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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ARAGÓN


LICENCIATURA EN DERECHO

RESUMEN
DEBIDO PROCESO Y DERECHOS HUMANOS

TRABAJO CORRESPONDIENTE A LA MATERIA DE


FILOSOFIA DEL DERECHO

PRESENTA

CAMACHO SAENZ PAOLA VALERIA

PROFESOR HECTOR VEGA

SEMESTRE 2025 – I

GRUPO 1905
El debido proceso es uno de los derechos humanos fundamentales
y una base esencial para el funcionamiento de cualquier sistema de
justicia. Este principio abarca tanto los derechos formales de las
personas en un procedimiento judicial, como su derecho material o
sustantivo a ser tratado precisamente con justicia y dignidad. En
esencia, el debido proceso es una salvaguardia que asegura que nadie
sea privado de sus derechos sin un procedimiento justo que permita su
defensa.

Desde la perspectiva histórica, el debido proceso encuentra sus


primeros inicios o en este caso manifestaciones en documentos antiguos
de Europa y Asia. Desde las “Leyes de Hammurabi” y de los “Códigos de
Solón” en la Grecia antigua, hasta la “Carta Magna” de Inglaterra en
1215, donde se plasma y evidencia una preocupación constante por
proteger a los individuos de los abusos de poder. En este caso, la Carta
Magna, por ejemplo, estableció que ninguna persona podría ser
castigada o privada de sus bienes sin un juicio justo y según las leyes
establecidas. Las cuales tuvieron como consecuencia la creación de
bases y principios de legalidad en los sistemas judiciales que hoy en día
conocemos.

En la era contemporánea, el debido proceso está consolidado


como un derecho humano en diversos tratados internacionales, como lo
podemos notar en la Declaración Universal de Derechos Humanos y la
Convención Americana sobre Derechos Humanos. Estos documentos no
solo reconocen la necesidad de un juicio justo, sino que también exigen
que los Estados adopten medidas específicas para implementar y
proteger este derecho en sus sistemas legales. En América Latina, la
Convención de Derechos Humanos, firmada en San José, Costa Rica en
1969, define detalladamente las garantías judiciales necesarias para
asegurar el debido proceso. Además, el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, que también abarca estos principios, establece que los
Estados miembro deben asegurar a toda persona un recurso efectivo
ante los tribunales competentes para cualquier violación de sus
derechos.

La Convención Americana, establece varios principios que son


fundamentales para el debido proceso, los cuales sirven para proteger a
los individuos frente a las posibles arbitrariedades del Estado y asegurar
que todos los procedimientos se lleven a cabo bajo las normas de
justicia y equidad.
Por otra parte, el derecho general a la justicia asegura que todas
las personas tengan acceso a un sistema de justicia que sea funcional,
imparcial y eficiente. En esencia, el derecho a la justicia implica que los
Estados deben contar con tribunales que garanticen a los ciudadanos un
acceso real y efectivo para la resolución de conflictos legales; además,
la justicia debe ser accesible sin discriminación de raza, género, religión,
origen social o cualquier otra condición que pueda causar desigualdad;
este derecho de acceso es particularmente importante en sociedades
con altos índices de desigualdad, donde el acceso a la justicia puede
estar limitado por barreras económicas o sociales.

La igualdad ante la ley es un derecho fundamental que impide


cualquier tipo de discriminación durante un proceso judicial, esto
significa que todas las personas deben ser tratadas de la misma forma
en los procedimientos judiciales, independientemente de su condición
económica, social y cultural. En la práctica, el principio de igualdad se
traduce en una protección adicional para ciertos grupos vulnerables,
quienes pueden recibir asistencia especial para asegurar su igualdad
efectiva en el proceso.

La justicia debe ser administrada sin demoras indebidas; el


derecho a una justicia expedita es crucial para evitar que las personas
queden atrapadas en procesos legales prolongados, que podrían afectar
su vida y derechos de manera irreversible. La Corte Interamericana de
Derechos Humanos ha desarrollado criterios para evaluar la duración
razonable de los procesos, tomando en cuenta la complejidad del caso,
la actividad del acusado y la diligencia de las autoridades judiciales.

Toda persona que considere que sus derechos han sido vulnerados
debe tener acceso a un recurso efectivo para su reparación; este
derecho no solo implica la posibilidad de acceder a un tribunal, sino
también la certeza de que el tribunal actuara con prontitud y tomara
medidas para restaurar los derechos violados. En la Convención
Americana, el artículo veinticinco establece este derecho y lo presenta
como uno de los pilares de la justicia y del estado de derecho.

El Debido Proceso puede dividirse en dos componentes principales,


el debido proceso material o también conocido como debido proceso
procesal y el debido proceso sustantivo; ambos elementos son
esenciales para garantizar un juicio justo y proteger los derechos
fundamentales de las personas.
El debido proceso procesal se refiere a las normas y
procedimientos que deben seguirse durante un proceso judicial; en este
se incluyen garantís como el derecho a ser informado de los cargos en
su contra, el derecho a presentar pruebas y a ser oído, y el derecho a
una defensa adecuada, también implica la imparcialidad del tribunal y la
oportunidad para que el acusado contrainterrogue a los testigos. Estas
garantías aseguran que todos los procedimientos se lleven a cabo de
manera justa y equitativa, permitiendo a las partes defender sus
derechos.

Por otra parte, el debido proceso sustantivo, a diferencia del


procesal, se enfoca en limitar el poder del Estado para no interferir en
los derechos fundamentales de los individuos de manera arbitraria; es
una protección contra leyes o decisiones gubernamentales injustas que
puedan violar derechos básicos. Bajo esta idea o contexto, el Estado no
puede, por ejemplo, restringir la libertad o propiedad de una persona sin
una justificación adecuada. Este concepto surgió en el derecho
anglosajón y especialmente para proteger los derechos de los
ciudadanos frente a medidas gubernamentales desproporcionadas que
dejaban sin protección al ciudadano.

En cuanto a la jurisprudencia y razonabilidad en las decisiones


judiciales, los sistemas de justicia han desarrollado el principio para
evitar arbitrariedades en las decisiones judiciales; la razonabilidad
implica justamente que las decisiones deben estar fundamentadas,
contener argumentos lógicos y en la equidad, protegiendo así tanto los
derechos procesales como los derechos sustantivos.

Existen garantías específicas del debido proceso en materia de


derecho penal al involucrar posibles restricciones de libertad y sanciones
severas, por lo cual ha desarrollado o más implementado un conjunto
específico de garantías dentro del debido proceso para asegurar la
protección de los derechos del imputado.

El principio de Presunción de Inocencia, segura que toda persona


que será considerada inocente hasta que se demuestre lo contrario;
dicho principio es esencial para que el acusado no sea tratado como
culpable sino antes haberlo juzgado. De igual forma, el acusado tiene
derecho a ser informado de los cargos, es decir, que debe conocer las
acusaciones en su contra de manera detallada y en idioma que
comprenda, lo que garantiza que el imputado pueda preparar una
defensa adecuada.
Toda persona acusada tiene derecho a una asistencia jurídica y a
no auto culparse, por eso debe ser asistido por un abogado de su
elección o por uno designado por el Estado si es que no puede costearlo;
además el imputado no puede ser obligado a declarar contra sí mismo ni
a confesarse culpable.

El principio de protección contra la doble persecución prohíbe que


una persona sea juzgada o sancionada dos veces por los mismos
hechos, lo que protege la certeza jurídica y evitar posibles abusos de
poder, y también garantiza que una vez cerrado el caso, las partes
puedan confiar en que la decisión será definitiva y vinculante. En los
procesos penales, el debido proceso asegura que el acusado pueda
presentar y contrainterrogar pruebas, permitiéndole defenderse
activamente y refutar las pruebas presentadas en su contra.

Para que el debido proceso sea efectivo, existen varías garantías


estructurales adicionales que aseguran la imparcialidad y la legalidad en
la administración de justicia, por ejemplo, el acceso a tribunales para
que las personas puedan defender sus derechos, ya que, sin esta
garantía, el sistema de justicia se convierte en un instrumento de control
estatal sin espacio para la defensa de los derechos individuales.

Otro ejemplo, es el derecho a la prueba y defensa en igualdad de


condiciones, esto implica que ambas partes tengan igualdad de
oportunidades para presentar sus argumentos y pruebas; así como un
tribunal imparcial y un juez independiente para garantizar un juicio
justo, ya que los jueces deben de actuar sin prejuicios, ni influencias
externas y deben basar sus decisiones únicamente en los hechos y en la
ley aplicable del caso en concreto.

Estas formalidades incluyen la competencia del tribunal, la


notificación de la acusación, el derecho a presentar pruebas y a
argumentar una defensa y el derecho a apelar la sentencia; estos
elementos aseguran que el juicio se lleve a cabo de forma estructurada
y justa.

En el sistema penal, el debido proceso busca proteger tanto los


derechos del imputado como los de la víctima, quienes tienen el derecho
a la justica y a ser escuchados; sin embargo, se reconoce que el abuso
de garantías por parte del acusado puede generar demoras
injustificadas, afectando a la víctima y al sistema de justicia.
Como se señala en el párrafo anterior, la víctima también tiene
derecho a ser escuchada, a participar en el proceso y a obtener una
reparación justa. La inclusión de estos derechos intenta reducir la
“victimización secundaria” que puede ocurrir cuando el sistema judicial
no toma en cuenta sus necesidades o derechos.

El derecho comparado ha comenzado a dar mayor importancia a


los derechos de la víctima, permitiéndole intervenir en el proceso, a
hacer solicitudes específicas y recibir actualizaciones sobre el estado del
caso; esta evolución es clave para equilibrar el derecho del imputado a
la defensa con el derecho de la víctima a obtener justicia.

El debido proceso esta consagrado en varios instrumentos


internacionales de derechos humanos, que buscan garantizar su
implementación en todos los Estados miembro; de esta forma, la
Declaración Universal de los Derechos Humanos incluye garantías del
debido proceso en sus artículos, como el derecho a un juicio justo y el
derecho a no ser discriminado en cuanto al acceso a la justicia y a ser
tratado con dignidad en todo el proceso.

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ratificado por


varios países, es un ejemplo de lo anterior, pues establece derechos
específicos relacionados con el debido proceso incluyendo el derecho de
una defensa adecuada y a no ser discriminado.

La Convención Americana sobre Derechos Humanos define


claramente los derechos procesales y sustantivos, ya que establece que
los Estados tiene la obligación de implementar estos principios de
manera efectiva en sus sistemas judiciales. Este documento se
considera de gran relevancia para el sistema interamericana de
derechos humanos y ha sido base para numerosas resoluciones de la
Corte Interamericana.

Las garantías esenciales del debido proceso incluyen el derecho a


ser juzgado por tribunales establecidos con anterioridad a la ley,
asegurando así la imparcialidad y la no intervención arbitraria del Estado
o de terceros en el proceso judicial; este derecho impide que se creen
tribunales “ad hoc” para casos específicos lo que por consecuencia
refuerza la seguridad jurídica.

El principio de autoridad judicial asegura que las decisiones


judiciales se fundamentes en la legalidad y la razonabilidad, protegiendo
al justiciable de posibles abusos de poder. La imparcialidad del juez y el
respeto a las formalidades del proceso sin fundamentales para mantener
la legitimidad del sistema judicial.

Es por eso que el debido proceso se encuentra estrechamente


relacionado y es de visible importancia para la administración de
justicia, protegiendo los derechos de las personas y garantizando los
derechos humanos por medio de decisiones judiciales justas, imparciales
y sobre todo legales; mismo principio que se encuentra reforzado en
tratados y convenciones internacionales que instan a los Estados a
proteger y aplicar estos derechos en sus sistemas legales.

GLOSARIO

1. Acceso a la Justicia:

Es el derecho de toda persona a acceder a tribunales de justicia sin


barreras indebidas, para la protección de sus derechos. Incluye la
eliminación de obstáculos económicos, geográficos y administrativos
que impidan o dificulten la participación de las personas en los procesos
judiciales. También asegura que los tribunales actúen de manera rápida
y justa en la resolución de conflictos.

2. Debido Proceso Legal:

Es un derecho humano fundamental que asegura que cualquier


procedimiento legal en el que se involucra a una persona cumpla con
una serie de condiciones y normas establecidas. Esto incluye el derecho
a ser informado de las acusaciones, a defenderse, a contar con
representación legal y a un proceso justo e imparcial, evitando
decisiones arbitrarias o injustas. Este derecho es clave en ámbitos
civiles, penales, administrativos y cualquier otro proceso jurídico.

3. Debido Proceso Sustantivo:

Más allá de las formalidades procesales, el debido proceso sustantivo


protege a las personas de decisiones arbitrarias o injustas del Estado
que afecten sus derechos fundamentales, como la vida, la libertad o la
propiedad. Este derecho se enfoca en la legitimidad y la razonabilidad de
las normas y decisiones del gobierno, asegurando que ninguna acción
estatal carezca de justificación o violente los derechos de los
ciudadanos.
4. Derecho a la Asistencia Jurídica Gratuita:

Garantía que asegura que las personas sin recursos económicos puedan
acceder a servicios de asesoría y defensa legal sin costo. Este derecho
permite que todos, independientemente de su situación económica,
puedan contar con una defensa adecuada en procesos legales.

5. Derecho a la Prueba:

Derecho que permite a las partes en un proceso judicial presentar


evidencias y testigos en su defensa o para argumentar su caso. Además,
garantiza que las pruebas presentadas serán valoradas de manera
imparcial y justa. Este derecho es esencial para que el juicio sea
completo y para que las decisiones judiciales se basen en información
sólida.

6. Derecho a un Juez Competente:

Derecho a ser juzgado por una autoridad legalmente constituida,


competente e imparcial. Garantiza que el juez encargado del caso tenga
la jurisdicción y el conocimiento adecuados para resolverlo, lo cual evita
la arbitrariedad y asegura que las decisiones se fundamenten en una
aplicación justa de la ley.

7. Derecho a un Recurso Efectivo:

Este derecho asegura que cualquier persona pueda recurrir a la justicia


para que se protejan o restituyan sus derechos vulnerados. Un recurso
efectivo significa que el proceso debe ser accesible, rápido y resultar en
una decisión que corrija la violación de derechos, si se determina que
existe. Es clave en la protección de derechos fundamentales frente a
abusos o errores de autoridades o de terceros.

8. Derecho de Audiencia:

Este derecho asegura que toda persona tiene la oportunidad de ser


escuchada en su propio beneficio en cualquier proceso que afecte sus
derechos. Significa que las personas pueden defender sus intereses
presentando argumentos y pruebas, y recibiendo una respuesta clara y
razonada sobre los puntos discutidos en el proceso.

9. Derecho de Defensa:

Garantiza que toda persona en proceso judicial o administrativo pueda


responder y defenderse frente a cualquier acusación. Esto implica el
derecho a contar con un abogado, a ser informado de las pruebas en su
contra y a presentar sus propios argumentos y pruebas. En el contexto
penal, también abarca el derecho a no ser obligado a declarar en contra
de sí mismo.

10. Error Judicial:

Se refiere a la situación en la cual una persona es condenada o


sancionada injustamente debido a un fallo equivocado en el proceso. En
caso de error judicial, la persona afectada tiene derecho a ser
indemnizada por el Estado, siempre que el error no sea atribuible a
acciones propias de quien lo sufrió, sino a fallos en el sistema de justicia.

11. Igualdad Ante la Ley:

Este principio establece que todas las personas, sin importar su


condición o características individuales (como origen, género, raza,
religión, condición económica, etc.), deben recibir el mismo trato y
protección por parte de las leyes. En los procesos judiciales, la igualdad
ante la ley garantiza que nadie será favorecido o perjudicado
arbitrariamente y que se respetarán los mismos derechos y obligaciones.

12. In Dubio Pro Reo:

Principio que establece que, en caso de duda razonable sobre la


culpabilidad de una persona en un proceso penal, el fallo debe ser a
favor del acusado. Este principio protege al individuo de ser condenado
sin pruebas suficientes, alineándose con el derecho a un juicio justo y
con la presunción de inocencia.

13. Juicio Imparcial:

Este derecho garantiza que los conflictos legales se resuelvan en un


entorno libre de parcialidad, donde las decisiones son tomadas por
jueces independientes y objetivos. Un juicio imparcial significa que el
juez no debe tener ningún interés personal en el caso y que las
decisiones se deben basar únicamente en las pruebas y argumentos
presentados en el proceso, manteniendo una postura neutral.

14. Legalidad:

Este principio indica que toda actuación del Estado debe estar basada
en normas establecidas previamente. En el ámbito penal, significa que
nadie puede ser sancionado o detenido por actos que no estaban
previamente tipificados como delitos. La legalidad protege a los
individuos de la arbitrariedad gubernamental y asegura que las acciones
del Estado se basen en reglas claras y predecibles.

15. Libertad Personal:

Este derecho protege a las personas contra detenciones y


encarcelamientos arbitrarios. Establece que nadie puede ser privado de
su libertad sin un motivo legal, debidamente fundado y bajo el marco de
un debido proceso. A su vez, impide la retención injustificada y exige
que toda persona detenida sea informada de las razones de su arresto y
tenga el derecho de impugnarlo ante un tribunal.

16. Presunción de Inocencia:

Toda persona acusada de un delito se considera inocente hasta que se


demuestre lo contrario mediante una sentencia firme y final. Esto
significa que la carga de la prueba recae en la acusación y no en el
acusado. Además, este principio protege al acusado de recibir un trato
indebido antes de la resolución del juicio, incluyendo la detención
arbitraria y el trato denigrante.

17. Retroactividad:

Este principio establece que una ley no puede aplicarse


retroactivamente en perjuicio de una persona. Esto significa que las
personas no pueden ser castigadas por actos que no eran ilegales en el
momento de ser cometidos. También se aplica para evitar que cambios
legales afecten negativamente derechos previamente adquiridos por los
ciudadanos.

18. Tutela Judicial Efectiva:

Significa que los tribunales deben proteger de manera eficaz los


derechos e intereses legítimos de las personas, asegurando que sus
decisiones no solo sean justas, sino también aplicables y cumplidas. Este
derecho implica el acceso a mecanismos legales que permitan una
protección real y efectiva frente a cualquier amenaza o violación de
derechos, sin demoras indebidas.

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