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Confesiones de una máscara es una obra clave de Yukio Mishima que narra su juventud y el descubrimiento de su homosexualidad, así como su atracción por la belleza y la muerte. Durante su carrera, Mishima publicó novelas destacadas en las décadas de 1950 y 1960, siendo El marino que perdió la gracia del mar y la tetralogía El mar de la fertilidad sus obras más importantes. Además, fundó la Tatenokai, una milicia privada que promovía valores nacionalistas y tradicionales en Japón.
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Confesiones de una máscara es una obra clave de Yukio Mishima que narra su juventud y el descubrimiento de su homosexualidad, así como su atracción por la belleza y la muerte. Durante su carrera, Mishima publicó novelas destacadas en las décadas de 1950 y 1960, siendo El marino que perdió la gracia del mar y la tetralogía El mar de la fertilidad sus obras más importantes. Además, fundó la Tatenokai, una milicia privada que promovía valores nacionalistas y tradicionales en Japón.
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Lo sorprendente de esta excelente obra (Confesiones de una máscara) es que era

(sic), al mismo tiempo, unas precoces memorias de un joven japonés dispuesto a


transgredir las normas de la sociedad de su tiempo, pues, en ella, el relato de la
infancia y juventud del autor desembocan en el descubrimiento de su homosexualidad,
sin ocultar su irreprimible atracción por la belleza, la muerte y la sangre".
Diario El País (04-12-2003) [1]

La positiva recepción comercial de Confesiones de una máscara le permitió a Mishima


dedicarse profesionalmente a la literatura donde desarrolló trabajos de poesía,
novela, ensayos y teatrales.[41] En la década de 1950 publicó algunas de sus
novelas más conocidas como Sed de amor (1950), El color prohibido (1951), El rumor
del oleaje (1954) o El pabellón de oro (1956).

"Aunque no nos encontramos ante el mejor Mishima, sí nos encontramos ante un


Mishima en estado puro representado en sus dos personajes masculinos principales.
Shunsuké, el escritor viejo y depravado, es el Mishima feo y enfermizo de su
adolescencia, misógino y extremo, culto hasta la extenuación. Yuichi, el bello
efebo de cejas perfectas, es el cuerpo que Mishima deseo para sí mismo, que se
construyó a base de gimnasio y kendo, y que exhibió, primero, literariamente en su
relato Yukoku (Patriotismo) y, luego, en el corto que realizó de éste con él mismo
como protagonista. Así que, saltándose las innecesarias y típicamente griegas
reflexiones sobre la ausencia de alma de las mujeres, cuyo castigo parece el nudo
de la obra, o aquéllas sobre lo bello y lo perverso, entramos en la verdadera
novela dentro de la novela: el narciso insensible objeto universal de deseo del
ambiente gay (él lo llama "gremio") del Tokio de la posguerra y la maldad que
encierra la fealdad. Ahí encontramos, al fin, a Mishima".
Babelia sobre El color prohibido (Diario El País, 25-04-2009) [2]

Sin embargo, fue durante la década de 1960 cuando vieron la luz sus consideradas
obras más importantes: El marino que perdió la gracia del mar (1963) y la
tetralogía El mar de la fertilidad[42] —compuesta de las novelas Nieve de
primavera,[43] Caballos desbocados,[44] El templo del alba[45] y La corrupción de
un ángel[46] (editada póstumamente)—, que constituye una especie de testamento
ideológico del autor, rebelado contra una sociedad que veía sumida en la decadencia
espiritual y moral. Su ensayo más importante, Bunka boueiron (En defensa de la
cultura), defendía la figura del emperador como la mayor señal de identidad de su
pueblo.

En una entrevista de 1970, afirmó lo siguiente: «Los escritores que conocen la


lengua japonesa han llegado a su fin [con su generación]. A partir de ahora, ya no
tendremos autores que lleven dentro de su cuerpo la lengua de nuestros clásicos. El
futuro será del internacionalismo».[47]

En 1968 fundó la Tatenokai ('Sociedad del Escudo'), una milicia privada integrada
por aproximadamente trescientos miembros reclutados principalmente a través del
Ronsō Journal (論争ジャーナル?, o 'Diario Polémico'), un periódico universitario con
tendencias de ultraderecha, conservadoras y nacionalistas. Sus miembros portaban un
fastuoso uniforme que él mismo diseñó y en el que pretendía reencarnar los valores
nacionales del Japón tradicional[48].

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