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INDICE
Introducción……………………………………………………………………. 4
Antecedentes históricos………………………………………………………. 5
Etapas del derecho notarial en la historia…………………………………. 9
Egipto ………………………………………………………………………….. 9
Hebreos ………………………………………………………………………... 10
Grecia …………………………………………………………………………. 11
Roma ………………………………………………………………………….. 12
Edad Media …………………………………………………………………… 13
España…………………………………………………………………………. 15
América………………………………………………………………………… 15
Evolución del derecho notarial en Guatemala …………………………… 16
El notariado después de la reforma liberal……………………………….. 20
El notariado después de la revolución de 1944 …………………………. 21
El notariado en la actualidad ……………………………………………….. 22
Conclusiones ………………………………………………………………... 24
Anexos ……………………………………………………………………….. 25
Recomendaciones ………………………………………………………….. 26
Biografías ……………………………………………………………………. 27
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INTRODUCCION
El derecho notarial es una de las ramas más antiguas del derecho y ha jugado un papel
fundamental en la regulación y autenticación de documentos a lo largo de la historia.
Su evolución ha estado estrechamente ligada al desarrollo de la escritura, las
relaciones comerciales y la necesidad de garantizar la seguridad jurídica en los actos
privados y públicos. Desde los primeros escribas egipcios hasta los modernos notarios,
esta profesión ha experimentado una transformación constante, adaptándose a las
exigencias de cada época y a los sistemas jurídicos de diversas sociedades.
Los antecedentes del notariado pueden rastrearse en las civilizaciones antiguas, donde
los escribas desempeñaban funciones similares a las actuales, encargándose de la
redacción de documentos y la conservación de registros oficiales. En Egipto, los
escribas estaban asociados a la clase sacerdotal y eran responsables de inscribir
documentos oficiales con el sello de un magistrado o sacerdote. En Babilonia, los
escribas participaban en la redacción de contratos y resoluciones judiciales, mientras
que en Roma, los notarii utilizaban un sistema de escritura taquigráfica para registrar
discursos y redactar documentos legales.
Uno de los momentos clave en la evolución del derecho notarial en Guatemala fue la
promulgación del Código Civil de 1877 y la posterior Ley del Notariado, que
establecieron normas claras sobre las funciones y responsabilidades de los notarios.
En el siglo XX, la creación de la Ley del Organismo Judicial y la Ley de Colegiación
Profesional Obligatoria reforzaron el marco normativo del notariado, garantizando la
independencia y profesionalización de la profesión.
En la actualidad, el derecho notarial en Guatemala continúa evolucionando,
adaptándose a los cambios tecnológicos y a las nuevas necesidades del mundo
jurídico. La digitalización de documentos, la implementación de firmas electrónicas y la
globalización han planteado nuevos retos para los notarios, quienes además de
autenticar documentos, cumplen una función esencial en la prevención de conflictos y
la asesoría legal. La modernización del notariado es un reflejo de la constante
evolución del derecho y su importancia en la vida social y económica del país.
Este trabajo busca analizar la evolución del derecho notarial desde sus orígenes hasta
la actualidad, con especial énfasis en su desarrollo en Guatemala. A través de un
recorrido histórico y jurídico, se abordarán los cambios fundamentales que han
marcado la profesión notarial, su impacto en la seguridad jurídica y los desafíos que
enfrenta en el siglo XXI.
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EL DERECHO NOTARIAL
Antecedentes históricos
Evolución histórica del derecho notarial “Los notarios (notarii) utilizaban las notas
tironianas, que eran caracteres abreviados, los cuales constituían una especie de
escritura taquigráfica que estuvo en uso en la Antigua Roma y en la Edad Media. Tirón
recopiló estos signos, y de ahí les viene el nombre de Notas Tironianas, así los que
utilizaban tales notas fueron llamados notarios (notarii).
Esos caracteres se perfeccionaron poco a poco y pueden ser considerados como los
precursores de la taquigrafía moderna. Los antecesores de los notarios fueron en un
principio única y exclusivamente, redactores de documentos. El notario, tal como hoy lo
concebimos, sólo surge en la historia, cuando el documentador queda investido de la fe
pública que el Estado le otorga, para hacer constar y autorizar actos y contratos en los
que intervenga. No es fácil precisar exactamente cuando ocurre esto.
En primer lugar, era lógico que los vencidos, procuraran aplicar el propio, por lo menos
en todos los supuestos en que los sujetos que intervenían en la relación fueran de
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origen distinto. En segundo término, el derecho romano que pervivió durante las
épocas de las invasiones germánicas, mutilado e incompleto, sufrió el influjo constante
del derecho extraño, aunque también aquél se viera influido paulatinamente por el
primero. Ello determina que el repertorio de los actos jurídicos a través de los cuales se
exterioriza la actividad de la persona sea muy reducido.
Se trata por lo demás de actos formales, imbuidos de simbolismo, en los que la forma
lo es todo o casi todo. Es clásico el ejemplo de los actos traslativos de la propiedad, tal
como se practicaba a través de la antigua “traditio per chartam”. La función del notario
en el orden jurídico no debió ser, en esta época, demasiado trascendente.
Es así como en México, mucho antes del descubrimiento de América, se afirma que no
existieron notarios, sin embargo, se menciona al “Tlacuilo” como un funcionario al estilo
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del escriba egipcio. El Tlacuilo por la actividad que desempeñaba es el antepasado del
escribano, coincidía por su ocupación con los Escribas, Tabularii, Chartullarii, Cancelari
y Tabeliones de otras épocas. Tlacuilo era el artesano azteca que tenía la función de
dejar constancia de los acontecimientos, por medio de signos ideográficos y pinturas
para guardar memoria de ellos de una manera creíble. Con el nombre de Tlacuilo se
designaba tanto a los escritores como a los pintores.
El autor Oscar Salas, nos dice que las primeras agrupaciones humanas no necesitaron
de notario. Lo reducido del grupo permitía que los actos jurídicos fueran conocidos por
todos. La invención de la escritura aceleró el proceso, pues con ella se dejaba exacta
memoria de lo sucedido. Esto hizo necesario la intervención de alguien que supiera
escribir y que conociera también de las formalidades, que fueron sustituyendo a los
antiguos ritos o solemnidades con el mismo fin, de dar a la expresión de la voluntad, un
sentido inequívoco. Estos llamados escribas, junto con los testigos requeridos,
ocuparon el lugar del grupo social para dar fe o testimonio de los actos ocurridos en su
presencia.
Los escribas hebreos eran de distinta clase. Unos guardaban constancia y daban fe de
los actos y decisiones del Rey. Otros pertenecían a la clase sacerdotal y daban
testimonio de los libros bíblicos que conservaban, reproducían e interpretaban. Había
también escribas del Estado, cuyas funciones consistían en actuar como secretarios
del consejo estatal y colaboradores de los tribunales de justicia del Estado. Pero,
además, había entre ellos otra clase de escribas, mucho más parecidos a los notarios
actuales: los escribas del pueblo, que redactaban en forma apropiada los contratos
privados. La fehaciencia, solamente se lograba mediante la fijación del sello de superior
jerarquía del escriba, pues no estaba delegada en éste la fe pública, sino reservada al
primero. Por tal razón, se ha querido ver en el escriba del pueblo un simple
amanuense. Sin embargo, el sello del escriba también era necesario, aunque no
bastaba. En Grecia, continua diciendo Oscar Salas, existieron funcionarios en los que
algunos autores han creído hallar ciertas analogías, no muy precisas, con el notario
actual. Tales eran los Singrafos, que formalizaban contratos por escrito, entregándolo a
las partes para su firma, y los Apógrafos, copistas de los tribunales. También existían
otros llamados Mnemon, entre los cuales se mencionan los Hyeromnmon, archiveros
de los textos sagrados y redactores de ciertos documentos de toda clase, bajo la
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autoridad de superiores jerárquicos llamados Promnemon. En Roma, hubo muchas
personas encargadas de la redacción de instrumentos. Los Scriba conservaban los
archivos judiciales y daban forma escrita a las resoluciones de los magistrados. Los
Notarii, también adscritos a la organización judicial, escuchaban a los litigantes y
testigos y ponían por escrito, en forma ordenada y sintética, el contenido de sus
exposiciones. Más que a los notarios actuales, se parecen por su función, a los
taquígrafos de hoy.
El notariado en sus inicios no se consideraba como figura jurídica, de tal modo que ni
siquiera contaba con fe pública; ésta la adquirió a través del tiempo y por meras
necesidades. Quienes ejercían esta función eran consideradas como personas que
eran capaces de leer y escribir y que auxiliaban al rey o a algún funcionario de un
pueblo para redactar textos.
En los tiempos remotos del antiguo Egipto, Palestina, Grecia y Roma, ya se encuentra
al más lejano ancestro del notario actual, bajo el nombre de escriba, cuando los
códigos más antiguos, como el de Hamurabi y el del Manú, aún sin hallarse definida la
función notarial, está probado que ya existía el escriba porque se le haya precisamente,
como elemento esencial de la organización jurídica y administrativa de los reinos.
Época pre-notarial
Tiene como exponente a los egipcios, los hebreos, los griegos y los romanos. Respecto
a la época pre-notarial, hay que tratar ineludiblemente acerca del escriba. Este vocablo
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proviene del latín Scriba, utilizado desde muy antiguo, en los albores de la historia
universal, para designar una clase de funcionarios con cierta cultura general y
específica que los distinguía del común y les aseguraba privilegios y consideraciones
especiales.
ETAPAS DEL DERECHO NOTARIAL EN LA HISTORIA
EGIPTO
La sociedad típicamente clasista de los faraones, en las civilizaciones del Nilo, los
escribas fueron los únicos que, provenientes de las clases plebeyas, desheredadas,
consiguieron merced a su oficio, elevarse un poco sobre la mísera condición de sus
semejantes. Sabido es que en Egipto las clases inferiores, las no privilegiadas, vivieron
en el sometimiento y la esclavitud, sobrellevando una existencia dura.
El conocimiento que los escribas tenían de la escritura y de los números, logrado a
base de inteligencia y pacientes estudios, los tornaba útiles, acercándolos
necesariamente a las clases superiores y ganándoles privilegios y consideraciones.
La escritura egipcia, era difícil y para dominarla se necesitaban pacientes estudios y
larga práctica, realizándose el aprendizaje en los templos, al lado de los sacerdotes,
casta muy privilegiada que hacía de intermediaria entre los hombres y los dioses.
El escriba sabía leer, llevar cuentas y escribir. Se lo encontraba en todas partes, al
servicio del rico particular, ya en el establecimiento del comerciante, ya en las granjas,
ya en los palacios del Faraón. Era contramaestre o ingeniero, recaudador de
contribuciones, sacerdotes o general, que según Malet "Le acompañaban negros
armados de varas de palmera, que hacían ejecutar sus órdenes".
Los escribas en Egipto no constituían una clase social, como erróneamente afirman
algunos autores, pues los había de todo nivel social, tanto de la nobleza como del
pueblo, pero indudablemente ser escriba era el único medio para elevarse socialmente.
En conclusión, en la civilización egipcia el escriba era una especie de delegado de los
colegios sacerdotales, que tenía a su cargo la redacción de los contratos.
Los egipcios tenían alta estima a los escribas que formaban parte de la organización
religiosa, estos estaban adscritos a las distintas ramas del gobierno, teniendo como
función primordial la redacción de los documentos concernientes al Estado y a los
particulares, sin embargo, no tenían autenticidad, sino no se estampaba el sello del
sacerdote o magistrado.
En algunos pueblos primitivos principalmente en Egipto el escribano pertenecía a la
organización religiosa , pues según la creencia de estos el escribano era representante
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de la deidad llamada thot que era el dios protector de los escribanos de la tierra
quienes estaban adscritos a las 13 distintas ramas del gobierno tenían como función la
redacción de los documentos concerniente al estado y a los particulares, pero estos no
contaban con el derecho de darle autenticidad al documento pues para lograrlo, debían
tener estampado el sello del sacerdote o magistrado de jerarquía similar.
LOS HEBREOS
Los escribas hebreos eran de distintas clases, unos guardaban constancia y daban fe
de los actos y decisiones del Rey; otros pertenecían a la clase sacerdotal y daban
testimonio de los libros bíblicos que conservaban, reproducían e interpretaban.
Los terceros eran escribas de Estado y sus funciones eran como de Secretarios del
Consejo Estatal y colaboradores de tribunales de justicia del Estado. Por último, había
otros escribas llamados del pueblo, que redactaban en forma apropiada los contratos
privados, eran más parecidos a los notarios actuales, pero sus solas intervenciones no
daban legalidad al acto, pues para conseguir ésta, era necesario el sello del superior
jerárquico.
El escriba entre los hebreos tiene el carácter de doctor e intérprete de la ley. Como
maestro de la ley mosaica, tuvieron a la vez una misión religiosa, así como la de los
oficiales públicos. Varios autores concuerdan que el primer escriba fue Esdras.
En este pueblo tan impregnado del sentido religioso, resulta casi imposible distinguir
entre la ley civil y el precepto teológico. En la ley mosaica a los escribas se les
denominaba SOFER (escribir).
Como en Egipto, en un comienzo tuvieron funciones de secretarios y actuarios,
administradores de reparticiones públicas, instructores del ejército y en otras funciones
delicadas. Los judíos conocieron tres clases de escribas: los de la ley, cuyas decisiones
recibían con respeto; los del pueblo, que eran los magistrados de éste; y, los comunes,
que ejercían funciones notariales o de secretarios del Sanhedrin.
En Palestina, la función primordial del escriba es la interpretación de la ley por medio
de los Libros Sagrados. Según el Talmud el que olvida un precepto enseñado por un
escriba, debe perder la vida.
Los escribas del Rey, tenían como fin principal autenticar los actos del Rey; los
escribas de la ley, debían interpretar los textos legales; los escribas del pueblo
prestaban su ministerio a los ciudadanos que lo requerian redactando las convenciones
entre particulares y los escribas del estado ejercían las funciones de secretarios del
Consejo de Estado, de los Tribunales y de todos los establecimientos públicos.
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GRECIA
En esta cultura los notarios eran llamados Síngrafos que eran los que formalizaban
contratos por escrito, entregándoles a las partes para su firma. Apógrafos eran los
copistas de los tribunales. Mnemon que eran los que archivaban los textos sagrados.
En Grecia, no hubo propiamente escribas, pero por la similitud de algunas de las
funciones, puede decirse que hicieron sus veces, aunque sin el sentido religioso.
Los logógrafos (de logo: palabra, y grafo: grabar, escribir), hacían los discursos y
alegatos ante los tribunales; escribían, asimismo todos los documentos y datos que les
solicitaba el público.
Aristóteles en el año 360 a.c. ya hablaba de los oficiales encargados de redactar los
controles, a quienes los consideraba necesarios en una ciudad bien organizada. La
función notarial predominó sobre la registradora, a diferencia de lo que sucedía en
Roma.
En Grecia, los notarios asumieron directamente la función registradora, tanto para los
contratos celebrados entre particulares, como para las convenciones internacionales.
En este pueblo existieron oficiales públicos encargados de redactar los documentos de
los ciudadanos, estos oficiales públicos eran los notarios, los cuales tenían diferentes
denominaciones, las cuales eran: Apógraphos o Singraphos, a veces eran llamados
Mnemones o Promnemones, todos estos nombres eran alusivos a la función
escrituraria o a la recordación y constancia de los hechos que la requerían.
Los Singraphos eran considerados como verdaderos notarios, cuya principal función
consistía en llevar un registro público. Estos sujetos eran muy comunes en la ciudad de
Atenas, en la cual no se otorgaba contrato alguno si no se inscribía en Registro Público
llevado por ellos.
Cada tribu contaba con dos de ellos, los cuales estaban más circunscritos a la familia o
gentilicio y gozaban de grandes consideraciones y honores.
Los Mnemon, Promnemon o también conocidos como Sympromnemon, se
consideraban como los representantes de los precedentes griegos del notario; ya que
se encargaban de formalizar y registrar los tratos públicos y las convenciones y
contratos privados.
ROMA
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El origen de la palabra notario viene de la antigua Roma y que era notarii, cuáles eran
los que utilizaban las notas tironianas que eran caracteres abreviados, que constituían
una especie de escritura taquigráfica, también se usó en la Edad Media. Los scriba
conservaban los archivos judiciales y daban forma escrita a las resoluciones judiciales.
Los notarii, también adscritos a la organización judicial, escuchaban a los litigantes y
testigos y ponían por escrito, en forma ordenada y sintética, el contenido de sus
exposiciones. Los chartularii, además de la redacción de instrumentos tenían a su
cargo la conservación y custodia de los mismos.
Los tabularii eran contadores del fisco y archivadores de documentos públicos, pero,
como complemento de sus funciones, fueron encargándose de la formalización de
testamentos y contratos, que conservaban en sus archivos hasta convertirse en los
tabellio, que se dedicaron exclusivamente a estas actividades y en quienes se
reunieron, en la etapa final de su evolución, algunos de los caracteres distintivos del
notariado latino: El hombre versado en derecho, el consejero de las partes y el redactor
del instrumento, aunque su autenticidad, que le confería la condición de documento
público, no se lograba sino mediante la insinuatio.
Cabe mencionar que el pueblo romano en la antigüedad tuvo un gran desarrollo en lo
que a derecho se refiere, a tal grado, que creó su propio sistema jurídico, en el cual se
basa nuestro derecho actual.
Tan es así, que los romanos tuvieron en su conocimiento conceptos como el de justicia
expresado por Ulpiano, que para la materia que estamos estudiando es de vital
importancia, ya que el derecho notarial debe en todo momento dar a cada quien lo que
le corresponde por derecho. Justicia: "Constans et perpetua voluntas ius sun cuique
tribuendi (la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo suyo)".
El Maestro Rafael Preciado Hernández en su obra explica, el dar a cada quien lo suyo
como un valor intrínseco a la persona "y que nos manda dar, atribuir o reconocer a todo
ser humano lo que se le debe de acuerdo con su naturaleza, porque no es un criterio
convencional sino objetivo; pues se funda en los datos constitutivos de la dignidad
personal, que son esenciales al ser humano, y que por esto mismo excluye toda
discriminación en el trato a nuestros semejantes, sin razón objetiva suficiente".
Las funciones notariales en su origen romano, carecían de la facultad de autenticación,
al amparo del poder del imperio que se confiere al Pretor. A lo largo de la existencia del
Derecho Romano hubo una multitud de personas a quienes de modo parcial estuvo
encomendada la función notarial. En Roma, la función notarial estuvo atribuida y
dispersa a multitud de oficiales públicos y privados, pero sin que todas las atribuciones
de estas personas se reunieran en una sola.
Se conocen cuatro personas que eran los más característicos de la antigua Roma y
ejercían funciones del tipo notarial, y eran el escriba, el notarri, el tabularius y el
tabellio. Sin embargo, el Maestro Giménez-Arnau se refiere a diversos autores quienes
hablan de personas conocidas como tabellio, cursor, amanuensiis, cognitor, acturarius,
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axeptor, logofraphis, numerarius, entre otros. "Esta variedad de nomenclatura no
prueba, en definitiva, sino que la función notarial está dispersa y atribuida a multitud de
variados oficiales públicos y privados, sin que originariamente se reúnan todas las
atribuciones en una sola persona".
Los Tabularii o Tabularios. (oficiales de Censo) Roma fue uno de los pocos países de
la antigüedad, que se preocupó por la labor estadística; y debido al apogeo y avance
en este aspecto, se necesitó de éstos. Algunos historiadores afirman que fueron
autorizados también para intervenir en la redacción de contratos y actos jurídicos entre
particulares.
Los Tabelliones. Aparecen en las grandes ciudades de mayor población, ayudaban al
trabajo de los Tabularii, pero ordinariamente se estima que el Tabelión no es sólo el
precursor sino el verdadero Notario del Derecho Romano, porque era el que redactaba
definitivamente las convenciones fijadas entre las partes, imprimiéndoles carácter de
autenticidad, suscribiendo con su firma y estampado el sello o signo en presencia de
los testigos y para mayor garantía de la indestructibilidad del documento, lo transcribia
ad-acta, conservándolo en depósito en su registro, del mismo modo que las sentencias
judiciales. La denominación de Tabeliones es usada en la actualidad en la legislación
brasileña para designar a los notarios.
Argentarius: Especie de bancarios o propietarios de casa de depósito o, funcionarios de
éstos, que estaban obligados a llevar registros de las transacciones en que intervenían
y autorizados para dar fe de esos actos.
Logographis: Especie de secretario que tomaba apuntes de los discursos y asambleas;
se les relaciona con la función notarial, posiblemente porque fueron los encargados de
la conservación y transcripción de dichos apuntes.
Notarii: (De lo que deriva la actual denominación del notario). Eran taquígrafos que
tomaban notas de las sesiones públicas, de las sentencias, mandatos, de los tribunales
EDAD MEDIA
Comprende la Alta y Baja Edad Media; es la época en que se fusionan las diversas
formas de notariado antiguo, presentando un aspecto indefinido y confuso,
precisamente por la etapa de transición que se atravesaba hacia las formas definitivas
que se perfilarían más tarde.
Periodo de la historia europea, que transcurrió desde la desintegración del imperio
romano de Occidente, en el siglo V hasta el siglo XV.
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El desmembramiento y disolución del Imperio Romano ocasiono un retroceso en la
evolución de la institución Notarial.
Los señores feudales se atribuyen los dominios directos de todas las tierras y todos sus
vasallos le deben obediencia. Como en principio todo le pertenece, el señor feudal
interviene por medio de delegados suyos en todos los contratos y testamentos.
El notario feudal tiene como fin primordial preservar los derechos del señor feudal y no
el de servir los intereses de las partes contratantes u otorgantes. Carece de
independencia de los tabeliones de las postrimerías de Romay del notario latino actual.
Pero tiene facultades fideifacientes, impartiendo autenticidad a los actos en que
interviene. 15 Se repite el ciclo evolutivo primitivo, de manera espontánea surge un
notario eclesiástico que no se limita a los asuntos de la iglesia, sino que interviene en
forma creciente en sus asuntos personales.
El ejercicio del notario fue prohibido por el papa Inocencio III en 1,213, a los ordenados
in sacris, prohibición que confirmaron los reyes y extendieron luego a todos los
sacerdotes, terminando en esta forma con dicha práctica, la cual retrotraía al notario a
los tiempos primitivos, en que tal función estaba reservada a la clase sacerdotal.
La edad media, fue un periodo de estancamiento cultural, ubicado cronológicamente
entre la gloria de la antigüedad clásica y el renacimiento. El desmembramiento y
disolución del Imperio Romano ocasiona un retroceso en la evolución de la institución
notarial. Los señores feudales se atribuyen el dominio directo de todas las tierras y
todos sus vasallos les deben obediencia.
Como en principio todo le pertenece, el señor interviene por medio de delegados suyos
en todos los contratos y testamentos. Este notariado feudal tiene como fin primordial
preservar los derechos del señor y no el de servir los intereses de las partes
contratantes u otorgantes. Carece de la independencia de los tabeliones de las
postrimerías de Roma y del notario latino actual. Pero tiene facultades fideifacientes (fé
pública que le otorga el Estado a los notarios para hacer constar y autorizar actos y
contratos), impartiendo autenticidad a los actos en que interviene. En una etapa
posterior, los jueces cartularios se convierten en funcionarios privados, en lo cual
influyen los intérpretes inspirados en el derecho romano, que lograron una versión
mejorada, de los tabeliones romanos.
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Baja edad media
En esta etapa, el notariado tiene ya un concepto definido: la función del notario es más
completa y clara como legitimadora, consejera y auténticante, además de entenderla
como el arte del buen decir y escribir, por la influencia de la corriente renacentista. Italia
y España fueron los dos centros de reactivación y evolución del campo notarial,
constituyendo con el tiempo el origen del notariado moderno de tipo latino.
La corriente renacentista despertó la afición por las artes y las letras; la situación
caótica por la pugna entre la cada vez más fuerte burguesía y la de cayente
aristocracia feudal, fue propicia para el perfeccionamiento de la función notarial, como
ciencia y como arte, destinada a contener y evitar esa situación conflictiva, velar por la
buena fe de la óptima actividad comercial, traducida en la contratación y el tráfico
jurídico.
ESPAÑA
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AMERICA
Antecedentes
Posiblemente los primeros vestigios de historia escrita, los encontramos en El Popul
Vuh, también conocido con los nombres de Manuscritos de Chichicastenango, Biblia
Quiche y el Libro Sagrado, demostración de que tenemos un patrimonio cultural
valiosísimo.
Época colonial Escribe Jorge Luján Muñoz: “Es casi seguro que la fundación de la
ciudad de Santiago de Guatemala y la reunión del primer cabildo tuvieron lugar el día
27 de julio de 1524. En esta primera acta de cabildo aparece actuando el primer
Escribano: Alonso de Reguera”. “Tanto Reguera, como todos los miembros del cabildo,
fue nombrados por Pedro de Alvarado en su calidad de teniente gobernador y capitán
general de don Fernando Cortés. “Alonso de Reguera continuó en el cargo hasta enero
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de 1529, pero mientras tanto sabemos que hubo otros escribanos, llamados públicos
de la ciudad.”
Se menciona a Juan Páez y a Rodrigo Díaz. Resume el autor aludido: a) El escribano
de cabildo no ejercía como escribano público; b) Sólo había un escribano público en la
ciudad, en caso de ausencia debían nombrar otro; c) El nombramiento, recepción y
admisión del escribano público lo hacía el cabildo. El 28 de septiembre de 1528 se
nombró otro escribano público, a Antón de Morales por Jorge de Alvarado, quien era
Teniente Gobernador y Capitán General. “Esto quiere decir que, en 1529, a escasos
tres años de su fundación, había en la ciudad de Guatemala tres escribanos públicos;
es decir, el número máximo que alcanzaría la ciudad, pues si bien momentáneamente
disminuirían, luego volvería a llegar a tres a fines del mismo siglo XVI, para mantenerse
en ese número hasta que terminó la Colonia.”
Continúa refiriendo Luján Muñoz: El 16 de agosto de 1542 se expide real cédula
aprobando el nombramiento del nuevo escribano de cabildo de Santiago de
Guatemala, Juan de León.
El siguiente escribano de cabildo fue Juan Vázquez Farinas, y luego por su ausencia
fue nombrado Juan Méndez de Sorio el 26 de agosto de 1544.”
El autor expresa: En resumen, la etapa formativa del notariado en la ciudad de
Guatemala repite las características básicas con que se dio el inicio de la profesión en
otras regiones indianas.
Los nombramientos los hace el cabildo o el gobernador de la provincia, siempre sujetos
a la ulterior decisión real. A pesar de lo pequeño de la naciente ciudad (un máximo de
150 vecinos) los escribanos tenían suficiente trabajo e ingresos.
El de cabildo, gracias al registro de vecinos y el otorgamiento de solares y terrenos; y
los públicos con las probanzas, contratos y actuaciones judiciales. Por otro lado, ya se
detecta cierta acumulación de cargos (que luego va a ser tan notoria), pues el
escribano de cabildo actúa en algunos casos también como público. Mientras no existió
audiencia en Guatemala, los exámenes de escribanos proveídos por el rey, debieron
realizarse ante la de México.
Con la llegada de los primeros escribanos con merced real, aunque al principio fuese
por medio de diputados o tenientes que ejercían un cargo que se había otorgado a
algún cortesano, se afirma la facultad del monarca para proveer estos cargos; lo cual
poco a poco se va a ir ratificando, especialmente luego del establecimiento de la
Audiencia de los Confines.
Por su parte el autor Oscar Salas, expone que: “el notario guatemalteco es el más
antiguo en Centroamérica, ya que en 1543 aparece el escribano don Juan de León,
cartulando en la ciudad de Santiago de Guatemala, como entonces se llamaba.
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Pero además de antiguo le cabe el honor de haber mantenido desde el nacimiento
mismo del Estado, las exigencias más rigurosas para su ingreso, siendo necesario el
examen y recibimiento.
En primer lugar, el aspirante debía ocurrir a la municipalidad para que se instruyeran
las diligencias correspondientes, tras lo cual pasaba el expediente al jefe departamental
quien, por sí mismo, y con citación y audiencia del síndico, debía seguir una
información de siete testigos entre los vecinos de mejor nota por su probidad. Estos
vecinos eran examinados acerca del conocimiento que tenían del candidato, su
moralidad, desinterés, rectitud y otras varias virtudes políticas que lo hagan acreedor a
la confianza pública.
El candidato debía probar, además ser ciudadano mayor de edad, en el goce de sus
derechos civiles, con arraigo en el Estado y medios conocidos de subsistir.
Concluida esta prueba se pasaba de nuevo el expediente a la municipalidad que daría
vista al síndico y con su impedimento y circunspecto análisis del expediente, acordaba
su resolución con las dos terceras partes de los votos. En el caso de obtener resolución
favorable se pasaba ésta al Supremo Gobierno para la concesión del fíat. Solamente
entonces pasaba a la Corte Superior donde debía el aspirante presentar certificación
de haber estudiado ortografía y gramática castellana, haber sido examinado por los
preceptores de la academia y merecido buena calificación y certificaciones juradas de
haber practicado dos años con un escribano de los juzgados municipales y otro con
escribanos de los de primera instancia.
Después de ello, sufría un examen sobre cartulación, requisitos de los instrumentos
públicos, testamentos, cartas dotales, donaciones, circunstancias y número de testigos,
práctica de inventario, trámites judiciales, términos probatorios, concursos de
acreedores, valor y uso de papel sellado con todo lo demás que se crea corresponder
al oficio.
Y se concluía estableciendo: Sin la forma y requisitos exigidos nadie podrá recibirse de
escribano, ni ejercer este oficio en el estado. (Decreto legislativo del 27 de noviembre
de 1834). “Apenas tres meses después, el 24 de febrero de 1835, un Decreto de la
Asamblea Legislativa aclaró que los catedráticos de gramática castellana no estaban
obligados a presentar la certificación de haber estudiado y aprobado esa materia y la
de ortografía.
De igual manera los Abogados que hubieren sido facultados ampliamente para ejercer
todos los ramos de la abogacía no estaban obligados a presentar a la Corte de Justicia
certificaciones de haber practicado con los escribanos a que aludía la ley anterior, ni a
someterse al examen exigido en la misma.
La rigurosidad con que se efectuaban estos exámenes, aparece evidente en el auto
acordado de la Suprema Corte de Justicia del 4 de marzo de 1846, contenido de
disposiciones relativas a la integración del Tribunal de Examen por tres escribanos o
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abogados recibidos y dispuso que, sí el solicitante es reprobado, lo informen con
reserva, excitando al mismo solicitante para que continúe sus estudios y práctica por
algún tiempo más.
Como podemos ver si terminó con la venta de oficios, y los que habían adquirido la
escribanía por compra, debían ser indemnizados y ya no seguirla ejerciendo.
Encontramos también en el Decreto Legislativo del 27 de agosto de 1835, la
autorización para que los jueces de circuito pudieran cartular; dicho decreto fue
ampliado o aclarado por otro, también de la Asamblea Legislativa, el día 8 de agosto de
1837, en que se estableció que los escribanos judiciales que habían cartulado podían
seguirlo haciendo, así como también los secretarios de las cortes de distrito.
Fue hasta la promulgación del Decreto del 30 de marzo de 1854, que prohibió cartular
a los escribanos que desempeñaran algún empleo público, fuera político, judicial o
militar, bajo pena de ley y nulidad de los instrumentos y destitución del cargo que ante
ellos se otorgasen. Con respecto a la colegiación Salas expresa: “La colegiación de
Abogados y Escribanos, fue dispuesta por el Decreto Legislativo No. 81, del 23 de
diciembre de 1851, que encargó su organización a la Corte Suprema de Justicia.
La vigilancia de la actuación notarial no fue descuidada. Ya la ley del 28 de agosto de
1832 dispuso que se visitaran los protocolos y, conforme a ella, la Corte Suprema, por
acuerdo del 16 de marzo de 1852, ordenó a los jueces de primera instancia realizar
tales visitas en los departamentos donde hubiera estos oficios y hacer que los mismos
escribanos remitieran al propio Tribunal, dentro de los ocho primeros días del mes de
enero, un testimonio del índice de los protocolos que hubieran autorizado del año
anterior.”
En la historia del notario guatemalteco, ya hubo notariado de número, el motivo que lo
impulsó fue: Darle la importancia debida, para que fuera desempeñado con pureza y
rectitud. Así lo establece el Decreto 100 del 30 de marzo de 1854, que confirmó
facultades al Presidente de la República para fijar el número de escribanos nacionales
que reunieran los requisitos legales, él expendía el título y también podía recogerlo en
caso de abuso. El Decreto mencionado limitó la competencia territorial al departamento
de su domicilio, fuera del cual no podían cartular. Se reguló también lo relativo a la
fianza.
Vinculados al descubrimiento de América, se conocen algunos casos de escribanos o
notarios que en alguna u otra forma intervinieron en el magno acontecimiento del
descubrimiento y en las primeras manifestaciones de la conquista española.
Un artículo publicado en la revista internacional del notario intitulado "Los Notarios en el
descubrimiento de América", el autor reconoce como el primer hombre en ofrecerle su
ayuda a Cristóbal Colón a Don Luís de Santagel, funcionario de la corona de Aragón,
que desempeño en 1481, el cargo de escribano de ración o jefe de la tesorería del rey
Fernando Católico.
18
Sin embargo, a quien se señala como el primer notario de América fue Don Rodrigo de
Escobedo, escribano de cuadra y del consulado del mar, que era en esos tiempos la
institución encargada de regular las relaciones y las actividades marítimascomerciales
en España, quien en ejercicio de sus funciones acompañó a Colón en su primer viaje y
levantó un acto que da cuenta de la toma de posesión de la isla de Guanahani, en
nombre de los Reyes, isla que el Almirante llamo San Salvador.
El primer documento notarial de América. El viernes 3 de agosto de 1492, cuando el
futuro almirante de la mar oceana, parte desde el puerto de palos de Moguer, en la
calavera Santa Maria, capitaneada por el propio Cristóbal Colón, viene con Don
Rodrigo de Escobedo, escribano de toda la armada, por ser el primero en pisar tierras
americanas y haber tenido el honor de levantar el acta en la que requería a los
indígenas que le manifestaran si tenían alguna objeción contra la ocupación que hacían
de esos territorios en nombre de los reyes de España.
19
Otras reformas importantes fueron la supresión del signo notarial (Decreto número 271)
por un sello con el nombre y apellido del notario, que se registraba en la Secretaría de
Gobernación.
El signo notarial, era la señal hecha a mano, con una figura determinada e idéntica, que
usaban los notarios en la antigüedad. Se reguló que los notarios no eran dueños de los
protocolos sino depositarios, sobre la remisión de protocolos al archivo general, la
reposición del mismo y se permitió la protocolación entre otros.
El Decreto del 25 de agosto de 1916, ordenó a los notarios empastar los tomos de sus
protocolos, el Decreto del 18 de junio de 1917, reguló lo relativo a las auténticas de
firmas ante notarios.
El Decreto Legislativo del 29 de diciembre de 1929 suprimió la fianza para ejercer la
profesión de notario y prohibió que pudiera redargüirse de nulidad los actos ejecutados
por notarios, que no hubiesen llenado ese requisito desde el 11 de marzo del mismo
año.
Durante el gobierno de Jorge Ubico, se emitió una nueva Ley de notariado, contenida
en el Decreto Legislativo No. 2154, muy extensa y detallada. En 1940, por Decreto
Legislativo No 2437 de fecha 13 de abril, se reglamentó los exámenes de práctica
notarial.
20
desconcertante, debido a la proliferación de leyes, reglamentos, acuerdos y circulares
administrativas que conformaban la legislación notarial. Más de veinte disposiciones
legales establecían los derechos y obligaciones de los notarios y regulaban su ejercicio
profesional.
Como es obvio suponer, esta legislación no respondía a ningún principio científico
uniforme ni era propicia para ordenar y sistematizar adecuadamente la función notarial.
Por el contrario, el estudio de esa legislación pone de manifiesto que la inspiraba un
arraigado sentimiento de desconfianza hacia el notario, pues buena parte de sus
disposiciones establecían un sin número de obstáculos que restringían o dificultaban
considerablemente el ejercicio de la profesión. Éste, en lugar de ser ágil y efectivo,
como exige el mundo moderno, se tornaba lento y engorroso. La contratación, por lo
tanto, sufría injustificadas demoras con el consiguiente perjuicio que esta situación
producía en la economía del país.” Como podemos establecer se pretendía con la
nueva ley agilizar la contratación y unificar muchas disposiciones dispersas. Los dos
considerandos que contiene el Código de Notariado, lo expresan: “Que se hace
necesaria la reforma de la actual ley del notariado, toda vez que contiene disposiciones
que son demora para la libre contratación” y “Que es imperativo modernizar los
preceptos de la referida ley, y unificar en un solo cuerpo claro y congruente todas las
disposiciones que se refieren a la actividad notarial.”
El Código de Notariado en vigencia es una buena ley, prueba de ello, es que ha
superado ya cinco décadas desde su emisión y las reformas que ha sufrido responden
a la necesidad de actualización y modernización.
El Código en referencia fue emitido por el Congreso de la República el 30 de noviembre
de 1946, sancionado el 10 de diciembre de 1946, y entró en vigencia el 1 de enero de
1947
EL NOTARIADO EN LA ACTUALIDA
Actualmente la ley que nos sigue rigiendo es el Decreto 314 del Congreso de la
República, que contiene el Código de Notariado, emitido en 1946, como antes apunte
ha tenido algunas reformas incorporadas al mismo texto, en cumplimiento al Artículo
110 que establece: que cualquier incorporación, modificación que se le haga al mismo
debe de cumplir con los requisitos de éste artículo.
Entre las reformas que puedo mencionar estan:
- El Decreto Ley 172, relativa al ejercicio del notariado, ya incorporada al Artículo 5 del
Código de Notariado.
- El Decreto 38-74 del Congreso, con respecto a las sanciones, incorporada en el
Artículo 100 del Código de Notariado.
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- El Decreto Ley 113-83, relativa a inspección de protocolos, incorporada a los Artículos
84 y 86 del Código de Notariado.
- El Decreto Ley 35-84, relativa a inspección de protocolos, incorporada a los Artículos
4 y 37 del Código de Notariado.
- El Decreto que reguló lo relativo al depósito del protocolo del notario que salga
temporalmente del país, Decreto N. 62-86 del Congreso, reforma introducida al Artículo
27 del Código de Notariado.
- El Decreto 28-87 del Congreso, que se refiere a la legalización de fotocopias,
fotostáticas y otros, introducida en los Artículos 54 y 55 del Código de Notariado.
- El Artículo 38 del Código de Notariado fue reformado expresamente por el Artículo 47
del Decreto 62-87 del Congreso de la República; y el Artículo 39 del Código de
Notariado fue derogado por el Artículo 48 también del Decreto 62-87 del Congreso de
la República que en la actualidad ya no está vigente, porque fue derogado según los
Artículos 46 y 48 del Decreto número 15-98 del Congreso de la República, actual Ley
del Impuesto Único Sobre Inmuebles (IUSI).
- El Decreto 131-96 del Congreso de la República, que reformó el Artículo 11 del
Código de Notariado, con respecto al pago de apertura del protocolo que antes era de
dos quetzales (Q 2.00) y en la actualidad es de cincuenta quetzales (Q 50.00), más el
impuesto al valor agregado (IVA). 37
- El Decreto 131-96 del Congreso de la República, reformó el Artículo 108 y modificó el
Artículo 109 ambos del Código de Notariado que contienen el arancel de los notarios.
En la actualidad el campo de actuación del notario no se circunscribe al Código de
Notariado; existen otras leyes de singular importancia que debemos mencionar, tal es
el caso del Decreto 54-77 que contiene la Ley Reguladora de la Tramitación Notarial en
asuntos de Jurisdicción Voluntaria, la cual amplió el campo de actuación del Notario
guatemalteco, ya que permite que en sus bufetes u oficinas profesionales se tramiten
determinados asuntos que antes debían necesariamente conocer los jueces.
Así también el Decreto Ley 125-83, que regula lo relativo al trámite de rectificación de
área seguida ante notario.
El mismo Código Procesal Civil y Mercantil, Decreto-Ley 107, que regula el trámite
sucesorio, intestado y testamentario, cuando se sigue ante notario. Como también lo
relativo al Registro de Procesos Sucesorios, regulado en el Decreto 73-75 del
Congreso de la República.
También cabe mencionar la Ley del Organismo Judicial, Decreto 2-89 del Congreso de
la República, reformado por los Decretos Legislativos: 64-90, 75-90, 11- 93, 112-97 y
reforma constitucional según Acuerdo Legislativo 18-93, que regula lo 38 relativo al
ejercicio del notariado en el exterior y a los documentos que provienen del extranjero
(fundamentado en los Artículos 37 al 44 de la Ley del Organismo Judicial).
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La Ley de Colegiación Profesional Obligatoria, Decreto 62-91 del Congreso de la
República; el Código de Ética Profesional aprobado por la Asamblea Nacional del
Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala, con base en el inciso “b” del Artículo 11
del Decreto Número 62-91 del Congreso de la República; la Ley del Timbre Forense y
Timbre Notarial, Decreto 82-96 del Congreso de la República; Código Civil, Decreto Ley
107; Código de Comercio, Decreto 2-70 del Congreso de la República; Ley de
Parcelamientos Urbanos; y las leyes impositivas, entre otras: La Ley de Contribuciones,
La Ley del Impuesto Único Sobre Inmuebles (IUSI), La Ley del Impuesto de Timbres
Fiscales y Papel Sellado Especial para Protocolos y La Ley de Herencias, Legados y
Donaciones.
CONCLUCIONES
1. La historia del derecho notarial en Guatemala refleja una profunda influencia del
derecho español, especialmente durante la época colonial. Los notarios desempeñaron
un papel fundamental en la autenticación de documentos y contratos, siguiendo las
normativas de las Leyes de Indias, lo que sentó las bases de las prácticas notariales en
el país.
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ANEXOS
Anexo B: Copia del Código Civil de 1877 y análisis de sus disposiciones relacionadas
con las funciones y responsabilidades de los notarios.
Anexo C: Evolución legislativa en el siglo XX, con especial énfasis en la Ley del
Organismo Judicial y la Ley del Notariado, describiendo sus impactos en la regulación y
profesionalización de la función notarial.
Anexo D: Análisis comparativo del sistema notarial guatemalteco con otros países
latinoamericanos, identificando similitudes, diferencias y posibles reformas inspiradas
en experiencias exitosas en la región
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RECOMENDACIONES
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BIOGRAGIAS
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