¿Qué significa aprender de las relaciones pasadas?
Las relaciones amorosas son una parte fundamental de nuestras vidas, y cada una de ellas nos
deja experiencias valiosas, ya sean positivas o negativas. Aprender de nuestras relaciones
anteriores es crucial para crecer emocionalmente y construir conexiones más saludables en el
futuro. El objetivo es utilizar esas experiencias como herramientas para mejorar nuestras
futuras interacciones y relaciones, evitando cometer los mismos errores y fortaleciendo
nuestra capacidad de establecer vínculos más saludables y satisfactorios.
Existen consecuencias de las rupturas en la juventud. Entre las más comunes están:
Impacto emocional: Pueden causar tristeza, ansiedad y confusión, debido a la sensación de
pérdida y la inseguridad sobre el futuro.
Baja autoestima: Los jóvenes pueden sentirse rechazados o no lo suficientemente buenos, lo
que afecta su confianza.
Problemas psicológicos: En algunos casos, pueden derivar en depresión o pensamientos
negativos sobre sí mismos y sus relaciones futuras.
Aislamiento social: Las rupturas pueden llevar al joven a aislarse, evitando interacciones
sociales por miedo a la incomodidad o el dolor.
Alteración en el rendimiento académico: Las emociones intensas pueden afectar la
concentración y el interés en actividades cotidianas, como los estudios.
Desarrollo de relaciones futuras: Las experiencias pasadas pueden generar miedo a la
vulnerabilidad, dificultando la formación de relaciones saludables a futuro.
Crecimiento personal: A pesar del dolor, las rupturas ofrecen la oportunidad de aprender
sobre uno mismo y sobre cómo mejorar las relaciones en el futuro
Haceres, actitudes y comportamientos en el
proceso de enamoramiento juvenil
El proceso de enamoramiento juvenil es una fase de descubrimiento, tanto del otro como de
uno mismo. En este proceso, los jóvenes pasan por una montaña rusa emocional, de haceres,
actitudes y comportamientos:
Haceres:
Buscar proximidad física y emocional: Los jóvenes tienden a buscar pasar tiempo juntos,
mostrando interés por las actividades del otro y compartiendo momentos especiales.
Mensajes y contacto frecuente: A través de mensajes, redes sociales o llamadas, el contacto
constante se vuelve una forma de mantener la conexión emocional.
Demostrar afecto: Se expresan gestos de cariño, como abrazos, besos, o palabras románticas,
como forma de fortalecer el vínculo emocional.
Compartir intereses y pasatiempos: Intentan conectar a través de hobbies, gustos musicales, o
actividades comunes, buscando más puntos en común.
Actitudes:
Idealización: Al principio, suele haber una tendencia a idealizar a la otra persona, viendo lo
que quieren ver y enfocándose en sus virtudes, minimizando defectos.
Exploración emocional: Los jóvenes suelen experimentar una mezcla de emociones intensas,
como emoción, ansiedad, alegría, y a veces inseguridad.
Expectativas altas: Muchas veces, los jóvenes pueden tener expectativas románticas
idealizadas, basadas en lo que ven en las películas o redes sociales.
Deseo de aprobación y aceptación: La búsqueda de ser aceptado y validado por la persona
amada es un sentimiento común, lo que puede llevar a la adaptación de comportamientos
para agradar.
Comportamientos:
Celos y posesividad: En el proceso de enamoramiento, los celos pueden surgir como una
reacción natural ante la percepción de que la relación está siendo amenazada, aunque no
siempre de forma saludable.
Cuidado excesivo o dependencia: La dependencia emocional puede llevar a comportamientos
donde uno de los dos se siente constantemente necesitado del otro, buscando su atención y
apoyo en todo momento.
Confusión e inseguridad: Los jóvenes pueden experimentar momentos de duda sobre la
relación o sus propios sentimientos, lo que puede generar cambios de actitud y
comportamiento.
Buscar aprobación de amigos o círculo social: Los adolescentes pueden tratar de recibir apoyo
o validación de su grupo de amigos respecto a la relación, lo que influye en cómo perciben su
relación.
Diferencias de las relaciones de anteriores épocas con
las de ahora:
Conocer a alguien
Antes no había otra forma de conocer a alguien más que saliendo. En la escuela, en el parque,
en el trabajo, etc. Ahora puedes conocer a alguien a través de las aplicaciones para citas. Solo
debes filtrar por género, edad y hasta distancia. Con solo deslizar una pantalla puedes conocer
al amor de tu vida y sin salir de casa.
La primera invitación
Invitar a salir a alguien no era tan fácil como ahora. Si una persona conocía a otra y le gustaba
mucho, no podía perder la oportunidad de preguntarle su teléfono de casa o hasta la dirección
de su casa para buscarla después. En este caso, corrías con el riesgo de que te contestara
alguno de sus padres… Hoy, basta con saber su celular o el nombre de usuario en Instagram
para buscarla y enviarle un mensaje.
El misterio
Una vez que te invitaban o invitabas a salir, no podías saber nada de esa persona hasta que se
vieran para su primera cita. Bueno, quizás si era amigo de algún amigo tuyo te podía platicar
un poco. Pero hoy en día, puedes conocer todo sobre alguien checando sus fotos en
Instagram, sus intereses en Facebook y su forma de pensar en Twitter.
Las cuentas
Antes, era inimaginable que las mujeres pagaran la cuenta de una cena o unos tragos. La
realidad es que actualmente cada vez es más normal que las parejas se dividan las cuentas
cuando salen a una cita.
El romance
No diremos que el romance ha muerto, porque la verdad es que existen personas que son muy
cursis aún. Pero hacer cosas como escribir cartas, y llevar serenata es cada vez menos común.
Ahora, no hay nada más romántico que te envíen canciones por Spotify o te etiqueten en
memes que saben que te darán mucha risa.
Las citas
Pasear en el parque, ir al autocinema y salir a cenar con chaperones eran las salidas más típicas
de las parejas de antes. Ahora, basta con elegir una película que les guste a los dos y pedir
comida por una app para tener una gran cita.
La comunicación
Antes, las personas se comunicaban por cartas o por teléfonos de casa. Una vez que salían a la
calle, no podían comunicarles a sus parejas si pasaba algo hasta que encontraran un medio
para avisar. Hoy no hay excusa para no avisar o contestar. Gracias a aplicaciones de chat y
hasta de geolocalización, puedes saber dónde está tu pareja de manera sencilla.
Consejos para mejorar tu relación de pareja:
1. Mejorar la comunicación dentro de la pareja
Escuchar activamente: Escuchar a tu pareja sin interrumpir y sin juzgar crea un ambiente de
confianza y respeto.
Hablar desde el “yo”: Expresa tus sentimientos de manera clara sin culpar, usando frases
como “Yo necesito x cosa… Me siento de tal manera…Yo creo, yo pienso, yo me siento….
Comprendo que tú…. pero yo…. ¿Qué piensas? ¿Qué opinas?, A mí me gustaría…” para evitar
malentendidos.
Evitar críticas destructivas: Mantén un tono respetuoso y no humilles a tu pareja durante las
discusiones.
Si estás muy enfadado, cuenta hasta 10 en otra habitación y vuelve a hablar del tema. Pero no
lo evites. No queremos que se haga una bola de nieve. Tu pareja tiene que saber lo que te
molesta cuando le has escuchado y lo que necesitas de ella.
2. Romper la rutina
Ser espontáneo y sorprender: La rutina puede ser aburrida; hacer planes inesperados o
pequeños gestos originales mantiene la chispa viva.
Cambiar de actividades: Salir de lo cotidiano, como probar nuevos lugares o hacer algo
diferente, ayuda a revitalizar la relación.
3. Agradece siempre que sea posible
Cuidar este aspecto es muy sencillo porque dar las gracias no cuesta nada, tiene un efecto
inmediato y nunca está de más.
Agradece sus elogios y devuélvelos, agradece cuándo te adelante trabajo, si te prepara algo
que te gusta, si te hace un masaje o cualquier cosa que viniendo de el/ella te guste.
4. Respetar el espacio personal
Fomentar la independencia: Cada persona necesita tiempo para sí misma. Respetar este
espacio es clave para una relación sana.
No hacer chantaje emocional: No presionar a tu pareja para que siempre esté disponible; cada
uno necesita su espacio personal sin sentirse culpable.
5. Dedicarle suficiente tiempo a la pareja
Según Aristóteles, la virtud es el punto medio entre dos actitudes extremas.
Está bien dejar espacio a tu pareja y dedicarte tiempo a ti mismo/a, pero tampoco hasta el
extremo de abandonar a tu pareja por completo.
Para muchos lo primero de todo son los estudios y el trabajo y después el ocio. Si tenemos
tiempo libre está muy bien diversificarlo dedicándoselo a aquellas actividades o personas que
nos hacen felices pero nuestra pareja tiene un plus añadido por ser con quién compartimos
una relación sentimental.
6. Los detalles marcan la diferencia
Gestos cotidianos: Detalles como un mensaje cariñoso, un regalo sorpresa o un elogio pueden
hacer que tu pareja se sienta especial y valorada.
7. Las relaciones tienen que ser un 50% - 50%
Siempre dentro de vuestras posibilidades, si tu pareja te hace un regalo, tu debes hacerle otro.
Si tu pareja te cocina hoy, tú cocinas mañana. Si ella limpia hoy, tu limpias la siguiente vez. Sois
un equipo.
8. No utilizar comparaciones ni estereotipos
Otra de las cosas más destructivas a nivel personal y de pareja son las comparaciones con
terceros. Fijarse en los demás o incluso comparar a tu pareja con tus relaciones pasadas
provocará un sentimiento de rechazo inmediato y puede hace mucho daño a la vez que puedes
acomplejar a la otra persona haciéndola sentir que no está a la altura de la relación.
Conclusiones
Superar traumas del pasado en relaciones de pareja es un desafío que requiere dedicación y
un enfoque integral. A medida que enfrentamos estos obstáculos desde diferentes ángulos,
podemos fomentar la sanación, el crecimiento personal y, en última instancia, mejorar la
calidad y satisfacción en nuestras relaciones.
Centrándonos en nuestras emociones, estableciendo una conexión sólida entre mente y
cuerpo, mejorando la comunicación y construyendo confianza, podemos encontrar sentido y
propósito en nuestras vidas. Al dominar estas habilidades, estamos mejor equipados para
abordar y superar los traumas del pasado, lo que nos permite disfrutar de relaciones de pareja
más saludables, satisfactorias y enriquecedoras. A pesar de los desafíos, al abordar estos
temas de manera comprensiva, podemos superar los traumas del pasado y construir un futuro
más brillante y lleno de amor en nuestras relaciones. En última instancia, este enfoque nos
permite transformar nuestras experiencias pasadas en una base sólida para relaciones más
fuertes y resilientes.
Recomendaciones:
Acepta tus emociones: Es importante reconocer y aceptar lo que sientes. No intentes reprimir
tus emociones. Permítete vivir la tristeza, el enojo o la confusión, ya que son parte del proceso
de sanación.
Busca apoyo en tus seres queridos: No enfrentes este proceso solo. Habla con amigos y
familiares de confianza que te puedan brindar apoyo emocional y un espacio para
desahogarte.
Abre tu corazón a la vulnerabilidad: La vulnerabilidad es clave para sanar. Permítete ser
abierto/a con las personas cercanas, ya que esto facilita la liberación emocional y la
recuperación.
Establece límites claros: Si es posible, pon límites con tu expareja para evitar situaciones
incómodas o malentendidos. Esto te ayudará a crear un espacio de sanación sin los constantes
recordatorios del pasado.
Elimina los recordatorios dolorosos: Guarda las pertenencias de tu expareja y haz lo necesario
para evitar reavivar el dolor. Reorganiza tu espacio vital para reflejar una nueva etapa.
Conéctate con actividades que disfrutes: Haz cosas que te den alegría y sentido, ya sea
retomar viejos pasatiempos o descubrir nuevos intereses. Esto te ayudará a reconstruir tu
identidad fuera de la relación.
Reflexiona y aprende de la experiencia: Aprovecha esta oportunidad para reflexionar sobre lo
que aprendiste de la relación. Identificar tus propios errores y los de la otra persona te ayudará
a crecer y a evitar repetir patrones en el futuro.
Busca apoyo profesional si lo necesitas: Hablar con un terapeuta o consejero puede
proporcionarte una perspectiva objetiva y guiarte en el proceso de sanación.
Dedica tiempo para ti mismo/a: Haz de tu bienestar una prioridad. Practica la meditación, la
atención plena (mindfulness) o simplemente encuentra momentos de relajación y
autocompasión para restaurar tu energía.
Establece nuevas metas: Aprovecha este momento para fijar nuevos objetivos personales, ya
sea en tu carrera, en tus estudios, o en otras áreas de tu vida. Te ayudará a mantener la mente
ocupada y orientada hacia el futuro.
Perdónate a ti mismo/a: No te culpes por la ruptura. Es fácil caer en la autocrítica, pero es
importante reconocer que las relaciones son complejas y que ambos tuvieron su parte en lo
que ocurrió.
Deja ir el resentimiento: El resentimiento solo prolonga el sufrimiento. Trabaja en soltar los
sentimientos negativos hacia tu expareja y avanza sin cargar con rencores.
Abre tu corazón al amor nuevamente: Una vez que te sientas listo, no temas volver a amar. La
vulnerabilidad es parte del amor genuino, y estar abierto a nuevas experiencias amorosas es
esencial para el crecimiento emocional.
Celebra tu crecimiento: Reflexiona sobre cómo has crecido a través de esta experiencia.
Reconocer tu resiliencia y las lecciones aprendidas te ayudará a valorar tu propio desarrollo
personal.