas las IAAS?

Si bien las IAAS suelen contraerse por contacto directo con el


paciente infectado, en el caso de algunos microorganis-
mos se ha comprobado que el ambiente cumple una
función en la cadena de trasmisión, a la cual contribuyen
algunas de las siguientes características de los agentes
infecciosos:
 Capacidad de sobrevivir en superficies ambientales
durante periodos prolongados en forma vegetativa o
como esporas.
 Capacidad de mantener su virulencia tras
exposición ambiental.
 Capacidad de colonizar pacientes en forma
asintomá- tica.
 Capacidad de contaminar las manos del personal
de salud en forma transitoria.

RECOMENDACIONES BÁSICAS99
 Baja dosis infectante.

Aunque varios microorganismos reúnen esas características, no


basta condetectar un microorganismo en el ambiente
para que se transmita la infección; para ello tienen que
darse todos y cada uno de los componentes de la cadena
de trans- misión. La mera identificación del agente en el
ambiente cercano a un paciente no es suficiente para
atribuir causali- dad (1). Solo para algunos
microorganismos hay suficientes estudios que sustentan la
contribución de superficies conta- minadas ala cadena de
transmisión (Cuadro 11):

Cuadro11. Pruebas sobre la participación del ambiente


en transmisión de agentes de infecciones asociadas
a la atención de salud
Tipo de estudio Modelo Estudios Estudios Estudios Estudios
matemá- microbio- epidemio- de inter- de brotese
tico de la lógicosb lógicosc venciónd
transmi-
Agente
sióna
infeccioso
Clostridium difficile × × × × ×

Acinetobacter spp. × × × ×
Enterococcus spp. × × × ×
resistente a
vancomicina
Pseudomonas × × ×
aeruginosa
Staphylococcus aureus × × × ×
resistente a
meticilina
Norovirus × ×
Bacilos × ×
gramnegativos
multirresistente
s
Adaptado de: Otter JA, et al. Evidence that contaminated sur-
faces contribute to the transmission of hospital pathogens and

100 PREVENCION Y CONTROL DE


an overview of strategies to address contaminated surfaces in
hospital settings. American Journal of Infection Control, 2013.
41, pp.6–11.
a. Estudios de evidencia directa. Se estima a partir de distintos
modelos matemáticos con base en el mecanismo de trasmisión
conocido del agente y el número de casos de pacientes infectados
esperados por ese microrganismo y se compara este resultado
con el número de casos observados en la realidad. De existir
más ca- sos en la realidad, se plantea la posibilidad de factores o
condicio- nes que pueden alterar el mecanismo de trasmisión
conocido del agente, es decir, la presencia de otros mecanismos
de trasmisión.
b. Estudios con diversas técnicas microbiológicas o bioquími-
cas mediante las cuales se ha identificado sistemáticamente
un microrganismo en el ambiente.
c. Estudios de casos y controles, estudios de cohorte.
d. Estudios que evalúan la incidencia de una infección en un
periodo determinado; luego se introduce una intervención
para controlar o reducir la incidencia de la infección, y
posterior- mente se mide la incidencia en el grupo
intervenido (también conocidos como estudios cuasi
experimentales).
e. Estos estudios, junto a epidemiológicos, son los que
aportan mejor evidencia sobre la contribución del ambiente a
la transmi- sión de agentes infecciosos.

Cuando se trata de infecciones endémicas, pocas IAAS


se asocian a contaminación de equipos, superficies,
desechos o ropa de pacientes. La asociación se ha
observado más fre- cuentemente en estudios de brotes.
Varias de las interven- ciones y recomendaciones
planteadas a continuación no se fundamentan en
investigación epidemiológica ni ensayos clínicos de
tamaño y diseño adecuados, sino se basan, prin-
cipalmente, en medidas básicas de higiene, sentido
común (racionalidad), cultura y consenso de expertos.

RECOMENDACIONES BÁSICAS101
¿A qué se refiere el ambiente con
respecto a las IAAS?
 FÓmITEs E INsTRUmENTAL: deben estar limpios y
desinfectados o esterilizados, según el uso que vaya
a dárseles. Este tópico se trata en otros manuales
espe- cíficos sobre limpieza, desinfección y
esterilización de artículos médicos (2).
 sUpERFICIEs Y EqUIpos: se entenderán como tales
todas las superficies y accesorios del entorno del
pa- ciente que se utilizan transitoria o
permanentemente durante la atención; pueden ser
estructuras fijas o mó- viles (muebles, aparatos) no
desechables.
 DEsECHos: todo material u objeto utilizado en la
atención del paciente o que se generó en su
entorno y que será eliminado de la institución de
salud. En general, se clasifican en desechos sólidos
y líquidos, biológicos o médicos.
 RopA: se trata de textiles, tales como ropa de
cama, toallas y camisolas y pijamas utilizados por
el paciente.

¿Cómo debe ser el manejo del ambiente?

Existen estudios que han mostrado asociación entre el


buen manejo de las superficies contaminadas, mediante
limpie- za o desinfección,y una reducción del riesgo de
trasmisión cruzada y de brotes de IAAS asociadas a algunos
agentes in- fecciosos, como las especies Staphylococcus
aureus resistente a meticilina; Enterococcus resistente a
vancomicina; entero- bacterias con β-lactamasa de espectro
extendido; Klebsiella pneumoniae, Pseudomonas
aeruginosa y Acinetobacter bau- mannii multirresistentes,
norovirus y Clostridium difficile

102 PREVENCION Y CONTROL DE


(1, 3, 4, 5, 6). No todos los microorganismos responden
de la misma manera a todos los métodos y tipos de
limpieza y desinfección. Por ejemplo, los aislados de
norovirus y Clos- tridium difficile han mostrado mayor
resistencia a procesos de limpieza y desinfección
comunes. Por lo tanto, el progra- ma general de limpieza
y desinfección debe ajustarse a las propiedades de los
microorganismos en cuestión, al riesgo asociado a los
equipos, superficies y ropas relacionados con las IAAS
(3).

Los elementos ambientales deben clasificarse según un


aná- lisis de riesgo de IAAS que tome en cuenta (7):
 La magnitud de la exposición al paciente, es decir,
diferenciar entre equipos o superficies en contacto
di- recto con el paciente y aquellos con contacto
mínimo.
 Propiedades de los microorganismos involucrados
en la infección o potencialmente involucrados,
según el perfil de riesgo del paciente: tiempo de
supervivencia en las superficies; resistencia a
desinfectantes; dosis in- fectante, y patogenicidad.

Esa caracterización deberá realizarse de forma


diferenciada en cada unidad y para cada tipo de paciente.
Por ejemplo, los pacientes internados en unidades de
cuidados intensi- vos, de diálisis y de pacientes
trasplantados, por su propio perfil de riesgo, presentan
mayor riesgo de infecciones por bacterias
multirresistentes que los internados en unidades médico-
quirúrgicas de menor complejidad (8, 9, 10, 11).

Limpieza y desinfección, ¿son sinónimos?

Si bien se suelen confundir, limpieza y desinfección no


son sinónimos. La primera consiste en eliminar la
suciedad de- positada en superficies inanimadas por
medios mecánicos

RECOMENDACIONES BÁSICAS103
(fricción), físicos (temperatura) o químicos en un deter-
minado período (12). La desinfección es el proceso
físico o químico por medio del cual se eliminan los
microorga- nismos de formas vegetativas en objetos
inanimados, sin que se asegure la eliminación de esporas
bacterianas. En el presente documento, la desinfección
se refiere al uso de agentes químicos conocidos como
desinfectantes de nivel medio (fenoles, hipoclorito de
sodio) que eliminan bacterias vegetativas y algunas esporas
bacterianas, así como al uso de agentes químicos
conocidos como desinfectantes de nivel bajo (amonios
cuaternarios), que eliminan bacterias vegeta- tivas, hongos
y algunos virus en un período corto (menos de 10
minutos) (2).

Limpieza y desinfección de superficies de bajo


riesgo

En relación con la limpieza y desinfección, las superficies


y equipos de bajo riesgo son aquellas que no entrarán en
con- tacto con soluciones de continuidad de la piel ni
mucosas.

En la formulación de programas de limpieza y desinfec-


ción de superficies clínicas y equipos de bajo riesgo deberán
participar equipos de trabajo multidisciplinarios, que
inte- gren personal de los departamentos que tienen que
ver con los procesos de limpieza, compras y elección de
productos desinfectantes. Entre ese personal hay
funcionarios admi- nistrativos, de enfermería, de control
de IAAS, de abaste- cimientos, de farmacia y el
responsable de la limpieza. Los programas deben contar
con:
1. Definición clara de funciones y responsabilida-
des para los distintos tipos de personal que podría
verse involucrados en las actividades de limpieza y
desinfección.

104 PREVENCION Y CONTROL DE


2. Clasificación y criterios de clasificación de las
superfi- cies sobre las cuales se intervendrá.
3. Definición de las actividades que es necesario realizar
y su frecuencia. Esta puede variar según el tipo de
ac- tividad. Por ejemplo:
 Una superficie considerada de bajo contacto con
el paciente o con el personal requiere limpieza
coti- diana (arrastre con un artículo húmedo con o
sin detergente); solo en presencia de fluidos
corporales o materia orgánica o al alta del paciente
se requiere limpieza más desinfección posterior.
 Las superficies de alto contacto, en el caso de
pacien- tes infectados por microrganismos en
cuya cadena de trasmisión haya participado el
ambiente, requie- ren programas de limpieza y
desinfección posterior.
 En presencia de materia orgánica, siempre habrá que
realizar la remoción mecánica con agua y
detergente antes de aplicar cualquier tipo de
desinfectante. Si se considera el uso de
desinfectantes después del uso de detergentes,
habrá que considerar que algunas combinaciones
de tales productos pueden generar químicos o
gases tóxicos para el ser humano (com-
binaciones de amonios e hipoclorito). Por ello
habrá que eliminar el detergente y dejar suficiente
tiempo de secado antes de aplicar productos
desinfectantes.
 Selección de insumos y productos necesarios para
las actividades de limpieza y desinfección. No
existen detergentes ni desinfectantes perfectos,
por lo que siempre habrá que evaluar los productos
autorizados por las regulaciones nacionales y el
establecimiento de salud y cumplir las
indicaciones de preparación y uso del fabricante.
Las siguientes son caracterís-

RECOMENDACIONES BÁSICAS105
ticas que suelen evaluarse y elegirse al momento de
seleccionar un desinfectante: amplio espectro de
ac- ción; corto tiempo de latencia entre su
aplicación y efecto; compatibilidad con la
superficie en la cual se aplicará, así como con
otros químicos que podrían utilizarse y con el
ambiente; baja toxicidad para el ser humano; poca
capacidad alergénica; poca volati- lidad; aroma
tolerable y aceptabilidad de los usuarios y otros que
permanecen en el ambiente; facilidad de
preparación, manipulación, condiciones de uso y
al- macenamiento, y bajo costo. Ejemplos de
productos para desinfección de superficies:
• Soluciones de cloro (1000 – 5000 partes por
millón). Véase la fórmula de dilución del cloro
a partir de productos comerciales al final de
este capítulo.
• Alcohol 70%.
• Soluciones de amonios cuaternarios: según la
ge- neración tienen diferente grado de actividad
(véase manual específico sobre el tema).
• En caso de sospecharse contaminación con
esporas de Clostridium difficile, se preferirán las
soluciones de cloro al 0,05%. Otros desinfectantes
de eficacia demostrada contra C. difficile son los
con base de peróxido de hidrógeno.
• Para información sobre otros desinfectantes de uso
nosocomial se recomienda referirse al documento
Limpieza y Desinfección de Superficies
Hospita- larias, elaborado por la Agencia
Nacional de Vigi- lancia Sanitaria de Brasil con
apoyo de la OPS y disponible en español (12).

106 PREVENCION Y CONTROL DE


4. Métodos de aplicación de detergentes y
desinfectan- tes. Estos siempre habrán de tomar en
cuenta la se- guridad de quien realizará la
limpieza, en particular debido a la exposición a
agentes químicos que pueden afectar negativamente
la salud. La limpieza siempre debe preceder a la
desinfección.
5. Educación y entrenamiento del personal que
realizará cada una de las actividades de limpieza, ya
sea seguida de desinfección o no. Ese personal puede
estar en con- tacto con salas de aislamiento, por lo
que debe cono- cer y cumplir las medidas
pertinentes y recibir apoyo durante sus funciones.
6. Supervisión periódica de las actividades de limpieza y
retroalimentación periódica de los resultados.

¿Cuál es el mejor método de supervisión de


la limpieza?

No hay pruebas de que un método sea absolutamente supe-


rior a otro, por lo que habrá que evaluar las ventajas y
des- ventajas de cada uno y preferir los de mayor
sustentabilidad a lo largo del tiempo (Cuadro 12).

Cuadro12. Métodos de supervisión de la limpieza


y desinfección, ventajas y desventajas

Método Ventajas Desventajas


Inspección visual
Simple Poco objetivo
Económi (depen- de del
co observador.
Resultad
os
inmediat
os

RECOMENDACIONES BÁSICAS107
Método Ventajas Desventajas
Recuento de Sencillo Caro.
colonias Puede identificar Requiere
aeróbicas patógenos laboratorio de
microbiología.
Resultados
disponibles 48
horas después de
la evaluación.
No está
estandarizada la
forma de tomarla
muestra.
Resultado difícil de
interpretar.
Marcadores Económico Requiere
fluorescentes Mínimo lámparas de luz
requerimiento de ultravioleta y
equipos tiempo para
Resultad marcar las
os superficies
inmediat antes
os de realizar la
limpieza.
Resultado difícil de
interpretar.
Depende del
operador.
Bioluminiscenc Resultados Más caro, ya que
ia inmediatos y requiere de
cuantificables luminó- metro e
hisopos para toma
de muestra.
Adaptado de Havill NL. Best practices in disinfection of
noncritical surfaces in the health care setting: creating a
bundle for success. American journal of infection control,
2013, 41(5 Suppl), pp.S26-30. Disponible en:
[Link] gov/pubmed/23622744.

La manipulación de la ropa de los


pacientes, ¿se asocia frecuentemente a
IAAS?

Las infecciones asociadas a la manipulación de ropa en


las lavanderías de los establecimientos de salud son
108 PREVENCION Y CONTROL DE
infrecuen- tes, especialmente si se considera el alto
volumen de ropa
que circula y se lava allí. Se ha informado de algunos
brotes que han afectado principalmente al personal de
lavandería causados por las especies Sarcoptes scabiei,
Salmonella typhi- murium, Salmonella hadar, Microsporum
canis, Rhizopus de- lemar, virus de la hepatitis A y fiebre Q.
La ropa contamina- da con fluidos corporales puede
contener cargas bacterianas elevadas, de hasta 108 UFC
por cm2 de tejido, por lo tanto, las medidas de control
adoptadas para su manipulación y procesamiento han
logrado disminuir el riesgo de transmi- sión de
infecciones (13, 14, 15). Por otra parte, sin embargo,
existe el potencial de que el personal de salud sufra
cortes y pinchazos por objetos cortopunzantes
abandonados en la ropa, por lo que la manipulación y
eliminación segura de objetos cortopunzantes cobra
especial relevancia.

¿Qué se debe considerar en el manejo de


lavandería como medio de prevención de
IAAS?

Las recomendaciones a este respecto son similares a las


de limpieza y desinfección, incluida la necesidad de
elaborar y difundir protocolos institucionales que
abarquen, entre otros procesos, el transporte y lavado.
Complementaria- mente, hay ciertas recomendaciones
específicas a la fase del proceso (16, 17):
 Después de usarse la ropa clínica:
• No sacudirla.
• Introducirla inmediatamente en contenedores ce-
rrados, claramente marcados, que se utilizarán
para retirarla de la unidad del paciente. La ropa
nunca se depositará directamente en forma
transitoria sobre muebles u otras superficies de la
unidad del paciente.
• Colocar la ropa con sangre u otros fluidos corporales

RECOMENDACIONES BÁSICAS109
en contenedores impermeables y a prueba de fuga de
fluidos (por ejemplo, bolsas cerradas).
 Al retirar la ropa del servicio clínico y llevarla a la
la- vandería (ropa sucia).
• Evitar contacto directo de la ropa del paciente con
el cuerpo del operador que trasporta la ropa,
trasladar- la preferiblemente en contenedores
cerrados.
• No sacudirla.
• Sacar la materia orgánica sólida (por ejemplo, heces)
antes de ponerla en los contenedores de ropa
sucia.
• No será necesario separar la ropa de pacientes in-
fectados de la de los no infectados, ya que no se
ha demostrado que haya un mayor número de
microor- ganismos en la primera que en la última
(18). Esta práctica puede variar entre
instituciones.
 Al separar la ropa en la lavandería (19).
• La institución determinará el punto en el proceso
de lavado en el cual se realizará la separación y
clasifica- ción de las telas y textiles [Link]
clasificación tiene por objeto reducir el riesgo de
exposición de los trabajadores a tejidos
contaminados, así como a objetos cortopunzantes
que pudieran estar en la ropa. Paralelamente, se
requiereproteger los textiles y maquinarias de
lavado de la exposición a materiales
potencialmente dañinos (agujas, bisturíes, objetos
sólidos con superficies cortantes o punzantes).
• El personal deberá usar guantes suficientemente
gruesos para reducir el riesgo de exposiciones percu-
táneas.
 Al momento del lavado (20, 21, 22, 23):

110 PREVENCION Y CONTROL DE


• Lavar la ropa por máquina y no a mano.
• Usar agua caliente (≥70°C). No lavar en seco.
• Removerla suciedad y materia orgánica mecánica-
mente.
• Utilizar detergente para ropa.
• Lavar por un mínimo de 20 minutos.
• Sino se cumple alguno de los requisitos previos,
se recomienda repetir el proceso.
• Por lo general, se recomienda secar y planchar
todo a >150 °C, aunque la temperatura específica
puede variar de acuerdo al tejido e indicaciones
del fabri- cante.
 Durante el trasporte y almacenamiento:
• Transportar la ropa limpia desde las lavanderías
ex- ternas en paquetes bien protegidos por
cubiertas textiles, para prevenir contaminación
con suciedad o polvo en las maniobras de carga y
descarga.
• Almacenar ropa y textiles de uso clínico de forma
que se mantengan secos y libres de polvo y
suciedad (por ejemplo, en armarios cerrados).

El personal deberá utilizar EPP en todo momento, según la


evaluación del riesgo de exposición. En general, para
ma- nipular ropa sucia se requiere usar bata, pechera y
guantes gruesos. Pueden usarse mascarillas y antiparras si
la ropa se sacudirá o manipulará en grandes cantidades.

RECOMENDACIONES BÁSICAS111
Desechos
Los DEECHos DE Los EsTABLECImIENTos DE sALUD,
¿TIENEN mAYoR RIEsGo DE IAAs?

De los desechos generados en los establecimientos de


salud, se estima que entre 20 y 40% de su contenido
presenta un riesgo similar al de los desechos domésticos,
con caracte- rísticas similares con respecto al tipo de
microorganismo. En algunos estudios se ha encontrado
que los desechos de unidades de aislamiento tienen menor
carga microbiana que los de unidades comunes de atención
de salud (24). Algunos autores plantean que no más de 3%
del volumen total de los desechos clínicos tiene potencial
infeccioso (25) y, que más que riesgo real, hay
percepción de riesgo, principalmente cuando se trata de
infecciones por VHB, VHC y VIH (26). Distintos
estudios no han identificado mayor prevalencia de
infección por VHB en personal del manejo de desechos
de hospitales en comparación con el personal de manejo
de de- sechos comunitarios (27, 28), por lo que no hay
evidencia que exista mayor riesgo infeccioso en la
manipulación de desechos hospitalarios comparado con
los trabajadores que manipulan desechos domésticos.

¿CÓmo DEBE sER EL mANEjo DE Los DEsECHos HospITA-


LARIos pARA pREvENIR IAAs?

Con la excepción de los desechos cortopunzantes, que


re- quieren manipulación especial y ya se trataron
anteriormen- te, no se necesita tomar otras medidas de
manejo de dese- chos comunes distintas a las de los
desechos de pacientes infectados. Los fluidos corporales
(orina, sangre y deposicio- nes) pueden eliminarse en el
sistema de alcantarillado, don- de se diluyen rápidamente,
sin necesidad de aplicar ningún desinfectante adicional.

112 PREVENCION Y CONTROL DE


Cuando no haya posibilidad de eliminar los desechos en
el sistema de alcantarillado, deberán manipularse luego de
una evaluación del riesgo de exposición de los
operadores. To- dos los desechos se transportarán
tomando las medidas de protección para los operadores,
en bolsas de material imper- meable y resistente.

Todos los países tienen regulaciones para el manejo de


resi- duos hospitalarios fuera del establecimiento. Estos
deberán cumplirse, entre ellos, los relativos a los envases
con ma- terial cortopunzante contaminado, desechos de
laboratorio de microbiología y laboratorio clínico y los
generados en unidades de anatomía patológica.

FÓRMULA DE DILUCIÓN DE HIPOCLORITO DE SODIO (NACLO) A


PARTIR DE PRODUCTOS COMERCIALES
En algunos establecimientos de salud se preparan
diluciones de cloro de 1.000 ppm o 5.000 ppm a partir
de soluciones comerciales. En ocasiones, esas
diluciones no son fáciles, dado que las soluciones co-
merciales tienen distintas concentraciones. En el
cuadro siguiente se presentan ejemplos de cómo
preparar la dilución a partir de distintas
concentraciones originales. Es importante saber que:
Solución 0,5% = 5.000 ppm
Solución 0,1% = 1.000 ppm

Fórmula de dilución de hipoclorito de sodio:


Partes de agua totales que se agregan = [% concentrado original ÷ % de
concentración deseada] – 1
Ejemplos
Solución Solución Fórmula Resultado Preparación
comercial deseada
Solución Solución [5,0%÷0,5 9 Agregar
de cloro de cloro %] 9 partes
con- dilui- da -1 de agua
centrada al 0,5% a 1 parte
al 5,0% (5.000 de
ppm) solución
comercia
l de cloro
al 5,0%.

RECOMENDACIONES BÁSICAS113
Fórmula de dilución de hipoclorito de sodio:
Partes de agua totales que se agregan = [% concentrado original ÷ % de
concentración deseada] – 1
Ejemplos
Solución Solución Fórmula Resultado Preparación
comercial deseada
Solución Solución [5,0%÷0,1 49 Agregar
de cloro de cloro %] 49
con- dilui- da -1
partes
centrada al 0,1% de agua
al 5,0% (1.000 a1
ppm) parte
de
solución
comerci
al de
cloro al
5,0%.
Solución [5,5%÷0,1 54 Agregar
de cloro %] 54
dilui- da -1
partes
al 0,1% de agua
(1.000 a1
ppm) parte
de
solución
comerci
al de
cloro al
5,5%.
Solución Solución [6%÷0,1%] 59 Agregar
de cloro de cloro -1 59
con- dilui- da partes
centrada al 0,1% de agua
al 6,0% (1.000 a1
ppm) parte
de
solución
comerci
al de
cloro al
6,0%.
Solución Solución [6%÷0,5%] 11 Agregar
de cloro de cloro -1 11
con- dilui- da partes
centrada al 0,5% de agua
al 6,0% (5.000 a1
ppm) parte
de
solución
comerci
al de
cloro al
6,0%.
Debe considerarse que algunas soluciones comerciales de cloro
tienen concentraciones distintas a las indicadas en la etiqueta,
por lo que deben preferirse las soluciones de concentración
conocida.

114 PREVENCION Y CONTROL DE


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118 PREVENCION Y CONTROL DE


Precauciones adicionales
según vía de transmisión

IV
Las precauciones estándares no son siempre suficientes para
controlar la transmisión de ciertos agentes infecciosos.
Para esos casos, existen las precauciones adicionales, que
figuran a continuación según las siguientes vías de
transmisión: por contacto, por gotitas, por vía aérea
(núcleos de gotitas) y otras vías de transmisión. También
se trata en esta sección el aislamiento por cohortes.

¿Cuál es la diferencia entre las


precauciones adicionales basadas en las
vías de transmisión y las precauciones
estándares?

En general, las precauciones adicionales son medidas com-


plementarias y, a diferencia de las precauciones
estándares que se aplican sin necesidad de conocer la
condición de in- fección o colonización del paciente, las
precauciones basa- das en las vías de transmisión se
aplican cuando se sospecha o se sabe que un paciente tiene
una enfermedad infecciosa y, sobre todo, si está en período
infectante. También se aplican en algunos casos cuando
se sabe que el paciente está colo- nizado con algún agente
resistente a los antimicrobianos de importancia de salud
pública (ver capitulo especifico).

RECOMENDACIONES BÁSICAS119
Muchas de las precauciones adicionales se basan en
opinio- nes de expertos, fundamentadas en el mecanismo
de trans- misión, la puerta de entrada conocida, la
percepción de riesgo y la gravedad de la enfermedad,
entre otras conside- raciones. La mayoría de los ensayos
clínicos, de casos y con- troles y otros datos probatorios se
sustentan en la evaluación de patologías y microorganismos
específicos y se concentran principalmente en infecciones
con aislamiento de Staphylo- coccus aureus resistentes a
meticilina (SARM) y de Entero- coccus resistentes a
vancomicina (ERV)(1). La eficacia de las precauciones
adicionales también se ha observado en el con- trol de
brotes epidémicos por distintos agentes infecciosos.

¿Cómo se aplican las precauciones


adicionales basadas en las vías de
transmisión?

Para poner en práctica las precauciones adicionales es


nece- sario:
1. Contar con definiciones y protocolos que estén fá-
cilmente accesibles al personal del establecimiento
de salud. En ellos se señalará, para cada
enfermedad infecciosa conocida o sospechada o
agente infeccioso de importancia en salud pública,
el tipo de precau- ción adicional que habrá que
adoptar. Esto facilitará la implantación de las
medidas cuando sea el caso y el diálogo con el
personal y directivos de los servicios clínicos.
2. Educar y capacitar, periódicamente, al personal a
car- go de decidir la aplicación de precauciones
adicionales o de cumplirlas; habrá que tener en
cuenta los recur- sos locales y las actividades
planificadas.

120 PREVENCION Y CONTROL DE


Algunos autores proponen la utilización de guías
resu- midas para facilitar el acceso expedito a los
protocolos locales. Esos resúmenes deben ser
conocidos por el personal de salud y estar fácilmente
accesibles a dicho personal. Deberán estar
disponibles en varios forma- tos, tales como
tarjetas de consulta al reverso de las credenciales de
identificación, al interior de las fichas clínicas, como
protectores de pantalla de computado- res en la
unidad, entre otros (2).
3. Evitar que profesionales en formación o sin forma-
ción específica en la materia participen en la
atención a los pacientes que se encuentren con
indicación de precauciones basadas en vía de
transmisión.
4. Contar con programas de evaluación del cumpli-
miento de las medidas e informar de los resultados
al personal que participa en la atención, a fin de
evitar o corregir posibles quiebres en el
cumplimiento de esas medidas.
5. Independientemente de la modalidad de precaucio-
nes seleccionada, habrá que montar estrategias
para disminuir el grado de angustia, desconcierto o
recha- zo que puede presentar el paciente o sus
familiares a las precauciones. Por ejemplo, se les
puede informar periódicamente los motivos que las
han generado, el tiempo que podrían durar y las
precauciones específi- cas que se deben observar
durante las visitas (3).
6. Las precauciones estándares se mantienen sin
cambio cuando se aplican las medidas adicionales.
Las precau- ciones estándares se aplican siempre y su
cumplimien- to debe incluir los espacios donde se
clasifica a los pa- cientes según su prioridad para la
atención (también conocido como triage) y
aquellos lugares donde po-

RECOMENDACIONES BÁSICAS121
dría ingresarse a los pacientes, considerando que aún no
tienen una condición clínica infectante conocida.

¿Qué hay que saber al momento de indicar


las pre- cauciones adicionales?
 ¿Cuál es el diagnóstico (confirmado o que se
sospe- cha) del paciente?
 ¿Cuál es el agente infeccioso y su vía de transmisión?
 ¿Cuál es la historia natural de la enfermedad? ¿Cuál
es el periodo en el cual el agente es infectante?
 ¿Qué tipo de procedimiento se hará al paciente?
 ¿Qué medidas evitan la transmisión del agente in-
feccioso (transmisión cruzada), riesgo de contamina-
ción?¿Dónde ubicar a los pacientes?¿Tipo de EPP
que habrá que utilizar?

TRAsmIsIÓN poR CoNTACTo

Es el modo de transmisión más frecuente y se pueden dis-


tinguir dos tipos:
 Por contacto directo: cuando microrganismos
pasan del reservorio a la persona susceptible, sin
mediar otros elementos en la transmisión;
 Por contacto indirecto: el hospedero susceptible
en- tra en contacto con el microorganismo
infectante a través de un intermediario inanimado
(ropa, fómites, superficies de la habitación) o
animado (manos del personal de salud a otro
paciente). Si bien es un re- quisito que el agente
infeccioso tenga la capacidad de sobrevivir en el
ambiente, la identificación del agente en el ambiente
no basta como condición única para

122 PREVENCION Y CONTROL DE


explicar la transmisión, pues la identificación de un
microorganismo en el ambiente no necesariamen-
te indica que se mantenga su capacidad infectante
o que participe en la cadena de transmisión.
Algunos microorganismos que se transmiten por
esta vía son: Clostridium difficile, Acinetobacter spp.,
Enterococcus spp. (incluye las cepas resistentes a
vancomicina), Pseudomonas aeruginosa, Klebsiella spp.,
Staphylococcus aureus (incluye cepas resistentes a
meticilina), noro- virus, virus sincicial respiratorio,
rotavirus, bacilos Gram negativos y enterobacterias
sensibles o resisten- tes a los antimicrobianos (por
ejemplo: productoras de BLEE o carbapenemasas).

¿Dónde ubicar a un paciente con indicación de precau-


ciones por contacto?

Considerando el potencial de transmisión indirecta de al-


gunos agentes infecciosos, la decisión de la ubicación
del paciente siempre deberá justificarse mediante un
análisis de riesgos de trasmisión de IAAS a otros
pacientes:
 Ubicar al paciente en una habitación individual. Se
pueden ubicar en una misma habitación varios pa-
cientes con el mismo diagnóstico (agente y
genotipo). Esta medida es especialmente útil cuando
hay un nú- mero elevado de casos por el mismo
agente infeccioso en la institución (por ejemplo,
durante brotes).
 Cuando no se cuente con sala individual y como
me- dida excepcional,puede ubicarse al paciente en
cues- tión con otros pacientes, pero en las siguientes
condi- ciones:
• Ubicar al paciente en habitaciones compartidas,
asegurando a su alrededor un área suficientemente

RECOMENDACIONES BÁSICAS123
amplia que permita tanto su confort como la deli-
mitación adecuadade los espacios e insumos
utiliza- dos por otros pacientes (porta sueros,
escabel, entre otros).
• Evitar que el paciente con indicación de
aislamiento esté en la misma habitación con
pacientes suscepti- bles (pacientes con
procedimientos invasivos) o con aquellos que
puedan sufrir consecuencias graves (in-
munocomprometidos).

¿Qué condiciones debe cumplir la sala o unidad de hos-


pitalización de pacientes que requieren precauciones adi-
cionales?

La sala debe tener las condiciones para las precauciones es-


tándares, en particular para higiene de manos y uso de
EPP, es decir, contar con lavamanos con agua de
temperatura re- gulable, jabón y toallas de papel
desechables o sistema de secado de manos (requisitos
para higiene de manos) y dis- poner de soluciones de base
alcohólica para las manos en el punto de atención del
paciente.

Además,
 si se trata de enfermedades entéricas de pacientes
que pueden valerse por sí mismos, habrá que
contar con baño exclusivo para el paciente o los
medios para mi- nimizar el riesgo de transmisión de
microorganismos por contacto con deposiciones
(bacinicas/bacines/ chatas individuales o
desechables). Si no es posible contar con baño
exclusivo para el paciente, se debe supervisar la
limpieza y desinfección después de cada uso;
 se necesita tener espacio para dejar los EPP que se
usa- rán antes de ingresar a la habitación o al área
destina-

124 PREVENCION Y CONTROL DE


da al paciente y receptáculos para descartarlos después de
la atención y antes de salir del área de atención del
paciente o de la sala, y
 colocar aviso visible y claro antes del ingreso a la
sala o unidad del paciente, que indique que se trata
de un paciente con precauciones por contacto y las
instruc- ciones que habrá que cumplir.

¿Qué medidas se deben adoptar durante la atención a pa-


cientes con indicación de precauciones por contacto?

El uso de medios de barrera o EPP debe considerarse si se


prevé contacto físico directo con el paciente o indirecto
con superficies potencialmente contaminadas. El EPP
debe co- locarse antes de ingresar a la habitación o al área
del paciente y retirarse antes de salir de ella y es de uso
individual. El uso de elementos de barreras debe
considerar, al menos:
 Guantes de uso individual y único (impermeables,
desechables, no reutilizables). Debe realizarse la higie-
ne de manos antes de colocarse los guantes y
después de quitárselos.
 Bata de uso individual. Estas no requieren ser des-
echables, pero habrá que destinar una a la atención
de cada paciente específico y no utilizarla en la
atención de otros. La bata puede ser utilizada por
distintos in- tegrantes del equipo de salud para
realizar la atención específica de ese paciente; se
sugiere su lavado y re- cambio diario.

Si se sospecha que pueda haber salpicaduras o contactos con


fluidos corporales, aplicar precauciones estándares: protec-
ción de mucosas faciales y pechera impermeable sobre la
bata.

RECOMENDACIONES BÁSICAS125
Durante el traslado del paciente que requiera esas
medidas, el personal que esté en contacto con él deberá
seguir las indi- caciones mencionadas y asegurarse de que
los insumos sean de utilización individual (desechable) o
adecuadamente aseados y desinfectados antes de
volverlos a usar.

TRAsmIsIÓN poR GoTITAs

Se refiere a la transmisión de microorganismos por la


gene- raciónde partículas de 5-100 µm (micrómetro) de
diámetro (gotitas), por lo general, ≥ 20 µm desde el tracto
respiratorio del paciente infectante al toser, estornudar o
hablar. Por su tamaño, no se mantienen en suspensión en
el aire durante más de algunos segundos (excepto las
gotitas <20 µm, que pueden mantenerse en suspensión
durante algunos minu- tos) y son expulsadas a menos de
1 metro de la boca o nariz. Algunos ejemplos de
microorganismos o enfermedades que se transmiten por
esta vía son difteria, pertussis (tos ferina), meningitis por
meningococo, influenza, adenovirus y coro- navirus (como
SARS-CoVy MERS-CoV).

¿Cuál es el propósito de las precauciones en la


transmi- sión por gotitas?

Evitar que las gotitas producidas por un paciente entren


en contacto con las mucosas (conjuntiva, mucosa nasal y
bucal) del huésped susceptible (personal de salud, otro
paciente) que se encuentra a menos de 1 metro de
distancia. Recordar que la conjuntiva drena por el conducto
lacrimal en las fosas nasales, por lo que es una puerta de
entrada de ciertos agen- tes infecciosos, especialmente
virales.

¿Dónde ubicar a un paciente con precauciones por


gotitas?

Esta decisión siempre deberá basarse en el análisis de


riesgo de la trasmisión de IAAS a otros pacientes. Las
opciones son:
126 PREVENCION Y CONTROL DE
1. Ubicar al paciente en habitación individual o en
una misma habitación con otros pacientes con el
mismo diagnóstico, agente y fenotipo.
2. Excepcionalmente, cuando el número de casos por el
mismo agente en la institución sea elevado (por
ejem- plo, durante brotes hospitalarios a partir de
brotes en la comunidad),se puede compartir una
habitación con otros pacientes, en las siguientes
condiciones:
• Ubicar al paciente en habitaciones compartidas,
ase- gurando a su alrededor un área de al menos
un me- tro que permita tanto su confort como la
adecuada delimitación de los espacios e insumos
utilizados por otros pacientes (porta sueros,
escabel, entre otros).
• Evitar que el paciente con indicación de
aislamiento esté en la misma habitación con
pacientes suscepti- bles (pacientes con
procedimientos invasivos) o con aquellos que
puedan sufrir consecuencias graves (in-
munocomprometidos).

¿Qué condiciones debe cumplir la sala o unidad de


hospi- talización de pacientes con precauciones por
gotitas?
 La sala debe tener las condiciones para las
precaucio- nes estándares, en particular para higiene
de manos y uso de EPP, es decir, contar con
lavamanos con agua de temperatura regulable,
jabón y toallas de papel desechables o sistema de
secado de manos (requisitos para higiene de manos)
y disponer de soluciones de base alcohólica para
las manos en el punto de aten- ción del paciente.
Contar con soluciones de base alco- hólica para
higiene de las manos en el punto de aten- ción del
paciente. Además,
 habrá un espacio para dejar los EPP que se usarán
si se estará a menos de 1 metro del área destinada al
pa- RECOMENDACIONES BÁSICAS127
ciente y receptáculos para descartarlos después de la
atención y antes de salir del área de atención del
pa- ciente o de la habitación;
 tendrá puerta cerrada y buena ventilación, y
 se colocará un aviso visible y claro en la sala o
unidad del paciente, que indique: Precauciones por
gotitas(y las instrucciones que se deben seguir, de
forma senci- lla).

¿Qué medidas se deben adoptar durante la atención a pa-


cientes con indicación de precauciones por gotitas?

La decisión de utilizar EPP se tomará según la distancia del


paciente que se prevé mantener. Si es < 1 metro, utilizar
(4):
 Protección de mucosas faciales mediante
• mascarilla de tipo quirúrgico
preformada,preferible- mente no plegable +
antiparras o
• mascarilla de tipo quirúrgico preformada
preferible- mente no plegable + escudo facial
• si el escudo facial es largo y llega más abajo del
men- tón, no se requiere uso de mascarilla
• no es necesario, ni conveniente en ninguna
circuns- tancia el uso simultáneo de antiparras +
escudo facial (porque limitan la visión)
 Si existe riesgo de salpicaduras o contacto con
fluidos corporales aplicar medidas de precauciones
estánda- res:
• bata y, eventualmente, pechera;
• guantes de uso individual y único (desechables,
no reutilizables), por la contaminación del
ambiente cercano al paciente por el depósito de
gotitas en su- perficies;

128 PREVENCION Y CONTROL DE


• realizar higiene de manos antes de colocarse
guantes y después de quitárselos.

Para su traslado, el paciente usará una mascarilla quirúrgica


convencional o no plegable, a fin de restringir la
emanación de gotitas desde su vía aérea.

TRAsmIsIÓN AÉREA (poR NúCLEos DE GoTITAs)

Este tipo de transmisión se produce a través del aire y con-


siste en la difusión de partículas de menos de 5µm de
diáme- tro, que pueden mantenerse en suspensión en el
aire duran- te periodos prolongados y desplazarse
distancias más largas que las gotitas, cuando son
empujadas por corrientes de aire
(5). Así, pueden ser inhaladas e ingresar a los alvéolos de
individuos que han permanecido en la misma habitación,
aunque no necesariamente hayan tenido contacto directo
con el paciente infectado.

Los núcleos de gotitas pueden ser generados directamen- te


por el paciente por tos o estornudo (tuberculosis) o por
procedimientos clínicos, entre los cuales están la
intubación traqueal, ventilación no invasiva con presión
positiva, ven- tilación invasiva de alta frecuencia,
aspiración de vía aérea, traqueotomía, kinesioterapia
respiratoria, nebulización, fi- brobroncoscopias,
inducción de esputo, centrifugación de muestras y
procedimientos con sierras para cortar tejidos. De todos
ellos, según estudios sobre transmisión del coro- navirus
de SARS, los de mayor riesgo son la intubación tra- queal,
ventilación no invasiva, traqueotomía y ventilación
manual antes de la intubación (6).

Ejemplos de algunos microorganismos que se transmiten por


esta vía son el bacilo Micobacterium tuberculosis (de pa-
cientes bacilíferos) y los virus del sarampión, varicela zóster
y herpes zóster diseminado.

RECOMENDACIONES BÁSICAS129
¿Dónde ubicar a un paciente con precauciones por
trans- misión aérea y qué condiciones debe cumplir la
sala o unidad para ello?

Esta decisión siempre deberá basarse en el análisis de


riesgo de la trasmisión de IAAS a otros pacientes. Las
opciones son:
1. Habitación individual con una infraestructura que
considere:
• Acceso restringido.
• Ventilación al exterior del establecimiento, nunca
hacia lugares donde se encuentren otros
pacientes; la puerta deberá estar siempre cerrada.
Se ha reco- mendado el uso de presión negativa, si
se dispone de ella, aun cuando no se haya
demostrado que sea más eficaz que una ventana
abierta al exterior (7, 8).
• Cuando la habitación no dispone de ventilación
ex- terior o el clima no permite abrir las ventanas,
se pueden utilizar sistemas de extracción de aire
que permitan, como mínimo, 6-12 recambios de
aire por [Link] el aire no se elimina hacia el
exterior y se deriva a otras unidades de pacientes
o espacios ce- rrados, se usará un sistema de
tratamiento de aire eliminado a través de filtros
HEPA (9).
2. Habitación compartida, si se requiere para más de
un paciente con el mismo diagnóstico, agente y
genoti- po. Ante la duda, particularmente en casos
de infec- ciones por agentes infecciosos que pueden
desarrollar resistencia a los antimicrobianos, como
Mycobacte- rium tuberculosis, hospitalizar siempre
en habitación individual.

130 PREVENCION Y CONTROL DE


3. Las habitaciones deben tener las condiciones para
las precauciones estándares, en particular para
higiene de manos y uso de EPP, es decir, contar
con lavamanos con agua de temperatura regulable,
jabón y toallas de papel desechables o sistema de
secado de manos (re- quisitos para higiene de manos)
y disponer de solucio- nes de base alcohólica para
las manos en el punto de atención del paciente.
Además,
• habrá un espacio para dejar los EPP que se usarán
fuera del área destinada al paciente y receptáculos
para descartarlos después de la atención y despues
de salir del área de atención del paciente o de la
habita- ción;
• se colocará un aviso visible y claro en la sala o unidad
del paciente, que indique: Precauciones por nucleos
de gotitas (y las instrucciones que se deben seguir,
de forma sencilla).

¿Qué medidas se deben adoptar durante la atención a


pacientes con indicación de precauciones de
transmisión aérea (infección que se transmita por
aerosoles)?

Dado el mecanismo de transmisión, el personal que ingre- se


a la habitación de pacientes con infecciones de este tipo
utilizará respiradores de alta eficiencia, tipo N95 o FPP-2
u otro equivalente, antes de entrar a la habitación, al entrar
en contacto con el paciente o antes de iniciar
procedimientos con riesgo de generar aerosoles (10).

El personal clínico que da la atención deberá estar inmuni-


zado, para brindar atención a pacientes con
enfermedades prevenibles por inmunización, lo cual
deberá documentarse en registros institucionales o
documentos que lo certifiquen.

RECOMENDACIONES BÁSICAS131
Se limitará la movilización del paciente hacia otras
unida- des. Si fuese necesario, el personal que lo
acompaña debe seguir las indicaciones correspondientes;
se podrá colocar al paciente una mascarilla quirúrgica, a
fin de restringir la emanación de gotitas desde su vía aérea
(según el estado ge- neral del paciente y la dificultad
respiratoria que presente).

Pacientes con infecciones con más de


una vía de transmisión

Se ha documentado que algunas enfermedades pueden


transmitirse por más de una vía, por ejemplo, la varicela,
que puede transmitirse por contacto (directo e indirecto),
gotitas y por vía aérea. En estos casos, se deben
establecer todas las medidas descritas para cada tipo de
aislamiento y siempre dar preferencia a la más estricta,
cuando exista más de una posibilidad.

Aislamiento en cohorte

El propósito de este tipo de aislamiento es utilizar los


recur- sos de manera costo-eficaz, aplicando las mismas
medidas a un grupo de pacientes con la misma infección,
por el mis- mo agente. Suele utilizarse cuando el número
de pacientes infectados sobrepasa la capacidad habitual de
la institución, como medida de control (por ejemplo,
durante brotes o pe- ríodos de hiperendemia), tanto para
hacer un uso óptimo de los recursos, como para facilitar la
supervisión de las prác- ticas de atención. En un estudio
multicéntrico sobre este tema se detectó una reducción del
cumplimiento de las pre- cauciones estándares cuando un
fgran número de pacientes se encontraban con
precauciones de contacto (sobre 40%), por lo que su
agrupación en cohorte permitió supervisar

132 PREVENCION Y CONTROL DE


mejor las prácticas de la atención y la retroalimentación
al equipo clínico (11).

¿Cuándo se debe indicar aislamiento en cohorte?


 Cuando se requiere aislar a un número
significativo de pacientes con la misma enfermedad
y agente, que requieran el mismo tipo de
precauciones (contacto, gotitas o aéreo). Por lo tanto,
podrá existir aislamiento de contacto, gotitas y aéreo
en cohorte.
 Para el control de brotes de enfermedades
altamente transmisibles o de brotes que hayan sido
difíciles de manejar.

¿Cómo se aplica un aislamiento en cohorte?


 Incluir en la cohorte solo casos confirmados de
infec- ción por el mismo agente infeccioso (agente,
cepa o clon), con base en la mejor información
disponible al momento de tomarla decisión.
 Dedicar personal exclusivo para la atención de la
co- horte, con el fin de evitar contacto con otros
pacien- tes. El personal que atiende a la cohorte no
debe aten- der a otros pacientes.
 Destinar espacio físico (sala o sector) exclusivo
para los pacientes con el agente, que incluya
estación de enfermería, sector de insumos y
baños/excusados.
 Cerrar la cohorte al alta del último caso.

¿Cuándo se puede suspender la


indicación de precauciones adicionales
basadas en las vías de transmisión?

La decisión de cancelarlas precauciones adicionales basadas


en las vías de transmisión con respecto a uno o varios pa-

RECOMENDACIONES BÁSICAS133
cientes es compleja, y la evidenciaes escasa. Se han
propues- to diferentes criterios, de acuerdo a la situación
epidemioló- gica, que en general se pueden resumir así:
 Si se conoce el período infectante, la duración de
las medidas adicionales se mantiene hasta que el
pacien- te ya no se encuentra en condiciones de
transmitir el agente. Esto puede ser, de acuerdo a la
enfermedad, el tiempo desde el inicio de síntomas
(como para la in- fluenza, en que las medidas se
aplican por 5 días desde el inicio de los síntomas),
un número de días sin sín- tomas (por ejemplo, 48
horas sin diarrea en pacientes tratados por diarrea
por Clostridium difficile), número de días desde que
se haya iniciado un tratamiento efi- caz (como en
pacientes con impétigo, que requieren 24 horas de
tratamiento antes de levantar las medidas) o resultados
de exámenes de laboratorio (baciloscopia negativa en
pacientes con tuberculosis).
 Si se trata de una enfermedad que no tiene un
perío- do infectante conocido, por ejemplo, una
infección pulmonar por una bacteria resistente a los
antimicro- bianos o por Burkholderia cepacia, no
hay una reco- mendación establecida. Algunos
autores recomiendan mantener el aislamiento hasta el
alta del paciente (12) y otros, hasta contar con al
menos dos estudios de portación (detección)
negativos realizados en distin- tos momentos (13).
No hay estudios que permitan concluir cuál es la
mejor conducta en estos casos.

La decisión de terminar con las precauciones adicionales


deberá tomarse localmente, con base en la mejor
informa- ción disponible. Se recomienda que se escriba el
criterio em- pleado para evaluaciones posteriores. Cuando
se suspendan las precauciones adicionales con respecto a
un paciente, se mantendrán siempre las precauciones
estándares.

134 PREVENCION Y CONTROL DE


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136 PREVENCION Y CONTROL DE


Precauciones para
prevenir infecciones
por agentes
multirresistentes y
resistentes de
importancia para la
salud pública

V
Precauciones estándares y
agentes multirresistentes
Si bien la resistencia a los antimicrobianos plantea una ame-
naza para la Salud Pública, su impacto sanitario en las IAAS
y la eficacia de las medidas destinadas a controlar su disemi-
nación han sido difíciles de evaluar (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8,
9), en especial porque:
 no existe una buena definición del concepto de
mul- tirresistencia (la más conocida y más utilizada
actual- mente se publicó en 2011) (10). La
información an- terior a ese año no contempla la
misma definición;
 las variables medidas no son las mismas; por ejemplo,

RECOMENDACIONES BÁSICAS137
algunos estudios midieron infecciones propiamente
tales, otros colonizaciones y aún otros, transmisión
transitoria de los agentes infecciosos;
 es difícil atribuir daño en el caso de pacientes muy
graves y sometidos a diversos procedimientos de
riesgo.

¿Cuáles son las principales


medidas recomendadas?
Si bien algunas medidas de prevención y control de IAAS
sirven para cualquier microorganismo, otras deben ser eva-
luadas con respecto a la situación epidémica de la
institu- ción (estado de endemia habitual, brote
epidémico o no se ha logrado reducir la endemia) y el
agente infeccioso invo- lucrado. Las siguientes
recomendaciones se basan en opi- niones de
especialistas, evidencia obtenida de unos pocos ensayos
clínicos controlados, estudios cuasi experimentales con
diseño antes/después y estudios no experimentales (caso y
controles y cohortes). Estos principalmente se refieren a
la contención de distintos tipos de IAAS por
Staphylococ- cus aureus resistente a meticilina;
enterococos resistentes a vancomicina; enterobacterias con
β-lactamasa de espectro extendido; Klebsiella pneumoniae,
Pseudomonas aeruginosa y Acinetobacter baumanii, con
resistencia a más de un agente en tres o más categorías de
antimicrobianos (11, 12, 13, 14, 15, 16). Se ha observado
que algunas intervenciones efica- ces para algunos tipos
de IAAS no tienen necesariamente el mismo resultado
con respecto a otros.

La escasa evidencia disponible, así como el aumento de in-


vestigaciones sobre intervenciones eficaces motivado por
la

138 PREVENCION Y CONTROL DE


importancia percibida del problema generan información
muy dinámica, por lo cual algunas de las siguientes reco-
mendaciones posiblemente cambien en el futuro
próximo (Cuadros 13 y 14). Las medidas se han organizado
de acuer- do a la situación epidemiológica en que se
aplican, según se trate de periodos de endemia, brotes o
de hiperendemia.

Cuadro 13. Medidas de contención infecciones asociadas a


la atención de la salud, periodos de endemia

Medida Microorganismos sobre los


cuales la intervención ha
demostrado ser eficaz
Mejorar la adherencia a SARM, ERV,
medidasde higiene de enterobacterias con β-
manos (estructura e lactamasa de espectro
insumos, educación, extendido; Klebsiella
supervisión y pneumo- niae, Pseudomonas
retroalimentación). aeruginosa y Acinetobacter
baumannii
multirresistentes.
Aislamiento de contacto SARM, ERV;
de pacientes colonizados enterobacterias con β-
o infecta- dos por el lactamasa de espectro
microorganismo, de exten- dido (excepto E.
acuerdo a protocolos coli), Klebsiella pneumoniae,
[Link] infecciones y Pseudomonas aeruginosa y
colonizaciones por Acinetobacter baumannii
K. pneumoniae, A. baumannii multirresistentes.
y SARM, preferir
habitación individual.
No existe consenso en la
bibliografía para
recomendar la
suspensión de medidas al
alta o establecer
estrategias de segui-
miento mediante cultivos
perió- dicos a pacientes

RECOMENDACIONES BÁSICAS139
colonizados e infectados.
Pueden suspenderse las
medidas tras la
reiteración, en un
paciente, de dos o más
cultivos negativos para el
agente
previamente detectado.
Medida Microorganismos sobre los
cuales la intervención ha
demostrado ser eficaz
Limpieza sistemática con Enterobacterias con β-
uso de desinfectantes lactama- sa de espectro
de nivel bajo o extendido; Kleb- siella
intermedio de espacios y pneumoniae, Pseudomo- nas
su- perficies cercanas o aeruginosa y Acinetobacter
con mayor probabilidad baumannii
de contacto con el multirresistentes.
paciente infectado o
colonizado.
Preferirlos artículos SARM; ERV; Acinetobacter
(termóme- tros, bau- mannii
fonendoscopios, otros) de multirresistentes.
uso exclusivo e individual
para pacientes infectados
o coloniza- dos. De no ser
posible, desinfec- tar
esosartículosluego de su
uso entre cada paciente.
Educar al personal de SARM; ERV;
salud que participa en enterobacterias con β-
el cuidado y tratamiento lactamasa de espectro
de pacientes colo- extendido; Klebsiella
nizados o infectados pneumo- niae, Pseudomonas
acerca de los aeruginosa y Acinetobacter
mecanismos de baumannii
transmisión y multirresistentes.
pertinencia del
cumplimiento de las
medidas indicadas, con
retroalimentación
periódica de su
cumplimiento.
Poner en práctica SARM, ERV,
estrategias para el enterobacterias pro-
reingreso de pacientes ductoras de BLEE,
colonizados o Clostridium difficile.
infectados, con tiempos
definidos localmen- te,
indicaciones de ingreso
y atención con
precauciones por
contacto.
Identificar pacientes SARM, ERV,
colonizados o infectados enterobacterias
al trasladarlos a otra productoras de BLEE.
unidad del hospital o a
otra institución.

140 PREVENCION Y CONTROL DE


Medida Microorganismos sobre los
cuales la intervención ha
demostrado ser eficaz
BLEE, β-lactamasa de espectro extendido; ERV,
enterococo resis- tente a vancomicina; SARM,
Staphylococcus aureus resistente a meticilina.
Fuentes: Calfee DP, et al. Strategies to prevent methicillin-
resistant Staphylococcus aureus transmission and infection in acute
care hospitals: 2014 update. Infection control and hospital
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multidrug-resistant strains of Staphylococcus aureus and
Enterococcusspp. Infection control and hospital epidemiology:
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of the infection control measures to reduce transmission of
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RECOMENDACIONES BÁSICAS141
En periodos en los cuales las medidas antes mencionadas
no son suficientes y luego de haberse constatado su
cumpli- miento, por ejemplo, si hay aumento sostenido de
infeccio- nes endémicas, situaciones hiperendémicas y
brotes de IAAS o se trata de establecimientos que hayan
adoptado políticas de erradicación de ciertos agentes
infecciosos, pueden adop- tarse una o más de las medidas
del cuadro 14.

142 PREVENCION Y CONTROL DE


Cuadro 14. Medidas de contención de infecciones asociadas a la atención de la salud en periodos de endemia
Medidas recomendadas Microorganismos sobre los cuales
la intervención ha demostrado
ser eficaz
Poner en práctica estrategias de búsqueda activa de pacientes infectados y SARM, ERV, enterobacterias
colonizados mediante cultivos de detección u otras pruebas para este fin, con el con
objeto de aplicar el aislamiento en grupos de riesgo, tales como pacientes: β-lactamasa de espectro
• hospitalizados en unidades de cuidados intensivos (UCI) extendido; Klebsiella
• con tratamiento antimicrobiano prolongado pneumoniae, Pseudo- monas
• en tratamiento inmunosupresor aeruginosa y Acinetobacter
• hematooncológicos baumannii multirresistentes.
• con grandes quemaduras
• con dispositivos invasivos (ventilación mecánica invasiva, hemodiálisis, catéteres
vasculares centrales)
• provenientes de establecimientos o unidades con hiperendemia o brotes
ocasionados por agentes infec- ciosos multirresistentes
RECOMENDACIONES BÁSICAS

• que sean compañeros de habitación de pacientes infectados o colonizados.


Si bien no hay estudios controlados de la estrategia, la periodicidad recomendada
por expertos para reali- zar la pesquisa activa debe estar de acuerdo al contexto
epidemiológico, por ejemplo: iniciar con detección de infecciones al ingreso y medir
la prevalencia semanal, cuando se trata del periodo con mayor número de casos.
Luego espaciar la medición de la prevalencia cada 15 días, mensuales, bimensuales
o semestrales, en la medida que se observa una disminución del número de casos.
Los sitios de toma de muestra que se han recomendado son:
• SARM: cultivos en sitios con solución de continuidad de la piel/discontinuidad de
la piel (herida, corte, punción), cultivos de hisopado nasal y garganta (también
endotraqueal, perigastrostomía, perineal y perirrectal).
• ERV: cultivos de hisopado perirrectal o rectal (eventualmente, cultivo de
deposiciones).
• Para bacilos Gram negativos multirresistentes: cultivos de hisopado perirrectal o
rectal. Eventualmente, en combinación con aspirado endotraqueal,
expectoración,esputo, nasal, faringe, piel de región axilar, inguinal y exudado de
heridas.
Medidas recomendadas Microorganismos sobre los cuales
la intervención ha demostrado
ser eficaz
144

Reforzar la supervisión de los procesos de desinfección de alto nivel, si se sospecha Enterobacterias con β-
de microorganismos en cuyo mecanismo de trasmisión pueden participar lactamasa de espectro
procedimientos endoscópicos. extendido; Klebsiella pneu-
PREVENCION Y CONTROL DE

moniae, Pseudomonas aeruginosa y


Acinetobacter baumannii multirre-
sistentes.
Estrategia de detección mediante cultivos al personal de salud, si se sospecha de SARM, enterobacterias con β-
microorganismos en cuyo mecanismo de trasmisión tienen participación, con el lacta- masa de espectro
objeto de erradicar la colonización o excluirlos de la atención al personal de la extendido.
atención.
Estrategia de detección mediante cultivos al personal de salud, si se sospecha de SARM, enterobacterias con β-
microorganismos en cuyo mecanismo de trasmisión tienen participación, con el lacta- masa de espectro
objeto de erradicar la colonización o excluirlos de la atención al personal de la extendido.
atención.
Aislamiento en cohorte SARM; ERV; enterobacterias
con
β-lactamasa de espectro
extendido y aislados de
Klebsiella pneumoniae
multirresistentes.
Aislamiento en sala individual ERV, enterobacterias con β-
lactama- sa de espectro
extendido; aislados
deKlebsiella pneumoniae, Pseudo-
monas aeruginosa y Acinetobacter
baumannii multirresistentes.
Baño diario de paciente de UCI con jabón de clorhexidina o uso de apósitos/paños con SARM, ERV.
clorhexidina.
Medidas recomendadas Microorganismos sobre los cuales
la intervención ha demostrado
ser eficaz
En hospitales con programas que realizan cultivos de detección, erradicación de SARM.
portación nasal de SARM en pacientes portadores nasales con mupirocina o baño del
paciente con jabón de clorhexidina o uso de apósitos con clorhexidina. El uso de
mupirocina para erradicar SARM en todos los pacientes sin examen de detección
previo no ha tenido impacto.
Implantar programas intensificados de supervisión de limpieza y desinfección, que Enterobacterias con β-
incluya supervisión de la preparación de desinfectantes, con retroalimentación al lactamasa de espectro
personal que realice el procedimiento. No compar- tir artículos no críticos con otros extendido; Klebsiella pneu-
pacientes o solo hacerlo entre pacientes de la misma cohorte. moniae, Pseudomonas aeruginosa y
Acinetobacter baumannii multirre-
sistentes.
Fuentes: Calfee DP, et al. Strategies to prevent methicillin-resistant Staphylococcus aureus transmission and infection in acute care
RECOMENDACIONES BÁSICAS

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Wilson APR, et al. Prevention and control of multi-drug-resistant gram-negative bacteria: recommendations from a joint working
party. Journal of Hospital Infection, 44. Disponible en: [Link]
El éxito de las medidas en casos de brote o hiperendemia
depende de que se cumplan las medidas aplicables a la
en- demia habitual y, en ningún caso, las sustituye; por
lo tan- to, debe verificarse su cumplimiento. Es más, dada
la escasa información fidedigna sobre la eficacia de cada
medida, el éxito o fracaso de cada una de ellas debe
evaluarse cada vez que se pongan en marcha.

La supervisión activa de quienes


prescriben distintos
antimicrobianos (rectoría del uso
de antibióticos)¿es una medida
eficaz?
Si bien las estrategias de rectoría se han considerado
eficaces con respecto a la prevención y contención de la
resisten- cia a los antimicrobianos, los estudios que las han
evaluado no han dado los mismos resultados y siempre
han incluido como base el cumplimiento de otras
medidas de control de infecciones, como las
mencionadas en los cuadros 13 y 14 anteriores. Por lo
mismo, de aplicarse la rectoría, siempre debe hacerse
conjuntamente con otras medidas y nunca ais- ladamente
(17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26).

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150 PREVENCION Y CONTROL DE


Autores: Fernando Otaiza, Mauro Orsini, Monica Pohlez (Minis-
terio de Salud de Chile)

Edición: Valeska de Andrade Stempliuk; Ricardo Bustamante

R. Edición técnica: Maria Roxane Salvatierra

Colaboradores: Aguayo, Belisario (Santiago, Chile);


Albornoz, Henry (Montevideo, Uruguay); Arce, Marlen (San
Jose, Costa Rica); Bernal, Cornelia (Itaugua, Paraguay); Clara,
Liliana (Bue- nos Aires, Argentina); Corredor, Sandra
(Bogotá, Colombia); Cruz, Carolina (Valdivia, Chile); Cuéllar,
Luis (Lima, Perú); Fé- liz Féliz, Luis Elpidio (Santo Domingo,
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Hoyos, Claudia (Quito, Ecuador); Leal, Aura Lucia (Bogotá,
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(Buenos Aires, Argentina); Mejia, Carlos (Ciudad de
Guatemala, Guatemala); Padoveze, Maria Clara (São Paulo,
Brasil); Silvestre, Monica (Ciudad de Guatemala, Guate- mala);
Vanegas, Blanca Stella (Bogotá, Colombia); Vega, Maria
(Asunción, Paraguay); Volkow, Patricia (Ciudad de México, Mé-
xico); Zubieta, Miriam (La Paz, Bolivia); Zurita, Jeannete
(Quito, Ecuador).

Diseño: Rosario Muñoz

RECOMENDACIONES BÁSICAS151
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