Rbennewitzd
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totalmente los principios matemáticos que son damente por los mares del sur y aún cruzan el
la base de la navegación practicada por los Ecuador, para propagarse por cientos de mi-
pueblos civilizados. llas en el hemisferio norte.
¿Cómo navegaban, entonces, estos is- En su aproximación a la recalada cuida-
leños? ban de llegar a un punto situado un tanto a
Se han tejido muchas conjeturas al res- barlovento - esto es, al este de aquella - hasta
pecto, pero sólo en tiempos recientes ha sido alcanzar una situación que cumpliera el requi-
posible saberlo con certeza, gracias a que se sito de que culm inara en su cenit la " estrella de
ha embarcado a bordo de un yate a algunos de la isla ", que era como nombraban a la que
los últimos " tahunas " (navegantes) sobrevi- también lo hacía sobre ésta o, dicho en otras
vientes o bien ellos dirigieron independiente- palabras, la que tuviese una declinación igual
mente sus propias embarcaciones típicas ; a la latitud de la isla. En estas condiciones , el
manteniéndose el yate en conserva, se les pi- arco visible del astro coincide con el vertical
dió que la condujeran a alguna isla lejana, con primario del lugar, esto es , el círculo máximo
total prescindencia de instrumentos de nave- que pasa por los puntos cardinales este y oeste
gación, y siempre salieron airosos en las nu- y el cenit, por lo que, desde el orto de aquél, lo
merosas pruebas a que fueron sometidos. mantenían derecho a popa y luego de su cul-
Además, se les solicitó que revelaran los pro- minación lo seguían hasta su ocaso, teniendo
cedimientos que empleaban , los que habían cada noche la precaución de comprobar que él
mantenido celosamente en secreto desde continuara cumpliendo la condición mencionada
tiempos remotos , a lo que accedieron, por y si tal no sucedía, efectuar las enmiendas
estimar, tal vez , que ellos ya no tenían validez convenientes al rumbo. (Ver nota 2)
ni futuro . Es evidente que este método de navega-
Se pudo así confirmar lo que ya se sabía, ción astronómica "a ojo " era un tanto inexacto,
esto es, que básicamente se guiaban por el sol por lo que más bien servía como una primera
y las estrellas, principalmente po r estas últi- aproximación al objetivo; ahora bien , puede
mas, de las que eran grandes conocedores. que si éste fuese una isla o archipiélago de
(Ver nota 1) origen volcánico, cuyas cumbres son visibles a
En lo que se refiere a los rumbos , dividían decenas de millas , resultara suficiente; mas si
el horizonte en veinte partes aproximadamente se trataba de islas bajas , como los atolones ,
equidistantes, cada una de las cuales recibía habían de adoptarse otros procedimientos.
su nombre y a falta del compás magnético te- (Ver nota 3)
nían lo que se podría designar como compases Para empezar, se observaba a las aves
siderales , tales como los que se muestran en la m arinas , descartando , desde luego, a las pe-
Fig . 1 para el hemisferio sur; en el opuesto, la lágicas, que son unas vagabundas impeniten-
Estrella Polar les marcó el norte con una apro- tes e incansables que surcan sin cesar, día y
ximación para ellos suficiente. noche, la amplitud del océano, en vuelos errá-
¿ Y qué sucedía cuando el cielo se cubría, ticos , al parecer; la atención había de dirigirse
impidiendo ver los astros y al mismo tiempo a las costeras, que cada noche deben refu-
ocurrían cambios en la dirección del viento? giarse en tierra antes que obscurezca y cada
Pues bien , entonces se guiaban por las olas una de cuyas especies tiene su propio radio de
de leva, que persisten y son reconocibles, no acción en torno a sus islas. El procedimiento
obstante que la mar generada por el viento que era simple : el primer avistamiento de los ejem-
sopla en el instante considerado tenga otra plares de cada género iba dando, sucesiva-
dirección. Al respecto, se puede indicar que mente, la distancia a la tierra; luego, para
podían diferenciar por lo menos cuatro tipos de determinar el rumbo que hacia ella conduciría
olas de leva (bobas, sordas o de fondo, como bastaba seguirlas cuando al atardecer retor-
también se las llama): la de los alisios del naban a sus madrigueras . Además, podían
noreste, la correspondiente a los del sureste, detectar la existencia de islas por las caracte-
la del noroeste , que tiene su origen en los fren - rísticas nubes cumuliformes que frecuente-
tes fríos del septentrión, y la del suroeste , que mente se forman sobre ellas durante el día y
procede de los correspondientes al austro, que se destacan de las demás por alcanzar un
esta última la más poderosa de todas, con sus mayor desarrollo vertical y permanecer inmó-
majestuosas olas de gran extensión y largo v iles , mientras las otras son arrastradas por el
período, que se desplazan casi ininterrumpí- viento.
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primera mitad del siglo xv, iniciaron la aplica- iniciativa de ir en busca de ellos, adentrándose
ción efectiva de la ciencia y la técnica a la en la alta mar.
navegación .
El gran patrocinador de estos progresos
EL VIAJE DE BARTOLOME DIAZ
fue el príncipe Enrique el Navegante, quien, en
( 1487-1488)
el promontorio de Sagres del cabo San Vicen-
te, fundó un observatorio y organizó una suerte El procedimiento antes mencionado de
de academia náutica en la que logró efectuar flanquear , por así decir, persistentes vientos y
una feliz conjunción de los conocimientos teó- corrientes contrarios , fue también aplicado en
ricos con los empíricos al reunir a astrónomos, otros mares . Tal sucedió en el viaje de ex plo-
geógrafos , cartógrafos de nombradía y a na- ración que cumplió Bartolomé Díaz, cuando
vegantes experimentados , los que emprendie- después de cruzar el Ecuador se encontró con
ron el estudio sistemático de la náutica y ramos el alisio del sureste y la corriente de Benguela,
afines del saber y prepararon a los pilotos que que le impedían progresar hacia el sur, mien -
habrían de cumplir su plan de explorar la costa tras navegaba al longo de la costa africana ; él
oeste de Africa, avanzando progresivamente intuyó que debía existir una analogía , una
hacia el sur , movido, posiblemente , por el suerte de simetría en los regímenes de los
designio de alcanzar la India como meta final. vientos de los hemisferios norte y sur , idea que
Desde la iniciación de estos viajes se ciertamente le fue reforzada por la persistente
observó que la navegación de las costas afri- mar de leva del suroeste , característica en
canas hacia el sur, hasta llegar por los 10º aquellas aguas y que procede , como es bien
norte , contándose con vientos y corrientes a sabido , de los frentes fríos que discurren por
favor resultaba fácil ; pero que al regresar, latitudes más australes . Consecuente con esta
estos mismos elementos , al tornarse contra- noción , Díaz decidió abrirse del litoral , tal como
rios , alargaban excesivamente la duración del se practicaba en el hemisferio opuesto , y to-
viaje , disminuyendo así el radio de acción de mando de bolina el viento navegó al suroeste ,
las carabelas, dado su reducido tamaño , que hasta que al cabo de algunas singladuras fue
limitaba su capacidad para transportar víveres. percibiendo un marcado cambio en las condi -
Esta situación se prolongó hasta que un capi- ciones climáticas y por fin el viento le rondó a
tán portugués , con experiencia, seguramente , los cuadrantes del oeste, gracias a lo cual
en navegaciones a las Madeiras y al norte de pudo arrumbar al este , con el propósito de
Europa y que conocía que en aquellas latitudes recalar en la costa.
se podía contar con vientos del oeste , decidió Algunos días más tarde , al no encontrar
adoptar otra ruta y fue así como ciñó el alisio la tierra y deducir, por la latitud que había
del noreste amurado por estribor y separándo- alcanzado , que existía la posibi lidad de que
se de la costa dio una larga bordada hasta hubiera sobrepasado el extremo austral del
alcanzar casi los 40º norte, donde lo tomaron continente , hizo rumbo al norte y despu és de
las variables del oeste , que le permitieron un as cinco singladuras recaló en la bahía
volver a Portugal en un tiempo mucho más Mossel , al este del cabo de Buena Esperanza.
breve, si bien exponiéndose a mayores riesgos A continuación exploró parte de la costa sures-
a causa de las tempestuosas aguas de aque- te de Africa , constatando, por la dirección que
llas latitudes . Esta ruta , que se constituyó en la ésta seguía , que había entrado en el océano
definitiva, fue designada como la " volta do Indico y, por lo tanto , abierto el ansiado camino
largo ", por la gran curva que se describía en el a las Indias .
retorno , sin costa a la vista.
Los historiadores y el viaje de Bartolomé Díaz
Por otra parte , es indudable que los ma-
rinos de aquellos tiempos sabían que la mar de Los historiadores nos dicen , copiándose
leva predominante del noroeste, que experi- los unos a los otros, que las carabelas de Díaz
mentaban frecuentemente , era originada por fueron separadas de la costa africana por los
vientos que soplaban en la lejanía y que la 28 ° sur, al ser arrastradas hacia el suroeste
dirección que tenía la ola había de coincidir con por un temporal del noreste. Es esta una afir-
la de aquellos vientos, conocimiento éste que mación muy singular, pues no resiste ni el más
tiene que haber reforzado la decisión de aquel somero análisis hecho con criterio náutico. En
desconocido primer navegante que tomó la efecto :
N AV EGA CI O NE S IBER ICAS EN LOS SIG LOS XV Y XV I. VISION NAUTICA 175
1) La costa africana, desde el sur del cana e islas Azores, Canarias y Madeiras, en
golfo de Guinea hasta las proximidades del cuya isla de Porto Santo residió por algunos
Cabo, queda comprendida en el cinturón de los años . Además hizo un viaje a Islandia , según
alisios del sureste por lo que en ella impera en propia y verosímil declaración.
general el buen tiempo y en ningún caso se Estas extensas navegaciones , que se
presentan los supuestos temporales del nores- venían haciendo desde mediados del siglo xv y
te ; cuando más , soplan de esta dirección los que cubrían muchos grados de latitud y longi-
llamados " Berg Winds", que son vientos coste- tud, tienen que haberles dado a los mareantes
ros locales, los cuales afectan la parte austral de aquellos tiempos un buen conocimiento
de Angola y las costas de Namibia y no sobre- práctico de los vientos alisios y los variables
pasan la fuerza 7, con una duración de apenas del oeste , en las aguas próximas al Viejo Mun-
unas cuantas horas. do. Es , por lo tanto , perfectamente posible que
Los verdaderos temporales que pueden Colón, marino experimentado, culto e inteli-
ocurrir en aquellas latitudes son de carácter gente, hubiera concebido que los mismos vien-
depresionario y soplan con más frecuencia de tos dominantes en las zonas mencionadas se
los cuadrantes 111 y 1v, al sur de los 35° sur. habían de extender también a lo ancho del
2) No admite dudas que las carabelas, océano, juicio éste que le habría permitido
en su empeño por avanzar hacia el sur en las planear su viaje y llevarlo exitosamente a efec-
cercanías de la costa, seguían el procedimien- to siguiendo la ruta velera apropiada, avan-
to habitual de dar bordadas, vuelta adentro zando hacia el oeste impulsado por el alisio y
durante el día y vuelta afuera en la noche, para una vez alcanzada su meta, retornar con los
aprovechar los cambios de dirección de las vientos del oeste de latitudes más altas.
brisas de mar y de tierra, respectivamente . Por lo demás, Colón , en sus viajes si-
Ahora bien, en el supuesto de que efectiva- guientes, empleó el mismo plan , el que también
mente hubiese ocurrido el mentado temporal adoptaron las expediciones de los navegantes
del noreste , un marino competente , como Díaz que vinieron a continuación , constituyéndose
lo era, se habría mantenido cerca de la costa esta derrota, con algunas modificaciones que
para buscar su reparo y navegando en favora- la fueron perfeccionando, en la definitiva de las
bles condiciones, con viento a la cuadra o aguas del Atlántico norte y extendiéndose gra-
largo, hecho buen camino hacia su objetivo. dualmente el principio en que se basa, a los
3) Es materialmente imposible que bar- otros océanos del globo terráqueo.
cos marineros como las carabelas, que eran
fuertes, rápidas y aptas para navegar de bo- Los historiadores y el primer viaje de Colón
lina, hubiesen sido llevadas durante varios En lo que concierne al primer viaje de
días a la ronza , desgaritadas , a más de mil Colón , al igual que en el de Díaz, los historia-
millas a sotavento, cual pluma al viento y ello ni dores, salvo algunas pocas excepciones , creen
aunque hubiesen estado a palo seco. Por lo que sus rutas de ida y de regreso fueron obra
demás, los temporales se desplazan, no pu- del azar ; no faltando tampoco los que opinan
diendo afectar a un buque por varios días que la derrota de vuelta fue la consecuencia de
seguidos, a no ser que este los siga delibera- un error de navegación del Almirante, error
damente, navegando en su misma dirección, que habría de resultar afortunado.
como se acostumbraba a proceder en los días ¿Siguió Colón sus derrotas al acaso y
de la vela. (Ver nota 7) descubrió la ruta del tornaviaje como conse-
cuencia de un error de navegación?
Indudablemente que no, como se verá a
continuación.
EL PRI MER VI AJE DE COLON (1492-1493)
Lo demuestra, en primer lugar, su deci-
Los marinos españoles de fines del siglo sión de modificar el aparejo de la Niñ a, de
xv seguían de cerca los progresos de sus veci- carabela latina que era, en redonda, durante
nos lusitanos y no les iban a la zaga en el saber su recalada en las Canarias antes de empren-
y práctica náuticos. Igualmente se beneficiaron der el cruce del océano (Fig. 2). Es difícil creer
de esta difusión de conocimientos otros euro- que hubiese tomado tal determinación sin estar
peos, entre los que se contaba Cristóbal Colón, seguro de lo que hacía, convencido de que iba
quien navegó en buques portugueses, gracias a contar con vientos predominantes a favor.
a lo cual pudo efectuar viajes a la costa afri- (Ver nota 8)
F ig. 2. Carabela "Niña"
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AUSTER
CONCEPTOS GEOGRAFICOS DE COLON EN SU PRIMER VIAJE
En achurado, costas del Asia, en la que la isla de Cuba figura como la península de Juana de la provincia de Mangi del Catay y la isla Española es la de Santo
Domingo actual.
Las coordenadas de las islas Bahamas , península de Juana e is la Español a, las determinó Colón por latitudes observadas y longitudes de estima.
0Punto estimado de salida de Colón en el retorno de su prime1 viaje.
NOTA: Las longitudes se cuentan desde las islas Canarias hacia el E. de Oº a 360º.
N AV EG ACIONES IBERIC AS EN LOS SIGLOS XV Y XVI. VISION NAUTICA 179
con los deficientes instrumentos náuticos em- ron las naos demostrar su aptitud para ganar
pleados y en las malas condiciones meteoro- barlovento, lo que evidencia la bondad de su
lógicas en que se efectuó, está plenamente diseño.
justificado. (Ver nota 10) Después de refrescar a su gente, regresó
la flota a Lisboa, siguiendo la ruta ya marcada
LA EXPEDICION DE VASCO DE GAMA por Bartolomé Díaz, y una vez en el hemisferio
A LA INDIA (1497-1499) norte efectuaron la acostumbrada " volta do
largo" hasta las Azores, antes de navegar por
En 1497 se organizó en Lisboa una ex- paralelo rumbo a Lisboa.
pedición a la India, que se puso al mando de Nota : Se incluye este viaje tanto por la
Vasco de Gama. En su preparación se contó trascendencia que tuvo como el inicio de la
con la asesoría de Bartolomé Díaz, el que expansión marítima de Portugal hacia las In-
aportó su experiencia para introducir mejoras dias, cuanto por constituir una evidencia de
en las naos empleadas ; asimismo, se planeó que en aquellos tiempos se organizaba cuida-
cuidadosamente el viaje, en forma que se cru- dosamente las expediciones, aprovechando al
zara la tempestuosa extremidad sur de Africa efecto las experiencias adquiridas en viajes
en el verano del hemisferio austral y llegara al previos.
Indico norte con el inicio del monzón del sur-
oeste .
LAS PRIMERAS EXPEDICIONES ESPAÑOLAS
La flota de De Gama, después de una EN EL PACIFICO NORTE
escala en la isla Santiago, del archipiélago de
Cabo Verde, continuó rumbo al sur por el me- El Tratado de Tordesillas, celebrado en
dio del Atlántico sur, hasta encontrar los vien- 1494, fijó la Línea de Demarcación entre Espa-
tos generales del oeste; arrumbaron entonces ña y Portugal en el Atlántico; pero ni siquiera
al este y luego de hacer una recalada en la mencionó una rama opuesta que definiera la
bahía de Santa Elena, unos 2º al norte del extensión de sus respectivas zonas de influen-
cabo Agulhas, entraron en el Indico y siguieron cia, ni lo hicieron tampoco las bulas papales
la costa hasta Melinda (Malindi actual) , donde posteriores, por lo que en la práctica los límites
establecieron tratos amistosos con el sultán de ellas fueron establecidos de acuerdo a los
local, quien les facilitó como práctico a Ahmed principios del primi possesoris; mas no sin que
lbn Mahjid, sin duda el más prestigioso marino se produjeran conflictos.
árabe de la época, el que los condujo en viaje El emperador Carlos V, deseoso de ha-
directo a Calicut, en la costa suroeste de Mala- cer efectiva su potestad hacia el oeste sobre el
bar. El viaje se inició cuando recién empezaba Pacífico y participar en el tráfico de las espe-
a entablar el monzón del suroeste, cubriéndo- cias , que tantas utilidades le reportaban a Por-
se en 25 días la distancia de 2.300 millas que tugal, organizó expediciones, actividad que
separa ambos puertos. prosiguió en el reinado de Felipe 11. De ellas se
En Calicut, De Gama encontró en un co- tratará sucintamente a continuación.
mienzo una acogida amistosa por parte de su
Hernando de Magallanes (1519-1522)
gobernador, la que luego se tornó en hostilidad
por influencia de los poderosos árabes que La primera expedición que cruzó el Pací-
recelaban de la competencia comercial de los fico norte fue la de Magallanes, 'lUien después
portugueses. Pronto se produjo algunos en- de descubrir las Marianas se dirigió a las Fili -
cuentros bélicos favorables a los últimos, pero pinas, donde encontró su muerte a manos de
como estos supieran que árabes e hindúes las naturales. En esta región la flota sufrió toda
concertaban poderosas fuerzas para atacar- clase de adversidades; entre ellas, fueron ase-
los, optaron por retirarse. sinados a traición por los filipinos la mayor
Zarparon los lusitanos directamente ha- parte de sus capitanes y oficiales y quedando
cia el hospitalario Malindi cuando aún soplaba reducidas a sólo dos naos, la Victoria y la
el monzón del suroeste, debiendo cubrir la Trinidad , arribó por fin al Maluco, el objeto del
mayor parte de la travesía dando bordadas en viaje . La primera de dichas naos, al mando de
lento y laborioso avance contra el viento, con Juan Sebastián Elcano, volvió a España, cum-
tripulaciones diezmadas por el escorbuto y la pliendo así la hazaña de ser la primera en dar
malaria, tardando tres meses en alcanzar su la vuelta al mundo; la Trinidad, capitaneada
puerto de destino; pero sea como fuere, pudie- por Gonzalo Gómez de Espinoza, después de
180 REVISTA DE MARINA 2/ 88
entregar sus buques y tripulaciones a los por- saban con urgencia , como para cumplir con la
tugueses, quienes le dieron un trato amable. necesidad ineludible de asegurar las comuni-
Con todo lo relatado sobre el tema del caciones con el virreinato. El San Pe dro zarpó
viaje del regreso desde las Filipinas a Méjico, de Cebú el 1° de junio de 1565 al mando de
el autor cree que ha podido demostrar que los Felipe de Salcedo y llevando como pilotos a
marinos españoles de aquel tiempo sabían Esteban Rodríguez y Rodrigo Espinoza y a
cómo se le debía realizar y que si fracasaron Fray Andrés de Urdaneta como mentor náuti-
en su ejecución fue debido a dificultades mate- co, el hombre comisionado por el mismo rey
riales insalvables. Estas deficiencias, como se para acertar con el tornaviaje . (Ver nota 12)
verá a continuación , pudieron ser superadas El galeón subió hasta los 40 º norte, como
en la empresa de Legazpi . (Ver nota 11) lo habían hecho o intentado hacer los nave-
gantes anteriores, pero que fracasaron por el
Miguel López de Leg azpi (1564-1572) mal estado de sus buques y con tripulaciones
debilitadas por el hambre y raleadas por el
Después de las frustradas jornadas de escorbuto ; pero esta vez la coyuntura se pre-
Saavedra y Villalobos, por fin esta expedición sentó más favorable y el Sa n Pedro pudo seguir
va a cumplir la tarea que le fijara Felipe 11, cuyos su derrota rodeando el anticiclón del Pacífico
objetivos básicos eran la conquista, coloniza- por su margen norte, adentrándose en el curso
ción y evangelización de las Filipinas y acertar de las borrascas del frente polar, que los im-
con la ruta de regreso. pulsaron con sus vientos del oeste hasta reca-
Se designó como General de ella al pres- lar en las islas contiguas al puerto de Los
tigioso hidalgo y rico funcionario de la Corona Angeles , para continuar hacia el sur a lo largo
Miguel López de Legazpi, quien aun cuando no de la costa y recalar en Acapulco el 8 de octu-
tuviera experiencia en la marina habría de bre de 1565, cumplida una jornada de ciento
mostrar grandes condiciones de líder. treinta días de duración en la que hubieron de
Como miembro de primerísima importan- ser sepultados en las profundidades dieciséis
cia iba en el viaje fray Andrés de Urdaneta, de sus tripulantes, incluyendo al piloto Esteban
quien fue como agregado en la empresa de Rod ríguez, que cayeron abatidos por el escor-
Magallanes y que ya maduro se había hecho buto.
fraile agustino . Ello, a pedido expreso de Felipe Con el triunfal regreso del Sa n Pedro,
11 , en consideración a la fama que tenía como que abrió la ruta de ida y vuelta a las Filipinas,
entendido en la navegación del Pacífico norte y pudo establecerse un nuevo imperio español
ser buen cosmógrafo, como se decía entonces. e n el Pacífico occidental. Todo ello, según la
El resto de jefes y oficiales, tanto marinos como historia, gracias al monje-navegante fray An-
mili tares, fue cuidadosamente escogido y los drés de Urdaneta, quien entra a sus páginas
soldados y marineros eran todos de origen como el héroe, el descubridor de la ruta marí-
europeo, pues por orden expresa se había pro- tima , merced a su sapiencia náutica. Esto es lo
hibido el embarco de indios y negros . En total que dicen los historiadores; pero la verdad es
partieron 150 marinos y 200 soldados . La flota diferente : el primero en retornar a las Filipinas
se componía de dos galeones y dos pataches, f ue el pequeño patache Sa n Lucas de la arma-
los que demostraron haber sido bien construi- da de Legazpi, el que al mando de su capitán
dos y poseer buenas condiciones marineras. Alonso Arellano y llevando como piloto a
La expedición partió del puerto de Navi- Lope Martín, llegó a Méjico el 9 de agosto de
dad el 20 de noviembre de 1564 y siguó la 1565 , o sea, dos meses antes que el San
misma ruta de las anteriores, por la zona de los Pe dro. De lo aquí aseverado hay evidencia
alisios del noreste, entre los 10° y los 12° irrefutable en la obra Docume ntos de Ultramar
norte, hasta recalar en la isla lbabao de las (Filip inas) , tomos 2 y 3, Madrid, 1886.
Filipinas el 13 de febrero de 1565.
De inmediato se iniciaron las operaciones GENERALIDADES SOBRE LA NAVEGACION
de conquista: algunas islas fueron capturadas EN EL PACIFICO SUR ,
tras breve lucha, mientras en otras se formali- EL VIAJE CALLAO-VALPARAISO
zaba alianzas con los jefes locales . Y EL PILOTO JUAN FER NANDEZ
No se perdió tiempo en alistar el galeón
San Pedro para efectuar la vuelta a levante , Las primeras quillas europeas que surca-
tanto en demanda de refuerzos que se preci- ron el Pacífico sur fueron las españolas de
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Magallanes , al cruzarlo en gran parte de su conven ientes , demostrándose con ello que sus
vas ted ad en 1520-1521. Poco después , la navegantes tenían conocimiento del régimen
extens ión del dominio hispano hasta Perú hizo de lo s vientos planetarios.
necesario estab lecer un tráfico marítimo entre e! En lo que toca a los viajes entre el Callao
puerto de Panamá y este país; a continuación, y Valparaíso o Concepción , no puede dejar de
la conquista y co lonización de Chile prolonga- producir extrañeza saber que durante las pri-
ron la navegación hasta Valparaíso y Concep- meras décadas de la colonizac ión de Chile ,
ción. Por aquel los años se efectuaron también ellos se hicieron siguiendo la ruta costera - lo
algunas exped iciones de reconocim iento del que hace dudar de la idon eidad de aquellos
litoral chileno, hasta el est re cho de Magallanes. nautas - luchando co ntra el viento sur y la co-
En 1567 zarpó del Callao la primera ex- rriente de Humboldt , ora avanzando, ora retro-
pedición organizada con el propósito de explo- cediendo; bordo adentro durante el día y bordo
rar el Pacífico sur,, la que contaba co n dos afuera en la noche , para aprovechar los cam -
buques y se puso al mando de Alvaro de Men- bios regulares de dirección de la viración y el
daña y Neira, quien llevaba como navegantes terra l, respectivamente , en singladuras que se
a los afamados pilotos Pedro Sarmiento de prolongaban por varios meses . Fue sólo en
Gamboa y Hernando Lamero Gallego. Esta 1574 que el piloto Juan Fernández tuvo la
empresa descubrió varias islas y archipiélagos iniciativa de abrirse de la costa y navegar por
y luego se dirigió a Manila, desde donde, tras altura, lo que hizo posible cumplir el viaje entre
hacer las reparaciones necesarias y apertre- el Callao y Valparaíso en cosa de un mes, des-
charse , navegó hasta Acapulco por la consa- cubriendo , de paso , las isl as que llevan su
bida ruta del tornaviaje ; las naves lleg aron tan nombre , así como las de San Félix y San
estropeadas por la broma y descalabrndas por Ambrosio , en este viaje o en otro posterior.
los temporales después de dos años en la mar, Se dice que Juan Fernández tomó la de-
que no pudieron regre sar al Perú . En la ejecu- cisión de separarse de la costa por consejo del
ción de este viaje se siguió las rutas veleras piloto Hernando Lamero, quien en el viaje que
efectuó en 1567 con Alvaro de Mendaña habría algunas islas . Según algunos habría llegado
constatado que el viento sur de la costa se va hasta Nueva Zelandia y Australia , pero como
llamando al sureste a medida que se gana en no quedaron relaciones ni cartas de los expe-
longitud, viento este último que no es otra cosa dicionarios , nada se puede asegurar con cer-
que el alisio dominante en aquella zona oceá- teza.
nica. Por otra parte, es posible que Juan Fer- El último de los grandes viajes de esta
nández haya adoptado por sí mismo esta reso- etapa inicial de exploración en el Pacífico fue
lución al observar la mar de leva del suroeste, el realizado por Pedro Fernández de Quirós
que en forma casi constante se experimenta (1605 -1 605), el que permitió reconocer nuevos
en los océanos australes y que tan marcados archipiélagos e islas, descubriendo uno de sus
efectos tiene al producir las " bravezas" de las buques, al mando de Luis Vaez de Torres, el
costas del Perú y Chile . Opinión esta que estrecho que lleva su nombre y se abre entre
expresan los ilustres marinos españoles don Nueva Guinea y Australia .
Jorge Juan y Santacilla y don Antonio de U/loa Este viaje cierra un período de casi dos
y de la Torre , en su obra Noticias Secretas de siglos en el que navegantes portugueses y
América, en la que dicen textualmente: "reco- españoles desarrollaron una fecunda actividad
noció Juan Fernández que havia mares del descubridora, merced a la cual se revelaron
oeste y del sudoeste. Esta señal Je dió motivo a muchos de los secretos que guardaban los
hacer juicio de más afuera reinavan estos vien- océanos, permitiendo así abrir las rutas a tra-
tos y se dexó ir del bordo de afuera y llegando vés de ellos.
a Chile en poco más de treinta días, cosa no Otros vendrán después: ingleses , holan-
vista hasta entonces, empezó a divulgarse la deses, franceses .. . y sólo ocasionalmente se
voz de que era brujo " . mencionará nombres españoles entre aquellos
Posteriormente , Juan Fernández hizo un grandes navegantes que completaron el cono-
viaje hacia el poniente, en el que descubrió cimiento de los mares.
NOTAS
1. El Almanaque Náutico trae 57 estrellas seleccionadas para la navegación y ¿quién es el navegante actual
que las conoce todas? Pues bien, los " tahunas " conocían no menos de doscientas por su nombre - el
propio que ellos les daban se entiende - y muchas más, próximas y asociadas a las anteriores .
El método para guiarse por ellas consistía en considerar dos puntos del horizonte , los que en sus idiomas
designaban como " pozos ": uno hacia los cuadrantes del este, que era, por así decirlo , el mate ri al del que
brotaban a intervalo determinadas estrellas y otro en el sentido diametralmente opuesto , en que se
hundían en la mar otras de ellas , lo que determinaba una alineación y de estas existían muchas, cada una
de las cuales indicaba un rumbo que coincidía respectivam ente con la isla de la que partían y la de destino.
Bastaba, entonces, seguirlas , poniéndole la proa a uno de estos " pozos " y la popa al otro para cum plir el
objetivo. Se comprende que este procedimiento, dado qu e en la fórmula respectiva el sen z varía inver-
same nte con el cos L, sólo podía dar resultados aceptables para una faja de latitudes relativamente
estrecha a ambos lados del Ecuador.
En el día podían fijar el rumbo por el sol, pero con limitaciones, por la variación en declinación que
ex perimenta en el transcurso del año. Para hacerlo memorizaban la relación entre el acimut del astro y su
altura , apreciados a ojo; pero ello para determinadas fajas de latitud y épocas del año,aquéllas en que
efectuaban los viajes que eran de la especialidad de cada uno de los " tahunas ".
2. Este es un procedimi ento que fue empleado tradicionalmente por los navegantes hasta años recie ntes :
" para lelo siguiendo, tierra encontrando". Ello en parte por falta de confianza en los cronómetros - cuando
llegaron a poseerlos - en aquellos tiempos en que no se transmitía la señal horaria por radio o no se la
recibía por falta de poder de los equipos; y, además , en tiempos de la vela, por la mayor seg uridad que
significaba ser dueños de poder elegir el momento de iniciar la recalada a puerto , en condiciones meteo-
rológicas apropiadas.
3. Se debe tomar en cuenta que los procedimientos de navegación indicados no podían ser inmutables con el
transcurso del tiempo , debido a la precesión de los equinoccios que secularmente va alterando la posición
de los astros, por lo que las alineaciones de estrellas tenían que ser enmendadas de tiempo en tiempo .
Para hacerlo se servían de enfilaciones naturales o hechas ex profeso - verdaderas balizas - que indica-
ban los rumbos a que se había de gobernar para alcanzar los diversos puntos de destino; gracias a ellas
podían constatar cuáles eran las estrellas cuyos ortos y ocasos coincidían con dichas alineaciones.
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4. Los marinos de los veleros chilenos sabían distinguir el cambio de coloración que presentan las aguas de
la corriente de Humboldt, las que poseen un tono verdoso por su alto contenido de fitoplancton , que
contrasta con el azulado de las aguas oceánicas. Ello les permitía apreciar con alguna apro ximación la
distancia a la costa.
5. Al respecto, es conveniente reproducir aquí parte de una carta escrita en Goa el año 1579 por el navegante
inglés Thomas Stevens , que hizo un viaje a la India por aquel año a bordo de un buque portugués, la que se
incluye en The Principal Navigations ... , de Richard Hakluyt: "Being passed the line, they cannot straightway
go the ne xt way to the promontory ; but according to the winde, they draw alwayes as neere South as they
can to put themselves in the latitude of the point, which is 35 degrees anda halle, and then they take their
course toward the East, and so compasse the point. But the winde served us so that at 33 degrees we did
direct our course towards the point or promontory of Good Hope . You know that is hard to saile from East to
West or contrary , because there is no fi xed point in ali the skie , whereby they may direct their course ,
wherefore I shall tell you what helps God provided far these men. There is no towle that appereth, or signe in
the air, or in the sea, which they have not written, which have made the voyages heretofore. Wherefore
partly by their own experience .. . and partly by the experience of others, whose books and navigations they
have, they gesse whereabouts they be".
6. Es evidente que los árabes sabían hacer buen uso de los astros para seguir sus rutas , pues, como dice el
Corán , refiriéndose a las estrellas : " ellas serán tus guías, tanto en tierra como en la mar". Es de notarse
que el libro sagrado menciona la navegación terrestre: en efecto , los beduinos , hasta en la actualidad ,
saben conducir sus caravanas , entre oasis y oasis , por las estrellas.
Por otra parte , los marinos árabes poseían el artefacto llamado Kamal para tomar alturas , como asimismo
un instrumento designado como "trinqueto" por los portugueses , posiblemente el mismo que usaban
romanos y al cual llam aban " triquetrum " .
7. Para el navegante de antaño era muy importante saber en qué zonas podía encontrar las depresiones de
los frentes polares y subtropicales, cuando cumplía navegaciones hacia el este. Sabido es que con los
buques a vela es mejor no combatir frontalmente a los vientos contrarios, si no más bien flanquearlos y
tomar, en vez, como aliados a los que soplan a favor , aun a costa de efectuar largos rodeos y pese a que en
el caso de los generales del oeste éstos resulten frecuentemente unos aliados " bramadores " , "borras-
cosos " o " furiosos" y no pocas veces unos descomedidos que terminan por destruir a quienes se confían a
ellos. Lo de "bramadores " , " borrascosos " y " furiosos " alude a los correspondientes términos con que los
anglosajones designan a los "Brave West Winds ", que respectivamente son: "Roaring Forties" , " Boisterous
Fifties " y " Furious Si xties ", por los paralelos en que sopl an.
8. La carabela latina, que desplegaba velas de tal designación en todos sus palos , era muy buena para salir a
barlovento, superior en todo caso a la redonda, que solamente aparejaba vela latina en la mesana y el
contramesana (si tenía cuatro palos) y en los demás cruzaba papahígos (cuadras) , velas estas que le
permitían aventajar a la primera cuando se corría con vientos largos , sobre todo porque poseía mayor
estabilidad de rumbo en las empopadas, ocasión en que arriaban la mesana. Las·carabelas latinas, al
navegar en popa, desplegadas sus grandes velas a orejas de burro, sufrían grandes guiñadas que las
exponían a tomar por la lúa, con peligro de rendir el palo o las entenas ; por otra parte , el gran peso de éstas
hacía necesario contar con una numerosa tripulación para su maniobra.
9 . La observación de la mar boba revestía gran importancia para el marino velero del pasado, pues le permitía
tener una idea de los vientos que soplaban a la distancia e incluso su mayor o menos proximidad y en
muchos casos pronosticar la apro ximación de un frente frío y en especial de un ocluido , así como su
intensidad .
1 O. Para observar las alturas del sol y la polar se empl eaban el astrolabio y el cuadrante , los que podían dar
una aproximación hasta medio grado en buenas condiciones de mar; pero su uso se dificultaba y tornaban
poco confiables sus lecturas al aumentar la mar, pues era muy difícil mantener vertical el plano del
astrolabio y la plomada del cuadrante penduleaba. Más les hubiese valido a los navegantes de entonces,
en estas circunstancias, medir la altura por cuartas, palmos y dedos. El que esto escribe reconoce que su
cuarta, con el brazo extendido substiende un ángulo de 22°, su palmo 7,5º y sus dedos , exceptuando el
pulgar, 2° cada uno. Este procedimiento no constituye una novedad , pues Jo practicaban los marinos de la
vieja escuela para evitarse el trabajo de bajar los astros con el sextante, ya que ponían la altura media a
mano en el limbo directamente y al apuntar el sextante al horizonte, en el vertical del astro , les aparecía
este dentro del campo visual del anteojo .
11 . Hay constancia, por cartas e informes de aquellos días, que se presentaban muchas dificultades para
organizar las expediciones; en efecto: faltaban buenos maestros constructores navales y carpinteros de
ribera; no existían talleres competentes para fabricar los diversos herrajes; las piezas pesadas, como
anclas y artillería, tenían que ser importadas de España y luego de desembarcadas en Veracruz transpor-
tadas hasta Coatzalcoalcos , cruzar por tierra el istmo de Tehuantepec hasta Salina Cruz y Juego embar-
cadas nuevamente hasta el puerto del astillero; había dificultades en conseguir oficiales competentes , ya
fuese espa11oles o extranjeros; se tenía que embarcar indios y, lo que era peor, negros esclavos para
NAV EGACIONES IBERI CAS EN LOS SIGLOS XV Y XV I. VISION NAUT ICA 185
co mpletar la dotación ; por otra parte, se designaba como generales de la flota - hoy diríamos almirantes o
comanda ntes en jefe - a personajes, muy respetables por cierto, pero que poco o nada sabían de marina.
12. La única dificultad grave que se había presentado hasta entonces para realizar los propósitos de expan-
sión y comerc io en el Pacífico era la de poder aseg urar las comunicaciones, efectuando el viaje de retorno.
Ello no le s pare cía una dificultad insalvable a los marinos españoles de aquel tiempo, claro está , siempre
que se pudiera disponer de los medios apropiados: tripulaciones idóne as , buques bien constru idos y bien
aprovis ionados y la posesión de bases fortificadas en el oeste que pudieran centralizar los productos del
tráfico , reparar las naves y sobre todo provee r los víveres , que tan difíciles resultaban de conseguir en los
poblados isleños , apenas provistos de lo necesario para su propia subsistencia y cuando no aleccionados
s us habitantes por los portugueses para no cedérselos a sus ri va les españoles . La crónica falta de alimen-
tación se v ino a so lu cionar solamente cuando Leg azpi conquistó la gran isla de Luz ón , donde la agricu ltura
tenía un buen desarrollo.
BIBLIOGRAFIA
En tre otras , las siguientes obras y publicaciones son las que más le han servido al autor para ac larar
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