LA IMPORTANCIA DE LA CAPACITACIÓN DE LOS
HERMANOS PARA LA COLABORACIÓN EN EL
MINISTERIO
DOCENTE: PR. JAY BROWN
ESTUDIANTE: BRAYAN CESAR POZO RIOS
MATERIA: TEOLOGÍA PASTORAL
COCHABAMBA – BOLIVIA
1
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN................................................................................................................2
I. LA CAPACITACIÓN EN EL CONTEXTO REFORMADO ......................................3
II. EL EQUIPAMIENTO PARA EL MINISTERIO.........................................................5
III. LOS BENEFICIOS DE UNA CAPACIATACIÓN EFICAZ.....................................8
IV. LA IMPORTANCIA DE LA CAPACITACIÓN......................................................10
CONCLUSIÓN....................................................................................................................13
BIBLIOGRAFÍA.................................................................................................................14
2
INTRODUCCIÓN
La iglesia local es una comunidad dinámica, donde los miembros, con diferentes
dones y capacidades, son llamados a trabajar en conjunto para edificar el cuerpo de Cristo.
En esta misión, la capacitación para el ministerio tiene una relevancia vital, ya que provee a
los creyentes las herramientas necesarias para cumplir con su llamado de manera efectiva.
En el contexto reformado, la capacitación de los hermanos no es meramente una
preparación técnica, sino un proceso que incluye el crecimiento espiritual, la formación
teológica y el desarrollo de habilidades prácticas que permitan colaborar en el ministerio.
Desde los tiempos de la Reforma, los teólogos han enfatizado la importancia de
equipar a los miembros de la iglesia no solo para cumplir con funciones dentro de la
congregación, sino también para ser agentes de cambio en sus respectivas esferas de
influencia. Este ensayo explora la importancia de la capacitación para la colaboración en el
ministerio desde una perspectiva reformada, argumentando que una formación integral es
crucial para el éxito del ministerio y la expansión del Reino de Dios. Con el apoyo de
teólogos históricos, así como de contemporáneos, se expondrá cómo una capacitación
eficaz no solo fortalece el ministerio local, sino también a la iglesia en su totalidad.
De lo que quiero hablar es de ¿por qué es importante capacitar a los hermanos para
el ministerio? Y antes de continuar, quiero aclarar, que con ministerio no solo me refiero al
ministerio de un pastor, (a las ocupaciones que un pastor tiene), sino al ministerio al cual
estamos llamados todos como cristianos, a glorificar a Dios a través de una vida en
obediencia a su palabra y en la expansión de su reino, es decir, en la proclamación del
Evangelio.
3
I. LA CAPACITACIÓN EN EL CONTEXTO REFORMADO
La capacitación en el ministerio dentro del pensamiento reformado está arraigada en
una visión bíblica y teocéntrica, donde el propósito central es glorificar a Dios a través del
servicio y la proclamación del Evangelio.
Esto requiere una comprensión profunda de las Escrituras y una formación espiritual
que transforme el carácter y la vida de los creyentes. Richard Baxter, en su libro “El Pastor
Reformado”, abordó la importancia de una capacitación integral que incluye tanto el
desarrollo personal del ministro como su capacidad para guiar a otros. Para Baxter, el
pastor debe ser un ejemplo de piedad y conocimiento para su congregación, lo que implica
un compromiso serio con su propio crecimiento espiritual. En sus palabras: “El pastor debe
ser un hombre de gran piedad y conocimiento, pues de su habilidad para enseñar y guiar
dependerá la salud espiritual de toda la congregación”1.
Baxter enfatiza que el liderazgo espiritual no se basa únicamente en habilidades de
enseñanza o administración, sino en un carácter piadoso que inspire confianza y respeto.
Esta enseñanza se extiende también a los miembros de la congregación, quienes deben ser
capacitados no solo en las áreas prácticas del ministerio, sino también en la piedad y el
entendimiento de la Palabra de Dios. Esta capacitación espiritual tiene un impacto directo
en la colaboración dentro del ministerio, ya que los creyentes que están creciendo
1
Richard Baxter, El Pastor Reformado, (Barcelona: Editorial CLIE, 2018), 78.
4
espiritualmente son más capaces de trabajar juntos en unidad, compartiendo una visión y
propósito común.
John Owen, otro teólogo reformado de gran influencia, refuerza esta visión en su
obra “La Muerte de la Muerte en la Muerte de Cristo”, donde argumenta que una
comprensión correcta de las doctrinas de la fe es esencial para el ministerio. Owen señala
que sin una sólida formación teológica, el ministerio carece de la autoridad y el poder que
provienen de la verdad. Esto es especialmente relevante en el contexto de la capacitación,
ya que la enseñanza y predicación deben estar fundamentadas en un conocimiento preciso y
profundo del Evangelio. Owen escribe:
“El conocimiento correcto de las doctrinas de la fe es esencial para una predicación
y enseñanza efectivas. Sin un entendimiento profundo del evangelio, el ministerio
estará desprovisto de la autoridad y el poder que emanan de la verdad”2
Esta afirmación señala que la capacitación teológica no solo es necesaria para los
pastores, sino también para aquellos que colaboran en el ministerio, es decir, los hermanos.
La solidez doctrinal garantiza que la iglesia funcione en armonía, con cada miembro
contribuyendo desde una base de comprensión común y un compromiso compartido con la
verdad del Evangelio.
2
John Owen, La Muerte de la Muerte en la Muerte de Cristo, (Madrid: Editorial CLIE, 2011),134.
5
II. EL EQUIPAMIENTO PARA EL MINISTERIO
La capacitación adecuada para el ministerio no solo implica la adquisición de
conocimientos teológicos y el desarrollo de la piedad, sino también la formación en
habilidades prácticas que permitan a los creyentes desempeñar sus roles dentro del cuerpo
de Cristo de manera eficaz. El apóstol Pablo, en Efesios 4:11-12, escribe:
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a
otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del
ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”
Este pasaje deja en claro que el propósito de los dones ministeriales es capacitar a
los santos para la obra del ministerio. En otras palabras, el liderazgo eclesiástico no solo
debe llevar a cabo el ministerio, sino también debe equipar a los miembros de la iglesia
para que colaboren en la misión de edificar el cuerpo de Cristo. Esta idea de equipamiento
promueve una visión de la iglesia donde cada miembro es llamado a servir y contribuir
activamente. John MacArthur, en su comentario sobre 1 Corintios, enfatiza la importancia
de una sólida formación bíblica para todos los miembros de la iglesia. Según MacArthur:
“Los líderes de la iglesia deben estar firmemente arraigados en la Escritura para
enseñar y guiar a otros de manera efectiva. Sin un conocimiento profundo de la
Palabra de Dios, no hay fundamento sólido para la enseñanza o la dirección”3
MacArthur sostiene que la Biblia es la base sobre la cual se debe edificar todo
ministerio, y que una comprensión profunda de las Escrituras es esencial no solo para los
pastores, sino para todos los miembros que colaboran en el ministerio. Esta formación
3
John MacArthur, Libro de Estudio, (Nashville: Grupo Nelson, 2006), 65.
6
bíblica asegura que cada miembro esté equipado para tomar decisiones sabias, resolver
conflictos y enseñar a otros de manera eficaz.
Paul Washer, en su libro “El Poder y El Mensaje del Evangelio”, refuerza también
este aspecto, argumentando que una preparación exhaustiva no solo capacita a los
hermanos para enfrentar los desafíos del ministerio, sino que también fortalece su
compromiso con el Evangelio y su capacidad para discipular a otros. Washer afirma: “Una
preparación rigurosa no solo capacita a los hermanos para enfrentar los desafíos del
ministerio, sino que también fortalece su compromiso con el evangelio y su capacidad para
discipular a otros”4
La idea de discipular a otros es fundamental para la vida cristiana, ya que se basa en
la Gran Comisión de Mateo 28:19-205, donde Jesús instruye a sus seguidores a hacer
discípulos de todas las naciones. La capacitación para el ministerio no solo prepara a los
creyentes para cumplir funciones dentro de la iglesia, sino también para ser testigos del
Evangelio en el mundo. Esta visión del discipulado es clave para una colaboración efectiva
en el ministerio, ya que los creyentes que están capacitados para discipular a otros son más
capaces de trabajar juntos en la misión común de expandir el Reino de Dios.
4
Paul Washer, El Poder y El Mensaje del Evangelio, (Malaga: Publicaciones Faro de Gracia, 2008),
92.
5
Mateo 28:19-20 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y
he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
7
III. LOS BENEFICIOS DE UNA CAPACITACIÓN EFICAZ
Una capacitación eficaz ofrece una serie de beneficios que impactan tanto en el
desarrollo individual de los miembros de la iglesia como en la efectividad colectiva del
ministerio. Colin Marshall y Tony Payne, en su libro “El Enrejado y La Vid”, exploran
cómo una formación adecuada puede mejorar la coordinación y la productividad dentro de
la iglesia. Según Marshall y Payne: “Una capacitación bien estructurada permite a los
miembros de la iglesia trabajar de manera más coordinada y productiva, lo que resulta en
un ministerio más fructífero y efectivo”6
Una de las principales ventajas de una capacitación eficaz es que facilita una mayor
relación y coordinación entre los miembros del ministerio. Cuando los creyentes están bien
preparados, son más capaces de colaborar de manera eficiente, asumiendo
responsabilidades y trabajando juntos hacia un objetivo común. Esta colaboración es
esencial para la efectividad del ministerio, ya que asegura que los dones y talentos de cada
miembro sean utilizados de manera óptima para el bien de la congregación.
Otro beneficio clave es el fortalecimiento de la unidad dentro de la comunidad
eclesiástica. J.I. Packer, en su libro “Conociendo a Dios”, reflexiona sobre cómo una sólida
formación espiritual y teológica puede fortalecer la unidad de la iglesia. Packer escribe:
“Una comprensión profunda de Dios y de sus caminos crea una comunidad más unida y
6
Colin Marshall y Tony Payne, El Enrejado y La Vid, (Colombia: Torrentes de Vida, 2010), 103.
8
comprometida, pues todos los miembros comparten una visión común y una pasión por la
gloria de Dios”7
La unidad es fundamental para el éxito del ministerio, ya que permite que los
miembros trabajen juntos en armonía, compartiendo una visión común y un propósito
centrado en la glorificación de Dios. Esta unidad es facilitada por una capacitación que
enfatiza tanto el crecimiento espiritual como el conocimiento teológico, lo que permite a los
miembros colaborar de manera más efectiva en la misión de la iglesia.
Tim Chester, en su libro “Iglesia Centrada en el Evangelio”, aborda otro aspecto
importante de la capacitación: la preparación para enfrentar desafíos ministeriales. Chester
argumenta que una formación eficaz no solo prepara a los miembros de la iglesia para
cumplir con sus responsabilidades ministeriales, sino que también les brinda las
herramientas necesarias para enfrentar los desafíos y las dificultades que inevitablemente
surgirán en el camino. Chester escribe: “Una capacitación integral prepara a los miembros
de la iglesia para manejar problemas y dificultades con una perspectiva bíblica,
permitiéndoles responder con sabiduría y eficacia”8
Este enfoque es fundamental, ya que una iglesia capacitada es más resistente frente
a las pruebas y tribulaciones del ministerio. La preparación teológica y práctica ayuda a los
hermanos a enfrentar los desafíos con una base sólida en las Escrituras, lo que les permite
actuar con discernimiento y confianza. En lugar de ser sacudidos por las dificultades, los
miembros que han sido bien entrenados pueden abordarlas como oportunidades para
7
J.I. Packer, Conociendo a Dios, (Madrid: Editorial Clie, 2014), 112.
8
Tim Chester, Iglesia Centrada en el Evangelio, (Madrid: Editorial Clie, 2016), 157.
9
glorificar a Dios y fortalecer su testimonio. Esta capacidad para enfrentar desafíos con una
perspectiva bíblica también fomenta la colaboración dentro del cuerpo de Cristo, ya que los
miembros pueden apoyarse mutuamente y trabajar juntos para superar los obstáculos.
IV. LA IMPORTANCIA DE LA CAPACITACIÓN
La capacitación dentro del ministerio no solo prepara a los creyentes para cumplir
con sus funciones, sino que también tiene el potencial de multiplicar líderes dentro de la
iglesia. Esto es especialmente relevante en el contexto de plantación de iglesias, discipulado
y expansión del Reino de Dios. La tradición reformada ha subrayado repetidamente la
importancia de equipar a los creyentes para que se conviertan en líderes efectivos en sus
comunidades, ya sea dentro del contexto local de la iglesia o en el campo misionero.
Timothy Keller, ha sido un defensor clave de la capacitación de líderes para la
multiplicación del ministerio. Keller ha señalado que uno de los mayores desafíos en las
iglesias contemporáneas es la falta de formación de nuevos líderes que puedan llevar
adelante la misión de la iglesia en diferentes contextos. En su libro “Iglesia Centrada”,
Keller argumenta:
“La capacitación de líderes es esencial para la plantación de iglesias y la
expansión del Reino de Dios. Sin una estructura sólida de formación y discipulado,
las iglesias corren el riesgo de depender excesivamente de unos pocos líderes, lo
que limita su capacidad para crecer y multiplicarse”9
En su ministerio, Keller ha desarrollado programas de formación intensiva para
futuros líderes, preparando a cientos de pastores, plantadores de iglesias y líderes laicos que
ahora sirven en diversos contextos alrededor del mundo. Este enfoque en la multiplicación
9
Timothy Keller, Iglesia Centrada, (Madrid: Editorial Clie, 2013), 278.
10
refleja el modelo de Jesús, quien invirtió tiempo en discipular a sus seguidores más
cercanos para que pudieran continuar su misión después de su partida.
La capacitación no se limita únicamente al ámbito eclesiástico, sino que también se
extiende a todas las esferas de la vida. Los reformadores, como Juan Calvino, enseñaron
que toda la vida es vivida coram Deo, es decir, ante la presencia de Dios. Esto implica que
los cristianos deben ser capacitados para servir a Dios no solo dentro de la iglesia, sino
también en sus vocaciones, familias y comunidades. La cosmovisión reformada, que
sostiene la soberanía de Dios sobre todas las áreas de la vida, implica que la capacitación
para el ministerio incluye la preparación para vivir una vida cristiana plena en cada
contexto.
Abraham Kuyper, un influyente teólogo y político reformado, expresó esta idea de
manera memorable: “No hay una sola pulgada cuadrada en todo el dominio de nuestra
existencia humana sobre la cual Cristo, quien es soberano sobre todo, no diga: ‘Mía’”10
Esta afirmación destaca que la capacitación para la colaboración en el ministerio no se
limita a las actividades dentro del edificio de la iglesia, sino que abarca toda la vida. Un
creyente capacitado no solo será efectivo en el discipulado y la enseñanza, sino también en
su lugar de trabajo, en su hogar y en su comunidad, reflejando el carácter de Cristo en todo
lo que hace.
Otra dimensión de la capacitación dentro del ministerio es su capacidad para formar
una comunidad misional, una iglesia que no solo se preocupa por su propia edificación
10
Abraham Kuyper, Conferencias sobre el calvinismo, (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing
Co., 1898), 99.
11
interna, sino que está enfocada en cumplir la misión de Dios en el mundo. La tradición
reformada ha puesto un fuerte énfasis en la misión de la iglesia de proclamar el evangelio y
extender el Reino de Dios. Para lograr esto de manera efectiva, es fundamental que los
miembros de la iglesia estén capacitados no solo para el ministerio dentro de la iglesia, sino
también para ser testigos fieles de Cristo en el mundo.
Colin Marshall y Tony Payne, en “El Enrejado y La Vid”, abordan este tema
señalando que la capacitación para el ministerio debe incluir un enfoque misional. Los
autores argumentan que la iglesia debe formar a sus miembros para que sean testigos
efectivos del evangelio en sus respectivos contextos, ya sea en el trabajo, en la escuela o en
la comunidad. Marshall y Payne escriben:
"La capacitación para el ministerio debe incluir un fuerte enfoque misional,
preparando a los miembros de la iglesia para ser embajadores del evangelio en
todos los aspectos de la vida. Esto requiere tanto una formación teológica sólida
como una preparación práctica para el testimonio”11.
Una congregación capacitada trabaja junta no solo para edificar a los creyentes, sino
también para cumplir con la Gran Comisión de llevar el evangelio a todas las naciones
(Mateo 28:19-20). Esta misión compartida une a los miembros en un propósito común,
promoviendo una colaboración efectiva y fructífera en el ministerio.
CONCLUSIÓN
La capacitación de los hermanos para la colaboración en el ministerio es un
componente esencial para la salud y el crecimiento de la iglesia. Desde una perspectiva
11
Marshall & Payne, El Enrejado y la Vid, 119.
12
reformada, esta capacitación no es simplemente un proceso técnico o administrativo, sino
una formación integral que incluye el desarrollo espiritual, teológico y práctico. Al equipar
a los creyentes con las herramientas necesarias para cumplir con su llamado, la iglesia
puede funcionar de manera más efectiva y cumplir con la misión de Dios en el mundo.
A medida que la iglesia invierte en la capacitación de sus miembros, se fortalece su
capacidad para trabajar en unidad, enfrentar los desafíos con confianza y cumplir con su
misión de proclamar el evangelio a todas las naciones. En resumen, la capacitación para la
colaboración en el ministerio es un proceso esencial que asegura que cada miembro de la
iglesia esté equipado para servir, liderar y discipular en sus respectivas esferas de
influencia. Este enfoque integral y misional permite a la iglesia no solo crecer
internamente, sino también expandir el Reino de Dios en el mundo, cumpliendo fielmente
el llamado que se le ha encomendado.
BIBLIOGRAFÍA
- Baxter Richard, El Pastor Reformado, Barcelona: Editorial CLIE, 2018.
- Owen John, La Muerte de la Muerte en la Muerte de Cristo, Madrid: Editorial
CLIE, 2011.
- MacArthur John, Libro de Estudio, Nashville: Grupo Nelson, 2006.
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- Washer Paul, El Poder y El Mensaje del Evangelio, Malaga: Publicaciones Faro de
Gracia, 2008.
- Marshall Colin y Payne Tony, El Enrejado y La Vid, Colombia: Torrentes de Vida,
2010.
- Packer J.I., Conociendo a Dios, Madrid: Editorial Clie, 2014.
- Chester Tim, Iglesia Centrada en el Evangelio, Madrid: Editorial Clie, 2016.
- Keller Timothy, Iglesia Centrada, Madrid: Editorial Clie, 2013.
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