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Npe: A-091214-15608

La Ley 37/2003 del Ruido establece competencias para los ayuntamientos en la aprobación de ordenanzas sobre contaminación acústica y en la imposición de sanciones por infracciones relacionadas. Los ayuntamientos deben adaptar sus normativas existentes a esta ley y tienen la potestad sancionadora en materia de ruidos y vibraciones. No existe normativa autonómica específica sobre ruido, aunque la Ley 4/2009 menciona competencias locales en la protección ambiental.

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La Ley 37/2003 del Ruido establece competencias para los ayuntamientos en la aprobación de ordenanzas sobre contaminación acústica y en la imposición de sanciones por infracciones relacionadas. Los ayuntamientos deben adaptar sus normativas existentes a esta ley y tienen la potestad sancionadora en materia de ruidos y vibraciones. No existe normativa autonómica específica sobre ruido, aunque la Ley 4/2009 menciona competencias locales en la protección ambiental.

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Número 282 Martes, 9 de diciembre de 2014 Página 44771

de calidad acústica para cada tipo de área acústica y también para el interior
de las edificaciones, límites de emisión e inmisión, y se fijan los métodos y
procedimientos de medición y evaluación de ruidos y vibraciones.
En la Exposición de motivos de la citada Ley 37/2003 del Ruido se establece
que “en cuanto a la competencia para la producción normativa, sin perjuicio de
la competencia de las comunidades autónomas para desarrollar la legislación
básica estatal en materia de medio ambiente, se menciona la competencia de los
ayuntamientos para aprobar ordenanzas sobre ruido y para adaptar las existentes
y el planeamiento urbanístico a las previsiones de la ley”. Asimismo, en la citada
exposición de motivos se añade que “la tipificación de infracciones y sanciones se
acomete, bajo la preceptiva reserva de ley, sin perjuicio de las competencias que
disfrutan tanto las comunidades autónomas como los propios ayuntamientos para
establecer infracciones administrativas adicionales”, y añade que “la atribución de
la potestad sancionadora recae, como principio general, preferentemente sobre
las autoridades locales, más próximas al fenómeno de contaminación acústica
generado”.
Dentro del propio articulado de la Ley 37/2003 del Ruido, se encuentran
varias referencias relativas a la competencia municipal en esta materia. De
este modo, el art. 6 dispone que “corresponde a los Ayuntamientos aprobar
ordenanzas en relación con las materias objeto de esta Ley. Asimismo los
ayuntamientos deberán adaptar las ordenanzas existentes y el planeamiento
urbanístico a las disposiciones de esta ley y de sus normas de desarrollo”. En
el capítulo IV dedicado a la inspección y el régimen sancionador regulado por
la Ley del Ruido, el art. 28 que establece las infracciones, señala en su punto
1 que “Sin perjuicio de las infracciones que puedan establecer las comunidades
autónomas y los ayuntamientos, las infracciones administrativas relacionadas con
la contaminación acústica se clasifican en muy graves, graves y leves”; en el art.
29 relativo a las sanciones, su apartado 2 dispone que “Las ordenanzas locales
podrán establecer como sanciones por la comisión de infracciones previstas por
aquéllas las siguientes…”. Finalmente el art. 30.1 a) de la Ley del Ruido señala
que “la imposición de las sanciones corresponderá con carácter general a los
ayuntamientos”.
De todo lo anterior, cabe concluir que la ley estatal del ruido habilita a los
ayuntamientos para aprobar ordenanzas en materia de contaminación acústica,
y les reconoce su potestad sancionadora para la tipificación de infracciones y
sanciones en la materia objeto de la referida ley, incluyendo, como no podía
tratarse de otro modo, los incumplimientos en cuestiones de tipo acústico que se
produzcan con ocasión de la realización de actividades sujetas a alguna figura de
intervención administrativa.
Por otra parte, hay que señalar que no existe una normativa autonómica
específica sobre ruido, tan sólo la Ley 4/2009, de 14 de mayo, de Protección
Ambiental Integrada, en su artículo 4 señala que “Corresponde a las entidades
locales ejercer aquellas competencias que tengan atribuidas en virtud de su
legislación específica, de la presente ley y de las normas vigentes en materia de
contaminación ambiental. En particular, y en el marco de la legislación estatal y
autonómica, incumbe a las entidades locales adoptar las medidas necesarias para
proteger el medio ambiente en materia de residuos urbanos, ruidos, vibraciones,
humos, calor, olores, polvo contaminación lumínica y vertidos de aguas residuales
a la red de saneamiento. Para el control de la incidencia ambiental de las

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