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Rbennewitzd

El artículo describe las técnicas de navegación utilizadas por los marinos ibéricos en los siglos XV y XVI, destacando su capacidad para realizar grandes travesías oceánicas sin los instrumentos modernos. Se comparan sus habilidades con las de los polinesios, quienes también navegaban utilizando métodos basados en la observación de fenómenos naturales, aunque carecían de herramientas como el compás. Además, se critica la falta de comprensión de los historiadores sobre la destreza de estos antiguos navegantes en el uso de la astronomía y la meteorología para guiar sus embarcaciones.

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El artículo describe las técnicas de navegación utilizadas por los marinos ibéricos en los siglos XV y XVI, destacando su capacidad para realizar grandes travesías oceánicas sin los instrumentos modernos. Se comparan sus habilidades con las de los polinesios, quienes también navegaban utilizando métodos basados en la observación de fenómenos naturales, aunque carecían de herramientas como el compás. Además, se critica la falta de comprensión de los historiadores sobre la destreza de estos antiguos navegantes en el uso de la astronomía y la meteorología para guiar sus embarcaciones.

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NAVEGACIONES IBERICAS

EN LOS SIGLOS XV Y XVI


VISION NAUTICA
Raúl Bennewitz Decher
Capitán (Marina Mercante Nacional)

INTRODUCCION cada una de las fajas latitudinales del océano ;


todo sin considerar las artes y técnicas nece-
1 propósito de este artículo es describir sarias para conducir sus naves con la necesa-
e las técnicas que emplearon los nautas ria seguridad, pues de lo contrario éstas se
e ibéricos de los siglos XV y XV I para realizar habrían perdido a corto plazo y con ellas pro-
bablemente sus vidas: la mar no admite in-
sus grandes navegaciones oceánicas, gracias
a las cuales fueron descubiertos nuevos mun- trusos .
dos e hicieron accesibles a los europeos ex-
tensas zonas del globo terráqueo .
Al mismo tiempo , el autor discute las LA NAVEGACION PR IMITIVA
ideas que sustentan los historiadores acerca Y DE LOS NAUTAS QUE PRECEDIERON
de cómo fueron ejecutados estos viajes , por A LOS MARINOS IBERIC OS
estimarlas desacertadas, deficiencias que se Los po linesios
explican por el desconocimiento que demues-
tra la gran mayoría de ellos sobre la náutica y Para mejor comprender la relación entre
el ámbito oceánico . Hay que incluir también el hombre y la mar, es apropiado tomar como
entre ellos a algunos que por ser marinos ejemplo a los polinesios, para mostrar, en un
debieran saber mejor, pero que desgraciada- breve relato, la forma en que navegaban, con
mente caen en los mismos errores, tal vez por el propósito de tener una perspectiva que per-
respetuoso acatamiento a las opiniones de mita apreciar la habilidad que puede adquirir el
quienes son considerados autoridades en las marino para captar e interpretar los fenómenos
ciencias históricas. naturales que ocurren en el ámbito oceánico, a
Se puede constatar, asimismo, que los fin de utilizarlos, a falta de otros medios, en la
historiadores están animados por lo que se po- conducción de la derrota.
dría considerar como prejuicios negativos en lo Desde hace más de dos milenios, los
que se refiere a la capacidad de aquellos anti- pueblos de la Oceanía, no obstante hallarse
guos marinos, lo que les impide darse cuenta inmersos en una primitiva etapa cultural , pu-
que éstos precisaban conocer el medio en el dieron efectuar un tráfico regular entre islas
que actuaban: los vientos, las corrientes y las perdidas en la inmensidad del Pacífico, cu-
mareas; estar enterados de la hidrografía de briendo en ocasiones viajes de miles de millas
las costas y poseer elementos de meteorología y disponiendo para hacerlo únicamente de
práctica como para predecir el tiempo atmosfé- conocimientos prácticos.
rico, en especial, cambios de la dirección y Los polinesios no conocían el compás
fuerza del viento, así como tener nociones de magnético ni otros instrumentos náuticos, co-
los de carácter general que predominan en mo tampoco las cartas marinas e ignoraban
170 REVISTA DE MARI NA 2/88

totalmente los principios matemáticos que son damente por los mares del sur y aún cruzan el
la base de la navegación practicada por los Ecuador, para propagarse por cientos de mi-
pueblos civilizados. llas en el hemisferio norte.
¿Cómo navegaban, entonces, estos is- En su aproximación a la recalada cuida-
leños? ban de llegar a un punto situado un tanto a
Se han tejido muchas conjeturas al res- barlovento - esto es, al este de aquella - hasta
pecto, pero sólo en tiempos recientes ha sido alcanzar una situación que cumpliera el requi-
posible saberlo con certeza, gracias a que se sito de que culm inara en su cenit la " estrella de
ha embarcado a bordo de un yate a algunos de la isla ", que era como nombraban a la que
los últimos " tahunas " (navegantes) sobrevi- también lo hacía sobre ésta o, dicho en otras
vientes o bien ellos dirigieron independiente- palabras, la que tuviese una declinación igual
mente sus propias embarcaciones típicas ; a la latitud de la isla. En estas condiciones , el
manteniéndose el yate en conserva, se les pi- arco visible del astro coincide con el vertical
dió que la condujeran a alguna isla lejana, con primario del lugar, esto es , el círculo máximo
total prescindencia de instrumentos de nave- que pasa por los puntos cardinales este y oeste
gación, y siempre salieron airosos en las nu- y el cenit, por lo que, desde el orto de aquél, lo
merosas pruebas a que fueron sometidos. mantenían derecho a popa y luego de su cul-
Además, se les solicitó que revelaran los pro- minación lo seguían hasta su ocaso, teniendo
cedimientos que empleaban , los que habían cada noche la precaución de comprobar que él
mantenido celosamente en secreto desde continuara cumpliendo la condición mencionada
tiempos remotos , a lo que accedieron, por y si tal no sucedía, efectuar las enmiendas
estimar, tal vez , que ellos ya no tenían validez convenientes al rumbo. (Ver nota 2)
ni futuro . Es evidente que este método de navega-
Se pudo así confirmar lo que ya se sabía, ción astronómica "a ojo " era un tanto inexacto,
esto es, que básicamente se guiaban por el sol por lo que más bien servía como una primera
y las estrellas, principalmente po r estas últi- aproximación al objetivo; ahora bien , puede
mas, de las que eran grandes conocedores. que si éste fuese una isla o archipiélago de
(Ver nota 1) origen volcánico, cuyas cumbres son visibles a
En lo que se refiere a los rumbos , dividían decenas de millas , resultara suficiente; mas si
el horizonte en veinte partes aproximadamente se trataba de islas bajas , como los atolones ,
equidistantes, cada una de las cuales recibía habían de adoptarse otros procedimientos.
su nombre y a falta del compás magnético te- (Ver nota 3)
nían lo que se podría designar como compases Para empezar, se observaba a las aves
siderales , tales como los que se muestran en la m arinas , descartando , desde luego, a las pe-
Fig . 1 para el hemisferio sur; en el opuesto, la lágicas, que son unas vagabundas impeniten-
Estrella Polar les marcó el norte con una apro- tes e incansables que surcan sin cesar, día y
ximación para ellos suficiente. noche, la amplitud del océano, en vuelos errá-
¿ Y qué sucedía cuando el cielo se cubría, ticos , al parecer; la atención había de dirigirse
impidiendo ver los astros y al mismo tiempo a las costeras, que cada noche deben refu-
ocurrían cambios en la dirección del viento? giarse en tierra antes que obscurezca y cada
Pues bien , entonces se guiaban por las olas una de cuyas especies tiene su propio radio de
de leva, que persisten y son reconocibles, no acción en torno a sus islas. El procedimiento
obstante que la mar generada por el viento que era simple : el primer avistamiento de los ejem-
sopla en el instante considerado tenga otra plares de cada género iba dando, sucesiva-
dirección. Al respecto, se puede indicar que mente, la distancia a la tierra; luego, para
podían diferenciar por lo menos cuatro tipos de determinar el rumbo que hacia ella conduciría
olas de leva (bobas, sordas o de fondo, como bastaba seguirlas cuando al atardecer retor-
también se las llama): la de los alisios del naban a sus madrigueras . Además, podían
noreste, la correspondiente a los del sureste, detectar la existencia de islas por las caracte-
la del noroeste , que tiene su origen en los fren - rísticas nubes cumuliformes que frecuente-
tes fríos del septentrión, y la del suroeste , que mente se forman sobre ellas durante el día y
procede de los correspondientes al austro, que se destacan de las demás por alcanzar un
esta última la más poderosa de todas, con sus mayor desarrollo vertical y permanecer inmó-
majestuosas olas de gran extensión y largo v iles , mientras las otras son arrastradas por el
período, que se desplazan casi ininterrumpí- viento.
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observador en el Ecuador
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Los 5 rumbos indicados por la posición l


1de la Cruz del Sur
Datos reco pilados del li bro "We, the Navigators" Datos recopilados del l ibro "PO L YNESIAN
del autor DAVID LEWIS SEAFARING", del autor EDWARD DODD
172 REVISTA DE MARINA 2/88

Otra habilidad que poseían era la de de acortar la duración de la travesía, termina-


captar los cambios en la mar producidos por ron por decidir a los marinos a abandonar las
interferencias originadas por reflexiones y re- para ellos familiares costas y aventurarse por
fracciones del oleaje en torno a las islas, lo que la alta mar, sin tener tierra a la vista, descu-
resultaba de especial importancia para descu- briendo así las rutas marítimas, que les resulta-
brir los atolones. Por otra parte, tenían cono- ron más seguras y breves.
cimiento de las corrientes marinas, pudiendo Poco es lo que se sabe de los métodos
reconocerlas por sus diferencias en coloración empleados por estos antiguos navegantes,
y temperatura y distinguir sus límites por los pero sí se tiene la certeza de que, a falta de la
hileros (rayas) que se producen en sus inter- aguja magnética, se guiaban por las estrellas y
fases. Este saber los capacitaba para tener podían conocer la posición del polo por medio
una idea de la zona en que se encontraban y al de alineaciones entre estrellas de las Osas
mismo tiempo para aplicarle al rumbo una Mayor y Menor, por lo menos desde los tiem-
corrección por deriva. (Ver nota 4) pos de Tales de Mileto (siglo v a.C.), quien dio
De todo lo dicho acerca de la habilidad reglas a este objeto. Es de hacerse notar que
como navegantes de estos nautas primigenios en los comienzos de nuestra era, Kochab (la
surge una conclusión: el hombre puede nave- polar actual) tenía una distancia polar de unos
gar y hacerlo eficazmente sin el apoyo de la 12°.
matemática ni de instrumentos náuticos , a En cuanto a los rumbos, los griegos en
condición, eso sí, de que posea los conoci- tiempo de Homero (siglo 1x a.C .) conocían los
mientos prácticos necesarios y aguce sus sen- cardinales, a cada uno de los cual es designa-
tidos . ban con el nombre de su viento respectivo; con
¿ Por qué no considerar que las faculta- el transcurso del tiempo, los navegantes fue-
des descritas podrían ser adquiridas también ron aumentando el número de los rumbos por
por otros navegantes, al estar suficientemente bisección de los ángulos formados entre ellos ,
motivados para hacerlo? Es evidente que, a hasta llegar a las 32 cuartas , las que con sus
falta de otros recursos , los antiguos pilotos correspondientes subdivisiones en medias
europeos y del Indico llegaron a adquirir, por cuartas, cuartines y octavas, fueron emplea-
necesidad, algunas de las habilidades men- das hasta fechas recientes.
cionadas. Es extraño que los historiadores no Se sabe, asimismo , que eran buenos
hayan parado mientes en ello, no obstante que conocedores del tiempo atmosférico y que lo
existen pruebas irrefutables para afirmarlo. sabían predecir, como que algunos de los re-
(Ver nota 5) franes meteorológicos de los antiguos rom a-
nos han llegado hasta nuestros días. Podían
LA NAVEGACION EN EL VIEJO MUNDO determinar el rumbo del cual soplaba el vien to,
DESDE EL COMIENZO DE LOS TIEMPOS por asociación con los otros compon entes de
HISTORICOS HASTA LA EDAD MEDIA una situación meteorológica dad a, tales como
tipos de nubes , precipitaciones, temperatura,
Siempre se ha considerado al Mediterrá- etc., todo lo cual les permitía seguir aproxima-
neo como la cun a de la navegación de los pue- damente su derrota en base a la marcación
blos europeos, dado que sus aguas fueron el relativa que se mantenía con la dirección de
escenario de un tráfico comercial que desde aquel , que es lo que justamente se conoce
su modesto inicio, algunos milenios antes de como " navegación por el viento ", uno de los
Cristo, se desarrolló ininterrumpidamente a pocos medios a que se puede recurrir cuando
través de la Edad Antigua. no se dispone de compás magnético y los
En un comienzo , cuando el intercambio astros no están visibles . Es evidente que eran
era reducido, bastaban para efectuarlo embar- capaces de pronosticar la dirección a la que
caciones pequeñas que seguían rutas coste- había de rolar el viento por el cariz que presen-
ras; pero a partir del siglo x a.c., al aumentar el taba el tiempo , así como detectar sus cambios
volumen de la carga que se transportaba y la de dirección en el momento en que ocurrían ,
extensión de los viajes, fue necesario emplear tanto por los fenómenos meteorológicos rela -
barcos más grandes, propulsados primordial- cionados con él, cuanto por la observación de
mente a la vela. El hecho de que la proximidad las interferencias de olas que se producían .
de la costa constituyera un peligro para veleros Por lo demás, es este un arte que poseen en la
de cierto tamaño y la conveniencia económica actualidad pescadores y otros navegantes,
NAVEGACIONES IBERI CAS EN LO S SIGLOS XV Y XV I. V ISIO N NAUTI CA 173

que se hacen a la mar en pequeñas embarca- y la astronomía, a la que se dedicaron con


ciones desprovistas de compás magnético. ahínco, logrando hacerlas progresar notoria-
Es de notar que la navegación del Medi- mente , empeñados como se hallaban en el
terráneo no exige mucha exactitud, pues los propósito de calcular con exactitud las fechas
tramos que se cubren sin puntos terrestres o en que caían las festividades religiosas en su
islas a la vista son relativamente cortos y por lo calendario lunar y la dirección en que se halla-
usual el tiempo es bonancible. Muy diferente ba la Meca, la Ciudad Santa, para dirigir hacia
era el caso de la navegación a las Casitérides ella sus oraciones.
(suroeste de Inglaterra) e Hibernia (Irlanda) Tras las fuerzas expedicionarias musul-
que cumplían los fenicios, quienes después de manas, que después de apoderarse del norte
pasar las columnas de Hércules tenían que de Africa conquistaron la mayor parte de la
cruzar varios cientos de millas a través de un península Ibérica, siguieron sus sabios, los
mar abierto, por lo común borrascoso y con que difundieron sus conocimientos tanto en los
cielos cubiertos . reinos moros como en los cristianos , donde
En otro ámbito , el del océano Indico, se eran bien recibidos .
cumplieron también largas navegaciones, Los progresos logrados en las matemáti-
desde tiempos tanto o más remotos que en el cas y la astronomía se reflejaron también en la
Mediterráneo; en efecto, hay pruebas de que navegación. Así, en el siglo x111 los Libros del
milenios antes de nuestra era, los habitantes Saber de Astronomía de Alfonso X el Sabio
de las costas del golfo Pérsico, de Arabia y de incluyen una Tabla de Declinaciones del Sol ,
la India efectuaban viajes comerciales coste- las que puestas al día, primero por Regiomon-
ros en las aguas del mar Arábigo y del golfo de tano y más tarde por Abraham Zacuto y Martín
Bengala, así como en parte del Africa oriental, Behaim a fines del siglo xv, habrían de ser
viajes en los que también tuvieron participa- utilizadas por los primeros navegantes iberos
ción los fenicios . Más tarde, en los tiempos de la época de los descubrimientos, para el
post-Alejandrinos , se interesaron por partici- cálculo de la latitud por la observación de la
par en este tráfico los griego-egipcios y los altura meridiana de este astro. De igual modo,
romanos; estos últimos, en el período de auge se adaptaron el astrolabio y el cuadrante ará-
de su Imperio. Ya en los primeros años de la bigos para su empleo a bordo y, por su parte, la
Era Cristiana, el piloto griego Hippalo, al servi- trigonometría aportó la Tabla del Marte/agio,
cio de los romanos , descubrió la forma de uti- predecesora de la Tabla del Punto actual para
lizar los monzones para hacer la navegación la determinación del punto de estima y el Regi-
directa por la alta mar entre el mar Rojo , el miento del Norte, las necesarias correcciones
golfo de Arabia y la India. Posteriormente se de la altura de la Polar (Kochab), que en los
extendieron estos viajes hacia el este, hasta tiempos de Colón tenía una distancia polar cer-
alcanzar China. De igual manera, por aquellos cana a los 4° , para obtener la latitud.
años cruzaron estas aguas los hindostanos y Asimismo, la ciencia árabe le dio impulso
concurrieron, asimismo, chinos, malayos y a la cartografía , arte que tuvo sus primeras
japoneses. (Ver nota 6) manifestaciones en Italia y luego se centró en
Como consecuencia de la conversión al el reino de Aragón, especialmente en la isla de
Islamismo de los pueblos árabes y del ardoroso Mallorca, gracias a cartógrafos judíos que la
fanatismo religioso que los poseyó, iniciaron perfeccionaron .
una guerra santa movidos por el propósito de Cabría aquí referirse a los navegantes
conquistar a los infieles para catequizarlos en escandinavos, que colonizaron Islandia y el
la fe enseñada por Mahoma. Sus expediciones sur de Groenlandia ; pero se prescindirá de
guerreras los condujeron a apoderarse de ellos, pues sus técnicas se extinguieron, con -
Alejandría, último refugio de la ciencia griega juntamente con su empresa, por el siglo x11, y
en medio de un mundo decadente, sumergido no trascendieron a los navegantes del sur de
en la ignorancia. Su fresca curiosidad de pue- Europa.
blo al que recién se le abrían nuevos horizon-
tes los indujo a interesarse por todas las ramas
de un saber novedoso para ellos, especial- LOS NAVEGANTES IBERICOS
mente los de la geografía, para programar sus
futuras campañas militares; el de las matemá- Fueron los portugueses, que ya dispo-
ticas (con influencia de las matemáticas indias) nían del compás magnético, quienes, desde la
174 REVISTA DE MARINA 2/88

primera mitad del siglo xv, iniciaron la aplica- iniciativa de ir en busca de ellos, adentrándose
ción efectiva de la ciencia y la técnica a la en la alta mar.
navegación .
El gran patrocinador de estos progresos
EL VIAJE DE BARTOLOME DIAZ
fue el príncipe Enrique el Navegante, quien, en
( 1487-1488)
el promontorio de Sagres del cabo San Vicen-
te, fundó un observatorio y organizó una suerte El procedimiento antes mencionado de
de academia náutica en la que logró efectuar flanquear , por así decir, persistentes vientos y
una feliz conjunción de los conocimientos teó- corrientes contrarios , fue también aplicado en
ricos con los empíricos al reunir a astrónomos, otros mares . Tal sucedió en el viaje de ex plo-
geógrafos , cartógrafos de nombradía y a na- ración que cumplió Bartolomé Díaz, cuando
vegantes experimentados , los que emprendie- después de cruzar el Ecuador se encontró con
ron el estudio sistemático de la náutica y ramos el alisio del sureste y la corriente de Benguela,
afines del saber y prepararon a los pilotos que que le impedían progresar hacia el sur, mien -
habrían de cumplir su plan de explorar la costa tras navegaba al longo de la costa africana ; él
oeste de Africa, avanzando progresivamente intuyó que debía existir una analogía , una
hacia el sur , movido, posiblemente , por el suerte de simetría en los regímenes de los
designio de alcanzar la India como meta final. vientos de los hemisferios norte y sur , idea que
Desde la iniciación de estos viajes se ciertamente le fue reforzada por la persistente
observó que la navegación de las costas afri- mar de leva del suroeste , característica en
canas hacia el sur, hasta llegar por los 10º aquellas aguas y que procede , como es bien
norte , contándose con vientos y corrientes a sabido , de los frentes fríos que discurren por
favor resultaba fácil ; pero que al regresar, latitudes más australes . Consecuente con esta
estos mismos elementos , al tornarse contra- noción , Díaz decidió abrirse del litoral , tal como
rios , alargaban excesivamente la duración del se practicaba en el hemisferio opuesto , y to-
viaje , disminuyendo así el radio de acción de mando de bolina el viento navegó al suroeste ,
las carabelas, dado su reducido tamaño , que hasta que al cabo de algunas singladuras fue
limitaba su capacidad para transportar víveres. percibiendo un marcado cambio en las condi -
Esta situación se prolongó hasta que un capi- ciones climáticas y por fin el viento le rondó a
tán portugués , con experiencia, seguramente , los cuadrantes del oeste, gracias a lo cual
en navegaciones a las Madeiras y al norte de pudo arrumbar al este , con el propósito de
Europa y que conocía que en aquellas latitudes recalar en la costa.
se podía contar con vientos del oeste , decidió Algunos días más tarde , al no encontrar
adoptar otra ruta y fue así como ciñó el alisio la tierra y deducir, por la latitud que había
del noreste amurado por estribor y separándo- alcanzado , que existía la posibi lidad de que
se de la costa dio una larga bordada hasta hubiera sobrepasado el extremo austral del
alcanzar casi los 40º norte, donde lo tomaron continente , hizo rumbo al norte y despu és de
las variables del oeste , que le permitieron un as cinco singladuras recaló en la bahía
volver a Portugal en un tiempo mucho más Mossel , al este del cabo de Buena Esperanza.
breve, si bien exponiéndose a mayores riesgos A continuación exploró parte de la costa sures-
a causa de las tempestuosas aguas de aque- te de Africa , constatando, por la dirección que
llas latitudes . Esta ruta , que se constituyó en la ésta seguía , que había entrado en el océano
definitiva, fue designada como la " volta do Indico y, por lo tanto , abierto el ansiado camino
largo ", por la gran curva que se describía en el a las Indias .
retorno , sin costa a la vista.
Los historiadores y el viaje de Bartolomé Díaz
Por otra parte , es indudable que los ma-
rinos de aquellos tiempos sabían que la mar de Los historiadores nos dicen , copiándose
leva predominante del noroeste, que experi- los unos a los otros, que las carabelas de Díaz
mentaban frecuentemente , era originada por fueron separadas de la costa africana por los
vientos que soplaban en la lejanía y que la 28 ° sur, al ser arrastradas hacia el suroeste
dirección que tenía la ola había de coincidir con por un temporal del noreste. Es esta una afir-
la de aquellos vientos, conocimiento éste que mación muy singular, pues no resiste ni el más
tiene que haber reforzado la decisión de aquel somero análisis hecho con criterio náutico. En
desconocido primer navegante que tomó la efecto :
N AV EGA CI O NE S IBER ICAS EN LOS SIG LOS XV Y XV I. VISION NAUTICA 175

1) La costa africana, desde el sur del cana e islas Azores, Canarias y Madeiras, en
golfo de Guinea hasta las proximidades del cuya isla de Porto Santo residió por algunos
Cabo, queda comprendida en el cinturón de los años . Además hizo un viaje a Islandia , según
alisios del sureste por lo que en ella impera en propia y verosímil declaración.
general el buen tiempo y en ningún caso se Estas extensas navegaciones , que se
presentan los supuestos temporales del nores- venían haciendo desde mediados del siglo xv y
te ; cuando más , soplan de esta dirección los que cubrían muchos grados de latitud y longi-
llamados " Berg Winds", que son vientos coste- tud, tienen que haberles dado a los mareantes
ros locales, los cuales afectan la parte austral de aquellos tiempos un buen conocimiento
de Angola y las costas de Namibia y no sobre- práctico de los vientos alisios y los variables
pasan la fuerza 7, con una duración de apenas del oeste , en las aguas próximas al Viejo Mun-
unas cuantas horas. do. Es , por lo tanto , perfectamente posible que
Los verdaderos temporales que pueden Colón, marino experimentado, culto e inteli-
ocurrir en aquellas latitudes son de carácter gente, hubiera concebido que los mismos vien-
depresionario y soplan con más frecuencia de tos dominantes en las zonas mencionadas se
los cuadrantes 111 y 1v, al sur de los 35° sur. habían de extender también a lo ancho del
2) No admite dudas que las carabelas, océano, juicio éste que le habría permitido
en su empeño por avanzar hacia el sur en las planear su viaje y llevarlo exitosamente a efec-
cercanías de la costa, seguían el procedimien- to siguiendo la ruta velera apropiada, avan-
to habitual de dar bordadas, vuelta adentro zando hacia el oeste impulsado por el alisio y
durante el día y vuelta afuera en la noche, para una vez alcanzada su meta, retornar con los
aprovechar los cambios de dirección de las vientos del oeste de latitudes más altas.
brisas de mar y de tierra, respectivamente . Por lo demás, Colón , en sus viajes si-
Ahora bien, en el supuesto de que efectiva- guientes, empleó el mismo plan , el que también
mente hubiese ocurrido el mentado temporal adoptaron las expediciones de los navegantes
del noreste , un marino competente , como Díaz que vinieron a continuación , constituyéndose
lo era, se habría mantenido cerca de la costa esta derrota, con algunas modificaciones que
para buscar su reparo y navegando en favora- la fueron perfeccionando, en la definitiva de las
bles condiciones, con viento a la cuadra o aguas del Atlántico norte y extendiéndose gra-
largo, hecho buen camino hacia su objetivo. dualmente el principio en que se basa, a los
3) Es materialmente imposible que bar- otros océanos del globo terráqueo.
cos marineros como las carabelas, que eran
fuertes, rápidas y aptas para navegar de bo- Los historiadores y el primer viaje de Colón
lina, hubiesen sido llevadas durante varios En lo que concierne al primer viaje de
días a la ronza , desgaritadas , a más de mil Colón , al igual que en el de Díaz, los historia-
millas a sotavento, cual pluma al viento y ello ni dores, salvo algunas pocas excepciones , creen
aunque hubiesen estado a palo seco. Por lo que sus rutas de ida y de regreso fueron obra
demás, los temporales se desplazan, no pu- del azar ; no faltando tampoco los que opinan
diendo afectar a un buque por varios días que la derrota de vuelta fue la consecuencia de
seguidos, a no ser que este los siga delibera- un error de navegación del Almirante, error
damente, navegando en su misma dirección, que habría de resultar afortunado.
como se acostumbraba a proceder en los días ¿Siguió Colón sus derrotas al acaso y
de la vela. (Ver nota 7) descubrió la ruta del tornaviaje como conse-
cuencia de un error de navegación?
Indudablemente que no, como se verá a
continuación.
EL PRI MER VI AJE DE COLON (1492-1493)
Lo demuestra, en primer lugar, su deci-
Los marinos españoles de fines del siglo sión de modificar el aparejo de la Niñ a, de
xv seguían de cerca los progresos de sus veci- carabela latina que era, en redonda, durante
nos lusitanos y no les iban a la zaga en el saber su recalada en las Canarias antes de empren-
y práctica náuticos. Igualmente se beneficiaron der el cruce del océano (Fig. 2). Es difícil creer
de esta difusión de conocimientos otros euro- que hubiese tomado tal determinación sin estar
peos, entre los que se contaba Cristóbal Colón, seguro de lo que hacía, convencido de que iba
quien navegó en buques portugueses, gracias a contar con vientos predominantes a favor.
a lo cual pudo efectuar viajes a la costa afri- (Ver nota 8)
F ig. 2. Carabela "Niña"

Según la obra "Las Naves


de Colón", de don José María
Martínez - Hidalgo

Como carabela latina

Como carabela redonda


NAVEGAC ION ES IBER ICAS EN LOS SIGLOS XV Y XV I. VISION NAU TI CA 177

Es importante mencionar que Colón debió demuestra su intención de remontar, y tanto es


conocer la significación que presenta la mar de así que cuando alcanzó los 32 º norte y tuvo
leva del noroeste que frecuentemente se pue- vientos más largos , que le habrían permitido
de observar en las latitudes en que transcurrió trazar un rumbo directo, aún continuó ganando
su viaje hacia poniente y, más aún , hasta los en latitud y no amolló sino cuando alcanzó la
simples marineros tuvieron que saber que ella altura de las Azores por los 37° norte, donde
ten ía su origen en vientos de esa misma direc- puso proa al este , con el propósito de recalar
ción que soplaban en la lejanía, los que , a su en el cabo San Vicente . Todo ello, a pesar de
entender, les serían favorables para retornar las penurias que les causaba el destemplado
una vez que sus naves alcanzaran latitudes tiempo invernal , frío y lluvioso, en la pequeña
más altas. Al respecto , es interesante transcri- Niña, que no ofrecía casi reparo contra la in -
bir lo que dice su Diario el 23 de septiembre de temperie , la agobiadora tarea de darle sin
1492 , en el que está escrito textualmente , con parar a la bomba, pues la carabela hacía
la ortografía de la época : " Como la mar estu- mucha agua debido a su duro bregar en las
viese mansa y llana, murmurava la gente di- agitadas mares y, por último, al peligro de
ziendo que , pues por allí no avía mar grande, naufragar a que estuvieron expuestos en me-
que nunca ventaría para bolver a España. Pero dio de los fuertes temporales que los azotaron .
después ali;:ose mucho la mar y sin viento , que Lo expresado arriba no puede revelar otra
los asombrava, por lo que di ze aquí el Alm iran - cosa que no sea el conocimiento que poseía
te : Así que muy necesario me fue la mar alta ... " Colón de los bravos vientos del oeste, domi-
El término mar alta que emplea Colón no nantes en aquellas latitudes, y su determina-
puede significar otra cosa que la mar de leva, ción férrea de acortar lo más posible el viaje
pues ello está implícito en la frase: " ... ali;:ose por ir muy cortos de víveres y en especial evita r
mucho la mar y sin viento ... " , que no es sino su que Martín Alonso Pinzón se le adelantara con
definición misma. la buena nueva del descubrimiento. Este últi-
Es curioso que los historiadores no le mo, que con su Pinta le siguió aguas en la
hayan prestado atención a estas expresiones mayor parte de la travesía y que después
del Almirante , dado que ellas revisten impor- quedara separado de él a causa de un tempo-
tancia por demostrar que él sabía reconocer la ral , continuó una derrota similar, lo cual viene a
significación de la mar de leva para la planifi- demostrar que ambos la habían planeado en
cación de la derrota y, por lo tanto, que no conjunto .
andaba descaminado como parecen creer. Ya se dijo que Colón intentaba recalar en
(Ver nota 9) el cabo San Vicente , mas ello no le resultó,
Los autores que suponen fue debido a un pues fue a parar al cabo da Roca, 11 O millas
error de navegación que Colón descubriera la más al norte, con el tiempo borrascoso, proce-
adecuada ru ta de regreso , se basan en el si- diendo luego a entrar en el río Tajo y fondear
guiente pasaje de su Diario, que dice : " bolvió cerca de Lisboa.
al derecho de España, Nordeste cuarta del Hay historiadores que afirman que Colón
Leste ... ", derrota que involuntariamente los recaló intencionalmente en Lisboa con el pro-
habría de llevar, sin saberlo, hasta la zona en pósito de vanagloriarse ante don Juan 11 , rey
que le soplaron vientos a favor. Es muy impro- de Portugal. Tal opinión casi no merece una
bable que el Almirante haya podido creer que crítica, pues ningún navegante, salvo un de-
tal era el rumbo directo, porque él partió de un mente , podría haber intentado recalar a una
punto situado al este de la isla Española (San- costa situada a sotavento en medio de un vio-
to Domingo actual) , cuyas coordenadas geo- lento temporal , según se desprende de la lec-
gráficas habían determinado con notable acier- tura de su Diario, en el que hace un vigoroso
to, según los analistas modernos ; pues bien , le relato de las dramáticas circunstancias en que
habría bastado trazar dicho rumbo en el mapa en la noche del 3 al 4 de marzo de 1493 , sólo
o mapas que él poseía y uti lizaba, para darse mediante desesperadas maniobras, logró la
cuenta que lo haría pasar muy al oeste de salvación, entrando al Tajo en situación " in
España y aun de Irlanda. extremis ".
Es difícil interpretar la idea del Descubri- La explicación de esta recalada casi 2° al
dor, impl ícita en la frase mencionada arriba, norte de la intentada es simple : Colón incurrió
pero un hecho es innegable : él ciñó tenazmen- en un error de navegación , inconcebible en la
te el alisio del noreste amuras a estribor, lo que navegación moderna, mas para aquella época,
MAPA DE TOSCANELLI, 1474
SEPTENTRIO

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110 15 20

AUSTER
CONCEPTOS GEOGRAFICOS DE COLON EN SU PRIMER VIAJE
En achurado, costas del Asia, en la que la isla de Cuba figura como la península de Juana de la provincia de Mangi del Catay y la isla Española es la de Santo
Domingo actual.
Las coordenadas de las islas Bahamas , península de Juana e is la Español a, las determinó Colón por latitudes observadas y longitudes de estima.
0Punto estimado de salida de Colón en el retorno de su prime1 viaje.
NOTA: Las longitudes se cuentan desde las islas Canarias hacia el E. de Oº a 360º.
N AV EG ACIONES IBERIC AS EN LOS SIGLOS XV Y XVI. VISION NAUTICA 179

con los deficientes instrumentos náuticos em- ron las naos demostrar su aptitud para ganar
pleados y en las malas condiciones meteoro- barlovento, lo que evidencia la bondad de su
lógicas en que se efectuó, está plenamente diseño.
justificado. (Ver nota 10) Después de refrescar a su gente, regresó
la flota a Lisboa, siguiendo la ruta ya marcada
LA EXPEDICION DE VASCO DE GAMA por Bartolomé Díaz, y una vez en el hemisferio
A LA INDIA (1497-1499) norte efectuaron la acostumbrada " volta do
largo" hasta las Azores, antes de navegar por
En 1497 se organizó en Lisboa una ex- paralelo rumbo a Lisboa.
pedición a la India, que se puso al mando de Nota : Se incluye este viaje tanto por la
Vasco de Gama. En su preparación se contó trascendencia que tuvo como el inicio de la
con la asesoría de Bartolomé Díaz, el que expansión marítima de Portugal hacia las In-
aportó su experiencia para introducir mejoras dias, cuanto por constituir una evidencia de
en las naos empleadas ; asimismo, se planeó que en aquellos tiempos se organizaba cuida-
cuidadosamente el viaje, en forma que se cru- dosamente las expediciones, aprovechando al
zara la tempestuosa extremidad sur de Africa efecto las experiencias adquiridas en viajes
en el verano del hemisferio austral y llegara al previos.
Indico norte con el inicio del monzón del sur-
oeste .
LAS PRIMERAS EXPEDICIONES ESPAÑOLAS
La flota de De Gama, después de una EN EL PACIFICO NORTE
escala en la isla Santiago, del archipiélago de
Cabo Verde, continuó rumbo al sur por el me- El Tratado de Tordesillas, celebrado en
dio del Atlántico sur, hasta encontrar los vien- 1494, fijó la Línea de Demarcación entre Espa-
tos generales del oeste; arrumbaron entonces ña y Portugal en el Atlántico; pero ni siquiera
al este y luego de hacer una recalada en la mencionó una rama opuesta que definiera la
bahía de Santa Elena, unos 2º al norte del extensión de sus respectivas zonas de influen-
cabo Agulhas, entraron en el Indico y siguieron cia, ni lo hicieron tampoco las bulas papales
la costa hasta Melinda (Malindi actual) , donde posteriores, por lo que en la práctica los límites
establecieron tratos amistosos con el sultán de ellas fueron establecidos de acuerdo a los
local, quien les facilitó como práctico a Ahmed principios del primi possesoris; mas no sin que
lbn Mahjid, sin duda el más prestigioso marino se produjeran conflictos.
árabe de la época, el que los condujo en viaje El emperador Carlos V, deseoso de ha-
directo a Calicut, en la costa suroeste de Mala- cer efectiva su potestad hacia el oeste sobre el
bar. El viaje se inició cuando recién empezaba Pacífico y participar en el tráfico de las espe-
a entablar el monzón del suroeste, cubriéndo- cias , que tantas utilidades le reportaban a Por-
se en 25 días la distancia de 2.300 millas que tugal, organizó expediciones, actividad que
separa ambos puertos. prosiguió en el reinado de Felipe 11. De ellas se
En Calicut, De Gama encontró en un co- tratará sucintamente a continuación.
mienzo una acogida amistosa por parte de su
Hernando de Magallanes (1519-1522)
gobernador, la que luego se tornó en hostilidad
por influencia de los poderosos árabes que La primera expedición que cruzó el Pací-
recelaban de la competencia comercial de los fico norte fue la de Magallanes, 'lUien después
portugueses. Pronto se produjo algunos en- de descubrir las Marianas se dirigió a las Fili -
cuentros bélicos favorables a los últimos, pero pinas, donde encontró su muerte a manos de
como estos supieran que árabes e hindúes las naturales. En esta región la flota sufrió toda
concertaban poderosas fuerzas para atacar- clase de adversidades; entre ellas, fueron ase-
los, optaron por retirarse. sinados a traición por los filipinos la mayor
Zarparon los lusitanos directamente ha- parte de sus capitanes y oficiales y quedando
cia el hospitalario Malindi cuando aún soplaba reducidas a sólo dos naos, la Victoria y la
el monzón del suroeste, debiendo cubrir la Trinidad , arribó por fin al Maluco, el objeto del
mayor parte de la travesía dando bordadas en viaje . La primera de dichas naos, al mando de
lento y laborioso avance contra el viento, con Juan Sebastián Elcano, volvió a España, cum-
tripulaciones diezmadas por el escorbuto y la pliendo así la hazaña de ser la primera en dar
malaria, tardando tres meses en alcanzar su la vuelta al mundo; la Trinidad, capitaneada
puerto de destino; pero sea como fuere, pudie- por Gonzalo Gómez de Espinoza, después de
180 REVISTA DE MARINA 2/ 88

permanecer cuatro meses reparándose en tiendo en un comienzo en la misma inapropia-


Tidore , zarpó en un intento por dirigirse a la da ruta anterior, pero pronto cambió de pare-
Nueva España (Méjico); tomó rumbo al noreste cer y ciñó el alisio para ganar al norte ; más
y alcanzó el paralelo 40° norte, demostrando adelante, habiendo fallecido Saavedra y su
con ello que sus navegantes intuían cual era la sucesor designado, el mando recayó en el pi-
ruta apropiada ; pero una vez en esta latitud , loto , quien no obstante haber alcanzado una
los vientos que ellos suponían los habrían de latitud conveniente para disponer de vientos
llevar a Levante , soplaron con violencia tal que fa v orables y cumplida ya más de la mitad de la
la pobre nao, carcomida por la broma, como travesía , al encontrarse al frente de una tripu-
consecuencia de su larga permanencia al ancla lación quebrantada en cuerpo y ánima y a bordo
en aguas tropicales , quedó desbaratada y los de un buque maltrecho, desistió de continuar y
sobrevivientes de su tripulación casi aniquila- retornó a Tidore . Allí la Florida fue abandonada
dos por el terrible escorbuto, por lo que, muer- y su tripulación pasó a reforzar a los defensores
to ya su capitán, hubieron de renunciar a su del reducto construido por los sobrevivient6s
empeño y regresar a Tidore. de la flota de Loayza, a quienes se mencionó
anteriormente.
García Jofré de Loayza (1 525- 1532)
Después de recibir los informes de Elca- Ruy López de Villalobos (1542- 1546)
no, Carlos V insistió en sus planes de conquista
y establecimiento de factorías en las Molucas y Pasaron trece años desde el malogrado
ordenó qu e partiera otra flota desde España, la viaje de Saavedra antes que se organizara una
que compuesta por siete naos se hizo a la mar nueva misión, esta vez dirigida a las islas del
bajo el mando de García Jofré de Loayza. Esta Poniente (Filipinas) y con el especial cometido
expedición se frustró , pues naufragios , deser- d e encontrar la ruta de regreso.
ciones y desderrotamientos , el hambre y su
Esta empresa partió mal: su mando fue
secuela , el escorbuto , la redujeron a una nave
dado a un hombre de leyes , Ruy López de
solamente, la que al recalar al Maluco estaba Villalobos, ignorante de las cosas de mar y que
inutilizable , por lo que los escasos sobrevivien- habría de demostrar que no estaba a la altura
tes la abandonaron y se establecieron en tie- de las circunstancias.
rra , donde , guarecidos en un fuerte que cons-
La flota siguió la derrota de ida ya esta-
truyeron, resistieron heroicamente el asedio
blecida por el apacible mar de las Damas (la
de los portugueses durante seis largos años. zona del alisio del noreste), pero un a vez al-
Alv aro de Saavedra (1527- 1529)
canzadas las Filipinas le sucedieron una tras
otra las calamidades , que causaron pérdidas
Alvaro de Saavedra fue despachado al de naos y penurias a sus tripul aciones , las que
mando de tres buques construidos en Méjico, desnutridas y enfermas no poseían el vigor
desde el puerto de Natividad, con destino a las necesario para atender la maniobra y morían
Molucas. De dos de las naos nunca más se en número creciente. Todas estas desventuras
supo y la tercera, la Flo rida , llegó a Tidore en movieron a Villalobos a renunciar a su misión y
malas condicio nes de navegabilidad y con su dirigirse a las Malucas con el propósito de pa r-
tripulación diezmada por el escorbuto. Saave- lamentar con los portugueses; pero antes de
dra nada podía hacer en estas condiciones , así hacerlo despachó a la nao San Ju an para
es que no perdió tiempo en preparar el regreso informar al virrey de la des astrosa condición en
y después de reparar como pudo su buque se que se hall aban .
dio a la vela para retornar a Nueva España. La San J uan tomó la ruta conveniente
Intentó , erradamente por cierto, hacerlo para el tornaviaje; pero por desgracia, al alcan-
por bajas latitudes y después de una prolon- zar los 30 ° norte, la cogió un temporal que la
gada lucha contra vientos contrarios, calmas y desarbol ó parcialmente y le abrió una vía de
la corriente ecuatorial del sur y de llegar hasta agu a, por lo que su capitán se vio en la necesi-
Nueva Guinea, tuvo que regresar a Tidore, dad de regresar a las Molucas. Se efectuó una
después de cinco meses de infructuoso nave- nue v a tentativa de vuelta a levante , que tam-
gar. Transcurridos otros seis meses, emplea- bién fracasó , pues el monzón del noreste les
dos en reparar la nave y refrescar a la gente, impidió progresar hacia el norte.
intentó nuevamente la vuelta a levante, insis- Mientras tanto, Villalobos terminó por
NAV EG ACI O NES IBERICAS EN LOS SI G LOS XV Y XV I. VISION NAUTI CA 181

entregar sus buques y tripulaciones a los por- saban con urgencia , como para cumplir con la
tugueses, quienes le dieron un trato amable. necesidad ineludible de asegurar las comuni-
Con todo lo relatado sobre el tema del caciones con el virreinato. El San Pe dro zarpó
viaje del regreso desde las Filipinas a Méjico, de Cebú el 1° de junio de 1565 al mando de
el autor cree que ha podido demostrar que los Felipe de Salcedo y llevando como pilotos a
marinos españoles de aquel tiempo sabían Esteban Rodríguez y Rodrigo Espinoza y a
cómo se le debía realizar y que si fracasaron Fray Andrés de Urdaneta como mentor náuti-
en su ejecución fue debido a dificultades mate- co, el hombre comisionado por el mismo rey
riales insalvables. Estas deficiencias, como se para acertar con el tornaviaje . (Ver nota 12)
verá a continuación , pudieron ser superadas El galeón subió hasta los 40 º norte, como
en la empresa de Legazpi . (Ver nota 11) lo habían hecho o intentado hacer los nave-
gantes anteriores, pero que fracasaron por el
Miguel López de Leg azpi (1564-1572) mal estado de sus buques y con tripulaciones
debilitadas por el hambre y raleadas por el
Después de las frustradas jornadas de escorbuto ; pero esta vez la coyuntura se pre-
Saavedra y Villalobos, por fin esta expedición sentó más favorable y el Sa n Pedro pudo seguir
va a cumplir la tarea que le fijara Felipe 11, cuyos su derrota rodeando el anticiclón del Pacífico
objetivos básicos eran la conquista, coloniza- por su margen norte, adentrándose en el curso
ción y evangelización de las Filipinas y acertar de las borrascas del frente polar, que los im-
con la ruta de regreso. pulsaron con sus vientos del oeste hasta reca-
Se designó como General de ella al pres- lar en las islas contiguas al puerto de Los
tigioso hidalgo y rico funcionario de la Corona Angeles , para continuar hacia el sur a lo largo
Miguel López de Legazpi, quien aun cuando no de la costa y recalar en Acapulco el 8 de octu-
tuviera experiencia en la marina habría de bre de 1565, cumplida una jornada de ciento
mostrar grandes condiciones de líder. treinta días de duración en la que hubieron de
Como miembro de primerísima importan- ser sepultados en las profundidades dieciséis
cia iba en el viaje fray Andrés de Urdaneta, de sus tripulantes, incluyendo al piloto Esteban
quien fue como agregado en la empresa de Rod ríguez, que cayeron abatidos por el escor-
Magallanes y que ya maduro se había hecho buto.
fraile agustino . Ello, a pedido expreso de Felipe Con el triunfal regreso del Sa n Pedro,
11 , en consideración a la fama que tenía como que abrió la ruta de ida y vuelta a las Filipinas,
entendido en la navegación del Pacífico norte y pudo establecerse un nuevo imperio español
ser buen cosmógrafo, como se decía entonces. e n el Pacífico occidental. Todo ello, según la
El resto de jefes y oficiales, tanto marinos como historia, gracias al monje-navegante fray An-
mili tares, fue cuidadosamente escogido y los drés de Urdaneta, quien entra a sus páginas
soldados y marineros eran todos de origen como el héroe, el descubridor de la ruta marí-
europeo, pues por orden expresa se había pro- tima , merced a su sapiencia náutica. Esto es lo
hibido el embarco de indios y negros . En total que dicen los historiadores; pero la verdad es
partieron 150 marinos y 200 soldados . La flota diferente : el primero en retornar a las Filipinas
se componía de dos galeones y dos pataches, f ue el pequeño patache Sa n Lucas de la arma-
los que demostraron haber sido bien construi- da de Legazpi, el que al mando de su capitán
dos y poseer buenas condiciones marineras. Alonso Arellano y llevando como piloto a
La expedición partió del puerto de Navi- Lope Martín, llegó a Méjico el 9 de agosto de
dad el 20 de noviembre de 1564 y siguó la 1565 , o sea, dos meses antes que el San
misma ruta de las anteriores, por la zona de los Pe dro. De lo aquí aseverado hay evidencia
alisios del noreste, entre los 10° y los 12° irrefutable en la obra Docume ntos de Ultramar
norte, hasta recalar en la isla lbabao de las (Filip inas) , tomos 2 y 3, Madrid, 1886.
Filipinas el 13 de febrero de 1565.
De inmediato se iniciaron las operaciones GENERALIDADES SOBRE LA NAVEGACION
de conquista: algunas islas fueron capturadas EN EL PACIFICO SUR ,
tras breve lucha, mientras en otras se formali- EL VIAJE CALLAO-VALPARAISO
zaba alianzas con los jefes locales . Y EL PILOTO JUAN FER NANDEZ
No se perdió tiempo en alistar el galeón
San Pedro para efectuar la vuelta a levante , Las primeras quillas europeas que surca-
tanto en demanda de refuerzos que se preci- ron el Pacífico sur fueron las españolas de
182 REVISTA DE MAR IN A 2/88

Magallanes , al cruzarlo en gran parte de su conven ientes , demostrándose con ello que sus
vas ted ad en 1520-1521. Poco después , la navegantes tenían conocimiento del régimen
extens ión del dominio hispano hasta Perú hizo de lo s vientos planetarios.
necesario estab lecer un tráfico marítimo entre e! En lo que toca a los viajes entre el Callao
puerto de Panamá y este país; a continuación, y Valparaíso o Concepción , no puede dejar de
la conquista y co lonización de Chile prolonga- producir extrañeza saber que durante las pri-
ron la navegación hasta Valparaíso y Concep- meras décadas de la colonizac ión de Chile ,
ción. Por aquel los años se efectuaron también ellos se hicieron siguiendo la ruta costera - lo
algunas exped iciones de reconocim iento del que hace dudar de la idon eidad de aquellos
litoral chileno, hasta el est re cho de Magallanes. nautas - luchando co ntra el viento sur y la co-
En 1567 zarpó del Callao la primera ex- rriente de Humboldt , ora avanzando, ora retro-
pedición organizada con el propósito de explo- cediendo; bordo adentro durante el día y bordo
rar el Pacífico sur,, la que contaba co n dos afuera en la noche , para aprovechar los cam -
buques y se puso al mando de Alvaro de Men- bios regulares de dirección de la viración y el
daña y Neira, quien llevaba como navegantes terra l, respectivamente , en singladuras que se
a los afamados pilotos Pedro Sarmiento de prolongaban por varios meses . Fue sólo en
Gamboa y Hernando Lamero Gallego. Esta 1574 que el piloto Juan Fernández tuvo la
empresa descubrió varias islas y archipiélagos iniciativa de abrirse de la costa y navegar por
y luego se dirigió a Manila, desde donde, tras altura, lo que hizo posible cumplir el viaje entre
hacer las reparaciones necesarias y apertre- el Callao y Valparaíso en cosa de un mes, des-
charse , navegó hasta Acapulco por la consa- cubriendo , de paso , las isl as que llevan su
bida ruta del tornaviaje ; las naves lleg aron tan nombre , así como las de San Félix y San
estropeadas por la broma y descalabrndas por Ambrosio , en este viaje o en otro posterior.
los temporales después de dos años en la mar, Se dice que Juan Fernández tomó la de-
que no pudieron regre sar al Perú . En la ejecu- cisión de separarse de la costa por consejo del
ción de este viaje se siguió las rutas veleras piloto Hernando Lamero, quien en el viaje que

VIAJ E DE PEDRO FERNANDEZ DE QUIROS, 1605


NAVEGAC IONES IBERIC AS EN LOS SIG LOS XV Y XV I. VIS ION NAUTICA 183

efectuó en 1567 con Alvaro de Mendaña habría algunas islas . Según algunos habría llegado
constatado que el viento sur de la costa se va hasta Nueva Zelandia y Australia , pero como
llamando al sureste a medida que se gana en no quedaron relaciones ni cartas de los expe-
longitud, viento este último que no es otra cosa dicionarios , nada se puede asegurar con cer-
que el alisio dominante en aquella zona oceá- teza.
nica. Por otra parte, es posible que Juan Fer- El último de los grandes viajes de esta
nández haya adoptado por sí mismo esta reso- etapa inicial de exploración en el Pacífico fue
lución al observar la mar de leva del suroeste, el realizado por Pedro Fernández de Quirós
que en forma casi constante se experimenta (1605 -1 605), el que permitió reconocer nuevos
en los océanos australes y que tan marcados archipiélagos e islas, descubriendo uno de sus
efectos tiene al producir las " bravezas" de las buques, al mando de Luis Vaez de Torres, el
costas del Perú y Chile . Opinión esta que estrecho que lleva su nombre y se abre entre
expresan los ilustres marinos españoles don Nueva Guinea y Australia .
Jorge Juan y Santacilla y don Antonio de U/loa Este viaje cierra un período de casi dos
y de la Torre , en su obra Noticias Secretas de siglos en el que navegantes portugueses y
América, en la que dicen textualmente: "reco- españoles desarrollaron una fecunda actividad
noció Juan Fernández que havia mares del descubridora, merced a la cual se revelaron
oeste y del sudoeste. Esta señal Je dió motivo a muchos de los secretos que guardaban los
hacer juicio de más afuera reinavan estos vien- océanos, permitiendo así abrir las rutas a tra-
tos y se dexó ir del bordo de afuera y llegando vés de ellos.
a Chile en poco más de treinta días, cosa no Otros vendrán después: ingleses , holan-
vista hasta entonces, empezó a divulgarse la deses, franceses .. . y sólo ocasionalmente se
voz de que era brujo " . mencionará nombres españoles entre aquellos
Posteriormente , Juan Fernández hizo un grandes navegantes que completaron el cono-
viaje hacia el poniente, en el que descubrió cimiento de los mares.

NOTAS

1. El Almanaque Náutico trae 57 estrellas seleccionadas para la navegación y ¿quién es el navegante actual
que las conoce todas? Pues bien, los " tahunas " conocían no menos de doscientas por su nombre - el
propio que ellos les daban se entiende - y muchas más, próximas y asociadas a las anteriores .
El método para guiarse por ellas consistía en considerar dos puntos del horizonte , los que en sus idiomas
designaban como " pozos ": uno hacia los cuadrantes del este, que era, por así decirlo , el mate ri al del que
brotaban a intervalo determinadas estrellas y otro en el sentido diametralmente opuesto , en que se
hundían en la mar otras de ellas , lo que determinaba una alineación y de estas existían muchas, cada una
de las cuales indicaba un rumbo que coincidía respectivam ente con la isla de la que partían y la de destino.
Bastaba, entonces, seguirlas , poniéndole la proa a uno de estos " pozos " y la popa al otro para cum plir el
objetivo. Se comprende que este procedimiento, dado qu e en la fórmula respectiva el sen z varía inver-
same nte con el cos L, sólo podía dar resultados aceptables para una faja de latitudes relativamente
estrecha a ambos lados del Ecuador.
En el día podían fijar el rumbo por el sol, pero con limitaciones, por la variación en declinación que
ex perimenta en el transcurso del año. Para hacerlo memorizaban la relación entre el acimut del astro y su
altura , apreciados a ojo; pero ello para determinadas fajas de latitud y épocas del año,aquéllas en que
efectuaban los viajes que eran de la especialidad de cada uno de los " tahunas ".
2. Este es un procedimi ento que fue empleado tradicionalmente por los navegantes hasta años recie ntes :
" para lelo siguiendo, tierra encontrando". Ello en parte por falta de confianza en los cronómetros - cuando
llegaron a poseerlos - en aquellos tiempos en que no se transmitía la señal horaria por radio o no se la
recibía por falta de poder de los equipos; y, además , en tiempos de la vela, por la mayor seg uridad que
significaba ser dueños de poder elegir el momento de iniciar la recalada a puerto , en condiciones meteo-
rológicas apropiadas.
3. Se debe tomar en cuenta que los procedimientos de navegación indicados no podían ser inmutables con el
transcurso del tiempo , debido a la precesión de los equinoccios que secularmente va alterando la posición
de los astros, por lo que las alineaciones de estrellas tenían que ser enmendadas de tiempo en tiempo .
Para hacerlo se servían de enfilaciones naturales o hechas ex profeso - verdaderas balizas - que indica-
ban los rumbos a que se había de gobernar para alcanzar los diversos puntos de destino; gracias a ellas
podían constatar cuáles eran las estrellas cuyos ortos y ocasos coincidían con dichas alineaciones.
184 REVISTA DE MARINA 2/88

4. Los marinos de los veleros chilenos sabían distinguir el cambio de coloración que presentan las aguas de
la corriente de Humboldt, las que poseen un tono verdoso por su alto contenido de fitoplancton , que
contrasta con el azulado de las aguas oceánicas. Ello les permitía apreciar con alguna apro ximación la
distancia a la costa.
5. Al respecto, es conveniente reproducir aquí parte de una carta escrita en Goa el año 1579 por el navegante
inglés Thomas Stevens , que hizo un viaje a la India por aquel año a bordo de un buque portugués, la que se
incluye en The Principal Navigations ... , de Richard Hakluyt: "Being passed the line, they cannot straightway
go the ne xt way to the promontory ; but according to the winde, they draw alwayes as neere South as they
can to put themselves in the latitude of the point, which is 35 degrees anda halle, and then they take their
course toward the East, and so compasse the point. But the winde served us so that at 33 degrees we did
direct our course towards the point or promontory of Good Hope . You know that is hard to saile from East to
West or contrary , because there is no fi xed point in ali the skie , whereby they may direct their course ,
wherefore I shall tell you what helps God provided far these men. There is no towle that appereth, or signe in
the air, or in the sea, which they have not written, which have made the voyages heretofore. Wherefore
partly by their own experience .. . and partly by the experience of others, whose books and navigations they
have, they gesse whereabouts they be".
6. Es evidente que los árabes sabían hacer buen uso de los astros para seguir sus rutas , pues, como dice el
Corán , refiriéndose a las estrellas : " ellas serán tus guías, tanto en tierra como en la mar". Es de notarse
que el libro sagrado menciona la navegación terrestre: en efecto , los beduinos , hasta en la actualidad ,
saben conducir sus caravanas , entre oasis y oasis , por las estrellas.
Por otra parte , los marinos árabes poseían el artefacto llamado Kamal para tomar alturas , como asimismo
un instrumento designado como "trinqueto" por los portugueses , posiblemente el mismo que usaban
romanos y al cual llam aban " triquetrum " .
7. Para el navegante de antaño era muy importante saber en qué zonas podía encontrar las depresiones de
los frentes polares y subtropicales, cuando cumplía navegaciones hacia el este. Sabido es que con los
buques a vela es mejor no combatir frontalmente a los vientos contrarios, si no más bien flanquearlos y
tomar, en vez, como aliados a los que soplan a favor , aun a costa de efectuar largos rodeos y pese a que en
el caso de los generales del oeste éstos resulten frecuentemente unos aliados " bramadores " , "borras-
cosos " o " furiosos" y no pocas veces unos descomedidos que terminan por destruir a quienes se confían a
ellos. Lo de "bramadores " , " borrascosos " y " furiosos " alude a los correspondientes términos con que los
anglosajones designan a los "Brave West Winds ", que respectivamente son: "Roaring Forties" , " Boisterous
Fifties " y " Furious Si xties ", por los paralelos en que sopl an.
8. La carabela latina, que desplegaba velas de tal designación en todos sus palos , era muy buena para salir a
barlovento, superior en todo caso a la redonda, que solamente aparejaba vela latina en la mesana y el
contramesana (si tenía cuatro palos) y en los demás cruzaba papahígos (cuadras) , velas estas que le
permitían aventajar a la primera cuando se corría con vientos largos , sobre todo porque poseía mayor
estabilidad de rumbo en las empopadas, ocasión en que arriaban la mesana. Las·carabelas latinas, al
navegar en popa, desplegadas sus grandes velas a orejas de burro, sufrían grandes guiñadas que las
exponían a tomar por la lúa, con peligro de rendir el palo o las entenas ; por otra parte , el gran peso de éstas
hacía necesario contar con una numerosa tripulación para su maniobra.
9 . La observación de la mar boba revestía gran importancia para el marino velero del pasado, pues le permitía
tener una idea de los vientos que soplaban a la distancia e incluso su mayor o menos proximidad y en
muchos casos pronosticar la apro ximación de un frente frío y en especial de un ocluido , así como su
intensidad .
1 O. Para observar las alturas del sol y la polar se empl eaban el astrolabio y el cuadrante , los que podían dar
una aproximación hasta medio grado en buenas condiciones de mar; pero su uso se dificultaba y tornaban
poco confiables sus lecturas al aumentar la mar, pues era muy difícil mantener vertical el plano del
astrolabio y la plomada del cuadrante penduleaba. Más les hubiese valido a los navegantes de entonces,
en estas circunstancias, medir la altura por cuartas, palmos y dedos. El que esto escribe reconoce que su
cuarta, con el brazo extendido substiende un ángulo de 22°, su palmo 7,5º y sus dedos , exceptuando el
pulgar, 2° cada uno. Este procedimiento no constituye una novedad , pues Jo practicaban los marinos de la
vieja escuela para evitarse el trabajo de bajar los astros con el sextante, ya que ponían la altura media a
mano en el limbo directamente y al apuntar el sextante al horizonte, en el vertical del astro , les aparecía
este dentro del campo visual del anteojo .
11 . Hay constancia, por cartas e informes de aquellos días, que se presentaban muchas dificultades para
organizar las expediciones; en efecto: faltaban buenos maestros constructores navales y carpinteros de
ribera; no existían talleres competentes para fabricar los diversos herrajes; las piezas pesadas, como
anclas y artillería, tenían que ser importadas de España y luego de desembarcadas en Veracruz transpor-
tadas hasta Coatzalcoalcos , cruzar por tierra el istmo de Tehuantepec hasta Salina Cruz y Juego embar-
cadas nuevamente hasta el puerto del astillero; había dificultades en conseguir oficiales competentes , ya
fuese espa11oles o extranjeros; se tenía que embarcar indios y, lo que era peor, negros esclavos para
NAV EGACIONES IBERI CAS EN LOS SIGLOS XV Y XV I. VISION NAUT ICA 185

co mpletar la dotación ; por otra parte, se designaba como generales de la flota - hoy diríamos almirantes o
comanda ntes en jefe - a personajes, muy respetables por cierto, pero que poco o nada sabían de marina.
12. La única dificultad grave que se había presentado hasta entonces para realizar los propósitos de expan-
sión y comerc io en el Pacífico era la de poder aseg urar las comunicaciones, efectuando el viaje de retorno.
Ello no le s pare cía una dificultad insalvable a los marinos españoles de aquel tiempo, claro está , siempre
que se pudiera disponer de los medios apropiados: tripulaciones idóne as , buques bien constru idos y bien
aprovis ionados y la posesión de bases fortificadas en el oeste que pudieran centralizar los productos del
tráfico , reparar las naves y sobre todo provee r los víveres , que tan difíciles resultaban de conseguir en los
poblados isleños , apenas provistos de lo necesario para su propia subsistencia y cuando no aleccionados
s us habitantes por los portugueses para no cedérselos a sus ri va les españoles . La crónica falta de alimen-
tación se v ino a so lu cionar solamente cuando Leg azpi conquistó la gran isla de Luz ón , donde la agricu ltura
tenía un buen desarrollo.

BIBLIOGRAFIA

En tre otras , las siguientes obras y publicaciones son las que más le han servido al autor para ac larar
conceptos y fundamentar opi niones:
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