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0126 2022-S4

La Sentencia Constitucional Plurinacional 0126/2022-S4 revisa la acción de amparo constitucional presentada por Alberto Lipa Morales, quien impugnó la extinción de su demanda de negación de paternidad por inactividad procesal. El tribunal determinó que la inacción del demandante durante tres años afectó los derechos del menor involucrado, y se concluyó que no se vulneraron sus derechos al debido proceso. Finalmente, se confirmó la decisión de extinción de la demanda, priorizando el interés superior del menor y la necesidad de proteger su identidad.
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La Sentencia Constitucional Plurinacional 0126/2022-S4 revisa la acción de amparo constitucional presentada por Alberto Lipa Morales, quien impugnó la extinción de su demanda de negación de paternidad por inactividad procesal. El tribunal determinó que la inacción del demandante durante tres años afectó los derechos del menor involucrado, y se concluyó que no se vulneraron sus derechos al debido proceso. Finalmente, se confirmó la decisión de extinción de la demanda, priorizando el interés superior del menor y la necesidad de proteger su identidad.
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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0126/2022-S4

Sucre, 18 de abril de 2022

SALA CUARTA ESPECIALIZADA


Magistrado Relator: Gonzalo Miguel Hurtado Zamorano
Acción de amparo constitucional

Expediente: 38899-2021-78-AAC
Departamento: Santa Cruz

En revisión la Resolución 36 de 4 de marzo de 2020, cursante de fs. 146 vta. a


150, pronunciada dentro de la acción de amparo constitucional interpuesta
por Alberto Lipa Morales contra Darwin Vargas Vargas, Ever Álvarez
Orellana, Vocales de la Sala Civil y Comercial, Familiar, Niñez y
Adolescencia, Violencia Intrafamiliar o Domestica Tercera del Tribunal
Departamental de Justicia de Santa Cruz; y, Simón Alarcón Vásquez,
Juez Público Mixto Civil y Comercial, de Familia, Niñez y Adolescencia e
Instrucción Penal Primero de Buena Vista del referido departamento.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memoriales presentados el 12 de febrero de 2021, cursante de fs. 105 a 114,


y de subsanación de 23 de igual mes y año a fs. 119 y vta., el accionante expresó
los siguientes argumentos de hecho y de derecho:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

El 29 de julio de 2016, interpuso una demanda de negación de paternidad, contra


Rosa Aliaga Lupinta, representada por sus padres Isidro Aliaga Clemente y Bartolina
Lupinta Crespo, negando la paternidad del supuesto hijo NN; que fue admitida el 3
de octubre de igual año, fijándose posteriormente audiencia para la toma de muestra
genética para el 7 de noviembre del mismo año, en el laboratorio BIO CELL;
solicitando la parte demandada la suspensión de aquel verificativo y proponiendo
nuevo laboratorio, por cuyo efecto se señaló nueva audiencia para la toma de
muestra de prueba pericial genética, para el 21 del mes y año indicado, a
efectuarse en el laboratorio BIO CELL; con dicho decreto, se logró notificar el 10
de noviembre de 2016, a Isidro Aliaga Clemente; sin embargo, desde aquella
1
fecha los demandados se escondieron, no pudiendo dar con el paradero de la
codemandada para notificarlos con dicho proveído y realizar la pericia requerida al
menor.

Su enfermedad y su escasa economía hicieron que no se mueva el proceso hasta


después de la pandemia; por lo que, “el 6 de diciembre de 2020” –lo correcto es
6 de enero de 2020–, solicitó nuevo señalamiento de fecha y hora de audiencia de
toma de prueba. De manera posterior, la demandada Rosa Aliaga Lupinta, planteó
extinción de la demanda por inactividad procesal; procediendo la autoridad
judicial mediante Auto Interlocutorio 23/2020 de 28 de enero, a declarar
extinguida la demanda de negación de paternidad, sin motivación ni
fundamentación. Decisión contra la cual su persona planteó recurso de apelación
en efecto suspensivo denunciando la lesión de su derecho a la seguridad jurídica y
la falta de congruencia en la citada Resolución. Impugnación que fue resuelta por
Auto de Vista 137 de 7 de octubre de 2020, confirmando el Auto Interlocutorio
23/2020.

Con el Auto de Vista 137, que confirmó el Auto Interlocutorio 23/2020, se vulneró
su derecho al debido proceso, en razón a que no se tomó en cuenta su pretensión
plasmada en la demanda principal. En ese entendido, el art. 1520 del Código Civil
(CC), sobre la caducidad, señaló que, ésta no puede aplicarse de oficio excepto
cuando por tratarse de derechos indisponibles deba el juez señalar los motivos de
la improponibilidad de la demanda. El juez no tiene facultad para rechazar una
demanda, sino a los fines que se subsanen los efectos respecto de las reglas
establecidas para su admisión; pues luego de sustanciado el proceso, declarará
probada o improbada la demanda en la sentencia, en la cual podrá, según los
casos, aplicar de oficio la caducidad.

El Auto Supremo 254/2017 de 9 de marzo, establece que los derechos indisponibles


son aquellos que por su naturaleza son inconciliables y por regla general los
derechos fundamentales de las personas no pueden ser materia de conciliación por
ser de carácter personal natural e inalienable, porque los derechos fundamentales
que en la mayoría de los casos hacen referencia a los derechos humanos son
indisponibles, siendo atributos irrenunciables e inalienables de las personas, ya que
todos regulan y establecen derechos sobre las condiciones básicas o esenciales de
humanidad, inherentes a toda persona, de ahí la imposibilidad de decidir o
sustanciar procesos sobre ámbitos protegidos de los derechos fundamentales.

El art. 302.I Código de las Familias y del Proceso Familiar (CFPF) –Ley 603 de 19
de noviembre de 2014–, prevé un plazo de caducidad y no de extinción como
muchas veces se la confunde, y si bien el art. 1520 del CC, establece que la
caducidad no puede aplicarse de oficio; empero, preceptúa también la salvedad
tratándose de derechos indisponibles; en el presente caso, lo que se cuestiona es
la filiación del demandado; por lo que, la caducidad debió ser observada de oficio,
porque el derecho a la filiación y a la identidad constituye precisamente un
derecho indisponible.

2
El Auto Supremo 385/2915 de 8 de junio, establece que la inactividad procesal
genérica, consiste en que durante determinados plazos legales, sobrevenga la
inacción absoluta, tanto de las partes, cuanto del Órgano Judicial, frente a ese
hecho, las leyes procesales instituyen un modo anormal de extinción de la
pretensión y por lo tanto del proceso denominado caducidad o perención de
instancia.

Tratándose de los medios de impugnación de filiación del hijo; dependiendo al


caso, debe de analizarse desde dos puntos de vista, la primera cuando el hijo ha
nacido dentro del matrimonio y el segundo cuando nació fuera de éste,
activándose para el segundo caso, la figura de la impugnación del reconocimiento,
o para el reconocimiento de una filiación del mismo, la declaración judicial de
paternidad y dentro de éste los mecanismos de defensa de exclusión de
paternidad.

Sobre ese instituto, los Autos Supremos 437/2013, 485/2013 y 605/2014, entre
otros, han orientado en sentido que: “El reconocimiento de hijo de padre y madre
no casados entre sí, es un acto jurídico unilateral, personalísimo e irrevocable,
toda vez que, quien ejercita ese derecho lo realiza de manera libre y voluntaria,
sabiendo las consecuencias jurídicas de su reconocimiento. Y por regla general la
impugnación de reconocimiento de hijo se habilita por el reconocido y por terceros
interesados que tengan un interés legítimo, pero no se excluye al reconocedor,
que también se encuentra legitimado para impugnar el reconocimiento, siempre y
cuando se demuestre que existió error, dolo o violencia en el acto del
reconocimiento y fundare su demanda principal en un acto de reconocimiento que
no fue libre ni voluntario, pudiendo impugnar, alegando error propio al considerar
como hijo al reconocido o cuando hay dolo, es decir cuando la madre oculta,
engaña y le hace creer que el reconocido es su hijo, y finalmente cuando hay
violencia”.

Finalmente, el AS 385/2015 de 8 de junio, establece textualmente lo siguiente


"...Inactividad procesal genérica, consiste en que, durante determinados plazos
legales, sobrevengan la inacción absoluta, tanto de las partes, cuanto del órgano
judicial, frente a ese hecho, las leyes procesales instituyen un modo anormal de
extinción de la pretensión y por lo tanto del proceso denominado caducidad o
perención de instancia”.

I.1.2. Derechos y garantías supuestamente vulnerados

El accionante alegó la lesión de sus derechos al debido proceso en sus elementos


fundamentación, motivación y congruencia; a la igualdad en la aplicación de la ley
y al principio de seguridad jurídica, citando al efecto los arts. 8.II, 13.I, 14.III, IV y V,
109, 115, 117.I, 178.I y 180.I de la Constitución Política del Estado (CPE); 7 y 8
de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH); 8 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (CADH); y, 14.1 del Pacto Internacional de
los Derechos Civiles y Políticos (PIDCP).

3
I.1.3. Petitorio

Solicitó se conceda la tutela impetrada, declarando nulo y sin efecto legal el


Auto de Vista 137/2020, disponiendo que las autoridades demandadas emitan una
nueva resolución respetando sus derechos invocados en esta acción tutelar.

I.2. Audiencia y Resolución de la Sala Constitucional

Celebrada la audiencia virtual el 4 de marzo de 2021, según consta en el acta


cursante de fs. 139 a 146, presentes la parte accionante, el Juez demandado y la
tercera interesada Rosa Aliaga Lupinta; ausentes los Vocales codemandada; se
produjeron los siguientes actuados:
I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción

El accionante a través de su abogado, ratificó in extenso los argumentos de su


memorial de demanda de acción de amparo constitucional y ampliando el mismo
señaló que, el AS 385/2015, moduló y reguló la caducidad cuando se habla de los
derechos humanos de ambas personas, en el caso concreto, del menor que tiene
derecho a la identidad y de su persona que tiene derecho a conocer realmente
sobre la paternidad respecto del supuesto hijo, es decir si es el padre biológico o
no del menor respecto del cual se le ha inscrito una filiación.

I.2.2. Informe de las autoridades demandadas

Simón Alarcón Vásquez, Juez Público Mixto Civil y Comercial, de Familia, Niñez y
Adolescencia e Instrucción Penal Primero de Buena Vista del departamento de
Santa Cruz, en audiencia manifestó que: a) La acción de amparo constitucional
adolece de varias incongruencias y también faltos a la verdad tanto procesal como
material. El caso radicado en su Juzgado, relativo al proceso extraordinario de
negación de paternidad es evidente que fue planteado el 29 de julio de 2016, por
el accionante contra los padres de la ahora también tercera interesada Rosa
Aliaga Lupinta, que en ese entonces era una adolescente menor de edad; por lo
que, la demanda fue dirigida a los padres de la mencionada quien a su vez tenía
un hijo. Luego de desarrollarse diferentes actuados, el 20 de octubre de aquel
año, se señaló audiencia para la toma de muestra en un laboratorio de análisis
clínico de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, fijando fecha para la misma; b) No
se tiene ninguna actividad de la parte demandante sobre ese señalamiento;
empero, la parte demandada el 8 de noviembre de 2016, solicitó otra audiencia,
la cual también fue fijada para el 21 de igual mes y año, a partir de este provisto,
no se tuvo ninguna actividad procesal hasta que el 6 de enero de 2020; el
demandante presentó memorial solicitando nuevo señalamiento de toma de
muestra, siendo que en el caso presente se encuentra el niño al que se le
pretende afectar la identidad, y la intervención de la Defensoría de la Niñez y
Adolescencia, esta solicitud de audiencia se corrió en traslado a las partes
contrarias para tomar conocimiento; c) Rosa Aliaga Lupinta, quien ya había
adquirido la mayoría de edad presentó memorial planteando incidente de
extinción de la demanda por inactividad procesal, que se corrió en traslado al
4
demandado y todas las partes, luego de las contestaciones, se emitió el Auto
Interlocutorio 23/2020, extinguiendo la demanda de negación de paternidad por
inactividad procesal. Posterior a ello, se planteó la apelación, la que fue resuelta
por el Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, quien por Auto de Vista
137/2020, confirmó la decisión de primera instancia; d) La Resolución ahora
impugnada cuenta con los antecedentes y la normativa en la cual se basó, cual es
el art. 302.I del CFPF, que contempla que de existir seis meses de inactividad
procesal, la autoridad judicial dispondrá la extinción de la pretensión y ordenará el
archivo del expediente, salvo en procesos en los que exista pretensión de
asistencia familiar. Además, se tiene otro fundamento jurídico de los principios
que basan los procesos familiares previstos en el art. 6 del CFPF, que
textualmente señala: "...el Estado, la familia y la sociedad garantizan la prioridad
del interés superior del menor..." en este caso en particular, la Resolución en el
considerando previo a la parte resolutiva señaló lo siguiente: "...en este proceso el
demandante, tenía la facultad de afrontar el derecho a la identidad del menor..." y
al no haber continuado esa responsabilidad del demandante, no puede continuar
afectando derechos del menor, toda vez que, la inactividad procesal data desde el
10 de noviembre del año 2016 hasta enero del año 2020, prácticamente 3 años
de inactividad en el presente proceso” (sic); e) El demandante no cuenta con la
edad de sesenta años que hace referencia, en el planteamiento de la demanda,
pues la fecha de nacimiento del demandante es de 5 de agosto de 1962, al
planteamiento de la demanda tenía cincuenta y dos años aproximadamente,
entonces a la fecha actual éste cuenta con cincuenta y nueve años, no pudiendo
hacer ingresar en error al Tribunal Constitucional Plurinacional, pretendiendo que
fue una persona de la tercera edad quien planteó la demanda de denegación de
paternidad; f) Los intereses del menor están protegidos no solo
constitucionalmente sino por el Código de las Familias y del Proceso Familiar que
exige tenerlos como primacía y como grupos vulnerables, es más la propia
demandante Rosa Aliaga Lupinta en el planteamiento de la demanda era aún
menor de edad y producto de ello se tenía un proceso penal contra el accionante
Alberto Lipa Morales por el delito de estupro con aplicación de medidas
cautelares, entonces el impetrante de tutela el 2016 en adelante, tenía toda la
posibilidad de demostrar en un proceso su pretensión de negar la paternidad y no
así luego de unos tres años, procurando reactivar un proceso que en los hechos
ya estaba extinguido según el art. 302 del CFPF, la formalidad sobre el hecho de
no haberse emitido una resolución no faculta al demandado a continuar ese
proceso, es por ello que esta autoridad ha interpretado bajo el interés superior de
los niños que no puede continuar afectándosele el derecho a la identidad del
menor que al presente seguramente tiene siete años, lo que iría en contra de los
principios constitucionales y de la niñez; y, g) No resulta evidente que se le
hubiere conculcado el derecho al debido proceso, al contrario las resoluciones
emitidas por esta autoridad dieron una fundamentación amplia. Tampoco se tiene
el quebrantamiento de partes, ya que el impetrante de tutela tomó conocimiento
del incidente de extinción, contestó, apeló y existe una Resolución superior que
confirmó la decisión del a quo; por lo que, esta acción de defensa no se encuentra
con el respaldo que señala la parte solicitante de tutela, siendo probablemente
dilatorio o pretenda sorprender a las autoridades constitucionales.
5
Darwin Vargas Vargas y Ever Álvarez Orellana, Vocales de la Sala Civil y
Comercial, Familiar Niñez y Adolescencia y Violencia Tercera del Tribunal
Departamental de Justicia de Santa Cruz, no se hicieron presentes a la audiencia
de esta acción tutelar ni remitieron informe alguno, pese a su legal citación
cursante de fs. 132 a 133.

I.2.3. Intervención de los terceros interesados

Rosa Aliaga Lupinta, mediante su abogado en audiencia expresó: 1) La parte


accionante no manifestó qué actos ilegales u omisiones indebidas se cometieron
en este caso, más al contrario solo hace referencia a la lesión al debido proceso al
interior de la demanda de negación de paternidad, señalando además que la
madre del menor se hubiera escondido, por ello no habría podido continuar con
su demanda; sin embargo, de acuerdo a procedimiento, dicho proceso fue de
conocimiento en su calidad de demandada y madre del niño de quien pretende
desconocer su paternidad, es más, el ahora accionante sabía cuál era el domicilio
procesal de sus abogados y de su persona; consiguientemente, es solo
irresponsabilidad de Alberto Lipa Morales y desinterés de éste el no haber
proseguido con su demanda; puesto que, la ley no lo va esperar; en tal
circunstancia el Juez de primera instancia obró de acuerdo a lo que establece el
art. 302.I del CFPF; 2) La demanda de negación de paternidad fue iniciada el
2016, y como se hacía referencia, todo expediente permanecerá en secretaría del
juzgado o tribunal hasta la conclusión del proceso; de existir seis meses de
inactividad procesal la autoridad judicial dispondrá la extinción de la pretensión
demandada y así ordenará el archivo del expediente, salvo en aquellos procesos
que existan pretensión y lo descrito en la Disposición Transitoria Cuarta del CFPF;
3) A partir de la publicación del Código citado, cada seis meses la autoridad
judicial deberá revisar de oficio los procesos de su juzgado y en su caso declarar
la extinción de la pretensión de inactividad; cosa que no ha sucedido, se entiende
por la carga procesal que tiene el juzgado donde se instauró la demanda; y, 4)
Cabe mencionar que a raíz de que el ahora impetrante de tutela habría firmado un
acuerdo de asistencia familiar en favor de su hijo, dándose inicio a la demanda de
homologación de documento firmado por el accionante, es que recién activó
nuevamente la demanda de negación de paternidad. Por todos lo argumentado,
solicitó se deniegue la tutela impetrada al no existir los fundamentos y no
enmarcarse en lo establecido por el art. 128 de la CPE.

Isidro Aliaga Clemente y Bartolina Lupinta Crespo; así como la representante de la


Defensoría de la Niñez y Adolescencia, no se hicieron presentes a la audiencia de
esta acción tutelar ni presentaron informe alguno, pese a su legal citación
cursante de fs. 126 a 128.

I.2.4. Resolución

La Sala Constitucional Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de Santa


Cruz, mediante Resolución 36 de 4 de marzo de 2020, cursante de fs. 146 vta. a
6
150, denegó la tutela solicitada, con los siguientes argumentos: i) Trayendo a
colación lo establecido por el art. 302 del CFPF, se tiene que transcurrieron más
de los seis meses que establece las norma para dar continuidad al proceso; por lo
que, el Juez de Buena Vista dictó el Auto Interlocutorio de extinción al advertir
inactividad procesal; contra esa Resolución que ahora se la demanda, no es viable
esta acción tutelar ya que solo va contra los fallos de cierre, es decir, que la
acción de amparo constitucional no es un medio para atacar resoluciones que
pudieran ser modificadas por otras, en este caso la Resolución del Juez
demandado podía haber sido dejada sin efecto por los superiores y no así a través
de una acción de defensa; por lo que, no es viable y no es procedente esta acción
tutelar; ii) El Auto de Vista 137/2020, que resolvió la apelación de Alberto Lipa
Morales, confirmó la extinción por inactividad procesal, que en su primer
considerando expresa los motivos por los cuales se apeló la resolución; en el
segundo considerando se desarrolla la norma que regula la inactividad procesal,
haciendo hincapié al art. 302 del CFPF, conforme a sus fundamentos y
razonamientos de su aplicación, no siendo evidente la ausencia de
fundamentación; más si en dicha Resolución se explica que la causa se extinguirá
si es que, no se mueve por seis meses, deduciendo esta afirmación en base a los
datos del proceso, en el cual advirtieron que la última actuación sería de 30 de
septiembre de 2016, momento en el que se subsanó unas observaciones, para
luego fijarse audiencia de toma de la muestra de la prueba pericial, evidenciando
que desde el último memorial que tendría una data del 2016, le correspondía al
accionante impulsar su causa, encontrándose la Resolución de Alzada motivada al
haberse explicado los motivos de su decisión; por ello, en cuanto a la motivación
y fundamentación no resulta evidente la lesión alegada; iii) En cuanto a la
congruencia, el solicitante de tutela refiere que se estaría vulnerando dicho
elemento del debido proceso; toda vez que, no se atendió su demanda; sin
embargo, en el caso que se analiza no se está hablado de una cuestión de fondo
de la pretensión principal, sino de un incidente de extinción por inactividad
procesal; en consecuencia, la materia que se ha resuelto a través del Auto de
Vista ahora observado, resulta ser únicamente aquel incidente;
consiguientemente, no se advierte la vulneración del debido proceso en su
vertiente congruencia, en virtud de haberse respondido al incidente que se
planteó; iv) Respecto a la seguridad jurídica, al no tratarse de un derecho
fundamental no es tutelable a través de la acción de amparo constitucional; y,
respecto a la igualdad en el entendido de que existiría un trato favorable hacia la
parte adversa, se advierte que este aspecto tiene carácter subjetivo por que no se
demostró de qué manera estuvieran beneficiando las autoridades ahora
demandadas a la parte contraria, si lo que hicieron fue aplicar la norma para el
efecto; v) Se puede tener un criterio diferente respecto del momento en el que
debe de computarse la extinción o cuándo el Juez debe dictar una resolución,
pero de ninguna manera esperar que pasen tres años para activar aquel derecho;
por lo que, se llega al convencimiento que el Secretario tiene que informarle cada
seis meses sobre el vencimiento de los términos; y, vi) Para considerar si se
interpretó o no, o si se aplicó bien o mal una disposición, debió atacarse a través
de la interpretación de la legalidad ordinaria para recién dar la posibilidad a que
esta autoridad pueda llegar a considerar si la interpretación asumida por las
7
autoridades demandadas fue la correcta o no, aplicando la SCP
0771/2019-S4 de 12 de septiembre, que establece que no se puede invadir el
campo de acción que corresponde a la justicia ordinaria por parte de la justicia
constitucional, porque los llamados a resolver las cuestiones de hecho y de
derecho son los jueces en materia ordinaria; sin embargo, existe la
excepcionalidad de ingresar a esta revisión cuando se advierta lesión de derechos,
para que ello suceda, debió demandarse la interpretación de la legalidad ordinaria
para que recién la instancia constitucional pueda resolver los aspectos relativos a
la extinción por inactividad procesal.

II. CONCLUSIONES

Del análisis y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se establece


lo siguiente:

II.1. Mediante memorial de 15 de enero de 2020, dirigido al Juez Público Mixto


Civil y Comercial, de Familia, Niñez y Adolescencia e Instrucción Penal
Primero de Buena Vista del departamento de Santa Cruz, Rosa Aliaga
Lupinta –ahora tercera interesada–, planteó extinción de la pretensión por
inactividad dentro de la demanda de impugnación de paternidad, con base
a lo establecido en el art. 302 del CFPF (fs. 70 a 71).

II.2. Por Auto Interlocutorio 23/2020 de 28 de enero, el Juez de la causa


resolvió declarar la extinción de la demanda de negación de paternidad
por inactividad procesal que hubo iniciado contra Isidro Aliaga Clemente,
Bartolina Lupinta Crespo y Rosa Aliaga Lupinta, al advertir que el
demandante no continuó el proceso desde el 10 de noviembre de 2016,
abandonando la causa por más de tres años (fs. 76 y vta.).

II.3. A través del memorial presentado el 6 de febrero de 2020, dirigido al Juez


Público Mixto y Comercial de Familia, Niñez y Adolescencia e Instrucción
Penal Primero de Buena Vista del departamento de Santa Cruz, el ahora
accionante Alberto Lipa Morales, planteó recurso de apelación
manifestando que se lesionaron sus derechos al debido proceso en sus
elementos de fundamentación, motivación y congruencia y a la seguridad
jurídica, manifestando que tanto el memorial presentado el 6 de enero de
2020, como el proveído de 7 de igual mes y año, interrumpieron la
extinción por inactividad procesal, comprendida en el art. 320.I del CFPF,
por lo que el Auto Interlocutorio 23/2020, vulneró sus derechos (fs. 80 a
83).

II.4. La Sala Civil y Comercial, de Familia, Niñez y Adolescencia y Violencia


Intrafamiliar o Doméstica Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de
Santa Cruz, dictó el Auto de Vista 137 de 7 de octubre de 2020, por medio
del cual, resolvió confirmar el Auto Interlocutorio 23/2020 (fs. 100 a 101
vta.).

8
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

El accionante consideró lesionados sus derechos al debido proceso en sus


elementos fundamentación, motivación y congruencia; a la igualdad en la
aplicación de la ley y al principio de seguridad jurídica; toda vez que, las
autoridades demandadas a tiempo de declarar la extinción del proceso por
inactividad procesal, no consideraron su pretensión plasmada en la demanda
principal, cuál era la negación de paternidad.

En consecuencia, corresponde analizar en revisión, si los argumentos son


evidentes a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.

III.1. La fundamentación, motivación y congruencia en las resoluciones


como elementos del debido proceso.

Al respecto, la SCP 0461/2019-S4 de 12 de julio, señaló que: “…el derecho


a una debida fundamentación y motivación de las resoluciones, se
constituye en la garantía del sujeto procesal de que el juzgador al
momento de emitir una decisión, explicará de manera clara y
sustentada en derecho, los motivos que lo llevaron a tomar una
decisión; argumentación que deberá seguir un orden coherente
respecto a los hechos demandados y exponer con puntualidad los
elementos jurídico-legales que determinaron su posición.

Dicho de otra forma, toda autoridad que dicte una resolución, debe
imprescindiblemente exponer los hechos, realizar la fundamentación legal
y citar las normas que sustenta la parte dispositiva de la misma, por
cuanto la estructura de un fallo tanto en el fondo como en la forma,
dejará pleno convencimiento a las partes de que se ha actuado no solo de
acuerdo a las normas sustantivas y procesales aplicables al caso, sino que
también la decisión está regida por los principios y valores supremos
rectores que orientan al juzgador, eliminándose cualquier interés y
parcialidad, dando al administrado el pleno convencimiento de que no
había otra forma de resolver los hechos juzgados sino de la forma en que
se decidió (SSCC 0863/2007-R, 752/2002-R y 1369/01-R, entre otras).

En cuanto a la motivación, la SC 1365/2005-R de 31 de octubre, determinó


lo siguiente: "…la motivación no implicará la exposición ampulosa de
consideraciones y citas legales, sino que exige una estructura de forma y de
fondo. En cuanto a esta segunda, la motivación puede ser concisa, pero
clara y satisfacer todos los puntos demandados, debiendo expresar el Juez
sus convicciones determinativas que justifiquen razonablemente su decisión
en cuyo caso las normas del debido proceso se tendrán por fielmente
cumplidas. En sentido contrario, cuando la resolución aún siendo extensa
no traduce las razones o motivos por los cuales se toma una decisión,
dichas normas se tendrán por vulneradas", coligiéndose que toda resolución
emitida dentro de un proceso judicial o administrativo, debe
9
inexcusablemente contener una adecuada motivación respecto a los hechos
en los que se base, a las pruebas que se aportaron y a las disposiciones
legales en las que se sustente la decisión, puesto que el relacionamiento de
estas con los hechos que le dieron origen, constituye la fundamentación y
motivación a la que el debido proceso se refiere”.

Así también, en relación a la congruencia, la SCP 0177/2013 de 22 de


febrero, señaló que, la misma deber ser entendida como: “…la estricta
correspondencia que debe existir entre lo peticionado y lo
resuelto; ahora bien, esa definición general, no es limitativa de la
coherencia que debe tener toda resolución, ya sea judicial o
administrativa, y que implica también la concordancia entre la
parte considerativa y dispositiva: sino que además, debe
mantenerse en todo su contenido, efectuando un razonamiento
integral y armonizado entre los distintos considerandos y
razonamientos contenidos en la resolución. La concordancia de
contenido de la resolución y su estricta correspondencia entre lo
pedido, lo considerado y lo resuelto, conlleva a su vez la cita de
las disposiciones legales que apoyan ese razonamiento que llevó
a la determinación que se asume. En base a esas consideraciones,
es que quien administra justicia, emitirá fallos motivados,
congruentes y pertinentes.

(…)

El principio de congruencia, responde a la pretensión jurídica o la


expresión de agravios formulada por las partes; la falta de
relación entre lo solicitado y lo resuelto, contradice el principio
procesal de congruencia, la resolución de primera y/o segunda
instancia, debe responder a la petición de las partes y de la
expresión de agravios, constituyendo la pretensión jurídica de
primera y/o segunda instancia” (las negrillas son nuestras).

III.2. Análisis del caso concreto

El accionante consideró lesionados sus derechos al debido proceso en sus


elementos fundamentación, motivación y congruencia; a la igualdad en la
aplicación de la ley y al principio de seguridad jurídica, toda vez que, las
autoridades demandadas a tiempo de declarar la extinción del proceso por
inactividad procesal, no consideraron su pretensión plasmada en la
demanda principal, referida a la negación de paternidad.

Con carácter previo a resolver la problemática planteada, cabe aclarar que


si bien la parte accionante en su acción tutelar, dirigió su demanda contra
el Juez Público Mixto Civil y Comercial, de Familia, Niñez y Adolescencia e
Instrucción Penal Primero de Buena Vista del departamento de Santa Cruz,
identificando además como acto lesivo el Auto Interlocutorio 23/2020,
10
solicitando se deje sin efecto esa Resolución, así como el Auto de Vista
137; sin embargo, considerando que la acción de amparo constitucional
también se encuentra dirigida contra los Vocales de la Sala Civil y
Comercial, de Familia, Niñez y Adolescencia y Violencia Intrafamiliar o
Doméstica Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz,
corresponde señalar que el presente caso se analizará a partir del Auto de
Vista 137, pronunciado por los Vocales codemandados, al ser ésta la
última decisión de cierre dictada en la vía ordinaria, y que ante la
eventualidad de concederse la tutela, reabrirá su competencia para
pronunciarse nuevamente sobre lo resuelto por las instancias inferiores;
ello en estricta observancia del principio de subsidiariedad que informa
esta acción de defensa.

Así, establecidos los antecedentes procesales, se advierte que el impetrante de


tutela en su recurso de apelación denunció como agravios los siguientes
extremos: a) Para la procedencia de la perención se debe tener en cuenta la
concurrencia de tres condiciones: instancia, inactividad procesal, tiempo, con
la aclaración de que la misma solo procede en primera instancia y por
inactividad del actor, que debe ser continuada durante el plazo señalado por la
ley, entendiendo que toda actuación, petición o diligencia, tendiente a activar
el procedimiento, interrumpe la perención o caducidad, excepto los pedidos
improcedentes que no contribuyen a ese propósito de activación procesal.
Producida una interrupción, el plazo se recuenta desde la última actuación;
b) Cursa memorial de 6 de enero de 2020, de solicitud de nuevo señalamiento
de día y hora para prueba de muestra genética, teniendo seguidamente en el
cuaderno procesal el decreto de 7 de igual mes y año, que expresamente
señala que no operó la extinción por inactividad procesal, habiendo dichos
actuados procesales interrumpido la extinción por inactividad procesal
comprendida en el art. 302.I del CFPF; por lo que, el Auto Interlocutorio
23/2020, vulneró el debido proceso en su vertiente de fundamentación y
motivación por ser contraria a los datos del expediente; c) Lo que busca su
persona con la demanda de negación de paternidad es demostrar que
mediante un examen científico y pericial se evidencie que no es el padre del
menor NN; empero, con la extinción de su demanda se le coarta la tramitación
de la misma, siendo que interrumpió la inactividad procesal que fue reconocida
por el Juez a quo; y, d) De la revisión de antecedentes se tiene que el
memorial del incidente formulado por la demandada, en su petitorio indica que
declare la extinción de la pretensión iniciada por inactividad dentro “LA
DEMANDA DE IMPUGNACION DE PATERNIDAD” (sic), cuando en los hechos la
demanda principal versa sobre negación de paternidad formulada por su
persona, y el incidente hace referencia a otro proceso de impugnación de
paternidad (demanda que no existe en el cuaderno procesal), dos figuras
totalmente diferentes; empero, el Juez de instancia resolvió declarar la
extinción del proceso por inactividad procesal, actuación incongruente a los
datos del proceso y al petitorio de la incidentista, lesionado con ello al derecho
a una resolución congruente.

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Como efecto del recurso de apelación, las autoridades demandadas, en el
Auto de Vista 137, señalaron lo siguiente: 1) De acuerdo a lo dispuesto
por el art. 302.I del CFPF, se establece que para declarar la extinción de la
pretensión por inactividad procesal, debe transcurrir seis meses de
inacción procesal por las partes. Nótese, que en un proceso cualquiera sea
su naturaleza, se encuentra inmiscuido el interés público y privado, puesto
que exigen que los procesos no permanezcan paralizados indefinidamente,
no solo porque la subsistencia de la litis es contraria al restablecimiento
del orden jurídico, sino porque la relación procesal también comprende al
órgano jurisdiccional y esa vinculación no puede quedar supeditada en el
tiempo al capricho de las partes, a quienes corresponde el impulso
procesal; 2) La extinción de la pretensión por inactividad es un castigo
que se impone a las partes por no haber dado impulso al proceso. De
acuerdo al principio dispositivo, el proceso familiar no solo se promueve,
sino que, además avanza y se desarrolla en sus distintas etapas a
expensas de la voluntad particular; además, que las partes tienen la carga
de instar al Órgano Judicial para que se desarrolle normalmente el
proceso, carga que se justifica porque no se puede exponer al Estado y la
contraparte a la pérdida de tiempo y de dinero, que importa una instancia
definidamente abierta en el tiempo, con serios perjuicios para las partes y
sus derechos; 3) Del análisis pormenorizado de los actuados procesales,
se evidencia que el último memorial presentado por la parte actora,
tendiente a dar continuidad al proceso, es el de "Cumple lo extrañado" de 30
de septiembre de 2016, saliente “a fs. 44 y vta. de obrados” (sic), en el cual,
el actor cumplió las observaciones realizadas a su demanda, posteriormente,
cursa el Auto de Admisión de demanda, las citaciones, la contestación a la
demanda y las resoluciones del juez de instancia, en las que señaló audiencia
para la toma de muestra de la prueba pericial de genética de ADN, y en las
que ordenó notificar y poner a conocimiento del Director del Laboratorio BIO
CELL a efectos de su aceptación a la pericia ordenada. Asimismo, se
evidencia que con las últimas resoluciones no cursa diligencia de
notificaciones al citado laboratorio, así tampoco de la parte actora.
Finalmente, se tiene el memorial presentado en enero de 2020, donde la
parte actora solicita nueva fecha de audiencia para el examen de Ácido
Desoxirribonucleico (ADN); 4) Siendo evidente la inactivad de la presente
causa por parte del actor; toda vez que, como se indicó supra, su último
memorial tendiente a impulsar la causa, data del 2016, y de los actos
procesales desarrollados en el proceso, se tiene que el ahora recurrente no
se apersonó a Secretaria del Juzgado a efectos de coadyuvar con la
notificación mediante oficio al laboratorio designado para la realización de la
pericia, tarea que le correspondía al actor por ser éste quien niega la filiación,
es decir, era el llamado a gestionar la comunicación procesal al Director de
ese laboratorio, quien debió ser notificado en su domicilio señalado, además,
que al tratarse de una prueba pericial de ADN, necesariamente su persona
debió hacerse presente, a los efectos que se le tome la respectiva muestra
biológica y de esa manera darle el correspondiente impulso procesal a la
presente causa, a fin que este acto llegue a su culminación; 5) Si bien es
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cierto el juez está facultado para impulsar el proceso y adoptar las medidas
necesarias para la finalización; sin embargo, dicha tarea fue cumplida por el
Juzgador quien señaló la audiencia respectiva y la prueba pericial a
desarrollarse, pero son las partes las que deben cumplir con las obligaciones
que señala la ley, en este caso comunicar al laboratorio su designación, y
posteriormente, apersonarse para la ejecución de la prueba pericial, y de esa
manera evitar la paralización indeterminada de la causa; 6) No son ciertos
los argumentos expuestos por el apelante en su recurso de impugnación,
toda vez que el a quo, dictó su fallo de forma fundamentada, correcta y
precisa, cumpliendo con lo previsto en los arts. 358 y 360 del CFPF,
permitiendo conocer de forma indefectible las razones de su resolución; 7)
Tampoco se evidencia la lesión del principio de seguridad jurídica, por
cuanto, la autoridad judicial dictó su Resolución en base a lo previsto en el
art. 302.I del CFPF, además que el órgano jurisdiccional a tiempo de admitir
la demanda principal, garantizó el derecho de acceso a la justicia,
dependiendo de la parte apelante darle continuidad al proceso, demostrando
su interés en que éste se desarrolle de forma normal, sin embargo, ese
interés o voluntad particular no fue demostrado por su inactividad durante un
lapso prolongado; y, 8) Finalmente, se tiene que, si bien es cierto que la
parte demandada solicitó la extinción del proceso de "impugnación de
paternidad", y la causa es sobre "negación de paternidad", sin embargo, el
Juez en su condición de director del proceso no se puede limitar a analizar a
letra muerta los errores de escritura o de redacción que pudieran incurrir las
partes del proceso, máxime, si del contenido del memorial de solicitud de
extinción se verifica que los argumentos están referidos a los actos
procesales desarrollados en el proceso iniciado por el demandante.
Consiguientemente y en base a la sana crítica, se llegó a la conclusión de que
el Juez a quo efectuó el análisis respectivo y la valoración en su conjunto de
todos los actos procesales acaecidos en el presente proceso y que también
fueron observados por el Tribunal de Alzada a tiempo de dictar su resolución.

De lo expuesto precedentemente, es posible concluir que no se observa la


carencia de fundamentación, motivación y congruencia en el Auto de Vista
137, teniéndose al contrario, una clara explicación del por qué se confirmó
el Auto Interlocutorio 23/2020, no siendo evidente lo alegado por el
impetrante de tutela en esta acción de defensa, pues se advierte que en el
desarrollo propio del referido fallo, se expuso de manera adecuada los
motivos de la determinación asumida, dando respuesta en el fondo a los
agravios deducidos en el recurso de apelación interpuesto por el ahora
impetrante de tutela, que se traducen en el hecho de haberse extinguido
el proceso por inactividad procesal cuando el accionante por memorial de
6 de enero de 2020, hubiese interrumpido el plazo de los seis meses para
declararse la extinción.

Además de ello, no se consideró que el propio Juez a quo, en su decreto de 7


de enero de 2020, textualmente habría manifestado que no operaba la
extinción por inactividad procesal; al respecto, si bien es evidente esta

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afirmación; empero, los Vocales ahora demandados, basando sus argumentos
en el principio de verdad material, que prima sobre lo formal, determinaron en
función a la prueba aportada, que resultaba evidente la inactividad procesal en
la causa sobre negación de paternidad, puesto que identificaron claramente
que el último memorial presentado por la parte actora, tendiente a dar
continuidad al proceso fue el escrito de 30 de septiembre de 2016, no
habiendo dado el respectivo impulso procesal a partir de ese momento, hasta
el 6 de enero de 2020, fecha en la cual solicitó nuevo señalamiento de
audiencia de toma de muestra genética, lo que permitió evidenciar con certeza
que el plazo de los seis meses establecidos por ley, para la extinción de la
pretensión procesal fue superado superabundamente por el accionante, quien
por su desidia, descuido y su propia irresponsabilidad dejó caducar su derecho
de proseguir con su causa, aspecto éste, que fue explicado por los Vocales
mencionados, amparados en la normativa legal aplicable al caso concreto (art.
302.I del CFPF), por medio de razonamientos jurídicos que le permitieron
conocer al solicitante de tutela las razones por las que se consideró aquella
situación reclamada en el recurso de apelación.

Ahora bien, a modo de ilustrar el presente fallo constitucional y sobre el


cuestionamiento del accionante respecto de la extinción por inactividad
procesal, cabe recordar que la institución procesal de caducidad, resulta
ser un medio extraordinario de terminación del proceso, en virtud de la
inactividad procesal incurrida por una de las partes o por ambas, instituto
que tiene como fin cumplir con los principios de una justicia pronta y
oportuna y de seguridad jurídica, consagrados en nuestra Norma
Suprema, ya que los actos procesales que integran el procedimiento como
tal, sea a cargo de las partes o del Órgano judicial, deben estar
indefectiblemente sujetos a plazos o términos que no pueden prolongase
indefinidamente en el tiempo, por inacción de los sujetos procesales.

Sin embargo, conviene aclarar que tratándose de situaciones que dirimen


cuestiones relacionadas con los derechos de niños, niñas y adolescentes
dentro de un proceso judicial, de conformidad al art. 60 de la CPE, y los
Tratados Internacionales, en el que se establecen que es deber del Estado, la
sociedad y la familia garantizar la prioridad del interés superior del menor,
debe necesariamente ponderarse al interior de cualquier proceso, el derecho
subjetivo de los menores, entendiéndose que en resguardo de aquel interés
superior del niño, no sería posible aplicarse la caducidad por inactividad
procesal, respecto de procesos en los se hallen involucrados derechos de
menores. No obstante a ello, esta regla general, también contempla su
excepción, misma que se encuentra delimitada al hecho de que pese a
advertirse derechos de menores de edad en discusión dentro de un proceso
judicial, resulta factible aplicar el instituto procesal de la caducidad, cuando
éste genere un beneficio en favor del niño, niña o adolescente.

En ese entendido, aplicando este criterio al caso que nos ocupa analizar,
se evidencia que el interés del demandante era el de dejar sin efecto la

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filiación registrada en favor del menor NN, debiendo suprimirse su apellido
con relación al infante; y tomando en cuenta que precisamente, al ser esta
pretensión de interés exclusivo del demandante, el que se logre dicha
supresión, también se entiende que es a él a quien le correspondía realizar
todas las cargas procesales tendientes a lograr un fallo favorable a sus
intereses, lo que sin duda incluye la figura del impulso procesal a efectos
de que se llegue a la etapa conclusiva.

Bajo ese contexto, considerando que el actor principal no demostró ese


interés procesal, haciéndose evidente un desinterés en continuar con la
tramitación del proceso de negación de paternidad durante tres años,
indudablemente se comprende que en beneficio del interés superior del
menor, se aplicará en el caso concreto el instituto de la extinción de la
pretensión por inactividad procesal, lo que da certeza de la protección de
los derechos del menor de edad.

Por otra parte, de los argumentos expuestos en esta acción de defensa, se


entiende que el accionante denuncia que las autoridades ahora demandadas a
tiempo de emitir el Auto de Vista 137, habrían interpretado de forma errónea
los alcances de la extinción por inactividad procesal, previsto en el art. 302.I
del CFPF, pretendiendo de forma indirecta que la instancia constitucional emita
un pronunciamiento respecto a una presunta errónea interpretación de la
legalidad ordinaria y consiguientemente efectúe la revisión de la actividad
jurisdiccional de otros tribunales; al respecto, corresponde señalar que, para
revisar un actuado -como el cuestionado- debe necesariamente evidenciarse
una relación de vinculación entre la actividad interpretativa argumentativa
desplegada por las autoridades demandadas y los presuntos derechos
vulnerados, lo cual implica que se efectúe una revisión de oficio respecto a la
interpretación de legalidad; lo que es posible, siempre y cuando el accionante,
cumpla con las exigencias de relevancia constitucional, a decir: “1) Explicar por
qué la labor interpretativa impugnada resulta insuficientemente motivada,
arbitraria, incongruente, absurda o ilógica o con error evidente, identificando,
en su caso, las reglas de interpretación que fueron omitidas por el órgano
judicial o administrativo; 2) Precise los derechos o garantías constitucionales
que fueron lesionados por el intérprete, estableciendo el nexo de causalidad
entre éstos y la interpretación impugnada; dado que sólo de esta manera la
problemática planteada por el recurrente, tendrá relevancia constitucional; y,
3) Establezca el nexo de causalidad entre la ausencia de motivación,
arbitrariedad u otra situación absurda, por no aplicar la interpretación que
considera debió efectuarse, y los derechos y/o garantías que conforman el
bloque de constitucionalidad, y que han sido lesionados con dicha
interpretación, explicando (…) cuál la relevancia constitucional” (SC
0194/2011-R de 11 de marzo); presupuestos estos que dentro de la presente
acción de defensa no fueron desarrollados ni fundamentados, lo que denota la
falta de carga argumentativa efectuada por el impetrante de tutela; que
permita que esta instancia constitucional realice tal tarea, ya que, la sola
divergencia con la decisión asumida, no constituye suficiente cargo para
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concluir la lesión de derechos, correspondiendo en consecuencia, denegar la
tutela impetrada.

En consecuencia, la Sala Constitucional, al denegar la tutela solicitada, obró de


forma correcta.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional en su Sala Cuarta Especializada; en virtud


de la autoridad que le confiere la Constitución Política del Estado y el art. 12.7 de
la Ley del Tribunal Constitucional; en revisión, resuelve: CONFIRMAR la
Resolución 36 de 4 de marzo de 2020, cursante de fs. 146 vta. a 150, pronunciada
por la Sala Constitucional Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de Santa
Cruz, y en consecuencia DENEGAR la tutela solicitada.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional


Plurinacional.

Gonzalo Miguel Hurtado Zamorano René Yván Espada Navía


MAGISTRADO MAGISTRADO

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